Del sentimiento trágico de la vida -Ttragic Sense of Life >





Miguel de Unamuno

Del sentimiento trágico de la vida



-- VI -- EN EL FONDO DEL ABISMO

VI. IN THE DEPTHS OF THE ABYSS

Parce unicae spei totius orbis.
(TERTULLIANUS, Adversus Marcionem, 5.
Ni, pues, el anhelo vital de inmortalidad humana halla confirmación racional, ni tampoco la razón nos da aliciente y consuelo de vida y verdadera finalidad a esta. Mas he aquí que en el fondo del abismo se encuentran la desesperación sentimental y volitiva y el escepticismo racional frente a frente, y se abrazan como hermanos. Y va a ser de este abrazo, un abrazo trágico, es decir, entrañadamente amoroso, de donde va a brotar manantial de vida, de una vida seria y terrible. El escepticismo, la incertidumbre, última posición a que llega la razón ejerciendo su análisis sobre sí misma, sobre su propia validez, es el fundamento sobre que la desesperación del sentimiento vital ha de fundar su esperanza. We have seen that the vital longing for human immortality finds no consolation in reason and that reason leaves us without incentive or consolation in life and life itself without real finality. But here, in the depths of the abyss, the despair of the heart and of the will and the scepticism of reason meet face to face and embrace like brothers. And we shall see it is from this embrace, a tragic—that is to say, an intimately loving—embrace, that the wellspring of life will flow, a life serious and terrible. Scepticism, uncertainty—the position to which reason, by practising its analysis upon itself, upon its own validity, at last arrives—is the foundation upon which the heart's despair must build up its hope.
Tuvimos que abandonar, desengañados, la posición de los que quieren hacer verdad racional y lógica del consuelo, pretendiendo probar su racionalidad, o por lo menos su no irracionalidad, y tuvimos también que abandonar la posición de los que querían hacer de la verdad racional consuelo y motivo de vida. Ni una ni otra de ambas posiciones nos satisfacía. La una riñe con nuestra razón, la otra con nuestro sentimiento. La paz entre estas dos potencias se hace imposible, y hay que vivir de su guerra. Y hacer de esta, de la guerra misma, condición de nuestra vida espiritual. Disillusioned, we had to abandon the position of those who seek to give consolation the force of rational and logical truth, pretending to prove the rationality, or at any rate the non-irrationality, of consolation; and we had to abandon likewise the position of those who seek to give rational truth the force of consolation and of a motive for life. Neither the one nor the other of these positions satisfied us. The one is at variance with our reason, the other with our feeling. These two powers can never conclude peace and we must needs live by their war. We must make of this war, of war itself, the very condition of our spiritual life.
Ni cabe aquí tampoco ese expediente repugnante y grosero que han inventado los políticos, más o menos parlamentarios, y a que llaman una fórmula de concordia, de que no resulten ni vencedores ni vencidos. No hay aquí lugar para el pasteleo. Tal vez una razón degenerada y cobarde llegase a proponer tal fórmula de arreglo, porque en rigor la razón vive de fórmulas; pero la vida, que es informulable; la vida, que vive y quiere vivir siempre, no acepta fórmulas. Su única fórmula es: o todo o nada. El sentimiento no transige con términos medios. Neither does this high debate admit of that indecent and repugnant expedient which the more or less parliamentary type of politician has devised and dubbed "a formula of agreement," the property of which is to render it impossible for either side to claim to be victorious. There is no place here for a time-serving compromise. Perhaps a degenerate and cowardly reason might bring itself to propose some such formula of agreement, for in truth reason lives by formulas; but life, which cannot be formulated, life which lives and seeks to live for ever, does not submit to formulas. Its sole formula is: all or nothing. Feeling does not compound its differences with middle terms.

Initium sapientiae timor Domini, se dijo queriendo acaso decir timor mortis,o tal vez timor vitae, que es lo mismo. Siempre resulta que el principio de la sabiduría es el temor.

