Moby Dick

By
Herman Melville



Moby Dick

de
Herman Melville


CHAPTER 1

CAPITULO I

Loomings Espejismos
Call me Ishmael. Some years ago — never mind how long precisely — having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people’s hats off — then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me. Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustitutivo de la pistola y la bala. Con floreo filosófico, Catón se arroja sobre su espada; yo, calladamente, me meto en el barco. No hay nada sorprendente en esto. Aunque no lo sepan, casi todos los hombres, en una o en otra ocasión, abrigan sentimientos muy parecidos a los míos respecto al océano.
There now is your insular city of the Manhattoes, belted round by wharves as Indian isles by coral reefs — commerce surrounds it with her surf. Right and left, the streets take you waterward. Its extreme downtown is the battery, where that noble mole is washed by waves, and cooled by breezes, which a few hours previous were out of sight of land. Look at the crowds of water-gazers there. Ahí tenéis la ciudad insular de los Manhattos, ceñida en torno por los muelles como las islas indias por los arrecifes de coral: el comercio la rodea con su resaca. A derecha y a izquierda, las calles os llevan al agua. Su extremo inferior es la Batería, donde esa noble mole es bañada por olas y refrescada por brisas que pocas horas antes no habían llegado a avistar tierra. Mirad allí las turbas de contempladores del agua.
Circumambulate the city of a dreamy Sabbath afternoon. Go from Corlears Hook to Coenties Slip, and from thence, by Whitehall, northward. What do you see? — Posted like silent sentinels all around the town, stand thousands upon thousands of mortal men fixed in ocean reveries. Some leaning against the spiles; some seated upon the pier-heads; some looking over the bulwarks of ships from China; some high aloft in the rigging, as if striving to get a still better seaward peep. But these are all landsmen; of week days pent up in lath and plaster — tied to counters, nailed to benches, clinched to desks. How then is this? Are the green fields gone? What do they here? Pasead en torno a la ciudad en las primeras horas de una soñadora tarde de día sabático. Id desde Corlears Hook a Coenties Slip, y desde allí, hacia el norte, por Whitehall. ¿Qué veis ? Apostados como silenciosos centinelas alrededor de toda la ciudad, hay millares y millares de seres mortales absortos en ensueños oceánicos. Unos apoyados contra las empalizadas; otros sentados en las cabezas de los atracaderos; otros mirando por encima de las amuradas de barcos arribados de la China; algunos, en lo alto de los aparejos, como esforzándose por obtener una visión aún mejor hacia la mar. Pero ésos son todos ellos hombres de tierra; los días de entre semana, encerrados entre tablas y yeso, atados a los mostradores, clavados a los bancos, sujetos a los escritorios. Entonces ¿cómo es eso ? ¿Dónde están los campos verdes ? ¿Qué hacen éstos aquí ?
But look! here come more crowds, pacing straight for the water, and seemingly bound for a dive. Strange! Nothing will content them but the extremest limit of the land; loitering under the shady lee of yonder warehouses will not suffice. No. They must get just as nigh the water as they possibly can without falling And there they stand — miles of them — leagues. Inlanders all, they come from lanes and alleys, streets avenues — north, east, south, and west. Yet here they all unite. Tell me, does the magnetic virtue of the needles of the compasses of all those ships attract them thither? Pero ¡mirad ! Ahí vienen más multitudes, andando derechas al agua, y al parecer dispuestas a zambullirse. ¡Qué extraño ! Nada les satisface sino el límite más extremo de la tierra firme; no les basta vagabundear al umbroso socaire de aquellos tinglados. No. Deben acercarse al agua tanto como les sea posible sin caerse dentro. Y ahí se quedan: millas seguidas de ellos, leguas. De tierra adentro todos, llegan de avenidas y callejas, de calles y paseos; del norte, este, sur y oeste. Pero ahí se unen todos. Decidme, ¿les atrae hacia aquí el poder magnético de las agujas de las brújulas de todos estos barcos ?
Once more. Say you are in the country; in some high land of lakes. Take almost any path you please, and ten to one it carries you down in a dale, and leaves you there by a pool in the stream. There is magic in it. Let the most absent-minded of men be plunged in his deepest reveries — stand that man on his legs, set his feet a-going, and he will infallibly lead you to water, if water there be in all that region. Should you ever be athirst in the great American desert, try this experiment, if your caravan happen to be supplied with a metaphysical professor. Yes, as every one knows, meditation and water are wedded for ever. Una vez más. Digamos que estáis en el campo; en alguna alta tierra con lagos. Tomad casi cualquier sendero que os plazca, y apuesto diez contra uno a que os lleva por un valle abajo, y os deja junto a un remanso de la corriente. Hay magia en ello. Que el más distraído de los hombres esté sumergido en sus más profundos ensueños: poned de pie a ese hombre, haced que mueva las piernas, e infaliblemente os llevará al agua, si hay agua en toda la región. En caso de que alguna vez tengáis sed en el gran desierto americano, probad este experimento, si vuestra caravana está provista por casualidad de un cultivador de la metafísica. Sí, como todos saben, la meditación y el agua están emparejadas para siempre.
But here is an artist. He desires to paint you the dreamiest, shadiest, quietest, most enchanting bit of romantic landscape in all the valley of the Saco. What is the chief element he employs? There stand his trees, each with a hollow trunk, as if a hermit and a crucifix were within; and here sleeps his meadow, and there sleep his cattle; and up from yonder cottage goes a sleepy smoke. Deep into distant woodlands winds a mazy way, reaching to overlapping spurs of mountains bathed in their hill-side blue. But though the picture lies thus tranced, and though this pine-tree shakes down its sighs like leaves upon this shepherd’s head, yet all were vain, unless the shepherd’s eye were fixed upon the magic stream before him. Go visit the Prairies in June, when for scores on scores of miles you wade knee-deep among Tiger-lilies — what is the one charm wanting? — Water — there is not a drop of water there! Were Niagara but a cataract of sand, would you travel your thousand miles to see it? Why did the poor poet of Tennessee, upon suddenly receiving two handfuls of silver, deliberate whether to buy him a coat, which he sadly needed, or invest his money in a pedestrian trip to Rockaway Beach? Why is almost every robust healthy boy with a robust healthy soul in him, at some time or other crazy to go to sea? Why upon your first voyage as a passenger, did you yourself feel such a mystical vibration, when first told that you and your ship were now out of sight of land? Why did the old Persians hold the sea holy? Why did the Greeks give it a separate deity, and own brother of Jove? Surely all this is not without meaning. And still deeper the meaning of that story of Narcissus, who because he could not grasp the tormenting, mild image he saw in the fountain, plunged into it and was drowned. But that same image, we ourselves see in all rivers and oceans. It is the image of the ungraspable phantom of life; and this is the key to it all. Pero aquí hay un artista. Desea pintaros el trozo de paisaje más soñador, más sombrío, más callado, más encantador de todo el valle del Saco. ¿Cuál es el principal elemento que emplea ? Ahí están sus árboles cada cual con su tronco hueco, como si hubiera dentro un ermitaño y un crucifijo; ahí duerme su pradera, y allí duermen sus ganados; y de aquella casita se eleva un humo soñoliento. Hundiéndose en lejanos bosques, serpentean un revuelto sendero, hasta alcanzar estribaciones sobrepuestas de montañas que se bañan en el azul que las envuelve. Pero aunque la imagen se presente en tal arrobo, y aunque ese pino deje caer sus suspiros como hojas sobre esa cabeza de pastor, todo sería vano, sin embargo, si los ojos del pastor no estuvieran fijos en la mágica corriente que tiene delante. Id a visitar las praderas en junio, cuando, a lo largo de veintenas y veintenas de millas, andáis vadeando hasta la rodilla entre tigridias: ¿cuál es el único encanto que falta ? El agua, ¡no hay allí una gota de agua ! Si el Niágara no fuera más que una catarata de arena ¿recorreríais vuestras mil millas para verlo ? ¿Por qué el pobre poeta de Tennessee, al recibir inesperadamente un par de puñados de plata, deliberó si comprarse un abrigo, que le hacía mucha falta, o invertir el dinero en una excursión a pie hasta la playa de Rockaway ? ¿Por qué casi todos los muchachos sanos y robustos, con alma sana y robusta, se vuelven locos un día u otro por ir al mar ? ¿Por qué, en vuestra primera travesía como pasajeros, sentisteis también un estremecimiento místico cuando os dijeron que, en unión de vuestro barco, ya no estabais a la vista de tierra ? ¿Por qué los antiguos persas consideraban sagrado el mar ? ¿Por qué los griegos le dieron una divinidad aparte, un hermano del propio Júpiter ? Cierto que todo esto no carece de significado. Y aún más profundo es el significado de aquella historia de Narciso, que, por no poder aferrar la dulce imagen atormentadora que veía en la fuente, se sumergió en ella y se ahogó. Pero esa misma imagen la vemos nosotros mismos en todos los ríos y océanos. Es la imagen del inaferrable fantasma de la vida; y ésa es la clave de todo ello.
Now, when I say that I am in the habit of going to sea whenever I begin to grow hazy about the eyes, and begin to be over conscious of my lungs, I do not mean to have it inferred that I ever go to sea as a passenger. For to go as a passenger you must needs have a purse, and a purse is but a rag unless you have something in it. Besides, passengers get sea-sick — grow quarrelsome — don’t sleep of nights — do not enjoy themselves much, as a general thing; — no, I never go as a passenger; nor, though I am something of a salt, do I ever go to sea as a Commodore, or a Captain, or a Cook. I abandon the glory and distinction of such offices to those who like them. For my part, I abominate all honorable respectable toils, trials, and tribulations of every kind whatsoever. It is quite as much as I can do to take care of myself, without taking care of ships, barques, brigs, schooners, and what not. And as for going as cook, — though I confess there is considerable glory in that, a cook being a sort of officer on ship-board — yet, somehow, I never fancied broiling fowls; — though once broiled, judiciously buttered, and judgmatically salted and peppered, there is no one who will speak more respectfully, not to say reverentially, of a broiled fowl than I will. It is out of the idolatrous dotings of the old Egyptians upon broiled ibis and roasted river horse, that you see the mummies of those creatures in their huge bakehouses the pyramids. Ahora, cuando digo que tengo costumbre de hacerme a la mar cada vez que empiezo a tener los ojos nebulosos y que empiezo a darme demasiada cuenta de mis pulmones, no quiero que se infiera que me hago jamás a la mar como pasajero. Pues para ir como pasajero, por fuerza se ha de tener bolsa, y una bolsa no es más que un trapo si no se lleva algo dentro. Además, los pasajeros se marean, se ponen pendencieros, no duermen por las noches, y en general, no lo pasan muy bien: no, nunca voy como pasajero; ni, aunque estoy bastante hecho al agua salada, tampoco me hago jamás a la mar como comodoro, como capitán ni como cocinero. Cedo la gloria y distinción de tales cargos a aquellos a quienes les gusten. Por mi parte, abomino de todas las honorables y respetables fatigas, pruebas y tribulaciones de cualquier especie. Todo lo que sé hacer es cuidarme de mí mismo, sin cuidarme de barcos, barcas, bergantines, goletas, y todo lo demás. Y en cuanto a ir de cocinero -aunque confieso que hay en ello considerable gloria, porque un cocinero es a bordo una especie de oficial-, no sé por qué, sin embargo, nunca se me ha antojado asar pollos, por más que, una vez asados, juiciosamente untados de manteca, y legalmente salados y empimentados, no haya nadie que hable de un pollo asado con más respeto, por no decir con más reverencia, que yo. A causa de las manías idólatras de los antiguos egipcios por el ibis a la parrilla y por el hipopótamo asado, se pueden ver las momias de esas criaturas en sus grandes hornos, que eran las pirámides.
No, when I go to sea, I go as a simple sailor, right before the mast, plumb down into the fore-castle, aloft there to the royal mast-head. True, they rather order me about some, and make me jump from spar to spar, like a grasshopper in a May meadow. And at first, this sort of thing is unpleasant enough. It touches one’s sense of honor, particularly if you come of an old established family in the land, the Van Rensselaers, or Randolphs, or Hardicanutes. And more than all, if just previous to putting your hand into the tar-pot, you have been lording it as a country schoolmaster, making the tallest boys stand in awe of you. The transition is a keen one, I assure you, from a schoolmaster to a sailor, and requires a strong decoction of Seneca and the Stoics to enable you to grin and bear it. But even this wears off in time. No: cuando me hago a la mar, voy como simple marinero, delante del mástil, al fondo del castillo de proa, o allá arriba en el mastelero de juanete. Cierto es que me dan muchas órdenes y me hacen saltar de verga en verga como un saltamontes en un prado de mayo. Y al principio, este tipo de cosas es bastante desagradable. Le toca a uno en su sentido del honor, especialmente si uno procede de una familia establecida desde antiguo en el país, los Van Rensselaer, los Randolph o los Hardicanute. Y más aún si antes mismo de meter la mano en el cubo del alquitrán, ha estado uno hecho un señor como maestro rural, dando miedo a los muchachos más grandullones. La transición es dura, os lo aseguro, de maestro de escuela a marinero, y se requiere una recia infusión de Séneca y de los estoicos para hacerle a uno capaz de sonreír y aguantarlo. Pero hasta eso se pasa con el tiempo.
What of it, if some old hunks of a sea-captain orders me to get a broom and sweep down the decks? What does that indignity amount to, weighed, I mean, in the scales of the New Testament? Do you think the archangel Gabriel thinks anything the less of me, because I promptly and respectfully obey that old hunks in that particular instance? Who ain’t a slave? Tell me that. Well, then, however the old sea-captains may order me about — however they may thump and punch me about, I have the satisfaction of knowing that it is all right; that everybody else is one way or other served in much the same way — either in a physical or metaphysical point of view, that is; and so the universal thump is passed round, and all hands should rub each other’s shoulder-blades, and be content. ¿Qué ocurre, si algún viejo tacaño de capitán me manda traer la escoba y barrer la cubierta ? ¿A cuánto asciende esta indignidad, quiero decir, pesada en las balanzas del Nuevo Testamento ? ¿Creéis que el arcángel Gabriel me va a tener en menos porque obedezca con prontitud y respeto a aquel viejo tacaño en ese caso particular ? ¿Quién no es esclavo ? Decídmelo. Bueno, entonces, por más que el viejo capitán me dé órdenes; por más que me den porrazos y puñetazos, tengo la satisfacción de saber que todo está muy bien; que todos los demás, de un modo o de otro, reciben algo parecido, esto es, desde un punto de vista físico o metafísico; y así el porrazo universal pasa de uno a otro, y todos los hombres deberían restregarse la espalda unos a otros, y quedar contentos.
Again, I always go to sea as a sailor, because they make a point of paying me for my trouble, whereas they never pay passengers a single penny that I ever heard of. On the contrary, passengers themselves must pay. And there is all the difference in the world between paying and being paid. The act of paying is perhaps the most uncomfortable infliction that the two orchard thieves entailed upon us. But being paid, — what will compare with it? The urbane activity with which a man receives money is really marvellous, considering that we so earnestly believe money to be the root of all earthly ills, and that on no account can a monied man enter heaven. Ah! how cheerfully we consign ourselves to perdition! Además, yo siempre me hago a la mar como marinero porque se empeñan en pagarme por la molestia, mientras, que yo sepa, jamás pagan un solo penique a los pasajeros. Al contrario, los propios pasajeros tienen que pagar. Y entre pagar y que le paguen a uno, hay la mayor diferencia de este mundo. El acto de pagar es quizá la aflicción más incómoda que nos legaron aquellos dos ladrones del frutal. Pero que le paguen a uno, ¿qué se puede comprar con esto ? Es realmente maravillosa la cortés premura con que un hombre recibe dinero, si se considera que creemos en serio que el dinero es la raíz de todos los males terrenales, y que de ningún modo puede entrar en el Cielo un hombre adinerado. ¡Ah, qué alegremente nos entregamos a la perdición !
Finally, I always go to sea as a sailor, because of the wholesome exercise and pure air of the fore-castle deck. For as in this world, head winds are far more prevalent than winds from astern (that is, if you never violate the Pythagorean maxim), so for the most part the Commodore on the quarter-deck gets his atmosphere at second hand from the sailors on the forecastle. He thinks he breathes it first; but not so. In much the same way do the commonalty lead their leaders in many other things, at the same time that the leaders little suspect it. But wherefore it was that after having repeatedly smelt the sea as a merchant sailor, I should now take it into my head to go on a whaling voyage; this the invisible police officer of the Fates, who has the constant surveillance of me, and secretly dogs me, and influences me in some unaccountable way — he can better answer than any one else. And, doubtless, my going on this whaling voyage, formed part of the grand programme of Providence that was drawn up a long time ago. It came in as a sort of brief interlude and solo between more extensive performances. I take it that this part of the bill must have run something like this: Finalmente, siempre me hago a la mar como marinero a causa del sano ejercicio y del aire puro que hay en la cubierta del castillo de proa. Pues como, en este mundo, los vientos de proa son mucho más dominantes que los vientos de popa (es decir, si no se viola jamás la máxima pitagórica), así, casi siempre el comodoro en el alcázar recibe su atmósfera de segunda mano, procedente de los marineros del castillo de proa. El cree que es el primero que respiraría, pero no es así. De modo muy parecido, la comunidad conduce a sus jefes en muchas otras cosas, mientras que sus jefes lo sospechan muy poco. Pero por qué ocurrió que, después de haber olido la mar muchas veces como marino mercante, ahora se me metiera en la cabeza ir en una expedición ballenera, eso lo puede contestar mejor que nadie el invisible oficial de policía de los Hados que tiene constante vigilancia sobre mí, y me rastrea secretamente, y me influye de algún modo inexplicable. Y no cabe duda de que el marcharme en ese viaje ballenero formaba parte del programa general de la Providencia que estaba trazado hacía mucho tiempo. Llegaba como una especie de breve intermedio de solista entre interpretaciones más amplias. Supongo que esa parte del cartel debía estar hecha de un modo parecido a éste:
“Grand Contested Election for the Presidency of the United States. Reñidas Elecciones para la Presidencia de Estados Unidos
“WHALING VOYAGE BY ONE ISHMAEL.”
“BLOODY BATTLE IN AFFGHANISTAN.”
EXPEDICION BALLENERA, POR UN TAL ISMAEL
SANGRIENTA BATALLA EN AFGANISTAN
Though I cannot tell why it was exactly that those stage managers, the Fates, put me down for this shabby part of a whaling voyage, when others were set down for magnificent parts in high tragedies, and short and easy parts in genteel comedies, and jolly parts in farces — though I cannot tell why this was exactly; yet, now that I recall all the circumstances, I think I can see a little into the springs and motives which being cunningly presented to me under various disguises, induced me to set about performing the part I did, besides cajoling me into the delusion that it was a choice resulting from my own unbiased freewill and discriminating judgment. Aunque no sé decir por qué razón precisa esos directores de escena que son los Hados me eligieron para tan mezquino papel en una expedición ballenera, mientras que a. otros les reservaban para esplendorosos papeles en elevadas tragedias, o para breves y fáciles papeles en comedias elegantes, o para papeles divertidos en farsas; aunque no sé decir por qué precisamente fue así, sin embargo, ahora que evoco todas las circunstancias, creo que puedo penetrar un poco en los resortes y motivos que, al presentárseme astutamente bajo diversos disfraces, me indujeron a disponerme a representar el papel que he hecho, además de lisonjearme con la ilusión de que era una elección resultante de mi propio y recto libre albedrío y de mi juicio discriminativo.
Chief among these motives was the overwhelming idea of the great whale himself. Such a portentous and mysterious monster roused all my curiosity. Then the wild and distant seas where he rolled his island bulk; the undeliverable, nameless perils of the whale; these, with all the attending marvels of a thousand Patagonian sights and sounds, helped to sway me to my wish. With other men, perhaps, such things would not have been inducements; but as for me, I am tormented with an everlasting itch for things remote. I love to sail forbidden seas, and land on barbarous coasts. Not ignoring what is good, I am quick to perceive a horror, and could still be social with it — would they let me — since it is but well to be on friendly terms with all the inmates of the place one lodges in. El principal de estos motivos fue la abrumadora idea del gran cetáceo en sí mismo. Tan portentoso y misterioso monstruo despertaba toda mi curiosidad. Además, los desiertos y lejanos mares por donde revolvía su masa de isla; los indescriptibles peligros sin nombre de la ballena: todas estas cosas, con las maravillas previstas de mil visiones y sonidos patagónicos, contribuyeron a inclinarme a mí deseo. Quizá, para otros hombres, tales cosas no hubieran sido atractivas, pero en cuanto a mí, estoy atormentado por el perenne prurito de las cosas remotas. Sueño con navegar por mares prohibidos y abordar costas bárbaras. Por no ignorar lo que es bueno, me doy cuenta en seguida de los horrores, pero puedo mantenerme en su compañía, si me dejan, ya que está bien mantenerse en términos amistosos con todos los residentes del lugar en que uno se aloja.
By reason of these things, then, the whaling voyage was welcome; the great flood-gates of the wonder-world swung open, and in the wild conceits that swayed me to my purpose, two and two there floated into my inmost soul, endless processions of the whale, and, mid most of them all, one grand hooded phantom, like a snow hill in the air. A causa de todo esto, entonces, el viaje ballenero fue muy bien acogido; se abrieron de par en par las grandes compuertas del mundo de las maravillas, y en las locas manías que me arrastraron hacia mi designio, flotaban, de dos en dos, en lo más hondo de mi alma, interminables procesiones de cetáceos, y en medio de todos, un gran fantasma encapuchado, como un monte nevado en el aire. ">



















CHAPTER 2

CAPITULO I I

The Carpet-Bag El saco de marinero
I stuffed a shirt or two into my old carpet-bag, tucked it under my arm, and started for Cape Horn and the Pacific. Quitting the good city of old Manhatto, I duly arrived in New Bedford. It was a Saturday night in December. Much was I disappointed upon learning that the little packet for Nantucket had already sailed, and that no way of reaching that place would offer, till the following Monday. Metí una camisa o dos en mi viejo saco de marinero, me lo encajé bajo el brazo, y zarpé hacia el cabo de Hornos y el Pacífico. Abandonando la buena ciudad de los antiguos Manhattos, arribé debidamente a New Bedford. Era una noche de sábado, en diciembre. Muy decepcionado quedé al saber que el pequeño paquebote para Nantucket ya se había hecho a la vela y que hasta el lunes siguiente no se ofrecía medio de alcanzar ese lugar.
As most young candidates for the pains and penalties of whaling stop at this same New Bedford, thence to embark on their voyage, it may as well be related that I, for one, had no idea of so doing. For my mind was made up to sail in no other than a Nantucket craft, because there was a fine, boisterous something about everything connected with that famous old island, which amazingly pleased me. Besides though New Bedford has of late been gradually monopolizing the business of whaling, and though in this matter poor old Nantucket is now much behind her, yet Nantucket was her great original — the Tyre of this Carthage; — the place where the first dead American whale was stranded. Where else but from Nantucket did those aboriginal whalemen, the Red-Men, first sally out in canoes to give chase to the Leviathan? And where but from Nantucket, too, did that first adventurous little sloop put forth, partly laden with imported cobblestones — so goes the story — to throw at the whales, in order to discover when they were nigh enough to risk a harpoon from the bowsprit? Como la mayor parte de los jóvenes candidatos a las penas y castigos de la pesca de la ballena se detienen en el mismo New Bedford, para embarcarse desde allí para su viaje, no está de más contar que, por mi parte, no tenía idea de hacerlo así. Pues mi ánimo estaba resuelto a no navegar sino en un barco de Nantucket, porque había un no sé qué de hermoso y turbulento en todo lo relacionado con esa antigua y famosa isla, que me era sorprendentemente grato. Además, aunque New Bedford, en los últimos tiempos, ha ido monopolizando poco a poco el negocio de la pesca de ballenas, y aunque en este asunto la pobre y vieja Nantucket ya se le ha quedado muy atrás, con todo, Nantucket era su gran modelo, la Tiro de esta Cartago, el sitio donde se varó la primera ballena muerta de América. ¿De dónde, si no de Nantucket, partieron por primera vez aquellos balleneros aborígenes, los pieles rojas, para perseguir con sus canoas al leviatán ? ¿Y de dónde también, si no de Nantucket, partió aquella primera pequeña balandra aventurera, parcialmente cargada de guijarros, transportados -así cuenta la historia- para tirárselos a las ballenas y observar si estaban bastante cerca como para arriesgar un arpón desde el bauprés ?
Now having a night, a day, and still another night following before me in New Bedford, ere could embark for my destined port, it became a matter of concernment where I was to eat and sleep meanwhile. It was a very dubious-looking, nay, a very dark and dismal night, bitingly cold and cheerless. I knew no one in the place. With anxious grapnels I had sounded my pocket, and only brought up a few pieces of silver, — So, wherever you go, Ishmael, said I to myself, as I stood in the middle of a dreary street shouldering my bag, and comparing the towards the north with the darkness towards the south — wherever in your wisdom you may conclude to lodge for the night, my dear Ishmael, be sure to inquire the price, and don’t be too particular. Ahora, teniendo por delante una noche, un día y otra noche siguiente en New Bedford antes de poder embarcar para mi puerto de destino, me tuve que preocupar de dónde iba a comer y dormir mientras tanto. Hacía una noche de aspecto muy dudoso, mejor dicho, muy oscura y lúgubre, triste y con un frío que mordía. No conocía a nadie allí. Con ansiosas rezones había sondeado mi bolsillo, y sólo había sacado unas pocas monedas de plata. « Así, donde quiera que vayas, Ismael -me dije a mí mismo, parado en medio de una desolada calle con el saco al hombro, y comparando la tiniebla al norte con la oscuridad al sur-, donde quiera que, en tu sabiduría, decidas que vas a alojarte esta noche, mi querido Ismael, ten cuidado de preguntar el precio, y no seas demasiado delicado. »
With halting steps I paced the streets, and passed the sign of “The Crossed Harpoons” — but it looked too expensive and jolly there. Further on, from the bright red windows of the “Sword-Fish Inn,” there came such fervent rays, that it seemed to have melted the packed snow and ice from before the house, for everywhere else the congealed frost lay ten inches thick in a hard, asphaltic pavement, — rather weary for me, when I struck my foot against the flinty projections, because from hard, remorseless service the soles of my boots were in a most miserable plight. Too expensive and jolly, again thought I, pausing one moment to watch the broad glare in the street, and hear the sounds of the tinkling glasses within. But go on, Ishmael, said I at last; don’t you hear? get away from before the door; your patched boots are stopping the way. So on I went. I now by instinct followed the streets that took me waterward, for there, doubtless, were the cheapest, if not the cheeriest inns. Con pasos vacilantes recorrí las calles, y pasé ante la muestra de Los Arpones Cruzados, pero allí parecía muy caro y espléndido. Más allá, por las luminosas ventanas rojas de la Posada del Pez Espada, salían tan fervientes rayos que parecían haber fundido la nieve y el hielo amontonados ante la casa, pues en todos los demás sitios la helada endurecida formaba un pavimento duro como el asfalto, de diez pulgadas de espesor; bastante fatigoso para mí, al dar con los pies contra sus empedernidos salientes, porque, del duro e implacable servicio, las suelas de mis botas estaban en situación lamentable. « Demasiado caro y espléndido », volví a pensar, parándome un momento a observar el ancho fulgor en la calle, y a escuchar el ruido de los vasos que tintineaban dentro. « Pero sigue allá, Ismael -me dije por fin-; ¿no oyes ? Quítate de delante de la puerta; estás estorbando la entrada con tus botas remendadas. » Así que continué adelante. Ahora, por instinto, seguía las calles que me llevaban a la orilla, pues así sin duda estarían las posadas más baratas, si no las más gratas.
Such dreary streets! blocks of blackness, not houses, on either hand, and here and there a candle, like a candle moving about in a tomb. At this hour of the night, of the last day of the week, that quarter of the town proved all but deserted. But presently I came to a smoky light proceeding from a low, wide building, the door of which stood invitingly open. It had a careless look, as if it were meant for the uses of the public; so, entering, the first thing I did was to stumble over an ash-box in the porch. Ha! thought I, ha, as the flying particles almost choked me, are these ashes from that destroyed city, Gomorrah? But “The Crossed Harpoons,” and the “The Sword-Fish?” — this, then must needs be the sign of “The Trap.” However, I picked myself up and hearing a loud voice within, pushed on and opened a second, interior door. ¡Qué desoladas calles ! Bloques de negrura, no casas, a un lado y a otro, y acá y allá, una vela, como una vela ante un sepulcro. A esa hora de la noche, y en sábado, aquel barrio de la ciudad aparecía desierto. Pero por fin llegué ante una luz que, con mucho humo, salía de un edificio bajo y ancho, cuya puerta estaba invitadoramente abierta. Tenía un aspecto descuidado, como si se destinara a uso del público; así que entré y lo primero que hice fue tropezar con una caja de cenizas en el zaguán. « ¡Ah ! -pensé, mientras las partículas volantes casi me sofocaban-, ¿son estas cenizas de aquella ciudad destruida, Gomorra ? Pero ¿"Los Arpones Cruzados" y "El Pez Espada" ? Entonces es preciso que esto se llame "La Nasa". » Sin embargo, me incorporé, y, oyendo dentro una sonora voz, empujé y abrí una segunda puerta interior.
It seemed the great Black Parliament sitting in Tophet. A hundred black faces turned round in their rows to peer; and beyond, a black Angel of Doom was beating a book in a pulpit. It was a negro church; and the preacher’s text was about the blackness of darkness, and the weeping and wailing and teeth-gnashing there. Ha, Ishmael, muttered I, backing out, Wretched entertainment at the sign of ‘The Trap!’ Parecía el gran Parlamento Negro reunido en Tofet. Cien caras negras se volvieron en sus filas para mirar; y más allá, un negro Angel del Juicio golpeaba un libro en un púlpito. Era una iglesia de negros, y el texto que comentaba el predicador era sobre la negrura de las tinieblas, y el llanto y el rechinar de dientes que habría allí. « ¡Ah, Ismael -murmuré, retrocediendo para salir-, mala diversión en la muestra de "La Nasa' ! »
Moving on, I at last came to a dim sort of light not far from the docks, and heard a forlorn creaking in the air; and looking up, saw a swinging sign over the door with a white painting upon it, faintly representing tall straight jet of misty spray, and these words underneath — “The Spouter Inn: — Peter Coffin.” Siguiendo adelante, al fin llegué ante una débil especie de luz, no lejos de los muelles, y escuché un desesperado chirrido en el aire; y al levantar los ojos, vi una muestra que se balanceaba sobre la puerta, con una pintura blanca encima, representando débilmente un chorro alto y derecho de rociada nebulosa, con estas palabras debajo: « Posada del Chorro. Peter Coffin ».
Coffin? — Spouter? — Rather ominous in that particular connexion, thought I. But it is a common name in Nantucket, they say, and I suppose this Peter here is an emigrant from there. As the light looked so dim, and the place, for the time, looked quiet enough, and the dilapidated little wooden house itself looked as if it might have been carted here from the ruins of some burnt district, and as the swinging sign had a poverty-stricken sort of creak to it, I thought that here was the very spot for cheap lodgings, and the best of pea coffee. « ¿El chorro de la ballena ? ¿Coffin, el ataúd ? Bastante fatídico en esta situación precisa -pensé-. Pero es un apellido corriente en Nantucket, según dicen, y supongo que este Peter será uno que ha venido de allí. » Como la luz estaba tan desmayada, y el lugar, a aquellas horas, resultaba bastante tranquilo, y la propia casita de madera carcomida parecía como si la hubieran traído en carro desde las ruinas de algún distrito incendiado, y puesto que la muestra balanceante tenía un modo de rechinar como herido por la miseria, pensé que allí era el sitio adecuado para obtener alojamiento barato y el mejor café de guisantes.
It was a queer sort of place — a gable-ended old house, one side palsied as it were, and leaning over sadly. It stood on a sharp bleak corner, where that tempestuous wind Euroclydon kept up a worse howling than ever it did about poor Paul’s tossed craft. Euroclydon, nevertheless, is a mighty pleasant zephyr to any one in-doors, with his feet on the hob quietly toasting for bed. “In of that tempestuous wind called Euroclydon,” says an old writer — of whose works I possess the only copy extant — “it maketh a marvellous difference, whether thou lookest out at it from a glass window where the frost is all on the outside, or whether thou observest it from that sashless window, where the frost is on both sides, and of which the wight Death is the only glazier.” True enough, thought I, as this passage occurred to my mind — old black-letter, thou reasonest well. Yes, these eyes are windows, and this body of mine is the house. What a pity they didn’t stop up the chinks and the crannies though, and thrust in a little lint here and there. But it’s too late to make any improvements now. The universe is finished; the copestone is on, and the chips were carted off a million years ago. Poor Lazarus there, chattering his teeth against the curbstone for his pillow, and shaking off his tatters with his shiverings, he might plug up both ears with rags, and put a corn-cob into his mouth, and yet that would not keep out the tempestuous Euroclydon. Euroclydon! says old Dives, in his red silken wrapper — (he had a redder one afterwards) pooh, pooh! What a fine frosty night; how Orion glitters; what northern lights! Let them talk of their oriental summer climes of everlasting conservatories; give me the privilege of making my own summer with my own coals. Era un sitio extraño; una vieja casa, acabada en buhardillas en pico, con un lado hemipléjico, por así decir, e inclinándose lamentablemente. Quedaba en una esquina abrupta y desolada, donde el tempestuoso viento Euroclydón aullaba peor que nunca lo hiciera en torno a la zarandeada embarcación del pobre Pablo. « Juzgando ese tempestuoso viento llamado Euroclydón -dice un antiguo escritor de cuyas obras poseo el único ejemplar conservado-, resulta haber una maravillosa diferencia si lo miras desde una ventana con cristal, donde la helada queda toda en el lado de fuera, o si lo observas por una ventana sin bastidor, donde la helada está en los dos lados, y cuyo único cristalero es la inexorable Muerte. » « Muy cierto -pensé, al venírseme a la cabeza ese pasaje-; muy bien que razonas, viejo mamotreto. Sí, estos ojos son ventanas, y este cuerpo mío es una casa. Pero ¡qué lástima que no hayan calafateado las grietas y agujeros, metiendo acá y allá un poco de hilas ! » Sin embargo, ya es tarde para hacer mejoras ahora. El universo está concluido; la clave está en su sitio, y se han llevado en carro los escombros hace un millón de años. Aquí, el pobre Uzaro, castañeteando los dientes, con el borde de la acera por almohada, y sacudiéndose de encima los harapos al tiritar, podría taparse ambos oídos con trapos, y meterse en la boca una panocha, y sin embargo eso no le pondría al resguardo del tempestuoso Euroclydón. « ¡Euroclydón ! », dice el viejo Epulón, en su manto de seda roja -luego tuvo otro cobertor aún más rojo-. « ¡Bah, bah ! ¡Qué hermosa noche de helada; cómo centellea Orión; qué luces al norte ! Ya pueden hablar de los climas estivales de oriente, como perpetuos invernaderos; a mí que me den el privilegio de hacerme mi propio verano con mis propios carbones. »
But what thinks Lazarus? Can he warm his blue hands by holding them up to the grand northern lights? Would not Lazarus rather be in Sumatra than here? Would he not far rather lay him down lengthwise along the line of the equator; yea, ye gods! go down to the fiery pit itself, in order to keep out this frost? Pero ¿qué piensa Lázaro ? ¿Puede calentarse las azuladas manos levantándolas hacia las grandiosas luces del norte ? ¿No preferiría Lázaro estar en Sumatra que aquí ? ¿No preferiría con mucho tenderse cuan largo es siguiendo la línea ecuatorial ?; ah, sí, ¡oh dioses !, ¿descender al mismísimo abismo terrible, con tal de escapar de esta helada ?
Now, that Lazarus should lie stranded there on the curbstone before the door of Dives, this is more wonderful than that an iceberg should be moored to one of the Moluccas. Yet Dives himself, he too lives like a Czar in an ice palace made of frozen sighs, and being a president of a temperance society, he only drinks the tepid tears of orphans. Ahora bien, que Lázaro esté tendido, varado en la acera ante la puerta de Epulón, eso es más asombroso que si un iceberg se encallase en una de las Molucas. Sin embargo, el propio Epulón vive también como un zar en un palacio de hielo hecho de suspiros congelados, y, siendo presidente de una sociedad antialcohólica, sólo bebe tibias lágrimas de huérfanos.
But no more of this blubbering now, we are going a-whaling, and there is plenty of that yet to come. Let us scrape the ice from our frosted feet, and see what sort of a place this “Spouter” may be. Pero basta ya de estos gimoteos; nos vamos a la pesca de la ballena, y todavía habremos de tenerlos de sobra. Rasquémonos el hielo de nuestros congelados pies, y veamos qué clase de sitio puede ser esta Posada del Chorro. ">









CHAPTER 3

CAPITULO III

The Spouter-Inn La Posada del Chorro
Entering that gable-ended Spouter-Inn, you found yourself in a wide, low, straggling entry with old-fashioned wainscots, reminding one of the bulwarks of some condemned old craft. On one side hung a very large oil painting so thoroughly besmoked, and every way defaced, that in the unequal crosslights by which you viewed it, it was only by diligent study and a series of systematic visits to it, and careful inquiry of the neighbors, that you could any way arrive at an understanding of its purpose. Such unaccountable masses of shades and shadows, that at first you almost thought some ambitious young artist, in the time of the New England hags, had endeavored to delineate chaos bewitched. But by dint of much and earnest contemplation, and oft repeated ponderings, and especially by throwing open the little window towards the back of the entry, you at last come to the conclusion that such an idea, however wild, might not be altogether unwarranted. Al entrar en esta Posada del Chorro, coronada de buhardillas, uno se encontraba en un ancho vestíbulo, bajo e irregular, lleno de entablamentos pasados de moda, que recordaban las amuradas de alguna vieja embarcación desechada. A un lado colgaba un enorme cuadro al óleo tan enteramente ahumado y tan borrado por todos los medios, que, con las desiguales luces entrecruzadas con que uno lo miraba, sólo a fuerza de diligente estudio y de una serie de visitas sistemáticas y de averiguaciones cuidadosas entre los vecinos, se podía llegar de algún modo a entender su significado. Había tan inexplicables masas de sombras y claroscuros, que al principio casi se pensaba que algún joven artista ambicioso, en los tiempos de las brujas de New England, había intentado delinear el caos embrujado. Pero a fuerza de mucho contemplar con empeño, y de abrir del todo la ventanita al fondo del vestíbulo, se llegaba por fin a la conclusión de que tal idea, por descabellada que fuera, podría no carecer completamente de fundamento.
But what most puzzled and confounded you was a long, limber, portentous, black mass of something hovering in the centre of the picture over three blue, dim, perpendicular lines floating in a nameless yeast. A boggy, soggy, squitchy picture truly, enough to drive a nervous man distracted. Yet was there a sort of indefinite, half-attained, unimaginable sublimity about it that fairly froze you to it, till you involuntarily took an oath with yourself to find out what that marvellous painting meant. Ever and anon a bright, but, alas, deceptive idea would dart you through. — It’s the Black Sea in a midnight gale. — It’s the unnatural combat of the four primal elements. — It’s a blasted heath. — It’s a Hyperborean winter scene. — It’s the breaking-up of the icebound stream of Time. But last all these fancies yielded to that one portentous something in the picture’s midst. That once found out, and all the rest were plain. But stop; does it not bear a faint resemblance to a gigantic fish? even the great leviathan himself? Pero lo que más desconcertaba y confundía era una masa negra, larga, blanda, prodigiosa, de algo que flotaba en el centro del cuadro, sobre tres líneas azules, borrosas y verticales, en medio de una fermentación innominada. Ciertamente, un cuadro aguanoso, empapado, pútrido, capaz de sacar de quicio a un hombre nervioso. Pero había en él una suerte de sublimidad indefinida, medio lograda e inimaginable, que le pegaba a uno por completo al cuadro, hasta que involuntariamente se juramentaba uno consigo mismo para descubrir qué quería decir esa maravillosa pintura. De vez en cuando, cruzaba como una flecha alguna idea brillante, pero ¡ay !, engañosa: « Es el mar Negro en noche de galerna », « Es el combate antinatural de los cuatro elementos primitivos », « Es un matorral maldito », « Es una escena invernal hiperbórea », « Es la irrupción de la corriente del Tiempo, rompiendo el hielo ». Pero todas esas fantasías cedían ante aquel portentoso no sé qué había en el centro del cuadro. Una vez averiguado aquello, lo demás estaría claro. Pero, alto ahí: ¿no muestra un leve parecido con un gigantesco pez ? ¿Incluso, con el propio gran Leviatán ?
In fact, the artist’s design seemed this: a final theory of my own, partly based upon the aggregated opinions of many aged persons with whom I conversed upon the subject. The picture represents a Cape-Horner in a great hurricane; the half-foundered ship weltering there with its three dismantled masts alone visible; and an exasperated whale, purposing to spring clean over the craft, is in the enormous act of impaling himself upon the three mast-heads. Efectivamente, la intención del artista parecía ésa: conclusiva opinión mía, basada en parte sobre las opiniones reunidas de diversas personas ancianas con quienes conversé sobre el tema. El cuadro representa un navío del Pacífico, en un gran huracán; el barco, medio sumergido, se revuelve allí en las aguas, con sus tres mástiles desmantelados solamente visibles; y una ballena exasperada, al intentar dar un salto limpiamente sobre la embarcación, se ha empalado en los tres mastelerillos.
The opposite wall of this entry was hung all over with a heathenish array of monstrous clubs and spears. Some were thickly set with glittering teeth resembling ivory saws; others were tufted with knots of human hair; and one was sickle-shaped, with a vast handle sweeping round like the segment made in the new-mown grass by a long-armed mower. You shuddered as you gazed, and wondered what monstrous cannibal and savage could ever have gone a death-harvesting with such a hacking, horrifying implement. Mixed with these were rusty old whaling lances and harpoons all broken and deformed. Some were storied weapons. With this once long lance, now wildly elbowed, fifty years ago did Nathan Swain kill fifteen whales between a sunrise and a sunset. And that harpoon — so like a corkscrew now — was flung in Javan seas, and run away with by a whale, years afterwards slain off the Cape of Blanco. The original iron entered nigh the tail, and, like a restless needle sojourning in the body of a man, travelled full forty feet, and at last was found imbedded in the hump. La pared de enfrente, en este zaguán, se había decorado toda ella con una pagana ostentación de monstruosos dardos y rompecabezas. Algunos estaban densamente incrustados de dientes brillantes, pareciendo sierras de marfil; otros estaban coronados con mechones de pelo humano; uno tenía forma de guadaña, con un amplio mango que barría en torno como el sector que deja en la hierba recién segada un segador de largos brazos. Uno se estremecía al mirar, preguntándose qué monstruoso caníbal salvaje podría haber ido jamás a cosechar muerte con tan horrible herramienta tajadora. Mezclados con esto, había viejos y enmohecidos arpones balleneros, deformados y rotos. Algunos eran armas con mucha historia. Con aquella vieja lanza, ahora brutalmente torcida, cincuenta años antes, Nathan Swain mató quince ballenas de sol a sol. Y ese arpón -ahora tan parecido a un sacacorchos- se lanzó en mares de Java, y lo arrastró una ballena que años después fue muerta a la altura del cabo del Blanco. El hierro primitivo había entrado junto a la cola, y como una aguja móvil dentro del cuerpo de un hombre, había viajado sus buenos cuarenta pies, hasta que por fin se encontró incrustada en la joroba.
Crossing this dusky entry, and on through yon low-arched way — cut through what in old times must have been a great central chimney with fireplaces all round — you enter the public room. A still duskier place is this, with such low ponderous beams above, and such old wrinkled planks beneath, that you would almost fancy you trod some old craft’s cockpits, especially of such a howling night, when this corner-anchored old ark rocked so furiously. On one side stood a long, low, shelf-like table covered with cracked glass cases, filled with dusty rarities gathered from this wide world’s remotest nooks. Projecting from the further angle of the room stands a dark-looking den — the bar — a rude attempt at a right whale’s head. Be that how it may, there stands the vast arched bone of the whale’s jaw, so wide, a coach might almost drive beneath it. Within are shabby shelves, ranged round with old decanters, bottles, flasks; and in those jaws of swift destruction, like another cursed Jonah (by which name indeed they called him), bustles a little withered old man, who, for their money, dearly sells the sailors deliriums and death. Cruzando este sombrío vestíbulo, y a lo largo de ese pasadizo de arcos bajos abierto a través de lo que en tiempos antiguos debió ser una gran chimenea central con hogares alrededor), se entra en la sala común. Esta es un lugar aún más sombrío, con tan pesadas vigas por encima, y tan agrietadas tablas viejas por debajo, que uno casi se imaginaría que pisa la enfermería de alguna vieja embarcación, sobre todo en tal noche ululante, cuando esa vieja Arca, anclada en su esquina, se balanceaba tan furiosamente. A un lado había una mesa, larga y baja, a modo de estantería, cubierta de recipientes de cristal resquebrajado, llenos de polvorientas rarezas reunidas desde los más remotos rincones del ancho mundo. Asomando desde el ángulo más apartado de la sala, queda una guarida de aspecto sombrío, el bar; tosco intento de semejanza de una cabeza de ballena. Sea como sea, allí está el vasto hueso en arco de la mandíbula de la ballena, tan amplio que casi podría pasar un coche por debajo. Dentro hay sucios estantes, con filas, alrededor, de viejos frascos, botellas y garrafas; y en esas mandíbulas de fulminante aniquilación, como otro maldito Jonás (nombre por el que, efectivamente, le llaman), se atarea un hombrecillo viejo y marchito, que vende a los marineros, a cambio de sus dineros, delirios y muerte.
Abominable are the tumblers into which he pours his poison. Though true cylinders without — within, the villanous green goggling glasses deceitfully tapered downwards to a cheating bottom. Parallel meridians rudely pecked into the glass, surround these footpads’ goblets. Fill to this mark, and your charge is but a penny; to this a penny more; and so on to the full glass — the Cape Horn measure, which you may gulp down for a shilling. Abominables son los vasos en que escancia su ponzoña. Aunque por fuera son cilindros verdes, por dentro esos villanos vidrios verdes, como ojos pasmados, se van ahusando engañosamente hacia abajo, hasta un fondo tramposo. Líneas geográficas de paralelos, groseramente grabadas en el cristal, rodean esos cuencos de salteadores de caminos. Llenando hasta esta señal, no hay que pagar más que un penique; hasta aquí, un penique más; y así sucesivamente, hasta el vaso lleno, la medida total, como pasando el cabo de Hornos, que se puede ingurgitar por un chelín.
Upon entering the place I found a number of young seamen gathered about a table, examining by a dim light divers specimens of skrimshander. I sought the landlord, and telling him I desired to be accommodated with a room, received for answer that his house was full — not a bed unoccupied. “But avast,” he added, tapping his forehead, “you haint no objections to sharing a harpooneer’s blanket, have ye? I s’pose you are goin’ a-whalin’, so you’d better get used to that sort of thing.” Al entrar en aquel sitio, encontré cierto número de marineros jóvenes reunidos alrededor de una mesa, examinando, a una luz mortecina, diversas muestras de skrimshander. Busqué al patrón, y al decirle que deseaba que me hiciera el favor de un cuarto, recibí como respuesta que su casa estaba llena: ni una cama sin ocupar. -Pero espere -añadió, dándose un golpe en la frente-; ¿no tendrá inconveniente en compartir la manta con un arponero, eh ? Supongo que va a ir a las ballenas, de modo que es mejor que se acostumbre a esas cosas.
I told him that I never liked to sleep two in a bed; that if I should ever do so, it would depend upon who the harpooneer might be, and that if he (the landlord) really had no other place for me, and the harpooneer was not decidedly objectionable, why rather than wander further about a strange town on so bitter a night, I would put up with the half of any decent man’s blanket. Le dije que no me había gustado nunca dormir de dos en dos; que si lo hacía alguna vez, dependería de quién pudiera ser el arponero, y que si él (el patrón) no tenía de veras otro sitio para mí, y el arponero no era decididamente objetable, en fin, mejor que seguir vagabundeando por una ciudad desconocida en una noche tan dura, me las arreglaría con la mitad de la manta de cualquier hombre decente.
“I thought so. All right; take a seat. Supper? — you want supper? Supper’ll be ready directly.” -Ya lo suponía. Muy bien: siéntese. ¿Va a cenar ?, ¿quiere cenar ? La cena estará en seguida.
I sat down on an old wooden settle, carved all over like a bench on the Battery. At one end a ruminating tar was still further adorning it with his jack-knife, stooping over and diligently working away at the space between his legs. He was trying his hand at a ship under full sail, but he didn’t make much headway, I thought. Me senté en un viejo banco de madera, todo tallado como un banco de Battery. En un extremo, un meditativo lobo de mar seguía adornándolo con su navaja de muelles, inclinado y despachando diligentemente el trabajo en el espacio entre las piernas. Estaba probando su habilidad en un barco a toda vela, pero me pareció que no adelantaba gran cosa.
At last some four or five of us were summoned to our meal in an adjoining room. It was cold as Iceland — no fire at all — the landlord said he couldn’t afford it. Nothing but two dismal tallow candles, each in a winding sheet. We were fain to button up our monkey jackets, and hold to our lips cups of scalding tea with our half frozen fingers. But the fare was of the most substantial kind — not only meat and potatoes, but dumplings; good heavens! dumplings for supper! One young fellow in a green box coat, addressed himself to these dumplings in a most direful manner. Por lo menos cuatro o cinco de nosotros fuimos convocados a comer en el cuarto adyacente. Estaba tan frío como Islandia; no había fuego en absoluto: el patrón decía que no se lo podía permitir. Nada más que dos lúgubres candelas de sebo, cada cual envuelta en un papel. Nos apresuramos a abotonarnos nuestros chaquetones, y a llevarnos a los labios talas de té abrasador, con nuestros dedos medio helados. Pero la comida fue del género más sustancioso; no sólo carne con patatas, sino albóndigas: ¡Santo Cielo !, ¡albóndigas de cena ! Un tipo joven de gabán verde se dirigió a estas albóndigas del modo más amenazador.
“My boy,” said the landlord, “you’ll have the nightmare to a dead sartainty.” -Muchacho -dijo el patrón-, como que me tengo que morir, que vas a tener pesadillas.
“Landlord,” I whispered, “that aint the harpooneer is it?” -Patrón -susurré yo-, no es éste el arponero, ¿no ?
“Oh, no,” said he, looking a sort of diabolically funny, “the harpooneer is a dark complexioned chap. He never eats dumplings, he don’t — he eats nothing but steaks, and he likes ‘em rare.” -Oh, no -dijo, con cara diabólicamente divertida-, el arponero es un mozo de color oscuro. Nunca come albóndigas, no; no come más que filetes, y le gustan crudos.
“The devil he does,” says I. “Where is that harpooneer? Is he here?” -Demonio de gusto -dije-. ¿Dónde está ese arponero ? ¿Está aquí ?
“He’ll be here afore long,” was the answer. -Estará antes de mucho -fue la respuesta.
I could not help it, but I began to feel suspicious of this “dark complexioned” harpooneer. At any rate, I made up my mind that if it so turned out that we should sleep together, he must undress and get into bed before I did. No pude remediarlo; empezaba a sentir sospechas sobre ese arponero « de color oscuro ». En cualquier caso, decidí que si resultaba que teníamos que dormir juntos, él debería desnudarse y meterse en la cama antes que yo.
Supper over, the company went back to the bar-room, when, knowing not what else to do with myself, I resolved to spend the rest of the evening as a looker on. Terminada la cena, el grupo volvió a la sala del bar, donde, no sabiendo qué hacer de mí mismo, decidí pasar el resto de la velada como observador.
Presently a rioting noise was heard without. Starting up, the landlord cried, “That’s the Grampus’s crew. I seed her reported in the offing this morning; a three years’ voyage, and a full ship. Hurrah, boys; now we’ll have the latest news from the Feegees.” Pero después se oyó fuera un ruido de motín. Levantándose sobresaltado, el patrón exclamó: -Es la tripulación del Grampus. Lo he visto anunciado a lo largo de esta mañana; un viaje de tres años, con el barco lleno. ¡Hurra, muchachos; ahora tendremos las últimas noticias de las Fidji !
A tramping of sea boots was heard in the entry; the door was flung open, and in rolled a wild set of mariners enough. Enveloped in their shaggy watch coats, and with their heads muffled in woollen comforters, all bedarned and ragged, and their beards stiff with icicles, they seemed an eruption of bears from Labrador. They had just landed from their boat, and this was the first house they entered. No wonder, then, that they made a straight wake for the whale’s mouth — the bar — when the wrinkled little old Jonah, there officiating, soon poured them out brimmers all round. One complained of a bad cold in his head, upon which Jonah mixed him a pitch-like potion of gin and molasses, which he swore was a sovereign cure for all colds and catarrhs whatsoever, never mind of how long standing, or whether caught off the coast of Labrador, or on the weather side of an ice-island. Se oyó en el vestíbulo un pisoteo de botas de mar; se abrid la puerta de par en par, y entró en tropel un grupo salvaje de marineros. Envueltos en sus ásperos capotes de guardia, y con las cabezas abrigadas con pasamontañas de lana, remendados y harapientos, y con la barba rígida de carámbanos, parecían una erupción de osos del Labrador. Acababan de desembarcar, y ésta era la primera casa en que entraban. No es extraño, pues, que se lanzaran derechos a la boca de la ballena, el bar, donde el pequeño, viejo y arrugado Jonás que allí oficiaba, pronto les escanció vasos llenos a todos a la redonda. Uno se quejaba de un fuerte resfriado de cabeza, para el cual Jonás le mezcló una poción de ginebra y melaza que parecía pez, y .juró que era una cura soberana para todos los resfriados y catarros, cualesquiera que fueran, sin importar su antigüedad, ni si se habían contraído a la altura de la costa del Labrador, o al socaire de urja isla de hielo.
The liquor soon mounted into their heads, as it generally does even with the arrantest topers newly landed from sea, and they began capering about most obstreperously. La bebida pronto se les subió a la cabeza, como suele ocurrir con los más curtidos bebedores recién desembarcados del mar, y empezaron a hacer cabriolas alrededor, del modo más estrepitoso.
I observed, however, that one of them held somewhat aloof, and though he seemed desirous not to spoil the hilarity of his shipmates by his own sober face, yet upon the whole he refrained from making as much noise as the rest. This man interested me at once; and since the sea-gods had ordained that he should soon become my shipmate (though but a sleeping partner one, so far as this narrative is concerned), I will here venture upon a little description of him. He stood full six feet in height, with noble shoulders, and a chest like a coffer-dam. I have seldom seen such brawn in a man. His face was deeply brown and burnt, making his white teeth dazzling by the contrast; while in the deep shadows of his eyes floated some reminiscences that did not seem to give him much joy. His voice at once announced that he was a Southerner, and from his fine stature, I thought he must be one of those tall mountaineers from the Alleghanian Ridge in Virginia. When the revelry of his companions had mounted to its height, this man slipped away unobserved, and I saw no more of him till he became my comrade on the sea. In a few minutes, however, he was missed by his shipmates, and being, it seems, for some reason a huge favorite with them, they raised a cry of “Bulkington! Bulkington! where’s Bulkington?” and darted out of the house in pursuit of him. Observé, sin embargo, que uno de ellos se mantenía un tanto apartado, y aunque parecía deseoso de no estropear el buen humor de sus compañeros de tripulación con su cara sobria, no obstante, en conjunto evitaba hacer tanto ruido como el resto. Este hombre me interesó en seguida; y como los dioses marinos habían dispuesto que pronto se convirtiera en compañero mío de tripulación (aunque sólo compañero de dormir, por lo que se refiere a esta narración), me atreveré aquí a una pequeña descripción de él. Tenía sus buenos seis pies de alto, con nobles hombros, y un pecho como una ataguía. Rara vez he visto tanto músculo en un hombre. Tenía la cara muy morena y tostada, haciendo resplandecer por contraste sus blancos dientes, mientras que en las profundas sombras de sus ojos flotaban algunas reminiscencias que no parecían darle mucha alegría. Su voz anunciaba en seguida que era un sueño y, por su buena estatura, pensé que debía ser uno de esos altos montañeses del Alleghenian Ridge, en Virginia. Cuando la disipación de sus compañeros llegó a su cumbre, el hombre se deslizó fuera, inadvertido, y no le volví a ver hasta que fue mi camarada en el mar. Al cabo de pocos minutos, sin embargo, sus compañeros le echaron de menos, y como al parecer no se sabe por qué, era su gran predilecto, empezaron a gritar: ¡Bulkington ! ¡Bulkington !, ¿dónde está Bulkington ? -y salieron de la casa como flechas en su seguimiento.
It was now about nine o’clock, and the room seeming almost supernaturally quiet after these orgies, I began to congratulate myself upon a little plan that had occurred to me just previous to the entrance of the seamen. Eran entonces alrededor de las nueve, y como la sala parecía casi sobrenaturalmente callada tras de esas orgías, empecé a felicitarme por un pequeño plan que se me había ocurrido antes mismo de que entraran los marineros.
No man prefers to sleep two in a bed. In fact, you would a good deal rather not sleep with your own brother. I don’t know how it is, but people like to be private when they are sleeping. And when it comes to sleeping with an unknown stranger, in a strange inn, in a strange town, and that stranger a harpooneer, then your objections indefinitely multiply. Nor was there any earthly reason why I as a sailor should sleep two in a bed, more than anybody else; for sailors no more sleep two in a bed at sea, than bachelor Kings do ashore. To be sure they all sleep together in one apartment, but you have your own hammock, and cover yourself with your own blanket, and sleep in your own skin. A ningún hombre le gusta dormir con otro en una cama. En realidad, uno preferiría con mucho no dormir ni con su propio hermano. No sé por qué, pero a la gente le gusta el aislamiento para dormir. Y cuando se trata de dormir con un desconocido extraño, en una posada extraña, y ese desconocido es un arponero, entonces las objeciones se multiplican indefinidamente. Y no es que haya razón en este mundo por la cual un marinero tenga que dormir con otro en una cama, más que cualquier otra persona; pues los marineros no duermen de dos en dos en los barcos más que los reyes solteros en tierra firme. Por supuesto, duermen todos juntos en un solo local, pero cada cual tiene su propia hamaca, y se cubre con su propia manta, y duerme en su propia piel.
The more I pondered over this harpooneer, the more I abominated the thought of sleeping with him. It was fair to presume that being a harpooneer, his linen or woolen, as the case might be, would not be of the tidiest, certainly none of the finest. I began to twitch all over. Besides, it was getting late, and my decent harpooneer ought to be home and going bedwards. Suppose now, he should tumble in upon me at midnight — how could I tell from what vile hole he had been coming? Cuanto más cavilaba sobre ese arponero, más aborrecía la idea de dormir con él. Era lícito presumir que, siendo arponero, sus lanas o linos, según fuera el caso, no serían de lo más limpio, ni, desde luego, de lo más delicado. Empecé a sentir picores por todas partes. Además, se iba haciendo tarde, y mi decente arponero debería estar en casa y yendo rumbo a la cama. Supongamos ahora que cayera sobre mí a medianoche, ¿cómo podría yo decir de qué vil agujero venía ?
“Landlord! I’ve changed my mind about that harpooneer. — I shan’t sleep with him. I’ll try the bench here.” -¡Patrón ! He cambiado de idea sobre ese arponero. No voy a dormir con él. Probaré este banco.
“Just as you please; I’m sorry I cant spare ye a tablecloth for a mattress, and it’s a plaguy rough board here” — feeling of the knots and notches. “But wait a bit, Skrimshander; I’ve got a carpenter’s plane there in the bar — wait, I say, and I’ll make ye snug enough.” So saying he procured the plane; and with his old silk handkerchief first dusting the bench, vigorously set to planing away at my bed, the while grinning like an ape. The shavings flew right and left; till at last the plane-iron came bump against an indestructible knot. The landlord was near spraining his wrist, and I told him for heaven’s sake to quit — the bed was soft enough to suit me, and I did not know how all the planing in the world could make eider down of a pine plank. So gathering up the shavings with another grin, and throwing them into the great stove in the middle of the room, he went about his business, and left me in a brown study. -Como quiera; siento no poder dejarle un mantel como colchón, y esta tabla de aquí es muy áspera y molesta... -tocando los nudos y bultos-. Pero espere un poco, Skrimshander; tengo un cepillo de carpintero ahí en el bar; espere, digo, y le pondré bastante a gusto. Diciendo así, buscó el cepillo, y con su viejo pañuelo de seda desempolvó primero el banco, y se puso vigorosamente a alisarme la cama, haciendo muecas mientras tanto como un mono. Las virutas volaban a derecha e izquierda, hasta que, por fin, el filo del cepillo chocó contra un nudo indestructible. El patrón estuvo a punto de dislocarse la muñeca, y yo le dije que lo dejara, por lo más sagrado; la cama ya estaba bastante blanda para mí, y no sabía cómo ningún acepillado del mundo podía convertir en edredón una tabla de pino. Así que, reuniendo las virutas con otra mueca, y echándolas a la gran estufa de en medio de la sala, se marchó a sus asuntos, y me dejó en negras reflexiones.
I now took the measure of the bench, and found that it was a foot too short; but that could be mended with a chair. But it was a foot too narrow, and the other bench in the room was about four inches higher than the planed one — so there was no yoking them. I then placed the first bench lengthwise along the only clear space against the wall, leaving a little interval between, for my back to settle down in. But I soon found that there came such a draught of cold air over me from under the sill of the window, that this plan would never do at all, especially as another current from the rickety door met the one from the window, and both together formed a series of small whirlwinds in the immediate vicinity of the spot where I had thought to spend the night. Tomé entonces medidas al banco, y encontré que le faltaba un pie de largo, aunque eso se podía arreglar con una silla. Pero también le faltaba un pie de ancho, y el otro banco del cuarto era unas cuatro pulgadas más alto que el cepillado, de modo que no se podían emparejar. Entonces puse el primer banco a lo largo del único espacio libre contra la pared, dejando un pequeño intervalo en medio para poder acomodar la espalda. Pero pronto encontré que venía hacia mí tal corriente de aire frío, desde el hueco de la ventana, que ese plan no iba a servir en absoluto, sobre todo, dado que otra corriente, desde la desvencijada puerta, salía al encuentro de la de la ventana, y ambas juntas formaban una serie de pequeños torbellinos en inmediata proximidad al lugar donde había pensado pasar la noche.
The devil fetch that harpooneer, thought I, but stop, couldn’t I steal a march on him — bolt his door inside, and jump into his bed, not to be wakened by the most violent knockings? It seemed no bad idea but upon second thoughts I dismissed it. For who could tell but what the next morning, so soon as I popped out of the room, the harpooneer might be standing in the entry, all ready to knock me down! « El demonio se lleve a ese arponero -pensé-, pero, un momento, ¿no podría sacarle una ventaja ? ¿Cerrar su puerta por dentro, y meterme en su cama sin dejarme despertar por los golpes más violentos ? » No parecía mala idea; pero, pensándolo mejor, lo deseché. Pues ¿quién podría decir que a la mañana siguiente, tan pronto como yo saliera del cuarto corriendo, el, arponero no iba a estar plantado en la entrada, dispuesto a derribarme de un golpe ?
Still looking round me again, and seeing no possible chance of spending a sufferable night unless in some other person’s bed, I began to think that after all I might be cherishing unwarrantable prejudices against this unknown harpooneer. Thinks I, I’ll wait awhile; he must be dropping in before long. I’ll have a good look at him then, and perhaps we may become jolly good bedfellows after all — there’s no telling. Sin embargo, volviendo a mirar a mi alrededor, y no viendo ocasión posible de pasar una noche tolerable a no ser en la cama de otra persona, empecé a pensar que, después de todo, podía estar abrigando prejuicios injustificados contra ese desconocido arponero. Pensé: « Voy a esperar mientras tanto; no tardará en dejarse caer por aquí. Entonces le miraré bien, y quizá lleguemos a ser alegres compañeros de cama; no puede saberse ».
But though the other boarders kept coming in by ones, twos, and threes, and going to bed, yet no sign of my harpooneer. Pero aunque los otros huéspedes iban viniendo, sueltos, o en grupos de dos o de tres, para acostarse, no había todavía señales de mi arponero.
“Landlord! said I, “what sort of a chap is he — does he always keep such late hours?” It was now hard upon twelve o’clock. -¡Patrón ! -dije-: ¿qué clase de muchacho es éste ? ¿Siempre vuelve a tan altas horas ? -Ya eran casi las doce.
The landlord chuckled again with his lean chuckle, and seemed to be mightily tickled at something beyond my comprehension. “No,” he answered, “generally he’s an early bird — airley to bed and airley to rise — yea, he’s the bird what catches the worm. But to-night he went out a peddling, you see, and I don’t see what on airth keeps him so late, unless, may be, he can’t sell his head.” El patrón volvió a risotear con su mezquina risita, y pareció enormemente divertido por algo que escapaba a mi comprensión. -No -contestó-, generalmente es pájaro madrugador: se acuesta pronto y se levanta pronto; sí, es un pájaro de los que cogen el gusano. Pero esta noche ha ido a vender, ya ve, y no comprendo qué demonios le hace retrasarse tanto, a no ser, quizá, que no pueda vender su cabeza.
“Can’t sell his head? — What sort of a bamboozingly story is this you are telling me?” getting into a towering rage. “Do you pretend to say, landlord, that this harpooneer is actually engaged this blessed Saturday night, or rather Sunday morning, in peddling his head around this town?” -¿Que no puede vender su cabeza ? ¿Qué clase de embauco me cuenta ? -Y me entró una furia creciente-. ¿Intenta decirme, patrón, que ese arponero se dedica realmente, esta bendita noche de sábado, o mejor dicho, esta mañana de domingo, a vender su cabeza por la ciudad ?
“That’s precisely it,” said the landlord, “and I told him he couldn’t sell it here, the market’s overstocked.” -Eso es, exactamente --dijo el patrón-, y ya le dije que no la podría vender aquí; que hay demasiadas existencias en el mercado.
“With what?” shouted I. -¿De qué ? -grité.
“With heads to be sure; ain’t there too many heads in the world?” -De cabezas, claro; ¿no hay demasiadas cabezas en este mundo ?
“I tell you what it is, landlord,” said I quite calmly, “you’d better stop spinning that yarn to me — I’m not green.” -Escuche lo que le digo, patrón -dije, con toda calma-: sería mejor que dejase de contarme esos cuentos; no estoy tan verde.
“May be not,” taking out a stick and whittling a toothpick, “but I rayther guess you’ll be done brown if that ere harpooneer hears you a slanderin’ his head.” -Es posible -y sacó un palo y se puso a afilarlo en mondadientes-, pero me imagino que ese arponero le dejaría negro si lo oyera hablar mal de su cabeza.
“I’ll break it for him,” said I, now flying into a passion again at this unaccountable farrago of the landlord’s. -Yo se la romperé -dije, volviendo a encolerizarme ante esa inexplicable cháchara del patrón.
“It’s broke a’ready,” said he. -Ya está rota -dijo.
“Broke,” said I — “broke, do you mean?” -Rota -dije yo-; ¿quiere decir que está rota ?
“Sartain, and that’s the very reason he can’t sell it, I guess.” -Claro, y ésa es la razón por la que no puede venderla, me parece.
“Landlord,” said I, going up to him as cool as Mt. Hecla in a snowstorm — “landlord, stop whittling. You and I must understand one another, and that too without delay. I come to your house and want a bed; you tell me you can only give me half a one; that the other half belongs to a certain harpooneer. And about this harpooneer, whom I have not yet seen, you persist in telling me the most mystifying and exasperating stories tending to beget in me an uncomfortable feeling towards the man whom you design for my bedfellow — a sort of connexion, landlord, which is an intimate and confidential one in the highest degree. I now demand of you to speak out and tell me who and what this harpooneer is, and whether I shall be in all respects safe to spend the night with him. And in the first place, you will be so good as to unsay that story about selling his head, which if true I take to be good evidence that this harpooneer is stark mad, and I’ve no idea of sleeping with a madman; and you, sir, you I mean, landlord, you, sir, by trying to induce me to do so knowingly would thereby render yourself liable to a criminal prosecution.” -Patrón -dije, levantándome hacia él, tan frío como el monte Hecla en una tormenta de nieve-: patrón, deje de afilar. Tenemos que entendernos usted y yo, y sin perder un momento. Llego a su casa y quiero una cama, y usted me dice que sólo puede darme media, y que la otra media pertenece a cierto arponero. Y sobre ese arponero, a quien todavía no he visto, se empeña en contarme las historias más mixtificadoras y desesperantes, para dar lugar a que yo tenga una sensación incómoda hacia el hombre que me señala como compañero de cama; un tipo de relación, patrón, que es íntima y confidencial hasta el mayor extremo. Ahora le pido que me explique y me diga quién y qué es ese arponero, y si no hay ningún peligro en pasar la noche con él. Y, para empezar, tendrá la bondad de retirar esa historia de que vende su cabeza, que, si es verdad, entiendo que es suficiente evidencia de que el arponero está loco de atar, y no pienso dormir con un loco; y usted, patrón, a usted le digo, usted, señor, tratando de hacerlo así con todo conocimiento, se haría merecedor de ser perseguido por lo criminal.
“Wall,” said the landlord, fetching a long breath, “that’s a purty long sarmon for a chap that rips a little now and then. But be easy, be easy, this here harpooneer I have been tellin’ you of has just arrived from the south seas, where he bought up a lot of ‘balmed New Zealand heads (great curios, you know), and he’s sold all on ‘em but one, and that one he’s trying to sell to-night, cause to-morrow’s Sunday, and it would not do to be sellin’ human heads about the streets when folks is goin’ to churches. He wanted to last Sunday, but I stopped him just as he was goin’ out of the door with four heads strung on a string, for all the airth like a string of inions.” -Bueno -dijo el patrón, dando un amplio respiro-, es un sermón bastante largo para un compadre que de vez en cuando gasta un poco de broma. Pero esté tranquilo, esté tranquilo, este arponero que le digo acaba de llegar de los mares del Sur, donde ha comprado un lote de cabezas embalsamadas de Nueva Zelanda (estupendas curiosidades, ya sabe) y las ha vendido todas menos una, que es la que trata de vender esta noche, porque mañana es domingo, y no estaría bien vender cabezas humanas por las calles cuando la gente va a las iglesias. Lo quería hacer el domingo pasado, pero yo se lo impedí en el momento en que salía por la puerta con cuatro cabezas en ristra, que parecían completamente una ristra de cebollas.
This account cleared up the otherwise unaccountable mystery, and showed that the landlord, after all, had had no idea of fooling me — but at the same time what could I think of a harpooneer who stayed out of a Saturday night clean into the holy Sabbath, engaged in such a cannibal business as selling the heads of dead idolators? Esta explicación aclaró el misterio, inexplicable de otro modo, y demostró que el patrón, después de todo, no había tenido intención de burlarse de mí; pero, al mismo tiempo, ¿qué podía pensar yo de un arponero que se quedaba fuera un sábado por la noche, hasta el mismísimo santo día del Señor, ocupado en un asunto tan canibalesco como vender las cabezas de unos idólatras muertos ?
“Depend upon it, landlord, that harpooneer is a dangerous man.” -Tenga la seguridad, patrón, de que ese arponero es hombre peligroso.
“He pays reg’lar,” was the rejoinder. “But come, it’s a nice bed: Sal and me slept in that ere bed the night we were spliced. There’s plenty of room for two to kick about in that bed; it’s an almighty big bed that. Why, afore we give it up, Sal used to put our Sam and little Johnny in the foot of it. But I got a dreaming and sprawling about one night, and somehow, Sam got pitched on the floor, and came near breaking his arm. Arter that, Sal said it wouldn’t do. Come along here, I’ll give ye a glim in a jiffy;” and so saying he lighted a candle and held it towards me, offering to lead the way. But I stood irresolute; when looking at a clock in the corner, he exclaimed “I vum it’s Sunday — you won’t see that harpooneer to-night; he’s come to anchor somewhere — come along then; do come; won’t ye come?” -Paga con toda puntualidad -fue la réplica-. Pero vamos, se está haciendo terriblemente tarde, y sería mejor que volviera la aleta de cola: es una buena cama. Sally yo dormimos en esa cama la noche que nos juntamos. Hay sitio de sobra para que dos den patadas por esa cama; es una cama grande y todopoderosa. Bueno, antes de que la dejáramos, Sally solía poner a nuestro Sam y al pequeño Johnny a los pies. Pero una noche tuve una pesadilla y di patadas y golpes, y, no sé cómo, Sam cayó al suelo y casi se rompió el brazo. Después de eso, Sally dijo que no estaba bien. Venga por aquí, le daré luz en un periquete. -Y diciendo así encendió una vela y me la alargó, disponiéndose a mostrarme el camino. Pero yo me detuve indeciso, hasta que él exclamó, mirando el reloj del rincón-: Ya veo que es domingo; esta noche no verá al arponero: habrá echado el ancla en cualquier sitio; vamos allá, entonces: vamos, ¿no quiere ?
I considered the matter a moment, and then up stairs we went, and I was ushered into a small room, cold as a clam, and furnished, sure enough, with a prodigious bed, almost big enough indeed for any four harpooneers to sleep abreast. Consideré el asunto un momento, y luego subimos las escaleras, y me hizo entrar en un cuartito, frío como una almeja, y amueblado, desde luego, con una prodigiosa cama, casi lo bastante grande como para que durmieran cuatro arponeros en fila.
“There,” said the landlord, placing the candle on a crazy old sea chest that did double duty as a wash-stand and centre table; “there, make yourself comfortable now; and good night to ye.” I turned round from eyeing the bed, but he had disappeared. -Ahí -dijo el patrón, poniendo la vela en un absurdo cofre de marinero que hacía doble servicio como lavabo y mesa de centro-: ahí tiene; póngase cómodo, y tenga buenas noches. Aparté los ojos de la cama para mirarle, pero había desaparecido.
Folding back the counterpane, I stooped over the bed. Though none of the most elegant, it yet stood the scrutiny tolerably well. I then glanced round the room; and besides the bedstead and centre table, could see no other furniture belonging to the place, but a rude shelf, the four walls, and a papered fireboard representing a man striking a whale. Of things not properly belonging to the room, there was a hammock lashed up, and thrown upon the floor in one corner; also a large seaman’s bag, containing the harpooneer’s wardrobe, no doubt in lieu of a land trunk. Likewise, there was a parcel of outlandish bone fish hooks on the shelf over the fire-place, and a tall harpoon standing at the head of the bed. Echando atrás la colcha, me incliné sobre la cama. Aunque no de lo más elegante, resistía bastante bien la inspección. Luego miré el cuarto alrededor; y además de la cama y la mesa del centro, no pude ver más mobiliario en aquel sitio si no una basta estantería, las cuatro paredes, y una pantalla de chimenea forrada de papel, representando a un hombre que arponeaba una ballena. De cosas que no pertenecieran propiamente al lugar, había una hamaca amarrada y tirada en un rincón por el suelo; y asimismo un gran saco de marinero, que contenía el guardarropa del arponero, en lugar de baúl de los de tierra adentro. Igualmente, había un paquete de anzuelos exóticos, de hueso de pez, en la estantería sobre la chimenea, y un largo arpón erguido a la cabecera de la cama.
But what is this on the chest? I took it up, and held it close to the light, and felt it, and smelt it, and tried every way possible to arrive at some satisfactory conclusion concerning it. I can compare it to nothing but a large door mat, ornamented at the edges with little tinkling tags something like the stained porcupine quills round an Indian moccasin. There was a hole or slit in the middle of this mat, as you see the same in South American ponchos. But could it be possible that any sober harpooneer would get into a door mat, and parade the streets of any Christian town in that sort of guise? I put it on, to try it, and it weighed me down like a hamper, being uncommonly shaggy and thick, and I thought a little damp, as though this mysterious harpooneer had been wearing it of a rainy day. I went up in it to a bit of glass stuck against the wall, and I never saw such a sight in my life. I tore myself out of it in such a hurry that I gave myself a kink in the neck. Pero ¿qué es eso que hay sobre el cofre ? Lo levanté, lo acerqué a la luz, lo toqué, lo olí, y probé todos los modos posibles de llegar a alguna conclusión satisfactoria referente a ello. No puedo compararlo más que con un amplio felpudo de puerta, adornado en los bordes con pequeños colgajos tintineantes, algo así como las púas teñidas de puerco espín alrededor de un mocasín indio. En medio de esa estera había un agujero o hendidura, como se ve en los ponchos sudamericanos. Pero ¿sería posible que ningún arponero sobrio se metiese en una estera de puerta, y desfilase con esa clase de disfraz por las calles de una ciudad cristiana ? Me lo puse para probármelo, y me pesó como un cuévano, por ser extraordinariamente erizado y espeso, y me pareció que también un poco mojado, como si el misterioso arponero lo hubiera llevado puesto un día de lluvia. Me acerqué con él a un pedazo de espejo pegado a la pared, y nunca vi tal espectáculo en mi vida. Me despojé de él con tanta prisa que me disloqué el cuello.
I sat down on the side of the bed, and commenced thinking about this head-peddling harpooneer, and his door mat. After thinking some time on the bed-side, I got up and took off my monkey jacket, and then stood in the middle of the room thinking. I then took off my coat, and thought a little more in my shirt sleeves. But beginning to feel very cold now, half undressed as I was, and remembering what the landlord said about the harpooneer’s not coming home at all that night, it being so very late, I made no more ado, but jumped out of my pantaloons and boots, and then blowing out the light tumbled into bed, and commended myself to the care of heaven. Sentado en el borde de la cama, empecé a pensar en ese arponero vendedor de cabezas y en su estera de puerta. Después de pensar un rato en el borde de la cama, me incorporé, me quité el chaquetón, y me quedé entonces parado en medio del cuarto, pensando. Luego me quité la chaqueta, y volví a pensar un poco más en mangas de camisa. Pero como ya empezaba a sentir mucho frío, medio desnudo como estaba, y recordando lo que había dicho el patrón de que el arponero no volvería a casa en toda la noche por ser tan tarde, no enredé más, sino que me salí de un salto de los pantalones y las botas, y luego, soplando la vela, me eché de un tumbo en la cama, encomendándome al cuidado del cielo.
Whether that mattress was stuffed with corncobs or broken crockery, there is no telling, but I rolled about a good deal, and could not sleep for a long time. At last I slid off into a light doze, and had pretty nearly made a good offing towards the land of Nod, when I heard a heavy footfall in the passage, and saw a glimmer of light come into the room from under the door. No es posible saber si ese colchón estaba relleno de panochas de maíz o de vajilla rota, pero di vueltas un buen rato sin poder dormir durante mucho tiempo. Por fin, resbalé a un sopor ligero, y ya había navegado un buen trecho hacia la tierra de Duermes, cuando oí unos pesados pasos en el corredor, y vi un destello de luz que entraba en el cuarto por debajo de la puerta.
Lord save me, thinks I, that must be the harpooneer, the infernal head-peddler. But I lay perfectly still, and resolved not to say a word till spoken to. Holding a light in one hand, and that identical New Zealand head in the other, the stranger entered the room, and without looking towards the bed, placed his candle a good way off from me on the floor in one corner, and then began working away at the knotted cords of the large bag I before spoke of as being in the room. I was all eagerness to see his face, but he kept it averted for some time while employed in unlacing the bag’s mouth. This accomplished, however, he turned round — when, good heavens; what a sight! Such a face! It was of a dark, purplish, yellow color, here and there stuck over with large blackish looking squares. Yes, it’s just as I thought, he’s a terrible bedfellow; he’s been in a fight, got dreadfully cut, and here he is, just from the surgeon. But at that moment he chanced to turn his face so towards the light, that I plainly saw they could not be sticking-plasters at all, those black squares on his cheeks. They were stains of some sort or other. At first I knew not what to make of this; but soon an inkling of the truth occurred to me. I remembered a story of a white man — a whaleman too — who, falling among the cannibals, had been tattooed by them. I concluded that this harpooneer, in the course of his distant voyages, must have met with a similar adventure. And what is it, thought I, after all! It’s only his outside; a man can be honest in any sort of skin. But then, what to make of his unearthly complexion, that part of it, I mean, lying round about, and completely independent of the squares of tattooing. To be sure, it might be nothing but a good coat of tropical tanning; but I never heard of a hot sun’s tanning a white man into a purplish yellow one. However, I had never been in the South Seas; and perhaps the sun there produced these extraordinary effects upon the skin. Now, while all these ideas were passing through me like lightning, this harpooneer never noticed me at all. But, after some difficulty having opened his bag, he commenced fumbling in it, and presently pulled out a sort of tomahawk, and a seal-skin wallet with the hair on. Placing these on the old chest in the middle of a room, he then took the New Zealand head — a ghastly thing enough — and crammed it down into the bag. He now took off his hat — a new beaver hat — when I came nigh singing out with fresh surprise. There was no hair on his head — none to speak of at least — nothing but a small scalp-knot twisted up on his forehead. His bald purplish head now looked for all the world like a mildewed skull. Had not the stranger stood between me and the door, I would have bolted out of it quicker than ever I bolted a dinner. « ¡Válgame Dios ! -pensé-, ése debe ser el arponero, el infernal vendedor de cabezas. » Pero me quedé completamente quieto, decidido a no decir una palabra hasta que me dijeran algo. Con una luz en una mano, y la mismísima cabeza de Nueva Zelanda en la otra, el recién llegado entró en el cuarto y, sin mirar a la cama, puso la vela muy lejos de mí en el suelo de un rincón, y luego empezó a desatar las cuerdas anudadas del gran saco que antes dije que había en el cuarto. Yo estaba ansioso de verle la cara, pero él la mantuvo apartada un rato mientras se ocupaba de desatar la boca del saco. Logrado esto, sin embargo, se volvió y... ¡Santo cielo !, ¡qué visión ! ¡Qué cara ! Era de color oscuro, purpúreo y amarillo, incrustada acá y allá de amplios cuadrados de aspecto negruzco. Sí; es como pensaba, es un temible compañero de cama; ha tenido una pelea, le han hecho unos cortes horribles, y aquí está, recién salido del médico. Pero en ese momento dio la casualidad de que se volvió hacia la luz, y vi claramente que no podían ser en absoluto parches de heridas esos cuadrados negros de sus mejillas. Eran manchas de alguna otra especie. Al principio, no supe cómo tomarlo, pero pronto se me ocurrió un asomo de la verdad. Recordé un relato sobre un blanco -también ballenero- que, al caer entre caníbales, había sido tatuado por éstos. Deduje que este arponero, en el transcurso de sus largos viajes, debía haber pasado por una aventura semejante. ¡Y qué es eso, pensé, después de todo ! Es sólo su exterior; un hombre puede ser honrado en cualquier clase de piel. Pero entonces, ¿cómo entender ese color extraterrenal, esa parte suya, quiero decir, que queda a su alrededor, y que es completamente independiente de los cuadrados del tatuaje ? Desde luego, no puede ser sino una buena capa de curtido tropical, pero nunca he oído decir que el curtido de un sol caliente convierta a un hombre blanco en amarillento y purpúreo. Sin embargo, yo nunca había estado en los mares del Sur, y quizá el sol de allá produjera esos extraordinarios efectos en la piel. Ahora, mientras todas esas ideas cruzaban por mí como un relámpago, el arponero no me observó en absoluto. Pero, después de hallar alguna dificultad para abrir el saco, empezó a hurgar a tientas en él, y por fin sacó una especie de hacha india y una bolsa de piel de foca con pelo y todo. Colocándolas en el viejo cofre de en medio del cuarto, tomó la cabeza de Nueva Zelanda -cosa sobradamente horrenda- y la encajó en el fondo del saco. Luego se quitó el sombrero -un sombrero nuevo de castor- y yo estuve a punto de gritar de sorpresa. No había pelo en su cabeza; al menos, no se podía hablar de él; nada sino un pequeño nudo retorcido en la frente. Su purpúrea cabeza calva ahora parecía completamente una calavera mohosa. Si el recién llegado no hubiera estado entre la puerta y yo, me habría lanzado por ella con más prisa que nunca me he lanzado sobre una comida.
Even as it was, I thought something of slipping out of the window, but it was the second floor back. I am no coward, but what to make of this headpeddling purple rascal altogether passed my comprehension. Ignorance is the parent of fear, and being completely nonplussed and confounded about the stranger, I confess I was now as much afraid of him as if it was the devil himself who had thus broken into my room at the dead of night. In fact, I was so afraid of him that I was not game enough just then to address him, and demand a satisfactory answer concerning what seemed inexplicable in him. Aun así, pensé un momento en escurrirme fuera por la ventana, pero era un segundo piso. No soy cobarde, pero superaba en absoluto mi comprensión cómo entender a aquel granuja purpúreo que vendía cabezas. La ignorancia engendra al miedo, y yo, completamente abrumado y confundido sobre el recién llegado, confieso que le tenía ahora tanto miedo como si fuera el propio diablo que se hubiera metido así en mi cuarto en plena noche. Efectivamente, le tenía tanto miedo que no fui capaz de dirigirle la palabra para pedirle una respuesta satisfactoria respecto a lo que me parecía inexplicable en él.
Meanwhile, he continued the business of undressing, and at last showed his chest and arms. As I live, these covered parts of him were checkered with the same squares as his face, his back, too, was all over the same dark squares; he seemed to have been in a Thirty Years’ War, and just escaped from it with a sticking-plaster shirt. Still more, his very legs were marked, as a parcel of dark green frogs were running up the trunks of young palms. It was now quite plain that he must be some abominable savage or other shipped aboard of a whaleman in the South Seas, and so landed in this Christian country. I quaked to think of it. A peddler of heads too — perhaps the heads of his own brothers. He might take a fancy to mine — heavens! look at that tomahawk! Mientras tanto, él siguió el asunto de desnudarse, y por fin mostró el pecho y los brazos. Como que me tengo que morir, esas partes cubiertas suyas estaban salpicadas de los mismos cuadrados que su cara; la espalda, también, estaba cubierta de los mismos cuadrados oscuros; parecía haber estado en una Guerra de los Treinta Años, y acabarse de escapar por ella con una camisa de parches de heridas. Aún más, hasta sus piernas estaban marcadas, como si un montón de oscuras ranas verdes subieran corriendo por unos troncos de palmeras jóvenes. Ahora estaba bien claro que debía ser algún abominable salvaje, o algo parecido, embarcado a bordo de un ballenero en los mares del Sur, y desembarcado así en este país cristiano. Me estremecí al pensarlo. ¡Un vendedor de cabezas, además; quizá las cabezas de sus propios hermanos ! Se le podría antojar la mía. ¡Cielos !, ¡mira aquella hacha india !
But there was no time for shuddering, for now the savage went about something that completely fascinated my attention, and convinced me that he must indeed be a heathen. Going to his heavy grego, or wrapall, or dreadnaught, which he had previously hung on a chair, he fumbled in the pockets, and produced at length a curious little deformed image with a hunch on its back, and exactly the color of a three days’ old Congo baby. Remembering the embalmed head, at first I almost thought that this black manikin was a real baby preserved some similar manner. But seeing that it was not at all limber, and that it glistened a good deal like polished ebony, I concluded that it must be nothing but a wooden idol, which indeed it proved to be. For now the savage goes up to the empty fire-place, and removing the papered fire-board, sets up this little hunch-backed image, like a tenpin, between the andirons. The chimney jambs and all the bricks inside were very sooty, so that I thought this fire-place made a very appropriate little shrine or chapel for his Congo idol. Pero no hubo tiempo de temblar, porque ahora el salvaje se dedicó a algo que fascinó por completo mi atención, y me convenció de que debía de ser, en efecto, un pagano. Acercándose a su pesado chaquetón con capucha, el Sobretodo o dreadnaught, que antes había colgado en una silla, hurgó en los bolsillos, y sacó al cabo de un rato una pequeña imagen, extraña y deformada, con una joroba en la espalda, y exactamente del color de un niño congoleño de tres días. Recordando la cabeza embalsamada, al principio creí que ese maniquí negro fuera un niño de verdad, conservado de algún modo semejante. Pero al ver que no era en absoluto blando, y que brillaba mucho, como ébano pulido, deduje que no debía de ser sino un ídolo de madera, como efectivamente resultó ser. Pues ahora el salvaje se acerca al vacío hogar y, apartando la pantalla empapelada, pone esa pequeña imagen jorobada, de pie como un bolo, entre los moribundos. Las jambas de la chimenea y todos los ladrillos de dentro estaban llenos de hollín, de modo que pensé que ese hogar resultaba un pequeño nicho o capilla muy apropiada para su congoleño ídolo.
I now screwed my eyes hard towards the half hidden image, feeling but ill at ease meantime — to see what was next to follow. First he takes about a double handful of shavings out of his grego pocket, and places them carefully before the idol; then laying a bit of ship biscuit on top and applying the flame from the lamp, he kindled the shavings into a sacrificial blaze. Presently, after many hasty snatches into the fire, and still hastier withdrawals of his fingers (whereby he seemed to be scorching them badly), he at last succeeded in drawing out the biscuit; then blowing off the heat and ashes a little, he made a polite offer of it to the little negro. But the little devil did not seem to fancy such dry sort of fare at all; he never moved his lips. All these strange antics were accompanied by still stranger guttural noises from the devotee, who seemed to be praying in a sing-song or else singing some pagan psalmody or other, during which his face twitched about in the most unnatural manner. At last extinguishing the fire, he took the idol up very unceremoniously, and bagged it again in his grego pocket as carelessly as if he were a sportsman bagging a dead woodcock. Fijé entonces atentamente los ojos en la imagen medio oculta, sintiéndome a la vez muy incómodo, para ver qué pasaba después. Primero saca un par de puñados de virutas del bolsillo del chaquetón, y los coloca cuidadosamente ante el ídolo; luego, poniendo encima un poco de galleta de barco, y aplicándole la llama de la lámpara, enciende las virutas en una llamarada sacrificial. Al fin, después de varias metidas apresuradas entre las llamas, retirando los dedos aún más apresuradamente (con lo que parecía quemárselos de mala manera), consiguió por fin retirar la galleta; y entonces, soplándola para enfriarla y para quitarle las cenizas, se la ofreció cortésmente al negrito. Pero no pareció que al pequeño demonio le apeteciera tan seco alimento: no movió en absoluto los labios. Todas esas extrañas gesticulaciones iban acompañadas de sonidos guturales, aún más extraños, por parte del devoto, que parecía rezar en una cantinela, o cantar alguna salmodia pagana, durante la cual contraía espasmódicamente la cara del modo menos natural. Finalmente, apagando el fuego, recogió el ídolo con muy poca ceremonia, y se lo volvió a embolsar en el bolsillo del chaquetón como si fuera un cazador echando al zurrón una becada muerta.
All these queer proceedings increased my uncomfortableness, and seeing him now exhibiting strong symptoms of concluding his business operations, and jumping into bed with me, I thought it was high time, now or never, before the light was put out, to break the spell in which I had so long been bound. Todas esas raras actividades aumentaron mi incomodidad, y, al ver que ahora mostraba fuertes síntomas de que acababa las operaciones de su asunto, y que se metería de un salto en la cama conmigo, pensé que era más que hora, ahora o nunca, antes que se apagara la luz, de romper la fascinación en que yo había quedado tanto tiempo sujeto.
But the interval I spent in deliberating what to say, was a fatal one. Taking up his tomahawk from the table, he examined the head of it for an instant, and then holding it to the light, with his mouth at the handle, he puffed out great clouds of tobacco smoke. The next moment the light was extinguished, and this wild cannibal, tomahawk between his teeth, sprang into bed with me. I sang out, I could not help it now; and giving a sudden grunt of astonishment he began feeling me. Pero el intervalo que empleé en deliberar qué decir fue fatal. Tomando de la mesa el hacha india, examinó un momento la cabeza, y luego, acercándola a la luz, sopló grandes nubes de humo de tabaco. Un momento después, la luz estaba apagada, y ese salvaje caníbal, con el hacha entre los dientes, saltaba a la cama conmigo. Lancé un grito, sin poderlo remediar; y él, con un súbito gruñido de asombro, empezó a tocarme.
Stammering out something, I knew not what, I rolled away from him against the wall, and then conjured him, whoever or whatever he might be, to keep quiet, and let me get up and light the lamp again. But his guttural responses satisfied me at once that he but ill comprehended my meaning. Tartamudeando no sé qué, me escapé de él hacia la pared, y luego le conjuré, quienquiera o cualquier cosa que fuera, a estarse quieto y dejarme levantar y encender la luz otra vez. Pero sus respuestas guturales me convencieron en seguida de que comprendía muy poco lo que yo quería decir.
“Who-e debel you?” — he at last said — “you no speak-e, dam-me, I kill-e.” And so saying the lighted tomahawk began flourishing about me in the dark. -¿Quién demonio usté ? -dijo por fin-; usté no hablar, maldito, yo matarle. Y diciendo así, el hacha brillante empezó a gritar a mi alrededor en la sombra.
“Landlord, for God’s sake, Peter Coffin!” shouted I. “Landlord! Watch! Coffin! Angels! save me!” -¡Patrón, por Dios, Peter Coffin ! -grité-. ¡Patrón, despierte ! ¡Coffin ! ¡Angeles, salvadme !
“Speak-e! tell-ee me who-ee be, or dam-me, I kill-e!” again growled the cannibal, while his horrid flourishings of the tomahawk scattered the hot tobacco ashes about me till I thought my linen would get on fire. But thank heaven, at that moment the landlord came into the room light in hand, and leaping from the bed I ran up to him. -¡Hablar ! ¡Decirme quién ser, o, maldito, matarte ! -volvió a rezongar el caníbal, mientras que, al blandir horriblemente su hacha india, desparramaba calientes cenizas de tabaco sobre mí, hasta que creí que se me iba a incendiar la ropa. Pero, gracias a Dios, en ese momento entró el patrón en el cuarto, vela en mano, y yo, saliendo de un brinco de la cama, corrí hacia él.
“Don’t be afraid now,” said he, grinning again, “Queequeg here wouldn’t harm a hair of your head.” -No tenga miedo ahora -dijo, volviendo a sonreír-. Este Queequeg no le va a tocar un pelo de la cabeza.
“Stop your grinning,” shouted I, “and why didn’t you tell me that that infernal harpooneer was a cannibal?” -Deje de sonreír -grité-: ¿por qué no me dijo que ese infernal arponero era un caníbal ?
“I thought ye know’d it; — didn’t I tell ye, he was a peddlin’ heads around town? — but turn flukes again and go to sleep. Queequeg, look here — you sabbee me, I sabbee — you this man sleepe you — you sabbee?” -Pensé que lo sabía: ¿no le dije que iba vendiendo cabezas por la ciudad ? Pero vuélvale la cola y échese a dormir. Queequeg, ea; tú entender mí, yo entender tú; este hombre dormir tú; ¿entender tú ?
“Me sabbee plenty” — grunted Queequeg, puffing away at his pipe and sitting up in bed. -Yo entender mucho -gruñó Queequeg, soplando por la pipa y sentado en la cama-.
“You gettee in,” he added, motioning to me with his tomahawk, and throwing the clothes to one side. He really did this in not only a civil but a really kind and charitable way. I stood looking at him a moment. For all his tattooings he was on the whole a clean, comely looking cannibal. What’s all this fuss I have been making about, thought I to myself — the man’s a human being just as I am: he has just as much reason to fear me, as I have to be afraid of him. Better sleep with a sober cannibal than a drunken Christian. Usted meterse -añadió, haciéndome un ademán con el hacha india, y abriendo las mantas a un lado. Realmente, lo hizo de un modo no sólo cortés, sino benévolo y caritativo. Me quedé quieto un momento mirándole. Con todos sus tatuajes, en conjunto era un caníbal limpio y de aspecto decente. « ¿A qué viene todo este estrépito que he hecho ? -pensé para mí mismo-. Este hombre es un ser humano lo mismo que yo: tiene tantos motivos para tener miedo de mí, como yo para tener miedo de él. Más vale dormir con un caníbal despejado que con un cristiano borracho. »
“Landlord,” said I, “tell him to stash his tomahawk there, or pipe, or whatever you call it; tell him to stop smoking, in short, and I will turn in with him. But I don’t fancy having a man smoking in bed with me. It’s dangerous. Besides, I ain’t insured.” -Patrón -dije-; dígale que deje el hacha india, o la pipa, o como lo llame; en una palabra, dígale que deje de fumar, y yo me pondré con él. Porque no me hace gracia tener conmigo en la cama a un hombre que fuma. Es peligroso. Además, no estoy asegurado.
This being told to Queequeg, he at once complied, and again politely motioned me to get into bed — rolling over to one side as much as to say — I won’t touch a leg of ye.” Al decir esto a Queequeg, inmediatamente se avino, y volvió a hacerme un cortés ademán de que me metiera en la cama, enrollándome hacia una orilla, como si dijera: No le voy a tocar ni una pierna.
“Good night, landlord,” said I, “you may go.” -Buenas noches, patrón -dije-: se puede ir.
I turned in, and never slept better in my life. Me metí en la cama, y nunca en mi vida he dormido mejor.









