Del sentimiento trágico de la vida -Ttragic Sense of Life





Miguel de Unamuno

Del sentimiento trágico de la vida


--I-- EL HOMBRE DE CARNE Y HUESO

 I. THE MAN OF FLESH AND BONE

Homo sum: nihil humani a me alienum puto, dijo el cómico latino. Y yo diría más bien, nullum hominem a me alienum puto; soy hombre, a ningún otro hombre estimo extraño. Porque el adjetivo humanusme es tan sospechoso como su susantivo abstracto humanitas, la humanidad. Ni lo humano ni la humanidad, ni el adjetivo simple, ni el sustantivado, sino el susantivo concreto: el hombre. El hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere -sobre todo muere-, el que come y bebe y juega y duerme y piensa y quiere, el hombre que se ve y a quien se oye, el hermano, el verdadero hermano.

Homo sum; nihil humani a me alienum puto , said the Latin playwright. And I would rather say, Nullum hominem a me alienum puto: I am a man; no other man do I deem a stranger. For to me the adjective humanus is no less suspect than its abstract substantive humanitas, humanity. Neither "the human" nor "humanity, " neither the simple adjective nor the substantivized adjective, but the concrete substantive—man. The man of flesh and bone; the man who is born, suffers, and dies—above all, who dies; the man who eats and drinks and plays and sleeps and thinks and wills; the man who is seen and heard; the brother, the real brother.

Porque hay otra cosa, que llaman también hombre, y es el sujeto de no pocas divagaciones más o menos científicas. Y es el bípedo implume de la leyenda, el ζωον πολιτικον de Aristóteles, el contratante social de Rousseau, el homo oeconomicus de los manchesterianos, el homo sapiens de Linneo o, si se quiere, el mamífero vertical. Un hombre que no es de aquí o de allí ni de esta época o de la otra, que no tiene ni sexo ni patria, una idea, en fin. Es decir, un no hombre.

For there is another thing which is also called man, and he is the subject of not a few lucubrations, more or less scientific. He is the legendary featherless biped, the ζωον πολιτικον of Aristotle, the social contractor of Rousseau, the homo economicus of the Manchester school, the homo sapiens of Linnæus, or, if you like, the vertical mammal. A man neither of here nor there, neither of this age nor of another, who has neither sex nor country, who is, in brief, merely an idea. That is to say, a no-man.

El nuestro es otro, el de carne y hueso; yo, tú, lector mío; aquel otro de más allá, cuantos pensamos sobre la Tierra.

The man we have to do with is the man of flesh and bone—I, you, reader of mine, the other man yonder, all of us who walk solidly on the earth.

Y este hombre concreto, de carne y hueso, es el sujeto y el supremo objeto a la vez de toda filosofía, quiéranlo o no ciertos sedicentes filósofos.

And this concrete man, this man of flesh and bone, is at once the subject and the supreme object of all philosophy, whether certain self-styled philosophers like it or not.

En las más de las historias de la filosofía que conozco se nos presenta a los sistemas como originándose los unos de los otros, y sus autores, los filósofos, apenas aparecen sino como meros pretextos. La íntima biografía de los filósofos, de los hombres que filosofaron, ocupa un lugar secundario. Y es ella, sin embargo, esa íntima biografía la que más cosas nos explica.

In most of the histories of philosophy that I know, philosophic systems are presented to us as if growing out of one another spontaneously, and their authors, the philosophers, appear only as mere pretexts. The inner biography of the philosophers, of the men who philosophized, occupies a secondary place. And yet it is precisely this inner biography that explains for us most things.

Cúmplenos decir, ante todo, que la filosofía se acuesta más a la poesía que no a la ciencia. Cuantos sistemas filosóficos se han fraguado como suprema concinación de los resultados finales de las ciencias particulares, en un período cualquiera, han tenido mucha menos consistencia y menos vida que aquellos otros que representaban el anhelo integral del espíritu de su autor.

It behoves us to say, before all, that philosophy lies closer to poetry than to science. All philosophic systems which have been constructed as a supreme concord of the final results of the individual sciences have in every age possessed much less consistency and life than those which expressed the integral spiritual yearning of their authors.

Y es que las ciencias, importándonos tanto y siendo indispensables para nuestra vida y nuestro pensamiento, nos son, en cierto sentido, más extrañas que la filosofía. Cumplen un fin más objetivo, es decir, más fuera de nosotros. Son, en el fondo, cosa de economía. Un nuevo descubrimiento científico, de los que llamamos teóricos, es como un descubrimiento mecánico; el de la máquina de vapor, el teléfono, el fonógrafo, el aeroplano, una cosa que sirve para algo. Así, el teléfono puede servirnos para comunicarnos a distancia con la mujer amada. ¿Pero esta para qué nos sirve? Toma uno el tranvía eléctrico para ir a oír una ópera; y se pregunta: ¿cuál es, en este caso, más útil, el tranvía o la ópera?

And, though they concern us so greatly, and are, indeed, indispensable for our life and thought, the sciences are in a certain sense more foreign to us than philosophy. They fulfil a more objective end—that is to say, an end more external to ourselves. They are fundamentally a matter of economics. A new scientific discovery, of the kind called theoretical, is, like a mechanical discovery—that of the steam-engine, the telephone, the phonograph, or the aeroplane—a thing which is useful for something else. Thus the telephone may be useful to us in enabling us to communicate at a distance with the woman we love. But she, wherefore is she useful to us? A man takes an electric tram to go to hear an opera, and asks himself, Which, in this case, is the more useful, the tram or the opera?

La filosofía responde a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida, y como consecuencia de esa concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción. Pero resulta que ese sentimiento, en vez de ser consecuencia de aquella concepción, es causa de ella. Nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender o de no comprender el mundo y la vida, brota de nuestro sentimiento respecto a la vida misma. Y esta, como todo lo afectivo, tiene raíces subconscientes, inconscientes tal vez.

Philosophy answers to our need of forming a complete and unitary conception of the world and of life, and as a result of this conception, a feeling which gives birth to an inward attitude and even to outward action. But the fact is that this feeling, instead of being a consequence of this conception, is the cause of it. Our philosophy—that is, our mode of understanding or not understanding the world and life—springs from our feeling towards life itself. And life, like everything affective, has roots in subconsciousness, perhaps in unconsciousness.

No suelen ser nuestras ideas las que nos hacen optimistas o pesimistas, sino que es nuestro optimismo o nuestro pesimismo, de origen filosófico o patológico quizá, tanto el uno como el otro, el que hace nuestras ideas.

It is not usually our ideas that make us optimists or pessimists, but it is our optimism or our pessimism, of physiological or perhaps pathological origin, as much the one as the other, that makes our ideas.

El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado.

Man is said to be a reasoning animal. I do not know why he has not been defined as an affective or feeling animal. Perhaps that which differentiates him from other animals is feeling rather than reason. More often I have seen a cat reason than laugh or weep. Perhaps it weeps or laughs inwardly—but then perhaps, also inwardly, the crab resolves equations of the second degree.

Y así, lo que en un filósofo nos debe más importar es el hombre.

And thus, in a philosopher, what must needs most concern us is the man.

Tomad a Kant, al hombre Manuel Kant, que nació y vivió en Koenigsberg, a forales del siglo xviII y hasta pisar los umbrales del XIX. Hay en la filosofía de este hombre Kant, hombre de corazón y de cabeza, es decir, hombre, un significativo salto, como habría dicho Kierkegaard, otro hombre -¡y tan hombre!-, el salto de la Crítica de la razón pura a la Crítica de la razón práctica. Reconstruye en esta, digan lo que quieran los que no ven al hombre, lo que en aquella abatió, después de haber examinado y pulverizado con su análisis las tradicionales pruebas de la existencia de Dios, del Dios aristotélico, que es el Dios que corresponde al ζωον πολιτικον; del Dios abstracto, del primer motor inmóvil, vuelve a reconstruir a Dios, pero al Dios de la conciencia, al autor del orden moral, al Dios luterano, en fin. Ese salto de Kant está ya en germen en la noción luterana de la fe.

Take Kant, the man Immanuel Kant, who was born and lived at Königsberg, in the latter part of the eighteenth century and the beginning of the nineteenth. In the philosophy of this man Kant, a man of heart and head—that is to say, a man—there is a significant somersault, as Kierkegaard, another man—and what a man!—would have said, the somersault from the Critique of Pure Reasonto the Critique of Practical Reason. He reconstructs in the latter what he destroyed in the former, in spite of what those may say who do not see the man himself. After having examined and pulverized with his analysis the traditional proofs of the existence of God, of the Aristotelian God, who is the God corresponding to the ζωον πολιτικον, the abstract God, the unmoved prime Mover, he reconstructs God anew; but the God of the conscience, the Author of the moral order—the Lutheran God, in short. This transition of Kant exists already in embryo in the Lutheran notion of faith.

El un Dios, el Dios racional, es la proyección al infinito de fuera del hombre por definición, es decir, del hombre abstracto, el hombre no hombre, y el otro Dios, el Dios sentimental o volitivo, es la proyección al infinito de dentro del hombre por vida, del hombre concreto, de carne y hueso.

The first God, the rational God, is the projection to the outward infinite of man as he is by definition—that is to say, of the abstract man, of the man no-man; the other God, the God of feeling and volition, is the projection to the inward infinite of man as he is by life, of the concrete man, the man of flesh and bone.

Kant reconstruyó con el corazón lo que con la cabeza había abatido. Y es que sabemos, por testimonio de los que le conocieron y por testimonio propio, en sus cartas y manifestaciones privadas, que el hombre Kant, el solterón un sí es no es egoísta, que profesó filosofía en Koenigsberg a fines del siglo de la Enciclopedia y de la diosa Razón, era un hombre muy preocupado del problema. Quiero decir del único verdadero problema vital, del que más a las entrañas nos llega, del problema de nuestro destino individual y personal, de la inmortalidad del alma. El hombre Kant no se resignaba a morir del todo. Y porque no se resignaba a morir del todo, dio el salto aquel, el salto inmortal de una a otra crítica.

Kant reconstructed with the heart that which with the head he had overthrown. And we know, from the testimony of those who knew him and from his testimony in his letters and private declarations, that the man Kant, the more or less selfish old bachelor who professed philosophy at Königsberg at the end of the century of the Encyclopedia and the goddess of Reason, was a man much preoccupied with the problem—I mean with the only real vital problem, the problem that strikes at the very root of our being, the problem of our individual and personal destiny, of the immortality of the soul. The man Kant was not resigned to die utterly. And because he was not resigned to die utterly he made that leap, that immortal somersault, from the one Critique to the other.

Quien lea con atención y sin anteojeras la Crítica de la razón práctica, verá que, en rigor, se deduce en ella la existencia de Dios de la inmortalidad del alma, y no esta de aquella. El imperativo categórico nos lleva a un postulado moral que exige a su vez, en el orden teológico, o más bien escatológico, la inmortalidad del alma, y para sustentar esta inmortalidad aparece Dios. Todo lo demás es escamoteo de profesional de la filosofía.

Whosoever reads the Critique of Practical Reasoncarefully and without blinkers will see that, in strict fact, the existence of God is therein deduced from the immortality of the soul, and not the immortality of the soul from the existence of God. The categorical imperative leads us to a moral postulate which necessitates in its turn, in the teleological or rather eschatological order, the immortality of the soul, and in order to sustain this immortality God is introduced. All the rest is the jugglery of the professional of philosophy.

El hombre Kant sintió la moral como base de la escatología, pero el profesor de la filosofía invirtió los términos. Ya dijo no sé dónde otro profesor, el profesor y hombre Guillermo James, que Dios para la generalidad de los hombres es el productor de inmortalidad. Sí, para la generalidad de los hombres, incluyendo al hombre Kant, al hombre James y al hombre que traza estas líneas, que esás, lector, leyendo.

The man Kant felt that morality was the basis of eschatology, but the professor of philosophy inverted the terms. Another professor, the professor and man William James, has somewhere said that for the generality of men God is the provider of immortality. Yes, for the generality of men, including the man Kant, the man James, and the man who writes these lines which you, reader, are reading.

Un día, hablando con un campesino, le propuse la hipótesis de que hubiese, en efecto, un Dios que rige cielo y tierra, Conciencia del Universo, pero que no por eso sea el alma de cada hombre inmortal en el sentido tradicional y concreto. Y me respondió: «Entonces, ¿para qué Dios?» Y así se respondían en el recóndito foro de su conciencia el hombre Kant y el hombre James. Sólo que al actuar como profesores tenían que justificar racionalmente esa actitud tan poco racional. Lo que no quiere decir, claro está, que sea absurda.

Talking to a peasant one day, I proposed to him the hypothesis that there might indeed be a God who governs heaven and earth, a Consciousness of the Universe, but that for all that the soul of every man may not be immortal in the traditional and concrete sense. He replied: "Then wherefore God?" So answered, in the secret tribunal of their consciousness, the man Kant and the man James. Only in their capacity as professors they were compelled to justify rationally an attitude in itself so little rational. Which does not mean, of course, that the attitude is absurd.

Hegel hizo célebre su aforismo de que todo lo racional es real y todo lo real racional; pero somos muchos los que, no convencidos por Hegel, seguimos creyendo que lo real, lo realmente real, es irracional; que la razón construye sobre las irracionalidades. Hegel, gran definidor, pretendió reconstruir el universo con definiciones, como aquel sargento de artillería decía que se construyeran los cañones: tomando un agujero y recubriéndolo de hierro.

Hegel made famous his aphorism that all the rational is real and all the real rational; but there are many of us who, unconvinced by Hegel, continue to believe that the real, the really real, is irrational, that reason builds upon irrationalities. Hegel, a great framer of definitions, attempted with definitions to reconstruct the universe, like that artillery sergeant who said that cannon were made by taking a hole and enclosing it with steel.

Otro hombre, el hombre José Butler, obispo anglicano, qué vivió a principios del siglo xvni, y de quien dice el cardenal católico Newman que es el hombre más grande de la Iglesia anglicana, al foral del capítulo primero de su gran obra sobre la analogía de la religión (The Analogy of Religion), capítulo que trata de la vida futura, escribió esas pequeñas palabras: «Esta credibilidad en una vida fuura, sobre lo que tanto aquí se ha insistido, por poco que satisfaga nuestra curiosidad, parece responder a los propósitos todos de la religión tanto como respondería una prueba demostrativa. En realidad, una prueba, aun demostrativa, de una vida futura, no sería una prueba de religión. Porque el que hayamos de vivir después de la muerte es cosa que se compadece tan bien con el ateísmo, y que puede ser por este tan tomada en cuenta como el que ahora estamos vivos, y nada puede ser, por lo tanto, más absurdo que argüir del ateísmo que no puede haber estado futuro. »

Another man, the man Joseph Butler, the Anglican bishop who lived at the beginning of the eighteenth century and whom Cardinal Newman declared to be the greatest man in the Anglican Church, wrote, at the conclusion of the first chapter of his great work, The Analogy of Religion, the chapter which treats of a future life, these pregnant words: "This credibility of a future life, which has been here insisted upon, how little soever it may satisfy our curiosity, seems to answer all the pur poses of religion, in like manner as a demonstrative proof would. Indeed a proof, even a demonstrative one, of a future life, would not be a proof of religion. For, that we are to live hereafter, is just as reconcilable with the scheme of atheism, and as well to be accounted for by it, as that we are now alive is: and therefore nothing can be more absurd than to argue from that scheme that there can be no future state. "

El hombre Butler, cuyas obras acaso conociera el hombre Kant, quería salvar la fe en la inmortalidad del alma, y para ello la hizo independiente de la fe en Dios. El capítulo primero de su Antología trata, como os digo, de la vida futura, y el segundo del gobierno de Dios por premios y castigos. Y es que, en el fondo, el buen obispo anglicano deduce la existencia de Dios de la inmortalidad del alma. Y como el buen obispo anglicano partió de aquí, no tuvo que dar el salto que a fines de su mismo siglo tuvo que dar el buen filósofo luterano. Era un hombre el obispo Butler, y era otro hombre el profesor Kant.

The man Butler, whose works were perhaps known to the man Kant, wished to save the belief in the immortality of the soul, and with this object he made it independent of belief in God. The first chapter of hisAnalogy treats, as I have said, of the future life, and the second of the government of God by rewards and punishments. And the fact is that, fundamentally, the good Anglican bishop deduces the existence of God from the immortality of the soul. And as this deduction was the good Anglican bishop's starting-point, he had not to make that somersault which at the close of the same century the good Lutheran philosopher had to make. Butler, the bishop, was one man and Kant, the professor, another man.

Y ser un hombre es ser algo concreto, unitario y susantivo es ser cosa, res. Y ya sabemos lo que otro hombre, al hombre Benito Spinoza, aquel judío portugués que nació y vivió en Holanda a mediados del siglo XVII, escribió de toda cosa. La proposición 6. a de la parte III de su Éticadice: unaquaeque res, quatenus in se est, in suo esse perseverare conatur, es decir, cada cosa, en cuanto es en sí, se esfuerza por perseverar en su ser. Cada cosa es cuanto es en sí, es decir, en cuanto sustancia, ya que, según él, sustancia es id quod in se est et per se concipitur; lo que es por sí y por sí se concibe. Y en la siguiente proposición, la 7. a, de la misma parte añade: conatus, quo unaquaeque res in suo esse perseverare conatur nihil est praeter ipsius rei actualem essentiam; esto es, el esfuerzo con que cada cosa trata de perseverar en su ser no es sino la esencia actual de la cosa misma. Quiere decirse que tu esencia, lector, la mía, la del hombre Spinoza, la del hombre Butler, la del hombre Kant y la de cada hombre que sea hombre, no es sino el conato, el esfuerzo que pone en seguir siendo hombre, en no morir. Y la otra proposición que sigue a estas dos, la 8. a, dice:conatus, quo unaquaeque res in suo esse perseverare conatur, nullum tempus finitum, sed indefinitum involvit, o sea: el esfuerzo con que cada cosa se esfuerza por perseverar en su ser, no implica tiempo finito, sino indefinido. Es decir, que tú, yo y Spinoza queremos no morirnos nunca y que este nuestro anhelo de nunca morirnos es nuestra esencia actual. Y, sin embargo, este pobre judío portugués, desterrado en las tinieblas holandesas, no pudo llegar a creer nunca en su propia inmortalidad personal, y toda su filosofía no fue sino una consolación que fraguó para esta su falta de fe. Como a otros les duele una mano o un pie o el corazón o la cabeza, a Spinoza le dolía Dios. ¡Pobre hombre! ¡Y pobres hombres los demás!

To be a man is to be something concrete, unitary, and substantive; it is to be a thing—res. Now we know what another man, the man Benedict Spinoza, that Portuguese Jew who was born and lived in Holland in the middle of the seventeenth century, wrote about the nature of things. The sixth proposition of Part III. of hisEthic states: unaquoeque res, quatenus in se est, in suo esse perseverare conatur—that is, Everything, in so far as it is in itself, endeavours to persist in its own being. Everything in so far as it is in itself—that is to say, in so far as it is substance, for according to him substance is id quod in se est et per se concipitur—that which is in itself and is conceived by itself. And in the following proposition, the seventh, of the same part, he adds:conatus, quo unaquoeque res in suo esse perseverare conatur, nihil est proeter ipsius rei actualem essentiam —that is, the endeavour wherewith everything endeavours to persist in its own being is nothing but the actual essence of the thing itself. This means that your essence, reader, mine, that of the man Spinoza, that of the man Butler, of the man Kant, and of every man who is a man, is nothing but the endeavour, the effort, which he makes to continue to be a man, not to die. And the other proposition which follows these two, the eighth, says:conatus, quo unaquoeque res in suo esse perseverare conatur, nullum tempus finitum, sed indefinitum involvit—that is, The endeavour whereby each individual thing endeavours to persist involves no finite time but indefinite time. That is to say that you, I, and Spinoza wish never to die and that this longing of ours never to die is our actual essence. Nevertheless, this poor Portuguese Jew, exiled in the mists of Holland, could never attain to believing in his own personal immortality, and all his philosophy was but a consolation which he contrived for his lack of faith. Just as other men have a pain in hand or foot, heart-ache or head-ache, so he had God-ache. Unhappy man! And unhappy fellow-men!

Y el hombre, esta cosa, ¿es una cosa? Por absurda que parezca la pregunta, hay quienes se la han propuesto. Anduvo no ha mucho por el mundo una cierta doctrina que llamábamos positivismo, que hizo muy bien y mucho mal. Y entre otros males que hizo, fue el de traernos un género tal de análisis que los hechos se pulverizaban con él, reduciéndose a polvo de hechos. Los más de los que el positivismo llamaba hechos, no eran sino fragmentos de hechos. En psicología su acción fue deletérea. Hasta hubo escolásticos metidos a literatos -no digo filósofos metidos a poetas, porque poeta y filósofo son hermanos gemelos, si es que no la misma cosa- que llevaron el análisis psicológico positivista a la novela y al drama, donde hay que poner en pie hombres concretos, de carne y hueso, y en fuerza de estados de conciencia las conciencias desaparecieron. Les sucedió lo que dicen sucede con frecuencia al examinar y ensayar ciertos complicados compuestos químicos orgánicos, vivos, y es que los reactivos destruyen el cuerpo mismo que se trata de examinar, y lo que obtenemos son no más que productos de su composición.

And man, this thing, is he a thing? How absurd soever the question may appear, there are some who have propounded it. Not long ago there went abroad a certain doctrine called Positivism, which did much good and much ill. And among other ills that it wrought was the introduction of a method of analysis whereby facts were pulverized, reduced to a dust of facts. Most of the facts labelled as such by Positivism were really only fragments of facts. In psychology its action was harmful. There were even scholastics meddling in literature—I will not say philosophers meddling in poetry, because poet and philosopher are twin brothers, if not even one and the same—who carried this Positivist psychological analysis into the novel and the drama, where the main business is to give act and motion to concrete men, men of flesh and bone, and by dint of studying states of consciousness, consciousness itself disappeared. The same thing happened to them which is said often to happen in the examination and testing of certain complicated, organic, living chemical compounds, when the reagents destroy the very body which it was proposed to examine and all that is obtained is the products of its decomposition.

Partiendo del hecho evidente de que por nuestra conciencia desfilan estados contradictorios entre sí, llegaron a no ver claro la conciencia, el yo. Preguntarle a uno por su yo, es como preguntarle por su cuerpo. Y cuenta que al hablar del yo, hablo del yo concreto y personal; no del yo de Fichte, sino de Fichte mismo, del hombre Fichte.

Taking as their starting-point the evident fact that contradictory states pass through our consciousness, they did not succeed in envisaging consciousness itself, the "I. " To ask a man about his "I" is like asking him about his body. And note that in speaking of the "I, " I speak of the concrete and personal "I, " not of the "I" of Fichte, but of Fichte himself, the man Fichte.

Y lo que determina a un hombre, lo que le hace un hombre, uno y no otro, el que es y no el que no es, es un principio de unidad y un principio de continuidad. Un principio de unidad primero, en el espacio, merced al cuerpo, y luego en la acción y en el propósito. Cuando andamos, no va un pie hacia adelante, el otro hacia atrás: ni cuando miramos mira un ojo al Norte y el otro al Sur, como estemos sanos. En cada momento de nuestra vida tenemos un propósito, y a él conspira la sinergia de nuestras acciones. Aunque al momento siguiente cambiemos de propósito. Y es en cierto sentido un hombre tanto más hombre, cuanto más unitaria sea su acción. Hay quien en su vida toda no persigue sino un solo propósito, sea el que fuere.

That which determines a man, that which makes him one man, one and not another, the man he is and not the man he is not, is a principle of unity and a principle of continuity. A principle of unity firstly in space, thanks to the body, and next in action and intention. When we walk, one foot does not go forward and the other backward, nor, when we look, if we are normal, does one eye look towards the north and the other towards the south. In each moment of our life we entertain some purpose, and to this purpose the synergy of our actions is directed. Notwithstanding the next moment we may change our purpose. And in a certain sense a man is so much the more a man the more unitary his action. Some there are who throughout their whole life follow but one single purpose, be it what it may.

Y un principio de continuidad en el tiempo. Sin entrar a discutir -discusión ociosa- si soy o no el que era hace veinte años, es indiscutible, me parece, el hecho de que el que soy hoy proviene, por serie continua de estados de conciencia, del que era en mi cuerpo hace veinte años. La memoria es la base de la personalidad individual, así como la tradición lo es de la personalidad colectiva de un pueblo. Se vive en el recuerdo y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es, en el fono, sino el esfuerzo de nuestro recuerdo por perseverar, por hacerse esperanza, el esfuerzo de nuestro pasado por hacerse porvenir.

Also a principle of continuity in time. Without entering upon a discussion—an unprofitable discussion—as to whether I am or am not he who I was twenty years ago, it appears to me to be indisputable that he who I am to-day derives, by a continuous series of states of consciousness, from him who was in my body twenty years ago. Memory is the basis of individual personality, just as tradition is the basis of the collective personality of a people. We live in memory and by memory, and our spiritual life is at bottom simply the effort of our memory to persist, to transform itself into hope, the effort of our past to transform itself into our future.

Todo esto es de una perogrullería chillante, bien lo sé: pero es que, rodando por el mundo, se encuentra uno con hombres que parece no se sienten a sí mismos. Uno de mis mejores amigos, con quien he paseado a diario durante muchos años enteros, cada vez que yo le hablaba de este sentimiento de la propia personalidad, me decía: «Pues yo no me siento a mí mismo, no se qué es eso. »

All this, I know well, is sheer platitude; but in going about in the world one meets men who seem to have no feeling of their own personality. One of my best friends with whom I have walked and talked every day for many years, whenever I spoke to him of this sense of one's own personality, used to say: "But I have no sense of myself; I don't know what that is. "

En cierta ocasión, este amigo a que aludo me dijo: «Quisiera ser fulano» (aquí un nombre), y le dije: Eso es lo que yo no acabo nunca de comprender, que uno quiera ser otro cualquiera. Querer ser otro, es querer dejar de ser uno el que es. Me explico que uno desee tener lo que otro tiene, sus riquezas o sus conocimientos; pero ser otro, es cosa que no me la explico.

On a certain occasion this friend remarked to me: "I should like to be So-and-so" (naming someone), and I said: "That is what I shall never be able to understand—that one should want to be someone else. (To want to be someone else is to want to cease to be he who one is. ) I understand that one should wish to have what someone else has, his wealth or his knowledge; but to be someone else, that is a thing I cannot comprehend. "

Más de una vez se ha dicho que todo hombre desgracitado prefiere ser el que es, aun con sus desgracias, a ser otro sin ellas. Y es que los hombres desgracitados, cuando conservan la sanidad en su desgracia, es decir, cuando se esfuerzan por perseverar en su ser, prefieren la desgracia a la no existencia. De mí sé decir, que cuando era un mozo, y aun de niño, no lograron conmoverme las patéticas pinturas que del infierno se me hacían, pues ya desde entonces nada se me aparecía tan horrible como la nada misma. Era una furiosa hambre de ser, un apetito de divinidad como nuestro ascético dijo.

It has often been said that every man who has suffered misfortunes prefers to be himself, even with his misfortunes, rather than to be someone else without them. For unfortunate men, when they preserve their normality in their misfortune—that is to say, when they endeavour to persist in their own being—prefer misfortune to non-existence. For myself I can say that as a youth, and even as a child, I remained unmoved when shown the most moving pictures of hell, for even then nothing appeared to me quite so horrible as nothingness itself. It was a furious hunger of being that possessed me, an appetite for divinity, as one of our ascetics has put it.

Irle a uno con la embajada de que se haga otro, es irle con la embajada de que deje de ser él. Cada cual defiende su personalidad, y sólo acepta un cambio en su modo de pensar o de sentir en cuanto este cambio pueda entrar en la unidad de su espíritu y engarzar en la continuidad de él; en cuanto ese cambio pueda armonizarse e integrarse con todo el resto de su modo de ser, pensar y sentir, y pueda a la vez enlazarse a sus recuerdos. Ni a un hombre, ni a un pueblo -que es, en cierto sentido, un hombre también- se le puede exigir un cambio que rompa la unidad y la continuidad de su persona. Se le puede cambiar mucho, hasta por completo casi; pero dentro de continuidad.

To propose to a man that he should be someone else, that he should become someone else, is to propose to him that he should cease to be himself. Everyone defends his own personality, and only consents to a change in his mode of thinking or of feeling in so far as this change is able to enter into the unity of his spirit and become involved in its continuity; in so far as this change can harmonize and integrate itself with all the rest of his mode of being, thinking and feeling, and can at the same time knit itself with his memories. Neither of a man nor of a people—which is, in a certain sense, also a man—can a change be demanded which breaks the unity and continuity of the person. A man can change greatly, almost completely even, but the change must take place within his continuity.

Cierto es que se da en ciertos individuos eso que se llama un cambio de personalidad; pero eso es un caso paológico, y como tal lo estudian los alienistas. En esos cambios de personalidad, la memoria, base de la conciencia, se arruina por completo, y sólo le queda al pobre paciente, como substrato de continuidad individual -ya que no personal-, el organismo físico. Tal enfermedad equivale a la muerte para el sujeto que la padece; para quienes no equivale a su muerte es para los que hayan de heredarle, si tiene bienes de fortuna. Y esa enfermedad no es más que una revolución, una verdadera revolución.

It is true that in certain individuals there occur what are called changes of personality; but these are pathological cases, and as such are studied by alienists. In these changes of personality, memory, the basis of consciousness, is completely destroyed, and all that is left to the sufferer as the substratum of his individual continuity, which has now ceased to be personal, is the physical organism. For the subject who suffers it, such an infirmity is equivalent to death—it is not equivalent to death only for those who expect to inherit his fortune, if he possesses one! And this infirmity is nothing less than a revolution, a veritable revolution.

Una enfermedad es, en cierto respecto, una disociación orgánica; es un órgano o un elemento cualquiera del cuerpo vivo que se rebela, rompe la sinergia vital y conspira a un fin distinto del que conspiran los demás elementos con él coordinados. Su fin puede ser, considerado en sí, es decir, en abstracto, más elevado, más noble, más. . . todo lo que se quiera, pero es otro. Podrá ser mejor volar y respirar en el aire que nadar y respirar en el agua; pero si las aletas de un pez dieran en querer converirse en alas, el pez, como pez, perecería. Y no sirve decir que acabaría por hacerse ave; si es que no había en ello un proceso de continuidad. No lo sé bien, pero acaso se pueda dar que un pez engendre un ave, u otro pez que está más cerca del ave que él; pero un pez, este pez, no puede él mismo, y durante su vida, hacerse ave.

A disease is, in a certain sense, an organic dissociation; it is a rebellion of some element or organ of the living body which breaks the vital synergy and seeks an end distinct from that which the other elements co-ordinated with it seek. Its end, considered in itself—that is to say, in the abstract—may be more elevated, more noble, more anything you like; but it is different. To fly and breathe in the air may be better than to swim and breathe in the water; but if the fins of a fish aimed at converting themselves into wings, the fish, as a fish, would perish. And it is useless to say that it would end by becoming a bird, if in this becoming there was not a process of continuity. I do not precisely know, but perhaps it may be possible for a fish to engender a bird, or another fish more akin to a bird than itself; but a fish, this fish, cannot itself and during its own lifetime become a bird.

Todo lo que en mí conspire a romper la unidad y la continuidad de mi vida, conspira a destruirme, y, por lo tanto, a destruirse. Todo individuo que en un pueblo conspira a romper la unidad y la continuidad espirituales de ese pueblo, tiende a destruirlo y a destruirse como parte de ese pueblo. ¿Que tal otro pueblo es mejor? Perfectamente, aunque no entendamos bien qué es eso de mejor o peor. ¿Que es más rico? Concedido. ¿Que es más culto? Concedido también. ¿Que vive más feliz? Esto ya. . . , pero, en fin, ¡pase! ¿Que vence, eso que llaman vencer, mientras nosotros somos vencidos? Enhorabuena. Todo esto está bien, pero es otro. Y basta. Porque para mí, el hacerme otro, rompiendo la unidad y la continuidad de mi vida, es dejar de ser el que soy, es decir, es sencillamente dejar de ser. Y esto no: ¡todo antes que esto!

Everything in me that conspires to break the unity and continuity of my life conspires to destroy me and consequently to destroy itself. Every individual in a people who conspires to break the spiritual unity and continuity of that people tends to destroy it and to destroy himself as a part of that people. What if some other people is better than our own? Very possibly, although perhaps we do not clearly understand what is meant by better or worse. Richer? Granted. More cultured? Granted likewise. Happier? Well, happiness . . . but still, let it pass! A conquering people (or what is called conquering) while we are conquered? Well and good. All this is good—but it is something different. And that is enough. Because for me the becoming other than I am, the breaking of the unity and continuity of my life, is to cease to be he who I am—that is to say, it is simply to cease to be. And that—no! Anything rather than that!

¿Que otro llenaría tan bien o mejor que yo el papel que lleno? ¿Que otro cumpliría mi función social? Sí, pero no yo.

Another, you say, might play the part that I play as well or better? Another might fulfil my function in society? Yes, but it would not be I.

«¡Yo, yo, yo, siempre yo! -dirá algún lector-; y ¿quién eres tú?» Podría aquí contestarle con Obermann, con el enorme hombre Obermann: «para el universo nada, para mí todo»; pero no, prefiero recordarle una doctrina del hombre Kant, y es la de que debemos considerar a nuestros prójimos, a los demás hombres, no como medios, sino como fines. Pues no se trata de mí tan sólo: se trata de todos y de cada uno. Los juicios singulares tienen valor de universales, dicen los lógicos. Lo singular no es particular, es universal.

"I, I, I, always I!" some reader will exclaim; "and who are you?" I might reply in the words of Obermann, that tremendous man Obermann: "For the universe, nothing—for myself, everything"; but no, I would rather remind him of a doctrine of the man Kant—to wit, that we ought to think of our fellow-men not as means but as ends. For the question does not touch me alone, it touches you also, grumbling reader, it touches each and all. Singular judgments have the value of universal judgments, the logicians say. The singular is not particular, it is universal.

El hombre es un fin, no un medio. La civilización toda se endereza al hombre, a cada hombre, a cada yo. ¿O qué es ese ídolo, llámese Humanidad o como se llamare, a que se han de sacrificar todos y cada uno de los hombres? Porque yo me sacrifico por mis prójimos, por mis compatriotas, por mis hijos, y estos a su vez por los suyos, y los suyos por los de ellos, y así en serie inacabable de generaciones. ¿Y quién recibe el fruto de ese sacrificio?

Man is an end, not a means. All civilization addresses itself to man, to each man, to each I. What is that idol, call it Humanity or call it what you like, to which all men and each individual man must be sacrificed? For I sacrifice myself for my neighbours, for my fellow-countrymen, for my children, and these sacrifice themselves in their turn for theirs, and theirs again for those that come after them, and so on in a never-ending series of generations. And who receives the fruit of this sacrifice?

Los mismos que nos hablan de ese sacrificio fantástico, de esa dedicación sin objeto, suelen también hablarnos del derecho a la vida. ¿Y qué es el derecho a la vida? Me dicen que he venido a realizar no sé qué fin social; pero yo siento que yo, lo mismo que cada uno de mis hermanos, he venido a realizarme, a vivir.

Those who talk to us about this fantastic sacrifice, this dedication without an object, are wont to talk to us also about the right to live. What is this right to live? They tell me I am here to realize I know not what social end; but I feel that I, like each one of my fellows, am here to realize myself, to live.

Sí, sí, lo veo; una enorme actividad social, una poderosa civilización, mucha ciencia, mucho arte, mucha industria, mucha moral, y luego, cuando hayamos llenado el mundo de maravillas industriales, de grandes fábricas, de caminos, de museos, de bibliotecas, caeremos agotados al pie de todo esto, y quedará ¿para quién? ¿Se hizo el hombre para la ciencia o se hizo la ciencia para el hombre?

Yes, yes, I see it all!—an enormous social activity, a mighty civilization, a profuseness of science, of art, of industry, of morality, and afterwards, when we have filled the world with industrial marvels, with great factories, with roads, museums, and libraries, we shall fall exhausted at the foot of it all, and it will subsist—for whom? Was man made for science or was science made for man?

«¡Ea! -exclamará de nuevo el mismo lector-, volvemos a aquello del catecismo. P ¿Para quién hizo Dios el mundo? R. Para el hombre. » Pues bien, sí, así debe responder el hombre que sea hombre. La hormiga, si se diese cuenta de esto, y fuera persona, consciente de sí misma contestaría que para la hormiga, y contestaría bien. El mundo se hace para la conciencia, para cada conciencia.

"Why!" the reader will exclaim again, "we are coming back to what the Catechism says: 'Q. For whom did God create the world? A. For man. '" Well, why not?—so ought the man who is a man to reply. The ant, if it took account of these matters and were a person, would reply "For the ant, " and it would reply rightly. The world is made for consciousness, for each consciousness.

Una alma humana vale por todo el universo, ha dicho no sé quién, pero ha dicho egregiamente. Un alma humana, ¿eh? No una vida. La vida esta no. Y sucede que a medida que se cree menos en el alma, es decir, en su inmortalidad consciente, personal y concreta, se exagerará más el valor de la pobre vida pasajera. De aquí arrancan todas las afeminadas sensiblerías contra la guerra. Sí, uno no debe querer morir, pero la otra muerte. «El que quiera salvar su vida, la perderá», dice el Evangelio; pero no dice el que quiera salvar su alma, el alma inmortal. O que creemos y queremos que lo sea.

A human soul is worth all the universe, someone—I know not whom—has said and said magnificently. A human soul, mind you! Not a human life. Not this life. And it happens that the less a man believes in the soul—that is to say in his conscious immortality, personal and concrete—the more he will exaggerate the worth of this poor transitory life. This is the source from which springs all that effeminate, sentimental ebullition against war. True, a man ought not to wish to die, but the death to be renounced is the death of the soul. "Whosoever will save his life shall lose it, " says the Gospel; but it does not say "whosoever will save his soul, " the immortal soul—or, at any rate, which we believe and wish to be immortal.