Initium sapientiæ timor Domini , it is said, meaning perhaps timor mortis, or it may be, timor vitæ, which is the same thing. Always it comes about that the beginning of wisdom is a fear.
Y ese escepticismo salvador de que ahora voy a hablaros, ¿puede decirse que sea la duda? Es la duda, sí, pero es mucho más que la duda. La duda es con frecuencia una cosa muy fría, muy poco vitalizadora, y, sobre todo, una cosa algo artificiosa, especialmente desde que Descartes la rebajó al papel de método. El conflicto entre la razón y la vida es algo más que una duda. Porque la duda con facilidad se reduce a ser un elemento cómico. Is it true to say of this saving scepticism which I am now going to discuss, that it is doubt? It is doubt, yes, but it is much more than doubt. Doubt is commonly something very cold, of very little vitalizing force, and above all something rather artificial, especially since Descartes degraded it to the function of a method. The conflict between reason and life is something more than a doubt. For doubt is easily resolved into a comic element.
La duda metódica de Descartes es una duda cómica, una duda puramente teórica, provisional, es decir, la duda de uno que hace como que duda sin dudar. Y porque era una duda de estufa, el hombre que concluyó que existía de que pensaba, no aprobaba «esos humores turbulentos (brouillons) e inquietos que, no siendo llamados ni por su nacimiento ni por su fortuna al manejo de los negocios públicos, no dejan de hacer siempre en idea alguna nueva reforma», y se dolía de que pudiera haber algo de esto en su escrito. No; él, Descartes, no se propuso sino «reformar sus propios pensamientos y edificar sobre un cimiento suyo propio». Y se propuso no recibir por verdadero nada que no conociese evidentemente ser tal, y destruir todos los prejuicios e ideas recibidas para construirse de nuevo su morada intelectual. Pero «como no basta, antes de comenzar a reconstruir la casa en que se mora, abatirla y hacer provisión de materiales y arquitectos, o ejercitarse uno mismo en la arquitectura... sino que es menester haberse provisto de otra en que pueda uno alojarse cómodamente mientras trabaja», se formó una moral provisional -une morale de provision-, cuya primera ley era obedecer a las costumbres de su país, y retener constantemente la religión en que Dios le hizo la gracia de que se hubiese instruido desde su infancia, gobernándose en todo según las opiniones más moderadas. Vemos, sí, una religión provisional, y hasta un Dios provisional. Y escogía las opiniones más moderadas, por ser «las más cómodas para la práctica». Pero más vale no seguir. The methodical doubt of Descartes is a comic doubt, a doubt purely theoretical and provisional—that is to say, the doubt of a man who acts as if he doubted without really doubting. And because it was a stove-excogitated doubt, the man who deduced that he existed from the fact that he thought did not approve of "those turbulent (brouillonnes) and restless persons who, being called neither by birth nor by fortune to the management of public affairs, are perpetually devising some new reformation," and he was pained by the suspicion that there might be something of this kind in his own writings. No, he, Descartes, proposed only to "reform his own thoughts and to build upon ground that was wholly his." And he resolved not to accept anything as true when he did not recognize it clearly to be so, and to make a clean sweep of all prejudices and received ideas, to the end that he might construct his intellectual habitation anew. But "as it is not enough, before beginning to rebuild one's dwelling-house, to pull it down and to furnish materials and architects, or to study architecture oneself ... but it is also necessary to be provided with some other wherein to lodge conveniently while the work is in progress," he framed for himself a provisional ethic—une morale de provision—the first law of which was to observe the customs of his country and to keep always to the religion in which, by the grace of God, he had been instructed from his infancy, governing himself in all things according to the most moderate opinions. Yes, exactly, a provisional religion and even a provisional God! And he chose the most moderate opinions "because these are always the most convenient for practice." But it is best to proceed no further.
Esta duda cartesiana, metódica o teórica, esta duda filosófica de estufa, no es la duda, no es el escepticismo, no es la incertidumbre de que aquí os hablo, ¡no! Esta otra duda es una duda de pasión, es el eterno conflicto entre la razón y el sentimiento, la ciencia y la vida, la lógica y la biótica. Porque la ciencia destruye el concepto de personalidad, reduciéndolo a un complejo en continuo flujo de momento, es decir, destruye la base misma sentimental de la vida del espíritu, que, sin rendirse, se resuelve contra la razón. This methodical or theoretical Cartesian doubt, this philosophical doubt excogitated in a stove, is not the doubt, is not the scepticism, is not the incertitude, that I am talking about here. No! This other doubt is a passionate doubt, it is the eternal conflict between reason and feeling, science and life, logic and biotic. For science destroys the concept of personality by reducing it to a complex in continual flux from moment to moment—that is to say, it destroys the very foundation of the spiritual and emotional life, which ranges itself unyieldingly against reason.
Y esta duda no puede valerse de moral alguna de provisión, sino que tiene que fundar su moral, como vere mos, sobre el conflicto mismo, una moral de batalla, y tiene que fundar sobre sí misma la religión. Y habita una casa que está destruyendo de continuo y a la que de continuo hay que restablecer. De continuo la voluntad, quiero decir, la voluntad de no morirse nunca, la irresignación a la muerte, fragua la morada de la vida, y de continuo la razón la está abatiendo con vendavales y chaparrones. And this doubt cannot avail itself of any provisional ethic, but has to found its ethic, as we shall see, on the conflict itself, an ethic of battle, and itself has to serve as the foundation of religion. And it inhabits a house which is continually being demolished and which continually it has to rebuild. Without ceasing the will, I mean the will never to die, the spirit of unsubmissiveness to death, labours to build up the house of life, and without ceasing the keen blasts and stormy assaults of reason beat it down.
Aún hay más, y es que en el problema concreto vital que nos interesa, la razón no toma posición alguna. En rigor, hace algo peor aún que negar la inmortalidad del alma, lo cual sería una solución, y es que desconoce el problema como el deseo vital nos lo presenta. En el sentido racional y lógico del término problema, no hay tal problema. Esto de la inmortalidad del alma, de la persistencia de la conciencia individual, no es racional, cae fuera de la razón. Es como problema, y aparte de la solución que se le dé, irracional. Racionalmente carece de sentido hasta el plantearlo. Tan inconcebible es la inmoralidad del alma, como es, en rigor, su mortalidad absoluta. Para explicarnos el mundo y la existencia -y tal es la obra de la razón-, no es menester supongamos ni que es mortal ni inmortal nuestra alma. Es, pues, una irracionalidad el solo planteamiento del supuesto problema. And more than this, in the concrete vital problem that concerns us, reason takes up no position whatever. In truth, it does something worse than deny the immortality of the soul—for that at any rate would be one solution—it refuses even to recognize the problem as our vital desire presents it to us. In the rational and logical sense of the term problem, there is no such problem. This question of the immortality of the soul, of the persistence of the individual consciousness, is not rational, it falls outside reason. As a problem, and whatever solution it may receive, it is irrational. Rationally even the very propounding of the problem lacks sense. The immortality of the soul is as unconceivable as, in all strictness, is its absolute mortality. For the purpose of explaining the world and existence—and such is the task of reason—it is not necessary that we should suppose that our soul is either mortal or immortal. The mere enunciation of the problem is, therefore, an irrationality.
Oigamos al hermano Kierkegaard, que nos dice: «Donde precisamente se muestra el riesgo de la abstracción, es respecto al problema de la existencia cuya dificultad resuelve soslayándola, jactándose luego de haberlo explicado todo. Explica la inmortalidad en general, y lo hace egregiamente, identificándola con la eternidad; con la eternidad, que es esencialmente el medio del pensamiento. Pero que cada hombre singularmente existente sea inmortal, que es precisamente la dificultad, de esto no se preocupa la abstracción, no le interesa; pero la dificulad de la existencia es el interés de lo existente: al que existe le interesa infinitamente existir. El pensamiento abstracto no le sirve a mi inmortalidad sino para matarme en cuanto individuo singularmente existente, y así hacerme inmortal, poco más o menos a la manera de aquel doctor de Holberg, que con su medicina quitaba la vida al paciente, pero le quitaba también la fiebre. Cuando se considera un pensador abstracto que no quiere poner en claro y confestar la relación que hay entre su pensamiento abstracto y el hecho de que él sea existente, nos produce, por excelente y distinguido que sea, una impresión cómica, porque corre el riesgo de dejar de ser hombre. Mientras un hombre efectivo, compuesto de infinidad y de finitud, tiene su efectividad precisamente en mantener juntas esas dos y se interesa infinitamente en existir, un semejante pensador abstracto es un ser doble, un ser fanástico que vive en el puro ser de la abstracción, y a las veces la triste figura de un profesor que deja a un lado aquella esencia abstracta como deja el bastón. Cuando se lee la vida de un pensador así -cuyos escritos pueden ser excelentes-, tiembla uno ante la idea de lo que es ser hombre. Y cuando se lee en sus escritos que el pensar y el ser son una misma cosa, se piensa, pensando en su vida, que ese ser que es idéntico al pensar, no es precisamente ser hombre» (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift, capítulo 3). Let us hear what our brother Kierkegaard has to say. "The danger of abstract thought is seen precisely in respect of the problem of existence, the difficulty of which it solves by going round it, afterwards boasting that it has completely explained it. It explains immortality in general, and it does so in a remarkable way by identifying it with eternity—with the eternity which is essentially the medium of thought. But with the immortality of each individually existing man, wherein precisely the difficulty lies, abstraction does not concern itself, is not interested in it. And yet the difficulty of existence lies just in the interest of the existing being—the man who exists is infinitely interested in existing. Abstract thought besteads immortality only in order that it may kill me as an individual being with an individual existence, and so make me immortal, pretty much in the same way as that famous physician in one of Holberg's plays, whose medicine, while it took away the patient's fever, took away his life at the same time. An abstract thinker, who refuses to disclose and admit the relation that exists between his abstract thought and the fact that he is an existing being, produces a comic impression upon us, however accomplished and distinguished he may be, for he runs the risk of ceasing to be a man. While an effective man, compounded of infinitude and finitude, owes his effectiveness precisely to the conjunction of these two elements and is infinitely interested in existing, an abstract thinker, similarly compounded, is a double being, a fantastical being, who lives in the pure being of abstraction, and at times presents the sorry figure of a professor who lays aside this abstract essence as he lays aside his walking-stick. When one reads the Life of a thinker of this kind—whose writings may be excellent—one trembles at the thought of what it is to be a man. And when one reads in his writings that thinking and being are the same thing, one thinks, remembering his life, that that being, which is identical with thinking, is not precisely the same thing as being a man" (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift, chap. iii.).