CHAPTER 4

CAPITULO IV

The Counterpane La colcha
Upon waking next morning about daylight, I found Queequeg’s arm thrown over me in the most loving and affectionate manner. You had almost thought I had been his wife. The counterpane was of patchwork, full of odd little parti-colored squares and triangles; and this arm of his tattooed all over with an interminable Cretan labyrinth of a figure, no two parts of which were of one precise shade — owing I suppose to his keeping his arm at sea unmethodically in sun and shade, his shirt sleeves irregularly rolled up at various times — this same arm of his, I say, looked for all the world like a strip of that same patchwork quilt. Indeed, partly lying on it as the arm did when I first awoke, I could hardly tell it from the quilt, they so blended their hues together; and it was only by the sense of weight and pressure that I could tell that Queequeg was hugging me. Al despertarme a la mañana siguiente al alborear, encontré que Queequeg me había echado el brazo por encima del modo más cariñoso y afectuoso. Se habría pensado que yo había sido su mujer. La colcha era de retazos, llena de cuadraditos y triangulitos sueltos y abigarrados; y aquel brazo suyo, todo él tatuado con una figura interminable de laberinto cretense, sin dos partes que fueran exactamente del mismo matiz (debido, supongo yo, a que en el mar había expuesto el brazo de modo variable al sol y a la sombra, con las mangas de la camisa irregularmente subidas en variadas ocasiones), aquel brazo suyo, digo, parecía en todo una tira de aquel mismo cobertor de retazos. Efectivamente, como el brazo estaba puesto sobre la colcha cuando me desperté, difícilmente pude distinguirlo de ella, y sólo por la sensación de peso y presión pude comprender que Queequeg me estaba apretando
My sensations were strange. Let me try to explain them. When I was a child, I well remember a somewhat similar circumstance that befell me; whether it was a reality or a dream, I never could entirely settle. The circumstance was this. I had been cutting up some caper or other — I think it was trying to crawl up the chimney, as I had seen a little sweep do a few days previous; and my stepmother who, somehow or other, was all the time whipping me, or sending me to bed supperless, — my mother dragged me by the legs out of the chimney and packed me off to bed, though it was only two o’clock in the afternoon of the 21st June, the longest day in year in our hemisphere. I felt dreadfully. But there was no help for it, so up stairs I went to my little room in the third floor, undressed myself as slowly as possible so as to kill time, and with a bitter sigh got between the sheets. Mis sensaciones fueron extrañas. Permítaseme tratar de explicarlas. Cuando yo era niño, recuerdo muy bien una circunstancia un tanto parecida que me ocurrió: jamás pude decidir completamente si era una realidad o un sueño. La circunstancia fue ésta. Había estado yo haciendo no sé qué travesura: creo que tratando de trepar por dentro de la chimenea, como había visto hacer a un pequeño deshollinador unos días antes, y mi madrastra que, por una razón o por otra, todo el tiempo estaba dándome azotes o mandándome a la cama sin cenar, mi madrastra, digo, me arrastró por las piernas sacándome de la chimenea y me mandó derecho a la cama, aunque eran sólo las dos de la tarde del 21 de junio, el día más largo en nuestro hemisferio. Mis sentimientos fueron terribles. Pero no había modo de remediarlo, de modo que subí por las escaleras a mi cuartito en el tercer piso, me desnudé todo lo despacio que pude, para matar el tiempo, y, con un amargo suspiro, me metí entre las sábanas.
I lay there dismally calculating that sixteen entire hours must elapse before I could hope for a resurrection. Sixteen hours in bed! the small of my back ached to think of it. And it was so light too; the sun shining in at the window, and a great rattling of coaches in the streets, and the sound of gay voices all over the house. I felt worse and worse — at last I got up, dressed, and softly going down in my stockinged feet, sought out my stepmother, and suddenly threw myself at her feet, beseeching her as a particular favor to give me a good slippering for my misbehaviour: anything indeed but condemning me to lie abed such an unendurable length of time. But she was the best and most conscientious of stepmothers, and back I had to go to my room. For several hours I lay there broad awake, feeling a great deal worse than I have ever done since, even from the greatest subsequent misfortunes. At last I must have fallen into a troubled nightmare of a doze; and slowly waking from it — half steeped in dreams — I opened my eyes, and the before sunlit room was now wrapped in outer darkness. Instantly I felt a shock running through all my frame; nothing was to be seen, and nothing was to be heard; but a supernatural hand seemed placed in mine. My arm hung over the counterpane, and the nameless, unimaginable, silent form or phantom, to which the hand belonged, seemed closely seated by my bed-side. For what seemed ages piled on ages, I lay there, frozen with the most awful fears, not daring to drag away my hand; yet ever thinking that if I could but stir it one single inch, the horrid spell would be broken. I knew not how this consciousness at last glided away from me; but waking in the morning, I shudderingly remembered it all, and for days and weeks and months afterwards I lost myself in confounding attempts to explain the mystery. Nay, to this very hour, I often puzzle myself with it. . Me tendí allí calculando lúgubremente que debían transcurrir dieciséis horas enteras antes que pudiera tener esperanza de resurrección. ¡Dieciséis horas en la cama ! Me dolía la rabadilla de pensarlo. Y además, había mucha luz: el sol brillaba en la ventana, y había un gran estrépito de coches por las calles, y el sonido de voces alegres llenaba toda la casa. Me sentía cada vez peor; por fin me levanté, me vestí, y bajando quedamente, con los calcetines en los pies, busqué a mi madrastra y de repente me eché ante ella, rogándole como un favor especial que me diera una buena azotaina por mi mala conducta; cualquier cosa, menos condenarme a estar en la cama durante tan insoportable lapso de tiempo. Pero ella era la mejor y más concienzuda de las madrastras, y tuve que volver a mi cuarto. Durante varias horas estuve allí completamente despierto, sintiéndome mucho peor que nunca me he sentido después, aun con las mayores desventuras posteriores. Por fin, debí caer en un sopor turbado por pesadillas, y al despertar lentamente de él -medio sumergido en sueños- abrí los ojos, y el cuarto antes iluminado por el sol, ahora estaba envuelto en la tiniebla exterior. Al momento sentí un golpe que me recorría todo el cuerpo: no se veía nada, ni se oía nada: pero parecía haber una mano sobrenatural en la mía. Yo tenía el brazo extendido sobre la colcha, y la innominable, inimaginable y silenciosa forma fantasmal a que pertenecía la mano, parecía sentada muy cerca, en el borde de mi cama. Durante lo que pareció siglos amontonados sobre siglos, me quedé así, congelado con los temores más espantosos, sin atreverme a retirar la mano, pero pensando que sólo con que pudiera removerla una pulgada, se rompería el horrendo hechizo. No supe cómo esta impresión se apartó por fin de mí, pero, al despertar por la mañana, lo recordé todo con un estremecimiento, y durante días y semanas después me perdí en enloquecedores intentos de explicar el misterio. Más aún, incluso en esta misma hora, muchas veces extravío en ello.
Now, take away the awful fear, and my sensations at feeling the supernatural hand in mine were very similar, in the strangeness, to those which I experienced on waking up and seeing Queequeg’s pagan arm thrown round me. But at length all the past night’s events soberly recurred, one by one, in fixed reality, and then I lay only alive to the comical predicament. For though I tried to move his arm — unlock his bridegroom clasp — yet, sleeping as he was, he still hugged me tightly, as though naught but death should part us twain. I now strove to rouse him — “Queequeg!” — but his only answer was a snore. I then rolled over, my neck feeling as if it were in a horse-collar; and suddenly felt a slight scratch. Throwing aside the counterpane, there lay the tomahawk sleeping by the savage’s side, as if it were a hatchet-faced baby. A pretty pickle, truly, thought I; abed here in a strange house in the broad day, with a cannibal and a tomahawk! “Queequeg! — in the name of goodness, Queequeg, wake!” At length, by dint of much wriggling, and loud and incessant expostulations upon the unbecomingness of his hugging a fellow male in that matrimonial sort of style, I succeeded in extracting a grunt; and presently, he drew back his arm, shook himself all over like a Newfoundland dog just from the water, and sat up in bed, stiff as a pike-staff, looking at me, and rubbing his eyes as if he did not altogether remember how I came to be there, though a dim consciousness of knowing something about me seemed slowly dawning over him. Meanwhile, I lay quietly eyeing him, having no serious misgivings now, and bent upon narrowly observing so curious a creature. When, at last, his mind seemed made up touching the character of his bedfellow, and he became, as it were, reconciled to the fact; he jumped out upon the floor, and by certain signs and sounds gave me to understand that, if it pleased me, he would dress first and then leave me to dress afterwards, leaving the whole apartment to myself. Thinks I, Queequeg, under the circumstances, this is a very civilized overture; but, the truth is, these savages have an innate sense of delicacy, say what you will; it is marvellous how essentially polite they are. I pay this particular compliment to Queequeg, because he treated me with so much civility and consideration, while I was guilty of great rudeness; staring at him from the bed, and watching all his toilette motions; for the time my curiosity getting the better of my breeding. Nevertheless, a man like Queequeg you don’t see every day, he and his ways were well worth unusual regarding. Bien, pues quitando el terrible miedo, mis sensaciones al sentir mano sobrenatural en la mía fueron muy semejantes, en su extrañeza, a las que experimenté al despertar y ver el pagano brazo de Queecequeg echado a mi alrededor. Pero, por fin, todos los acontecimientos de la noche pasada volvieron uno por uno, sin embriaguez con realidad fijada, y entonces sólo quedé despierto para el lado cómico. Pues aunque traté de moverle el brazo, de desatar su apretón marital, sin embargo él, dormido como estaba, seguía apretándome estrechamente, como si solamente la muerte pudiera separaros. Intenté sacarle del sueño: -¡Queequeg ! Pero su única respuesta fue un ronquido. Entonces me di la cita, notando en el cuello como una collera de caballo, y de repente sentí un ligero arañazo. Echando a un lado la colcha, allí estaba el hacha india durmiendo al lado del costado del salvaje, como si fuera un niño de cara afilada. « ¡Bonito lío, de veras ! -pensé-, ¡en la cama, en una casa desconocida, en pleno día, con un caníbal un hacha india ! » -¡Queequeg, por todos los Cielos, Queequeg, despierta ! Al fin, a fuerza de mucho retorcimiento, y de sonoras e insistentes exhortaciones sobre la inconveniencia de que abrazara a otro varón con aquel estilo tan matrimonial, conseguí extraerle un gruñido; y por fin, retiró el brazo, se sacudió de arriba abajo, todo entero, como un perro de Terranova recién salido del agua, y se incorporó en la cama, rígido como una pica, mirándome y restregándose los ojos como si no recordara en absoluto de qué modo había llegado yo a estar allí, aunque una vaga conciencia de saber algo de mí parecía amanecer lentamente en él. Mientras tanto, yo estaba tendido, inmóvil y mirándole, ahora sin tener temores serios, y afanoso de observar de cerca a tan curiosa criatura. Cuando, por fin, su mente pareció en claro respecto al carácter de su compañero de Cama, y, por decirlo así, se reconcilió con el hecho, dio un salto hasta el suelo, y por determinados signos y sonidos me dio a entender que, si me parecía bien, él se vestiría primero y luego me dejaría para que me vistiera yo, cediéndome todo el local para mí. Creo yo que en esas circunstancias, Queequeg, esto es un modo de empezar muy civilizado; pero la verdad es que estos salvajes tienen un sentido innato de delicadeza, dígase lo que se quiera: es asombroso qué esencialmente corteses son. Ofrezco a Queequeg este preciso cumplimiento, porque me trató con mucha etiqueta y consideración, mientras que yo era culpable de notable grosería: observándole fijamente desde la cama, y vigilando todos sus movimientos al arreglarse, al prevalecer temporalmente mi curiosidad sobre mi buena educación. No obstante, no se ve todos los días un hombre como Queequeg, y tanto él como sus modales eran muy merecedores de especial atención.
He commenced dressing at top by donning his beaver hat, a very tall one, by the by, and then — still minus his trowsers — he hunted up his boots. What under the heavens he did it for, I cannot tell, but his next movement was to crush himself — boots in hand, and hat on — under the bed; when, from sundry violent gaspings and strainings, I inferred he was hard at work booting himself; though by no law of propriety that I ever heard of, is any man required to be private when putting on his boots. But Queequeg, do you see, was a creature in the transition stage — neither caterpillar nor butterfly. He was just enough civilized to show off his outlandishness in the strangest possible manners. His education was not yet completed. He was an undergraduate. If he had not been a small degree civilized, he very probably would not have troubled himself with boots at all; but then, if he had not been still a savage, he never would have dreamt of getting under the bed to put them on. At last, he emerged with his hat very much dented and crushed down over his eyes, and began creaking and limping about the room, as if, not being much accustomed to boots, his pair of damp, wrinkled cowhide ones — probably not made to order either — rather pinched and tormented him at the first go off of a bitter cold morning. Empezó a vestirse por arriba, tocándose con su sombrero de castor, que por cierto era muy alto, y luego-todavía sin pantalones se lanzó a rastrear sus botas. Para qué demonios lo haría, no sé decir, pero su inmediato movimiento fue aplastarse -botas en mano, y con el sombrero puesto- debajo de la cama, donde, por diversos jadeos y tensiones de gran violencia, deduje que trabajaba duramente en calzarse, aunque no he oído-jamás por qué regla de decencia se requiere a nadie que se aísle para ponerse las botas. Pero Queequeg, ya se ve, era una criatura en fase de transición: ni oruga ni mariposa. Era lo estrictamente civilizado como para exhibir su exotismo del modo más extraño posible. Su educación no estaba todavía terminada. Era un estudiante a mitad de carrera. Si no hubiera estado civilizado en un pequeño grado, probablemente no se habría preocupado en absoluto de las botas; pero, por otra parte, si no hubiera sido todavía un salvaje, nunca se le habría ocurrido meterse bajo la cama para ponérselas. Por fin, emergió con el sombrero muy aplastado y abollado, metido hasta los ojos, y empezó a crujir y cojear por el cuarto, como si, no estando muy acostumbrado a las botas, su par de becerro, húmedas y agrietadas -probablemente tampoco hechas a su medida-, más bien le pellizcaran y atormentaran en el primer arranque en una cruda mañana de frío.
Seeing, now, that there were no curtains to the window, and that the street being very narrow, the house opposite commanded a plain view into the room, and observing more and more the indecorous figure that Queequeg made, staving about with little else but his hat and boots on; I begged him as well as I could, to accelerate his toilet somewhat, and particularly to get into his pantaloons as soon as possible. He complied, and then proceeded to wash himself. At that time in the morning any Christian would have washed his face; but Queequeg, to my amazement, contented himself with restricting his ablutions to his chest, arms, and hands. He then donned his waistcoat, and taking up a piece of hard soap on the wash-stand centre table, dipped it into water and commenced lathering his face. I was watching to see where he kept his razor, when lo and behold, he takes the harpoon from the bed corner, slips out the long wooden stock, unsheathes the head, whets it a little on his boot, and striding up to the bit of mirror against the wall, begins a vigorous scraping, or rather harpooning of his cheeks. Thinks I, Queequeg, this is using Rogers’s best cutlery with a vengeance. Afterwards I wondered the less at this operation when I came to know of what fine steel the head of a harpoon is made, and how exceedingly sharp the long straight edges are always kept. Viendo yo, entonces, que no había cortinas en la ventana y que la calle era muy estrecha, y la casa de enfrente dominaba una vista total de nuestro cuarto, y observando cada vez más la indecorosa figura que presentaba Queequeg al dar vueltas por ahí con poco más que el sombrero y las botas, le rogué lo mejor que supe que acelerase su arreglo como fuera, y, sobre todo, que se pusiera los pantalones en cuanto pudiera. Obedeció, y luego empezó a lavarse. A esa hora de la mañana, cualquier cristiano se habría lavado la cara, pero Queequeg, con extrañeza mía, se contentó con limitar sus abluciones al pecho, brazos y manos. Luego se puso el chaleco, tomando un trozo de jabón duro que había en la mesa de centro que hacía de lavabo, lo sumergió en agua y empezó a enjabonarse la cara. Yo observaba a ver dónde guardaba la navaja de afeitar, cuando he aquí que toma el arpón de la cama, quita el largo mango de madera, desencaja el hierro, lo afila un poco en la bota, y, acercándose al trozo de espejo de la pared, empieza vigorosamente a rasurarse, o mejor arponearse las mejillas. Me parece, Queequeg, que esto es usar como venganza la mejor cuchillería Rogers. Luego llegó a sorprenderme menos esta operación cuando empecé a saber de qué fino acero está hecha la cabeza de un arpón, y qué terriblemente afilados se mantienen sus largos bordes rectos.
The rest of his toilet was soon achieved, and he proudly marched out of the room, wrapped up in his great pilot monkey jacket, and sporting his harpoon like a marshal’s baton. El resto de su tocado se acabó pronto, y salió orgullosamente del cuarto, envuelto en su gran chaquetón de piloto, y blandiendo su arpón como un bastón de mariscal.









CHAPTER 5

CAPITULO V

Breakfast Desayuno
I quickley followed suit, and descending into the bar-room accosted the grinning landlord very pleasantly. I cherished no malice towards him, though he had been skylarking with me not a little in the matter of my bedfellow. Yo le seguí rápidamente, y, bajando al bar, me acerqué muy contento al sonriente patrón. No le guardaba rencor, aunque él se había burlado de mí no poco en el asunto de mi compañero de cama.
However, a good laugh is a mighty good thing, and rather too scarce a good thing; the more’s the pity. So, if any one man, in his own proper person, afford stuff for a good joke to anybody, let him not be backward, but let him cheerfully allow himself to spend and to be spent in that way. And the man that has anything bountifully laughable about him, be sure there is more in that man than you perhaps think for. Sin embargo, una buena risa es una cosa excelente, y una cosa buena que anda más bien demasiado escasa: lo cual es una lástima. Así que si cualquiera, en su propia persona, concede materia para una buena broma a cualquiera, que no se eche atrás, sino empléese y déjese emplear de ese modo. Y si un hombre lleva en sí algo abundantemente risible, estad seguros de que hay más en ese hombre de lo que quizá imagináis.
The bar-room was now full of the boarders who had been dropping in the night previous, and whom I had not as yet had a good look at. They were nearly all whalemen; chief mates, and second mates, and third mates, and sea carpenters, and sea coopers, and sea blacksmiths, and harpooneers, and ship keepers; a brown and brawny company, with bosky beards; an unshorn, shaggy set, all wearing monkey jackets for morning gowns. El bar estaba ahora lleno de los huéspedes que se habían dejado caer por allí la noche anterior, y a quienes yo no había mirado todavía bastante. Casi todos eran balleneros: primeros, segundos y terceros oficiales, carpinteros, toneleros y herreros de marina, arponeros y guardianes; una gente tostada y musculosa, de barbas boscosas; un grupo hirsuto y rudo, todos con sus chaquetones a modo de batines mañaneros.
You could pretty plainly tell how long each one had been ashore. This young fellow’s healthy cheek is like a sun-toasted pear in hue, and would seem to smell almost as musky; he cannot have been three days landed from his Indian voyage. That man next him looks a few shades lighter; you might say a touch of satin wood is in him. In the complexion of a third still lingers a tropic tawn, but slightly bleached withal; he doubtless has tarried whole weeks ashore. But who could show a cheek like Queequeg? which, barred with various tints, seemed like the Andes’ western slope, to show forth in one array, contrasting climates, zone by zone. Se podía decir claramente cuánto tiempo había estado a bordo cada uno de ellos. Las saludables mejillas de aquel joven tienen un color como de pera tostada por el sol, y parece que han de tener su mismo olor almizclado; no puede hacer tres días que ha desembarcado de su viaje a la India. Aquél de al lado, parece unos pocos tonos más claro; podríais decir que hay en él un toque de áloe. En el color de un tercero dura todavía un bronceado tropical, pero levemente blanqueado, pese a todo: éste sin duda lleva ya varias semanas en tierra. Pero ¿quién podría mostrar unas mejillas como Queequeg, que, listadas en diversas tintas, parecían la vertiente occidental de los Andes, exhibiendo, en un solo despliegue, climas en contraste, zona tras zona ?
“Grub, ho!” now cried the landlord, flinging open a door, and in we went to breakfast. -¡A engullir, ea ! -gritó entonces el patrón, abriendo del todo una puerta, y entramos a desayunar.
They say that men who have seen the world, thereby become quite at ease in manner, quite self-possessed in company. Not always, though: Ledyard, the great New England traveller, and Mungo Park, the Scotch one; of all men, they possessed the least assurance in the parlor. But perhaps the mere crossing of Siberia in a sledge drawn by dogs as Ledyard did, or the taking a long solitary walk on an empty stomach, in the negro heart of Africa, which was the sum of poor Mungo’s performances — this kind of travel, I say, may not be the very best mode of attaining a high social polish. Still, for the most part, that sort of thing is to be had anywhere. Dicen que los hombres que han visto el mundo adquieren así gran facilidad de maneras, y tienen gran dominio de sí mismos en compañía. No siempre, sin embargo: Ledyard, el gran viajero de New England, y Mungo Park, el escocés, mostraban menor seguridad que nadie en el salón. Pero quizá el cruzar meramente Siberia en un trineo arrastrado por perros, como hizo Ledyard, o el darse un largo paseo solitario con el estómago vacío, por el corazón negro de Africa, que es la suma de las realizaciones del pobre Mungo, ese tipo de viaje, digo, quizá no sea el mejor modo de alcanzar un alto refinamiento social. No obstante, en la mayor parte de los casos, este tipo de cosas es lo que se suele observar en todo lugar.
These reflections just here are occasioned by the circumstance that after we were all seated at the table, and I was preparing to hear some good stories about whaling; to my no small surprise nearly every man maintained a profound silence. And not only that, but they looked embarrassed. Yes, here were a set of sea-dogs, many of whom without the slightest bashfulness had boarded great whales on the high seas — entire strangers to them — and duelled them dead without winking; and yet, here they sat at a social breakfast table — all of the same calling, all of kindred tastes — looking round as sheepishly at each other as though they had never been out of sight of some sheepfold among the Green Mountains. A curious sight; these bashful bears, these timid warrior whalemen! Las indicadas reflexiones están ocasionadas por el hecho de que después que todos nos sentamos a la mesa, y cuando me preparaba a escuchar algunos buenos relatos sobre la pesca de la ballena, con no poca sorpresa mía, todos mantuvieron un profundo silencio. Y no sólo eso, sino que tenían un aire cohibido. Sí, allí había un equipo de lobos de mar, muchos de los cuales, sin la menor timidez, habían abordado grandes ballenas en alta mar -absolutamente desconocidas para ellos- y habían entablado duelo con ellas hasta matarlas sin parpadear; y, sin embargo, ahí estaban sentados en la sociedad de una mesa de desayuno -todos del mismo oficio, todos de gustos afines- y volvían los ojos unos a otros tan ovejunamente como si nunca hubieran salido de la vista de algún redil entre las Montañas Verdes. ¡Curioso espectáculo, esos tímidos osos, esos vergonzosos guerreros de las ballenas !
But as for Queequeg — why, Queequeg sat there among them — at the head of the table, too, it so chanced; as cool as an icicle. To be sure I cannot say much for his breeding. His greatest admirer could not have cordially justified his bringing his harpoon into breakfast with him, and using it there without ceremony; reaching over the table with it, to the imminent jeopardy of many heads, and grappling the beefsteaks towards him. But that was certainly very coolly done by him, and every one knows that in most people’s estimation, to do anything coolly is to do it genteelly. Pero en cuanto a Queequeg...; en fin, Queequeg se sentaba entre ellos, y a la cabecera de la mesa, además, por casualidad, tan fresco como un carámbano. Por supuesto, no puedo decir mucho a favor de su buena educación. Su mayor admirador no podría haber justificado cordialmente que se trajera consigo el arpón al desayuno y lo usara sin ceremonia, alcanzando con él por encima de la mesa, con inminente riesgo para varias cabezas, y acercándose los filetes de vaca. Pero eso es lo que hacía con gran frialdad, y todos saben que, en la estimativa de la mayor parte de la gente, hacer algo con frialdad es hacerlo con elegancia.
We will not speak of all Queequeg’s peculiarities here; how he eschewed coffee and hot rolls, and applied his undivided attention to beefsteaks, done rare. Enough, that when breakfast was over he withdrew like the rest into the public room, lighted his tomahawk-pipe, and was sitting there quietly digesting and smoking with his inseparable hat on, when I sallied out for a stroll. No hablaremos aquí de todas las peculiaridades de Queequeg; cómo rehuía el café y los panecillos calientes, y aplicaba su atención fija a los filetes, bien crudos. Basta decir que, cuando se terminó el desayuno, se retiró como los demás a la sala común, encendió la pipa-hacha, y allí estaba sentado, dirigiendo y fumando en paz, con su inseparable sombrero puesto, cuando yo zarpé a dar una vuelta.









CHAPTER 6

CAPITULO VI

The Street La calle
If I had been astonished at first catching a glimpse of so outlandish an individual as Queequeg circulating among the polite society of a civilized town, that astonishment soon departed upon taking my first daylight stroll through the streets of New Bedford. Si al principio me había asombrado a captar un atisbo de un individuo tan exótico como Queequeg circulando entre la refinada sociedad de una ciudad civilizada, ese asombro se disipó en seguida al dar mi primer paseo a la luz del día por las calles de New Bedford.
In thoroughfares nigh the docks, any considerable seaport will frequently offer to view the queerest looking nondescripts from foreign parts. Even in Broadway and Chestnut streets, Mediterranean mariners will sometimes jostle the affrighted ladies. Regent Street is not unknown to Lascars and Malays; and at Bombay, in the Apollo Green, live Yankees have often scared the natives. But New Bedford beats all Water Street and Wapping. In these last-mentioned haunts you see only sailors; in New Bedford, actual cannibals stand chatting at street corners; savages outright; many of whom yet carry on their bones unholy flesh. It makes a stranger stare. En vías públicas cercanas a los muelles, cualquier puerto importante ofrecerá a la vista los ejemplares de más extraño aspecto procedentes de tierras extranjeras. Incluso en Broadway y Chestnut Street, a veces hay marineros mediterráneos que dan empellones a las asustadas señoritas. Regent Street no es desconocida para los birmanos y malayos; y en Bombay, en Apollo Green, yanquis de carne y hueso han asustado muchas veces a los indígenas. Pero New Bedford supera a toda Water Street Wapping. En esos susodichos lugares sólo se ven marineros, pero en New Bedford hay auténticos caníbales charlando en las esquinas de las calles; salvajes de veras, muchos de los cuales llevan aún carne pagana sobre los huesos. A un recién llegado, le deja pasmado.
But, besides the Feegeeans, Tongatobooarrs, Erromanggoans, Pannangians, and Brighggians, and, besides the wild specimens of the whaling-craft which unheeded reel about the streets, you will see other sights still more curious, certainly more comical. There weekly arrive in this town scores of green Vermonters and New Hampshire men, all athirst for gain and glory in the fishery. They are mostly young, of stalwart frames; fellows who have felled forests, and now seek to drop the axe and snatch the whale-lance. Many are as green as the Green Mountains whence they came. In some things you would think them but a few hours old. Look there! that chap strutting round the corner. He wears a beaver hat and swallow-tailed coat, girdled with a sailor-belt and a sheath-knife. Here comes another with a sou’-wester and a bombazine cloak. Pero, además de los fidjianos, tongotaburianos, erromangoanos, pannangianos y brighgianos, y además de los disparatados ejemplares de la ballenería que se bambolean inadvertidos por las calles, se ven otros espectáculos aún más curiosos, y ciertamente más cómicos. Todas las semanas llegan a esta ciudad docenas de hombres de Vermont y New Hampshire, aún muy verdes, y llenos de sed de ganancia y gloria en la pesquería. Suelen ser jóvenes, de tipos macizos; mozos que han talado bosques y ahora pretenden dejar el hacha y empuñar el arpón. Muchos están verdes como las Montañas Verdes de que proceden. En algunas cosas, se creería que acaban de nacer. ¡Mirad ahí, ese muchacho que presume en la esquina! Lleva un sombrero de castor y una levita de cola de golondrina, ceñida con un cinturón de marinero y un machete como vaina. Ahí viene otro con un sueste y un capote de alepín.
No town-bred dandy will compare with a country-bred one — I mean a downright bumpkin dandy — a fellow that, in the dog-days, will mow his two acres in buckskin gloves for fear of tanning his hands. Now when a country dandy like this takes it into his head to make a distinguished reputation, and joins the great whale-fishery, you should see the comical things he does upon reaching the seaport. In bespeaking his sea-outfit, he orders bell-buttons to his waistcoats; straps to his canvas trowsers. Ah, poor Hay-Seed! how bitterly will burst those straps in the first howling gale, when thou art driven, straps, buttons, and all, down the throat of the tempest. Ninguna elegante de ciudad se puede comparar con uno de campo, quiero decir, con un elegante auténticamente paleto; un compadre que, en los días de la canícula, siega sus dos hectáreas con guantes de cabritilla por miedo a broncearse las manos. Ahora bien, cuando a un elegante de campo como éste se le mete en la cabeza conseguir reputación de distinguido, y se alista en las grandes pesquerías de ballenas, habríais de ver qué cosas más cómicas hace al llegar al puerto. Al encargar su indumentaria marina, pide botones de campana en los chalecos, y trabillas en sus pantalones de lona. ¡Ah, pobre retoñito, qué amargamente estallarán esas trabillas en la s primera galerna ululante, cuando seas empujado, con trabillas, bo- 'k tones y todo, por la garganta de la tempestad abajo !
But think not that this famous town has only harpooneers, cannibals, and bumpkins to show her visitors. Not at all. Still New Bedford is a queer place. Had it not been for us whalemen, that tract of land would this day perhaps have been in as howling condition as the coast of Labrador. As it is, parts of her back country are enough to frighten one, they look so bony. The town itself is perhaps the dearest place to live in, in all New England. It is a land of oil, true enough: but not like Canaan; a land, also, of corn and wine. The streets do not run with milk; nor in the spring-time do they pave them with fresh eggs. Yet, in spite of this, nowhere in all America will you find more patrician-like houses; parks and gardens more opulent, than in New Bedford. Whence came they? how planted upon this once scraggy scoria of a country? Pero no creáis que esta famosa ciudad tiene sólo arponeros, caníbales y paletos para enseñar a los visitantes. Nada de eso. Con todo, New Bedford es un sitio extraño. Si no hubiera sido por nosotros los balleneros, ese trecho de tierra quizá habría seguido hasta hoy en condiciones tan salvajes como la costa de Labrador. Aun tal como está, hay partes del campo de sus alrededores que son capaces de asustarle a uno con su aspecto desolado. La propia ciudad es quizá el sitio más caro para vivir en toda New England. Ciertamente, es tierra de aceite, aunque no como Canaán; tierra, pues, de trigo y vino. Por sus calles no mana la leche, ni en primavera las pavimentan con huevos frescos. Pero, a pesar de todo, en ninguna parte de América se encontrarán más casas de aspecto patricio, parques y jardines más opulentos que en New Bedford. ¿De dónde proceden ? ¿Cómo se han plantado en esta macilenta escoria de comarca ?
Go and gaze upon the iron emblematical harpoons round yonder lofty mansion, and your question will be answered. Yes; all these brave houses and flowery gardens came from the Atlantic, Pacific, and Indian oceans. One and all, they were harpooned and dragged up hither from the bottom of the sea. Can Herr Alexander perform a feat like that? Id a mirar los emblemáticos arpones de hierro que rodean aquella altiva mansión, y vuestra pregunta quedará respondida. Sí, todas esas valientes casas y floridos jardines proceden de los océanos Atlántico, Pacífico e índico. Todas y cada una, fueron arponeadas y arrastradas hasta aquí desde el fondo del mar. ¿Puede Herr Alexander realizar una hazaña como ésta ?
In New Bedford, fathers, they say, give whales for dowers to their daughters, and portion off their nieces with a few porpoises a-piece. You must go to New Bedford to see a brilliant wedding; for, they say, they have reservoirs of oil in every house, and every night recklessly burn their lengths in spermaceti candles. Dicen que en New Bedford los padres dan ballenas a sus hijas como dote, y colocan a sus sobrinas con unas pocas tortugas por cabeza. Hay que ir a New Bedford para ver una boda brillante, pues dicen que tienen depósitos de aceite en todas las casas, y a lo largo de ', todas las noches queman sin cesar velas de esperma de ballena.
In summer time, the town is sweet to see; full of fine maples — long avenues of green and gold. And in August, high in air, the beautiful and bountiful horse-chestnuts, candelabra-wise, proffer the passer-by their tapering upright cones of congregated blossoms. So omnipotent is art; which in many a district of New Bedford has superinduced bright terraces ot flowers upon the barren refuse rocks thrown aside at creation’s final day. En verano, es dulce de ver la ciudad, llena de hermosos arces, en largas avenidas de verde y oro. Y en agosto, elevándose en el aire, los bellos y abundantes castaños de Indias, como candelabros, ofrecen al transeúnte sus puntiagudos conos verticales de floración congregada. Tan omnipotente es el arte, que en muchos distritos de New Bedford ha superpuesto claras terraza de flores sobre los estériles residuos de roca arrojados a un lado en el día final de la Creación.
And the women of New Bedford, they bloom like their own red roses. But roses only bloom in summer; whereas the fine carnation of their cheeks is perennial as sunlight in the seventh heavens. Elsewhere match that bloom of theirs, ye cannot, save in Salem, where they tell me the young girls breathe such musk, their sailor sweethearts smell them miles off shore, as though they were drawing nigh the odorous Moluccas instead of the Puritanic sands. Y las mujeres de New England florecen como sus propias rosas. Pero las rosas sólo florecen en verano, mientras que la fina encarnadura de sus mejillas es perenne, como la luz del sol en los séptimos cielos. Hallar comparación en otro sitio a esa floración suya, os será imposible, si no es en Salem, donde me dicen que las muchachas exhalan tal almizcle que sus novios marineros las huelen a millas de la costa, como si se acercaran a las aromáticas Molucas y no a las arenas puritanas.









CHAPTER 7

CAPITULO VI

The Chapel La capilla
In the same New Bedford there stands a Whaleman’s Chapel, and few are the moody fishermen, shortly bound for the Indian Ocean or Pacific, who fail to make a Sunday visit to the spot. I am sure that I did not. En la misma New Bedford se yergue una capilla de los Balleneros, y pocos son los malhumorados pescadores, con rumbo al océano índico o al Pacífico, que dejan de hacer una visita dominical a ese lugar.
Returning from my first morning stroll, I again sallied out upon this special errand. The sky had changed from clear, sunny cold, to driving sleet and mist. Wrapping myself in my shaggy jacket of the cloth called bearskin, I fought my way against the stubborn storm. Entering, I found a small scattered congregation of sailors, and sailors’ wives and widows. A muffled silence reigned, only broken at times by the shrieks of the storm. Each silent worshipper seemed purposely sitting apart from the other, as if each silent grief were insular and incommunicable. The chaplain had not yet arrived; and there these silent islands of men and women sat steadfastly eyeing several marble tablets, with black borders, masoned into the wall on either side the pulpit. Three of them ran something like the following, but I do not pretend to quote: Al regresar de mi primer paseo mañanero, volví a salir para ese especial destino. El cielo había cambiado de un frío soleado y claro, a niebla y aguanieve con viento. Envolviéndome en mi áspero chaquetón, del tejido llamado « piel de oso », luché por abrirme paso contra la terca tempestad. Al entrar, encontré una pequeña y desparramada feligresía de marineros y de mujeres viudas de marineros. Reinaba un silencio ahogado, sólo roto a veces por los aullidos de la tempestad. Cada silencioso adorador parecía haberse sentado a propósito aparte de los demás, como si cada dolor silencioso fuera insular e incomunicable. El capellán no había llegado todavía; y allí, aquellas calladas islas de hombres y mujeres se habían sentado mirando fijamente varias lápidas de mármol, con bordes negros, incrustadas en la pared a ambos lados del púlpito. Tres de ellas rezaban algo así como lo que sigue, aunque no pretendo citar:
Sacred To the Memory of
JOHN TALBOT,
Who, at the age of eighteen, was lost overboard
Near the Isle of Desolation, off Patagonia
November 1st, 1986.
This Tablet Is erected to his Memory
By his Sister.
Sacred To the Memory of
ROBERT LONG, WILLIS ELLERY,
NATHAN COLEMAN, WALTER CANNY,
SETH MACY, AND SAMUEL GLEIG,
Forming one of the boats' crews of
the Ship Eliza
Who were towed out of sight by a Whale,
On the Off-shore Ground in the Pacific,
December 31st, 1839.
This Marble Is here placed by their surviving
Shipmates.
Sacred To the Memory of
The late
CAPTAIN EZEKIEL HARDY,l.
Who in the bows of his boat was killed by al.
Sperm Whale on the coast of Japan,
August 3rd, 1833.
This Tablet Is erected to his Memory by
His Widow.
CONSAGRADA
A LA MEMORIA
DE
JOHN TALBOT
Que, a la edad de dieciocho años,
Se perdió en el mar,
Cerca de la Isla de la Desolación,
A la altura de Patagonia,
El 1 de noviembre de 1836
SU HERMANA
Dedica a su memoria
ESTA LAPIDA EN MEMORIA
DE
ROBERT LONG, WILLIS ELLERY,
NATHAN COLEMAN, WALTER CANNY,
SETH MACY Y SAMUEL GLEIG,
Que formaban la tripulación de una de las lanchas
DEL BARCO {em>ELIZA
Arrastrados por una ballena hasta perderse de vista
En las pesquerías del Pacífico,
El 31 de diciembre de 1839
Ponen esta lápida
Sus compañeros supervivientes.
EN MEMORIA
del difunto
CAPITAN EZEKIEL HARDY,
Que, en la proa de su lancha,
Fue muerto por un cachalote
En la costa del Japón,
El 3 de agosto de 1833,
DEDICA ESTA LAPIDA
su recuerdo
SU VIUDA
Shaking off the sleet from my ice-glazed hat and jacket, I seated myself near the door, and turning sideways was surprised to see Queequeg near me. Affected by the solemnity of the scene, there was a wondering gaze of incredulous curiosity in his countenance. This savage was the only person present who seemed to notice my entrance; because he was the only one who could not read, and, therefore, was not reading those frigid inscriptions on the wall. Whether any of the relatives of the seamen whose names appeared there were now among the congregation, I knew not; but so many are the unrecorded accidents in the fishery, and so plainly did several women present wear the countenance if not the trappings of some unceasing grief, that I feel sure that here before me were assembled those, in whose unhealing hearts the sight of those bleak tablets sympathetically caused the old wounds to bleed afresh. Sacudiéndome el aguanieve de mi sombrero y mi chaquetón helados, me senté junto a la puerta, y al volverme a un lado me sorprendió ver a Queequeg cerca de mí. Afectado por la solemnidad de la escena, en su rostro había una mirada interrogativa de curiosidad incrédula. El salvaje fue la única persona presente que pareció darse cuenta de mi entrada, porque era el único que no sabía leer, y, por lo tanto, no leía esas frígidas inscripciones de la pared. No sabía yo si entre los asistentes había ahora algún pariente de los marineros cuyos nombres aparecían allí; pero son tantos los accidentes de la pesca que no se anotan, y tan claramente llevaban varias mujeres de las presentes el rostro, si no el hábito, de algún dolor incesante, que sentí con seguridad que allí delante de mí estaban reunidos aquellos en cuyos corazones incurables la vista de aquellas desoladas lápidas hacía que sangraran por simpatía las viejas heridas.
Oh! ye whose dead lie buried beneath the green grass; who standing among flowers can say — here, here lies my beloved; ye know not the desolation that broods in bosoms like these. What bitter blanks in those black-bordered marbles which cover no ashes! What despair in those immovable inscriptions! What deadly voids and unbidden infidelities in the lines that seem to gnaw upon all Faith, and refuse resurrections to the beings who have placelessly perished without a grave. As well might those tablets stand in the cave of Elephanta as here. ¡Ah, vosotros, cuyos muertos yacen sepultados bajo la verde hierba; que, en medio de las flores podéis decir: aquí, aquí yace mi ser amado; vosotros no conocéis la desolación que se cobija en pechos como éstos ! ¡Qué amargos vacíos en esos mármoles bordeados de negro que no cubren cenizas ! ¡Qué mortales huecos y qué infidelidades forzosas en las líneas que parecen roer toda fe, rehusando resurrecciones a los seres que han perecido sin sitio y sin tumba ! Estas lápidas podrían estar lo mismo en la cueva del Elephanta que aquí.
In what census of living creatures, the dead of mankind are included; why it is that a universal proverb says of them, that they tell no tales, though containing more secrets than the Goodwin Sands! how it is that to his name who yesterday departed for the other world, we prefix so significant and infidel a word, and yet do not thus entitle him, if he but embarks for the remotest Indies of this living earth; why the Life Insurance Companies pay death-forfeitures upon immortals; in what eternal, unstirring paralysis, and deadly, hopeless trance, yet lies antique Adam who died sixty round centuries ago; how it is that we still refuse to be comforted for those who we nevertheless maintain are dwelling in unspeakable bliss; why all the living so strive to hush all the dead; wherefore but the rumor of a knocking in a tomb will terrify a whole city. All these things are not without their meanings. ¿En qué censo de criaturas se incluyen los muertos de la humanidad ? ¿Por qué dice de ellos un proverbio universal que no contarán historias, aunque contengan más secretos que las Arenas de Goodwin ? ¿Cómo es que a ese nombre que ayer partió para el otro mundo le anteponemos una palabra tan significativa y traidora y sin embargo, no le damos ese título, aunque se embarque para las remotas Indias de esta tierra de los vivos ? ¿Por qué las compañías de seguros de vida pagan indemnizaciones de muerte a cuenta de inmortales ? ¿En qué eterna e inmóvil parálisis, en qué trance mortal y sin esperanza yace todavía el antiguo Adán que murió hace sesenta siglos, en números redondos ? ¿Cómo es que todavía rehusamos consolarnos por aquellos que, sin embargo, afirmamos que residen en inefable bienaventuranza ? ¿Por qué los vivos se empeñan tanto en silenciar a los muertos, de tal modo que el rumor de un golpe en una tumba aterroriza a una ciudad entera ? Todas estas cosas no carecen de sus significados.
But Faith, like a jackal, feeds among the tombs, and even from these dead doubts she gathers her most vital hope. Pero la fe, como un chacal, se alimenta entre las tumbas, e incluso de esas dudas mortales extrae su esperanza más vital.
It needs scarcely to be told, with what feelings, on the eve of a Nantucket voyage, I regarded those marble tablets, and by the murky light of that darkened, doleful day read the fate of the whalemen who had gone before me. Yes, Ishmael, the same fate may be thine. But somehow I grew merry again. Delightful inducements to embark, fine chance for promotion, it seems — aye, a stove boat will make me an immortal by brevet. Yes, there is death in this business of whaling — a speechlessly quick chaotic bundling of a man into Eternity. But what then? Methinks we have hugely mistaken this matter of Life and Death. Methinks that what they call my shadow here on earth is my true substance. Methinks that in looking at things spiritual, we are too much like oysters observing the sun through the water, and thinking that thick water the thinnest of air. Methinks my body is but the lees of my better being. In fact take my body who will, take it I say, it is not me. And therefore three cheers for Nantucket; and come a stove boat and stove body when they will, for stave my soul, Jove himself cannot. Apenas hace falta decir con qué sentimientos, en vísperas de mi viaje a Nantucket, consideré esas lápidas de mármol, y, a la lóbrega luz de aquel día oscurecido y lastimero, leí el destino de los balleneros que habían partido por delante de mí. Sí, Ismael, ese mismo des- k tino puede ser el tuyo. Pero, no sé cómo, volví a sentirme alegre. Deliciosos incentivos para embarcar, buenas probabilidades de ascender, al parecer: sí, un bote desfondado me hará inmortal por diploma. Sí, hay muerte en este asunto de las ballenas; el caótico y rápido embalar a un hombre sin palabras hacia la Eternidad. Pero ¿y qué ? Me parece que hemos confundido mucho esta cuestión de la Vida y la Muerte. Me parece que lo que llaman mi sombra aquí en la tierra es mi sustancia auténtica. Me parece que, al mirar las cosas espirituales, somos demasiado como ostras que observan el sol a través del agua y piensan que la densa agua es la más fina de las atmósferas. Me parece que mi cuerpo no es más que las heces de mi mejor ser. De hecho, que se lleve mi cuerpo quien quiera, que se lo lleve, digo: no es yo. Y por consiguiente, tres hurras por Nantucket, y que vengan cuando quieran el bote desfondado y el cuerpo desfondado, porque ni el propio Júpiter es capaz de desfondarme el alma.









CHAPTER 8

CAPITULO VIII

The Pulpit El púlpito
I had not been seated very long ere a man of a certain venerable robustness entered; immediately as the storm-pelted door flew back upon admitting him, a quick regardful eyeing of him by all the congregation, sufficiently attested that this fine old man was the chaplain. Yes, it was the famous Father Mapple, so called by the whalemen, among whom he was a very great favorite. He had been a sailor and a harpooneer in his youth, but for many years past had dedicated his life to the ministry. At the time I now write of, Father Mapple was in the hardy winter of a healthy old age; that sort of old age which seems merging into a second flowering youth, for among all the fissures of his wrinkles, there shone certain mild gleams of a newly developing bloom — the spring verdure peeping forth even beneath February’s snow. No one having previously heard his history, could for the first time behold Father Mapple without the utmost interest, because there were certain engrafted clerical peculiarities about him, imputable to that adventurous maritime life he had led. When he entered I observed that he carried no umbrella, and certainly had not come in his carriage, for his tarpaulin hat ran down with melting sleet, and his great pilot cloth jacket seemed almost to drag him to the floor with the weight of the water it had absorbed. However, hat and coat and overshoes were one by one removed, and hung up in a little space in an adjacent corner; when, arrayed in a decent suit, he quietly approached the pulpit. No llevaba mucho tiempo sentado cuando entró un hombre de una peculiar robustez venerable: inmediatamente, en cuanto la puerta golpeada por la tempestad volvió a cerrarse tras su paso, el modo vivo y respetuoso como le miró la feligresía atestiguó suficientemente que aquel noble anciano era el capellán. Sí, era el famoso Padre Mapple, llamado así por los balleneros, entre los cuales era muy popular. Había sido marinero y arponero en su juventud, pero desde hacía ya muchos años dedicaba su vida al ministerio religioso. En la época de que ahora escribo, el Padre Mapple estaba en el duro invierno de una sana vejez; esa clase de vejez que parece fundirse en una segunda juventud florida, pues entre las hendiduras de sus arrugas, lucían ciertos suaves fulgores de una floración de nuevo desarrollada; el verdor de primavera asomando incluso bajo la nieve de febrero. Nadie que con anterioridad hubiera conocido su historia podía observar por primera vez al Padre Mapple sin el mayor interés, porque había en él ciertas peculiaridades injertadas en lo clerical, atribuibles a la vida de aventuras marítimas que había llevado. Cuando entró, observé que no llevaba paraguas, y ciertamente, no había venido en coche, pues su sombrero de lona alquitranada chorreaba aguanieve fundida, y su gran chaquetón de piloto parecía casi arrastrarle al suelo con el peso del agua que había absorbido. Sin embargo, sombrero, chaquetón y chanclos fueron extraídos uno tras otro, y colgados en un pequeño espacio de un rincón adyacente: entonces, revestido de modo decente, se acercó silenciosamente al púlpito.
Like most old fashioned pulpits, it was a very lofty one, and since a regular stairs to such a height would, by its long angle with the floor, seriously contract the already small area of the chapel, the architect, it seemed, had acted upon the hint of Father Mapple, and finished the pulpit without a stairs, substituting a perpendicular side ladder, like those used in mounting a ship from a boat at sea. The wife of a whaling captain had provided the chapel with a handsome pair of red worsted man-ropes for this ladder, which, being itself nicely headed, and stained with a mahogany color, the whole contrivance, considering what manner of chapel it was, seemed by no means in bad taste. Halting for an instant at the foot of the ladder, and with both hands grasping the ornamental knobs of the man-ropes, Father Mapple cast a look upwards, and then with a truly sailor-like but still reverential dexterity, hand over hand, mounted the steps as if ascending the main-top of his vessel. Como muchos púlpitos a la antigua usanza, era muy alto, y, puesto que unas escaleras normales hasta tal altura menguarían seriamente el terreno ya pequeño de la capilla, por su amplio ángulo en el suelo, parecía que el arquitecto había obrado bajo sugestión del Padre Mapple, terminando el púlpito sin escalera y sustituyéndolas por una escalera vertical a un lado, como las escalas de gato que se usan en el mar para subir de un bote a un barco. La esposa de un capitán ballenero había provisto la capilla de un bonito par de guardamancebos de estambre rojo para la escala de gato, que, teniendo por sí una bonita cabecera, y teñida de color caoba, hacía que todo el dispositivo no pareciera de ningún modo de mal gusto, si se tiene en cuenta la clase de capilla que era. Deteniéndose un instante al pie de la escala de gato y agarrando con ambas manos los nudos ornamentales de los guardamancebos, el Padre Mapple lanzó una mirada a lo alto, y luego, con una destreza verdaderamente marinera, pero reveréncial, sin embargo, subió, mano tras mano los flechastes como si ascendiera a la cofa mayor de su navío.
The perpendicular parts of this side ladder, as is usually the case with swinging ones, were of cloth-covered rope, only the rounds were of wood, so that at every step there was a joint. At my first glimpse of the pulpit, it had not escaped me that however convenient for a ship, these joints in the present instance seemed unnecessary. For I was not prepared to see Father Mapple after gaining the height, slowly turn round, and stooping over the pulpit, deliberately drag up the ladder step by step, till the whole was deposited within, leaving him impregnable in his little Quebec. Las partes perpendiculares de esta escala de gato lateral, como suele ser el caso en las suspendidas, eran de jarcia cubierta de tela, sólo que los flechastes eran de madera, así que en cada peldaño había una articulación. Al echar mi primera ojeada al púlpito no me había pasado por alto que, por más que fueran convenientes para un barco, esas articulaciones parecían superfluas en el caso presente. Pues no estaba preparado para ver al Padre Mapple, después de ganar la altura, dar media vuelta lentamente, e inclinándose sobre e1 púlpito, retirar hacia arriba cuidadosamente la escalerilla, flechaste tras flechaste, hasta que toda ella estuvo depositada dentro, dejándole inexpugnable en su pequeña Quebec.
I pondered some time without fully comprehending the reason for this. Father Mapple enjoyed such a wide reputation for sincerity and sanctity, that I could not suspect him of courting notoriety by any mere tricks of the stage. No, thought I, there must be some sober reason for this thing; furthermore, it must symbolize something unseen. Can it be, then, that by that act of physical isolation, he signifies his spiritual withdrawal for the time, from all outward worldly ties and connexions? Yes, for replenished with the meat and wine of the word, to the faithful man of God, this pulpit, I see, is a self-containing stronghold — a lofty Ehrenbreitstein, with a perennial well of water within the walls. Cavilé un rato sin comprender del todo la razón de esto. El Padre Mapple disfrutaba de tan amplia reputación de sinceridad y santidad, que no podía sospechar que persiguiera la notoriedad por ningún simple truco de escenografía. No, pensé; debe haber alguna razón sensata para esto; además, debe simbolizar algo invisible. ¿Podrá ser entonces que por ese acto de aislamiento físico simboliza su retirada espiritual desde el tiempo, desde todas las ataduras y conexiones externas de este mundo ? Sí, pues reconfortado con la carne y el vino de la Palabra, para este fiel hombre de Dios, el púlpito, como veo, es una fortaleza de autocontención; una altanera Ehrenbreitstein, con una perenne fuente de agua entre sus muros.
But the side ladder was not the only strange feature of the place, borrowed from the chaplain’s former sea-farings. Between the marble cenotaphs on either hand of the pulpit, the wall which formed its back was adorned with a large painting representing a gallant ship beating against a terrible storm off a lee coast of black rocks and snowy breakers. But high above the flying scud and dark-rolling clouds, there floated a little isle of sunlight, from which beamed forth an angel’s face; and this bright face shed a distant spot of radiance upon the ship’s tossed deck, something like that silver plate now inserted into Victory’s plank where Nelson fell. “Ah, noble ship,” the angel seemed to say, “beat on, beat on, thou noble ship, and bear a hardy helm; for lo! the sun is breaking through; the clouds are rolling off — serenest azure is at hand.” Pero la escala de gato no era en aquel lugar el único rasgo extraño tomado de las anteriores navegaciones del capellán. Entre los cenotafios de mármol a ambos lados del púlpito, la pared que le daba respaldo estaba adornada con una amplia pintura representando un valiente navío en lucha con una terrible tempestad a lo largo de una costa a sotavento, toda rocas negras y níveas rompientes. Pero arriba, por encima de la turbonada volante y las oscuras nubes fugitivas, flotaba una pequeña isla de luz del sol, desde la cual irradiaba un rostro de ángel; y ese claro rostro lanzaba una visible mancha de radiosidad sobre la desarbolada cubierta del barco, algo así como aquella placa de plata que ahora está inserta entre las tablas del Victory donde cayó Nelson. « Ah, noble navío -parecía decir el ángel-: sigue luchando, sigue luchando, oh, tú, noble navío, y mantén firme el gobernalle; pues, ¡mira !, el sol irrumpe, y las nubes se disipan: está cerca el más sereno azur. »
Nor was the pulpit itself without a trace of the same sea-taste that had achieved the ladder and the picture. Its panelled front was in the likeness of a ship’s bluff bows, and the Holy Bible rested on a projecting piece of scroll work, fashioned after a ship’s fiddle-headed beak. Tampoco el propio púlpito carecía de huellas de ese mismo gusto marinero que había dado lugar a la escala de gato y la pintura. Su frontal con paneles era a semejanza de un buque de proa muy llena, y la Santa Biblia descansaba en una pieza prominente en voluta, configurada como el pico de una proa, en forma de cabeza de violín.
What could be more full of meaning? — for the pulpit is ever this earth’s foremost part; all the rest comes in its rear; the pulpit leads the world. From thence it is the storm of God’s quick wrath is first descried, and the bow must bear the earliest brunt. From thence it is the God of breezes fair or foul is first invoked for favorable winds. Yes, the world’s a ship on its passage out, and not a voyage complete; and the pulpit is its prow. ¿Podía haber algo más lleno de significado ? Pues el púlpito es siempre la parte más a proa de la tierra, y todo lo demás queda atrás; el púlpito precede al mundo. Desde allí, se da el primer grito de alarma ante la tormenta de la rápida ira de Dios, y la proa debe aguantar el primer envite. Desde allí se invoca por primera vez al Dios de las brisas buenas o malas para que dé vientos favorables. Sí, el mundo es un barco en su viaje de ida, y es un viaje sin vuelta, y el púlpito es su proa.









CHAPTER 9

CAPITULO IX

The Sermon El sermón
Father Mapple rose, and in a mild voice of unassuming authority ordered the scattered people to condense. “Star board gangway, there! side away to larboard — larboard gangway to starboard! Midships! midships!” El Padre Mapple se irguió, y con suave voz de autoridad sin arrogancia, ordenó a la gente dispersa que se apretara: -¡Trozo de estribor, allí ! ¡Fuera de babor ! ¡Trozo de babor, a estribor ! ¡A crujía, a crujía !
There was a low rumbling of heavy sea-boots among the benches, and a still slighter shuffling of women’s shoes, and all was quiet again, and every eye on the preacher. Hubo un sordo ruido de pesadas botas marinas entre los bancos, y un roce más ligero de zapatos de mujer, y todo volvió a quedar en silencio, y todas las miradas en el predicador.
He paused a little; then kneeling in the pulpit’s bows, folded his large brown hands across his chest, uplifted his closed eyes, and offered a prayer so deeply devout that he seemed kneeling and praying at the bottom of the sea. El se detuvo un momento; luego, arrodillándose en la proa del púlpito, plegó sus grandes manos morenas sobre el pecho, levantó los ojos cerrados, y ofreció una oración tan hondamente devota que parecía estar arrodillado y rezando en el fondo del mar.
This ended, in prolonged solemn tones, like the continual tolling of a bell in a ship that is foundering at sea in a fog — in such tones he commenced reading the following hymn; but changing his manner towards the concluding stanzas, burst forth with a pealing exultation and joy — Acabado esto, con prolongados tonos solemnes, como el continuo doblar de una campana en un barco que se hunde en alta mar en la niebla, comenzó a leer así el siguiente himno, pero, hacia las estrofas finales, cambió de acento e interrumpió en una repiqueteante exultación gozosa:
The ribs and terrors in the whale,
Arched over me a dismal gloom,
While all God’s sun-lit waves rolled by,
And lift me deepening down to doom.

I saw the opening maw of hell,
With endless pains and sorrows there;
Which none but they that feel can tell-
Oh, I was plunging to despair.

In black distress, I called my God,
When I could scarce believe him mine,
He bowed his ear to my complaints-
No more the whale did me confine.

With speed he flew to my relief,
As on a radiant dolphin borne;
Awful, yet bright, as lightning shone
The face of my Deliverer God.

My song for ever shall record
That terrible, that joyful hour;
I give the glory to my God,
His all the mercy and the power.
Las costillas de horror de la ballena
alzaban sobre mí su arco funesto;
la ola de Dios, con claro sol, pasaba
me llevaba a lo hondo, a ser juzgado.

Vi abrirse las quijadas del infierno,
con penas y dolores que no acaban;
sólo puede contarlo quien lo sufre:
oh, en desesperación me sumergía.

Entre el espanto negro, clamé a Dios,
al que apenas podía creer mío;
él inclinó su oído a mis querellas,
la enorme ballena me soltó.

En mi auxilio voló deprisa, como
cabalgando en un fúlgido delfín;
claro y terrible igual que los relámpagos
embrilló el rostro de Dios mí salvador.

Mi canto para siempre contará [br>esa hora de miedo y de alegría; [br>yo doy toda la gloria a mi Señor; [br>suya es toda la gracia y el poder.
Nearly all joined in singing this hymn, which swelled high above the howling of the storm. A brief pause ensued; the preacher slowly turned over the leaves of the Bible, and at last, folding his hand down upon the proper page, said: “Beloved shipmates, clinch the last verse of the first chapter of Jonah — ‘And God had prepared a great fish to swallow up Jonah.’” Casi todos se unieron al himno, que creció y subió por encima del aullar de la tormenta. Sucedió una breve pausa; el predicador pasó lentamente las hojas de la Biblia, y por fin, plegando la mano sobre la página buscada, dijo: -Amados compañeros de tripulación, remachemos el último versículo del capítulo primero de Jonás... « Y Dios había preparado un gran pez para que se tragara a Jonás. »
“Shipmates, this book, containing only four chapters — four yarns — is one of the smallest strands in the mighty cable of the Scriptures. Yet what depths of the soul Jonah’s deep sealine sound! what a pregnant lesson to us is this prophet! What a noble thing is that canticle in the fish’s belly! How billow-like and boisterously grand! We feel the floods surging over us, we sound with him to the kelpy bottom of the waters; sea-weed and all the slime of the sea is about us! But what is this lesson that the book of Jonah teaches? Shipmates, it is a two-stranded lesson; a lesson to us all as sinful men, and a lesson to me as a pilot of the living God. As sinful men, it is a lesson to us all, because it is a story of the sin, hard-heartedness, suddenly awakened fears, the swift punishment, repentance, prayers, and finally the deliverance and joy of Jonah. As with all sinners among men, the sin of this son of Amittai was in his wilful disobedience of the command of God — never mind now what that command was, or how conveyed — which he found a hard command. But all the things that God would have us do are hard for us to do — remember that — and hence, he oftener commands us than endeavors to persuade. And if we obey God, we must disobey ourselves; and it is in this disobeying ourselves, wherein the hardness of obeying God consists. »Compañeros, este libro, que contiene sólo cuatro capítulos -cuatro filásticas-; es uno de los cordones más pequeños en el poderoso cable de las Escrituras. Y sin embargo ¡qué profundidades del alma sondea el profundo escandallo de Jonás ! ¡Qué lección más fecunda es para nosotros este profeta ! ¡Qué cosa más noble es ese cántico en el vientre del pez ! ¡Qué grandiosidad y qué estruendo de ola ! Sentimos el flujo que nos cubre, lo sondeamos hasta el fondo algoso de las aguas; nos rodean las algas y la broza marina. Pero ¿qué es esa lección que enseña el libro de Jonás ? Compañeros, esta lección es un cabo de dos cordones; una lección para todos nosotros como hombres pecadores, y una lección para mí como piloto del Dios vivo. Como hombres pecadores, es una lección para todos, porque es un relato del pecado, de la dureza del corazón, de los terrores repentinos, del rápido castigo, el arrepentimiento, las oraciones y finalmente la liberación gozosa de Jonás. Como pasa con todos los pecadores de este mundo, el pecado de este hijo de Amittai estuvo en su deliberada desobediencia al mandato de Dios -no importa ahora cuál fuera ese mandato, ni cómo se lo transmitiera-, que él encontró duro mandato. Pero todas las cosas que Dios quiere que hagamos nos resultan duras de hacer -recordadlo- y, por tanto, más a menudo nos manda que intenta persuadirnos. Y si obedecemos a Dios, debemos desobedecernos a nosotros mismos, y en este desobedecernos a nosotros mismos consiste la dureza de obedecer a Dios.
“With this sin of disobedience in him, Jonah still further flouts at God, by seeking to flee from Him. He thinks that a ship made by men, will carry him into countries where God does not reign but only the Captains of this earth. He skulks about the wharves of Joppa, and seeks a ship that’s bound for Tarshish. There lurks, perhaps, a hitherto unheeded meaning here. By all accounts Tarshish could have been no other city than the modern Cadiz. That’s the opinion of learned men. And where is Cadiz, shipmates? Cadiz is in Spain; as far by water, from Joppa, as Jonah could possibly have sailed in those ancient days, when the Atlantic was an almost unknown sea. Because Joppa, the modern Jaffa, shipmates, is on the most easterly coast of the Mediterranean, the Syrian; and Tarshish or Cadiz more than two thousand miles to the westward from that, just outside the Straits of Gibraltar. See ye not then, shipmates, that Jonah sought to flee worldwide from God? Miserable man! Oh! most contemptible and worthy of all scorn; with slouched hat and guilty eye, skulking from his God; prowling among the shipping like a vile burglar hastening to cross the seas. So disordered, self-condemning in his look, that had there been policemen in those days, Jonah, on the mere suspicion of something wrong, had been arrested ere he touched a deck. How plainly he’s a fugitive! no baggage, not a hat-box, valise, or carpet-bag, — no friends accompany him to the wharf with their adieux. At last, after much dodging search, he finds the Tarshish ship receiving the last items of her cargo; and as he steps on board to see its Captain in the cabin, all the sailors for the moment desist from hoisting in the goods, to mark the stranger’s evil eye. Jonah sees this; but in vain he tries to look all ease and confidence; in vain essays his wretched smile. Strong intuitions of the man assure the mariners he can be no innocent. In their gamesome but still serious way, one whispers to the other — “Jack, he’s robbed a widow;” or, “Joe, do you mark him; he’s a bigamist;” or, “Harry lad, I guess he’s the adulterer that broke jail in old Gomorrah, or belike, one of the missing murderers from Sodom.” Another runs to read the bill that’s stuck against the spile upon the wharf to which the ship is moored, offering five hundred gold coins for the apprenhension of a parricide, and containing a description of his person. He reads, and looks from Jonah to the bill; while all his sympathetic shipmates now crowd round Jonah, prepared to lay their hands upon him. Frightened Jonah trembles. and summoning all his boldness to his face, only looks so much the more a coward. He will not confess himself suspected; but that itself is strong suspicion. So he makes the best of it; and when the sailors find him not to be the man that is advertised, they let him pass, and he descends into the cabin. »Con este pecado de desobediencia en él, Jonás sigue ofendiendo aún a Dios, al tratar de huir de El. Cree que un barco hecho por hombres le va a llevar a países donde no reine Dios, sino sólo los Capitanes de este mundo. Merodea por los muelles de Joppe, y busca un barco rumbo a Tarsis. Aquí nos acecha, quizás, un significado que hasta ahora no se ha advertido. Según toda explicación, Tarsis no podía ser otra ciudad que la moderna Cádiz. Esa es la opinión de los doctos. ¿Y dónde está Cádiz, compañeros ? Cádiz está en España; a tanta distancia por mar, desde Joppe, como podía haber navegado Jonás en aquellos días antiguos, cuando el Atlántico era un mar casi desconocido. Porque Joppe, la moderna Jaffa, compañeros, está en la costa más oriental del Mediterráneo, en la costa siria; y Tarsis o Cádiz, a más de dos mil millas de allí, en la misma salida del Estrecho de Gibraltar. ¿No veis, pues, compañeros, que Jonás trataba de huir de Dios a todo lo ancho del mundo ? ¡Hombre miserable ! ¡Oh, el más vergonzoso digno de todo desprecio; con sombrero gacho mirada culpable, escapándose de su Dios; rondando entre las embarcaciones como un vil ladrón que tiene prisa de cruzar los mares ! Tan desordenado e inquietante es su aspecto, que si en aquellos días hubiera habido policía, Jonás, sólo por la sospecha de algo malo, habría sido detenido antes de tocar cubierta. ¡Qué claramente es un fugitivo ! Sin equipaje ni sombrerera ni maleta ni saco de lona; sin amigos que le acompañen hasta el muelle para despedirle. Al fin, después de mucho buscar vacilando, encuentra la nave para Tarsis, que recibe lo último de su cargamento; y al subir a bordo para ver al capitán de la cabina, todos los marineros dejan un momento de izar las mercancías para observar las perversas miradas del desconocido. Jonás lo ve, en vano trata de tener aspecto de tranquilidad confianza; en vano ensaya su miserable sonrisa. Fuertes intuiciones sobre ese hombre aseguran a los marineros que no puede ser inocente. A su manera, juguetona, pero seria, uno susurra al otro: "Jack, ha robado a una viuda', o: "Joe, fíjate en ése; es un bígamo", o: "Harry, muchacho, me parece que es el adúltero que se escapó de la cárcel en la vieja Gomorra, o uno de los asesinos desaparecidos de Sodomá'. Otro corre a leer el cartel pegado a la empalizada del muelle en que está amarrado el barco, ofreciendo quinientas monedas de oro por la captura de un parricida, y conteniendo la descripción de su persona. Lo lee, y mira a Jonás después de leer el cartel, mientras que todos sus comprensivos compañeros se agolpan ya en torno a Jonás, preparados a echarle una mano. Jonás, asustado, tiembla, y, reuniendo en la cara toda su valentía, no hace sino tener más aspecto de cobarde. No quiere confesar que se sospecha de él; pero eso mismo ya es muy sospechoso. Así que se las arregla como puede, y, cuando los marineros encuentran que no es el hombre que se anuncia, le dejan pasar, y él baja a la cabina.
“’Who’s there?’ cries the Captain at his busy desk, hurriedly making out his papers for the Customs — ‘Who’s there?’ Oh! how that harmless question mangles Jonah! For the instant he almost turns to flee again. But he rallies. ‘I seek a passage in this ship to Tarshish; how soon sail ye, sir?’ Thus far the busy Captain had not looked up to Jonah, though the man now stands before him; but no sooner does he hear that hollow voice, than he darts a scrutinizing glance. ‘We sail with the next coming tide,’ at last he slowly answered, still intently eyeing him. ‘No sooner, sir?’ — ‘Soon enough for any honest man that goes a passenger.’ Ha! Jonah, that’s another stab. But he swiftly calls away the Captain from that scent. ‘I’ll sail with ye,’ — he says, — ‘the passage money how much is that? — I’ll pay now.’ For it is particularly written, shipmates, as if it were a thing not to be overlooked in this history, ‘that he paid the fare thereof’ ere the craft did sail. And taken with the context, this is full of meaning. »"-¿Quién va ? -exclamó el capitán, en su mesa atareada, preparando apresuradamente sus papeles para la Aduana-: ¿Quién va ?" ¡Ah, cómo destroza a Jonás esa inofensiva pregunta ! Por un momento, casi se vuelve para escapar otra vez. Pero se domina. "Quiero un pasaje para Tarsis en este barco; ¿cuándo zarpa ?" Hasta entonces, el afanado capitán no había levantado los ojos hacia Jonás, aunque lo tiene delante; pero en cuanto oye su hueca voz, dispara una mirada de escrutinio. "Zarparemos con la próxima marea", contesta por fin con lentitud, sin dejar de mirarle atentamente. "¿Antes no ?" "Ya es bastante pronto para cualquier hombre honrado que vaya como pasajero." ¡Ah, Jonás ! Ahí tienes otra punzada. Pero rápidamente hace que el capitán se aparte de esa pista. "Zarparé con usted -dice-. ¿Cuánto cuesta el pasaje ? Pagaré ahora." Pues estaba escrito precisamente, compañeros, como si fuera una cosa para no pasarlo por alto en esta historia, "que pagó su pasaje" antes que la nave se hiciera a la vela. Y tomándolo con el contexto, esto está lleno de significado.
“Now Jonah’s Captain, shipmates, was one whose discernment detects crime in any, but whose cupidity exposes it only in the penniless. In this world, shipmates, sin that pays its way can travel freely and without a passport; whereas Virtue, if a pauper, is stopped at all frontiers. So Jonah’s Captain prepares to test the length of Jonah’s purse, ere he judge him openly. He charges him thrice the usual sum; and it’s assented to. Then the Captain knows that Jonah is a fugitive; but at the same time resolves to help a flight that paves its rear with gold. Yet when Jonah fairly takes out his purse, prudent suspicions still molest the Captain. He rings every coin to find a counterfeit. Not a forger, any way, he mutters; and Jonah is put down for his passage. ‘Point out my state-room, Sir,’ says Jonah now, ‘I’m travel-weary; I need sleep.’ ‘Thou lookest like it,’ says the Captain, ‘there’s thy room.’ Jonah enters, and would lock the door, but the lock contains no key. Hearing him foolishly fumbling there, the Captain laughs lowly to himself, and mutters something about the doors of convicts’ cells being never allowed to be locked within. All dressed and dusty as he is, Jonah throws himself into his berth, and finds the little state-room ceiling almost resting on his forehead. The air is close, and Jonah gasps. Then, in that contracted hole, sunk, too, beneath the ship’s water-line, Jonah feels the heralding presentiment of that stifling hour, when the whale shall hold him in the smallest of his bowels’ wards. »Ahora bien, compañeros, el capitán de Jonás era uno de esos cuyo discernimiento descubre el delito en cualquiera, pero cuya codicia lo denuncia sólo en los pobres. En este mundo, compañeros, el Pecado, si paga el viaje, puede ir libremente, y sin pasaporte, mientras que la Virtud, si es pobre, es detenida en todas las fronteras. Así que el capitán de Jonás se prepara a poner a prueba su bolsa, antes de juzgarle abiertamente. Le cobra tres veces más de lo acostumbrado, y él lo acepta también. Entonces el capitán sabe que Jonás es un fugitivo, pero al mismo tiempo decide ayudar una huida que cubre de oro su retaguardia. Sin embargo, cuando Jonás saca la bolsa tranquilamente, prudentes sospechas molestan todavía al capitán. Hace sonar cada moneda para encontrar si hay alguna falsa. No es un falsificador, en todo caso, murmura; y Jonás queda acomodado para el viaje. "Señáleme mi camarote, capitán -dice entonces Jonás-: Estoy cansado de viajar y necesito dormir." "Tienes cara de ello -dice el capitán-: aquí está el sitio." Jonás entra y querría encerrarse, pero la puerta no tiene llave. Al oírle que palpa aturdido allí, el capitán se ríe en voz baja para sí, y murmura algo de que las puertas de las celdas de los prisioneros no se permite nunca que se cierren por dentro. Vestido polvoriento como está, Jonás se echa en la cama, encuentra que el techo del pequeño camarote casi descansa en su frente. El aire está denso, y Jonás jadea. Luego, en ese oprimido agujero, hundido además por debajo de la línea de flotación, Jonás siente como un heraldo el presentimiento de la hora sofocante en que la ballena le encerrará en la más pequeña de las divisiones de sus tripas.
“Screwed at its axis against the side, a swinging lamp slightly oscillates in Jonah’s room; and the ship, heeling over towards the wharf with the weight of the last bales received, the lamp, flame and all, though in slight motion, still maintains a permanent obliquity with reference to the room; though, in truth, infallibly straight itself, it but made obvious the false, lying levels among which it hung. The lamp alarms and frightens Jonah; as lying in his berth his tormented eyes roll round the place, and this thus far successful fugitive finds no refuge for his restless glance. But that contradiction in the lamp more and more appals him. The floor, the ceiling, and the side, are all awry. ‘Oh! so my conscience hangs in me!’ he groans, ‘straight upwards, so it burns; but the chambers of my soul are all in crookedness!’ »Atornillada en su eje contra la pared, una lámpara balanceante oscila levemente en el camarote de Jonás, y el barco, escorándose hacia el muelle por el peso de los últimos fardos recibidos, y la lámpara, con su llama y todo, siguen manteniendo una oblicuidad permanente respecto al camarote; aunque, en verdad, infaliblemente derecha, la propia lámpara no hace sino evidenciar los falsos niveles embusteros entre los que se encuentra. La lámpara alarma y asusta a Jonás; tendido en su litera, sus ojos atormentados dan vueltas al sitio, y este fugitivo hasta ahora con éxito, no encuentra refugio para su mirada inquieta. Pero esa contradicción en la lámpara cada vez le espanta más. El suelo, el techo y las paredes están todos ladeados. "¡Ah, así pende en mí mi conciencia ! -gruñe-; vertical, ardiendo así; ¡pero los cuartos de mi alma están todos torcidos !"
“Like one who after a night of drunken revelry hies to his bed, still reeling, but with conscience yet pricking him, as the plungings of the Roman race-horse but so much the more strike his steel tags into him; as one who in that miserable plight still turns and turns in giddy anguish, praying God for annihilation until the fit be passed; and at last amid the whirl of woe he feels, a deep stupor steals over him, as over the man who bleeds to death, for conscience is the wound, and there’s naught to staunch it; so, after sore wrestling in his berth, Jonah’s prodigy of ponderous misery drags him drowning down to sleep. »Como uno que después de una noche de borrachera se apresura a la cama, pero con la conciencia aún remordiéndole, del mismo modo que los saltos de los caballos de carreras romanos no hacían sino clavarles cada vez más los salientes de acero; como uno que en esa miserable situación da vueltas y vueltas en aturdida angustia, rogando a Dios que le aniquile, hasta que se le pasa el acceso, y por fin, en medio del torbellino de dolor que siente, le envuelve un profundo estupor; como al hombre que muere desangrado, pues la conciencia es la herida y no hay nada que la restañe; así, tras dolorosos retorcimientos en la litera, el prodigioso peso de miseria de Jonás le arrastra a ahogarse en sueño.
“And now the time of tide has come; the ship casts off her cables; and from the deserted wharf the uncheered ship for Tarshish, all careening, glides to sea. That ship, my friends, was the first of recorded smugglers! the contraband was Jonah. But the sea rebels; he will not bare the wicked burden. A dreadful storm comes on, the ship is like to break. But now when the boatswain calls all hands to lighten her; when boxes, bales, and jars are clattering overboard; when the wind is shrieking, and the men are yelling, and every plank thunders with trampling feet right over Jonah’s head; in all this raging tumult, Jonah sleeps his hideous sleep. He sees no black sky and raging sea, feels not the reeling timbers, and little hears he or heeds he the far rush of the mighty whale, which even now with open mouth is cleaving the seas after him. Aye, shipmates, Jonah was gone down into the sides of the ship — a berth in the cabin as I have taken it, and was fast asleep. But the frightened master comes to him, and shrieks in his dead ear, ‘What meanest thou, O, sleeper! arise!’ Startled from his lethargy by that direful cry, Jonah staggers to his feet, and stumbling to the deck, grasps a shroud, to look out upon the sea. But at that moment he is sprung upon by a panther billow leaping over the bulwarks. Wave after wave thus leaps into the ship, and finding no speedy vent runs roaring fore and aft, till the mariners come nigh to drowning while yet afloat. And ever, as the white moon shows her affrighted face from the steep gullies in the blackness overhead, aghast Jonah sees the rearing bowsprit pointing high upward, but soon beat downward again towards the tormented deep. »Y ahora llega el momento de la marea; el barco suelta amarras; y desde el abandonado muelle, el barco para Tarsis, sin gritos de despedida, carenado todo él, se desliza hacia el mar. Ese barco, amigos míos, fue el primer barco contrabandista que se registra: el contrabando era Jonás. Pero el mar se rebela: no quiere sostener la carga maldita. Se acerca una terrible tempestad, y el barco está a punto de deshacerse. Pero entonces, cuando el contramaestre llama a toda la tripulación a descargar; cuando cajas, fardos y tinajas salen con estrépito por la borda; cuando el viento aúlla, los hombres gritan, todas las tablas truenan de pies que corren por encima de la cabeza de Jonás; entre todo ese enfurecido tumulto, Jonás duerme su horrible sueño. No ve el cielo negro y el mar encolerizado, no nota las tablas agitadas, y bien poco escucha ni atiende al lejano rumor de la poderosa ballena, que ya, con la boca abierta, surca el mar persiguiéndole. Sí, compañeros, Jonás había bajado a lo hondo del barco, a una litera en su cabina, como digo, y estaba completamente dormido. Pero se le acerca el dueño, espantado, y aúlla en sus muertos oídos: "¿Qué haces durmiendo ? ¡Despierta !". Saliendo sobresaltado de su letargo con ese fatídico grito, Jonás se pone de pie tambaleándose, y saliendo con tropezones a la cubierta, se agarra a un obenque para ver al mar. Pero en ese momento salta sobre él como una pantera una ola que salva la amurada. Olas tras olas entran así en el barco, y al no encontrar rápido desagüe, rugen de proa a popa, hasta que todos los marineros están a punto de ahogarse todavía a flote. Y Siempre, mientras la blanca luna asoma su cara espantada por los abruptos barrancos de la negrura de arriba, Jonás, horrorizado, ve el bauprés alzándose a señalar a lo alto, pero luego volviendo a bajar hacia la atormentada profundidad.
“Terrors upon terrors run shouting through his soul. In all his cringing attitudes, the God-fugitive is now too plainly known. The sailors mark him; more and more certain grow their suspicions of him, and at last, fully to test the truth, by referring the whole matter to high Heaven, they all-outward to casting lots, to see for whose cause this great tempest was upon them. The lot is Jonah’s; that discovered, then how furiously they mob him with their questions. ‘What is thine occupation? Whence comest thou? Thy country? What people? But mark now, my shipmates, the behavior of poor Jonah. The eager mariners but ask him who he is, and where from; whereas, they not only receive an answer to those questions, but likewise another answer to a question not put by them, but the unsolicited answer is forced from Jonah by the hard hand of God that is upon him. »Terrores y terrores corren gritando por su alma. En todas sus actitudes pavorosas, el fugitivo de Dios queda ahora demasiado en evidencia. Los marineros le señalan; sus sospechas sobre él se hacen cada vez más ciertas, por fin, para dar plena prueba de la verdad re mitiendo todo el asunto a los altos Cielos, se ponen a echar a suertes, para ver de quién es la culpa de que tengan encima la gran tempestad. Le toca a Jonás; descubierto esto, le abruman furiosamente con sus preguntas. "¿Cuál es tu ocupación ? ¿De dónde vienes ? ¿De qué país ? ¿De qué gente ?" Pero observad ahora, compañeros, la conducta del pobre Jonás. Los afanosos marineros únicamente le preguntan quién es y de dónde viene, pero no sólo reciben respuesta a esas preguntas, sino asimismo otra respuesta a una pregunta que no han hecho ellos; esa respuesta no pedida se la saca a Jonás por fuerza la dura mano de Dios que está encima de él.
“’I am a Hebrew,’ he cries — and then — ‘I fear the Lord the God of Heaven who hath made the sea and the dry land!’ Fear him, O Jonah? Aye, well mightest thou fear the Lord God then! Straightway, he now goes on to make a full confession; whereupon the mariners became more and more appalled, but still are pitiful. For when Jonah, not yet supplicating God for mercy, since he but too well knew the darkness of his deserts, — when wretched Jonah cries out to them to take him and cast him forth into the sea, for he knew that for his sake this great tempest was upon them; they mercifully turn from him, and seek by other means to save the ship. But all in vain; the indignant gale howls louder; then, with one hand raised invokingly to God, with the other they not unreluctantly lay hold of Jonah. »"Soy hebreo --exclama, y luego-: Temo al Señor, Dios del Cielo que ha hecho el mar y la tierra firme." ¿Temerle, Jonás ? Sí, ¡bien podías entonces temer al señor Dios ! Derechamente, pasa entonces a hacer una confesión completa, con lo cual los marineros quedan cada vez más horrorizados, aunque todavía tienen compasión. Pues cuando Jonás -no suplicando todavía la misericordia de Dios, porque conocía de sobra la oscuridad de sus desiertos-, cuando el miserable Jonás le grita que se le lleven y le tiren al agua; pues sabe que la gran tempestad estaba encima de ellos por culpa suya, ellos, compasivamente, se apartan de él y tratan de salvar el barco por otros medios. Pero todo en vano; la furiosa galerna aúlla más fuerte; y entonces, con una mano elevada en invocación a Dios, echan la otra mano a Jonás, no sin reluctancia, para apoderarse de él.
“And now behold Jonah taken up as an anchor and dropped into the sea; when instantly an oily calmness floats out from the east, and the sea is as Jonah carries down the gale with him, leaving smooth water behind. He goes down in the whirling heart of such a masterless commotion that he scarce heeds the moment when he drops seething into the yawning jaws awaiting him; and the whale shoots-to all his ivory teeth, like so many white bolts, upon his prison. Then Jonah prayed unto the Lord out of the fish’s belly. But observe his prayer, and learn a weighty lesson. For sinful as he is, Jonah does not weep and wail for direct deliverance. He feels that his dreadful punishment is just. He leaves all his deliverance to God, contenting himself with this, that spite of all his pains and pangs, he will still look towards His holy temple. And here, shipmates, is true and faithful repentance; not clamorous for pardon, but grateful for punishment. And how pleasing to God was this conduct in Jonah, is shown in the eventual deliverance of him from the sea and the whale. Shipmates, I do not place Jonah before you to be copied for his sin but I do place him before you as a model for repentance. Sin not; but if you do, take heed to repent of it like Jonah.” »Y ahora ved a Jonás izado como un ancla y dejado caer en el mar; entonces, al momento, una calma de aceite cubre la superficie desde el este, y el mar queda tranquilo, mientras Jonás se lleva consigo la tempestad, dejando atrás aguas plácidas. Desciende al corazón arremolinado de una agitación tan incontenible que apenas se da cuenta del momento en que cae bullendo en las mandíbulas bostezantes que le aguardan; y la ballena dispara todos sus dientes marfileños, como otros tantos cerrojos, sobre su prisión. Entonces Jonás rezó al Señor desde el vientre del pez. Pero observad su oración y aprended una importante lección. Pues, pecador como es, Jonás no llora y gime por la liberación directa. Siente que ese terrible castigo es justo. Deja a Dios toda su liberación, contentándose con esto, con que a pesar de todos sus dolores y penas, todavía seguirá mirando hacia Su Sagrado Templo. Y aquí, compañeros, está el arrepentimiento sincero y verdadero; sin clamar por el perdón, sino agradeciendo el castigo. Y cuánto agradó al Señor esta conducta de Jonás, se muestra en su liberación final, del mar y de la ballena. Compañeros, no pongo a Jonás ante vosotros para que le copiéis en su pecado, sino que le pongo ante vosotros como modelo de arrepentimiento. No pequéis, pero, si lo hacéis cuidad de arrepentiros de ello como Jonás. »
While he was speaking these words, the howling of the shrieking, slanting storm without seemed to add new power to the preacher, who, when describing Jonah’s sea-storm, seemed tossed by a storm himself. His deep chest heaved as with a ground-swell; his tossed arms seemed the warring elements at work; and the thunders that rolled away from off his swarthy brow, and the light leaping from his eye, made all his simple hearers look on him with a quick fear that was strange to them. Mientras él decía estas palabras, afuera, el aullido de la tempestad rugiente en quiebros parecía añadir nueva fuerza al predicador, que, al describir la tormenta marina de Jonás, se hubiera dicho agitado él mismo por una tormenta. Su hondo pecho se hinchaba como con mar de fondo; sus brazos agitados parecían los elementos en guerra actuando; y los truenos que salían rodando a la altura de su atezada frente, y la luz que se disparaba de sus ojos, hacían que todos sus sencillos oyentes le miraran con un vivo espanto que les era desconocido.
There now came a lull in his look, as he silently turned over the leaves of the Book once more; and, at last, standing motionless, with closed eyes, for the moment, seemed communing with God and himself. Apareció entonces una calma en su aspecto, al volverse en silencio una vez más sobre las hojas del Libro; y por fin, irguiéndose inmóvil, con los ojos cerrados, pareció por el momento que comulgaba con Dios y consigo mismo.
But again he leaned over towards the people, and bowing his head lowly, with an aspect of the deepest yet manliest humility, he spake these words: Pero de nuevo se inclinó hacia el pueblo, y agachando profundamente la cabeza, con el aspecto de la humildad más profunda, pero más viril, dijo así:
“Shipmates, God has laid but one hand upon you; both his hands press upon me. I have read ye by what murky light may be mine the lesson that Jonah teaches to all sinners; and therefore to ye, and still more to me, for I am a greater sinner than ye. And now how gladly would I come down from this mast-head and sit on the hatches there where you sit, and listen as you listen, while some one of you reads me that other and more awful lesson which Jonah teaches to me, as a pilot of the living God. How being an anointed pilot-prophet, or speaker of true things and bidden by the Lord to sound those unwelcome truths in the ears of a wicked Nineveh, Jonah, appalled at the hostility he should raise, fled from his mission, and sought to escape his duty and his God by taking ship at Joppa. But God is everywhere; Tarshish he never reached. As we have seen, God came upon him in the whale, and swallowed him down to living gulfs of doom, and with swift slantings tore him along ‘into the midst of the seas,’ where the eddying depths sucked him ten thousand fathoms down, and ‘the weeds were wrapped about his head,’ and all the watery world of woe bowled over him. Yet even then beyond the reach of any plummet — ‘out of the belly of hell’ — when the whale grounded upon the ocean’s utmost bones, even then, God heard the engulphed, repenting prophet when he cried. Then God spake unto the fish; and from the shuddering cold and blackness of the sea, the whale came breeching up towards the warm and pleasant sun, and all the delights of air and earth; and ‘vomited out Jonah upon the dry land;’ when the word of the Lord came a second time; and Jonah, bruised and beaten — his ears, like two sea-shells, still multitudinously murmuring of the ocean — Jonah did the Almighty’s bidding. And what was that, shipmates? To preach the Truth to the face of Falsehood! That was it! -Compañeros, Dios no ha puesto sobre vosotros más que una mano: a mí me aprieta con las dos. Os he leído, con las pobres luces que puedo tener, qué lección enseña Jonás a todos los pecadores; y por tanto, a vosotros, y aún más a mí, pues soy mayor pecador que vosotros. Y ahora ¡con qué alegría bajaría de esta cofa y me sentaría en las escotillas donde os sentáis, y escucharía como escucháis, mientras alguno de vosotros me leyera esa otra más terrible lección que Jonás me enseña a mí, como piloto del Dios vivo. Cómo, siendo un piloto-profeta ungido, un proclamador de verdades, y mandado por el Señor a que hiciera sonar esas ingratas verdades en los oídos de la corrompida Nínive, Jonás, aterrado ante la hostilidad que iba a provocar, huyó de su misión, ¡y trató de escapar a su deber y a su Dios tomando una nave en Joppe ! Pero Dios está en todas partes; jamás alcanzó Tarsis. Como hemos visto, Dios vino sobre é en la ballena, y se le tragó bajándole a abismos vivos de condenación, y con veloces quiebros le llevó « al centro de los mares », donde las profundidades arremolinadas le absorbieron hasta diez mil braza; de hondo, y « las algas estaban enredadas en torno a su cabeza », y todo el mundo acuático de la aflicción rodó sobre él. Pero aun entonces, más allá del alcance de ninguna sonda -« desde el vientre del infierno »-, cuando la ballena se posó en los últimos huesos del océano, aun entonces, Dios oyó al profeta sumergido y arrepentido cuando clamó. Entonces Dios habló al pez; y desde el estremecido frío y la negrura del mar, la ballena subió coleando hacia el sol caliente grato, hacia todos los deleites del aire la tierra; « vomitó a Jonás en tierra firme »; y entonces la palabra del Señor vino por segunda vez, Jonás, herido magullado -con los oídos, como dos caracolas, todavía murmurándole el tumulto del océano-, hizo lo que le mandaba el Todopoderoso. ¿Y qué era ello, compañeros ? ¡Predicar la Verdad frente a la Falsedad ! ¡Eso era !
“This, shipmates, this is that other lesson; and woe to that pilot of the living God who slights it. Woe to him whom this world charms from Gospel duty! Woe to him who seeks to pour oil upon the waters when God has brewed them into a gale! Woe to him who seeks to please rather than to appal! Woe to him whose good name is more to him than goodness! Woe to him who, in this world, courts not dishonor! Woe to him who would not be true, even though to be false were salvation! Yea, woe to him who as the great Pilot Paul has it, while preaching to others is himself a castaway! »Esta, compañeros, es la otra lección; y ¡ay de aquel piloto del Dios vivo que la desprecie ! ¡Ay de aquel a quien el mundo con sus encantos le aparte del deber evangélico ! ¡Ay de aquel que trate de echar aceite en las aguas cuando Dios las ha hecho hervir en una galerna ! ¡Ay de aquel que trate más de agradar que de horrorizar ! ¡Ay de aquel que, en este mundo, no pretenda deshonor ! ¡Ay de aquel que no sea sincero cuando ser falso sea la salvación ! ¡Sí, ay de aquel que, como dijo el gran Piloto Pablo, mientras predica a los demás es él mismo un réprobo !
He drooped and fell away from himself for a moment; then lifting his face to them again, showed a deep joy in his eyes, as he cried out with a heavenly enthusiasm, — “But oh! shipmates! on the starboard hand of every woe, there is a sure delight; and higher the top of that delight, than the bottom of the woe is deep. Is not the main-truck higher than the kelson is low? Delight is to him — a far, far upward, and inward delight — who against the proud gods and commodores of this earth, ever stands forth his own inexorable self. Delight is to him whose strong arms yet support him, when the ship of this base treacherous world has gone down beneath him. Delight is to him, who gives no quarter in the truth, and kills, burns, and destroys all sin though he pluck it out from under the robes of Senators and Judges. Delight, — top-gallant delight is to him, who acknowledges no law or lord, but the Lord his God, and is only a patriot to heaven. Delight is to him, whom all the waves of the billows of the seas of the boisterous mob can never shake from this sure Keel of the Ages. And eternal delight and deliciousness will be his, who coming to lay him down, can say with his final breath — O Father! — chiefly known to me by Thy rod — mortal or immortal, here I die. I have striven to be Thine, more than to be this world’s, or mine own. Yet this is nothing: I leave eternity to Thee; for what is man that he should live out the lifetime of his God?” Se desplomó y se hundió en sí mismo por un momento; luego, volviendo a alzar la cara hacia ellos, mostró en sus ojos un gozo profundo, y exclamó con entusiasmo celeste: - Pero ¡oh, compañeros !, a estribor de toda aflicción, hay un gozo seguro; y la cofa de ese gozo es más alta de lo que es de profundo el fondo de la aflicción. La altura de la perilla, ¿no es mayor que la profundidad de la sobrequilla ? El gozo -un gozo muy alto, muy alto y muy entrañable- es para aquel que, frente a los orgullosos dioses y comodoros de esta tierra, siempre mantiene su propia persona inexorable. El gozo es para aquel cuyos recios brazos todavía le sostienen cuando el navío de este vil y traidor mundo se ha hundido bajo sus pies. El gozo es para aquel que no da cuartel en la verdad, y mata, quema y destruye todo pecado, aunque tenga que sacarlo de debajo de las togas de senadores y jueces. El gozo, gozo hasta el tope del mástil, es para aquel que no reconoce ley ni señor sino al Señor su Dios, y que sólo es patriota del Cielo. El gozo es para aquel a quien todas las olas de los mares de la multitud estrepitosa jamás pueden arrancar de su segura Quilla de las Edades. Y tendrá eterno gozo y delicia aquel que cuando repose pueda decir con su, último aliento: « ¡Oh, Padre ! a quien reconozco sobre todo, por tu vara; mortal o inmortal, aquí muero. Me he esforzado por ser tuyo, más que por ser de este mundo, o por ser mío. Pero eso no es nada, te dejo a ti la eternidad; pues ¿qué es el hombre para que viva toda la edad de Dios ? ».
He said no more, but slowly waving a benediction, covered his face with his hands, and so remained kneeling, till all the people had departed, and he was left alone in the place. No dijo más, sino que, lanzando lentamente una bendición, se cubrió la cara con las manos, y permaneció así arrodillado, hasta que todos se hubieron marchado y él quedó solo en aquel sitio.









CHAPTER 10

CAPITULO X

A Bosom Friend Un amigo entrañable
Returning to the Spouter-Inn from the Chapel, I found Queequeg there quite alone; he having left the Chapel before the benediction some time. He was sitting on a bench before the fire, with his feet on the stove hearth, and in one hand was holding close up to his face that little negro idol of his; peering hard into its face, and with a jack-knife gently whittling away at its nose, meanwhile humming to himself in his heathenish way. Volviendo de la capilla a la Posada del Chorro, encontré allí a Queequeg completamente solo, pues había dejado la capilla un rato antes de la bendición. Estaba sentado en un banco junto al fuego, con los pies en el hogar de la estufa, y con una mano se había acercado mucho a la cara su idolillo negro, mirándole fijamente la cara, y afilándole la nariz suavemente con una navaja de muelles, mientras canturreaba al mismo tiempo a su manera pagana.
But being now interrupted, he put up the image; and pretty soon, going to the table, took up a large book there, and placing it on his lap began counting the pages with deliberate regularity; at every fiftieth page — as I fancied — stopping for a moment, looking vacantly around him, and giving utterance to a long-drawn gurgling whistle of astonishment. He would then begin again at the next fifty; seeming to commence at number one each time, as though he could not count more than fifty, and it was only by such a large number of fifties being found together, that his astonishment at the multitude of pages was excited. Pero al ser entonces interrumpido, dejó la imagen, y muy pronto, acercándose a la mesa, tomó un gran libro que había allí, y colocándolo en el regazo, empezó a contar las páginas con deliberada regularidad; a cada cincuenta páginas -me pareció- se detenía un momento, mirando con aire vacío a su alrededor y lanzando un silbido de asombro, largamente sostenido y gorjeante. Luego volvía a empezar con las cincuenta siguientes, pareciendo empezar por el número uno cada vez, como si no supiera contar más de cincuenta, y como si el encontrar juntas tal número de cincuentenas le produjese su asombro por la muchedumbre de páginas.
With much interest I sat watching him. Savage though he was, and hideously marred about the face — at least to my taste — his countenance yet had a something in it which was by no means disagreeable. You cannot hide the soul. Through all his unearthly tattooings, I thought I saw the traces of a simple honest heart; and in his large, deep eyes, fiery black and bold, there seemed tokens of a spirit that would dare a thousand devils. And besides all this, there was a certain lofty bearing about the Pagan, which even his uncouthness could not altogether maim. He looked like a man who had never cringed and never had had a creditor. Whether it was, too, that his head being shaved, his forehead was drawn out in freer and brighter relief, and looked more expansive than it otherwise would, this I will not venture to decide; but certain it was his head was phrenologically an excellent one. It may seem ridiculous, but it reminded me of General Washington’s head, as seen in the popular busts of him. It had the same long regularly graded retreating slope from above the brows, which were likewise very projecting, like two long promontories thickly wooded on top. Queequeg was George Washington cannibalistically developed. Yo me senté a mirarle con mucho interés. Aun siendo salvaje, y tan horriblemente deformado en la cara -al menos para mi gusto-, su rostro, sin embargo, tenía algo que no era en absoluto desagradable. No se puede ocultar el alma. A través de todos sus fantasmagóricos tatuajes, yo creía ver las huellas de un corazón sencillo y honrado; en sus grandes ojos profundos, ferozmente negros valientes, parecía haber muestras de un espíritu que se atrevería contra mil diablos. Y además de todo eso, había en ese pagano cierto aire altanero que no malograba siquiera su torpeza. Tenía aspecto de hombre que nunca se ha rebajado y nunca ha tenido un acreedor. No me atreveré a decidir si también era por el hecho de que, por tener afeitada la cabeza, la frente resaltaba con relieve más libre claro parecía más amplia que de otro modo: lo cierto es que su cabeza era excelente desde el punto de vista frenológico. Quizá parecerá ridículo, pero me recordaba la cabeza del general Washington, tal como se ve en esos bustos populares suyos. Tenía el mismo largo declive, retirándose en grados regulares desde encima de las cejas, que eran asimismo muy prominentes, como dos amplios promontorios con espesa vegetación por encima. Queequeg era George Washington desarrollado a lo caníbal.
Whilst I was thus closely scanning him, half-pretending meanwhile to be looking out at the storm from the casement, he never heeded my presence, never troubled himself with so much as a single glance; but appeared wholly occupied with counting the pages of the marvellous book. Considering how sociably we had been sleeping together the night previous, and especially considering the affectionate arm I had found thrown over me upon waking in the morning, I thought this indifference of his very strange. But savages are strange beings; at times you do not know exactly how to take them. At first they are overawing; their calm self-collectedness of simplicity seems as Socratic wisdom. I had noticed also that Queequeg never consorted at all, or but very little, with the other seamen in the inn. He made no advances whatever; appeared to have no desire to enlarge the circle of his acquaintances. All this struck me as mighty singular; yet, upon second thoughts, there was something almost sublime in it. Here was a man some twenty thousand miles from home, by the way of Cape Horn, that is — which was the only way he could get there — thrown among people as strange to him as though he were in the planet Jupiter; and yet he seemed entirely at his ease; preserving the utmost serenity; content with his own companionship; always equal to himself. Surely this was a touch of fine philosophy; though no doubt he had never heard there was such a thing as that. But, perhaps, to be true philosophers, we mortals should not be conscious of so living or so striving. So soon as I hear that such or such a man gives himself out for a philosopher, I conclude that, like the dyspeptic old woman, he must have “broken his digester.” Mientras yo le examinaba con tal atención, medio fingiendo mientras tanto que miraba la tormenta por la ventana, él jamás hizo caso de mi presencia, y jamás se molestó en lanzarme una sola mirada, sino que pareció totalmente ocupado en contar las páginas del maravilloso libro. Considerando de qué modo tan sociable habíamos dormido juntos la noche anterior, y, sobre todo, considerando el afectuoso brazo que yo había encontrado echado sobre mí al despertar por la mañana, me pareció muy extraña esa indiferencia. Pero los salvajes son seres extraños: a veces uno no sabe exactamente cómo tomarlos. Al principio, imponen respeto: su tranquilo dominio, concentrado y sencillo, parece una sabiduría socrática. Yo había notado también que Queequeg no se trataba en absoluto, o muy poco, con los otros marineros de la posada. No hacía ningún intento: parecía no tener deseos de ampliar el círculo de sus conocimientos. Todo esto me chocó como muy singular, pero, pensándolo mejor, había algo casi sublime en ello. Allí estaba un hombre, a unas veinte mil millas de su patria, esto es, por la ruta del cabo de Hornos -que era el único modo de poder llegar allí-, lanzado entre gente tan extraña para él como si estuviera en el planeta Júpiter; y sin embargo parecía enteramente a su gusto, conservando la mayor serenidad, contento con su propia compañía, y siempre a la altura de sí mismo. Seguramente esto era un toque de buena filosofía, aunque sin duda él jamás había oído que existiera semejante cosa. Pero quizá para ser verdaderos filósofos, los mortales no habríamos de ser conscientes de vivir y esforzarnos de esta manera. Tan pronto como oigo que este o aquel hombre se presenta como filósofo, concluyo que, como a la vieja dispéptica, se le debe haber « roto alguna tripa ».
As I sat there in that now lonely room; the fire burning low, in that mild stage when, after its first intensity has warmed the air, it then only glows to be looked at; the evening shades and phantoms gathering round the casements, and peering in upon us silent, solitary twain; the storm booming without in solemn swells; I began to be sensible of strange feelings. I felt a melting in me. No more my splintered heart and maddened hand were turned against the wolfish world. This soothing savage had redeemed it. There he sat, his very indifference speaking a nature in which there lurked no civilized hypocrisies and bland deceits. he was; a very sight of sights to see; yet I began to feel myself mysteriously drawn towards him. And those same things that would have repelled most others, they were the very magnets that thus drew me. I’ll try a pagan friend, thought I, since Christian kindness has proved but hollow courtesy. I drew my bench near him, and made some friendly signs and hints, doing my best to talk with him meanwhile. At first he little noticed these advances; but presently, upon my referring to his last night’s hospitalities, he made out to ask me whether we were again to be bedfellows. I told him yes; whereat I thought he looked pleased, perhaps a little complimented. Al sentarme allí en aquel cuarto entonces solo, con el fuego ardiendo lentamente, en esa fase suave en que, después que su primera intensidad ha calentado el aire, sólo refulge para que se le mire; con las sombras y fantasmas del atardecer congregándose en torno a los huecos de las ventanas y observándonos fijamente a nosotros, la silenciosa pareja solitaria, mientras la tormenta mugía fuera en solemnes crecidas, yo empecé a percibir extrañas sensaciones. Sentía en mí algo que se fundía. Mi corazón astillado y mi mano enloquecida ya no se volvían contra este mundo de lobos. Este salvaje suavizador lo había redimido. Allí estaba sentado, con su misma indiferencia proclamando una. naturaleza en que no acechaban hipocresías civilizadas ni blandos engaños. Sí que era salvaje: un auténtico espectáculo para verle, y sin embargo empecé a sentirme misteriosamente atraído hacia él. Y las mismas cosas que habrían repelido a casi todos los demás, eran los imanes que así me atraían. « Probaré con un amigo pagano -pensé-, puesto que la amabilidad cristiana se ha demostrado sólo hueca cortesía. » Acerqué a él mi banco, e hice algunas señales e indicaciones amistosas, esforzándome lo posible para hablar con él mientras tanto. Al principio, notó muy poco esos intentos, pero al fin, al aludir yo a la hospitalidad de la última noche, se decidió a preguntarme si íbamos a volver a ser compañeros de cama. Le dije que sí, ante lo cual me pareció que ponía cara de contento, quizá sintiéndose un poco cumplimentado.
We then turned over the book together, and I endeavored to explain to him the purpose of the printing, and the meaning of the few pictures that were in it. Thus I soon engaged his interest; and from that we went to jabbering the best we could about the various outer sights to be seen in this famous town. Soon I proposed a social smoke; and, producing his pouch and tomahawk, he quietly offered me a puff. And then we sat exchanging puffs from that wild pipe of his, and keeping it regularly passing between us. Luego volvimos juntos al libro, y yo intenté exponerle la utilidad de la letra impresa y el significado de las pocas imágenes que había en él. Así capté pronto su interés; y de ahí pasamos a charlar lo mejor que pudimos sobre otras diversas vistas que se podían observar en esa famosa ciudad. Pronto propuse fumar en compañía; y él, sacando la bolsa y el hacha india, me ofreció silenciosamente una bocanada. Y entonces nos pusimos a intercambiar bocanadas de aquella extraña pipa suya, sin dejar de pasarla regularmente de uno a otro.
If there yet lurked any ice of indifference towards me in the Pagan’s breast, this pleasant, genial smoke we had, soon thawed it out, and left us cronies. He seemed to take to me quite as naturally and unbiddenly as I to him; and when our smoke was over, he pressed his forehead against mine, clasped me round the waist, and said that henceforth we were married; meaning, in his country’s phrase, that we were bosom friends; he would gladly die for me, if need should be. In a countryman, this sudden flame of friendship would have seemed far too premature, a thing to be much distrusted; but in this simple savage those old rules would not apply. Si todavía quedaba algún hielo de indiferencia hacia mí en el pecho del pagano, con grata fumada pronto lo derretimos, y quedamos como compadres. Pareció aceptarme de modo tan natural y espontáneo como yo a él, y cuando acabamos de fumar, apretó la frente contra la mía, me abrazó por la cintura, y dijo que desde entonces estábamos casados, queriendo decir, con esa frase de su país, que éramos amigos entrañables, y que moriría alegremente por mí si hiciera falta. En un compatriota, esa súbita llamarada de amistad hubiera resultado demasiado prematura, pero esas viejas reglas no se pueden aplicar a tan simple salvaje.
After supper, and another social chat and smoke, we went to our room together. He made me a present of his embalmed head; took out his enormous tobacco wallet, and groping under the tobacco, drew out some thirty dollars in silver; then spreading them on the table, and mechanically dividing them into two equal portions, pushed one of them towards me, and said it was mine. I was going to remonstrate; but he silenced me by pouring them into my trowsers’ pockets. I let them stay. He then went about his evening prayers, took out his idol, and removed the paper firebrand. By certain signs and symptoms, I thought he seemed anxious for me to join him; but well knowing what was to follow, I deliberated a moment whether, in case he invited me, I would comply or otherwise. Después de cenar, de charlar fumar otra vez en compañía, nos fuimos juntos a nuestro cuarto. Me regaló su cabeza embalsamada; sacó su enorme bolsa de tabaco, y, escarbando debajo de él, extrajo unos treinta dólares en plata; luego, esparciéndolos por la mesa, y dividiéndolos en dos porciones iguales, empujó una parte hacia mí, y dijo que era mía. Yo iba a protestar, pero él me hizo callar vertiéndola en los bolsillos de mis pantalones. Yo lo dejé estar. Luego empezó sus oraciones, sacó el ídolo y quitó la pantalla de papel. Por ciertos signos, creí que parecía empeñado en que yo me uniera a él pero sabiendo muy bien lo que iba a venir luego, deliberé un momento si, en caso de que me invitara, obedecería o no.
I was a good Christian; born and bred in the bosom of the infallible Presbyterian Church. How then could I unite with this wild idolator in worshipping his piece of wood? But what is worship? thought I. Do you suppose now, Ishmael, that the magnanimous God of heaven and earth — pagans and all included — can possibly be jealous of an insignificant bit of black wood? Impossible! But what is worship? — to do the will of God? that is worship. And what is the will of God? — to do to my fellow man what I would have my fellow man to do to me — that is the will of God. Now, Queequeg is my fellow man. And what do I wish that this Queequeg would do to me? Why, unite with me in my particular Presbyterian form of worship. Consequently, I must then unite with him in his; ergo, I must turn idolator. So I kindled the shavings; helped prop up the innocent little idol; offered him burnt biscuit with Queequeg; salamed before him twice or thrice; kissed his nose; and that done, we undressed and went to bed, at peace with our own consciences and all the world. But we did not go to sleep without some little chat. Yo era un buen cristiano, nacido y criado en el seno de la infalible Iglesia presbiteriana. ¿Cómo, entonces, me podía unir a este salvaje idólatra en la adoración de este trozo de madera ? « Pero ¿qué es adoración ? -pensé-. ¿Vas ahora a suponer, Ismael, que el magnánimo Dios del cielo y la tierra -incluidos todos los paganos- puede estar celoso de un insignificante trozo de madera negra ? ¡Imposible ! Pero ¿qué es adoración ? ¿Hacer la voluntad de Dios ? Eso es adoración. ¿Y cuál es la voluntad de Dios ? Hacer con mi prójimo lo que yo quisiera que mi prójimo hiciera conmigo: ésa es la voluntad de Dios. Ahora, Queequeg es mi prójimo. Y ¿qué deseo yo que Queequeg haga conmigo ? Pues unirse a mí en mi particular forma presbiteriana de adoración. En consecuencia, debo unirme a él en la suya: ergo, debo volverme idólatra. » De modo que encendí las virutas, ayudé a enderezar el inocente idolillo, le ofrecí galleta quemada con Queequeg, hice dos o tres zalemas ante él, le besé la nariz, y hecho esto, nos desnudamos y acostamos en paz con nuestras propias conciencias y con todo el mundo. Pero no nos dormimos sin un poco de conversación.
How it is I know not; but there is no place like a bed for confidential disclosures between friends. Man and wife, they say, there open the very bottom of their souls to each other; and some old couples often lie and chat over old times till nearly morning. Thus, then, in our hearts’ honeymoon, lay I and Queequeg — a cosy, loving pair. No sé cómo es eso, pero no hay sitio como una cama para las comunicaciones confidenciales entre amigos. Marido y mujer, según dicen, se abren allí mutuamente el fondo de las almas, y algunos matrimonios viejos muchas veces se tienden a charlar sobre los tiempos viejos hasta que casi amanece. Así, pues, en nuestra luna de miel de corazones, yacíamos o y Queequeg -pareja a gusto cariñosa.