Y todos los definidores del objetivismo no se fijan, o mejor dicho, no quieren fijarse, que al afirmar un hombre su yo, su conciencia personal, afirma al hombre, al hombre concreto y real, afirma el verdadero humanismo -fue no es el de las cosas del hombre, sino el del hombre-, y al afirmar al hombre, afirma la conciencia. Porque la única conciencia de que tenemos conciencia es la del hombre.

And what all the objectivists do not see, or rather do not wish to see, is that when a man affirms his "I, " his personal consciousness, he affirms man, man concrete and real, affirms the true humanism—the humanism of man, not of the things of man—and in affirming man he affirms consciousness. For the only consciousness of which we have consciousness is that of man.

El mundo es para la conciencia. O, mejor dicho, este para, esta noción de finalidad, y mejor que noción sentimiento, este sentimiento teológico no nace sino donde hay conciencia. Conciencia y finalidad son la misma cosa en el fondo.

The world is for consciousness. Or rather this for, this notion of finality, and feeling rather than notion, this teleological feeling, is born only where there is consciousness. Consciousness and finality are fundamentally the same thing.

Si el Sol tuviese conciencia, pensaría vivir para alumbrar a los mundos, sin duda; pero pensaría también, y sobre todo, que los mundos existen para que él los alumbre y se goce en alumbrarlos y así viva. Y pensaría bien.

If the sun possessed consciousness it would think, no doubt, that it lived in order to give light to the worlds; but it would also and above all think that the worlds existed in order that it might give them light and enjoy itself in giving them light and so live. And it would think well.

Y toda esa trágica batalla del hombre por salvarse, ese inmortal anhelo de inmortalidad que le hizo al hombre Kant dar aquel salto inmortal de que os decía, todo eso no es más que una batalla por la conciencia. Si la conciencia no es, como ha dicho algún pensador inhumano, nada más que un relámpago entre dos eternidades de tinieblas, entonces no hay nada más execrable que la existencia.

And all this tragic fight of man to save himself, this immortal craving for immortality which caused the man Kant to make that immortal leap of which I have spoken, all this is simply a fight for consciousness. If consciousness is, as some inhuman thinker has said, nothing more than a flash of light between two eternities of darkness, then there is nothing more execrable than existence.

Alguien podrá ver un fondo de contradicción en todo cuanto voy diciendo, anhelando unas veces la vida inacabable, y diciendo otras que esa vida no tiene el valor que se le da. ¿Contradicción? ¡Ya lo creo! ¡La de mi corazón, que dice que sí, mi cabeza, que dice no! Contradicción, naturalmente. ¿Quién no recuerda aquellas palabras del Evangelio: «¡Señor, creo; ayuda a mi incredulidad!»? ¡Contradicción!, ¡naturalmente! Como que sólo vivimos de contradicciones, y por ellas; como que la vida es tragedia, y la tragedia es perpetua lucha, sin victoria ni esperanza de ella; es contradicción.

Some may espy a fundamental contradiction in everything that I am saying, now expressing a longing for unending life, now affirming that this earthly life does not possess the value that is given to it. Contradiction? To be sure! The contradiction of my heart that says Yes and of my head that says No! Of course there is contradiction. Who does not recollect those words of the Gospel, "Lord, I believe, help thou my unbelief"? Contradiction! Of course! Since we only live in and by contradictions, since life is tragedy and the tragedy is perpetual struggle, without victory or the hope of victory, life is contradiction.

Se trata, como veis, de un valor afectivo, y contra los valores afectivos no valen razones. Porque las razones no son nada más que razones, es decir, ni siquiera son verdades. Hay definidores de esos pedantes por naturaleza y por gracia, que me hacen el efecto de aquel señor que va a consolar a un padre que acaba de perder un hijo, muerto de repente en la flor de sus años, y le dice: «¡Paciencia, amigo, que todos tenemos que morirnos!» ¿Os chocaría que este padre se irritase contra semejante impertinencia? Porque es una impertinencia. Hasta un axioma puede llegar a ser en ciertos casos una impertinencia. Cuántas veces no cabe decir aquello de

The values we are discussing are, as you see, values of the heart, and against values of the heart reasons do not avail. For reasons are only reasons—that is to say, they are not even truths. There is a class of pedantic label-mongers, pedants by nature and by grace, who remind me of that man who, purposing to console a father whose son has suddenly died in the flower of his years, says to him, "Patience, my friend, we all must die!" Would you think it strange if this father were offended at such an impertinence? For it is an impertinence. There are times when even an axiom can become an impertinence. How many times may it not be said—

para pensar cual tú, sólo es preciso
no tener nada más que inteligencia.

Hay personas, en efecto, que parecen no pensar más que con el cerebro, o con cualquier otro órgano que sea el específico para pensar; mientras otros piensan con todo el cuerpo y toda el alma, con la sangre, con el tuétanto de los huesos, con el corazón, con los pulmones, con el vientre, con la vida. Y las gentes que no piensan más que con el cerebro, dan en definidores; se hacen profesionales del pensamiento. ¿Y sabéis lo que es un profesional? ¿Sabéis lo que es un producto de la diferenciación del trabajo?

There are, in fact, people who appear to think only with the brain, or with whatever may be the specific thinking organ; while others think with all the body and all the soul, with the blood, with the marrow of the bones, with the heart, with the lungs, with the belly, with the life. And the people who think only with the brain develop into definition-mongers; they become the professionals of thought. And you know what a professional is? You know what a product of the differentiation of labour is?

Aquí tenéis un profesional del boxeo. Ha aprendido a dar puñetazos con tal economía, que reconcentra sus fuerzas en el puñetazo, y apenas pone en juego sino los músculos precisos para obtener el fin inmediato y concentrado de su acción: derribar al adversario. Un boleo dado por un no profesional, podrá no tener tanta eficacia objetiva inmediata, pero vitaliza mucho más al que lo da, haciéndole poner en juego casi todo su cuerpo. El uno es un puñetazo de boxeador, el otro de hombre. Y sabido es que los hércules de circo, que los atletas de feria, no suelen ser sanos. Derriban a los adversarios, levantan enormes pesas, pero se mueren, o de tisis o de dispepsia.

Take a professional boxer. He has learnt to hit with such economy of effort that, while concentrating all his strength in the blow, he only brings into play just those muscles that are required for the immediate and definite object of his action—to knock out his opponent. A blow given by a non-professional will not have so much immediate, objective efficiency; but it will more greatly vitalize the striker, causing him to bring into play almost the whole of his body. The one is the blow of a boxer, the other that of a man. And it is notorious that the Hercules of the circus, the athletes of the ring, are not, as a rule, healthy. They knock out their opponents, they lift enormous weights, but they die of phthisis or dyspepsia.

Si un filósofo no es un hombre, es todo menos un filósofo; es, sobre todo, un pedante, es decir, un remedo de hombre. El cultivo de una ciencia cualquiera, de la química, de la física, de la geometría, de la filología, puede ser, y aun esto muy restringidamente y dentro de muy estrechos límites, obra de especialización diferenciada; pero la filosofía, como la poesía, o es obra de integración, de concinación, o no es sino filosofería, erudición seudofilosófica.

If a philosopher is not a man, he is anything but a philosopher; he is above all a pedant, and a pedant is a caricature of a man. The cultivation of any branch of science—of chemistry, of physics, of geometry, of philology—may be a work of differentiated specialization, and even so only within very narrow limits and restrictions; but philosophy, like poetry, is a work of integration and synthesis, or else it is merely pseudo-philosophical erudition.

Todo conocimiento tiene una finalidad. Lo de saber para saber, no es, dígase lo que se quiera, sino una tétrica petición de principio. Se aprende algo, o para un fin prácico inmediato, o para completar nuestros demás conocimientos. Hasta la doctrina que nos aparezca más teórica, es decir, de menor aplicación inmediata a las necesidades no intelectuales de la vida, responde a una necesidad -que también lo es- intelectual, a una razón de economía en el pensar, a un principio de unidad y continuidad de la conciencia. Pero así como un conocimiento científico tiene su finalidad en los demás conocimientos, la filosofía extrínseca se refiere a nuestro destino todo, a nuestra actitud frente a la vida y al universo. Y el más trágico problema de la filosofía es el de conciliar las necesidades intelectuales con las necesidades afectivas y con las volitivas. Como que ahí fracasa toda filosofía que pretende deshacer la eterna y trágica contradicción, base de nuestra existencia. ¿Pero afrontan todos esta contradicción?

All knowledge has an ultimate object. Knowledge for the sake of knowledge is, say what you will, nothing but a dismal begging of the question. We learn something either for an immediate practical end, or in order to complete the rest of our knowledge. Even the knowledge that appears to us to be most theoretical—that is to say, of least immediate application to the non-intellectual necessities of life—answers to a necessity which is no less real because it is intellectual, to a reason of economy in thinking, to a principle of unity and continuity of consciousness. But just as a scientific fact has its finality in the rest of knowledge, so the philosophy that we would make our own has also its extrinsic object—it refers to our whole destiny, to our attitude in face of life and the universe. And the most tragic problem of philosophy is to reconcile intellectual necessities with the necessities of the heart and the will. For it is on this rock that every philosophy that pretends to resolve the eternal and tragic contradiction, the basis of our existence, breaks to pieces. But do all men face this contradiction squarely?

Poco puede esperarse, verbigracia, de un gobernante que alguna vez, aun cuando sea por modo oscuro, no se ha preocupado del principio primero y del fin último de las cosas todas, y sobre todo de los hombres, de su primer por qué y de su último para qué.

Little can be hoped from a ruler, for example, who has not at some time or other been preoccupied, even if only confusedly, with the first beginning and the ultimate end of all things, and above all of man, with the "why" of his origin and the "wherefore" of his destiny.

Y esta suprema preocupación no puede ser puramente racional, tiene que ser afectiva. No basta pensar, hay que sentir nuestro destino. Y el que, pretendiendo dirigir a sus semejantes, dice y proclama que le tienen sin cuidado las cosas de tejas arriba, no merece dirigirlos. Sin que esto quiera decir, ¡claro está!, que haya de pedírsele solución alguna determinada. ¡Solución! ¿La hay acaso?

And this supreme preoccupation cannot be purely rational, it must involve the heart. It is not enough to think about our destiny: it must be felt. And the would-be leader of men who affirms and proclaims that he pays no heed to the things of the spirit, is not worthy to lead them. By which I do not mean, of course, that any ready-made solution is to be required of him. Solution? Is there indeed any?

Por lo que a mí hace, jamás me entregaré de buen grado, y otorgándole mi confianza, a conductor alguno de pueblos que no esté penetrado de que, al conducir un pueblo, conduce hombres, hombres de carne y hueso, hombres que nacen, sufren, y aunque no quieran morir, mueren; hombres que son fines en sí mismos, no sólo medios; hombres que han de ser lo que son y no otros; hombres, en fin, que buscan eso que llamamos la felicidad. Es inhumano, por ejemplo, sacrificar una generación de hombres a la generación que le sigue, cuando no se tiene sentimiento del destino de los sacrificados. No de su memoria, no de sus nombres, sino de ellos mismos.

So far as I am concerned, I will never willingly yield myself, nor entrust my confidence, to any popular leader who is not penetrated with the feeling that he who orders a people orders men, men of flesh and bone, men who are born, suffer, and, although they do not wish to die, die; men who are ends in themselves, not merely means; men who must be themselves and not others; men, in fine, who seek that which we call happiness. It is inhuman, for example, to sacrifice one generation of men to the generation which follows, without having any feeling for the destiny of those who are sacrificed, without having any regard, not for their memory, not for their names, but for them themselves.

Todo eso de que uno vive en sus hijos, o en sus obras, o en el universo, son vagas elucubraciones con que sólo se satisfacen los que padecen de estupidez afectiva, que pueden ser, por lo demás, personas de una cierta eminencia cerebral. Porque puede uno tener un gran talento, lo que llamamos un gran talento, y ser un estúpido del sentimiento y hasta un imbécil moral. Se han dado casos.

All this talk of a man surviving in his children, or in his works, or in the universal consciousness, is but vague verbiage which satisfies only those who suffer from affective stupidity, and who, for the rest, may be persons of a certain cerebral distinction. For it is possible to possess great talent, or what we call great talent, and yet to be stupid as regards the feelings and even morally imbecile. There have been instances.

Estos estúpidos afectivos con talento suelen decir que no sirve querer zahondar en lo inconocible ni dar coces contra el aguijón. Es como si se le dijera a uno a quien le han tenido que amputar una pierna, que de nada le sirve pensar en ello. Y a todos nos falta algo; sólo que unos lo sienten y otros no. O hacen como que no lo sienten, y entonces son unos hipócritas.

These clever-witted, affectively stupid persons are wont to say that it is useless to seek to delve in the unknowable or to kick against the pricks. It is as if one should say to a man whose leg has had to be amputated that it does not help him at all to think about it. And we all lack something; only some of us feel the lack and others do not. Or they pretend not to feel the lack, and then they are hypocrites.

Un pedante que vio a Solón llorar la muerte de un hijo, le dijo: «¿Para qué lloras así, si eso de nada sirve?» Y el sabio le respondió: «Por eso precisamente, porque no sirve. » Claro está que el llorar sirve de algo, aunque no sea más que de desahogo; pero bien se ve el profundo sentido de la respuesta de Solón al impertinente. Y estoy convencido de que resolveríamos muchas cosas si saliendo todos a la calle, y poniendo a luz nuestras penas, que acaso resultasen una sola pena común, nos pusiéramos en común a llorarlas y a dar gritos al cielo y a llamar a Dios. Aunque no nos oyese, que sí nos oiría. Lo más santo de un templo es que es el lugar a que se va a llorar en común. Un Miserere, cantado en común por una muchedumbre, azotada del destino, vale tanto como una filosofía. No basta curar la peste, hay que saber llorarla. ¡Sí, hay que saber llorar! Y acaso esta es la sabiduría suprema. ¿Para qué? Pregunádselo a Solón.

A pedant who beheld Solon weeping for the death of a son said to him, "Why do you weep thus, if weeping avails nothing?" And the sage answered him, "Precisely for that reason—because it does not avail. " It is manifest that weeping avails something, even if only the alleviation of distress; but the deep sense of Solon's reply to the impertinent questioner is plainly seen. And I am convinced that we should solve many things if we all went out into the streets and uncovered our griefs, which perhaps would prove to be but one sole common grief, and joined together in beweeping them and crying aloud to the heavens and calling upon God. And this, even though God should hear us not; but He would hear us. The chiefest sanctity of a temple is that it is a place to which men go to weep in common. Amiserere sung in common by a multitude tormented by destiny has as much value as a philosophy. It is not enough to cure the plague: we must learn to weep for it. Yes, we must learn to weep! Perhaps that is the supreme wisdom. Why? Ask Solon.

Hay algo que, a falta de otro nombre, llamaremos el sentimiento trágico de la vida, que lleva tras sí toda una concepción de la vida misma y del universo, toda una filosofía más o menos formulada, más o menos consciente. Y ese sentimiento pueden tenerlo, y lo tienen, no sólo hombres individuales, sino pueblos enteros. Y ese sentimiento, más que brotar de ideas, las determina, aun cuando luego, claro está, estas ideas reaccionan sobre él, corroborándolo. Unas veces puede provenir de una enfermedad adventicia, de una dispepsia, verbigracia, pero otras veces es constitucional. Y no sirve hablar, como veremos, de hombres sanos e insanos. Aparte de no haber una noción normativa de la salud, nadie ha probado que el hombre tenga que ser naturalmente alegre. Es más: el hombre, por ser hombre, por tener conciencia, es ya, respecto al burro o a un cangrejo, un animal enfermo. La conciencia es una enfermedad.

There is something which, for lack of a better name, we will call the tragic sense of life, which carries with it a whole conception of life itself and of the universe, a whole philosophy more or less formulated, more or less conscious. And this sense may be possessed, and is possessed, not only by individual men but by whole peoples. And this sense does not so much flow from ideas as determine them, even though afterwards, as is manifest, these ideas react upon it and confirm it. Sometimes it may originate in a chance illness— dyspepsia, for example; but at other times it is constitutional. And it is useless to speak, as we shall see, of men who are healthy and men who are not healthy. Apart from the fact there is no normal standard of health, nobody has proved that man is necessarily cheerful by nature. And further, man, by the very fact of being man, of possessing consciousness, is, in comparison with the ass or the crab, a diseased animal. Consciousness is a disease.

Ha habido entre los hombres de carne y hueso ejemplares típicos de esos que tienen el sentimiento trágico de la vida. Ahora recuerdo a Marco Aurelio, San Agustín, Pascal, Rousseau, René, Obermann, Thomson, Leopardi, Vigny, Lenau, Kleist, Amiel, Quental, Kierkegaard: hombres cargados de sabiduría más bien que de ciencia.

Among men of flesh and bone there have been typical examples of those who possess this tragic sense of life. I recall now Marcus Aurelius, St. Augustine, Pascal, Rousseau, René, Obermann, Thomson, Leopardi, Vigny, Lenau, Kleist, Amiel, Quental, Kierkegaard— men burdened with wisdom rather than with knowledge.

Habrá quien crea que uno cualquiera de estos hombres adoptó su actitud como si actitudes así cupiese adoptar, como quien adopta una postura-, para llamar la atención o tal vez para congraciarse con los poderosos, con sus jefes acaso, porque no hay nada más menguado que el hombre cuando se pone a suponer intenciones ajenas; pero honni soit qui mal y pense. Y esto por no estampar ahora y aquí otro proverbio, este español, mucho más enérgico, pero que acaso raye en grosería.

FALTA
Y hay, creo, también pueblos que tienen el sentimiento trágico de la vida.

And there are, I believe, peoples who possess this tragic sense of life also.

Es lo que hemos de ver ahora, empezando por eso de la salud y la enfermedad.

It is to this that we must now turn our attention, beginning with this matter of health and disease.

 

 








-- II -- EL PUNTO DE PARTIDA

II. THE STARTING-POINT

Acaso las reflexiones que vengo haciendo puedan parecer a alguien de un cierto carácter morboso. ¿Morboso? ¿Pero qué es eso de la enfermedad? ¿Qué es la salud? To some, perhaps, the foregoing reflections may seem to possess a certain morbid character. Morbid? But what is disease precisely? And what is health?
Y acaso la enfermedad misma sea la condición esencial de lo que llamamos progreso, y el progreso mismo una enfermedad. May not disease itself possibly be the essential condition of that which we call progress and progress itself a disease?
¿Quién no conoce la mítica tragedia del Paraíso? Vivían en él nuestros primeros padres en estado de perfecta salud y de perfecta inocencia, y Yavé les permitía comer del árbol de la vida, y había creado todo para ellos; pero les prohibió probar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero ellos, tentados por la serpiente, modelo de prudencia para el Cristo, probaron de la fruta del árbol de la ciencia del bien y del mal, y quedaron sujetos a las enfermedades todas y a la que es corona y acabamiento de ellas, la muerte, y al trabajo y al progreso. Porque el progreso arranca, según esta leyenda, del pecado original. Y así fue cómo la curiosidad de la mujer, de Eva, de la más presa a las necesidades orgánicas y de conservación, fue la que trajo la caída y con la caída la redención, la que nos puso en el camino de Dios, de llegar a Él y ser en Él. Who does not know the mythical tragedy of Paradise? Therein dwelt our first parents in a state of perfect health and perfect innocence, and Jahwé gave them to eat of the tree of life and created all things for them; but he commanded them not to taste of the fruit of the tree of the knowledge of good and evil. But they, tempted by the serpent—Christ's type of prudence—tasted of the fruit of the tree of the knowledge of good and evil, and became subject to all diseases, and to death, which is their crown and consummation, and to labour and to progress. For progress, according to this legend, springs from original sin. And thus it was the curiosity of Eve, of woman, of her who is most thrall to the organic necessities of life and of the conservation of life, that occasioned the Fall and with the Fall the Redemption, and it was the Redemption that set our feet on the way to God and made it possible for us to attain to Him and to be in Him.
¿Queréis una versión de nuestro origen? Sea. Según ella, no es en rigor el hombre, sino una especie de gorila, orangután, chimpancé o cosa así, hidrocéfalo o algo parecido. Un mono antropoide tuvo una vez un hijo enfermo, desde el punto de vista estrictamente animal o zoológico, enfermo, verdaderamente enfermo, y esa enfermedad resultó, además de una flaqueza, una ventaja para la lucha por la persistencia. Acabó por ponerse derecho el único mamífero vertical: el hombre. La posición erecta le libertó las manos de tener que apoyarse en ellas para andar, y pudo oponerse el pulgar a los otros cuatro dedos, y escoger objetos y fabricarse utensilios, y son las manos, como es sabido, grandes fraguadoras de inteligencia. Y esa misma posición le puso pulmones, tráquea, laringe y boca en aptitud de poder articular lenguaje, y la palabra es inteligencia. Y esa posición también, haciendo que la cabeza pese verticalmente sobre el tronco, permitió un mayor peso y destarrollo de aquella, en que el pensamiento se asienta. Pero necesitando para esto unos huesos de la pelvis más resistentes y recios que en las especies cuyo tronco y cabeza descansan sobre las cuatro extremidades, la mujer, la autora de la caída, según el Génesis, tuvo que dar salida en el parto a una criatura de mayor cabeza por entre unos huesos más duros. Y Yavé la condenó, por haber pecado, a parir con dolor sus hijos. Do you want another version of our origin? Very well then. According to this account, man is, strictly speaking, merely a species of gorilla, orang-outang, chimpanzee, or the like, more or less hydrocephalous. Once on a time an anthropoid monkey had a diseased offspring—diseased from the strictly animal or zoological point of view, really diseased; and this disease, although a source of weakness, resulted in a positive gain in the struggle for survival. The only vertical mammal at last succeeded in standing erect—man. The upright position freed him from the necessity of using his hands as means of support in walking; he was able, therefore, to oppose the thumb to the other four fingers, to seize hold of objects and to fashion tools; and it is well known that the hands are great promoters of the intelligence. This same position gave to the lungs, trachea, larynx, and mouth an aptness for the production of articulate speech, and speech is intelligence. Moreover, this position, causing the head to weigh vertically upon the trunk, facilitated its development and increase of weight, and the head is the seat of the mind. But as this necessitated greater strength and resistance in the bones of the pelvis than in those of species whose head and trunk rest upon all four extremities, the burden fell upon woman, the author of the Fall according to Genesis, of bringing forth larger-headed offspring through a harder framework of bone. And Jahwé condemned her, for having sinned, to bring forth her children in sorrow.
El gorila, el chimpancé, el orangután y sus congéneres deben de considerar como un pobre animal enfermo al hombre, que hasta almacena sus muertos. ¿Para qué? The gorilla, the chimpanzee, the orang-outang, and their kind, must look upon man as a feeble and infirm animal, whose strange custom it is to store up his dead. Wherefore?
Y esa enfermedad primera y las enfermedades todas que le siguen, ¿no son acaso el capital elemento del progreso? La artritis, pongamos por caso, inficiona la sangre, introduce en ella cenizas, escurrajas de una imperfecta combustión orgánica; pero esta impureza misma, ¿no hace por ventura más excitante a esa sangre? ¿No provocará acaso esa sangre impura, y precisamente por serlo, a una más aguda celebración? El agua químicamente pura es impotable. Y la sangre fisiológicamente pura, ¿no es acaso también inapta para el cerebro del mamífero vertical que tiene que vivir del pensamiento? And this primary disease and all subsequent diseases—are they not perhaps the capital element of progress? Arthritis, for example, infects the blood and introduces into it scoriæ, a kind of refuse, of an imperfect organic combustion; but may not this very impurity happen to make the blood more stimulative? May not this impure blood promote a more active cerebration precisely because it is impure? Water that is chemically pure is undrinkable. And may not also blood that is physiologically pure be unfit for the brain of the vertical mammal that has to live by thought?
La historia de la Medicina, por otra parte, nos enseña que no consiste tanto el progreso en expulsar de nosotros los gérmenes de las enfermedades, o más bien las enfermedades mismas, cuanto en acomodarlas a nuestro organismo, enriqueciéndolo tal vez, en macerarlas en nuestra sangre. ¿Qué otra cosa significan la vacunación y los sueros todos, qué otra cosa la inmunización por el transcurso del tiempo? The history of medicine, moreover, teaches us that progress consists not so much in expelling the germs of disease, or rather diseases themselves, as in accommodating them to our organism and so perhaps enriching it, in dissolving them in our blood. What but this is the meaning of vaccination and all the serums, and immunity from infection through lapse of time?

Si eso de la salud no fuera una categoría abstracta, algo que en rigor no se da, podríamos decir que un hombre perfectamente sano no sería ya un hombre, sino un animal irracional. Irracional por falta de enfermedad alguna que encendiera su razón. Y es una verdadera enfermedad, y trágica, la que nos da el apetito de conocer por gusto del conocimiento mismo, por el deleite de probar de la fruta del árbol de la ciencia del bien y del mal. If this notion of absolute health were not an abstract category, something which does not strictly exist, we might say that a perfectly healthy man would be no longer a man, but an irrational animal. Irrational, because of the lack of some disease to set a spark to his reason. And this disease which gives us the appetite of knowing for the sole pleasure of knowing, for the delight of tasting of the fruit of the tree of the knowledge of good and evil, is a real disease and a tragic one.
Παντες ανθρωποι τον εἱδεναι ορεγονται φυσει , «todos los hombres se empeñan por naturaleza en conocer». Así empieza Aristóteles su Metafísica, y desde entonces se ha repetido miles de veces que la curiosidad o deseo de saber, lo que, según el Génesis, llevó a nuestra primer madre al pecado, es el origen de la ciencia.

Παντες ανθρωποι τον εἱδεναι ορεγονται φυσει , "all men naturally desire to know." Thus Aristotle begins his Metaphysic, and it has been repeated a thousand times since then that curiosity or the desire to know, which according to Genesis led our first mother to sin, is the origin of knowledge.