¡Qué intensa pasión, es decir, qué verdad encierra esta amarga invectiva contra Hegel, prototipo del racionalista, que nos quita la fiebre quitándonos la vida, y nos promete, en vez de una inmortalidad concreta, una inmortalidad abstracta, y no concreta, el hambre de ella que nos consume! What intense passion—that is to say, what truth—there is in this bitter invective against Hegel, prototype of the rationalist!—for the rationalist takes away our fever by taking away our life, and promises us, instead of a concrete, an abstract immortality, as if the hunger for immortality that consumes us were an abstract and not a concrete hunger!
Podrá decirse, sí, que muerto el perro se acabó la rabia, y que después que me muera no me atormentará ya esta hambre de no morir, y que el miedo a la muerte, o mejor dicho, a la nada, es un miedo irracional, pero... Sí, pero... E pur si muove! Y seguirá moviéndose. ¡Como que es la fuente de todo movimiento! It may indeed be said that when once the dog is dead there is an end to the rabies, and that after I have died I shall no more be tortured by this rage of not dying, and that the fear of death, or more properly, of nothingness, is an irrational fear, but ... Yes, but ... Eppur si muove! And it will go on moving. For it is the source of all movement!
Mas no creo esté del todo en lo cierto el hermano Kierkegaard, porque el mismo pensador abstracto, o pensador de abstracciones, piensa para existir, para no dejar de existir, o tal vez piensa para olvidar que tendrá que dejar de existir. Tal es el fondo de la pasión del pensamiento abstracto. Y acaso Hegel se interesaba tan infinitamente como Kierkegaard en su propia, concreta y singular existencia, aunque para mantener el decoro profesional del filósofo del Estado lo ocultase. Exigencias del cargo. I doubt, however, whether our brother Kierkegaard is altogether in the right, for this same abstract thinker, or thinker of abstractions, thinks in order that he may exist, that he may not cease to exist, or thinks perhaps in order to forget that he will have to cease to exist. This is the root of the passion for abstract thought. And possibly Hegel was as infinitely interested as Kierkegaard in his own concrete, individual existence, although the professional decorum of the state-philosopher compelled him to conceal the fact.
La fe en la inmortalidad es irracional. Y, sin embargo, fe, vida y razón se necesitan mutuamente. Ese anhelo vial no es propiamente problema, no puede tomar estado lógico, no puede formularse en proposiciones racionalmente discutibles, pero se nos plantea, como se nos planea el hambre. Tampoco un lobo que se echa sobre su presa para devorarla, o sobre la loba para fecundarla, puede plantearse racionalmente y como problema lógico su empuje. Razón y fe son dos enemigos que no pueden sostenerse el uno sin el otro. Lo irracional pide ser racionalizado, y la razón sólo puede operar sobre lo irracional. Tienen que apoyarse uno en otro y asociarse. Pero asociarse en lucha, ya que la lucha es un modo de asociación. Faith in immortality is irrational. And, notwithstanding, faith, life, and reason have mutual need of one another. This vital longing is not properly a problem, cannot assume a logical status, cannot be formulated in propositions susceptible of rational discussion; but it announces itself in us as hunger announces itself. Neither can the wolf that throws itself with the fury of hunger upon its prey or with the fury of instinct upon the she-wolf, enunciate its impulse rationally and as a logical problem. Reason and faith are two enemies, neither of which can maintain itself without the other. The irrational demands to be rationalized and reason only can operate on the irrational. They are compelled to seek mutual support and association. But association in struggle, for struggle is a mode of association.
En el mundo de los vivientes, la lucha por la vida, the struggle for life,establece una asociación, y estrechísima, no ya entre los que se unen para combatir a otro, sino entre los que se combaten mutuamente. ¿Y hay, acaso, asociación más íntima que la que se traba entre el animal que se come a otro y este que es por él comido, entre el devorador y el devorado? Y si esto se ve claro en la lucha de los individuos entre sí, más claro se ve en la de los pueblos. La guerra ha sido siempre el más completo factor de progreso, más aún que el comercio. Por la guerra es como aprenden a conocerse y, como consecuencia de ello, a quererse vencedores y vencidos. In the world of living beings the struggle for life establishes an association, and a very close one, not only between those who unite together in combat against a common foe, but between the combatants themselves. And is there any possible association more intimate than that uniting the animal that eats another and the animal that is eaten, between the devourer and the devoured? And if this is clearly seen in the struggle between individuals, it is still more evident in the struggle between peoples. War has always been the most effective factor of progress, even more than commerce. It is through war that conquerors and conquered learn to know each other and in consequence to love each other.
Al cristianismo, a la locura de la cruz, a la fe irracional en que el Cristo había resucitado para resucitarnos, le salvó la cultura helénica racionalista, y a esta el cristianismo. Sin este, sin el cristianismo, habría sido imposible el Renacimiento; sin el Evangelio, sin san Pablo, los pueblos que habían atravesado la Edad Media no habrían comprendido ni a Platón ni a Aristóteles. Una tradición puramente religiosa. Suele discutirse si la Reforma nació como dije, del Renacimiento, o en protesta a este, y cabe decir que las dos cosas, porque el hijo nace siempre en protesta contra el padre. Dícese también que fueron los clásicos griegos redivivos 1os que volvieron a hombres como Erasmo, a san Pablo y al cristianismo primitivo, el más irracional; pero cabe retrucar diciendo que fue san Pablo, que fue la irracionalidad cristiana que sustentaba su teología católica, lo que les volvió a los clásicos. «El cristianismo es lo que ha llegado a ser -se dice- sólo por su alianza con la Antigüedad, mientras entre los copos y etíopes no es sino bufonada. El Islam se desenvolvió bajo el influjo de la cultura persa y griega, y bajo el de los turcos se ha convertido en destructora incultura». Christianity, the foolishness of the Cross, the irrational faith that Christ rose from the dead in order to raise us from the dead, was saved by the rationalistic Hellenic culture, and this in its turn was saved by Christianity. Without Christianity the Renaissance would have been impossible. Without the Gospel, without St. Paul, the peoples who had traversed the Middle Ages would have understood neither Plato nor Aristotle. A purely rationalist tradition is as impossible as a tradition purely religious. It is frequently disputed whether the Reformation was born as the child of the Renaissance or as a protest against it, and both propositions may be said to be true, for the son is always born as a protest against the father. It is also said that it was the revived Greek classics that led men like Erasmus back to St. Paul and to primitive Christianity, which is the most irrational form of Christianity; but it may be retorted that it was St. Paul, that it was the Christian irrationality underlying his Catholic theology, that led them back to the classics. "Christianity is what it has come to be," it has been said, "only through its alliance with antiquity, while with the Copts and Ethiopians it is but a kind of buffoonery. Islam developed under the influence of Persian and Greek culture, and under that of the Turks it has been transformed into a destructive barbarism."
Salimos de la Edad Media y de su fe tan ardiente como en el fondo desesperada y no sin íntimas y hondas incertidumbres, y entramos en la edad del racionalismo, no tampoco sin sus incertidumbres. La fe en la razón está expuesta a la misma insostenibilidad racional que toda otra fe. Y cabe decir con RobertoBrowning,que «todo lo que hemos ganado con nuestra incredulidad es una vida de duda diversificada por la fe, en vez de una fe diversificada por la duda». We have emerged from the Middle Ages, from the medieval faith as ardent as it was at heart despairing, and not without its inward and abysmal incertitudes, and we have entered upon the age of rationalism, likewise not without its incertitudes. Faith in reason is exposed to the same rational indefensibility as all other faith. And we may say with Robert Browning,
All we have gained then by our unbelief
Is a life of doubt diversified by faith,
For one of faith diversified by doubt.
(BISHOP BLOUGRAM's APOLOGY.)
Y es que, como digo, si la fe, la vida, no se puede sostener sino sobre razón que la haga transmisible -y ante todo transmisible de mí a mí mismo, es decir, refleja y consciente-, la razón a su vez no puede sostenerse sino sobre fe, sobre vida, siquiera fe en la razón, fe en que esta sirve para algo más que para conocer, sirve para vivir. Y, sin embargo, ni la fe es transmisible o racional, ni la razón es vital. And if, as I have said, faith, life, can only sustain itself by leaning upon reason, which renders it transmissible—and above all transmissible from myself to myself—that is to say, reflective and conscious—it is none the less true that reason in its turn can only sustain itself by leaning upon faith, upon life, even if only upon faith in reason, faith in its availability for something more than mere knowing, faith in its availability for living. Nevertheless, neither is faith transmissible or rational, nor is reason vital.
La voluntad y la inteligencia se necesitan, y a aquel viejo aforismo de nihil volitum quin praecognitum, no se quiere nada que no se haya conocido antes, no es tan paradójico como a primera vista parece retrucarlo diciendo nihil cognitum quin praevolitum, no se conoce nada que no se haya antes querido. «El conocimiento mismo del espíritu como tal -escribe Vinet en su estudio sobre el libro de Cousin acerca de los Pensamientos de Pascal-, necesita del corazón. Sin el deseo de ver, no se ve; es una gran materialización de la vida y del pensamiento, no se cree en las cosas del espíritu.» Ya veremos que creer es, en primera instancia, querer creer. The will and the intelligence have need of one another, and the reverse of that old aphorism, nihil volitum quin præcognitum, nothing is willed but what is previously known, is not so paradoxical as at first sight it may appear—nihil cognitum quin prævolitum, nothing is known but what is previously willed. Vinet, in his study of Cousin's book on the Pensées of Pascal, says: "The very knowledge of the mind as such has need of the heart. Without the desire to see there is no seeing; in a great materialization of life and of thought there is no believing in the things of the spirit." We shall see presently that to believe is, in the first instance, to wish to believe.