CHAPTER 11

CAPITULO XI

Nightgown Camisón de dormir
We had lain thus in bed, chatting and napping at short intervals, and Queequeg now and then affectionately throwing his brown tattooed legs over mine, and then drawing them back; so entirely sociable and free and easy were we; when, at last, by reason of our confabulations, what little nappishness remained in us altogether departed, and we felt like getting up again, though day-break was yet some way down the future. Así habíamos estado tumbados en la cama, charlando y dormitando a breves intervalos, y Queequeg, de vez en cuando, echándome afectuosamente sus oscuras piernas tatuadas sobre las mías, y retirándolas luego, de tan absolutamente sociables, libres y cómodos como estábamos, cuando, por fin, a causa de nuestros conciliábulos, nos abandonó por completo el escaso sopor que quedaba en nosotros y tuvimos gana de levantarnos otra vez aunque el romper del día todavía estaba a cierto trecho por el futuro adelante.
Yes, we became very wakeful; so much so that our recumbent position began to grow wearisome, and by little and little we found ourselves sitting up; the clothes well tucked around us, leaning against the headboard with our four knees drawn up close together, and our two noses bending over them, as if our knee-pans were warming-pans. We felt very nice and snug, the more so since it was so chilly out of doors; indeed out of bed-clothes too, seeing that there was no fire in the room. The more so, I say, because truly to enjoy bodily warmth, some small part of you must be cold, for there is no quality in this world that is not what it is merely by contrast. Nothing exists in itself. If you flatter yourself that you are all over comfortable, and have been so a long time, then you cannot be said to be comfortable any more. But if, like Queequeg and me in the bed, the tip of your nose or the crown of your head be slightly chilled, why then, indeed, in the general consciousness you feel most delightfully and unmistakably warm. For this reason a sleeping apartment should never be furnished with a fire, which is one of the luxurious discomforts of the rich. For the height of this sort of deliciousness is to have nothing but the blankets between you and your snugness and the cold of the outer air. Then there you lie like the one warm spark in the heart of an arctic crystal. Sí, nos pusimos muy despejados, tanto que nuestra posición reclinada empezó a hacerse fatigosa, y poco a poco nos encontramos sentados en la cama, con las mantas bien remetidas alrededor, apoyados contra la cabecera, con las cuatro rodillas encogidas juntas, las dos narices inclinadas sobre ellas, como si nuestras rótulas fueran unos calentadores. Nos encontrábamos muy cómodos y a gusto, sobre todo porque fuera hacía tanto frío, incluso, fuera de las mantas, dado que no había fuego en el cuarto. Mas por eso, digo, porque para disfrutar verdaderamente del calor corporal, debe haber alguna pequeña parte nuestra que esté fría, pues no hay cualidad en este mundo que no sea lo que es por mero contraste. Nada existe en sí mismo. Si nos lisonjeamos de que estamos a gusto por entero, y llevamos así mucho tiempo, entonces no podemos decir que estemos ya a gusto. Pero si, como Queequeg y yo en la cama, tenemos la punta de la nariz o la coronilla ligeramente aterida, en fin, entonces claro está que en la sensacion general uno se siente caliente del modo más delicioso e inconfundible. Por esta razón, un local para dormir nunca debería estar provisto de fuego, que es una de las incomodidades lujosas de los ricos. Pues la cima de esta suerte de delicia es no tener nada sino las mantas entre uno mismo, con su comodidad, y el frío del aire exterior. Entonces uno ace como la chispa caliente en el corazón de un cristal ártico.
We had been sitting in this crouching manner for some time, when all at once I thought I would open my eyes; for when between sheets, whether by day or by night, and whether asleep or awake, I have a way of always keeping my eyes shut, in order the more to concentrate the snugness of being in bed. Because no man can ever feel his own identity aright except his eyes be closed; as if, darkness were indeed the proper element of our essences, though light be more congenial to our clayey part. Upon opening my eyes then, and coming out of my own pleasant and self-created darkness into the imposed and coarse outer gloom of the unilluminated twelve-o’clock-at-night, I experienced a disagreeable revulsion. Nor did I at all object to the hint from Queequeg that perhaps it were best to strike a light, seeing that we were so wide awake; and besides he felt a strong desire to have a few quiet puffs from his Tomahawk. Be it said, that though I had felt such a strong repugnance to his smoking in the bed the night before, yet see how elastic our stiff prejudices grow when once love comes to bend them. For now I liked nothing better than to have Queequeg smoking by me, even in bed, because he seemed to be full of such serene household joy then. I no more felt unduly concerned for the landlord’s policy of insurance. I was only alive to the condensed confidential comfortableness of sharing a pipe and a blanket with a real friend. With our shaggy jackets drawn about our shoulders, we now passed the Tomahawk from one to the other, till slowly there grew over us a blue hanging tester of smoke, illuminated by the flame of the new-lit lamp. Llevábamos algún tiempo sentados en esa postura acurrucada, cuando de repente pensé que iba a abrir los ojos; pues entre sábanas, sea de día o de noche, dormido o despierto, tengo costumbre de mantener siempre cerrados los ojos, para concentrar más el deleite de estar en la cama. Porque ningún hombre puede sentir bien su propia identidad si no es con los ojos cerrados; como si la tiniebla fuera efectivamente el elemento adecuado de nuestras esencias, aunque la luz sea más afín a nuestra parte arcillosa. Al abrir los ojos entonces, salir de mi propia tiniebla, grata adoptada, hacia la obligada y ruda sombra de las doce de la noche sin iluminación, experimenté una desagradable revulsión. No objeté a la sugerencia de Queequeg de que quizá sería mejor encender una luz, en vista de que estábamos tan completamente despiertos; y además, sentía un fuerte deseo de fumar unas cuantas bocanadas en su hacha india. Hay que decir que, aunque había sentido tan fuerte repugnancia a que él fumara en la cama la noche antes, sin embargo, ya se ve qué elásticos se vuelven nuestros rígidos prejuicios una vez que viene a plegarlos el amor, pues ahora nada me gustaba tanto como tener a Queequeg fumando a mi lado, incluso en la cama, porque entonces parecía tan lleno de sereno gozo doméstico. Ya no me sentía indebidamente preocupado por la póliza de seguros del posadero. Sólo vivía para la comodidad condensada y confidencial de compartir una pipa y una manta con un verdadero amigo. Con nuestros ásperos chaquetones echados alrededor de los hombros, nos pasamos entonces el hacha india de uno a otro, hasta que lentamente creció sobre nosotros un dosel azul de humo, iluminado por la llama de la lámpara recién encendida.
Whether it was that this undulating tester rolled the savage away to far distant scenes, I know not, but he now spoke of his native island; and, eager to hear his history, I begged him to go on and tell it. He gladly complied. Though at the time I but ill comprehended not a few of his words, yet subsequent disclosures, when I had become more familiar with his broken phraseology, now enable me to present the whole story such as it may prove in the mere skeleton I give. Si fue que ese dosel ondulante arrastró al salvaje hasta escenas muy remotas, no lo sé, pero ahora habló de su isla natal; y, ávido de oír su historia, le rogué que siguiera adelante y me la contara. El lo hizo así de buena gana. Aunque por entonces yo comprendía mal no pocas de sus palabras, sin embargo, posteriores revelaciones, cuando me hice más familiar con su rota fraseología, me permiten ahora presentar la historia entera tal como puede echarse de ver en el simple esqueleto que aquí doy.









CHAPTER 12

CAPITULO XII

Biographical Biográfico
Queequeg was a native of Rokovoko, an island far away to the West and South. It is not down on any map; true places never are. Queequeg era nativo de Rokovoko, una isla muy lejana hacia el oeste y el sur. No está marcada en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca.
When a new-hatched savage running wild about his native woodlands in a grass clout, followed by the nibbling goats, as if he were a green sapling; even then, in Queequeg’s ambitious soul, lurked a strong desire to see something more of Christendom than a specimen whaler or two. His father was a High Chief, a King; his uncle a High Priest; and on the maternal side he boasted aunts who were the wives of unconquerable warriors. There was excellent blood in his veins — royal stuff; though sadly vitiated, I fear, by the cannibal propensity he nourished in his untutored youth. Cuando era un salvaje recién salido del cascarón, corriendo locamente por sus bosques natales, con un andrajo de hierba, y seguido por los machos cabríos mordisqueantes como si fuera un retoño verde, ya entonces, en el alma ambiciosa de Queequeg se abrigaba un fuerte deseo de ver algo más de la Cristiandad que un ballenero o dos de muestra. Su padre era un alto jefe, un rey; su tío, un sumo sacerdote; y por parte de madre se gloriaba de tías que eran esposas de invencibles guerreros. Había en sus venas excelente sangre, materia real, aunque me temo que tristemente viciada por la propensidad al canibalismo que había tenido en su juventud sin educador.
A Sag Harbor ship visited his father’s bay, and Queequeg sought a passage to Christian lands. But the ship, having her full complement of seamen, spurned his suit; and not all the King his father’s influence could prevail. But Queequeg vowed a vow. Alone in his canoe, he paddled off to a distant strait, which he knew the ship must pass through when she quitted the island. On one side was a coral reef; on the other a low tongue of land, covered with mangrove thickets that grew out into the water. Hiding his canoe, still afloat, among these thickets, with its prow seaward, he sat down in the stern, paddle low in hand; and when the ship was gliding by, like a flash he darted out; gained her side; with one backward dash of his foot capsized and sank his canoe; climbed up the chains; and throwing himself at full length upon the deck, grappled a ring-bolt there, and swore not to let it go, though hacked in pieces. Un barco de Sag Harbour visitó la bahía de su padre, y Queequeg buscó un pasaje para países cristianos. Pero el barco, teniendo completas sus necesidades de marineros, despreció su pretensión, y no sirvió toda la influencia del rey su padre. Pero Queequeg hizo un voto. Solo en su canoa, salió remando hasta un lejano estrecho, por donde sabía que debía pasar el barco al abandonar la isla. A un lado había un arrecife de coral; al otro, una baja lengua de tierra, cubierta de espesuras de mangles que se extendían por encima del agua. Ocultando la canoa, todavía a flote, entre esas espesuras, con la proa hacia el mar, se sentó en la popa, con el remo bajo, entre las manos; y cuando el barco pasaba deslizándose se disparó como una centella, alcanzó su costado, con una patada hacia atrás volcó y hundió su canoa, trepó por las cadenas, y echándose todo lo largo que era en cubierta, se agarró a un perno con argolla y juró no soltarlo aunque lo hicieran pedazos.
In vain the captain threatened to throw him overboard; suspended a cutlass over his naked wrists; Queequeg was the son of a King, and Queequeg budged not. Struck by his desperate dauntlessness, and his wild desire to visit Christendom, the captain at last relented, and told him he might make himself at home. But this fine young savage — this sea Prince of Wales, never saw the Captain’s cabin. They put him down among the sailors, and made a whaleman of him. But like Czar Peter content to toil in the shipyards of foreign cities, Queequeg disdained no seeming ignominy, if thereby he might happily gain the power of enlightening his untutored countrymen. For at bottom — so he told me — he was actuated by a profound desire to learn among the Christians, the arts whereby to make his people still happier than they were; and more than that, still better than they were. But, alas! the practices of whalemen soon convinced him that even Christians could be both miserable and wicked; infinitely more so, than all his father’s heathens. Arrived at last in old Sag Harbor; and seeing what the sailors did there; and then going on to Nantucket, and seeing how they spent their wages in that place also, poor Queequeg gave it up for lost. Thought he, it’s a wicked world in all meridians; I’ll die a pagan. En vano el capitán amenazó con tirarle por la borda y blandió un machete sobre sus muñecas desnudas: Queequeg era hijo de rey, y Queequeg no se arredró. Impresionado por su desesperada temeridad y su loco deseo de visitar la Cristiandad, el capitán se ablandó por fin, y le dijo que podía acomodarse. Pero este joven salvaje admirable, este Príncipe de Gales de los mares, jamás vio la cabina del capitán. Le pusieron entre los marineros, haciendo de él un ballenero. Pero, como el zar Pedro, contento de trabajar en los astilleros de ciudades del extranjero. Queequeg no desdeñó ninguna aparente ignominia, si con ella conseguía felizmente la capacidad de iluminar a sus incultos paisanos. Pues en el fondo -me dijo- estaba movido por un profundo deseo de aprender entre los cristianos las artes con que pudiera hacer a los suyos más felices de lo que eran; y, más aún, mejores de lo que eran. Pero ¡ay ! la conducta de los balleneros le convenció pronto de que hasta los cristianos podían ser tan perversos como miserables; infinitamente más que todos los paganos de su padre. Al llegar por fin al viejo Sag Harbour, ver lo que hacían allí los marineros, luego al ir a Nantucket y ver cómo gastaban también sus ganancias en aquel sitio, el pobre Queequeg lo dio por perdido. Pensó: « El mundo es malo en cualquier meridiano: moriré pagano ».
And thus an old idolator at heart, he yet lived among these Christians, wore their clothes, and tried to talk their gibberish. Hence the queer ways about him, though now some time from home. Y así, viejo idólatra de corazón, vivía sin embargo entre esos cristianos, vestía sus ropas, y trataba de hablar su jerga. De ahí sus maneras extrañas, aunque ya llevaba algún tiempo lejos de su patria.
By hints I asked him whether he did not propose going back, and having a coronation; since he might now consider his father dead and gone, he being very old and feeble at the last accounts. He answered no, not yet; and added that he was fearful Christianity, or rather Christians, had unfitted him for ascending the pure and undefiled throne of thirty pagan Kings before him. But by and by, he said, he would return, — as soon as he felt himself baptized again. For the nonce, however, he proposed to sail about, and sow his wild oats in all four oceans. They had made a harpooneer of him, and that barbed iron was in lieu of a sceptre now. Por señas le pregunté si no se proponía volver para ser coronado; ya que ahora podía considerar fallecido a su padre, que estaba muy viejo débil en sus últimas noticias. Contestó que no, todavía no; añadió que temía que la Cristiandad, o mejor dicho los cristianos, le hubieran incapacitado para ascender al puro e impoluto trono de treinta reyes paganos anteriores a él. Pero, un día u otro, dijo, volvería: en cuanto se sintiese bautizado de nuevo. Por ahora, sin embargo, se proponía andar navegando y desahogándose por los cuatro océanos. Le habían hecho arponero, y ese hierro afilado ahora le hacía las veces de cetro.
I asked him what might be his immediate purpose, touching his future movements. He answered, to go to sea again, in his old vocation. Upon this, I told him that whaling was my own design, and informed him of my intention to sail out of Nantucket, as being the most promising port for an adventurous whaleman to embark from. He at once resolved to accompany me to that island, ship aboard the same vessel, get into the same watch, the same boat, the same mess with me, in short to share my every hap; with both my hands in his, boldly dip into the Potluck of both worlds. To all this I joyously assented; for besides the affection I now felt for Queequeg, he was an experienced harpooneer, and as such, could not fail to be of great usefulness to one, who, like me, was wholly ignorant of the mysteries of whaling, though well acquainted with the sea, as known to merchant seamen. Le pregunté cuál podría ser su propósito inmediato, respecto a sus futuros movimientos. Contestó que hacerse otra vez a la mar, en su antigua profesión. A esto le dije que mi propio designio era la pesca de la ballena, y le informé de mi intención de embarcarme en Nantucket, como el puerto más prometedor en que podía embarcarse un ballenero amigo de aventuras. En seguida decidió acompañarme a esa isla, subir al mismo barco, entrar en la misma guardia, en el mismo bote, en el mismo rancho conmigo: en una palabra, compartir toda mi suerte, y con mis manos en la suya, sondear atrevidamente en la Olla de la Suerte de ambos mundos. A todo eso yo asentí gozosamente, pues, además del afecto que ahora sentía por Queequeg, él era un arponero experto, y como tal, no podía dejar de ser de gran utilidad para quien, como yo, era totalmente ignorante de los misterios de la pesca de la ballena, aunque familiar con el mar, tal como lo conoce un marino mercante.
His story being ended with his pipe’s last dying puff, Queequeg embraced me, pressed his forehead against mine, and blowing out the light, we rolled over from each other, this way and that, and very soon were sleeping. Terminada su historia con la última bocanada moribunda de su pipa, Queequeg me abrazó, apretó su frente contra la mía, y apagando la luz de un soplo, rodamos uno sobre otro, de acá para allá, y muy pronto nos quedamos dormidos.









CHAPTER 13

CAPITULO XIII

Wheelbarrow Carretilla
Next morning, Monday, after disposing of the embalmed head to a barber, for a block, I settled my own and comrade’s bill; using, however, my comrade’s money. The grinning landlord, as well as the boarders, seemed amazingly tickled at the sudden friendship which had sprung up between me and Queequeg — especially as Peter Coffin’s cock and bull stories about him had previously so much alarmed me concerning the very person whom I now companied with. A la mañana siguiente, lunes, después de deshacerme de la cabeza embalsamada dándosela a un barbero como maniquí para pelucas, arreglé mi cuenta y la de mi compañero, si bien usando el dinero de mi compañero. El sonriente posadero, así como los huéspedes, parecían sorprendentemente divertidos por la repentina amistad que había surgido entre Queequeg y yo; sobre todo, dado que las historias exageradas de Peter Coffin sobre él me habían alarmado tanto previamente sobre la misma persona que ahora era mi compañero.
We borrowed a wheelbarrow, and embarking our things, including my own poor carpet-bag, and Queequeg’s canvas sack and hammock, away we went down to “the Moss,” the little Nantucket packet schooner moored at the wharf. As we were going along the people stared; not at Queequeg so much — for they were used to seeing cannibals like him in their streets, — but at seeing him and me upon such confidential terms. But we heeded them not, going along wheeling the barrow by turns, and Queequeg now and then stopping to adjust the sheath on his harpoon barbs. I asked him why he carried such a troublesome thing with him ashore, and whether all whaling ships did not find their own harpoons. To this, in substance, he replied, that though what I hinted was true enough, yet he had a particular affection for his own harpoon, because it was of assured stuff, well tried in many a mortal combat, and deeply intimate with the hearts of whales. In short, like many reapers and mowers, who go into the farmer’s meadows armed with their own scythes — though in no wise obliged to furnish them — even so, Queequeg, for his own private reasons, preferred his own harpoon. Pedimos prestada una carretilla, y embarcando nuestras cosas, incluido mi pobre saco de viaje, el saco de lona la hamaca de Queequeg, bajamos al Musgo, la pequeña goleta de línea amarrada en el muelle. A nuestro paso, la gente se quedaba mirando; no tanto por Queequeg -pues estaban acostumbrados a ver caníbales como él en sus calles-, cuanto por vernos a él y a mí en términos de tanta confianza. Pero no les hicimos caso y seguimos adelante empujando la carretilla por turno, mientras Queequeg se paraba de vez en cuando a ajustar la vaina en la punta del arpón. Le pregunté por qué bajaba a tierra consigo una cosa de tanto estorbo, y si todos los barcos cos balleneros no se buscaban sus propios arpones. A eso contestó, en sustancia, que aunque lo que yo sugería era bastante cierto, sin embargo, él tenía un afecto particular a su propio arpón, porque era de material seguro, bien probado en muchos combates a muerte, y en profunda intimidad con los corazones de las ballenas. En resumen, como muchos segadores y recolectores que entran en los prados del granjero armados con sus propias guadañas, aunque no están en absoluto obligados a proporcionarlas, también Queequeg, por sus motivos particulares, prefería su propio arpón.
Shifting the barrow from my hand to his, he told me a funny story about the first wheelbarrow he had ever seen. It was in Sag Harbor. The owners of his ship, it seems, had lent him one, in which to carry his heavy chest to his boarding house. Not to seem ignorant about the thing — though in truth he was entirely so, concerning the precise way in which to manage the barrow — Queequeg puts his chest upon it; lashes it fast; and then shoulders the barrow and marches up the wharf. “Why,” said I, “Queequeg, you might have known better than that, one would think. Didn’t the people laugh?” Cambiando la carretilla de mis manos a las suyas, me contó una divertida historia sobre la primera carretilla que había visto. Fue en Sag Harbour. Los propietarios de su barco, al parecer, le habían prestado una para llevar su pesado baúl a la posada. Para no parecer ignorante sobre la cosa, aunque en realidad lo era por completo en cuando al modo exacto en que manejar la carretilla, Queequeg puso el baúl encima, lo ató sólidamente, y luego se echó al hombro la carretilla y se fue por el muelle arriba. -Vaya -dije yo-, Queequeg, podrías haberlo entendido mejor, cualquiera diría. ¿No se rió la gente ?
Upon this, he told me another story. The people of his island of Rokovoko, it seems, at their wedding feasts express the fragrant water of young cocoanuts into a large stained calabash like a punchbowl; and this punchbowl always forms the great central ornament on the braided mat where the feast is held. Now a certain grand merchant ship once touched at Rokovoko, and its commander — from all accounts, a very stately punctilious gentleman, at least for a sea captain — this commander was invited to the wedding feast of Queequeg’s sister, a pretty young princess just turned of ten. Well; when all the wedding guests were assembled at the bride’s bamboo cottage, this Captain marches in, and being assigned the post of honor, placed himself over against the punchbowl, and between the High Priest and his majesty the King, Queequeg’s father. Grace being said, — for those people have their grace as well as we — though Queequeg told me that unlike us, who at such times look downwards to our platters, they, on the contrary, copying the ducks, glance upwards to the great Giver of all feasts — Grace, I say, being said, the High Priest opens the banquet by the immemorial ceremony of the island; that is, dipping his consecrated and consecrating fingers into the bowl before the blessed beverage circulates. Seeing himself placed next the Priest, and noting the ceremony, and thinking himself — being Captain of a ship — as having plain precedence over a mere island King, especially in the King’s own house — the Captain coolly proceeds to wash his hands in the punch bowl; — taking it I suppose for a huge finger-glass. “Now,” said Queequeg, “what you tink now? — Didn’t our people laugh?” Con esto, me contó otra historia. La gente de su isla de Rokovoko, al parecer, en sus fiestas de boda exprimen la fragante agua de los cocos tiernos en una gran calabaza pintada, como una ponchera; y esta ponchera siempre forma el gran ornamento central en la estera trenzada donde se tiene la fiesta. Ahora bien, cierto grandioso barco mercante tocó una vez en Rokovoko, y su capitán -según todas las noticias, un caballero muy solemne y puntilloso, al menos para ser capitán de marina- fue invitado a la fiesta de boda de la hermana de Queequeg, una bonita y joven princesa que acababa de cumplir los diez años. Bueno, cuando todos los invitados estuvieron reunidos en la cabaña de bambú de la novia, entra el capitán, y al serie asignado el puesto de honor, se coloca frente a la ponchera y entre el Sumo Sacerdote y su majestad el Rey, el padre de Queequeg. Dichas las bendiciones -pues esa gente tiene sus bendiciones, igual que nosotros, si bien Queequeg me dijo que, al contrario que nosotros, que en tales momentos bajamos la vista a los platos, ellos, imitando a los patos, levantan la mirada al Gran Dador de todas las fiestas-, dichas las bendiciones, pues, el Sumo Sacerdote comienza el banquete con la ceremonia inmemorial de la isla; esto es, metiendo sus consagrados y consagradores dedos en la ponchera, antes que circule el bendito brebaje. Al verse colocado junto al Sacerdote, y notando la ceremonia, y considerándose -como capitán de barco- en franca precedencia sobre un mero rey isleño, sobre todo en la propia casa del rey, el capitán empezó fríamente a lavarse las manos en la ponchera, tomándola, supongo, por un gran aguamanil. -Entonces -dijo Queequeg-, ¿qué pensar ahora ? ¿No se rió nuestra gente ?
At last, passage paid, and luggage safe, we stood on board the schooner. Hoisting sail, it glided down the Acushnet river. On one side, New Bedford rose in terraces of streets, their ice-covered trees all glittering in the clear, cold air. Huge hills and mountains of casks on casks were piled upon her wharves, and side by side the world-wandering whale ships lay silent and safely moored at last; while from others came a sound of carpenters and coopers, with blended noises of fires and forges to melt the pitch, all betokening that new cruises were on the start; that one most perilous and long voyage ended, only begins a second; and a second ended, only begins a third, and so on, for ever and for aye. Such is the endlessness, yea, the intolerableness of all earthly effort. Al fin, pagado el pasaje, y en seguridad el equipaje, estuvimos a bordo de la goleta, que, izando vela, se deslizó por el río Acushnet abajo. Por un lado, New Bedford se elevaba en calles escalonadas, con sus árboles cubiertos de nieve destellando todos en el aire claro y frío. Grandes cerros y montañas de barriles sobre barriles se apilaban en los muelles, y los barcos balleneros, que recorrían el mundo, estaban uno junto a otro silenciosos por fin y amarrados con seguridad, mientras de otros salía un ruido de forjas carpinteros toneleros, con mezcla de ruido de forjas y fuegos para fundir la pez, todo ello anunciando que se preparaban nuevos cruceros; terminado un peligrosísimo largo viaje, sólo empieza otro, terminado éste, sólo empieza un tercero, y así sucesivamente, para siempre amén. Eso es, en efecto, lo intolerable de todo esfuerzo terrenal.
Gaining the more open water, the bracing breeze waxed fresh; the little Moss tossed the quick foam from her bows, as a young colt his snortings. How I snuffed that Tartar air! — how I spurned that turnpike earth! — that common highway all over dented with the marks of slavish heels and hoofs; and turned me to admire the magnanimity of the sea which will permit no records. Alcanzando aguas más abiertas, la reconfortante brisa refrescó; el pequeño Musgo rechazaba la viva espuma de la proa, como un joven potro lanza sus resoplidos. ¡Cómo aspiraba yo aquel aire exótico ! ¡Cómo despreciaba la tierra con sus barreras, esa carretera común toda ella mellada con las marcas de botas y pezuñas serviles ! Y me volvía a admirar la magnanimidad del mar, que no permite dejar nada inscrito.
At the same foam-fountain, Queequeg seemed to drink and reel with me. His dusky nostrils swelled apart; he showed his filed and pointed teeth. On, on we flew, and our offing gained, the Moss did homage to the blast; ducked and dived her bows as a slave before the Sultan. Sideways leaning, we sideways darted; every ropeyarn tingling like a wire; the two tall masts buckling like Indian canes in land tornadoes. So full of this reeling scene were we, as we stood by the plunging bowsprit, that for some time we did not notice the jeering glances of the passengers, a lubber-like assembly, who marvelled that two fellow beings should be so companionable; as though a white man were anything more dignified than a whitewashed negro. But there were some boobies and bumpkins there, who, by their intense greenness, must have come from the heart and centre of all verdure. Queequeg caught one of these young saplings mimicking him behind his back. I thought the bumpkin’s hour of doom was come. Dropping his harpoon, the brawny savage caught him in his arms, and by an almost miraculous dexterity and strength, sent him high up bodily into the air; then slightly tapping his stern in mid-somerset, the fellow landed with bursting lungs upon his feet, while Queequeg, turning his back upon him, lighted his tomahawk pipe and passed it to me for a puff. En la misma fuente de espuma, Queequeg parecía beber y mecerse conmigo. Sus sombrías narices se ensanchaban; mostraba sus dientes afilados puntiagudos. Adelante, adelante volábamos; alcanzando altamar, el Musgo rindió homenaje a las ráfagas, se agachó y sumergió la frente, como un esclavo ante el Sultán. Inclinándose a un lado, nos disparamos a un lado; con todas las jarcias vibrando como alambres; los dos palos mayores doblándose como cañas de bambú en un ciclón. Tan llenos estábamos de esta escena estremecida, de pie junto al bauprés que se sumergía, que durante algún tiempo no notamos las miradas burlonas de los pasajeros, una reunión de bobos, que se maravillaban de que dos seres humanos estuvieran en tan buena compañía, como si un blanco fuera algo más digno que un negro enjalbegado. Pero había allí algunos imbéciles e idiotas que, por su intenso verdor, debían haber salido del corazón y centro de toda verdura. Queequeg sorprendió a uno de esos tiernos retoños remedándole a sus espaldas. Creí que había llegado la hora del juicio de aquel imbécil. Dejando caer el arpón, el robusto salvaje le apretó entre los brazos, y con fuerza y destreza casi milagrosas, le envió por los aires a gran altura; luego, golpeándole ligeramente la popa a mitad de su cabriola, hizo llegar a aquel tipo al suelo de pie, con los pulmones estallando, mientras Queequeg, volviéndole la espalda, encendió su pipahacha y me la pasó para darle una chupada.
“Capting! Capting! yelled the bumpkin, running toward that officer; “Capting, Capting, here’s the devil.” -¡Capitán, capitán ! -aulló el imbécil, corriendo hacia ese oficial-: capitán, capitán, aquí está el demonio.
“Hallo, you sir,” cried the Captain, a gaunt rib of the sea, stalking up to Queequeg, “what in thunder do you mean by that? Don’t you know you might have killed that chap?” -¡Eh, usted, señor ! -exclamó el capitán, enjuta costilla marina, dando zancadas hacia Queequeg-: ¿qué rayos pretende con eso ? ¿No sabe que podía haber matado a este tipo ?
“What him say?” said Queequeg, as he mildly turned to me. -¿Qué decir él ? -dijo Queequeg, volviéndose suavemente hacia mí.
“He say,” said I, “that you came near kill-e that man there,” pointing to the still shivering greenhorn. -Dice que casi mataste a ese hombre -dije yo, señalando al novato que todavía temblaba.
“Kill-e,” cried Queequeg, twisting his tattooed face into an unearthly expression of disdain, “ah! him bevy small-e fish-e; Queequeg no kill-e so small-e fish-e; Queequeg kill-e big whale!” -¡Matar él ! -gritó Queequeg, retorciendo su cara tatuada en una sobreterrenal expresión de desprecio-: ¡ah, el banco peces pequeños ! Queequeg no matar peces pequeños tanto: ¡Queequeg matar ballena grande !
“Look you,” roared the Captain, “I’ll kill-e you, you cannibal, if you try any more of your tricks aboard here; so mind your eye.” -¡Mira ! -rugió el capitán-: yo matar tú, caníbal, como vuelvas a probar aquí a bordo otro de tus trucos: así que anda con ojo.
But it so happened just then, that it was high time for the Captain to mind his own eye. The prodigious strain upon the main-sail had parted the weather-sheet, and the tremendous boom was now flying from side to side, completely sweeping the entire after part of the deck. The poor fellow whom Queequeg had handled so roughly, was swept overboard; all hands were in a panic; and to attempt snatching at the boom to stay it, seemed madness. It flew from right to left, and back again, almost in one ticking of a watch, and every instant seemed on the point of snapping into splinters. Nothing was done, and nothing seemed capable of being done; those on deck rushed toward the bows, and stood eyeing the boom as if it were the lower jaw of an exasperated whale. In the midst of this consternation, Queequeg dropped deftly to his knees, and crawling under the path of the boom, whipped hold of a rope, secured one end to the bulwarks, and then flinging the other like a lasso, caught it round the boom as it swept over his head, and at the next jerk, the spar was that way trapped, and all was safe. The schooner was run into the wind, and while the hands were clearing away the stern boat, Queequeg, stripped to the waist, darted from the side with a long living arc of a leap. For three minutes or more he was seen swimming like a dog, throwing his long arms straight out before him, and by turns revealing his brawny shoulders through the freezing foam. I looked at the grand and glorious but saw no one to be saved. The greenhorn had gone down. Shooting himself perpendicularly from the water, Queequeg, now took an instant’s glance around him, and seeming to see just how matters were, dived down and disappeared. A few minutes more, and he rose again, one arm still striking out, and with the other dragging a lifeless form. The boat soon picked them up. The poor bumpkin was restored. All hands voted Queequeg a noble trump; the captain begged his pardon. From that hour I clove to Queequeg like a barnacle; yea, till poor Queequeg took his last long dive. Pero ocurrió precisamente entonces que era hora de que el capitán anduviera con ojo. La extraordinaria tensión en la cangreja había partido la escota a barlovento, y la tremenda botavara ahora volaba de un lado para otro, barriendo completamente toda la parte de popa de la cubierta. El pobre hombre a quien Queequeg había tratado tan mal fue barrido por encima de la borda; hubo pánico entre todos los marineros, y parecía locura intentar agarrar la botavara para amarrarla. Volaba de derecha a izquierda, y otra vez atrás, casi en lo que tarda un tictac del reloj, y a cada momento parecía a punto de partirse en astillas. Nada se hacía, y nada parecía poderse hacer; los de cubierta se precipitaron hacia la proa, y se quedaron mirando la botavara como si fuera la mandíbula inferior de una ballena exasperada. En medio de esta consternación, Queequeg se dejó caer de rodillas, y gateando bajo el recorrido de la botavara, agarró un cabo que restallaba, amarró un extremo a la amurada, y luego, lanzando el otro como un lazo, lo prendió en torno a la botavara cuando pasaba sobre su cabeza, y a la siguiente sacudida, la verga quedó capturada de ese modo, y todo estuvo seguro. Se puso la goleta al viento, y mientras todos los marineros desamarraban el bote de popa, Queequeg se desnudó hasta la cintura y saltó disparado desde la borda con un brinco en vivo arco largo. Durante tres minutos o más se le vio nadar como un perro, lanzando los largos brazos por delante, y de vez en cuando mostrando sus robustos hombros a través de la espuma heladora. Miré buscando a aquel tipo presumido y grandioso, pero no vi nadie que salvar. El novato se había hundido. Disparándose verticalmente desde el agua, Queequeg lanzó una mirada instantánea a su alrededor, y pareciendo ver cómo estaba el asunto, se zambulló y desapareció. Pocos minutos después volvió a subir, con un brazo moviéndose, y con el otro arrastrando una forma exánime. El bote los recogió pronto. El pobre imbécil fue reanimado. Todos los marineros declararon que Queequeg era un héroe admirable: el capitán le pidió perdón. Desde aquel momento me pegué a Queequeg como una lapa; sí, hasta que el pobre Queequeg se dio su larga zambullida final.
Was there ever such unconsciousness? He did not seem to think that he at all deserved a medal from the Humane and Magnanimous Societies. He only asked for water — fresh water — something to wipe the brine off; that done, he put on dry clothes, lighted his pipe, and leaning against the bulwarks, and mildly eyeing those around him, seemed to be saying to himself — “It’s a mutual, joint-stock world, in all meridians. We cannibals must help these Christians.” ¿Hubo jamás tal inconsciencia ? No parecía pensar que mereciera en absoluto una medalla de las Sociedades Humanitarias y Magnánimas. Sólo pidió agua, agua dulce, algo con que quitarse la sal: hecho esto, se puso ropa seca, encendió la pipa, e inclinándose contra la amurada y mirando benignamente a los que le rodeaban, parecía decirse: « Este mundo es algo mutuo y en comandita, en todos los meridianos. Los caníbales tenemos que ayudar a estos cristianos ».









CHAPTER 14

CAPITULO XIV

Nantucket Nantucket
Nothing more happened on the passage worthy the mentioning; so, after a fine run, we safely arrived in Nantucket. Nada más ocurrió en la travesía digno de mencionarse, así que después de un hermoso viaje, llegamos sanos y salvos a Nantucket.
Nantucket! Take out your map and look at it. See what a real corner of the world it occupies; how it stands there, away off shore, more lonely than the Eddystone lighthouse. Look at it — a mere hillock, and elbow of sand; all beach, without a background. There is more sand there than you would use in twenty years as a substitute for blotting paper. Some gamesome wights will tell you that they have to plant weeds there, they don’t grow naturally; that they import Canada thistles; that they have to send beyond seas for a spile to stop a leak in an oil cask; that pieces of wood in Nantucket are carried about like bits of the true cross in Rome; that people there plant toadstools before their houses, to get under the shade in summer time; that one blade of grass makes an oasis, three blades in a day’s walk a prairie; that they wear quicksand shoes, something like Laplander snow-shoes; that they are so shut up, belted about, every way inclosed, surrounded, and made an utter island of by the ocean, that to the very chairs and tables small clams will sometimes be found adhering as to the backs of sea turtles. But these extravaganzas only show that Nantucket is no Illinois. ¡Nantucket ! Sacad el mapa y miradlo. Mirad qué auténtico rincón del mundo ocupa: cómo está ahí, lejos, en altamar, más solitario que el faro de Eddystone. Miradlo: una mera colina y un codo de arena; todo playa, sin respaldo. Hay allí más arena de la que usaríais en veinte años como sustitutivo del papel secante. Algunos bromistas os dirán que allí tienen que plantar hasta los hierbajos, porque no crecen naturalmente: que importan cardos del Canadá; que tienen que enviar al otro lado del mar por un espiche para cegar una vía de agua en un barril de aceite: que en Nantucket se llevan por ahí trozos de madera como en Roma los trozos de la verdadera Cruz; que la gente allí planta setas delante de casa para ponerse a su sombra en verano; que una brizna de hierba hace un oasis, y tres briznas en un día de camino, una pradera; que llevan zapatos para arenas movedizas, algo así como las raquetas para los pies de los lapones; que están tan encerrados, encarcelados, rodeados por todas partes y convertidos en una verdadera isla por el océano, que hasta en sus mismas sillas y mesas se encuentran a veces adheridas pequeñas almejas, como en las conchas de las tortugas marinas. Pero esas extravagancias sólo indican que Nantucket no es ningún Illinois.
Look now at the wondrous traditional story of how this island was settled by the red-men. Thus goes the legend. In olden times an eagle swooped down upon the New England coast and carried off an infant Indian in his talons. With loud lament the parents saw their child borne out of sight over the wide waters. They resolved to follow in the same direction. Setting out in their canoes, after a perilous passage they discovered the island, and there they found an empty ivory casket, — the poor little Indian’s skeleton. Mirad ahora la notable historia tradicional de cómo esta isla fue colonizada por los pieles rojas. Así dice la leyenda: en tiempos antiguos, un águila descendió sobre la costa de New England, llevándose entre las garras un niñito indio. Con ruidosos lamentos, sus padres vieron que su hijo se perdía de vista sobre las anchas aguas. Decidieron seguirle en la misma dirección. Partiendo en sus canoas, tras de una peligrosa travesía, descubrieron la isla, y allí encontraron una vacía cajita de marfil: el esqueleto del pobre niño indio.
What wonder, then, that these Nantucketers, born on a beach, should take to the sea for a livelihood! They first caught crabs and quahogs in the sand; grown bolder, they waded out with nets for mackerel; more experienced, they pushed off in boats and captured cod; and at last, launching a navy of great ships on the sea, explored this watery world; put an incessant belt of circumnavigations round it; peeped in at Behring’s Straits; and in all seasons and all oceans declared everlasting war with the mightiest animated mass that has survived the flood; most monstrous and most mountainous! That Himmalehan, salt-sea, Mastodon, clothed with such portentousness of unconscious power, that his very panics are more to be dreaded than his most fearless and malicious assaults! ¿Cómo sorprenderse, entonces, de que los de Nantucket, nacidos en una playa, se hagan a la mar para ganarse la vida ? Primero buscaban cangrejos quahogs en la arena; volviéndose más atrevidos, se metieron por el agua con redes a pescar caballa; más expertos, partieron en barcos a capturar bacalaos; y por fin, lanzando una armada de grandes barcos por el mar, exploraron este acuático mundo, pusieron un incesante cinturón de circunnavegaciones en torno de él, se asomaron al estrecho de Behring, en todas las épocas océanos, declararon guerra perpetua a la más poderosa masa animada que ha sobrevivido el Diluvio, la más monstruosa y la más montañosa; ese himalayano mastodonte de agua salada, revestido de tal portento de poder inconsciente, que sus mismos pánicos han de temerse más que sus más valientes y malignos asaltos.
And thus have these naked Nantucketers, these sea hermits, issuing from their ant-hill in the sea, overrun and conquered the watery world like so many Alexanders; parcelling out among them the Atlantic, Pacific, and Indian oceans, as the three pirate powers did Poland. Let America add Mexico to Texas, and pile Cuba upon Canada; let the English overswarm all India, and hang out their blazing banner from the sun; two thirds of this terraqueous globe are the Nantucketer’s. For the sea is his; he owns it, as Emperors own empires; other seamen having but a right of way through it. Merchant ships are but extension bridges; armed ones but floating forts; even pirates and privateers, though following the sea as highwaymen the road. they but plunder other ships, other fragments of the land like themselves, without seeking to draw their living from the bottomless deep itself. The Nantucketer, he alone resides and riots on the sea; he alone, in Bible language, goes down to it in ships; to and fro ploughing it as his own special plantation. There is his home; there lies his business which a Noah’s flood would not interrupt, though it overwhelmed all the millions in China. He lives on the sea, as prairie cocks in the prairie; he hides among the waves, he climbs them as chamois hunters climb the Alps. For years he knows not the land; so that when he comes to it at last, it smells like another world, more strangely than the moon would to an Earthsman. With the landless gull, that at sunset folds her wings and is rocked to sleep between billows; so at nightfall, the Nantucketer, out of sight of land, furls his sails, and lays him to his rest, while under his very pillow rush herds of walruses and whales. Y así esos desnudos hombres de Nantucket, esos ermitaños marinos, saliendo de su hormiguero en el mar, han invadido y conquistado el mundo acuático como otros tantos Alejandros, repartiéndose entre ellos los océanos Atlántico, Pacífico e índico, como las tres potencias piratas lo hicieron con Polonia. Ya puede América añadir México a Texas, y apilar Cuba sobre Panamá; ya pueden los ingleses irrumpir por toda la India, y ondear su refulgente bandera desde el sol: dos tercios de este globo terráqueo son de los de Nantucket. Pues el mar es suyo, ellos lo poseen, como los emperadores sus imperios, y los demás navegantes sólo tienen derecho de tránsito por él. Los barcos mercantes no son sino puentes extensibles: los barcos armados, fuertes flotantes; incluso los piratas y corsarios, aunque siguiendo el mar como los salteadores el camino, no hacen más que saquear otros barcos, otros fragmentos de tierra como ellos mismos, sin tratar de ganarse la vida extrayendo algo de la propia profundidad sin fondo. Sólo el hombre de Nantucket reside y se agita en el mar; sólo él, en lenguaje bíblico, sale al mar en barcos, arándolo de un lado para otro como su propia plantación particular. Allí está su hogar: allí están sus asuntos, que un diluvio de Noé no interrumpiría, aunque abrumase a todos los millones de chinos. Vive en el mar como los gallos silvestres en el prado; se esconde entre las olas y trepa por ellas como los cazadores de gamuzas trepan por los Alpes. Durante años no conoce la tierra: de modo que cuando llega a ella por fin, le huele como otro mundo, más extrañamente que la luna a un terráqueo. Con la gaviota sin tierra, que al ponerse el sol pliega las alas y se duerme mecida entre las olas; así, al caer la noche, el hombre de Nantucket, sin tierra a la vista, aferra las velas y se echa a dormir, mientras bajo su misma almohada se agolpan rebaños de morsas y de ballenas.









CHAPTER 15

CAPITULO XV

Chowder Caldereta de pescado
It was quite late in the evening when the little Moss came snugly to anchor, and Queequeg and I went ashore; so we could attend to no business that day, at least none but a supper and a bed. The landlord of the Spouter-Inn had recommended us to his cousin Hosea Hussey of the Try Pots, whom he asserted to be the proprietor of one of the best kept hotels in all Nantucket, and moreover he had assured us that Cousin Hosea, as he called him, was famous for his chowders. In short, he plainly hinted that we could not possibly do better than try pot-luck at the Try Pots. But the directions hc had given us about keeping a yellow warehouse on our starboard hand till we opened a white church to the larboard, and then keeping that on the larboard hand till we made a corner three points to the starboard, and that done, then ask the first man we met where the place was; these crooked directions of his very much puzzled us at first, especially as, at the outset, Queequeg insisted that the yellow warehouse — our first point of departure — must be left on the larboard hand, whereas I had understood Peter Coffin to say it was on the starboard. However, by dint of beating about a little in the dark, and now and then knocking up a peaceful inhabitant to inquire the way, we at last came to something which there was no mistaking. La noche estaba muy entrada cuando el pequeño Musgo ancló a su gusto, Queequeg yo desembarcamos, de modo que aquel día no pudimos resolver ningún asunto, a no ser la cena y la cama. El posadero de la Posada del Chorro nos había recomendado a su primo Hosca Hussey de « Las Marmitas de Destilación », de quien afirmó que era propietario de uno de los hoteles mejor instalados de todo Nantucket, y además nos aseguró que el primo Hosca, como le llamaba, era famoso por sus calderetas de pescado. En resumen, sugirió claramente que no podríamos hacer cosa mejor que probar la suerte de la olla en las « Marmitas ». Pero las instrucciones que nos dio sobre dejar a estribor un almacén amarillo hasta que avistáramos una iglesia blanca a babor, y luego siguiéramos dejándola a babor hasta que pasáramos una esquina tres cuartas a estribor, y, hecho esto, preguntáramos al primero que viéramos dónde estaba el sitio, esas enrevesadas instrucciones suyas nos desconcertaron mucho al principio, especialmente porque, al zarpar, Queequeg se empeñó en que el almacén amarillo -nuestro primer punto de referencia- debía quedar a babor, mientras que yo había entendido que Peter Coffin decía que era a estribor. Sin embargo, a fuerza de dar muchas vueltas en la oscuridad, y de vez en cuando, de llamar y despertar a algún pacífico habitante para preguntar el camino, llegamos por fin a algo que no deja lugar a confusiones.
Two enormous wooden pots painted black, and suspended by asses’ ears, swung from the cross-trees of an old top-mast, planted in front of an old doorway. The horns of the cross-trees were sawed off on the other side, so that this old top-mast looked not a little like a gallows. Perhaps I was over sensitive to such impressions at the time, but I could not help staring at this gallows with a vague misgiving. A sort of crick was in my neck as I gazed up to the two remaining horns; yes, two of them, one for Queequeg, and one for me. It’s ominous, thinks I. A Coffin my Innkeeper upon landing in my first whaling port; tombstones staring at me in the whalemen’s chapel, and here a gallows! and a pair of prodigious black pots too! Are these last throwing out oblique hints touching Tophet? Dos enormes marmitas de madera, pintadas de negro y colgadas por « orejas de burro », pendían de los canes de un viejo mastelero, plantado frente a una vieja puerta. Las antenas de los canes estaban serradas por el otro lado, de modo que el viejo mastelero parecía bastante una horca. Quizá yo estaba entonces excesivamente sensible a tales impresiones, pero no pude menos de quedarme mirando a la horca con una vaga aprensión. Una especie de tortícolis me entró cuando levanté la vista hacia las dos antenas que quedaban: así, eran dos, una para Queequeg y una para mí. « Es fatídico -pensé-. Un Coffin como posadero al desembarcar en mi primer puerto ballenero; lápidas mirándome en la capilla de los balleneros; ¡y aquí una horca, y un par de marmitas asombrosas, también ! Estas últimas, ¿están lanzando oblicuas sugerencias sobre Tofet ? »
I was called from these reflections by the sight of a freckled woman with yellow hair and a yellow gown, standing in the porch of the inn, under a dull red lamp swinging there, that looked much like an injured eye, and carrying on a brisk scolding with a man in a purple woollen shirt. Me apartó de esas reflexiones ver una mujer pecosa con pelo amarillo y vestido amarillo, plantada en la puerta de la posada, bajo una turbia lámpara roja balanceante, que parecía mucho un ojo golpeado, y manteniendo una vivaz regañina con un hombre de camisa de lana purpúrea.
“Get along with ye,” said she to the man, “or I’ll be combing ye!” -¡Anda allá -decía al hombre-, o si no, te doy un repaso !
“Come on, Queequeg,” said I, “all right. There’s Mrs. Hussey.” -Vamos, Queequeg -dije-, está muy bien. Ahí está la señora Hussey.
And so it turned out; Mr. Hosea Hussey being from home, but leaving Mrs. Hussey entirely competent to attend to all his affairs. Upon making known our desires for a supper and a bed, Mrs. Hussey, postponing further scolding for the present, ushered us into a little room, and seating us at a table spread with the relics of a recently concluded repast, turned round to us and said — “Clam or Cod?” Y así resultó ser; el señor Hosea Hussey estaba fuera de casa, pero dejaba a la señora Hussey con plena competencia para ocuparse de sus asuntos. Al dar a conocer nuestros deseos de cena y cama, la señora Hussey, aplazando por el momento más regañina, nos introdujo a un cuartito, y sentándonos ante una mesa cubierta de los restos de una comida recientemente concluida, se volvió hacia nosotros y nos dijo: -¿Almejas o bacalao ?
“What’s that about Cods, ma’am?” said I, with much politeness. -¿Cómo es el bacalao, señora ? -dije, con mucha cortesía. -¿Almeja o bacalao ? -repitió.
“Clam or Cod?” she repeated. -¿Almeja de cena ? ¿Almeja fría, es lo que quiere decir, señora
“A clam for supper? a cold clam; is that what you mean, Mrs. Hussey?” says I, “but that’s a rather cold and clammy reception in the winter time, ain’t it, Mrs. Hussey?” Hussey ? -dije-; pero en invierno es un recibimiento mas bien frío, ¿no, señora ?
But being in a great hurry to resume scolding the man in the purple shirt who was waiting for it in the entry, and seeming to hear nothing but the word “clam,” Mrs. Hussey hurried towards an open door leading to the kitchen, and bawling out “clam for two,” disappeared. Pero como tenía mucha prisa de continuar su regañina al hombre de la camisa purpúrea, que la esperaba en la entrada, y no parecía oír más que la palabra « almeja », la señora Hussey se apresuró hacia una puerta abierta que daba a la cocina, y aullando « Almeja para dos », desapareció.
“Queequeg,” said I, “do you think that we can make a supper for us both on one clam?” -Queequeg -dije-, ¿crees que podemos hacer una cena para los dos con una almeja ?
However, a warm savory steam from the kitchen served to belie the apparently cheerless prospect before us. But when that smoking chowder came in, the mystery was delightfully explained. Oh! sweet friends, hearken to me. It was made of small juicy clams, scarcely bigger than hazel nuts, mixed with pounded ship biscuits, and salted pork cut up into little flakes! the whole enriched with butter, and plentifully seasoned with pepper and salt. Our appetites being sharpened by the frosty voyage, and in particular, Queequeg seeing his favourite fishing food before him, and the chowder being surpassingly excellent, we despatched it with great expedition: when leaning back a moment and bethinking me of Mrs. Hussey’s clam and cod announcement, I thought I would try a little experiment. Stepping to the kitchen door, I uttered the word “cod” with great emphasis, and resumed my seat. In a few moments the savoury steam came forth again, but with a different flavor, and in good time a fine cod-chowder was placed before us. Sin embargo, un cálido y sabroso vapor de la cocina vino a desmentir la perspectiva, aparentemente desoladora, que teníamos por delante. Pero cuando llegó la humeante caldereta, el misterio quedó placenteramente explicado. ¡Oh, dulces amigos, prestadme oídos ! Estaba hecho de pequeñas almejas jugosas, apenas mayores que avellanas, mezcladas con galleta de barco machacada y cerdo salado cortado en pequeños copos, todo ello enriquecido con manteca y abundantemente sazonado con pimienta y sal. Aguados nuestros apetitos por el helado viaje, y al ver Queequeg ante él su plato favorito de pescado, y siendo la caldereta notablemente excelente, la despachamos con gran rapidez: entonces, arrellanándome un momento y recordando el anuncio de la señora Hussey sobre almeja y bacalao, decidí probar un pequeño experimento. Me acerqué a la puerta de la cocina y pronuncié la palabra « bacalao » con gran énfasis, volviendo a ocupar mi asiento. En pocos momentos volvió a salir el sabroso vapor, pero con diferente aroma, y oportunamente se puso ante nosotros una hermosa caldereta de bacalao.
We resumed business; and while plying our spoons in the bowl, thinks I to myself, I wonder now if this here has any effect on the head? What’s that stultifying saying about chowder-headed people? “But look, Queequeg, ain’t that a live eel in your bowl? Where’s your harpoon?” Reanudamos nuestra ocupación, y mientras metíamos las cucharas en la cazuela, pensé para mí: « No sé si esto tendrá algún efecto sobre la cabeza: ¿por qué se habla de este guiso en relación con las cabezas estúpidas ? ». -Pero mira, Queequeg, ¿no es una anguila viva lo que tienes en el plato ? ¿Dónde está el arpón ?
Fishiest of all fishy places was the Try Pots, which well deserved its name; for the pots there were always boiling chowders. Chowder for breakfast, and chowder for dinner, and chowder for supper, till you began to look for fish-bones coming through your clothes. The area before the house was paved with clam-shells. Mrs. Hussey wore a polished necklace of codfish vertebra; and Hosea Hussey had his account books bound in superior old shark-skin. There was a fishy flavor to the milk, too, which I could not at all account for, till one morning happening to take a stroll along the beach among some fishermen’s boats, I saw Hosea’s brindled cow feeding on fish remnants, and marching along the sand with each foot in a cod’s decapitated head, looking very slipshod, I assure ye. El más piscícola de los lugares de pesca era « Las Marmitas », que bien merecía su nombre, pues las marmitas siempre hervían calderetas. Calderetas para desayunar, calderetas para comer, calderetas para cenar, hasta que uno empezaba a mirar si le salían las espinas por la ropa. El terreno delante de la casa estaba pavimentado de conchas de almejas. La señora Hussey llevaba un pulido collar de vértebras de bacalao, y Hosea Hussey tenía encuadernados sus libros de contabilidad en vieja piel de tiburón extrafina. Incluso la leche tenía un olor a pescado que no pude explicarme hasta que una mañana, en que por casualidad me daba un paseo por la playa entre barcas de pescadores, vi a la vaca atigrada de Hosea pastando restos de pescados, y caminando por la arena, con cada pata en una cabeza decapitada de bacalao, con aspecto muy de ir en chancletas, os lo aseguro.
Supper concluded, we received a lamp, and directions from Mrs. Hussey concerning the nearest way to bed; but, as Queequeg was about to precede me up the stairs, the lady reached forth her arm, and demanded his harpoon; she allowed no harpoon in her chambers. “Why not? said I; “every true whaleman sleeps with his harpoon — but why not?” “Because it’s dangerous,” says she. “Ever since young Stiggs coming from that unfort’nt v’y’ge of his, when he was gone four years and a half, with only three barrels of ile, was found dead in my first floor back, with his harpoon in his side; ever since then I allow no boarders to take sich dangerous weepons in their rooms at night. So, Mr. Queequeg” (for she had learned his name), “I will just take this here iron, and keep it for you till morning. But the chowder; clam or cod to-morrow for breakfast, men?” Concluida la cena, recibimos una lámpara e instrucciones de la señora Hussey sobre el camino más corto a la cama, pero, cuando Queequeg iba a precederme por las escaleras, la señora extendió el brazo y le pidió el arpón: no permitía arpones en sus habitaciones. -¿Por qué no ? -dije-: todo auténtico ballenero duerme con su arpón, y ¿por qué no ? -Porque es peligroso -dijo ella-. Desde que el joven Stiggs, al volver de aquel desgraciado viaje, cuando llevaba cuatro años y medio, sólo con tres barriles de aceite, apareció muerto en el primer piso, con el arpón en el costado, desde entonces, no permito a los huéspedes que se lleven de noche a su cuarto armas tan peligrosas. Así que, señor Queequeg -(porque había aprendido su nombre)-, le voy a quitar este hierro, se lo voy a guardar hasta mañana. Pero ¿y la caldereta, muchachos ? ¿Almejas o bacalao para desayunar mañana ?
“Both,” says I; “and let’s have a couple of smoked herring by way of variety.” -Las dos cosas -dije-, y tomaremos un par de arenques ahumados para variar.









CHAPTER 16

CAPITULO XVI

The Ship El barco
In bed we concocted our plans for the morrow. But to my surprise and no small concern, Queequeg now gave me to understand, that he had been diligently consulting Yojo — the name of his black little god — and Yojo had told him two or three times over, and strongly insisted upon it everyway, that instead of our going together among the whaling-fleet in harbor, and in concert selecting our craft; instead of this, I say, Yojo earnestly enjoined that the selection of the ship should rest wholly with me, inasmuch as Yojo purposed befriending us; and, in order to do so, had already pitched upon a vessel, which, if left to myself, I, Ishmael, should infallibly light upon, for all the world as though it had turned out by chance; and in that vessel I must immediately ship myself, for the present irrespective of Queequeg. En la cama preparamos nuestros planes para el día siguiente. Pero, para mi sorpresa y no escasa preocupación, Queequeg me dio a entender entonces que había consultado diligentemente a Yojo -nombre de su diosecillo negro- y Yojo le había dicho dos o tres veces seguidas, insistiendo en ello por todos los medios, que, en vez de ir juntos entre la flota ballenera surta en el puerto y elegir de acuerdo nuestra embarcación, en vez de eso, digo, Yojo había indicado con empeño que la elección del barco debería recaer entera mente en mí, dado que Yojo se proponía sernos propicio, y, para hacerlo así, ya había puesto sus miras en una nave que yo, Ismael, si me dejaban solo, infaliblemente elegiría, igual en todo como si hubiera salido por casualidad; y que debía embarcarme inmediatamente en esa nave, sin ocuparme por el momento de Queequeg.
I have forgotten to mention that, in many things, Queequeg placed great confidence in the excellence of Yojo’s judgment and surprising forecast of things; and cherished Yojo with considerable esteem, as a rather good sort of god, who perhaps meant well enough upon the whole, but in all cases did not succeed in his benevolent designs. He olvidado señalar que, en muchas cosas, Queequeg ponía gran confianza en la excelencia del juicio de Yojo y en su sorprendente previsión sobre las cosas, y que apreciaba a Yojo con estima considerable, como un tipo de dios bastante bueno, que quizá tenía intenciones suficientemente propicias en conjunto, pero que no conseguía en todos los casos sus designios benévolos.
Now, this plan of Queequeg’s or rather Yojo’s, touching the selection of our craft; I did not like that plan at all. I had not a little relied upon Queequeg’s sagacity to point out the whaler best fitted to carry us and our fortunes securely. But as all my remonstrances produced no effect upon Queequeg, I was obliged to acquiesce; and accordingly prepared to set about this business with a determined rushing sort of energy and vigor, that should quickly settle that trifling little affair. Next morning early, leaving Queequeg shut up with in our little bedroom — for it seemed that it was some sort of Lent or Ramadan, or day of fasting, humiliation, and prayer with Queequeg and Yojo that day; how it was I never could find out, for, though I applied myself to it several times, I never could master his liturgies and IX Articles — leaving Queequeg, then, fasting on his tomahawk pipe, and Yojo warming himself at his sacrificial fire of shavings, I sallied out among the shipping. After much prolonged sauntering, and many random inquiries, I learnt that there were three ships up for three-years’ voyages — The Devil-dam, the Tit-bit, and the Pequod. Devil-dam, I do not know the origin of; Tit-bit is obvious; Pequod you will no doubt remember, was the name of a celebrated tribe of Massachusetts Indians; now extinct as the ancient Medes. I peered and pryed about the Devil-dam; from her, hopped over to the Tit-bit; and finally, going on board the Pequod, looked around her for a moment, and then decided that this was the very ship for us. Ahora, en cuanto al plan de Queequeg, o mejor dicho de Yojo, respecto a la elección de nuestro barco, ese plan no me gustaba en absoluto. Yo había confiado no poco en la sagacidad de Queequeg para indicar el ballenero más adecuado para transportarnos con seguridad a nosotros y nuestros destinos. Pero como todas mis protestas no produjeron efecto en Queequeg, me vi obligado a asentir, y en consecuencia, me dispuse a ocuparme de este asunto con un vigor y una energía decidida y un tanto precipitada, que rápidamente arreglaría ese insignificante asuntillo. Al día siguiente por la mañana, dejando a Queequeg encerrado con Yojo en nuestra pequeña alcoba (pues parecía que ese día era para Queequeg y Yojo una especie de Cuaresma o Ramadán, o día de ayuno, humillación y oración; de qué modo, jamás lo pude averiguar, pues, aunque me puse a ello varias veces, nunca pude dominar su liturgia y sus Treinta y Nueve Artículos); dejando, pues, a Queequeg en ayuno con su pipa-hacha, y a Yojo al calor de su fuego sacrificial de virutas, salí a dar una vuelta entre los barcos. Tras de mucho y prolongado rondar y muchas preguntas al azar, supe que había tres barcos que salían para viajes de tres años: La Diablesa, El Bocadito y el Pequod. No sé el origen de lo de Diablesa; de Bocadito, es evidente; Pequod sin duda se recordará que era el nombre de una célebre tribu de indios de Massachusetts, ahora tan extinguidos como los antiguos medas. Observé y aceché en torno al Diablesa; desde éste pasé de un salto al Bocadito; y finalmente, entrando a bordo del Pequod, miré un momento alrededor decidí que éste era el barco que nos hacía falta.
You may have seen many a quaint craft in your day, for aught I know; — square-toed luggers; mountainous Japanese junks; butter-box galliots, and what not; but take my word for it, you never saw such a rare old craft as this same rare old Pequod. She was a ship of the old school, rather small if anything; with an old-fashioned claw-footed look about her. Long seasoned and weather-stained in the typhoons and calms of all four oceans, her old hull’s complexion was darkened like a French grenadier’s, who has alike fought in Egypt and Siberia. Her venerable bows looked bearded. Her masts — cut somewhere on the coast of Japan, where her original ones were lost overboard in a gale — her masts stood stiffly up like the spines of the three old kings of Cologne. Her ancient decks were worn and wrinkled, like the pilgrim-worshipped flag-stone in Canterbury Cathedral where Becket bled. But to all these her old antiquities, were added new and marvellous features, pertaining to the wild business that for more than half a century she had followed. Old Captain Peleg, many years her chief-mate, before he commanded another vessel of his own, and now a retired seaman, and one of the principal owners of the Pequod, — this old Peleg, during the term of his chief-mateship, had built upon her original grotesqueness, and inlaid it, all over, with a quaintness both of material and device, unmatched by anything except it be Thorkill-Hake’s carved buckler or bedstead. She was apparelled like any barbaric Ethiopian emperor, his neck heavy with pendants of polished ivory. She was a thing of trophies. A cannibal of a craft, tricking herself forth in the chased bones of her enemies. All round, her unpanelled, open bulwarks were garnished like one continuous jaw, with the long sharp teeth of the sperm whale, inserted there for pins, to fasten her old hempen thews and tendons to. Those thews ran not through base blocks of land wood, but deftly travelled over sheaves of sea-ivory. Scorning a turnstile wheel at her reverend helm, she sported there a tiller; and that tiller was in one mass, curiously carved from the long narrow lower jaw of her hereditary foe. The helmsman who steered that tiller in a tempest, felt like the Tartar, when he holds back his fiery steed by clutching its jaw. A noble craft, but somehow a most melancholy! All noble things are touched with that. Por mi parte, podréis haber visto muchas embarcaciones extrañas; lugares de pie cuadrados; montañosos juncos japoneses; galeotas como cajas de manteca, y cualquier cosa; pero creedme bajo mi palabra que nunca habréis visto una extraña vieja embarcación como esta misma extraña vieja Pequod Era un barco de antigua escuela, más bien pequeño si acaso, todo él y con un anticuado aire de patas de garra. Curtido coloreado por los climas, en los ciclones las calmas de los cuatro océanos, la tez del viejo casco se había oscurecido como un granadero francés que ha combatido tanto en Egipto como en Siberia. Su venerable proa tenía aspecto barbudo. Sus palos -cortados en algún punto de la costa del Japón, donde los palos originarios habían salido por la borda en una galerna-, sus palos se erguían rígidamente como los espinazos de los tres antiguos Reyes en Colonia. Sus antiguas cubiertas estaban desgastadas y arrugadas como la losa, venerada por los peregrinos de la catedral de Canterbury donde se desangró Beckett. Pero a todas esas sus viejas antigüedades, se añadían nuevos rasgos maravillosos, correspondientes a la loca ocupación que había seguido desde hacía más de medio siglo. El viejo capitán Peleg, durante muchos años segundo de a bordo, antes de mandar otro barco suyo, ahora marino jubilado, uno de los principales propietarios del Pequod; ese viejo Peleg, durante el tiempo en que fue segundo, había construido sobre su grotesco ser original, y esculpido en él, con rareza de material y de invención sólo comparable a la del escudo esculpido o la cabecera de Thorkill-Hake. El barco estaba engalanado como cualquier bárbaro emperador etiópico con el cuello cargado de colgajos de marfil pulido. Era un ser hecho de trofeos; un barco caníbal, embellecido con los vencidos huesos de sus enemigos. A su alrededor, sus amuradas abiertas y sin paneles estaban guarnecidas como una quijada continua, con largos dientes aguzados de cachalote insertos allí como toletes en que sujetar sus viejos tendones y ligamentos de cáñamo. Esos tendones no corrían a través de vulgares trozos de madera de tierra, sino que cruzaban hábilmente por vainas de marfil de mar. Desdeñando tener una rueda como de barrera de camino para su reverendo timón, ostentaba allí una caña; y esa caña era de una sola pieza, curiosamente esculpida en la larga y estrecha mandíbula inferior de su enemigo hereditario. El timonel que gobernara con esa caña en la tempestad, se sentiría como el tártaro que refrena su feroz corcel apretándole la mandíbula. ¡Noble embarcación, pero muy melancólica ! Todas las cosas nobles están tocadas de eso mismo.
Now when I looked about the quarter-deck, for some one having authority, in order to propose myself as a candidate for the voyage, at first I saw nobody; but I could not well overlook a strange sort of tent, or rather wigwam, pitched a little behind the main-mast. It seemed only a temporary erection used in port. It was of a conical shape, some ten feet high; consisting of the long, huge slabs of limber black bone taken from the middle and highest part of the jaws of the right-whale. Planted with their broad ends on the deck, a circle of these slabs laced together, mutually sloped towards each other, and at the apex united in a tufted point, where the loose hairy fibres waved to and fro like the top-knot on some old Pottowottamie Sachem’s head. A triangular opening faced towards the bows of the ship, so that the insider commanded a complete view forward. Entonces, al mirar a mi alrededor en el alcázar de popa, buscando alguien con autoridad a quien proponerme como candidato para el viaje, al principio no vi a nadie, pero no pude pasar por alto una extraña especie de tienda, o más bien cabaña, erigida un poco detrás del palo mayor. Parecía sólo una construcción temporal usada en el puerto. Era de forma cónica, de unos diez pies de alto, construida con las largas y anchas tiras de blando hueso negro sacado de la parte media y más alta de las mandíbulas de la ballena de Groenlandia, plantadas con los extremos más anchos en cubierta, con un círculo de esas tiras atadas juntas, inclinadas mutuamente una contra otra, y la cima unida en una punta con penacho, donde las sueltas fibras peludas oscilaban de un lado a otro como el copete en la cabeza de un viejo sachem de los Potawatomi. Una abertura triangular miraba hacia la proa del barco, de modo que quien estuviera dentro dominaba una vista completa hacia delante.
And half concealed in this queer tenement, I at length found one who by his aspect seemed to have authority; and who, it being noon, and the ship’s work suspended, was now enjoying respite from the burden of command. He was seated on an old-fashioned oaken chair, wriggling all over with curious carving; and the bottom of which was formed of a stout interlacing of the same elastic stuff of which the wigwam was constructed. Y medio escondido en esta extraña construcción, encontré por fin a uno que por su aspecto parecía tener autoridad; y que, siendo mediodía, y estando suspendido el trabajo del barco, ahora disfrutaba su descanso de la carga del mando. Estaba sentado en una silla de roble a la antigua usanza, enroscada toda ella en curiosas tallas, y cuyo asiento estaba formado por un recio entrelazado de la misma materia elástica de que estaba construida la cabaña.
There was nothing so very particular, perhaps, about the appearance of the elderly man I saw; he was brown and brawny, like most old seamen, and heavily rolled up in blue pilot-cloth, cut in the Quaker style; only there was a fine and almost microscopic net-work of the minutest wrinkles interlacing round eyes, which must have arisen from his continual sailings in many hard gales, and always looking to windward; — for this causes the muscles about the eyes to become pursed together. Such eye-wrinkles are very effectual in a scowl. Quizá no había nada igualmente curioso en el aspecto del viejo que vi: era robusto tostado, como la mayoría de la gente de mar, reciamente envuelto en un azul capote de piloto, cortado al estilo cuáquero; solamente tenía una red sutil y casi microscópica de los más menudos, pliegues entrelazados en torno a sus ojos, que debía proceder de sus continuas travesías a través de muchas duras galernas, siempre mirando a barlovento; por tales motivos llegan a apretarse los músculos en torno a los ojos. Tales arrugas de los ojos son de gran efecto para mirar ceñudo.
“Is this the Captain of the Pequod?” said I, advancing to the door of the tent. -¿Es el capitán del Pequod ? -dije, avanzando hacia la puerta de la tienda.
“Supposing it be the captain of the Pequod, what dost thou want of him?” he demanded. -Suponiendo que sea el capitán del Pequod, ¿qué le quiere ? -preguntó.
“I was thinking of shipping.” -Pensaba embarcarme.
“Thou wast, wast thou? I see thou art no Nantucketer — ever been in a stove boat?” -Ah, ¿conque pensaba ? Ya veo que no es de Nantucket: ¿ha estado alguna vez en un bote desfondado ?
“No, Sir, I never have.” -No, señor, nunca.
“Dost know nothing at all about whaling, I dare say — eh? -¿Y no sabe nada en absoluto de la pesca de la ballena, supongo ?
“Nothing, Sir; but I have no doubt I shall soon learn. I’ve been several voyages in the merchant service, and I think that-” -Nada, señor, pero no tengo duda de que pronto aprenderé. He hecho varios viajes en la marina mercante, y creo que...
“Merchant service be damned. Talk not that lingo to me. Dost see that leg? — I’ll take that leg away from thy stern, if ever thou talkest of the merchant service to me again. Marchant service indeed! I suppose now ye feel considerable proud of having served in those marchant ships. But flukes! man, what makes thee want to go a whaling, eh? — it looks a little suspicious, don’t it, eh? — Hast not been a pirate, hast thou? — Didst not rob thy last Captain, didst thou? — Dost not think of murdering the officers when thou gettest to sea?” -El diablo se lleve a la marina mercante. No me hable esa jerga. ¿Ve esta pierna ? Se la arranco de la popa si me vuelve a hablar de la marina mercante. ¡Marina mercante, sí, sí ! Supongo que ahora se sentirá muy orgulloso de haber servido en esos barcos mercantes. Pero ¡colas de ballena !, hombre; ¿por qué se empeña en ir a pescar ballenas, eh ? Parece un poco sospechoso, ¿no ? No habrá sido pirata, ¿eh ? No ha robado a su último capitán, ¿eh ? ¿No piensa asesinar a los oficiales una vez en el mar ?
I protested my innocence of these things. I saw that under the mask of these half humorous innuendoes, this old seaman, as an insulated Quakerish Nantucketer, was full of his insular prejudices, and rather distrustful of all aliens, unless they hailed from Cape Cod or the Vineyard. Protesté mi inocencia en esas cosas. Vi que bajo la máscara de esas insinuaciones medio en broma, aquel viejo navegante, como aislado natural de Nantucket y dado a lo cuáquero, estaba lleno de prejuicios insulares, y más bien desconfiado de todos los forasteros, a no ser que salieran de Cabo Cod o del Vineyard.
“But what takes thee a-whaling? I want to know that before I think of shipping ye.” -Pero ¿por qué se mete a pescar ballenas ? Quiero saberlo antes de embarcarle.
“Well, sir, I want to see what whaling is. I want to see the world.” -Bueno, señor, quiero ver qué es la pesca de la ballena. Quiero ver el mundo.
“Want to see what whaling is, eh? Have ye clapped eye on Captain Ahab?” -¿Conque quiere ver qué es la pesca de la ballena ? ¿Ha echado el ojo alguna vez al capitán Ahab ?
“Who is Captain Ahab, sir?” -¿Quién es el capitán Ahab ?
“Aye, aye, I thought so. Captain Ahab is the Captain of this ship.” -Claro, claro, ya me lo suponía. El capitán Ahab es el capitán de este barco.
“I am mistaken then. I thought I was speaking to the Captain himself.” -Entonces estoy equivocado. Creí que hablaba con el capitán en persona.
“Thou art speaking to Captain Peleg — that’s who ye are speaking to, young man. It belongs to me and Captain Bildad to see the Pequod fitted out for the voyage, and supplied with all her needs, including crew. We are part owners and agents. But as I was going to say, if thou wantest to know what whaling is, as thou tellest ye do, I can put ye in a way of finding it out before ye bind yourself to it, past backing out. Clap eye on Captain Ahab, young man, and thou wilt find that he has only one leg.” -Habla con el capitán Peleg: con ése es con quien habla. A mí y al capitán Bildad nos corresponde cuidar que el Pequod tenga de todo para el viaje, y esté provisto de todo lo necesario, incluyendo la tripulación. Somos copropietarios y agentes. Pero, como iba a decir, si quiere saber qué es la pesca de la ballena, como decía que quería, puedo darle la manera de averiguarlo antes de comprometerse sin poderse volver atrás. Ponga los ojos en el capitán Ahab, y encontrará que no tiene más que una pierna.
“What do you mean, sir? Was the other one lost by a whale?” -¿Qué quiere decir ? ¿Ha perdido la otra con una ballena ?
“Lost by a whale! Young man, come nearer to me: it was devoured, chewed up, crunched by the monstrousest parmacetty that ever chipped a boat! — ah, ah!” -¡Que si la ha perdido con una ballena ! Joven, acérquese más: la devoró, la masticó, la aplastó el más monstruoso cachalote que jamás hizo astillas un bote, ¡ah, ah !
I was a little alarmed by his energy, perhaps also a little touched at the hearty grief in his concluding exclamation, but said as calmly as I could, “What you say is no doubt true enough, sir; but how could I know there was any peculiar ferocity in that particular whale, though indeed I might have inferred as much from the simple fact of the accident.” Me alarmé un poco ante su energía, y quizá también me conmoví un poco ante el sincero dolor de su exclamación final, pero dije tan tranquilamente como pude: -Lo que dice sin duda es verdad, capitán; pero ¿cómo iba a saber yo que había alguna ferocidad peculiar en esa determinada ballena ? Aunque, desde luego, podría haberlo inferido por el simple hecho del accidente.
“Look ye now, young man, thy lungs are a sort of soft, d’ye see; thou dost not talk shark a bit. Sure, ye’ve been to sea before now; sure of that?” -Mire, joven, tiene unos pulmones un poco débiles, ya ve. No habla como un buen tiburón. Pero vamos a entendernos. ¿Seguro que ha estado alguna vez en el mar antes de ahora, seguro ?
“Sir,” said I, “I thought I told you that I had been four voyages in the merchant-” -Capitán -dije-: creía haberle dicho que he hecho cuatro viajes en la marina mercante...
“Hard down out of that! Mind what I said about the marchant service — don’t aggravate me — I won’t have it. But let us understand each other. I have given thee a hint about what whaling is! do ye yet feel inclined for it?” -¡Fuera con eso ! ¡No olvide lo que le he dicho de la marina mercante ! No me irrite: no lo voy a consentir. Pero vamos a entendernos. Le he hecho una sugerencia sobre lo que es la pesca de la ballena: ¿sigue sintiéndose inclinado a ella ?
“I do, sir.” -Sí, señor.
“Very good. Now, art thou the man to pitch a harpoon down a live whale’s throat, and then jump after it? Answer, quick!” -Muy bien. Bueno, ¿es usted hombre como para meter un arpón por la garganta de una ballena viva, y saltar detrás de él ? ¡Conteste, deprisa !
“I am, sir, if it should be positively indispensable to do so; not to be got rid of, that is; which I don’t take to be the fact.” -Sí que soy, si es decididamente indispensable hacerlo: quiero decir, si no se puede remediar, que supongo que no ocurrirá.
“Good again. Now then, thou not only wantest to go a-whaling, to find out by experience what whaling is, but ye also want to go in order to see the world? Was not that what ye said? I thought so. Well then, just step forward there, and take a peep over the weather bow, and then back to me and tell me what ye see there.” -Está bien también. Bueno, entonces, ¿no solamente quiere ir a pescar ballenas, para saber por experiencia qué es eso, sino que también quiere ir para ver mundo ? ¿No es eso lo que ha dicho ? Ya me lo suponía. Bueno, entonces, vaya adelante, y eche una ojeada por la proa a barlovento, y luego vuelva a contarme qué es lo que ve.
For a moment I stood a little puzzled by this curious request, not knowing exactly how to take it, whether humorously or in earnest. But concentrating all his crow’s feet into one scowl, Captain Peleg started me on the errand. Por un momento, me quedé un poco desconcertado por su curiosa petición, sin saber exactamente cómo tomarla, si en broma o en serio. Pero concentrando todas sus patas de gallo en un solo gesto ceñudo, el capitán Peleg me echó a andar con el encargo.
Going forward and glancing over the weather bow, I perceived that the ship swinging to her anchor with the flood-tide, was now obliquely pointing towards the open ocean. The prospect was unlimited, but exceedingly monotonous and forbidding; not the slightest variety that I could see. Adelantándome a mirar por la proa a barlovento, me di cuenta de que el barco, balanceándose sobre el ancla con la marea alta, ahora apuntaba oblicuamente hacia el mar abierto. La perspectiva era ilimitada, pero enormemente monótona e impresionante; ni la menor variedad que pudiera yo ver.
“Well, what’s the report?” said Peleg when I came back; “what did ye see?” -Bueno, ¿cuál es el parte ? -dijo Peleg cuando volví-; ¿qué ha visto ?
“Not much,” I replied — “nothing but water; considerable horizon though, and there’s a squall coming up, I think.” -No mucho -contesté-, nada más que agua; aunque hay un considerable horizonte, y se prepara un chubasco, me parece.
“Well, what does thou think then of seeing the world? Do ye wish to go round Cape Horn to see any more of it, eh? Can’t ye see the world where you stand?” -Bueno, ¿qué piensa entonces de ver el mundo ? Quiere doblar el cabo de Hornos para ver algo más de él, ¿eh ? ¿No puede ver el mundo donde está ahora ?
I was a little staggered, but go a-whaling I must, and I would; and the Pequod was as good a ship as any — I thought the best — and all this I now repeated to Peleg. Seeing me so determined, he expressed his willingness to ship me. Me quedé un poco vacilante, pero debía y quería ir a pescar ballenas; el Pequod era tan buen barco como cualquiera -yo pensaba que el mejor-, y todo eso se lo repetí entonces a Peleg. Al verme tan decidido, expresó que estaba dispuesto a enrolarme.
“And thou mayest as well sign the papers right off,” he added — “come along with ye.” And so saying, he led the way below deck into the cabin. -Y sería mejor que firmara los papeles ahora mismo -añadió--: le acompaño. -Y así diciendo, me precedió a la cabina, bajo cubierta.
Seated on the transom was what seemed to me a most uncommon and surprising figure. It turned out to be Captain Bildad who along with Captain Peleg was one of the largest owners of the vessel; the other shares, as is sometimes the case in these ports, being held by a crowd of old annuitants; widows, fatherless children, and chancery wards; each owning about the value of a timber head, or a foot of plank, or a nail or two in the ship. People in Nantucket invest their money in whaling vessels, the same way that you do yours in approved state stocks bringing in good interest. Sentado en el yugo estaba alguien que me pareció una figura muy extraordinaria y sorprendente. Resultó ser el capitán Bildad, que, junto con el capitán Peleg, era uno de los principales propietarios del barco, mientras que las demás partes, como a veces ocurre en esos puestos, las tenían multitudes de viejos rentistas, viudas, niños sin padre y tutores judiciales, cada cual dueño de cerca del valor de una cabeza de cuaderna, un pie de tabla, o un clavo o dos del barco. La gente de Nantucket invierte el dinero en barcos balleneros, del mismo modo que vosotros invertís el vuestro en títulos del Estado que producen buenos intereses.
Now, Bildad, like Peleg, and indeed many other Nantucketers, was a Quaker, the island having been originally settled by that sect; and to this day its inhabitants in general retain in an uncommon measure peculiarities of the Quaker, only variously and anomalously modified by things altogether alien and heterogeneous. For some of these same Quakers are the most sanguinary of all sailors and whale-hunters. They are fighting Quakers; they are Quakers with a vengeance. Ahora, Bildad, como Peleg, y, desde luego, muchos otros de Nantucket, era cuáquero, por haber sido la isla colonizada originariamente por esta secta; y hasta hoy día sus habitantes en general conservan en grado insólito las peculiaridades de los cuáqueros sólo que modificadas de modo variado y anómalo por cosas absolutamente extrañas y heterogéneas. Pues algunos de esos mismos cuáqueros son los más sanguinarios de todos los marineros y cazadores de ballenas. Son cuáqueros belicosos, son cuáqueros con saña.
So that there are instances among them of men, who, named with Scripture names — a singularly common fashion on the island — and in childhood naturally imbibing the stately dramatic thee and thou of the Quaker idiom; still, from the audacious, daring, and boundless adventure of their subsequent lives, strangely blend with these unoutgrown peculiarities, a thousand bold dashes of character, not unworthy a Scandinavian sea-king, or a poetical Pagan Roman. And when these things unite in a man of greatly superior natural force, with a globular brain and a ponderous heart; who has also by the stillness and seclusion of many long night-watches in the remotest waters, and beneath constellations never seen here at the north, been led to think untraditionally and independently; receiving all nature’s sweet or savage impressions fresh from her own virgin voluntary and confiding breast, and thereby chiefly, but with some help from accidental advantages, to learn a bold and nervous lofty language — that man makes one in a whole nation’s census — a mighty pageant creature, formed for noble tragedies. Nor will it at all detract from him, dramatically regarded, if either by birth or other circumstances, he have what seems a half wilful overruling morbidness at the bottom of his nature. For all men tragically great are made so through a certain morbidness. Be sure of this, O young ambition, all mortal greatness is but disease. But, as yet we have not to do with such an one, but with quite another; and still a man, who, if indeed peculiar, it only results again from another phase of the Quaker, modified by individual circumstances. Así que hay entre ellos ejemplos de hombres que, teniendo nombres bíblicos -costumbre muy común en la isla-, y habiendo absorbido en su infancia el solemne modo de tratamiento del habla cuáquera, sin embargo, por las aventuras audaces, atrevidas y desenfrenadas de sus posteriores vidas, mezclan extrañamente con esas particularidades nunca abandonadas mil rasgos atrevidos de carácter, nada indignos de un rey marino escandinavo, o de un poético romano pagano. Y cuando esas cosas se unen, en un hombre de fuerza natural grandemente superior, de cerebro bien desarrollado y corazón de mucho peso, y que por la calma y soledad de muchas largas guardias nocturnas en las aguas más remotas, y bajo constelaciones nunca vistas en el norte, se ha visto llevado a pensar de modo independiente y poco tradicional, recibiendo todas las impresiones de la naturaleza, dulces o salvajes, recién salidas de su pecho virginal, voluntarioso confidente, que, sobre todo con eso, pero también con alguna ayuda de ventajas accidentales, ha aprendido un lenguaje altanero, atrevido y nervioso, ese hombre, que cuenta por uno solo en el censo de una entera nación, es una poderosa criatura de exhibición, formada para nobles tragedias. Y no le disminuye en absoluto, considerado desde el punto de vista dramático, que, por nacimiento o por otras circunstancias, tenga lo que parece una morbosidad predominante y medio arbitraria en el fondo de su naturaleza. Ten la seguridad de esto, oh, joven ambición: toda grandeza mortal no es sino enfermedad. Pero por ahora no tenemos que habérnoslas con uno así, sino con otro muy diferente; y sin embargo, un hombre que, si bien peculiar, resulta a su vez de otra fase del cuáquero, modificado por circunstancias individuales.
Like Captain Peleg, Captain Bildad was a well-to-do, retired whaleman. But unlike Captain Peleg — who cared not a rush for what are called serious things, and indeed deemed those self-same serious things the veriest of all trifles — Captain Bildad had not only been originally educated according to the strictest sect of Nantucket Quakerism, but all his subsequent ocean life, and the sight of many unclad, lovely island creatures, round the Horn — all that had not moved this native born Quaker one single jot, had not so much as altered one angle of his vest. Still, for all this immutableness, was there some lack of common consistency about worthy Captain Peleg. Though refusing, from conscientious scruples, to bear arms against land invaders, yet himself had illimitably invaded the Atlantic and Pacific; and though a sworn foe to human bloodshed, yet had he in his straight-bodied coat, spilled tuns upon tuns of leviathan gore. How now in the contemplative evening of his days, the pious Bildad reconciled these things in the reminiscence, I do not know; but it did not seem to concern him much, and very probably he had long since come to the sage and sensible conclusion that a man’s religion is one thing, and this practical world quite another. This world pays dividends. Rising from a little cabin boy in short clothes of the drabbest drab, to a harpooneer in a broad shad-bellied waistcoat; from that becoming boat-header, chief mate, and captain, and finally a shipowner; Bildad, as I hinted before, had concluded his adventurous career by wholly retiring from active life at the goodly age of sixty, and dedicating his remaining days to the quiet receiving of his well-earned income. Como el capitán Peleg, el capitán Bildad era un ballenero retirado, de buena posición. Pero a diferencia del capitán Peleg, que no se preocupaba un rábano de lo que se llama cosas serias, y, de hecho, consideraba esas mismísimas cosas serias como las mayores trivialidades, el capitán Bildad no sólo hablase educado originariamente conforme a las más estrictas reglas del cuaquerismo de Nantucket, sino que ni toda su posterior vida oceánica, ni la contemplación de muchas deliciosas criaturas isleñas sin vestir, al otro lado del cabo de Hornos, habían movido ni jota su temple cuáquero de nacimiento, ni habían alterado un solo pliegue de su chaleco. No obstante, a pesar de toda esa inmutabilidad, había alguna vulgar falta de coherencia en el digno capitán Bildad. Aunque rehusando, por escrúpulos de conciencia, ponerse en armas contra los invasores terrestres, él mismo, sin embargo, había invadido inconteniblemente el Atlántico y el Pacífico; y aunque enemigo jurado de derramar sangre humana, sin embargo, en su capote ajustado, había vertido toneladas de sangre del leviatán. No sé cómo reconciliaría ahora esas cosas el piadoso Bildad, en el contemplativo atardecer de sus días, pero no parecía importarle mucho, y muy probablemente había llegado hacía mucho tiempo a la sabia y sensata conclusión de que una cosa es la religión de un hombre, y otra cosa este mundo práctico. Este mundo paga dividendos. Ascendiendo desde pequeño mozo de cabina, en pantalones cortos del pardo más pardo, hasta arponero con ancho chaleco en forma de pez: pasando de ahí a jefe de ballenera, primer oficial, capitán, y finalmente propietario de barco, Bildad, como he sugerido antes, había concluido su carrera aventurera retirándose por completo de la vida activa a la excelente edad de sesenta años, y dedicando el resto de sus días a recibir sosegadamente su bien ganada renta.
Now, Bildad, I am sorry to say, had the reputation of being an incorrigible old hunks, and in his sea-going days, a bitter, hard task-master. They told me in Nantucket, though it certainly seems a curious story, that when he sailed the old Categut whaleman, his crew, upon arriving home, were mostly all carried ashore to the hospital, sore exhausted and worn out. For a pious man, especially for a Quaker, he was certainly rather hard-hearted, to say the least. He never used to swear, though, at his men, they said; but somehow he got an inordinate quantity of cruel, unmitigated hard work out of them. When Bildad was a chief-mate, to have his drab-colored eye intently looking at you, made you feel completely nervous, till you could clutch something — a hammer or a marrling-spike, and go to work like mad, at something or other, never mind what. Indolence and idleness perished before him. His own person was the exact embodiment of his utilitarian character. On his long, gaunt body, he carried no spare flesh, no superfluous beard, his chin having a soft, economical nap to it, like that worn nap of his broad-brimmed hat. Ahora, lamento decir que Bildad tenía reputación de ser un incorregible viejo tacaño, y, en sus tiempos de navegación, un patrón duro y agrio. Me dijeron en Nantucket, aunque ciertamente parece una historia curiosa, que cuando mandó el viejo ballenero {em>Categut, la mayor parte de la tripulación, al volver al puerto, desembarcó para ser llevada al hospital, dolorosamente exhausta y agotada. Para ser un hombre piadoso, especialmente para un cuáquero, era desde luego bastante terco, para decirlo de un modo suave. Sin embargo, decían que no solía echar juramentos a sus hombres, pero, de un modo o de otro, les sacaba una desordenada cantidad de trabajo duro, cruel y sin mitigación. Cuando Bildad era primer oficial, tener sus ojos de color grisáceo mirándole atentamente a uno, hacía que uno se sintiera completamente nervioso, hasta poder agarrar algo -martillo o pasador- e irse a trabajar como loco, en cualquier cosa, no importaba qué. La indolencia y la ociosidad perecían ante él. Su propia persona era la encarnación exacta de su carácter utilitario. En su largo cuerpo magro, no llevaba carne de sobra, ni barba superflua, ya que su barbilla ostentaba una blanda y económica pelusa, como la pelusa gastada de su sombrero de ala ancha.
Such, then, was the person that I saw seated on the transom when I followed Captain Peleg down into the cabin. The space between the decks was small; and there, bolt upright, sat old Bildad, who always sat so, and never leaned, and this to save his coat-tails. His broad-brim was placed beside him; his legs were stiffly crossed; his drab vesture was buttoned up to his chin; and spectacles on nose, he seemed absorbed in reading from a ponderous volume. Tal, pues, era la persona que vi sentada en el yugo cuando seguí al capitán Peleg bajando a la cabina. El espacio entre puentes era escaso; y allí, erguido tiesamente, estaba sentado el viejo Bildad, que siempre se sentaba así, sin inclinarse, y ello para ahorrar faldones de la casaca. El sombrero de ala ancha estaba a su lado: tenía las piernas rígidamente cruzadas, el traje grisáceo abotonado hasta la barbilla, y con los lentes en la nariz, parecía absorto en la lectura de un pesado volumen.
“Bildad,” cried Captain Peleg, “at it again, Bildad, eh? Ye have been studying those Scriptures, now, for the last thirty years, to my certain knowledge. How far ye got, Bildad?” -Bildad -gritó el capitán Peleg-, ¿otra vez con eso, eh, Bildad ? Llevas ya treinta años estudiando esas Escrituras, que yo sepa con seguridad. ¿Hasta dónde has llegado, Bildad ?
As if long habituated to such profane talk from his old shipmate, Bildad, without noticing his present irreverence, quietly looked up, and seeing me, glanced again inquiringly towards Peleg. Como acostumbrado largamente a tan profanas palabras por parte de su antiguo compañero de navegación, Bildad, sin advertir su actual irreverencia, levantó tranquilamente los ojos, y al verme, volvió a lanzar una ojeada inquisitiva hacia Peleg.
“He says he’s our man, Bildad,” said Peleg, “he wants to ship.” -Dice que es nuestro hombre, Bildad -dijo Peleg-: quiere embarcarse.
“Dost thee?” said Bildad, in a hollow tone, and turning round to me. -¿Eso quieres tú ? -dijo Bildad, con acento hueco y volviéndose a mirarme.
“I dost,” said I unconsciously, he was so intense a Quaker. -Quiero yo -dije sin darme cuenta, de tan intensamente cuáquero como era él.
“What do ye think of him, Bildad?” said Peleg. -¿Qué piensas de él, Bildad ? -dijo Peleg.
“He’ll do,” said Bildad, eyeing me, and then went on spelling away at his book in a mumbling tone quite audible. -Servirá -dijo Bildad, echándome una ojeada, y luego siguió murmurando en su libro en un tono de murmullo muy audible.
I thought him the queerest old Quaker I ever saw, especially as Peleg, his friend and old shipmate, seemed such a blusterer. But I said nothing, only looking round me sharply. Peleg now threw open a chest, and drawing forth the ship’s articles, placed pen and ink before him, and seated himself at a little table. I began to think it was high time to settle with myself at what terms I would be willing to engage for the voyage. I was already aware that in the whaling business they paid no wages; but all hands, including the captain, received certain shares of the profits called lays, and that these lays were proportioned to the degree of importance pertaining to the respective duties of the ship’s company. I was also aware that being a green hand at whaling, my own lay would not be very large; but considering that I was used to the sea, could steer a ship, splice a rope, and all that, I made no doubt that from all I had heard I should be offered at least the 275th lay — that is, the 275th part of the clear net proceeds of the voyage, whatever that might eventually amount to. And though the 275th lay was what they call a rather long lay, yet it was better than nothing; and if we had a lucky voyage, might pretty nearly pay for the clothing I would wear out on it, not to speak of my three years’ beef and board, for which I would not have to pay one stiver. Le consideré el más raro cuáquero viejo que había visto jamás, especialmente dado que Peleg, su amigo y antiguo compañero de navegación, parecía tan fanfarrón. Pero no dije nada, sino que sólo miré a mi alrededor con toda atención. Peleg entonces abrió un cofre , sacando el contrato del barco, le puso pluma tinta delante, y se sentó ante una mesita. Yo empecé a pensar que era sobradamente hora de decidir conmigo mismo en qué condiciones estaría dispuesto a comprometerme para el viaje. Ya me daba cuenta de que en el negocio de la pesca de la ballena no pagaban remuneración, sino que todos los tripulantes, incluido el capitán, recibían ciertas porciones de los beneficios llamadas « partes », y esas partes estaban en proporción al grado de importancia correspondiente a los deberes respectivos en la tripulación del barco. También me daba cuenta de que, siendo novato en la pesca de la ballena, mi parte no sería muy grande, pero, considerando que estaba acostumbrado al mar, y sabía gobernar un barco, empalmar un cabo, y todo eso, no tuve dudas, por todo lo que había oído, de que me ofrecerían al menos la doscientos setenta cincoava parte; esto es, la doscientos setenta cincoava parte del beneficio neto del viaje, ascendiese a lo que ascendiese. Y aunque la doscientos setenta y cincoava parte era más bien lo que llaman una « parte a la larga », sin embargo, era mejor que nada; y si teníamos un viaje con suerte, podría compensar muy bien la ropa que desgastaría en él, para no hablar del sustento y alojamiento de tres años, por los que no tendría que pagar un ardite.
It might be thought that this was a poor way to accumulate a princely fortune — and so it was, a very poor way indeed. But I am one of those who never take on about princely fortunes, and am quite content if the world is ready to board and lodge me, while I am putting up at this grim sign of the Thunder Cloud. Upon the whole, I thought the 275th lay would be about the fair thing, but would not have been surprised had I been offered the 200th, considering I was of a broad-shouldered make. Podría pensarse que ésa era una pobre manera de acumular una fortuna principesca; y así era, una manera muy pobre. Pero soy de los que nunca se ocupan de fortunas principescas, y estoy bien contento si el mundo está dispuesto a alojarme y mantenerme, mientras me hospedo bajo la fea muestra de « A la Nube Tronadora ». En conjunto, pensé que la doscientos setenta y cincoava parte vendría a ser lo decente, pero no me habría sorprendido que me ofrecieran la doscientosava, considerando que era tan ancho de hombros.
But one thing, nevertheless, that made me a little distrustful about receiving a generous share of the profits was this: Ashore, I had heard something of both Captain Peleg and his unaccountable old crony Bildad; how that they being the principal proprietors of the Pequod, therefore the other and more inconsiderable and scattered owners, left nearly the whole management of the ship’s affairs to these two. And I did not know but what the stingy old Bildad might have a mighty deal to say about shipping hands, especially as I now found him on board the Pequod, quite at home there in the cabin, and reading his Bible as if at his own fireside. Now while Peleg was vainly trying to mend a pen with his jack-knife, old Bildad, to my no small surprise, considering that he was such an interested party in these proceedings; Bildad never heeded us, but went on mumbling to himself out of his book, “Lay not up for yourselves treasures upon earth, where moth-” Pero una cosa, sin embargo, que me hizo sentir un poco desconfiado de recibir tan generosa porción de los beneficios fue ésta: en tierra había oído algo, tanto sobre el capitán Peleg como sobre su inexplicable viejo compadre Bildad, y de cómo, por ser ellos los principales propietarios del Pequoca los demás propietarios, menos considerables y más desparramados, les dejaban a ellos dos casi todo el manejo de los asuntos del barco. Y no podía menos de saber que el viejo avaro de Bildad quizá tendría mucho que decir en cuanto a enrolar tripulantes, sobre todo dado que yo le había encontrado a bordo del Pequod muy en su casa en la cabina, y leyendo la Biblia como si estuviera junto a su chimenea. Ahora, mientras Peleg intentaba vanamente cortar una pluma con su navaja, el viejo Bildad, con no poca sorpresa mía, visto que era parte tan interesada en estos asuntos, no nos prestaba la menor atención, sino que seguía mascullando para sí mismo en su libro. -« No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla...
“Well, Captain Bildad,” interrupted Peleg, “what d’ye say, what lay shall we give this young man?” » -Bueno, capitán Bildad -interrumpió Peleg-, ¿qué dices, qué parte le damos a este joven ?
“Thou knowest best,” was the sepulchral reply, “the seven hundred and seventy-seventh wouldn’t be too much, would it? — ‘where moth and rust do corrupt, but lay-’” -Tú lo sabes mejor -fue la sepulcral respuesta-: la setecientas setenta sieteava no sería demasiado, ¿no ?..., « donde la polilla el gusano devoran... ».
Lay, indeed, thought I, and such a lay! the seven hundred and seventy-seventh! Well, old Bildad, you are determined that I, for one, shall not lay up many lays here below, where moth and rust do corrupt. It was an exceedingly long lay that, indeed; and though from the magnitude of the figure it might at first deceive a landsman, yet the slightest consideration will show that though seven hundred and seventy-seven is a pretty large number, yet, when you come to make a teenth of it, you will then see, I say, that the seven hundred and seventy-seventh part of a forthing is a good deal less than seven hundred and seventy-seven gold doubloons; and so I thought at the time. « ¡Qué parte, sí -pensé yo-, la setecientas setenta y sieteava ! Bueno, viejo Bildad, estás decidido a que yo, por mi parte, no tenga mucha parte en esta parte donde la polilla y el gusano devoran. » Era una parte demasiado « a la larga », y aunque por la magnitud de su cifra podría a primera vista engañar a uno de tierra adentro, sin embargo, el más ligero examen mostrará que, aunque setecientos setenta y siete sea un número bastante grande, con todo, cuando se trata de dividir por él, se verá entonces, digo yo, que la parte setecientas setenta y sieteava de un penique es mucho menos que setecientos setenta siete doblones; eso pensé entonces.
“Why, blast your eyes, Bildad,” cried Peleg, “thou dost not want to swindle this young man! he must have more than that.” -¡Vaya, ya puedes reventar ! -gritó Peleg-: no querrás estafar a este joven: tiene que recibir más que eso.
“Seven hundred and seventy-seventh,” again said Bildad, without lifting his eyes; and then went on mumbling — “for where your treasure is, there will your heart be also.” -Setecientos setenta y siete -volvió a decir Bildad, sin levantar los ojos, y luego siguió mascullando-: « pues donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón ».
“I am going to put him down for the three hundredth,” said Peleg, “do ye hear that, Bildad! The three hundredth lay, I say.” -Le voy a poner por la trescientosava -dijo Peleg-: ¿me oyes, Bildad ? La parte trescientosava, digo.
Bildad laid down his book, and turning solemnly towards him said, “Captain Peleg, thou hast a generous heart; but thou must consider the duty thou owest to the other owners of this ship — widows and orphans, many of them — and that if we too abundantly reward the labors of this young man, we may be taking the bread from those widows and those orphans. The seven hundred and seventy-seventh lay, Captain Peleg.” Bildad dejó el libro, y volviéndose solemnemente hacia él, dijo: -Capitán Peleg, tienes un corazón generoso; pero debes considerar tus obligaciones respecto a los demás propietarios del barco, viudas huérfanos muchos de ellos, que si compensamos en exceso las fatigas de este joven, quizá les quitaremos el pan a esas viudas a esos huérfanos. La parte setecientas setenta sieteava, capitán Peleg.
“Thou Bildad!” roared Peleg, starting up and clattering about the cabin. “Blast ye, Captain Bildad, if I had followed thy advice in these matters, I would afore now had a conscience to lug about that would be heavy enough to founder the largest ship that ever sailed round Cape Horn.” -¡Tú, Bildad ! -rugió Peleg, incorporándose de un salto y armando ruido por la cabina-: ¡Maldita sea, capitán Bildad, si hubiera seguido tu consejo en estos asuntos, ahora tendría que halar una conciencia tan pesada como para hundir el mayor barco que jamás navegó doblando el cabo de Hornos !
“Captain Peleg,” said Bildad steadily, “thy conscience may be drawing ten inches of water, or ten fathoms, I can’t tell; but as thou art still an impenitent man, Captain Peleg, I greatly fear lest thy conscience be but a leaky one; and will in the end sink thee foundering down to the fiery pit, Captain Peleg.” -Capitán Peleg -dijo Bildad, con firmeza-: tu conciencia quizá hará diez pulgadas de agua, o diez brazas, no sé decir; pero como sigues siendo un hombre impertinente, capitán Peleg, me temo mucho que tu conciencia hace agua, y acabará por sumergirte a ti, hundiéndote en el abismo de los horrores, capitán Peleg.
“Fiery pit! fiery pit! ye insult me, man; past all natural bearing, ye insult me. It’s an all-fired outrage to tell any human creature that he’s bound to hell. Flukes and flames! Bildad, say that again to me, and start my soulbolts, but I’ll — I’ll — yes, I’ll swallow a live goat with all his hair and horns on. Out of the cabin, ye canting, drab-colored son of a wooden gun — a straight wake with ye!” -¡El abismo de los horrores, el abismo de los horrores ! Me insultas, hombre, más de lo que se puede aguantar por naturaleza: me insultas. Es un ultraje infernal decirle a ninguna criatura humana que está destinada al infierno. ¡Colas de ballenas y llamas ! Bildad, vuelve a decirlo me abres los pernos del alma, pero yo... yo... sí, yo me tragaré un macho cabrío vivo, con cuernos y pelo. ¡Fuera de la cabina, hipócrita, grisáceo hijo de un cañón de madera..., sal derecho !
As he thundered out this he made a rush at Bildad, but with a marvellous oblique, sliding celerity, Bildad for that time eluded him. Tronando así, se lanzó contra Bildad, pero Bildad, con maravillosa celeridad oblicua y resbalosa, le eludió por esta vez.
Alarmed at this terrible outburst between the two principal and responsible owners of the ship, and feeling half a mind to give up all idea of sailing in a vessel so questionably owned and temporarily commanded, I stepped aside from the door to give egress to Bildad, who, I made no doubt, was all eagerness to vanish from before the awakened wrath of Peleg. But to my astonishment, he sat down again on the transom very quietly, and seemed to have not the slightest intention of withdrawing. He seemed quite used to impenitent Peleg and his ways. As for Peleg, after letting off his rage as he had, there seemed no more left in him, and he, too, sat down like a lamb, though he twitched a little as if still nervously agitated. “Whew!” he whistled at last — “the squall’s gone off to leeward, I think. Bildad, thou used to be good at sharpening a lance, mend that pen, will ye. My jack-knife here needs the grindstone. That’s he; thank ye, Bildad. Now then, my young man, Ishmael’s thy name, didn’t ye say? Well then, down ye go here, for the three hundredth lay.” Alarmado ante esa terrible explosión entre los dos principales propietarios responsables del barco, y sintiéndome casi inclinado a abandonar toda idea de navegar en un barco de tan discutible propiedad y tan efímero mando, me aparté a un lado de la puerta para dar salida a Bildad, quien, sin duda, estaba muy dispuesto a desaparecer ante la despertada cólera de Peleg. Pero con asombro mío, volvió a sentarse en el yugo con mucha tranquilidad, por lo visto sin tener la más leve intención de retirarse. Parecía muy acostumbrado al impenitente Peleg y sus maneras. En cuanto a Peleg, después de disparar la cólera como lo había hecho, parecía que no quedaba más en él, y también se sentó como un cordero, aunque convulsionándose un poco, como todavía con agitación nerviosa. -¡Ufl -silbó por fin-: el chubasco ha pasado a sotavento, me parece. Bildad, tú solías servir para afilar un arpón: córtame esa pluma. Mi navaja necesita piedra de afilar: eso es, gracias, Bildad. Bueno, entonces, joven; tu nombre es Ismael, ¿no decías ? Bueno, entonces, aquí te pongo Ismael, con la parte trescientosava.
“Captain Peleg,” said I, “I have a friend with me who wants to ship too — shall I bring him down to-morrow?” -Capitán Peleg -dije-, tengo conmigo un amigo que también quiere embarcarse: ¿le traigo mañana ?
“To be sure,” said Peleg. “Fetch him along, and we’ll look at him.” -Claro -dijo Peleg-. Tráele contigo, y le echaremos una mirada.
“What lay does he want?” groaned Bildad, glancing up from the Book in which he had again been burying himself. -¿Qué parte quiere ? -gruñó Bildad, levantando la mirada del libro en que se había vuelto a sepultar.
“Oh! never thee mind about that, Bildad,” said Peleg. “Has he ever whaled it any?” turning to me. -¡Ah, no te preocupes de eso, Bildad ! -dijo Peleg-. ¿Ha ido alguna vez a la pesca de la ballena ? -y se volvió hacia mí.
“Killed more whales than I can count, Captain Peleg.” -Ha matado más ballenas de las que puedo contar, capitán Peleg.
“Well, bring him along then.” -Bueno, tráele entonces.
And, after signing the papers, off I went; nothing doubting but that I had done a good morning’s work, and that the Pequod was the identical ship that Yojo had provided to carry Queequeg and me round the Cape. Y, después de firmar los papeles, me marché, sin dudar de que había aprovechado muy bien la mañana, y de que el Pequod era el mismísimo barco que Yojo había proporcionado para que nos llevara, a Queequeg y a mí, más allá del Cabo.
But I had not proceeded far, when I began to bethink me that the Captain with whom I was to sail yet remained unseen by me; though, indeed, in many cases, a whale-ship will be completely fitted out, and receive all her crew on board, ere the captain makes himself visible by arriving to take command; for sometimes these voyages are so prolonged, and the shore intervals at home so exceedingly brief, that if the captain have family, or any absorbing concernment of that sort, he does not trouble himself much about his ship in port, but leaves her to the owners till all is ready for sea. However, it is always as well to have a look at him before irrevocably committing yourself into his hands. Turning back I accosted Captain Peleg, inquiring where Captain Ahab was to be found. Pero no había llegado muy lejos, cuando empecé a considerar que el capitán con quien iba a navegar todavía había permanecido invisible para mí, aunque, desde luego, en muchos casos, un ballenero queda completamente acondicionado y recibe a bordo toda su tripulación antes que el capitán se deje ver llegando a tomar el mando: pues a veces esos viajes son tan prolongados, y los intervalos en tierra, en el puerto de origen, son tan desmesuradamente cortos, que si el capitán tiene familia, o algún interés absorbente de esta especie, no se preocupa demasiado por su barco en el puerto, sino que se lo deja a los propietarios hasta que está dispuesto para hacerse a la mar. Sin embargo, siempre está bien echarle una mirada antes de entregarse irremediablemente en sus manos. Volví atrás y me acerqué al capitán Peleg, para preguntarle dónde se encontraría el capitán Ahab.
“And what dost thou want of Captain Ahab? It’s all right enough; thou art shipped.” -¿Y qué quieres con el capitán Ahab ? Ya está de sobra bien: ya estás enrolado.
“Yes, but I should like to see him.” -Sí, pero me gustaría verle.
“But I don’t think thou wilt be able to at present. I don’t know exactly what’s the matter with him; but he keeps close inside the house; a sort of sick, and yet he don’t look so. In fact, he ain’t sick; but no, he isn’t well either. Any how, young man, he won’t always see me, so I don’t suppose he will thee. He’s a queer man, Captain Ahab — so some think — but a good one. Oh, thou’lt like him well enough; no fear, no fear. He’s a grand, ungodly, god-like man, Captain Ahab; doesn’t speak much; but, when he does speak, then you may well listen. Mark ye, be forewarned; Ahab’s above the common; Ahab’s been in colleges, as well as ‘mong the cannibals; been used to deeper wonders than the waves; fixed his fiery lance in mightier, stranger foes than whales. His lance! aye, the keenest and surest that out of all our isle! Oh! he ain’t Captain Bildad; no, and he ain’t Captain Peleg; he’s Ahab, boy; and Ahab of old, thou knowest, was a crowned king!” -Pues no creo que puedas verle por ahora. No sé exactamente qué le pasa, pero está encerrado dentro de casa, como si estuviera enfermo, aunque no tiene cara de ello. En realidad, no está enfermo, pero no, tampoco está bien. De cualquier modo, joven, no siempre me quiere ver, así que supongo que no te querrá ver. Es un hombre raro, el capitán Ahab, eso dicen algunos, pero bueno. Ah, te gustará mucho: no tengas miedo, no tengas miedo. Es un hombre grandioso, blasfemo, pero como un dios, el capitán Ahab; no habla mucho, pero cuando habla, le puedes escuchar muy bien. Fíjate, te lo aviso: Ahab está por encima de lo común; Ahab ha estado en colegios lo mismo que entre los caníbales; está acostumbrado a maravillas más profundas que las olas. ¡Su arpón ! ¡Sí, el más agudo y seguro de toda nuestra isla ! ¡Ah, no es el capitán Bildad; no, tampoco es el capitán Peleg: es Ahab, muchacho; y el antiguo Ahab, como sabes, era un rey coronado !
“And a very vile one. When that wicked king was slain, the dogs, did they not lick his blood?” -Y muy vil. Cuando mataron a aquel perverso rey, ¿no lamieron su sangre los perros ?
“Come hither to me — hither, hither,” said Peleg, with a significance in his eye that almost startled me. “Look ye, lad; never say that on board the Pequod. Never say it anywhere. Captain Ahab did not name himself .’Twas a foolish, ignorant whim of his crazy, widowed mother, who died when he was only a twelvemonth old. And yet the old squaw Tistig, at Gayhead, said that the name would somehow prove prophetic. And, perhaps, other fools like her may tell thee the same. I wish to warn thee. It’s a lie. I know Captain Ahab well; I’ve sailed with him as mate years ago; know what he is — a good man — not a pious, good man, like Bildad, but a swearing good man — something like me — only there’s a good deal more of him. Aye, aye, I know that he was never very jolly; and I know that on the passage home he was a little out of his mind for a spell; but it was the sharp shooting pains in his bleeding stump that brought that about, as any one might see. I know, too, that ever since he lost his leg last voyage by that accursed whale, he’s been a kind of moody — desperate moody, and savage sometimes; but that will all pass off. And once for all, let me tell thee and assure thee, young man, it’s better to sail with a moody good captain than a laughing bad one. So good-bye to thee — and wrong not Captain Ahab, because he happens to have a wicked name. Besides, my boy, he has a wife — not three voyages wedded — a sweet, resigned girl. Think of that; by that sweet girl that old man had a child: hold ye then there can be any utter, hopeless harm in Ahab? No, no, my lad; stricken, blasted, if he be, Ahab has his humanities!” -Ven acá: conmigo, acá, acá -dijo Peleg, con un aire significativo en la mirada que casi me sobresaltó-. Mira bien, muchacho: nunca digas eso a bordo del Pequod Nunca lo digas en ningún sitio. El capitán Ahab no se ha puesto el nombre a sí mismo. Fue una estúpida e ignorante manía de su madre, loca y viuda, que murió cuando él tenía sólo un año. Y sin embargo, la vieja india Tistig, en Gay-Head, dijo que el nombre resultaría profético de un modo u otro. Y quizá otros locos como ella te dirán lo mismo. Quiero avisarte. Es mentira. Conozco muy bien al capitán Ahab; he navegado de oficial con él hace años; sé lo que es, un buen hombre, no un hombre piadoso y bueno como Bildad, sino un hombre bueno que jura, algo así como yo, sólo que con mucho más. Sí, sí, a sé que nunca ha estado muy alegre; y sé que, en la travesía de vuelta, estuvo algún tiempo fuera de quicio, pero eran los dolores agudos y disparados de su muñón sangriento lo que le produjo eso, como cualquiera puede ver. Yo sé también que desde que perdió la pierna en el último viaje, por esa maldita ballena, está un poco raro, con humor desesperado, y a veces como loco; pero todo eso se pasará. Y de una vez para todas, permíteme decirte y asegurarte, joven, que vale más navegar con un buen capitán de humor raro que con uno malo y risueño. Así que adiós, y no ofendas al capitán Ahab porque da la casualidad de que tiene un nombre maldito. Además, muchacho, tiene mujer; no hace tres viajes que se ha casado; una muchacha dulce y resignada. Piensa en eso: con esa dulce muchacha, ese viejo ha tenido un hijo: ¿piensas entonces que puede haber en él algún mal decidido y sin esperanza ? No, no, muchacho; herido, fulminado o como sea, Ahab tiene su humanidad.
As I walked away, I was full of thoughtfulness; what had been incidentally revealed to me of Captain Ahab, filled me with a certain wild vagueness of painfulness concerning him. And somehow, at the time, I felt a sympathy and a sorrow for him, but for I don’t know what, unless it was the cruel loss of his leg. And yet I also felt a strange awe of him; but that sort of awe, which I cannot at all describe, was not exactly awe; I do not know what it was. But I felt it; and it did not disincline me towards him; though I felt impatience at what seemed like mystery in him, so imperfectly as he was known to me then. However, my thoughts were at length carried in other directions, so that for the present dark Ahab slipped my mind. Al marcharme, iba lleno de vacilaciones; lo que incidentalmente se me había revelado sobre el capitán Ahab me llenaba de un cierto loco y vago dolor respecto a él. Y al mismo tiempo, no sé cómo, sentía simpatía y pena por él, pero no sé por qué, a no ser por la cruel pérdida de su pierna. Y sin embargo, también sentía un extraño temor de él, pero esa clase de temor, que no puedo describir en absoluto, no era exactamente temor; no sé lo que era. Pero lo sentía, y no me hacía tener desvío respecto a él, aunque sentía impaciencia ante lo que parecía en él como un misterio, a pesar de lo imperfectamente que entonces le conocía. Sin embargo, mis pensamientos acabaron por ser llevados en otras direcciones, de modo que por el momento Ahab resbaló de mi mente.