Mas es menester distinguir aquí entre el deseo o apetito de conocer, aparentemente y a primera vista, por amor al conocimiento mismo, entre el ansia de probar del fruto del árbol de la ciencia, y la necesidad de conocer para vivir. Esto último, que nos da el conocimiento directo e inmediato, y que en cierto sentido, si no pareciese paradójico, podría llamarse conocimiento inconsciente, es común al hombre con los animales, mientras lo que nos distingue de estos es el conocimiento reflexivo, el conocer del conocer mismo. But it is necessary to distinguish here between the desire or appetite for knowing, apparently and at first sight for the love of knowledge itself, between the eagerness to taste of the fruit of the tree of knowledge, and the necessity of knowing for the sake of living. The latter, which gives us direct and immediate knowledge, and which in a certain sense might be called, if it does not seem too paradoxical, unconscious knowledge, is common both to men and animals, while that which distinguishes us from them is reflective knowledge, the knowing that we know.
Mucho han disputado y mucho seguirán todavía disputando los hombres, ya que a sus disputas fue entregado el mundo, sobre el origen del conocimiento; mas dejando ahora para más adelante lo que de ello sea en las hondas entrañas de la existencia, es lo averiguado y cierto que en el orden aparencial de las cosas, en la vida de los seres dotados de algún conocer o percibir, más o menos brumoso, o que por sus actos parecen estar dotados de él, el conocimiento se nos muestra ligado a la necesidad de vivir y de procurarse sustento para lograrlo. Es una secuela de aquella esencia misma del ser, que, según Spinoza, consiste en el conato por perseverar indefinidamente en su ser mismo. Con términos en que la concreción raya acaso en grosería, cabe decir que el cerebro, en cuanto a su función, depende del estómago. En los seres que figuran en lo más abajo de la escala de los vivientes, los actos que presentan caracteres de voluntariedad, los que parecen ligados a una conciencia más o menos clara, son actos que se enderezan a procurarse subsistencia el ser que los ejecuta. Man has debated at length and will continue to debate at length—the world having been assigned as a theatre for his debates—concerning the origin of knowledge; but, apart from the question as to what the real truth about this origin may be, which we will leave until later, it is a certainly ascertained fact that in the apparential order of things, in the life of beings who are endowed with a certain more or less cloudy faculty of knowing and perceiving, or who at any rate appear to act as if they were so endowed, knowledge is exhibited to us as bound up with the necessity of living and of procuring the wherewithal to maintain life. It is a consequence of that very essence of being, which according to Spinoza consists in the effort to persist indefinitely in its own being. Speaking in terms in which concreteness verges upon grossness, it may be said that the brain, in so far as its function is concerned, depends upon the stomach. In beings which rank in the lowest scale of life, those actions which present the characteristics of will, those which appear to be connected with a more or less clear consciousness, are actions designed to procure nourishment for the being performing them.
Tal es el origen que podemos llamar histórico del conocimiento, sea cual fuere su origen en otro respecto. Los seres que parecen dotados de percepción, perciben para poder vivir, y sólo en cuanto para vivir lo necesitan, perciben. Pero tal vez, atesorados estos conocimientos que empezaron siendo útiles y dejaron de serlo, han llegado a constituir un caudal que sobrepuja con mucho al necestario para la vida. Such then is what we may call the historical origin of knowledge, whatever may be its origin from another point of view. Beings which appear to be endowed with perception, perceive in order to be able to live, and only perceive in so far as they require to do so in order to live. But perhaps this stored-up knowledge, the utility in which it had its origin being exhausted, has come to constitute a fund of knowledge far exceeding that required for the bare necessities of living.
Hay, pues, primero la necesidad de conocer para vivir, y de ella se destarrolla ese otro que podríamos llamar conocimiento de lujo o de exceso, que puede a su vez llegar a constituir una nueva necesidad. La curiosidad, el llamado deseo innato de conocer, sólo se despierta, y obra luego que está satisfecha la necesidad de conocer para vivir; y aunque alguna vez no sucediese así en las condiciones actuales de nuestro linaje, sino que la curiosidad se sobreponga a la necesidad y la ciencia al hombre, el hecho primordial es que la curiosidad brotó de la necesidad de conocer para vivir, y este es el peso muerto y la grosera materia que en su seno la ciencia lleva; y es que aspirando a ser un conocer por conocer, un conocer la verdad por la verdad misma, las necesidades de la vida fuerzan y tuercen a la ciencia a que se ponga al servicio de ellas, y los hombres, mientras creen que buscan la verdad por ella misma, buscan de hecho la vida en la verdad. Las variaciones de la ciencia dependen de las variaciones de las necesidades humanas, y los hombres de ciencia suelen trabajar, queriéndolo o sin quererlo, a sabiendas o no, al servicio de los poderosos o al del pueblo que les pide confirmación de sus anhelos. Thus we have, first, the necessity of knowing in order to live, and next, arising out of this, that other knowledge which we might call superfluous knowledge or knowledge de luxe, which may in its turn come to constitute a new necessity. Curiosity, the so-called innate desire of knowing, only awakes and becomes operative after the necessity of knowing for the sake of living is satisfied; and although sometimes in the conditions under which the human race is actually living it may not so befall, but curiosity may prevail over necessity and knowledge over hunger, nevertheless the primordial fact is that curiosity sprang from the necessity of knowing in order to live, and this is the dead weight and gross matter carried in the matrix of science. Aspiring to be knowledge for the sake of knowledge, to know the truth for the sake of the truth itself, science is forced by the necessities of life to turn aside and put it itself at their service. While men believe themselves to be seeking truth for its own sake, they are in fact seeking life in truth. The variations of science depend upon the variations of human needs, and men of science are wont to work, willingly or unwillingly, wittingly or unwittingly, in the service of the powerful or in that of a people that demands from them the confirmation of its own desires.
¿Pero es esto realmente un peso muerto y una grosera materia de la ciencia, o no es más bien la íntima fuente de su redención? El hecho es que es ello así, y torpeza grande pretender rebelarse contra la condición misma de la vida. But is this really a dead weight that impedes the progress of science, or is it not rather its innermost redeeming essence? It is in fact the latter, and it is a gross stupidity to presume to rebel against the very condition of life.
El conocimiento está al servicio de la necesidad de vivir, y primariamente al servicio del instinto de conservación personal. Y esta necesidad y este instinto han creado en el hombre los órganos del conocimiento, dándoles el alcance que tienen. El hombre ve, oye, toca, gusta y huele lo que necesita ver, oír, tocar, gustar y oler para conservar su vida; la merma o la pérdida de uno cualquiera de esos sentidos aumenta los riesgos de que su vida está rodeada, y si no los aumenta tanto en el estado de sociedad en que vivimos, es porque los unos ven, oyen, tocan, gustan o huelen por los otros. Un ciego solo, sin lazarillo, no podría vivir mucho tiempo. La necesidad es otro sentido, el verdadero sentido común. Knowledge is employed in the service of the necessity of life and primarily in the service of the instinct of personal preservation. This necessity and this instinct have created in man the organs of knowledge and given them such capacity as they possess. Man sees, hears, touches, tastes, and smells that which it is necessary for him to see, hear, touch, taste, and smell in order to preserve his life. The decay or the loss of any of these senses increases the risks with which his life is environed, and if it increases them less in the state of society in which we are actually living, the reason is that some see, hear, touch, and smell for others. A blind man, by himself and without a guide, could not live long. Society is an additional sense; it is the true common sense.
El hombre, pues, en su estado de individuo aislado, no ve, ni oye, ni toca, ni gusta, ni huele más que lo que necesita para vivir y conservarse. Si no percibe colores ni por debajo del rojo ni por encima del violeta, es acaso porque le bastan los otros para poder conservarse. Y los sentidos mismos son aparatos de simplificación, que eliminan de la realidad objetiva todo aquello que no nos es necestario conocer para poder usar de los objetos a fin de conservar la vida. En la completa oscuridad, el animal que no perece, acaba por volverse ciego. Los parásitos, que en las entrañas de otros animales viven de los jugos nutritivos por estos otros preparados ya, como no necesitan ni ver ni oír, ni ven ni oyen, sino que convertidos en una especie de saco, permanecen adheridos al ser de quien viven. Para estos parásitos no deben de existir ni el mundo visual ni el mundo sonoro. Basta que vean y oigan aquellos que en sus entrañas los mantienen. Man, then, in his quality of an isolated individual, only sees, hears, touches, tastes, and smells in so far as is necessary for living and self-preservation. If he does not perceive colours below red or above violet, the reason perhaps is that the colours which he does perceive suffice for the purposes of self-preservation. And the senses themselves are simplifying apparati which eliminate from objective reality everything that it is not necessary to know in order to utilize objects for the purpose of preserving life. In complete darkness an animal, if it does not perish, ends by becoming blind. Parasites which live in the intestines of other animals upon the nutritive juices which they find ready prepared for them by these animals, as they do not need either to see or hear, do in fact neither see nor hear; they simply adhere, a kind of receptive bag, to the being upon whom they live. For these parasites the visible and audible world does not exist. It is enough for them that the animals, in whose intestines they live, see and hear.
Está, pues, el conocimiento primariamente al servicio del instinto de conservación, que es más bien, como con Spinoza dijimos, su esencia misma. Y así cabe decir que es el instinto de conservación el que nos hace la realidad y la verdad del mundo perceptible, pues del campo insondable e ilimitado de lo posible es ese instinto el que nos saca y separa lo para nosotros existente. Existe, en efecto, para nosotros todo lo que, de una o de otra manera, necesitamos conocer para existir nosotros; la existencia objetiva es, en nuestro conocer, una dependencia de nuestra propia existencia personal. Y nadie puede negar que no pueden existir y acaso existan aspectos de la realidad desconocidos, hoy al menos, de nosotros, y acaso inconocibles, porque en nada nos son necestarios para conservar nuestra propia existencia actual. Knowledge, then, is primarily at the service of the instinct of self-preservation, which is indeed, as we have said with Spinoza, its very essence. And thus it may be said that it is the instinct of self-preservation that makes perceptible for us the reality and truth of the world; for it is this instinct that cuts out and separates that which exists for us from the unfathomable and illimitable region of the possible. In effect, that which has existence for us is precisely that which, in one way or another, we need to know in order to exist ourselves; objective existence, as we know it, is a dependence of our own personal existence. And nobody can deny that there may not exist, and perhaps do exist, aspects of reality unknown to us, to-day at any rate, and perhaps unknowable, because they are in no way necessary to us for the preservation of our own actual existence.
Pero el hombre ni vive solo ni es individuo aislado, sino que es miembro de sociedad, encerrando no poca verdad aquel dicho de que el individuo, como el átomo, es una abstracción. Sí, el átomo fuera del universo es tan abstracción como el universo aparte de los átomos. Y si el individuo se mantiene es por el instinto de perpetuación de aquel. Y de este instinto, mejor dicho, de la sociedad, brota la razón. But man does not live alone; he is not an isolated individual, but a member of society. There is not a little truth in the saying that the individual, like the atom, is an abstraction. Yes, the atom apart from the universe is as much an abstraction as the universe apart from the atom. And if the individual maintains his existence by the instinct of self-preservation, society owes its being and maintenance to the individual's instinct of perpetuation. And from this instinct, or rather from society, springs reason.
La razón, lo que llamamos tal, el conocimiento reflejo y reflexivo, el que distingue al hombre, es un producto social. Reason, that which we call reason, reflex and reflective knowledge, the distinguishing mark of man, is a social product.
Debe su origen acaso al lenguaje. Pensamos articulada, o sea reflexivamente, gracias al lenguaje articulado, y este lenguaje brotó de la necesidad de transmitir nuestro pensamiento a nuestros prójimos. Pensar es hablar consigo mismo, y hablamos cada uno consigo mismo gracias a haber tenido que hablar los unos con los otros, y en la vida ordinaria acontece con frecuencia que llega uno a encontrar una idea que buscaba, llega a darla forma, es decir, a obtenerla, sacándola de la nebulosa de percepciones oscuras a que representa, gracias a los esfuerzos que hace para presentarla a los demás. El pensamiento es lenguaje interior, y el lenguaje interior brota del exterior. De donde resulta que la razón es social y común. Hecho preñado de consecuencias, como hemos de ver. It owes its origin, perhaps, to language. We think articulately—i.e., reflectively—thanks to articulate language, and this language arose out of the need of communicating our thought to our neighbours. To think is to talk with oneself, and each one of us talks with himself, thanks to our having had to talk with one another. In everyday life it frequently happens that we hit upon an idea that we were seeking and succeed in giving it form—that is to say, we obtain the idea, drawing it forth from the mist of dim perceptions which it represents, thanks to the efforts which we make to present it to others. Thought is inward language, and the inward language originates in the outward. Hence it results that reason is social and common. A fact pregnant with consequences, as we shall have occasion to see.
Y si hay una realidad que es en cuanto conocida obra del instinto de conservación personal y de los sentidos al servicio de este, ¿no habrá de haber otra realidad, no menos real que aquella, obra, en cuanto conocida, del instinto de perpetuación, el de la especie, y al servicio de él? El instinto de conservación, el hambre, es el fundamento del individuo humano; el instinto de perpetuación, amor en su forma más rudimentaria y fisiológica, es el fundamento de la sociedad humana. Y así como el hombre conoce lo que necesita conocer para que se conserve, así la sociedad o el hombre, en cuanto ser social conoce lo que necesita conocer para perpetuarse en sociedad. Now if there is a reality which, in so far as we have knowledge of it, is the creation of the instinct of personal preservation and of the senses at the service of this instinct, must there not be another reality, not less real than the former, the creation, in so far as we have knowledge of it, of the instinct of perpetuation, the instinct of the species, and of the senses at the service of this instinct? The instinct of preservation, hunger, is the foundation of the human individual; the instinct of perpetuation, love, in its most rudimentary and physiological form, is the foundation of human society. And just as man knows that which he needs to know in order that he may preserve his existence, so society, or man in so far as he is a social being, knows that which he needs to know in order that he may perpetuate himself in society.
Hay un mundo, el mundo sensible, que es hijo del hambre, y otro mundo, el ideal, que es hijo del amor. Y así como hay sentidos al servicio del conocimiento del mundo sensible los hay también, hoy en su mayor parte dormidos, porque apenas si la conciencia social alborea, al servicio del conocimiento del mundo ideal. ¿Y por qué hemos de negar la realidad objetiva a las creaciones del amor, del instinto de perpetuación, ya que se lo concedemos a las del hambre o instinto de conservación? Porque si se dice que estas otras creaciones no lo son más que de nuestra fantasía, sin valor objetivo, ¿no puede decirse igualmente de aquellas que no son sino creaciones de nuestros sentidos? ¿Quién nos dice que no haya un mundo invisible e intangible, percibido por el sentido íntimo, que vive al servicio del instinto de perpetuación? There is a world, the sensible world, that is the child of hunger, and there is another world, the ideal world, that is the child of love. And just as there are senses employed in the service of the knowledge of the sensible world, so there are also senses, at present for the most part dormant, for social consciousness has scarcely awakened, employed in the service of the knowledge of the ideal world. And why must we deny objective reality to the creations of love, of the instinct of perpetuation, since we allow it to the creations of hunger or the instinct of preservation? For if it be said that the former creations are only the creations of our imagination, without objective value, may it not equally be said of the latter that they are only the creations of our senses? Who can assert that there is not an invisible and intangible world, perceived by the inward sense that lives in the service of the instinct of perpetuation?
La sociedad humana, como tal sociedad, tiene sentidos de que el individuo, a no ser por ella, carecería, lo mismo que este individuo, el hombre, que es a su vez una especie de sociedad, tiene sentidos de que carecen las células que le componen. Las células ciegas del oído, en su oscura conciencia, deben de ignorar la existencia del mundo visible, y si de él les hablasen, lo estimarían acaso creación arbitraria de las células sordas de la vista, las cuales, a su vez, habrán de estimar ilusión el mundo sonoro que aquellas crean. Human society, as a society, possesses senses which the individual, but for his existence in society, would lack, just as the individual, man, who is in his turn a kind of society, possesses senses lacking in the cells of which he is composed. The blind cells of hearing, in their dim consciousness, must of necessity be unaware of the existence of the visible world, and if they should hear it spoken of they would perhaps deem it to be the arbitrary creation of the deaf cells of sight, while the latter in their turn would consider as illusion the audible world which the hearing cells create.
Mentábamos antes a los parásitos que, viviendo en las entrañas de los animales superiores, de los jugos nutritivos que estos preparan, no necesitan ver ni oír, y no existe, por lo tanto, para ellos mundo visible ni sonoro. Y si tuviesen cierta conciencia y se hicieran cargo de que aquel a cuyas expensas viven cree en otro mundo, juzgaríanlo acaso desvaríos de la imaginación. Y así hay parásitos sociales, como hace muy bien notar Mr. Balfour,que recibiendo de la sociedad en que viven los móviles de su conducta moral, niegan que la creencia en Dios y en otra vida sean necestarias para fundamentar una buena conducta y una vida soportables, porque la sociedad les ha preparado ya los jugos espirituales de que viven. Un individuo suelto puede soportar la vida y vivirla buena, y hasta heroica, sin creer en manera alguna ni en la inmoralidad del alma ni en Dios, pero es que vive vida de parásito espiritual. Lo que llamamos sentimiento del honor es, aun en los no cristianos, un producto cristiano. Y aun digo más, y es, que si se da en un hombre la fe en Dios unida a una vida de pureza y elevación moral, no es tanto que el creer en Dios le haga bueno, cuanto que el ser bueno, gracias a Dios, le hace creer en Él. La bondad es la mejor fuente de clarividencia espiritual. We have remarked before that the parasites which live in the intestines of higher animals, feeding upon the nutritive juices which these animals supply, do not need either to see or hear, and therefore for them the visible and audible world does not exist. And if they possessed a certain degree of consciousness and took account of the fact that the animal at whose expense they live believed in a world of sight and hearing, they would perhaps deem such belief to be due merely to the extravagance of its imagination. And similarly there are social parasites, as Mr. A.J. Balfour admirably observes, [10] who, receiving from the society in which they live the motives of their moral conduct, deny that belief in God and the other life is a necessary foundation for good conduct and for a tolerable life, society having prepared for them the spiritual nutriment by which they live. An isolated individual can endure life and live it well and even heroically without in any sort believing either in the immortality of the soul or in God, but he lives the life of a spiritual parasite. What we call the sense of honour is, even in non-Christians, a Christian product. And I will say further, that if there exists in a man faith in God joined to a life of purity and moral elevation, it is not so much the believing in God that makes him good, as the being good, thanks to God, that makes him believe in Him. Goodness is the best source of spiritual clear-sightedness.
No se me oculta tampoco que podrá decírseme que todo esto de que el hombre crea el mundo sensible, y el amor el ideal, todo lo de las células ciegas del oído y las sordas de la vista, lo de los parásitos espirituales, etc., son metáforas. Así es, y no pretendo otra cosa sino discurrir por metáforas. Y es que ese sentido social, hijo del amor, padre del lenguaje y de la razón y del mundo ideal que de él surge, no es en el fondo otra cosa que lo que llamamos fantasía e imaginación. De la fantasía brota la razón. Y si se toma a aquella como una facultad que fragua caprichosamente imágenes, preguntaré qué es el capricho, y en todo caso también los sentidos y la razón yerran. I am well aware that it may be objected that all this talk of man creating the sensible world and love the ideal world, of the blind cells of hearing and the deaf cells of sight, of spiritual parasites, etc., is merely metaphor. So it is, and I do not claim to discuss otherwise than by metaphor. And it is true that this social sense, the creature of love, the creator of language, of reason, and of the ideal world that springs from it, is at bottom nothing other than what we call fancy or imagination. Out of fancy springs reason. And if by imagination is understood a faculty which fashions images capriciously, I will ask: What is caprice? And in any case the senses and reason are also fallible.
Y hemos de ver que es esa facultad íntima social, la imaginación que lo personaliza todo, la que, puesta al servicio del instinto de perpetuación, nos revela la inmortalidad del alma y a Dios, siendo así Dios un producto social. We shall have to enquire what is this inner social faculty, the imagination which personalizes everything, and which, employed in the service of the instinct of perpetuation, reveals to us God and the immortality of the soul—God being thus a social product.
Pero esto para más adelante. But this we will reserve till later.
Y ahora bien; ¿para qué se filosofa?, es decir, ¿para qué se investigan los primeros principios y los fines últimos de las cosas? ¿Para qué se busca la verdad desinteresada? Porque aquello de que todos los hombres tienden por naturaleza a conocer, está bien; pero ¿para qué? And now, why does man philosophize?—that is to say, why does he investigate the first causes and ultimate ends of things? Why does he seek the disinterested truth? For to say that all men have a natural tendency to know is true; but wherefore?
Buscan los filósofos un punto de partida teórico o ideal a su trabajo humano, el de filosofar; pero suelen descuidar buscarle el punto de partida práctico y real, el propósito. ¿Cuál es el propósito al hacer filosofía, al pensarla y exponerla luego a los semejantes? ¿Qué busca en ello y con ello el filósofo? ¿La verdad por la verdad misma? ¿La verdad para sujetar a ella nuestra conducta y determinar conforme a ella nuestra actitud espiritual para con la vida y el universo? Philosophers seek a theoretic or ideal starting-point for their human work, the work of philosophizing; but they are not usually concerned to seek the practical and real starting-point, the purpose. What is the object in making philosophy, in thinking it and then expounding it to one's fellows? What does the philosopher seek in it and with it? The truth for the truth's own sake? The truth, in order that we may subject our conduct to it and determine our spiritual attitude towards life and the universe comformably with it?
La filosofía es un producto humano de cada filósofo, y cada filósofo es un hombre de carne y hueso que se dirige a otros hombres de carne y hueso como él. Y haga lo que quiera, filosofa, no con la razón sólo, sino con la voluntad, con el sentimiento, con la carne y con los huesos, con el alma toda y con todo el cuerpo. Filosofa el hombre. Philosophy is a product of the humanity of each philosopher, and each philosopher is a man of flesh and bone who addresses himself to other men of flesh and bone like himself. And, let him do what he will, he philosophizes not with the reason only, but with the will, with the feelings, with the flesh and with the bones, with the whole soul and the whole body. It is the man that philosophizes.
Y no quiero emplear aquí el yo, diciendo que al filosofar filosofo yo y no el hombre, para que no se confunda este yo concreto, circunscrito, de carne y hueso, que sufre del mal de muelas y no encuentra soportable la vida si la muerte es la aniquilación de la conciencia personal, para que no se le confunda con ese otro yo de matute, el Yo con letra mayúscula, el Yo teórico que introdujo en la filosofía Fichte, ni aun con el único, también teórico, de Max Stirner. Es mejor decir nosotros. Pero nosotros los circunscritos en espacios. I do not wish here to use the word "I" in connection with philosophizing, lest the impersonal "I" should be understood in place of the man that philosophizes; for this concrete, circumscribed "I," this "I" of flesh and bone, that suffers from tooth-ache and finds life insupportable if death is the annihilation of the personal consciousness, must not be confounded with that other counterfeit "I," the theoretical "I" which Fichte smuggled into philosophy, nor yet with the Unique, also theoretical, of Max Stirner. It is better to say "we," understanding, however, the "we" who are circumscribed in space.
¡Saber por saber! ¡La verdad por la verdad! Eso es inhumano. Y si decimos que la filosofía teórica se endereza a la práctica, la verdad al bien, la ciencia a la moral, diré: y el bien ¿para qué? ¿Es acaso un fin en sí? Bueno no es sino lo que contribuye a la conservación, perpetuación y enriquecimiento de la conciencia. El bien se endereza al hombre, al mantenimiento y perfección de la sociedad humana, que se compone de hombres. Y esto; ¿para qué? «Obra de modo que tu acción pueda servir de norma a todos los hombres», nos dice Kant. Bien ¿y para qué? Hay que buscar un para qué. Knowledge for the sake of knowledge! Truth for truth's sake! This is inhuman. And if we say that theoretical philosophy addresses itself to practical philosophy, truth to goodness, science to ethics, I will ask: And to what end is goodness? Is it, perhaps, an end in itself? Good is simply that which contributes to the preservation, perpetuation, and enrichment of consciousness. Goodness addresses itself to man, to the maintenance and perfection of human society which is composed of men. And to what end is this? "So act that your action may be a pattern to all men," Kant tells us. That is well, but wherefore? We must needs seek for a wherefore.
En el punto de partida, en el verdadero punto de parida, el práctico, no el teórico, de toda filosofía, hay un para qué. El filósofo filosofa para algo más que para filosofar.Primum vivere, deinde philosophari, dice el antiguo adagio latino, y como el filósofo, antes que filósofo es hombre, necesita vivir para poder filosofar, y de hecho filosofa para vivir. Y suele filosofar, o para resignarse a la vida, o para buscarle alguna finalidad, o para divertirse y olvidar penas, o por deporte y juego. Buen ejemplo de este último, aquel terrible ironista ateniense que fue Sócrates, y de quien nos cuenta Jenofonte, en sus Memorias, que de tal modo le expuso a Teodota la cortesana las artes de que debía valerse para atraer a su casa amantes, que le pidió ella al filósofo que fuese su compañero de caza, συνθηρατης, su alcahuete, en una palabra. Y es que, de hecho, en arfe de alcahuetería, aunque sea espiritual, suele no pocas veces converirse la filosofía. Y otras en opio para adormecer pestares. In the starting-point of all philosophy, in the real starting-point, the practical not the theoretical, there is a wherefore. The philosopher philosophizes for something more than for the sake of philosophizing.Primum vivere, deinde philosophari, says the old Latin adage; and as the philosopher is a man before he is a philosopher, he must needs live before he can philosophize, and, in fact, he philosophizes in order to live. And usually he philosophizes either in order to resign himself to life, or to seek some finality in it, or to distract himself and forget his griefs, or for pastime and amusement. A good illustration of this last case is to be found in that terrible Athenian ironist, Socrates, of whom Xenophon relates in his Memorabilia that he discovered to Theodata, the courtesan, the wiles that she ought to make use of in order to lure lovers to her house so aptly, that she begged him to act as her companion in the chase, συνθηρατης, her pimp, in a word. And philosophy is wont, in fact, not infrequently to convert itself into a kind of art of spiritual pimping. And sometimes into an opiate for lulling sorrows to sleep.
Tomo al azar un libro de metafísica, el que encuentro más a mano. Time and Espace. A metaphysical essay, de Shayworth H. Hodgson; lo abro, y en el párrafo quinto del primer capítulo de su parte primera leo: «La metafísica no es, propiamente hablando, una ciencia, sino una filosofía; esto es, una ciencia cuyo fin está en sí misma, en la gratificación y educación de los espíritus que la cultivan, no en propósito alguno externo, tal como el de fundar un arte conducente al bienestar de la vida.» Examinemos esto. Y veremos primero que la metafísica no es, hablando con propiedad properly speaking-, una ciencia, «esto es», that is, que es una ciencia cuyo fin etcétera. Y esta ciencia, que no es propiamente una ciencia, tiene su fin en sí, en la gratificación y educación de los espíritus que la cultivan. ¿En qué, pues, quedamos? ¿Tiene su fin en sí, o es su fin gratificar y educar los espíritus que la cultivan? ¡O lo uno o lo otro! Luego añade Hodgson que el fin de la metafísica no es propósito alguno externo, como el de fundar un arte conducente al bienestar de la vida. Pero es que la gratificación del espíritu de aquel que cultiva la filosofía, ¿no es parte del bienestar de su vida? Fíjese el lector en ese pasaje del meafísico inglés, y dígame si no es un tejido de contradicciones. I take at random a book of metaphysics, the first that comes to my hand, Time and Space, a Metaphysical Essay, by Shadworth H. Hodgson. I open it, and in the fifth paragraph of the first chapter of the first part I read: "Metaphysics is, properly speaking, not a science but a philosophy—that is, it is a science whose end is in itself, in the gratification and education of the minds which carry it on, not in external purpose, such as the founding of any art conducive to the welfare of life." Let us examine this. We see that metaphysics is not, properly speaking, a science—that is, it is a science whose end is in itself. And this science, which, properly speaking, is not a science, has its end in itself, in the gratification and education of the minds that cultivate it. But what are we to understand? Is its end in itself or is it to gratify and educate the minds that cultivate it? Either the one or the other! Hodgson afterwards adds that the end of metaphysics is not any external purpose, such as that of founding an art conducive to the welfare of life. But is not the gratification of the mind of him who cultivates philosophy part of the well-being of his life? Let the reader consider this passage of the English metaphysician and tell me if it is not a tissue of contradictions.
Lo cual es inevitable, cuando se trate de fijar humanamente eso de una ciencia, de un conocer, cuyo fin esté en sí mismo; eso de un conocer por el conocer mismo de un alcanzar la verdad por la misma verdad. La ciencia no existe sino en la conciencia personal, y gracias a ella; la astronomía, las matemáticas, no tienen otra realidad que la que como conocimiento tienen en las mentes de los que las aprenden y cultivan. Y si un día ha de acabarse toda conciencia personal sobre la tierra; si un día ha de volver a la nada, es decir, a la absoluta inconsciencia de que brotara el espíritu humano, y no ha de haber espíritu que se aproveche de toda nuestra ciencia acumulada, ¿para qué esta? Porque no se debe perder de vista que el problema de la inmortalidad personal del alma implica el porvenir de la especie humana toda. Such a contradiction is inevitable when an attempt is made to define humanly this theory of science, of knowledge, whose end is in itself, of knowing for the sake of knowing, of attaining truth for the sake of truth. Science exists only in personal consciousness and thanks to it; astronomy, mathematics, have no other reality than that which they possess as knowledge in the minds of those who study and cultivate them. And if some day all personal consciousness must come to an end on the earth; if some day the human spirit must return to the nothingness—that is to say, to the absolute unconsciousness—from whence it sprang; and if there shall no more be any spirit that can avail itself of all our accumulated knowledge—then to what end is this knowledge? For we must not lose sight of the fact that the problem of the personal immortality of the soul involves the future of the whole human species.
Esa serie de contradicciones en que el inglés cae, al querer explicarnos lo de una ciencia cuyo fin está en sí misma, es fácilmente comprensible tratándose de un inglés que ante todo es hombre. Tal vez un especialista alemán, un filósofo que haya hecho de la filosofía su especialidad, y en esta haya enterrado, matándola antes, su humanidad, explicara mejor eso de la ciencia, cuyo fin está en sí misma, y lo del conocer por conocer. This series of contradictions into which the Englishman falls in his desire to explain the theory of a science whose end is in itself, is easily understood when it is remembered that it is an Englishman who speaks, and that the Englishman is before everything else a man. Perhaps a German specialist, a philosopher who had made philosophy his speciality, who had first murdered his humanity and then buried it in his philosophy, would be better able to explain this theory of a science whose end is in itself and of knowledge for the sake of knowledge.
Tomad al hombre Spinoza, aquel judío portugués deserrado en Holanda; leed su Ética, como lo que es, como un desesperado poema elegiaco, y decidme si no se oye allí, por debajo de las escuetas y al parecer serenas proposiciones expuestas more geometrico, el eco lúgubre de los salmos proféticos. Aquella no es la filosofía de la resignación, sino la de la desesperación. Y cuando escribía lo de que el hombre libre en todo piensa menos en la muerte, y es su sabiduría meditación no de la muerte, sino de la vida humana -homo liber de nulla re minusquam de morte cogitat et eisus sapientiam non mortis, sed vitae meditatio est (Ethice, pars. IV prop. LXVII); cuando escribía, sentíase, como nos sentimos todos, esclavo, y pensaba en la muerte, y para libertarse, aunque en vano, de este pensamiento, lo escribía. Ni al escribir la proposición XLII de la parte V de que «la felicidad no es premio de la virtud, sino la virtud misma», sentía, de seguro, lo que escribía. Pues para eso suelen filosofar los hombres, para convencerse a sí mismos, sin lograrlo. Y este querer convencerse, es decir, este querer violentar la propia naturaleza humana, suele ser el verdadero punto de partida íntimo de no pocas filosofías. Take the man Spinoza, that Portuguese Jew exiled in Holland; read his Ethic as a despairing elegiac poem, which in fact it is, and tell me if you do not hear, beneath the disemburdened and seemingly serene propositions more geometrico, the lugubrious echo of the prophetic psalms. It is not the philosophy of resignation but of despair. And when he wrote that the free man thinks of nothing less than of death, and that his wisdom consists in meditating not on death but on life—homo liber de nulla re minus quam de morte cogitat et eius sapientia non mortis, sed vitæ meditatio est (Ethic, Part IV., Prop. LXVII.)—when he wrote that, he felt, as we all feel, that we are slaves, and he did in fact think about death, and he wrote it in a vain endeavour to free himself from this thought. Nor in writing Proposition XLII. of Part V., that "happiness is not the reward of virtue but virtue itself," did he feel, one may be sure, what he wrote. For this is usually the reason why men philosophize—in order to convince themselves, even though they fail in the attempt. And this desire of convincing oneself—that is to say, this desire of doing violence to one's own human nature—is the real starting-point of not a few philosophies.
¿De dónde vengo yo y de dónde viene el mundo en que vivo y del cual vivo? ¿Adónde voy y adónde va cuanto me rodea? ¿Qué significa esto? Tales son las preguntas del hombre, así que se liberta de la embrutecedora necesidad de tener que sustentarse materialmente. Y si miramos bien, veremos que debajo de esas preguntas no hay tanto el deseo de conocer un por qué como el de conocer el para qué; no de la causa, sino de la finalidad. Conocida es la definición que de la filosofía daba Cicerón llamándola «ciencia de lo divino y de lo humano y de las causas en que ellos se contienen», rerum divinarum et humanarum, causarumque quibus hae res continentur; pero en realidad, esas causas son para nosotros, fines. Y la Causa Suprema, Dios, ¿qué es sino el Supremo Fin? Sólo nos interesa el por qué en vista del para qué; sólo queremos saber de dónde venimos para mejor poder averiguar adónde vamos. Whence do I come and whence comes the world in which and by which I live? Whither do I go and whither goes everything that environs me? What does it all mean? Such are the questions that man asks as soon as he frees himself from the brutalizing necessity of labouring for his material sustenance. And if we look closely, we shall see that beneath these questions lies the wish to know not so much the "why" as the "wherefore," not the cause but the end. Cicero's definition of philosophy is well known—"the knowledge of things divine and human and of the causes in which these things are contained," rerum divinarum et humanarum, causarumque quibus hæ res continentur; but in reality these causes are, for us, ends. And what is the Supreme Cause, God, but the Supreme End? The "why" interests us only in view of the "wherefore." We wish to know whence we came only in order the better to be able to ascertain whither we are going.
Esta definición ciceroniana, que es estoica, se halla también en aquel formidable intelectualista que fue Clemente de Alejandría, por la Iglesia católica canonizado, el cual la expone en el capítulo V del primero de sus Stromata. Pero este mismo filósofo cristiano -¿cristiano?- en el capítulo XXII de su cuarto stroma nos dice que debe bastarle al gnóstico, es decir, al intelectual, el conocimiento, la gnosis, y añade: «y me atrevería a decir que no por querer salvarse escogerá el conocimiento el que lo siga por la divina ciencia misma: el conocer tiende, mediante el ejercicio, al siempre conocer; pero el conocer siempre, hecho esencia del conocimiento por continua mezcla y hecho contemplación eterna queda sustancia viva; y si alguien por su posición propusiese al intelectual qué prefería, o el conocimiento de Dios o la salvación eterna, y se pudieran dar estas cosas separadas, siendo como son, más bien una sola, sin vacilar escogería el conocimiento de Dios». ¡Que Él, que Dios mismo, a quien anhelamos gozar y poseer eternamente, nos libre de este gnosticismo o intelectualismo clementino! This Ciceronian definition, which is the Stoic definition, is also found in that formidable intellectualist, Clement of Alexandria, who was canonized by the Catholic Church, and he expounds it in the fifth chapter of the first of his Stromata. But this same Christian philosopher—Christian?—in the twenty-second chapter of his fourth Stroma tells us that for the gnostic—that is to say, the intellectual—knowledge, gnosis, ought to suffice, and he adds: "I will dare aver that it is not because he wishes to be saved that he, who devotes himself to knowledge for the sake of the divine science itself, chooses knowledge. For the exertion of the intellect by exercise is prolonged to a perpetual exertion. And the perpetual exertion of the intellect is the essence of an intelligent being, which results from an uninterrupted process of admixture, and remains eternal contemplation, a living substance. Could we, then, suppose anyone proposing to the gnostic whether he would choose the knowledge of God or everlasting salvation, and if these, which are entirely identical, were separable, he would without the least hesitation choose the knowledge of God?" May He, may God Himself, whom we long to enjoy and possess eternally, deliver us from this Clementine gnosticism or intellectualism!
¿Por qué quiero saber de dónde vengo y adónde voy, de dónde viene y adónde va lo que me rodea, y qué significa todo esto? Porque no quiero morirme del todo, y quiero saber si he de morirme o no definitivamente. Y si no muero, ¿qué será de mí?; y si muero, ya nada tiene sentido. Y hay tres soluciones: a) o sé que me muero del todo y entonces la desesperación irremediable, o b) sé que no muero del todo, y entonces la resignación, o c) no puedo saber ni una cosa ni otra cosa, y entonces la resignación en la desesperación o esta en aquella, una resignación desesperada, o una desesperación resignada, y la lucha. Why do I wish to know whence I come and whither I go, whence comes and whither goes everything that environs me, and what is the meaning of it all? For I do not wish to die utterly, and I wish to know whether I am to die or not definitely. If I do not die, what is my destiny? and if I die, then nothing has any meaning for me. And there are three solutions: (a) I know that I shall die utterly, and then irremediable despair, or (b) I know that I shall not die utterly, and then resignation, or (c) I cannot know either one or the other, and then resignation in despair or despair in resignation, a desperate resignation or a resigned despair, and hence conflict.
«Lo mejor es -dirá algún lector- dejarse de lo que no se puede conocer.» ¿Es ello posible? En su hermosísimo poema El sabio antiguo (The ancient sage), decía Tennyson:

«No puedes probar lo inefable (The Nameless), ¡oh hijo mío,
ni puedes probar el mundo en que te mueves;
no puedes probar que eres cuerpo
sólo, ni puedes probar que eres sólo espíritu,
ni que eres ambos en uno;
no puedes probar que eres inmortal,
ni tampoco que eres mortal; sí, hijo mío,
no puedes probar que yo, que contigo hablo,
no eres tú que hablas contigo mismo,
porque nada digno de probarse puede ser probado
ni des-probado, por lo cual sé prudente,
agárrate siempre a la parte más soleada de la duda
y trepa a la Fe allende las formas de la Fe!»

Sí, acaso, como dice el sabio, nada digno de probarse puede ser probado ni des-probado

 

"It is best," some reader will say, "not to concern yourself with what cannot be known." But is it possible? In his very beautiful poem, The Ancient Sage, Tennyson said:

Thou canst not prove the Nameless, O my son,
Nor canst thou prove the world thou movest in,
Thou canst not prove that thou art body alone,
Thou canst not prove that thou art spirit alone,
Nor canst thou prove that thou art both in one:
Nor canst thou prove thou art immortal, no,
Nor yet that thou art mortal—nay, my son,
Thou canst not prove that I, who speak with thee,
Am not thyself in converse with thyself,
For nothing worthy proving can be proven,
Nor yet disproven: wherefore thou be wise,
Cleave ever to the sunnier side of doubt,
Cling to Faith beyond the forms of Faith!

Yes, perhaps, as the Sage says, "nothing worthy proving can be proven, nor yet disproven.
¿Pero podemos contener a ese instinto que lleva al hombre a querer conocer y sobre todo a querer conocer aquello que a vivir, y a vivir siempre, conduzca? A vivir siempre, no a conocer siempre como el gnóstico alejandrino. Porque vivir es una cosa y conocer otra, y como veremos, acaso hay entre ellas una tal oposición que podamos decir que todo lo vital es antirracional, no ya sólo irracional, y todo lo racional, antivital. Y esta es la base del sentimiento trágico de la vida. But can we restrain that instinct which urges man to wish to know, and above all to wish to know the things which may conduce to life, to eternal life? Eternal life, not eternal knowledge, as the Alexandrian gnostic said. For living is one thing and knowing is another; and, as we shall see, perhaps there is such an opposition between the two that we may say that everything vital is anti-rational, not merely irrational, and that everything rational is anti-vital. And this is the basis of the tragic sense of life.
Lo malo del discurso del método de Descartes no es la duda previa metódica; no que empezara queriendo dudar de todo, lo cual no es más que un mero artificio; es que quiso empezar prescindiendo de sí mismo, del Descartes, del hombre real, de carne y hueso, del que no quiere morirse, para ser un mero pensador, esto es, una abstracción. Pero el hombre real volvió y se le metió en la filosofía. The defect of Descartes' Discourse of Method lies not in the antecedent methodical doubt; not in his beginning by resolving to doubt everything, a merely intellectual device; but in his resolution to begin by emptying himself of himself, of Descartes, of the real man, the man of flesh and bone, the man who does not want to die, in order that he might be a mere thinker—that is, an abstraction. But the real man returned and thrust himself into the philosophy.
«Le bon sens est la chose du monde la mieux partagée.» Así comienza el Discurso del Método, y ese buen sentido le salvó. Y sigue hablando de sí mismo, del hombre Descartes, diciéndonos, entre otras cosas, que estimaba mucho la elocuencia y estaba enamorado de la poesía; que se complacía sobre todo en las matemáticas, a causa de la certeza y evidencia de sus razones, y que veneraba nuestra teología, y pretendía, tanto como cualquier otro, ganar en el cielo, et prétendais autant qu'aucun autre á gagner le ciel. Y esta pretensión, por lo demás creo que muy laudable, y sobre todo muy natural, fue la que le impidió sacar todas las consecuencias de la duda metódica. El hombre Descartes pretendía, tanto como otro cualquiera, ganar el cielo; «pero habiendo sabido, como cosa muy segura, que no está su camino menos abierto a los más ignorantes que a los más doctos, y que las verdades reveladas que a él llevan están por encima de nuestra inteligencia, no me hubiera atrevido a someterlas a la flaqueza de mi razonamiento y pensé que para emprender el examinarlos y lograrlo era menester tener alguna extraordinaria asistencia del cielo y ser más que hombre». Y aquí está el hombre. Aquí está el hombre que no se sentía, a Dios gracias, en condición que le obligase a hacer de la ciencia un oficio -métier- para alivio de su fortuna, y que no se hacía una profesión de despreciar, en cínico, la gloria. Y luego nos cuenta cómo tuvo que detenerse en Alemania, y encerrado en una estufa, poele, empezó a filosofar su método. En Alemania, ¡pero encerrado en una estufa! Y así es, un discurso de estufa, y de estufa alemana, aunque el filósofo en ella encerrado haya sido un francés que se proponía ganar el cielo. Le bon sens est la chose du monde la mieux partagée." Thus begins the Discourse of Method, and this good sense saved him. He continues talking about himself, about the man Descartes, telling us among other things that he greatly esteemed eloquence and loved poetry; that he delighted above all in mathematics because of the evidence and certainty of its reasons, and that he revered our theology and claimed as much as any to attain to heaven—et prétendais autant qu'aucun autre à gagner le ciel. And this pretension—a very laudable one, I think, and above all very natural—was what prevented him from deducing all the consequences of his methodical doubt. The man Descartes claimed, as much as any other, to attain to heaven, "but having learned as a thing very sure that the way to it is not less open to the most ignorant than to the most learned, and that the revealed truths which lead thither are beyond our intelligence, I did not dare submit them to my feeble reasonings, and I thought that to undertake to examine them and to succeed therein, I should want some extraordinary help from heaven and need to be more than man." And here we have the man. Here we have the man who "did not feel obliged, thank God, to make a profession (métier) of science in order to increase his means, and who did not pretend to play the cynic and despise glory." And afterwards he tells us how he was compelled to make a sojourn in Germany, and there, shut up in a stove (poêle) he began to philosophize his method. But in Germany, shut up in a stove! And such his discourse is, a stove-discourse, and the stove a German one, although the philosopher shut up in it was a Frenchman who proposed to himself to attain to heaven.
Y llega al cogito ergo sum, que ya san Agustín preludiara; pero el ego implícito en este entimema ego cogito, ergo ego sum, es un ego, un yo irreal, o sea ideal, y su sum, su existencia, algo irreal también, «pienso luego soy», no puedo querer decir sino «pienso, luego soy pensante»; ese ser del soy que se deriva de pienso no es más que un conocer; ese ser es conocimiento, mas no vida. Y lo primitivo no es que pienso, sino que vivo, porque también viven los que no piensan. Aunque ese vivir no sea un vivir verdadero. ¡Qué de contradicciones, Dios mío, cuando queremos casar la vida y la razón! And he arrives at the cogito ergo sum, which St. Augustine had already anticipated; but the ego implicit in this enthymeme, ego cogito, ergo ego sum, is an unreal—that is, an ideal—ego or I, and its sum, its existence, something unreal also. "I think, therefore I am," can only mean "I think, therefore I am a thinker"; this being of the "I am," which is deduced from "I think," is merely a knowing; this being is knowledge, but not life. And the primary reality is not that I think, but that I live, for those also live who do not think. Although this living may not be a real living. God! what contradictions when we seek to join in wedlock life and reason!
La verdad es sum, ergo cogito: soy, luego pienso, aunque no todo lo que es piense. La conciencia de pensar, ¿no será ante todo conciencia de ser? ¿Será posible acaso un pensamiento puro, sin conciencia de sí, sin personalidad? ¿Cabe acaso conocimiento puro, sin sentimiento, sin esta especie de materialidad que el sentimiento le presta? ¿No se siente acaso el pensamiento y se siente uño a sí mismo a la vez que se conoce y se quiere? ¿No puede decir el hombre de la estufa: «siento, luego soy»; o «quiero, luego soy»? Y sentirse, ¿no es acaso sentirse imperecedero? Quererse, ¿no es quererse eterno, es decir, no querer morirse? Lo que el triste judío de Amsterdam llamaba la esencia de la cosa, el conato que pone en perseverar indefinidamente en su ser, el amor propio, el ansia de inmortalidad, ¿no será acaso la condición primera y fundamental de todo conocimiento reflexivo o humano? ¿Y no será, por lo tanto, la verdadera base, el verdadero punto de partida de toda filosofía, aunque los filósofos, pervertidos por el intelectualismo, no lo reconozcan? The truth is sum, ergo cogito—I am, therefore I think, although not everything that is thinks. Is not consciousness of thinking above all consciousness of being? Is pure thought possible, without consciousness of self, without personality? Can there exist pure knowledge without feeling, without that species of materiality which feeling lends to it? Do we not perhaps feel thought, and do we not feel ourselves in the act of knowing and willing? Could not the man in the stove have said: "I feel, therefore I am"? or "I will, therefore I am"? And to feel oneself, is it not perhaps to feel oneself imperishable? To will oneself, is it not to wish oneself eternal—that is to say, not to wish to die? What the sorrowful Jew of Amsterdam called the essence of the thing, the effort that it makes to persist indefinitely in its own being, self-love, the longing for immortality, is it not perhaps the primal and fundamental condition of all reflective or human knowledge? And is it not therefore the true base, the real starting-point, of all philosophy, although the philosophers, perverted by intellectualism, may not recognize it?
Y fue además elcogito el que introdujo una distinción que, aunque fecunda en verdades, lo ha sido también en confusiones, y es la distinción entre objeto, cogito, y su jeto, sum. Apenas hay distinción que no sirva también para confundir. Pero a esto volveremos. And, moreover, it was the cogito that introduced a distinction which, although fruitful of truths, has been fruitful also of confusions, and this distinction is that between object, cogito, and subject, sum. There is scarcely any distinction that does not also lead to confusion. But we will return to this later.
Quedémonos ahora en esta vehemente sospecha de que el ansia de no morir, el hambre de la inmortalidad personal, el conato con que tendemos a persistir indefinidamente en nuestro ser propio y que es, según el trágico judío, nuestra misma esencia, eso es la base afectiva de todo conocer y el íntimo punto de partida personal de toda filosofía humana, fraguada por un hombre y para hombres. Y veremos cómo la solución a ese íntimo problema afectivo, solución que puede ser la renuncia desesperada de solucionarlo, es la que tiñe todo el resto de la filosofía. Hasta debajo del llamado problema del conocimiento no hay sino el afecto ese humano, como debajo de la inquisición del por qué de la causa no hay sino la rebusca del para qué, de la finalidad. Todo lo demás es o engañarse o querer engañar a los demás. Y querer engañar a los demás para engañarse a sí mismo. For the present let us remain keenly suspecting that the longing not to die, the hunger for personal immortality, the effort whereby we tend to persist indefinitely in our own being, which is, according to the tragic Jew, our very essence, that this is the affective basis of all knowledge and the personal inward starting-point of all human philosophy, wrought by a man and for men. And we shall see how the solution of this inward affective problem, a solution which may be but the despairing renunciation of the attempt at a solution, is that which colours all the rest of philosophy. Underlying even the so-called problem of knowledge there is simply this human feeling, just as underlying the enquiry into the "why," the cause, there is simply the search for the "wherefore," the end. All the rest is either to deceive oneself or to wish to deceive others; and to wish to deceive others in order to deceive oneself.
Y ese punto de partida personal y afectivo de toda filosofía y de toda religión es el sentimiento trágico de la vida. Vamos a verlo. And this personal and affective starting-point of all philosophy and all religion is the tragic sense of life. Let us now proceed to consider this.