La voluntad y la inteligencia buscan cosas opuestas: aquella, absorber al mundo en nosotros, apropiárnoslo; y esta, que seamos absorbidos en el mundo. ¿Opuestas? The will and the intelligence seek opposite ends: that we may absorb the world into ourselves, appropriate it to ourselves, is the aim of the will; that we may be absorbed into the world, that of the intelligence. Opposite ends?
¿No son más bien una misma cosa? No, no lo son, aunque lo parezca. La inteligencia es monista o panteísta, la voluntad es monoteísta o egotista. La inteligencia no necesita algo de ella en que ejercerse; se funde con las ideas mismas, mientras que la voluntad necesita materia. Conocer algo, es hacerme aquello que conozco, pero para servirme de ello, para dominarlo, ha de permanecer disinto a mí. Are they not rather one and the same? No, they are not, although they may seem to be so. The intelligence is monist or pantheist, the will monotheist or egoist. The intelligence has no need of anything outside it to exercise itself upon; it builds its foundation with ideas themselves, while the will requires matter. To know something is to make this something that I know myself; but to avail myself of it, to dominate it, it has to remain distinct from myself.
Filosofía y religión son enemigas entre sí, y por ser enemigas se necesitan una a otra. Ni hay religión sin alguna base filosófica ni filosofía sin raíces religiosas; cada una vive de su contraria. La historia de la filosofía es, en rigor, una historia de la religión. Y los ataques que a la religión se dirigen desde un punto de vista presunto científico o filosófico, no son sino ataques desde otro adverso punto de vista religioso. «La colisión que ocurre entre la ciencia natural y la religión cristiana no lo es, en realidad, sino entre el instinto de la religión natural, fundido en la observación natural científica, y el valor de la concepción cristiana del universo, que asegura al espíritu su preeminencia en el mundo natural todo», dice Ritschl (Rechtferigungand Versoehnung, III, capítulo 4.°, § 28). Ahora, que ese instinto es el instinto mismo de racionalidad. Y el idealismo crítico de Kant es de origen religioso, y para salvar a la religión es para lo que franqueó Kant los límies de la razón después de haberla en cierto modo disuelto en escepticismo. El sistema de antítesis, contradicciones y antinomias sobre que construyó Hegel su idealismo absoluto, tiene su raíz y germen en Kant mismo, y esa raíz es una raíz irracional. Philosophy and religion are enemies, and because they are enemies they have need of one another. There is no religion without some philosophic basis, no philosophy without roots in religion. Each lives by its contrary. The history of philosophy is, strictly speaking, a history of religion. And the attacks which are directed against religion from a presumed scientific or philosophical point of view are merely attacks from another but opposing religious point of view. "The opposition which professedly exists between natural science and Christianity really exists between an impulse derived from natural religion blended with the scientific investigation of nature, and the validity of the Christian view of the world, which assures to spirit its pre-eminence over the entire world of nature," says Ritschl (Rechtfertgung und Versöhnung, iii. chap. iv. § 28). Now this instinct is the instinct of rationality itself. And the critical idealism of Kant is of religious origin, and it is in order to save religion that Kant enlarged the limits of reason after having in a certain sense dissolved it in scepticism. The system of antitheses, contradictions, and antinomies, upon which Hegel constructed his absolute idealism, has its root and germ in Kant himself, and this root is an irrational root.
Ya veremos más adelante, al tratar de la fe, cómo esta no es en su esencia sino cosa de voluntad, no de razón, como creer es querer creer, y creer en Dios ante todo y sobre todo es querer que le haya. Y así, creer en la inmoralidad del alma es querer que el alma sea inmortal, pero quererlo con tanta fuerza que esta querencia, atropellando a la razón, pasa sobre ella. Mas no sin represalia. We shall see later on, when we come to deal with faith, that faith is in its essence simply a matter of will, not of reason, that to believe is to wish to believe, and to believe in God is, before all and above all, to wish that there may be a God. In the same way, to believe in the immortality of the soul is to wish that the soul may be immortal, but to wish it with such force that this volition shall trample reason under foot and pass beyond it. But reason has its revenge.

El instinto de conocer y el de vivir, o más bien de sobrevivir, entran en lucha. El doctor E. Mach, en su obra sobre El análisis de las sensaciones y la relación de lo físico a lo psíquico (Die Analyse der Empfindungen and das Verhtitniss des Physischen zum Psychischen), nos dice en una nota (1. L., § 12), que también el investigador, el sabio, der Forscher, lucha en la batalla por la existencia, que también los caminos de la ciencia llevan a la boca, y que no es todavía sino un ideal en nuestras actuales condiciones sociales el puro instinto de conocer, der reine Erkenntnisstrieb. Yasí será siempre, primum vivere, deinde philosophari, o mejor acaso primum supervivere o superesse.

The instinct of knowing and the instinct of living, or rather of surviving, come into conflict. In his work on the Analysis of the Sensations and the Relation of the Physical to the Psychical, Dr. E. Mach tells us that not even the investigator, the savant, der Forscher, is exempted from taking his part in the struggle for existence, that even the roads of science lead mouth-wards, and that in the actual conditions of the society in which we live the pure instinct of knowing, der reine Erkenntnisstrieb, is still no more than an ideal. And so it always will be. Primum vivere, deinde philosophari, or perhaps better, primum supervivere or superesse.
Toda posición de acuerdo y de armonía persistente entre la razón y la vida, entre la filosofía y la religión, se hace imposible. Y la trágica historia del pensamiento humano no es sino de una lucha entre la razón y la vida, aquella empeñada en racionalizar a esta haciéndola que se resigne a lo inevitable, a la mortalidad; y esta, la vida, empeñada en vitalizar a la razón obligándola a que sirva de apoyo a sus anhelos vitales. Y esta es la historia de la filosofía, inseparable de la historia de la religión. Every position of permanent agreement or harmony between reason and life, between philosophy and religion, becomes impossible. And the tragic history of human thought is simply the history of a struggle between reason and life—reason bent on rationalizing life and forcing it to submit to the inevitable, to mortality; life bent on vitalizing reason and forcing it to serve as a support for its own vital desires. And this is the history of philosophy, inseparable from the history of religion.
El sentimiento del mundo, de la realidad objetiva, es necestariamente subjetivo, humano, antropomórfico. Y siempre se levantará frente al racionalismo el vitalismo, siempre la voluntad se erguirá frente a la razón. De donde el ritmo de la historia de la filosofía y la sucesión de períodos en que se impone la vida produciendo formas espiritualistas, y otros en que la razón se impone produciendo formas materializadas, aunque a una y otra clase de formas de creer se las disfrace con otros nombres. Our sense of the world of objective reality is necessarily subjective, human, anthropomorphic. And vitalism will always rise up against rationalism; reason will always find itself confronted by will. Hence the rhythm of the history of philosophy and the alternation of periods in which life imposes itself, giving birth to spiritual forms, with those in which reason imposes itself, giving birth to materialist forms, although both of these classes of forms of belief may be disguised by other names.
Ni la razón ni la vida se dan por vencidas nunca. Mas sobre esto volveremos en el próximo capítulo. Neither reason nor life ever acknowledges itself vanquished. But we will return to this in the next chapter.
La consecuencia vital del racionalismo sería el suicidio. Lo dice muy bien Kierkegaard: «El suicidio es la consecuencia de la existencia del pensamiento puro... No elogiamos el suicidio, pero sí la pasión. El pensador, por el contrario, es un curioso animal, que es muy inteligente a ciertos ratos del día; pero que por lo demás, nada tiene en común con el hombre» (Afsluttende uvidenskabelig Ebterskrigt, cap. 3, § 1). The vital consequence of rationalism would be suicide. Kierkegaard puts it very well: "The consequence for existence of pure thought is suicide.... We do not praise suicide but passion. The thinker, on the contrary, is a curious animal—for a few spells during the day he is very intelligent, but, for the rest, he has nothing in common with man" (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift, chap iii., § 1).