CHAPTER 17

CAPITULO XVII

The Ramadan El Ramadán
As Queequeg’s Ramadan, or Fasting and Humiliation, was to continue all day, I did not choose to disturb him till towards night-fall; for I cherish the greatest respect towards everybody’s religious obligations, never mind how comical, and could not find it in my heart to undervalue even a congregation of ants worshipping a toad-stool; or those other creatures in certain parts of our earth, who with a degree of footmanism quite unprecedented in other planets, bow down before the torso of a deceased landed proprietor merely on account of the inordinate possessions yet owned and rented in his name. Como Queequeg iba a continuar todo el día su Ramadán, o Ayuno y Humillación, preferí no interrumpirle hasta cerca de la caída de la noche, pues tengo gran respeto hacia las obligaciones religiosas de cualquiera, sin que importe qué cómicas sean, y no cabe en mi corazón menospreciar siquiera a una feligresía de hormigas adorando una seta, o esas otras criaturas de ciertas regiones de nuestra tierra, que, con un grado de lacayismo sin precedentes en otros planetas, se inclinan ante el torso de un fallecido propietario agrícola meramente a causa de las desmesuradas posesiones que todavía se tienen y se arriendan en su nombre.
I say, we good Presbyterian Christians should be charitable in these things, and not fancy ourselves so vastly superior to other mortals, pagans and what not, because of their half-crazy conceits on these subjects. There was Queequeg, now, certainly entertaining the most absurd notions about Yojo and his Ramadan; — but what of that? Queequeg thought he knew what he was about, I suppose; he seemed to be content; and there let him rest. All our arguing with him would not avail; let him be, I say: and Heaven have mercy on us all — Presbyterians and Pagans alike — for we are all somehow dreadfully cracked about the head, and sadly need mending. Digo yo que los buenos cristianos presbiterianos deberíamos ser caritativos en estas cosas, y no imaginarnos tan altamente superiores a otros mortales, paganos o lo que sean, a causa de sus ideas semidementes en estos aspectos. Allí estaba ahora Queequeg, indudablemente manteniendo las más absurdas nociones sobre Yojo y su Ramadán, pero ¿y qué ? Queequeg creía saber lo que hacía, supongo; parecía estar contento, así que dejémosle en paz. De nada serviría todo lo que discutiéramos con él; dejémosle en paz, digo; y el Cielo tenga misericordia de todos nosotros, de un modo o de otro, estamos terriblemente tocados de la cabeza, y necesitamos un buen arreglo.
Towards evening, when I felt assured that all his performances and rituals must be over, I went to his room and knocked at the door; but no answer. I tried to open it, but it was fastened inside. “Queequeg,” said I softly through the key-hole: — all silent. “I say, Queequeg! why don’t you speak? It’s I — Ishmael.” But all remained still as before. I began to grow alarmed. I had allowed him such abundant time; I thought he might have had an apoplectic fit. I looked through the key-hole; but the door opening into an odd corner of the room, the key-hole prospect was but a crooked and sinister one. I could only see part of the foot-board of the bed and a line of the wall, but nothing more. I was surprised to behold resting against the wall the wooden shaft of Queequeg’s harpoon, which the landlady the evening previous had taken from him, before our mounting to the chamber. That’s strange, thought I; but at any rate, since the harpoon stands yonder, and he seldom or never goes abroad without it, therefore he must be inside here, and no possible mistake. Hacia el anochecer, cuando me sentí seguro de que debían haber terminado todas sus realizaciones y rituales, subí a su cuarto y llamé a la puerta; pero no hubo respuesta. Traté de abrirla, pero estaba sujeta por dentro. -Queequeg -dije suavemente por el ojo de la cerradura: todo callado-. Oye, Queequeg, ¿por qué no hablas ? Soy yo... Ismael. Pero todo seguía en silencio como antes. Empecé a sentirme alarmado. Le había dejado tiempo de sobra: pensé que habría tenido un ataque de apoplejía. Miré por el ojo de la cerradura, pero como la puerta daba a un rincón desviado del cuarto, la perspectiva del ojo de la cerradura era torcida y siniestra. Sólo podía ver parte de los pies de la cama y una línea de la pared. Me sorprendió observar, apoyada contra la pared, el asta de madera del arpón de Queequeg, que la patrona le había quitado la noche anterior, antes de que subiéramos al cuarto. « Es extraño -pensé-, pero, de todos modos, puesto que el arpón está ahí, y Queequeg raramente o nunca sale fuera sin él, debe estar dentro, por consiguiente, sin posible error. »
“Queequeg! — Queequeg!” — all still. Something must have happened. Apoplexy! I tried to burst open the door; but it stubbornly resisted. Running down stairs, I quickly stated my suspicions to the first person I met — the chamber-maid. “La! la!” she cried, “I thought something must the matter. I went to make the bed after breakfast, and the door was locked; and not a mouse to be heard; and it’s been just so silent ever since. But I thought, may be, you had both gone off and locked your baggage in for safe keeping. La! la, ma’am! — Mistress! murder! Mrs. Hussey! apoplexy!” — and with these cries she ran towards the kitchen, I following. -¡Queequeg, Queequeg ! Todo en silencio. Algo debía haber ocurrido. ¡Apoplejía ! Traté de abrir de un golpe la puerta, pero resistía tercamente. Corriendo escaleras abajo, rápidamente declaré mis temores a la primera persona que encontré: la criada. -¡Vaya, vaya ! -exclamó-. Pensaba que debía pasar algo. Fui a hacer la cama, después del desayuno, la puerta estaba cerrada no se oía un ratón; y desde entonces ha seguido igual de silencioso. Pero creí que quizá se habían ido ustedes dos juntos, echando la llave para dejar seguro el equipaje. ¡Vaya, vaya ! ¡Señora, ama, han matado a alguien ! ¡Señora Hussey, apoplejía ! -Y con esos gritos corrió hacia la cocina, seguida por mí.
Mrs. Hussey soon appeared, with a mustard-pot in one hand and a vinegar-cruet in the other, having just broken away from the occupation of attending to the castors, and scolding her little black boy meantime. Pronto apareció la señora Hussey, con un tarro de mostaza en una mano y una botellita de vinagre en la otra, habiendo acabado en ese momento de ocuparse de las vinagreras, y riñendo mientras tanto a su muchachito negro.
“Wood-house!” cried I, “which way to it? Run for God’s sake, and fetch something to pry open the door — the axe! — the axe! he’s had a stroke; depend upon it!” — and so saying I was unmethodically rushing up stairs again empty-handed, when Mrs. Hussey interposed the mustard-pot and vinegar-cruet, and the entire castor of her countenance. -¡La leñera ! -grité-: ¿por dónde se va ? Corran por Dios, y traigan algo para forzar la puerta: ¡El hacha, el hacha ! ¡Tiene un ataque, pueden estar seguros ! Y así diciendo, de modo incoherente volvía yo a subir las escaleras con las manos vacías, cuando la señora Hussey interpuso el tarro de mostaza, la botellita del vinagre y todo el aceite de ricino de su cara.
“What’s the matter with you, young man?” -¿Qué le pasa a usted, joven ?
“Get the axe! For God’s sake, run for the doctor, some one, while I pry it open!” -¡Traigan el hacha ! ¡Por Dios, corran por el médico, alguien, mientras yo fuerzo la puerta !
“Look here,” said the landlady, quickly putting down the vinegar-cruet, so as to have one hand free; “look here; are you talking about prying open any of my doors?” — and with that she seized my arm. “What’s the matter with you? What’s the matter with you, shipmate?” -Mire aquí -dijo la patrona, dejando en seguida la botellita del vinagre como para tener una mano libre-: mire aquí; ¿habla de forzar ninguna de mis puertas ? -Y así diciendo, me agarró el brazo-. ¿Qué le pasa a usted ? ¿Qué le pasa, marinero ?
In as calm, but rapid a manner as possible, I gave her to understand the whole case. Unconsciously clapping the vinegar-cruet to one side of her nose, she ruminated for an instant; then exclaimed — “No! I haven’t seen it since I put it there.” Running to a little closet under the landing of the stairs, she glanced in, and returning, told me that Queequeg’s harpoon was missing. “He’s killed himself,” she cried. “It’s unfort’nate Stiggs done over again there goes another counterpane — God pity his poor mother! — it will be the ruin of my house. Has the poor lad a sister? Where’s that girl? — there, Betty, go to Snarles the Painter, and tell him to paint me a sign, with — “no suicides permitted here, and no smoking in the parlor;” — might as well kill both birds at once. Kill? The Lord be merciful to his ghost! What’s that noise there? You, young man, avast there!” De modo tranquilo, pero lo más rápido posible, le di a entender todo el asunto. Apretándose inconscientemente el vinagre contra un lado de la nariz, rumió un momento, y luego exclamó: -¡No ! No lo he visto desde que lo dejé allí. Corriendo a un pequeño hueco bajo el arranque de las escaleras, echó una mirada, y al volver me dijo que faltaba el arpón de Queequeg. -Se ha matado -gritó-. Es otra vez el desgraciado Stiggs; otra colcha que se pierde: ¡Dios se compadezca de su pobre madre ! Será la ruina de mi casa. ¿Tiene alguna hermana el pobre muchacho ? ¿Dónde está esa muchacha ? Ea, Betty, ve a ver a Snarles el pintor y dile que pinte un letrero: « Se prohíbe suicidarse aquí y fumar en la sala »; así podríamos matar los dos pájaros de una vez. ¿Matarse ? ¡El Señor tenga misericordia de su alma ! ¿Qué es ese ruido de ahí ? ¡Eh, joven, quieto ahí !
And running after me, she caught me as I was again trying to force open the door. Y corriendo detrás de mí, me sujetó cuando yo volvía a intentar abrir la puerta por la fuerza.
“I won’t allow it; I won’t have my premises spoiled. Go for the locksmith, there’s one about a mile from here. But avast!” putting her hand in her side pocket, “here’s a key that’ll fit, I guess; let’s see.” And with that, she turned it in the lock; but alas! Queequeg’s supplemental bolt remained unwithdrawn within. -No lo permitiré: no quiero que me estropeen las habitaciones. Vaya por el cerrajero; hay uno cerca de una milla de aquí. Pero ¡espere ! -metiéndose la mano en el bolsillo-: aquí hay una llave que sirve, me parece; vamos a ver. Y diciendo así, dio vuelta a la llave en la cerradura, pero ¡ay ! el cerrojo suplementario de Queequeg seguía echado por dentro.
“Have to burst it open,” said I, and was running down the entry a little, for a good start, when the landlady caught at me, again vowing I should not break down her premises; but I tore from her, and with a sudden bodily rush dashed myself full against the mark. -Voy a abrirla de un golpe -dije, y ya me echaba atrás por el pasillo para tomar carrerilla, cuando la patrona me volvió a sujetar, jurando de nuevo que yo no tenía que destrozarle sus habitaciones; pero me desprendí de ella, y con un súbito empujón con todo el cuerpo, me lancé de lleno contra el blanco.
With a prodigious noise the door flew open, and the knob slamming against the wall, sent the plaster to the ceiling; and there, good heavens! there sat Queequeg, altogether cool on his hams, and holding Yojo on top of his head. He looked neither one way nor the other way but sat like a carved image with scarce a sign of active life. Con tremendo ruido, la puerta se abrió de par en par, y el tirador, golpeando con la pared, lanzó el encalado hasta el techo; y allí, ¡Cielo santo !, allí estaba Queequeg, completamente indiferente y absorto en el centro mismo de la habitación, acurrucado en cuclillas, y teniendo a Yojo encima de la cabeza. Ni miró a un lado ni a otro, sino que siguió sentado como una imagen tallada con escasos signos de vida activa.
“Queequeg,” said I, going up to him, “Queequeg, what’s the matter with you?” -Queequeg -dije, acercándome a él-, Queequeg, ¿qué te pasa ?
“He hain’t been a sittin’ so all day, has he?” said the landlady. -¿No llevará todo el día sentado ahí, eh ? -dijo la patrona.
But all we said, not a word could we drag out of him; I almost felt like pushing him over, so as to change his position, for it was almost intolerable, it seemed so painfully and unnaturally constrained; especially, as in all probability he had been sitting so for upwards of eight or ten hours, going too without his regular meals. Pero por mucho que dijimos, no pudimos arrancarle una palabra; casi me dieron ganas de derribarle de un empujón, para cambiarle de postura, pues era casi intolerable parecía tan penosa antinaturalmente forzada; sobre todo, dado que, con toda probabilidad, llevaba sentado así unas ocho o diez horas, pasándose además sin las comidas normales.
“Mrs. Hussey,” said I, “he’s alive at all events; so leave us, if you please, and I will see to this strange affair myself.” -Señora Hussey dije-, en todo caso, está vivo; de modo que déjenos, por favor, y yo mismo me ocuparé de este extraño asunto.
Closing the door upon the landlady, I endeavored to prevail upon Queequeg to take a chair; but in vain. There he sat; and all he could do — for all my polite arts and blandishments — he would not move a peg, nor say a single word, nor even look at me, nor notice my presence in the slightest way. Cerrando la puerta tras la patrona, intenté convencer a Queequeg para que tomara un asiento, pero en vano. Allí seguía sentado, eso era todo lo que podía hacer: con todas mis habilidades corteses halagos, no quería mover una clavija, ni mirarme, ni advertir más presencia del modo más leve.
I wonder, thought I, if this can possibly be a part of his Ramadan; do they fast on their hams that way in his native land. It must be so; yes, it’s a part of his creed, I suppose; well, then, let him rest; he’ll get up sooner or later, no doubt. It can’t last for ever, thank God, and his Ramadan only comes once a year; and I don’t believe it’s very punctual then. « No sé -pensé- si es posible que esto forme parte de su Ramadán; ¿ayunarán en cuclillas de este modo en su isla natal ? Debe ser así; sí, es parte de su credo, supongo; bueno, entonces, dejémosle en paz; sin duda se levantará, antes o después. No puede durar para siempre, gracias a Dios, y su Ramadán sólo toca una vez al año, y tampoco creo que entonces sea muy puntual. »
I went down to supper. After sitting a long time listening to the long stories of some sailors who had just come from a plum-pudding voyage, as they called it (that is, a short whaling-voyage in a schooner or brig, confined to the north of the line, in the Atlantic Ocean only); after listening to these plum-puddingers till nearly eleven o’clock, I went up stairs to go to bed, feeling quite sure by this time Queequeg must certainly have brought his Ramadan to a termination. But no; there he was just where I had left him; he had not stirred an inch. I began to grow vexed with him; it seemed so downright senseless and insane to be sitting there all day and half the night on his hams in a cold room, holding a piece of wood on his head. Bajé a cenar. Después de pasar un largo rato oyendo los largos relatos de unos marineros que acababan de volver de un viaje « al pastel de ciruelas » como lo llamaban (esto es, una breve travesía a la caza de ballenas en una goleta o bergantín, limitándose al norte del ecuador, y sólo en el océano Atlántico), después de escuchar a esos pasteleros hasta cerca de las once, subí para acostarme, sintiéndome muy seguro de que a esas horas Queequeg debería haber puesto fin a su Ramadán. Pero no: allí estaba donde le había dejado: no se había movido una pulgada. Empecé a sentirme molesto con él; tan absolutamente insensato y loco parecía al estarse allí sentado todo el día y mitad de la noche, en cuclillas, en un cuarto frío, sosteniendo un trozo de madera en la cabeza.
“For heaven’s sake, Queequeg, get up and shake yourself; get up and have some supper. You’ll starve; you’ll kill yourself, Queequeg.” But not a word did he reply. -Por amor de Dios, Queequeg, levántate y sacúdete; levántate y cena. Te vas a morir de hambre, te vas a matar, Queequeg. -Pero él no contestó ni palabra.
Despairing of him, therefore, I determined to go to bed and to sleep; and no doubt, before a great while, he would follow me. But previous to turning in, I took my heavy bearskin jacket, and threw it over him, as it promised to be a very cold night; and he had nothing but his ordinary round jacket on. For some time, do all I would, I could not get into the faintest doze. I had blown out the candle; and the mere thought of Queequeg — not four feet off — sitting there in that uneasy position, stark alone in the cold and dark; this made me really wretched. Think of it; sleeping all night in the same room with a wide awake pagan on his hams in this dreary, unaccountable Ramadan! Desesperando de él, por consiguiente, decidí acostarme y dormir, sin dudar de que no tardaría mucho tiempo en seguirme. Pero antes de meterme, tomé mi pesado chaquetón de « piel de oso » y se lo eché por encima, porque prometía ser una noche muy fría, él no llevaba puesta más que su chaqueta corriente. Durante algún tiempo, por más que hiciera, no pude caer en el más ligero sopor. Había apagado la vela de un soplo, y la mera idea de que Queequeg, a menos de cuatro pies de distancia, estaba sentado en esa incómoda posición, completamente solo en el frío y la oscuridad, me hacía sentir realmente desgraciado. Pensadlo: ¡dormir toda la noche en el mismo cuarto con un pagano completamente despierto y en cuclillas, en este temible e inexplicable Ramadán !
But somehow I dropped off at last, and knew nothing more till break of day; when, looking over the bedside, there squatted Queequeg, as if he had been screwed down to the floor. But as soon as the first glimpse of sun entered the window, up he got, with stiff grating joints, but with a cheerful look; limped towards me where I lay; pressed his forehead again against mine; and said his Ramadan was over. Pero, no sé cómo, me dormí por fin, y no supe más hasta que rompió el día, cuando, mirando desde la cama, vi allí acurrucado a Queequeg como si le hubieran atornillado al suelo. Pero tan pronto cómo el primer destello de sol entró por la ventana, se incorporó, con las articulaciones rígidas y crujientes, aunque con aire alegre; se acercó cojeando a donde estaba yo, apretó la frente otra vez contra la mía, y dijo que había terminado su Ramadán.
Now, as I before hinted, I have no objection to any person’s religion, be it what it may, so long as that person does not kill or insult any other person, because that other person don’t believe it also. But when a man’s religion becomes really frantic; when it is a positive torment to him; and, in fine, makes this earth of ours an uncomfortable inn to lodge in; then I think it high time to take that individual aside and argue the point with him. Ahora bien, como ya he indicado antes, no tengo objeciones contra la religión de nadie, sea cual sea, mientras esa persona no mate ni insulte a ninguna otra persona porque ésta no cree también lo mismo. Pero cuando la religión de un hombre se pone realmente frenética, cuando es un tormento decidido para él, y, dicho francamente, cuando convierte esta tierra nuestra en una incómoda posada en que alojarnos, entonces, creo que es hora de tomar aparte a ese individuo y discutir la cuestión con él.
And just so I now did with Queequeg. “Queequeg,” said I, “get into bed now, and lie and listen to me.” I then went on, beginning with the rise and progress of the primitive religions, and coming down to the various religions of the present time, during which time I labored to show Queequeg that all these Lents, Ramadans, and prolonged ham-squattings in cold, cheerless rooms were stark nonsense; bad for the health; useless for the soul; opposed, in short, to the obvious laws of Hygiene and common sense. I told him, too, that he being in other things such an extremely sensible and sagacious savage, it pained me, very badly pained me, to see him now so deplorably foolish about this ridiculous Ramadan of his. Besides, argued I, fasting makes the body cave in; hence the spirit caves in; and all thoughts born of a fast must necessarily be half-starved. This is the reason why most dyspeptic religionists cherish such melancholy notions about their hereafters. In one word, Queequeg, said I, rather digressively; hell is an idea first born on an undigested apple-dumpling; and since then perpetuated through the hereditary dyspepsias nurtured by Ramadans. Eso es lo que hice entonces con Queequeg. -Queequeg -dije-, métete en la cama, y óyeme bien quieto. Seguí luego, comenzando con la aparición y progreso de las religiones primitivas, para llegar hasta las diversas religiones de la época presente, esforzándome en ese tiempo por mostrar a Queequeg que todas esas Cuaresmas, Ramadanes y prolongados acurrucamientos en cuartos fríos y tristes eran pura insensatez; algo malo para la salud, inútil para el alma, y, en resumen, opuesto a las leyes evidentes de la higiene y el sentido común. Le dije también que aunque él en otras cosas era un salvaje tan extremadamente sensato y sagaz, ahora me hacía daño, me hacía mucho daño, al verle tan deplorablemente estúpido con ese ridículo Ramadán. Además, argüí, el ayuno debilita el cuerpo; por consiguiente, el espíritu se debilita, y todos los pensamientos nacidos de un ayuno deben por fuerza estar medio muertos de hambre. Esa es la razón por la que la mayor parte de los beatos dispépticos cultivan tan melancólicas ideas sobre su vida futura. -En una palabra, Queequeg -dije, más bien en digresión-, el infierno es una idea que nació por primera vez de un flan de manzana sin digerir, y desde entonces se ha perpetuado a través de las dispepsias hereditarias producidas por los Ramadanes.
I then asked Queequeg whether he himself was ever troubled with dyspepsia; expressing the idea very plainly, so that he could take it in. He said no; only upon one memorable occasion. It was after a great feast given by his father the king on the gaining of a great battle wherein fifty of the enemy had been killed by about two o’clock in the afternoon, and all cooked and eaten that very evening. Luego pregunté a Queequeg si él mismo sufría alguna vez de mala digestión, expresándole la idea con mucha claridad para que pudiera captarla. Dijo que no; sólo en una ocasión memorable. Fue después de una gran fiesta dada por su padre el rey, por haber ganado una gran batalla donde cincuenta de sus enemigos habían quedado muertos alrededor de las dos de la tarde, y aquella misma noche fueron guisados y comidos.
“No more, Queequeg,” said I, shuddering; “that will do;” for I knew the inferences without his further hinting them. I had seen a sailor who had visited that very island, and he told me that it was the custom, when a great battle had been gained there, to barbecue all the slain in the yard or garden of the victor; and then, one by one, they were placed in great wooden trenchers, and garnished round like a pilau, with breadfruit and cocoanuts; and with some parsley in their mouths, were sent round with the victor’s compliments to all his friends, just as though these presents were so many Christmas turkeys. -Basta, Queequeg -dije, estremeciéndome-; ya está bien -pues sabía lo que se deducía de ello sin que él me lo indicara. Yo había visto a un marinero que visitó esa misma isla, y me dijo que era costumbre, cuando se ganaba una gran batalla, hacer una barbacoa con todos los muertos en el jardín de la casa del vencedor; y luego, uno por uno, los ponían en grandes trincheros de madera y los aderezaban alrededor como un pilar, con frutos del árbol del pan con cocos; así, con un poco de perejil en la boca, eran enviados por todas partes con los saludos del vencedor a sus amigos, igual que si esos regalos fueran pavos de Navidad.
After all, I do not think that my remarks about religion made much impression upon Queequeg. Because, in the first place, he somehow seemed dull of hearing on that important subject, unless considered from his own point of view; and, in the second place, he did not more than one third understand me, couch my ideas simply as I would; and, finally, he no doubt thought he knew a good deal more about the true religion than I did. He looked at me with a sort of condescending concern and compassion, as though he thought it a great pity that such a sensible young man should be so hopelessly lost to evangelical pagan piety. Después de todo, no creo que mis observaciones sobre la religión hicieran mucha impresión en Queequeg; en primer lugar, porque parecía un poco duro de oído, no sé por qué, en ese importante tema, a no ser que se considerara desde su propio punto de vista; en segundo lugar, porque no me entendía más de la tercera parte, por muy sencillamente que yo presentara mis ideas; y, finalmente, porque él creía sin duda que sabía mucho más de religión que yo. Me miraba con una especie de interés y compasión condescendientes, como si juzgara una gran lástima que un joven tan sensato estuviera tan desesperanzadoramente perdido en la pagana piedad evangélica.
At last we rose and dressed; and Queequeg, taking a prodigiously hearty breakfast of chowders of all sorts, so that the landlady should not make much profit by reason of his Ramadan, we sallied out to board the Pequod, sauntering along, and picking our teeth with halibut bones. Por fin nos levantamos nos vestimos, Queequeg tomó un prodigioso y cordial desayuno de calderetas de pescado de todas clases, de modo que la patrona no saliera ganando mucho a causa de su Ramadán, tras de lo cual salimos para subir a bordo del Pequod, paseando tranquilamente y mondándonos los dientes con espinas de hipogloso.









CHAPTER 18

CAPITULO XVIII

His Mark Su señal
As we were walking down the end of the wharf towards the ship, Queequeg carrying his harpoon, Captain Peleg in his gruff voice loudly hailed us from his wigwam, saying he had not suspected my friend was a cannibal, and furthermore announcing that he let no cannibals on board that craft, unless they previously produced their papers. Cuando llegábamos al extremo del muelle hacia el barco, llevando Queequeg su arpón al hombro, el capitán Peleg, con su áspera voz, nos saludó desde su cabaña india, diciendo que no había sospechado que mi amigo fuera un caníbal, y anunciando además que no consentía caníbales a bordo de aquella embarcación, a no ser que mostraran antes sus papeles.
“What do you mean by that, Captain Peleg?” said I, now jumping on the bulwarks, and leaving my comrade standing on the wharf. -¿Qué quiere decir con eso, capitán Peleg ? -dije, saltando ya a las amuradas y dejando a mi camarada de pie en el muelle.
“I mean,” he replied, “he must show his papers.” -Quiero decir -contestó- que debe enseñar sus papeles.
“Yes,” said Captain Bildad in his hollow voice, sticking his head from behind Peleg’s, out of the wigwam. “He must show that he’s converted. Son of darkness,” he added, turning to Queequeg, “art thou at present in communion with any Christian church?” -Sí -dijo el capitán Bildad, con su voz hueca, sacando la cabeza, detrás de la de Peleg, desde la cabaña india-: Debe mostrar que está convertido. Hijo de la tiniebla -añadió, volviéndose hacia Queequeg-: ¿estás actualmente en comunión con alguna iglesia cristiana ?
“Why,” said I, “he’s a member of the first Congregational Church.” Here be it said, that many tattooed savages sailing in Nantucket ships at last come to be converted into the churches. -¡Cómo ! --dije yo-: es miembro de la Primera Iglesia Congregacionalista. -Aquí ha de decirse que muchos salvajes tatuados que navegan en barcos de Nantucket acaban por convertirse a alguna de las iglesias.
“First Congregational Church,” cried Bildad, “what! that worships in Deacon Deuteronomy Coleman’s meeting-house?” and so saying, taking out his spectacles, he rubbed them with his great yellow bandana handkerchief, and putting them on very carefully, came out of the wigwam, and leaning stiffly over the bulwarks, took a good long look at Queequeg. -La Primera Iglesia Congregacionalista -gritó Bildad-, ¡qué !, ¿la que reza en la casa de reunión del diácono Deuteronomy Coleman ? -Y así diciendo, se quitó los lentes, los frotó con un gran pañuelo de seda amarilla con lunares, y, poniéndoselos con mucho cuidado, salió de la cabaña india, y se inclinó rígidamente sobre las amuradas para mirar con toda calma a Queequeg.
“How long hath he been a member?” he then said, turning to me; “not very long, I rather guess, young man.” -¿Cuánto tiempo hace que es miembro ? -dijo luego, volviéndose hacia mí-: no será mucho, supongo, joven.
“No,” said Peleg, “and he hasn’t been baptized right either, or it would have washed some of that devil’s blue off his face.” -No -dijo Peleg-, y tampoco le han bautizado como es debido, o si no, se le habría lavado de la cara un poco de ese azul de diablo.
“Do tell, now,” cried Bildad, “is this Philistine a regular member of Deacon Deuteronomy’s meeting? I never saw him going there, and I pass it every Lord’s day.” -Dime, entonces -gritó Bildad-: ¿este filisteo es miembro regular de la reunión del diácono Deuteronomy ? Nunca le he visto ir allí, y yo voy todos los días del Señor.
“I don’t know anything about Deacon Deuteronomy or his meeting,” said I; “all I know is, that Queequeg here is a born member of the First Congregational Church. He is a deacon himself, Queequeg is.” -Yo no sé nada del diácono Deuteronomy ni de su reunión -dije-, todo lo que sé es que este Queequeg es miembro por nacimiento de la Primera Iglesia Congregacionalista. El también es diácono, el mismo Queequeg.
“Young man,” said Bildad sternly, “thou art skylarking with me — explain thyself, thou young Hittite. What church dost thee mean? answer me.” -Joven -dijo Bildad severamente-, estás bromeando conmigo: explícate, joven hetita. ¿A qué iglesia te refieres ? Respóndeme.
Finding myself thus hard pushed, I replied, “I mean, sir, the same ancient Catholic Church to which you and I, and Captain Peleg there, and Queequeg here, and all of us, and every mother’s son and soul of us belong; the great and everlasting First Congregation of this whole worshipping world; we all belong to that; only some of us cherish some crotchets no ways touching the grand belief; in that we all join hands.” Encontrándome tan apremiado, contesté: -Quiero decir, capitán, la misma antigua Iglesia universal a que pertenecemos usted yo, y aquí, el capitán Peleg, ahí Queequeg, y todos nosotros, todo hijo de madre todo bicho viviente; la grande y perenne Primera Congregación de este entero mundo en adoración: todos pertenecemos a ella; sólo que algunos de nosotros cultivamos algunas extravagancias que de ningún modo tocan a la gran creencia: en ésa, todos unimos nuestras manos.
“Splice, thou mean’st splice hands,” cried Peleg, drawing nearer. “Young man, you’d better ship for a missionary, instead of a fore-mast hand; I never heard a better sermon. Deacon Deuteronomy — why Father Mapple himself couldn’t beat it, and he’s reckoned something. Come aboard, come aboard: never mind about the papers. I say, tell Quohog there — what’s that you call him? tell Quohog to step along. By the great anchor, what a harpoon he’s got there! looks like good stuff that; and he handles it about right. I say, Quohog, or whatever your name is, did you ever stand in the head of a whale-boat? did you ever strike a fish?” -Empalmamos las manos, querrás decir que las empalmamos -gritó Peleg, acercándose-. Joven, mejor sería que te embarcaras como misionero, en vez de ir como marinero ante el mástil: nunca he oído un sermón mejor. El diácono Deuteronomy... bueno, ni el mismo padre Mapple lo podría mejorar, y no es un cualquiera. Ven a bordo, ven a bordo; no te preocupes por los papeles. Oye, dile a ese Quohog; ¿cómo le llamas ? Dile a Quohog que venga acá. ¡Por el ancla mayor, qué arpón lleva ahí ! Parece cosa buena, y lo maneja muy bien. Oye, Quohog, o como te llames, ¿alguna vez has ido a la proa de una ballenera ?, ¿alguna vez has cazado un pez ?
Without saying a word, Queequeg, in his wild sort of way, jumped upon the bulwarks, from thence into the bows of one of the whale-boats hanging to the side; and then bracing his left knee, and poising his harpoon, cried out in some such way as this: — Sin decir palabra, Queequeg, con sus maneras extraviadas, saltó sobre las amuradas, y de allí a la proa de una de las lanchas balleneras que colgaban sobre el costado; y entonces, doblando la rodilla izquierda y blandiendo el arpón, gritó algo así como:
“Cap’ain, you see him small drop tar on water dere? You see him? well, spose him one whale eye, well, den!” and taking sharp aim at it, he darted the iron right over old Bildad’s broad brim, clean across the ship’s decks, and struck the glistening tar spot out of sight. -Capitán, ¿ver gota pequeña de brea allí en agua ?, ¿ver ? Bueno, piense ojo de ballena, y entonces, ¡zas ! Y apuntando bien, disparó el hierro por encima mismo del ancho sombrero de Bildad, y a través de toda la cubierta del barco, hasta dar en la brillante mancha de brea, haciéndola desaparecer de la vista.
“Now,” said Queequeg, quietly, hauling in the line, “spos-ee him whale-e eye; why, dad whale dead.” -Bueno -dijo Queequeg, recogiendo tranquilamente la lanza-: suponer ojo de ballena; entonces, ballena muerta.
“Quick, Bildad,” said Peleg, his partner, who, aghast at the close vicinity of the flying harpoon, had retreated towards the cabin gangway. “Quick, I say, you Bildad, and get the ship’s papers. We must have Hedgehog there, I mean Quohog, in one of our boats. Look ye, Quohog, we’ll give ye the ninetieth lay, and that’s more than ever was given a harpooneer yet out of Nantucket.” -Deprisa, Bildad -dijo su socio Peleg, que, horrorizado ante la proximidad inmediata del arpón volante, se había retirado hasta la entrada de la cabina- deprisa, digo, Bildad, trae los papeles del barco. Tenemos que tener aquí a ese Hedgehog, quiero decir Quohog, en una de nuestras lanchas. Mira, Quohog, te daremos una parte de noventa, y eso es más de lo que se ha dado nunca a un arponero salido de Nantucket.
So down we went into the cabin, and to my great joy Queequeg was soon enrolled among the same ship’s company to which I myself belonged. Así que entramos en la cabina, y con gran alegría mía, Queequeg quedó pronto enrolado en la tripulación del mismo barco a que pertenecía yo.
When all preliminaries were over and Peleg had got everything ready for signing, he turned to me and said, “I guess, Quohog there don’t know how to write, does he? I say, Quohog, blast ye! dost thou sign thy name or make thy mark? Terminamos los preliminares, cuando Peleg tenía todo dispuesto para firmar, se volvió a mí y dijo: -Supongo que este Quohog no sabe escribir, ¿no ? Digo, Quohog, maldito seas, ¿sabes firmar o poner tu señal ?
But at this question, Queequeg, who had twice or thrice before taken part in similar ceremonies, looked no ways abashed; but taking the offered pen, copied upon the paper, in the proper place, an exact counterpart of a queer round figure which was tattooed upon his arm; so that through Captain Peleg’s obstinate mistake touching his appellative, it stood something like this: — Pero ante esta pregunta, Queequeg, que ya había tomado parte dos o tres veces en ceremonias semejantes, no pareció de ningún modo cohibido, sino que, tomando la pluma que le ofrecían, copió en el papel, en el lugar adecuado, una exacta reproducción de una extraña figura en redondo que llevaba tatuada en el brazo, de modo que, por la obstinada equivocación del capitán Peleg respecto a su nombre, quedó algo así como:
Quohog.
his X mark.
Quohog
su + señal
Meanwhile Captain Bildad sat earnestly and steadfastly eyeing Queequeg, and at last rising solemnly and fumbling in the huge pockets of his broadskirted drab coat took out a bundle of tracts, and selecting one entitled “The Latter Day Coming; or No Time to Lose,” placed it in Queequeg’s hands, and then grasping them and the book with both his, looked earnestly into his eyes, and said, “Son of darkness, I must do my duty by thee; I am part owner of this ship, and feel concerned for the souls of all its crew; if thou still clingest to thy Pagan ways, which I sadly fear, I beseech thee, remain not for aye a Belial bondsman. Spurn the idol Bell, and the hideous dragon; turn from the wrath to come; mind thine eye, I say; oh! goodness gracious! steer clear of the fiery pit!” Mientras tanto, el capitán Bildad seguía observando a Queequeg con gravedad fijeza, por fin, levantándose solemnemente hurgando en los grandes bolsillos de su chaquetón grisáceo de anchos faldones, sacó un manojo de folletos y, eligiendo uno titulado « Se Acerca el Día del juicio; o, No Hay Tiempo que Perder », lo puso en las manos de Queequeg, y luego, agarrándoselas con las suyas, junto con el libro, le miró a los ojos y dijo: -Hijo de la tiniebla, tengo que cumplir mi deber contigo; soy copropietario de este barco, y me siento responsable de las almas de toda su tripulación; si sigues aferrándote a tus maneras paganas, como me temo tristemente, te exhorto a que no permanezcas para siempre jamás como siervo de Belial. Desdeña al ídolo Bel y al horrendo dragón; apártate de la cólera venidera; anda con ojo, quiero decir; ¡ay, por la gracia divina ! ¡Gobierna a lo largo del abismo de la condenación !
Something of the salt sea yet lingered in old Bildad’s language, heterogeneously mixed with Scriptural and domestic phrases. Algo de sal marina quedaba todavía en el lenguaje del viejo Bildad, mezclado de modo heterogéneo con frases bíblicas y domésticas.
“Avast there, avast there, Bildad, avast now spoiling our harpooneer,” Peleg. “Pious harpooneers never make good voyagers — it takes the shark out of ‘em; no harpooneer is worth a straw who aint pretty sharkish. There was young Nat Swaine, once the bravest boat-header out of all Nantucket and the Vineyard; he joined the meeting, and never came to good. He got so frightened about his plaguy soul, that he shrinked and sheered away from whales, for fear of after-claps, in case he got stove and went to Davy Jones.” -Deja, déjate de eso, Bildad, deja de echar a perder a nuestro arponero -gritó Peleg-. Los arponeros piadosos nunca son buenos navegantes: eso les quita la fuerza, y no hay arponero que valga una paja que no sea muy fiero. Ahí estaba el joven Nat Swaine, que en otro tiempo fue el más valiente en la proa de todas las lanchas balleneras de Nantucket del Vineyard: empezó a ir a la capilla, no llegó nunca a ser nada bueno. Se puso tan asustado por su alma viciada que se echó atrás se apartó de las ballenas por temor a las consecuencias en caso de que le desfondaran y le mandaran con Davy Jones.
“Peleg! Peleg!” said Bildad, lifting his eyes and hands, “thou thyself, as I myself, hast seen many a perilous time; thou knowest, Peleg, what it is to have the fear of death; how, then, can’st thou prate in this ungodly guise. Thou beliest thine own heart, Peleg. Tell me, when this same Pequod here had her three masts overboard in that typhoon on Japan, that same voyage when thou went mate with Captain Ahab, did’st thou not think of Death and the Judgment then?” -¡Peleg, Peleg ! -dijo Bildad, levantando los ojos y las manos-, tú mismo, como yo, has pasado momentos de peligro; tú sabes, Peleg, lo que es tener miedo a la muerte: entonces, ¿cómo puedes charlar de ese modo impío ? Mientes contra tu propio corazón, Peleg. Dime, cuando este mismo Pequod perdió los tres palos por la borda en aquel tifón en el Japón, en ese mismo viaje en que fuiste de segundo de Ahab, ¿no pensaste entonces en la Muerte y el juicio ?
“Hear him, hear him now,” cried Peleg, marching across the cabin, and thrusting his hands far down into his pockets, — “hear him, all of ye. Think of that! When every moment we thought the ship would sink! Death and the Judgment then? What? With all three masts making such an everlasting thundering against the side; and every sea breaking over us, fore and aft. Think of Death and the Judgment then? No! no time to think about death then. Life was what Captain Ahab and I was thinking of; and how to save all hands how to rig jury-masts how to get into the nearest port; that was what I was thinking of.” -¡Oídle ahora, oídle ahora ! -exclamó Peleg, dando vueltas por la cabina, y con las manos bien metidas en los bolsillos-, oídle todos. ¡Pensad en eso ! ¡Cuando a cada momento pensábamos que se iba a hundir el barco ! ¿La Muerte y el juicio entonces ? ¡No ! No había tiempo entonces de pensar en la Muerte. En la vida, es en lo que pensábamos el capitán Ahab yo, y en cómo salvar a toda la tripulación, cómo aparejar bandolas, y cómo llegar al puerto más cercano; en eso es en lo que estaba pensando.
Bildad said no more, but buttoning up his coat, stalked on deck, where we followed him. There he stood, very quietly overlooking some sailmakers who were mending a top-sail in the waist. Now and then he stooped to pick up a patch, or save an end of tarred twine, which otherwise might have been wasted. Bildad no dijo más, sino que, abotonándose hasta arriba su chaquetón, salió a grandes zancadas hasta cubierta, adonde le seguimos. Allí se quedó, vigilando calladamente a unos veleros que remendaban una gavia en el combés. De vez en cuando se agachaba a recoger un trozo de lona o a aprovechar un cabo del hilo embreado, que de otro modo se hubieran desperdiciado.









CHAPTER 19

CAPITULO XIX,c.

The Prophet El profeta
“Shipmates, have ye shipped in that ship?” -Marineros, ¿os habéis enrolado en ese barco ?
Queequeg and I had just left the Pequod, and were sauntering from the water, for the moment each occupied with his own thoughts, when the above words were put to us by a stranger, who, pausing before us, levelled his massive forefinger at the vessel in question. He was but shabbily apparelled in faded jacket and patched trowsers; a rag of a black handkerchief investing his neck. A confluent smallpox had in all directions flowed over his face, and left it like the complicated ribbed bed of a torrent, when the rushing waters have been dried up. Queequeg yo acabábamos de dejar el Pequod y nos alejábamos tranquilamente del agua, cada cual ocupado por el momento en sus propios pensamientos, cuando nos dirigió las anteriores palabras un desconocido que, deteniéndose ante nosotros, apuntó con su macizo índice al navío en cuestión. Iba desastradamente vestido con un chaquetón descolorido y pantalones remendados, mientras que un jirón de pañuelo negro revestía su cuello. Una densa viruela había fluido por su cara en todas las direcciones, dejándola como el complicado lecho en escalones de un torrente cuando se han secado las aguas precipitadas.
“Have ye shipped in her?” he repeated. -¿Os habéis enrolado en él ? -repitió.
“You mean the ship Pequod, I suppose,” said I, trying to gain a little more time for an uninterrupted look at him. -Supongo que se refiere al barco Pequod-dije, tratando de ganar un poco más de tiempo para mirarle sin interrupción.
“Aye, the Pequod — that ship there,” he said, drawing back his whole arm and then rapidly shoving it straight out from him-, with the fixed bayonet of his pointed finger darted full at the object. -Eso es, el Pequod ese barco -dijo, echando atrás el brazo entero, y luego lanzándolo rápidamente por delante, derecho, con la bayoneta calada de su dedo disparada de lleno hacia su objetivo.
“Yes,” said I, “we have just signed the articles.” -Sí -dije-, acabamos de firmar el contrato. -
“Anything down there about your souls?” ¿Y se hacía constar algo en él sobre vuestras almas ?
“About what?” -¿Sobre qué ?
“Oh, perhaps you hav’n’t got any,” he said quickly. “No matter though, I know many chaps that hav’n’t got any, — good luck to ‘em; and they are all the better off for it. A soul’s a sort of a fifth wheel to a wagon.” -Ah, quizá no tengáis almas -dijo rápidamente-. No importa, sin embargo: conozco a más de un muchacho que no tiene alma: buena suerte, con eso está mejor. Un alma es una especie de quita rueda para un carro.
“What are you jabbering about, shipmate?” said I. -¿De qué anda cotorreando, compañero ? -dije.
“He’s got enough, though, to make up for all deficiencies of that sort in other chaps,” abruptly said the stranger, placing a nervous emphasis upon the word he. -Quizá él sea suficiente, sin embargo, para compensar todas las deficiencias de esta especie en otros muchachos -dijo bruscamente el desconocido, poniendo nerviosos énfasis en la palabra él.
“Queequeg,” said I, “let’s go; this fellow has broken loose from somewhere; he’s talking about something and somebody we don’t know.” -Queequeg -dije-, vámonos; este tipo se ha escapado de algún sitio; habla de algo y de alguien que no conocemos.
“Stop!” cried the stranger. “Ye said true — ye hav’n’t seen Old Thunder yet, have ye?” -¡Alto ! -gritó el desconocido-. Decís la verdad: no habéis visto todavía al Viejo Trueno, ¿eh ?
“Who’s Old Thunder?” said I, again riveted with the insane earnestness of his manner. -¿Quien es el Viejo Trueno ? -dije, otra vez aprisionado por la loca gravedad de sus modales.
“Captain Ahab.” -El capitán Ahab.
“What! the captain of our ship, the Pequod?” -¿Cómo ?, ¿el capitán de nuestro barco, el Pequod ?
“Aye, among some of us old sailor chaps, he goes by that name. Ye hav’n’t seen him yet, have ye?” -Sí, entre algunos de nosotros, los viejos marinos, se le llama así. No le habéis visto todavía, ¿eh ?
“No, we hav’n’t. He’s sick they say, but is getting better, and will be all right again before long.” -No, no le hemos visto. Dicen que está enfermo, pero que se está poniendo mejor, y no tardará en estar bien del todo.
“All right again before long!” laughed the stranger, with a solemnly derisive sort of laugh. “Look ye; when Captain Ahab is all right, then this left arm of mine will be all right; not before.” -¡No tardará en estar bien del todo ! -se rió el desconocido, con una risa solemne y despreciativa-. Mirad, cuando el capitán Ahab esté bien del todo, entonces su brazo izquierdo vendrá derecho a ser mío, no antes.
“What do you know about him?” -¿Qué sabe de él ?
“What did they tell you about him? Say that!” -¿Qué sabéis vosotros de él ? ¡Decid eso !
“They didn’t tell much of anything about him; only I’ve heard that he’s a good whale-hunter, and a good captain to his crew.” -No nos han dicho mucho de él; sólo he oído que es un buen cazador de ballenas, y un buen capitán para la tripulación.
“That’s true, that’s true — yes, both true enough. But you must jump when he gives an order. Step and growl; growl and go — that’s the word with Captain Ahab. But nothing about that thing that happened to him off Cape Horn, long ago, when he lay like dead for three days and nights; nothing about that deadly skrimmage with the Spaniard afore the altar in Santa? — heard nothing about that, eh? Nothing about the silver calabash he spat into? And nothing about his losing his leg last voyage, according to the prophecy. Didn’t ye hear a word about them matters and something more, eh? No, I don’t think ye did; how could ye? Who knows it? Not all Nantucket, I guess. But hows’ever, mayhap, ye’ve heard tell about the leg, and how he lost it; aye, ye have heard of that, I dare say. Oh, yes, that every one knows a’most — I mean they know he’s only one leg; and that a parmacetti took the other off.” -Es verdad, es verdad; sí, las dos cosas son bastante verdad. Pero tenéis que saltar cuando él dé una orden. Moverse y gruñir, gruñir y marchar; ésa es la consigna con el capitán Ahab. Pero ¿nada sobre aquello que le pasó a la altura del cabo de Hornos, hace mucho, cuando estuvo como muerto tres días con sus noches; nada de aquella esgrima mortal con el español ante el altar de Santa ? ¿No habéis oído nada de eso ? ¿Nada sobre la calabaza de plata en que escupió ? ¿Y nada de que perdió la pierna en su último viaje, conforme a la profecía ? ¿No habéis oído una palabra sobre esas cosas y algo más, eh ? No, no creo que lo hayáis oído; ¿cómo podríais ? ¿Quién lo sabe ? No toda Nantucket, supongo. Pero de todos modos, quizá hayáis oído hablar por casualidad de la pierna, y de cómo la perdió; sí, habéis oído hablar de eso, me atrevo a decir. Ah, sí, eso lo saben casi todos: quiero decir, que ahora no tiene más que una pierna, y que un cachalote se le llevó la otra.
“My friend,” said I, “what all this gibberish of yours is about, I don’t know, and I don’t much care; for it seems to me that you must be a little damaged in the head. But if you are speaking of Captain Ahab, of that ship there, the Pequod, then let me tell you, that I know all about the loss of his leg.” -Amigo mío -dije-: no sé a qué viene toda esa cháchara, ni me importa, porque me parece que debe estar un poco estropeado de la cabeza. Pero si habla del capitán Ahab, de este barco, el Pequod;, entonces permítame decirle que lo sé todo sobre la pérdida de la pierna.
“All about it, eh — sure you do? all? -Todo sobre ella... ¿De veras ?, ¿todo ?
“Pretty sure.” -Por supuesto.
With finger pointed and eye levelled at the Pequod, the beggar-like stranger stood a moment, as if in a troubled reverie; then starting a little, turned and said: — “Ye’ve shipped, have ye? Names down on the papers? Well, well, what’s signed, is signed; and what’s to be, will be; and then again, perhaps it won’t be, after all. Any how, it’s all fixed and arranged already; and some sailors or other must go with him, I suppose; as well these as any other men, God pity ‘em! Morning to ye, shipmates, morning; the ineffable heavens bless ye; I’m sorry I stopped ye.” Con el dedo extendido los ojos apuntando hacia el Pequod el desconocido de aspecto de mendigo se quedó un momento como en un ensueño turbado; luego, sobresaltándose un poco, se volvió y dijo: -Os habéis enrolado, ¿eh ? ¿Los nombres puestos en el papel ? Bueno, bueno, lo que está firmado, firmado está; y lo que ha de ser, será; y luego, también, a lo mejor no será, después de todo. De cualquier modo, todo está fijado a y arreglado; y unos marineros u otros tendrán que ir con él, supongo; lo mismo da éstos que cualquier otros hombres. ¡Dios tenga compasión de ellos ! Buenos días, marineros, buenos días; los inefables Cielos os bendigan: lamento haberos detenido
“Look here, friend,” said I, “if you have anything important to tell us, out with it; but if you are only trying to bamboozle us, you are mistaken in your game; that’s all I have to say.” -Mire acá, amigo -dije-: si tiene algo importante que decirnos, fuera con ello; pero si sólo trata de enredarnos, se equivoca en el juego; eso es todo lo que tengo que decirle.
“And it’s said very well, and I like to hear a chap talk up that way; you are just the man for him — the likes of ye. Morning to ye, shipmates, morning! Oh! when ye get there, tell ‘em I’ve concluded not to make one of ‘em.” -¡Y está muy bien dicho, y me gusta oír a un muchacho expresarse de ese modo; eres el hombre que le hace falta a él..., gente como tú ! Buenos días, marineros, buenos días. ¡Ah, cuando estéis allí, decidles que he decidido no ser uno de ellos !
“Ah, my dear fellow, you can’t fool us that way — you can’t fool us. It is the easiest thing in the world for a man to look as if he had a great secret in him.” -Ah, mi querido amigo, no nos puede engañar de ese modo; no nos puede engañar. La cosa más fácil del mundo es poner cara de que se tiene dentro un gran secreto.
“Morning to ye, shipmates, morning.” -Buenos días, marineros, tened muy buenos días.
“Morning it is,” said I. “Come along, Queequeg, let’s leave this crazy man. But stop, tell me your name, will you?” -Sí que son buenos -dije-. Vamos allá, Queequeg, dejemos a este loco. Pero, alto, dígame su nombre, ¿quiere ?
“Elijah.” -¡Elías !
Elijah! thought I, and we walked away, both commenting, after each other’s fashion, upon this ragged old sailor; and agreed that he was nothing but a humbug, trying to be a bugbear. But we had not gone perhaps above a hundred yards, when chancing to turn a corner, and looking back as I did so, who should be seen but Elijah following us, though at a distance. Somehow, the sight of him struck me so, that I said nothing to Queequeg of his being behind, but passed on with my comrade, anxious to see whether the stranger would turn the same corner that we did. He did; and then it seemed to me that he was dogging us, but with what intent I could not for the life of me imagine. This circumstance, coupled with his ambiguous, half-hinting, half-revealing, shrouded sort of talk, now begat in me all kinds of vague wonderments and half-apprehensions, and all connected with the Pequod; and Captain Ahab; and the leg he had lost; and the Cape Horn fit; and the silver calabash; and what Captain Peleg had said of him, when I left the ship the day previous; and the prediction of the squaw Tistig; and the voyage we had bound ourselves to sail; and a hundred other shadowy things. « ¡Elías ! », pensé; y nos marchamos comentando, cada cual a su modo, sobre ese viejo marinero andrajoso; y estuvimos de acuerdo en que no era nada sino un impostor que quería hacer el coco. Pero no habíamos recorrido quizá unas cien yardas, cuando, al volverme por casualidad doblando una esquina, ¡a quién vi sino a Elías que nos seguía, aunque a distancia ! No sé por qué, el verle me impresionó de tal modo que no dije nada a Queequeg de que venía detrás, sino que seguí andando con mi compañero, afanoso de ver si el desconocido doblaría la misma esquina que nosotros. Así lo hizo, y entonces me pareció que nos espiaba, pero no podía imaginar por qué, ni por nada del mundo. Esta circunstancia, unida a su manera de hablar, ambigua, embozada, medio sugiriendo y medio revelando, produjo entonces en mí toda clase de vagas sospechas y semiaprensiones, todo ello en relación con el Pequod y el capitán Ahab, la pierna que había perdido, el ataque en el cabo de Hornos, la calabaza de plata, y lo que había dicho de él el capitán Peleg, cuando yo salí del barco, el día anterior, la predicción de la india Tistig, el viaje que nos habíamos comprometido a emprender, y otras cien cosas sombrías.
I was resolved to satisfy myself whether this ragged Elijah was really dogging us or not, and with that intent crossed the way with Queequeg, and on that side of it retraced our steps. But Elijah passed on, without seeming to notice us. This relieved me; and once more, and finally as it seemed to me, I pronounced him in my heart, a humbug. Estaba decidido a cerciorarme de si ese andrajoso Elías realmente nos espiaba o no, y con esa intención crucé la calle con Queequeg, y por ese lado volví sobre nuestros pasos. Pero Elías pasó adelante, sin parecer advertirnos. Esto me alivió, una vez .más, a mi parecer de modo definitivo, le sentencié en mi corazón por un impostor.









CHAPTER 20

CAPITULO XX

All Astir En plena agitación
A day or two passed, and there was great activity aboard the Pequod. Not only were the old sails being mended, but new sails were coming on board, and bolts of canvas, and coils of rigging; in short, everything betokened that the ship’s preparations were hurrying to a close. Captain Peleg seldom or never went ashore, but sat in his wigwam keeping a sharp look-out upon the hands: Bildad did all the purchasing and providing at the stores; and the men employed in the hold and on the rigging were working till long after night-fall. Pasaron un día o dos, hubo gran actividad a bordo del Pequod. No sólo se remendaban las velas viejas, sino que se subían a bordo velas nuevas, y piezas de lona y rollos de jarcia; en resumen, todo indicaba que los preparativos del barco se apresuraban a su conclusión. El capitán Peleg rara vez o nunca bajaba a tierra, sino que estaba sentado en su cabaña india manteniendo una estrecha vigilancia sobre los tripulantes. Bildad hacía todas las compras y provisiones en los almacenes; y los hombres empleados en la bodega y en los aparejos trabajaban hasta mucho después de medianoche.
On the day following Queequeg’s signing the articles, word was given at all the inns where the ship’s company were stopping, that their chests must be on board before night, for there was no telling how soon the vessel might be sailing. So Queequeg and I got down our traps, resolving, however, to sleep ashore till the last. But it seems they always give very long notice in these cases, and the ship did not sail for several days. But no wonder; there was a good deal to be done, and there is no telling how many things to be thought of, before the Pequod was fully equipped. Al día siguiente de firmar Queequeg el contrato, se mandó aviso a todas las posadas donde se alojaba la gente del barco de que sus cofres debían estar a bordo antes de la noche, pues no cabía prever qué pronto podría zarpar el barco. Así que Queequeg y yo llevamos nuestros bártulos, aunque decididos a dormir en tierra hasta el final. Pero parece que en esos casos avisan con mucha anticipación, y el barco no zarpó en varios dias. No es extraño; había mucho quehacer, y no se puede calcular en cuántas cosas había que pensar antes que el Pequod quedara completamente equipado.
Every one knows what a multitude of things — beds, sauce-pans, knives and forks, shovels and tongs, napkins, nut-crackers, and what not, are indispensable to the business of housekeeping. Just so with whaling, which necessitates a three-years’ housekeeping upon the wide ocean, far from all grocers, costermongers, doctors, bakers, and bankers. And though this also holds true of merchant vessels, yet not by any means to the same extent as with whalemen. For besides the great length of the whaling voyage, the numerous articles peculiar to the prosecution of the fishery, and the impossibility of replacing them at the remote harbors usually frequented, it must be remembered, that of all ships, whaling vessels are the most exposed to accidents of all kinds, and especially to the destruction and loss of the very things upon which the success of the voyage most depends. Hence, the spare boats, spare spars, and spare lines and harpoons, and spare everythings, almost, but a spare Captain and duplicate ship. Todo el mundo sabe qué multitud de cosas -camas, cacerolas, cuchillos, tenedores, palas y tenazas, servilletas, cascanueces y qué sé yo- son indispensables para el asunto de llevar una casa. Lo mismo ocurre con la pesca de la ballena, que requiere tres años de llevar una casa sobre el ancho océano, lejos de todos los tenderos, fruteros, médicos, panaderos y banqueros. Y aunque esto también es cierto de los barcos mercantes, sin embargo no lo es hasta el mismo punto que en los balleneros. Pues además de la gran duración del viaje de la pesca de la ballena, del gran número de artículos requeridos para llevar a cabo la pesca, y de la imposibilidad de reemplazarlos en los remotos puertos que suelen frecuentarse, se debe recordar que, entre todos los barcos, los balleneros son los más expuestos a accidentes de todas clases, especialmente, a la destrucción pérdida de las mismas cosas de que depende más el éxito del viaje. De aquí los botes de repuesto, las vergas de repuesto, las estachas y arpones de repuesto, los repuestos de todo, casi, salvo un capitán de repuesto un duplicado del barco.
At the period of our arrival at the Island, the heaviest storage of the Pequod had been almost completed; comprising her beef, bread, water, fuel, and iron hoops and staves. But, as before hinted, for some time there was a continual fetching and carrying on board of divers odds and ends of things, both large and small. En la época de nuestra llegada a la isla, el aprovisionamiento más pesado del Pequod estaba casi completo, comprendiendo la carne, galleta, agua, combustible zunchos duelas de hierro. Pero, como ya se indicó más arriba, durante algún tiempo hubo un continuo acarreo a bordo de diversas cosas sueltas, tanto grandes como pequeñas.
Chief among those who did this fetching and carrying was Captain Bildad’s sister, a lean old lady of a most determined and indefatigable spirit, but withal very kindhearted, who seemed resolved that, if she could help it, nothing should be found wanting in the Pequod, after once fairly getting to sea. At one time she would come on board with a jar of pickles for the steward’s pantry; another time with a bunch of quills for the chief mate’s desk, where he kept his log; a third time with a roll of flannel for the small of some one’s rheumatic back. Never did any woman better deserve her name, which was Charity — Aunt Charity, as everybody called her. And like a sister of charity did this charitable Aunt Charity bustle about hither and thither, ready to turn her hand and heart to anything that promised to yield safety, comfort, and consolation to all on board a ship in which her beloved brother Bildad was concerned, and in which she herself owned a score or two of well-saved dollars. La más destacada entre las personas que hacían el acarreo era la hermana del capitán Bildad, una flaca anciana de espíritu muy decidido e infatigable, pero no obstante muy benévola, que parecía resuelta a que si ella podía remediarlo, no se echara de menos nada en el Pequod una vez bien metido en el mar. Unas veces llegaba a bordo con un tarro de adobos para la despensa del mayordomo; otras veces, con un manojo de plumas para el escritorio del primer oficial, donde éste llevaba el cuaderno de bitácora; en otra ocasión, con una pieza de franela para la rabadilla reumática de alguno. Nunca hubo mujer que mereciera mejor su nombre, que era Caridad: tía Caridad, como la llamaban todos. Y como una Hermana de la Caridad, esta caritativa Caridad se afanaba de un lado para otro, dispuesta a extender su corazón y sus manos hacia todo lo que prometiera proporcionar seguridad, comodidad y consuelo a cuantos estaban a bordo del barco en que tenía intereses su amado hermano Bildad, y en que ella misma había invertido una veintena o dos de dólares bien ahorrados.
But it was startling to see this excellent hearted Quakeress coming on board, as she did the last day, with a long oil-ladle in one hand, and still longer whaling lance in the other. Nor was Bildad himself nor Captain Peleg at all backward. As for Bildad, he carried about with him a long list of the articles needed, and at every fresh arrival, down went his mark opposite that article upon the paper. Every once in a while Peleg came hobbling out of his whalebone den, roaring at the men down the hatchways, roaring up to the riggers at the mast-head, and then concluded by roaring back into his wigwam. Pero fue desconcertante ver a esta cuáquera de excelente corazón subir a bordo, como lo hizo el último día, con un largo cucharón para aceite en una ¡nano, y un arpón todavía más largo en la otra. Y tampoco se quedaron atrás el propio Bildad ni el capitán Peleg. En cuanto a Bildad, llevaba consigo una larga lista de los artículos necesarios, y, a cada nueva llegada, ponía su señal junto a ese artículo en el papel. De vez en cuando Peleg salía renqueando de su guarida de hueso de ballena, rugía a los hombres en las escotillas, rugía a los aparejadores subidos en los masteleros, y luego terminaba por volver rugiendo a su cabaña india.
During these days of preparation, Queequeg and I often visited the craft, and as often I asked about Captain Ahab, and how he was, and when he was going to come on board his ship. To these questions they would answer, that he was getting better and better, and was expected aboard every day; meantime, the two captains, Peleg and Bildad, could attend to everything necessary to fit the vessel for the voyage. If I had been downright honest with myself, I would have seen very plainly in my heart that I did but half fancy being committed this way to so long a voyage, without once laying my eyes on the man who was to be absolute dictator of it, so soon as the ship sailed out upon the open sea. But when a man suspects any wrong, it sometimes happens that if he be already involved in the matter, he insensibly strives to cover up his suspicions even from himself. And much this way it was with me. I said nothing, and tried to think nothing. Durante esos días de preparativos, Queequeg y yo a menudo visitamos la nave, y también a menudo pregunté por el capitán Ahab, y cómo estaba, y cuándo subiría a bordo de su barco. A esas preguntas me contestaban que se estaba poniendo cada vez mejor y que le esperaban a bordo de un día a otro; mientras tanto, los dos capitanes, Peleg y Bildad, podían ocuparse de todo lo necesario para acondicionar el barco para el viaje. Si yo hubiera sido absolutamente sincero para conmigo mismo, habría visto con toda claridad en mi corazón que no me acababa de gustar comprometerme de ese modo a tan largo viaje sin haber puesto los ojos una sola vez en el hombre que iba a ser su absoluto dictador, tan pronto como el barco saliera a alta mar. Pero cuando un hombre sospecha algo que no está bien, ocurre a veces que, si ya está metido en el asunto, se esfuerza sin sentirlo por esconder sus sospechas incluso ante sí mismo. Y eso es lo que me pasó a mí. No dije nada, y trataba de no pensar nada.
At last it was given out that some time next day the ship would certainly sail. So next morning, Queequeg and I took a very early start. Al fin, se anunció que a cierta hora del día siguiente el barco zarparía con toda seguridad. Así que a la mañana siguiente, Queequeg y yo nos levantamos muy pronto.









CHAPTER 21

CAPITULO XXI

Going Aboard Yendo a bordo
It was nearly six o’clock, but only grey imperfect misty dawn, when we drew nigh the wharf. Eran casi las seis, pero sólo con un amanecer a medias, gris y neblinoso, cuando nos acercamos al muelle.
“There are some sailors running ahead there, if I see right,” said I to Queequeg, “it can’t be shadow; she’s off by sunrise, I guess; come on!” -Hay unos marineros que corren ahí delante, si no veo mal -dije a Queequeg-: no puede ser, una sombra: el barco zarpa al salir el sol, supongo. ¡Vamos allá !
“Avast!” cried a voice, whose owner at the same time coming close behind us, laid a hand upon both our shoulders, and then insinuating himself between us, stood stooping forward a little, in the uncertain twilight, strangely peering from Queequeg to me. It was Elijah. -¡Esperad ! -gritó una voz, cuyo propietario, llegando al mismo tiempo junto a nosotros, nos puso una mano a cada uno en el hombro, y luego, introduciéndose entre los dos, se quedó inclinándose un poco hacia delante, en la penumbra incierta, y lanzando extrañas ojeadas desde Queequeg a mí. Era Elías.
“Going aboard?” -¿Vais a bordo ?
“Hands off, will you,” said I. -Fuera las manos, ¿quiere ? -dije.
“Lookee here,” said Queequeg, shaking himself, “go ‘way!” -Cuidado -dijo Queequeg, sacudiéndose-: ¡váyase !
“Aint going aboard, then?” -¿No vais a bordo, entonces ?
“Yes, we are,” said I, “but what business is that of yours? Do you know, Mr. Elijah, that I consider you a little impertinent?” -Sí que vamos -dije-, pero, ¿a usted qué le importa ? ¿Sabe usted, señor Elías, que le considero un poco impertinente ?
“No, no, no; I wasn’t aware of that,” said Elijah, slowly and wonderingly looking from me to Queequeg, with the most unaccountable glances. -No, no me daba cuenta de eso -dijo Elías lentamente y lanzando miradas interrogativas alternativamente a mí y a Queequeg, con las más inexplicables ojeadas.
“Elijah,” said I, “you will oblige my friend and me by withdrawing. We are going to the Indian and Pacific Oceans, and would prefer not to be detained.” -Elías -dije-, mi amigo y yo le estaríamos muy agradecidos si se retirara. Nos vamos al océano Pacífico y al Indico, y preferiría que no nos entretuviera.
“Ye be, be ye? Coming back afore breakfast?” -Conque os vais, ¿eh ? ¿Volveréis para la hora de desayunar ? -Está tocado, Queequeg--dije-, vámonos.
“He’s cracked, Queequeg,” said I, “come on.” -¡Eh ! -gritó Elías, inmóvil, hacia nosotros cuando nos apartamos unos pocos pasos.
“Holloa!” cried stationary Elijah, hailing us when we had removed a few paces. -No te importe -dije-: Queequeg, vamos.
“Never mind him,” said I, “Queequeg, come on.” Pero él volvió a deslizarse hasta nosotros, y echándome de repente la mano por el hombro, dijo:
But he stole up to us again, and suddenly clapping his hand on my shoulder, said — “Did ye see anything looking like men going towards that ship a while ago?” -¿Has visto algo que parecía unos hombres corriendo hacia el barco, hace un rato ?
Struck by this plain matter-of-fact question, I answered, saying, “Yes, I thought I did see four or five men; but it was too dim to be sure.” Sorprendido por esa sencilla pregunta positiva, contesté diciendo: -Sí, me pareció ver a cuatro o cinco hombres, pero estaba demasiado oscuro para tener la seguridad.
“Very dim, very dim,” said Elijah. “Morning to ye.” -Muy oscuro, muy oscuro -dijo Elías-. Tened muy buenos días.
Once more we quitted him; but once more he came softly after us; and touching my shoulder again, said, “See if you can find ‘em now, will ye? Una vez más le dejamos, pero otra vez más llegó suavemente por detrás de nosotros, y tocándome de nuevo en el hombro, dijo: -Mirad si los podéis encontrar ahora, ¿queréis ?
“Find who?” -¿Encontrar a quién ?
“Morning to ye! morning to ye!” he rejoined, again moving off. “Oh! I was going to warn ye against — but never mind, never mind — it’s all one, all in the family too; — sharp frost this morning, ain’t it? Good-bye to ye. Shan’t see ye again very soon, I guess; unless it’s before the Grand Jury.” And with these cracked words he finally departed, leaving me, for the moment, in no small wonderment at his frantic impudence. -¡Tened muy buenos días, muy buenos días ! -replicó, volviendo a alejarse-. ¡Oh ! Era para preveniros contra..., pero no importa, no importa..., es todo igual, todo queda en familia, también...; hay una helada muy fuerte esta mañana, ¿no ? Adiós, muchachos. Supongo que no os volveré a ver muy pronto, a no ser ante el Tribunal Supremo. Y con estas demenciales palabras, se marchó por fin, dejándome por el momento con no poco asombro ante su desatada desvergüenza.
At last, stepping on board the Pequod, we found everything in profound quiet, not a soul moving. The cabin entrance was locked within; the hatches were all on, and lumbered with coils of rigging. Going forward to the forecastle, we found the slide of the scuttle open. Seeing a light, we went down, and found only an old rigger there, wrapped in a tattered pea-jacket. He was thrown at whole length upon two chests, his face downwards and inclosed in his folded arms. The profoundest slumber slept upon him. Por fin, subiendo a bordo del Pequod, lo encontramos todo en profunda calma, sin un alma que se moviera. La entrada de la cabina estaba atrancada por el interior; las escotillas estaban todas cerradas, y obstruidas por rollos de jarcia. Avanzando hasta el castillo de proa, encontramos abierta la corredera del portillo. Al ver una luz, bajamos y encontramos sólo un viejo aparejador, envuelto en un desgarrado chaquetón. Estaba tendido todo lo largo que era sobre dos cofres, con la cara hacia abajo, metida entre los brazos doblados. El sopor más profundo dormía sobre él.
“Those sailors we saw, Queequeg, where can they have gone to?” said I, looking dubiously at the sleeper. But it seemed that, when on the wharf, Queequeg had not at all noticed what I now alluded to; hence I would have thought myself to have been optically deceived in that matter, were it not for Elijah’s otherwise inexplicable question. But I beat the thing down; and again marking the sleeper, jocularly hinted to Queequeg that perhaps we had best sit up with the body; telling him to establish himself accordingly. He put his hand upon the sleeper’s rear, as though feeling if it was soft enough; and then, without more ado, sat quietly down there. -Aquellos marineros que vimos, Queequeg, ¿dónde pueden haber ido ? -dije, mirando dubitativamente al dormido. Pero parecía que, cuando estábamos en el muelle, Queequeg no había adverádo en absoluto aquello a que ahora aludía yo, por lo que habría considerado que sufría una ilusión óptica, de no ser por la pregunta de Elías, inexplicable de otro modo. Pero silencié el asunto, y, volviendo a observar al dormido, sugerí jocosamente a Queequeg que quizá sería mejor que velásemos aquel cuerpo presente, diciéndole que se acomodara del modo adecuado. El puso la mano en las posaderas del durmiente, como para tocar si eran bastante blandas, y luego, sin más, se sentó encima tranquilamente.
“Gracious! Queequeg, don’t sit there,” said I. -¡Por Dios, Queequeg, no te sientes ahí ! -dije.
“Oh; perry dood seat,” said Queequeg, “my country way; won’t hurt him face.” -¡Ah, mucho buen sentar ! -dijo Queequeg-, como en país mío; no hacer daño su cara.
“Face!” said I, “call that his face? very benevolent countenance then; but how hard he breathes, he’s heaving himself; get off, Queequeg, you are heavy, it’s grinding the face of the poor. Get off, Queequeg! Look, he’ll twitch you off soon. I wonder he don’t wake.” -¡Su cara ! -dije-: ¿le llamas cara a eso ? Un rostro muy benévolo, entonces; pero respira muy fuerte: se está incorporando. Quítate, Queequeg, que pesas mucho; eso es aplastar la cara de los pobres. ¡Quítate, Queequeg ! Mira, te derribará pronto. Me extraña que no se despierte.
Queequeg removed himself to just beyond the head of the sleeper, and lighted his tomahawk pipe. I sat at the feet. We kept the pipe passing over the sleeper, from one to the other. Meanwhile, upon questioning him in his broken fashion, Queequeg gave me to understand that, in his land, owing to the absence of settees and sofas of all sorts, the king, chiefs, and great people generally, were in the custom of fattening some of the lower orders for ottomans; and to furnish a house comfortably in that respect, you had only to buy up eight or ten lazy fellows, and lay them around in the piers and alcoves. Besides, it was very convenient on an excursion; much better than those garden-chairs which are convertible into walking sticks; upon occasion, a chief calling his attendant, and desiring him to make a settee of himself under a spreading tree, perhaps in some damp marshy place. Queequeg se apartó hasta junto a la cabeza del durmiente, y encendió su pipa-hacha. Yo me senté a los pies. Nos pusimos a pasarnos la pipa por encima del durmiente, del uno al otro. Mientras tanto, al preguntarle, Queequeg me dio a entender en su forma entrecortada, que, en su país, debido a la ausencia de sofás y canapés de toda especie, los reyes, jefes y gente importante en general, tenían la costumbre de engordar a algunos de las clases bajas con el, fin de que hicieran de otomanas, y para amueblar cómodamente una casa en ese aspecto, sólo había que comprar ocho o diez tipos perezosos dejarlos por ahí en los rincones entrantes. Además, resultaba muy conveniente en una excursión, mucho mejor que esas sillas de jardín que se pliegan en bastones de paseo; pues, llegado el momento, un jefe llamaba a su asistente y le mandaba que se convirtiera en un canapé bajo un árbol umbroso, quizá en algún lugar húmedo y pantanoso.
While narrating these things, every time Queequeg received the tomahawk from me, he flourished the hatchet-side of it over the sleeper’s head. Mientras narraba esas cosas, cada vez que Queequeg recibía de mí la pipa-hacha, blandía el lado afilado sobre la cabeza del durmiente.
“What’s that for, Queequeg?” -¿Por qué haces eso, Queequeg ?
“Perry easy, kill-e; oh! perry easy! -Mucho fácil matar él, ¡ah, mucho fácil !
He was going on with some wild reminiscences about his tomahawk-pipe which, it seemed, had in its two uses both brained his foes and soothed his soul, when we were directly attracted to the sleeping rigger. The strong vapor now completely filling the contracted hole, it began to tell upon him. He breathed with a sort of muffledness; then seemed troubled in the nose; then revolved over once or twice; then sat up and rubbed his eyes. Iba a seguir con algunas locas reminiscencias sobre la pipahacha, que, al parecer, en ambos usos, había roto el cráneo a sus enemigos y había endulzado su propia alma, cuando fuimos totalmente reclamados por el aparejador dormido. El denso vapor que ahora llenaba por completo el angosto agujero, empezaba a hacerse notar en él. Respiraba con una suerte de ahogo; luego pareció molesto en la nariz; luego se revolvió una vez o dos, y por fin se incorporó y se restregó los ojos.
“Holloa!” he breathed at last, “who be ye smokers?” -¡Eh ! --exhaló por fin-: ¿quiénes sois, fumadores ? -
“Shipped men,” answered I, “when does she sail?” -Vaya, vaya, ¿conque vais aquí de marineros ? Se zarpa hoy. El capitán llegó a bordo anoche.
“Aye, aye, ye are going in her, be ye? She sails to-day. The Captain came aboard last night.” Hombres de la tripulación -contesté-: ¿cuándo se zarpa ?
“What Captain? — Ahab?” -¿Qué capitán ? ¿Ahab ?
“Who but him indeed?” -¿Quién va a ser, si no ?
I was going to ask him some further questions concerning Ahab, when we heard a noise on deck. Iba a preguntarle algo más sobre Ahab, cuando oímos un ruido en cubierta.
“Holloa! Starbuck’s astir,” said the rigger. “He’s a lively chief mate that; good man, and a pious; but all alive now, I must turn to.” And so saying he went on deck, and we followed. -¡Vaya ! Starbuck ya está en movimiento -dijo el aparejador-. Es un primer oficial muy vivo; hombre bueno y piadoso, pero ahora muy vivo: tengo que ir allá. -Y así diciendo, salió a la cubierta y le seguimos.
It was now clear sunrise. Soon the crew came on board in twos and threes; the riggers bestirred themselves; the mates were actively engaged; and several of the shore people were busy in bringing various last things on board. Meanwhile Captain Ahab remained invisibly enshrined within his cabin. Ahora amanecía claramente. Pronto llegó la tripulación a bordo, en grupos de dos o tres; los aparejadores se movieron; los oficiales se ocuparon activamente, y varios hombres de tierra se afanaron en traer varias cosas últimas a bordo. Mientras tanto, el capitán Ahab permanecía invisiblemente reservado en su cabina.