-- III -- EL HAMBRE DE INMORTALIDAD

THE HUNGER OF IMMORTALITY

Parémonos en esto del inmortal anhelo de inmortalidad, aunque los gnósticos o intelectuales puedan decir que es retórica lo que sigue y no filosofía. También el divino Platón, al disertar en su Fedón sobre la inmortalidad del alma, dijo que conviene hacer sobre ella leyendas, μυθολογειν .

Let us pause to consider this immortal yearning for immortality—even though the gnostics or intellectuals may be able to say that what follows is not philosophy but rhetoric. Moreover, the divine Plato, when he discussed the immortality of the soul in his Phædo , said that it was proper to clothe it in legend, μυθολογειν .

Recordemos ante todo una vez más, y no será la última, aquello de Spinoza de que cada ser se esfuerza por perseverar en él, y que este esfuerzo es su esencia misma actual, e implica tiempo indefinido, y que el ánimo, en fin, ya en sus ideas distintas y claras, ya en las confusas, tiende a perseverar en su ser con duración indefinida y es sabedor de este su empeño (Ethice, part. HI, props. VI-1X).

First of all let us recall once again—and it will not be for the last time—that saying of Spinoza that every being endeavours to persist in itself, and that this endeavour is its actual essence, and implies indefinite time, and that the soul, in fine, sometimes with a clear and distinct idea, sometimes confusedly, tends to persist in its being with indefinite duration, and is aware of its persistency ( Ethic , Part III., Props. VI.-X.).

Imposible nos es, en efecto, concebirnos como no existentes, sin que haya esfuerzo alguno que baste a que la conciencia se dé cuenta de la absoluta inconsciencia, de su propio anonadamiento. Intenta, lector, imaginarte en plena vela cuál sea el estado de tu alma en el profundo sueño; trata de llenar tu conciencia con la representación de la inconsciencia, y lo verás. Causa congojosísimo vérigo el empeñarse en comprenderlo. No podemos concebirnos como no existiendo.

It is impossible for us, in effect, to conceive of ourselves as not existing, and no effort is capable of enabling consciousness to realize absolute unconsciousness, its own annihilation. Try, reader, to imagine to yourself, when you are wide awake, the condition of your soul when you are in a deep sleep; try to fill your consciousness with the representation of no-consciousness, and you will see the impossibility of it. The effort to comprehend it causes the most tormenting dizziness. We cannot conceive ourselves as not existing.

El universo visible, el que es hijo del instinto de conservación, me viene estrecho, esme como una jaula que me resulta chica, y contra cuyos barrotes da en sus revuelos mi alma; fáltame en él aire que respirar. Más, más y cada vez más; quiero ser yo, y sin dejar de serlo, ser además los otros, adentrarme a la totalidad de las cosas visibles e invisibles, extenderme a lo ilimitado del espacio y prolongarme a lo inacabable del tiempo. De no serlo todo y por siempre, es como si no fuera, y por lo menos ser todo yo, y serlo para siempre jamás. Y ser yo, es ser todos los demás. ¡O todo o nada!

The visible universe, the universe that is created by the instinct of self-preservation, becomes all too narrow for me. It is like a cramped cell, against the bars of which my soul beats its wings in vain. Its lack of air stifles me. More, more, and always more! I want to be myself, and yet without ceasing to be myself to be others as well, to merge myself into the totality of things visible and invisible, to extend myself into the illimitable of space and to prolong myself into the infinite of time. Not to be all and for ever is as if not to be—at least, let me be my whole self, and be so for ever and ever. And to be the whole of myself is to be everybody else. Either all or nothing!

¡O todo o nada! ¡Y qué otro sentido puede tener el «ser o no ser»! To be or no to be shakesperiano, el de aquel mismo poeta que hizo decir a Marcio en su Coriolano (V, 4) que sólo necesitaba la eternidad para ser dios; he wants nothing of a god but eternity? ¡Eternidad!, ¡eternidad! Este es el anhelo: la sed de eternidad es lo que se llama amor entre los hombres; y quien a otro ama es que quiere eternizarse en él. Lo que no es eterno tampoco es real.

All or nothing! And what other meaning can the Shakespearean "To be or not to be" have, or that passage in Coriolanus where it is said of Marcius "He wants nothing of a god but eternity"? Eternity, eternity!—that is the supreme desire! The thirst of eternity is what is called love among men, and whosoever loves another wishes to eternalize himself in him. Nothing is real that is not eternal.

Gritos de las entrañas del alma ha arrancado a los poetas de los tiempos todos esta tremenda visión del fluir de las olas de la vida, desde el «sueño de una sombra» σκιας οναρ , de Píndaro, hasta el «la vida es sueño», de Calderón y el «estamos hechos de la madera de los sueños», de Shakespeare, sentencia esta última aún más trágica que la del castellano, pues mientras en aquella sólo se declara sueño a nuestra vida, mas no a nosotros los soñadores de ella, el inglés nos hace también a nosotros sueño, sueño que sueña.

From the poets of all ages and from the depths of their souls this tremendous vision of the flowing away of life like water has wrung bitter cries—from Pindar's "dream of a shadow," σκιας οναρ , to Calderón's "life is a dream" and Shakespeare's "we are such stuff as dreams are made on," this last a yet more tragic sentence than Calderón's, for whereas the Castilian only declares that our life is a dream, but not that we ourselves are the dreamers of it, the Englishman makes us ourselves a dream, a dream that dreams.

La vanidad del mundo y el cómo pasa, y el amor son las dos notas radicales y entrañadas de la verdadera poesía. Y son dos notas que no pueden sonar la una sin que la otra a la vez resuene. El sentimiento de la vanidad del mundo pasajero nos mete el amor, único en que se vence lo vano y transitorio, único que rellena y eterniza la vida. Al parecer al menos, que en realidad... Y el amor, sobre todo cuando la lucha contra el destino súmenos en el sentimiento de la vanidad de este mundo de apariencias, y nos abre la vislumbre de otro en que, vencido el destino, sea ley la libertad.

The vanity of the passing world and love are the two fundamental and heart-penetrating notes of true poetry. And they are two notes of which neither can be sounded without causing the other to vibrate. The feeling of the vanity of the passing world kindles love in us, the only thing that triumphs over the vain and transitory, the only thing that fills life again and eternalizes it. In appearance at any rate, for in reality ... And love, above all when it struggles against destiny, overwhelms us with the feeling of the vanity of this world of appearances and gives us a glimpse of another world, in which destiny is overcome and liberty is law.

¡Todo pasa! Tal es el estribillo de los que han bebido de la fuente de la vida, boca al chorro, de los que han gustado del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal.

Everything passes! Such is the refrain of those who have drunk, lips to the spring, of the fountain of life, of those who have tasted of the fruit of the tree of the knowledge of good and evil.

¡Ser, ser siempre, ser sin término, sed de ser, sed de ser más!, ¡hambre de Dios!, ¡sed de amor eternizante y eterno!, ¡ser siempre!, ¡ser Dios!

To be, to be for ever, to be without ending! thirst of being, thirst of being more! hunger of God! thirst of love eternalizing and eternal! to be for ever! to be God!

«¡Seréis como dioses!», cuenta el Génesis (111, 5) que dijo la serpiente a la primera pareja de enamorados. «Si en esta vida tan sólo hemos de esperar en Cristo, somos los más lastimosos de los hombres», escribía el Apóstol (1 Cor., XV, 19), y toda religión arranca históricamente del culto a los muertos, es decir, a la inmortalidad.

."Ye shall be as gods!" we are told in Genesis that the serpent said to the first pair of lovers (Gen. iii. 5). "If in this life only we have hope in Christ, we are of all men most miserable," wrote the Apostle (1 Cor. xv. 19); and all religion has sprung historically from the cult of the dead—that is to say, from the cult of immortality.

Escribía el trágico judío portugués de Amsterdam que el hombre libre en nada piensa menos que en la muerte; pero ese hombre libre es un hombre muerto libre del resorte de la vida, falto de amor, esclavo de su libertad. Ese pensamiento de que me tengo que morir y el enigma de lo que habrá después, es el latir mismo de mi conciencia. Contemplando el sereno campo verde o contemplando unos ojos claros, a que se asome un alma hermana de la mía, se me hinche la conciencia, siento la diástole del alma y me empapo de vida ambiente, y creo en mi porvenir; pero al punto la voz del misterio me susurra ¡dejarás de ser!, me roza con el ala el Ángel de la muerte, y la sísole del alma me inunda las entrañas espirituales en sangre de divinidad.

The tragic Portuguese Jew of Amsterdam wrote that the free man thinks of nothing less than of death; but this free man is a dead man, free from the impulse of life, for want of love, the slave of his liberty. This thought that I must die and the enigma of what will come after death is the very palpitation of my consciousness. When I contemplate the green serenity of the fields or look into the depths of clear eyes through which shines a fellow-soul, my consciousness dilates, I feel the diastole of the soul and am bathed in the flood of the life that flows about me, and I believe in my future; but instantly the voice of mystery whispers to me, "Thou shalt cease to be!" the angel of Death touches me with his wing, and the systole of the soul floods the depths of my spirit with the blood of divinity.

Como Pascal, no comprendo al que asegura no dársele un ardite de este asunto, y ese abandono en cosa «en que se trata de ellos mismos, de su eternidad, de su todo, me irrita mas que me enternece, me asombra y me espanta», y el que así siente «es para mí», como para Pascal, cuyas son las palabras señaladas, «un monstruo».

Like Pascal, I do not understand those who assert that they care not a farthing for these things, and this indifference "in a matter that touches themselves, their eternity, their all, exasperates me rather than moves me to compassion, astonishes and shocks me," and he who feels thus "is for me," as for Pascal, whose are the words just quoted, "a monster."

Mil veces y en mil tonos se ha dicho cómo es el culto a los muertos antepasados lo que enceta, por lo común, las religiones primitivas, y cabe en rigor decir que lo que más al hombre destaca de los demás animales es lo de que guarde, de una manera o de otra, sus muertos sin entregarlos al descuido de su madre la tierra todoparidora; es un animal guardamuertos. ¿Y de qué los guarda así? ¿De qué los ampara el pobre? La pobre conciencia huye de su propia aniquilación, y así que un espíritu animal desplacentándose del mundo, se ve frente a este y como distinto de él se conoce, ha de querer tener otra vida que no la del mundo mismo. Y así la tierra correría riesgo de converirse en un vasto cementerio, antes que los muertos mismos se remueran.

It has been said a thousand times and in a thousand books that ancestor-worship is for the most part the source of primitive religions, and it may be strictly said that what most distinguishes man from the other animals is that, in one form or another, he guards his dead and does not give them over to the neglect of teeming mother earth; he is an animal that guards its dead. And from what does he thus guard them? From what does he so futilely protect them? The wretched consciousness shrinks from its own annihilation, and, just as an animal spirit, newly severed from the womb of the world, finds itself confronted with the world and knows itself distinct from it, so consciousness must needs desire to possess another life than that of the world itself. And so the earth would run the risk of becoming a vast cemetery before the dead themselves should die again.

Cuando no se hacían para los vivos más que chozas de tierra o cabañas de paja que la intemperie ha destruido, elevábanse túmulos para los muertos, y antes se empleó la piedra para las sepulturas que no para las habitaciones. Han vencido a los siglos por su fortaleza las casas de los muertos, no las de los vivos; no las moradas de paso, sino las de queda.

When mud huts or straw shelters, incapable of resisting the inclemency of the weather, sufficed for the living, tumuli were raised for the dead, and stone was used for sepulchres before it was used for houses. It is the strong-builded houses of the dead that have withstood the ages, not the houses of the living; not the temporary lodgings but the permanent habitations.

Este culto, no a la muerte, sino a la inmortalidad, inicia y conserva las religiones. En el delirio de la destrucción, Robespierre hace declarar a la Convención la existencia del Ser Supremo y «el principio consolador de la inmoralidad del alma», y es que el Incorruptible se aterraba ante la idea de tener que corromperse un día.

This cult, not of death but of immortality, originates and preserves religions. In the midst of the delirium of destruction, Robespierre induced the Convention to declare the existence of the Supreme Being and "the consolatory principle of the immortality of the soul," the Incorruptible being dismayed at the idea of having himself one day to turn to corruption.

¿Enfermedad? Tal vez, pero quien no se cuida de la enfermedad, descuida la salud, y el hombre es un animal esencial y sustancialmente enfermo. ¿Enfermedad? Tal vez lo sea como la vida misma a que va presa, y la única salud posible la muerte; pero esa enfermedad es el manantial de toda salud poderosa. De lo hondo de esa congoja, del abismo del sentimiento de nuestra mortalidad, se sale a luz de otro cielo, como de lo hondo del infierno salió el Dante a volver a ver las estrellas (Inf., XXXIV, 139).

A disease? Perhaps; but he who pays no heed to his disease is heedless of his health, and man is an animal essentially and substantially diseased. A disease? Perhaps it may be, like life itself to which it is thrall, and perhaps the only health possible may be death; but this disease is the fount of all vigorous health. From the depth of this anguish, from the abyss of the feeling of our mortality, we emerge into the light of another heaven, as from the depth of Hell Dante emerged to behold the stars once again—

e quindi uscimmo a riveder le stelle.

Aunque al pronto nos sea congojosa esta meditación de nuestra mortalidad, nos es al cabo corroboradora. Recógete, lector, en ti mismo, y figúrate un lento deshacerte de ti mismo, en que la luz se te apague, se te enmudezcan las cosas y no te den sonido, envolviéndote en silencio, se te derritan de entre las manos los objetos asideros, se te escurra de bajo los pies el piso, se te desvanezcan como en desmayo los recuerdos, se te vaya disipando todo en nada y disipándote también tú, y ni aun la conciencia de la nada te quede siquiera como fantástico agarradero de una sombra.

Although this meditation upon mortality may soon induce in us a sense of anguish, it fortifies us in the end. Retire, reader, into yourself and imagine a slow dissolution of yourself—the light dimming about you—all things becoming dumb and soundless, enveloping you in silence—the objects that you handle crumbling away between your hands—the ground slipping from under your feet—your very memory vanishing as if in a swoon—everything melting away from you into nothingness and you yourself also melting away—the very consciousness of nothingness, merely as the phantom harbourage of a shadow, not even remaining to you.

He oído contar de un pobre segador muerto en cama de hospital, que al ir el cura a ungirle en extremaunción las manos, se resistía a abrir la diestra con que apuñaba unas sucias monedas, sin percatarse de que muy pronto no sería ya suya su mano ni él de sí mismo. Y así cerramos y apuñamos, no ya la mano, sino el corazón, queriendo apuñar en él al mundo.

I have heard it related of a poor harvester who died in a hospital bed, that when the priest went to anoint his hands with the oil of extreme unction, he refused to open his right hand, which clutched a few dirty coins, not considering that very soon neither his hand nor he himself would be his own any more. And so we close and clench, not our hand, but our heart, seeking to clutch the world in it.

Confesábame un amigo, que previendo en pleno vigor de salud física la cercanía de una muerte violenta, pensaba en concentrar la vida, viviéndola en los pocos días que de ella calculaba le quedarían para escribir un libro. ¡Vanidad de vanidades!

A friend confessed to me that, foreseeing while in the full vigour of physical health the near approach of a violent death, he proposed to concentrate his life and spend the few days which he calculated still remained to him in writing a book. Vanity of vanities!

Si al morírseme el cuerpo que me sustenta, y al que llamo mío para distinguirme de mí mismo, que soy yo, vuelve mi conciencia a la absoluta inconsciencia de que brotara, y como a la mía les acaece a las de mis hermanos todos en la humanidad, entonces no es nuestro trabajado linaje humano más que una fatídica procesión de fantasmas, que van de la nada a la nada, y el humanitarismo lo más inhumano que se conoce.

If at the death of the body which sustains me, and which I call mine to distinguish it from the self that is I, my consciousness returns to the absolute unconsciousness from which it sprang, and if a like fate befalls all my brothers in humanity, then is our toil-worn human race nothing but a fatidical procession of phantoms, going from nothingness to nothingness, and humanitarianism the most inhuman thing known.

Y el remedio no es el de la copla que dice:

And the remedy is not that suggested in the quatrain that runs—

Cada vez que considero
que me tengo que morir,
tiendo la capa en el suelo
y no me harto de dormir.
¡No! El remedio es considerarlo cara a cara, fija la mirada en la morada de la Esfinge, que es así como se deshace el maleficio de su alojamiento.

No! The remedy is to consider our mortal destiny without flinching, to fasten our gaze upon the gaze of the Sphinx, for it is thus that the malevolence of its spell is discharmed.

Si del todo morimos todos, ¿para qué todo? ¿Para qué? Es el ¿para qué? de la Esfinge, es el ¿para qué? que nos corroe el meollo del alma, es el padre de la congoja, la que nos da el amor de esperanza.

If we all die utterly, wherefore does everything exist? Wherefore? It is the Wherefore of the Sphinx; it is the Wherefore that corrodes the marrow of the soul; it is the begetter of that anguish which gives us the love of hope.

Hay, entre los poéticos quejidos del pobre Cowper, unas líneas escritas bajo el peso del delirio y en las cuales, creyéndose blanco de la divina venganza, exclama que el infierno podrá procurar un abrigo a sus miserias.

Among the poetic laments of the unhappy Cowper there are some lines written under the oppression of delirium, in which, believing himself to be the mark of the Divine vengeance, he exclaims—

Hell might afford my miseries a shelter

Este es el sentimiento puritanto, la preocupación del pecado y de la predestinación; pero leed estas otras mucho más terribles palabras de Sénancour, expresivas de la desesperación católica, no ya de la protestante, cuando hace decir a su Obermann (carta XC): «L'homme est périssable. íl se peut; mais, périssons en résistant, et, si le neant nous est resérvé, ne faisons pas que ce soit une justice.» Y he de confestar, en efecto, por dolorosa que la confesión sea, que nunca, en los días de la fe ingenua de mi mocedad, me hicieron temblar las descripciones, por truculenas que fuesen, de las torturas del infierno, y sentí siempre ser la nada mucho más aterradora que él. El que sufre vive, y el que vive sufriendo ama y espera, aunque a la puerta de su mansión le pongan el «¡Dejad toda esperanza!», y es mejor vivir en dolor que no dejar de ser en paz. En el fondo, era que no podía creer en esa atrocidad de un infierno, de una eternidad de pena, ni veía más verdadero infierno que la nada y su perspectiva. Y sigo creyendo que si creyésemos todos en nuestra salvación de la nada seríamos todos mejores.

This is the Puritan sentiment, the preoccupation with sin and predestination; but read the much more terrible words of Sénancour, expressive of the Catholic, not the Protestant, despair, when he makes his Obermann say, "L'homme est périssable. Il se peut; mais périssons en résistant, et, si le néant nous est réservé, ne faisons pas que ce soit une justice." And I must confess, painful though the confession be, that in the days of the simple faith of my childhood, descriptions of the tortures of hell, however terrible, never made me tremble, for I always felt that nothingness was much more terrifying. He who suffers lives, and he who lives suffering, even though over the portal of his abode is written "Abandon all hope!" loves and hopes. It is better to live in painthan to cease to be in peace. The truth is that I could not believe in this atrocity of Hell, of an eternity of punishment, nor did I see any more real hell than nothingness and the prospect of it. And I continue in the belief that if we all believed in our salvation from nothingness we should all be better.

¿Qué es arregosto de vivir, la joie de vivre, de que ahora nos hablan? El hambre de Dios, la sed de eternidad, de sobrevivir, nos ahogará siempre ese pobre goce de la vida que pasa y no queda. Es el desenfrenado amor a la vida, el amor que la quiere inacabable, lo que más suele empujar al ansia de la muerte. «Anonadado yo, si es que del todo me muero -nos decimos-, se me acabó el mundo, acabóse, ¿y por qué no ha de acabarse cuanto antes para que no vengan nuevas conciencias a padecer el pesadumbroso engaño de una existencia pasajera y aparencial? Si deshecha la ilusión de vivir, el vivir por el vivir mismo o para otros que han de morirse también no nos llena el alma, ¿para qué vivir? La muerte es nuestro remedio.» Y así es como se endecha al reposo inacabable por miedo a él, y se le llama liberadora a la muerte.

What is this joie de vivre that they talk about nowadays? Our hunger for God, our thirst of immortality, of survival, will always stifle in us this pitiful enjoyment of the life that passes and abides not. It is the frenzied love of life, the love that would have life to be unending, that most often urges us to long for death. "If it is true that I am to die utterly," we say to ourselves, "then once I am annihilated the world has ended so far as I am concerned—it is finished. Why, then, should it not end forthwith, so that no new consciousnesses, doomed to suffer the tormenting illusion of a transient and apparential existence, may come into being? If, the illusion of living being shattered, living for the mere sake of living or for the sake of others who are likewise doomed to die, does not satisfy the soul, what is the good of living? Our best remedy is death." And thus it is that we chant the praises of the never-ending rest because of our dread of it, and speak of liberating death.

Ya el poeta del dolor, del aniquilamiento, aquel Leopardi que, perdido el último engaño, el de creerse eterno

Leopardi, the poet of sorrow, of annihilation, having lost the ultimate illusion, that of believing in his immortality—

Peri l'inganno estremos
ch'etemo io mi credei,
le hablaba a su corazón de l'infinita vanitá del tutto, vio la estrecha hermandad que hay entre el amor y la muerte y cómo cuando «nace en el corazón profundo un amoroso afecto, lánguido y cansado juntamente con él en el pecho, un deseo de morir se siente». A la mayor parte de los que se dan a sí mismos la muerte, es el amor el que les mueve el brazo, es el ansia suprema de vida, de más vida, de prolongar y perpetuar la vida lo que a la muerte les lleva, una vez persuadidos de la vanidad de su ansia.

spoke to his heart of l'infinita vanitá del tutto , and perceived how close is the kinship between love and death, and how "when love is born deep down in the heart, simultaneously a languid and weary desire to die is felt in the breast." The greater part of those who seek death at their own hand are moved thereto by love; it is the supreme longing for life, for more life, the longing to prolong and perpetuate life, that urges them to death, once they are persuaded of the vanity of this longing.

Trágico es el problema y de siempre, y cuanto más queramos de él huir, más vamos a dar en él. Fue el sereno -¿sereno?- Platón, hace ya veinticuatro siglos, el que, en su diálogo sobre la inmortalidad del alma, dejó escapar de la suya, hablando de lo dudoso de nuestro ensueño de ser inmortales, y del riesgo de que no sea vano aquel profundo dicho: ¡hermoso es el riesgo! καλος γαρ ο κινδυνος , hermosa es la suerte que podemos correr de que no se nos muera el alma nunca, germen esta sentencia del argumento famoso de la apuesta de Pascal.

The problem is tragic and eternal, and the more we seek to escape from it, the more it thrusts itself upon us. Four-and-twenty centuries ago, in his dialogue on the immortality of the soul, the serene Plato—but was he serene?—spoke of the uncertainty of our dream of being immortal and of the risk that the dream might be vain, and from his own soul there escaped this profound cry—Glorious is the risk!— καλος γαρ ο κινδυνος , glorious is the risk that we are able to run of our souls never dying—a sentence that was the germ of Pascal's famous argument of the wager.

Frente a este riesgo, y para suprimirlo, me dan raciocinios en prueba de lo absurda que es la creencia en la inmortalidad del alma; pero esos raciocinios no me hacen mella, pues son razones y nada más que razones, y no es de ellas de lo que se apacienta el corazón. No quiero morirme, no, no quiero ni quiero quererlo; quiero vivir siempre, siempre, siempre, y vivir yo este pobre yo que me soy y me siento ser ahora y aquí, y por esto me tortura el problema de la duración de mi alma, de la mía propia.

Faced with this risk, I am presented with arguments designed to eliminate it, arguments demonstrating the absurdity of the belief in the immortality of the soul; but these arguments fail to make any impression upon me, for they are reasons and nothing more than reasons, and it is not with reasons that the heart is appeased. I do not want to die—no; I neither want to die nor do I want to want to die; I want to live for ever and ever and ever. I want this "I" to live—this poor "I" that I am and that I feel myself to be here and now, and therefore the problem of the duration of my soul, of my own soul, tortures me.

Yo soy el centro de mi universo, el centro del universo, y en mis angustias supremas grito con Michelet: «¡Mi yo, que me arrebatan mi yo!» ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo todo si pierde su alma? (Mat. XVI, 26). ¿Egoísmo decís? Nada hay más universal que lo individual, pues lo que es de cada uno lo es de todos. Cada hombre vale más que la humanidad entera, ni sirve sacrificar cada uno a todos, sino en cuanto todos se sacrifiquen a cada uno. Eso que llamáis egoísmo, es el principio de la gravedad psíquica, el postulado necestario. «¡Ama a tu prójimo como a ti mismo!», se nos dijo presuponiendo que cada cual se ame a sí mismo; y no se nos dijo, ¡ámate! Y, sin embargo, no sabemos amarnos.

I am the centre of my universe, the centre of the universe, and in my supreme anguish I cry with Michelet, "Mon moi, ils m'arrachent mon moi!" What is a man profited if he shall gain the whole world and lose his own soul? (Matt. xvi. 26). Egoism, you say? There is nothing more universal than the individual, for what is the property of each is the property of all. Each man is worth more than the whole of humanity, nor will it do to sacrifice each to all save in so far as all sacrifice themselves to each. That which we call egoism is the principle of psychic gravity, the necessary postulate. "Love thy neighbour as thyself," we are told, the presupposition being that each man loves himself; and it is not said "Love thyself." And, nevertheless, we do not know how to love ourselves.

Quitad la propia persistencia, y meditad lo que os dicen. ¡Sacrifícate por tus hijos! Y te sacrificarás por ellos, porque son tuyos, parte prolongación de ti, y ellos a su vez se sacrificarán por los suyos, y estos por los de ellos, y así irá, sin término, un sacrificio estéril del que nadie se aprovecha. Vine al mundo a hacer mi yo, y ¿qué será de nuestros yos todos? ¡Vive para la Verdad, el Bien, la Belleza! Ya veremos la suprema vanidad, y la suprema insinceridad de esta posición hipócrita.

Put aside the persistence of your own self and ponder what they tell you. Sacrifice yourself to your children! And sacrifice yourself to them because they are yours, part and prolongation of yourself, and they in their turn will sacrifice themselves to their children, and these children to theirs, and so it will go on without end, a sterile sacrifice by which nobody profits. I came into the world to create my self, and what is to become of all our selves? Live for the True, the Good, the Beautiful! We shall see presently the supreme vanity and the supreme insincerity of this hypocritical attitude.

«¡Eso eres tú!» -me dicen con las Upanisadas-. Y yo les digo: sí, yo soy eso, cuando eso es yo y todo es mío y mía la totalidad de las cosas. Y como mía la quiero y amo al prójimo porque vive en mí y como parte de mi conciencia, porque es como yo, es mío.

"That art thou!" they tell me with the Upanishads. And I answer: Yes, I am that, if that is I and all is mine, and mine the totality of things. As mine I love the All, and I love my neighbour because he lives in me and is part of my consciousness, because he is like me, because he is mine.

¡Oh, quién pudiera prolongar este dulce momento y dormirse en él y en él eternizarse! ¡Ahora y aquí, a esta luz discreta y difusa, en este remanso de quietud, cuando está aplacada la tormenta del corazón y no me llegan los ecos del mundo! Duerme el deseo insaciable y ni aun sueña; el hábito, el santo hábito reina en mi eternidad; han muerto con los recuerdos los desengaños, y con las esperanzas los temores.

Oh, to prolong this blissful moment, to sleep, to eternalize oneself in it! Here and now, in this discreet and diffused light, in this lake of quietude, the storm of the heart appeased and stilled the echoes of the world! Insatiable desire now sleeps and does not even dream; use and wont, blessed use and wont, are the rule of my eternity; my disillusions have died with my memories, and with my hopes my fears.

Y vienen queriendo engañarnos con un engaño de engaños, y nos hablan de que nada se pierde, de que todo se transforma, muda y cambia, que ni se aniquila el menor cachito de materia ni se desvanece del todo el menor golpecito de fuerza, ¡y hay quien pretende darnos consuelo con esto! ¡Pobre consuelo! Ni de mi materia ni de mi fuerza me inquieto, pues no son mías mientras no sea yo mismo mío, esto es, eterno. No, no es anegarse en el gran Todo, en la Materia o en la Fuerza infinitas y eternas o en Dios lo que anhelo; no es ser poseído por Dios, sino poseerle, hacerme yo Dios sin dejar de ser el yo que ahora os digo esto. No nos sirven engañifas de monismo; queremos bulto y no sombra de inmortalidad.

And they come seeking to deceive us with a deceit of deceits, telling us that nothing is lost, that everything is transformed, shifts and changes, that not the least particle of matter is annihilated, not the least impulse of energy is lost, and there are some who pretend to console us with this! Futile consolation! It is not my matter or my energy that is the cause of my disquiet, for they are not mine if I myself am not mine—that is, if I am not eternal. No, my longing is not to be submerged in the vast All, in an infinite and eternal Matter or Energy, or in God; not to be possessed by God, but to possess Him, to become myself God, yet without ceasing to be I myself, I who am now speaking to you. Tricks of monism avail us nothing; we crave the substance and not the shadow of immortality.

¿Materialismo? ¿Materialismo decís? Sin duda; pero es que nuestro espíritu es también alguna especie de materia o no es nada. Tiemblo ante la idea de tener que desgarrarme de mi carne; tiemblo más aún ante la idea de tener que desgarrarme de todo lo sensible y material, de toda sustancia. Si, acaso esto merece el nombre de materialismo, y si a Dios me agarro con mis potencias y mis sentidos todos, es para que Él me lleve en sus brazos allende la muerte, mirándome con su cielo a los ojos cuando se me vayan estos a apagar para siempre. ¿Que me engaño? ¡No me habléis de engaño y dejadme vivir!

Materialism, you say? Materialism? Without doubt; but either our spirit is likewise some kind of matter or it is nothing. I dread the idea of having to tear myself away from my flesh; I dread still more the idea of having to tear myself away from everything sensible and material, from all substance. Yes, perhaps this merits the name of materialism; and if I grapple myself to God with all my powers and all my senses, it is that He may carry me in His arms beyond death, looking into these eyes of mine with the light of His heaven when the light of earth is dimming in them for ever. Self-illusion? Talk not to me of illusion—let me live!

Llaman también a esto orgullo; «hediondo orgullo» le llamó Leopardi, y nos preguntan que quiénes somos, viles gusanos de la tierra, para pretender inmortalidad; ¿en gracia a qué? ¿Para qué? ¿Con qué derecho? ¿En gracia a qué?, preguntáis, ¿y en gracia a qué vivimos? ¿Para qué?, ¿y para qué somos? ¿Con qué derecho? ¿Y con qué derecho somos? Tan gratuito es existir, como seguir existiendo siempre. No hablemos de gracia, ni de derecho, ni del para qué de nuestro anhelo que es un fin en sí, porque perderemos la razón en un remolino de absurdos. No reclamo derecho ni merecimiento alguno; es sólo una necesidad, lo que necesito para vivir.

They also call this pride—"stinking pride" Leopardi called it—and they ask us who are we, vile earthworms, to pretend to immortality; in virtue of what? wherefore? by what right? "In virtue of what?" you ask; and I reply, In virtue of what do we now live? "Wherefore?"—and wherefore do we now exist? "By what right?"—and by what right are we? To exist is just as gratuitous as to go on existing for ever. Do not let us talk of merit or of right or of the wherefore of our longing, which is an end in itself, or we shall lose our reason in a vortex of absurdities. I do not claim any right or merit; it is only a necessity; I need it in order to live.

¿Y quién eres tú?, me preguntas, y con Obermann te contesto: ¡para el universo nada, para mí todo! ¿Orgullo? ¿Orgullo querer ser inmortal? ¡Pobres hombres! Trágico hado, sin duda, el tener que cimentar en la movediza y deleznable piedra del deseo de inmortalidad la afirmación de esta; pero torpeza grande condenar el anhelo por creer probado, sin probarlo que no sea conseguidero. ¿Que sueño...? Dejadme soñar; si ese sueño es mi vida, no me despertéis de él. Creo en el inmortal origen de este anhelo de inmortalidad que es la sustancia misma de mi alma. ¿Pero de veras creo en ello...? ¿Y para qué quieres ser inmortal?, me preguntas, ¿para qué? No entiendo la pregunta francamente, porque es preguntar la razón de la razón, el fin del fin, el principio del principio.

And you, who are you? you ask me; and I reply with Obermann, "For the universe, nothing; for myself, everything!" Pride? Is it pride to want to be immortal? Unhappy men that we are! 'Tis a tragic fate, without a doubt, to have to base the affirmation of immortality upon the insecure and slippery foundation of the desire for immortality; but to condemn this desire on the ground that we believe it to have been proved to be unattainable, without undertaking the proof, is merely supine. I am dreaming ...? Let me dream, if this dream is my life. Do not awaken me from it. I believe in the immortal origin of this yearning for immortality, which is the very substance of my soul. But do I really believe in it ...? And wherefore do you want to be immortal? you ask me, wherefore? Frankly, I do not understand the question, for it is to ask the reason of the reason, the end of the end, the principle of the principle.

Pero de estas cosas no se puede hablar.

But these are things which it is impossible to discuss.

Cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que a donde quiera que fuese Pablo se concitaban contra él los celosos judíos para perseguirle. Apedreáronle en Iconio y en Listra, ciudades de Licaonia, a pestar de las maravillas que en la última obró; le azotaron en Filipos de Macedonia y le persiguieron sus hermanos de raza en Tesalónica y en Berea. Pero llegó a Atenas, a la noble ciudad de los intelectuales, sobre la que velaba el alma excelsa de Plaón, el de la hermosura del riesgo de ser inmortal, y allí disputó Pablo con epicúreos y estoicos, que decían de él, o bien: ¿qué quiere decir este charlatán ( σπερμολογος )?, o bien: ¡parece que es predicador de nuevos dioses! (Hechos, XVII, 18), y «tomándole le llevaron al Areópago, diciendo: podremos saber qué sea esta nueva doctrina que dices, porque traes a nuestros oídos cosas peregrinas, y queremos saber qué quiere decir eso» (versículos 19-20), añadiendo el libro esta maravillosa caracerización de aquellos atenienses de la decadencia, de aquellos lamineros y golosos de curiosidades, pues «entonces los atenienses todos y sus huéspedes extranjeros no se ocupaban de otra cosa sino en decir o en oír algo de más nuevo» (v. 21). ¡Rasgo maravilloso, que nos pinta a qué habían venido a parar los que aprendieron en la Odisea que los dioses traman y cumplen la destrucción de los mortales para que los venideros tengan algo que contar!

It is related in the book of the Acts of the Apostles how wherever Paul went the Jews, moved with envy, were stirred up to persecute him. They stoned him in Iconium and Lystra, cities of Lycaonia, in spite of the wonders that he worked therein; they scourged him in Philippi of Macedonia and persecuted his brethren in Thessalonica and Berea. He arrived at Athens, however, the noble city of the intellectuals, over which brooded the sublime spirit of Plato—the Plato of the gloriousness of the risk of immortality; and there Paul disputed with Epicureans and Stoics. And some said of him, "What doth this babbler ( σπερμολογος ) mean?" and others, "He seemeth to be a setter forth of strange gods" (Acts xvii. 18), "and they took him and brought him unto Areopagus, saying, May we know what this new doctrine, whereof thou speakest, is? for thou bringest certain strange things to our ears; we would know, therefore, what these things mean" (verses 19-20). And then follows that wonderful characterization of those Athenians of the decadence, those dainty connoisseurs of the curious, "for all the Athenians and strangers which were there spent their time in nothing else, but either to tell or to hear some new thing" (verse 21). A wonderful stroke which depicts for us the condition of mind of those who had learned from the Odyssey that the gods plot and achieve the destruction of mortals in order that their posterity may have something to narrate!

Ya está, pues, Pablo ante los refinados atenienses, ante los graeculos, los hombres cultos y tolerantes que admiten toda doctrina, toda la estudian y a nadie apedrean ni azotan ni encarcelan por profestar estas o las otras; ya está donde se respeta la libertad de conciencia y se oye y se escucha todo parecer. Y alza la voz allí, en medio del Areópago, y les habla como cumplía a los cultos ciudadanos de Atenas, y todos, ansiosos de la última novedad, le oyen, mas cuando llega a hablarles de la resurrección de los muertos, se les acaba la paciencia y la tolerancia, y unos se burlan de él y otros le dicen: «¡ya oiremos otra vez de esto!», con propósito de no oírle. Y una cosa parecida le ocurrió en Cestarea con el pretor romano Félix, hombre también tolerante y culto, que le alivió de la pesadumbre de su prisión, y quiso oírle y le oyó disertar de la justicia y de la continencia; mas al llegar al juicio venidero, le dijo espantado ( εμφοβος γενομενος ): «¡Ahora vete, te volveré a llamar cuando cuadre!» (Hechos, XXIV, 22-25). Y cuando hablaba ante el rey Agripa, al oírle Festo, el gobernador, decir de resurrección de muertos, exclamó: «Estás loco, Pablo; las muchas letras te han vuelto loco» (Hechos, XXVI, 24).

Here Paul stands, then, before the subtle Athenians, before the græuli , men of culture and tolerance, who are ready to welcome and examine every doctrine, who neither stone nor scourge nor imprison any man for professing these or those doctrines—here he stands where liberty of conscience is respected and every opinion is given an attentive hearing. And he raises his voice in the midst of the Areopagus and speaks to them as it was fitting to speak to the cultured citizens of Athens, and all listen to him, agog to hear the latest novelty. But when he begins to speak to them of the resurrection of the dead their stock of patience and tolerance comes to an end, and some mock him, and others say: "We will hear thee again of this matter!" intending not to hear him. And a similar thing happened to him at Cæsarea when he came before the Roman prætor Felix, likewise a broad-minded and cultured man, who mitigated the hardships of his imprisonment, and wished to hear and did hear him discourse of righteousness and of temperance; but when he spoke of the judgement to come, Felix said, terrified ( εμφοβος γενομενος ): "Go thy way for this time; when I have a convenient season I will call for thee" (Acts xxiv. 22-25). And in his audience before King Agrippa, when Festus the governor heard him speak of the resurrection of the dead, he exclaimed: "Thou art mad, Paul; much learning hath made thee mad" (Acts xxvi. 24).