Como el pensador no deja, a pestar de todo, de ser hombre, pone la razón al servicio de la vida, sépalo o no. La vida engaña a la razón; y esta a aquella. La filosofía escolástico-aristotélica al servicio de la vida, fraguó un sistema teológico-evolucionista de metafísica, al parecer racional, que sirviese de apoyo a nuestro anhelo vital. Esa filosofía, base del sobrenaturalismo ortodoxo cristiano, sea católico o sea protestante, no era, en el fondo, sino una astucia de la vida para obligar a la razón a que la apoyase. Pero tanto la apoyó esta que acabó por pulverizarla. As the thinker, in spite of all, does not cease to be a man, he employs reason in the interests of life, whether he knows it or not. Life cheats reason and reason cheats life. Scholastic-Aristotelian philosophy fabricated in the interest of life a teleologic-evolutionist system, rational in appearance, which might serve as a support for our vital longing. This philosophy, the basis of the orthodox Christian supernaturalism, whether Catholic or Protestant, was, in its essence, merely a trick on the part of life to force reason to lend it its support. But reason supported it with such pressure that it ended by pulverizing it.
He leído que el ex carmelita Jacinto Loyson decía poder presentarse a Dios tranquilo, pues estaba en paz con su conciencia y con su razón. ¿Con qué conciencia? ¿Con la religiosa? Entonces no lo comprendo. Y es que no cabe servir a dos señores, y menos cuando estos dos señores, aunque firmen treguas y armisticios y componendas, son enemigos por ser opuestos sus intereses. I have read that the ex-Carmelite, Hyacinthe Loyson, declared that he could present himself before God with tranquillity, for he was at peace with his conscience and with his reason. With what conscience? If with his religious conscience, then I do not understand. For it is a truth that no man can serve two masters, and least of all when, though they may sign truces and armistices and compromises, these two are enemies because of their conflicting interests.
No faltará a todo esto quien diga que la vida debe someterse a la razón, a lo que contestaremos que nadie debe lo que no puede, y la vida no puede someterse a la razón. «Debe, luego puede», replicará algún kantiano. Y le contrarreplicaremos: «No puede, luego no debe.» Y no lo puede porque el fin de la vida es vivir y no lo es comprender. To all this someone is sure to object that life ought to subject itself to reason, to which we will reply that nobody ought to do what he is unable to do, and life cannot subject itself to reason. "Ought, therefore can," some Kantian will retort. To which we shall demur: "Cannot, therefore ought not." And life cannot submit itself to reason, because the end of life is living and not understanding.
Ni ha faltado quien haya hablado del deber religioso de resignarse a la mortalidad. Es ya el colmo de la aberración y de la insinceridad. Y a esto de la sinceridad vendrá alguien oponiéndonos la veracidad. Sea, mas ambas cosas pueden muy bien conciliarse. La veracidad, el respeto a lo que creo ser lo racional, lo que lógicamente llamamos verdad, me mueve a afirmar también que no me resigno a esa otra afirmación y que protesto contra su validez. Lo que siento es una verdad, tan verdad por lo menos como lo que veo, toco, oigo y se me demuestra -yo creo que más verdad aún-, y la sinceridad me obliga a no ocultar mis sentimientos. Again, there are those who talk of the religious duty of resignation to mortality. This is indeed the very summit of aberration and insincerity. But someone is sure to oppose the idea of veracity to that of sincerity. Granted, and yet the two may very well be reconciled. Veracity, the homage I owe to what I believe to be rational, to what logically we call truth, moves me to affirm, in this case, that the immortality of the individual soul is a contradiction in terms, that it is something, not only irrational, but contra-rational; but sincerity leads me to affirm also my refusal to resign myself to this previous affirmation and my protest against its validity. What I feel is a truth, at any rate as much a truth as what I see, touch, hear, or what is demonstrated to me—nay, I believe it is more of a truth—and sincerity obliges me not to hide what I feel.
Y la vida que se defiende, busca el flaco de la razón y lo demuestra en el escepticismo, y se agarra de él y trata de salvarse asida a tal agarradero. Necesita de la debilidad de su adversaria. And life, quick to defend itself, searches for the weak point in reason and finds it in scepticism, which it straightway fastens upon, seeking to save itself by means of this stranglehold. It needs the weakness of its adversary.
Nada es seguro; todo está en el aire. Y exclama, henchido de pasión, Lamennais (Essai sur l'indifférence en matiére de religion, III partie,chap.67): «Qué, ¿iremos a hundirnos, perdida toda esperanza y a ojos ciegas, en las mudas honduras de un escepticismo universal? ¿Dudaremos si pensamos, si sentimos, si somos? No nos lo deja la naturaleza; oblíganos a creer hasta cuando nuestra razón no está convencida. La certeza absoluta y la duda absoluta nos están igualmente vedadas. Flotamos en un medio vago entre dos extremos, como entre el ser y la nada, porque el escepticismo completo sería la extinción de la inteligencia y la muerte total del hombre. Pero no le es dado anonadarse; hay en él algo que resiste invenciblemente la destrucción, yo no sé qué fe vital, indomable hasta para su voluntad misma. Quiéralo o no, es menester que crea, porque tiene que obrar, porque tiene que conservarse. Su razón, si no escuchase más que a ella, enseñándole a dudar de todo y de sí misma, la reduciría a un estado de inacción absoluta; perecería aun antes de haberse podido probar a sí mismo que existe.» Nothing is sure. Everything is elusive and in the air. In an outburst of passion Lamennais exclaims: "But what! Shall we, losing all hope, shut our eyes and plunge into the voiceless depths of a universal scepticism? Shall we doubt that we think, that we feel, that we are? Nature does not allow it; she forces us to believe even when our reason is not convinced. Absolute certainty and absolute doubt are both alike forbidden to us. We hover in a vague mean between these two extremes, as between being and nothingness; for complete scepticism would be the extinction of the intelligence and the total death of man. But it is not given to man to annihilate himself; there is in him something which invincibly resists destruction, I know not what vital faith, indomitable even by his will. Whether he likes it or not, he must believe, because he must act, because he must preserve himself. His reason, if he listened only to that, teaching him to doubt everything, itself included, would reduce him to a state of absolute inaction; he would perish before even he had been able to prove to himself that he existed" (Essai sur l'indifférence en matière de religion, iiie partie, chap. lxvii.).
No es, en rigor, que la razón nos lleve al escepticismo absoluto, ¡no! La razón no me lleva ni puede llevarme a dudar de que exista; adonde la razón me lleva es al escepicismo vital; mejor aún, a la negación vital; no ya a dudar, sino a negar que mi conciencia sobreviva a mi muerte. El escepticismo vital viene del choque entre la razón y el deseo. Y de este choque, de este abrazo entre la desesperación y el escepticismo, nace la santa, la dulce, la salvadora incertidumbre, nuestro supremo consuelo. Reason, however, does not actually lead us to absolute scepticism. No! Reason does not lead me and cannot lead me to doubt that I exist. Whither reason does lead me is to vital scepticism, or more properly, to vital negation—not merely to doubt, but to deny, that my consciousness survives my death. Scepticism is produced by the clash between reason and desire. And from this clash, from this embrace between despair and scepticism, is born that holy, that sweet, that saving incertitude, which is our supreme consolation.
La certeza absoluta completa, de que la muerte es un completo y definitivo e irrevocable anonadamiento de la conciencia personal, una certeza de ello como estamos ciertos de que los tres ángulos de un triángulo valen dos rectos, o la certeza absoluta, completa, de que nuestra conciencia personal se prolonga más allá de la muerte en estas o las otras condiciones haciendo sobre todo entrar en ello la extraña y adventicia añadidura del premio o del castigo eternos, ambas certezas nos harían igualmente imposible la vida. En un escondrijo, el más recóndito del espíritu, sin saberlo acaso el mismo que cree estar convencido de que con la muerte acaba para siempre su conciencia personal, su memoria, en aquel escondrijo le queda una sombra, una vaga sombra de sombra de inceridumbre, y mientras él se dice: «ea, ¡a vivir esta vida pasajera, que no hay otra!», el silencio de aquel escondrijo le dice: «¡quién sabe!...». Cree acaso no oírlo, pero lo oye. Y en un repliegue también del alma del creyente que guarde más fe en la vida futura, hay una voz tapada, voz de incertidumbre, que le cuchichea al oído espiritual: «¡quién sabe!...». Son estas voces acaso como el zumbar de un mosquito cuando el vendaval brama entre los árboles del bosque; no nos damos cuenta de ese zumbido y, sin embargo, junto con el fragor de la tormenta, nos llega al oírlo. ¿Cómo podríamos vivir, si no, sin esa incertidumbre? The absolute and complete certainty, on the one hand, that death is a complete, definite, irrevocable annihilation of personal consciousness, a certainty of the same order as the certainty that the three angles of a triangle are equal to two right angles, or, on the other hand, the absolute and complete certainty that our personal consciousness is prolonged beyond death in these present or in other conditions, and above all including in itself that strange and adventitious addition of eternal rewards and punishments—both of these certainties alike would make life impossible for us. In the most secret chamber of the spirit of him who believes himself convinced that death puts an end to his personal consciousness, his memory, for ever, and all unknown to him perhaps, there lurks a shadow, a vague shadow, a shadow of shadow, of uncertainty, and while he says within himself, "Well, let us live this life that passes away, for there is no other!" the silence of this secret chamber speaks to him and murmurs, "Who knows!..." He may not think he hears it, but he hears it nevertheless. And likewise in some secret place of the soul of the believer who most firmly holds the belief in a future life, there is a muffled voice, a voice of uncertainty, which whispers in the ear of his spirit, "Who knows!..." These voices are like the humming of a mosquito when the south-west wind roars through the trees in the wood; we cannot distinguish this faint humming, yet nevertheless, merged in the clamour of the storm, it reaches the ear. Otherwise, without this uncertainty, how could we live?