CHAPTER 22

CAPITULO XXI

Merry Christmas Feliz Navidad
At length, towards noon, upon the final dismissal of the ship’s riggers, and after the Pequod had been hauled out from the wharf, and after the ever-thoughtful Charity had come off in a whale-boat, with her last gift — a nightcap for Stubb, the second mate, her brother-in-law, and a spare Bible for the steward — after all this, the two Captains, Peleg and Bildad, issued from the cabin, and turning to the chief mate, Peleg said: Al fin, hacia mediodía, después de despedir por último a los aparejadores del barco, después que el Pequod fue halado del muelle, después que la siempre preocupada Caridad nos alcanzó en una lancha ballenera con su último regalo -un gorro de dormir para Stubb, el segundo oficial, cuñado suyo, y una Biblia de repuesto para el mayordomo-, después de todo eso, los dos capitanes Peleg Bildad salieron de la cabina, Peleg, dirigiéndose al primer oficial, dijo:
“Now, Mr. Starbuck, are you sure everything is right? Captain Ahab is all ready — just spoke to him — nothing more to be got from shore, eh? Well, call all hands, then. Muster ‘em aft here — blast ‘em!” -Bueno, señor Starbuck, ¿está usted seguro de que todo está bien ? El capitán Ahab está preparado: acabo de hablar con él. No hay más que recibir de tierra, ¿eh ? Bueno, llame a todos a cubierta, entonces. Póngalos aquí para pasar revista, ¡malditos sean !
“No need of profane words, however great the hurry, Peleg,” said Bildad, “but away with thee, friend Starbuck, and do our bidding.” -No hay necesidad de palabras profanas, aunque haya mucha prisa, Peleg-dijo Bildad-, pero ve allá, amigo Starbuck, y cumple nuestro deseo.
How now! Here upon the very point of starting for the voyage, Captain Peleg and Captain Bildad were going it with a high hand on the quarter-deck, just as if they were to be joint-commanders at sea, as well as to all appearances in port. And, as for Captain Ahab, no sign of him was yet to be seen; only, they said he was in the cabin. But then, the idea was, that his presence was by no means necessary in getting the ship under weigh, and steering her well out to sea. Indeed, as that was not at all his proper business, but the pilot’s; and as he was not yet completely recovered — so they said — therefore, Captain Ahab stayed below. And all this seemed natural enough; especially as in the merchant service many captains never show themselves on deck for a considerable time after heaving up the anchor, but remain over the cabin table, having a farewell merry-making with their shore friends, before they quit the ship for good with the pilot. ¡Cómo era eso ! Aquí, a punto mismo de partir para el viaje, el capitán Peleg y el capitán Bildad andaban por la toldilla como unos señores, igual que si fueran a ser conjuntamente los capitanes de la travesía, como para todo lo demás lo eran en el puerto. Y, en cuanto al capitán Ahab, todavía no se veía ni señal de él; solamente decían que estaba en la cabina. Pero, entonces, había que pensar que su presencia no era en absoluto necesaria para que el barco levara el ancla y saliese con facilidad al mar. Ciertamente, todo eso no era en rigor asunto suyo, sino del piloto, y como todavía no estaba completamente recuperado -según decían-, por consiguiente, el capitán Ahab se quedaba abajo. Y todo ello parecía bastante natural, principalmente dado que en la marina mercante muchos capitanes no se muestran jamás en cubierta durante un considerable tiempo después de levar anclas, sino que se quedan en la mesa de la cabina, haciendo un festejo de despedida con sus amigos de tierra, antes que éstos abandonen definitivamente el barco con el piloto.
But there was not much chance to think over the matter, for Captain Peleg was now all alive. He seemed to do most of the talking and commanding, and not Bildad. Pero no hubo mucha ocasión de reflexionar sobre el asunto, pues el capitán Peleg estaba ahora en plena actividad. Parecía que él y no Bildad, hacía la mayor parte de la conversación y las órdenes.
“Aft here, ye sons of bachelors,” he cried, as the sailors lingered at the main-mast. “Mr. Starbuck, drive aft.” -¡Aquí a popa, hijos de solteros ! -gritó, cuando los marineros se demoraban junto al palo mayor-. Señor Starbuck, échelos a popa.
“Strike the tent there!” — was the next order. As I hinted before, this whalebone marquee was never pitched except in port; and on board the Pequod, for thirty years, the order to strike the tent was well known to be the next thing to heaving up the anchor. -¡Derribad la tienda ! -fue la siguiente orden. Como ya sugerí, esa marquesina de ballena no se izaba sino en el puerto, y a bordo del Pequoch desde hacía treinta años, se sabía que la orden de derribar la tienda venía después de la de levar anclas.
“Man the capstan! Blood and thunder! — jump!” — was the next command, and the crew sprang for the handspikes. -¡Al cabrestante ! ¡Sangre y truenos !, ¡corriendo ! -fue la siguiente orden, y la tripulación saltó por los espeques.
Now in getting under weigh, the station generally occupied by the pilot is the forward part of the ship. And here Bildad, who, with Peleg, be it known, in addition to his other officers, was one of the licensed pilots of the port — he being suspected to have got himself made a pilot in order to save the Nantucket pilot-fee to all the ships he was concerned in, for he never piloted any other craft — Bildad, I say, might now be seen actively engaged in looking over the bows for the approaching anchor, and at intervals singing what seemed a dismal stave of psalmody, to cheer the hands at the windlass, who roared forth some sort of chorus about the girls in Booble Alley, with hearty good will. Nevertheless, not three days previous, Bildad had told them that no profane songs would be allowed on board the Pequod, particularly in getting under weigh; and Charity, his sister, had placed a small choice copy of Watts in each seaman’s berth. Entonces, al levar anclas, la posición habitualmente ocupada por el piloto es la parte delantera del barco. Y allí Bildad, que igual que Peleg, ha de saberse que era uno de los pilotos licenciados del puerto, en adición a sus demás funciones (y se sospechaba que se había hecho piloto para ahorrarse los derechos de práctico de Nantucket en todos los barcos en que tenía intereses, pues nunca pilotaba otras embarcaciones), Bildad, como digo, se mostraba ahora activamente ocupado mirando por la proa el ancla que se acercaba, y de vez en cuando cantando lo que parecía una lúgubre estrofa de salmo para animar a los marineros en el cabrestante, que lanzaban en rugido una especie de coro sobre las muchachas de Booble Alley, y su buena voluntad. No obstante, no hacía tres días que Bildad les P había advertido que no se consentirían canciones profanas a bordo del Pequod, sobre todo al levar anclas, Caridad, su hermana, había puesto un pequeño ejemplar selecto de Watts en la litera de cada tripulante.
Meantime, overseeing the other part of the ship, Captain Peleg ripped and swore astern in the most frightful manner. I almost thought he would sink the ship before the anchor could be got up; involuntarily I paused on my handspike, and told Queequeg to do the same, thinking of the perils we both ran, in starting on the voyage with such a devil for a pilot. I was comforting myself, however, with the thought that in pious Bildad might be found some salvation, spite of his seven hundred and seventy-seventh lay; when I felt a sudden sharp poke in my rear, and turning round, was horrified at the apparition of Captain Peleg in the art of withdrawing his leg from my immediate vicinity. That was my first kick. Mientras tanto, inspeccionando la otra parte del barco, el capitán Peleg imprecaba y juraba a popa del modo más espantoso. Casi creí que hundiría el barco antes que pudiera levarse el ancla; involuntariamente me detuve en mi espeque, y dije a Queequeg que hiciera lo mismo, al pensar en los peligros que corríamos empezando el viaje con semejante diablo como piloto. No obstante, me consolaba con la idea de que podría encontrarse alguna salvación en el piadoso Bildad, a pesar de lo de la setecientas sesenta y sieteava parte, cuando sentí un repentino y fuerte golpe en el trasero, y al volverme, me quedé horrorizado ante la aparición del capitán Peleg en el acto de retirar la pierna de mi inmediata cercanía. Era mi primer golpe.
“Is that the way they heave in the marchant service?” he roared. “Spring, thou sheep-head; spring, and break thy backbone! Why don’t ye spring, I say, all of ye — spring! Quohog! spring, thou chap with the red whiskers; spring there, Scotch-cap; spring, thou green pants. Spring, I say, all of ye, and spring your eyes out!” And so saying, he moved along the windlass, here and there using his leg very freely, while imperturbable Bildad kept leading off with his psalmody. Thinks I, Captain Peleg must have been drinking something to-day. -¿Así es como se leva ancla en la marina mercante ? -rugió-. ¡Salta corre, cabeza de carnero; salta rómpete el espinazo ! ¿Por qué no empujáis, dijo yo, todos vosotros ? ¡Saltad ! ¡Quohog ! Salta tú, el tipo de las patillas rojas; salta, gorro escocés; salta, el de los pantalones verdes. Saltad todos vosotros, os digo, y ¡a ver si os saltáis los ojos ! Y diciendo así, se movía a lo largo del molinete, usando acá y allá la pierna con generosidad, mientras el imperturbable Bildad seguía marcando el compás con su salmodia. Pensé que el capitán Peleg debía haber bebido algo aquel día.
At last the anchor was up, the sails were set, and off we glided. It was a short, cold Christmas; and as the short northern day merged into night, we found ourselves almost broad upon the wintry ocean, whose freezing spray cased us in ice, as in polished armor. The long rows of teeth on the bulwarks glistened in the moonlight; and like the white ivory tusks of some huge elephant, vast curving icicles depended from the bows. Por fin, se levó el ancla, se largaron las velas y nos deslizamos adelante. Era un día de Navidad, corto frío, cuando el breve día nórdico se fundió en noche, nos encontramos casi en alta mar en el invernal océano, cuya congeladora salpicadura nos envolvía en hielo como en una armadura pulida. Las largas filas de dientes en las amuradas destellaban a la luz de la luna, y, como vastos colmillos marfileños de algún enorme elefante, enormes carámbanos curvados colgaban de la proa.
Lank Bildad, as pilot, headed the first watch, and ever and anon, as the old craft deep dived into the green seas, and sent the shivering frost all over her, and the winds howled, and the cordage rang, his steady notes were heard, — El flaco Bildad, como piloto, mandó el primer cuarto de guardia, y de vez en cuando, mientras la vieja embarcación se zambullía profundamente en los verdes mares, enviando el hielo ateridor por encima de ella, los vientos aullaban, las jarcias vibraban, se oían sus firmes notas:
“Sweet fields beyond the swelling flood,
Stand dressed in living green.
So to the Jews old Canaan stood,
While Jordan rolled between.”
Tras las hinchadas aguas, bellos campos
Revestidos están de verde vivo.
Tal vieron los judíos Canaán,
tras el jordán que ante ellos discurría.
Never did those sweet words sound more sweetly to me than then. They were full of hope and fruition. Spite of this frigid winter night in the boisterous Atlantic, spite of my wet feet and wetter jacket, there was yet, it then seemed to me, many a pleasant haven in store; and meads and glades so eternally vernal, that the grass shot up by the spring, untrodden, unwilted, remains at midsummer. Nunca me sonaron tan dulcemente aquellas dulces palabras como entonces. Estaban llenas de esperanza y alegría. A pesar de la noche invernal en el rugiente Atlántico, a pesar de mis pies mojados y mi chaquetón aún más mojado, todavía me parecía que me estaban reservados muchos puertos placenteros, prados claros tan eternamente primaverales, que la hierba brotada en abril permanece intacta y sin hollar hasta el estío.
At last we gained such an offing, that the two pilots were needed no longer. The stout sail-boat that had accompanied us began ranging alongside. Al fin alcanzamos alta mar de tal modo que ya no fueron necesarios los dos pilotos. La gruesa barca de vela que nos había acompañado empezó a ponerse al costado.
It was curious and not unpleasing, how Peleg and Bildad were affected at this juncture, especially Captain Bildad. For loath to depart, yet; very loath to leave, for good, a ship bound on so long and perilous a voyage — beyond both stormy Capes; a ship in which some thousands of his hardearned dollars were invested; a ship, in which an old shipmate sailed as captain; a man almost as old as he, once more starting to encounter all the terrors of the pitiless jaw; loath to say good-bye to a thing so every way brimful of every interest to him, — poor old Bildad lingered long; paced the deck with anxious strides; ran down into the cabin to speak another farewell word there; again came on deck, and looked to windward; looked towards the wide and endless waters, only bound by the far-off unseen Eastern Continents; looked towards the land; looked aloft; looked right and left; looked everywhere and nowhere; and at last, mechanically coiling a rope upon its pin, convulsively grasped stout Peleg by the hand, and holding up a lantern, for a moment stood gazing heroically in his face, as much as to say, “Nevertheless, friend Peleg, I can stand it; yes, I can.” Fue curioso y nada desagradable cómo se sintieron afectados Peleg y Bildad en aquella ocasión, sobre todo el capitán Bildad. Pues reacio todavía a marchar, muy reacio a dejar definitivamente un barco destinado a un viaje tan largo y peligroso, más allá de ambos cabos tormentosos, un barco en que se habían invertido varios millares de sus dólares duramente ganados, un barco en que navegaba de capitán un antiguo compañero, un hombre casi tan viejo como él, saliendo una vez más al encuentro de todos los terrores de la mandíbula inexorable; reacio a decir adiós a una cosa en todos sentidos tan rebosante de todo interés para él, el pobre Bildad se demoró mucho tiempo, recorrió la cubierta con zancadas ansiosas, bajó corriendo a la cabina a decir otras palabras de despedida, volvió a subir a cubierta y miró a barlovento, miró las anchas e ilimitadas aguas, sólo ceñidas por los remotos e invisibles continentes orientales, miró a la arboladura, miró a derecha e izquierda, miró a todas partes y a ninguna, y por fin, retorciendo maquinalmente un cabo en su tolete, agarró de modo convulsivo al robusto Peleg de la mano, y, levantando una linterna, por un momento se le quedó mirando a la cara con aire heroico, como si dijera: « A pesar de todo, amigo Peleg, lo puedo soportar; sí que puedo ».
As for Peleg himself, he took it more like a philosopher; but for all his philosophy, there was a tear twinkling in his eye, when the lantern came too near. And he, too, did not a little run from the cabin to deck — now a word below, and now a word with Starbuck, the chief mate. En cuanto al propio Peleg, lo tomaba con más filosofía, pero, aun con toda su filosofía, se vio una lágrima brillando en sus ojos cuando la linterna se le acercó demasiado. Y, él, también, corrió no poco de cabina a cubierta; unas veces diciendo una palabra abajo, y otras veces una palabra a Starbuck, el primer oficial.
But, at last, he turned to his comrade, with a final sort of look about him, — “Captain Bildad — come, old shipmate, we must go. Back the mainyard there! Boat ahoy! Stand by to come close alongside, now! Careful, careful! — come, Bildad, boy — say your last. Luck to ye, Starbuck — luck to ye, Mr. Stubb — luck to ye, Mr. Flask — good-bye and good luck to ye all — and this day three years I’ll have a hot supper smoking for ye in old Nantucket. Hurrah and away!” Pero por fin se volvió hacia su compañero, con un aire terminante: -¡Capitán Bildad ! ¡Vamos, viejo compañero, tenemos que marcharnos ! ¡Cambia la verga mayor ! ¡Ah del bote ! ¡Atención, al costado ahora ! ¡Cuidado, cuidado ! Vamos, Bildad, muchacho; di adiós. Mucha suerte, Starbuck..., mucha suerte, señor Stubb..., mucha suerte, señor Flask... Adiós, mucha suerte a todos... de hoy en tres años tendré una cena caliente humeando para vosotros en la vieja Nantucket. ¡Hurra, y vamos !
“God bless ye, and have ye in His holy keeping, men,” murmured old Bildad, almost incoherently. “I hope ye’ll have fine weather now, so that Captain Ahab may soon be moving among ye — a pleasant sun is all he needs, and ye’ll have plenty of them in the tropic voyage ye go. Be careful in the hunt, ye mates. Don’t stave the boats needlessly, ye harpooneers; good white cedar plank is raised full three per cent within the year. Don’t forget your prayers, either. Mr. Starbuck, mind that cooper don’t waste the spare staves. Oh! the sail-needles are in the green locker. Don’t whale it too much a’ Lord’s days, men; but don’t miss a fair chance either, that’s rejecting Heaven’s good gifts. Have an eye to the molasses tierce, Mr. Stubb; it was a little leaky, I thought. If ye touch at the islands, Mr. Flask, beware of fornication. Good-bye, good-bye! Don’t keep that cheese too long down in the hold, Mr. Starbuck; it’ll spoil. Be careful with the butter — twenty cents the pound it was, and mind ye, if — ” -Dios os bendiga, y manteneos en Su santa observancia, muchachos -murmuró el viejo Bildad, casi incoherentemente-. Espero que ahora tendréis buen tiempo, de modo que el capitán Ahab pueda pronto andar entre vosotros; un sol agradable es todo lo que necesita, y ya lo tendréis de sobra en el viaje al trópico adonde vais. Tened cuidado en la caza, marineros. No desfondéis los botes sin necesidad, arponeros; las cuadernas de buena madera de cedro blanco han subido el tres por ciento este año. No olvidéis tampoco vuestras oraciones. Señor Starbuck, fíjese que el tonelero no desperdicie las duelas de repuesto. ¡Ah, las agujas para las velas están en la caja verde ! No pesquéis mucho en los días del Señor, muchachos; pero tampoco desperdiciéis una buena ocasión, que es rechazar los buenos dones del Cielo. Tenga ojo con la caja de la melaza, señor Stubb; me pareció que se salía un poco. Si tocan en las islas, señor Flask, cuidado con la fornicación. ¡Adiós, adiós ! No guarde mucho tiempo ese queso en la bodega, señor Starbuck: se estropeará. Cuidado con la manteca: a veinte centavos estaba la libra, y fijaos, si...
“Come, come, Captain Bildad; stop palavering, — away!” and with that, Peleg hurried him over the side, and both dropt into the boat. -¡Vamos, vamos, capitán Bildad, basta de cháchara; vamos ! -Y diciendo esto, Peleg le empujó apresuradamente por la banda, y los dos se dejaron caer en el bote.
Ship and boat diverged; the cold, damp night breeze blew between; a screaming gull flew overhead; the two hulls wildly rolled; we gave three heavy-hearted cheers, and blindly plunged like fate into the lone Atlantic. Barco bote se separaron; la fría húmeda brisa nocturna sopló entre ellos; una gaviota volvió chillando por encima; las dos embarcaciones se agitaron locamente; lanzamos tres hurras con el corazón oprimido, y nos sumergimos ciegamente, como el hado, en el solitario Atlántico.









CHAPTER 23

CAPITULO XXIII

The Lee Shore La costa a sotavento
Some chapters back, one Bulkington was spoken of, a tall, newlanded mariner, encountered in New Bedford at the inn. Varios capítulos atrás se habló de un tal Bulkington, un marinero alto, recién desembarcado, a quien encontré en la posada de New Bedford.
When on that shivering winter’s night, the Pequod thrust her vindictive bows into the cold malicious waves, who should I see standing at her helm but Bulkington! I looked with sympathetic awe and fearfulness upon the man, who in mid-winter just landed from a four years’ dangerous voyage, could so unrestingly push off again for still another tempestuous term. The land seemed scorching to his feet. Wonderfullest things are ever the unmentionable; deep memories yield no epitaphs; this six-inch chapter is the stoneless grave of Bulkington. Let me only say that it fared with him as with the storm-tossed ship, that miserably drives along the leeward land. The port would fain give succor; the port is pitiful; in the port is safety, comfort, hearthstone, supper, warm blankets, friends, all that’s kind to our mortalities. But in that gale, the port, the land, is that ship’s direst jeopardy; she must fly all hospitality; one touch of land, though it but graze the keel, would make her shudder through and through. With all her might she crowds all sail off shore; in so doing, fights ‘gainst the very winds that fain would blow her homeward; seeks all the lashed sea’s landlessness again; for refuge’s sake forlornly rushing into peril; her only friend her bitterest foe! Cuando, en aquella ateridora noche de invierno, el Pequod metía su vengadora proa en las frías olas malignas, ¡a quién vi, de pie en la caña, sino a Bulkington ! Con respetuosa simpatía y con temor miré a aquel hombre que, recién desembarcado en pleno invierno de un peligroso viaje de cuatro años, podía volver a lanzarse otra vez, con tal falta de sosiego, para otra temporada de tormentas. La tierra parecía abrasarle los pies. Las cosas más maravillosas son siempre las inexpresables; las memorias profundas no dan lugar a epitafios; así este capítulo de seis pulgadas es la tumba sin lápida de Bulkington. He de decir sólo que su suerte era como la de un barco agitado por las tormentas, que avanza miserablemente a lo largo de la costa a sotavento. El puerto le daría socorro de buena gana: el puerto es compasivo: en el puerto hay seguridad, consuelo, hogar encendido, cena, mantas calientes, amigos, todo lo que es benigno para nuestra condición mortal. Pero en esa galerna, el puerto y la tierra son el más terrible peligro para el barco: debe rehuir toda hospitalidad; un toque de la tierra, aunque sólo arañara la quilla, le haría estremecerse entero. Con toda su energía hace fuerza de velas para alejarse de tierra; al hacerlo, lucha con los mismos vientos que querrían impulsarlo hacia el puerto, y vuelve a buscar todo el desamparo del mar sacudido, precipitándose perdidamente al peligro por ansia de refugio; ¡con su único amigo como su más cruel enemigo !
Know ye now, Bulkington? Glimpses do ye seem to see of that mortally intolerable truth; that all deep, earnest thinking is but the intrepid effort of the soul to keep the open independence of her sea; while the wildest winds of heaven and earth conspire to cast her on the treacherous, slavish shore? ¿Lo sabes ahora, Bulkington ? ¿Te parece ver destellos de esta verdad mortalmente intolerable: que todo profundo y grave pensar no es sino el esfuerzo intrépido del alma para mantener la abierta independencia de su mar, mientras que los demás desatados vientos de cielo tierra conspiran para lanzarla a la traidora esclavizadora orilla ?
But as in landlessness alone resides highest truth, shoreless, indefinite as God — so better is it to perish in that howling infinite, than be ingloriously dashed upon the lee, even if that were safety! For worm-like, then, oh! who would craven crawl to land! Terrors of the terrible! is all this agony so vain? Take heart, take heart, O Bulkington! Bear thee grimly, demigod! Up from the spray of thy ocean-perishing — straight up, leaps thy apotheosis! Pero como sólo en estar lejos de tierra reside la más alta verdad, sin orilla y sin fin, como Dios; así, más vale perecer en ese aullar infinito que ser lanzado sin gloria a sotavento, aunque ello sea salvación. Pues entonces ¡oh ! ¿Quién se arrastraría cobardemente a tierra como un gusano ? ¡Terrores de lo terrible !, ¿es tan vana toda esta agonía ? ¡Ten ánimos, ten ánimos, oh, Bulkington ! ¡Manténte fieramente, semidiós ! ¡Yérguete entre el salpicar de tu hundimiento en el océano; sube derecho, salta a tu apoteosis !









CHAPTER 24

CAPITULO XXIV

The Advocate El abogado defensor
As Queequeg and I are now fairly embarked in this business of whaling; and as this business of whaling has somehow come to be regarded among landsmen as a rather unpoetical and disreputable pursuit; therefore, I am all anxiety to convince ye, ye landsmen, of the injustice hereby done to us hunters of whales. Como Queequeg y yo estamos ya lindamente embarcados en este asunto de la pesca de la ballena, y como este asunto de la pesca de la ballena, no sé por qué, ha llegado a ser considerado entre la gente de tierra como una dedicación más bien antipoética y deshonrosa, en vista de eso, tengo el mayor afán de convenceros, oh gente de tierra, de la injusticia que nos hacéis así a los cazadores de ballenas.
In the first place, it may be deemed almost superfluous to establish the fact, that among people at large, the business of whaling is not accounted on a level with what are called the liberal professions. If a stranger were introduced into any miscellaneous metropolitan society, it would but slightly advance the general opinion of his merits, were he presented to the company as a harpooneer, say; and if in emulation of the naval officers he should append the initials S.W.F. (Sperm Whale Fishery) to his visting card, such a procedure would be deemed preeminently presuming and ridiculous. En primer lugar, quizá ha de considerarse superfluo indicar el hecho de que, entre la gente que anda por ahí la ocupación de la pesca de la ballena no se estima al nivel de lo que se llama las profesiones liberales. Si entra en una sociedad heterogénea de la capital un desconocido, no mejorará demasiado la opinión común sobre sus méritos el hecho de que le presenten a los reunidos como un arponero, digamos; y si, emulando a los oficiales de Marina, añade en su tarjeta de visita las iniciales R C. (Pesquería de Cachalote), tal iniciativa se considerará sumamente presuntuosa y ridícula.
Doubtless one leading reason why the world declines honoring us whalemen, is this: they think that, at best, our vocation amounts to a butchering sort of business; and that when actively engaged therein, we are surrounded by all manner of defilements. Butchers we are, that is true. But butchers, also, and butchers of the bloodiest badge have been all Martial Commanders whom the world invariably delights to honor. And as for the matter of the alleged uncleanliness of our business, ye shall soon be initiated into certain facts hitherto pretty generally unknown, and which, upon the whole, will triumphantly plant the sperm whale-ship at least among the cleanliest things of this tidy earth. But even granting the charge in question to be true; what disordered slippery decks of a whale-ship are comparable to the unspeakable carrion of those battle-fields from which so many soldiers return to drink in all ladies’ plaudits? And if the idea of peril so much enhances the popular conceit of the soldier’s profession; let me assure ye that many a veteran who has freely marched up to a battery, would quickly recoil at the apparition of the sperm whale’s vast tail, fanning into eddies the air over his head. For what are the comprehensible terrors of man compared with the interlinked terrors and wonders of God! Sin duda, una razón dominante por la que el mundo rehúsa honrarnos a los balleneros es ésta: se piensa que, en el mejor de los casos, nuestra vocación no llega a ser más que una ocupación parecida a la del matarife; y que, cuando estamos activamente dedicados a ella, nos rodea toda suerte de suciedades. Sí que somos matarifes, es verdad. Pero matarifes también, y matarifes de la más sanguinaria categoría, han sido todos los jefes militares a quienes el mundo se complace infaliblemente en honrar. Y en cuanto a la cuestión de la falta de limpieza que se atribuye a nuestra tarea, pronto seréis iniciados en ciertos hechos, hasta ahora casi universalmente desconocidos, que, en conjunto, situarán triunfalmente al barco ballenero entre las cosas más limpias de esta pulcra tierra. Pero aun concediendo que la acusación susodicha fuera cierta, ¿qué cubiertas desordenadas y resbalosas de un ballenero son comparables a la indecible carroña de esos campos de batalla de que tantos soldados regresan para beber entre el aplauso de todas las damas ? Y si la idea de peligro realza el concepto popular de la profesión del soldado, permitidme aseguraros que muchos veteranos que han avanzado contra una batería retrocederían rápidamente ante la aparición de la vasta cola del cachalote agitando el aire en remolinos sobre sus cabezas. Pues ¿qué son los comprensibles terrores del hombre comparados con los terrores y prodigios entremezclados de Dios ?
But, though the world scouts at us whale hunters, yet does it unwittingly pay us the profoundest homage; yea, an all-abounding adoration! for almost all the tapers, lamps, and candles that burn round the globe, burn, as before so many shrines, to our glory! Pero aunque el mundo nos desprecie a los cazadores de ballenas, sin embargo, nos rinde inconscientemente el más profundo homenaje, sí, una adoración desbordada Pues casi todos los candelabros, lámparas y velas que arden alrededor del globo, arden a nuestra gloria, como ante nichos sagrados.
But look at this matter in other lights; weigh it in all sorts of scales; see what we whalemen are, and have been. Mirad, no obstante, el asunto bajo otras luces; pesadlo en toda clase de balanzas; mirad qué somos y hemos sido los balleneros.
Why did the Dutch in De Witt’s time have admirals of their whaling fleets? Why did Louis XVI of France, at his own personal expense, fit out whaling ships from Dunkirk, and politely invite to that town some score or two of families from our own island of Nantucket? Why did Britain between the years 1750 and 1788 pay to her whalemen in bounties upwards of L1,000,000? And lastly, how comes it that we whalemen of America now outnumber all the rest of the banded whalemen in the world; sail a navy of upwards of seven hundred vessels; manned by eighteen thousand men; yearly consuming 4,000,000 of dollars; the ships worth, at the time of sailing, $20,000,000! and every year importing into our harbors a well reaped harvest of $7,000,000. How comes all this, if there be not something puissant in whaling? ¿Por qué los holandeses, en tiempo de De Witt, tenían almirantes de sus flotas balleneras ? ¿Por qué Luis XVI de Francia, a sus propias expensas, armó barcos balleneros en Dunkerque, y cortésmente invitó a esa ciudad a un par de veintenas de familias de nuestra propia isla de Nantucket ? ¿Por qué Gran Bretaña, entre los años 1750 y 1788, pagó a sus balleneros subvenciones por más de un millón de libras ? Y finalmente, ¿cómo es que los balleneros de América superamos en número al resto de todos los balleneros del mundo reunidos, navegamos en una flota de más de setecientos navíos tripulados por dieciocho mil hombres, consumiendo al año cuatro millones de dólares, mientras que los barcos valen, en el momento de zarpar, veinte millones, y todos los años traen a los puertos una bien segada cosecha de siete millones ? ¿Cómo ocurre todo esto, si no hay algo potente en la pesca de la ballena ?
But this is not the half; look again. Pero esto no es ni la mitad: mirad otra vez.
I freely assert, that the cosmopolite philosopher cannot, for his life, point out one single peaceful influence, which within the last sixty years has operated more potentially upon the whole broad world, taken in one aggregate, than the high and mighty business of whaling. One way and another, it has begotten events so remarkable in themselves, and so continuously momentous in their sequential issues, that whaling may well be regarded as that Egyptian mother, who bore offspring themselves pregnant from her womb. It would be a hopeless, endless task to catalogue all these things. Let a handful suffice. For many years past the whale-ship has been the pioneer in ferreting out the remotest and least known parts of the earth. She has explored seas and archipelagoes which had no chart, where no Cooke or Vancouver had ever sailed. If American and European men-of-war now peacefully ride in once savage harbors, let them fire salutes to the honor and glory of the whale-ship, which originally showed them the way, and first interpreted between them and the savages. They may celebrate as they will the heroes of Exploring Expeditions, your Cookes, your Krusensterns; but I say that scores of anonymous Captains have sailed out of Nantucket, that were as great, and greater, than your Cooke and your Krusenstern. For in their succorless empty-handedness, they, in the heathenish sharked waters, and by the beaches of unrecorded, javelin islands, battled with virgin wonders and terrors that Cooke with all his marines and muskets would not have willingly dared. All that is made such a flourish of in the old South Sea Voyages, those things were but the life-time commonplaces of our heroic Nantucketers. Often, adventures which Vancouver dedicates three chapters to, these men accounted unworthy of being set down in the ship’s common log. Ah, the world! Oh, the world! Afirmo francamente que el filósofo cosmopolita no puede, ni aunque le vaya en ello la vida, señalar una única influencia pacífica que en lo últimos sesenta años haya operado más poderosamente en todo el ancho mundo, tomado en un solo conjunto, que la alta y potente ocupación de la pesca de la ballena. De un modo o de otro, ha dado lugar a acontecimientos tan notables en sí mismos, y tan ininterrumpidamente importantes en sus resultados consiguientes, que la pesca de la ballena puede muy bien considerarse como aquella madre egipcia que producía retoños que a su vez llevaban fruto en el vientre. Catalogar estas cosas sería tarea interminable y desesperanzada. Baste un puñado. Desde hace muchos años el barco ballenero ha sido el pionero que ha enlazado las partes más remotas y menos conocidas de la tierra. Ha explorado mares y archipiélagos que no estaban en el mapa, y por donde no habían navegado ningún Cook ni ningún Vancouver. Si ahora los buques de guerra americanos y europeos anclan pacíficamente en puertos antaño salvajes, han de disparar salvas en honor y gloria del barco ballenero, que fue el primero en enseñarles el camino y el primero en servirles de intérprete con los salvajes. Podrán celebrar como quieran a los héroes de las expediciones de exploración, vuestros Cooks y Krusensterns, pero yo digo que docenas de capitanes anónimos que zarparon de Nantucket eran tan grandes o más que vuestros Cooks y Krusen sterns. Pues desamparados y con las manos vacías, ellos, en las paganas aguas con tiburones, y junto a las playas de islas sin señalar, llenas de jabalinas, batallaron con prodigios y terrores vírgenes que Cook no se hubiera atrevido a afrontar de buena gana ni aun con todos sus mosquetes y su infantería de marina. Todo eso que se ensalza tanto en los antiguos viajes al mar del Sur, eran cosas de rutina de toda la vida para nuestros heroicos hombres de Nantucket. A menudo, las aventuras a que Vancouver dedica tres capítulos, esos hombres las juzgaron indignas de registrarse en el cuaderno de bitácora del barco. ¡Ah, el mundo ! ¡Oh, el mundo !
Until the whale fishery rounded Cape Horn, no commerce but colonial, scarcely any intercourse but colonial, was carried on between Europe and the long line of the opulent Spanish provinces on the Pacific coast. It was the whalemen who first broke through the jealous policy of the Spanish crown, touching those colonies; and, if space permitted, it might be distinctly shown how from those whalemen at last eventuated the liberation of Peru, Chili, and Bolivia from the yoke of Old Spain, and the establishment of the eternal democracy in those parts. Hasta que la pesca de la ballena dobló el cabo de Hornos, no había más comercio que el colonial, ni apenas más intercambio que el colonial, entre Europa y la larga línea de opulentas provincias españolas de la costa del Pacífico. Fue el ballenero quien primero irrumpió a través de la celosa política de la corona española, tocando en esas colonias y, si lo permitiera el espacio, se podría demostrar detalladamente cómo gracias a esos balleneros tuvo lugar por fin la liberación de Perú, Chile y Bolivia del yugo de la vieja España, estableciéndose la eterna democracia en aquellas partes.
That great America on the other side of the sphere, Australia, was given to the enlightened world by whaleman. After its first blunder-born discovery by a Dutchman, all other ships, long shunned those shores as pestiferously barbarous; but the whale-ship touched there. The whale-ship is the true mother of that now mighty colony. Moreover, in the infancy of the first Australian settlement, the emigrants were several times saved from starvation by the benevolent biscuit of the whale-ship luckily dropping an anchor in their waters. The uncounted isles of all Polynesia confess the same truth, and do commercial homage to the whale-ship, that cleared the way for the missionary and the merchant, and in many cases carried the primitive missionaries to their first destinations. If that double-bolted land, Japan, is ever to become hospitable, it is the whale-ship alone to whom the credit will be due; for already she is on the threshold. Esa gran América del otro lado del globo, Australia, fue dada al mundo ilustrado por el ballenero. Después de su primer descubrimiento, debido a un error, por un holandés, todos los demás barcos rehuyeron durante mucho tiempo esas costas como bárbaras y pestíferas; pero el barco ballenero tocó en ellas. El barco ballenero es la verdadera madre de la que ahora es poderosa colonia. Además, en la infancia de la primera colonización australiana, los emigrantes se salvaren muchas veces de morir de hambre gracias a la benéfica galleta del ballenero que por casualidad feliz echó el ancla en sus aguas. Las incontadas islas de toda Polinesia confiesan la misma verdad, y rinden homenaje comercial al barco ballenero que abrió el camino al misionero al mercader, que en muchos casos llevó a los misioneros a su primer destino. Si ese país a doble cerrojo, el Japón, alguna vez se vuelve hospitalario, se deberá el mérito solamente al barco ballenero, pues ya está en su umbral.
But if, in the face of all this, you still declare that whaling has no aesthetically noble associations connected with it, then am I ready to shiver fifty lances with you there, and unhorse you with a split helmet every time. Pero si, a la vista de todo esto, seguís declarando que la pesca de la ballena no tiene conexión con recuerdos estéticamente nobles, entonces estoy dispuesto a romper cincuenta lanzas con vosotros, y a descabalgaros a cada vez con el yelmo partido.
The whale has no famous author, and whaling no famous chronicler, you will say. La ballena, diréis, no tiene ningún escritor famoso, ni la pesca de la ballena tiene cronista célebre.
The whale no famous author, and whaling no famous chronicler? Who wrote the first account of our Leviathan? Who but mighty Job? And who composed the first narrative of a whaling-voyage? Who, but no less a prince than Alfred the Great, who, with his own royal pen, took down the words from Other, the Norwegian whale-hunter of those times! And who pronounced our glowing eulogy in Parliament? Who, but Edmund Burke! ¿Ningún escritor famoso la ballena, ni cronista célebre la pesca de la ballena ? ¿Quién escribió la primera noticia de nuestro leviatán ? ¿Quién, sino el poderoso Job ? ¿Y quién compuso la primera narración de un viaje de pesca de la ballena ? ¡Nada menos que un príncipe como Alfredo el Grande, que, con su real pluma, apuntó las palabras de Other, el cazador de ballenas noruego de aquellos tiempos ! ¿Y quién pronunció nuestro encendido elogio en el Parlamento ? ¿Quién sino Edmund Burke ?
True enough, but then whalemen themselves are poor devils; they have no good blood in their veins. Es bastante cierto, pero, con todo, los balleneros mismos son unos pobres diablos: no tienen buena sangre en las venas.
No good blood in their veins? They have something better than royal blood there. The grandmother of Benjamin Franklin was Mary Morrel; afterwards, by marriage, Mary Folger, one of the old settlers of Nantucket, and the ancestress to a long line of Folgers and harpooneers — all kith and kin to noble Benjamin — this day darting the barbed iron from one side of the world to the other. ¿No tienen buena sangre en las venas ? Tienen en ellas algo mejor que sangre real. La abuela de Benjamin Franklin era Mary Morrel, que luego, por matrimonio, fue Mary Folger, una de las antiguas colonizadoras de Nantucket, y antepasada de una larga línea de Folgers y arponeros -todos ellos parientes del noble Benjamín-, que en nuestros días lanzan el afilado acero de un lado a otro del mundo.
Good again; but then all confess that somehow whaling is not respectable. Está bien, también; pero todo el mundo reconoce que la pesca de la ballena no es nada respetable.
Whaling not respectable? Whaling is imperial! By old English statutory law, the whale is declared “a royal fish.” ¿Que la pesca de la ballena no es nada respetable ? ¡La pesca de la ballena es imperial ! Por una antigua ley estatuida por los ingleses, la ballena se declara « pez real ».
Oh, that’s only nominal! The whale himself has never figured in any grand imposing way. ¡Ah, eso es sólo nominal ! La propia ballena nunca ha figurado de manera grandiosa e imponente.
The whale never figured in any grand imposing way? In one of the mighty triumphs given to a Roman general upon his entering the world’s capital, the bones of a whale, brought all the way from the Syrian coast, were the most conspicuous object in the cymballed procession.[1] ¿Que la ballena nunca ha figurado de manera grandiosa e imponente ? En uno de los magníficos triunfos concedidos a un general romano a su entrada en la capital del mundo, los huesos de una ballena, traídos desde la costa siria, fueron el objeto más sobresaliente en aquella procesión estruendosa de platillos.
[See subsequent chapters for something more on this head.] Grant it, since you cite it; but say what you will, there is no real dignity in whaling. Concedido, puesto que lo cita; pero, diga usted lo que quiera, no hay auténtica dignidad en la pesca de la ballena.
No dignity in whaling? The dignity of our calling the very heavens attest. Cetus is a constellation in the south! No more! Drive down your hat in presence of the Czar, and take it off to Queequeg! No more! I know a man that, in his lifetime has taken three hundred and fifty whales. I account that man more honorable than that great captain of antiquity who boasted of taking as many walled towns. ¿Que no hay dignidad en la pesca de la ballena ? Los mismos cielos atestiguan la dignidad de nuestra profesión. ¡Ceteo es una constelación del hemisferio sur ! ¡Basta ya ! ¡Encajaos el sombrero en presencia del zar, pero descubríos ante Queequeg ! ¡Basta ya ! Conozco a un hombre que, en toda su vida, ha cazado trescientas cincuenta ballenas. Yo considero a ese hombre más honorable que a aquel gran capitán de la antigüedad que se jactaba de haber tomado otras tantas ciudades amuralladas.
And, as for me, if, by any possibility, there be any as yet undiscovered prime thing in me; if I shall ever deserve any real repute in that small but high hushed world which I might not be unreasonably ambitious of; if hereafter I shall do anything upon the whole, a man might rather have done than to have left undone; if, at my death, my executors, or more properly my creditors, find any precious MSS. in my desk, then here I prospectively ascribe all the honor and the glory to whaling; for a whale-ship was my Yale College and my Harvard. Y en cuanto a mí, si cupiera alguna probabilidad de que hubiera en mí alguna cosa excelente sin descubrir; si alguna vez merezco cierta reputación auténtica en ese mundo, reducido, pero elevadamente acallado, por entrar en el cual podría sentir ambiciones no del todo irrazonables; si en lo sucesivo hago algo que, en conjunto, un hombre preferiría haber hecho en lugar de haber dejado de hacer; si a mi muerte mis albaceas, o más exactamente, mis acreedores, encuentran en mi escritorio algún precioso manuscrito, entonces, desde este momento atribuyo en previsión todo el honor y la gloria a la pesca de la ballena, pues un barco ballenero fue mi universidad de Yale y mi Harvard.









CHAPTER 25

CAPITULO XXV

Postscript APENDICE
In behalf of the dignity of whaling, I would fain advance naught but substantiated facts. But after embattling his facts, an advocate who should wholly suppress a not unreasonable surmise, which might tell eloquently upon his cause — such an advocate, would he not be blame-worthy? En sustento de la dignidad de la pesca de la ballena, no querría aducir más que hechos comprobados. Pero después de hacer entrar en combate sus hechos, ¿no sería digno de censura un abogado defensor que suprimiera por entero una hipótesis nada irrazonable que podría hablar elocuentemente a favor de su casa ?
It is well known that at the coronation of kings and queens, even modern ones, a certain curious process of seasoning them for their functions is gone through. There is a saltcellar of state, so called, and there may be a castor of state. How they use the salt, precisely — who knows? Certain I am, however, that a king’s head is solemnly oiled at his coronation, even as a head of salad. Can it be, though, that they anoint it with a view of making its interior run well, as they anoint machinery? Much might be ruminated here, concerning the essential dignity of this regal process, because in common life we esteem but meanly and contemptibly a fellow who anoints his hair, and palpably smells of that anointing. In truth, a mature man who uses hairoil, unless medicinally, that man has probably got a quoggy spot in him somewhere. As a general rule, he can’t amount to much in his totality. Es bien sabido que en la coronación de los reyes y reinas, incluso de nuestro tiempo, se realiza cierto curioso proceso de sazonarlos para sus funciones. Hay un salero real, así llamado, y es posible que haya unas vinagreras reales. ¿Cómo usan exactamente la sal; quién lo sabe ? Pero estoy seguro de que la cabeza de un rey es solemnemente aceitada en su coronación, igual que una lechuga en ensalada. ¿Será posible, sin embargo, que la unjan con vistas a que su interior corra bien, igual que se unge la maquinaria ? Mucho se podría rumiar aquí, en cuanto a la dignidad esencial de este proceso real, porque en la vida corriente consideramos bajo y despreciable al tipo que se unge el pelo y huele perceptiblemente a ese ungüento. En realidad, un hombre maduro que use aceite para el pelo, a no ser en forma medicinal, probablemente tiene algún punto débil en algún sitio. Por regla general, no puede valer mucho en su integridad.
But the only thing to be considered here is this — what kind of oil is used at coronations? Certainly it cannot be olive oil, nor macassar oil, nor castor oil, nor bear’s oil, nor train oil, nor cod-liver oil. What then can it possibly be, but the sperm oil in its unmanufactured, unpolluted state, the sweetest of all oils? Pero la única cosa a considerar aquí es ésta: ¿qué clase de aceite se usa en las coronaciones ? Ciertamente que no puede ser aceite de oliva, ni aceite de ricino, ni aceite de oso, ni aceite de pescado, ni aceite de hígado de bacalao. ¿Cuál es posible que sea entonces, sino el aceite de ballena en su estado natural y sin purificar, el más grato de todos los aceites ?
Think of that, ye loyal Britons! we whalemen supply your kings and queens with coronation stuff! ¡Pensad en eso, oh, leales británicos ! ¡Nosotros, los balleneros, proporcionamos a vuestros reyes y reinas la materia de la coronación !









CHAPTER 26

CAPITULO XXVI

Knights and Squires Caballeros y escuderos
The chief mate of the Pequod was Starbuck, a native of Nantucket, and a Quaker by descent. He was a long, earnest man, and though born on an icy coast, seemed well adapted to endure hot latitudes, his flesh being hard as twice-baked biscuit. Transported to the Indies, his live blood would not spoil like bottled ale. He must have been born in some time of general drought and famine, or upon one of those fast days for which his state is famous. Only some thirty and summers had he seen; those summers had dried up all his physical superfluousness. But this, his thinness, so to speak, seemed no more the token of wasting anxieties and cares, than it seemed the indication of any bodily blight. It was merely the condensation of the man. He was by no means ill-looking; quite the contrary. His pure tight skin was an excellent fit; and closely wrapped up in it, and embalmed with inner health and strength, like a revivified Egyptian, this Starbuck seemed prepared to endure for long ages to come, and to endure always, as now; for be it Polar snow or torrid sun, like a patent chronometer, his interior vitality was warranted to do well in all climates. Looking into his eves, you seemed to see there the yet lingering images of those thousand-fold perils he had calmly confronted through life. A staid, steadfast man, whose life for the most part was a telling pantomime of action, and not a tame chapter of sounds. Yet, for all his hardy sobriety and fortitude, there were certain qualities in him which at times affected, and in some cases seemed well nigh to overbalance all the rest. Uncommonly conscientious for a seaman, and endued with a deep natural reverence, the wild watery loneliness of his life did therefore strongly incline him to superstition; but to that sort of superstition, which in some organization seems rather to spring, somehow, from intelligence than from ignorance. Outward portents and inward presentiments were his. And if at times these things bent the welded iron of his soul, much more did his far-away domestic memories of his young Cape wife and child, tend to bend him still more from the original ruggedness of his nature, and open him still further to those latent influences which, in some honest-hearted men, restrain the gush of dare-devil daring, so often evinced by others in the more perilous vicissitudes of the fishery. “I will have no man in my boat,” said Starbuck, “who is not afraid of a whale.” By this, he seemed to mean, not only that the most reliable and useful courage was that which arises from the fair estimation of the encountered peril, but that an utterly fearless man is a far more dangerous comrade than a coward. El primer oficial del Pequod era Starbuck, natural de Nantucket, cuáquero por descendencia. Era un hombre largo serio, , aunque nacido en una costa gélida, parecía muy apropiado para soportar latitudes cálidas, por ser tan dura su carne como la galleta bizcocha. Transportado a las Indias, su sangre viva no se estropearía como la cerveza embotellada. Debía haber nacido en alguna época de sequía y hambre general, o en uno de esos días de ayuno por los que es tan famoso su Estado. Sólo había visto treinta áridos veranos: esos veranos habían desecado toda su superficie física. Pero eso, su flacura, por así decir, no parecía ya señal de ansiedades y cuidados agostadores, ni tampoco indicación de ningún desgaste corporal. Era simplemente la condensación de aquel hombre. No tenía en absoluto mal aspecto; al contrario. Su pura y tensa piel se le ajustaba de modo excelente, apretadamente envuelto en ella, embalsamado en fuerza íntima y en salud, como un egipcio revivido, este Starbuck parecía preparado a soportar largas épocas venideras, y a soportarlas siempre como ahora; pues, con nieve polar o sol tórrido, como un cronómetro patentado, su vitalidad interior estaba garantizada para salir adelante en todos los climas. Mirándole a los ojos, a uno le parecía ver en ellos las imágenes demoradas de aquellos múltiples peligros que había afrontado con calma en toda su vida: hombre firme y sólido, cuya vida, en su mayor parte, había sido una elocuente pantomima de acción, y no un manso capítulo de palabras. Sin embargo, con toda su curtida fortaleza y sobriedad, había en él ciertas cualidades que algunas veces afectaban, y aun en ciertas ocasiones parecían casi contrapesar a todo el resto. Insólitamente concienzudo para ser un marinero, y dotado de honda reverencia natural, la soledad salvaje y acuática de su vida le inclinaba fuertemente, por tanto, a la superstición, pero a esa suerte de superstición que en ciertos caracteres parece proceder más bien de la inteligencia que de la ignorancia. Lo suyo eran portentos exteriores y presentimientos interiores. Y si a veces esas cosas doblaban el hierro soldado de su alma, los lejanos recuerdos domésticos de su joven mujer y su hijo, en el Cabo, tendían mucho más a desviarle de la rudeza originaria de su naturaleza, y abrirle aún más a esas influencias latentes que, en algunos hombres de corazón honrado, refrenan el empuje de la temeridad diabólica tan a menudo evidenciada por otros en las vicisitudes más peligrosas de la pesca de la ballena. Con eso parecía querer decir no solamente que el valor más útil y digno de confianza es el que surge de la estimación realista del peligro encontrado, sino que un hombre totalmente sin miedo es un compañero mucho más peligroso que un cobarde. -No quiero en mi bote a ninguno -decía Starbuck- que no tenga miedo de la ballena.
“Aye, aye,” said Stubb, the second mate, “Starbuck, there, is as careful a man as you’ll find anywhere in this fishery.” But we shall ere long see what that word “careful” precisely means when used by a man like Stubb, or almost any other whale hunter. -Sí, sí -decía Stubb, el segundo oficial-: este Starbuck es un hombre tan cuidadoso como pueda encontrarse en cualquier lado en la pesca de la ballena. Pero no tardaremos en ver lo que significa exactamente esa palabra « cuidadoso » cuando la usa un hombre como Stubb o casi cualquier otro cazador de ballenas.
Starbuck was no crusader after perils; in him courage was not a sentiment; but a thing simply useful to him, and always at hand upon all mortally practical occasions. Besides, he thought, perhaps, that in this business of whaling, courage was one of the great staple outfits of the ship, like her beef and her bread, and not to be foolishly wasted. Wherefore he had no fancy for lowering for whales after sun-down; nor for persisting in fighting a fish that too much persisted in fighting him. For, thought Starbuck, I am here in this critical ocean to kill whales for my living, and not to be killed by them for theirs; and that hundreds of men had been so killed Starbuck well knew. What doom was his own father’s? Where, in the bottomless deeps, could he find the torn limbs of his brother? Starbuck no iba en una cruzada en busca de peligros; en él, el valor no era un sentimiento, sino una cosa simplemente útil para él, y siempre a mano para todas las ocasiones prácticas de la vida. Además pensaba, quizá, que en este asunto de la pesca de la ballena el valor era una de las grandes provisiones necesarias para el barco, como la carne y la galleta, que no se podían derrochar locamente. Por lo tanto, no tenía ganas de arriar las lanchas en busca de ballenas después de la puesta del sol, ni se empeñaba en cazar un pez que se obstinase en luchar contra él. Pues Starbuck pensaba: « Aquí estoy en este crítico océano para ganarme la vida matando ballenas, y no para que ellas me maten ganándose la suya »; y Starbuck sabía muy bien que centenares de hombres habían muerto así. ¿Cuál había sido el destino de su propio padre ? ¿Dónde, en qué profundidades insondables, podría encontrar los miembros despedazados de su hermano ?
With memories like these in him, and, moreover, given to a certain superstitiousness, as has been said; the courage of this Starbuck, which could, nevertheless, still flourish, must indeed have been extreme. But it was not in reasonable nature that a man so organized, and with such terrible experiences and remembrances as he had; it was not in nature that these things should fail in latently engendering an element in him, which, under suitable circumstances, would break out from its confinement, and burn all his courage up. And brave as he might be, it was that sort of bravery chiefly, visible in some intrepid men, which, while generally abiding firm in the conflict with seas, or winds, or whales, or any of the ordinary irrational horrors of the world, yet cannot withstand those more terrific, because more spiritual terrors, which sometimes menace you from the concentrating brow of an enraged and mighty man. Con recuerdos como éstos en él, y además, dado a cierta superstición, como se ha dicho, el valor de este Starbuck, si a pesar de todo podía mostrarse, debía ser extremado. Pero en un hombre así constituido, y con experiencias y recuerdos tan terribles como él tenía, no entraba en lo natural que esas cosas dejaran de engendrar ocultamente en él un elemento que, en circunstancias adecuadas, irrumpiera saliendo de su encierro y quemara todo su valor. Y por valiente que fuera, era principalmente de esa clase de valentía, visible en ciertos hombres intrépidos, que, aunque suelen mantenerse firmes en el combate con los mares, o los vientos, o las ballenas, o cual quiera de los acostumbrados horrores irracionales de este mundo, no pueden, sin embargo, resistir esos terrores, más espantosos por ser más espirituales, que a veces le amenazan a uno en el ceño fruncido de un hombre colérico y poderoso.
But were the coming narrative to reveal in any instance, the complete abasement of poor Starbuck’s fortitude, scarce might I have the heart to write it; but it is a thing most sorrowful, nay shocking, to expose the fall of valor in the soul. Men may seem detestable as joint stock-companies and nations; knaves, fools, and murderers there may be; men may have mean and meagre faces; but, man, in the ideal, is so noble and so sparkling, such a grand and glowing creature, that over any ignominious blemish in him all his fellows should run to throw their costliest robes. That immaculate manliness we feel within ourselves, so far within us, that it remains intact though all the outer character seem gone; bleeds with keenest anguish at the undraped spectacle of a valor-ruined man. Nor can piety itself, at such a shameful sight, completely stifle her upbraidings against the permitting stars. But this august dignity I treat of, is not the dignity of kings and robes, but that abounding dignity which has no robed investiture. Thou shalt see it shining in the arm that wields a pick or drives a spike; that democratic dignity which, on all hands, radiates without end from God; Himself! The great God absolute! The centre and circumference of all democracy! His omnipresence, our divine equality! Pero si la narración siguiente hubiera de revelar en algún caso el desplome completo de la fortaleza del pobre Starbuck, apenas habría tenido yo ánimo para escribirla, pues es cosa lamentable, e incluso desagradable, mostrar el hundimiento del valor de un alma. Los hombres pueden parecer detestables en cuanto sociedades anónimas y naciones; podrá haber seres serviles, locos y asesinos; pero el hombre, en su ideal, es tan noble resplandeciente, tan grandiosa refulgente criatura, que todos sus semejantes deberían correr a echar sus vestiduras más preciosas sobre cualquier mancha ignominiosa que haya en él. Esa virilidad inmaculada que sentimos dentro de nosotros, tan en lo hondo que permanece intacta aun cuando parezca perdido todo el carácter exterior, sangra con la más penetrante angustia ante el espectáculo desnudo de un hombre hundido en su valor. Ni aun la propia piedad, ante una visión tan vergonzosa, puede ahogar del todo sus reproches hacia las estrellas que lo consienten. Pero la augusta dignidad de que trato no es la dignidad de los reyes y los mantos, sino esa dignidad sobreabundante que no se reviste de ningún ropaje. La veréis resplandecer en el brazo que blande una pica o que clava un clavo; es esa dignidad democrática que, en todas las manos, irradia sin fin desde Dios, desde El mismo, el gran Dios absoluto, el centro y circunferencia de toda democracia; ¡Su omnipresencia, nuestra divina igualdad !
If, then, to meanest mariners, and renegades and castaways, I shall hereafter ascribe high qualities, though dark; weave around them tragic graces; if even the most mournful, perchance the most abased, among them all, shall at times lift himself to the exalted mounts; if I shall touch that workman’s arm with some ethereal light; if I shall spread a rainbow over his disastrous set of sun; then against all mortal critics bear me out in it, thou just Spirit of Equality, which hast spread one royal mantle of humanity over all my kind! Bear me out in it, thou great democratic God! who didst not refuse to the swart convict, Bunyan, the pale, poetic pearl; Thou who didst clothe with doubly hammered leaves of finest gold, the stumped and paupered arm of old Cervantes; Thou who didst pick up Andrew Jackson from the pebbles; who didst hurl him upon a war-horse; who didst thunder him higher than a throne! Thou who, in all Thy mighty, earthly marchings, ever cullest Thy selectest champions from the kingly commoners; bear me out in it, O God! Entonces, si en lo sucesivo atribuyo cualidades elevadas, aunque oscuras, a los más bajos marineros, renegados y proscritos; si en torno de ellos urdo gracias trágicas; sí aun el más lúgubre, y acaso el más rebajado de ellos, a veces se eleva hasta las montañas sublimes; si pongo un poco de luz etérea en el brazo de ese trabajador; si extiendo un arco iris sobre su desastroso ocaso; entonces, contra todos los críticos mortales, ¡sosténme en eso, oh Tú, justo Espíritu de la Igualdad, que has extendido un único manto real de humanidad sobre toda mi especie ! ¡Sosténme, oh Tú, gran Dios democrático, que no rehusaste la pálida perla poética al negro prisionero, Bunyan; Tú que envolviste, con hojas doblemente martilladas del más fino oro, el brazo mutilado y empobrecido del viejo Cervantes; Tú, que elegiste a Andrew Jackson de entre los guijarros, que lo lanzaste sobre un caballo de guerra, y que le hiciste tronar más alto que en un trono ! ¡Tú, que en todos tus poderosos recorridos por la tierra siempre escoges a tus campeones más selectos entre la realeza de los sencillos; sosténme en esto, oh Dios !









CHAPTER 27

CAPITULO XXVII

Knights and Squires Caballeros y escuderos
Stubb was the second mate. He was a native of Cape Cod; and hence, according to local usage, was called a Cape-Cod-man. A happy-go-lucky; neither craven nor valiant; taking perils as they came with an indifferent air; and while engaged in the most imminent crisis of the chase, toiling away, calm and collected as a journeyman joiner engaged for the year. Good-humored, easy, and careless, he presided over his whaleboat as if the most deadly encounter were but a dinner, and his crew all invited guests. He was as particular about the comfortable arrangements of his part of the boat, as an old stage-driver is about the snugness of his box. When close to the whale, in the very death-lock of the fight, he handled his unpitying lance coolly and off-handedly, as a whistling tinker his hammer. He would hum over his old rigadig tunes while flank and flank with the most exasperated monster. Long usage had, for this Stubb, converted the jaws of death into an easy chair. What he thought of death itself, there is no telling. Whether he ever thought of it at all, might be a question; but, if he ever did chance to cast his mind that way after a comfortable dinner, no doubt, like a good sailor, he took it to be a sort of call of the watch to tumble aloft, and bestir themselves there, about something which he would find out when he obeyed the order, and not sooner. El segundo oficial era Stubbs. Era natural de Cabo Cod, y por ello, según el uso local, se le llamaba un « cabocodense ». Despreocupado, ni cobarde ni valiente, tomando los peligros según venían, con aire indiferente, y, mientras se ocupaba en las crisis más apremiantes de la persecución, despachando el trabajo, tranquilo y concentrado como un carpintero ambulante contratado para el año. Bienhumorado, tranquilo y descuidado, presidía su barco ballenero como si el encuentro más peligroso no fuera más que una cena, y la tripulación, sus comensales invitados. Era tan meticuloso en cuanto a los arreglos de comodidad de su parte de embarcación como un viejo cochero de diligencia en cuanto a lo confortable de su pescante. Al acercarse a la ballena, en el mismísimo apretón mortal de la pelea, manejaba su inexorable arpón con frialdad y al desgaire, como un hojalatero que silba mientras martilla. Canturreaba sus viejas melodías de rigodón mientras estaba flanco a flanco del más furioso monstruo. La larga costumbre, para este Stubbs, había convertido las fauces de la muerte en una butaca. No hay modo de saber qué pensaba de la muerte misma. Podría preguntarse si alguna vez pensaba en ella, en absoluto, pero si alguna vez inclinaba su mente hacia ese lado, después de una grata comida, no hay duda de que, como buen marinero, la consideraba como una especie de llamada de guardia para salir a cubierta y ocuparse allí en algo que ya vería qué era cuando obedeciera la orden, pero no antes.
What, perhaps, with other things, made Stubb such an easy-going, unfearing man, so cheerily trudging off with the burden of life in a world fail of grave peddlers, all bowed to the ground with their packs; what helped to bring about that almost impious good-humor of his; that thing must have been his pipe. For, like his nose, his short, black little pipe was one of the regular features of his face. You would almost as soon have expected him to turn out of his bunk without his nose as without his pipe. He kept a whole row of pipes there ready loaded, stuck in a rack, within easy reach of his hand; and, whenever he turned in, he smoked them all out in succession, lighting one from the other to the end of the chapter; then loading them again to be in readiness anew. For, when Stubb dressed, instead of first putting his legs into his trowsers, he put his pipe into his mouth. Lo que quizá, con otras cosas, hacía de Stubbs un hombre tan tranquilo y sin miedo, tan alegre al llevar adelante la carga de la vida por un mundo lleno de serios vendedores ambulantes, curvados todos ellos hacia el suelo con sus fardos; lo que ayudaba a producir aquel buen humor suyo, casi impío, debía de ser su pipa. Pues, igual que su nariz, su pequeña pipa, corta y negra, era uno de los rasgos habituales de su cara. Casi habría sido más fácil esperar que saliera de su litera sin nariz antes que sin pipa. Tenía allí, dispuestas y cargadas, toda una fila de pipas, metidas en una espetera, al fácil alcance de la mano; y siempre que se acostaba, las fumaba todas seguidas, encendiendo una con otra hasta el fin de la serie, y luego volviéndolas a cargar para que estuvieran de nuevo dispuestas. Pues cuando se vestía, Stubbs se ponía la pipa en la boca antes de meter las piernas en los pantalones.
I say this continual smoking must have been one cause, at least of his peculiar disposition; for every one knows that this early air, whether ashore or afloat, is terribly infected with the nameless miseries of the numberless mortals who have died exhaling it; and as in time of the cholera, some people go about with a camphorated handkerchief to their mouths; so, likewise, against all mortal tribulations, Stubb’s tobacco smoke might have operated as a sort of disinfecting agent. Digo que este modo continuo de fumar debía de ser, por lo menos, una causa de su disposición peculiar, pues todos saben que este aire terrenal, en tierra o a flote, está terriblemente infectado de las miserias sin nombre de los innumerables mortales que han muerto respirándolo; y del mismo modo que, en épocas de cólera, algunos andan con un pañuelo alcanforado en la boca, igualmente el tabaco de Stubbs podría actuar como una especie de agente desinfectante contra todas las tribulaciones mortales.
The third mate was Flask, a native of Tisbury, in Martha’s Vineyard. A short, stout, ruddy young fellow, very pugnacious concerning whales, who somehow seemed to think that the great Leviathans had personally and hereditarily affronted him; and therefore it was a sort of point of honor with him, to destroy them whenever encountered. So utterly lost was he to all sense of reverence for the many marvels of their majestic bulk and mystic ways; and so dead to anything like an apprehension of any possible danger encountering them; that in his poor opinion, the wondrous whale was but a species of magnified mouse, or at least water-rat, requiring only a little circumvention and some small application of time and trouble in order to kill and boil. This ignorant, unconscious fearlessness of his made him a little waggish in the matter of whales; he followed these fish for the fun of it; and a three years’ voyage round Cape Horn was only a jolly joke that lasted that length of time. As a carpenter’s nails are divided into wrought nails and cut nails; so mankind may be similarly divided. Little Flask was one of the wrought ones; made to clinch tight and last long. They called him King-Post on board of the Pequod; because, in form, he could be well likened to the short, square timber known by that name in Arctic whalers; and which by the means of many radiating side timbers inserted into it, serves to brace the ship against the icy concussions of those battering seas. El tercer oficial era Flask, natural de Tisbury, en Martha's Vineyard. Un joven rechoncho, robusto y rubicundo, muy belicoso en cuanto a las ballenas, que parecía pensar, no sé por qué, que los grandes leviatanes le habían afrentado de modo personal hereditario; por consiguiente, para él era punto de honor destruirlos siempre que los encontrara. Tan absolutamente perdido estaba para todo sentido de reverencia hacia las muchas maravillas de su majestuosa mole y sus místicas maneras, y tan insensible a nada parecido a la conciencia de ningún peligro posible en su encuentro, que, en su pobre opinión, la prodigiosa ballena era sólo una especie de ratón o, por lo menos, de rata de agua vista con aumento, que requería sólo un pequeño rodeo alguna ligera aplicación de tiempo molestia para matarla cocerla. Esta falta de temor, inconsciente e ignorante, le hacía un poco jocoso en cuestión de ballenas: perseguía a estos peces por divertirse, y un viaje de tres años doblando el cabo de Hornos era sólo una broma divertida que duraba todo ese tiempo. Así como los clavos del carpintero se dividen en forjados y cortados, la humanidad se puede dividir de modo semejante. El pequeño Flask era de los forjados, hecho para apretar bien durar mucho. Le llamaban « Puntal » a bordo del Pequod, porque en su forma se le podía comparar muy bien a esa pieza de proa, corta y cuadrada, conocida por tal nombre en los balleneros árticos y que, por medio de numerosas tablas laterales que irradian insertas en ella, sirve para reforzar el barco contra los hielos que golpean en aquellos agitados mares.
Now these three mates — Starbuck, Stubb and Flask, were momentous men. They was who by universal prescription commanded three of the Pequod’s boats as headsmen. In that grand order of battle in which Captain Ahab would probably marshal his forces to descend on the whales, these three headsmen were as captains of companies. Or, being armed with their long keen whaling spears, they were as a picked trio of lancers; even as the harpooneers were flingers of javelins. Así pues, estos tres oficiales, Starbuck, Stubbs y Flask, eran hombres de peso. Eran ellos quienes, por disposición general, mandaban tres de las lanchas del Pequod. En el gran orden de batalla en que probablemente desplegaría sus fuerzas el capitán Ahab para atacar a las ballenas, esos tres jefes de bote eran como capitanes de compañías. O, estando armados con sus largas y agudas picas balleneras, eran como un selecto trío de lanceros, igual que los arponeros eran los lanzadores de jabalinas.
And since in this famous fishery, each mate or headsman, like a Gothic Knight of old, is always accompanied by his boat-steerer or harpooneer, who in certain conjunctures provides him with a fresh lance, when the former one has been badly twisted, or elbowed in the assault; and moreover, as there generally subsists between the two, a close intimacy and friendliness; it is therefore but meet, that in this place we set down who the Pequod’s harpooneers were, and to what headsman each of them belonged. Y dado que en esa famosa pesca cada oficial o jefe de bote, como los antiguos caballeros godos, siempre va acompañado de su piloto o arponero, que en determinadas ocasiones le provee de una nueva lanza cuando la primera se ha torcido de mala manera, o se ha doblado en el asalto, y, además, dado que generalmente se establece entre ambos una estrecha intimidad amistosa, no está de más que en este punto anotemos quiénes eran los arponeros del Pequod, y a qué jefe de bote correspondía cada cual.
First of all was Queequeg, whom Starbuck, the chief mate, had selected for his squire. But Queequeg is already known. El primero de todos era Queequeg, a quien había elegido de escudero Starbuck, el primer oficial. Queequeg ya es conocido.
Next was Tashtego, an unmixed Indian from Gay Head, the most westerly promontory of Martha’s Vineyard, where there still exists the last remnant of a village of red men, which has long supplied the neighboring island of Nantucket with many of her most daring harpooneers. In the fishery, they usually go by the generic name of Gay-Headers. Tashtego’s long, lean, sable hair, his high cheek bones, and black rounding eyes — for an Indian, Oriental in their largeness, but Antarctic in their glittering expression — all this sufficiently proclaimed him an inheritor of the unvitiated blood of those proud warrior hunters, who, in quest of the great New England moose, had scoured, bow in hand, the aboriginal forests of the main. But no longer snuffing in the trail of the wild beasts of the woodland, Tashtego now hunted in the wake of the great whales of the sea; the unerring harpoon of the son fitly replacing the infallible arrow of the sires. To look at the tawny brawn of his lithe snaky limbs, you would almost have credited the superstitions of some of the earlier Puritans and half-believed this wild Indian to be a son of the Prince of the Powers of the Air. Tashtego was Stubb the second mate’s squire. Después venía Tashtego, un indio puro de Gay-Head, el promontorio más occidental de Martha's Vineyard, donde todavía queda un pequeño resto de una aldea de pieles rojas que desde hace mucho ha suministrado a la vecina isla de Nantucket sus más atrevidos arponeros. En la pesca de la ballena, se les suele conocer por el nombre genérico de Gay-Headers. El pelo largo, lacio negro de Tashtego, sus altos pómulos huesudos, y sus ojos negros y redondos -para un indio, orientales en su tamaño, pero antárticos en su expresión chispeante-, todo ello le proclamaba de sobra como heredero de la sangre sin adulterar de aquellos orgullosos y bélicos cazadores que, en busca del gran alce de New England, habían explorado, arco en mano, los bosques aborígenes de la costa. Pero sin olfatear ya el rastro de los animales salvajes del bosque, Tashtego cazaba ahora en la estela de las grandes ballenas del mar; y el certero arpón del hijo sustituía adecuadamente a la infalible flecha de los progenitores. Al mirar la atezada robustez de sus ágiles miembros de serpiente, casi se habría dado crédito a las supersticiones de algunos de los primitivos puritanos, medio creyendo que este salvaje indio sería hijo del Príncipe de las Potestades del Aire. Tashtego era el escudero de Stubb, el segundo oficial.
Third among the harpooneers was Daggoo, a gigantic, coal-black negro-savage, with a lion-like tread — an Ahasuerus to behold. Suspended from his ears were two golden hoops, so large that the sailors called them ringbolts, and would talk of securing the top-sail halyards to them. In his youth Daggoo had voluntarily shipped on board of a whaler, lying in a lonely bay on his native coast. And never having been anywhere in the world but in Africa, Nantucket, and the pagan harbors most frequented by the whalemen; and having now led for many years the bold life of the fishery in the ships of owners uncommonly heedful of what manner of men they shipped; Daggoo retained all his barbaric virtues, and erect as a giraffe, moved about the decks in all the pomp of six feet five in his socks. There was a corporeal humility in looking up at him; and a white man standing before him seemed a white flag come to beg truce of a fortress. Curious to tell, this imperial negro, Ahasuerus Daggoo, was the Squire of little Flask, who looked like a chess-man beside him. As for the residue of the Pequod’s company, be it said, that at the present day not one in two of the many thousand men before the mast employed in the American whale fishery, are Americans born, though pretty nearly all the officers are. Herein it is the same with the American whale fishery as with the American army and military and merchant navies, and the engineering forces employed in the construction of the American Canals and Railroads. The same, I say, because in all these cases the native American literally provides the brains, the rest of the world as generously supplying the muscles. No small number of these whaling seamen belong to the Azores, where the outward bound Nantucket whalers frequently touch to augment their crews from the hardy peasants of those rocky shores. In like manner, the Greenland whalers sailing out of Hull or London, put in at the Shetland Islands, to receive the full complement of their crew. Upon the passage homewards, they drop them there again. How it is, there is no telling, but Islanders seem to make the best whalemen. They were nearly all Islanders in the Pequod, Isolatoes too, I call such, not acknowledging the common continent of men, but each Isolato living on a separate continent of his own. Yet now, federated along one keel, what a set these Isolatoes were! An Anacharsis Clootz deputation from all the isles of the sea, and all the ends of the earth, accompanying Old Ahab in the Pequod to lay the world’s grievances before that bar from which not very many of them ever come back. Black Little Pip — he never did — oh, no! he went before. Poor Alabama boy! On the grim Pequod’s forecastle, ye shall ere long see him, beating his tambourine; prelusive of the eternal time, when sent for, to the great quarter-deck on high, he was bid strike in with angels, and beat his tambourine in glory; called a coward here, hailed a hero there! El tercero de los arponeros era Daggoo, un gigantesco salvaje negro como el carbón, con ademanes de león; un Ahasvero en su aspecto. Suspendidos de las orejas llevaba dos aros de oro, tan grandes que los marineros les llamaban pernos de anillo, y hablaban de amarrar a ellos las drizas de gavia. En su juventud, Daggoo se había embarcado voluntariamente a bordo de un ballenero que estaba anclado en una bahía solitaria de su costa natal. Y como nunca había estado en otra parte del mundo sino en Africa, en Nantucket y en los puertos paganos más frecuentados por los balleneros, y como durante muchos años había llevado la valiente vida de la pesca de la ballena en barcos de propietarios insólitamente atentos a la clase de gente que embarcaban, Daggoo conservaba todas sus virtudes bárbaras, y, erguido como una jirafa, daba vueltas por la cubierta con toda la pompa de sus seis pies y cinco pulgadas, sin calzado. Había una humillación corporal en levantar la vista hacia él, y un blanco ante él parecía una bandera blanca acudiendo a pedir tregua a una fortaleza. Es curioso decir que este negro imperial, Ahasvero Daggoo, era el escudero del pequeño Flask, que parecía un peón de ajedrez a su lado. En cuanto al resto de la gente del Pequoch hay que decir que, en el día de hoy, ni la mitad de los varios millares de hombres ante el mástil en las pesquerías de ballenas de América son americanos de nacimiento, aunque casi todos los oficiales lo son. En esto, pasa lo mismo en las pesquerías de ballenas de América que en el ejército americano, y en las flotas militar y mercante, y en las fuerzas de ingeniería empleadas en la construcción de los canales y líneas ferroviarias de América. Lo mismo, digo, porque en todos estos casos los americanos de nacimiento proporcionan el cerebro, y el resto del mundo suministra los músculos con igual generosidad. No escaso número de estos marineros balleneros pertenecen a las Azores, donde tocan frecuentemente los barcos de Nantucket en su viaje de ida para aumentar sus tripulaciones con los curtidos campesinos de aquellas rocosas orillas. De manera análoga, los balleneros de Groenlandia, zarpando de Hull o de Londres, tocan en las islas Shetland para recibir el pleno complemento de su tripulación. En el viaje de regreso, los vuelven a dejar allí. No es posible saber por qué, pero los isleños parecen resultar los mejores balleneros. En el Pequod casi todos eran isleños; « aislados » también llamo yo a los que no reconocen el continente común de los hombres, sino que cada « aislado » vive en un continente propio por separado. Pero ahora, federados a lo largo de una sola quilla, ¡qué grupo eran esos « aislados » ! Una representación, a lo Anacarsis Clootz, de todas las islas del mar y todos los confines de la tierra, acompañando al viejo Ahab a presentar las querellas del mundo ante ese tribunal del cual no volverían Jamás muchos de ellos. El pequeño Pip, el negro, ése no volvió jamás; ¡ah, no !, ése se fue por delante. ¡Pobre muchacho de Alabama En el sombrío alcázar de proa del Pequod le veremos dentro de poco golpeando su tamboril, preludio del momento eterno en que le mandaron subir al gran alcázar de las alturas para unirse en su música a los ángeles, tocando su tamboril en la gloria: ¡aquí, llamado cobarde, y allí, saludado como héroe !









CHAPTER 28

CAPITULO XXVIII

Ahab Ahab{b>
For several days after leaving Nantucket, nothing above hatches was seen of Captain Ahab. The mates regularly relieved each other at the watches, and for aught that could be seen to the contrary, they seemed to be the only commanders of the ship; only they sometimes issued from the cabin with orders so sudden and peremptory, that after all it was plain they but commanded vicariously. Yet, their supreme lord and dictator was there, though hitherto unseen by any eyes not permitted to penetrate into the now sacred retreat of the cabin. Durante varios días después de dejar Nantucket, no se vio nada del capitán Ahab a la altura de las escotillas. Los oficiales se relevaban con regularidad uno a otro en las guardias, y en nada que pudiera indicar lo contrario dejaban de parecer los únicos jefes del barco, salvo en que a veces salían de la cabina con órdenes tan súbitas y perentorias, que, después de todo, quedaba claro que sólo mandaban por delegación. Sí, allí estaba su supremo señor y dictador, aunque hasta ahora no había sido visto por ojos que no pudieran penetrar en el retiro ya sagrado de la cabina.
Every time I ascended to the deck from my watches below, I instantly gazed aft to mark if any strange face was visible; for my first vague disquietude touching the unknown captain, now in the seclusion of the sea became almost a perturbation. This was strangely heightened at times by the ragged Elijah’s diabolical incoherences uninvitedly recurring to me, with a subtle energy I could not have before conceived of. But poorly could I withstand them, much as in other moods I was almost ready to smile at the solemn whimsicalities of that outlandish prophet of the wharves. But whatever it was of apprehensiveness or uneasiness — to call it so — which I felt, yet whenever I came to look about me in the ship, it seemed against all warranty to cherish such emotions. For though the harpooneers, with the great body of the crew, were a far more barbaric, heathenish, and motley set than any of the tame merchant-ship companies which my previous experiences had made me acquainted with, still I ascribed this — and rightly ascribed it — to the fierce uniqueness of the very nature of that wild Scandinavian vocation in which I had so abandonedly embarked. But it was especially the aspect of the three chief officers of the ship, the mates, which was most forcibly calculated to allay these colorless misgivings, and induce confidence and cheerfulness in every presentment of the voyage. Three better, more likely sea-officers and men, each in his own different way, could not readily be found, and they were every one of them Americans; a Nantucketer, a Vineyarder, a Cape man. Now, it being Christmas when the ship shot from out her harbor, for a space we had biting Polar weather, though all the time running away from it to the southward; and by every degree and minute of latitude which we sailed, gradually leaving that merciless winter, and all its intolerable weather behind us. It was one of those less lowering, but still grey and gloomy enough mornings of the transition, when with a fair wind the ship was rushing through the water with a vindictive sort of leaping and melancholy rapidity, that as I mounted to the deck at the call of the forenoon watch, so soon as I levelled my glance towards the taffrail, foreboding shivers ran over me. Reality outran apprehension; Captain Ahab stood upon his quarter-deck. Cada vez que yo subía .a la cubierta desde mis guardias, abajo, al instante lanzaba una mirada a popa para observar si se veía alguna cara desconocida, pues ¡ni primera inquietud vaga respecto al capitán desconocido, ahora, en el encierro del mar, casi se había vuelto una locura. Esto aumentaba extrañamente a veces, cuando las deshilvanadas incoherencias diabólicas de Elías volvían a mí contra mi voluntad, con una sutil energía que antes no habría podido suponer. Pero las podía resistir muy mal; aunque igualmente, con otros humores, casi me sentía dispuesto a sonreír de las solemnes extravagancias de aquel exótico profeta de los muelles. Pero cualquiera que fuese el temor o la incomodidad -por llamarlo así- que sentía, sin embargo, cada vez que miraba a mi alrededor en el barco, parecía que no tenía justificación conservarlos. Pues aunque los arponeros, con la mayor parte de la tripulación, fueran un grupo mucho más bárbaro, pagano y abigarrado que ninguna de las mansas tripulaciones mercantes que yo había conocido en mis experiencias previas, sin embargo, lo atribuía -y lo atribuía con razón- a la feroz singularidad de esa loca profesión escandinava en que me había embarcado con tal abandono. Pero especialmente el aspecto de los tres oficiales del barco era lo más eficazmente calculado para tranquilizar esas sospechas sin forma, e infundir confianza y ánimo en todos los presentimientos sobre el viaje. No sería fácil encontrar otros tres mejores y más apropiados hombres y oficiales de marina, cada cual a su modo diferente, y los tres eran americanos; uno de Nantucket, uno del Vineyard, otro de Cabo Cod. Entonces, siendo Navidad cuando zarpamos del puerto, durante algún tiempo tuvimos un frío polar devorador, aunque todo el tiempo corríamos huyendo hacia el sur; y a cada grado y minuto que navegábamos, poco a poco dejábamos atrás ese invierno implacable y todo su intolerable tiempo. Era una de esas mañanas de transición, menos amenazadoras, pero todavía bastante grises y sombrías, y con buen viento el barco corría por el agua con una especie de vengativa rapidez, brincadora y melancólica, cuando, al subir a cubierta a la llamada de la guardia de la mañana, tan pronto como dirigí la mirada hacia el coronamiento de popa, me invadieron escalofríos de presentimiento. La realidad dejó atrás a la aprensión: el capitán Ahab estaba en su alcázar.
There seemed no sign of common bodily illness about him, nor of the recovery from any. He looked like a man cut away from the stake, when the fire has overrunningly wasted all the limbs without consuming them, or taking away one particle from their compacted aged robustness. His whole high, broad form, seemed made of solid bronze, and shaped in an unalterable mould, like Cellini’s cast Perseus. Threading its way out from among his grey hairs, and continuing right down one side of his tawny scorched face and neck, till it disappeared in his clothing, you saw a slender rod-like mark, lividly whitish. It resembled that perpendicular seam sometimes made in the straight, lofty trunk of a great tree, when the upper lightning tearingly darts down it, and without wrenching a single twig, peels and grooves out the bark from top to bottom ere running off into the soil, leaving the tree still greenly alive, but branded. Whether that mark was born with him, or whether it was the scar left by some desperate wound, no one could certainly say. By some tacit consent, throughout the voyage little or no allusion was made to it, especially by the mates. But once Tashtego’s senior, an old Gay-Head Indian among the crew, superstitiously asserted that not till he was full forty years old did Ahab become that way branded, and then it came upon him, not in the fury of any mortal fray, but in an elemental strife at sea. Yet, this wild hint seemed inferentially negatived, by what a grey Manxman insinuated, an old sepulchral man, who, having never before sailed out of Nantucket, had never ere this laid eye upon wild Ahab. Nevertheless, the old sea-traditions, the immemorial credulities, popularly invested this old Manxman with preternatural powers of discernment. So that no white sailor seriously contradicted him when he said that if ever Captain Ahab should be tranquilly laid out — which might hardly come to pass, so he muttered — then, whoever should do that last office for the dead, would find a birth-mark on him from crown to sole. No parecía haber en él señal de una común enfermedad corporal, ni de haberse recuperado de ninguna. Parecía un hombre desatado de la pira cuando el fuego ha asolado e invadido todos los miembros sin consumirlos ni llevarse una sola partícula de su compacta robustez entrada en años. Toda su figura, alta y ancha, parecía de bronce macizo, configurada en forma inalterable, como el Perseo fundido de Cellini. Abriéndose paso desde su pelo gris, y siguiendo derecha por un lado de su atezada y desollada cara, y por el cuello, hasta desaparecer por la ropa, se veía una señal delgada como una vara, lívidamente blanquecina. Parecía esa grieta vertical que a veces se hace en el alto y recto tronco de un gran árbol, cuando el rayo se dispara desde arriba lo desgarra bajando por él, deja el árbol aún vivo verde, pero marcado a fuego. Nadie podía decir con seguridad si esa señal había nacido con él, o si era la cicatriz dejada por alguna herida desesperada. Por acuerdo tácito, a lo largo del viaje se hizo escasa o ninguna alusión a ella, sobre todo por parte de los oficiales. Pero una vez el compañero más antiguo de Tashtego, un viejo indio de Gay-Head, de la tripulación, afirmó supersticiosamente que Ahab no había quedado marcado así hasta después de los cuarenta años, y que no le había venido de la furia de ninguna pelea mortal, sino de una lucha con los elementos del mar. Sin embargo, esa loca sugerencia pareció negada implícitamente por lo que insinuó un canoso viejo de la isla de Man, un anciano sepulcral que, como nunca había embarcado antes en Nantucket, no había puesto los ojos hasta ahora en el extraño Ahab. Con todo, las viejas tradiciones marineras y las credulidades inmemoriales habían atribuido popularmente a ese viejo de Man unos poderes preternaturales de discernimiento, de modo que ningún marinero blanco le contradijo cuando afirmó que cuando el capitán Ahab quedase tendido en tranquilo reposo -lo cual murmuró que difícilmente ocurriría-, entonces quien cumpliera el último deber con el muerto encontraría en él una señal de nacimiento desde la coronilla a la planta de los pies.
So powerfully did the whole grim aspect of Ahab affect me, and the livid brand which streaked it, that for the first few moments I hardly noted that not a little of this overbearing grimness was owing to the barbaric white leg upon which he partly stood. It had previously come to me that this ivory leg had at sea been fashioned from the polished bone of the sperm whale’s jaw. “Aye, he was dismasted off Japan,” said the old Gay-Head Indian once; “but like his dismasted craft, he shipped another mast without coming home for it. He has a quiver of ‘em.” Tan poderosamente me afectó el conjunto del sombrío aspecto de Ahab y la lívida marca que le señalaba, que durante unos breves momentos apenas noté que no poco de su abrumador aire sombrío se debía a la bárbara pierna blanca sobre la que parcialmente se apoyaba. Ya me habían dicho que esa pierna marfileña estaba hecha en el mar con el pulido hueso de la mandíbula del cachalote. -Sí, le desarbolaron a lo largo del Japón -dijo una vez el viejo indio de Gay-Head-, pero, como su barco desarbolado, embarcó otro palo sin volver al puerto por él. Tiene una aljaba de ellos.
I was struck with the singular posture he maintained. Upon each side of the Pequod’s quarter deck, and pretty close to the mizzen shrouds, there was an auger hole, bored about half an inch or so, into the plank. His bone leg steadied in that hole; one arm elevated, and holding by a shroud; Captain Ahab stood erect, looking straight out beyond the ship’s ever-pitching prow. There was an infinity of firmest fortitude, a determinate, unsurrenderable wilfulness, in the fixed and fearless, forward dedication of that glance. Not a word he spoke; nor did his officers say aught to him; though by all their minutest gestures and expressions, they plainly showed the uneasy, if not painful, consciousness of being under a troubled master-eye. And not only that, but moody stricken Ahab stood before them with a crucifixion in his face; in all the nameless regal overbearing dignity of some mighty woe. Me sorprendió la singular postura que mantenía. A cada lado del alcázar del Pequod, y muy cerca de los obenques de mesana, había un agujero de taladro, barrenado una pulgada o poco más en la tabla. Su pierna de hueso se apoyaba en ese agujero; con un brazo elevado, y agarrándose a un obenque, el capitán Ahab se erguía, mirando derecho, más allá de la proa del barco, siempre cabeceante. Había un sin fín de la más firme fortaleza, una voluntariosidad decidida e inexpugnable, en la entrega fija y sin miedo de esa mirada hacia delante. No decía una palabra, ni sus oficiales le decían nada, aunque en sus más menudos gestos y expresiones mostraban claramente la conciencia incómoda, y aun penosa, de que estaban bajo una turbada mirada de mando. Y no sólo esto, sino que Ahab, presa de sus humores, estaba ante ellos con una crucifixión en la cara, con toda la innombrable dignidad real y abrumadora de algún dolor poderoso.
Ere long, from his first visit in the air, he withdrew into his cabin. But after that morning, he was every day visible to the crew; either standing in his pivot-hole, or seated upon an ivory stool he had; or heavily walking the deck. As the sky grew less gloomy; indeed, began to grow a little genial, he became still less and less a recluse; as if, when the ship had sailed from home, nothing but the dead wintry bleakness of the sea had then kept him so secluded. And, by and by, it came to pass, that he was almost continually in the air; but, as yet, for all that he said, or perceptibly did, on the at last sunny deck, he seemed as unnecessary there as another mast. But the Pequod was only making a passage now; not regularly cruising; nearly all whaling preparatives needing supervision the mates were fully competent to, so that there was little or nothing, out of himself, to employ or excite Ahab, now; and thus chase away, for that one interval, the clouds that layer upon layer were piled upon his brow, as ever all clouds choose the loftiest peaks to pile themselves upon. No tardó, después de su primera salida al aire libre, en retirarse a la cabina. Pero después de esa mañana, todos los días se hizo visible a la tripulación, bien plantado en el pivote de su agujero, o sentado en un taburete de marfil que tenía, o paseando pesadamente por la cubierta. Conforme el cielo se puso menos sombrío, y, más aún, empezó a ponerse un tanto grato, él fue siendo cada vez menos un recluso, como si, cuando zarpó el barco del puerto, sólo la muerta negrura invernal del mar le hubiera retenido entonces tan encerrado Y poco a poco llegó a ocurrir que estuvo casi continuamente al aire, pero, sin embargo, aun con todo lo que decía o hacía perceptiblemente, en la cubierta por fin soleada, parecía allí tan innecesario como otro mástil. Pero el Pequod ahora sólo hacía una travesía, no un crucero regular: casi todos los preparativos para las ballenas que necesitaban supervisión estaban bajo la plena competencia de los oficiales, de modo que había poco o nada, salvo él mismo, en que se ocupara o excitara ahora Ahab y que ahuyentara, por aquel único rato, las nubes que, capa tras capa, se amontonaban en su entrecejo, del mismo modo que todas las nubes eligen los picos más elevados para amontonarse sobre ellos.
Nevertheless, ere long, the warm, warbling persuasiveness of the pleasant, holiday weather we came to, seemed gradually to charm him from his mood. For, as when the red-cheeked, dancing girls, April and May, trip home to the wintry, misanthropic woods; even the barest, ruggedest, most thunder-cloven old oak will at least send forth some few green sprouts, to welcome such gladhearted visitants; so Ahab did, in the end, a little respond to the playful allurings of that girlish air. More than once did he put forth the faint blossom of a look, which, in any other man, would have soon flowered out in a smile. Con todo, antes de mucho tiempo, la cálida y gorjeante persuasión del buen tiempo a que llegábamos, pareció poco a poco arrancarle con su encanto de sus humores. Pues igual que cuando esas danzarinas muchachas de mejillas rojas, abril y mayo, regresan a los bosques invernales y misantrópicos, incluso el viejo roble más desnudo, más áspero y más herido por el rayo, echa por fin unos pocos brotes verdes para dar la bienvenida a visitantes de corazón tan alegre, así Ahab, por fin, respondió un poco a las juguetonas incitaciones de la brisa doncellil. Más de una vez lanzó el débil germen de una mirada que, en cualquier otro hombre, pronto habría florecido en una sonrisa.









CHAPTER 29

CAPITULO XXIX

Enter Ahab; to Him, Stubb Entra Ahab; después, Stubb
Some days elapsed, and ice and icebergs all astern, the Pequod now went rolling through the bright Quito spring, which at sea, almost perpetually reigns on the threshold of the eternal August of the Tropic. The warmly cool, clear, ringing perfumed, overflowing, redundant days, were as crystal goblets of Persian sherbet, heaped up — flaked up, with rose-water snow. The starred and stately nights seemed haughty dames in jewelled velvets, nursing at home in lonely pride, the memory of their absent conquering Earls, the golden helmeted suns! For sleeping man, ‘twas hard to choose between such winsome days and such seducing nights. But all the witcheries of that unwaning weather did not merely lend new spells and potencies to the outward world. Inward they turned upon the soul, especially when the still mild hours of eve came on; then, memory shot her crystals as the clear ice most forms of noiseless twilights. And all these subtle agencies, more and more they wrought on Ahab’s texture. Transcurrieron varios días, y dejados por completo a popa el hielo los icebergs, el Pequod iba ahora meciéndose por la clara primavera de Quito, que, en el mar, reina casi perpetuamente en el umbral del eterno agosto del trópico. Los días tibiamente frescos, claros, vibrantes, perfumados, rebosantes, exuberantes, eran como búcaros de cristal de sorbete persa, con colmo espolvoreado de nieve de agua de rosa. Las noches, estrelladas y solemnes, parecían altivas damas en terciopelos, enjoyadas, rumiando en su casa, en orgullosa soledad, el recuerdo de sus ausentes condes, los soles de casco de oro. Para dormir, a uno le era difícil elegir entre tan incitantes días y tan seductoras noches. Pero todas las brujerías de ese tiempo sin menguante no se limitaban a prestar nuevos encantos y potencias al mundo exterior. En el interior, afectaban al alma, especialmente cuando llegaban las horas calladas y suaves del ocaso; entonces, la memoria formaba sus cristales igual que el claro hielo suele formarse de crepúsculos sin ruido.
Old age is always wakeful; as if, the longer linked with life, the less man has to do with aught that looks like death. Among sea-commanders, the old greybeards will oftenest leave their berths to visit the night-cloaked deck. It was so with Ahab; only that now, of late, he seemed so much to live in the open air, that truly speaking, his visits were more to the cabin, than from the cabin to the planks. “It feels like going down into one’s tomb,” — he would mutter to himself — “for an old captain like me to be descending this narrow scuttle, to go to my grave-dug berth.” Y todos esos sutiles agentes actuaban cada vez más sobre la contextura de Ahab. La ancianidad siempre está desvelada, como si el hombre, cuanto más tiempo vinculado a la vida, menos quisiera tener que ver con nada que se parezca a la muerte. Entre los capitanes de marina, los viejos de barba encanecida dejan con mucha frecuencia sus literas para visitar la cubierta embozada en noche. Así le ocurría a Ahab, sólo que ahora, recientemente, parecía vivir tanto al aire libre que, para decir verdad, sus visitas eran más bien a la cabina que de la cabina a las tablas de cubierta. « Se siente como si se entrara en la propia tumba -mascullaba para sí-, cuando un viejo capitán como yo desciende por este estrecho portillo para bajar a la litera excavada como una fosa. »
So, almost every twenty-four hours, when the watches of the night were set, and the band on deck sentinelled the slumbers of the band below; and when if a rope was to be hauled upon the forecastle, the sailors flung it not rudely down, as by day, but with some cautiousness dropt it to its place for fear of disturbing their slumbering shipmates; when this sort of steady quietude would begin to prevail, habitually, the silent steersman would watch the cabin-scuttle; and ere long the old man would emerge, gripping at the iron banister, to help his crippled way. Some considering touch of humanity was in him; for at times like these, he usually abstained from patrolling the quarter-deck; because to his wearied mates, seeking repose within six inches of his ivory heel, such would have been the reverberating crack and din of that bony step, that their dreams would have been on the crunching teeth of sharks. But once, the mood was on him too deep for common regardings; and as with heavy, lumber-like pace he was measuring the ship from taffrail to mainmast, Stubb, the old second mate, came up from below, with a certain unassured, deprecating humorousness, hinted that if Captain Ahab was pleased to walk the planks, then, no one could say nay; but there might be some way of muffling the noise; hinting something indistinctly and hesitatingly about a globe of tow, and the insertion into it, of the ivory heel. Ah! Stubb, thou didst not know Ahab then. Así, casi cada veinticuatro horas, cuando se montaban las guardias de la noche, y el grupo de cubierta hacía de centinela del sueño del grupo de abajo, y cuando, si había que halar un cabo por el castillo de proa, los marineros no lo tiraban violentamente, como de día, sino que lo dejaban caer en su sitio con cierta precaución, por temor de molestar a sus amodorrados compañeros; entonces, cuando empezaba a prevalecer esta especie de firme silencio, habitualmente, el callado timonel observaba el portillo de la cabina, y poco después salía el viejo, agarrándose al pasamano de hierro para ayudarse en su caminar de mutilado. Había en él cierto toque considerado de humanidad, pues en momentos como éstos solía abstenerse de rondar por el castillo de proa, porque para sus fatigados oficiales, que buscaban descanso a seis pulgadas de su talón de marfil, el golpe y chasquido reverberante de esa pisada de hueso hubiera sido tal, que habrían soñado con los crujientes dientes de los tiburones. Pero una vez, su humor era demasiado radical para consideraciones comunes, y cuando con pesado paso sordo medía el barco desde el coronamiento de popa hasta el palo mayor, Stubb, el viejo segundo oficial, subió desde abajo y con cierta vacilante e implorante jocosidad sugirió que si al capitán Ahab le placía pasear por la cubierta, entonces nadie podía decir que no, pero que podría haber algún modo de sofocar el ruido, aludiendo a algo vago e indistinto sobre una bola de estopa y su inserción en el talón de marfil. ¡Ah, Stubb, no conocías entonces a Ahab !
“Am I a cannon-ball, Stubb,” said Ahab, “that thou wouldst wad me that fashion? But go thy ways; I had forgot. Below to thy nightly grave; where such as ye sleep between shrouds, to use ye to the filling one at last. — Down, dog, and kennel!” -¿Soy una bala de cañón, Stubb -dijo Ahab-, para que me quieras poner taco de ese modo ? Pero vete por tu lado; se me había olvidado. Baja a tu sepulcro nocturno, donde tus semejantes duermen entre sudarios para acostumbrarse a ocupar uno definitivamente. ¡Baja, perro, a la perrera !
Starting at the unforseen concluding exclamation of the so suddenly scornful old man, Stubb was speechless a moment; then said excitedly, “I am not used to be spoken to that way, sir; I do but less than half like it, sir.” S Sobresaltándose ante la imprevista exclamación final del anciano, tan súbitamente despectivo, Stubb se quedó sin habla un momento, y luego dijo excitado:
“Avast! gritted Ahab between his set teeth, and violently moving away, as if to avoid some passionate temptation. -No estoy acostumbrado a que me hablen de ese modo, capitán: no me gusta en absoluto.
“No, sir; not yet,” said Stubb, emboldened, “I will not tamely be called a dog, sir.” ¡Basta ! -rechinó Ahab entre los dientes apretados, apartándose violentamente, como para evitar alguna tentación apasionada.
“Then be called ten times a donkey, and a mule, and an ass, and begone, or I’ll clear the world of thee!” -No, capitán, todavía no -dijo Stubb, envalentonado-: no voy a dejar mansamente que me llamen perro.
As he said this, Ahab advanced upon him with such overbearing terrors in his aspect, that Stubb involuntarily retreated. -¡Entonces te llamaré diez veces burro, mulo, asno; fuera de aquí, o limpiaré el mundo de ti !
“I was never served so before without giving a hard blow for it,” muttered Stubb, as he found himself descending the cabin-scuttle. “It’s very queer. Stop, Stubb; somehow, now, I don’t well know whether to go back and strike him, or — what’s that? — down here on my knees and pray for him? Yes, that was the thought coming up in me; but it would be the first time I ever did pray. It’s queer; very queer; and he’s queer too; aye, take him fore and aft, he’s about the queerest old man Stubb ever sailed with. How he flashed at me! — his eyes like powder-pans! is he mad! Anyway there’s something’s on his mind, as sure as there must be something on a deck when it cracks. He aint in his bed now, either, more than three hours out of the twenty-four; and he don’t sleep then. Didn’t that Dough-Boy, the steward, tell me that of a morning he always finds the old man’s hammock clothes all rumpled and tumbled, and the sheets down at the foot, and the coverlid almost tied into knots, and the pillow a sort of frightful hot, as though a baked brick had been on it? A hot old man! I guess he’s got what some folks ashore call a conscience; it’s a kind of Tic-Dolly-row they say — worse nor a toothache. Well, well; I don’t know what it is, but the Lord keep me from catching it. He’s full of riddles; I wonder what he goes into the after hold for, every night, as Dough-Boy tells me he suspects; what’s that for, I should like to know? Who’s made appointments with him in the hold? Ain’t that queer, now? But there’s no telling, it’s the old game — Here goes for a snooze. Damn me, it’s worth a fellow’s while to be born into the world, if only to fall right asleep. And now that I think of it, that’s about the first thing babies do, and that’s a sort of queer, too. Damn me, but all things are queer, come to think of ‘em. But that’s against my principles. Think not, is my eleventh commandment; and sleep when you can, is my twelfth — So here goes again. But how’s that? didn’t he call me a dog? blazes! he called me ten times a donkey, and piled a lot of jackasses on top of that! He might as well have kicked me, and done with me. Maybe he did kick me, and I didn’t observe it, I was so taken aback with his brow, somehow. It flashed like a bleached bone. What the devil’s the matter with me? I don’t stand right on my legs. Coming afoul of that old man has a sort of turned me wrong side out. By the Lord, I must have been dreaming, though — How? how? how? — but the only way’s to stash it; so here goes to hammock again; and in the morning, I’ll see how this plaguey juggling thinks over by daylight.” Al decir esto, Ahab avanzó contra él con aspecto tan imponente y terrible, que Stubb se retiró involuntariamente. -Nunca me han tratado así sin que yo diera a cambio un buen golpe -masculló Stubb, al encontrarse bajando por el portillo de la cabina-. Es muy raro. Alto, Stubb; no sé por qué, ahora, no sé muy bien si volver golpearle, o... ¿qué es eso ?, ¿arrodillarme rezar por él ? Sí, ésa fue la idea que me asaltó; pero sería la primera vez que rezara. Es raro, muy raro, y él también es raro; sí, tómeselo por la proa o por la popa, es el hombre más raro con que jamás ha navegado el viejo Stubb. ¡Cómo se me disparó con los ojos como polvorines !, ¿está loco ? De todos modos, tiene algo en la cabeza, como es seguro que debe haber algo en una cubierta cuando cruje. No pasa tampoco en la cama más de tres horas de cada veinticuatro, y entonces no duerme. ¿No me contó ese Dough-Boy, el mayordomo, que por la mañana siempre encuentra las mantas del viejo todas arrugadas y revueltas, las sábanas caídas a los pies, la colcha casi atada en nudos, y la almohada terriblemente caliente, como si hubiera tenido encima un ladrillo cocido ? ¡Viejo caliente ! Supongo que tiene lo que la gente de tierra llama conciencia; es una especie de tic doloroso, como le llaman, peor que un dolor de muelas. Bueno, bueno; no sé lo que es, pero que el Señor me libre de tenerlo. Está lleno de enigmas; no entiendo para qué baja a la bodega todas las noches, como dice DoughBoy que sospecha: ¿para qué es eso, me gustaría saber ? ¿Quién tiene citas con él en la bodega ? ¿No es también raro ? Pero no hay modo de saber; es el viejo juego. Vamos allá, a echar un sueñecito. Condenado de mí, vale la pena de que un hombre venga a este mundo, sólo para quedarse bien dormido. Y ahora que lo pienso, es casi lo primero que hacen los niños, y también eso es raro. Condenado de mí, pero todas las cosas son raras, si se van a pensar. Pero eso va contra mis principios. No pensar, es mi undécimo mandamiento; y duerme cuanto puedas, es el duodécimo. Así vamos ahí otra vez. Pero ¿cómo es eso ?, ¿no me ha llamado perro ? ¡Rayos !, ¡me ha llamado diez veces burro, y encima ha echado un montón de asnos ! Igual me podría haber dado patadas, lo habría hecho. Quizá me ha dado patadas, yo no me he fijado; de tan asustado que estaba de su ceño, no sé cómo. Centelleaba como un hueso blanqueado. ¿Qué demonios me pasa ? No me tengo derecho en las piernas. El ponerme a mal con ese viejo me ha dejado como vuelto del revés. Por Dios que debo haber soñado, sin embargo... ¿Cómo, cómo, cómo ? Pero el único modo es dejarlo; vamos otra vez a la hamaca, y por la mañana ya veré cómo piensa a la luz del día ese condenado titiritero.









CHAPTER 30

CAPITULO XXX

The Pipe La pipa
When Stubb had departed, Ahab stood for a while leaning over the bulwarks; and then, as had been usual with him of late, calling a sailor of the watch, he sent him below for his ivory stool, and also his pipe. Lighting the pipe at the binnacle lamp and planting the stool on the weather side of the deck, he sat and smoked. Cuando se marchó Stubb, Ahab se quedó algún tiempo inclinado sobre la amurada, y luego, como era su costumbre desde hacía algún tiempo, llamó a un marinero de guardia, y le mandó abajo, por su taburete de marfil y su pipa. Entonces, encendiendo la pipa en la lámpara de bitácora y plantando el taburete en el lado de barlovento de la cubierta, se sentó a fumar.
In old Norse times, the thrones of the sea-loving Danish kings were fabricated, saith tradition, of the tusks of the narwhale. How could one look at Ahab then, seated on that tripod of bones, without bethinking him of the royalty it symbolized? For a Khan of the plank, and a king of the sea and a great lord of Leviathans was Ahab. En los viejos tiempos de los vikingos, los tronos de los reyes daneses, tan amigos del mar, estaban construidos, según dice la tradición, de los colmillos de narval. ¿Cómo podía uno entonces mirar a Ahab, sentado en ese trípode de huesos, sin acordarse de la realeza que simbolizaba ? Pues Ahab era un Khan de la cubierta, un rey del mar y un gran señor de los leviatanes.
Some moments passed, during which the thick vapor came from his mouth in quick and constant puffs, which blew back again into his face. “How now,” he soliloquized at last, withdrawing the tube, “this smoking no longer soothes. Oh, my pipe! hard must it go with me if thy charm be gone! Here have I been unconsciously toiling, not pleasuring — aye, and ignorantly smoking to windward all the while; to windward, and with such nervous whiffs, as if, like the dying whale, my final jets were the strongest and fullest of trouble. What business have I with this pipe? This thing that is meant for sereneness, to send up mild white vapors among mild white hairs, not among torn iron-grey locks like mine. I’ll smoke no more-” Pasaron unos momentos, durante los cuales el denso vapor le salió de la boca en bocanadas rápidas y constantes, que le volvían a la cara con el viento. « ¡Cómo ! Ahora -soliloquizó por fin, retirando el tubo- el fumar ya no me calma. ¡Ah, mi pipa !, ¡mal me debe ir, si tu encanto se ha acabado ! Aquí he estado sufriendo sin darme cuenta, no gozando; sí, y fumando ignorantemente todo el tiempo a barlovento; a barlovento, y con tan nerviosas chupadas como si, igual.
He tossed the still lighted pipe into the sea. The fire hissed in the waves; the same instant the ship shot by the bubble the sinking pipe made. With slouched hat, Ahab lurchingly paced the planks.