Sea lo que fuere de la verdad del discurso de Pablo en el Areópago, y aun cuando no lo hubiere habido, es lo cierto que en este relato admirable se ve hasta dónde llega la tolerancia ática y dónde acaba la paciencia de los intelectuales. Os oyen todos en calma, y sonrientes, y a las veces os animan diciéndoos: ¡es curioso!, o bien, ¡tiene ingenio!, o ¡es sugestivo!, o ¡qué hermosura!, o ¡lástima que no sea verdad tanta belleza!, o ¡eso hace pensar!; pero así que les habláis de resurrección y de vida allende la muerte, se les acaba la paciencia y os atajan la palabra diciéndoos: ¡dejadlo, otro día hablarás de esto!; y es de esto, mis pobres atenienses, mis intolerables intelectuales, es de esto de lo que voy a hablaros aquí.

Whatever of truth there may have been in Paul's discourse in the Areopagus, and even if there were none, it is certain that this admirable account plainly shows how far Attic tolerance goes and where the patience of the intellectuals ends. They all listen to you, calmly and smilingly, and at times they encourage you, saying: "That's strange!" or, "He has brains!" or "That's suggestive," or "How fine!" or "Pity that a thing so beautiful should not be true!" or "this makes one think!" But as soon as you speak to them of resurrection and life after death, they lose their patience and cut short your remarks and exclaim, "Enough of this! we will talk about this another day!" And it is about this, my poor Athenians, my intolerant intellectuals, it is about this that I am going to talk to you here.

Y aun si esa creencia fuese absurda, ¿por qué se tolera menos el que se les exponga que otras muchas más absurdas aún? ¿Por qué esa evidente hostilidad a tal creencia? ¿Es miedo? ¿Es acaso pestar de no poder compartirla?

And even if this belief be absurd, why is its exposition less tolerated than that of others much more absurd? Why this manifest hostility to such a belief? Is it fear? Is it, perhaps, spite provoked by inability to share it?

Y vuelven los sensatos, los que no están a dejarse engañar, y nos machacan los oídos con el sonsonete de que no sirve entregarse a la locura y dar coces contra el aguijón, pues lo que no puede ser es imposible. Lo viril, dicen, es resignarse a la suerte, y pues no somos inmortales, no queramos serlo; sojuzguémonos a la razón sin acongojarnos por lo irremediable, entenebreciendo y entristeciendo la vida. Esa obsesión, añaden, es una enfermedad. Enfermedad, locura, razón... ¡el estribillo de siempre! Pues bien: ¡no! No me someto a la razón y me rebelo contra ella, y tiro a crear en fuerza de fe a mi Dios inmortalizador y a torcer con mi voluntad el curso de los astros, porque si tuviéramos fe como un gramo de mostaza, diríamos a ese monte: pásate de ahí, y se pasaría, y nada nos sería imposible (Mat. XVII, 20).

And sensible men, those who do not intend to let themselves be deceived, keep on dinning into our ears the refrain that it is no use giving way to folly and kicking against the pricks, for what cannot be is impossible. The manly attitude, they say, is to resign oneself to fate; since we are not immortal, do not let us want to be so; let us submit ourselves to reason without tormenting ourselves about what is irremediable, and so making life more gloomy and miserable. This obsession, they add, is a disease. Disease, madness, reason ... the everlasting refrain! Very well then—No! I do not submit to reason, and I rebel against it, and I persist in creating by the energy of faith my immortalizing God, and in forcing by my will the stars out of their courses, for if we had faith as a grain of mustard seed we should say to that mountain, "Remove hence," and it would remove, and nothing would be impossible to us (Matt. xvii. 20).

Ahí tenéis a ese ladrón de energías, como él llamaba torpemente al Cristo, que quiso casar al nihilismo con la lucha por la existencia, y os habla de valor. Su corazón le pedía el todo eterno, mientras su cabeza le enseñaba la nada, y desesperado y loco para defenderse de sí mismo, maldijo de lo que más amaba. Al no poder ser Cristo, blasfemó del Cristo. Henchido de sí mismo, se quiso inacabable y soñó con la vuelta eterna, mezquino remedio de la inmortalidad, y lleno de lástima hacia sí, abominó de toda lástima. ¡Y hay quien dice que es la suya filosofía de hombre fuerte! No; no lo es. Mi salud y mi fortaleza me empujan a perpetuarme. ¡Esa es doctrina de endebles que aspiran a ser fuertes; pero no de fuertes que lo son! Sólo los débiles se resignan a la muerte final, y sustituyen con otro el anhelo de inmortalidad personal. En los fueres, el ansia de perpetuidad sobrepuja a la duda de lograrla y su rebose de vida se vierte al más allá de la muerte.

There you have that "thief of energies," as he so obtusely called Christ who sought to wed nihilism with the struggle for existence, and he talks to you about courage. His heart craved the eternal all while his head convinced him of nothingness, and, desperate and mad to defend himself from himself, he cursed that which he most loved. Because he could not be Christ, he blasphemed against Christ. Bursting with his own self, he wished himself unending and dreamed his theory of eternal recurrence, a sorry counterfeit of immortality, and, full of pity for himself, he abominated all pity. And there are some who say that his is the philosophy of strong men! No, it is not. My health and my strength urge me to perpetuate myself. His is the doctrine of weaklings who aspire to be strong, but not of the strong who are strong. Only the feeble resign themselves to final death and substitute some other desire for the longing for personal immortality. In the strong the zeal for perpetuity overrides the doubt of realizing it, and their superabundance of life overflows upon the other side of death.

Ante este terrible misterio de la inmortalidad, cara a cara de la Esfinge, el hombre adopta distintas actitudes y busca por varios modos consolarse de haber nacido. Y ya se le ocurre tomarla a juego, y se dice con Renán, que este universo es un espectáculo que Dios se da a sí mismo, y que debemos servir las intenciones del gran Corega, contribuyendo a hacer el espectáculo lo más brillante y lo más variado posible. Y han hecho del arte una religión y un remedio para el mal metafísico, y han inventado la monserga del arte por el arte.

Before this terrible mystery of mortality, face to face with the Sphinx, man adopts different attitudes and seeks in various ways to console himself for having been born. And now it occurs to him to take it as a diversion, and he says to himself with Renan that this universe is a spectacle that God presents to Himself, and that it behoves us to carry out the intentions of the great Stage-Manager and contribute to make the spectacle the most brilliant and the most varied that may be. And they have made a religion of art, a cure for the metaphysical evil, and invented the meaningless phrase of art for art's sake.

Y no les basta. El que os diga que escribe, pinta, esculpe o canta para propio recreo, si da al público lo que hace, miente; miente si firma su escrito, pintura, estatua o canto. Quiere, cuando menos, dejar una sombra de su espíritu, algo que le sobreviva. Si la Imitación de Cristo es anónima, es porque su autor, buscando la eternidad del alma, no se inquietaba de la del nombre. Literato que os diga que desprecia la gloria, miente como un bellaco. De Dante, el que escribió aquellos treinta y tres vigorosísimos versos (Purg. XI, 85-117), sobre la vanidad de la gloria mundana, dice Boccaccio que gustó de los honores y las pompas más acaso de lo que correspondía a su ínclita virtud. El deseo más ardiente de sus condenados es el de que se les recuerde aquí, en la tierra, y se hable de ellos, y es esto lo que más ilumina las tinieblas del infierno. Y él mismo expuso el concepto de la Monarquía, no sólo para utilidad de los demás, sino para lograr palma de gloria (lib. I, cap. 1). ¿Qué más? Hasta de aquel santo varón, el más desprendido, al parecer, de vanidad terrena, del Pobrecito de Asís cuenta los Tres Socios que dijo: adhuc adorabor per totum mundum! ¡Veréis cómo soy aún adorado por todo el mundo! (11 Celano, 1, 1). Y hasta de Dios mismo dicen los teólogos que creó el mundo para manifestación de su gloria.

And it does not suffice them. If the man who tells you that he writes, paints, sculptures, or sings for his own amusement, gives his work to the public, he lies; he lies if he puts his name to his writing, painting, statue, or song. He wishes, at the least, to leave behind a shadow of his spirit, something that may survive him. If the Imitation of Christ is anonymous, it is because its author sought the eternity of the soul and did not trouble himself about that of the name. The man of letters who shall tell you that he despises fame is a lying rascal. Of Dante, the author of those three-and-thirty vigorous verses ( Purg. xi. 85-117) on the vanity of worldly glory, Boccaccio says that he relished honours and pomps more perhaps than suited with his conspicuous virtue. The keenest desire of his condemned souls is that they may be remembered and talked of here on earth, and this is the chief solace that lightens the darkness of his Inferno. And he himself confessed that his aim in expounding the concept of Monarchy was not merely that he might be of service to others, but that he might win for his own glory the palm of so great prize ( De Monarchia , lib. i., cap. i.). What more? Even of that holy man, seemingly the most indifferent to worldly vanity, the Poor Little One of Assisi, it is related in the Legenda Trium Sociorum that he said: Adhuc adorabor per totum mundum! —You will see how I shall yet be adored by all the world! (II. Celano , i. 1). And even of God Himself the theologians say that He created the world for the manifestation of His glory.

Cuando las dudas invaden y nublan la fe en la inmortalidad del alma, cobra brío y doloroso empuje el ansia de perpetuar el nombre y la fama. Y de aquí esa tremenda lucha por singularizarse, por sobrevivir de algún modo en la memoria de los otros y los venideros, esa lucha mil veces más terrible que la lucha por la vida, y que da tono, color y carácter a esta nuestra sociedad, en que la fe medieval en el alma inmortal se desvanece. Cada cual quiere afirmarse siquiera en apariencia.

When doubts invade us and cloud our faith in the immortality of the soul, a vigorous and painful impulse is given to the anxiety to perpetuate our name and fame, to grasp at least a shadow of immortality. And hence this tremendous struggle to singularize ourselves, to survive in some way in the memory of others and of posterity. It is this struggle, a thousand times more terrible than the struggle for life, that gives its tone, colour, and character to our society, in which the medieval faith in the immortal soul is passing away. Each one seeks to affirm himself, if only in appearance.

Una vez satisfecha el hambre, y esta se satisface pronto, surge la vanidad, la necesidad -que lo es- de imponerse y sobrevivir en otros. El hombre suele entregar la vida por la bolsa, pero entrega la bolsa por la vanidad. Engríese, a falta de algo mejor, hasta de sus flaquezas y miserias, y es como el niño, que con tal de hacerse notar se pavonea con el dedo vendado. ¿Y la vanidad qué es sino ansia de sobrevivirse?

Once the needs of hunger are satisfied—and they are soon satisfied—the vanity, the necessity—for it is a necessity—arises of imposing ourselves upon and surviving in others. Man habitually sacrifices his life to his purse, but he sacrifices his purse to his vanity. He boasts even of his weaknesses and his misfortunes, for want of anything better to boast of, and is like a child who, in order

Acontécele al vanidoso lo que al avaro, que toma los medios por los fines, y olvidadizo de estos, se apega a aquellos en los que se queda. Al parecer algo, conducente a serlo, acaba por formar nuestro objetivo. Necesitamos que los demás nos crean superiores a ellos para creernos nosotros tales, y basar en ello nuestra fe en la propia persistencia, por lo menos en la de la fama. Agradecemos más el que se nos encomie el talento con que defendemos una causa, que no el que se reconozca la verdad o bondad de ella. Una furiosa manía de originalidad sopla por el mundo moderno de los espíritus, y cada cual la pone en una cosa. Preferimos desbarrar con ingenio a acertar con ramplonería. Ya dijo Rousseau en su Emilio: «Aunque estuvieran los filósofos en disposición de descubrir la verdad, ¿quién de entre ellos se interestaría en ella? Sabe cada uno que su sistema no está mejor fundado que los otros, pero le sostiene porque es suyo. No hay uno solo que en llegando a conocer lo verdadero y lo falso, no prefiera la mentira que ha hallado a la verdad descubierta por otro. ¿Dónde está el filósofo que no engañase de buen grado, por su gloria, al género humano? ¿Dónde el que en el secreto de su corazón se proponga otro objeto que disinguirse? Con tal de elevarse por encima del vulgo, con tal de borrar el brillo de sus concurrentes, ¿qué más pide? Lo esencial es pensar de otro modo que los demás. Entre los creyentes es ateo; entre los ateos sería creyente.» ¡Cuánta verdad hay en el fondo de estas tristes confesiones de aquel hombre de sinceridad dolorosa!

The vain man is in like case with the avaricious—he takes the means for the end; forgetting the end he pursues the means for its own sake and goes no further. The seeming to be something, conducive to being it, ends by forming our objective. We need that others should believe in our superiority to them in order that we may believe in it ourselves, and upon their belief base our faith in our own persistence, or at least in the persistence of our fame. We are more grateful to him who congratulates us on the skill with which we defend a cause than we are to him who recognizes the truth or the goodness of the cause itself. A rabid mania for originality is rife in the modern intellectual world and characterizes all individual effort. We would rather err with genius than hit the mark with the crowd. Rousseau has said in his Émile (book iv.): "Even though philosophers should be in a position to discover the truth, which of them would take any interest in it? Each one knows well that his system is not better founded than the others, but he supports it because it is his. There is not a single one of them who, if he came to know the true and the false, would not prefer the falsehood that he had found to the truth discovered by another. Where is the philosopher who would not willingly deceive mankind for his own glory? Where is he who in the secret of his heart does not propose to himself any other object than to distinguish himself? Provided that he lifts himself above the vulgar, provided that he outshines the brilliance of his competitors, what does he demand more? The essential thing is to think differently from others. With believers he is an atheist; with atheists he would be a believer." How much substantial truth there is in these gloomy confessions of this man of painful sincerity!

Nuestra lucha a brazo partido por la sobrevivencia del nombre se retrae al pasado, así como aspira a conquistar el porvenir; peleamos con los muertos, que son los que nos hacen sombra a los vivos. Sentimos celos de los genios que fueron, y cuyos nombres, como hitos de la historia, salvan las edades. El cielo de la fama no es muy grande, y cuantos más en él entren, menos toca a cada uno de ellos. Los grandes hombres del pasado nos roban lugar en él; lo que ellos ocupan en la memoria de las genes nos lo quitarán a los que aspiramos a ocuparla. Y así nos revolvemos contra ellos, y de aquí la agrura con que cuantos buscan en las letras nombradía juzgan a los que ya la alcanzaron y de ella gozan. Si la literatura se enriquece mucho, llegará el día del cernimiento y cada cual teme quedarse entre las mallas del cedazo. El joven irreverente para con los maestros, al atacarlos, es que se defiende: el iconoclasta o rompeimágenes es un estilita que se erige a sí mismo en imagen, en icono. «Toda comparación es odiosa», dice un dicho decidero, y es que, en efecto, queremos ser únicos. No le digáis a Fernández que es uno de los jóvenes españoles de más talento, pues mientras finge agradecéroslo, moléstale el elogio; si le decís que es el español de más talento... ¡vaya!... pero aún no le basta; una de las eminencias mundiales es ya más de agradecer, pero sólo le satisface que le crean el primero en todas partes y de los siglos todos. Cuanto más solo, más cerca de la inmortalidad aparencial, la del nombre, pues los nombres se menguan los unos a los otros.

This violent struggle for the perpetuation of our name extends backwards into the past, just as it aspires to conquer the future; we contend with the dead because we, the living, are obscured beneath their shadow. We are jealous of the geniuses of former times, whose names, standing out like the landmarks of history, rescue the ages from oblivion. The heaven of fame is not very large, and the more there are who enter it the less is the share of each. The great names of the past rob us of our place in it; the space which they fill in the popular memory they usurp from us who aspire to occupy it. And so we rise up in revolt against them, and hence the bitterness with which all those who seek after fame in the world of letters judge those who have already attained it and are in enjoyment of it. If additions continue to be made to the wealth of literature, there will come a day of sifting, and each one fears lest he be caught in the meshes of the sieve. In attacking the masters, irreverent youth is only defending itself; the iconoclast or image-breaker is a Stylite who erects himself as an image, an icon . "Comparisons are odious," says the familiar adage, and the reason is that we wish to be unique. Do not tell Fernandez that he is one of the most talented Spaniards of the younger generation, for though he will affect to be gratified by the eulogy he is really annoyed by it; if, however, you tell him that he is the most talented man in Spain—well and good! But even that is not sufficient: one of the worldwide reputations would be more to his liking, but he is only fully satisfied with being esteemed the first in all countries and all ages. The more alone, the nearer to that unsubstantial immortality, the immortality of the name, for great names diminish one another.

¿Qué significa esa irritación cuando creemos que no roban una frase, o un pensamiento, o una imagen que creíamos nuestra; cuando nos plagian? ¿Robar? ¿Es que acaso es nuestra, una vez que al público se la dimos? Sólo por nuestra la queremos, y más encariñados vivimos de la moneda falsa que conserva nuestro cuño, que no de la pieza de oro puro de donde se ha borrado nuestra efigie y nuestra leyenda. Sucede muy comúnmente que cuando no se pronuncia ya el nombre de un escritor es cuando más influye en su pueblo desparramado y enfusado su espíritu en los espíritus de los que le leyeron, mientras que se le citaba cuando sus dichos y pensamienos, por chocar con los corrientes, necesitaban garantía de nombre. Lo suyo es ya de todos y él en todos vive. Pero en sí mismo vive triste y lacio y se cree en derrota. No oye ya los aplausos ni tampoco el latir silencioso de los corazones de los que le siguen leyendo. Preguntad a cualquier artista sincero qué prefiere, que se hunda su obra y sobreviva su memoria, o que hundida esta persista aquella, y veréis, si es de veras sincero, lo que os dice. Cuando el hombre no trabaja para vivir, e irlo pasando, trabaja para sobrevivir. Obrar por la obra misma es juego y no trabajo. ¿Y el juego? Ya hablaremos de él.

What is the meaning of that irritation which we feel when we believe that we are robbed of a phrase, or a thought, or an image, which we believed to be our own, when we are plagiarized? Robbed? Can it indeed be ours once we have given it to the public? Only because it is ours we prize it; and we are fonder of the false money that preserves our impress than of the coin of pure gold from which our effigy and our legend has been effaced. It very commonly happens that it is when the name of a writer is no longer in men's mouths that he most influences his public, his mind being then disseminated and infused in the minds of those who have read him, whereas he was quoted chiefly when his thoughts and sayings, clashing with those generally received, needed the guarantee of a name. What was his now belongs to all, and he lives in all. But for him the garlands have faded, and he believes himself to have failed. He hears no more either the applause or the silent tremor of the heart of those who go on reading him. Ask any sincere artist which he would prefer, whether that his work should perish and his memory survive, or that his work should survive and his memory perish, and you will see what he will tell you, if he is really sincere. When a man does not work merely in order to live and carry on, he works in order to survive. To work for the work's sake is not work but play. And play? We will talk about that later on.

Tremenda pasión esa de que nuestra memoria sobreviva por encima del olvido de los demás si es posible. De ella arranca la envidia a la que se debe, según el relato bíblico, el crimen que abrió la historia humana: el asesinato de Abel por su hermano Caín. No fue lucha por pan, fue lucha por sobrevivir a Dios, en la memoria divina. La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual. Resuelto el que llamamos problema de la vida, el del pan, convertiríase la tierra en un infierno, por surgir con más fuerza la lucha por la sobrevivencia.

A tremendous passion is this longing that our memory may be rescued, if it is possible, from the oblivion which overtakes others. From it springs envy, the cause, according to the biblical narrative, of the crime with which human history opened: the murder of Abel by his brother Cain. It was not a struggle for bread—it was a struggle to survive in God, in the divine memory. Envy is a thousand times more terrible than hunger, for it is spiritual hunger. If what we call the problem of life, the problem of bread, were once solved, the earth would be turned into a hell by the emergence in a more violent form of the struggle for survival.

Al nombre se sacrifica no ya la vida, la dicha. La vida desde luego. «¡Muera yo; viva mi fama!», exclama en Las Mocedades del Cid Rodrigo Arias, al caer herido de muerte por don Diego de Ordóñez de Lara. Débese uno a su nombre. «¡Ánimo, Jerónimo, que se te recordará largo tiempo; la muerte es amarga, pero la fama eterna!», exclamó Jerónimo Olgiati, discípulo de Cola Montanto y matador, conchabado con Lampugnani y Visconti, de Galeazzo Sforza, tirano de Milán. Hay quien anhela hasta el pat?lo para cobrar fama, aunque sea infame: avidus malae famae, que dijo Tácito.

For the sake of a name man is ready to sacrifice not only life but happiness—life as a matter of course. "Let me die, but let my fame live!" exclaimed Rodrigo Arias in Las Mocedades del Cid when he fell mortally wounded by Don Ordóñez de Lara. "Courage, Girolamo, for you will long be remembered; death is bitter, but fame eternal!" cried Girolamo Olgiati, the disciple of Cola Montanto and the murderer, together with his fellow-conspirators Lampugnani and Visconti, of Galeazzo Sforza, tyrant of Milan. And there are some who covet even the gallows for the sake of acquiring fame, even though it be an infamous fame: avidus malæ famæ , as Tacitus says.

Y este erostratismo, ¿qué es en el fondo, sino ansia de inmortalidad, ya que no de sustancia y bulto, al menos de nombre y sombra?

And this erostratism, what is it at bottom but the longing for immortality, if not for substantial and concrete immortality, at any rate for the shadowy immortality of the name?

Y hay en ellos sus grados. El que desprecia el aplauso de la muchedumbre de hoy, es que busca sobrevivir en renovadas minorías durante generaciones. «La posteridad es una superposición de minorías», decía Gounod. Quiere prolongarse en tiempo más que en espacio. Los ídolos de las muchedumbres son pronto derribados por ellas mismas, y su estatua se deshace al pie del pedestal sin que la mire nadie, mientras que quienes ganan el corazón de los escogidos recibirán más largo tiempo fervoroso culto en una capilla siquiera recogida y pequeña, pero que salvará las avenidas del olvido. Sacrifica el artista la extensión de su fama a su duración; ansía más durar por siempre en un rinconcito, a no brillar un segundo en el universo todo; quiere más ser átomo eterno y consciente de sí mismo que momentánea conciencia del universo todo; sacrifica la infinidad a la eternidad.

And in this there are degrees. If a man despises the applause of the crowd of to-day, it is because he seeks to survive in renewed minorities for generations. "Posterity is an accumulation of minorities," said Gounod. He wishes to prolong himself in time rather than in space. The crowd soon overthrows its own idols and the statue lies broken at the foot of the pedestal without anyone heeding it; but those who win the hearts of the elect will long be the objects of a fervent worship in some shrine, small and secluded no doubt, but capable of preserving them from the flood of oblivion. The artist sacrifices the extensiveness of his fame to its duration; he is anxious rather to endure for ever in some little corner than to occupy a brilliant second place in the whole universe; he prefers to be an atom, eternal and conscious of himself, rather than to be for a brief moment the consciousness of the whole universe; he sacrifices infinitude to eternity.

Y vuelven a molernos los oídos con el estribillo aquel de ¡orgullo!, ¡hediondo orgullo! ¿Orgullo querer dejar nombre imborrable? ¿Orgullo? Es como cuando se habla de sed de placeres, interpretando así la sed de riquezas. No, no es tanto ansia de procurarse placeres cuanto el terror a la pobreza lo que nos arrastra a los pobres hombres a buscar el dinero, como no era el deseo de gloria, sino el terror al infierno lo que arrastraba a los hombres en la Edad Media al claustro con su acedía. Ni esto es orgullo, sino terror a la nada. Tendemos a serlo todo, por ver en ello el único remedio para no reducirnos a nada. Queremos salvar nuestra memoria, siquiera nuestra memoria. ¿Cuánto durará? A lo sumo lo que durase el linaje humano. ¿Y si salváramos nuestra memoria en Dios?

And they keep on wearying our ears with this chorus of Pride! stinking Pride! Pride, to wish to leave an ineffaceable name? Pride? It is like calling the thirst for riches a thirst for pleasure. No, it is not so much the longing for pleasure that drives us poor folk to seek money as the terror of poverty, just as it was not the desire for glory but the terror of hell that drove men in the Middle Ages to the cloister with its acedia . Neither is this wish to leave a name pride, but terror of extinction. We aim at being all because in that we see the only means of escaping from being nothing. We wish to save our memory—at any rate, our memory. How long will it last? At most as long as the human race lasts. And what if we shall save our memory in God?

Todo esto que confieso son, bien lo sé, miserias; pero del fondo de estas miserias surge vida nueva, y sólo apurando las heces del dolor espiritual puede llegarse a gustar la miel del poso de la copa de la vida. La congoja nos lleva al consuelo.

Unhappy, I know well, are these confessions; but from the depth of unhappiness springs new life, and only by draining the lees of spiritual sorrow can we at last taste the honey that lies at the bottom of the cup of life. Anguish leads us to consolation.

Esa sed de vida eterna apáganla muchos, los sencillos sobre todo, en la fuente de la fe religiosa; pero no a todos es dado beber de ella. La institución cuyo fin primordial es proteger esa fe en la inmortalidad personal del alma es el catolicismo; pero el catolicismo ha querido racionalizar esa fe haciendo de la religión teología, queriendo dar por base a la creencia vital una filosofía y una filosofía del siglo XIII. Vamos a verlo y ver sus consecuencias.

This thirst for eternal life is appeased by many, especially by the simple, at the fountain of religious faith; but to drink of this is not given to all. The institution whose primordial end is to protect this faith in the personal immortality of the soul is Catholicism; but Catholicism has sought to rationalize this faith by converting religion into theology, by offering a philosophy, and a philosophy of the thirteenth century, as a basis for vital belief. This and its consequences we will now proceed to examine.








-- IV -- LA ESENCIA DEL CATOLICISMO

IV. THE ESSENCE OF CATHOLICISM

Vengamos ahora a la solución cristiana católica, pauliniana o atanasiana, de nuestro íntimo problema vital: el hambre de inmortalidad.

Let us now approach the Christian, Catholic, Pauline, or Athanasian solution of our inward vital problem, the hunger of immortality.

Brotó el cristianismo de la confluencia de dos grandes corrientes espirituales, la una judaica y la otra helénica, ya de antes influidas mutuamente, y Roma acabó por darle sello práctico y permanencia social.

Christianity sprang from the confluence of two mighty spiritual streams—the one Judaic, the other Hellenic—each of which had already influenced the other, and Rome finally gave it a practical stamp and social permanence.

Hase afirmado del cristianismo primitivo, acaso con precipitación, que fue anescatológico, que en él no aparece claramente la fe en otra vida después de la muerte, sino en un próximo fin del mundo y establecimiento del reino de Dios, en el llamado quiliasmo. ¿Y es que no eran en el fondo una misma cosa? La fe en la inmortalidad del alma, cuya condición tal vez no se precisaba mucho, cabe decir que es una especie de subentendido, de supuesto tácito, en el Evangelio todo, y es la situación del espíritu de muchos de los que hoy le leen, situación opuesta a la de los cristianos de entre quienes brotó el Evangelio, lo que les impide verlo. Sin duda, que todo aquello de la segunda venida de Cristo, con gran poder, rodeado de majestad y entre nubes, para juzgar a muertos y a vivos, abrir a los unos el reino de los cielos y echar a los otros a la gehena, donde será el lloro y el crujir de dientes, cabe entenderlo quiliásticamente, y aún se hace decir al Cristo en el Evangelio (Marcos IX, 1), que había con él algunos que no gustarían de la muerte sin haber visto el reino de Dios; esto es, que vendría durante su generación; y el mismo capítulo, versículo 10, se hace decir a Jacobo, a Pedro y a Juan, que con Jesús subieron al monte de la transfiguración y le oyeron hablar de que resucitaría de entre los muertos aquello de: «y guardaron el dicho consigo, razonando unos con otros sobre qué sería eso de resucitar de entre los muertos».Y en todo caso, el Evangelio se compuso cuando esa creencia, base y razón de ser del cristianismo, se estaba formando. Véase en Mateo XXII, 29-32; en Marcos XII, 24-27; en Lucas XVI, 23-31; XX, 34-37; en Juan V, 24-29; VI, 40, 54, 58; VIII, 51; XI, 25, 26; XIV, 2, 19. Y sobre todo, aquello de Mateo XXVII, 52, de que al resucitar el Cristo «muchos cuerpos santos que dormían resucitaron».

It has been asserted, perhaps somewhat precipitately, that primitive Christianity was an-eschatological, that faith in another life after death is not clearly manifested in it, but rather a belief in the proximate end of the world and establishment of the kingdom of God, a belief known as chiliasm. But were they not fundamentally one and the same thing? Faith in the immortality of the soul, the nature of which was not perhaps very precisely defined, may be said to be a kind of tacit understanding or supposition underlying the whole of the Gospel; and it is the mental orientation of many of those who read it to-day, an orientation contrary to that of the Christians from among whom the Gospel sprang, that prevents them from seeing this. Without doubt all that about the second coming of Christ, when he shall come among the clouds, clothed with majesty and great power, to judge the quick and the dead, to open to some the kingdom of heaven and to cast others into Gehenna, where there shall be weeping and gnashing of teeth, may be understood in a chiliastic sense; and it is even said of Christ in the Gospel (Mark ix. I), that there were with him some who should not taste of death till they had seen the kingdom of God—that is, that the kingdom should come during their generation. And in the same chapter, verse 10, it is said of Peter and James and John, who went up with Jesus to the Mount of Transfiguration and heard him say that he would rise again from the dead, that "they kept that saying within themselves, questioning one with another what the rising from the dead should mean." And at all events the Gospel was written when this belief, the basis and raison d'être of Christianity, was in process of formation. See Matt. xxii. 29-32; Mark xii. 24-27; Luke xvi. 22-31; xx. 34-37; John v. 24-29; vi. 40, 54, 58; viii. 51; xi. 25, 56; xiv. 2, 19. And, above all, that passage in Matt. xxvii. 52, which tells how at the resurrection of Christ "many bodies of the saints which slept arose."

Y no era esta una resurrección natural, no. La fe cristiana nació de la fe de que Jesús no permaneció muerto, sino que Dios le resucitó y que esta resurrección era un hecho; pero eso no suponía una mera inmortalidad del alma, al modo filosófico. (Véase Harnack, Dogmengeschichte. Prologómena, 5.4.) Para los primeros Padres de la Iglesia mismos, la inmortalidad del alma no era algo natural; bastaba para su demostración, como dice Nemesio, la enseñanza de las Divinas Escrituras, y era, según Lactancio, un don -y como tal gratuito- de Dios. Pero sobre esto más adelante.

And this was not a natural resurrection. No; the Christian faith was born of the faith that Jesus did not remain dead, but that God raised him up again, and that this resurrection was a fact; but this did not presuppose a mere immortality of the soul in the philosophical sense (see Harnack, Dogmengeschichte , Prolegomena, v. 4). For the first Fathers of the Church themselves the immortality of the soul was not a thing pertaining to the natural order; the teaching of the Divine Scriptures, as Nimesius said, sufficed for its demonstration, and it was, according to Lactantius, a gift—and as such gratuitous—of God. But more of this later.

Brotó, decíamos, el cristianismo de una confluencia de los dos grandes procesos espirituales, judaico y helénico, cada uno de los cuales había llegado por su parte, si no a la definición precisa, al preciso anhelo de otra vida. No fue entre los judíos ni general ni clara la fe en otra vida; pero a ella les llevó la fe en un Dios personal y vivo, cuya formación es toda su historia espiritual.

.Christianity sprang, as we have said, from two great spiritual streams—the Judaic and the Hellenic—each one of which had arrived on its account, if not at a precise definition of, at any rate at a definite yearning for, another life. Among the Jews faith in another life was neither general nor clear; but they were led to it by faith in a personal and living God, the formation of which faith comprises all their spiritual history.

Yavé, el dios judaico, empezó siendo un dios entre otros muchos, el dios del pueblo de Israel, revelado entre el fragor de la tormenta en el monte Sinaí. Pero era tan celoso, que exigía se le rindiese culto a él solo, y fue por el monocultismo como los judíos llegaron al monoteísmo. Era adorado como fuerza viva, no como entidad metafísica, y era el dios de las batallas. Pero este dios, de origen social y guerrero, sobre cuya génesis hemos de volver, se hizo más íntimo y personal en los profetas, y al hacerse más íntimo y personal, más individual y más universal, por lo tanto. Es Yavé, que ama a Israel no por ser hijo suyo, sino que le toma por hijo porque le ama (Oseas XI, 1). Y la fe en el Dios personal, en el Padre de los hombres, lleva consigo la fe en la eternización del hombre individual, ya que en el fariseísmo alborea, aun antes de Cristo.

Jahwé, the Judaic God, began by being one god among many others—the God of the people of Israel, revealed among the thunders of the tempest on Mount Sinai. But he was so jealous that he demanded that worship should be paid to him alone, and it was by way of monocultism that the Jews arrived at monotheism. He was adored as a living force, not as a metaphysical entity, and he was the god of battles. But this God of social and martial origin, to whose genesis we shall have to return later, became more inward and personal in the prophets, and in becoming more inward and personal he thereby became more individual and more universal. He is the Jahwé who, instead of loving Israel because Israel is his son, takes Israel for a son because he loves him (Hosea xi. 1). And faith in the personal God, in the Father of men, carries with it faith in the eternalization of the individual man—a faith which had already dawned in Pharisaism even before Christ.

La cultura helénica, por su parte, acabó descubriendo la muerte, y descubrir la muerte es descubrir el hambre de inmortalidad. No aparece este anhelo en los poemas homéricos que no son algo inicial, sino final: no el arranque, sino el término de una civilización. Ellos marcan el paso de la vieja religión de la Naturaleza, la de Zeus, a la religión más espiritual de Apolo, la de la redención. Mas en el fondo persistía siempre la religión popular e íntima de los misterios eleusinos, el culto de las almas y de los antepasados. «En cuanto cabe hablar de una teología délfica, hay que tomar en cuenta, entre los más importantes elementos de ella, la fe en la continuación de la vida de las almas después de la muerte en sus formas populares y en el culto a las almas de los difuntos», escribe Rhode. Había lo titánico y lo dionisiaco, y el hombre debía, según la doctrina órfica, libertarse de los lazos del cuerpo en que estaba el alma como prisionera en una cárcel. (Véase Rhode, Psyche, «Die Orphiker», 4.) La noción nietzschiana de la vuelta eterna es una idea órfica. Pero la idea de la inmortalidad del alma no fue un principio filosófico. El intento de Empédocles de hermanar un sistema hilozoístico con el espiritualismo, probó que una ciencia natural filosófica no puede llevar por sí a corroborar el axioma de la perpetuidad del alma individual; sólo podía servir de apoyo a una especulación teológica. Los primeros filósofos griegos afirmaron la inmortalidad por conradicción, saliéndose de la filosofía natural y entrando en la teología, asentando un dogma dionisiaco y órfico, no apolíneo. Pero «una inmortalidad del alma humana como tal, en virtud de su propia naturaleza y condición como imperecedera fuerza divina en el cuerpo mortal, no ha sido jamás objeto de la fe popular helénica» (Rhode,obra citada).

Hellenic culture, on its side, ended by discovering death; and to discover death is to discover the hunger of immortality. This longing does not appear in the Homeric poems, which are not initial, but final, in their character, marking not the start but the close of a civilization. They indicate the transition from the old religion of Nature, of Zeus, to the more spiritual religion of Apollo—of redemption. But the popular and inward religion of the Eleusinian mysteries, the worship of souls and ancestors, always persisted underneath. "In so far as it is possible to speak of a Delphic theology, among its more important elements must be counted the belief in the continuation of the life of souls after death in its popular forms, and in the worship of the souls of the dead." There were the Titanic and the Dionysiacelements, and it was the duty of man, according to the Orphic doctrine, to free himself from the fetters of the body, in which the soul was like a captive in a prison (see Rohde, Psyche , "Die Orphiker," 4). The Nietzschean idea of eternal recurrence is an Orphic idea. But the idea of the immortality of the soul was not a philosophical principle. The attempt of Empedocles to harmonize a hylozoistic system with spiritualism proved that a philosophical natural science cannot by itself lead to a corroboration of the axiom of the perpetuity of the individual soul; it could only serve as a support to a theological speculation. It was by a contradiction that the first Greek philosophers affirmed immortality, by abandoning natural philosophy and intruding into theology, by formulating not an Apollonian but a Dionysiac and Orphic dogma. But "an immortality of the soul as such, in virtue of its own nature and condition as an imperishable divine force in the mortal body, was never an object of popular Hellenic belief" (Rohde, op. cit. ).

Recordad el Fedón platónico y las elucubraciones neoplatónicas. Allí se ve ya el ansia de inmortalidad personal, ansia que, no satisfecha del todo por la razón, produjo el pesimismo helénico. Porque como hace muy bien notar Pfleiderer (Religionsphilosophie auf geschichtlicher Grundlage, 3, Berlín, 1896), «ningún pueblo vino a la tierra tan sereno y soleado como el griego en los días juveniles de su existencia histórica..., pero ningún pueblo cambió tan por completo su noción del valor de la vida. La grecidad que acaba en las especulaciones religiosas del neopitagorismo y el neoplatonismo, consideraba a este mundo, que tan alegre y luminoso se le apareció en un tiempo, cual morada de tinieblas y de errores, y la existencia terrena como un período de prueba que nunca se pasaba demasiado deprisa». El nirvana es una noción helénica.