El «¿y si hay?» y el «¿y si no hay?» son las bases de nuestra vida íntima. Acaso haya racionalista que nunca haya vacilado en su convicción de la mortalidad del alma, y vitalista que no haya vacilado en su fe en la inmortalidad; pero eso sólo querrá decir, a lo sumo, que así como hay monstruos, hay también estúpidos afectivos o de sentimiento, por mucha inteligencia que tengan, y estúpidos intelectuales por mucha que su virtud sea. Mas en lo normal no puedo creer a los que me aseguren que nunca, ni en un parpadeo el más fugaz, ni en las horas de mayor soledad y tribulación se les ha aflorado a la conciencia ese rumor de la incertidumbre. No comprendo a los hombres que me dicen que nunca les atormentó la perspectiva del allende la muerte, ni el anonadamiento propio les inquieta; y por mi parte no quiero poner paz entre mi corazón y mi cabeza, entre mi fe y mi razón; quiero más bien que se peleen entre sí. "Is there?" "Is there not?" — these are the bases of our inner life. There may be a rationalist who has never wavered in his conviction of the mortality of the soul, and there may be a vitalist who has never wavered in his faith in immortality; but at the most this would only prove that just as there are natural monstrosities, so there are those who are stupid as regards heart and feeling, however great their intelligence, and those who are stupid intellectually, however great their virtue. But, in normal cases, I cannot believe those who assure me that never, not in a fleeting moment, not in the hours of direst loneliness and grief, has this murmur of uncertainty breathed upon their consciousness. I do not understand those men who tell me that the prospect of the yonder side of death has never tormented them, that the thought of their own annihilation never disquiets them. For my part I do not wish to make peace between my heart and my head, between my faith and my reason—I wish rather that there should be war between them!
En el capítulo IX del Evangelio, según Marcos, se nos cuenta cómo llevó uno a Jesús a ver a su hijo preso de un espíritu mudo, que dondequiera le cogiese le despedazaba, haciéndole echar espumarajos, crujir los dientes e irse secando, por lo cual quería presentárselo para que lo curara. Y el Maestro, impaciente de aquellos hombres que no querían sino milagros y señales, exclamó: «¡Oh, generación infiel! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tengo de sufrir? ¡Traédmele!» (v. 19), y se lo trajeron; le vio el Maestro revolcarse por tierra, preguntó a su padre cuánto tiempo hacía de aquello, contestóle este que desde que era su hijo niño, y Jesús le dijo: «Si puedes creer, al que cree todo es posible» (v. 23). Y entonces el padre del epiléptico o endemoniado contestó con estas preñadas y eternas palabras: «¡Creo, Señor, ayuda mi incredulidad!» Πιστευω,κυριε, βοηθει τη απιοτια μου (v. 24). In the ninth chapter of the Gospel according to Mark it is related how a man brought unto Jesus his son who was possessed by a dumb spirit, and wheresoever the spirit took him it tore him, causing him to foam and gnash his teeth and pine away, wherefore he sought to bring him to Jesus that he might cure him. And the Master, impatient of those who sought only for signs and wonders, exclaimed: "O faithless generation, how long shall I be with you? how long shall I suffer you? bring him unto me" (ver. 19), and they brought him unto him. And when the Master saw him wallowing on the ground, he asked his father how long it was ago since this had come unto him and the father replied that it was since he was & child. And Jesus said unto him: "If thou canst believe, all things are possible to him that believeth" (ver. 23). And then the father of the epileptic or demoniac uttered these pregnant and immortal words: "Lord, I believe; help thou mine unbelief!"—Πιστευω,κυριε, βοηθει τη απιοτια μου (ver. 24).
¡Creo, Señor: socorre a mi incredulidad! Esto podrá parecer una contradicción, pues si cree, si confía, ¿cómo es que pide al Señor que venga en socorro de su falta de confianza? Y, sin embargo, esa contradicción es lo que da todo su más hondo valor humano a ese grito de las entrañas del padre del endemoniado. Su fe es una fe a base de incertidumbre. Porque creer, es decir, porque quiere creer, porque necesita que su hijo se cure, pide al Señor que venga en ayuda de su incredulidad, de su duda de que tal curación puede hacerse. Tal es la fe humana; tal fue la heroica fe que Sancho Panza tuvo en su amo el caballero Don Quijote de la Mancha, según creo haberlo mostrado en mi Vida de Don Quijote y Sancho, una fe a base de incertidumbre, de duda. Y es que Sancho Panza era hombre, hombre entero y verdadero y no era estúpido, pues sólo siéndolo hubiese creído, sin sombra de duda, en las locuras de su amo. Que a su vez tampoco creía en ellas de ese modo, pues tampoco, aunque loco, era estúpido. Era, en el fondo, un desesperado, como en esa mi susomenada obra creo haber mostrado. Y por ser un heroico desesperado, el héroe de la desesperación íntima y resignada, por eso es el eterno dechado de todo hombre cuya alma es un campo de batalla entre la razón y el deseo inmortal. Nuestro señor Don Quijote es el ejemplar del vitalista cuya fe se basa en incertidumbre, y Sancho lo es del racionalismo que duda de su razón. "Lord, I believe; help thou mine unbelief!" A contradiction seemingly, for if he believes, if he trusts, how is it that he beseeches the Lord to help his lack of trust? Nevertheless, it is this contradiction that gives to the heart's cry of the father of the demoniac its most profound human value. His faith is a faith that is based upon incertitude. Because he believes—that is to say, because he wishes to believe, because he has need that his son should be cured—he beseeches the Lord to help his unbelief, his doubt that such a cure could be effected. Of such kind is human faith; of such kind was the heroic faith that Sancho Panza had in his master, the knight Don Quijote de la Mancha, as I think I have shown in my Vida de Don Quijote y Sancho; a faith based upon incertitude, upon doubt. Sancho Panza was indeed a man, a whole and a true man, and he was not stupid, for only if he had been stupid would he have believed, without a shadow of doubt, in the follies of his master. And his master himself did not believe in them without a shadow of doubt, for neither was Don Quixote, though mad, stupid. He was at heart a man of despair, as I think I have shown in my above-mentioned book. And because he was a man of an heroical despair, the hero of that inward and resigned despair, he stands as the eternal exemplar of every man whose soul is the battle-ground of reason and immortal desire. Our Lord Don Quixote is the prototype of the vitalist whose faith is based upon uncertainty, and Sancho is the prototype of the rationalist who doubts his own reason.
Atormentado Augusto Hermann Francke por torturadoras dudas, decidió invocar a Dios, a un Dios en que no creía ya, o en quien más bien creía no creer, para que tuviese piedad de él, del pobre pietista Francke, si es que existía . Y un estado análogo de ánimo es el que me inspiró aquel soneto titulado «La oración del ateo», que en mi Rosario de sonetos líricos figura y termina así: Tormented by torturing doubts, August Hermann Francke resolved to call upon God, a God in whom he did not believe, or rather in whom he believed that he did not believe, imploring Him to take pity upon him, upon the poor pietist Francke, if perchance He really existed. And from a similar state of mind came the inspiration of the sonnet entitled "The Atheist's Prayer," which is included in my Rosario de Sonetos Líricos, and closes with these lines:
Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si tú existieras
existiría yo también de veras.
Sí, si existiera el Dios garantizador de nuestra inmortalidad personal, entonces existiríamos nosotros de veras. ¡Y si no, no! Yes, if God the guarantor of our personal immortality existed, then should we ourselves really exist. And if He exists not, neither do we exist.
Aquel terrible secreto, aquella voluntad oculta de Dios que se traduce en la predestinación, aquella idea que dictó a Lutero su servum arbitrium y da su trágico sentido al calvinismo, aquella duda en la propia salvación, no es en el fondo sino la incertidumbre, que aliada a la desesperación forma base de la fe. La fe -dicen algunos- es no pensar en ello; entregarse confiadamente a los brazos de Dios, los secretos de cuya providencia son inescudriñables. Sí, pero también la infidelidad es no pensar en ello. Esa fe absurda, esa fe sin sombra de inceridumbre, esa fe de estúpidos carboneros, se une a la incredulidad absurda, a la incredulidad sin sombra de inceridumbre, a la incredulidad de los intelectuales atacados de estupidez afectiva, para no pensar en ello. That terrible secret, that hidden will of God which, translated into the language of theology, is known as predestination, that idea which dictated to Luther hisservum arbitrium, and which gives to Calvinism its tragic sense, that doubt of our own salvation, is in its essence nothing but uncertainty, and this uncertainty, allied with despair, forms the basis of faith. Faith, some say, consists in not thinking about it, in surrendering ourselves trustingly to the arms of God, the secrets of whose providence are inscrutable. Yes, but infidelity also consists in not thinking about it. This absurd faith, this faith that knows no shadow of uncertainty, this faith of the stupid coalheaver, joins hands with an absurd incredulity, the incredulity that knows no shadow of uncertainty, the incredulity of the intellectuals who are afflicted with affective stupidity in order that they may not think about it.
¿Y qué sino la incertidumbre, la duda, la voz de la razón era el abismo, el gouffre terrible ante que temblaba Pascal? Y ello fue lo que le llevó a formular su terrible sentencia: il faut s'abétir, ¡hay que entontecerse! And what but uncertainty, doubt, the voice of reason, was that abyss, that terrible gouffre, before which Pascal trembled? And it was that which led him to pronounce his terrible sentence, il faut s'abêtir—need is that we become fools!
Todo el jansenismo, adaptación católica del calvinismo, lleva este mismo sello. Aquel Port Royal que se debía a un vasco, el abate de Saint-Cyram, vasco como Iñigo de Loyola,y como el que estas líneas traza, lleva siempre en su fondo un sedimento de desesperación religiosa, de suicidio de la razón. También íñigo la mató en la obediencia. All Jansenism, the Catholic adaptation of Calvinism, bears the same impress. Port-Royal, which owed its existence to a Basque, the Abbé de Saint-Cyran, a man of the same race as Iñigo de Loyola and as he who writes these lines, always preserved deep down a sediment of religious despair, of the suicide of reason. Loyola also slew his reason in obedience.
Por desesperación se afirma, por desesperación se niega, y por ella se abstiene uno de afirmar y de negar. Observad a los más de nuestros ateos, y veréis lo que son por rabia, por rabia de no poder creer que haya Dios. Son enemigos personales de Dios. Han sustantivado y personalizado la Nada, y su no Dios es un Antidiós. Our affirmation is despair, our negation is despair, and from despair we abstain from affirming and denying. Note the greater part of our atheists and you will see that they are atheists from a kind of rage, rage at not being able to believe that there is a God. They are the personal enemies of God. They have invested Nothingness with substance and personality, and their No-God is an Anti-God.
Y nada hemos de decir de aquella frase abyecta e innoble de «si no hubiera Dios habría que inventarlo». Esta es la expresión del inmundo escepticismo de los conservadores, de los que estiman que la religión es un resorte de gobierno, y cuyo interés es que haya en la otra vida infierno para los que aquí se oponen a sus intereses mundanos. Esa repugnante frase de saduceo es digna del incrédulo adulador de poderosos a quien se atribuye. And concerning that abject and ignoble saying, "If there were not a God it would be necessary to invent Him," we shall say nothing. It is the expression of the unclean scepticism of those conservatives who look upon religion merely as a means of government and whose interest it is that in the other life there shall be a hell for those who oppose their worldly interests in this life. This repugnant and Sadducean phrase is worthy of the time-serving sceptic to whom it is attributed.