CHAPTER 31

CAPITULO XXXI

Queen Mab L Reina Mab
Next morning Stubb accosted Flask. A la mañana siguiente, Stubb se acercó a Flask.
“Such a queer dream, King-Post, I never had. You know the old man’s ivory leg, well I dreamed he kicked me with it; and when I tried to kick back, upon my soul, my little man, I kicked my leg right off! And then, presto! Ahab seemed a pyramid, and I like a blazing fool, kept kicking at it. But what was still more curious, Flask — you know how curious all dreams are — through all this rage that I was in, I somehow seemed to be thinking to myself, that after all, it was not much of an insult, that kick from Ahab. ‘Why,’ thinks I, ‘what’s the row? It’s not a real leg, only a false one.’ And there’s a mighty difference between a living thump and a dead thump. That’s what makes a blow from the hand, Flask, fifty times more savage to bear than a blow from a cane. The living member — that makes the living insult, my little man. And thinks I to myself all the while, mind, while I was stubbing my silly toes against that cursed pyramid — so confoundedly contradictory was it all, all the while, I say, I was thinking to myself, ‘what’s his leg now, but a cane-. a whale-bone cane. Yes,’ thinks I, ‘it was only a playful cudgelling — in fact, only a whaleboning that he gave me — not a base kick. Besides,’ thinks I, ‘look at it once; why, the end of it — the foot part — what a small sort of end it is; whereas, if a broad footed farmer kicked me, there’s a devilish broad insult. But this insult is whittled down to a point only.’ But now comes the greatest joke of the dream, Flask. While I was battering away at the pyramid, a sort of badger-haired old merman, with a hump on his back, takes me by the shoulders, and slews me round. ‘What are you ‘bout?’ says he. Slid! man, but I was frightened. Such a phiz! But, somehow, next moment I was over the fright. ‘What am I about?’ says I at last. ‘And what business is that of yours, I should like to know, Mr. Humpback? Do you want a kick?’ By the lord, Flask, I had no sooner said that, than he turned round his stern to me, bent over, and dragging up a lot of seaweed he had for a clout — what do you think, I saw? — why thunder alive, man, his stern was stuck full of marlinspikes, with the points out. Says I on second thought, ‘I guess I won’t kick you, old fellow.’ ‘Wise Stubb,’ said he, ‘wise Stubb;’ and kept muttering it all the time, a sort of eating of his gums like a chimney hag. Seeing he wasn’t going to stop saying over his ‘wise Stubb, wise Stubb,’ I thought I might as well fall to kicking the pyramid again. But I had only just lifted my foot for it, when he roared out, ‘Stop that kicking!’ ‘Halloa,’ says I, ‘what’s the matter now, old fellow?’ ‘Look ye here,’ says he; ‘let’s argue the insult. Captain Ahab kicked ye, didn’t he?’ ‘Yes, he did,’ says I — ‘right here it was.’ ‘Very good,’ says he — ‘he used his ivory leg, didn’t he?’ ‘Yes, he did,’ says I. ‘Well then,’ says he, ‘wise Stubb, what have you to complain of? Didn’t he kick with right good will? it wasn’t a common pitch pine leg he kicked with, was it? No, you were kicked by a great man, and with a beautiful ivory leg, Stubb. It’s an honor; I consider it an honor. Listen, wise Stubb. In old England the greatest lords think it great glory to be slapped by a queen, and made garter-knights of; but, be your boast, Stubb, that ye were kicked by old Ahab, and made a wise man of. Remember what I say; be kicked by him; account his kicks honors; and on no account kick back; for you can’t help yourself, wise Stubb. Don’t you see that pyramid?’ With that, he all of a sudden seemed somehow, in some queer fashion, to swim off into the air. I snored; rolled over; and there I was in my hammock! Now, what do you think of that dream, Flask?” -Un sueño tan raro, « Puntal », no lo había tenido nunca. Ya conoces la pata de marfil del viejo: bueno, soñé que me daba una patada con ella y que, al tratar de devolvérsela, ¡por mi vida, muchachito, que se me desprendió la pierna del golpe ! ¡Y luego, de repente, Ahab parecía una pirámide y yo, como un loco furioso, seguía dándole patadas ! Pero lo más curioso, Flask (ya sabes qué curiosos son todos los sueños), es que a través de toda la cólera en que estaba, no sé cómo, parecía pensar para mí que, después de todo, no era mucha ofensa esa patada de Ahab. « En fin -pensaba yo-, ¿por qué es la riña ? No es una pierna de verdad, sino solamente falsa. » Y hay mucha diferencia entre un golpe vivo y un golpe muerto. Eso es lo que hace, Flask, que el golpe de una mano sea cincuenta veces más doloroso de soportar que el golpe de un bastón. Y yo, fíjate, pensaba para mí todo el tiempo, mientras golpeaba mis estúpidos dedos de los pies contra esa maldita pirámide: aun tan condenadamente contradictorio como era todo, mientras tanto, como digo, yo pensaba para mí: « ¿Ahora, qué es su pierna, sino un bastón, un bastón de hueso de ballena ? Sí -pensaba yo-, ha sido sólo una tunda en broma; en realidad, sólo me ha abalienado, no me ha dado un golpe vil. Además -pensaba yo-, míralo un momento; bueno: el extremo, la parte del pie, qué clase de extremo más pequeño tiene; mientras que si me diera una patada un campesino de pies anchos, eso sí que sería una endemoniada ofensa ancha. Pero esta ofensa está afilada hasta no acabar más que en una punta ». Pero ahora viene la mayor broma del sueño, Flask. Mientras yo seguía dando contra la pirámide, una especie de viejo tritón, con pelos de tejón y con una joroba en la espalda, me agarra por los hombros y me hace dar la vuelta. « ¿Qué andas haciendo ? », me dice. ¡Demonios, hombre ! ¡Cómo me asusté ! ¡Qué jeta ! Pero, no sé cómo, un momento después había dominado el susto. « ¿Qué ando haciendo ? -digo por fin- ; ¿Y a ti qué te importa ? Me gustaría saberlo, señor Chepa. ¿Quieres una patada ? » Por lo más santo, Flask, apenas había dicho esto cuando él me volvió la popa, se agachó, y levantándose un matojo de algas que llevaba como un harapo, ¿qué crees que vi ?; bueno, pues, rayos y truenos, hombre, tenía la popa llena de pasadores, con las puntas para fuera. Digo yo, pensándolo mejor: « Me parece que no te voy a dar una patada, compadre ». « Sensato Stubb -dice-, sensato Stubb »; y lo siguió mascullando todo el tiempo, igual que si se comiera sus propias encías, como una bruja de chimenea. Viendo que no iba a acabar de repetir su « sensato Stubb, sensato Stubb », pensé que igual podría volver a emprenderla con la pirámide. Pero apenas había levantado el pie para ello cuando él rugió: « ¡Deja esas patadas ! ». « Eh -digo yo-, ¿qué ocurre ahora, compadre ? » « Ven acá -dice-, vamos a discutir la ofensa. El capitán Ahab te ha dado una patada, ¿no ? » « Sí que me ha dado -digo-, y fue aquí mismo... » « Muy bien --dice-: usó la pierna de marfil, ¿no ? » « Sí, eso es », digo yo. « Bueno, entonces -dice--, sensato Stubb, ¿de qué tienes que quejarte ? ¿No te dio la patada con la mejor voluntad ? No fue una vulgar pata de palo, de pino de tea, con la que te dio el puntapié, ¿verdad ? No, te dio la patada un gran hombre, y con una hermosa pierna de marfil, Stubb. Es un honor; yo lo considero un honor. Escucha, sensato Stubb. En la antigua Inglaterra, los mayores señores consideraban que era una gran gloria ser abofeteados por una reina y ser nombrados caballeros de sus ligas, pero tú por tu parte, Stubb, presumes de que te ha dado una patada el viejo Ahab, haciéndote hombre sensato. Recuerda lo que digo: déjate dar patadas por él; considera como un honor sus patadas, y por ningún motivo se las devuelvas, porque no puedes servirte a tu gusto, sensato Stubb. ¿No ves esa pirámide ? » Y con esto, de repente, pareció, no sé cómo, salir nadando por el aire. ¡Yo di un ronquido, me revolví, y allí estaba en la hamaca ! Ahora, ¿qué te parece ese sueño, Flask ?
“I don’t know; it seems a sort of foolish to me, tho.’” -No sé, pero me parece una especie de tontería.
“May be; may be. But it’s made a wise man of me, Flask. D’ye see Ahab standing there, sideways looking over the stern? Well, the best thing you can do, Flask, is to let the old man alone; never speak to him, whatever he says. Halloa! What’s that he shouts? Hark!” -Quizá, quizá. Pero me ha hecho hombre sensato, Flask. ¿Viste a Ahab ahí plantado, mirando de medio lado por la popa ? Bueno, lo mejor que puedes hacer, Flask, es dejar solo a ese viejo; no hablar jamás con él, diga lo que quiera. ¡Eh ! ¿Qué es lo que grita ? ¡Atención !
“Mast-head, there! Look sharp, all of ye! There are whales hereabouts! -¡A ver, el vigía ! ¡Mirad bien, todos !
If ye see a white one, split your lungs for him! ¡Hay ballenas por ahí ! Si veis una blanca, ¡a partirse el pecho gritando !
“What do you think of that now, Flask? ain’t there a small drop of something queer about that, eh? A white whale — did ye mark that, man? Look ye — there’s something special in the wind. Stand by for it, Flask. Ahab has that that’s bloody on his mind. But, mum; he comes this way.” -¿Qué piensas ahora de él, Flask ? ¿No hay un toque de algo raro en esto, eh ? Una ballena blanca; ¿te has fijado, hombre ? Mira; hay algo especial en el aire. Puedes estar seguro de eso, Flask. Ahab tiene en la cabeza algo sangriento. Pero, a callar: viene por aquí.









CHAPTER 32

CAPITULO XXXI

Cetology Cetología
Already we are boldly launched upon the deep; but soon we shall be lost in its unshored harborless immensities. Ere that come to pass; ere the Pequod’s weedy hull rolls side by side with the barnacled hulls of the leviathan; at the outset it is but well to attend to a matter almost indispensable to a thorough appreciative understanding of the more special leviathanic revelations and allusions of all sorts which are to follow. Ya estamos atrevidamente lanzados sobre la profundidad, pero pronto nos perderemos en sus inmensidades sin orillas ni puertos. Antes de que esto ocurra; antes que el casco lleno de algas del Pequod se balancee flanco a flanco de los cascos llenos de lapas del leviatán; desde el arranque, no estará de más atender a una cuestión casi indispensable para una completa comprensión apreciativa de las variadas revelaciones y alusiones más especialmente leviatánicas que han de sucederse.
It is some systematized exhibition of the whale in his broad genera, that I would now fain put before you. Yet is it no easy task. The classification of the constituents of a chaos, nothing less is here essayed. Listen to what the best and latest authorities have laid down. Lo que ahora querría poner ante vosotros es una exhibición sistematizada de la ballena en sus amplios géneros. Pero no es tarea fácil. Lo que aqui se intenta es nada menos que la clasificación de los constitutivos de un caos. Escuchad lo que han establecido las mejores y más recientes autoridades.
“No branch of Zoology is so much involved as that which is entitled Cetology,” says Captain Scoresby, A.D. 1820. « No hay rama de la zoología tan enredada como la que se titula cetología », dice el capitán Scoresby, 1820.
“It is not my intention, were it in my power, to enter into the inquiry as to the true method of dividing the cetacea into groups and families.... Utter confusion exists among the historians of this animal” (sperm whale), says Surgeon Beale, A.D. 1839. « No es mi intencion, aunque estuviera a mi alcance, entrar en la investigación del auténtico método de dividir los cetáceos en grupos y familias... Entre los historiadores de este animal (el cachalote) existe completa confusión », dice el cirujano Beale, 1839.
“Unfitness to pursue our research in the unfathomable waters.” “Impenetrable veil covering our knowledge of the cetacea.” “A field strewn with thorns.” “All these incomplete indications but serve to torture us naturalists.” « Incapacidad para proseguir nuestra investigación en las aguas insondables. » « Un velo impenetrable cubre nuestro conocimiento de los cetáceos. » « Un campo sembrado de espinas. » « Todas estas indicaciones incompletas sólo sirven para torturarnos a los naturalistas. »
Thus speak of the whale, the great Cuvier, and John Hunter, and Lesson, those lights of zoology and anatomy. Nevertheless, though of real knowledge there be little, yet of books there are a plenty; and so in some small degree, with cetology, or the science of whales. Many are the men, small and great, old and new, landsmen and seamen, who have at large or in little, written of the whale. Run over a few: — The Authors of the Bible; Aristotle; Pliny; Aldrovandi; Sir Thomas Browne; Gesner; Ray; Linnaeus; Rondeletius; Willoughby; Green; Artedi; Sibbald; Brisson; Marten; Lacepede; Bonneterre; Desmarest; Baron Cuvier; Frederick Cuvier; John Hunter; Owen; Scoresby; Beale; Bennett; J. Ross Browne; the Author of Miriam Coffin; Olmstead; and the Rev. T. Cheever. But to what ultimate generalizing purpose all these have written, the above cited extracts will show. Así hablan de la ballena el gran Cuvier, John Hunter y Lesson, esas lumbreras de la zoología y la anatomía. No obstante, aunque hay poco conocimiento real, hay abundancia de libros; y así ocurre en pequeña escala con la cetología o ciencia de las ballenas. Muchos son los hombres, pequeños o glandes, viejos o nuevos de tierra o de mar, que han escrito sobre la ballena, por extenso o en breve. Recorred unos pocos: los autores de la Biblia, Aristóteles, Plinio, Aldrovandi, sir Thomas Browne, Gesner, Ray, Linneo, Rondeletius, Willoughby Green., Artedi, Sibbald, Brisson, Marten, Lacépède, Bonneterre, Desmarest, el Barón Cuvier, Frederick Cuvier, John Hunter, Owen, Scoresby, Beale, Bennett, J. Ross Browne, el autor de Miriam Coffin, Olmstead y el reverendo T Cheever. Pero las citas antes mencionadas habrán mostrado con qué propósito definitivo de generalización han escrito todos ellos
Of the names in this list of whale authors only those following Owen ever saw living whales; and but one of them was a real professional harpooneer and whaleman. I mean Captain Scoresby. On the separate subject of the Greenland or right-whale, he is the best existing authority. But Scoresby knew nothing and says nothing of the great sperm whale, compared with which the Greenland whale is almost unworthy mentioning. And here be it said, that the Greenland whale is an usurper upon the throne of the seas. He is not even by any means the largest of the whales. Yet, owing to the long priority of his claims, and the profound ignorance which till some seventy years back, invested the then fabulous or utterly unknown sperm-whale, and which ignorance to this present day still reigns in all but some few scientific retreats and whale-ports; this usurpation has been every way complete. Reference to nearly all the leviathanic allusions in the great poets of past days, will satisfy you that the Greenland whale, without one rival, was to them the monarch of the seas. But the time has at last come for a new proclamation. This is Charing Cross; hear ye! good people all, — the Greenland whale is deposed, — the great sperm whale now reigneth! De los nombres que hay en esta lista de autores balleneros, sólo los que suceden a Owen han visto alguna vez ballenas vivas, y, salvo uno, ninguno fue un auténtico arponero ni ballenero profesional. Me refiero al capitán Scoresby. En el tema especial de la ballena de Groenlandia, o ballena propiamente dicha, él es la mejor autoridad existente. Pero Scoresby no sabía nada ni dijo nada del gran cachalote, al lado del cual la ballena de Groenlandia casi no es digna de mención. Y aquí ha de decirse que la ballena de Groenlandia es una usurpadora en el trono de los mares. Ni siquiera es la mayor de las ballenas. Pero, debido a la larga prioridad de sus pretensiones y a la profunda ignorancia que, hasta hace unos setenta años, rodeaba al fabuloso o totalmente desconocido cachalote, ignorancia que sigue reinando hasta hoy en todas partes salvo en unos pocos retiros científicos y puertos balleneros, esa usurpación ha sido completa. La observación de casi todas las alusiones leviatánicas en los grandes poetas de tiempos pasados os convencerá de que la ballena de Groenlandia, sin un solo rival, era entonces la reina de los mares. Pero ha llegado la hora de una nueva proclamación. Aquí es Charing Cross; ¡escuchad todos, hombres de bien; la ballena de Groenlandia queda depuesta; ahora reina el gran cachalote !
There are only two books in being which at all pretend to put the living sperm whale before you, and at the same time, in the remotest degree succeed in the attempt. Those books are Beale’s and Bennett’s; both in their time surgeons to the English South-Sea whale-ships, and both exact and reliable men. The original matter touching the sperm whale to be found in their volumes is necessarily small; but so far as it goes, it is of excellent quality, though mostly confined to scientific description. As yet, however, the sperm whale, scientific or poetic, lives not complete in any literature. Far above all other hunted whales, his is an unwritten life. Hay sólo dos libros existentes que pretendan de un modo o de otro presentaros al cachalote, y que, al mismo tiempo, tengan el más remoto éxito en su intento. Esos libros son los de Beale y Bennett, ambos, en su tiempo, médicos en los balleneros ingleses del mar del Sur, y ambos hombres exactos y de fiar. La materia original referente al cachalote que se encuentra en sus volúmenes es por fuerza pequeña, pero hasta donde alcanza, es de excelente calidad, aunque en su mayor parte limitada a la descripción científica. Sin embargo, hasta ahora el cachalote, científico o poético, no vive completo en ninguna literatura. Muy por encima de todas las demás ballenas que se cazan, su vida está por escribir.
Now the various species of whales need some sort of popular comprehensive classification, if only an easy outline one for the present, hereafter to be filled in all-outward its departments by subsequent laborers. As no better man advances to take this matter in hand, I hereupon offer my own poor endeavors. I promise nothing complete; because any human thing supposed to be complete must for that very reason infallibly be faulty. I shall not pretend to a minute anatomical description of the various species, or — in this space at least — to much of any description. My object here is simply to project the draught of a systematization of cetology. I am the architect, not the builder. Ahora bien, las diversas especies de ballenas necesitaban alguna integral clasificación popular, aunque sólo sea un fácil bosquejo por el momento, que después se rellene en todos sus departamentos con los sucesivos esfuerzos de otros estudiosos. En vista de que no hay nadie mejor que se adelante a tomar en sus manos este asunto, ofrezco por tanto mis propios humildes esfuerzos. No prometo nada completo, porque cualquier cosa humana que se suponga completa, debe ser infaliblemente deficiente por esa misma razón. No pretenderé una menuda descripción anatómica de las diversas especies, ni -al menos en este lugar- muchas descripciones. Mi objetivo aquí es sencillamente proyectar el borrador de una sistematización de la cetología. Yo soy el arquitecto, no el constructor.
But it is a ponderous task; no ordinary letter-sorter in the Post-Office is equal to it. To grope down into the bottom of the sea after them; to have one’s hands among the unspeakable foundations, ribs, and very pelvis of the world; this is a fearful thing. What am I that I should essay to hook the nose of this leviathan! The awful tauntings in Job might well appal me. “Will he (the leviathan) make a covenant with thee? Behold the hope of him is vain! But I have swam through libraries and sailed through oceans; I have had to do with whales with these visible hands; I am in earnest; and I will try. There are some preliminaries to settle. Pero es una tarea pesada: no hay ningún normal clasificador de cartas en la oficina de correos que esté a su altura. Bajar a tientas al fondo del mar detrás de ellas; meter la mano entre los inefables fundamentos, las costillas y la mismísima pelvis del mundo, es cosa terrible. ¿Quién soy yo para que intente echar un gancho a la nariz de este leviatán ? Los temibles sarcasmos en el libro de Job me podrían horrorizar muy bien. « ¿Hará contigo (el leviatán) un pacto ? ¡Mira, vana es la esperanza de alcanzarlo ! » Pero he nadado a través de bibliotecas y he navegado a través de océanos; he tenido que habérmelas con ballenas, con estas manos visibles; actúo en serio, y lo voy a probar. Hay algunos preliminares que arreglar.
First: The uncertain, unsettled condition of this science of Cetology is in the very vestibule attested by the fact, that in some quarters it still remains a moot point whether a whale be a fish. In his System of Nature, A.D. 1776, Linnaeus declares, “I hereby separate the whales from the fish.” But of my own knowledge, I know that down to the year 1850, sharks and shad, alewives and herring, against Linnaeus’s express edict, were still found dividing the possession of the same seas with the Leviathan. Primero: el carácter incierto e inestable de esta ciencia de la cetología queda atestiguado en su mismo vestíbulo por el hecho de que en diversos círculos todavía sigue siendo cuestión pendiente si la ballena es un pez. En su Sistema de la Naturaleza, 1776, Linneo declara: « De este modo, separo a las ballenas de los peces ». Pero, que yo sepa, me consta que hasta el año 1850, los tiburones y los sábalos, las sabogas y los arenques, contra el expreso edicto de Linneo, se han hallado compartiendo la posesión de los mismos mares con el leviatán.
The grounds upon which Linnaeus would fain have banished the whales from the waters, he states as follows: “On account of their warm bilocular heart, their lungs, their moveable eyelids, their hollow ears, penem intrantem feminam mammis lactantem,” and finally, “ex lege naturae jure meritoque.” I submitted all this to my friends Simeon Macey and Charley Coffin, of Nantucket, both messmates of mine in a certain voyage, and they united in the opinion that the reasons set forth were altogether insufficient. Charley profanely hinted they were humbug. Los motivos por los cuales Linneo desearía desterrar de las aguas a las ballenas se declaran como sigue: « A causa de su corazón caliente y bilobular, sus pulmones, sus párpados móviles, sus oídos hue cos, penem intrantem feminam mammis lactantem -y, finalmente-, ex lege naturae jure meritoque ». Expuse todo esto a mis amigos Simeon Macey y Charley Coffin, de Nantucket, ambos compañeros míos de rancho en cierto viaje, y estuvieron concordes en la opinión de que las razones presentadas eran completamente insuficientes. Charley, desvergonzadamente, sugirió que eran tonterías.
Be it known that, waiving all argument, I take the good old fashioned ground that the whale is a fish, and call upon holy Jonah to back me. This fundamental thing settled, the next point is, in what internal respect does the whale differ from other fish. Above, Linnaeus has given you those items. But in brief they are these: lungs and warm blood; whereas, all other fish are lungless and cold blooded. Sépase que, eludiendo toda discusión, adopto el punto de vista, pasado de moda, de que la ballena es un pez, e invoco a mi favor al santo Jonás. Decidido este aspecto fundamental, el siguiente punto es en qué sentido interno difiere la ballena de los demás peces. Más arriba, Linneo os ha presentado esos artículos. Pero, en resumen, son éstos: pulmones y sangre caliente, mientras que todos los demás peces carecen de pulmones y tienen sangre fría.
Next: how shall we define the whale, by his obvious externals, so as conspicuously to label him for all time to come. To be short, then, a whale is a spouting fish with a horizontal tail. There you have him. However contracted, that definition is the result of expanded meditation. A walrus spouts much like a whale, but the walrus is not a fish, because he is amphibious. But the last term of the definition is still more cogent, as coupled with the first. Almost any one must have noticed that all the fish familiar to landsmen have not a flat, but a vertical, or up-and-down tail. Whereas, among spouting fish the tail, though it may be similarly shaped, invariably assumes a horizontal position. A continuación: ¿cómo definiremos a la ballena por sus signos externos evidentes, de modo que la etiquetemos de modo conspicuo para todo lo sucesivo ? Para ser breves, entonces, una ballena es un pez que lanza chorros y tiene cola horizontal. Ya la tenéis. Aun tan sucinta, esa definición es resultado de una extensa meditación. Una morsa lanza chorros de modo muy parecido a una ballena, pero la morsa no es un pez, porque es un anfibio. Pero el segundo término de la definición es aún más eficaz al acoplarse con el primero. Casi todo el mundo debe haber advertido que los peces conocidos de la gente de tierra no tienen la cola plana, sino vertical, o de arriba abajo. En cambio, entre los peces que lanzan chorros, la cola, aunque puede tener una forma semejante, invariablemente asume posición horizontal.
By the above definition of what a whale is, I do by no means exclude from the leviathanic brotherhood any sea creature hitherto identified with the whale by the best informed Nantucketers; nor, on the other hand, link with it any fish hitherto authoritatively regarded as alien.[2] Hence, all the smaller, spouting and horizontal tailed fish must be included in this ground-plan of cetology. Now, then, come the grand divisions of the entire whale host. Con la susodicha definición de lo que es una ballena, no excluyo en modo alguno de la fraternidad leviatánica a ninguna criatura marina hasta ahora identificada con la ballena por los más informados de Nantucket; ni, por otra parte, la vinculo con ningún pez hasta ahora considerado por las autoridades como ajeno a ella'. Por tanto, todos los peces menores que echan chorro y tienen la cola horizontal, deben ser incluidos en esta planta básica de la cetología. Y entonces, ahora vienen las grandiosas divisiones de la entera hueste ballenaria.
[2]I am aware that down to the present time, the fish styled Lamatins and Dugongs (Pig-fish and Sow-fish of the Coffins of Nantucket) are included by many naturalists among the whales. But as these pig-fish are a noisy, contemptible set, mostly lurking in the mouths of rivers, and feeding on wet hay, and especially as they do not spout, I deny their credentials as whales; and have presented them with their passports to quit the Kingdom of Cetology.
First: According to magnitude I divide the whales into three primary BOOKS (subdivisible into CHAPTERS), and these shall comprehend them all, both small and large. Primero: según el tamaño, divido a las ballenas en tres LIBROS básicos (subdivisibles en CAPITULOS), y éstos comprenderán, a todas, grandes o pequeñas.
I. THE FOLIO WHALE; II. the OCTAVO WHALE; III. the DUODECIMO WHALE. 1. LA BALLENA INFOLIO; I. LA BALLENA EN OCTAVO; II. LA BALLENA EN DOZAVO.
As the type of the FOLIO I present the Sperm Whale; of the OCTAVO, the Grampus; of the DUODECIMO, the Porpoise. En cuanto al tipo del INFOLIO, I, presento el Cachalote,- del EN OCTAVO, el Orco; del EN DOZAVO, la Marsopa.
FOLIOS. Among these I here include the following chapters: — I. The Sperm Whale; II. the Right Whale; III. the Fin Back Whale; IV. the Humpbacked Whale; V. the Razor Back Whale; VI. the Sulphur Bottom Whale. INFOLIOS. Entre éstas, incluyo los siguientes capítulos: I. El Cachalote; I. La Ballena franca, o de Groenlandia; II. El Ballenópte ro; IV. El Rorcual; V La Ballena de panza de Azufre.
BOOK I. (Folio), CHAPTER I. (Sperm Whale). — This whale, among the English of old vaguely known as the Trumpa whale and the Physeter whale, and the Anvil Headed whale, is the present Cachalot of the French, and the Pottsfich of the Germans, and the Macrocephalus of the Long Words. He is, without doubt, the largest inhabitant of the globe; the most formidable of all whales to encounter; the most majestic in aspect; and lastly, by far the most valuable in commerce; he being the only creature from which that valuable substance, spermaceti, is obtained. All his peculiarities will, in many other places, be enlarged upon. It is chiefly with his name that I now have to do. Philologically considered, it is absurd. Some centuries ago, when the sperm whale was almost wholly unknown in his own proper individuality, and when his oil was only accidentally obtained from the stranded fish; in those days spermaceti, it would seem, was popularly supposed to be derived from a creature identical with the one then known in England as the Greenland or Right Whale. It was the idea also, that this same spermaceti was that quickening humor of the Greenland Whale which the first syllable of the word literally expresses. In those times, also, spermaceti was exceedingly scarce, not being used for light, but only as an ointment and medicament. It was only to be had from the druggists as you nowadays buy an ounce of rhubarb. When, as I opine, in the course of time, the true nature of spermaceti became known, its original name was still retained by the dealers; no doubt to enhance its value by a notion so strangely significant of its scarcity. And so the appellation must at last have come to be bestowed upon the whale from which this spermaceti was really derived. LIBRO I (Infolio). CAPITULO I (Cachalote). Esta ballena, conocida vagamente desde antiguo entre los ingleses como la Ballena rumpa, o Ballena Physeter, o Ballena de Cabeza de Yunque, es el actual cachalote de los franceses, Pottfich de los alemanes y Macrocephalus de los Palabras-Largas. Es, sin duda, el mayor habitante del globo, el ballenáto más temible de encontrar; el más majestuoso en aspecto, y finalmente, con mucho, el más valioso para el comercio, siendo él la única criatura de que se obtiene esa valiosa sustancia que es el espermaceti. Sobre sus peculiaridades nos extenderemos en otros muchos lugares. Ahora me ocupo principalmente de su nombre inglés, sperm-whale: filológicamente conssiderado, es absurdo. Hace unos siglos, cuando la sperm-whale era casi desconocida en su auténtica personalidad, y cuando su aceite se obtenía sólo accidentalmente de los ejemplares embarrancados, en esos días parece que el espermaceti se creería vulgarmente derivado de un animal coincidente con el entonces conocido en Inglaterra como Ballena de Groenlandia, o Ballena propiamente dicha. Se tenía también la idea de que ese espermaceti era el esperma fecundante de la Ballena de Groenlandia, según indican las primeras sílabas de la palabra. En estos tiempos, además, el espermaceti era enormemente escaso, no usándose para el alumbrado, sino sólo como unción y como medicamento. Sólo se obtenía de los farmacéuticos, como hoy día se compra una onza de ruibarbo. Cuando, con el transcurso del tiempo, según supongo, llegó a conocerse la verdadera naturaleza del espermaceti, los vendedores conservaron su nombre original, sin duda para realzar su valor con un término tan llamativamente expresivo de su escasez. Y así finalmente debió llegarse a dar esa apelación de sperm-whale a la ballena de que se obtenía realmente el espermaceti.
BOOK I. (Folio), CHAPTER II. (Right Whale). — In one respect this is the most venerable of the leviathans, being the one first regularly hunted by man. It yields the article commonly known as whalebone or baleen; and the oil specially known as “whale oil,” an inferior article in commerce. Among the fishermen, he is indiscriminately designated by all the following titles: The Whale; the Greenland Whale; the Black Whale; the Great Whale; the True Whale; the Right Whale. There is a deal of obscurity concerning the Identity of the species thus multitudinously baptized. What then is the whale, which I include in the second species of my Folios? It is the Great Mysticetus of the English naturalists; the Greenland Whale of the English whaleman; the Baliene Ordinaire of the French whalemen; the Growlands Walfish of the Swedes. It is the whale which for more than two centuries past has been hunted by the Dutch and English in the Arctic seas; it is the whale which the American fishermen have long pursued in the Indian ocean, on the Brazil Banks, on the Nor’ West Coast, and various other parts of the world, designated by them Right Whale Cruising Grounds. LIBRO I (Infolio). CAPITULO I (Ballena de Groenlandia o Ballena franca). En un aspecto es el más venerable de los leviatanes: en ser el primero que los hombres persiguieron sistemáticamente. Produce el artículo comúnmente conocido como « ballenas », y el aceite conocido especialmente por « aceite de ballena », un artículo inferior en el comercio. Entre los pescadores, se le designa indistintamente con los siguientes títulos: la Ballena; la Ballena de Groenlandia; la Ballena Negra; la Ballena Grande; la Verdadera Ballena; la Ballena franca. Hay mucha oscuridad en cuanto a la identidad de esta especie tan múltiplemente bautizada. ¿Cuál es entonces la ballena que incluyo en la segunda especie de mis infolios ? Es el gran Mysticetus de los naturalistas ingleses; la ballena de Groenlandia de los balleneros ingleses; la baleine ordinairede los balleneros franceses; la Growlandswalde los suecos. Es la ballena que desde hace más de dos siglos ha sido cazada por los holandeses e ingleses en los mares árticos; es la ballena que los pescadores han perseguido tanto en el océano índico, en los bancos del Brasil, en la costa del Noroeste, y en otras diversas partes del mundo que reciben por ella el nombre de Pesquerías de la Ballena.
Some pretend to see a difference between the Greenland whale of the English and the right whale of the Americans. But they precisely agree in all their grand features; nor has there yet been presented a single determinate fact upon which to ground a radical distinction. It is by endless subdivisions based upon the most inconclusive differences, that some departments of natural history become so repellingly intricate. The right whale will be elsewhere treated of at some length, with reference to elucidating the sperm whale. Algunos han querido ver una diferencia entre la Ballena de Groenlandia de los ingleses y la « ballena » de los americanos. Pero concuerdan exactamente en todos sus rasgos principales, y hasta ahora no se ha señalado un solo hecho determinado en que basar tan radical distinción. Las subdivisiones interminables basadas en diferencias sin significado es lo que hace tan repelentemente intrincados ciertos departamentos de la historia natural. La ballena franca será tratada en otro lugar con cierta extensión, con intención de distinguirla del cachalote.
BOOK I. (Folio), CHAPTER III. (Fin-Back). — Under this head I reckon a monster which, by the various names of Fin-Back, Tall-Spout, and Long-John, has been seen almost in every sea and is commonly the whale whose distant jet is so often descried by passengers crossing the Atlantic, in the New York packet-tracks. In the length he attains, and in his baleen, the Fin-back resembles the right whale, but is of a less portly girth, and a lighter color, approaching to olive. His great lips present a cable-like aspect, formed by the intertwisting, slanting folds of large wrinkles. His grand distinguishing feature, the fin, from which he derives his name, is often a conspicuous object. This fin is some three or four feet long, growing vertically from the hinder part of the back, of an angular shape, and with a very sharp pointed end. Even if not the slightest other part of the creature be visible, this isolated fin will, at times, be seen plainly projecting from the surface. When the sea is moderately calm, and slightly marked with spherical ripples, and this gnomon-like fin stands up and casts shadows upon the wrinkled surface, it may well be supposed that the watery circle surrounding it somewhat resembles a dial, with its style and wavy hour-lines graved on it. On that Ahaz-dial the shadow often goes back. The Fin-Back is not gregarious. He seems a whale-hater, as some men are man-haters. Very shy; always going solitary; unexpectedly rising to the surface in the remotest and most sullen waters; his straight and single lofty jet rising like a tall misanthropic spear upon a barren plain; gifted with such wondrous power and velocity in swimming, as to defy all present pursuit from man; this leviathan seems the banished and unconquerable Cain of his race, bearing for his mark that style upon his back. From having the baleen in his mouth, the Fin-Back is sometimes included with the right whale, among a theoretic species denominated Whalebone whales, that is, whales with baleen. Of these so-called Whalebone whales, there would seem to be several varieties, most of which, however, are little known. Broad-nosed whales and beaked whales; pike-headed whales; bunched whales; under-jawed whales and rostrated whales, are the fisherman’s names for a few sorts. LIBRO I (Infolio). CAPíTUL0 II (El Ballenóptero). Dentro de este apartado sitúo a un monstruo que, bajo los variados nombres de Ballenóptero, Chorro Alto, o « Juanito el Largo », se ha visto en casi todos los mares, y es comúnmente esa ballena cuyo distante chorro describen tan a menudo los pasajeros que cruzan el Atlántico en las rutas regulares de Nueva York. En la longitud que alcanza, y en las « ballenas » que produce, el ballenóptero se parece a la ballena propiamente dicha, pero es de circunferencia menos imponente y de color más claro, cercano al aceitunado. Sus grandes labios presentan un aspecto como de cables formados por los pliegues entrelazados y oblicuos de amplias arrugas. Su gran rasgo distintivo, la aleta, de que deriva su nombre inglés de fin-back, es a menudo un objeto muy sobresaliente. Esta aleta tiene tres o cuatro pies de longitud, y crece verticalmente desde la parte de atrás del lomo, en forma angular y con un extremo de punta muy aguda. Cuando el mar está medianamente tranquilo, y levemente marcado por arrugas circulares, y esa aleta se eleva como una varilla y lanza sombras sobre la arrugada superficie, podría muy bien suponerse que el círculo de agua que la rodea parece un reloj de sol, con su índice y sus onduladas líneas horarias grabadas en él. En ese reloj de Ahaz la sombra a menudo marcha hacia atrás. El Ballenóptero no es gregario. Parece detestar a las ballenas, como ciertos hombres detestan a los hombres. Muy huidizo, siempre andando solitario, elevándose inesperadamente a la superficie en las aguas más remotas y sombrías, con su derecho y solitario chorro elevado como una alta lanza misantrópica en una llanura yerma; dotado de tan prodigiosa fuerza y velocidad de natación que desafia todas las actuales persecuciones del hombre, este leviatán parece el desterrado e inconquistable Caín de su raza, llevando como señal esa vara en el lomo. Por tener en la boca las « barbas » de ballena o « ballenas », el ballenóptero a veces se incluye con la ballena propiamente dicha, formando una especie teórica llamada Whalebone whales, o sea, ballenas que producen « barbas » de ballena. De las así llamadas, parecería haber diversas variedades, la mayor parte de las cuales, sin embargo, son poco conocidas: ballenas de nariz ancha y ballenas con pico, ballenas de cabeza de pica; ballenas apiladas; ballenas de mandíbula, y ballenas con hocico, son los nombres de los pescadores para unas pocas variedades.
In connexion with this appellative of “Whalebone whales,” it is of great importance to mention, that however such a nomenclature may be convenient in facilitating allusions to some kind of whales, yet it is in vain to attempt a clear classification of the Leviathan, founded upon either his baleen, or hump, or fin, or teeth; notwithstanding that those marked parts or features very obviously seem better adapted to afford the basis for a regular system of Cetology than any other detached bodily distinctions, which the whale, in his kinds, presents. How then? The baleen, hump, back-fin, and teeth; these are things whose peculiarities are indiscriminately dispersed among all sorts of whales, without any record to what may be the nature of their structure in other and more essential particulars. Thus, the sperm whale and the humpbacked whale, each has a hump; but there the similitude ceases. Then this same humpbacked whale and the Greenland whale, each of these has baleen; but there again the similitude ceases. And it is just the same with the other parts above mentioned. In various sorts of whales, they form such irregular combinations; or, in the case of any one of them detached, such an irregular isolation; as utterly to defy all general methodization formed upon such a basis. On this rock every one of the whale-naturalists has split. En conexión con ese apelativo para las que producen « barbas » de « ballena », es muy importante señalar que, aunque tal nomenclatura sea conveniente para facilitar alusiones a cierto tipo de ballenas, es vano, sin embargo, intentar una clara clasificación de los leviatanes fundada en que produzcan « barbas », o en que tengan joroba, o aleta, o dientes, a pesar de que esas partes destacadas parecen más adecuadas para proporcionar la base de un sistema regular de cetología que cualesquiera otras distinciones corporales que presente la ballena en sus variedades. ¿Y entonces qué ? Las « barbas de ballena », la joroba, la aleta en el lomo y los dientes son cosas cuyas peculiaridades están dispersas sin discriminación entre toda clase de ballenas, sin consideración a lo que pueda ser la naturaleza de su estructura en otros particulares más esenciales. Así, tanto el cachalote como el rorcual, o ballena jorobada, tienen joroba, pero ahí termina la semejanza. Y lo mismo ocurre con las demás partes antes mencionadas. En diversas clases de ballenas, forman tan irregulares combinaciones, y tan irregular aislamiento, al separarse en el caso de alguna de ellas, que se resisten completamente a todo método general formado sobre tal base. En esta roca han venido a estrellarse todos los naturalistas de la ballena.
But it may possibly be conceived that, in the internal parts of the whale, in his anatomy — there, at least, we shall be able to hit the right classification. Nay; what thing, for example, is there in the Greenland whale’s anatomy more striking than his baleen? Yet we have seen that by his baleen it is impossible correctly to classify the Greenland whale. And if you descend into the bowels of the various leviathans, why there you will not find distinctions a fiftieth part as available to the systematizer as those external ones already enumerated. What then remains? nothing but to take hold of the whales bodily, in their entire liberal volume, and boldly sort them that way. And this is the Bibliographical system here adopted; and it is the only one that can possibly succeed, for it alone is practicable. To proceed. Pero puede concebirse como posible que, en las partes internas de la ballena, en su anatomía, al menos, podamos dar con la adecuada clasificación. No: ¿qué cosa, por ejemplo, hay en la ballena de Groenlandia que sea más llamativa que las « barbas » o « ballenas » ? Sin embargo, hemos visto que por esas « ballenas » es imposible clasificar correctamente a la ballena de Groenlandia. Y si descendemos a las entrañas de los diversos leviatanes, bien, entonces no encontraremos distinciones que sean ni la quincuagésima parte de útiles al sistematizador que las características externas ya enumeradas. ¿Qué queda entonces ? Nada sino tomar a las ballenas corporalmente, en su entero y generoso volumen, y clasificarlas atrevidamente de ese modo. Y ése es el sistema bibliográfico aquí adoptado, y el único que puede tener éxito, pues es el único practicable. Continuemos.
BOOK I. (Folio) CHAPTER IV. (Hump Back). — This whale is often seen on the northern American coast. He has been frequently captured there, and towed into harbor. He has a great pack on him like a peddler; or you might call him the Elephant and Castle whale. At any rate, the popular name for him does not sufficiently distinguish him, since the sperm whale also has a hump though a smaller one. His oil is not very valuable. He has baleen. He is the most gamesome and light-hearted of all the whales, making more gay foam and white water generally than any other of them. LIBRO I (Infolio). CAPITULO IV (Rorcual). Esta ballena se ve frecuentemente en la costa norte de América. Frecuentemente se la ha capturado allí, remolcándola al puerto. Lleva encima un gran bulto, como un vendedor ambulante; se la podría llamar la ballena « Elefante-y-Castillo ». En cualquier caso, su nombre corriente inglés, Hump-back, o ballena jorobada, no la distingue bastante, ya que el cachalote tiene también una joroba, aunque más pequeña. Su aceite no es muy valioso. Produce « barbas » o varillas de « ballenas ». Es la más juguetona y frívola de todas las ballenas, haciendo por lo general más alegre espuma y más agua blanqueada que ninguna otra.
BOOK I. (Folio), CHAPTER V. (Razar Back). — Of this whale little is known but his name. I have seen him at a distance off Cape Horn. Of a retiring nature, he eludes both hunters and philosophers. Though no coward, he has never yet shown any part of him but his back, which rises in a long sharp ridge. Let him go. I know little more of him, nor does anybody else. LIBRO I (Infolio). CAPITULO V (De Dorso de Navaja). De esta ballena se conoce muy poco más que el nombre. Yo la he visto a distancia a lo largo del cabo de Hornos. De temperamento retirado, elude tanto a los cazadores como a los filósofos. Aunque no es cobarde, no ha mostrado más parte que el lomo, que se eleva en un largo filo agudo. Dejémosla pasar. Sé poco más de ella, y nadie sabe más.
BOOK I. (Folio), CHAPTER VI. (Sulphur Bottom). — Another retiring gentleman, with a brimstone belly, doubtless got by scraping along the Tartarian tiles in some of his profounder divings. He is seldom seen; at least I have never seen him except in the remoter southern seas, and then always at too great a distance to study his countenance. He is never chased; he would run away with rope-walks of line. Prodigies are told of him. Adieu, Sulphur Bottom! I can say nothing more that is true of ye, nor can the oldest Nantucketer. LIBRO I (Infolio). CAPITULO VI (De Panza de Azufre). Otra personalidad retirada, con barriga sulfúrea, indudablemente de ese color a fuerza de rascarse por los tejados del Tártaro en algunas de sus zambullidas más profundas. Se ve raramente; al menos, yo no la he visto sino en los remotos mares del Sur, y entonces a distancia demasiado grande como para estudiar su fisonomía. Nunca se la persigue: se escaparía llevándose cordelerías enteras de estacha. Se cuentan prodigios de ella. ¡Adiós, Panza de Azufre ! No puedo decir de ti nada más que sea cierto, ni lo puede decir el más viejo de Nantucket.
Thus ends BOOK I. (Folio), and now begins BOOK II. (Octavo). Así termina el LIBRO I (Infolio) y empieza el LIBRO I (en Octavo).
OCTAVOES.[3] These embrace the whales of middling magnitude, among which present may be numbered: — I., the Grampus; II., the Black Fish; III., the Narwhale; IV., the Thrasher; V., the Killer. EN OCTAVO.' Incluyen las ballenas de magnitud media, entre las cuales se pueden enumerar actualmente: I. El orco; I. El Pez Negro; II. El Narval; IV. El Azotador; V: El Matador.
[3]Why this book of whales is not denominated the Quarto is very plain. Because, while the whales of this order, though smaller than those of the former order, nevertheless retain a proportionate likeness to them in figure, yet the bookbinder’s Quarto volume in its dimensioned form does not preserve the shape of the Folio volume, but the Octavo volume does.
BOOK II. (Octavo), CHAPTER I. (Grampus). — Though this fish, whose loud sonorous breathing, or rather blowing, has furnished a proverb to landsmen, is so well known a denizen of the deep, yet is he not popularly classed among whales. But possessing all the grand distinctive features of the leviathan, most naturalists have recognised him for one. He is of moderate octave size, varying from fifteen to twenty-five feet in length, and of corresponding dimensions round the waist. He swims in herds; he is never regularly hunted, though his oil is considerable in quantity, and pretty good for light. By some fishermen his approach is regarded as premonitory of the advance of the great sperm whale. LIBRO I (en Octavo). CAPITULO I (Orco). Aunque este pez, cuyo sonoro y ruidoso respiro, o más bien soplo, ha llegado a ser proverbial para la gente de tierra, es un conocido habitante de lo profundo, no suele clasificarse vulgarmente entre las ballenas. Pero poseyendo todas las principales características distintivas del leviatán, muchos naturalistas lo reconocen por ballena. Es de un moderado tamaño en octavo, variando desde quince a veinticinco pies de longitud, y de dimensiones de cintura en proporción. Nada en reba fios; nunca es cazado de modo sistemático, aunque su aceite es considerable en cantidad y bastante bueno para el alumbrado. Algunos pescadores consideran su acercamiento como preludio al avance del gran cachalote.
BOOK II. (Octavo), CHAPTER II. (Black Fish). — I give the popular fishermen’s names for all these fish, for generally they are the best. Where any name happens to be vague or inexpressive, I shall say so, and suggest another. I do so now touching the Black Fish, so called because blackness is the rule among almost all whales. So, call him the Hyena Whale, if you please. His voracity is well known and from the circumstance that the inner angles of his lips are curved upwards, he carries an everlasting Mephistophelean grin on his face. This whale averages some sixteen or eighteen feet in length. He is found in almost all latitudes. He has a peculiar way of showing his dorsal hooked fin in swimming, which looks something like a Roman nose. When not more profitably employed, the sperm whale hunters sometimes capture the Hyena whale, to keep up the supply of cheap oil for domestic employment — as some frugal housekeepers, in the absence of company, and quite alone by themselves, burn unsavory tallow instead of odorous wax. Though their blubber is very thin, some of these whales will yield you upwards of thirty gallons of oil. LIBRO I (en Octavo). CAPITULO I (Pez Negro). A todos estos peces les doy sus nombres corrientes entre los pescadores, pues suelen ser los mejores. Cuando algún nombre, por casualidad, sea vago o inexpresivo, lo diré, y sugeriré otro. Ahora lo haré así, en cuanto al llamado Pez Negro, pues la negrura es la regla entre casi todas las ballenas. De modo que, por favor, llámenle la Ballena Hiena. Su voracidad es bien conocida, y por la circunstancia de que las comisuras de sus labios están torcidas hacia arriba, ostenta en su cara una perpetua mueca mefistofélica. Esta ballena alcanza por término medio dieciseis o dieciocho pies de longitud. Se encuentra en casi todas las latitudes. Tiene un modo peculiar de mostrar su ganchuda aleta dorsal al nadar, que parece algo así como una nariz romana. Cuando no tienen ocupación más provechosa, los cazadores de cachalotes a veces capturan la Ballena Hiena, para mantener el repuesto de aceite barato para uso doméstico, igual que ciertos frugales dueños de casa, en ausencia de visitas, y muy a solas, queman desagradable sebo en vez de olorosa cera. Aunque su capa de aceite es muy delgada, algunas de estas ballenas llegan a dar más de treinta galones de aceite.
BOOK II. (Octavo), CHAPTER III. (Narwhale), that is, Nostril whale. — Another instance of a curiously named whale, so named I suppose from his peculiar horn being originally mistaken for a peaked nose. The creature is some sixteen feet in length, while its horn averages five feet, though some exceed ten, and even attain to fifteen feet. Strictly speaking, this horn is but a lengthened tusk, growing out from the jaw in a line a little depressed from the horizontal. But it is only found on the sinister side, which has an ill effect, giving its owner something analogous to the aspect of a clumsy left-handed man. What precise purpose this ivory horn or lance answers, it would be hard to say. It does not seem to be used like the blade of the sword-fish and bill-fish; though some sailors tell me that the Narwhale employs it for a rake in turning over the bottom of the sea for food. Charley Coffin said it was used for an ice-piercer; for the Narwhale, rising to the surface of the Polar Sea, and finding it sheeted with ice, thrusts his horn up, and so breaks through. But you cannot prove either of these surmises to be correct. My own opinion is, that however this one-sided horn may really be used by the Narwhale — however that may be — it would certainly be very convenient to him for a folder in reading pamphlets. The Narwhale I have heard called the Tusked whale, the Horned whale, and the Unicorn whale. He is certainly a curious example of the Unicornism to be found in almost every kingdom of animated nature. From certain cloistered old authors I have gathered that this same sea-unicorn’s horn was in ancient days regarded as the great antidote against poison, and as such, preparations of it brought immense prices. It was also distilled to a volatile salts for fainting ladies the same way that the horns of the male deer are manufactured into hartshorn. Originally it was in itself accounted an object of great curiosity. Black Letter tells me that Sir Martin Frobisher on his return from that voyage, when Queen Bess did gallantly wave her jewelled hand to him from a window of Greenwich Palace, as his bold ship sailed down the Thames; “when Sir Martin returned from that voyage,” saith Black Letter, “on bended knees he presented to her highness a prodigious long horn of the Narwhale, which for a long period after hung in the castle at Windsor.” An Irish author avers that the Earl of Leicester, on bended knees, did likewise present to her highness another horn, pertaining to a land beast of the unicorn nature. LIBRO I (en Octavo). CAPITULO II (Narval). Esto es Nostrilwhale, ballena de nariz; otro ejemplo de ballena de nombre curioso, llamada así, supongo, por su peculiar cuerno, que al principio se confundió con una nariz en pico. Esta criatura tiene unos dieciséis pies de largo, mientras que el cuerno alcanza unos cinco, por término medio, aunque a veces excede de diez, y aun llega a quince pies. Hablando estrictamente, este cuerno no es sino un colmillo alargado, que surge de la mandíbula en línea un poco descendente desde la horizontal. Pero se encuentra sólo en el lado izquierdo, lo que produce un desagradable efecto, dando a su poseedor un aspecto análogo al de un zurdo inhábil. Sería difícil responder a qué propósito exacto responde este cuerno o lanza de marfil. No parece usarse como la de hoja de pez-espada o pez-aguja, aunque algunos marineros me dicen que el narval lo emplea como una badila revolviendo el fondo del mar en busca de alimento. Charley Coffin decía que se usaba como rompehielos, pues el narval, al subir a la superficie del mar polar y encontrarlo cubierto de hielo, mete el cuerno para arriba y se abre paso. Pero no se puede demostrar que sea correcta ninguna de esas hipótesis. Mi propia opinión es que, de cualquier modo que este cuerno unilateral sea usado por el narval, de cualquier modo que `sea, le resultaría muy conveniente como plegadera para leer folletos. He oído llamar al narval la ballena con colmillo, ballena con cuerno y ballena unicornio. Ciertamente, es curioso ejemplo del unicornismo que se encuentra en casi todos los reinos de la naturaleza animada. Por ciertos antiguos escritores claustrales he sabido que este mismo cuerno de unicornio marino se consideraba en épocas pasadas como el gran antídoto contra el veneno, y que, en cuanto tal, los preparados hechos de él alcanzaban precios inmensos. También se destilaba en sales volátiles para damas que se desmayaban, del mismo modo que los cuernos del ciervo se elaboran como amoníaco. Originariamente se consideraba en sí mismo como objeto de gran curiosidad. Letra Negra me dice que sir Martín Frobisher, al volver de aquel viaje en que la reina Isabel le saludó galantemente con su mano enjoyada desde una ventana del palacio de Greenwich, al descender su atrevido barco por el Támesis: « Cuando sir Martín volvió de ese viaje -dice Letra Negra-, arrodillado, presentó a Su Majestad un cuerno prodigiosamente largo de narval, que durante un largo período después colgó en el castillo de Windsor ». Un autor irlandés asegura que el conde de Leicester, de rodillas, presentó igualmente a Su Majestad otro cuerno que había pertenecido a un animal terrestre de naturaleza unicórnea.
The Narwhale has a very picturesque, leopard-like look, being of a milk-white ground color, dotted with round and oblong spots of black. His oil is very superior, clear and fine; but there is little of it, and he is seldom hunted. He is mostly found in the circumpolar seas. El narval tiene un aspecto muy pintoresco de leopardo, por ser de un color de fondo blanco como la leche, salpicado de manchas negras redondas y alargadas. Su aceite es muy superior, claro y fino; pero tiene poco, y rara vez se le persigue. Se le encuentra sobre todo en los mares circumpolares.
BOOK II. (Octavo), CHAPTER IV. (Killer). — Of this whale little is precisely known to the Nantucketer, and nothing at all to the professed naturalists. From what I have seen of him at a distance, I should say that he was about the bigness of a grampus. He is very savage — a sort of Feegee fish. He sometimes takes the great Folio whales by the lip, and hangs there like a leech, till the mighty brute is worried to death. The Killer is never hunted. I never heard what sort of oil he has. Exception might be taken to the name bestowed upon this whale, on the ground of its indistinctness. For we are all killers, on land and on sea; Bonapartes and Sharks included. LIBRO I (en Octavo). CAPITULO IV (Matador). De esta ballena, los de Nantucket saben poco con exactitud, y nada en absoluto los naturalistas de profesión. Por lo que yo he visto de él a distancia, diría que tenía cerca del tamaño de un orco. Es muy salvaje; una especie de pez de Fidji. A veces agarra por el labio a la gran ballena infolio, y se cuelga ahí como una sanguijuela, hasta que el poderoso bruto muere de dolor. Nunca se caza al Matador. Nunca he oído qué clase de aceite tiene., Se podría objetar al nombre otorgado a esta ballena, por causa de que es poco claro. Pues todos nosotros somos matadores, en tierra y en mar, Bonapartes y tiburones incluidos.
BOOK II. (Octavo), CHAPTER V. (Thrasher). — This gentleman is famous for his tail which he uses for a ferule in thrashing his foes. He mounts the Folio whale’s back, and as he swims, he works his passage by flogging him; as some schoolmasters get along in the world by a similar process. Still less is known of the Thrasher than of the Killer. Both are outlaws, even in the lawless seas. LIBRO I (en Octavo). CAPITULO V (Azotador). Este caballero es famoso por su cola, que usa como fusta para azotar a sus enemigos. Se sube al lomo de la ballena infolio, y mientras ésta nada, él se hace transportar dándole azotes, igual que ciertos maestros de escuela se abren paso en el mundo por un procedimiento semejante. Se sabe aún menos del Azotador que del Matador. Ambos son proscritos, incluso en los mares sin ley.
Thus ends BOOK II. (Octavo), and begins BOOK III, (Duodecimo.) Así concluye el LIBRO I (en Octavo) y empieza el LIBRO II (en Dozavo).
DUODECIMOES. — These include the smaller whales. I. The Huzza Porpoise. II. The Algerine Porpoise. III. The Mealy-mouthed Porpoise. EN DOZAVO. Estos incluyen las ballenas menores: I. La Marsopa « Hurra »; I. La Marsopa Argelina; II. La Marsopa Hipócrita.
To those who have not chanced specially to study the subject, it may possibly seem strange, that fishes not commonly exceeding four or five feet should be marshalled among WHALES — a word, which, in the popular sense, always conveys an idea of hugeness. But the creatures set down above as Duodecimoes are infallibly whales, by the terms of my definition of what a whale is — i.e. a spouting fish, with a horizontal tail. A los que no hayan tenido ocasión de estudiar el tema, quizá les parezca extraño que unos peces que no suelen exceder de cuatro o cinco pies sean puestos en formación junto a las BALLENAS, palabra que, en su sentido corriente, siempre da una idea de grandeza. Pero las criaturas indicadas antes como en dozavo son infaliblemente ballenas, según los términos de mi definición de lo que es una ballena: esto es, un pez que echa chorro, con cola horizontal.
BOOK III. (Duodecimo), CHAPTER 1. (Huzza Porpoise). — This is the common porpoise found all over the globe. The name is of my own bestowal; for there are more than one sort of porpoises, and something must be done to distinguish them. I call him thus, because he always swims in hilarious shoals, which upon the broad sea keep tossing themselves to heaven like caps in a Fourth-of-July crowd. Their appearance is generally hailed with delight by the mariner. Full of fine spirits, they invariably come from the breezy billows to windward. They are the lads that always live before the wind. They are accounted a lucky omen. If you yourself can withstand three cheers at beholding these vivacious fish, then heaven help ye; the spirit of godly gamesomeness is not in ye. A well-fed, plump Huzza Porpoise will yield you one good gallon of good oil. But the fine and delicate fluid extracted from his jaws is exceedingly valuable. It is in request among jewellers and watchmakers. Sailors put in on their hones. Porpoise meat is good eating, you know. It may never have occurred to you that a porpoise spouts. Indeed, his spout is so small that it is not very readily discernible. But the next time you have a chance, watch him; and you will then see the great Sperm whale himself in miniature. LIBRO II (en Dozavo). CAPITULO I (Marsopa « Hurra »). Es la marsopa corriente, que se encuentra por todo el globo. El nombre es de mi propia concesión, pues hay más de una clase de marsopas y había que hacer algo para distinguirlas. Las llamo así porque siempre nadan en manadas de gran hilaridad, que van por el ancho mar lanzándose al cielo como gorras de marinero en una multitud del Cuatro de Julio. Su aparición suele ser saludada con regocijo por los marineros. Llenas de buen humor, invariablemente vienen de las olas con brisa a barlovento. Son esos tipos que siempre viven viento en popa. Se consideran como señal de buena suerte. Si podéis conteneros y no lanzar tres hurras al observar esos vivaces peces, entonces, el Cielo os ayude; no hay en vosotros espíritu juguetón ninguno. Una Marsopa « Hurra » bien cebada y gorda da un buen galón de buen aceite. Pero el fino y delicado fluido que se extrae de sus mandíbulas es enormemente valioso. Está muy solicitado entre los joyeros y relojeros. Los marineros lo ponen en sus casas. La carne de marsopa es buena para comer, ya saben. Quizá no hayan caído ustedes nunca en la cuenta de que las marsopas echan chorro. Desde luego, el chorro es tan pequeño que no se advierte fácilmente. Pero la próxima vez que tengan ocasión, obsérvenlas, y verán entonces al propio gran cachalote en miniatura.
BOOK III. (Duodecimo), CHAPTER II. (Algerine Porpoise). — A pirate. Very savage. He is only found, I think, in the Pacific. He is somewhat larger than the Huzza Porpoise, but much of the same general make. Provoke him, and he will buckle to a shark. I have lowered for him many times, but never yet saw him captured. LIBRO II (en Dozavo). CAPITULO I (Marsopa Argelina). Pirata. Muy salvaje. Creo que sólo se encuentra en el Pacífico. Es algo mayor que la Marsopa « Hurra », pero de forma muy parecida. Si se la provoca, se echará contra un tiburón. He arriado lanchas muchas veces para cazarla, pero nunca la he visto capturada.
BOOK III. (Duodecimo), CHAPTER III. (Mealy-mouthed Porpoise). — The largest kind of Porpoise; and only found in the Pacific, so far as it is known. The only English name, by which he has hitherto been designated, is that of the fisher — Right-Whale Porpoise, from the circumstance that he is chiefly found in the vicinity of that Folio. In shape, he differs in some degree from the Huzza Porpoise, being of a less rotund and jolly girth; indeed, he is of quite a neat and gentleman-like figure. He has no fins on his back (most other porpoises have), he has a lovely tail, and sentimental Indian eyes of a hazel hue. But his mealy-mouth spoils him. Though his entire back down to his side fins is of a deep sable, yet a boundary line, distinct as the mark in a ship’s hull, called the “bright waist,” that line streaks him from stem to stern, with two separate colors, black above and white below. The white comprises part of his head, and the whole of his mouth, which makes him look as if he had just escaped from a felonious visit to a meal-bag. A most mean and mealy aspect! His oil is much like that of the common porpoise. LIBRO II (en Dozavo). CAPITULO II (Marsopa Hipócrita). El tipo más grande de la marsopa, y sólo se encuentra en el Pacífico, que se sepa. El único nombre con que hasta ahora se ha designado es el de los pescadores: Marsopa de la Ballena de Groenlandia, por la circunstancia de que se encuentra principalmente en cercanía de ese infolio. En forma, difiere hasta cierto punto de la Marsopa « Hurra », siendo de cintura menos rotunda y jovial; en efecto, es de figura muy esbelta y caballeresca. No tiene aletas en el lomo (la mayoría de las demás marsopas las tienen); tiene una bonita cola y unos sentimentales ojos indios de color de avellana. Pero su boca hipócrita la echa a perder. Aunque todo su lomo, hasta sus aletas laterales, es de un negro profundo, sin embargo una línea divisoria, tan clara como la línea de flotación en el casco de un barco, y llamada la « cintura clara », la marca de popa a proa con dos colores separados, negro por arriba y blanco por abajo. El blanco comprende parte de la cabeza y el total de la boca, lo que le da un aspecto vil e hipócrita. Su aceite se parece mucho al de la marsopa corriente.
Beyond the DUODECIMO, this system does not proceed, inasmuch as the Porpoise is the smallest of the whales. Above, you have all the Leviathans of note. But there are a rabble of uncertain, fugitive, half-fabulous whales, which, as an American whaleman, I know by reputation, but not personally. I shall enumerate them by their fore-castle appellations; for possibly such a list may be valuable to future investigators, who may complete what I have here but begun. If any of the following whales, shall hereafter be caught and marked, then he can readily be incorporated into this System, according to his Folio, Octavo, or Duodecimo magnitude: — The Bottle-Nose Whale; the Junk Whale; the Pudding-Headed Whale; the Cape Whale; the Leading Whale; the Cannon Whale; the Scragg Whale; the Coppered Whale; the Elephant Whale; the Iceberg Whale; the Quog Whale; the Blue Whale; &c. From Icelandic, Dutch, and old English authorities, there might be quoted other lists of uncertain whales, blessed with all manner of uncouth names. But I omit them as altogether obsolete; and can hardly help suspecting them for mere sounds, full of Leviathanism, but signifying nothing. Más allá del en dozavo, no continúa el sistema, ya que la marsopa es la más pequeña de las ballenas. Por encima, tenemos a los famosos leviatanes. Pero hay una chusma de ballenas inciertas, fugitivas y medio fabulosas, que yo, como ballenero americano, conozco por reputación, pero no personalmente. Las enumeraré tal como se las llama en el castillo de proa, pues es posible que tal lista sea valiosa para futuros investigadores, que podrán completar lo que yo aquí no he hecho sino empezar. Si en lo sucesivo se capturan y señalan algunas de las siguientes ballenas, podrán incorporarse fácilmente a este sistema, según su formato, infolio, en octavo o en dozavo: la Ballena de Nariz de Botella, la Ballena Junco, la Ballena de Cabeza de Flan, la Ballena del Cabo, la Ballena Conductora, la Ballena Cañón, la Ballena Flaca, la Ballena de Cobre, la Ballena Elefante, la Ballena Iceberg, la Ballena Quog, la Ballena Azul, etc. Según antiguas autoridades islandesas, holandesas e inglesas podrían citarse otras listas de ballenas inciertas, obsequiada con toda clase de nombres grotescos. Pero las omito como completamente extinguidas, y no puedo menos de sospechar que son meros sonidos, llenos de leviatanismo, pero que no significan nada.
Finally: It was stated at the outset, that this system would not be here, and at once, perfected. You cannot but plainly see that I have kept my word. But I now leave my cetological System standing thus unfinished, even as the great Cathedral of Cologne was left, with the cranes still standing upon the top of the uncompleted tower. For small erections may be finished by their first architects; grand ones, true ones, ever leave the copestone to posterity. God keep me from ever completing anything. This whole book is but a draught — nay, but the draught of a draught. Oh, Time, Strength, Cash, and Patience! Finalmente: se dijo al comienzo que este sistema no sería llevado a término aquí y en seguida. No se dejará de ver claramente que he cumplido mi palabra. Pero ahora haré que mi sistema cetológico quede así inacabado, igual que quedó la gran catedral de Colonia, con la grúa aún erguida en lo alto de la torre incompleta. Pues las pequeñas construcciones pueden terminarlas sus propios arquitectos; las grandes y auténticas dejan siempre la piedra de clave a la posteridad. Dios me libre de completar nada. Este libro entero no es más que un borrador; mejor dicho, el borrador de un borrador. ¡Ah, Tiempo, Energía, Dinero y Paciencia !









CHAPTER 33

CAPITULO XXXIII

The Specksynder El « Troceador »
Concerning the officers of the whale-craft, this seems as good a place as any to set down a little domestic peculiarity on ship-board, arising from the existence of the harpooneer class of officers, a class unknown of course in any other marine than the whale-fleet. Respecto a los oficiales de un barco ballenero, este momento me parece tan bueno como cualquier otro para anotar una pequeña particularidad doméstica de a bordo, debida a la existencia de la clase arponera de oficiales, una clase, por supuesto, desconocida en cualquier otra marina que no sea la flota ballenera.
The large importance attached to the harpooneer’s vocation is evinced by the fact, that originally in the old Dutch Fishery, two centuries and more ago, the command of a whale-ship was not wholly lodged in the person now called the captain, but was divided between him and an officer called the Specksynder. Literally this word means Fat-Cutter; usage, however, in time made it equivalent to Chief Harpooneer. In those days, the captain’s authority was restricted to the navigation and general management of the vessel; while over the whale-hunting department and all its concerns, the Specksynder or Chief Harpooneer reigned supreme. In the British Greenland Fishery, under the corrupted title of Specksioneer, this old Dutch official is still retained, but his former dignity is sadly abridged. At present he ranks simply as senior Harpooneer; and as such, is but one of the captain’s more inferior subalterns. Nevertheless, as upon the good conduct of the harpooneers the success of a whaling voyage largely depends, and since in the American Fishery he is not only an important officer in the boat, but under certain circumstances (night watches on a whaling ground) the command of the ship’s deck is also his; therefore the grand political maxim of the sea demands, that he should nominally live apart from the men before the mast, and be in some way distinguished as their professional superior; though always, by them, familiarly regarded as their social equal. La amplia importancia atribuida a la profesión de arponero se evidencia por el hecho de que, al principio, en la antigua pesquería holandesa, hace más de dos siglos, el mando de un barco ballenero no residía totalmente en la persona hoy llamada capitán, sino que se dividía entre él y un oficial llamado el Specksynder, el « Troceador ». Literalmente, esta palabra significa « cortador de grasa », pero el uso la hizo con el tiempo equivalente a arponero en jefe. En aquellos días, la autoridad del capitán se restringía a la navegación y manejo general del navío, mientras que el Specksyndero arponero en jefe reinaba de modo supremo sobre el departamento de la cala de la ballena y todos sus intereses. En la Pesquería Británica de Groenlandia se conserva todavía esta antigua dignidad holandesa, bajo el corrompido título de Specksioneer, pero su antigua dignidad ha quedado completamente menguada. Actualmente, tiene el simple rango de primer arponero, y, en cuanto tal, no es más que uno de los más inferiores subalternos del capitán. Sin embargo, como el éxito de un viaje ballenero depende en gran medida de la buena actuación de los arponeros, y como en la pesquería americana no sólo es un oficial importante del barco, sino que en ciertas circunstancias (guardias nocturnas en aguas balleneras) también tiene a su mando la cubierta, por tanto la gran máxima política del mar exige que viva nominalmente aparte de los marineros del castillo de proa, y se distinga en cierto modo como su superior profesional, aunque siempre es considerado por ellos como su igual en compañía.
Now, the grand distinction between officer and man at sea, is this — the first lives aft, the last forward. Hence, in whale-ships and merchantmen alike, the mates have their quarters with the captain; and so, too, in most of the American whalers the harpooneers are lodged in the after part of the ship. That is to say, they take their meals in the captain’s cabin, and sleep in a place indirectly communicating with it. Ahora, la gran distinción establecida en el mar entre oficial y marinero es ésta: aquél vive a popa, éste, a proa. Por tanto, lo mismo en barcos balleneros que en mercantes, los oficiales tienen su residencia con el capitán, y así también, en la mayor parte de los balleneros americanos, los arponeros se alojan en la parte de popa del barco. Es decir, comen en la cabina del capitán y duermen en un lugar que comunica indirectamente con ella.
Though the long period of a Southern whaling voyage (by far the longest of all voyages now or ever made by man), the peculiar perils of it, and the community of interest prevailing among a company, all of whom, high or low, depend for their profits, not upon fixed wages, but upon their common luck, together with their common vigilance, intrepidity, and hard work; though all these things do in some cases tend to beget a less rigorous discipline than in merchantmen generally; yet, never mind how much like an old Mesopotamian family these whalemen may, in some primitive instances, live together; for all that, the punctilious externals, at least, of the quarter-deck are seldom materially relaxed, and in no instance done away. Indeed, many are the Nantucket ships in which you will see the skipper parading his quarter-deck with an elated grandeur not surpassed in any military navy; nay, extorting almost as much outward homage as if he wore the imperial purple, and not the shabbiest of pilot-cloth. Aunque la larga duración de un viaje ballenero al sur (con mucho, el más largo de todos los viajes que se han hecho, ahora y siempre, por el hombre), sus peculiares peligros y la comunidad de intereses que domina en un grupo en que todos, altos o bajos, dependen de sus beneficios y no de paga fija, sino de su suerte en común, así como de su vigilancia, intrepidez y esfuerzo en común, aunque todas esas cosas en muchos casos tienden a producir una disciplina menos rigurosa que la habitual en los barcos mercantes, sin embargo, por más que estos cazadores de ballenas, en casos primitivos, convivan de modo muy parecido a una antigua tribu mesopotámica, con todo, es raro, por lo menos, que se relajen las exterioridades puntillosas del alcázar, y en ningún caso se abandonan. En efecto, son muchos los barcos de Nantucket en que se ve al capitán pasando revista a la cubierta con una solemne grandeza no sobrepasada en ningún navío militar; más aún, exigiendo casi tanto homenaje exterior como si llevara la púrpura imperial y no el más ajado de los chaquetones de piloto.
And though of all men the moody captain of the Pequod was the least given to that sort of shallowest assumption; and though the only homage he ever exacted, was implicit, instantaneous obedience; though he required no man to remove the shoes from his feet ere stepping upon the quarter-deck; and though there were times when, owing to peculiar circumstances connected with events hereafter to be detailed, he addressed them in unusual terms, whether of condescension or in terrorem, or otherwise; yet even Captain Ahab was by no means unobservant of the paramount forms and usages of the sea. Y aunque el maniático capitán del Pequod era el hombre menos dado a esta clase de presunción superficial, aunque el único homenaje que requería era la obediencia silenciosa e instantánea, aunque no requería que nadie se quitase el calzado de los pies antes de subir al alcázar, y aunque había momentos en que, debido a circunstancias peculiares en relación con acontecimientos que se detallarán luego, les dirigía la palabra en términos insólitos, fuera por condescendencia, o in terrorem, o de otro modo, sin embargo, el capitán Ahab no dejaba en absoluto de observar las principales formas y usos del mar.
Nor, perhaps, will it fail to be eventually perceived, that behind those forms and usages, as it were, he sometimes masked himself; incidentally making use of them for other and more private ends than they were legitimately intended to subserve. That certain sultanism of his brain, which had otherwise in a good degree remained unmanifested; through those forms that same sultanism became incarnate in an irresistible dictatorship. For be a man’s intellectual superiority what it will, it can never assume the practical, available supremacy over other men, without the aid of some sort of external arts and entrenchments, always, in themselves, more or less paltry and base. This it is, that for ever keeps God’s true princes of the Empire from the world’s hustings; and leaves the highest honors that this air can give, to those men who become famous more through their infinite inferiority to the choice hidden handful of the Divine Inert, than through their undoubted superiority over the dead level of the mass. Such large virtue lurks in these small things when extreme political superstitions invest them, that in some royal instances even to idiot imbecility they have imparted potency. But when, as in the case of Nicholas the Czar, the ringed crown of geographical empire encircles an imperial brain; then, the plebeian herds crouch abased before the tremendous centralization. Nor, will the tragic dramatist who would depict mortal indomitableness in its fullest sweep and direct swing, ever forget a hint, incidentally so important in his art, as the one now alluded to. Y no se dejará quizá de percibir en definitiva que a veces se enmascaraba tras esas formas y costumbres, haciendo uso de ellas, incidentalmente, para otras finalidades más personales que aquellas para las que en principio se suponía que servían. Ese cierto sultanismo de su cerebro, que de otra manera habría quedado en buena medida sin expresar, a través de esas formas se encarnaba en una irresistible dictadura. Pues, sea cual sea la superioridad intelectual de un hombre, nunca puede asumir la supremacía práctica y utilizable sobre otros hombres, sin ayuda de alguna especie de artes y parapetos, siempre más o menos mezquinos y bajos en sí mismos. Ello es lo que aparta para siempre a los auténticos príncipes imperiales por la gracia de Dios, a distancia de las asambleas de este mundo, y lo que reserva los más altos honores que puede dar ese aire a aquellos hombres que se hacen famosos más bien por su infinita inferioridad al elegido y oculto puñado de los Divinos Inertes, que por su indiscutible superioridad sobre el muerto nivel de la masa. Tan gran virtud se oculta en esas cosas pequeñas cuando las afectan las extremadas supersticiones de la política, que en algunos ejemplos egregios han infundido potencia en el caso del zar Nicolás, la redonda corona de un imperio geográfico rodea un cerebro imperial, entonces, los rebaños de la plebe se aplastan humillados ante la tremenda centralización. Y el dramaturgo trágico que quiera pintar la indomabilidad humana en su más pleno alcance y su más directo empuje, jamás deberá olvidar una sugerencia tan importante, de paso, para su arte como la que ahora se ha aludido.
But Ahab, my Captain, still moves before me in all his Nantucket grimness and shagginess; and in this episode touching Emperors and Kings, I must not conceal that I have only to do with a poor old whale-hunter like him; and, therefore, all outward majestical trappings and housings are denied me. Oh, Ahab! what shall be grand in thee, it must needs be plucked at from the skies, and dived for in the deep, and featured in the unbodied air! Pero Ahab, mi capitán, todavía sigue moviéndose ante mí en toda su tenebrosidad hirsuta de hombre de Nantucket, y en este episodio que se refiere a emperadores y reyes no debo ocultar que sólo tengo que habérmelas con un pobre y viejo cazador de ballenas como él, y, por tanto, me están negados todos los ornamentos exteriores y decorados de la majestad. ¡Oh, Ahab !, ¡lo que en ti sea grandioso habrá de ser por fuerza arrancado a los cielos, y sacado de la profundidad en zambullida, y configurado en el aire sin cuerpo !









CHAPTER 34

CAPITULO XXXIV

The Cabin-Table La mesa de la cabina
It is noon; and Dough-Boy, the steward, thrusting his pale loaf-of-bread face from the cabin-scuttle, announces dinner to his lord and master who, sitting in the lee quarter-boat, has just been taking an observation of the sun; and is now mutely reckoning the latitude on the smooth, medallion-shaped tablet, reserved for that daily purpose on the upper part of his ivory leg. From his complete inattention to the tidings, you would think that moody Ahab had not heard his menial. But presently, catching hold of the mizen shrouds, he swings himself to the deck, and in an even, unexhilarated voice, saying, “Dinner, Mr. Starbuck,” disappears into the cabin. Es mediodía, y Dough-Boy, el mayordomo, sacando su pálida cara de hogaza por el portillo de la cabina, anuncia la comida a su dueño y señor, quien, sentado bajo el bote de pescantes de sotavento, acaba de hacer una observación del sol, y ahora está calculando silenciosamente la latitud en la lisa tableta, en forma de medallón, reservada para esta finalidad cotidiana en la parte superior de su pierna de marfil. Por su completa falta de atención al aviso, pensaríais que el maniático Ahab no ha oído a su sirviente. Pero de repente, agarrándose a los obenques de mesana, se lanza a cubierta y, diciendo con voz igual y sin animación: « La comida, señor Starbuck », desaparece en la cabina.
When the last echo of his sultan’s step has died away, and Starbuck, the first Emir, has every reason to suppose that he is seated, then Starbuck rouses from his quietude, takes a few turns along the planks, and, after a grave peep into the binnacle, says, with some touch of pleasantness, “Dinner, Mr. Stubb,” and descends the scuttle. The second Emir lounges about the rigging awhile, and then slightly shaking the main brace, to see whether it will be all right with that important rope, he likewise takes up the old burden, and with a rapid “Dinner, Mr. Flask,” follows after his predecessors. Cuando se ha extinguido el último eco del paso de su sultán, y Starbuck, el primer emir, tiene todos los motivos para suponer que está sentado, se levanta de su quietud, da unas cuantas vueltas por la cubierta y, tras una grave ojeada a la bitácora, dice, con cierto acento placentero: « La comida, señor Stubb », y baja por el portillo. El segundo emir se demora un rato por los aparejos, y luego, sacudiendo ligeramente la braza mayor, para ver si no le pasa nada a tan importante jarcia, asume igualmente la vieja carga, y con un rápido « La comida, señor Flask », sigue a sus predecesores.
But the third Emir, now seeing himself all alone on the quarter-deck, seems to feel relieved from some curious restraint; for, tipping all sorts of knowing winks in all sorts of directions, and kicking off his shoes, he strikes into a sharp but noiseless squall of a hornpipe right over the Grand Turk’s head; and then, by a dexterous sleight, pitching his cap up into the mizentop for a shelf, he goes down rollicking so far at least as he remains visible from the deck, reversing all other processions, by bringing up the rear with music. But ere stepping into the cabin doorway below, he pauses, ships a new face altogether, and, then, independent, hilarious little Flask enters King Ahab’s presence, in the character of Abjectus, or the Slave. Pero el tercer emir, viéndose ahora por completo a solas en el alcázar, parece sentirse aliviado de alguna singular sujeción, pues, lanzando a todas las direcciones toda clase de guiños entendidos, y quitándose de un golpe los zapatos, se arranca en una brusca, pero silenciosa racha de danza marinera encima mismo de la cabeza del Gran Turco, y luego, lanzando con un diestro golpe su gorra hasta la cofa de mesana, como a una estantería, baja haciendo el loco, al menos mientras queda visible desde cubierta, y cierra la marcha con música, al revés que en todas las demás procesiones. Pero antes de entrar por la puerta de la cabina de abajo, se detiene, embarca una cara totalmente nueva, y luego el independiente y risueño pequeño Flask entra a la presencia del rey Ahab en el papel de Abyectus, el esclavo.
It is not the least among the strange things bred by the intense artificialness of sea-usages, that while in the open air of the deck some officers will, upon provocation, bear themselves boldly and defyingly enough towards their commander; yet, ten to one, let those very officers the next moment go down to their customary dinner in that same commander’s cabin, and straightway their inoffensive, not to say deprecatory and humble air towards him, as he sits at the head of the table; this is marvellous, sometimes most comical. Wherefore this difference? A problem? Perhaps not. To have been Belshazzar, King of Babylon; and to have been Belshazzar, not haughtily but courteously, therein certainly must have been some touch of mundane grandeur. But he who in the rightly regal and intelligent spirit presides over his own private dinner-table of invited guests, that man’s unchallenged power and dominion of individual influence for the time; that man’s royalty of state transcends Belshazzar’s, for Belshazzar was not the greatest. Who has but once dined his friends, has tasted what it is to be Caesar. It is a witchery of social czarship which there is no withstanding. Now, if to this consideration you super-add the official supremacy of a ship-master, then, by inference, you will derive the cause of that peculiarity of sea-life just mentioned. De todas las cosas raras producidas por la intensa artificialidad de las costumbres marinas, no es la menor que muchos oficiales, mientras están al aire libre, en cubierta, se comporten a la menor provocación de modo atrevido y desafiante respecto a su jefe, pero que, en diez casos contra uno, esos oficiales bajen un momento después a su acostumbrada comida en la cabina del mismo capitán, e inmediatamente tomen un aire inofensivo, por no decir suplicante y humilde, hacia aquél, sentado a la cabecera de la mesa: es algo maravilloso, y a veces muy cómico: ¿Por qué tal diferencia ? ¿Un problema ? Quizá no. En haber sido Baltasar rey de Babilonia, y haberlo sido de modo no altivo, sino cortés, en esto sin duda debió de haber algún toque de grandeza humana. Pero aquel que con espíritu auténticamente real e inteligente preside su propia mesa particular de comensales invitados, ese hombre tiene por el momento un poder sin rival y el dominio de la influencia individual; la realeza de rango de ese hombre supera a Baltasar, pues Baltasar no era el más grande. Quien por una sola vez haya invitado a comer a sus amigos, ha probado a qué sabe ser césar. Es una brujería de zarismo social a que no se puede resistir. Ahora, si a esa consideración se sobreañade la supremacía oficial del capitán de un barco, por deducción se obtendrá la causa de esa peculiaridad de la vida marítima recién mencionada.
Over his ivory-inlaid table, Ahab presided like a mute, maned sea-lion on the white coral beach, surrounded by his war-like but still deferential cubs. In his own proper turn, each officer waited to be served. They were as little children before Ahab; and yet, in Ahab, there seemed not to lurk the smallest social arrogance. With one mind, their intent eyes all fastened upon the old man’s knife, as he carved the chief dish before him. I do not suppose that for the world they would have profaned that moment with the slightest observation, even upon so neutral a topic as the weather. No! And when reaching out his knife and fork, between which the slice of beef was locked, Ahab thereby motioned Starbuck’s plate towards him, the mate received his meat as though receiving alms; and cut it tenderly; and a little started if, perchance, the knife grazed against the plate; and chewed it noiselessly; and swallowed it, not without circumspection. For, like the Coronation banquet at Frankfort, where the German Emperor profoundly dines with the seven imperial electors, so these cabin meals were somehow solemn meals, eaten in awful silence; and yet at table old Ahab forbade not conversation; only he himself was dumb. What a relief it was to choking Stubb, when a rat made a sudden racket in the hold below. And poor little Flask, he was the youngest son, and little boy of this weary family party. His were the shin-bones of the saline beef; his would have been the drumsticks. For Flask to have presumed to help himself, this must have seemed to him tantamount to larceny in the first degree. Had he helped himself at the table, doubtless, never more would he have been able to hold his head up in this honest world; nevertheless, strange to say, Ahab never forbade him. And had Flask helped himself, the chances were Ahab had never so much as noticed it. Least of all, did Flask presume to help himself to butter. Whether he thought the owners of the ship denied it to him, on account of its clotting his clear, sunny complexion; or whether he deemed that, on so long a voyage in such marketless waters, butter was at a premium, and therefore was not for him, a subaltern; however it was, Flask, alas! was a butterless man! Sobre su mesa taraceada de marfil, Ahab presidía como un león marino, mudo y melenudo, en la blanca playa de coral, rodeado por sus cachorros, bélicos pero deferentes. Cada oficial aguardaba a ser servido en su propio turno. Estaban ante Ahab como niñitos; y sin embargo Ahab no parecía abrigar la menor arrogancia social. Con una sola mente, todos clavaban sus ojos atentos en el cuchillo del viejo, mientras trinchaba el plato principal ante él. Por nada del mundo supongo que habrían profanado ese momento con la más leve observación, aunque fuera sobre un tema tan neutral como el tiempo. ¡No ! Y cuando, extendiendo el cuchillo y el tenedor entre los cuales se encerraba la tajada de carne, Ahab hacía señal a Starbuck de que le acercara el plato, el primer oficial recibía su alimento como si recibiera limosna, y lo cortaba tiernamente, un poco sobresaltado si por casualidad el cuchillo rechinaba contra el plato, y lo masticaba sin ruido, y se lo tragaba no sin circunspección. Pues, como el banquete de la Coronación en Francfort, donde el Emperador germánico come gravemente con los siete Electores Imperiales, así esas comidas en la cabina eran comidas solemnes, no se sabe cómo, tomadas en temeroso silencio; y, sin embargo, el viejo Ahab no prohibía la conversación en la mesa, sino que solamente permanecía mudo él mismo. ¡Qué alivio era para el atragantado Stubb que una rata hiciera un repentino estrépito en la bodega de abajo ! Y el pobre pequeño Flask era el menor y el niñito de esa fatigada reunión familiar. A él le tocaban los huesos de canilla del salobre buey; a él le tocaban las patas de los pollos, pues para Flask, haberse atrevido a servirse, le habría parecido algo equivalente a hurto de primer grado. Sin duda, si se hubiera servido él mismo en la mesa, jamás se habría atrevido a ir con la frente alta por este honrado mundo; y no obstante, por raro que sea decirlo, Ahab nunca se lo prohibía. Y si Flask se hubiera servido, lo probable es que Ahab ni siquiera se habría dado cuenta. Menos que nada se atrevía Flask a servirse manteca. Si era porque pensaba que los propietarios del barco se lo negaban a causa de que le haría tener pecas en su tez clara y soleada, o si juzgaba que, en un viaje tan largo en tales aguas sin mercados, la manteca debía de estar muy cara, y por tanto no era para un subalterno como él, por cualquier cosa que fuera, Flask, ¡ay !, era hombre sin manteca,
Another thing. Flask was the last person down at the dinner, and Flask is the first man up. Consider! For hereby Flask’s dinner was badly jammed in point of time. Starbuck and Stubb both had the start of him; and yet they also have the privilege of lounging in the rear. If Stubb even, who is but a peg higher than Flask, happens to have but a small appetite, and soon shows symptoms of concluding his repast, then Flask must bestir himself, he will not get more than three mouthfuls that day; for it is against holy usage for Stubb to precede Flask to the deck. Therefore it was that Flask once admitted in private, that ever since he had arisen to the dignity of an officer, from that moment he had never known what it was to be otherwise than hungry, more or less. For what he ate did not so much relieve his hunger, as keep it immortal in him. Peace and satisfaction, thought Flask, have for ever departed from my stomach. I am an officer; but, how I wish I could fish a bit of old-fashioned beef in the fore-castle, as I used to when I was before the mast. There’s the fruit of promotion now; there’s the vanity of glory: there’s the insanity of life! Besides, if it were so that any mere sailor of the Pequod had a grudge against Flask in Flask’s official capacity, all that sailor had to do, in order to obtain ample vengeance, was to go aft at dinnertime, and get a peep at Flask through the cabin sky-light, sitting silly and dumfoundered before awful Ahab. Otra cosa. Flask era el último en bajar a comer, y Flask era el primero en subir. ¡Consideradlo ! Pues de este modo la comida de Flash quedaba apretada de mala manera en cuanto al tiempo. Starbuck y Stubb le llevaban ventaja en la salida, y además tenían el privilegio de entretenerse después. Si sucede además que Stubb, que apenas está a una clavija por encima de Flask, tiene por casualidad poco apetito y pronto muestra síntomas de que va a terminar su comida, entonces Flask tiene que moverse, y ese día no sacará más de tres bocados, pues va contra la sagrada costumbre que Stubb salga antes que Flask a cubierta. Por consiguiente, Flask reconoció una vez en privado que, desde que había ascendido a la dignidad de oficial, no había sabido, ya a partir de ese momento, lo que era no estar más o menos hambriento. Pues lo que comía, más que aliviarle el hambre, se la mantenía inmortal en él. « La paz y la satisfacción -pensaba Flask- han abandonado para siempre mi estómago. Soy oficial, pero ¡cómo me gustaría poder echar mano a un trozo de buey al viejo estilo en el castillo de proa, como solía hacer cuando era marinero ! Ahí están ahora los frutos del ascenso; ahí está la vanidad de la gloria; ahí está la locura de la vida. » Además, si ocurría que algún simple marinero del Pequod tenía algún agravio contra Flask en su dignidad de oficial, a ese marinero le bastaba, para obtener amplia venganza, ir a popa a la hora de comer y atisbar a Flask por la lumbrera de la cabina, sentado como un tonto en silencio ante el horrible Ahab.
Now, Ahab and his three mates formed what may be called the first table in the Pequod’s cabin. After their departure, taking place in inverted order to their arrival, the canvas cloth was cleared, or rather was restored to some hurried order by the pallid steward. And then the three harpooneers were bidden to the feast, they being its residuary legatees. They made a sort of temporary servants’ hall of the high and mighty cabin. Ahora, Ahab y sus tres oficiales formaban lo que podría llamarse la primera mesa en la cabina del Pequod. Después de su marcha, que tenía lugar en orden inverso al de su llegada, el pálido mayordomo limpiaba el mantel de lona, o más bien lo volvía a poner en cualquier orden apresurado. Y entonces se invitaba al festín a los tres arponeros, siendo sus legatarios residuales. Estos convertían en una especie de temporal cuarto de servidumbre la alta y poderosa cabina.
In strange contrast to the hardly tolerable constraint and nameless invisible domineerings of the captain’s table, was the entire care-free license and ease, the almost frantic democracy of those inferior fellows the harpooneers. While their masters, the mates, seemed afraid of the sound of the hinges of their own jaws, the harpooneers chewed their food with such a relish that there was a report to it. They dined like lords; they filled their bellies like Indian ships all day loading with spices. Such portentous appetites had Queequeg and Tashtego, that to fill out the vacancies made by the previous repast, often the pale Dough-Boy was fain to bring on a great baron of salt-junk, seemingly quarried out of the solid ox. And if he were not lively about it, if he did not go with a nimble hop-skip-and-jump, then Tashtego had an ungentlemanly way of accelerating him by darting a fork at his back, harpoon-wise. And once Daggoo, seized with a sudden humor, assisted Dough-Boy’s memory by snatching him up bodily, and thrusting his head into a great empty wooden trencher, while Tashtego, knife in hand, began laying out the circle preliminary to scalping him. He was naturally a very nervous, shuddering sort of little fellow, this bread-faced steward; the progeny of a bankrupt baker and a hospital nurse. And what with the standing spectacle of the black terrific Ahab, and the periodical tumultuous visitations of these three savages, Dough-Boy’s whole life was one continual lip-quiver. Commonly, after seeing the harpooneers furnished with all things they demanded, he would escape from their clutches into his little pantry adjoining, and fearfully peep out at them through the blinds of its door, till all was over. Extraño contraste con la sujeción apenas tolerable y las invisibles tiranías innombrables de la mesa del capitán formaban la licenciosidad y la tranquilidad absolutamente despreocupadas de aquellos compañeros inferiores, los arponeros, en democracia casi frenética. Mientras que sus señores, los oficiales, parecían temerosos del ruido de los goznes de sus propias mandíbulas, los arponeros masticaban su alimento con tal complacencia que se oía el estrépito. Comían como señores; se llenaban la barriga como barcos de la India que se cargan todo el día de especias. Queequeg y Tashtego tenían tan prodigiosos apetitos, que para llenar los huecos dejados por la comida anterior, a menudo el pálido Dough-Boy se resignaba a traer un gran cuarto de buey en salazón, al parecer desgajado del animal entero. Y si no andaba vivo en ello, si no iba con un ágil salto y brinco, entonces Tashtego tenía un modo nada caballeroso de acelerarle disparándole un tenedor a la espalda, como un arpón. Y una vez Daggoo, invadido por un humor repentino, le ayudó la memoria a Dough-Boy agarrándole en peso y metiéndole la cabeza en un gran trinchero vacío de madera, mientras Tashtego, cuchillo en mano, empezaba a trazar el círculo preliminar para arrancarle la cabellera. Este mayordomo de cara de pan era por naturaleza un tipo pequeño, muy nervioso y estremecido, progenie de un panadero en quiebra y una enfermera de hospital. Y con el espectáculo continuo del negro y terrorífico Ahab, y con los periódicos ataques tumultuosos de aquellos tres salvajes, la vida entera de Dough-Boy era un continuo castañeteo de dientes. Normalmente, en cuanto veía a los arponeros provistos de todas las cosas que pedían, se escapaba de sus garras, a la pequeña despensa adyacente, y les atisbaba temerosamente por los postigos de la puerta, hasta que todo había pasado.
It was a sight to see Queequeg seated over against Tashtego, opposing his filed teeth to the Indian’s; crosswise to them, Daggoo seated on the floor, for a bench would have brought his hearse-plumed head to the low carlines; at every motion of his colossal limbs, making the low cabin framework to shake, as when an African elephant goes passenger in a ship. But for all this, the great negro was wonderfully abstemious, not to say dainty. It seemed hardly possible that by such comparatively small mouthfuls he could keep up the vitality diffused through so broad, baronial, and superb a person. But, doubtless, this noble savage fed strong and drank deep of the abounding element of air; and through his dilated nostrils snuffed in the sublime life of the worlds. Not by beef or by bread, are giants made or nourished. But Queequeg, he had a mortal, barbaric smack of the lip in eating — an ugly sound enough — so much so, that the trembling Dough-Boy almost looked to see whether any marks of teeth lurked in his own lean arms. And when he would hear Tashtego singing out for him to produce himself, that his bones might be picked, the simple-witted steward all but shattered the crockery hanging round him in the pantry, by his sudden fits of the palsy. Nor did the whetstone which the harpooneers carried in their pockets, for their lances and other weapons; and with which whetstones, at dinner, they would ostentatiously sharpen their knives; that grating sound did not at all tend to tranquillize poor Dough-Boy. How could he forget that in his Island days, Queequeg, for one, must certainly have been guilty of some murderous, convivial indiscretion. Alas! Dough-Boy! hard fares the white waiter who waits upon cannibals. Not a napkin should he carry on his arm, but a buckler. In good time, though, to his great delight, the three salt-sea warriors would rise and depart; to his credulous, fable-mongering ears, all their martial bones jingling in them at every step, like Moorish scimetars in scabbards. Era un espectáculo ver a Queequeg sentado frente a Tashtego, que enfrentaba sus dientes afilados a los del indio: de medio lado, Daggoo, sentado en el suelo -pues en un banco el catafalco de plumas de su cabeza habría llegado a tocar los bajos entremiches-, hacía temblar la estructura de la baja cabina a cada movimiento de sus colosales miembros, como cuando un elefante africano va de pasajero en un barco. Pero, a pesar de todo eso, el gran negro era admirablemente abstemio, por no decir melindroso. Parecía apenas posible que con unos bocados tan pequeños relativamente pudiera mantener la vitalidad difundida por una persona tan amplia, varonil y soberbia. Pero indudablemente este noble salvaje comía de firme y bebía a fondo el abundante elemento del aire, y a través de sus aletas ensanchadas inhalaba la sublime vida de los mundos. Ni de carne ni de pan se hacen y se nutren los gigantes. Pero Queequeg hacía al comer tan mortal y bárbaro chasquido de labios -un sonido realmente feo-, que el tembloroso Dough-Boy casi se miraba a ver si encontraba señales de dientes en sus propios brazos flacos. Y cuando oía a Tashtego gritarle que se asomara para que le recogiera los huesos, el mentecato mayordomo casi destrozaba toda la vajilla que pendía a su alrededor en la despensa, con sus súbitos ataques de perlesía. Y la piedra de afilar que los arponeros llevaban en el bolsillo, para sus lanzas y otras armas, y con las cuales en la comida afilaban ostentosamente los cuchillos, no tendían en absoluto a tranquilizar con sus rechinamientos al pobre Dough-Boy. ¡Cómo podía él olvidar que en sus tiempos en la isla, Queequeg, por su parte, seguramente había sido culpable de ciertas indiscreciones asesinas y banqueteadoras ! ¡Ay, Dough-Boy, mal le va al camarero blanco que sirve a caníbales ! No debería llevar una servilleta al brazo, sino un escudo. Pero en definitiva, para su gran felicidad, los tres guerreros de agua salada se levantaban y se marchaban: ante los crédulos y mitificadores oídos de Dough-Boy, todos sus huesos marciales tintineaban a cada paso, como alfanjes moros en sus vainas.
But, though these barbarians dined in the cabin, and nominally lived there; still, being anything but sedentary in their habits, they were scarcely ever in it except at mealtimes, and just before sleeping-time, when they passed through it to their own peculiar quarters. Pero aunque esos bárbaros comían en la cabina y nominalmente vivían en ella, sin embargo, no siendo nada sedentarios-en sus costumbres, escasamente estaban allí sino a las horas de comer, y justo antes de dormir, cuando pasaban por ella hacia sus alojamientos propios.
In this one matter, Ahab seemed no exception to most American whale captains, who, as a set, rather incline to the opinion that by rights the ship’s cabin belongs to them; and that it is by courtesy alone that anybody else is, at any time, permitted there. So that, in real truth, the mates and harpooneers of the Pequod might more properly be said to have lived out of the cabin than in it. For when they did enter it, it was something as a streetdoor enters a house; turning inwards for a moment, only to be turned out the next; and, as a permanent thing, residing in the open air. Nor did they lose much hereby; in the cabin was no companionship; socially, Ahab was inaccessible. Though nominally included in the census of Christendom, he was still an alien to it. He lived in the world, as the last of the Grisly Bears lived in settled Missouri. And as when Spring and Summer had departed, that wild Logan of the woods, burying himself in the hollow of a tree, lived out the winter there, sucking his own paws; so, in his inclement, howling old age, Ahab’s soul, shut up in the caved trunk of his body, there fed upon the sullen paws of its gloom! En este único aspecto Ahab no parecía ser excepción entre la mayoría de los capitanes balleneros de América, que, en corporación, se inclinan más bien a la opinión de que la cabina del barco les pertenece por derecho, y que sólo por cortesía se permite estar allí a cualquier otro. De modo que, en auténtica verdad, de los oficiales y arponeros del Pequod se podía decir con más propiedad que vivían fuera de la cabina que en ella. Pues cuando entraban era igual que como entra en casa una puerta de la calle, metiéndose dentro por un momento, sólo para ser rechazada un instante después, y, de modo permanente, residiendo al aire libre. Y no perdían gran cosa con ello; en la cabina no había compañerismo; socialmente, Ahab era inaccesible. Aunque nominalmente incluido en el censo de la cristiandad, seguía siendo extraño a ella. Vivía en el mundo como, el último de los osos pardos vivía en el colonizado Missouri. Y lo mismo que, al pasar la primavera y el verano, aquel viejo Logan de los -bosques, sepultándose en el hueco de un árbol, invernaba allí chupándose las zarpas, así, en su vejez inclemente y aullante, el alma de Ahab, encerrada en el tronco ahuecado de su cuerpo, se alimentaba de las tristes zarpas de su melancolía.