Recall the Phædo of Plato and the neo-platonic lucubrations. In them the yearning for personal immortality already shows itself—a yearning which, as it was left totally unsatisfied by reason, produced the Hellenic pessimism. For, as Pfleiderer very well observes ( Religionsphilosophie auf geschichtliche Grundlage , 3. Berlin, 1896), "no people ever came upon the earth so serene and sunny as the Greeks in the youthful days of their historical existence ... but no people changed so completely their idea of the value of life. The Hellenism which ended in the religious speculations of neo-pythagorism and neo-platonism viewed this world, which had once appeared to it so joyous and radiant, as an abode of darkness and error, and earthly existence as a period of trial which could never be too quickly traversed." Nirvana is an Hellenic idea.

Así, cada uno por su lado, judíos y griegos, llegaron al verdadero descubrimiento de la muerte, que es el que hace entrar a los pueblos, como a los hombres, en la pubertad espiritual, la del sentimiento trágico de la vida, que es cuando engendra la humanidad al Dios vivo. El descubrimiento de la muerte es el que nos revela a Dios, y la muerte del hombre perfecto, de Cristo, fue la suprema revelación de la muerte, la del hombre que no debía morir y murió.

Thus Jews and Greeks each arrived independently at the real discovery of death—a discovery which occasions, in peoples as in men, the entrance into spiritual puberty, the realization of the tragic sense of life, and it is then that the living God is begotten by humanity. The discovery of death is that which reveals God to us, and the death of the perfect man, Christ, was the supreme revelation of death, being the death of the man who ought not to have died yet did die.

Tal descubrimiento, el de la inmortalidad, preparado por los procesos religiosos, judaico y helénico, fue lo específicamente cristiano. Y lo llevó a cabo sobre todo Pablo de Tarso, aquel judío fariseo helenizado. Pablo no había conocido personalmente a Jesús, y por eso le descubrió como Cristo. «Se puede decir que es, en general, la teología del Apóstol la primera teología cristiana. Era para él una necesidad; sustituirle, en cierto modo, la falta de conocimiento personal de Jesús», dice Weizsácker (Das apostolische zeitalter der christlichen Kirche, Freiburg i. B., 1892). No conoció a Jesús, pero le sintió renacer en sí, y pudo decir aquello de «no vivo en mí mismo, sino en Cristo». Y predicó la cruz, que era escándalo para los judíos y necedad para los griegos (1, Cor.,1, 23), y el dogma central para el Apóstol convertido fue el de la resurrección de Cristo; lo importante para él era que el Cristo se hubiese hecho hombre y hubiese muerto y resucitado, y no lo que hizo en vida; no su obra moral y pedagógica, sino su obra religiosa y eternizadora. Y fue quien escribió aquellas inmortales palabras: «Si se predica que Cristo resucitó a los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó, y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación y vuestra fe es vana... Entonces los que durmieron en Cristo se pierden. Si en esta vida sólo esperamos en Cristo, somos los más miserables de los hombres» (1, Cor., XV, 12-19).

Such a discovery—that of immortality—prepared as it was by the Judaic and Hellenic religious processes, was a specifically Christian discovery. And its full achievement was due above all to Paul of Tarsus, the hellenizing Jew and Pharisee. Paul had not personally known Jesus, and hence he discovered him as Christ. "It may be said that the theology of the Apostle Paul is, in general, the first Christian theology. For him it was a necessity; it was, in a certain sense, his substitution for the lack of a personal knowledge of Jesus," says Weizsäcker ( Das apostolische Zeitalter der christlichen Kirche . Freiburg-i.-B., 1892). He did not know Jesus, but he felt him born again in himself, and thus he could say, "Nevertheless I live, yet not I, but Christ liveth in me." And he preached the Cross, unto the Jews a stumbling-block, and unto the Greeks foolishness (I Cor. i. 23), and the central doctrine for the converted Apostle was that of the resurrection of Christ. The important thing for him was that Christ had been made man and had died and had risen again, and not what he did in his life—not his ethical work as a teacher, but his religious work as a giver of immortality. And he it was who wrote those immortal words: "Now if Christ be preached that He rose from the dead, how say some among you that there is no resurrection from the dead? But if there be no resurrection of the dead, then is Christ not risen; and if Christ be not risen, then is our preaching vain, and your faith is also vain.... Then they also which are fallenasleep in Christ are perished. If in this life only we have hope in Christ, we are of all men most miserable" (I Cor. xv. 12-19).

Y puede, a partir de esto, afirmarse que quien no cesa en esa resurrección carnal de Cristo, podrá ser filocristo, pero no específicamente cristiano. Cierto que un Justino mártir pudo decir que «son cristianos cuantos viven conforme a la razón, aunque sean tenidos por ateos, como entre los griegos Sócrates y Heráclito y otros tales»; pero este mártir, ¿es mártir, es decir, testigo del cristianismo? No.

And it is possible to affirm that thenceforward he who does not believe in the bodily resurrection of Christ may be Christophile but cannot be specifically Christian. It is true that a Justin Martyr could say that "all those are Christians who live in accordance with reason, even though they may be deemed to be atheists, as, among the Greeks, Socrates and Heraclitus and other such"; but this martyr, is he a martyr—that is to say a witness—of Christianity? No.

Y en torno al dogma, de experiencia íntima pauliniana, de la resurrección e inmortalidad del Cristo, garantía de la resurrección e inmortalidad de cada creyente, se formó la cristología toda. El Dios hombre, el Verbo encarnado, fue para que el hombre, a su modo, se hiciese un Dios, esto es, inmortal. Y el Dios cristiano, el Padre de Cristo, un Dios necestariamente antropomórfico, es el que, como dice el Catecismo de la doctrina cristiana que en la escuela nos hicieron aprender de memoria, ha creado el mundo para el hombre, para cada hombre. Y el fin de la redención fue, a pestar de las apariencias por desviación ética del dogma propiamente religioso, salvarnos de la muerte más bien que del pecado, o de este en cuanto implica muerte. Y Cristo murió, o más bien resucitó, por mí, por cada uno de nosotros. Y establecióse una cierta solidaridad entre Dios y su criatura. Decía Malebranche que el primer hombre cayó para que Cristo nos redimiera, más bien que nos redimió porque aquel había caído.

And it was around this dogma, inwardly experienced by Paul, the dogma of the resurrection and immortality of Christ, the guarantee of the resurrection and immortality of each believer, that the whole of Christology was built up. The God-man, the incarnate Word, came in order that man, according to his mode, might be made God—that is, immortal. And the Christian God, the Father of Christ, a God necessarily anthropomorphic, is He who—as the Catechism of Christian Doctrine which we were made to learn by heart at school says—created the world for man, for each man. And the end of redemption, in spite of appearances due to an ethical deflection of a dogma properly religious, was to save us from death rather than from sin, or from sin in so far as sin implies death. And Christ died, or rather rose again, for me , for each one of us. And a certain solidarity was established between God and His creature. Malebranche said that the first man fell in order that Christ might redeem us, rather than that Christ redeemed us because man had fallen.

Después de Pablo rodaron los años y las generaciones cristianas, trabajando en torno de aquel dogma central y sus consecuencias para asegurar la fe en la inmortalidad del alma individual, y vino el Niceno, y en él aquel formidable Atanasio, cuyo nombre es ya un emblema, encarnación de la fe popular. Era Atanasio un hombre de pocas letras, pero de mucha fe, y sobre todo, de la fe popular, henchido de hambre de inmortalidad. Y opúsose al arrianismo, que como el protestantismo unitario y soziano amenazaba, aun sin saberlo ni quererlo, la base de esa fe. Para los arrianos, Cristo era ante todo un maestro, un maestro de moral, el hombre perfectísimo, y garantía, por lo tanto, de que podemos los demás llegar a la suma perfección; pero Atanasio sentía que no puede el Cristo hacernos dioses si él antes no se ha hecho Dios; si su divinidad hubiera sido por participación no podría habérnosla participado. «No, pues -decía-, siendo hombre se hizo después Dios, sino que siendo Dios se hizo después hombre para que mejor nos deificara (B--ozoi46rl) (Orat. 1, 30). No era el Logos de los filósofos, el Logos cosmológico el que Atanasio conocía y adoraba. Y así hizo se separasen naturaleza y revelación. El Cristo atanasiano y niceno, que es el Cristo católico, no es el cosmológico ni siquiera en rigor el ético, es el eternizador, el deificador, el religioso. Dice Harnack de este Cristo, del Cristo de la cristología nicena o católica, que es en el fondo docético, esto es, aparencial, porque el proceso de la divinización del hombre en Cristo se hizo en interés escatológico; pero ¿cuál es el Cristo real? ¿Acaso ese llamado Cristo histórico de la exégesis racionalista que se nos diluye en un mito o en un átomo social?

After the death of Paul years passed, and generations of Christianity wrought upon this central dogma and its consequences in order to safeguard faith in the immortality of the individual soul, and the Council of Nicæa came, and with it the formidable Athanasius, whose name is still a battle-cry, an incarnation of the popular faith. Athanasius was a man of little learning but of great faith, and above all of popular faith, devoured by the hunger of immortality. And he opposed Arianism, which, like Unitarian and Socinian Protestantism, threatened, although unknowingly and unintentionally, the foundation of that belief. For the Arians, Christ was first and foremost a teacher—a teacher of morality, the wholly perfect man, and therefore the guarantee that we may all attain to supreme perfection; but Athanasius felt that Christ cannot make us gods if he has not first made himself God; if his Divinity had been communicated, he could not have communicated it to us. "He was not, therefore," he said, "first man and then became God; but He was first God and then became man in order that He might the better deify us ( θεοποιηση )" ( Orat. i. 39). It was not the Logos of the philosophers, the cosmological Logos, that Athanasius knew and adored; and thus he instituted a separation between nature and revelation. The Athanasian or Nicene Christ, who is the Catholic Christ, is not the cosmological, nor even, strictly, the ethical Christ; he is the eternalizing, the deifying, the religious Christ. Harnack says of this Christ, the Christ of Nicene or Catholic Christology, that he is essentially docetic—that is, apparential—because the process of the divinization of the man in Christ was made in the interests of eschatology. But which is the real Christ? Is it, indeed, that so-called historical Christ of rationalist exegesis who is diluted for us in a myth or in a social atom?

Este mismo Harnack, un racionalista protestante, nos dice que el arrianismo o unitarismo habría sido la muerte del cristianismo, reduciéndolo a cosmología y a moral, y que sólo sirvió de puente para llevar a los doctos al catolicismo, es decir, de la razón a la fe. Parécele a este mismo docto historiador de los dogmas, indicación de perverso estado de cosas, el que el hombre Atanasio, que salvó al cristianismo como religión de la comunión viva con Dios, hubiese borrado a Jesús de Nazaret, al histórico, al que no conocieron personalmente ni Pablo ni Atanasio, ni ha conocido Harnack mismo. Entre los protestantes, este Jesús histórico sufre bajo el escalpelo de la crítica mientras vive el Cristo católico, el verdaderamente histórico, el que vive en los siglos garantizando la fe en la inmortalidad y la salvación personales.

This same Harnack, a Protestant rationalist, tells us that Arianism or Unitarianism would have been the death of Christianity, reducing it to cosmology and ethics, and that it served only as a bridge whereby thelearned might pass over to Catholicism—that is to say, from reason to faith. To this same learned historian of dogmas it appears to be an indication of a perverse state of things that the man Athanasius, who saved Christianity as the religion of a living communion with God, should have obliterated the Jesus of Nazareth, the historical Jesus, whom neither Paul nor Athanasius knew personally, nor yet Harnack himself. Among Protestants, this historical Jesus is subjected to the scalpel of criticism, while the Catholic Christ lives, the really historical Christ, he who lives throughout the centuries guaranteeing the faith in personal immortality and personal salvation.

Y Atanasio tuvo el valor supremo de la fe, el de afirmar cosas contradictorias entre sí; «la perfecta contradicción que hay en el ομοονσιος trajo tras de sí todo un ejército de contradicciones, y más cuanto más avanzó el pensamiento», dice Harnack. Sí, así fue, y así tuvo que ser. «La dogmática se despidió para siempre del pensamiento claro y de los conceptos sostenibles, y se acosumbró a lo contrarracional», añade. Es que se acostó a la vida, que es contrarracional y opuesta al pensamiento claro. Las determinaciones de valor, no sólo no son nunca racionalizables, son antirracionales.

And Athanasius had the supreme audacity of faith, that of asserting things mutually contradictory: "The complete contradiction that exists in the ομοονσιος carried in its train a whole army of contradictions which increased as thought advanced," says Harnack. Yes, so it was, and so it had to be. And he adds: "Dogma took leave for ever of clear thinking and tenable concepts, and habituated itself to the contra-rational." In truth, it drew closer to life, which is contra-rational and opposed to clear thinking. Not only are judgements of worth never rationalizable—they are anti-rational.

En Nicea vencieron, pues, como más adelante en el Vaticano, los idiotas -tomada esta palabra en su recto sentido primitivo y etimológico-, los ingenuos, los obispos cerriles y voluntariosos, representantes del genuino espíritu humano, del popular, del que no quiere morirse, diga lo que quiera la razón; y busca garantía, lo más material posible a su deseo.

At Nicæa, then, as afterwards at the Vatican, victory rested with the idiots—taking this word in its proper, primitive, and etymological sense—the simple-minded, the rude and headstrong bishops, the representatives of the genuine human spirit, the popular spirit, the spirit that does not want to die, in spite of whatever reason may say, and that seeks a guarantee, the most material possible, for this desire.

Quid ad aeternitatem? He aquí la pregunta capital. Y acaba el Credo con aquello de resurrectionem mortuorum et vitam venturi saeculi, la resurrección de los muertos y la vida venidera. En el cementerio, hoy amortizado, de Mallona, en mi pueblo natal, Bilbao, hay grabada una cuarteta que dice:

 

Quid ad æternitatem? This is the capital question. And the Creed ends with that phrase, resurrectionem mortuorum et vitam venturi sæculi —the resurrection of the dead and the life of the world to come. In the cemetery of Mallona, in my native town of Bilbao, there is a tombstone on which this verse is carved:

Aunque estamos en polvo convertidos,
en ti, Señor, nuestra esperanza fía,
que tornaremos a vivir vestidos
con la carne y la piel que nos cubría,
o como el Catecismo dice: con los mismos cuerpos y almas que tuvieron. Apunto tal, que es doctrina católica orodoxa la que la dicha de los bienaventurados no es del todo perfecta hasta que recobran sus cuerpos. Quéjanse en el cielo, y «aquel quejido les nace -dice nuestro fray Pedro Malón de Chaide, de la Orden de San Agustín, español y vasco - de que no están enterrados en el cielo, pues sólo está allá el alma, y aunque no pueden tener pena porque ven a Dios, en quien inefablemente se gozan, con todo eso parece que no están del todo contentos. Estarlo han cuando se vistieren de sus propios cuerpos».

"With the same bodies and souls that they had," as the Catechism says. So much so, that it is orthodox Catholic doctrine that the happiness of the blessed is not perfectly complete until they recover their bodies. They lament in heaven, says our Brother Pedro Malón de Chaide of the Order of St. Augustine, a Spaniard and a Basque, and "this lament springs from their not being perfectly whole in heaven, for only the soul is there; and although they cannot suffer, because they see God, in whom they unspeakably delight, yet with all this it appears that they are not wholly content. They will be so when they are clothed with their own bodies."

Y a este dogma central de la resurrección en Cristo y por Cristo, corresponde un sacramento central también, el eje de la piedad popular católica, y es el sacramento de la Eucaristía. En él se administra el cuerpo de Cristo, que es pan de inmortalidad.

And to this central dogma of the resurrection in Christ and by Christ corresponds likewise a central sacrament, the axis of popular Catholic piety—the Sacrament of the Eucharist. In it is administered the body of Christ, which is the bread of immortality.

Es el sacramento genuinamente realista, dinglich, que se diría en alemán, y que no es gran violencia traducir material, el sacramento más genuinamente ex opere ope rato, sustituido entre los protestantes con el sacramento idealista de la palabra. Trátase, en el fondo, y lo digo con todo el posible respeto, pero sin querer sacrificar la expresividad de la frase, de comerse y beberse a Dios, el Eternizador, de alimentarse de Él. ¿Qué mucho, pues, que nos diga santa Teresa que cuando estando en la Encarnación el segundo año que tenía el priorato, octava de san Martín, comulgando, partió la Forma el padre fray Juan de la Cruz para otra hermana, pensó que no era falta de forma, sino que le quería mortificar, «porque yo le había dicho que gustaba mucho cuando eran grandes las formas, no porque no entendía no importaba para dejar de estar entero el Señor, aunque fuese muy pequeño el pedacito»? Aquí la razón va por un lado, el sentimiento por otro. ¿Y qué importan para este sentimiento las mil y una dificultades que surgen de reflexionar racionalmente en el misterio de ese sacramento? ¿Qué es un cuerpo divino? El cuerpo, en cuanto cuerpo de Cristo, ¿era divino? ¿Qué es un cuerpo inmortal e inmortalizador? ¿Qué es una sustancia separada de los accidentes? ¿Qué es la sustancia del cuerpo? Hoy hemos afinado mucho en esto de la materialidad y sustancialidad; pero hasta Padres de la Iglesia hay para los cuales la inmaterialidad de Dios mismo no era una cosa tan definida y clara como para nosotros. Y este sacramento de la Eucaristía es el inmortalizador por excelencia y el eje, por lo tanto, de la piedad popular caólica. Y si cabe decirlo, el más específicamente religioso.

This sacrament is genuinely realist— dinglich , as the Germans would say—which may without great violence be translated "material." It is the sacrament most genuinely ex opere operato , for which is substituted among Protestants the idealistic sacrament of the word. Fundamentally it is concerned with—and I say it with all possible respect, but without wishing to sacrifice the expressiveness of the phrase—the eating and drinking of God, the Eternalizer, the feeding upon Him. Littlewonder then if St. Teresa tells us that when she was communicating in the monastery of the Incarnation and in the second year of her being Prioress there, on the octave of St. Martin, and the Father, Fr. Juan de la Cruz, divided the Host between her and another sister, she thought that it was done not because there was any want of Hosts, but because he wished to mortify her, "for I had told him how much I delighted in Hosts of a large size. Yet I was not ignorant that the size of the Host is of no moment, for I knew that our Lord is whole and entire in the smallest particle." Here reason pulls one way, feeling another. And what importance for this feeling have the thousand and one difficulties that arise from reflecting rationally upon the mystery of this sacrament? What is a divine body? And the body, in so far as it is the body of Christ, is it divine? What is an immortal and immortalizing body? What is substance separated from the accidents? Nowadays we have greatly refined our notion of materiality and substantiality; but there were even some among the Fathers of the Church to whom the immateriality of God Himself was not a thing so clear and definite as it is for us. And this sacrament of the Eucharist is the immortalizing sacrament par excellence , and therefore the axis of popular Catholic piety, and if it may be so said, the most specifically religious of sacraments.

{} Porque lo específico religioso católico es la inmortalización y no la justificación al modo protestante. Esto es más bien ético. Y es en Kant, en quien el protestantismo, mal que pese a los ortodoxos de él, sacó sus penúltimas consecuencias: la religión depende de la moral, y no esta de aquella como en el catolicismo.

For what is specific in the Catholic religion is immortalization and not justification, in the Protestant sense. Rather is this latter ethical. It was from Kant, in spite of what orthodox Protestants may think of him, that Protestantism derived its penultimate conclusions—namely, that religion rests upon morality, and not morality upon religion, as in Catholicism.

No ha sido la preocupación del pecado nunca tan angustiosa entre los católicos, o por lo menos, con tanta aparencialidad de angustia. El sacramento de la confesión ayuda a ello. Y tal vez es que persiste aquí más que entre ellos el fondo de la concepción primitiva judaica y pagana del pecado como de algo material e infeccioso y hereditario, que se cura con el bautismo y la absolución. En Adán pecó toda su descendencia, casi materialmente, y se transmitió su pecado como una enfermedad material se transmite. Tenía, pues, razón Renán, cuya educación era católica, al resolverse contra el protestante Amiel, que le acusó de no dar la debida importancia al pecado. Y, en cambio, el protestantismo, absorto en eso de la justificación, tomada en un sentido más ético que otra cosa, aunque con apariencias religiosas, acaba por neutralizar y casi borrar lo escatológico, abandona la simbólica nicena, cae en la anarquía confesional, en puro individualismo religioso y en vaga religiosidad estética, ética o cultural. La que podríamos llamar allendidad, Einseitigkeit, se borra poco a poco detrás de la aquendidad, Dieseitigkeit. Y esto, a pestar del mismo Kant, que quiso salvarla, pero arruinándola. La vocación terrenal y la confianza pasiva en Dios dan su ramplonería religiosa al luteranismo, que estuvo a punto de naufragar en la edad de la Ilustración, de la Aufklürung, y que apenas si el pietismo, imbuyéndole alguna savia religiosa católica, logró galvanizar un poco. Y así resulta muy exacto lo que Oliveira Martins decía en su espléndida História da civilização iberica, libro 4. ° , capítulo III; y es que «el catolicismo dio héroes y el protestantismo sociedades sensatas, felices, ricas, libres, en lo que respecta a las instituciones y a la economía externa, pero incapaces de ninguna acción grandiosa, porque la religión comenzaba por despedazar en el corazón del hombre aquello que le hace susceptible de las audacias y de los nobles sacrificios». Coged una Dogmática cualquiera de las producidas por la última disolución protestante, la del nietzschiano Kaftan, por ejemplo, y ved a lo que allí queda reducida la escatología. Y su maestro mismo, Albrecht Ritschl, nos dice: «El problema de la necesidad de la justificación o remisión de los pecados sólo puede derivarse del concepto de la vida eterna como directa relación de fin de aquella acción divina. Pero si se ha de aplicar ese concepto no más que al estado de la vida de ultratumba, queda su contenido fuera de toda experiencia, y no puede fundar conocimiento alguno que tenga carácter científico. No son, por lo tanto, más claras las esperanzas y los anhelos de la más fuerte certeza subjetiva, y no contienen en sí garantía alguna de la integridad de lo que se espera y anhela. Claridad e integridad de la representación ideal son, sin embargo, las condiciones para la comprensión, esto es, para el conocimiento de la conexión necestaria de la cosa en sí y con sus datos presupuestos. Así es que la confesión evangélica de que la jusificación por la fe fundamental lleva consigo la certeza de la vida eterna es inaplicable teológicamente, mientras no se muestre en la experiencia presente posible esa relación de fin» (Rechtfertigundand Versóhnung, 111, capíulo VII, 52). Todo es muy racional, pero...

The preoccupation of sin has never been such a matter of anguish, or at any rate has never displayed itself with such an appearance of anguish, among Catholics. The sacrament of Confession contributes to this. And there persists, perhaps, among Catholics more than among Protestants the substance of the primitive Judaic and pagan conception of sin as something material and infectious and hereditary, which is cured by baptism and absolution. In Adam all his posterity sinned, almost materially, and his sin was transmitted as a material disease is transmitted. Renan, whose education was Catholic, was right, therefore, in calling to account the Protestant Amiel who accused him of not giving due importance to sin. And, on the other hand, Protestantism, absorbed in this preoccupation with justification, which in spite of its religious guise was taken more in an ethical sense than anything else, ends by neutralizing and almost obliterating eschatology; it abandons the Nicene symbol, falls into an anarchy of creeds, into pure religious individualism and a vague esthetic, ethical, or cultured religiosity. What we may call "other-worldliness" ( Jenseitigkeit ) was obliterated little by little by "this-worldliness" ( Diesseitigkeit ); and this in spite of Kant, who wished to save it, but by destroying it. To its earthly vocation and passive trust in God is due the religious coarseness of Lutheranism, which was almost at the point of expiring in the age of the Enlightenment, of the Aufklärung , and which pietism, infusing into it something of the religious sap of Catholicism, barely succeeded in galvanizing a little. Hence the exactness of the remarks of Oliveira Martins in his magnificent History of Iberian Civilization , in which he says (book iv., chap, iii.) that "Catholicism produced heroes and Protestantism produced societies that are sensible, happy, wealthy, free, as far as their outer institutions go, but incapable of any great action, because their religion has begun by destroying in the heart of man all that made him capable of daring and noble self-sacrifice." Take any of the dogmatic systems that have resulted from the latest Protestant dissolvent analysis—that of Kaftan, the follower of Ritschl, for example—and note the extent to which eschatology is reduced. And his master, Albrecht Ritschl, himself says: "The question regarding the necessity of justification or forgiveness can only be solved by conceiving eternal life as the direct end and aim of that divine operation. But if the idea of eternal life be applied merely to our state in the next life, then its content, too, lies beyond all experience, and cannot form the basis of knowledge of a scientific kind. Hopes and desires, though marked by the strongest subjective certainty, are not any the clearer for that, and contain in themselves no guarantee of the completeness of what one hopes or desires. Clearness and completeness of idea, however, are the conditions of comprehending anything— i.e. , of understanding the necessary connection between the various elements of a thing, and between the thing and its given presuppositions. The Evangelical article of belief, therefore, that justification by faith establishes or brings with it assurance of eternal life, is of no use theologically, so long as this purposive aspect of justification cannot be verified in such experience as is possible now" ( Rechtfertigung und Versöhnung , vol. iii., chap. vii., 52). All this is very rational, but ...

En la primera edición de los Loci communes, de Melanchton, la de 1521, la primera obra teológica luterana, omite su autor las especulaciones trinitaria y cristológica, la base dogmática de la escatología, y el doctor Hermann, profesor en Marburgo, el autor del libro sobre el comercio del cristiano con Dios (Der Verkehr des Christem mit Gott), libro cuyo primer capítulo trata de la + oposición entre la mística y la religión cristiana, y que es, en sentir de Harnack, el más perfecto manual luterano, nos dice en otra parte refiriéndose a esta especulación cristológica -o atanasiana-, que «el conocimiento efectivo de Dios y de Cristo en que vive la fe es algo enteramente distinto. No debe hallar lugar en la doctrina cristiana nada que no pueda ayudar al hombre a reconocer sus pecados, lograr la gracia de Dios y servirle en verdad. Hasta entonces (es decir, hasta Lutero) había pasado en la Iglesia como doctrina sacra mucho que no puede en absoluto contribuir a dar a un hombre un corazón libre y una conciencia tranquila». Por mi parte, no concibo la libertad de un corazón ni la tranquilidad de una conciencia que no estén seguras de su perdurabilidad después de la muerte. «El deseo de la salvación del alma -prosigue Hermann- debía llevar finalmente a los hombres a conocer y comprender la efectiva doctrina de la salvación.» Y a este eminente docor en luteranismo, en su libro sobre el comercio del crisiano con Dios, todo se le vuelve hablarnos de confianza en Dios, de paz en la conciencia y de una seguridad en la salvación, que no es precisamente y en rigor la certeza de la vida perdurable, sino más bien de la remisión de los pecados.

In the first edition of Melanchthon's Loci Communes , that of 1521, the first Lutheran theological work, its author omits all Trinitarian and Christological speculations, the dogmatic basis of eschatology. And Dr. Hermann, professor at Marburg, the author of a book on the Christian's commerce with God ( Der Verkehr des Christen mit Gott )—a book the first chapter of which treats of the opposition between mysticism and the Christian religion, and which is, according to Harnack, the most perfect Lutheran manual—tells us in another place, referring to this Christological (or Athanasian) speculation, that "the effective knowledge of God and of Christ, in which knowledge faith lives, is something entirely different. Nothing ought to find a place in Christian doctrine that is not capable of helping man to recognize his sins, to obtain the grace of God, and to serve Him in truth. Until that time—that is to say, until Luther—the Church had accepted much as doctrina sacra which cannot absolutely contribute to confer upon man liberty of heart and tranquillity of conscience." For my part, I cannot conceive the liberty of a heart or the tranquillity of a conscience that are not sure of their perdurability after death. "The desire for the soul's salvation," Hermann continues, "must at last have led men to the knowledge and understanding of the effective doctrine of salvation." And in his book on the Christian's commerce with God, this eminent Lutheran doctor is continually discoursing upon trust in God, peace of conscience, and an assurance of salvation that is not strictly and precisely certainty of everlasting life, but rather certainty of the forgiveness of sins.

Y en un teólogo protestante, en Ernesto Troeltsch, he leído que lo más alto que el protestantismo ha producido en el orden conceptual es en el arte de la música, donde le ha dado Bach su más poderosa expresión artística. ¡En eso se disuelve el protestantismo, en música celestial! Y podemos decir, en cambio, que la más alta expresión arística católica, por lo menos española, es en el arte más material, tangible y permanente -pues a los sonidos se los lleva el aire- de la escultura y la pintura, en el Cristo de Velázquez, ¡en ese Cristo que está siempre muriéndose sin acabar nunca de morirse, para darnos vida!

And I have read in a Protestant theologian, Ernst Troeltsch, that in the conceptual order Protestantism has attained its highest reach in music, in which art Bach has given it its mightiest artistic expression. This, then, is what Protestantism dissolves into—celestial music! On the other hand we may say that the highest artistic expression of Catholicism, or at least of Spanish Catholicism, is in the art that is most material, tangible, and permanent—for the vehicle of sounds is air—in sculpture and painting, in the Christ of Velasquez, that Christ who is for ever dying, yet never finishes dying, in order that he may give us life.

¡Y no es que el catolicismo abandone lo ético, no! No hay religión moderna que pueda soslayarlo. Pero esta nuestra es en su fondo, y en gran parte, aunque sus doctores protesten contra esto, un compromiso entre la escatología y la moral, aquella puesta al servicio de esta. ¿Qué otra cosa es sino ese horror de las penas eternas del infierno que tan mal se compadece con la apocatástasis pauliniana? Atengámonos a aquello que la Theología deutsch, el manual mítico que Lutero leía, hace decir a Dios y es: «Si he de recompensar tu maldad tengo que hacerlo con bien, pues ni soy ni tengo otra cosa.» Y el Cristo dijo: «Padre, perdónalos, pues no saben lo que se hacen», y no hay hombre que sepa lo que se hace. Pero ha sido menester convertir a la religión, a beneficio del orden social, en policía, y de ahí el infierno. El cristianismo oriental o griego es predominantemente escatológico, predominantemente ético el protestantismo, y el catolicismo un compromiso entre ambas cosas, aunque con predominancia de lo primero. La más genuina moral caólica, la ascética monástica, es moral de escatología enderezada a la salvación del alma individual más que al mantenimiento de la sociedad. Y en el culto a la virginidad, ¡no habrá acaso una cierta oscura idea de que el perpetuarse en otros estorba la propia perpetuación? La moral ascética es una moral negativa. Y, en rigor, lo importante es no morirse, péquese o no. Ni hay que tomar muy a la letra, sino como una efusión lírica y más bien reórica, aquello de nuestro célebre soneto:

And yet Catholicism does not abandon ethics. No! No modern religion can leave ethics on one side. Butour religion—although its doctors may protest against this—is fundamentally and for the most part a compromise between eschatology and ethics; it is eschatology pressed into the service of ethics. What else but this is that atrocity of the eternal pains of hell, which agrees so ill with the Pauline apocatastasis? Let us bear in mind those words which the Theologica Germanica , the manual of mysticism that Luther read, puts into the mouth of God: "If I must recompense your evil, I must recompense it with good, for I am and have none other." And Christ said: "Father, forgive them, for they know not what they do," and there is no man who perhaps knows what he does. But it has been necessary, for the benefit of the social order, to convert religion into a kind of police system, and hence hell. Oriental or Greek Christianity is predominantly eschatological, Protestantism predominantly ethical, and Catholicism is a compromise between the two, although with the eschatological element preponderating. The most authentic Catholic ethic, monastic asceticism, is an ethic of eschatology, directed to the salvation of the individual soul rather than to the maintenance of society. And in the cult of virginity may there not perhaps be a certain obscure idea that to perpetuate ourselves in others hinders our own personal perpetuation? The ascetic morality is a negative morality. And, strictly, what is important for a man is not to die, whether he sins or not. It is not necessary to take very literally, but as a lyrical, or rather rhetorical, effusion, the words of our famous sonnet—

No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido,
y lo que sigue.

and the rest that follows.

El verdadero pecado, acaso el pecado contra el Espíritu Santo, que no tiene remisión, es el pecado de herejía, el de pensar por cuenta propia. Ya se ha oído aquí, en nuestra España, que ser liberal, esto es, hereje, es peor que ser asesino, ladrón o adúltero. El pecado más grave es no obedecer a la Iglesia, cuya infalibilidad nos defiende de la razón.

The real sin—perhaps it is the sin against the Holy Ghost for which there is no remission—is the sin ofheresy, the sin of thinking for oneself. The saying has been heard before now, here in Spain, that to be a liberal—that is, a heretic—is worse than being an assassin, a thief, or an adulterer. The gravest sin is not to obey the Church, whose infallibility protects us from reason.

¿Y por qué ha de escandalizar la infalibilidad de un hombre, del Papa? ¿Qué más da que sea infalible un libro: la Biblia, una sociedad de hombres: la Iglesia, o un hombre solo? ¿Cambia por eso la dificultad racional de esencia? Y pues no siendo más racional la infalibilidad de un libro o la de una sociedad que la de un hombre solo, había que asentar este supremo escándalo para el racionalismo.

And why be scandalized by the infallibility of a man, of the Pope? What difference does it make whether it be a book that is infallible—the Bible, or a society of men—the Church, or a single man? Does it make any essential change in the rational difficulty? And since the infallibility of a book or of a society of men is not more rational than that of a single man, this supreme offence in the eyes of reason had to be posited.

{} Es lo vital que se afirma, y para afirmarse crea, sirviéndose de lo racional, su enemigo, toda una construcción dogmática, y la Iglesia la defiende contra racionalismo, contra protestantismo y contra modernismo. Defiende la vida. Salió al paso Galileo, e hizo bien, porque su descubrimiento, en un principio, y hasta acomodarlo a la economía de los conocimientos humanos, tendía a quebranar la creencia antropocéntrica de que el universo ha sido creado para el hombre; se opuso a Darwin, e hizo bien, porque el darwinismo tiende a quebrantar nuestra creencia de que es el hombre un animal de excepción, creado expreso para ser eternizado. Y, por último, Pío IX, el primer pontífice declarado infalible, declaróse irreconciliable con la llamada civilización moderna. E hizo bien.

It is the vital asserting itself, and in order to assert itself it creates, with the help of its enemy, the rational, a complete dogmatic structure, and this the Church defends against rationalism, against Protestantism, and against Modernism. The Church defends life. It stood up against Galileo, and it did right; for his discovery, in its inception and until it became assimilated to the general body of human knowledge, tended to shatter the anthropomorphic belief that the universe was created for man. It opposed Darwin, and it did right, for Darwinism tends to shatter our belief that man is an exceptional animal, created expressly to be eternalized. And lastly, Pius IX., the first Pontiff to be proclaimed infallible, declared that he was irreconcilable with the so-called modern civilization. And he did right.

Loisy, el ex abate católico, dijo: «Digo sencillamente que la Iglesia y la teología no han favorecido el movimiento científico, sino que lo han estorbado más bien en cuanto de ellas dependía, en ciertas ocasiones decisivas; digo, sobre todo, que la enseñanza católica no se ha asocitado ni acomodado a ese movimiento. La teología se ha comportado y se comporta todavía como si poseyese en sí misma una ciencia de la naturaleza y una ciencia de la historia con la filosofía general de estas cosas que resultan de su conocimiento científico. Diríase que el dominio de la teología y el de la ciencia, distintos en principio y hasta por definición del concilio del Vaticano, no deben serlo en la práctica. Todo pasa poco más o menos como si la teología no tuviese nada que aprender de la ciencia moderna, natural o histórica, y que estuviese en disposición y en derecho de ejercer por sí misma una inspección directa y absoluta sobre todo el trabajo del espíritu humano» (Autour d'un petit livre, pags. 211-212).

Loisy, the Catholic ex-abbé, said: "I say simply this, that the Church and theology have not looked with favour upon the scientific movement, and that on certain decisive occasions, so far as it lay in their power, they have hindered it. I say, above all, that Catholic teaching has not associated itself with, or accommodated itself to, this movement. Theology has conducted itself, and conducts itself still, as if it were self-possessed of a science of nature and a science of history, together with that general philosophy of nature and history which results from a scientific knowledge of them. It might be supposed that the domain of theology and that of science, distinct in principle and even as defined by the Vatican Council, must not be distinct in practice. Everything proceeds almost as if theology had nothing to learn from modern science, natural or historical, and as if by itself it had the power and the right to exercise a direct and absolute control over all the activities of the human mind" ( Autour d'un Petit Livre , 1903, p. 211).

Y así tiene que ser y así es en su lucha con el modernismo de que fue Loisy doctor y caudillo.

And such must needs be, and such in fact is, the Church's attitude in its struggle with Modernism, of which Loisy was the learned and leading exponent.

La lucha reciente contra el modernismo kantiano y fideísta es una lucha por la vida. ¿Puede acaso la vida, la vida que busca seguridad de la supervivencia, tolerar que un Loisy, sacerdote católico, afirme que la resurrección del Salvador no es un hecho de orden histórico, demostrable y demostrado por el solo testimonio de la historia? Leed, por otra parte, en la excelente obra de E. Le Roy, Dogme et Critique, su exposición del dogma central, el de la resurrección de Jesús, y decidme si queda algo sólido en que apoyar nuestra esperanza. ¿No ven que más que de la vida inmortal de Cristo, reducida acaso a una vida en la conciencia colectiva cristiana, se trata de una garanía de nuestra resurrección personal, en alma y también en cuerpo? Esa nueva apologética psicológica apela al milagro moral, y nosotros, como los judíos, queremos señales, algo que se pueda agarrar con todas las potencias del alma y con todos los sentidos del cuerpo. Y con las manos y los pies y la boca si es posible.