No, no es ese el hondo sentido vital. No se trata de una policía trascendente, no de asegurar el orden -¡vaya un orden!- en la tierra con amenazas de castigos y halagos de premios eternos después de la muerte. Todo esto es muy bajo, es decir, no más que política, o si se quiere ética. Se trata de vivir.

No, with all this the deep vital sense has nothing to do. It has nothing to do with a transcendental police regimen, or with securing order—and what an order!—upon earth by means of promises and threats of eternal rewards and punishments after death. All this belongs to a lower plane—that is to say, it is merely politics, or if you like, ethics. The vital sense has to do with living.
Y la más fuerte base de la incertidumbre, lo que más hace vacilar nuestro deseo vital, lo que más eficacia da a la obra disolvente de la razón, es el ponernos a considerar lo que podría ser una vida del alma después de la muerte. Porque aun venciendo, por un poderoso esfuerzo de fe, a la razón que nos dice y enseña que el alma no es sino una función del cuerpo organizado, queda luego el imaginar nos que pueda ser una vida inmortal y eterna del alma. En esta imaginación las contradicciones y los absurdos se multiplican y se llega, acaso, a la conclusión de Kierkegaard, y es que si es terrible la mortalidad del alma, no menos terrible es su inmortalidad. But it is in our endeavour to represent to ourselves what the life of the soul after death really means that uncertainty finds its surest foundation. This it is that most shakes our vital desire and most intensifies the dissolvent efficacy of reason. For even if by a mighty effort of faith we overcome that reason which tells and teaches us that the soul is only a function of the physical organism, it yet remains for our imagination to conceive an image of the immortal and eternal life of the soul. This conception involves us in contradictions and absurdities, and it may be that we shall arrive with Kierkegaard at the conclusion that if the mortality of the soul is terrible, not less terrible is its immortality.
Pero vencida la primera dificultad, la única verdadera, vencido el obstáculo de la razón, ganada la fe, por dolorosa y envuelta en incertidumbre que esta sea, de que ha de persistir nuestra conciencia personal después de la muerte, ¿qué dificultad, qué obstáculo hay en que nos imaginemos esa persistencia a medida de nuestros deseos? Sí, podemos imaginárnosla como un eterno rejuvenecimiento, como un eterno acrecentarnos e ir hacia Dios, hacia la Conciencia Universal, sin alcanzarle nunca, podemos imaginárnosla... ¿Quién pone trabas a la imaginación, una vez ha roto la cadena de lo racional? But when we have overcome the first, the only real difficulty, when we have overcome the impediment of reason, when we have achieved the faith, however painful and involved in uncertainty it may be, that our personal consciousness shall continue after death, what difficulty, what impediment, lies in the way of our imagining to ourselves this persistence of self in harmony with our desire? Yes, we can imagine it as an eternal rejuvenescence, as an eternal growth of ourselves, and as a journeying towards God, towards the Universal Consciousness, without ever an arrival, we can imagine it as ... But who shall put fetters upon the imagination, once it has broken the chain of the rational?
Ya sé que me pongo pesado, molesto, tal vez tedioso; pero todo es menester. Y he de repetir una vez más que no se trata ni de policía trascendente, ni de hacer de Dios una gran juez o guardia civil; es decir, no se trata de cielo y de infierno para apuntalar nuestra pobre moral mundana, ni se trata de nada egoísta y personal. No soy yo, es el linaje humano todo el que entra en juego; es la finalidad última de nuestra cultura toda. Yo soy uno, pero todos son yos. I know that all this is dull reading, tiresome, perhaps tedious, but it is all necessary. And I must repeat once again that we have nothing to do with a transcendental police system or with the conversion of God into a great Judge or Policeman—that is to say, we are not concerned with heaven or hell considered as buttresses to shore up our poor earthly morality, nor are we concerned with anything egoistic or personal. It is not I myself alone, it is the whole human race that is involved, it is the ultimate finality of all our civilization. I am but one, but all men are I's.
¿Recordáis el fin de aquel Cántico del gallo salvaje, que en prosa escribiera el desesperado Leopardi, el vícima de la razón, que no logró llegar a creer? «Tiempo llegará -dice- en que este Universo y la Naturaleza misma se habrán extinguido. Y al modo de grandísimos reinos e imperios humanos y sus maravillosas acciones que fueron en otra edad famosísimas, no queda hoy ni señal ni fama alguna, así igualmente del mundo entero y de las infinitas vicisitudes y calamidades de las cosas creadas no quedará ni un solo vestigio, sino un silencio desnudo y una quietud profundísima llenarán el espacio inmenso. Así este arcano admirable y espantoso de la existencia universal, antes de haberse declarado o dado a entender, se extinguirá y perderáse.» A lo cual llaman ahora, como un término científico y muy racionalista, la entropía. Muy bonito, ¿no? Spencer inventó aquello del homogéneo primitivo, del cual no se sabe cómo pudo brotar heterogeneidad alguna. Pues bien; esto de la entropía es una especie de homogéneo último, de estado de perfecto equilibrio. Para una alma ansiosa de vida, lo más parecido a la nada que puede darse. Do you remember the end of that Song of the Wild Cock which Leopardi wrote in prose?—the despairing Leopardi, the victim of reason, who never succeeded in achieving belief. "A time will come," he says, "when this Universe and Nature itself will be extinguished. And just as of the grandest kingdoms and empires of mankind and the marvellous things achieved therein, very famous in their own time, no vestige or memory remains to-day, so, in like manner, of the entire world and of the vicissitudes and calamities of all created things there will remain not a single trace, but a naked silence and a most profound stillness will fill the immensity of space. And so before ever it has been uttered or understood, this admirable and fearful secret of universal existence will be obliterated and lost." And this they now describe by a scientific and very rationalistic term—namely, entropia. Very pretty, is it not? Spencer invented the notion of a primordial homogeneity, from which it is impossible to conceive how any heterogeneity could originate. Well now, this entropia is a kind of ultimate homogeneity, a state of perfect equilibrium. For a soul avid of life, it is the most like nothingness that the mind can conceive.
He traído aquí al lector que ha tenido la paciencia de leerme al través de una serie de dolorosas reflexiones, y procurando siempre dar a la razón su parte y dar también su parte al sentimiento. No he querido callar lo que callan otros; he querido poner al desnudo, no ya mi alma, sino el alma humana, sea ella lo que fuere y esté o no destinada a desaparecer. Y hemos llegado al fondo del abismo, al irreconciliable conflicto entre la razón y el sentimiento vital. Y llegado aquí os he dicho que hay que aceptar el conflicto como tal y vivir de él. Ahora me queda el exponeros cómo, a mi sentir y hasta a mi pensar, esa desesperación puede ser base de una vida vigorosa, de una acción eficaz, de una ética, de una estética, de una religión y hasta de una lógica. Pero en lo que va a seguir habrá tanto de fantasía como de raciocinio; es decir, mucho más. To this point, through a series of dolorous reflections, I have brought the reader who has had the patience to follow me, endeavouring always to do equal justice to the claims of reason and of feeling. I have not wished to keep silence on matters about which others are silent; I have sought to strip naked, not only my own soul, but the human soul, be its nature what it may, its destiny to disappear or not to disappear. And we have arrived at the bottom of the abyss, at the irreconcilable conflict between reason and vital feeling. And having arrived here, I have told you that it is necessary to accept the conflict as such and to live by it. Now it remains for me to explain to you how, according to my way of feeling, and even according to my way of thinking, this despair may be the basis of a vigorous life, of an efficacious activity, of an ethic, of an esthetic, of a religion and even of a logic. But in what follows there will be as much ofimagination as of ratiocination, or rather, much more.
No quiero engañar a nadie ni dar por filosofía lo que acaso no sea sino poesía o fantasmagoría, mitología en todo caso. El divino Platón, después que en su diálogo Fedón discutió la inmortalidad del alma una inmortalidad ideal, es decir, mentirosa- lanzóse a exponer los mios sobre la otra vida, diciendo que se debe también mitologizar. Vamos, pues, a mitologizar. I do not wish to deceive anyone, or to offer as philosophy what it may be is only poetry or phantasmagoria, in any case a kind of mythology. The divine Plato, after having discussed the immortality of the soul in his dialogue Phædo (an ideal—that is to say, a lying—immortality), embarked upon an interpretation of the myths which treat of the other life, remarking that it was also necessary to mythologize. Let us, then, mythologize.
El que busque razones, lo que estrictamente llamamos tales, argumentos científicos, consideraciones técnicamente lógicas, puede renunciar a seguirme. En lo que de estas reflexiones sobre el sentimiento trágico resta, voy a pescar la atención del lector a anzuelo desnudo, sin cebo; el que quiera picar que pique, mas yo a nadie engaño. Sólo al final pienso recogerlo todo y sostener que esta desesperación religiosa que os decía, y que no es sino el sentimiento mismo trágico de la vida, es, más o menos velada, el fondo mismo de la conciencia de los individuos y de los pueblos cultos de hoy en día, es decir, de aquellos individuos y de aquellos pueblos que no padecen ni de estupidez intelectual ni de estupidez sentimental. He who looks for reasons, strictly so called, scientific arguments, technically logical reflections, may refuse to follow me further. Throughout the remainder of these reflections upon the tragic sense, I am going to fish for the attention of the reader with the naked, unbaited hook; whoever wishes to bite, let him bite, but I deceive no one. Only in the conclusion I hope to gather everything together and to show that this religious despair which I have been talking about, and which is nothing other than the tragic sense of life itself, is, though more or less hidden, the very foundation of the consciousness of civilized individuals and peoples to-day—that is to say, of those individuals and those peoples who do not suffer from stupidity of intellect or stupidity of feeling.
Y es ese sentimiento la fuente de las hazañas heroicas. Si en lo que va a seguir os encontráis con apotegmas arbitrarios, con transiciones bruscas, con soluciones de continuidad, con verdaderos saltos mortales del pensamiento, no os llaméis a engaño. Vamos a entrar si es que queréis acompañarme en un campo de contradicciones entre el sentimiento y el raciocinio, y teniendo que servirnos del uno y del otro. And this tragic sense is the spring of heroic achievements. If in that which follows you shall meet with arbitrary apothegms, brusque transitions, inconsecutive statements, veritable somersaults of thought, do not cry out that you have been deceived. We are about to enter—if it be that you wish to accompany me—upon a field of contradictions between feeling and reasoning, and we shall have to avail ourselves of the one as well as of the other.
Lo que va a seguir no me ha salido de la razón, sino de la vida, aunque para transmitíroslo tengo en cierto modo que racionalizarlo. Lo más de ello no puede reducirse a teoría o sistema lógico, pero como Walt Whitman, el enorme poeta yanqui, os encargo que no se funde escuela o teoría sobre mí. That which follows is not the outcome of reason but of life, although in order that I may transmit it to you I shall have to rationalize it after a fashion. The greater part of it can be reduced to no logical theory or system; but like that tremendous Yankee poet, Walt Whitman
I charge that there be no theory or school founded out of me.
(MYSELF AND MINE.)
Ni son las fantasías que han de seguir mías, ¡no! Son también de otros hombres, no precisamente de otros pensadores, que me han precedido en este valle de lágrimas y han sacado fuera su vida y la han expresado. Su vida, digo, y no su pensamiento sino en cuanto era pensamiento de vida; pensamiento a base irracional. Neither am I the only begetter of the fancies I am about to set forth. By no means. They have also been conceived by other men, if not precisely by other thinkers, who have preceded me in this vale of tears, and who have exhibited their life and given expression to it. Their life, I repeat, not their thought, save in so far as it was thought inspired by life, thought with a basis of irrationality.
¿Quiere esto decir que cuanto vamos a ver, los esfuerzos de lo irracional por exprestarse, carece de toda racionalidad, - de todo valor objetivo? No; lo absoluto, lo irrevocablemente irracional e inexpresable, es intransmisible. Pero lo contrarracional, no. Acaso no hay modo de racionalizar lo irracional; pero lo hay de racionalizar lo contrarracional y es tratando de exponerlo. Como sólo es inteligible, de veras inteligible, lo racional; como lo absurdo está condenado, careciendo como carece de sentido, a ser intransmisible, veréis que cuando algo que parece irracional o absurdo logra uno exprestarlo y que se lo entiendan, se resuelve en algo racional siempre, aunque sea en la negación de lo que se afirma. Does this mean that in all that follows, in the efforts of the irrational to express itself, there is a total lack of rationality, of all objective value? No; the absolutely, the irrevocably irrational, is inexpressible, is intransmissible. But not the contra-rational. Perhaps there is no way of rationalizing the irrational; but there is a way of rationalizing the contra-rational, and that is by trying to explain it. Since only the rational is intelligible, really intelligible, and since the absurd, being devoid of sense, is condemned to be incommunicable, you will find that whenever we succeed in giving expression and intelligibility to anything apparently irrational or absurd we invariably resolve it into something rational, even though it be into the negation of that which we affirm.
Los más locos ensueños de la fantasía tienen algún fondo de razón, y quién sabe si todo cuanto puede imaginarse un hombre no ha sucedido, sucede o sucederá alguna vez en uno o en otro mundo. Las combinaciones posibles son acaso infinitas. Sólo falta saber si todo lo imaginable es posible. The maddest dreams of the fancy have some ground of reason, and who knows if everything that the imagination of man can conceive either has not already happened, or is not now happening or will not happen some time, in some world or another? The possible combinations are perhaps infinite. It only remains to know whether all that is imaginable is possible.
Se podrá también decir, y con justicia, que mucho de lo que voy a exponer es repetición de ideas, cien veces expuestas antes y otras cien refutadas; pero cuando una idea vuelve a repetirse, es que, en rigor, no fue de veras refutada. No pretendo la novedad de las más de estas fantasías, como no pretendo tampoco, ¡claro está!, el que no hayan resonado antes que la mía voces dando al viento las mismas quejas. Pero el que pueda volver la misma eterna queja, saliendo de otra boca, sólo quiere decir que el dolor persiste. It may also be said, and with justice, that much of what I am about to set forth is merely a repetition of ideas which have been expressed a hundred times before and a hundred times refuted; but the repetition of an idea really implies that its refutation has not been final. And as I do not pretend that the majority of these fancies are new, so neither do I pretend, obviously, that other voices before mine have not spoken to the winds the same laments. But when yet another voice echoes the same eternal lament it can only be inferred that the same grief still dwells in the heart.
Y conviene repetir una vez más las mismas eternas lamentaciones, las que eran ya viejas en tiempo de Job y del Eclesiastés, y aunque sea repetirlas con las mismas palabras, para que vean los progresistas que eso es algo que nunca muere. El que, haciéndose propio el vanidad de vanidades de Eclesiastés, o las quejas de Job, las repite aun al pie de la letra, cumple una obra de advertencia. Hay que estar repitiendo de continuo el memento mori. And it comes not amiss to repeat yet once again the same eternal lamentations that were already old in the days of Job and Ecclesiastes, and even to repeat them in the same words, to the end that the devotees of progress may see that there is something that never dies. Whosoever repeats the "Vanity of vanities" of Ecclesiastes or the lamentations of Job, even though without changing a letter, having first experienced them in his soul, performs a work of admonition. Need is to repeat without ceasing the memento mori.
¿Para qué? -diréis-. Aunque sólo sea para que se irriten algunos y vean que eso no ha muerto, que eso, mientras haya hombres, no puede morir; para que se convenzan de que subsisten hoy, en el siglo XX, todos los siglos pasados y todos ellos vivos. Cuando hasta un supuesto error vuelve, es, creédmelo, que no ha dejado de ser verdad en parte, como cuando uno reaparece es que no murió del todo. "But to what end?" you will ask. Even though it be only to the end that some people should be irritated and should see that these things are not dead and, so long as men exist, cannot die; to the end that they should be convinced that to-day, in the twentieth century, all the bygone centuries and all of them alive, are still subsisting. When a supposed error reappears, it must be, believe me, that it has not ceased to be true in part, just as when one who was dead reappears, it must be that he was not wholly dead.