CHAPTER 35

CAPITULO XXXV

The Mast-Head La cofa
It was during the more pleasant weather, that in due rotation with the other seamen my first mast-head came round. Con el tiempo más agradable fue cuando, en debida rotación con los demás marineros, me tocó mi primer turno en la cofa.
In most American whalemen the mast-heads are manned almost simultaneously with the vessel’s leaving her port; even though she may have fifteen thousand miles, and more, to sail ere reaching her proper cruising ground. And if, after a three, four, or five years’ voyage she is drawing nigh home with anything empty in her — say, an empty vial even — then, her mast-heads are kept manned to the last! and not till her skysail-poles sail in among the spires of the port, does she altogether relinquish the hope of capturing one whale more. En la mayoría de los balleneros americanos se pone gente en las cofas casi a la vez que el barco sale del puerto, aunque le queden quizá quince mil millas o más que navegar antes de llegar a las aguas propiamente de pesca. Y si tras de un viaje de tres, cuatro o cinco años se acerca al puerto llevando algo vacío -digamos, incluso, una ampolla vacía-, entonces las cofas siguen con gente hasta el final, sin abandonar por completo la esperanza de una ballena más hasta que sus espigas de mastelerillo de sosobre avanzan navegando entre los chapiteles del puerto.
Now, as the business of standing mast-heads, ashore or afloat, is a very ancient and interesting one, let us in some measure expatiate here. I take it, that the earliest standers of mast-heads were the old Egyptians; because, in all my researches, I find none prior to them. For though their progenitors, the builders of Babel, must doubtless, by their tower, have intended to rear the loftiest mast-head in all Asia, or Africa either; yet (ere the final truck was put to it) as that great stone mast of theirs may be said to have gone by the board, in the dread gale of God’s wrath; therefore, we cannot give these Babel builders priority over the Egyptians. And that the Egyptians were a nation of mast-head standers, is an assertion based upon the general belief among archaeologists, that the first pyramids were founded for astronomical purposes: a theory singularly supported by the peculiar stairlike formation of all four sides of those edifices; whereby, with prodigious long upliftings of their legs, those old astronomers were wont to mount to the apex, and sing out for new stars; even as the look-outs of a modern ship sing out for a sail, or a whale just bearing in sight. In Saint Stylites, the famous Christian hermit of old times, who built him a lofty stone pillar in the desert and spent the whole latter portion of his life on its summit, hoisting his food from the ground with a tackle; in him we have a remarkable instance of a dauntless stander-of-mast-heads; who was not to be driven from his place by fogs or frosts, rain, hail, or sleet; but valiantly facing everything out to the last, literally died at his post. Of modern standers-of-mast-heads we have but a lifeless set; mere stone, iron, and bronze men; who, though well capable of facing out a stiff gale, are still entirely incompetent to the business of singing out upon discovering any strange sight. There is Napoleon; who, upon the top of the column of Vendome stands with arms folded, some one hundred and fifty feet in the air; careless, now, who rules the decks below, whether Louis Philippe, Louis Blanc, or Louis the Devil. Great Washington, too, stands high aloft on his towering main-mast in Baltimore, and like one of Hercules’ pillars, his column marks that point of human grandeur beyond which few mortals will go. Admiral Nelson, also, on a capstan of gun-metal, stands his mast-head in Trafalgar Square; and even when most obscured by that London smoke, token is yet given that a hidden hero is there; for where there is smoke, must be fire. But neither great Washington, nor Napoleon, nor Nelson, will answer a single hail from below, however madly invoked to befriend by their counsels the distracted decks upon which they gaze; however it may be surmised, that their spirits penetrate through the thick haze of the future, and descry what shoals and what rocks must be shunned. Ahora, como el asunto de situarse en lo alto de cofas, en tierra o en mar, es muy antiguo e interesante, extendámonos aquí en cierta medida. Entiendo que los más antiguos habitantes de cofas fueron los antiguos egipcios, porque, en todas mis investigaciones, no encuentro ninguno anterior. Pues aunque sus progenitores, los constructores de Babel, sin duda intentaron con su torre elevar la más alta cofa de toda Asia, y también de Africa, sin embargo, dado que (antes de que se le pusiera la última galleta de tope) ese gran mástil suyo de piedra se puede decir que salió por la borda, en la terrible galerna de la ira de Dios, no podemos por tanto dar prioridad a esos constructores de Babel sobre los egipcios. Y que los egipcios fueron una nación de gente subida a cofas es una aserción basada en la creencia general de los arqueólogos de que las primeras pirámides se fundaron con propósitos astronómicos, teoría singularmente apoyada por la peculiar estructura escalonada de los cuatro lados de esas edificaciones, por la cual, con elevaciones prodigiosamente largas de sus piernas, esos antiguos astrónomos solían ascender a la cima y gritar sus descubrimientos de nuevas estrellas, del mismo modo que los vigías de un barco actual gritan señalando una vela o una ballena recién salida a la vista. En cuanto al Santo Estilita, el famoso ermitaño cristiano de tiempos antiguos, que se construyó una elevada columna de piedra en el desierto y pasó en su cima toda la parte final de su vida, izando la comida del suelo con un aparejo, en él tenemos un notable ejemplo de un intrépido vigía de cofa, que no fue expulsado de su sitio por nieblas ni heladas, granizo o nevisca, sino que, haciendo frente a todo con valentía hasta el final, murió literalmente en su puesto. De los modernos residentes en cofas no tenemos más que un grupo inanimado: hombres de mera piedra, hierro y bronce que, aunque muy capaces de afrontar una recia galerna, son por completo incompetentes en el asunto de gritar al descubrir alguna visión extraña. Ahí está Napoleón, quien, en lo alto de la columna de Vendôme, se yergue con los brazos cruzados, a unos ciento cincuenta pies en el aire, despreocupado, ahora, de quién gobierna las cubiertas de abajo, sea Luis Felipe, Louis Blanc o Luis el Diablo. FI gran Washington, también, se eleva a gran altura en su descollante cofa de Baltimore, y, como una de las columnas de Hércules, su columna marca el punto de grandeza humana más allá del cual irán pocos mortales. El almirante Nelson, igualmente, en un cabrestante de metal de cañón, se eleva en su cofa de Trafalgar Square, y aun cuando está muy oscurecido por el humo de Londres, se nota que allí hay un héroe escondido, pues por el humo se sabe dónde está el fuego. Pero ni el gran Washington, ni Napoleón, ni Nelson contestarán a una sola llamada desde abajo, por más locamente que se les invoque para que sean propicios con sus consejos a las consternadas cubiertas que ellos contemplan; si bien se puede suponer que sus espíritus penetran a través de la densa niebla del futuro, distinguiendo qué bajos y qué escollos han de eludirse.
It may seem unwarrantable to couple in any respect the mast-head standers of the land with those of the sea; but that in truth it is not so, is plainly evinced by an item for which Obed Macy, the sole historian of Nantucket, stands accountable. The worthy Obed tells us, that in the early times of the whale fishery, ere ships were regularly launched in pursuit of the game, the people of that island erected lofty spars along the seacoast, to which the look-outs ascended by means of nailed cleats, something as fowls go upstairs in a hen-house. A few years ago this same plan was adopted by the Bay whalemen of New Zealand, who, upon descrying the game, gave notice to the ready-manned boats nigh the beach. But this custom has now become obsolete; turn we then to the one proper mast-head, that of a whale-ship at sea. The three mast-heads are kept manned from sun-rise to sun-set; the seamen taking their regular turns (as at the helm), and relieving each other every two hours. In the serene weather of the tropics it is exceedingly pleasant the mast-head: nay, to a dreamy meditative man it is delightful. There you stand, a hundred feet above the silent decks, striding along the deep, as if the masts were gigantic stilts, while beneath you and between your legs, as it were, swim the hugest monsters of the sea, even as ships once sailed between the boots of the famous Colossus at old Rhodes. There you stand, lost in the infinite series of the sea, with nothing ruffled but the waves. The tranced ship indolently rolls; the drowsy trade winds blow; everything resolves you into languor. For the most part, in this tropic whaling life, a sublime uneventfulness invests you; you hear no news; read no gazettes; extras with startling accounts of commonplaces never delude you into unnecessary excitements; you hear of no domestic afflictions; bankrupt securities; fall of stocks; are never troubled with the thought of what you shall have for dinner — for all your meals for three years and more are snugly stowed in casks, and your bill of fare is immutable. Puede parecer poco justificado unir en ningún aspecto a los vigías de las cofas de tierra con los del mar, pero que no es así en realidad, queda evidenciado claramente por un punto de que se hace responsable Obed Macy, el único historiador de Nantucket. El digno Obed nos dice que, en los primeros tiempos de la pesca de la ballena, antes de que se lanzaran regularmente barcos en persecución de la presa, la gente de la isla erigía elevadas astas a lo largo de la costa, a las que los vigías ascendían por medio de abrazaderas con clavos, algo así como cuando las gallinas suben las escaleras a su gallinero. Hace pocos años ese mismo plan fue adoptado por los balleneros de la bahía de Nueva Zelanda, quienes, al señalar la presa, daban aviso a botes ya tripulados que estaban preparados junto a la playa. Pero esa costumbre ahora se ha quedado anticuada; volvamos entonces a la única cofa propiamente dicha, la de un barco ballenero en el mar. Se tienen vigías en las tres cofas, de sol a sol, alternándose los marineros por turnos regulares (como en la caña), y' relevándose cada dos horas. En el tiempo sereno de los trópicos, la cofa es enormemente agradable; incluso deliciosa para un hombre soñador y meditativo. Ahí está uno, a cien pies por encima de las silenciosas cubiertas, avanzando a grandes pasos por lo profundo, como si los palos fueran gigantescos zancos, mientras que por debajo de uno, y como quien dice entre las piernas, nadan los más enormes monstruos del mar, igual que antaño los barcos navegaban entre las botas del famoso Coloso de la antigua Rodas. Ahí está uno, en la secuencia infinita del mar, sin nada movido, salvo las ondas. El barco en éxtasis avanza indolentemente; soplan los perezosos vientos alisios; todo le inclina a uno a la languidez. Casi siempre, en esta vida ballenera en el trópico, a uno le envuelve una sublime ausencia de acontecimientos: no se oyen noticias, no se leen periódicos, no hay números especiales con informes sobresaltadores sobre vulgaridades que le engañen a uno excitándole sin necesidad; no se oye hablar de aflicciones domésticas, fianzas de quiebra, caídas de valores; nunca preocupa la idea de qué habrá de comer, pues todas las comidas, para tres años y más, están confortablemente estibadas en barriles, y la minuta es inmutable.
In one of those southern whalesmen, on a long three or four years’ voyage, as often happens, the sum of the various hours you spend at the mast-head would amount to several entire months. And it is much to be deplored that the place to which you devote so considerable a portion of the whole term of your natural life, should be so sadly destitute of anything approaching to a cosy inhabitiveness, or adapted to breed a comfortable localness of feeling, such as pertains to a bed, a hammock, a hearse, a sentry box, a pulpit, a coach, or any other of those small and snug contrivances in which men temporarily isolate themselves. Your most usual point of perch is the head of the t’ gallant-mast, where you stand upon two thin parallel sticks (almost peculiar to whalemen) called the t’ gallant crosstrees. Here, tossed about by the sea, the beginner feels about as cosy as he would standing on a bull’s horns. To be sure, in cold weather you may carry your house aloft with you, in the shape of a watch-coat; but properly speaking the thickest watch-coat is no more of a house than the unclad body; for as the soul is glued inside of its fleshy tabernacle, and cannot freely move about in it, nor even move out of it, without running great risk of perishing (like an ignorant pilgrim crossing the snowy Alps in winter); so a watch-coat is not so much of a house as it is a mere envelope, or additional skin encasing you. You cannot put a shelf or chest of drawers in your body, and no more can you make a convenience closet of your watch-coat. En uno de esos balleneros del sur, en un largo viaje de tres o cuatro años, como a menudo ocurre, la suma de las diversas horas que uno pasa en la cofa equivaldría a varios meses enteros. Y es muy deplorable que el lugar a que uno dedica tan considerable porción del término total de su vida natural, esté tan tristemente carente de cualquier cosa aproximada a una cómoda habitabilidad, o capaz de engendrar una confortable localización de nuestro sentir, tal como corresponde a una cama, una hamaca, un coche fúnebre, una garita, un púlpito, una carroza, o cualquier otra de esas pequeñas y gratas invenciones en que los hombres se aíslan temporalmente. El lugar más habitual de posarse es la cabeza del mastelero de juanete, donde uno se pone sobre dos finas traviesas paralelas (casi exclusivas de los barcos balleneros) llamadas baos de juanete. Allí, zarandeado por el mar, el principiante se siente casi tan a gusto como si estuviera sobre los cuernos de un toro. Desde luego, en tiempo frío uno puede llevar consigo a lo alto su casa, en forma de un capote de guardia; pero, hablando en propiedad, el capote más espeso no es más casa que el cuerpo desvestido; pues del mismo modo que el alma está pegada por dentro a su tabernáculo carnal, y no se puede mover libremente por él, ni tampoco moverse saliendo de él, sin correr gran riesgo de perecer (como un peregrino ignorante que cruza los Alpes nevados en invierno), así un capote no es tanto una casa cuanto un mero envoltorio, o una piel adicional que nos enfunda. No se puede meter uno en el cuerpo una estantería ni un cajón, y tampoco se puede convertir el capote en un armario conveniente.
Concerning all this, it is much to be deplored that the mast-heads of a southern whale ship are unprovided with those enviable little tents or pulpits, called crow’s-nests, in which the look-outs of a Greenland whaler are protected from the inclement weather of the frozen seas. In the fireside narrative of Captain Sleet, entitled “A Voyage among the Icebergs, in quest of the Greenland Whale, and incidentally for the re-discovery of the Lost Icelandic Colonies of Old Greenland;” in this admirable volume, all standers of mast-heads are furnished with a charmingly circumstantial account of the then recently invented crow’s-nest of the Glacier, which was the name of Captain Sleet’s good craft. He called it the Sleet’s crow’s-nest, in honor of himself; he being the original inventor and patentee, and free from all ridiculous false delicacy, and holding that if we call our own children after our own names (we fathers being the original inventors and patentees), so likewise should we denominate after ourselves any other apparatus we may beret. In shape, the Sleet’s crow’s-nest is something like a large tierce or pipe; it is open above, however, where it is furnished with a movable sidescreen to keep to windward of your head in a hard gale. Being fixed on the summit of the mast, you ascend into it through a little trap-hatch in the bottom. On the after side, or side next the stern of the ship, is a comfortable seat, with a locker underneath for umbrellas, comforters, and coats. In front is a leather rack, in which to keep your speaking trumpet, pipe, telescope, and other nautical conveniences. When Captain Sleet in person stood his mast-head in this crow’s-nest of his, he tells us that he always had a rifle with him (also fixed in the rack), together with a powder flask and shot, for the purpose of popping off the stray narwhales, or vagrant sea unicorns infesting those waters; for you cannot successfully shoot at them from the deck owing to the resistance of the water, but to shoot down upon them is a very different thing. Now, it was plainly a labor of love for Captain Sleet to describe, as he does, all the little detailed conveniences of his crow’s-nest; but though he so enlarges upon many of these, and though he treats us to a very scientific account of his experiments in this crow’s-nest, with a small compass he kept there for the purpose of counteracting the errors resulting from what is called the “local attraction” of all binnacle magnets; an error ascribable to the horizontal vicinity of the iron in the ship’s planks, and in the Glacier’s case, perhaps, to there having been so many broken-down blacksmiths among her crew; I say, that though the Captain is very discreet and scientific here, yet, for all his learned “binnacle deviations,” “azimuth compass observations,” and “approximate errors,” he knows very well, Captain Sleet, that he was not so much immersed in those profound magnetic meditations, as to fail being attracted occasionally towards that well replenished little case-bottle, so nicely tucked in on one side of his crow’s nest, within easy reach of his hand. Though, upon the whole, I greatly admire and even love the brave, the honest, and learned Captain; yet I take it very ill of him that he should so utterly ignore that case-bottle, seeing what a faithful friend and comforter it must have been, while with mittened fingers and hooded head he was studying the mathematics aloft there in that bird’s nest within three or four perches of the pole. En referencia a todo esto, ha de lamentarse vivamente que las cofas de un ballenero del mar del Sur no estén provistas de esos envidiables pabelloncitos o púlpitos, llamados « cofa de vigía de tope » o « nido de cuervo », en que los vigías de los balleneros de Groenlandia quedan protegidos del inclemente tiempo de los mares helados. En la hogareña narración del capitán Sleet titulada Un Viaje entre los Icebergs, en busca de la ballena de Groenlandia, e incidentalmente para el redescubrimiento de las Perdidas Colonias Islandesas de la Vieja Groenlandia, en ese admirable volumen, digo, todos los vigías de las cofas están dotados de una explicación deliciosamente detallada del entonces recién inventado « nido de cuervo » del Glacier, que era el nombre de la excelente nave del capitán Sleet. El lo llamó « nido de cuervo de Sleet » en honor a sí mismo, por ser él su inventor original y patentador, y estar libre de toda ridícula delicadeza falsa, considerando que si llamamos a nuestros propios hijos con nuestros propios nombres (puesto que los padres somos sus inventores originales y patentadores), igualmente deberíamos denominar con nuestro nombre cualquier otro artefacto que engendremos. En forma, el « nido de cuervo de Sleet » es algo así como un gran barril o tubo, pero abierto por arriba, donde está provisto de una pantalla móvil lateral para poner a barlovento de la cabeza en una dura galerna. Estando sujeto al extremo del palo, se sube a él por una pequeña escotilla en trampa puesta en el fondo. En la parte trasera, o sea, la más próxima a popa del barco, hay un cómodo asiento, con un cajón debajo para paraguas, bufandas y capotes. Delante hay una bolsa de cuero, donde se guarda el altavoz, la pipa, el telescopio y demás utensilios náuticos. Cuando el capitán Sleet en persona se situaba en la cofa, en aquel nido de cuervo suyo, nos dice que siempre llevaba consigo un rifle (sujeto también a la bolsa) junto con un frasco de pólvora y munición, con el fin de disparar a los narvales errantes, los vagabundos unicornios marinos que infestaban aquellas aguas; pues no se les puede disparar con buenos resultados desde la cubierta, debido a la resistencia del agua, pero dispararles desde arriba es cosa muy diferente. Ahora es evidentemente resultado del amor que el capitán Sleet describa, como lo hace, todas las comodidades detalladas de su nido de cuervo, pero aunque se extienda tanto en algunas de ellas, y aunque nos obsequie con una explicación muy científica de sus experimentos en el nido de cuervo, con una pequeña brújula que guardaba allí con el fin de contrarrestar los errores de lo que llamaba la « atracción local » de todos los imanes de bitácora (error atribuible a la vecindad horizontal del hierro en las tablas del barco, y, en el caso del Glacier, quizá, a que hubiera entre la tripulación tantos herreros en bancarrota), digo que aunque el capitán es aquí muy discreto y científico, con todo, a pesar de sus doctas « desviaciones de bitácora », « observaciones azimutales de la brújula » y « errores de aproximación », sabe de sobra el capitán Sleet que no estaba tan sumergido en esas profundas meditaciones magnéticas como para dejar de ser atraído de vez en cuando hacia la bien provista cantimplora tan lindamente encajada en un lado de su nido de cuervo, a fácil alcance de la mano. Por más que, en conjunto, admire grandemente, e incluso quiera, al valiente, honrado y docto capitán, no obstante, le tomo muy a mal que no haga caso en absoluto a la cantimplora sabiendo qué fiel amiga y consoladora debía haber sido mientras él estudiaba matemáticas, con dedos enmitonados y cabeza encapuchada, en lo alto de aquel nido a tres o cuatro varas del Polo.
But if we Southern whale-fishers are not so snugly housed aloft as Captain Sleet and his Greenlandmen were; yet that disadvantage is greatly counter-balanced by the widely contrasting serenity of those seductive seas in which we South fishers mostly float. For one, I used to lounge up the rigging very leisurely, resting in the top to have a chat with Queequeg, or any one else off duty whom I might find there; then ascending a little way further, and throwing a lazy leg over the top-sail yard, take a preliminary view of the watery pastures, and so at last mount to my ultimate destination. Pero si nosotros, los pescadores de ballenas del sur, no estamos tan cómodamente alojados en lo alto como el capitán Sleet y sus hombres de Groenlandia, esa desventaja queda grandemente contrapesada por la serenidad, en gran contraste, de los seductores mares en que solemos flotar los pescadores del sur. Yo, por mi parte, solía subir con gran sosiego y ocio por las jarcias, descansando en lo alto para charlar con Queequeg, o con cualquier otro franco de servicio a quien encontrara allí; luego, ascendiendo un poco más allá, y echando perezosamente una pierna sobre la verga de gavia, lanzaba una ojeada preliminar a las dehesas acuáticas, y así por fin me elevaba a mi destino definitivo.
Let me make a clean breast of it here, and frankly admit that I kept but sorry guard. With the problem of the universe revolving in me, how could I — being left completely to myself at such a thought-engendering altitude — how could I but lightly hold my obligations to observe all whaleships’ standing orders, “Keep your weather eye open, and sing out every time.” Quiero descargar aquí mi conciencia y admitir con franqueza que hacía muy mal la guardia. Con el problema del universo dando vueltas en mí, ¡cómo podía yo -quedando tan completamente solo en una altura que tantos pensamientos engendraba-, cómo podía yo observar sino de modo muy ligero mis obligaciones de cumplir las órdenes permanentes de todos los barcos balleneros: « Abre el ojo a barlovento y grita a cada vez ».
And let me in this place movingly admonish you, ye ship-owners of Nantucket! Beware of enlisting in your vigilant fisheries any lad with lean brow and hollow eye; given to unseasonable meditativeness; and who offers to ship with the Phaedon instead of Bowditch in his head. Beware of such an one, I say: your whales must be seen before they can be killed; and this sunken-eyed young Platonist will tow you ten wakes round the world, and never make you one pint of sperm the richer. Nor are these monitions at all unneeded. For nowadays, the whale-fishery furnishes an asylum for many romantic, melancholy, and absent-minded young men, disgusted with the corking care of earth, and seeking sentiment in tar and blubber. Childe Harold not unfrequently perches himself upon the mast-head of some luckless disappointed whale-ship, and in moody phrase ejaculates: — Y en este punto, dejadme amonestaros de modo conmovedor, ¡oh armadores de Nantucket ! ¡Cuidado con alistar en vuestras vigilantes pesquerías a ningún muchacho de frente descarnada y mirada profunda, dado a tan inoportuna meditatividad, y que se ofrece para embarcarse llevando en la cabeza el « Fedón » en vez del Bowditch ! Cuidado con semejante persona, digo: vuestras ballenas han de ser vistas para poder ser muertas; y este joven platónico de ojos hundidos os remolcará diez vueltas alrededor del globo sin enriqueceros en una sola pinta de grasa. Y no son del todo superfluas estas admoniciones. Pues hoy día la pesca de la ballena proporciona un asilo para muchos jóvenes románticos, melancólicos y distraídos, disgustados del acerbo cuidado de la tierra, y buscando sentimiento en el alquitrán y el aceite de la ballena. No pocas veces Childe Harold se encarama en la cofa de algún barco ballenero decepcionado y sin suerte, y exclama en melancólico fraseo:
“Roll on, thou deep and dark blue ocean, roll!
Ten thousand blubber-hunters sweep over thee in vain.” ¡Sigue moviéndote, hondo, sombrío mar azul !
Vanamente diez mil balleneros te cruzan.
Very often do the captains of such ships take those absent-minded young philosophers to task, upbraiding them with not feeling sufficient “interest” in the voyage; half-hinting that they are so hopelessly lost to all honorable ambition, as that in their secret souls they would rather not see whales than otherwise. But all in vain; those young Platonists have a notion that their vision is imperfect; they are short-sighted; what use, then, to strain the visual nerve? They have left their opera-glasses at home. Muy a menudo los capitanes de semejantes barcos riñen a esos distraídos jóvenes filósofos, acusándoles de no tomarse suficiente « interés » por el viaje; medio sugiriendo que están tan desesperadamente perdidos para toda ambición honrosa, que en lo secreto de sus almas preferirían no ver ballenas en vez de verlas. Pero todo en vano: esos jóvenes platónicos tienen la idea de que su visión es imperfecta: son miopes: ¿de qué sirve, entonces, esforzar el nervio óptico ? Se han dejado en casa los gemelos de teatro.
“Why, thou monkey,” said a harpooneer to one of these lads, “we’ve been cruising now hard upon three years, and thou hast not raised a whale yet. Whales are scarce as hen’s teeth whenever thou art up here.” Perhaps they were; or perhaps there might have been shoals of them in the far horizon; but lulled into such an opium-like listlessness of vacant, unconscious reverie is this absent-minded youth by the blending cadence of waves with thoughts, that at last he loses his identity; takes the mystic ocean at his feet for the visible image of that deep, blue, bottomless soul, pervading mankind and nature; and every strange, half-seen, gliding, beautiful thing that eludes him; every dimly-discovered, uprising fin of some undiscernible form, seems to him the embodiment of those elusive thoughts that only people the soul by continually flitting through it. In this enchanted mood, thy spirit ebbs away to whence it came; becomes diffused through time and space; like Crammer’s sprinkled Pantheistic ashes, forming at last a part of every shore the round globe over. -Vamos, tú, mono -decía un arponero a uno de esos muchachos-: llevamos ya sus buenos años de travesía, y todavía no has señalado una ballena. Mientras tú estás ahí arriba, las balirnas son tan escasas como los dientes de gallina. Quizá era así o quizá podían haber estado en mana as en el remoto horizonte; pero este distraído joven está adormecido en tal desatención drogada de ensueño vacío e inconsciente, por la cadencia mezclada de las olas y los pensamientos, que finalmente pierde su identidad; toma el místico océano a sus pies por la imagen visible de esa profunda alma azul y sin fondo que penetra la humanidad y la naturaleza; y cualquier cosa extraña, medio vista, elusiva, y hermosa, que se le escapa, cualquier aleta que asoma, confusamente percibida, de alguna forma indiscernible, le parece la encarnación de esos elusivos pensamientos que sólo pueblan el alma volando continuamente a través de ella. En este encantado estado de ánimo, tu espíritu refluye al lugar de donde vino, se difunde a través del tiempo y el espacio, como las dispersas cenizas panteístas de Cranmer, formando al menos una parte de todas las orillas en torno al globo.
There is no life in thee, now, except that rocking life imparted by a gentle rolling ship; by her, borrowed from the sea; by the sea, from the inscrutable tides of God. But while this sleep, this dream is on ye, move your foot or hand an inch; slip your hold at all; and your identity comes back in horror. Over Descartian vortices you hover. And perhaps, at midday, in the fairest weather, with one half-throttled shriek you drop through that transparent air into the summer sea, no more to rise for ever. Heed it well, ye Pantheists! No hay vida en ti, ahora, salvo esa vida mecida que te comunica un barco que se balancea suavemente, y que él toma prestado del mar, y el mar, de las inescrutables mareas de Dios. Pero mientras está en ti este sueño, este ensueño, mueve una pulgada el pie o la mano, dejan de resbalar un poco, y tu identidad regresa horrorizada. Te ciernes sobre vórtices cartesianos. Y quizá a mediodía, en el más claro tiempo, con un grito medio estrangulado, caerás por ese aire transparente al mar estival, para no volver a subir jamás. ¡Tened mucho cuidado, oh panteístas !









CHAPTER 36

CAPITULO XXXVI

The Quarter-Deck La toldilla
(Enter Ahab: Then, all) En escena, AHAB; después, todos
It was not a great while after the affair of the pipe, that one morning shortly after breakfast, Ahab, as was his wont, ascended the cabin-gangway to the deck. There most sea-captains usually walk at that hour, as country gentlemen, after the same meal, take a few turns in the garden. Pasado no mucho tiempo desde el asunto de la pipa, una mañana poco después del desayuno, Ahab, como de costumbre, subió a cubierta por el tambucho de la cabina. La mayor parte de los capitanes de marina suelen pasear por allí a esa hora, igual que los hidalgos rurales, después de desayunar, dan unas vueltas por el jardín.
Soon his steady, ivory stride was heard, as to and fro he paced his old rounds, upon planks so familiar to his tread, that they were all over dented, like geological stones, with the peculiar mark of his walk. Did you fixedly gaze, too, upon that ribbed and dented brow; there also, you would see still stranger foot-prints — the foot-prints of his one unsleeping, ever-pacing thought. Pronto se oyó su firme paso de marfil, yendo y viniendo en sus acostumbradas rondas, por tablas tan familiares para su pisada que estaban todas ellas marcadas, como piedras geológicas, por la señal peculiar de sus andares. Y también, si se miraba atentamente aquella surcada y marcada frente, se veían, igualmente huellas extrañas, las huellas de su único pensamiento, sin dormir y siempre caminando.
But on the occasion in question, those dents looked deeper, even as his nervous step that morning left a deeper mark. And, so full of his thought was Ahab, that at every uniform turn that he made, now at the main-mast and now at the binnacle, you could almost see that thought turn in him as he turned, and pace in him as he paced; so completely possessing him, indeed, that it all but seemed the inward mould of every outer movement. Pero en la ocasión de que hablamos, esas marcas parecían más profundas, del mismo modo que su nervioso paso dejaba aquella mañana una huella más profunda. Y tan lleno de su pensamiento estaba Ahab, que a cada monótona vuelta que daba, una vez en el palo mayor y otra vez en la bitácora, casi se podía ver aquel pensamiento dando la vuelta en él según andaba, y tan completamente poseyéndole, desde luego, que parecía todo él la forma interior de su movimiento externo.
“D’ye mark him, Flask?” whispered Stubb; “the chick that’s in him pecks the shell. ‘Twill soon be out.” -¿Te has fijado en él, Flask ? -susurró Sub.--: el pollo que lleva dentro golpea el cascarón. Pronto va a salir.
The hours wore on; — Ahab now shut up within his cabin; anon, pacing the deck, with the same intense bigotry of purpose in his aspect. Iban pasando las horas: Ahab se encerró entonces en la cabina, y pronto, volvió a pasear por la cubierta, con el mismo intenso fanatismo de designio en su aspecto.
It drew near the close of day. Suddenly he came to a halt by the bulwarks, and inserting his bone leg into the auger-hole there, and with one hand grasping a shroud, he ordered Starbuck to send everybody aft. Se acercaba al caer del día. De repente, él se detuvo junto a las amuradas, e insertando su pierna de hueso en el agujero taladrado allí, y agarrando con una mano un obenque, ordenó a Starbuck que mandase a todos a popa.
“Sir!” said the mate, astonished at an order seldom or never given on ship-board except in some extraordinary case. -¡Capitán ! -dijo el oficial, asombrado ante una orden que a bordo de un barco se da muy raramente o nunca, salvo en algún caso de excepción.
“Send everybody aft,” repeated Ahab. “Mast-heads, there! come down!” -Manda a todos a popa -repitió Ahab-: ¡vigías, aquí, abajo !
When the entire ship’s company were assembled, and with curious and not wholly unapprehensive faces, were eyeing him, for he looked not unlike the weather horizon when a storm is coming up, Ahab, after rapidly glancing over the bulwarks, and then darting his eyes among the crew, started from his standpoint; and as though not a soul were nigh him resumed his heavy turns upon the deck. With bent head and half-slouched hat he continued to pace, unmindful of the wondering whispering among the men; till Stubb cautiously whispered to Flask, that Ahab must have summoned them there for the purpose of witnessing a pedestrian feat. But this did not last long. Vehemently pausing, he cried: — Cuando estuvo reunida la entera tripulación del barco, mirándole con caras curiosas y no libres de temor, pues su aspecto recordaba el horizonte a barlovento cuando se forma una tempestad, Ahab, después de lanzar una rápida ojeada por las amuradas, y luego disparar los ojos entre la tripulación, arrancó de su punto de apoyo, y, como si no hubiera junto a él ni un alma, continuó sus pesadas vueltas por la cubierta. Con la cabeza inclinada y el sombrero medio gacho siguió caminando, sin tener en cuenta el susurro de asombro entre la gente, hasta que Stubb cuchicheó prudentemente a Flask que Ahab les debía haber llamado allí con el propósito de que presenciaran una hazaña pedestre. Pero eso no duró mucho. Deteniéndose con vehemencia, gritó:
“What do ye do when ye see a whale, men?” -¿Qué hacéis cuando veis una ballena ?
“Sing out for him!” was the impulsive rejoinder from a score of clubbed voices. -¡Gritar señalándola ! -fue la impulsiva respuesta de una veintena de voces juntas.
“Good!” cried Ahab, with a wild approval in his tones; observing the hearty animation into which his unexpected question had so magnetically thrown them. -¡Muy bien ! -grito Ahab, con acento de salvaje aprobación, al observar a qué cordial animación les había lanzado magnéticamente su inesperada pregunta.
“And what do ye next, men?” -¿Y qué hacéis luego, marineros ?
“Lower away, and after him!” -¡Arriar los botes, y perseguirla !
“And what tune is it ye pull to, men?” -¿Y qué cantáis para remar, marineros ?
“A dead whale or a stove boat!” -¡Una ballena muerta, o un bote desfondado !
More and more strangely and fiercely glad and approving, grew the countenance of the old man at every shout; while the mariners began to gaze curiously at each other, as if marvelling how it was that they themselves became so excited at such seemingly purposeless questions. A cada grito, el rostro del viejo se ponía más extrañamente alegre y con feroz aprobación; mientras que los marineros: empezaban a mirarse con curiosidad, como asombrados de que fueran ellos mismos quienes se excitaran tanto ante preguntas al parecer tan sin ocasión.
But, they were all eagerness again, as Ahab, now half-revolving in his pivot-hole, with one hand reaching high up a shroud, and tightly, almost convulsively grasping it, addressed them thus: — Pero volvieron a estar del todo atentos cuando Ahab, esta vez girando en su agujero de pivote, elevando una mano hasta alcanzar un obenque, y agarrándolo de modo apretado y casi convulsivo, les dirigió así la palabra:
“All ye mast-headers have before now heard me give orders about a white whale. Look ye! d’ye see this Spanish ounce of gold?” — holding up a broad bright coin to the sun — “it is a sixteen dollar piece, men. D’ye see it? Mr. Starbuck, hand me yon top-maul.” -Todos los vigías me habéis oído ya dar órdenes sobre una ballena blanca. ¡Mirad ! ¿veis esta onza de oro española ? --elevando al sol una ancha y brillante moneda-, es una pieza de dieciséis dólares, hombres. ¿La veis ? Señor Starbuck, alcánceme esa mandarria.
While the mate was getting the hammer, Ahab, without speaking, was slowly rubbing the gold piece against the skirts of his jacket, as if to heighten its lustre, and without using any words was meanwhile lowly humming to himself, producing a sound so strangely muffled and inarticulate that it seemed the mechanical humming of the wheels of his vitality in him. Mientras el oficial le daba el martillo, Ahab, sin hablar, restregaba lentamente la moneda de oro contra los faldones de la levita, como para aumentar su brillo, y, sin usar palabras, mientras tanto murmuraba por lo bajo para sí mismo, produciendo un sonido tan extrañamente ahogado e inarticulado que parecía el zumbido mecánico de las ruedas de su vitalidad dentro de él.
Receiving the top-maul from Starbuck, he advanced towards the main-mast with the hammer uplifted in one hand, exhibiting the gold with the other, and with a high raised voice exclaiming: “Whosoever of ye raises me a white-headed whale with a wrinkled brow and a crooked jaw; whosoever of ye raises me that white-headed whale, with three holes punctured in his starboard fluke — look ye, whosoever of ye raises me that same white whale, he shall have this gold ounce, my boys!” Al recibir de Starbuck la mandarria, avanzó hacia el palo mayor con el martillo alzado en una mano, exhibiendo el oro en la otra, y exclamando con voz aguda: -¡Quienquiera de vosotros que me señale una ballena de cabeza blanca de frente arrugada y mandíbula torcida; quienquiera de vosotros que me señale esa ballena de cabeza blanca, con tres agujeros perforados en la aleta de cola, a estribor; mirad, quienquiera de vosotros que me señale esa misma ballena blanca, obtendrá esta onza de oro, muchachos!
“Huzza! huzza!” cried the seamen, as with swinging tarpaulins they hailed the act of nailing the gold to the mast. ¡Hurra, hurra ! -gritaron los marineros, mientras, agitando los gorros encerados, saludaban el acto de clavar el oro al mástil.
“It’s a white whale, I say,” resumed Ahab, as he threw down the topmaul: “a white whale. Skin your eyes for him, men; look sharp for white water; if ye see but a bubble, sing out.” -Es una ballena blanca, digo -continuó Ahab, dejando caer la mandarria-: una ballena blanca. Despellejaos los ojos buscándola, hombres; mirad bien si hay algo blanco en el agua: en cuanto veáis una burbuja, gritad.
All this while Tashtego, Daggoo, and Queequeg had looked on with even more intense interest and surprise than the rest, and at the mention of the wrinkled brow and crooked jaw they had started as if each was separately touched by some specific recollection. Durante todo este tiempo, Tashtego, Daggoo y Queequeg se habían quedado mirando con interés y sorpresa más atentos que los demás, y al oír mencionar la frente arrugada y la mandíbula torcida, se sobresaltaron como si cada uno de ellos, por separado, hubiera sido tocado por algún recuerdo concreto.
“Captain Ahab,” said Tashtego, “that white whale must be the same that some call Moby Dick.” -Capitán Ahab -dijo Tashtego-, esa ballena blanca debe ser la misma que algunos llaman Moby Dick.
“Moby Dick?” shouted Ahab. “Do ye know the white whale then, Tash?” -¿Moby Dick ? -gritó Ahab-. Entonces, ¿conoces a la ballena blanca, Tash ?
“Does he fan-tail a little curious, sir, before he goes down?” said the Gay-Header deliberately. -¿Abanica con la cola de un modo curioso, capitán, antes de zambullirse, capitán ? -dijo reflexivamente el indio Gay-Head.
“And has he a curious spout, too,” said Daggoo, “very bushy, even for a parmacetty, and mighty quick, Captain Ahab?” -¿Y tiene también un curioso chorro -dijo Daggoo-, con mucha copa, hasta para un cachalote, y muy vivo, capitán Ahab ?
“And he have one, two, three — oh! good many iron in him hide, too, Captain,” cried Queequeg disjointedly, “all twiske-tee be-twisk, like him — him-” faltering hard for a word, and screwing his hand round and round as though uncorking a bottle — “like him — him-” -¿Y tiene uno, dos, tres..., ¡ah !, muchos hierros en la piel, capitán -gritó Queequeg, entrecortadamente-, todos retorcidos, como eso... -y vacilando en busca de una palabra, retorcía la mano dando vueltas como si descorchara una botella-, como eso... ?
“Corkscrew!” cried Ahab, “aye, Queequeg, the harpoons lie all twisted and wrenched in him; aye, Daggoo, his spout is a big one, like a whole shock of wheat, and white as a pile of our Nantucket wool after the great annual sheep-shearing; aye, Tashtego, and he fan-tails like a split jib in a squall. Death and devils! men, it is Moby Dick ye have seen — Moby Dick — Moby Dick!” -¡Sacacorchos ! -gritó Ahab-, sí, Queequeg, tiene encima los arpones torcidos y arrancados; sí, Daggoo, tiene un chorro muy grande, como toda una gavilla de trigo, y blanco como un montón de nuestra lana de Nantucket después del gran esquileo anual; sí, Tashtego, y abanica con la cola como un foque roto en una galerna. ¡Demonios y muerte !, hombres, es Moby Dick la que habéis visto; ¡Moby Dick, Moby Dick !
“Captain Ahab,” said Starbuck, who, with Stubb and Flask, had thus far been eyeing his superior with increasing surprise, but at last seemed struck with a thought which somewhat explained all the wonder. “Captain Ahab, I have heard of Moby Dick — but it was not Moby Dick that took off thy leg?” -Capitán Ahab -dijo Starbuck, que, con Stubb y Flask, había mirado hasta entonces a su superior con sorpresa creciente, pero al que por fin pareció que se le ocurría una idea que de algún modo explicaba todo el prodigio-. Capitán Ahab, he oído hablar de Moby Dick, pero ¿no fue Moby Dick la que le arrancó la pierna ?
“Who told thee that?” cried Ahab; then pausing, “Aye, Starbuck; aye, my hearties all round; it was Moby Dick that dismasted me; Moby Dick that brought me to this dead stump I stand on now. Aye, aye,” he shouted with a terrific, loud, animal sob, like that of a heart-stricken moose; “Aye, aye! it was that accursed white whale that razeed me; made a poor pegging lubber of me for ever and a day!” Then tossing both arms, with measureless imprecations he shouted out: “Aye, aye! and I’ll chase him round Good Hope, and round the Horn, and round the Norway Maelstrom, and round perdition’s flames before I give him up. And this is what ye have shipped for, men! to chase that white whale on both sides of land, and over all sides of earth, till he spouts black blood and rolls fin out. What say ye, men, will ye splice hands on it, now? I think ye do look brave.” -¿Quién te lo ha dicho ? -gritó Ahab, y luego, tras una pausa-: Sí, Starbuck; sí, queridos míos que me rodeáis; fue Moby Dick quien me desarboló; fue Moby Dick quien me puso en este muñón muerto en que ahora estoy. Sí, sí -gritó con un terrible sollozo, ruidoso y animal, como el de un alce herido en el corazón-: ¡Sí, sí !, ¡fue esa maldita ballena blanca la que me arrasó, la que me dejó hecho un pobre inútil amarrado para siempre jamás ! -Luego, agitando los brazos, gritó con desmedidas imprecaciones-: ¡Sí, sí, y yo la perseguiré al otro lado del cabo de Buena Esperanza, y del cabo de Hornos, y del Maelstrom noruego, y de las llamas de la condenación, antes de dejarla escapar ! Y para esto os habéis embarcado, hombres, para perseguir a esa ballena blanca por los dos lados de la costa, y por todos los lados de la tierra, hasta que eche un chorro de sangre negra y estire la aleta. ¿Qué decís, hombres: juntaréis las manos en esto ? Creo que parecéis valientes.
“Aye, aye!” shouted the harpooneers and seamen, running closer to the excited old man: “A sharp eye for the white whale; a sharp lance for Moby Dick!” -¡Sí, sí ! -gritaron los arponeros y marineros, acercándose a la carrera al excitado anciano-: ¡Ojo atento a la ballena blanca; un arpón afilado para Moby Dick !
“God bless ye,” he seemed to half sob and half shout. “God bless ye, men. Steward! go draw the great measure of grog. But what’s this long face about, Mr. Starbuck; wilt thou not chase the white whale! art not game for Moby Dick?” -Dios os bendiga -pareció medio sollozar y medio gritar-: Dios os bendiga, marineros. ¡Mayordomo !, ve a sacar la medida grande de grog. Pero ¿a qué viene esa cara larga, Starbuck; no quieres perseguir a la ballena blanca; no tienes humor de cazar a-Moby Dick ?
“I am game for his crooked jaw, and for the jaws of Death too, Captain Ahab, if it fairly comes in the way of the business we follow; but I came here to hunt whales, not my commander’s vengeance. How many barrels will thy vengeance yield thee even if thou gettest it, Captain Ahab? it will not fetch thee much in our Nantucket market.” -Tengo humor para su mandíbula torcida, y para las mandíbulas de la Muerte también, capitán Ahab, si viene por el, camino del negocio que seguimos; pero he venido aquí a cazar ballenas, y no para la venganza de mi jefe. ¿Cuántos barriles le dará la venganza, aunque la consiga, capitán Ahab ? No le producirá gran cosa en nuestro mercado de Nantucket.
“Nantucket market! Hoot! But come closer, Starbuck; thou requirest a little lower layer. If money’s to be the measurer, man, and the accountants have computed their great counting-house the globe, by girdling it with guineas, one to every three parts of an inch; then, let me tell thee, that my vengeance will fetch a great premium here!” -¡El mercado de Nantucket ! ¡Bah ! Pero ven más acá, Starbuck: necesitas una capa un poco más profunda. Aunque el dinero haya de ser la medida, hombre, y los contables hayan calculado el globo terráqueo como su gran oficina de contabilidad, rodeándolo de guineas, una por cada tercio de pulgada, entonces, ¡déjame decirte que mi venganza obtendrá un gran premio aquí !
“He smites his chest,” whispered Stubb, “what’s that for? methinks it rings most vast, but hollow.” -Se golpea el pecho -susurró Stubb-, ¿a qué viene eso ? Me parece que suena como a muy grande, pero a hueco.
“Vengeance on a dumb brute!” cried Starbuck, “that simply smote thee from blindest instinct! Madness! To be enraged with a dumb thing, Captain Ahab, seems blasphemous.” -¡Venganza contra un animal estúpido -gritó Starbuck-, que le golpeó simplemente por su instinto más ciego ! ¡Locura ! Irritarse contra una cosa estúpida, capitán Ahab, parece algo blasfemo.
“Hark ye yet again — the little lower layer. All visible objects, man, are but as pasteboard masks. But in each event — in the living act, the undoubted deed — there, some unknown but still reasoning thing puts forth the mouldings of its features from behind the unreasoning mask. If man will strike, strike though the mask! How can the prisoner reach outside except by thrusting through the wall? To me, the white whale is that wall, shoved near to me. Sometimes I think there’s naught beyond. But ‘tis enough. He tasks me; he heaps me; I see in him outrageous strength, with an inscrutable malice sinewing it. That inscrutable thing is chiefly what I hate; and be the white whale agent, or be the white whale principal, I will wreak that hate upon him. Talk not to me of blasphemy, man; I’d strike the sun if it insulted me. For could the sun do that, then could I do the other; since there is ever a sort of fair play herein, jealousy presiding over all creations. But not my master, man, is even that fair play. Who’s over me? Truth hath no confines. Take off thine eye! more intolerable than fiends’ glarings is a doltish stare! So, so; thou reddenest and palest; my heat has melted thee to anger-glow. But look ye, Starbuck, what is said in heat, that thing unsays itself. There are men from whom warm words are small indignity. I meant not to incense thee. Let it go. Look! see yonder Turkish cheeks of spotted tawn — living, breathing pictures painted by the sun. The Pagan leopards — the unrecking and unworshipping things, that live; and seek, and give no reasons for the torrid life they feel! The crew, man, the crew! Are they not one and all with Ahab, in this matter of the whale? See Stubb! he laughs! See yonder Chilian! he snorts to think of it. Stand up amid the general hurricane, thy one tost sapling cannot, Starbuck! And what is it? Reckon it. ‘Tis but to help strike a fin; no wondrous feat for Starbuck. What is it more? From this one poor hunt, then, the best lance out of all Nantucket, surely he will not hang back, when every foremast-hand has clutched a whetstone. Ah! constrainings seize thee; I see! the billow lifts thee! Speak, but speak! — Aye, aye! thy silence, then, that voices thee. (Aside) Something shot from my dilated nostrils, he has inhaled it in his lungs. Starbuck now is mine; cannot oppose me now, without rebellion.” -Pero vuelve a oír otra vez, ¿y esa capa más profunda ? Todos los objetos visibles, hombre, son solamente máscaras de cartón piedra. Pero en cada acontecimiento (en el acto vivo, en lo que se hace sin dudar) alguna cosa desconocida, pero que sigue razonando, hace salir las formas de sus rasgos por detrás de la máscara que no razona. Si el hombre ha de golpear, ¡que golpee a través de la máscara ! ¿Cómo puede el prisionero llegar fuera sino perforando a través de la pared ? Para mí, la ballena blanca es esa pared, que se me ha puesto delante. A veces pienso que no hay nada detrás. Pero basta. Me ocupa, me abruma, la veo con fuerza insultante, fortalecida por una malicia insondable. Esa cosa inescrutable es lo que odio más que nada, y tanto si la ballena blanca es agente, como si es principal, quiero desahogar en ella este odio. No me hables de blasfemia, hombre; golpearía al sol si me insultara. Pues si el sol podía hacerlo, yo podría hacer lo otro, puesto que siempre hay ahí una especie de juego limpio que preside celosamente todas las criaturas. Pero ni siquiera ese juego limpio es mi dueño, hombre. ¿Quién está por encima de mí ? La verdad no tiene confines. ¡Aparta tu mirada !, ¡una mirada pasmada es más intolerable que las ojeadas fulminantes del enemigo ! Eso, eso; enrojeces y palideces; mi calor te ha hecho fundirte en llamarada de ira. Pero fíjate, Starbuck, lo que se dice acalorado, se desdice a sí mismo. Hay hombres cuyas palabras acaloradas son pequeñas indignidades. No quería irritarte. Déjalo estar. ¡Mira ! ¡Observa esas mejillas salvajes de bronceado con manchas; pinturas vivas y con aliento, pintadas por el sol, esos leopardos paganos, esos seres vivos sin pensamiento ni piedad, y no busques ni des razones para la vida tórrida que llevan ! ¡La tripulación, hombre, la tripulación ! ¿No están, como un solo hombre, de acuerdo con Ahab, en este asunto de la ballena ? ¡Mira a Stubb, cómo se ríe ! ¡Mira a aquel chileno ! Resopla de pensarlo. ¡Tu único retoño zarandeado no puede seguir en pie en medio del huracán general, Starbuck ! ¿Y qué es ? Calcúlalo. No es sino ayudar a herir, una aleta; no es una hazaña prodigiosa para Starbuck. ¿Qué más es ? Sólo en esta pobre caza, entonces, la mejor lanza de todo Nantucket no se va a quedar seguramente atrás, cuando todos los marineros han agarrado una piedra de afilar. ¡Ah ! Ya te invade un impulso, ya lo veo: ¡la ola te levanta ! ¡Habla, habla nada más ! ¡Sí, sí, tu silencio, entonces, es lo que te manifiesta ! (Aparte.) Algo, disparado de mis narices dilatadas, lo ha aspirado en sus pulmones. Starbuck ya es mío; ya no se me puede oponer sin rebelión.
“God keep me! — keep us all!” murmured Starbuck, lowly. -¡Dios me guarde, y nos guarde a todos ! -murmuró en voz baja Starbuck.
But in his joy at the enchanted, tacit acquiescence of the mate, Ahab did not hear his foreboding invocation; nor yet the low laugh from the hold; nor yet the presaging vibrations of the winds in the cordage; nor yet the hollow flap of the sails against the masts, as for a moment their hearts sank in. For again Starbuck’s downcast eyes lighted up with the stubbornness of life; the subterranean laugh died away; the winds blew on; the sails filled out; the ship heaved and rolled as before. Ah, ye admonitions and warnings! why stay ye not when ye come? But rather are ye predictions than warnings, ye shadows! Yet not so much predictions from without, as verifications of the fore-going things within. For with little external to constrain us, the innermost necessities in our being, these still drive us on. Pero, en su alegría por la hechizada aquiescencia tácita de su oficial, Ahab no escuchó su fatídica invocación, ni la sorda risa que subía de la bodega, ni el presagio de las vibraciones de los vientos en las jarcias, ni la hueca sacudida de las velas contra los palos, cuando por un momento se desplomaron, como sin ánimo. Pues de nuevo los ojos bajos de Starbuck se iluminaron con la terquedad de la vida; se extinguió la risa subterránea, los vientos siguieron soplando, las velas se hincharon y el barco cabeceó y avanzó como antes. ¡Ah, admoniciones y avisos ! ¿Por qué no os quedáis cuando venís ? Pero ¡oh sombras ! Sois más bien predicciones que avisos; y no tanto predicciones desde fuera, cuanto verificaciones de lo que acontece en el interior. Pues habiendo pocas cosas exteriores capaces de sujetarnos, las necesidades interiores de nuestro ser nos siguen empujando.
“The measure! the measure!” cried Ahab. -¡La medida, la medida de grog ! -gritó Ahab.
Receiving the brimming pewter, and turning to the harpooneers, he ordered them to produce their weapons. Then ranging them before him near the capstan, with their harpoons in their hands, while his three mates stood at his side with their lances, and the rest of the ship’s company formed a circle round the group; he stood for an instant searchingly eyeing every man of his crew. But those wild eyes met his, as the bloodshot eves of the prairie wolves meet the eye of their leader, ere he rushes on at their head in the trail of the bison; but, alas! only to fall into the hidden snare of the Indian. Recibido el rebosante recipiente, y volviéndose a los arponeros, les ordenó que sacasen las armas. Luego, alineándoles ante él, junto al cabrestante, con los arpones en la mano, mientras los tres oficiales se situaban a su lado con las lanzas, y el resto de la tripulación del barco formaba un círculo en torno al grupo, se quedó un rato escudriñando atento a todos los hombres de la tripulación. Pero aquellos ojos salvajes hacían frente a su mirada como los ojos sanguinolentos de los lobos de la pradera a los ojos de su guía, antes que éste, a la cabeza de todos, se precipite por el rastro del bisonte, aunque, ¡ay !, sólo para caer en el escondido acecho de los indios.
“Drink and pass!” he cried, handing the heavy charged flagon to the nearest seaman. “The crew alone now drink. Round with it, round! Short draughts — long swallows, men; ‘tis hot as Satan’s hoof. So, so; it goes round excellently. It spiralizes in ye; forks out at the serpent-snapping eye. Well done; almost drained. That way it went, this way it comes. Hand it me — here’s a hollow! Men, ye seem the years; so brimming life is gulped and gone. Steward, refill! -¡Bebed y pasad ! -gritó, entregando el pesado recipiente cargado al marinero más cercano-. Que ahora beba solamente la tripulación. ¡Dadle la vuelta, dadle la vuelta ! Sorbos cortos, tragos largos; está caliente como la pezuña de Satanás. Eso, eso; da la vuelta muy bien. Se hace una espiral en vosotros; se bifurca; se bifurca en los ojos, que se disparan como las serpientes. Bien hecho, casi vacío. Por allá vino, por acá vuelve. Dádmelo: ¡vaya hueco ! Hombres, sois igual que los años; así se traga y desaparece la vida rebosante. ¡Mayordomo, vuelve a llenar !
“Attend now, my braves. I have mustered ye all round this capstan; and ye mates, flank me with your lances; and ye harpooneers, stand there with your irons; and ye, stout mariners, ring me in, that I may in some sort revive a noble custom of my fishermen fathers before me. O men, you will yet see that — Ha! boy, come back? bad pennies come not sooner. Hand it me. Why, now, this pewter had run brimming again, wert not thou St. Vitus’ imp — away, thou ague! »Atendedme ahora, mis valientes. Os he pasado revista a todos alrededor del cabrestante; vosotros, oficiales, flanqueadme con vuestras lanzas; vosotros, arponeros, poneos ahí con vuestros hierros, y vosotros, robustos marineros, hacedme un cerco, para que pueda de algún modo resucitar una noble costumbre de mis antepasados pescadores. Marineros, ya veréis que... ¡Ah, muchacho !, ¿ya has vuelto ? Las monedas falsas no vuelven tan pronto. Dádmelo. Vaya, ahora este cachorro estaría otra vez rebosante, si no fueras el duende de san Vito... ¡Vete allá, peste !
“Advance, ye mates! Cross your lances full before me. Well done! Let me touch the axis.” So saying, with extended arm, he grasped the three level, radiating lances at their crossed centre; while so doing, suddenly and nervously twitched them; meanwhile glancing intently from Starbuck to Stubb; from Stubb to Flask. It seemed as though, by some nameless, interior volition, he would fain have shocked into them the same fiery emotion accumulated within the Leyden jar of his own magnetic life. The three mates quailed before his strong, sustained, and mystic aspect. Stubb and Flask looked sideways from him; the honest eye of Starbuck fell downright. » ¡Avanzad, oficiales ! Cruzad vuestras lanzas extendidas ante mí. ¡Bien hecho ! Dejadme tocar el eje. Así diciendo, con el brazo extendido, agarró por su centro cruzado las tres lanzas, formando una estrella al mismo nivel, y al hacerlo, les dio un súbito tirón nervioso, mientras que lanzaba atentas ojeadas, pasando de Starbuck a Stubb, de Stubb a Flask. Parecía que, por alguna inexpresable volición interior, hubiera querido darles un calambre con la misma feroz emoción acumulada en la botella de Leyden de su propia vida magnética. Los tres oficiales cedieron ante su aspecto recio, firme y místico. Stubb y Flask apartaron la mirada a un lado; los honrados ojos de Starbuck cayeron hacia abajo.
“In vain!” cried Ahab; “but, maybe, ‘tis well. For did ye three but once take the full-forced shock, then mine own electric thing, that had perhaps expired from out me. Perchance, too, it would have dropped ye dead. Perchance ye need it not. Down lances! And now, ye mates, I do appoint ye three cupbearers to my three pagan kinsmen there — yon three most honorable gentlemen and noblemen, my valiant harpooneers. Disdain the task? What, when the great Pope washes the feet of beggars, using his tiara for ewer? Oh, my sweet cardinals! your own condescension, that shall bend ye to it. I do not order ye; ye will it. Cut your seizings and draw the poles, ye harpooneers!” -¡En vano ! -gritó Ahab-, pero quizá está bien. Pues si los tres hubierais recibido por una sola vez el calambre con toda su fuerza, entonces mi propia cosa eléctrica quizá habría expirado saliendo de mí. Acaso, también, os habrá hecho desplomaros muertos. Acaso no lo necesitáis. ¡Abajo las lanzas ! Y ahora, oficiales, os nombro, a los tres, coperos de mis tres parientes paganos, esos tres honorables caballeros y nobles, mis valientes arponeros. ¿Desdeñáis la tarea ? ¿Y qué, entonces, cuando el gran Papa lava los pies a los mendigos, usando la tiara como jofaina ? Ah, mis dulces cardenales, vuestra misma condescendencia os plegará a esto. No os doy órdenes; vosotros lo queréis. ¡Cortad vuestras ligaduras y sacad las astas, oh, arponeros !
Silently obeying the order, the three harpooneers now stood with the detached iron part of their harpoons, some three feet long, held, barbs up, before him. Obedeciendo en silencio la orden, los tres arponeros quedaron sosteniendo ante él el hierro separado de los arpones, con las barbas para arriba.
“Stab me not with that keen steel! Cant them; cant them over! know ye not the goblet end? Turn up the socket! So, so; now, ye cup-bearers, advance. The irons! take them; hold them while I fill!” Forthwith, slowly going from one officer to the other, he brimmed the harpoon sockets with the fiery waters from the pewter. -¡No me apuñaléis con ese agudo acero ! ¡Dadles la vuelta, dadles la vuelta ! ¿No conocéis el lado del mango ? ¡Poned para arriba el hueco ! Así, así; ahora, coperos, avanzad. ¡Tomad los hierros; sostenedlos mientras yo escancio ! Y entonces, pasando lentamente de un oficial a otro, llenó hasta el borde el hueco de los hierros de arpón con las ardientes linfas del recipiente de peltre.
“Now, three to three, ye stand. Commend the murderous chalices! Bestow them, ye who are now made parties to this indissoluble league. Ha! Starbuck! but the deed is done! Yon ratifying sun now waits to sit upon it. Drink, ye harpooneers! drink and swear, ye men that man the deathful whaleboat’s bow — Death to Moby Dick! God hunt us all, if we do not hunt Moby Dick to his death!” The long, barbed steel goblets were lifted; and to cries and maledictions against the white whale, the spirits were simultaneously quaffed down with a hiss. Starbuck paled, and turned, and shivered. Once more, and finally, the replenished pewter went the rounds among the frantic crew; when, waving his free hand to them, they all dispersed; and Ahab retired within his cabin. Ahora estáis ahí tres frente a tres. ¡Alabad estos cálices asesinos ! Entregadlos, ahora que ya sois partes de una alianza indisoluble. ¡Ah, Starbuck, ya está todo hecho ! El sol aguarda para ratificarlo posándose sobre ello. ¡Bebed, arponeros ! Bebed y jurad, hombres que tripuláis la mortal proa de la lancha ballenera: ¡Muerte a Moby Dick ! ¡Dios nos dé caza a todos si no damos caza a Moby Dick hasta matarla ! Los largos y afilados vasos de acero se elevaron; y con gritos y maldiciones contra la ballena blanca, la bebida fue simultáneamente engullida con un chirrido. Starbuck palideció, se volvió y se estremeció. Una vez más, la última vez, el recipiente de nuevo lleno dio la vuelta entre la frenética tripulación, y luego él les hizo una señal con la mano libre, y todos se dispersaron, mientras Ahab se retiraba a su cabina.









CHAPTER 37

CAPITULO XXXVI

Sunset Atardecer
The cabin; by the stern windows; Ahab sitting alone, and gazing out. La cabina, por las ventanas de popa; AHAB, sentado solo y mirando hacia fuera
I leave a white and turbid wake; pale waters, paler cheeks, where’er I sail. The envious billows sidelong swell to whelm my track; let them; but first I pass. « Por donde navego, dejo una estela turbia y blanca; aguas pálidas y mejillas aún más pálidas. Las ondas envidiosas, a los lados, se hinchan para ahogar mi rastro; que lo hagan, pero antes paso yo.
Yonder, by ever-brimming goblet’s rim, the warm waves blush like wine. The gold brow plumbs the blue. The diver sun — slow dived from noon — goes down; my soul mounts up! she wearies with her endless hill. Is, then, the crown too heavy that I wear? this Iron Crown of Lombardy. Yet is it bright with many a gem; I the wearer, see not its far flashings; but darkly feel that I wear that, that dazzlingly confounds. ‘Tis iron — that I know — not gold. ‘Tis split, too — that I feel; the jagged edge galls me so, my brain seems to beat against the solid metal; aye, steel skull, mine; the sort that needs no helmet in the most brain-battering fight! »Allá, en el borde de la copa siempre rebosante, las tibias olas enrojecen como vino. El rostro de oro sondea el azul. El sol en zambullida -sumergiéndose lentamente desde mediodía- desciende, mientras mi alma sube y se fatiga con su interminable cuesta. ¿Es, entonces, la corona demasiado pesada, esta Corona de Hierro de Lombardía, lo que llevo ? Pero resplandece con muchas gemas; yo, que la llevo, no veo sus centelleos que llegan a lo lejos, sino que noto sobriamente que llevo algo que deslumbra y confunde. Es hierro, ya lo sé, no es oro. Está partido, además: lo noto; así me atormenta el borde mellado, y mi cerebro parece latir contra el metal macizo; sí, cráneo de acero, el mío; tipo de cráneo que no necesita casco en la lucha más destrozadora de sesos.
Dry heat upon my brow? Oh! time was, when as the sunrise nobly spurred me, so the sunset soothed. No more. This lovely light, it lights not me; all loveliness is anguish to me, since I can ne’er enjoy. Gifted with the high perception, I lack the low, enjoying power; damned, most subtly and most malignantly! damned in the midst of Paradise! Good night-good night! (waving his hand, he moves from the window.) »¿Calor seco en mi frente ? ¡Oh ! Hubo tiempos en que el atardecer me aliviaba tanto como el amanecer me espoleaba noblemente. Ya no. Esta deliciosa luz no me alumbra a mí; toda delicia es angustia para mí, pues jamás puedo disfrutar. Dotado de la percepción sublime, me falta el bajo poder de disfrutar; ¡condenado, sutilísima y malignamente condenado en medio del Paraíso ! ¡Buenas noches, buenas noches ! (Agitando la mano, se aparta de la ventana.) »
‘Twas not so hard a task. I thought to find one stubborn, at the least; but my one cogged circle fits into all their various wheels, and they revolve. Or, if you will, like so many ant-hills of powder, they all stand before me; and I their match. Oh, hard! that to fire others, the match itself must needs be wasting! What I’ve dared, I’ve willed; and what I’ve willed, I’ll do! They think me mad — Starbuck does; but I’m demoniac, I am madness maddened! That wild madness that’s only calm to comprehend itself! The prophecy was that I should be dismembered; and — Aye! I lost this leg. I now prophesy that I will dismember my dismemberer. Now, then, be the prophet and the fulfiller one. That’s more than ye, ye great gods, ever were. I laugh and hoot at ye, ye cricket-players, ye pugilists, ye deaf Burkes and blinded Bendigoes! I will not say as schoolboys do to bullies — Take some one of your own size; don’t pommel me! No, ye’ve knocked me down, and I am up again; but ye have run and hidden. Come forth from behind your cotton bags! I have no long gun to reach ye. Come, Ahab’s compliments to ye; come and see if ye can swerve me. Swerve me? ye cannot swerve me, else ye swerve yourselves! man has ye there. Swerve me? The path to my fixed purpose is laid with iron rails, whereon my soul is grooved to run. Over unsounded gorges, through the rifled hearts of mountains, under torrents’ beds, unerringly I rush! Naught’s an obstacle, naught’s an angle to the iron way! No fue tarea tan difícil. Creí encontrar por lo menos uno terco, pero mi único círculo dentado se ajusta a todas sus diversas ruedas, y giran. O, si queréis, están todos ante mí como montones de pólvora, y yo soy su fósforo. ¡Ah, qué duro !, ¡que, para pegar fuego a otros, el fósforo mismo tenga por fuerza que gastarse ! ¡Lo que he osado, lo he querido, y lo que he querido, lo haré ! Me creen loco: Starbuck lo cree; pero soy demoníaco, ¡soy la locura enloquecida ! La profecía era que yo fuera desmembrado, y... ¡sí ! he perdido esta pierna. Ahora yo profetizo que desmembraré a mi desmembradora. Ahora, entonces, sean uno mismo el profeta y el realizador. Eso es más de lo que jamás fuisteis vosotros, oh grandes dioses. Me río de vosotros y os abucheo, ¡jugadores de cricket, pugilistas, sordos Burkes y ciegos Bendigos ! No diré como los niños de escuela a los chulos: "Búscate uno de tu tamaño; no me pegues a mí". No, me habéis derribado de un golpe, y de nuevo estoy de pie; pero vosotros habéis corrido a esconderos. ¡Salid de detrás de vuestros sacos de algodón ! Vamos, Ahab os presenta sus respetos; venid a ver si me podéis apartar. ¿Desviarme ? No me podéis desviar, a no ser que os desviéis vosotros: ahí os tiene el hombre. ¿Desviarme ? El camino hacia mi propósito fijo tiene raíles de hierro, por cuyo surco mi espíritu está preparado para correr. ¡Sobre garganta sin sondear, a través de las entrañas saqueadas de las montañas, bajo los cauces de los torrentes, me precipito sin desvío ! ¡Nada es obstáculo, nada es viraje para el camino de hierro ! »









CHAPTER 38

CAPITULO XXXVII

Dusk Oscurecer{b>
By the Mainmast; Starbuck leaning against it. Junto al palo mayor; STARBUCK se apoya en él
My soul is more than matched; she’s over-manned; and by a madman! Insufferable sting, that sanity should ground arms on such a field! But he drilled deep down, and blasted all my reason out of me! I think I see his impious end; but feel that I must help him to it. Will I, nill I, the ineffable thing has tied me to him; tows me with a cable I have no knife to cut. Horrible old man! Who’s over him, he cries; — aye, he would be a democrat to all above; look, how he lords it over all below! Oh! I plainly see my miserable office, — to obey, rebelling; and worse yet, to hate with touch of pity! For in his eyes I read some lurid woe would shrivel me up, had I it. Yet is there hope. Time and tide flow wide. The hated whale has the round watery world to swim in, as the small gold-fish has its glassy globe. His heaven-insulting purpose, God may wedge aside. I would up heart, were it not like lead. But my whole clock’s run down; my heart the all-controlling weight, I have no key to lift again. « ¡Mi alma está más que alcanzada, está superada, y por un loco ! ¡Insufrible punzada, que la cordura rinda armas en tal campo ! ¡Pero él ha barrenado hasta muy hondo, y ha hecho saltar toda mi razón ! Veo su fin impío, pero noto que debo ayudarle hasta él. Quiera o no quiera, esa cosa inefable me ha atado a él; me remolca con un cable que no tengo cuchillo con que cortar. ¡Horrible viejo ! ¿Quién está por encima de él ? Grita; sí, sería un demócrata con todos los de lo alto; ¡mira, cómo señorea a todos los de abajo ! ¡Ah, ya veo claramente mi tarea miserable: obedecer rebelándome, y peor aún, odiar con un toque de compasión ! Pues en sus ojos leo algún espeluznante dolor que me estremecería si lo tuviera. Pero aún hay esperanza. El tiempo y la marea fluyen despacio. La odiada ballena tiene todo el cerco del mundo acuático para nadar, igual que el pequeño pez dorado tiene su globo cristalino. Ojalá Dios desvíe a un lado su propósito injurioso para los Cielos. Elevaría mi corazón, si no fuera como de plomo. Pero se me acaba toda la cuerda, y no tengo llave con que volver a elevar mi corazón, la pesa que todo lo mueve.
[A burst of revelry from the forecastle.] (Un estrépito de orgía, desde el castillo de proa.)
Oh, God! to sail with such a heathen crew that have small touch of human mothers in them! Whelped somewhere by the sharkish sea. The white whale is their demigorgon. Hark! the infernal orgies! that revelry is forward! mark the unfaltering silence aft! Methinks it pictures life. Foremost through the sparkling sea shoots on the gay, embattled, bantering bow, but only to drag dark Ahab after it, where he broods within his sternward cabin, builded over the dead water of the wake, and further on, hunted by its wolfish gurglings. The long howl thrills me through! Peace! ye revellers, and set the watch! Oh, life! ‘tis in an hour like this, with soul beat down and held to knowledge, — as wild, untutored things are forced to feed — Oh, life! ‘tis now that I do feel the latent horror in thee! but ‘tis not me! that horror’s out of me, and with the soft feeling of the human in me, yet will I try to fight ye, ye grim, phantom futures! Stand by me, hold me, bind me, O ye blessed influences! » ¡Oh, Dios !, ¡navegar con una tripulación tan pagana que tiene escasa huella de madres humanas en ellos; paridos no sé dónde por el mar, como por una hembra de tiburón ! La ballena blanca es su semidiós diabólico. ¡Atención ! ¡Las orgías infernales ! ¡El estrépito es a proa ¡Nótese el silencio sin interrupción en la popa ! Me parece que es imagen de la vida. Adelante, a través de los centelleantes mares, avanza disparada la alegre proa, combatida y burlona, pero sólo para arrastrar detrás de sí al sombrío Ahab, que cavila dentro de su cabina a popa, construida sobre las muertas aguas de la estela, cada vez más adelante, acosado por sus gorgoteos lobunos. ¡Ese largo aullido me hace temblar de arriba abajo ! ¡Silencio, los de la orgía, y montad la guardia ! ¡Oh, vida ! En una hora como ésta, con el alma abatida y agarrada al conocimiento -como están obligadas a nutrirse las cosas salvajes y sin educación-, ¡oh, vida !, ahora es cuando siento el horror latente en ti, pero yo no soy eso; ese horror está fuera de mí, y con el dulce sentimiento de lo humano que hay en mí, trataré sin embargo de combatiros, ¡oh, futuros sombríos y fantasmales ! ¡Poneos a mi lado, sostenedme, atadme, oh, influjos bienaventurados ! »









CHAPTER 39

CAPITULO XXXIX

First Night Watch Primera guardia nocturna{/b>
(Stubb solus, and mending a brace.)
Ha! ha! ha! ha! hem! clear my throat! — I’ve been thinking over it ever since, and that ha, ha’s the final consequence. Why so? Because a laugh’s the wisest, easiest answer to all that’s queer; and come what will, one comfort’s always left — that unfailing comfort is, it’s all predestinated. I heard not all his talk with Starbuck; but to my poor eye Starbuck then looked something as I the other evening felt. Be sure the old Mogul has fixed him, too. I twigged it, knew it; had the gift, might readily have prophesied it — for when I clapped my eye upon his skull I saw it. Well, Stubb, wise Stubb — that’s my title — well, Stubb, what of it, Stubb? Here’s a carcase. I know not all that may be coming, but be it what it will, I’ll go to it laughing. Such a waggish leering as lurks in all your horribles! I feel funny. Fa, la! lirra, skirra! What’s my juicy little pear at home doing now? Crying its eyes out? — Giving a party to the last arrived harpooneers, I dare say, gay as a frigate’s pennant, and so am I — fa, la! lirra, skirra! Oh — « ¡Ja, ja, ja !; ¡ejem !, ¡me aclararé la garganta ! Lo he estado pensando desde entonces, y este « ja, ja" es la consecuencia final. ¿Por qué eso ? Porque una risotada es la respuesta más sensata y fácil a todo lo extraño; y pase lo que pase, siempre queda un consuelo: ese consuelo infalible es que todo está predestinado. No oí toda su conversación con Starbuck, pero, a mi pobre modo de ver, Starbuck entonces parecía algo así como yo me sentí la otra tarde. Pero seguro que ese viejo mongol ya le ha arreglado a él también. Yo lo comprendí, lo supe; había tenido el don, y podría fácilmente haberlo profetizado, pues lo vi cuando eché el ojo a su cráneo. Bueno, Stubb, sensato Stubb; éste es mi título; bueno, Stubb, ¿qué hay con eso ? Aquí hay una carcasa. !Yo no sé todo lo que podrá pasar, pero, sea lo que quiera, iré a ello riendo. ¡Qué mueca sarcástica acecha en todos vuestros horrores ! Me siento cómico. ¡Tralaralará ! ¿Qué estará haciendo ahora en casa mi, perita de agua ? ¿Gastándose los ojos a fuerza de llorar ? Me atrevo a decir que dando una fiesta a los arponeros recién llegados, alegre como un gallardete de fragata, y así estoy yo también...
We’ll drink to-night with hearts as light,
To love, as gay and fleeting
As bubbles that swim, on the beaker’s brim,
And break on the lips while meeting.
¡Tralaralará !. Oh...
Al amor brindaremos esta noche
con la felicidad de las burbujas
que nadan por el jarro hasta los bordes
y estallan en los labios al romperse.
A brave stave that — who calls? Mr. Starbuck? Aye, aye, sir — (Aside) he’s my superior, he has his too, if I’m not mistaken. — Aye, aye, sir, just through with this job — coming. »Valiente estrofa esa... ¿Quién llama ? ¿Señor Starbuck ? Sí, sí, señor. (Aparte.) Es mi superior; también él tiene superior, si no estoy equivocado. Sí, sí, señor, ahora mismo acabo este trabajo; ya voy. »









CHAPTER 40

CAPITULO XL

Midnight, Forecastle Medianoche. Castillo de proa
HARPOONEERS AND SAILORS ARPONEROS Y MARINEROS.
(Foresail rises and discovers the watch standing, lounging, leaning, and lying in various attitudes, all singing in chorus.) -Se levanta la vela de trinquete y se ve a la guardia de pie, o dando vueltas, o recostada o tendida, en diversas actitudes, todos cantando a coro.
Farewell and adieu to you, Spanish ladies!
Farewell and adieu to you, ladies of Spain!
Our captain’s commanded.-
¡Adiós para siempre, damas españolas !
Oh damas de España, para siempre adiós,
manda el capitán !..
1ST NANTUCKET SAILOR PRIMERO DE NANTUCKET.
Oh, boys, don’t be sentimental. it’s bad for the digestion! Take a tonic, follow me! (Sings, and all follow) - ¡Eh, muchachos, no seáis sentimentales es malo para la digestión ! ¡Tomad un tónico, seguidme ! ( Canta y todos le siguen .)
Our captain stood upon the deck,
A spy-glass in his hand,
A viewing of those gallant whales
That blew at every strand.
Oh, your tubs in your boats, my boys,
And by your braces stand,
And we’ll have one of those fine whales,
Hand, boys, over hand!
So, be cheery, my lads! may your hearts never fail!
While the bold harpooneer is striking the whale!
El capitán estaba en la cubierta,
el catalejo en mano;
mirando las ballenas valerosas que a lo lejos soplaban.
Eh muchachos, los cubos a las lanchas,
cada cual su aparejo, T-
y una hermosa ballena cazaremos
si a los remos dais bien.
¡Animo, pues, muchachos, sin desmayo,
que el arponero hiere a la ballena !
MATE’S VOICE FROM THE QUARTER-DECK

Eight bells there, forward!
VOZ DEI. OFICIAL DESDE EL ALCAZAR.

- ¡Eh, en la proa, dad las ocho !
2ND NANTUCKET SAILOR

{!-697}> Avast the chorus! Eight bells there! d’ye hear, bell-boy? Strike the bell eight, thou Pip! thou blackling! and let me call the watch. I’ve the sort of mouth for that — the hogshead mouth. So, so, (thrusts his head down the scuttle,) Star-bo-l-e-e-n-s, a-h-o-y! Eight bells there below! Tumble up!
SEGUNDO MARINERO DE NANTUCKET.

- ¡Basta de coro ! ¡Eh, ocho toques !, ¿oyes, campanero ? ¡Pica ocho veces a la campana, tú, Pip !; ¡tú, negro ! Y yo voy a llamar a la guardia. Tengo la boca especial para eso... boca de tonel. Así, así (mete la cabeza por el portillo abajo). ¡Guardia de estri-i-i-ibo-o-o-or, a cubierta-a-a-a ! ¡Ocho campanadas, ahí abajo ! ¡A moverse para arriba !
DUTCH SAILOR



{!-699}> Grand snoozing to-night, maty; fat night for that. I mark this in our old Mogul’s wine; it’s quite as deadening to some as filliping to others. We sing; they sleep — aye, lie down there, like ground-tier butts. At ‘em again! There, take this copper-pump, and hail ‘em through it. Tell ‘em to avast dreaming of their lassies. Tell ‘em it’s the resurrection; they must kiss their last, and come to judgment. That’s the way — that’s it; thy throat ain’t spoiled with eating Amsterdam butter.
MARINERO HOLANDES.

Mucho dormitar esta noche, compañero; noche sustanciosa para eso. Noto en el vino de nuestro viejo mongol, que a unos les mata tanto como les anima a otros. Nosotros cantamos, y éstos duermen; sí, están ahí tumbados, como barriles de fondo de bodega. ¡A ellos otra vez, vamos, toma esta bomba de cobre, y llámales por ella ! Diles que basta de soñar con sus chicas. Diles que es la resurrección, que deben dar el beso de despedida, y acudir al juicio. Por aquí, así se hace: no tienes la garganta estropeada de comer manteca de Amsterdam.
FRENCH SAILOR

{!-701}> Hist, boys! let’s have a jig or two before we ride to anchor in Blanket Bay. What say ye? There comes the other watch. Stand by all legs! Pip! little Pip! hurrah with your tambourine!
MARINERO FRANCES.

¡Oíd, muchachos ! Vamos a bailar un poco antes de echar el ancla en la Bahía de las Mantas. ¿Qué decís ? Ahí viene la otra guardia. ¡Preparadas las piernas ! ¡Pip, pequeño Pip !, ¡hurra por tu pandereta !
PIP (Sulky and sleepy)

{!-703}> Don’t know where it is.
Pip (de mal humor y soñoliento). No sé dónde está.
FRENCH SAILOR

{!-705}> Beat thy belly, then, and wag thy ears. Jig it, men, I say; merry’s the word; hurrah! Damn me, won’t you dance? Form, now, Indian-file, and gallop into the double-shuffle? Throw yourselves! Legs! legs!
MARINERO FRANCES.

¡Date en la barriga, entonces, y aguza las orejas ! Bailad una jiga, muchachos, os digo; alegres como hace falta, ¡hurra ! Maldita sea, ¿no queréis bailar ? A formar, entonces, en fila india, y galopar en una doble jiga. ¡Echad adelante ! ¡Piernas, las piernas !
ICELAND SAILOR

{!-707}> I don’t like your floor, maty; it’s too springy to my taste. I’m used to ice-floors. I’m sorry to throw cold water on the subject; but excuse me.
MARINERO ISLANDES.

No me gusta este escenario, compañero; rebota demasiado para mi gusto. Estoy acostumbrado a suelos de hielo. Lamento echar agua fría sobre el asunto, pero me excusarás.
MALTESE SAILOR

{!-709}> Me too; where’s your girls? Who but a fool would take his left hand by his right, and say to himself, how d’ye do? Partners! I must have partners!
MARINERO MALTES.

Lo mismo digo: ¿Dónde están vuestras chicas ? ¿Quién, sino un loco, se va a agarrar la mano izquierda con la derecha, y decirse a sí mismo: « Qué tal estás » ? ¡Parejas ! ¡Tengo que tener parejas !
SICILIAN SAILOR

{!-711}> Aye; girls and a green! — then I’ll hop with ye; yea, turn grasshopper!
MARINERO SICILIANO.

Eso, chicas y un prado verde, y entonces brincaré con vosotros; ¡sí, me volveré saltamontes !
LONG-ISLAND SAILOR

Well, well, ye sulkies, there’s plenty more of us. Hoe corn when you may, say I. All legs go to harvest soon. Ah! here comes the music; now for it!
MARINERO DE LONG ISLAND.

Bueno, bueno, gruñones; nosotros somos muchos más. Recoge el grano cuando puedas, digo yo. Todas las piernas tendrán pronto su cosecha. ¡Ah, ahí viene la música; vamos a ello !
AZORE SAILOR (Ascending, and pitching the tambourine up the scuttle.)

{!-714}> Here you are, Pip; and there’s the windlass-bits; up you mount! Now, boys!

{!-715}> (The half of them dance to the tambourine; some go below; some sleep or lie among the coils of rigging. Oaths a-plenty.)
MARINERO DE LAS AZORES (subiendo y tirando la pandereta por el escotillón arriba).

¡Ya estás, Pip; y ahí tienes las bitas del molinete; ve arriba ! ¡Vamos, muchachos !

La mitad de ellos baila con la pandereta; unos bajan; otros duermen o se tumban entre las adujas de cabo. Juramentos en abundancia.
AZORE SAILOR (Dancing)

{!-717}> Go it, Pip! Bang it, bell-boy! Rig it, dig it, stig it, quig it, bell-boy! Make fire-flies; break the jinglers!
MARINERO DE LAS ATORES (bailando).

¡Vamos, allá, Pip ! ¡Dale, campanero ! ¡Repica, redobla, resuena, remacha, campanero ! ¡Saca chispas, rompe los badajos !
PIP

{!-719}> Jinglers, you say? — there goes another, dropped off; I pound it so.
PIP.

¿Badajos dices ? Ahí va otro, que se cae; le he pegado fuerte.
CHINA SAILOR

{!-721}> Rattle thy teeth, then, and pound away; make a pagoda of thyself.
MARINERO CHINO.

Castañetea los dientes, entonces, y sigue soñando: hazte una pagoda.
FRENCH SAILOR

{!-723}> Merry-mad! Hold up thy hoop, Pip, till I jump through it! Split jibs! tear yourself!
MARINERO FRANCES.

¡Loco de contento ! ¡Sosténme el aro, Pip, hasta que salte por él ! ¡Partid los foques, rompeos vosotros mismos !
TASHTEGO (Quietly smoking)

{!-725}> That’s a white man; he calls that fun: humph! I save my sweat.
TASHTEGO (fumando tranquilamente).

Eso es un blanco: a eso llama divertirse: ¡bah ! Yo me ahorro el sudor.
OLD MANX SAILOR

{!-727}> I wonder whether those jolly lads bethink them of what they are dancing over. I’ll dance over your grave, I will — that’s the bitterest threat of your night-women, that beat head-winds round corners. O Christ! to think of the green navies and the green-skulled crews! Well, well; belike the whole world’s a ball, as you scholars have it; and so ‘tis right to make one ballroom of it. Dance on, lads, you’re young; I was once.
VIEJO MARINERO DE LA ISLA DE MAN. =

No sé si esos alegres muchachos se dan cuenta de sobre qué están bailando. « Bailaré sobre tu tumba, ya verás »: ésa es la más cruel amenaza de vuestras mujeres de por la noche, que afrontan vientos contrarios por las esquinas. ¡Ah, Cristo !, ¡pensar en las armadas verdes y las tripulaciones de calavera verde ! Bueno, bueno, probablemente el mundo entero es una pelota, como dicen ustedes los sabios; y así está bien convertido en un solo salón de baile. Seguid bailando, muchachos, sois jóvenes; yo lo fui antaño.
3D NANTUCKET SAILOR

{!-729}> Spell oh! — whew! this is worse than pulling after whales in a calm — give a whiff, Tash.

{!-730}> (They cease dancing, and gather in clusters. Meantime the sky darkens — the wind rises.)
TERCER MARINERO DE NANTUCKET.

¡Alto, eh !, ¡uf !, esto es peor que remar persiguiendo ballenas en una calma; danos una chupada, Tash. Dejan de bailar y se reúnen en grupos. Mientras tanto, el cielo se oscurece y refresca el viento.
LASCAR SAILOR

{!-732}> By Brahma! boys, it’ll be douse sail soon. The sky-born, high-tide Ganges turned to wind! Thou showest thy black brow, Seeva!
MARINEROS LASCAR.

¡Por Brahma, muchachos ! Pronto habrá que zambullir las velas. ¡El Ganges, nacido de los cielos, en marea alta, se ha vuelto viento ! ¡Muestras tu frente negra, Shiva !
MALTESE SAILOR (Reclining and shaking his cap)

{!-734}> It’s the waves — the snow’s caps turn to jig it now. They’ll shake their tassels soon. Now would all the waves were women, then I’d go drown, and chassee with them evermore! There’s naught so sweet on earth — heaven may not match it! — as those swift glances of warm, wild bosoms in the dance, when the over-arboring arms hide such ripe, bursting grapes.
MARINERO MALTES (recostándose y sacudiendo el gorro).

Son las olas, esos gorritos de nieve, que ahora bailan la jiga. Pronto agitarán las bolas. ¡Ahora me gustaría que todas las olas fueran mujeres, y entonces me ahogaría y correría con ellas para siempre ! No hay nada tan dulce en la tierra, el cielo no puede igualarlo, como esas ojeadas rápidas a pechos salvajes y calientes en el baile, cuando los brazos levantados esconden maduros racimos que estallan.
SICILIAN SAILOR (Reclining)

{!-736}> Tell me not of it! Hark ye, lad — fleet interlacings of the limbs — lithe swayings — coyings — flutterings! lip! heart! hip! all graze: unceasing touch and go! not taste, observe ye, else come satiety. Eh, Pagan? (Nudging.)
MARINERO SICILIANO (recostándose).

¡No me hables de eso ! Escucha, muchacho; rápidos entrelazamientos de los miembros; flexibles ladeos; rubores; palpitaciones; ¡labios !, ¡corazón !, ¡cadera ! Rozarlo todo; incesante tocar y dejar, pero sin probar, fíjate, porque si no, viene la saciedad. ¿Eh, pagano ? (Dándole un codazo.)
TAHITAN SAILOR (Reclining on a mat)

{!-738}> Hail, holy nakedness of our dancing girls! — the Heeva-Heeva! Ah! low veiled, high palmed Tahiti! I still rest me on thy mat, but the soft soil has slid! I saw thee woven in the wood, my mat! green the first day I brought ye thence; now worn and wilted quite. Ah me! — not thou nor I can bear the change! How then, if so be transplanted to yon sky? Hear I the roaring streams from Pirohitee’s peak of spears, when they leap down the crags and drown the villages? — The blast, the blast! Up, spine, and meet it! (Leaps to his feet.)
MARINERO TAHITIANO (recostándose en una estera).

¡Salve, sagrada desnudez de nuestras muchachas bailando ! ¡La Hiva

Hiva ! ¡Ah, Tahití, con velos bajos y altas palmeras ! Todavía descanso en tu estera, pero el suave suelo se ha escapado. Te vi entrelazada en el bosque, ¡oh, mi estera !, verde el primer día que te traje de allí, y ahora gastada y marchita. ¡Ay de mí !, ¡ni tú ni yo podemos soportar el cambio ! ¿Cómo entonces, que así sea trasplantado a ese cielo ? ¿Oigo los rugientes torrentes desde Pirohaiti, la cima de dardos, cuando brincan bajando por las rocas y sumergiendo las aldeas ? ¡El huracán, el huracán ! ¡Arriba, firmeza, y a su encuentro ! (Se pone en pie de un brinco.)
PORTUGUESE SAILOR

{!-740}> How the sea rolls swashing ‘gainst the side! Stand by for reefing, hearties! the winds are just crossing swords, pell-mell they’ll go lunging presently.
MARINERO PORTUGUES.

¡Cómo se mece el mar chocando con el costado ! ¡Preparados a tomar rizos, queridos míos ! ¡Los vientos empiezan a cruzar las espadas; pronto se tirarán a fondo entremezclados !
DANISH SAILOR

{!-742}> Crack, crack, old ship! so long as thou crackest, thou holdest! Well done! The mate there holds ye to it stiffly. He’s no more afraid than the isle fort at Cattegat, put there to fight the Baltic with storm-lashed guns, on which the sea-salt cakes!
MARINERO DANES.

¡Cruje, cruje, viejo barco !; ¡mientras crujes, aguantas ! ¡Bien hecho ! Aquel oficial te mantiene firmemente en ello. No tiene más miedo que el fuerte de la isla en el Cattegat, puesto allí para luchar contra el Báltico con cañones azotados por la tormenta y en que se cuaja la sal marina.
4TH NANTUCKET SAILOR

{!-744}> He has his orders, mind ye that. I heard old Ahab tell him he must always kill a squall, something as they burst a waterspout with a pistol — fire your ship right into it!
CUARTO MARINERO DE NANTUCKET.

E1 tiene sus órdenes, acuérdate de eso. He oído al viejo Ahab decirle que siempre debe romper los chubascos, algo así como se rompe un chorro de agua con una pistola: ¡disparando el barco derecho contra ellos !
ENGLISH SAILOR

{!-746}> Blood! but that old man’s a grand old cove! We are the lads to hunt him up his whale!
MARINERO INGLES. Sangre ! ¡Pero ese viejo es un tío estupendo ! ¡Nosotros somos hombres como para cazarle la ballena !
ALL

{!-748}> Aye! aye!
TODOS.

¡Eso, eso !
OLD MANX SAILOR

{!-750}> How the three pines shake! Pines are the hardest sort of tree to live when shifted to any other soil, and here there’s none but the crew’s cursed clay. Steady, helmsman! steady. This is the sort of weather when brave hearts snap ashore, and keeled hulls split at sea. Our captain has his birthmark; look yonder, boys, there’s another in the sky lurid — like, ye see, all else pitch black.
VIEJO MARINERO DE LA ISLA DE MAN.

¡Cómo se sacuden los tres pinos ! Los pinos son la especie más dura de árbol para vivir cuando los trasplantan a otro suelo, y aquí no hay más que la maldita arcilla de la tripulación. ¡Vía, timoneles, vía ! En esta clase de tiempo es cuando los corazones valientes se parten en tierra, y los cascos con quilla se parten en el mar. Nuestro capitán tiene su señal de nacimiento: mirad allá, muchachos, en el cielo hay otra, de color lívido, ya lo veis, y todo lo demás, negro como la pez.
DAGGOO

{!-752}> What of that? Who’s afraid of black’s afraid of me! I’m quarried out of it!
DAGGO.

¿Qué es eso ? ¡Quien tiene miedo al negro me tiene miedo a mí ! ¡Yo estoy cortado de ello !
SPANISH SAILOR

{!-754}> (Aside.) He wants to bully, ah! — the old grudge makes me touchy (Advancing.) Aye, harpooneer, thy race is the undeniable dark side of mankind — devilish dark at that. No offence.
MARINERO ESPAÑOL.

(Aparte.) Quiere chulearse, ¡ah !..., ese viejo gruñón me pone nervioso. (Avanzando.) Sí, arponero, tu raza está en el indudable lado de sombra de la humanidad: diabólicamente sombrío, en esto. Sin ofensa.
DAGGOO (Grimly)

{!-756}> None.
DAGGO (torvamente). No hay de qué.
ST. JAGO’S SAILOR

{!-758}> That Spaniard’s mad or drunk. But that can’t be, or else in his one case our old Mogul’s fire-waters are somewhat long in working.
MARINERO DE SANTIAGO.

Este español está loco o borracho. Pero no puede ser, o si no, en su caso únicamente, las aguas de fuego de nuestro viejo mongol son bastante largas de efecto.
5TH NANTUCKET SAILOR

{!-760}> What’s that I saw — lightning? Yes.
QUINTO MARINERO DE NANTUCKET

¿Qué es lo que he visto ? ¿Un relámpago ? Sí.
SPANISH SAILOR

{!-762}> No; Daggoo showing his teeth.
MARINERO ESPAÑOL.

No; es Daggoo que enseña los dientes.
DAGGOO (Springing)

{!-764}> Swallow thine, mannikin! White skin, white liver!
DAGGO (levantándose de un salto).

¡Enseña los tuyos, pelele ! ¡Piel blanca, hígado blanco !
SPANISH SAILOR (Meeting him)

{!-766}> Knife thee heartily! big frame, small spirit!
MARINERO ESPAÑOL (haciéndole frente).

¡Te acuchillo de buena gana ! ¡Mucho cuerpo y poco ánimo !
ALL

{!-768}> A row! a row! a row!
TODOS.

¡Una pelea, una pelea, una pelea !
TASHTEGO (With a whiff)

{!-770}> A row a’low, and a row aloft — Gods and men — both brawlers! Humph!
TASHTEGO (lanzando una bocanada).

¡Una pelea abajo, y una pelea en lo alto ! ¡Dioses y hombres, todos peleadores ! ¡Ufl
BELFAST SAILOR

{!-772}> A row! arrah a row! The Virgin be blessed, a row! Plunge in with ye!
MARINERO DE BELFAST.

¡Una pelea !, ¡viva la pelea ! ¡Bendita sea la Virgen, una pelea ! ¡Adelante con vosotros !
ENGLISH SAILOR

{!-774}> Fair play! Snatch the Spaniard’s knife! A ring, a ring!
MARINERO INGLES.

Juego limpio ! ¡Quitadle el cuchillo al español ! ¡Un corro, un corro !
OLD MANX SAILOR

{!-776}> Ready formed. There! the ringed horizon. In that ring Cain struck Abel. Sweet work, right work! No? Why then, God, mad’st thou the ring?
VIEJO MARINERO DE LA ISLA DE MAN.

En seguida está hecho. ¡Ea ! El horizonte en corro. En ese corro Caín hirió a Abel. ¡Dulce trabajo, buen trabajo ! ¿No ? ¿Por qué entonces, oh, Dios, hiciste tú el corro ?
MATE’S VOICE FROM THE QUARTER-DECK

{!-778}> Hands by the halyards! in top-gallant sails! Stand by to reef topsails!
VOZ DEL OFICIAL DESDE EL ALCAZAR.

¡Hombres a las drizas ! ¡A las velas de juanete ! ¡Preparados a rizar las gavias !
ALL

{!-780}> The squall! the squall! jump, my jollies! (They scatter.)
TODOS.

¡El huracán, el huracán ! ¡Saltad, alegres muchachos ! (Se dispersan.)
PIP (Shrinking under the windlass)

{!-782}> Jollies? Lord help such jollies! Crish, crash! there goes the jib-stay! Blang-whang! God! Duck lower, Pip, here comes the royal yard! It’s worse than being in the whirled woods, the last day of the year! Who’d go climbing after chestnuts now? But there they go, all cursing, and here I don’t. Fine prospects to ‘em; they’re on the road to heaven. Hold on hard! Jimmini, what a squall! But those chaps there are worse yet — they are your white squalls, they. White squalls? white whale, shirr! shirr! Here have I heard all their chat just now, and the white whale — shirr! shirr! — but spoken of once! and only this evening — it makes me ingle all over like my tambourine — that anaconda of an old man swore ‘em in to hunt him! Oh! thou big white God aloft there somewhere in yon darkness, have mercy on this small black boy down here; preserve him from all men that have no bowels to feel fear!
PIP (encogiéndose bajo el molinete).

¿Alegres ? ¡Dios valga a esos alegres ! ¡Cric, cras !, ¡allá va el nervio de foque ! ¡Pam, pam ! ¡Dios mío ! Agáchate más. ¡Pip, allá va la verga de sobrejuanete ! Es peor que estar en los bosques azotados el último día del año. ¿Quién iría ahora a trepar en busca de castañas ? Pero allá van, todos maldiciendo, y yo me estoy aquí. Bonitas perspectivas para ellos; están en camino para el cielo. ¡Agarra fuerte ! ¡Demonios, qué huracán ! Pero esos muchachos están peor todavía; ésos son los chubascos blancos. ¿Chubascos blancos ?, ¡ballena blanca !, ¡brrr, brrr ! Aquí acabo de oírles toda su cháchara ahora mismo, y la ballena blanca... ¡Brrr, brrr ! Pero han hablado de ella una vez, y sólo esta tarde, y me hace tintinear todo entero como mi pandereta: esa anaconda de viejo les hizo jurar que la cazarían. ¡Ah, tú, gran Dios blanco, que estás allá en lo alto, no sé dónde, en esa tiniebla, ten piedad de este muchachito negro de aquí abajo; sálvale de todos los hombres que no tienen entrañas para sentir miedo !