The recent struggle against Kantian and fideist Modernism is a struggle for life. Is it indeed possible for life, life that seeks assurance of survival, to tolerate that a Loisy, a Catholic priest, should affirm that the resurrection of the Saviour is not a fact of the historical order, demonstrable and demonstrated by the testimony of history alone? Read, moreover, the exposition of the central dogma, that of the resurrection of Jesus, in E. Le Roy's excellent work, Dogme et Critique , and tell me if any solid ground is left for our hope to build on. Do not the Modernists see that the question at issue is not so much that of the immortal life of Christ, reduced, perhaps, to a life in the collective Christian consciousness, as that of a guarantee of our own personal resurrection of body as well as soul? This new psychological apologetic appeals to the moral miracle, and we, like the Jews, seek for a sign, something that can be taken hold of with all the powers of the soul and with all the senses of the body. And with the hands and the feet and the mouth, if it be possible.

Pero ¡ay! que no lo conseguimos; la razón ataca, y la fe, que no se siente sin ella segura, tiene que pactar con ella. Y de aquí vienen las trágicas contradicciones y las desgarraduras de conciencia. Necesitamos seguridad, cereza, señales, y se va a los motiva credibilitatis, a los motivos de credibilidad, para fundar el rationale obsequium, y aunque la fe precede a la razón, fides praecedit rationem, según san Agustín, este mismo doctor y obispo quería ir por la fe a la inteligencia, per fidem ad intellectum, y creer para entender credo ut intelligam. Cuán lejos de aquella soberbia expresión de Tertuliano: et sepultus resurrexit, certum est quia imposible est! «y sepultado resucitó: es cierto porque es imposible», y su excelso: credo quia absurdum!, escándalo de racionalistas. ¡Cuán lejos de il faut s'abétir, de - Pascal, y de aquel «la razón humana ama el absurdo», de nuestro Donoso Cortés, que debió aprenderlo del gran José de Maistre!

But alas! we do not get it. Reason attacks, and faith, which does not feel itself secure without reason, has to come to terms with it. And hence come those tragic contradictions and lacerations of consciousness. We need security, certainty, signs, and they give us motiva credibilitatis —motives of credibility—upon which to establish the rationale obsequium , and although faith precedes reason ( fides præcedit rationem ), according to St. Augustine, this same learned doctor and bishop sought to travel by faith to understanding ( per fidem ad intellectum ), and to believe in order to understand ( credo ut intelligam ). How far is this from that superb expression of Tertullian— et sepultus resurrexit, certum est quia impossibile est! —"and he was buried and rose again; it is certain because it is impossible!" and his sublime credo quia absurdum! —the scandal of the rationalists. How far from the il faut s'abêtir of Pascal and from the "human reason loves the absurd" of our Donoso Cortés, which he must have learned from the great Joseph de Maistre!

Y buscóse como primera piedra de cimiento la autoridad de la tradición y la revelación de la palabra de Dios, y se llegó hasta aquello del consentimiento unánime. Quod apud multos unum invenitur non est erratum, sed tradium, dijo Tertuliano, y Lamennais añadió, siglos más tarde, que «la certeza, principio de la vida y de la inteligencia... es, si se me permite la expresión, un producto social » . Pero aquí como en tantas otras cosas, dio la fórmula suprema aquel gran católico del catolicismo popular y vital, el conde José de Maistre, cuando escribió: «no creo que sea posible mostrar una sola opinión universalmente útil que no sea verdadera ».Esta es la fija católica; deducir la verdad de un principio de su bondad o utilidad suprema. ¿Y qué más útil, más soberanamente útil, que no morírsenos nunca el alma? «Como todo sea incierto, o hay que creer a todos o a ninguno», decía Lacancio; pero aquel formidable místico y asceta que fue el beato Enrique Suso, el dominicano, pidióle a la eterna Sabiduría una sola palabra de qué era el amor; y al con'testarle: «Todas las criaturas invocan lo que soy», replicó Suso, el servidor: «Ay, Señor, eso no basta para un alma anhelante.» La fe no se siente segura ni con el consentimiento de los demás, ni con la tradición, ni bajo la autoridad. Busca el apoyo de su enemiga la razón.

.And a first foundation-stone was sought in the authority of tradition and the revelation of the word of God, and the principle of unanimous consent was arrived at. Quod apud multos unum invenitur, non est erratum, sed traditum , said Tertullian; and Lamennais added, centuries later, that "certitude, the principle of life and intelligence ... is, if I may be allowed the expression, a social product." But here, as in so many cases, the supreme formula was given by that great Catholic, whose Catholicism was of the popular and vital order, Count Joseph de Maistre, when he wrote: "I do not believe that it is possible to show a single opinion of universal utility that is not true." Here you have the Catholic hall-mark—the deduction of the truth of a principle from its supreme goodness or utility. And what is there of greater, of more sovereign utility, than the immortality of the soul? "As all is uncertain, either we must believe all men or none," said Lactantius; butthat great mystic and ascetic, Blessed Heinrich Seuse, the Dominican, implored the Eternal Wisdom for one word affirming that He was love, and when the answer came, "All creatures proclaim that I am love," Seuse replied, "Alas! Lord, that does not suffice for a yearning soul." Faith feels itself secure neither with universal consent, nor with tradition, nor with authority. It seeks the support of its enemy, reason.

Y así se fraguó la teología escolástica, y saliendo de ella su criada, la ancilla theologiae, la filosofía escolástica también, y esta criada salió respondona. La escolástica, magnífica catedral con todos los problemas de mecánica arquitectónica resueltos por los siglos, pero catedral de adobe, llevó poco a poco a eso que llaman teología natural, y no es sino cristianismo despotencializado. Buscóse apoyar hasta donde fuese posible racionalmente los dogmas; mostrar por lo menos que si bien sobrerracionales, no eran contrarracionales, y se les ha puesto un basamento filosófico de filosofía aristotéliconeo-platónica-estoica del siglo xiii; que tal es el tomismo, recomendado por León XIII. Y ya no se trata de hacer aceptar el dogma, sino su interpretación filosófica medieval y tomista. No basta creer que al tomar la hostia consagrada se toma el cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo; hay que pasar por todo eso de la transustanciación, y la sustancia separada de los accidentes, rompiendo con toda la concepción racional moderna de la sustancialidad.

And thus scholastic theology was devised, and with it its handmaiden— ancilla theologiæ —scholastic philosophy, and this handmaiden turned against her mistress. Scholasticism, a magnificent cathedral, in which all the problems of architectonic mechanism were resolved for future ages, but a cathedral constructed of unbaked bricks, gave place little by little to what is called natural theology and is merely Christianity depotentialized. The attempt was even made, where it was possible, to base dogmas upon reason, to show at least that if they were indeed super-rational they were not contra-rational, and they were reinforced with a philosophical foundation of Aristotelian-Neoplatonic thirteenth-century philosophy. And such is the Thomism recommended by Leo XIII. And now the question is not one of the enforcement of dogma but of its philosophical, medieval, and Thomist interpretation. It is not enough to believe that in receiving the consecrated Host we receive the body and blood of our Lord Jesus Christ; we must needs negotiate all those difficulties of transubstantiation and substance separated from accidents, and so break with the whole of the modern rational conception of substantiality.

Pero para eso está la fe implícita, la fe del carbonero, la de los que, como santa Teresa (Vida, cap. XXV, 2), no quieren aprovecharse de teologías. «Eso no me lo preguntéis a mí que soy ignorante; doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder», como se nos hizo aprender en el Catecismo. Que para eso, entre otras cosas, se instituyó el sacerdocio, para que la Iglesia docente fuese la depositaria, depósito más que río, reservoir instead of river como dijo Brooks, de los secretos teológicos. «La labor del Niceno -dice Harnack (Dogmengeschichte, II , I, cap.VII, 3)- fue un triunfo del sacerdocio sobre la fe del pueblo cristiano. Ya la doctrina del Logos se había hecho ininteligible para los no teólogos. Con la erección de la fórmula nicenocapadocia como confesión fundamental de la Iglesia, se hizo completamente imposible a los legos católicos el adquirir un conocimiento íntimo de la fe cristiana según la norma de la doctrina eclesiástica. Y arraigóse cada vez más la idea de que el cristianismo era la revelación de lo ininteligible.» Y así es en verdad.

But for this, implicit faith suffices—the faith of the coalheaver, the faith of those who, like St. Teresa ( Vida , cap. xxv. 2), do not wish to avail themselves of theology. "Do not ask me the reason of that, for I am ignorant; Holy Mother Church possesses doctors who will know how to answer you," as we were made to learn in the Catechism. It was for this, among other things, that the priesthood was instituted, that the teaching Church might be the depositary—"reservoir instead of river," as Phillips Brooks said—of theological secrets. "The work of the Nicene Creed," says Harnack ( Dogmengeschichte , ii. 1, cap. vii. 3), "was a victory of the priesthood over the faith of the Christian people. The doctrine of the Logos had already become unintelligible to those who were not theologians. The setting up of the Niceno-Cappadocian formula as the fundamental confession of the Church made it perfectly impossible for the Catholic laity to get an inner comprehension of the Christian Faith, taking as their guide the form in which it was presented in the doctrine of the Church. The idea became more and more deeply implanted in men's minds that Christianity was the revelation of the unintelligible." And so, in truth, it is.

Y ¿por qué fue esto? Porque la fe, esto es, la vida, no se sentía ya segura de sí misma. No le bastaba ni el tradicionalismo ni el positivismo teológico de Duns Escoto; quería racionalizarse. Y buscó a poner su fundamento, no ya contra la razón, que es donde está, sino sobre la razón, es decir, en la razón misma. La posición nominalista o positivista o voluntarista de Escoto, la de que la ley y la verdad dependen, más bien que de la esencia, de la libre e inescudriñable voluntad de Dios, acentuando la irracionalidad suprema de la religión, ponía a esta en peligro entre los más de los creyentes dotados de razón adulta y no carboneros. De aquí el triunfo del racionalismo teológico tomista. Y ya no basta creer en la existencia de Dios, sino que cae anaTema sobre quien, aun creyendo en ella, no cree que esa su existencia sea por razones demostrables o que hasta hoy nadie con ellas la ha demostrado irrefutablemente. Aunque aquí acaso quepa decir lo de Pohle: «si la salvación eterna dependiera de los axiomas matemáticos, habría que contar con que la más odiosa sofistería humana habríase vuelto ya contra su validez universal con la misma fuerza con que ahora contra Dios, el alma y Cristo ».

And why was this? Because faith—that is, Life—no longer felt sure of itself. Neither traditionalism nor the theological positivism of Duns Scotus sufficed for it; it sought to rationalize itself. And it sought to establish its foundation—not, indeed, over against reason, where it really is, but upon reason—that is to say, within reason—itself. The nominalist or positivist or voluntarist position of Scotus—that which maintains that law and truth depend, not so much upon the essence as upon the free and inscrutable will of God—by accentuating its supreme irrationality, placed religion in danger among the majority of believers endowed with mature reason and not mere coalheavers. Hence the triumph of the Thomist theological rationalism. It is no longer enough to believe in the existence of God; but the sentence of anathema falls on him who, though believing in it, does not believe that His existence is demonstrable by rational arguments, or who believes that up to the present nobody by means of these rational arguments has ever demonstrated it irrefutably. However, in this connection the remark of Pohle is perhaps capable of application: "If eternal salvation depended upon mathematical axioms, we should have to expect that the most odious human sophistry would attack their universal validity as violently as it now attacks God, the soul, and Christ."

Y es que el catolicismo oscila entre la mística, que es experiencia íntima del Dios vivo en Cristo, experiencia intransmisible, y cuyo peligro es, por otra parte, absorber en Dios la propia personalidad, lo cual no salva nuestro anhelo vital, y entre el racionalismo a que combate (véase Weizsácker, obra citada), oscila entre ciencia religionizada y religión cientificada. El entusiasmo apocalíptico fue cambiado poco a poco en misticismo neoplatónico, a que la teología hizo arredrar. Temíanse los excesos de la fantasía, que suplanta a la fe creando extravagancias gnósticas. Pero hubo que afirmar un cierto pacto con el gnosticismo y con el racionalismo otro; ni la fantasía ni la razón se dejaban vencer del todo. Y así se hizo la dogmática católica un sistema de contradicciones, mejor o peor concordadas. La Trinidad fue un cierto pacto entre el monoteísmo y el politeísmo y pactaron la humanidad y la divinidad en Cristo, la naturaleza y la gracia, esta y el libre albedrío, este con la presciencia divina, etc. Y es que acaso, como dice Hermann (loco citato), «en cuanto se destarrolla un pensamiento religioso en sus consecuencias lógicas, entra en conflicto con otros que pertenecen igualmente a la vida de la religión». Que es lo que le da al catolicismo su profunda dialéctica vital. Pero ¿a qué costa?

The truth is, Catholicism oscillates between mysticism, which is the inward experience of the living God in Christ, an intransmittible experience, the danger of which, however, is that it absorbs our own personality in God, and so does not save our vital longing—between mysticism and the rationalism which it fights against (see Weizsäcker, op. cit. ); it oscillates between religionized science and scientificized religion. The apocalyptic enthusiasm changed little by little into neo-platonic mysticism, which theology thrust further into the background. It feared the excesses of the imagination which was supplanting faith and creating gnostic extravagances. But it had to sign a kind of pact with gnosticism and another with rationalism; neither imagination nor reason allowed itself to be completely vanquished. And thus the body of Catholic dogma became a system of contradictions, more or less successfully harmonized. The Trinity was a kind of pact between monotheism and polytheism, and humanity and divinity sealed a peace in Christ, nature covenanted with grace, grace with free will, free will with the Divine prescience, and so on. And it is perhaps true, as Hermann says ( loc. cit. ), that "as soon as we develop religious thought to its logical conclusions, it enters into conflict with other ideas which belong equally to the life of religion." And this it is that gives to Catholicism its profound vital dialectic. But at what a cost?

A costa, preciso es decirlo, de oprimir las necesidades mentales de los creyentes en uso de razón adulta. Exígeseles que crean o todo o nada, que acepten la entera totalidad de la dogmática o que se pierda todo mérito si se rechaza la mínima parte de ella. Y así resulta lo que el gran predicador unitario Channing decía , y es que tenemos en Francia y España multitudes que han pasado de rechazar el papismo al absoluto ateísmo, porque «el hecho es que las doctrinas falsas y absurdas, cuando son expuestas, tienen natural tendencia a engendrar escepticismo en los que sin reflexión las reciben, y no hay quienes estén más pronto a creer demasiado (believing too much)». Aquí está, en efecto, el terrible peligro, en creer demasiado. ¡Aunque no!, el terrible peligro está en otra parte, y es en querer creer con la razón y no con la vida.

At the cost, it must needs be said, of doing violence to the mental exigencies of those believers in possession of an adult reason. It demands from them that they shall believe all or nothing, that they shall accept the complete totality of dogma or that they shall forfeit all merit if the least part of it be rejected. And hence the result, as the great Unitarian preacher Channing pointed out, that in France and Spain there are multitudes who have proceeded from rejecting Popery to absolute atheism, because "the fact is, that false and absurd doctrines, when exposed, have a natural tendency to beget scepticism in those who received them without reflection. None are so likely to believe too little as those who have begun by believing too much." Here is, indeed, the terrible danger of believing too much. But no! the terrible danger comes from another quarter—from seeking to believe with the reason and not with life.

La solución católica de nuestro problema, de nuestro único problema vital, del problema de la inmortalidad y salvación eterna del alma individual, satisface a la voluntad, y, por lo tanto, a la vida; pero al querer racionalizarla con la teología dogmática, no satisface a la razón. Y esta tiene sus exigencias, tan imperiosas como las de la vida. No sirve querer forzarse a reconocer sobrerracional lo que claramente se nos aparece contrarracional, ni sirve querer hacerse carbonero el que no lo es. La infalibilidad, noción de origen helénico, es en el fondo una categoría racionalista.

The Catholic solution of our problem, of our unique vital problem, the problem of the immortality and eternal salvation of the individual soul, satisfies the will, and therefore satisfies life; but the attempt to rationalize it by means of dogmatic theology fails to satisfy the reason. And reason has its exigencies as imperious as those of life. It is no use seeking to force ourselves to consider as super-rational what clearly appears to us to be contra-rational, neither is it any good wishing to become coalheavers when we are not coalheavers. Infallibility, a notion of Hellenic origin, is in its essence a rationalistic category.

Veamos ahora, pues, la solución, o mejor, disolución, racionalista o científica de nuestro problema.

Let us now consider the rationalist or scientific solution—or, more properly, dissolution—of our problem.








-- V -- LA DISOLUCIÓN RACIONAL

V. THE RATIONALIST DISSOLUTION

El gran maestro del fenomenalismo racionalista, David Hume, empieza su ensayo Sobre la inmortalidad del alma con estas definitivas palabras: «Parece difícil probar con la mera luz de la razón la inmortalidad del alma. Los argumentos en favor de ella se derivan comúnmente de tópicos metafísicos, morales o físicos. Pero es en realidad el Evangelio, y sólo el Evangelio, el que ha traído a la luz la vida y la inmortalidad.» Lo que equivale a negar la racionalidad de la creencia de que sea inmortal el alma de cada uno de nosotros.

The great master of rationalist phenomenalism, David Hume, begins his essay "On the Immortality of the Soul" with these decisive words: "It appears difficult by the mere light of reason to prove the immortality of the soul. The arguments in favour of it are commonly derived from metaphysical, moral, or physical considerations. But it is really the Gospel, and only the Gospel, that has brought to light life and immortality." Which is equivalent to denying the rationality of the belief that the soul of each one of us is immortal.
Kant, que partió de Hume para su crítica, trató de establecer la racionalidad de ese anhelo y de la creencia que este importa, y tal es el verdadero origen, el origen íntimo de su crítica y de la razón práctica y de su imperativo caegórico y de su Dios. Mas a pesar de todo ello, queda en pie la afirmación escéptica de Hume, y no hay manera alguna de probar racionalmente la inmortalidad del alma. Hay, en cambio, modos de probar racionalmente su moralidad.

Kant, whose criticism found its point of departure in Hume, attempted to establish the rationality of this longing for immortality and the belief that it imports; and this is the real origin, the inward origin, of his Critique of Practical Reason, and of his categorical imperative and of his God. But in spite of all this, the sceptical affirmation of Hume holds good. There is no way of proving the immortality of the soul rationally. There are, on the other hand, ways of proving rationally its mortality.
Sería, no ya excusado, sino hasta ridículo, el que nos extendiésemos aquí en exponer hasta qué punto la conciencia individual humana depende de la organización del cuerpo, cómo va naciendo, poco a poco, según el cerebro recibe las impresiones de fuera, cómo se interrumpe temporalmente, durante el sueño, los desmayos y otros accidentes, y cómo todo nos lleva a conjeturar racionalmente que la muerte trae consigo la pérdida de la conciencia. Y así como antes de nacer no fuimos ni tenemos recuerdo alguno personal de entonces, así después de morir no seremos. Esto es lo racional.

It would be not merely superfluous but ridiculous to enlarge here upon the extent to which the individual human consciousness is dependent upon the physical organism, pointing out how it comes to birth by slow degrees according as the brain receives impressions from the outside world, how it is temporarily suspended during sleep, swoons, and other accidents, and how everything leads us to the rational conjecture that death carries with it the loss of consciousness. And just as before our birth we were not, nor have we any personal pre-natal memory, so after our death we shall cease to be. This is the rational position.

Lo que llamamos alma no es nada más que un término para designar la conciencia individual en su integridad y su persistencia; y que ella cambia, y que lo mismo que se integra se desintegra, es cosa evidente. Para Aristóteles era la forma sustancial del cuerpo, la entelequia, pero no una sustancia. Y más de un moderno la ha llamado un epifenómeno, término absurdo. Basta llamarlo fenómeno.

The designation "soul" is merely a term used to denote the individual consciousness in its integrity and continuity; and that this soul undergoes change, that in like manner as it is integrated so it is disintegrated, is a thing very evident. For Aristotle it was the substantial form of the body—the entelechy, but not a substance. And more than one modern has called it an epiphenomenon—an absurd term. The appellation phenomenon suffices.
El racionalismo, y por este entiendo la doctrina que no se atiene sino a la razón, a la verdad objetiva, es forzosamente materialista: y no se escandalicen los idealistas.

Rationalism—and by rationalism I mean the doctrine that abides solely by reason, by objective truth—is necessarily materialist. And let not idealists be scandalized thereby.
Es menester ponerlo todo en claro, y la verdad es que eso que llamamos materialismo no quiere decir para nosotros otra cosa que la doctrina que niega la inmortalidad del alma individual, la persistencia de la conciencia personal después de la muerte.

The truth is—it is necessary to be perfectly explicit in this matter—that what we call materialism means for us nothing else but the doctrine which denies the immortality of the individual soul, the persistence of personal consciousness after death.
En otro sentido, cabe decir que como no sabemos más lo que sea la materia que el espíritu, y como eso de la maeria no es para nosotros más que una idea, el materialismo es idealismo. De hecho y para nuestro problema -el más vital, el único de veras vital-, lo mismo da decir que todo es materia como que es todo idea, o todo fuerza, o lo que se quiera. Todo sistema monístico se nos aparece siempre materialista. Sólo salvan la inmortalidad del alma los sistemas dualistas, los que enseñan que la conciencia humana es algo sustancialmente distinto y diferente de las demás manifestaciones fenoménicas. Y la razón es naturalmente monista. Porque es obra de la razón comprender y explicar el universo, y para comprenderlo y explicarlo, para nada hace falta el alma como sustancia imperecedera. Para explicarnos y comprender la vida anímica, para la psicología, no es menester la hipóesis del alma. La que en un tiempo llamaban psicología racional, por oposición a la llamada empírica, no es psicología, sino metafísica, y muy turbia, y no racional, sino profundamente irracional o más bien contrarracional.

In another sense it may be said that, as we know what matter is no more than we know what spirit is, and as matter is for us merely an idea, materialism is idealism. In fact, and as regards our problem—the most vital, the only really vital problem—it is all the same to say that everything is matter as to say that everything is idea, or that everything is energy, or whatever you please. Every monist system will always seem to us materialist. The immortality of the soul is saved only by the dualist systems—those which teach that human consciousness is something substantially distinct and different from the other manifestations of phenomena. And reason is naturally monist. For it is the function of reason to understand and explain the universe, and in order to understand and explain it, it is in no way necessary for the soul to be an imperishable substance. For the purpose of explaining and understanding our psychic life, for psychology, the hypothesis of the soul is unnecessary. What was formerly called rational psychology, in opposition to empirical psychology, is not psychology but metaphysics, and very muddy metaphysics; neither is it rational, but profoundly irrational, or rather contra-rational.

La doctrina pretendida racional de la sustancialidad del alma y de su espiritualidad, con todo el aparato que la acompaña, no nació sino de que los hombres sentían la necesidad de apoyar en razón su incontrastable anhelo de inmortalidad y la creencia a este subsiguiente. Todas las sofisterías que tienden a probar que el alma es sustancia simple e incorruptible, proceden de ese origen. Es más aún, el concepto mismo de sustancia, tal como lo dejó asentado y definido la escolástica, ese concepto que no resiste la crítica, es un concepto teológico enderezado a apoyar la fe en la inmortalidad del alma.

The pretended rational doctrine of the substantiality and spirituality of the soul, with all the apparatus that accompanies it, is born simply of the necessity which men feel of grounding upon reason their inexpugnable longing for immortality and the subsequent belief in it. All the sophistries which aim at proving that the soul is substance, simple and incorruptible, proceed from this source. And further, the very concept of substance, as it was fixed and defined by scholasticism, a concept which does not bear criticism, is a theological concept, designed expressly to sustain faith in the immortality of the soul.
W. James, en la tercera de las conferencias que dedicó al pragmatismo en el Lowel Institute de Boston, en diciembre de 1906 y enero de 1907 , y que es lo más débil de toda la obra del insigne pensador norteamericano -algo excesivamente débil-, dice así: «El escolasticismo ha tomado la noción de sustancia del sentido común haciéndola técnica y articulada. Pocas cosas parecerían tener menos consecuencias pragmáticas para nosotros que las sustancias, privados como estamos de todo contacto con ellas. Pero hay un caso en que el escolasticismo ha probado la importancia de la sustancia idea tratándola pragmáticamente. Me refiero a ciertas disputas concernientes al ministerio de la Eucaristía. La sustancia aparecería aquí con un gran valor pragmático. Desde que los accidentes de la hostia no cambian en la consagración y se ha convertido ella, sin embargo, en el cuerpo de Cristo, el cambio no puede ser más que de la sustancia. La sustancia del pan tiene que haberse retirado, sustituyéndola milagrosamente la divina sustancia sin alterarse las propiedades sensibles inmediatas. Pero aun cuando estas no se alteran, ha tenido lugar una tremenda diferencia; no menos sino el que nosotros, los que recibimos el sacramento, nos alimentamos ahora de la sustancia misma de la divinidad. La noción de sustancia irrumpe, pues, en la vida con terrible efecto si admitís que las sustancias pueden separarse de sus accidentes y cambiar estos últimos. Y es esta la única aplicación pragmática de la idea de sustancia de que tenga yo conocimiento, y es obvio que sólo puede ser tratada en serio por los que creen en la presencia real por fundamentos independientes.»

William James, in the third of the lectures which he devoted to pragmatism in the Lowell Institute in Boston, in December, 1906, and January, 1907 —the weakest thing in all the work of the famous American thinker, an extremely weak thing indeed—speaks as follows: "Scholasticism has taken the notion of substance from common sense and made it very technical and articulate. Few things would seem to have fewer pragmatic consequences for us than substances, cut off as we are from every contact with them. Yet in one case scholasticism has proved the importance of the substance-idea by treating it pragmatically. I refer to certain disputes about the mystery of the Eucharist. Substance here would appear to have momentous pragmatic value. Since the accidents of the wafer do not change in the Lord's Supper, and yet it has become the very body of Christ, it must be that the change is in the substance solely. The bread-substance must have been withdrawn and the Divine substance substituted miraculously without altering the immediate sensible properties. But though these do not alter, a tremendous difference has been made—no less a one than this, that we who take the sacrament now feed upon the very substance of Divinity. The substance-notion breaks into life, with tremendous effect, if once you allow that substances can separate from their accidents and exchange these latter. This is the only pragmatic application of the substance-idea with which I am acquainted; and it is obvious that it will only be treated seriously by those who already believe in the 'real presence' on independent grounds."
Ahora bien; dejando de lado la cuestión de si en buena teología, y no digo en buena razón, porque todo esto cae fuera de ella, se puede confundir la sustancia del cuerpo -del cuerpo, no del alma- de Cristo con la sustancia misma de la divinidad, es decir, con Dios mismo, parece imposible que un tan ardiente anhelador de la inmortalidad del alma, un hombre como W James, cuya filosofía toda no tiende sino a establecer racionalmente esa creencia, no hubiera echado de ver que la aplicación pragmatica del concepto de sustancia a la doctrina de la transustanciación eucarística no es sino una consecuencia de su aplicación anterior a la doctrina de la inmortalidad del alma. Como en el anterior capítulo expuse, el sacramento de la Eucaristía no es sino el reflejo de la creencia en la inmortalidad; es, para el creyente, la prueba experimental mística de que es inmortal el alma y gozará eternamente de Dios. Y el concepto de sustancia nació, ante todo y sobre todo, del concepto de la sustancialidad del alma, y se afirmó este para apoyar la fe en su persistencia después de separada del cuerpo. Tal es su primera aplicación pragmática y con ella su origen. Y luego hemos trasladado ese concepto a las cosas de fuera. Por sentirme sustancia, es decir, permanente en medio de mis cambios, es por lo que atribuyo sustancialmente a la gente que fuera de mí, en medio de sus cambios, permanece. Del mismo modo que el concepto de fuerza, en cuanto distinto del movimiento, nace de mi sensación de esfuerzo personal al poner en movimiento algo.

Now, leaving on one side the question as to whether it is good theology—and I do not say good reasoning because all this lies outside the sphere of reason—to confound the substance of the body—the body, not the soul—of Christ with the very substance of Divinity—that is to say, with God Himself—it would appear impossible that one so ardently desirous of the immortality of the soul as William James, a man whose whole philosophy aims simply at establishing this belief on rational grounds, should not have perceived that the pragmatic application of the concept of substance to the doctrine of the Eucharistic transubstantiation is merely a consequence of its anterior application to the doctrine of the immortality of the soul. As I explained in the preceding chapter, the Sacrament of the Eucharist is simply the reflection of the belief in immortality; it is, for the believer, the proof, by a mystical experience, that the soul is immortal and will enjoy God eternally. And the concept of substance was born, above all and before all, of the concept of the substantiality of the soul, and the latter was affirmed in order to confirm faith in the persistence of the soul after its separation from the body. Such was at the same time its first pragmatic application and its origin. And subsequently we have transferred this concept to external things. It is because I feel myself to be substance—that is to say, permanent in the midst of my changes—that I attribute substantiality to those agents exterior to me, which are also permanent in the midst of their changes—just as the concept of force is born of my sensation of personal effort in putting a thing in motion.

Léase con cuidado, en la primera parte de la Summa Theologicade santo Tomás de Aquino, los seis artículos primeros de la cuestión LXXV, en que trata de si el alma humana es cuerpo, de si es algo subsistente, de si lo es también el alma de los brutos, de si el hombre es alma, de si esta se compone de materia y forma, y de si es incorruptible, y dígase luego si todo aquello no está sutilmente enderezado a soportar la creencia de que esa sustancialidad incorruptible le permite recibir de Dios la inmortalidad, pues claro es que como la creó al infundirla en el cuerpo, según santo Tomás, podía al separarla de él aniquilarla. Y como se ha hecho cien veces la crítica de esas pruebas no es cosa de repetirla aquí.

Read carefully in the first part of the Summa Theologicaof St. Thomas Aquinas the first six articles of question lxxv., which discuss whether the human soul is body, whether it is something self-subsistent, whether such also is the soul of the lower animals, whether the soul is the man, whether the soul is composed of matter and form, and whether it is incorruptible, and then say if all this is not subtly intended to support the belief that this incorruptible substantiality of the soul renders it capable of receiving from God immortality, for it is clear that as He created it when He implanted it in the body, as St. Thomas says, so at its separation from the body He could annihilate it. And as the criticism of these proofs has been undertaken a hundred times, it is unnecessary to repeat it here.
¿Qué razón desprevenida puede concluir el que nuestra alma sea una sustancia del hecho de que la conciencia de nuestra identidad -y esto dentro de muy estrechos y variables límites- persista a través de los cambios de nuestro cuerpo? Tanto valdría hablar del alma sustancial de un barco que sale de un puerto, pierde hoy una tabla que es sustituida por otra de igual forma y tamaño, luego pierde otra pieza y así una a una todas, y vuelve el mismo barco, con igual forma, iguales condiciones marineras, y todos lo reconocen por el mismo. ¿Qué razón desprevenida puede concluir la simplicidad del alma del hecho de que tengamos que juzgar y unificar pensamientos? Ni el pensamiento es uno, sino varios, ni el alma es para la razón nada más que la sucesión de estados de conciencia coordinados entre sí.

Is it possible for the unforewarned reason to conclude that our soul is a substance from the fact that our consciousness of our identity—and this within very narrow and variable limits—persists through all the changes of our body? We might as well say of a ship that put out to sea and lost first one piece of timber, which was replaced by another of the same shape and dimensions, then lost another, and so on with all her timbers, and finally returned to port the same ship, with the same build, the same sea-going qualities, recognizable by everybody as the same—we might as well say of such a ship that it had a substantial soul. Is it possible for the unforewarned reason to infer the simplicity of the soul from the fact that we have to judge and unify our thoughts? Thought is not one but complex, and for the reason the soul is nothing but the succession of co-ordinated states of consciousness.

Es lo corriente que en los libros de psicología espiritualista, al tratarse de la existencia del alma como sustancia simple y separable del cuerpo, se emplee una fórmula por este estilo: Hay en mí un principio que piensa, quiere y siente... Lo cual implica una petición de principio. Porque no es una verdad inmediata, ni mucho menos, el que haya en mí tal principio; la verdad inmediata es que pienso, quiero y siento yo. Y yo, el yo que piensa, quiere y siente, es inmediatamente mi cuerpo vivo con los estados de conciencia que soporta. Es mi cuerpo vivo el que piensa, quiere y siente. ¿Cómo? Como sea.

In books of psychology written from the spiritualist point of view, it is customary to begin the discussion of the existence of the soul as a simple substance, separable from the body, after this style: There is in me a principle which thinks, wills, and feels.... Now this implies a begging of the question. For it is far from being an immediate truth that there is in me such a principle; the immediate truth is that I think, will, and feel. And I—the I that thinks, wills, and feels—am immediately my living body with the states of consciousness which it sustains. It is my living body that thinks, wills, and feels. How? How you please.
Y pasan luego a querer fijar la sustancialidad del alma, hipostasiando los estados de conciencia, y empiezan porque esa sustancia tiene que ser simple, es decir, por oponer, al modo de dualismo cartesiano, el pensamiento a la extensión. Y como ha sido nuestro Balmes uno de los espiritualistas que han dado fuerza más concisa y clara al argumento de la simplicidad del alma, voy a tomarlo de él tal y como lo expone en el capítulo 1 de la Psicología de su Curso de Filosofa Elemental. «El alma humana es simple», dice. Y añade: «Es simple lo que carece de pares, y el alma no las tiene. Supóngase que hay entre ellas las partes, A, B, C; pregunto: ¿Dónde reside el pensamiento? Si sólo en A, están de más B y C; y, por consiguiente, el sujeto simple A será el alma. Si el pensamiento reside en A, B y C, resulta el pensamiento dividido en partes, lo que es absurdo. ¿Qué serán una percepción, una comparación, un juicio, un raciocinio, distribuidos en tres sujetos?» Más evidente petición de principio no cabe. Empieza por darse como evidente que el todo, como todo, no puede juzgar. Prosigue Balmes: «La unidad de conciencia se opone a la división del alma; cuando pensamos, hay un sujeto que sabe todo lo que piensa, y esto es imposible atribuyéndole partes. Del pensamiento que está en la A, nada sabrán B ni C, y recíprocamente; luego no habrá una conciencia de todo el pensamiento; cada parte tendrá su conciencia especial, y dentro de nosotros habrá tantos seres pensantes cuantas sean las partes.» Sigue la petición de principio; supónese, porque sí, sin prueba alguna, que un todo como todo no puede percibir unitariamente. Y luego, Balmes pasa a preguntar si esas partes A, B, C, son simples o compuestas y repite el argumento hasta venir a parar a que el sujeto pensante tiene que ser una parte que no sea todo, esto es, simple. El argumento se basa, como se ve, en la unidad de apercepción y de juicio. Y luego trata de refutar el supuesto de apelar a una comunicación de las partes entre sí.

And they proceed to seek to establish the substantiality of the soul, hypostatizing the states of consciousness, and they begin by saying that this substance must be simple—that is, by opposing thought to extension, after the manner of the Cartesian dualism. And as Balmes was one of the spiritualist writers who have given the clearest and most concise form to the argument, I will present it as he expounds it in the second chapter of his Curso de Filosofia Elemental. "The human soul is simple," he says, and adds: "Simplicity consists in the absence of parts, and the soul has none. Let us suppose that it has three parts—A, B, C. I ask, Where, then, does thought reside? If in A only, then B and C are superfluous; and consequently the simple subject A will be the soul. If thought resides in A, B, and C, it follows that thought is divided into parts, which is absurd. What sort of a thing is a perception, a comparison, a judgement, a ratiocination, distributed among three subjects?" A more obvious begging of the question cannot be conceived. Balmes begins by taking it for granted that the whole, as a whole, is incapable of making a judgement. He continues: "The unity of consciousness is opposed to the division of the soul. When we think, there is a subject which knows everything that it thinks, and this is impossible if parts be attributed to it. Of the thought that is in A, B and C will know nothing, and so in the other cases respectively. There will not, therefore, beone consciousness of the whole thought: each part will have its special consciousness, and there will be within us as many thinking beings as there are parts." The begging of the question continues; it is assumed without any proof that a whole, as a whole, cannot perceive as a unit. Balmes then proceeds to ask if these parts A, B, and C are simple or compound, and repeats his argument until he arrives at the conclusion that the thinking subject must be a part which is not a whole—that is, simple. The argument is based, as will be seen, upon the unity of apperception and of judgement. Subsequently he endeavours to refute the hypothesis of a communication of the parts among themselves.

Balmes, y con él los espiritualistas a priori que tratan de racionalizar la fe en la inmortalidad del alma, dejan de lado la única explicación racional: la de que la apercepción y el juicio son una resultante, la de que son las percepciones o las ideas mismas componentes las que se concuerdan. Empiezan por suponer algo fuera y distinto de los estados de conciencia que no es el cuerpo vivo que los soporta, algo que no soy yo, sino que está en mí.

Balmes—and with him the a priori spiritualists who seek to rationalize faith in the immortality of the soul—ignore the only rational explanation, which is that apperception and judgement are a resultant, that perceptions or ideas themselves are components which agree. They begin by supposing something external to and distinct from the states of consciousness, something that is not the living body which supports these states, something that is not I but is within me.
El alma es simple, dicen otros, porque se vuelve sobre sí toda entera. No, el estado de conciencia A, en que pienso en mi anterior estado de conciencia B, no es este mismo. O si pienso en mi alma, pienso en una idea distinta del acto en que pienso en ella. Pensar que se piensa, nada más, no es pensar.