Sí, ya sé que otros han sentido antes que yo lo que yo siento y expreso; que otros muchos lo sienten hoy, aunque se lo callan. ¿Por qué no lo callo también? Pues porque lo callan los más de los que lo sienten; pero aun callándolo, obedecen en silencio a esa voz de las entrañas. Y no lo callo porque es para muchos lo que no debe decirse, lo infando -infandum-, ycreo que es menester decir una y otra vez lo que no debe decirse. ¿Que a nada conduce? Aunque sólo condujese a irritar a los progresistas, a los que creen que la verdad es consuelo, conduciría a no poco. A irritarles y a que digan: ¡lástima de hombre!, ¡si emplease mejor su inteligencia!... A lo que alguien acaso añada que no sé lo que digo, y yo le responderé que acaso tenga razón -¡y tener razón es tan poco!-, pero siento lo que digo y sé lo que siento, y me basta. Y es mejor que le falte a uno razón que no que le sobre.

Yes, I know well that others before me have felt what I feel and express; that many others feel it to-day, although they keep silence about it. Why do I not keep silence about it too? Well, for the very reason that most of those who feel it are silent about it; and yet, though they are silent, they obey in silence that inner voice. And I do not keep silence about it because it is for many the thing which must not be spoken, the abomination of abominations—infandum—and I believe that it is necessary now and again to speak the thing which must not be spoken. But if it leads to nothing? Even if it should lead only to irritating the devotees of progress, those who believe that truth is consolation, it would lead to not a little. To irritating them and making them say: Poor fellow! if he would only use his intelligence to better purpose!... Someone perhaps will add that I do not know what I say, to which I shall reply that perhaps he may be right—and being right is such a little thing!—but that I feel what I say and I know what I feel and that suffices me. And that it is better to be lacking in reason than to have too much of it.
Y el que me siga leyendo verá también cómo de este abismo de desesperación puede surgir esperanza, y cómo puede ser fuente de acción y de labor humana, hondamente humana, y de solidaridad y hasta de progreso, esta posición crítica. El lector que siga leyéndome verá su jusificación pragmática. Y verá cómo para obrar, y obrar eficaz y moralmente, no hace falta ninguna de las dos opuestas certezas, ni la de la fe ni la de la razón, ni menos aún -esto en ningún caso- esquivar el problema de la inmortalidad del alma o deformarlo idealísticamente, es decir, hipócritamente. El lector verá cómo esa incertidumbre, y el dolor de ella y la lucha infructuosa por salir de la misma, puede ser y es base de acción y cimiento de moral. And the reader who perseveres in reading me will also see how out of this abyss of despair hope may arise, and how this critical position may be the well-spring of human, profoundly human, action and effort, and of solidarity and even of progress. He will see its pragmatic justification. And he will see how, in order to work, and to work efficaciously and morally, there is no need of either of these two conflicting certainties, either that of faith or that of reason, and how still less is there any need—this never under any circumstances—to shirk the problem of the immortality of the soul, or to distort it idealistically—that is to say, hypocritically. The reader will see how this uncertainty, with the suffering that accompanies it, and the fruitless struggle to escape from it, may be and is a basis for action and morals.
Y con esto de ser base de acción y cimiento de moral el sentimiento de la incertidumbre y la lucha íntima entre la razón y la fe y el apasionado anhelo de vida eterna, quedaría, según un pragmatista, justificado tal sentimiento. Mas debe constatar que no le busco esta consecuencia práctica para justificarlo, sino porque la encuentro por experiencia íntima. Ni quiero ni debo buscar justificación a ese estado de lucha interior y de incertidumbre y de anhelo; es un hecho, y basta. Y si alguien encontrándose en él, en el fondo del abismo, no encuentra allí mismo móviles e incentivos de acción y de vida, y por ende se suicida corporal o espiritualmente -o bien matándose o bien renunciando a toda labor de solidaridad humana-, no seré yo quien se lo censure. Y aparte de que las malas consecuencias de una doctrina, es decir, lo que llamamos malas, sólo prueban, repito, que la doctrina es para nuestros deseos mala, pero no que sea falsa, las consecuencias dependen, más aún que la doctrina, de quien las saca. Un mismo principio sirve a uno para obrar y a otro para absenerse de obrar; a este para obrar en tal sentido y a aquel para obrar en sentido contrario. Y es que nuestras doctrinas no suelen ser sino la justificación a posteriori de nuestra conducta, o el modo como tratamos de explicárnosla para nosotros mismos. And in the fact that it serves as a basis for action and morals, this feeling of uncertainty and the inward struggle between reason on the one hand and faith and the passionate longing for eternal life on the other, should find their justification in the eyes of the pragmatist. But it must be clearly stated that I do not adduce this practical consequence in order to justify the feeling, but merely because I encounter it in my inward experience. I neither desire to seek, nor ought I to seek, any justification for this state of inward struggle and uncertainty and longing; it is a fact and that suffices. And if anyone finding himself in this state, in the depth of the abyss, fails to find there motives for and incentives to life and action, and concludes by committing bodily or spiritual suicide, whether he kills himself or he abandons all co-operation with his fellows in human endeavour, it will not be I who will pass censure upon him. And apart from the fact that the evil consequences of a doctrine, or rather those which we call evil, only prove, I repeat, that the doctrine is disastrous for our desires, but not that it is false in itself, the consequences themselves depend not so much upon the doctrine as upon him who deduces them. The same principle may furnish one man with grounds for action and another man with grounds for abstaining from action, it may lead one man to direct his effort towards a certain end and another man towards a directly opposite end. For the truth is that our doctrines are usually only the justification a posteriori of our conduct, or else they are our way of trying to explain that conduct to ourselves.
El hombre, en efecto, no se aviene a ignorar los móviles de su conducta propia, y así como uno a quien habiéndosele hipnotizado y sugerido tal o cual acto, inventa luego razones que lo justifiquen y hagan lógico a sus propios ojos y a los de los demás, ignorando, en realidad, la verdadera causa de su acto, así todo otro hombre, que es un hipnotizado también, pues que la vida es sueño, busca razones de su conducta. Y si las piezas del ajedrez tuviesen conciencia es fácil que se atribuyeran albedrío en sus movimientos, es decir, la racionalidad finalista de ellos. Y así resulta, que toda teoría filosófica sirve para explicar y justificar una ética, una doctrina de conducta que surge en realidad del íntimo sentimiento moral del autor de ella. Pero de la verdadera razón o causa de este sentimiento, acaso no tiene clara conciencia el mismo que lo abriga. Man, in effect, is unwilling to remain in ignorance of the motives of his own conduct. And just as a man who has been led to perform a certain action by hypnotic suggestion will afterwards invent reasons which would justify it and make it appear logical to himself and others, being unaware all the time of the real cause of his action, so every man—for since "life is a dream" every man is in a condition of hypnotism—seeks to find reasons for his conduct. And if the pieces on a chessboard were endowed with consciousness, they would probably have little difficulty in ascribing their moves to freewill—that is to say, they would claim for them a finalist rationality. And thus it comes about that every philosophic theory serves to explain and justify an ethic, a doctrine of conduct, which has its real origin in the inward moral feeling of the author of the theory. But he who harbours this feeling may possibly himself have no clear consciousness of its true reason or cause.
Consiguientemente a esto creo poder suponer que si mi razón, que es en cierto modo parte de la razón de mis hermanos en humanidad, en tiempo y en espacio, me enseña ese absoluto escepticismo por lo que al anhelo de vida inacabable se refiere, mi sentimiento de la vida, que es la esencia de la vida misma, mi vitalidad, mi apetito desenfrenado de vivir y mi repugnancia a morirme, esta mi irresignación a la muerte, es lo que me sugiere las doctrinas con que trato de contrarrestar la obra de la razón. ¿Esas doctrinas tienen un valor objetivo? -me preguntará alguien-; y yo responderé que no entiendo qué es eso del valor objetivo de una doctrina. Yo no diré que sean las doctrinas más o menos poéticas o infilosóficas que voy a exponer las que me hacen vivir; pero me atrevo a decir que es mi anhelo de vivir y de vivir por siempre el que me inspira esas doctrinas. Y si con ellas logro corroborar y sostener en otro ese mismo anhelo, acaso desfalleciente, habré hecho obra humana, y sobre todo, habré vivido. En una palabra, que con razón, sin razón o contra ella, no me da la gana de morirme. Y cuando al fin me muera, si es del todo, no me habré muerto yo, esto es, no me habré dejado morir, sino que me habrá matado el destino humano. Como no llegue a perder la cabeza, o mejor aún que la cabeza, el corazón, yo no dimito de la vida; se me destituirá de ella. Consequently, if my reason, which is in a certain sense a part of the reason of all my brothers in humanity in time and space, teaches me this absolute scepticism in respect of what concerns my longing for never- ending life, I think that I can assume that my feeling of life, which is the essence of life itself, my vitality, my boundless appetite for living and my abhorrence of dying, my refusal to submit to death—that it is this which suggests to me the doctrines with which I try to counter-check the working of the reason. Have these doctrines an objective value? someone will ask me, and I shall answer that I do not understand what this objective value of a doctrine is. I will not say that the more or less poetical and unphilosophical doctrines that I am about to set forth are those which make me live; but I will venture to say that it is my longing to live and to live for ever that inspires these doctrines within me. And if by means of them I succeed in strengthening and sustaining this same longing in another, perhaps when it was all but dead, then I shall have performed a man's work and, above all, I shall have lived. In a word, be it with reason or without reason or against reason, I am resolved not to die. And if, when at last I die out, I die out altogether, then I shall not have died out of myself—that is, I shall not have yielded myself to death, but my human destiny will have killed me. Unless I come to lose my head, or rather my heart, I will not abdicate from life—life will be wrested from me.
Y nada tampoco se adelanta con sacar a relucir las ambiguas palabras de pesimismo y optimismo, que con frecuencia nos dicen lo contrario que quien las emplea quiso decirnos. Poner a una doctrina el mote de pesimista, no es condenar su validez, ni los llamados optimistas son más eficaces en la acción. Creo, por el contrario, que muchos de los más grandes héroes, acaso los mayores, han sido desesperados, y que por desesperación acabaron sus hazañas. Y que aparte esto y aceptando, ambiguas y todo como son, esas denominaciones de optimismo y pesimismo, cabe un cierto pesimismo trascendente engendrador de un optimismo temporal y terrenal; es cosa que me propongo destarrollar en lo sucesivo de este tratado. To have recourse to those, ambiguous words, "optimism" and "pessimism," does not assist us in any way, for frequently they express the very contrary of what those who use them mean to express. To ticket a doctrine with the label of pessimism is not to impugn its validity, and the so-called optimists are not the most efficient in action. I believe, on the contrary, that many of the greatest heroes, perhaps the greatest of all, have been men of despair and that by despair they have accomplished their mighty works. Apart from this, however, and accepting in all their ambiguity these denominations of optimism and pessimism, that there exists a certain transcendental pessimism which may be the begetter of a temporal and terrestrial optimism, is a matter that I propose to develop in the following part of this treatise.
Muy otra es, bien sé, la posición de nuestros progresisas, los de la corriente central del pensamiento europeo contemporáneo; pero no puedo hacerme a la idea de que estos sujetos no cierran voluntariamente los ojos al gran problema y viven, en el fondo de una mentira, tratando de ahogar el sentimiento trágico de la vida. Very different, well I know, is the attitude of our progressives, the partisans of "the central current of contemporary European thought"; but I cannot bring myself to believe that these individuals do not voluntarily close their eyes to the grand problem of existence and that, in endeavouring to stifle this feeling of the tragedy of life, they themselves are not living a lie.
Y hechas estas consideraciones, que son a modo de resumen práctico de la crítica destarrollada en los seis primeros capítulos de este tratado, una manera de dejar asentada la posición práctica a que la tal crítica puede llevar al que no quiere renunciar a la vida y no quiere tampoco renunciar a la razón, y tiene que vivir y obrar entre esas dos muelas contrarias que nos trituran el alma, ya sabe el lector que en adelante me siga, que voy a llevarle a un campo de fantasías no desprovistas de razón, pues sin ella nada subsiste, pero fundadas en sentimiento. Y en cuanto a su verdad, la verdad verdadera, lo que es independientemente de nosotros, fuera de nuestra lógica y nuestra cardiaca, de eso, ¿quién sabe? The foregoing reflections are a kind of practical summary of the criticism developed in the first six chapters of this treatise, a kind of definition of the practical position to which such a criticism is capable of leading whosoever will not renounce life and will not renounce reason and who is compelled to live and act between these upper and nether millstones which grind upon the soul. The reader who follows me further is now aware that I am about to carry him into the region of the imagination, of imagination not destitute of reason, for without reason nothing subsists, but of imagination founded on feeling. And as regards its truth, the real truth, that which is independent of ourselves, beyond the reach of our logic and of our heart—of this truth who knows aught?