CHAPTER 41

CAPITULO XLI

Moby Dick Moby Dick
I, Ishmael, was one of that crew; my shouts had gone up with the rest; my oath had been welded with theirs; and stronger I shouted, and more did I hammer and clinch my oath, because of the dread in my soul. A wild, mystical, sympathetical feeling was in me; Ahab’s quenchless feud seemed mine. With greedy ears I learned the history of that murderous monster against whom I and all the others had taken our oaths of violence and revenge. Yo, Ismael, era uno de esa tripulación; mis gritos se habían elevado con los de los demás, mi juramento se había fundido con los suyos, y gritaba más fuerte y remachacaba y martilleaba mi juramento aún más fuerte a causa del terror que había en mi alma. Había en mí un loco sentimiento místico de compenetración: el inextinguible agravio de Ahab parecía mío. Con ávidos oídos supe la historia de aquel monstruo asesino contra el cual habíamos prestado, yo y todos los demás, nuestros juramentos de violencia y venganza.
For some time past, though at intervals only, the unaccompanied, secluded White Whale had haunted those uncivilized seas mostly frequented by the Sperm Whale fishermen. But not all of them knew of his existence; a few of them, comparatively, had knowingly seen him; while the number who as yet had actually and knowingly given battle to him, was small indeed. For, owing to the large number of whale-cruisers; the disorderly way they were sprinkled over the entire watery circumference, many of them adventurously pushing their quest along solitary latitudes, so as seldom or never for a whole twelvemonth or more on a stretch, to encounter a single news-telling sail of any sort; the inordinate length of each separate voyage; the irregularity of the times of sailing from home; all these, with other circumstances, direct and indirect, long obstructed the spread through the whole world-wide whaling-fleet of the special individualizing tidings concerning Moby Dick. It was hardly to be doubted, that several vessels reported to have encountered, at such or such a time, or on such or such a meridian, a Sperm Whale of uncommon magnitude and malignity, which whale, after doing great mischief to his assailants, has completely escaped them; to some minds it was not an unfair presumption, I say, that the whale in question must have been no other than Moby Dick. Yet as of late the Sperm Whale fishery had been marked by various and not unfrequent instances of great ferocity, cunning, and malice in the monster attacked; therefore it was, that those who by accident ignorantly gave battle to Moby Dick; such hunters, perhaps, for the most part, were content to ascribe the peculiar terror he bred, more, as it were, to the perils of the Sperm Whale fishery at large, than to the individual cause. In that way, mostly, the disastrous encounter between Ahab and the whale had hitherto been popularly regarded. Desde hacía algún tiempo, aunque sólo a intervalos, aquella ballena blanca, solitaria y sin compañía, había sembrado el terror por esos mares sin civilizar, frecuentados sobre todo por los cazadores de cachalotes. Pero no todos aquellos sabían de su existencia; sólo unos pocos de ellos, en comparación, la habían visto conscientemente, mientras que era muy pequeño el número de los que hasta ahora le habían dado batalla realmente y a sabiendas. Pues, debido al gran número de buques balleneros, y al modo irregular como estaban dispersos por el entero círculo de las aguas, algunos de ellos extendiendo valientemente su búsqueda por latitudes solitarias, de tal manera que en un año entero o más no encontraban apenas un barco de cualquier clase que les contara noticias; debido a la desmesurada duración de cada viaje, por su parte, y debido a la irregularidad de las líneas que procedían del puerto de salida; debido a todas estas circunstancias, y otras más, directas o indirectas, se había retardado durante mucho tiempo la difusión, a través de la flota ballenera dispersa por el mundo entero, de las noticias especiales e individuales respecto a Moby Dick. Difícilmente cabía dudar de que varios barcos informaban haber encontrado, en tal o cual momento, o en tal o cual meridiano, un cachalote de extraordinaria magnitud y malignidad, el cual cetáceo, tras de causar gran daño a sus atacantes, se les había escapado por completo; y para algunas mentes no era presunción ilícita, digo, que el cetáceo en cuestión no debía ser otro que Moby Dick. Con todo, dado que recientemente la pesquería de cachalotes se había señalado por diversos ejemplos nada infrecuentes de gran ferocidad, astucia y malicia en el monstruo atacado, ocurría así que los cazadores que por casualidad daban batalla ignorantemente a Moby Dick, quizá se contentaban en su mayor parte con atribuir el peculiar terror que producía, más bien, por decirlo así, a los peligros generales de la pesca del cachalote que a esa causa individual. De tal modo, en la mayor parte de los casos, se había considerado entre la gente el desastroso encuentro de Ahab con la ballena.
And as for those who, previously hearing of the White Whale, by chance caught sight of him; in the beginning of the thing they had every one of them, almost, as boldly and fearlessly lowered for him, as for any other whale of that species. But at length, such calamities did ensue in these assaults — not restricted to sprained wrists and ankles, broken limbs, or devouring amputations — but fatal to the last degree of fatality; those repeated disastrous repulses, all accumulating and piling their terrors upon Moby Dick; those things had gone far to shake the fortitude of many brave hunters, to whom the story of the White Whale had eventually come. Y para aquellos que, antes de oír hablar de la ballena blanca, por casualidad la habían avistado, al comienzo de estos asuntos habían arriado las lanchas, sin excepción, con tanto valor y ánimo como antes cualquier otra clase de ballena. Pero a la larga, ocurrieron tales calamidades en esos asaltos -no limitadas a tobillos y muñecas dislocadas, a miembros rotos ni a mutilaciones voraces, sino fatales hasta el último grado de fatalidad-, y se repitieron tanto esos rechazos desastrosos, acumulando y amontonando sus terrores sobre Moby Dick, que esas cosas llegaron a hacer vacilar la fortaleza de muchos valientes cazadores a quienes había llegado por fin la historia de la ballena blanca.
Nor did wild rumors of all sorts fail to exaggerate, and still the more horrify the true histories of these deadly encounters. For not only do fabulous rumors naturally grow out of the very body of all surprising terrible events, — as the smitten tree gives birth to its fungi; but, in maritime life, far more than in that of terra firma, wild rumors abound, wherever there is any adequate reality for them to cling to. And as the sea surpasses the land in this matter, so the whale fishery surpasses every other sort of maritime life, in the wonderfulness and fearfulness of the rumors which sometimes circulate there. For not only are whalemen as a body unexempt from that ignorance and superstitiousness hereditary to all sailors; but of all sailors, they are by all odds the most directly brought into contact with whatever is appallingly astonishing in the sea; face to face they not only eye its greatest marvels, but, hand to jaw, give battle to them. Alone, in such remotest waters, that though you sailed a thousand miles, and passed a thousand shores, you would not come to any chiselled hearth-stone, or aught hospitable beneath that part of the sun; in such latitudes and longitudes, pursuing too such a calling as he does, the whaleman is wrapped by influences all tending to make his fancy pregnant with many a mighty birth. No wonder, then, that ever gathering volume from the mere transit over the wildest watery spaces, the outblown rumors of the White Whale did in the end incorporate with themselves all manner of morbid hints, and half-formed foetal suggestions of supernatural agencies, which eventually invested Moby Dick with new terrors unborrowed from anything that visibly appears. So that in many cases such a panic did he finally strike, that few who by those rumors, at least, had heard of the White Whale, few of those hunters were willing to encounter the perils of his jaw. Y tampoco faltaron desorbitados rumores de todas clases que exageraran e hicieran aún más horribles las historias auténticas de esos encuentros mortales. Pues no sólo crecen por naturaleza rumores fabulosos del cuerpo mismo de todos los acontecimientos terribles y sorprendentes -igual que del árbol herido nacen hongos-, sino que en la vida marítima abundasen los rumores desatados mucho más que en tierra firme, dondequiera que haya cualquier realidad apropiada para adherirse. Y lo mismo que el mar sobrepasa a la tierra en este asunto, así la pesca de ballenas sobrepasa a cualquier otra clase de vida marítima en lo prodigioso y terrible de los rumores que a veces circulan por ella. Pues no sólo están sometidos también los balleneros, en su conjunto, a esa ignorancia, superstición hereditaria de todos los marineros, sino que, entre todos los marineros, ellos son en cualquier sentido los que más directamente entran en contacto con todo lo que haya de asombro y horrible en el mar: no sólo observan cara a cara sus mayores maravillas, sino que, mano contra mandíbula, les dan batalla. Solo, en aguas tan remotas que aunque se naveguen mil millas y se pase ante mil costas, no se llega a ver una piedra de hogar tallada, ni nada hospitalario bajo esa parte del sol; en tales longitudes y latitudes, dedicado a una profesión como la suya, el ballenero está envuelto en influjos que tienden a preñar su fantasía de muchos poderosos engendros. No es extraño, pues, que tomando cada vez más volumen, solamente a fuerza de pasar por los más desiertos espacios de agua, los hinchados rumores sobre la ballena blanca acabaran por llevar consigo toda clase de alusiones morbosas y de semiformadas sugestiones fetales de poderes sobrenaturales, que al fin revistieron a Moby Dick de nuevos terrores que no procedían de nada que tuviera aspecto visible; de tal modo que, en muchos casos, acabó por producir tal pánico, que, de los cazadores que con esos rumores habían oído hablar de la ballena blanca, pocos estaban dispuestos a salir al encuentro de los peligros de su mandíbula.
But there were still other and more vital practical influences at work. Nor even at the present day has the original prestige of the Sperm Whale, as fearfully distinguished from all other species of the leviathan, died out of the minds of the whalemen as a body. There are those this day among them, who, though intelligent and courageous enough in offering battle to the Greenland or Right whale, would perhaps — either from professional inexperience, or incompetency, or timidity, decline a contest with the Sperm Whale; at any rate, there are plenty of whalemen, especially among those whaling nations not sailing under the American flag, who have never hostilely encountered the Sperm Whale, but whose sole knowledge of the leviathan is restricted to the ignoble monster primitively pursued in the North; seated on their hatches, these men will hearken with a childish fireside interest and awe, to the wild, strange tales of Southern whaling. Nor is the preeminent tremendousness of the great Sperm Whale anywhere more feelingly comprehended, than on board of those prows which stem him. Pero también actuaban otros influjos, aún más vitalmente prácticos. Ni hasta los días presentes se ha extinguido, en las mentes de los balleneros en corporación, el prestigio original del cachalote, como temerosamente distinto de las demás especies de leviatanes. En nuestros días, hay algunos entre ellos, aunque de sobra inteligentes y valerosos para ofrecer batalla a la ballena de Groenlandia, o ballena franca, que quizá rehusarían -por inexperiencia profesional, o por incompetencia, o por timidez- un combate con el cachalote; en todo caso, hay muchos balleneros, especialmente entre las naciones pesqueras que no navegasen bajo pabellón americano, que nunca se han encontrado en hostilidades con el cachalote, y cuyo único conocimiento del leviatán se limita al innoble monstruo originalmente perseguido en el norte: sentados en las escotillas, esos hombres escuchan con interés y terror pueril, como junto al fuego, los salvajes y extraños relatos de la pesca de la ballena en el sur. Y la preeminente enormidad del gran cachalote no es comprendida con más sentimientos en ningún otro sitio sino a bordo de esas proas que navegan contra él.
And as if the now tested reality of his might had in former legendary times thrown its shadow before it; we find some book naturalists — Olassen and Povelson — declaring the Sperm Whale not only to be a consternation to every other creature in the sea, but also to be so incredibly ferocious as continually to be athirst for human blood. Nor even down to so late a time as Cuvier’s, were these or almost similar impressions effaced. For in his Natural History, the Baron himself affirms that at sight of the Sperm Whale, all fish (sharks included) are “struck with the most lively terrors,” and “often in the precipitancy of their flight dash themselves against the rocks with such violence as to cause instantaneous death.” And however the general experiences in the fishery may amend such reports as these; yet in their full terribleness, even to the bloodthirsty item of Povelson, the superstitious belief in them is, in some vicissitudes of their vocation, revived in the minds of the hunters. Y como si la realidad, ahora puesta a prueba, de su energía hubiera proyectado en tiempos anteriores su sombra sobre él, encontramos a algunos naturalistas librescos -Olassen y Povelson- que declaran que el cachalote no sólo es el horror de todas las demás criaturas del mar, sino que también es tan increíblemente feroz que siempre tiene sed de sangre humana. Impresiones como éstas, o semejantes, no se habían borrado ni aun en un tiempo tan reciente como el de Cuvier. Pues en su Historia Natural, el propio Barón afirma que, a la vista del cachalote, todos los peces (incluidos los tiburones) quedan abrumados por « los más vivos terrores », y « a menudo, en la precipitación de su fuga, se lanzan contra las rocas con tal violencia que se produce la muerte instantánea ». Y de cualquier modo como la experiencia general de la pesca de la ballena pueda enmendar, informes como éste, sin embargo, en algunas vicisitudes de su ofició: los cazadores reviven en su mente esa creencia supersticiosa en todo su pleno terror, incluso en el punto de la sed de sangre de que habla Povelson.
So that overawed by the rumors and portents concerning him, not a few of the fishermen recalled, in reference to Moby Dick, the earlier days of the Sperm Whale fishery, when it was oftentimes hard to induce long practised Right whalemen to embark in the perils of this new and daring warfare; such men protesting that although other leviathans might be hopefully pursued, yet to chase and point lances at such an apparition as the Sperm Whale was not for mortal man. That to attempt it, would be inevitably to be torn into a quick eternity. On this head, there are some remarkable documents that may be consulted. Así que, abrumados por los rumores y portentos que la envolvían, no pocos de los pescadores, recordaban, en referencia a Moby Dick, los días primitivos de la pesca' de cachalotes, cuando a menudo era difícil convencer a expertos cazadores de ballenas de Groenlandia para que se embarcaran en los peligros de esta nueva y osada campaña; protestando dichos hombres que, aunque se podía perseguir con esperanzas a otros leviatanes, acosar y dirigir lanzas a una aparición como el cachalote no era cosa para hombres mortales, y que intentarlo sería inevitablemente ser despedazado en rápida eternidad. En este punto, hay algunos notables documentos que pueden ser consultados.
Nevertheless, some there were, who even in the face of these things were ready to give chase to Moby Dick; and a still greater number who, chancing only to hear of him distantly and vaguely, without the specific details of any certain calamity, and without superstitious accompaniments were sufficiently hardy not to flee from the battle if offered. Con todo, -había algunos que, aun frente a tales cosas, estaban dispuestos a perseguir a Moby Dick, y un número aún mayor de quienes, habiendo tenido ocasión solamente de oír hablar de Moby Dick de modo distante y vago, sin los detalles específicos de una calamidad segura, y sin acompañamientos supersticiosos, eran lo bastante valientes como; para no escapar de la batalla si se les presentaba.
One of the wild suggestions referred to, as at last coming to be linked with the White Whale in the minds of the superstitiously inclined, was the unearthly conceit that Moby Dick was ubiquitous; that he had actually been encountered in opposite latitudes at one and the same instant of time. Una de las desorbitadas sugerencias a que se ha aludido entre las que acabaron por unirse a la ballena blanca en las mentes propensas a la superstición, era la convicción sobrenatural de que Moby Dick era ubicuo, y que se le había encontrado de hecho en latitudes opuestas en, un mismo instante de tiempo.
Nor, credulous as such minds must have been, was this conceit altogether without some faint show of superstitious probability. For as the secrets of the currents in the seas have never yet been divulged, even to the most erudite research; so the hidden ways of the Sperm Whale when beneath the surface remain, in great part, unaccountable to his pursuers; and from time to time have originated the most curious and contradictory speculations regarding them, especially concerning the mystic modes whereby, after sounding to a great depth, he transports himself with such vast swiftness to the most widely distant points. Y, por más crédulas que debían ser tales mentes, esa convicción no carecía por completo de alguna leve vislumbre de probabilidad supersticiosa. Pues, así como no se han dado a conocer todavía los secretos de las corrientes de los mares, ni aun con las más eruditas investigaciones, igualmente, los ocultos caminos del cachalote bajo la superficie siguen siendo, en gran parte, inexplicables para sus perseguidores, y de vez en cuando han dado origen a las especulaciones más curiosas y contradictorias, sobre todo en cuanto a los misteriosos modos como, tras de sondear a gran profundidad, se desplaza con tan enorme rapidez a los puntos más distantes.
It is a thing well known to both American and English whale-ships, and as well a thing placed upon authoritative record years ago by Scoresby, that some whales have been captured far north in the Pacific, in whose bodies have been found the barbs of harpoons darted in the Greenland seas. Nor is it to be gainsaid, that in some of these instances it has been declared that the interval of time between the two assaults could not have exceeded very many days. Hence, by inference, it has been believed by some whalemen, that the Nor’ West Passage, so long a problem to man, was never a problem to the whale. So that here, in the real living experience of living men, the prodigies related in old times of the inland Strello mountain in Portugal (near whose top there was said to be a lake in which the wrecks of ships floated up to the surface); and that still more wonderful story of the Arethusa fountain near Syracuse (whose waters were believed to have come from the Holy Land by an underground passage); these fabulous narrations are almost fully equalled by the realities of the whalemen. Es cosa bien sabida, tanto de los barcos balleneros americanos como de los ingleses, y bien fundamentada en informes autorizados, hace años, por Scoresby, que se han capturado muy al norte del Pacífico algunas ballenas en cuyos cuerpos se han hallado puntas de arpones disparados en los mares de Groenlandia. Ni se puede contradecir que en algunos de esos ejemplos se ha declarado que el intervalo de tiempo entre los dos ataques no podía haber sido de muchos días. De aquí, por inducción, han creído algunos balleneros que el Paso del Noroeste, problema tan antiguo para el hombre, nunca ha sido problema para la ballena. De modo que aquí, en la real experiencia vivida de hombres vivos, narraciones fabulosas como los prodigios relatados antiguamente sobre la sierra de la Estrella en Portugal, tierra adentro (junto a cuya cima se decía que había un lago en que salían flotando a la superficie restos de naves), y la aún más prodigiosa historia de la fuente de Aretusa (junto a Siracusa cuyas aguas se creía que llegaban de Tierra Santa por un conducto subterráneo), quedaban plenamente alcanzadas por las realidades del ballenero.
Forced into familiarity, then, with such prodigies as these; and knowing that after repeated, intrepid assaults, the White Whale had escaped alive; it cannot be much matter of surprise that some whalemen should go still further in their superstitions; declaring Moby Dick not only ubiquitous, but immortal (for immortality is but ubiquity in time); that though groves of spears should be planted in his flanks, he would still swim away unharmed; or if indeed he should ever be made to spout thick blood, such a sight would be but a ghastly deception; for again in unensanguined billows hundreds of leagues away, his unsullied jet would once more be seen. Obligados a familiarizarse, pues, con prodigios tales como éstos, y sabiendo que, después de repetidos asaltos intrépidos, la ballena blanca había escapado con vida, no puede sorprender mucho que algunos balleneros fueran aún más allá en sus supersticiones, declarando a Moby Dick no sólo ubicuo, sino inmortal (pues la inmortalidad no es sino la ubicuidad en el tiempo), y que aunque se clavaran en sus costados selvas de lanzas, seguiría nadando sin recibir daño, o que si alguna vez se la llegaba a hacer verter densa sangre, el verla sería sólo un espectral engaño, pues, una vez más, en olas sin enrojecer, a cientos de leguas, se volvería a observar su chorro impoluto.
But even stripped of these supernatural surmisings, there was enough in the earthly make and incontestable character of the monster to strike the imagination with unwonted power. For, it was not so much his uncommon bulk that so much distinguished him from other sperm whales, but, as was elsewhere thrown out — a peculiar snow-white wrinkled forehead, and a high, pyramidical white hump. These were his prominent features; the tokens whereby, even in the limitless, uncharted seas, he revealed his identity, at a long distance, to those who knew him. Pero, aun despojándolo de estas hipótesis sobrenaturales, había bastante en la figura terrenal y el carácter indiscutible del monstruo como para herir la imaginación con energía insólita. Pues no era tanto su extraordinario tamaño lo que le distinguía de los demás cachalotes, sino, como se manifestó en otro lugar, una peculiar frente blanca y con arrugas, y una alta joroba blanca en pirámide. Esos eran sus rasgos descollantes, los signos por los cuales, aun en los mares sin límites y sin mapas, revelaba su identidad a larga distancia a aquellos que la conocían.
The rest of his body was so streaked, and spotted, and marbled with the same shrouded hue, that, in the end, he had gained his distinctive appellation of the White Whale; a name, indeed, literally justified by his vivid aspect, when seen gliding at high noon through a dark blue sea, leaving a milky-way wake of creamy foam, all spangled with golden gleamings. El resto de su cuerpo estaba tan surcado, manchado y jaspeado, en el mismo color de sudario, que, al fin, había ganado su denominación distintiva de « ballena blanca », un nombre, desde luego, justificado a la letra por su aspecto vívido, al verla deslizarse a mediodía por un oscuro mar azul, dejando una estela en vía láctea, de espuma creemos salpicada de centelleos dorados.
Nor was it his unwonted magnitude, nor his remarkable hue, nor yet his deformed lower jaw, that so much invested the whale with natural terror, as that unexampled, intelligent malignity which, according to specific accounts, he had over and over again evinced in his assaults. More than all, his treacherous retreats struck more of dismay than perhaps aught else. For, when swimming before his exulting pursuers, with every apparent symptom of alarm, he had several times been known to turn round suddenly, and, bearing down upon them, either stave their boats to splinters, or drive them back in consternation to their ship. Y no era tanto su insólito tamaño, ni su sorprendente color, ni tampoco su deformada mandíbula inferior lo que revestía a la ballena de terror natural, cuanto esa inteligente malignidad sin ejemplo, que, según los informes detallados, había evidenciado una vez y otra en sus ataques. Más que nada, sus traidoras retiradas producían mayor consternación, quizá, que cualquier otra cosa. Pues después de nadar ante sus jubilosos perseguidores, al parecer con todos los síntomas de la alarma, se había sabido que varias veces había dado media vuelta de repente y, lanzándose sobre ellos, les había desfondado la lancha en astillas, o les había rechazado consternados hacia el barco.
Already several fatalities had attended his chase. But though similar disasters, however little bruited ashore, were by no means unusual in the fishery; yet, in most instances, such seemed the White Whale’s infernal aforethought of ferocity, that every dismembering or death that he caused, was not wholly regarded as having been inflicted by an unintelligent agent. Su persecución ya había ido acompañada varias veces por desgracias. Pero aunque semejantes desastres, por poco que se hablase de ellos en tierra, no eran desacostumbrados en la pesca de ballenas, con todo, parecía tal la infernal premeditación de ferocidad de la ballena blanca, que cualquier mutilación o muerte que causara no se consideraba del todo como producida por un elemento sin inteligencia.
Judge, then, to what pitches of inflamed, distracted fury the minds of his more desperate hunters were impelled, when amid the chips of chewed boats, and the sinking limbs of torn comrades, they swam out of the white curds of the whale’s direful wrath into the serene, exasperating sunlight, that smiled on, as if at a birth or a bridal. Júzguese, entonces, a qué niveles de furia inflamada y consternada se verían impulsadas las mentes de sus más desesperados perseguidores, cuando, entre las astillas de las lanchas masticadas y los miembros, hundiéndose, de sus compañeros destrozados, salían a nado entre los blancos coágulos de la terrible cólera de la ballena, para hallarse bajo la exasperante serenidad de la luz del sol, que seguía sonriendo, como ante un nacimiento o una boda.
His three boats stove around him, and oars and men both whirling in the eddies; one captain, seizing the line-knife from his broken prow, had dashed at the whale, as an Arkansas duellist at his foe, blindly seeking with a six inch blade to reach the fathom-deep life of the whale. That captain was Ahab. And then it was, that suddenly sweeping his sickle-shaped lower jaw beneath him, Moby Dick had reaped away Ahab’s leg, as a mower a blade of grass in the field. No turbaned Turk, no hired Venetian or Malay, could have smote him with more seeming malice. Small reason was there to doubt, then, that ever since that almost fatal encounter, Ahab had cherished a wild vindictiveness against the whale, all the more fell for that in his frantic morbidness he at last came to identify with him, not only all his bodily woes, but all his intellectual and spiritual exasperations. The White Whale swam before him as the monomaniac incarnation of all those malicious agencies which some deep men feel eating in them, till they are left living on with half a heart and half a lung. That intangible malignity which has been from the beginning; to whose dominion even the modern Christians ascribe one-half of the worlds; which the ancient Ophites of the east reverenced in their statue devil; — Ahab did not fall down and worship it like them; but deliriously transferring its idea to the abhorred white whale, he pitted himself, all mutilated, against it. All that most maddens and torments; all that stirs up the lees of things; all truth with malice in it; all that cracks the sinews and cakes the brain; all the subtle demonisms of life and thought; all evil, to crazy Ahab, were visibly personified, and made practically assailable in Moby Dick. He piled upon the whale’s white hump the sum of all the general rage and hate felt by his whole race from Adam down; and then, as if his chest had been a mortar, he burst his hot heart’s shell upon it. Con sus tres lanchas desfondadas en torno a él, y los remos y los marineros absorbidos por los remolinos, un capitán, agarrando de su proa rota el cuchillo de la estacha, se había lanzado contra la ballena, como un duelista de Arkansas contra su enemigo, tratando ciegamente de alcanzar con su hoja de seis pulgadas la vida de la ballena, que quedaba a la profundidad de una braza. Ese capitán era Ahab. Y entonces fue cuando, pasándole de repente por debajo su mandíbula inferior, en forma de hoz, Moby Dick había segado la pierna de Ahab, como corta un segador una brizna de hierba en el campo. Ningún turco de turbante, ningún veneciano o malayo a sueldo le habría herido con más aspecto de malicia. Pocas razones había para dudar, pues, que desde aquel encuentro casi fatal Ahab había abrigado un loco deseo de venganza contra la ballena, cayendo aún más en su frenesí morboso porque acabó por identificar con la ballena no sólo todos sus males corporales, sino todas sus exasperaciones intelectuales y espirituales. La ballena blanca nadaba ante él como encarnación monomaníaca de todos esos elementos maliciosos que algunos hombres profundos sienten que les devoran en su interior, hasta que quedan con medio corazón y medio pulmón para seguir viviendo. Esa intangible malignidad que ha existido desde el comienzo, a cuyo dominio los cristianos modernos atribuyen la mitad de los mundos, y que los ancianos ofitas de Oriente reverenciaban en su diabólica estatua, Ahab no se prosternó para adorarla, como ellos, sino que, trasladando en delirio su idea a la ballena blanca, se lanzó contra ella, aunque tan mutilado. Todo lo que mas enloquece y atormenta; todo lo que remueve la hez de las cosas, toda verdad que contiene malicia, todo lo que resquebraja los nervios y endurece el cerebro, todos los sutiles demonismos de vida y pensamiento, todos los males, para el demente Ahab, estaban personificados visiblemente, y se podían alcanzar prácticamente en Moby Dick. Sobre la blanca joroba de la ballena amontonaba la suma universal del odio y la cólera que había sentado toda su raza desde Adán para acá, y luego, como si su pecho fuera un mortero, le disparaba encima la ardiente granada de su corazón.
It is not probable that this monomania in him took its instant rise at the precise time of his bodily dismemberment. Then, in darting at the monster, knife in hand, he had but given loose to a sudden, passionate, corporal animosity; and when he received the stroke that tore him, he probably but felt the agonizing bodily laceration, but nothing more. Yet, when by this collision forced to turn towards home, and for long months of days and weeks, Ahab and anguish lay stretched together in one hammock, rounding in mid winter that dreary, howling Patagonian Cape; then it was, that his torn body and gashed soul bled into one another; and so interfusing, made him mad. That it was only then, on the homeward voyage, after the encounter, that the final monomania seized him, seems all but certain from the fact that, at intervals during the passage, he was a raving lunatic; and, though unlimbed of a leg, yet such vital strength yet lurked in his Egyptian chest, and was moreover intensified by his delirium, that his mates were forced to lace him fast, even there, as he sailed, raving in his hammock. In a strait-jacket, he swung to the mad rockings of the gales. And, when running into more sufferable latitudes, the ship, with mild stun’sails spread, floated across the tranquil tropics, and, to all appearances, the old man’s delirium seemed left behind him with the Cape Horn swells, and he came forth from his dark den into the blessed light and air; even then, when he bore that firm, collected front, however pale, and issued his calm orders once again; and his mates thanked God the direful madness was now gone; even then, Ahab, in his hidden self, raved on. Human madness is oftentimes a cunning and most feline thing. When you think it fled, it may have but become transfigured into some still subtler form. Ahab’s full lunacy subsided not, but deepeningly contracted; like the unabated Hudson, when that noble Northman flows narrowly, but unfathomably through the Highland gorge. But, as in his narrow-flowing monomania, not one jot of Ahab’s broad madness had been left behind; so in that broad madness, not one jot of his great natural intellect had perished. That before living agent, now became the living instrument. If such a furious trope may stand, his special lunacy stormed his general sanity, and carried it, and turned all its concentred cannon upon its own mad mark; so that far from having lost his strength, Ahab, to that one end, did now possess a thousand fold more potency than ever he had sanely brought to bear upon any one reasonable object. No es probable que esta monotonía suya surgiera instantáneamente en el momento preciso de su desmembración corporal. Entonces, al dispararse hacia el monstruo, cuchillo en mano, no había hecho más que dar rienda, suelta a una repentina y apasionada animosidad corporal; y cuando recibió el golpe que le desgarró, probablemente sólo sintió la angustiosa laceración física, pero nada más. Sin embargo, obligado por ese choque a volver a puerto, y, durante largos meses, de muchos días y semanas, tendido Ahab con su angustia en la misma hamaca, y doblando en pleno invierno aquel temible y ululante cabo patagónico, fue entonces cuando su cuerpo roto y su alma herida sangraron uno en otro, y al entremezclarse le volvieron loco. Que fue sólo entonces, en el viaje de vuelta, tras el encuentro, cuando le invadió su monomanía definitiva, parece comprobado por el hecho de que, en algunos períodos de la travesía, estuvo loco furioso y aunque desprovisto de una pierna, quedaba aún tanta fuerza vital en su pecho egipcio, intensificada además por su delirio, que sus oficiales se vieron obligados a atarle fuerte allí mismo, mientras navegaba, furioso, en su hamaca. En su camisa de fuerza, se mecía al loco balanceo de las galernas. Y cuando, al llegar a latitudes más soportables, el barco, extendiendo levemente las « alas », atravesó los trópicos tranquilos, y, según todas las apariencias, el delirio del viejo parecía haber quedado atrás, con las marejadas del cabo de Hornos, y salió de su oscura madriguera a tomar la luz bendita y el aire; aún entonces, al presentar ese rostro firme y concentrado, aunque pálido, y dar otra vez sus órdenes tranquilas, mientras sus oficiales daban gracias a Dios de que ya había pasado la terrible locura, aún entonces, Ahab, en su intimidad escondida, seguía siendo un loco furioso. La locura humana es a menudo una cosa astuta y felina. Cuando se piensa que ha huido, quizá no ha hecho sino transfigurarse en alguna forma silenciosa y más sutil. La demencia total de Ahab no menguó, sino que se contrajo profundizándose; como el indómito río Hudson, cuando, noble nórdico, fluye angosto, pero insondable, a través de la garganta de la Highland. Pero en esa monomanía de corriente angosta, no había quedado atrás una jota de la ancha locura de Ahab; y de igual modo, en esa ancha locura, no había perecido una jota de su gran intelecto natural. Este, antes ente vivo, se convirtió ahora en instrumento vivo. Si puede mantenerse en pie una figura retórica tan demente, su particular locura tomó al asalto su cordura general, y pudo con ella, y dirigió toda su artillería concentrándola en su propio blanco loco; de modo que, lejos de haber perdido su fuerza, Ahab, para ese único objetivo, poseía ahora mil veces mayor potencia que la que en su cordura había dirigido jamás hacia ningún objetivo razonable.
This is much; yet Ahab’s larger, darker, deeper part remains unhinted. But vain to popularize profundities, and all truth is profound. Winding far down from within the very heart of this spiked Hotel de Cluny where we here stand — however grand and wonderful, now quit it; — and take your way, ye nobler, sadder souls, to those vast Roman halls of Thermes; where far beneath the fantastic towers of man’s upper earth, his root of grandeur, his whole awful essence sits in bearded state; an antique buried beneath antiquities, and throned on torsoes! So with a broken throne, the great gods mock that captive king; so like a Caryatid, he patient sits, upholding on his frozen brow the piled entablatures of ages. Wind ye down there, ye prouder, sadder souls! question that proud, sad king! A family likeness! aye, he did beget ye, ye young exiled royalties; and from your grim sire only will the old State-secret come. Esto ya es mucho, y sin embargo, la parte mayor, más oscura y más profunda de Ahab, permanece sin aludir. Pero vano es popularizar profundidades, y toda verdad es profunda. Bajando en espiral desde dentro del mismo corazón de este erizado Hotel de Cluny donde estamos -abandonémoslo ahora, por grandioso y maravilloso que sea-; tomad vuestro camino, almas nobles y tristes, a esas vastas salas de termas romanas, donde, allá lejos, bajo las fantásticas torres de la parte superior de la tierra del hombre, se sienta en barbado esplendor la raíz de su grandeza, su entera y abrumadora esencia; ¡resto antiguo sepultado entre antigüedades, y entronizado sobre torsos ! Así, con un trono roto, los grandes dioses se burlan de ese rey cautivo; y él está sentado, paciente como una cariátide, sosteniendo en su helada frente los acumulados entablamentos de las edades. ¡Bajad hasta aquí, almas orgullosas y tristes ! ¡Qué parecido de familia ! Sí, él os engendró, jóvenes realezas exiliadas, y sólo de vuestro tétrico progenitor saldrá el antiguo secreto de Estado.
Now, in his heart, Ahab had some glimpse of this, namely; all my means are sane, my motive and my object mad. Yet without power to kill, or change, or shun the fact; he likewise knew that to mankind he did long dissemble; in some sort, did still. But that thing of his dissembling was only subject to his perceptibility, not to his will determinate. Nevertheless, so well did he succeed in that dissembling, that when with ivory leg he stepped ashore at last, no Nantucketer thought him otherwise than but naturally grieved, and that to the quick, with the terrible casualty which had overtaken him. Ahora, en su corazón, Ahab entreveía algo de esto, a saber: « Todos mis medios son cuerdos; mi motivo y mi objetivo es demente ». Pero sin tener poder para matar, o cambiar, o esquivar el hecho; sabía igualmente que para la humanidad había fingido largo tiempo, y en cierto modo, seguía haciéndolo. Pero eso de que fingiera estaba sujeto sólo a su percepción, no a su voluntad determinada. No obstante, tanto éxito tuvo en su fingimiento, que, cuando por fin saltó a tierra con su pierna de marfil, ninguno de Nantucket le consideró más que naturalmente herido hasta lo vivo con la terrible desgracia que le había caído.
The report of his undeniable delirium at sea was likewise popularly ascribed to a kindred cause. And so too, all the added moodiness which always afterwards, to the very day of sailing in the Pequod on the present voyage, sat brooding on his brow. Nor is it so very unlikely, that far from distrusting his fitness for another whaling voyage, on account of such dark symptoms, the calculating people of that prudent isle were inclined to harbor the conceit, that for those very reasons he was all the better qualified and set on edge, for a pursuit so full of rage and wildness as the bloody hunt of whales. Gnawed within and scorched without, with the infixed, unrelenting fangs of some incurable idea; such an one, could he be found, would seem the very man to dart his iron and lift his lance against the most appalling of all brutes. Or, if for any reason thought to be corporeally incapacitated for that, yet such an one would seem superlatively competent to cheer and howl on his underlings to the attack. But be all this as it may, certain it is, that with the mad secret of his unabated rage bolted up and keyed in him, Ahab had purposely sailed upon the present voyage with the one only and all-engrossing object of hunting the White Whale. Had any one of his old acquaintances on shore but half dreamed of what was lurking in him then, how soon would their aghast and righteous souls have wrenched the ship from such a fiendish man! They were bent on profitable cruises, the profit to be counted down in dollars from the mint. He was intent on an audacious, immitigable, and supernatural revenge. La noticia de su innegable delirio en el mar se atribuyó también popularmente a una causa análoga. Y lo mismo, también, toda la melancolía añadida que en lo sucesivo, y hasta el mismo día de embarcar en el Pequod para el presente viaje, había estado anidando en su frente. Y no es poco probable que, lejos de desconfiar en su capacidad para otro viaje de pesca de ballenas, a causa de esos sombríos síntomas, la calculadora gente de aquella prudente isla se inclinara a abrigar la idea de que por esas mismas razones estaba más calificado y preparado para una persecución tan llena de cólera y rabia como la sangrienta caza de las ballenas. Roído por dentro y abrasado por fuera por las inexorables garras clavadas de alguna idea incurable, un hombre así, si se podía encontrar, parecería el hombre más adecuado para disparar el arpón y levantar la lanza contra el más aterrador de los brutos. O, si por alguna razón se le consideraba físicamente incapacitado para ello, sin embargo, tal hombre parecería superlativamente competente para animar y jalear a sus subordinados en el ataque. Pero, sea como sea, lo cierto es que, con el loco secreto de su cólera sin tregua bien encerrado en él bajo llave y cerrojo, Ahab se había embarcado adrede en este viaje con el único y absorbente objetivo de cazar a la ballena blanca. Si algunos de sus antiguos conocidos en tierra hubieran sólo medio imaginado lo que entonces se escondía en él, ¡qué pronto sus justas almas horrorizadas habrían arrebatado el barco a un hombre tan diabólico ! Les interesaba travesías beneficiosas, con un provecho que se contara en dólares bien acuñados. El estaba absorto en una venganza audaz, inexorable y sobrenatural.
Here, then, was this grey-headed, ungodly old man, chasing with curses Job’s whale round the world, at the head of a crew, too, chiefly made up of mongrel renegades, and castaways, and cannibals — morally enfeebled also, by the incompetence of mere unaided virtue or right-mindedness in Starbuck, the invunerable jollity of indifference and recklessness in Stubb, and the pervading mediocrity in Flask. Such a crew, so officered, seemed specially picked and packed by some infernal fatality to help him to his monomaniac revenge. How it was that they so aboundingly responded to the old man’s ire — by what evil magic their souls were possessed, that at times his hate seemed almost theirs; the White Whale as much their insufferable foe as his; how all this came to be — what the White Whale was to them, or how to their unconscious understandings, also, in some dim, unsuspected way, he might have seemed the gliding great demon of the seas of life, — all this to explain, would be to dive deeper than Ishmael can go. The subterranean miner that works in us all, how can one tell whither leads his shaft by the ever shifting, muffled sound of his pick? Who does not feel the irresistible arm drag? What skiff in tow of a seventy-four can stand still? For one, I gave myself up to the abandonment of the time and the place; but while yet all a-rush to encounter the whale, could see naught in that brute but the deadliest ill. Ahí, entonces, estaba ese impío anciano de cabeza cana, persiguiendo con maldiciones a una ballena como para Job, alrededor del mundo, a la cabeza de una tripulación, también compuesta principalmente de renegados mestizos, de proscritos y de caníbales; también debilitada moralmente por la incompetencia de la mera virtud y la rectitud sin otra ayuda, en Starbuck, de la invulnerable jovialidad de la indiferencia y el descuido, en Stubb, y de la mediocridad invasora, en Flask. Tal tripulación, con tales oficiales, parecía especialmente emergida y embarcada por alguna fatalidad infernal para ayudarle en su venganza monomaníaca. ¿Cómo era que respondían tan sobradamente a la ira del viejo ?; ¿de qué magia perversa estaban poseídas sus almas que a veces el odio de él parecía ser de ellos, y la ballena blanca un enemigo tan insufrible para ellos como para él ?; ¿cómo ocurría todo esto ?; ¿qué era para ellos la ballena blanca ?; ¿o cómo, para su comprensión subconsciente, también, de algún modo en penumbra y sin sospecharlo, podía haber parecido el gran demonio fugaz de los mares de la vida ? Explicar todo esto, sería bucear más hondo de lo que puede llegar Ismael. De ese minero subterráneo que trabaja en todos nosotros, ¿cómo puede uno decir adónde lleva su pozo, por el sonido desplazado y ensordecido de su piqueta ? ¿Quién no siente que le arrastra el brazo invisible ? ¿Qué bote remolcado por un setenta-y-cuatro cañones puede quedarse quieto ? Por mi parte, yo me rendí al abandono del momento y el lugar; pero, al mismo tiempo que me lanzaba apresurado al encuentro de la ballena, no podía ver en aquel bruto nada que no fuera el más mortal de los males.









CHAPTER 42

CAPITULO XLI

The Whiteness of The Whale La blancura de la ballena
What the white whale was to Ahab, has been hinted; what, at times, he was to me, as yet remains unsaid. Lo que era la ballena blanca para Ahab, ya se ha sugerido; lo que a veces era para mí, todavía está por decir.
Aside from those more obvious considerations touching Moby Dick, which could not but occasionally awaken in any man’s soul some alarm, there was another thought, or rather vague, nameless horror concerning him, which at times by its intensity completely overpowered all the rest; and yet so mystical and well nigh ineffable was it, that I almost despair of putting it in a comprehensible form. It was the whiteness of the whale that above all things appalled me. But how can I hope to explain myself here; and yet, in some dim, random way, explain myself I must, else all these chapters might be naught. Aparte de esas consideraciones más obvias respecto a Moby Dick que no podían dejar de despertar ocasionalmente cierta alarma en el ánimo de cualquiera, había otro pensamiento, o más bien otro vago horror sin nombre, que a veces, por su intensidad, dominaba completamente a los demás; y, sin embargo, era tan místico y poco menos que inefable, que casi desespero de presentarlo en una forma comprensible. Era la blancura de la ballena lo que me horrorizaba por encima de todas las cosas. Pero ¿cómo puedo tener esperanzas de explicarme aquí ? Y, sin embargo, de algún modo azaroso y crepuscular, tengo que explicarme, o si no, todos estos capítulos no serán nada.
Though in many natural objects, whiteness refiningly enhances beauty, as if imparting some special virtue of its own, as in marbles, japonicas, and pearls; and though various nations have in some way recognised a certain royal preeminence in this hue; even the barbaric, grand old kings of Pegu placing the title “Lord of the White Elephants” above all their other magniloquent ascriptions of dominion; and the modern kings of Siam unfurling the same snow-white quadruped in the royal standard; and the Hanoverian flag bearing the one figure of a snow-white charger; and the great Austrian Empire, Caesarian, heir to overlording Rome, having for the imperial color the same imperial hue; and though this pre-eminence in it applies to the human race itself, giving the white man ideal mastership over every dusky tribe; and though, besides, all this, whiteness has been even made significant of gladness, for among the Romans a white stone marked a joyful day; and though in other mortal sympathies and symbolizings, this same hue is made the emblem of many touching, noble things — the innocence of brides, the benignity of age; though among the Red Men of America the giving of the white belt of wampum was the deepest pledge of honor; though in many climes, whiteness typifies the majesty of Justice in the ermine of the Judge, and contributes to the daily state of kings and queens drawn by milk-white steeds; though even in the higher mysteries of the most august religions it has been made the symbol of the divine spotlessness and power; by the Persian fire worshippers, the white forked flame being held the holiest on the altar; and in the Greek mythologies, Great Jove himself being made incarnate in a snow-white bull; and though to the noble Iroquois, the midwinter sacrifice of the sacred White Dog was by far the holiest festival of their theology, that spotless, faithful creature being held the purest envoy they could send to the Great Spirit with the annual tidings of their own fidelity; and though directly from the Latin word for white, all Christian priests derive the name of one part of their sacred vesture, the alb or tunic, worn beneath the cassock; and though among the holy pomps of the Romish faith, white is specially employed in the celebration of the Passion of our Lord; though in the Vision of St. John, white robes are given to the redeemed, and the four-and-twenty elders stand clothed in white before the great-white throne, and the Holy One that sitteth there white like wool; yet for all these accumulated associations, with whatever is sweet, and honorable, and sublime, there yet lurks an elusive something in the innermost idea of this hue, which strikes more of panic to the soul than that redness which affrights in blood. Aunque en muchos objetos naturales la blancura realza la belleza con refinamiento, como infundiéndole alguna virtud especial propia, según ocurre en mármoles, camelias y perlas; y aunque diversas naciones han reconocido de un modo o de otro cierta preeminencia real en este color -hasta los bárbaros y grandiosos reyes antiguos del Perú, que ponían el título de « Señor de los Elefantes Blancos » por encima de sus demás grandilocuentes atribuciones de dominio; y los modernos reyes de Siam, que despliegan el mismo níveo cuadrúpedo en el estandarte real; y la bandera de Hannover, que ostenta la figura de un corcel níveo; y el gran Imperio Cesáreo Austríaco, heredero de la supremacía de Roma, con el mismo color imperial como color del Imperio-, y aunque esa preeminencia que hay en él se aplica a la misma raza humana, dando al hombre blanco un señorío ideal sobre todas las tribus oscuras; y aunque, además de todo esto, la blancura siempre se ha considerado significativa de la alegría, pues entre los romanos una piedra blanca marcaba un día gozoso; y aunque, en otras simpatías y simbolismos mortales, este mismo color se hace emblema de muchas cosas nobles y conmovedoras -la inocencia de las novias, la benevolencia de la ancianidad-; y aunque entre los pieles rojas de América la entrega del cinturón blanco de conchas era la más profunda prenda de honor; y aunque, en muchos climas, la blancura representa la majestad de la justicia en el armiño del juez, y contribuye a la cotidiana solemnidad de los reyes y reinas transportados por corceles .blancos como la leche; y aunque incluso en los más altos misterios de las más augustas religiones se ha hecho símbolo de la fuerza y la pureza divinas -por los adoradores del fuego persas, al considerar la bifurcada llama blanca como lo más sagrado del altar; y en las mitologías griegas, al; encarnarse el propio gran Júpiter en un toro níveo-; y aunque para el noble iroqués el sacrificio, en mitad del invierno, del sagrado Perro Blanco era con mucho la festividad más santa de su teología, por considerarse a esa fiel criatura sin mancha como el más puro enviado que podían mandar al Gran Espíritu con las noticias anuales de su propia fidelidad; y aunque todos los sacerdotes cristianos derivan directamente de la palabra latina por « blanco » el nombre de una parte de sus vestiduras sagradas, el alba, la túnica que llevan bajo la casulla; y aunque entre las pompas sacadas de la fe romana el blanco se emplea especialmente en la celebración de la Pasión de Nuestro Señor; y aunque en la Visión de san Juan se dan mantos blancos a los redimidos, y los veinticuatro ancianos se presentan vestidos de blanco ante el gran trono blanco, y el santo que se sienta en él, blanco como la lana; sin embargo, a pesar de todo este cúmulo de asociaciones con todo lo que es dulce, honroso y sublime, se esconde algo todavía en la más íntima idea de este color, que infunde más pánico al alma que la rojez aterradora de la sangre.
This elusive quality it is, which causes the thought of whiteness, when divorced from more kindly associations, and coupled with any object terrible in itself, to heighten that terror to the furthest bounds. Witness the white bear of the poles, and the white shark of the tropics; what but their smooth, flaky whiteness makes them the transcendent horrors they are? That ghastly whiteness it is which imparts such an abhorrent mildness, even more loathsome than terrific, to the dumb gloating of their aspect. So that not the fierce-fanged tiger in his heraldic coat can so stagger courage as the white-shrouded bear or shark.[4] Es esta alusiva cualidad lo que causa que la idea de blancura, si se separa de asociaciones más benignas y se une con cualquier objeto que en sí mismo sea terrible, eleve ese terror hasta los últimos límites. Testigo, el oso blanco de los Polos, y el tiburón blanco de los trópicos: ¿qué, sino su blancura suave y en copos, les hace ser esos horrores trascendentales que son ? Esa blancura fantasmal es lo que comunica tal suavidad horrenda, aún más' repugnante que aterradora, al mudo goce maligno de su aspecto. Así que ni el tigre de fieras garras, con su manto heráldico, puede estremecer el valor tanto como el oso o el tiburón de blanco sudario.
[4]With reference to the Polar bear, it may possibly be urged by him who would fain go still deeper into this matter, that it is not the whiteness, separately regarded, which heightens the intolerable hideousness of that brute; for, analysed, that heightened hideousness, it might be said, only rises from the circumstance, that the irresponsible ferociousness of the creature stands invested in the fleece of celestial innocence and love; and hence, by bringing together two such opposite emotions in our minds, the Polar bear frightens us with so unnatural a contrast. But even assuming all this to be true; yet, were it not for the whiteness, you would not have that intensified terror.
As for the white shark, the white gliding ghostliness of repose in that creature, when beheld in his ordinary moods, strangely tallies with the same quality in the Polar quadruped. This peculiarity is most vividly hit by the French in the name they bestow upon that fish. The Romish mass for the dead begins with “Requiem eternam” (eternal rest), whence Requiem denominating the mass itself, and any other funeral music. Now, in allusion to the white, silent stillness of death in this shark, and the mild deadliness of his habits, the French call him Requin.
Bethink thee of the albatross, whence come those clouds of spiritual wonderment and pale dread, in which that white phantom sails in all imaginations? Not Coleridge first threw that spell; but God’s great, unflattering laureate, Nature.[5] Acuérdate del albatros: ¿de dónde vienen esas nubes de asombro espiritual y terror pálido en que ese blanco fantasma navega por toda imaginación ? No fue Coleridge el primero en lanzar ese hechizo; sino el gran poeta laureado de Dios, la Naturaleza sin lisonja.
[5]I remember the first albatross I ever saw. It was during a prolonged gale, in waters hard upon the Antarctic seas. From my forenoon watch below, I ascended to the overclouded deck; and there, dashed upon the main hatches, I saw a regal, feathery thing of unspotted whiteness, and with a hooked, Roman bill sublime. At intervals, it arched forth its vast archangel wings, as if to embrace some holy ark. Wondrous flutterings and throbbings shook it. Though bodily unharmed, it uttered cries, as some king’s ghost in supernatural distress. Through its inexpressible, strange eyes, methought I peeped to secrets which took hold of God. As Abraham before the angels, I bowed myself; the white thing was so white, its wings so wide, and in those for ever exiled waters, I had lost the miserable warping memories of traditions and of towns. Long I gazed at that prodigy of plumage. I cannot tell, can only hint, the things that darted through me then. But at last I awoke; and turning, asked a sailor what bird was this. A goney, he replied. Goney! never had heard that name before; is it conceivable that this glorious thing is utterly unknown to men ashore! never! But some time after, I learned that goney was some seaman’s name for albatross. So that by no possibility could Coleridge’s wild Rhyme have had aught to do with those mystical impressions which were mine, when I saw that bird upon our deck. For neither had I then read the Rhyme, nor knew the bird to be an albatross. Yet, in saying this, I do but indirectly burnish a little brighter the noble merit of the poem and the poet.
I assert, then, that in the wondrous bodily whiteness of the bird chiefly lurks the secret of the spell; a truth the more evinced in this, that by a solecism of terms there are birds called grey albatrosses; and these I have frequently seen, but never with such emotions as when I beheld the Antarctic fowl.
But how had the mystic thing been caught? Whisper it not, and I will tell; with a treacherous hook and line, as the fowl floated on the sea. At last the Captain made a postman of it; tying a lettered, leathern tally round its neck, with the ship’s time and place; and then letting it escape. But I doubt not, that leathern tally, meant for man, was taken off in Heaven, when the white fowl flew to join the wing-folding, the invoking, and adoring cherubim!
Most famous in our Western annals and Indian traditions is that of the White Steed of the Prairies; a magnificent milk-white charger, large-eyed, small-headed, bluff-chested, and with the dignity of a thousand monarchs in his lofty, overscorning carriage. He was the elected Xerxes of vast herds of wild horses, whose pastures in those days were only fenced by the Rocky Mountains and the Alleghanies. At their flaming head he westward trooped it like that chosen star which every evening leads on the hosts of light. The flashing cascade of his mane, the curving comet of his tail, invested him with housings more resplendent than gold and silver-beaters could have furnished him. A most imperial and archangelical apparition of that unfallen, western world, which to the eyes of the old trappers and hunters revived the glories of those primeval times when Adam walked majestic as a god, bluff-browed and fearless as this mighty steed. Whether marching amid his aides and marshals in the van of countless cohorts that endlessly streamed it over the plains, like an Ohio; or whether with his circumambient subjects browsing all around at the horizon, the White Steed gallopingly reviewed them with warm nostrils reddening through his cool milkiness; in whatever aspect he presented himself, always to the bravest Indians he was the object of trembling reverence and awe. Nor can it be questioned from what stands on legendary record of this noble horse, that it was his spiritual whiteness chiefly, which so clothed him with divineness; and that this divineness had that in it which, though commanding worship, at the same time enforced a certain nameless terror. En nuestros anales del Oeste y entre las tradiciones indias, es famosísima la del Corcel Blanco de las Praderas: un magnífico caballo de blanco lácteo, de grandes ojos, cabeza pequeña y ancho pecho, y con la dignidad de mil monarcas en su altanero y super despectivo andar. El fue el Jerjes elegido de vastas manadas de caballos salvajes, cuyos pastos, en aquellos días, estaban sólo cercados por las Montañas Rocosas y los Alleghanies. A la cabeza dé ellos, llameante, llevó al oeste su tropel como esa estrella elegida que todas las tardes hace entrar las huestes de la luz. La centelleante cascada de su melena, la cometa curva de su cola, le revestían de gualdrapas más resplandecientes que las que podían haberle proporcionado orfebres y plateros; una imperial y arcangélica aparición de ese mundo del oeste, como anterior a la caída, que ante los ojos de los viejos tramperos y cazadores revivía las glorias de aquellos tiempos prístinos en que Adán caminaba majestuoso como un dios, con ancha frente y sin temor, igual que este poderoso corcel. Bien fuera marchando entre sus ayudantes y mariscales en la vanguardia de innumerables cohortes que se desbordaban sin fin por las llanuras, como un Ohio; o bien mientras sus súbditos circundantes ramoneaban a todo su alrededor hasta el horizonte, el Corcel Blanco les pasaba revista al galope con las cálidas aletas de la nariz enrojeciendo a través de su frío color lácteo; en cualquier aspecto que se presentara, siempre era objeto de reverencia temblorosa y de temor para los indios más valientes. Y no se puede poner en duda, por lo que se halla en el relato legendario de este noble caballo, que era sobre todo su blancura espiritual lo que así le revestía de divinidad; y que esa divinidad llevaba en sí que, aunque imponiendo adoración, al mismo tiempo producía cierto terror sin nombre.
But there are other instances where this whiteness loses all that accessory and strange glory which invests it in the White Steed and Albatross. Pero hay otros ejemplos en que la blancura pierde toda esa gloria accesoria y extraña que le reviste en el Corcel Blanco y el Albatros.
What is it that in the Albino man so peculiarly repels and often shocks the eye, as that sometimes he is loathed by his own kith and kin! It is that whiteness which invests him, a thing expressed by the name he bears. The Albino is as well made as other men — has no substantive deformity — and yet this mere aspect of all-pervading whiteness makes him more strangely hideous than the ugliest abortion. Why should this be so? ¿Qué es lo que en el hombre albino repele tan peculiarmente y a menudo hiere la mirada, hasta el punto de que a veces repugna a su propia parentela ? Es la blancura que le reviste, algo expresado por el nombre que lleva. El albino está tan bien hecho como otros hombres, no tiene deformidad sustancial, y, sin embargo, el mero aspecto de blancura que todo lo invade lo hace más extrañamente horrible que el más feo aborto. ¿Por qué ha de ser así ?
Nor, in quite other aspects, does Nature in her least palpable but not the less malicious agencies, fail to enlist among her forces this crowning attribute of the terrible. From its snowy aspect, the gauntleted ghost of the Southern Seas has been denominated the White Squall. Nor, in some historic instances, has the art of human malice omitted so potent an auxiliary. How wildly it heightens the effect of that passage in Froissart, when, masked in the snowy symbol of their faction, the desperate White Hoods of Ghent murder their bailiff in the market-place! Ni, en otros aspectos, deja la naturaleza de alistar entre sus fuerzas, con agentes menos palpables, pero no menos maliciosos, este atributo coronador de lo terrible. Por su aspecto níveo, el desafiador fantasma de los mares del Sur se ha denominado Chubasco Blanco. Y en algunos ejemplos históricos, el arte de la malicia humana no ha omitido a tan poderoso auxiliar. ¡Qué desatadamente realza el efecto de aquel pasaje de Froissart en que, enmascarados con el níveo símbolo de su fracción, los Encapuchados Blancos de Gante asesinan a su bailío en la plaza mayor !
Nor, in some things, does the common, hereditary experience of all mankind fail to bear witness to the supernaturalism of this hue. It cannot well be doubted, that the one visible quality in the aspect of the dead which most appals the gazer, is the marble pallor lingering there; as if indeed that pallor were as much like the badge of consternation in the other world, as of mortal trepidation here. And from that pallor of the dead, we borrow the expressive hue of the shroud in which we wrap them. Nor even in our superstitions do we fail to throw the same snowy mantle round our phantoms; all ghosts rising in a milk-white fog — Yea, while these terrors seize us, let us add, that even the king of terrors, when personified by the evangelist, rides on his pallid horse. Y, en ciertas cosas, la experiencia común y hereditaria de toda la humanidad no deja de rendir testimonio de la condición sobrenatural de este color. No se puede dudar de que la cualidad visible del aspecto de los muertos que más horroriza al observador, es la palidez marmórea que queda en ellos; como si, en efecto, esa palidez fuera la divisa de la consternación en el otro mundo, igual que aquí lo es de la trepidación mortal. Y de esa palidez de los muertos tomamos el expresivo color del sudario en que los envolvemos. Ni siquiera en nuestras supersticiones dejamos de poner el mismo manto níveo en torno a nuestros fantasmas: todos los espectros se elevan en una niebla de blancura láctea... Sí, mientras nos invaden esos terrores, añadamos que hasta el rey de los terrores, al ser personificado por el Evangelista, cabalga en un caballo pálido.
Therefore, in his other moods, symbolize whatever grand or gracious thing he will by whiteness, no man can deny that in its profoundest idealized significance it calls up a peculiar apparition to the soul. Por tanto, aunque, en otros humores, el hombre pueda simbolizar con la blancura cualquier cosa que se le antoje, grandiosa o graciosa, no le es posible negar que en su más profundo significado idealizado evoca una peculiar aparición del alma.
But though without dissent this point be fixed, how is mortal man to account for it? To analyze it, would seem impossible. Can we, then, by the citation of some of those instances wherein this thing of whiteness — though for the time either wholly or in great part stripped of all direct associations calculated to import to it aught fearful, but nevertheless, is found to exert over us the same sorcery, however modified; — can we thus hope to light upon some chance clue to conduct us to the hidden cause we seek? Pero aunque se establezca este punto sin disensión, ¿cómo puede dar razón de ello el hombre mortal ? Analizarlo parecería imposible. ¿Acaso, a fuerza de citar algunos de esos ejemplos en que esa cosa que es la blancura -aunque por el momento despojada por completo o en gran parte de toda asociación directa capaz de comunicarle nada terrible- se encuentra, sin embargo, que ejerce en nosotros el mismo hechizo, aunque modificado de algún modo; acaso, digo, podemos así tener esperanza de iluminar alguna clave azarosa que nos lleve a la causa oculta que buscamos ?
Let us try. But in a matter like this, subtlety appeals to subtlety, and without imagination no man can follow another into these halls. And though, doubtless, some at least of the imaginative impressions about to be presented may have been shared by most men, yet few perhaps were entirely conscious of them at the time, and therefore may not be able to recall them now. Vamos a probarlo. Pero en una cuestión como ésta, la sutileza llama a la sutileza, y sin imaginación nadie puede seguir a otro por estas salas. Y aunque, sin duda, algunas por lo menos de las impresiones imaginativas que se van a presentar, quizá hayan sido compartidas por la mayor parte de los hombres, puede ser, sin embargo, que pocos se dieran cuenta por completo de ellas en aquel momento, y por consiguiente no sean capaces de evocarlas ahora.
Why to the man of untutored ideality, who happens to be but loosely acquainted with the peculiar character of the day, does the bare mention of Whitsuntide marshal in the fancy such long, dreary, speechless processions of slow-pacing pilgrims, down-cast and hooded with new-fallen snow? Or to the unread, unsophisticated Protestant of the Middle American States, why does the passing mention of a White Friar or a White Nun, evoke such an eyeless statue in the soul? ¿Por qué, para el hombre de idealización sin trabas, que no tiene acaso más que un vago conocimiento del carácter peculiar de esta fiesta, la mera mención del Domingo in albis introduce en la fantasía tan largas, silenciosas e impresionantes procesiones de peregrinos a paso lento, con los ojos bajos y encapuchados de nieve recién caída ? O, para el protestante sin lecturas ni sofisticación de los estados centrales de Norteamérica, ¿por qué la mención pasajera de un fraile blanco o una monja blanca evoca en el alma tal estatua sin ojos ?
Or what is there apart from the traditions of dungeoned warriors and kings (which will not wholly account for it) that makes the White Tower of London tell so much more strongly on the imagination of an untravelled American, than those other storied structures, its neighbors — the Byward Tower, or even the Bloody? And those sublimer towers, the White Mountains of New Hampshire, whence, in peculiar moods, comes that gigantic ghostliness over the soul at the bare mention of that name, while the thought of Virginia’s Blue Ridge is full of a soft, dewy, distant dreaminess? Or why, irrespective of all latitudes and longitudes, does the name of the White Sea exert such a spectralness over the fancy, while that of the Yellow Sea lulls us with mortal thoughts of long lacquered mild afternoons on the waves, followed by the gaudiest and yet sleepiest of sunsets? Or, to choose a wholly unsubstantial instance, purely addressed to the fancy, why, in reading the old fairy tales of Central Europe, does “the tall pale man” of the Hartz forests, whose changeless pallor unrustlingly glides through the green of the groves — why is this phantom more terrible than all the whooping imps of the Blocksburg? O ¿qué es lo que, aparte de las tradiciones de guerreros y reyes en mazmorras (lo que no sería una explicación total), hace que la Torre Blanca de Londres hable con fuerza mucho mayor a la imaginación del americano que no ha viajado, que esas otras estructuras historiadas que están al lado: la Torre Byward, y aun la Torre Sangrienta ? Y en cuanto a esas más sublimes torres, las Montañas Blancas de New Hampshire, ¿de dónde, en estados de ánimo peculiares, procede esa gigantesca espectralidad que invade el alma a la simple mención de su nombre, mientras que el recuerdo de la Cadena Azul de Virginia está lleno de una lejanía soñadora, suave y con rocío ? O ¿por qué, prescindiendo de toda latitud y longitud, el nombre del mar Blanco ejerce tal espectralidad sobre la fantasía, mientras que el del mar Amarillo nos arrulla con mortales pensamientos de largas tardes, suaves y latadas, sobre las olas, seguidas por los ocasos más gozosos y a la vez más soñolientos ? O, para elegir un ejemplo totalmente inmaterial, puramente dirigido a la fantasía, al leer, en los viejos cuentos de hadas de Europa central, sobre el « hombre alto y pálido » de los bosques del Hartz, cuya palidez inalterada se desliza sin roce por el verde de la espesura, ¿por qué este fantasma es más terrible que todos los ululantes duendes del Blocksberg ?
Nor is it, altogether, the remembrance of her cathedral-toppling earthquakes; nor the stampedoes of her frantic seas; nor the tearlessness of and skies that never rain; nor the sight of her wide field of leaning spires, wrenched cope-stones, and crosses all adroop (like canted yards of anchored fleets); and her suburban avenues of house-walls lying over upon each other, as a tossed pack of cards; — it is not these things alone which make tearless Lima, the strangest, saddest city thou can’st see. For Lima has taken the white veil; and there is a higher horror in this whiteness of her woe. Old as Pizarro, this whiteness keeps her ruins for ever new; admits not the cheerful greenness of complete decay; spreads over her broken ramparts the rigid pallor of an apoplexy that fixes its own distortions. Ni es, en conjunto, el recuerdo de sus terremotos derribando catedrales, ni las estampidas de los mares frenéticos, ni la ausencia de lágrimas en áridos cielos que jamás llueven; ni la visión del ancho campo de agujas inclinadas, bóvedas desencajadas, y cruces desplomadas (como penoles inclinados de flotas ancladas), ni sus avenidas suburbanas de paredes de casas caídas unas sobre otras, como un castillo de naipes hundido; no son sólo estas cosas las que hacen de Lima, la sin lágrimas, la ciudad más extraña y triste que puede verse. Pues Lima ha tomado el velo blanco; y hay un horror aún más alto en esa blancura de su pena. Antigua como Pizarro, esa blancura conserva sus ruinas para siempre nuevas; no deja aparecer el alegre verdor de la decadencia completa; extiende sobre sus rotos bastiones la rígida palidez de una apoplejía que inmoviliza sus propias contorsiones.
I know that, to the common apprehension, this phenomenon of whiteness is not confessed to be the prime agent in exaggerating the terror of objects otherwise terrible; nor to the unimaginative mind is there aught of terror in those appearances whose awfulness to another mind almost solely consists in this one phenomenon, especially when exhibited under any form at all approaching to muteness or universality. What I mean by these two statements may perhaps be respectively elucidated by the following examples. Sé que la comprensión corriente no confiesa que este fenómeno de la blancura sea el principal factor para exagerar el terror de los objetos que ya son terribles de otro modo; y para la mente sin imaginación no hay nada de terror en esas visiones cuyo carácter terrorífico para otra mente consiste casi solamente en ese único fenómeno, sobre todo cuando se muestran bajo alguna forma que en cierto modo se aproxime a la mudez o a la universalidad. Lo que quiero decir con estas dos afirmaciones quizá sea aclarará con los siguientes ejemplos.
First: The mariner, when drawing nigh the coasts of foreign lands, if by night he hear the roar of breakers, starts to vigilance, and feels just enough of trepidation to sharpen all his faculties; but under precisely similar circumstances, let him be called from his hammock to view his ship sailing through a midnight sea of milky whiteness — as if from encircling headlands shoals of combed white bears were swimming round him, then he feels a silent, superstitious dread; the shrouded phantom of the whitened waters is horrible to him as a real ghost; in vain the lead assures him he is still off soundings; heart and helm they both go down; he never rests till blue water is under him again. Yet where is the mariner who will tell thee, “Sir, it was not so much the fear of striking hidden rocks, as the fear of that hideous whiteness that so stirred me?” Primero: el marinero, cuando se acerca a las costas de países extranjeros, si oye de noche rugido de rompientes, se precipita a la vigilancia, y siente sólo la agitación suficiente para aguzarle todas sus facultades; pero en circunstancias exactamente semejantes, hacedle llamar de su hamaca para que observe su barco navegando a medianoche a través de un mar de blancura láctea, como si desde los promontorios cercanos vinieran manadas de peinados osos blancos a nadar a su alrededor: entonces sentirá un terror silencioso y supersticioso: el fantasma con sudario de las aguas blanqueadas es para él tan horrible como un espectro auténtico; en vano el plomo le asegurará que todavía está lejos de los bajos; se le caerán a la vez el corazón y la caña del timón, y no descansará hasta que debajo de él vuelva a ver agua azul. Pero ¿dónde está el marinero que te diga: « Capitán, lo que me agitó de ese modo no era tanto el miedo de chocar con escollos escondidos, cuanto el temor de esa horrible blancura » ?
Second: To the native Indian of Peru, the continual sight of the snowhowdahed Andes conveys naught of dread, except, perhaps, in the mere fancying of the eternal frosted desolateness reigning at such vast altitudes, and the natural conceit of what a fearfulness it would be to lose oneself in such inhuman solitude. Much the same is it with the backwoodsman of the West, who with comparative indifference views an unbounded prairie sheeted with driven snow, no shadow of tree or twig to break the fixed trance of whiteness. Not so the sailor, beholding the scenery of the Antarctic seas; where at times, by some infernal trick of legerdemain in the powers of frost and air, he, shivering and half shipwrecked, instead of rainbows speaking hope and solace to his misery, views what seems a boundless churchyard grinning upon him with its lean ice monuments and splintered crosses. Segundo: al indio nativo del Perú, la continua visión de los Andes, con la nieve encima como el baldaquino sobre un elefante, no le infunde nada de temor, excepto, quizá, en el mero fantasear sobre la eterna desolación helada que reina en tan vastas alturas, y la natural consideración de qué terror sería perderse en tan inhumana soledad. Mucho de lo mismo le ocurre al colonizador de los bosques del Oeste, que con relativa indiferencia observa una pradera ilimitada revestida de nieve extendida, sin sombra de árbol o rama que rompa el inmóvil trance de blancura. No así el marinero, al observar el escenario de los mares antárticos, donde a veces, por algún infernal juego de prestidigitación en los poderes del hielo y del aire, él, tiritando y medio naufragado, en vez de arco iris proclamando esperanza y consuelo para su miseria, observa lo que parece un ilimitado cementerio haciéndole muecas con sus descarnados monumentos de hielo y sus cruces astilladas.
But thou sayest, methinks that white-lead chapter about whiteness is but a white flag hung out from a craven soul; thou surrenderest to a hypo, Ishmael. Pero dices: « Me parece que este capítulo al albayalde sobre la blancura no es más que una bandera blanca que asoma desde un alma cobarde; te rindes a una hipocondría, Ismael ».
Tell me, why this strong young colt, foaled in some peaceful valley of Vermont, far removed from all beasts of prey — why is it that upon the sunniest day, if you but shake a fresh buffalo robe behind him, so that he cannot even see it, but only smells its wild animal muskiness — why will he start, snort, and with bursting eyes paw the ground in phrensies of affright? There is no remembrance in him of any gorings of wild creatures in his green northern home, so that the strange muskiness he smells cannot recall to him anything associated with the experience of former perils; for what knows he, this New England colt, of the black bisons of distant Oregon? Dime, este joven potrillo, parido en algún pacífico valle de Vermont, bien apartado de todo animal de presa, ¿por qué será que en el día más soleado, apenas agites detrás de él una piel fresca de búfalo, de tal modo que no la pueda ver, sino que sólo huela su salvaje olor animalesco a almizcle, por qué echa a correr, bufa, y, con ojos que estallan, patea el suelo con frenesíes de espanto ? No hay en él recuerdos de acorneamiento de criaturas salvajes en su verde patria norteña, de modo que el extraño olor almizclado que percibe no puede evocar en él nada asociado a la experiencia de peligros anteriores; pues, ¿qué sabe él, este potro de New England, de los bisontes negros del lejano Oregon ?
No; but here thou beholdest even in a dumb brute, the instinct of the knowledge of the demonism in the world. Though thousands of miles from Oregon, still when he smells that savage musk, the rending, goring bison herds are as present as to the deserted wild foal of the prairies, which this instant they may be trampling into dust. No, pero aquí observas, aun en un animal mudo, el instinto del conocimiento del demonismo que hay en el mundo. Aunque a miles de millas de Oregon, sin embargo, cuando huele ese salvaje almizcle, los acorneadores y laceradores rebaños de bisontes están tan presentes para él como para el abandonado potro salvaje de las praderas que quizá en ese momento estarán ellos pisoteando en el polvo.
Thus, then, the muffled rollings of a milky sea; the bleak rustlings of the festooned frosts of mountains; the desolate shiftings of the windrowed snows of prairies; all these, to Ishmael, are as the shaking of that buffalo robe to the frightened colt! Así pues, los sofocados balanceos de un mar lácteo; los desolados crujidos de los festoneados hielos de las montañas; los tristes desplazamientos de los niveles de las praderas, llevadas por el viento, todas estas cosas, para Ismael, son como el agitar esa piel de búfalo para el potro asustadizo.
Though neither knows where lie the nameless things of which the mystic sign gives forth such hints; yet with me, as with the colt, somewhere those things must exist. Though in many of its aspects this visible world seems formed in love, the invisible spheres were formed in fright. Aunque ni uno ni otro sabemos dónde se extienden las cosas sin nombre de que la mística señal ofrece tales sugestiones, sin embargo, para mí, como para el potro, esas cosas tienen que existir en algún sitio. Aunque en muchos de sus aspectos este mundo visible parece formado en amor, las esferas invisibles se formaron en terror.
But not yet have we solved the incantation of this whiteness, and learned why it appeals with such power to the soul; and more strange and far more portentous — why, as we have seen, it is at once the most meaning symbol of spiritual things, nay, the very veil of the Christian’s Deity; and yet should be as it is, the intensifying agent in things the most appalling to mankind. Pero todavía no hemos explicado el encantamiento de esta blancura, ni hemos descubierto por qué apela con tal poder al alma: más extraño y mucho más portentoso..., por qué, como hemos visto, es a la vez el más significativo símbolo de las cosas espirituales, e incluso el mismísimo velo de la Deidad cristiana, y, sin embargo, que tenga que ser, como es, el factor intensificador en las cosas que más horrorizan a la humanidad.
Is it that by its indefiniteness it shadows forth the heartless voids and immensities of the universe, and thus stabs us from behind with the thought of annihilation, when beholding the white depths of the milky way? Or is it, that as in essence whiteness is not so much a color as the visible absence of color; and at the same time the concrete of all colors; is it for these reasons that there is such a dumb blankness, full of meaning, in a wide landscape of snows — a colorless, all-color of atheism from which we shrink? And when we consider that other theory of the natural philosophers, that all other earthly hues — every stately or lovely emblazoning — the sweet tinges of sunset skies and woods; yea, and the gilded velvets of butterflies, and the butterfly cheeks of young girls; all these are but subtile deceits, not actually inherent in substances, but only laid on from without; so that all deified Nature absolutely paints like the harlot, whose allurements cover nothing but the charnel-house within; and when we proceed further, and consider that the mystical cosmetic which produces every one of her hues, the great principle of light, for ever remains white or colorless in itself, and if operating without medium upon matter, would touch all objects, even tulips and roses, with its own blank tinge — pondering all this, the palsied universe lies before us a leper; and like wilful travellers in Lapland, who refuse to wear colored and coloring glasses upon their eyes, so the wretched infidel gazes himself blind at the monumental white shroud that wraps all the prospect around him. And of all these things the Albino whale was the symbol. Wonder ye then at the fiery hunt? ¿Es que por su naturaleza indefinida refleja los vacíos e inmensidades sin corazón del universo, y así nos apuñala por la espalda con la idea de la aniquilación, cuando observamos las blancas honduras de la Vía Láctea ? ¿O es que, dado que, por su esencia, la blancura no es tanto un color cuanto la ausencia visible de color, y al mismo tiempo la síntesis de todos los colores, por esa razón es por lo que hay semejante vacío mudo, lleno de significado, en un ancho paisaje de nieve; un incoloro ateísmo de todos los colores, ante el que nos echamos atrás ? Y si consideramos esa otra teoría de los filósofos de la naturaleza, de que todos los demás colores terrenales -toda decoración solemne o deliciosa, los dulces tintes de los cielos y bosques del poniente; sí, y los dorados terciopelos de las mariposas, y las mejillas de mariposa de las muchachas-, todos ellos, no son sino engaños sutiles, que no pertenecen efectivamente a las sustancias, sino que sólo se les adhieren desde fuera, de tal modo que toda la naturaleza deificada se pinta como la prostituta cuyos incentivos no recubren sino el sepulcro interior; y si seguimos más allá y consideramos que el místico cosmético que produce todos sus colores, el gran principio de la luz, sigue siendo para siempre blanco o incoloro en sí mismo, y que si actuase sin un medio sobre la materia, tocaría todos los objetos, aun los tulipanes y las rosas, con su propio tinte vacío; al pensar todo esto, el universo paralizado queda tendido ante nosotros como un leproso; y, como los tercos viajeros por Laponia que rehúsan llevar en los ojos gafas coloreadas y coloreadoras, así el desdichado incrédulo mira hasta cegarse el blanco sudario monumental que envuelve toda perspectiva ante él. Y de todas estas cosas, la ballena albina era el símbolo. ¿Os asombra entonces la ferocidad de la caza ?









CHAPTER 43

CAPITULO XLII

Hark! ¡Escucha !
“HIST! Did you hear that noise, Cabaco? -¡Chist ! ¿Oyes ese ruido, Cabaco ?
It was the middle-watch: a fair moonlight; the seamen were standing in a cordon, extending from one of the fresh-water butts in the waist, to the scuttle-butt near the taffrail. In this manner, they passed the buckets to fill the scuttle-butt. Standing, for the most part, on the hallowed precincts of the quarter-deck, they were careful not to speak or rustle their feet. From hand to hand, the buckets went in the deepest silence, only broken by the occasional flap of a sail, and the steady hum of the unceasingly advancing keel. Era en la guardia de media, con hermosa luna; los marineros estaban formando cadena desde uno de los toneles de agua dulce en el combés hasta el tonel de junto al coronamiento de popa. De este modo se pasaban los cubos para llenar el tonel de popa. Como en su mayor parte estaban junto a los sagrados recintos del alcázar, tenían cuidado de no hablar ni hacer ruido con los pies. De mano en mano, los cubos pasaban en el silencio más profundo, roto sólo por el gualdrapazo ocasional de una vela y el zumbido continuo de la quilla en su incesante avance.
It was in the midst of this repose, that Archy, one of the cordon, whose post was near the after-hatches, whispered to his neighbor, a Cholo, the words above. En medio de este reposo fue cuando Archy, uno de los de la cadena, cuyo puesto estaba cerca de las escotillas de popa, susurró a su vecino, un cholo, las palabras antes mencionadas.
“Hist! did you hear that noise, Cabaco?” -¡Chist ! ¿Oyes ese ruido, Cabaco ?
“Take the bucket, will ye, Archy? what noise d’ye mean?” -Vuelve a coger el cubo, ¿quieres, Archy ? ¿Qué ruido dices ?
“There it is again — under the hatches — don’t you hear it — a cough — it sounded like a cough.” -Ahí está otra vez: debajo de las escotillas: ¿no lo oyes ? Una tos..., sonaba como una tos.
“Cough be damned! Pass along that return bucket.” -¡Qué condenada tos ni nada ! Pásame ese cubo de vuelta.
“There again — there it is! — it sounds like two or three sleepers turning over, now!” -Otra vez está ahí... ¡Ahí está ! ¡Suena como dos o tres hombres dormidos que se dieran la vuelta, ahora !
“Caramba! have done, shipmate, will ye? It’s the three soaked biscuits ye eat for supper turning over inside of ye — nothing else. Look to the bucket!” -¡Caramba ! ¿Has terminado, compañero ? Son las tres galletas mojadas que has cenado, y que te dan vueltas dentro..., nada más. ¡Mira el cubo !
“Say what ye will, shipmate; I’ve sharp ears.” -Di lo que quieras, compañero, pero tengo buen oído.
“Aye, you are the chap, ain’t ye, that heard the hum of the old Quakeress’s knitting-needles fifty miles at sea from Nantucket; you’re the chap.” -Sí, sí, tú eres aquel tipo, ¿verdad ?, el que oyó el ruido de las agujas de hacer media de la vieja cuáquera a cincuenta millas a la altura de Nantucket: ése eres tú.
“Grin away; we’ll see what turns up. Hark ye, Cabaco, there is somebody down in the after-hold that has not yet been seen on deck; and I suspect our old Mogul knows something of it too. I heard Stubb tell Flask, one morning watch, that there was something of that sort in the wind.” -Echalo a risa; ya veremos qué resulta. Escucha, Cabaco, hay alguien en la bodega de popa que todavía no se ha visto en cubierta; y sospecho que nuestro viejo mongol también sabe algo de eso. Oí que Stubb le decía a Flask, en una guardia de alba, que había algo de eso en el aire.
“Tish! the bucket!” -¡Calla !, ¡el cubo !









CHAPTER 44

CAPITULO XLIV

The Chart La carta
Had you followed Captain Ahab down into his cabin after the squall that took place on the night succeeding that wild ratification of his purpose with his crew, you would have seen him go to a locker in the transom, and bringing out a large wrinkled roll of yellowish sea charts, spread them before him on his screwed-down table. Then seating himself before it, you would have seen him intently study the various lines and shadings which there met his eye; and with slow but steady pencil trace additional courses over spaces that before were blank. At intervals, he would refer to piles of old log-books beside him, wherein were set down the seasons and places in which, on various former voyages of various ships, sperm whales had been captured or seen. Si hubierais bajado a la cabina detrás del capitán Ahab después del huracán que tuvo lugar en la noche sucesiva a aquella desatada ratificación de su propósito con su tripulación, le habríais visto ir a un cofre en el yugo, y, sacando un gran rollo arrugado de amarillentas cartas de marear, extenderlas ante él en su mesa atornillada al suelo. Luego, sentándose ante ella, le habríais visto estudiar atenta mente las diversas líneas y sombreados que se presentaban a su vista, y, con lápiz lento pero firme, trazar líneas adicionales en espacios que antes estaban vacíos. De vez en cuando, consultaba montones de viejos cuadernos de bitácora que tenía al lado, donde estaban anotados las épocas y lugares en que, en diversos viajes anteriores de varios barcos, se habían visto o capturado cachalotes.
While thus employed, the heavy pewter lamp suspended in chains over his head, continually rocked with the motion of the ship, and for ever threw shifting gleams and shadows of lines upon his wrinkled brow, till it almost seemed that while he himself was marking out lines and courses on the wrinkled charts, some invisible pencil was also tracing lines and courses upon the deeply marked chart of his forehead. Mientras así estaba ocupado, la pesada lámpara de peltre colgada de cadenas sobre su cabeza se mecía continuamente con el movimiento del barco y lanzaba destellos y sombras de líneas continuamente desplazados sobre su frente arrugada, hasta que casi pareció que, mientras él estaba trazando líneas y recorridos en las arrugadas cartas, algún lápiz invisible trazaba también líneas y recorridos en la carta, profundamente marcada, de su rostro.
But it was not this night in particular that, in the solitude of his cabin, Ahab thus pondered over his charts. Almost every night they were brought out; almost every night some pencil marks were effaced, and others were substituted. For with the charts of all four oceans before him, Ahab was threading a maze of currents and eddies, with a view to the more certain accomplishment of that monomaniac thought of his soul. Pero no fue esa noche en particular cuando Ahab caviló así en la soledad de su cabina sobre sus mapas. Casi todas las noches se sacaban; casi todas las noches de borraban algunas señales de lápiz, y se sustituían otras. Pues, con las cartas marinas de los cuatro océanos ante él, Ahab devanaba un ovillo de corrientes y remolinos, con vistas al más seguro cumplimiento de aquella idea monomaníaca de su alma.
Now, to any one not fully acquainted with the ways of the leviathans, it might seem an absurdly hopeless task thus to seek out one solitary creature in the unhooped oceans of this planet. But not so did it seem to Ahab, who knew the sets of all tides and currents; and thereby calculating the driftings of the sperm whale’s food; and, also calling to mind the regular, ascertained seasons for hunting him in particular latitudes; could arrive at reasonable surmises, almost approaching to certainties, concerning the timeliest day to be upon this or that ground in search of his prey. Ahora, para cualquiera que no estuviera plenamente familiarizado con las costumbres de los leviatanes, podría parecer una tarea absurdamente desesperanzada buscar así una sola criatura solitaria en los ilimitados océanos de este planeta. Pero no se lo parecía a Ahab, que conocía los sentidos de todas las mareas y corrientes, y calculaba con eso las derivaciones del alimento de los cachalotes, y así, teniendo en cuenta también las temporadas normales y comprobadas para cazarlos en diversas latitudes, podía llegar a hipótesis razonables, casi próximas a ser seguridades, en cuanto al día más oportuno para estar en tal o cual lugar en busca de su presa.
So assured, indeed, is the fact concerning the periodicalness of the sperm whale’s resorting to given waters, that many hunters believe that, could he be closely observed and studied throughout the world; were the logs for one voyage of the entire whale fleet carefully collated, then the migrations of the sperm whale would be found to correspond in invariability to those of the herring-shoals or the flights of swallows. On this hint, attempts have been made to construct elaborate migratory charts of the sperm whale.[6] Tan comprobado, en efecto, es el hecho de la periodicidad de la presencia del cachalote en unas aguas determinadas, que muchos cazadores creen que, si se pudiera estudiar y observar de cerca por todo el mundo, y se compararan cuidadosamente los cuadernos de bitácora de una sola campaña de toda la flota ballenera, se encontraría que las emigraciones del cachalote se parecen en lo invariable a las de los bancos de arenques o a los vuelos de las golondrinas. Con esta sugerencia, se han hecho intentos de construir complicados mapas de emigración del cachalote.'
[6]Since the above was written, the statement is happily borne out by an official circular, issued by Lieutenant Maury, of the National Observatory, Washington, April 16th, 1851. By that circular, it appears that precisely such a chart is in course of completion; and portions of it are presented in the circular. “This chart divides the ocean into districts of five degrees of latitude by five degrees of longitude; perpendicularly through each of which districts are twelve columns for the twelve months; and horizontally through each of which districts are three lines; one to show the number of days that have been spent in each month in every district, and the two others to show the number of days in which whales, sperm or right, have been seen.”
Besides, when making a passage from one feeding-ground to another, the sperm whales, guided by some infallible instinct — say, rather, secret intelligence from the Deity — mostly swim in veins, as they are called; continuing their way along a given ocean-line with such undeviating exactitude, that no ship ever sailed her course, by any chart, with one tithe of such marvellous precision. Though, in these cases, the direction taken by any one whale be straight as a surveyor’s parallel, and though the line of advance be strictly confined to its own unavoidable, straight wake, yet the arbitrary vein in which at these times he is said to swim, generally embraces some few miles in width (more or less, as the vein is presumed to expand or contract); but never exceeds the visual sweep from the whale-ship’s mast-heads, when circumspectly gliding along this magic zone. The sum is, that at particular seasons within that breadth and along that path, migrating whales may with great confidence be looked for. Además, cuando van en travesía de un lugar de pasto a otro, los cachalotes, guiados por algún instinto infalible -digamos, más bien, por alguna secreta noticia de la Divinidad-, suelen nadar en venas, como las llaman, continuando su, camino por una determinada línea del océano, con exactitud tan infalible que ningún barco ha navegado en su travesía ni con la décima parte de tan maravillosa precisión. Aunque en esos casos la dirección emprendida por un determinado cetáceo sea tan recta como la línea de un agrimensor, y aunque la línea de avance se atenga estrictamente a su propia e inevitable estela derecha, sin embargo, la arbitraria vena en que se dice que nada en esas ocasiones, generalmente abarca varias millas de anchura (más o menos, puesto que se supone que la vena se ensancha o se contrae), pero nunca excede el campo visual de los vigías del barco ballenero al deslizarse de modo circunspecto por esa zona mágica. El resultado es que, en determinadas épocas, dentro de esa anchura y a lo largo de ese camino, se pueden buscar cetáceos emigrantes con mucha confianza.
And hence not only at substantiated times, upon well known separate feeding-grounds, could Ahab hope to encounter his prey; but in crossing the widest expanses of water between those grounds he could, by his art, so place and time himself on his way, as even then not to be wholly without prospect of a meeting. Y por tanto, Ahab podía esperar encontrar su presa no sólo en momentos averiguados y en bien conocidos parajes de pasto, por separado, sino que, al cruzar las más amplias extensiones de agua entre esos parajes, podía, con sus artificios, colocarse en lugar y hora tales que no le faltaran perspectivas de encuentro.
There was a circumstance which at first sight seemed to entangle his delirious but still methodical scheme. But not so in the reality, perhaps. Though the gregarious sperm whales have their regular seasons for particular grounds, yet in general you cannot conclude that the herds which haunted such and such a latitude or longitude this year, say, will turn out to be identically the same with those that were found there the preceding season; though there are peculiar and unquestionable instances where the contrary of this has proved true. In general, the same remark, only within a less wide limit, applies to the solitaries and hermits among the matured, aged sperm whales. So that though Moby Dick had in a former year been seen, for example, on what is called the Seychelle ground in the Indian ocean, or Volcano Bay on the Japanese Coast; yet it did not follow that were the Pequod to visit either of those spots at any subsequent corresponding season, she would infallibly encounter him there. So, too, with some other feeding-grounds, where he had at times revealed himself. But all these seemed only his casual stopping-places and ocean-inns, so to speak, not his places of prolonged abode. And where Ahab’s chances of accomplishing his object have hitherto been spoken of, allusion has only been made to whatever way-side, antecedent, extra prospects were his, ere a particular set time or place were attained, when all possibilities would become probabilities, and, as Ahab fondly thought, every possibility the next thing to a certainty. That particular set time and place were conjoined in the one technical phrase — the Season-on-the-Line. For there and then, for several consecutive years, Moby Dick had been periodically descried, lingering in those waters for awhile, as the sun, in its annual round, loiters for a predicted interval in any one sign of the Zodiac. There it was, too, that most of the deadly encounters with the white whale had taken place; there the waves were storied with his deeds; there also was that tragic spot where the monomaniac old man had found the awful motive to his vengeance. But in the cautious comprehensiveness and unloitering vigilance with which Ahab threw his brooding soul into this unfaltering hunt, he would not permit himself to rest all his hopes upon the one crowning fact above mentioned, however flattering it might be to those hopes; nor in the sleeplessness of his vow could he so tranquillize his unquiet heart as to postpone all intervening quest. Había una circunstancia que a primera vista parecía enredar su proyecto, delirante pero metódico; por más que quizá no era así en la realidad. Aunque los gregarios cachalotes tienen sus épocas regulares para determinados parajes, en general no se puede deducir que las manadas que se hicieron visibles, digamos, en tal o cual latitud o longitud este año, resultarán ser exactamente las mismas que se encontraron la época precedente, por más que haya ejemplos peculiares e indiscutibles en que ha resultado cierto lo contrario de esto. En general, esta misma observación se aplica, sólo que en límites menos amplios, a los ejemplares solitarios y eremíticos que hay entre los cachalotes maduros y envejecidos. De modo que, aunque se había visto a Moby Dick en un antro anterior, por ejemplo, en lo que se llama el paraje de las Seychelles, en el océano índico, o en Volcano Bay, por las costas de Japón, no se infería, sin embargo, que si el Pequod visitaba uno de esos lugares en alguna época posterior correspondiente, le encontraría allí sin falta. Y lo mismo ocurría con otros parajes de pasto donde se había revelado a veces. Pero todos ésos parecían sólo sus lugares de detención casual, sus posadas marinas, por decirlo así, no sus lugares de residencia prolongada. Y al hablar hasta ahora de las probabilidades de Ahab de alcanzar su objetivo, se ha hecho alusión a qué otras perspectivas secundarias, antecedentes o extraordinarias, podía tener, antes de alcanzar un determinado momento o lugar, en que todas las posibilidades se convertirían en probabilidades, y, según pensaba Ahab con delicia, toda probabilidad se haría lo más cercano posible a una certidumbre. Ese tiempo y ese lugar determinados se conjugaban en una sola expresión técnica: la temporada del ecuador. Pues allí y entonces, durante varios años seguidos, se había señalado periódicamente a Moby Dick, permaneciendo durante algún tiempo en esas aguas, mientras el sol, en su giro anual, se demora durante un intervalo predeterminado en un signo del zodíaco. Allí era también donde habían tenido lugar la mayor parte de los encuentros mortales con la ballena blanca; allí las olas estaban ilustradas con la historia de sus gestas; allí también estaba aquel trágico lugar donde el monomaniático viejo había encontrado el horrendo motivo de su venganza. Pero con la cauta amplitud e incesante vigilancia con que Ahab había lanzado su alma meditativa a esa persecución incansable, no se permitía descansar todas sus esperanzas en ese único hecho cimero antes mencionado, por más lisonjero que pudiera ser para esas esperanzas, ni, en la vigilia continua de su voto, podía tranquilizar su corazón inquieto aplazando toda búsqueda por el momento.
Now, the Pequod had sailed from Nantucket at the very beginning of the Season-on-the-Line. No possible endeavor then could enable her commander to make the great passage southwards, double Cape Horn, and then running down sixty degrees of latitude arrive in the equatorial Pacific in time to cruise there. Therefore, he must wait for the next ensuing season. Yet the premature hour of the Pequod’s sailing had, perhaps, been correctly selected by Ahab, with a view to this very complexion of things. Because, an interval of three hundred and sixty-five days and nights was before him; an interval which, instead of impatiently enduring ashore, he would spend in a miscellaneous hunt; if by chance the White Whale, spending his vacation in seas far remote from his periodical feeding-grounds, should turn up his wrinkled brow off the Persian Gulf, or in the Bengal Bay, or China Seas, or in any other waters haunted by his race. So that Monsoons, Pampas, Nor-Westers, Harmattans, Traders; any wind but the Levanter and Simoon, might blow Moby Dick into the devious zig-zag world-circle of the Pequod’s circumnavigating wake. Ahora, el Pequod había zarpado de Nantucket, en el comienzo mismo de la temporada en el ecuador. Ningún esfuerzo posible, entonces, permitiría a su capitán recorrer la gran travesía al sur, doblar el cabo de Hornos, y luego desandar sesenta grados de latitud para llegar al Pacífico ecuatorial a tiempo de realizar allí su campaña. Por tanto, debía aguardar a la temporada siguiente. Pero el prematuro momento de zarpar el Pequod quizá estaba correctamente elegido por Ahab con vistas a su consecución del asunto. Porque tenía por delante un intervalo de trescientos sesenta y cinco días y noches, intervalo que, en vez de soportar con impaciencia en tierra, ocuparía en persecución variada, si por casualidad la ballena blanca, pasando sus vacaciones en mares muy remotos de sus periódicos parajes de pastos, sacaba su arrugada frente en el golfo Pérsico, en la bahía de Bengala, en los mares de la China, o en cualquier otro mar frecuentado por su raza. Así que monzones, vientos pamperos, noroeste, harmattans, o alisios; todos los vientos, menos el levante y el simún, podían impulsar a Moby Dick al tortuoso círculo en zigzag, alrededor del mundo, de la estela circunnavegadora del Pequod.
But granting all this; yet, regarded discreetly and coolly, seems it not but a mad idea, this; that in the broad boundless ocean, one solitary whale, even if encountered, should be thought capable of individual recognition from his hunter, even as a white-bearded Mufti in the thronged thoroughfares of Constantinople? Yes. For the peculiar snow-white brow of Moby Dick, and his snow-white hump, could not but be unmistakable. And have I not tallied the whale, Ahab would mutter to himself, as after poring over his charts till long after midnight he would throw himself back in reveries — tallied him, and shall he escape? His broad fins are bored, and scalloped out like a lost sheep’s are! And here, his mad mind would run on in a breathless race; till a weariness and faintness of pondering came over him! and in the open air of the deck he would seek to recover his strength. Ah, God! what trances of torments does that man endure who is consumed with one unachieved revengeful desire. He sleeps with clenched hands; and wakes with his own bloody nails in his palms. Pero, admitido todo esto, sin embargo, y considerándolo de modo discreto y en frío, ¿no parecía una idea loca ésta: que en el amplio océano sin límites una ballena solitaria, aun encontrada, se considerase susceptible de reconocimiento individual por su cazador, lo mismo que si fuera un muftí de barba blanca por las atestadas encrucijadas de Constantinopla ? Sí. Pues la peculiar frente nívea de Moby Dick, y su joroba nívea, no podían menos de ser inconfundibles. « ¿Y no he, marcado a la ballena -murmuraba para sí Ahab, cuando, tras de escudriñar sus cartas hasta mucho después de medianoche, se dejaba caer en ensueños-, no la he marcado ? ¿Acaso se me va a escapar ? ¡Sus anchas aletas están perforadas y festoneadas como la oreja de una oveja perdida ! » Y aquí su mente loca se lanzaba a una carrera sin aliento, hasta que le invadía una fatiga y un desmayo de cavilar, y trataba de recobrar sus fuerzas al aire libre, en cubierta. ¡Ah, Dios !, ¡qué trances de tormento soporta el hombre que se consume con un único deseo incumplido de venganza ! Duerme con las manos apretadas, y despierta con sus propias uñas ensangrentadas en las palmas.
Often, when forced from his hammock by exhausting and intolerably vivid dreams of the night, which, resuming his own intense thoughts through the day, carried them on amid a clashing of phrensies, and whirled them round and round and round in his blazing brain, till the very throbbing of his life-spot became insufferable anguish; and when, as was sometimes the case, these spiritual throes in him heaved his being up from its base, and a chasm seemed opening in him, from which forked flames and lightnings shot up, and accursed fiends beckoned him to leap down among them; when this hell in himself yawned beneath him, a wild cry would be heard through the ship; and with glaring eyes Ahab would burst from his state room, as though escaping from a bed that was on fire. Yet these, perhaps, instead of being the unsuppressable symptoms of some latent weakness, or fright at his own resolve, were but the plainest tokens of its intensity. For, at such times, crazy Ahab, the scheming, unappeasedly steadfast hunter of the white whale; this Ahab that had gone to his hammock, was not the agent that so caused him to burst from it in horror again. The latter was the eternal, living principle or soul in him; and in sleep, being for the time dissociated from the characterizing mind, which at other times employed it for its outer vehicle or agent, it spontaneously sought escape from the scorching contiguity of the frantic thing, of which, for the time, it was no longer an integral. But as the mind does not exist unless leagued with the soul, therefore it must have been that, in Ahab’s case, yielding up all his thoughts and fancies to his one supreme purpose; that purpose, by its own sheer inveteracy of will, forced itself against gods and devils into a kind of self-assumed, independent being of its own. Nay, could grimly live and burn, while the common vitality to which it was conjoined, fled horror-stricken from the unbidden and unfathered birth. Therefore, the tormented spirit that glared out of bodily eyes, when what seemed Ahab rushed from his room, was for the time but a vacated thing, a formless somnambulistic being, a ray of living light, to be sure, but without an object to color, and therefore a blankness in itself. God help thee, old man, thy thoughts have created a creature in thee; and he whose intense thinking thus makes him a Prometheus; a vulture feeds upon that heart for ever; that vulture the very creature he creates. A menudo, cuando le sacaban a la fuerza de su hamaca sueños nocturnos agotadores e intolerablemente vívidos, que, volviendo a tomar sus más intensos pensamientos de a lo largo del día, los llevaban adelante entre un entrechocarse de frenesíes, dándoles vueltas como un torbellino en su cerebro llameante, hasta que el mismo latir de su centro vital se le convertía en angustia insufrible; y cuando, como ocurría a veces, estos sobresaltos espirituales le elevaban en todo su ser desde su base, y parecía abrirse en él un abismo desde el que subían disparadas llamas bifurcadas y relámpagos, y demonios malditos le incitaban a dejarse caer entre ellos; cuando ese infierno de su interior se abría como un bostezo debajo de él, se oía un grito salvaje por el barco, y Ahab salía con ojos centelleantes de su cabina, como escapándose de una cama en llamas. Pero estas cosas, quizá en vez de ser los síntomas incontenibles de alguna debilidad latente, o de miedo ante su propia resolución, no eran sino los síntomas más evidentes de su intensidad. Pues, en tales momentos, el loco Ahab, el planeador, el perseguidor inexorablemente constante de la ballena blanca, este Ahab que se había acostado en la hamaca, no era el mismo agente que le hacía volver así a salir de ella con horror. Este era el eterno principio vivo, el alma que había en él; y en el sueño, al quedar por algún tiempo disociado de la mente caracterizadora, que en otras ocasiones lo empleaba como su vehículo o agente exterior, buscaba escape espontáneamente de la abrasadora contigüidad de aquella cosa frenética de que, por el momento, ya no era parte integrante. Pero dado que la mente no existe a no ser ligada al alma, por tanto, en el caso de Ahab debía de ser que, al entregar todos sus pensamientos y fantasías a su único propósito supremo, ese propósito, por su misma y estricta obstinación de volumen, se obligaba a sí mismo a ponerse contra dioses y demonios, en una especie de entidad propia, independiente y asumida por él mismo. Más aún, podía vivir y arder sobriamente, mientras la vitalidad común, con que estaba conjugada, huía aterrorizada de aquel nacimiento espontáneo y sin paternidad. Por tanto, el atormentado espíritu, que salía centelleando de sus ojos corporales, cuando lo que parecía Ahab se precipitaba fuera de su cuarto, no era por el momento sino una cosa vacía, una entidad sonámbula y sin forma, un rayo de luz, viviente, ciertamente, pero sin objeto que colorear, y por consiguiente, un vacío en sí mismo. Dios te ayude, viejo; tus pensamientos han creado en ti una criatura; y cuando alguien se hace un Prometeo con su intenso pensar, un buitre se alimenta de su corazón para siempre, y ese buitre es la propia criatura que él crea.









CHAPTER 45

CAPITULO XLV

The Affidavit El testimonio
So far as what there may be of a narrative in this book; and, indeed, as indirectly touching one or two very interesting and curious particulars in the habits of sperm whales, the foregoing chapter, in its earlier part, is as important a one as will be found in this volume; but the leading matter of it requires to be still further and more familiarly enlarged upon, in order to be adequately understood, and moreover to take away any incredulity which a profound ignorance of the entire subject may induce in some minds, as to the natural verity of the main points of this affair. Para lo que pueda tener de novela este libro, y, desde luego, en cuanto se refiere indirectamente a una o dos curiosas e interesantes particularidades de las costumbres de los cachalotes, el capítulo precedente, en su parte inicial, es tan importante como cualquier otro que se encuentre en este volumen, pero su materia básica requiere todavía que nos extendamos y nos familiaricemos más con ella, para que se entienda adecuadamente, y además para eliminar cualquier incredulidad que la profunda ignorancia de todo el asunto pueda producir en algunas mentes, en cuanto a la verdad natural de los principales puntos de esta cuestión.
I care not to perform this part of my task methodically; but shall be content to produce the desired impression by separate citations of items, practically or reliably known to me as a whaleman; and from these citations, I take it — the conclusion aimed at will naturally follow of itself. No me importa ser meticuloso en la realización de esta parte de mi tarea, pero me contentaré con producir la impresión deseada mediante citas separadas de partidas que, como balleneros, sé que son reales y fidedignas; y de esas citas, entiendo que se seguirá naturalmente y por sí misma la conclusión a que apunto con mi intención.
First: I have personally known three instances where a whale, after receiving a harpoon, has effected a complete escape; and, after an interval (in one instance of three years), has been again struck by the same hand, and slain; when the two irons, both marked by the same private cypher, have been taken from the body. In the instance where three years intervened between the flinging of the two harpoons; and I think it may have been something more than that; the man who darted them happening, in the interval, to go in a trading ship on a voyage to Africa, went ashore there, joined a discovery party, and penetrated far into the interior, where he travelled for a period of nearly two years, often endangered by serpents, savages, tigers, poisonous miasmas, with all the other common perils incident to wandering in the heart of unknown regions. Meanwhile, the whale he had struck must also have been on its travels; no doubt it had thrice circumnavigated the globe, brushing with its flanks all the coasts of Africa; but to no purpose. This man and this whale again came together, and the one vanquished the other. I say I, myself, have known three instances similar to this; that is in two of them I saw the whales struck; and, upon the second attack, saw the two irons with the respective marks cut in them, afterwards taken from the dead fish. In the three-year instance, it so fell out that I was in the boat both times, first and last, and the last time distinctly recognized a peculiar sort of huge mole under the whale’s eye, which I had observed there three years previous. I say three years, but I am pretty sure it was more than that. Here are three instances, then, which I personally know the truth of; but I have heard of many other instances from persons whose veracity in the matter there is no good ground to impeach. Primero: he conocido personalmente tres casos en que una ballena, después de recibir un arpón, ha realizado un escape completo; y, tras un intervalo (en un caso, de tres años), ha vuelto a ser herida por la misma mano, y muerta, y entonces se sacaron del cuerpo los dos hierros, ambos marcados con la misma marca personal. En el caso en que transcurrieron tres años entre el lanzamiento de los dos arpones -y creo que quizá fuera algo más que eso-, el hombre que los disparó en ese intervalo tuvo ocasión de ir a Africa en un barco mercante, bajando allí a tierra, uniéndose a una expedición de descubrimiento y penetrando mucho por el interior, donde viajó durante casi dos años, a menudo puesto en peligro por serpientes, salvajes, tigres, miasmas venenosos, y todos los demás peligros corrientes que acompañan a un recorrido por el corazón de regiones desconocidas. Mientras tanto, la ballena que él había herido debía haber estado también viajando; sin duda, habría dado tres vueltas al globo, rozando con sus flancos todas las costas de Africa, pero sin consecuencias. Ese hombre y esa ballena volvieron a reunirse, y el uno venció a la otra. Digo que yo mismo he conocido tres casos semejantes a éste: esto es, en dos de ellos he visto herir a la ballena, y en el segundo ataque, vi los dos hierros, con las respectivas señales grabadas en ellos, que se sacaron del pez muerto. En el caso de los tres años, ocurrió que yo estaba en la lancha ambas veces, la primera y la última, y la última vez reconocí claramente una peculiar especie de enorme lunar bajo el ojo de la ballena, que había observado tres años antes. Digo tres años, pero estoy casi seguro de que fue más que eso. Aquí hay tres casos, pues, cuya verdad conozco personalmente, pero he oído otros muchos casos de personas cuya veracidad en el asunto no hay buenas razones para poner en tela de juicio.
Secondly: It is well known in the Sperm Whale Fishery, however ignorant the world ashore may be of it, that there have been several memorable historical instances where a particular whale in the ocean has been at distant times and places popularly cognisable. Why such a whale became thus marked was not altogether and originally owing to his bodily peculiarities as distinguished from other whales; for however peculiar in that respect any chance whale may be, they soon put an end to his peculiarities by killing him, and boiling him down into a peculiarly valuable oil. No: the reason was this: that from the fatal experiences of the fishery there hung a terrible prestige of perilousness about such a whale as there did about Rinaldo Rinaldini, insomuch that most fishermen were content to recognise him by merely touching their tarpaulins when he would be discovered lounging by them on the sea, without seeking to cultivate a more intimate acquaintance. Like some poor devils ashore that happen to known an irascible great man, they make distant unobtrusive salutations to him in the street, lest if they pursued the acquaintance further, they might receive a summary thump for their presumption. En segundo lugar: es bien sabido en la pesca de cachalotes, por muy ignorante de ello que pueda estar el mundo de tierra firme, que ha habido varios memorables casos históricos en que una determinada ballena del océano se ha hecho popularmente reconocible en lugares y momentos distantes. La razón de que una ballena fuese así señalada no era debido de modo total y absoluto a sus peculiaridades corporales, en cuanto diferentes de otras ballenas; pues por muy peculiar que pueda ser en ese aspecto una ballena cualquiera, pronto se pone fin a esas peculiaridades matándola, y concretándola en un aceite peculiarmente valioso. No; la razón era ésta: que, por las experiencias mortales de la pesca, pendía tan terrible prestigio de peligrosidad sobre esa ballena como sobre Rinaldo Rinaldini, hasta el punto de que la mayor parte de los pescadores se contentaban con reconocerla sólo llevándose la mano al sombrero cuando la descubrían vagando por el mar junto a ellos, sin tratar de cultivar una amistad más íntima; como algunos pobres diablos de tierra firme que conocen por casualidad a un gran hombre irascible, y le hacen lejanos saludos en la calle sin estorbarle, no sea que, si llevan más allá su conocimiento, reciban un golpe sumario por su presunción.
But not only did each of these famous whales enjoy great individual celebrity — nay, you may call it an oceanwide renown; not only was he famous in life and now is immortal in forecastle stories after death, but he was admitted into all the rights, privileges, and distinctions of a name; had as much a name indeed as Cambyses or Caesar. Was it not so, O Timor Tom! thou famed leviathan, scarred like a iceberg, who so long did’st lurk in the Oriental straits of that name, whose spout was oft seen from the palmy beach of Ombay? Was it not so, O New Zealand Jack! thou terror of all cruisers that crossed their wakes in the vicinity of the Tattoo Land? Was it not so, O Morquan! King of Japan, whose lofty jet they say at times assumed the semblance of a snow-white cross against the sky? Was it not so, O Don Miguel! thou Chilian whale, marked like an old tortoise with mystic hieroglyphics upon the back! In plain prose, here are four whales as well known to the students of Cetacean History as Marius or Sylla to the classic scholar. Pero no sólo gozaba cada una de esas famosas ballenas de gran celebridad individual, que, mejor dicho, se podría llamar renombre oceánico; no sólo era cada una de ellas famosa en vida, y ahora es inmortal tras de su muerte, en los relatos del castillo de proa, sino que se la admitía a todos los derechos, privilegios y distinciones de un nombre, y tenía en efecto tanto nombre como Cambises o César. ¿No fue así, oh, Tom de Timor, tú, el famoso leviatán, mellado como un iceberg, que durante tanto tiempo acechaste en los estrechos orientales de ese nombre, y cuyo chorro se vio a menudo desde la playa de palmeras de Ombay ? ¿No fue así, Jack de Nueva Zelanda, tú, el terror de todos los navíos que trazaban sus estelas en la vecindad de la Tierra Tatuada ? ¿No fue así, oh, Morquan, rey del Japón, cuyo poderoso chorro dicen que a veces tomaba semejanza de una cruz nívea contra el cielo ? ¿No fue así, oh, Don Miguel, el cetáceo chileno, marcado como una tortuga vieja con jeroglíficos místicos en el lomo ? En sencilla prosa, aquí hay cuatro ballenas conocidas para los estudiosos de la Historia de los Cetáceos como Mario o Sila para el erudito clásico.
But this is not all. New Zealand Tom and Don Miguel, after at various times creating great havoc among the boats of different vessels, were finally gone in quest of, systematically hunted out, chased and killed by valiant whaling captains, who heaved up their anchors with that express object as much in view, as in setting out through the Narragansett Woods, Captain Butler of old had it in his mind to capture that notorious murderous savage Annawon, the headmost warrior of the Indian King Philip. Pero eso no es todo. Tom de Nueva Zelanda y don Miguel, después de producir en diversas ocasiones gran agitación entre las lanchas de diversos barcos, fueron al fin buscados, perseguidos sistemáticamente, cazados y muertos por valientes capitanes balleneros, que levaron anclas con ese objeto determinado tan a la vista como, al ponerse en marcha a través de los bosques de Narragansett, el antiguo capitán Butler llevaba la intención de capturar al famoso asesino salvaje Annawon, el principal guerrero del rey indio Felipe.
I do not know where I can find a better place than just here, to make mention of one or two other things, which to me seem important, as in printed form establishing in all respects the reasonableness of the whole story of the White Whale, more especially the catastrophe. For this is one of those disheartening instances where truth requires full as much bolstering as error. So ignorant are most landsmen of some of the plainest and most palpable wonders of the world, that without some hints touching the plain facts, historical and otherwise, of the fishery, they might scout at Moby Dick as a monstrous fable, or still worse and more detestable, a hideous and intolerable allegory. No sé dónde encontrar un sitio mejor que aquí mismo para hacer mención de una o dos cosas que me parecen importantes, en cuanto que establecen en forma impresa, en todos los aspectos, lo razonable de' toda la historia de la ballena blanca, y más especialmente su catástrofe. Pues éste es uno de esos descorazonadores ejemplos en que la verdad requiere tanto apoyo como el error. Tan ignorantes están la mayor parte de los terrícolas sobre algunas de las más claras y palpables maravillas del mundo, que, sin algunas sugerencias en cuanto a los puros hechos, históricos o de otra especie, sobre la pesca, podrían desdeñar a Moby Dick como una fábula monstruosa, o aún algo peor y más detestable, como una alegoría horrible e intolerable.
First: Though most men have some vague flitting ideas of the general perils of the grand fishery, yet they have nothing like a fixed, vivid conception of those perils, and the frequency with which they recur. One reason perhaps is, that not one in fifty of the actual disasters and deaths by casualties in the fishery, ever finds a public record at home, however transient and immediately forgotten that record. Do you suppose that that poor fellow there, who this moment perhaps caught by the whale-line off the coast of New Guinea, is being carried down to the bottom of the sea by the sounding leviathan — do you suppose that that poor fellow’s name will appear in the newspaper obituary you will read to-morrow at your breakfast? No: because the mails are very irregular between here and New Guinea. In fact, did you ever hear what might be called regular news direct or indirect from New Guinea? Yet I will tell you that upon one particular voyage which I made to the Pacific, among many others we spoke thirty different ships, every one of which had had a death by a whale, some of them more than one, and three that had each lost a boat’s crew. For God’s sake, be economical with your lamps and candles! not a gallon you burn, but at least one d