The soul is simple, others say, because it reflects upon itself as a complete whole. No; the state of consciousness A, in which I think of my previous state of consciousness B, is not the same as its predecessor. Or if I think of my soul, I think of an idea distinct from the act by which I think of it. To think that one thinks and nothing more, is not to think.
El alma es el principio de la vida. Sí; también se ha ideado la categoría de fuerza o de energía como principio del movimiento. Pero esos son conceptos, no fenómenos, no realidades externas. El principio del movimiento, ¿se mueve? Y sólo tiene realidad externa lo que se mueve. ¿El principio de la vida vive? Con razón escribía Hume: «Jamás me encuentro con esta idea de mí mismo, sólo me observo deseando u obrando o sintiendo algo.» La idea de algo individual, de este tintero que tengo delante, de ese caballo que está a la puerta de casa, de ellos dos y no de otros cualesquiera individuos de su clase, es el hecho, el fenómeno mismo. La idea de mí mismo soy yo. Todos los esfuerzos para sustantivar la conciencia, haciéndola independiente de la extensión -recuérdese que Descares oponía el pensamiento a la extensión-, no son sino sofísticas argucias para asentar la racionalidad de la fe en que el alma es inmortal. Se quiere dar valor de realidad objetiva a lo que no la tiene, a aquello cuya realidad no está sino en el pensamiento. Y la inmortalidad que apetecemos es una inmortalidad fenoménica, es una continuación de esta vida.

The soul is the principle of life, it is said. Yes; and similarly the category of force or energy has been conceived as the principle of movement. But these are concepts, not phenomena, not external realities. Does the principle of movement move? And only that which moves has external reality. Does the principle of life live? Hume was right when he said that he never encountered this idea of himself—that he only observed himself desiring or performing or feeling something. [27] The idea of some individual thing—of this inkstand in front of me, of that horse standing at my gate, of these two and not of any other individuals of the same class—is the fact, the phenomenon itself. The idea of myself is myself. All the efforts to substantiate consciousness, making it independent of extension—remember that Descartes opposed thought to extension—are but sophistical subtilties intended to establish the rationality of faith in the immortality of the soul. It is sought to give the value of objective reality to that which does not possess it—to that whose reality exists only in thought. And the immortality that we crave is a phenomenal immortality—it is the continuation of this present life.
La unidad de la conciencia no es para la psicología científica -la única racional- sino una unidad fenoménica. Nadie puede decir que sea una unidad sustancial. Es más aún, nadie puede decir que sea una sustancia. Porque la noción de sustancia es una categoría no fenoménica. Es el número y entra, en rigor, en lo inconocible. Es decir, según se le aplique. Pero en su aplicación trascendente es algo en realidad inconocible y en rigor irracional. Es el concepto mismo de sustancia lo que una razón desprevenida reduce a un uso que está muy lejos de aquella su aplicación pragmática a que James se refería.

The unity of consciousness is for scientific psychology—the only rational psychology—simply a phenomenal unity. No one can say what a substantial unity is. And, what is more, no one can say what a substance is. For the notion of substance is a non-phenomenal category. It is a noumenon and belongs properly to the unknowable—that is to say, according to the sense in which it is understood. But in its transcendental sense it is something really unknowable and strictly irrational. It is precisely this concept of substance that an unforewarned mind reduces to a use that is very far from that pragmatic application to which William James referred.
Y no salva esta aplicación el tomarla idealísticamente, según el principio berkeleyano de que ser es percibido, esse est percipi. Decir que todo es idea o decir que todo es espíritu, es lo mismo que decir que todo es materia o que todo es fuerza, pues si siendo todo bien o todo espíritu, este diamante es idea o espíritu, lo mismo que mi conciencia; no se ve por qué no ha de persistir eternamente el diamante, si mi conciencia, por ser idea o espíritu, persiste siempre.

And this application is not saved by understanding it in an idealistic sense, according to the Berkeleyan principle that to be is to be perceived (esse est percipi). To say that everything is idea or that everything is spirit, is the same as saying that everything is matter or that everything is energy, for if everything is idea or everything spirit, and if, therefore, this diamond is idea or spirit, just as my consciousness is, it is not plain why the diamond should not endure for ever, if my consciousness, because it is idea or spirit, endures for ever.
Jorge Berkeley, obispo anglicano de Cloyne y hermano en espíritu del también obispo anglicano José Butler, quería salvar como este la fe en la inmortalidad del alma. Desde las primeras palabras del Prefacio de su Tratado referente a los principios del conocimiento humano (A Treatise concerning the Principles of human Knowledge), nos dice que este tratado parece útil, especialmente para los tocados de escepticismo o que necesitan una demostración de la existencia e inmaterialidad de Dios y de la inmortalidad natural del alma. En el capítulo CXL establece que tenemos una idea o más bien noción del espíritu, conociendo otros espíritus por medio de los nuestros, de lo cual afirma redondamente, en el párrafo siguiente, que se sigue la natural inmortalidad del alma. Y aquí entra en una serie de confusiones basadas en la ambigüedad que al término noción da. Y es después de haber establecido casi como per saltum la inmortalidad del alma porque esta no es pasiva, como los cuerpos, cuando pasa en el capítulo CXLVII a decirnos que la existencia de Dios es más evidente que la del hombre. ¡Y decir que hay quien, a pesar de esto, duda de ella!

George Berkeley, Anglican Bishop of Cloyne and brother in spirit to the Anglican bishop Joseph Butler, was equally as anxious to save the belief in the immortality of the soul. In the first words of the Preface to hisTreatise concerning the Principles of Human Knowledge, he tells us that he considers that this treatise will be useful, "particularly to those who are tainted with scepticism, or want a demonstration of the existence and immateriality of God, or the natural immortality of the soul." In paragraph cxl. he lays it down that we have an idea, or rather a notion, of spirit, and that we know other spirits by means of our own, from which follows—so in the next paragraph he roundly affirms—the natural immortality of the soul. And here he enters upon a series of confusions arising from the ambiguity with which he invests the term notion. And after having established the immortality of the soul, almost as it wereper saltum, on the ground that the soul is not passive like the body, he proceeds to tell us in paragraph cxlvii. that the existence of God is more evident than that of man. And yet, in spite of this, there are still some who are doubtful!
Complicábase la cuestión porque se hacía de la conciencia una propiedad del alma, que era algo más que ella, es decir, una forma sustancial del cuerpo, originadora de las funciones orgánicas todas de este. El alma no sólo piensa, siente y quiere, sino mueve al cuerpo y origina sus funciones vitales; en el alma humana se unen las funciones vegetativas, animal y racional. Tal es la doctrina. Pero el alma separada del cuerpo no puede tener ya funciones vegetativas y animales.

The question was complicated by making consciousness a property of the soul, consciousness being something more than soul—that is to say, a substantial form of the body, the originator of all the organic functions of the body. The soul not only thinks, feels, and wills, but moves the body and prompts its vital functions; in the human soul are united the vegetative, animal, and rational functions. Such is the theory. But the soul separated from the body can have neither vegetative nor animal functions.

Para la razón, en fin, un conjunto de verdaderas confusiones.

A theory, in short, which for the reason is a veritable contexture of confusions.
A partir del Renacimiento y la restitución del pensamiento puramente racional y emancipado de toda teología, la doctrina de la inmortalidad del alma se estableció con Alejandro Afrodisiense, Pedro Pomponazzi y otros. Y en rigor, poco o nada puede agregarse a cuanto Pomponazzi dejó escrito en su Tractatus de inmortalitate animae. Esa es la razón y es inútil darle vueltas.

After the Renaissance and the restoration of purely rational thought, emancipated from all theology, the doctrine of the mortality of the soul was re-established by the newly published writings of the second-century philosopher Alexander of Aphrodisias and by Pietro Pomponazzi and others. And in point of fact, little or nothing can be added to what Pomponazzi has written in his Tractatus de immortalitate animæ. It is reason itself, and it serves nothing to reiterate his arguments.
No han faltado, sin embargo, quienes hayan tratado de apoyar empíricamente la fe en la inmortalidad del alma, y ahí está la obra de Frederic W. H. Myers sobre la personalidad humana y su sobrevivencia a la muerte corporal: Human personality and its survival of bodily death. Nadie se ha acercado con más ansia que yo a los dos gruesos volúmenes de esta obra, en que el que fue alma de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas -Society for Psychical Research- ha resumido el formidable material de daos, sobre todo género de corazonadas, apariciones de muertos, fenómenos de sueño, telepatía, hipnotismo, automatismo sensorial, éxtasis y todo lo que constituye el arsenal espiritista. Entré en su lectura, no sólo sin la prevención de antemano que a tales investigaciones guardan los hombres de ciencia, sino hasta prevenido favorablemente, como quien va a buscar confirmación a sus más íntimos anhelos; pero por esto la decepción fue mayor. A pesar del aparato de crítica, todo eso en nada se diferencia de las milagrerías medievales. Hay en el fondo un error de método, de lógica.

Attempts have not been wanting, however, to find an empirical support for belief in the immortality of the soul, and among these may be counted the work of Frederic W.H. Myers on Human Personality and its Survival of Bodily Death. No one ever approached more eagerly than myself the two thick volumes of this work in which the leading spirit of the Society for Psychical Research resumed that formidable mass of data relating to presentiments, apparitions of the dead, the phenomena of dreams, telepathy, hypnotism, sensorial automatism, ecstasy, and all the rest that goes to furnish the spiritualist arsenal. I entered upon the reading of it not only without that temper of cautious suspicion which men of science maintain in investigations of this character, but even with a predisposition in its favour, as one who comes to seek the confirmation of his innermost longings; but for this reason was my disillusion all the greater. In spite of its critical apparatus it does not differ in any respect from medieval miracle-mongering. There is a fundamental defect of method, of logic.
Y si la creencia en la inmortalidad del alma no ha podido hallar comprobación empírica racional, tampoco le satisface el panteísmo. Decir que todo es Dios, y que al morir volvemos a Dios, mejor dicho seguimos en Él, nada vale a nuestro anhelo; pues si es así, antes de nacer, en Dios estábamos, y si volvemos al morir adonde antes de nacer estábamos, el alma humana, la conciencia individual, es perecedera. Y como sabemos muy bien que Dios, el Dios personal y consciente del monoteísmo crisiano, no es sino el productor, y sobre todo el garantizador de nuestra inmortalidad, de aquí que se dice, y se dice muy bien, que el panteísmo no es sino un ateísmo disfrazado. Y yo creo que sin disfrazar. Y tenían razón los que llamaron ateo a Spinoza, cuyo panteísmo es el más lógico, el más racional. Ni salva el anhelo de inmortalidad, sino que lo disuelve y hunde, el agnosticismo o doctrina de lo inconocible, que cuando ha querido dejar a salvo los sentimientos religiosos ha procedido siempre con la más refinada hipocresía. Toda la primera parte, y sobre todo su capítulo V, el titulado «Reconciliación» -entre la razón y la fe, o la religión y la ciencia se entiende- de los Primeros principios deSpencer es un modelo, a la vez que de superficialidad filosófica y de insinceridad religiosa, del más refinado canto británico. Lo inconocible, si es algo más que lo meramente desconocido hasta hoy, no es sino un concepto puramente negativo, un concepto de límite. Y sobre eso no se edifica sentimiento alguno.

And if the belief in the immortality of the soul has been unable to find vindication in rational empiricism, neither is it satisfied with pantheism. To say that everything is God, and that when we die we return to God, or, more accurately, continue in Him, avails our longing nothing; for if this indeed be so, then we were in God before we were born, and if when we die we return to where we were before being born, then the human soul, the individual consciousness, is perishable. And since we know very well that God, the personal and conscious God of Christian monotheism, is simply the provider, and above all the guarantor, of our immortality, pantheism is said, and rightly said, to be merely atheism disguised; and, in my opinion, undisguised. And they were right in calling Spinoza an atheist, for his is the most logical, the most rational, system of pantheism. Neither is the longing for immortality saved, but rather dissolved and submerged, by agnosticism, or the doctrine of the unknowable, which, when it has professed to wish to leave religious feelings scathless, has always been inspired by the most refined hypocrisy. The whole of the first part of Spencer's First Principles, and especially the fifth chapter entitled "Reconciliation"—that between reason and faith or science and religion being understood—is a model at the same time of philosophical superficiality and religious insincerity, of the most refined British cant. The unknowable, if it is something more than the merely hitherto unknown, is but a purely negative concept, a concept of limitation. And upon this foundation no human feeling can be built up.
La ciencia de la religión, por otra parte, de la religión como fenómeno psíquico individual y social sin entrar en la validez objetiva trascendente de las afirmaciones religiosas, es una ciencia que, al explicar el origen de la fe en que el alma es algo que puede vivir separado del cuerpo, ha destruido la racionalidad de esta creencia. Por más que el hombre religioso repita con Schleiermacher: «la ciencia no puede enseñarte nada, aprenda ella de ti», por denro le queda otra.

The science of religion, on the other hand, of religion considered as an individual and social psychic phenomenon irrespective of the transcendental objective validity of religious affirmations, is a science which, in explaining the origin of the belief that the soul is something that can live disjoined from the body, has destroyed the rationality of this belief. However much the religious man may repeat with Schleiermacher, "Science can teach thee nothing; it is for science to learn from thee," inwardly he thinks otherwise.
Por cualquier lado que la cosa se mire, siempre resulta que la razón se pone enfrente de nuestro anhelo de inmoralidad personal, y nos le contradice. Y es que en rigor la razón es enemiga de la vida.

From whatever side the matter is regarded, it is always found that reason confronts our longing for personal immortality and contradicts it. And the truth is, in all strictness, that reason is the enemy of life.

Es una cosa terrible la inteligencia. Tiende a la muerte como a la estabilidad la memoria. Lo vivo, lo que es absolutamente inestable, lo absolutamente individual, es, en rigor, ininteligible. La lógica tira a reducirlo todo a entidades y a género, a que no tenga cada representación más que un solo y mismo contenido en cualquier lugar, tiempo o relación en que se nos ocurra. Y no hay nada que sea lo mismo en los momentos sucesivos de su ser. Mi idea de Dios es distinta cada vez que la concibo. La identidad, que es la muerte, es la aspiración del intelecto. La mente busca lo muerto, pues lo vivo se le escapa; quiere cuajar en témpanos la corriente fugitiva, quiere fijarla. Para analizar un cuerpo, hay que menguarlo o destruirlo. Para comprender algo hay que matarlo, enrigidecerlo en la mente. La ciencia es un cementerio de ideas muertas, aunque de ellas salga vida. También los gusanos se alimentan de cadáveres. Mis propios pensamientos, tumultuosos y agitados en los senos de mi mente, desgajados de su raíz cordial, vertidos a este papel y fijados en él en formas inalterables, son ya cadáveres de pensamienos. ¿Cómo, pues, va a abrirse la razón a la revelación de la vida? Es un trágico combate, es el fondo de la tragedia, el combate de la vida con la razón. ¿Y la verdad? ¿Se vive o se comprende?

A terrible thing is intelligence. It tends to death as memory tends to stability. The living, the absolutely unstable, the absolutely individual, is, strictly, unintelligible. Logic tends to reduce everything to identities and genera, to each representation having no more than one single and self-same content in whatever place, time, or relation it may occur to us. And there is nothing that remains the same for two successive moments of its existence. My idea of God is different each time that I conceive it. Identity, which is death, is the goal of the intellect. The mind seeks what is dead, for what is living escapes it; it seeks to congeal the flowing stream in blocks of ice; it seeks to arrest it. In order to analyze a body it is necessary to extenuate or destroy it. In order to understand anything it is necessary to kill it, to lay it out rigid in the mind. Science is a cemetery of dead ideas, even though life may issue from them. Worms also feed upon corpses. My own thoughts, tumultuous and agitated in the innermost recesses of my soul, once they are torn from their roots in the heart, poured out on to this paper and there fixed in unalterable shape, are already only the corpses of thoughts. How, then, shall reason open its portals to the revelation of life? It is a tragic combat—it is the very essence of tragedy—this combat of life with reason. And truth? Is truth something that is lived or that is comprehended?
No hay sino leer el terrible Parménides de Platón, y llegar a su conclusión trágica de que «el uno existe y no existe, y él y todo lo otro existen y no existen, aparecen y no aparecen en relación a sí mismos, y unos a otros».

It is only necessary to read the terrible Parmenides of Plato to arrive at his tragic conclusion that "the one is and is not, and both itself and others, in relation to themselves and one another, are and are not, and appear to be and appear not to be."

Todo lo vital es irracional, y todo lo racional es antivital, porque la razón es esencialmente escéptica.


All that is vital is irrational, and all that is rational is anti-vital, for reason is essentially sceptical.

Lo racional, en efecto, no es sino lo relacional; la razón se limita a relacionar elementos irracionales. Las matemáticas son la única ciencia perfecta en cuanto suman, restan, multiplican y dividen números, pero no cosas reales y de bulto; en cuanto es la más formal de las ciencias. ¿Quién es capaz de extraer la raíz cúbica de este fresno?

The rational, in effect, is simply the relational; reason is limited to relating irrational elements. Mathematics is the only perfect science, inasmuch as it adds, subtracts, multiplies, and divides numbers, but not real and substantial things, inasmuch as it is the most formal of the sciences. Who can extract the cube root of an ash-tree?

Y, sin embargo, necesitamos de la lógica, de este poder terrible, para transmitir pensamientos y percepciones y hasta para pensar y percibir, porque pensamos con palabras, percibimos con formas. Pensar es hablar uno consigo mismo, y el habla es social, y sociales son el pensamiento y la lógica. Pero ¿no tienen acaso un contenido, una materia individual, intransmisible e intraductible? ¿Y no está aquí su fuerza?

Nevertheless we need logic, this terrible power, in order to communicate thoughts and perceptions and even in order to think and perceive, for we think with words, we perceive with forms. To think is to converse with oneself; and speech is social, and social are thought and logic. But may they not perhaps possess a content, an individual matter, incommunicable and untranslatable? And may not this be the source of their power?
Lo que hay es que el hombre, prisionero de la lógica, sin la cual no piensa, ha querido siempre ponerla al servicio de sus anhelos, y sobre todo del fundamental anhelo. Se quiso tener siempre a la lógica, y más en la Edad Media, al servicio de la teología y de la jurisprudencia, que partían ambas de lo establecido por la autoridad. La lógica no se propuso hasta muy tarde el problema del conocimiento, el de la validez de ella misma, el examen de los fundamentos metalogicos.

The truth is that man, the prisoner of logic, without which he cannot think, has always sought to make logic subservient to his desires, and principally to his fundamental desire. He has always sought to hold fast to logic, and especially in the Middle Ages, in the interests of theology and jurisprudence, both of which based themselves on what was established by authority. It was not until very much later that logic propounded the problem of knowledge, the problem of its own validity, the scrutiny of the metalogical foundations.
«La teología occidental -escribe Stanley- es esencialmente lógica en su forma y se basa en la filosofía. El teólogo latino sucedió al abogado romano; el teólogo oriental al sofista griego ».

"The Western theology," Dean Stanley wrote, "is essentially logical in form and based on law. The Eastern theology is rhetorical in form and based on philosophy. The Latin divine succeeded to the Roman advocate. The Oriental divine succeeded to the Grecian sophist."
Y todas las elucubraciones pretendidas racionales o lógicas en apoyo de nuestra hambre de inmortalidad, no son sino abogacía y sofistería.

And all the laboured arguments in support of our hunger of immortality, which pretend to be grounded on reason or logic, are merely advocacy and sophistry.
Lo propio y característico de la abogacía, en efecto, es poner la lógica al servicio de una tesis que hay que defender, mientras el método, rigurosamente científico, parte de los hechos, de los datos que la realidad nos ofrece para llegar o no llegar a la conclusión. Lo imporante es plantear bien el problema, y de aquí que el progreso consiste, no pocas veces, en deshacer lo hecho. La abogacía supone siempre una petición de principios, y sus argumentos todos son ad probandum. Y la teología supuesta racional no es sino abogacía.

The property and characteristic of advocacy is, in effect, to make use of logic in the interests of a thesis that is to be defended, while, on the other hand, the strictly scientific method proceeds from the facts, the data, presented to us by reality, in order that it may arrive, or not arrive, as the case may be, at a certain conclusion. What is important is to define the problem clearly, whence it follows that progress consists not seldom in undoing what has been done. Advocacy always supposes apetitio principii, and its arguments are ad probandum. And theology that pretends to be rational is nothing but advocacy.
La teología parte del dogma, y dogma, Sóypa en su sentido primitivo y más directo, significa decreto, algo como el latín placitum, lo que ha parecido que debe ser ley a la autoridad legislativa. De este concepto jurídico parte la teología. Para el teólogo, como para el abogado, el dogma, la ley es algo dado, un punto de partida que no se discute sino en cuanto a su aplicación y a su más recto sentido. Y de aquí que el espíritu teológico o abogadesco sea en su principio dogmático, mientras el espíritu estrictamente científico, puramente racional, es escéptico, δογμα, esto es, investigativo. Y añado en su principio, porque el otro sentido del término escepticismo, el que tiene hoy más corrientemente, el de un sistema de duda, de recelo y de incertidumbre, ha nacido del empleo teológico o abogadesco de la razón, del abuso del dogmatismo. El querer aplicar la ley de autoridad, el placitum,el dogma, a distintas y a las veces contrapuestas necesidades prácticas, es lo que ha engendrado el escepticismo de duda. Es la abogacía, o lo que es igual, la teología, la que enseña a desconfiar de la razón, y no la verdadera ciencia, la ciencia investigativa, escéptica en el sentido primitivo y directo de este término, que no camina a una solución ya prevista ni procede sino a enseñar una hipótesis.

Theology proceeds from dogma, and dogma, δογμα, in its primitive and most direct sense, signifies a decree, something akin to the Latin placitum , that which has seemed to the legislative authority fitting to be law. This juridical concept is the starting-point of theology. For the theologian, as for the advocate, dogma, law, is something given—a starting-point which admits of discussion only in respect of its application and its most exact interpretation. Hence it follows that the theological or advocatory spirit is in its principle dogmatical, while the strictly scientific and purely rational spirit is sceptical,σκεπτικος—that is, investigative. It is so at least in its principle, for there is the other sense of the term scepticism, that which is most usual to-day, that of a system of doubt, suspicion, and uncertainty, and this has arisen from the theological or advocatory use of reason, from the abuse of dogmatism. The endeavour to apply the law of authority, the placitum, the dogma, to different and sometimes contraposed practical necessities, is what has engendered the scepticism of doubt. It is advocacy, or what amounts to the same thing, theology, that teaches the distrust of reason—not true science, not the science of investigation, sceptical in the primitive and direct meaning of the word, which hastens towards no predetermined solution nor proceeds save by the testing of hypotheses.
Tomad la Summa Theologica, de santo Tomás, el clásico monumento de la teología -esto es, de la abogacía- católica, y abridla por dondequiera. Lo primero la tesis: utrum... si tal cosa es así o de otro modo; en seguida las objeciones: sed contra est... o respondeo dicendum... Pura abogacía. Y en el fondo de una gran parte, acaso de la mayoría de sus argumentos hallaréis una falacia lógica que puede expresarse more scholastico con este silogismo: Yo no comprendo este hecho sino dándole esta explicación; es así que tengo que comprenderlo, luego esta tiene que ser su explicación. O me quedo sin comprenderlo. La verdadera ciencia enseña, ante todo, a dudar y a ignorar; la abogacía ni duda ni cree que ignora. Necesita de una solución.

Take the Summa Theologica of St. Thomas, the classical monument of the theology—that is, of the advocacy—of Catholicism, and open it where you please. First comes the thesis—utrum ... whether such a thing be thus or otherwise; then the objections—ad primum sic proceditur; next the answers to these objections—sed contra est ... or respondeo dicendum.... Pure advocacy! And underlying many, perhaps most, of its arguments you will find a logical fallacy which may be expressed more scholastico by this syllogism: I do not understand this fact save by giving it this explanation; it is thus that I must understand it, therefore this must be its explanation. The alternative being that I am left without any understanding of it at all. True science teaches, above all, to doubt and to be ignorant; advocacy neither doubts nor believes that it does not know. It requires a solution.

A este estado de ánimo en que se supone, más o menos a conciencia, que tenemos que conocer una solución, acompaña aquello de las funestas consecuencias. Coged cualquier libro apologético, es decir, de teología abogadesca, y veréis con qué frecuencia os econtrareis con epígrafes que dicen: «Funestas consecuencias de esta doctrina.» Y las consecuencias funestas de una doctrina, probarán, a lo sumo, que esta doctrina es funesta, pero no que es falsa, porque falta probar que lo verdadero sea lo que más conviene. La identificación de la verdad y el bien no es más que un piadoso deseo. A. Vinet, en sus Études sur Blaise Pascal, dice: «De las dos necesidades que trabajan sin cesar a la naturaleza humana, la de la felicidad no es sólo la más universalmente sentida y más constantemente experimentada, sino que es también la más imperiosa. Y esta necesidad no es sólo sensitiva; es intelectual. No sólo para el alma, sino también para el espíritu ,es una necesidad la dicha. La dicha forma parte de la verdad.» Esta proposición última: le bonheur fait partie de la vérité, es una proposición profundamente abogadesca, pero no científica ni de razón pura. Mejor sería decir que la verdad forma parte de la dicha en un sentido tertulianesco, de credo quia absurdum, que en rigor quiere decir: credo quia consolans, creo porque es cosa que me consuela.

To the mentality that assumes, more or less consciously, that we must of necessity find a solution to every problem, belongs the argument based on the disastrous consequences of a thing. Take any book of apologetics—that is to say, of theological advocacy—and you will see how many times you will meet with this phrase—"the disastrous consequences of this doctrine." Now the disastrous consequences of a doctrine prove at most that the doctrine is disastrous, but not that it is false, for there is no proof that the true is necessarily that which suits us best. The identification of the true and the good is but a pious wish. In his Études sur Blaise Pascal, A. Vinet says: "Of the two needs that unceasingly belabour human nature, that of happiness is not only the more universally felt and the more constantly experienced, but it is also the more imperious. And this need is not only of the senses; it is intellectual. It is not only for the soul; it is for the mind that happiness is a necessity. Happiness forms a part of truth." This last proposition—le bonheur fait partie de la verité—is a proposition of pure advocacy, but not of science or of pure reason. It would be better to say that truth forms a part of happiness in a Tertullianesque sense, in the sense of credo quia absurdum, which means actuallycredo quia consolans—I believe because it is a thing consoling to me.

No, para la razón, la verdad es lo que se puede demosrar que es, que existe, consuélenos o no. Y la razón no es ciertamente una facultad consoladora. Aquel terrible poeta latino, Lucrecio, bajo cuya aparente serenidad y ataraxia epicúrea tanta desesperación se cela, decía que la piedad consiste en poder contemplarlo todo con el alma serena, pacata posse mente omnia tueri. Y fue este Lucrecio el mismo que escribió que la religión puede inducirnos a tantos males: tantum religio potuit suadere malorum. Y es que la religión, y sobre todo la cristiana más tarde, fue, como dice el Apóstol, un escándalo para los judíos y una locura para los intelectuales. Tácito llamó a la religión cristiana, a la de la inmortalidad del alma, perniciosa superstición, exitialis superstitio, afirmando que envolvía un odio al género humano, odium generis humani. No, for reason, truth is that of which it can be proved that it is, that it exists, whether it console us or not. And reason is certainly not a consoling faculty. That terrible Latin poet Lucretius, whose apparent serenity and Epicurean ataraxia conceal so much despair, said that piety consists in the power to contemplate all things with a serene soul—pacata posse mente omnia tueri. And it was the same Lucretius who wrote that religion can persuade us into so great evils—tantum religio potuit suadere malorum. And it is true that religion—above all the Christian religion—has been, as the Apostle says, to the Jews a stumbling-block, and to the intellectuals foolishness. The Christian religion, the religion of the immortality of the soul, was called by Tacitus a pernicious superstition (exitialis superstitio), and he asserted that it involved a hatred of mankind (odium generis humani).
Hablando de la época de estos hombres, de la época más genuinamente racionalista, escribía Flaubert a madame Roger de Genettes estas preñadas palabras: «Tiene usted razón; hay que hablar con respeto de Lucrecio; no le veo comparable sino a Byron, y Byron no tiene ni su gravedad ni la sinceridad de su tristeza. La melancolía antigua me parece más profunda que la de los modernos, que sobrentienden todos más o menos la inmortalidad de más allá del agujero negro. Pero para los antiguos este agujero negro era el infinito mismo; sus ensueños se dibujan y pasan sobre un fondo de ébano inmutable. No existiendo ya los dioses, y no existiendo todavía Cristo, hubo, desde Cicerón a Marco Aurelio, un momento único en que el hombre estuvo solo. En ninguna parte encuentro esta grandeza; pero lo que hace a Lucrecio intolerable es su física, que da como positiva. Si es débil, es por no haber dudado bastante, ha querido explicar, ¡concluir!».

Speaking of the age in which these men lived, the most genuinely rationalistic age in the world's history, Flaubert, writing to Madame Roger des Genettes, uttered these pregnant words: "You are right; we must speak with respect of Lucretius; I see no one who can compare with him except Byron, and Byron has not his gravity nor the sincerity of his sadness. The melancholy of the ancients seems to me more profound than that of the moderns, who all more or less presuppose an immortality on the yonder side of the black hole. But for the ancients this black hole was the infinite itself; the procession of their dreams is imaged against a background of immutable ebony. The gods being no more and Christ being not yet, there was between Cicero and Marcus Aurelius a unique moment in which man stood alone. Nowhere else do I find this grandeur; but what renders Lucretius intolerable is his physics, which he gives as if positive. If he is weak, it is because he did not doubt enough; he wished to explain, to arrive at a conclusion!"

Sí, Lucrecio quiso concluir, solucionar y, lo que es peor, quiso hallar en la razón consuelo. Porque hay también una abogacía antiteológica y unodium antitheologicum.

Yes, Lucretius wished to arrive at a conclusion, a solution, and, what is worse, he wished to find consolation in reason. For there is also an anti-theological advocacy, and an odium anti-theologicum.
Muchos, muchísimos hombres de ciencia, la mayoría de los que se llaman a sí mismos racionalistas, lo padecen. El racionalista se conduce racionalmente, esto es, está en su papel mientras se limita a negar que la razón satisfaga a nuestra hambre vital de inmortalidad; pero, pronto poseído de la rabia de no poder creer, cae en la irritación del odium antitheologicum, y dice con los fariseos: «Esos vulgares que no saben la ley, son malditos.» Hay mucho de verdad en aquellas palabras de Soloviev: «Presiento la proximidad de tiempos en que los cristianos se reúnan de nuevo en las catacumbas porque se persiga la fe, acaso de una manera menos brutal que en la época de Nerón, pero con un rigor no menos refinado, por la mentira, la burla y todas las hipocresías.»

Many, very many, men of science, the majority of those who call themselves rationalists, are afflicted by it. The rationalist acts rationally—that is to say, he does not speak out of his part—so long as he confines himself to denying that reason satisfies our vital hunger for immortality; but, furious at not being able to believe, he soon becomes a prey to the vindictiveness of the odium anti-theologicum, and exclaims with the Pharisees: "This people who knoweth not the law are cursed." There is much truth in these words of Soloviev: "I have a foreboding of the near approach of a time when Christians will gather together again in the Catacombs, because of the persecution of the faith—a persecution less brutal, perhaps, than that of Nero's day, but not less refined in its severity, consummated by mendacity, derision, and all the hypocrisies."
El odio antiteológico, la rabia cientificista -no digo científica- contra la fe en otra vida, es evidente. Tomad no a los más serenos investigadores científicos, los que saben dudar, sino a los fanáticos del racionalismo, y ved con qué grosera brutalidad hablan de la fe. A Vogt le parecía probable que los apóstoles ofreciesen en la estrucura del cráneo marcados caracteres simianos; de las groserías de Haeckel, este supremo incomprensivo, no hay que hablar; tampoco de las de Büchner; Virchov mismo no se ve libre de ellas. Y otros lo hacen más sutilmente. Hay gentes que parece como si no se limitasen a creer que haya otra vida, o mejor dicho, a creer que no la hay, sino que les molesta y duele que otros crean en ella, o hasta que quieran que la haya. Y esta posición es despreciable así como es digna de respeto la de aquel que, empeñándose en creer que la hay, porque la necesita, no logra creerlo. Pero de este nobilísimo, y el más profundo, y el más humano, y el más fecundo estado de ánimo, el de la desesperación, hablaremos más adelante.

The anti-theological hate, the scientificist—I do not say scientific—fury, is manifest. Consider, not the more detached scientific investigators, those who know how to doubt, but the fanatics of rationalism, and observe with what gross brutality they speak of faith. Vogt considered it probable that the cranial structure of the Apostles was of a pronounced simian character; of the indecencies of Haeckel, that supreme incomprehender, there is no need to speak, nor yet of those of Büchner; even Virchow is not free from them. And others work with more subtilty. There are people who seem not to be content with not believing that there is another life, or rather, with believing that there is none, but who are vexed and hurt that others should believe in it or even should wish that it might exist. And this attitude is as contemptible as that is worthy of respect which characterizes those who, though urged by the need they have of it to believe in another life, are unable to believe. But of this most noble attitude of the spirit, the most profound, the most human, and the most fruitful, the attitude of despair, we will speak later on.
Y los racionalistas que no caen en la rabia antiteológica se empeñan en convencer al hombre que hay motivos para vivir y hay consuelo de haber nacido, aunque haya de llegar un tiempo, al cabo de más o menos, decenas, centenas o millones de siglos, en que toda conciencia humana haya desaparecido. Y estos motivos de vivir y obrar, esto que algunos llaman humanismo, son la maravilla de la oquedad afectiva y emocional del racionalismo y de su estupenda hipocresía, empeñada en sacrificar la sinceridad a la veracidad, y en no confesar que la razón es una potencia desconsoladora y disolvente.

And the rationalists who do not succumb to the anti-theological fury are bent on convincing men that there are motives for living and consolations for having been born, even though there shall come a time, at the end of some tens or hundreds or millions of centuries, when all human consciousness shall have ceased to exist. And these motives for living and working, this thing which some call humanism, are the amazing products of the affective and emotional hollowness of rationalism and of its stupendous hypocrisy—a hypocrisy bent on sacrificing sincerity to veracity, and sworn not to confess that reason is a dissolvent and disconsolatory power.
¿He de volver a repetir lo que ya he dicho sobre todo eso de fraguar cultura, de progresar, de realizar el bien, la verdad y la belleza, de traer la justicia a la tierra, de hacer mejor la vida para los que nos sucedan, de servir a no sé qué destino, sin preocuparnos del fin último de cada uno de nosotros? ¿He de volver a hablaros de la suprema vaciedad de la cultura, de la ciencia, del arte, del bien, de la verdad, de la belleza, de la justicia... de todas estas hermosas concepciones, si al fin y al cabo dentro de cuatro días o dentro de cuatro millones de siglos -que para el caso es igual-, no ha de existir conciencia humana que reciba la cultura, la ciencia, el arte, el bien, la verdad, la belleza, la justicia, y todo lo demás así?

Must I repeat again what I have already said about all this business of manufacturing culture, of progressing, of realizing good, truth, and beauty, of establishing justice on earth, of ameliorating life for those who shall come after us, of subserving I know not what destiny, and all this without our taking thought for the ultimate end of each one of us? Must I again declare to you the supreme vacuity of culture, of science, of art, of good, of truth, of beauty, of justice ... of all these beautiful conceptions, if at the last, in four days or in four millions of centuries—it matters not which—no human consciousness shall exist to appropriate this civilization, this science, art, good, truth, beauty, justice, and all the rest?
Muchas y muy variadas son las invenciones racionalistas -más o menos racionales- con que desde los tiempos de epicúreos y estoicos se ha tratado de buscar en la verdad racional consuelo y de convencer a los hombres, aunque los que de ello trataron no estuviesen en sí mismos convencidos de que hay motivos de obrar y alicientes de vivir, aun estando la conciencia humana destinada a desaparecer un día.

Many and very various have been the rationalist devices—more or less rational—by means of which from the days of the Epicureans and the Stoics it has been sought to discover rational consolation in truth and to convince men, although those who sought so to do remained themselves unconvinced, that there are motives for working and lures for living, even though the human consciousness be destined some day to disappear.

La posición epicúrea, cuya forma extrema y más grosera es la de «comamos y bebamos, que mañana moriremos», o el carpe diem horaciano, que podría traducirse por «vive al día», no es, en el fondo, distinta de la posición estoica con su «cumple con lo que la conciencia moral te dicte, y que sea después lo que fuere». Ambas posiciones tienen una base común, y lo mismo es el placer por el placer mismo que el deber por el mismo deber.

The Epicurean attitude, the extreme and grossest expression of which is "Let us eat and drink, for to-morrow we die," or the Horatian carpe diem, which may be rendered by "Live for the day," does not differ in its essence from the Stoic attitude with its "Accomplish what the moral conscience dictates to thee, and afterward let it be as it may be." Both attitudes have a common base; and pleasure for pleasure's sake comes to the same as duty for duty's sake.
El más lógico y consecuente de los ateos, quiero decir de los que niegan la persistencia en tiempo futuro indefinido de la conciencia individual, y el más piadoso a la vez de ellos, Spinoza, dedicó la quinta y última parte de su Ética a dilucidar la vía que conduce a la libertad y a fijar el concepto de la felicidad. ¡El concepto! ¡El concepto y no el sentimiento! Para Spinoza, que era un terrible intelectualista, la felicidad, la beatitudo, es un concepto, y el amor a Dios un amor intelectual. Después de establecer en la proposición 21 de esta parte quinta que «la mente no puede imaginarse nada nia cordarse de las cosas pasadas, sino mientras dura el cuerpo» -lo que equivale a negar la inmortalidad del alma, pues un alma que separada del cuerpo en que vivió no se acuerda ya de su pasado, ni es inmortal ni es alma- procede a decirnos en la proposición 23 que la «mente humana no puede destruirse en absoluto con el cuerpo, sino que queda algo de ella, que es eterno», y esta eternidad de la mente es cierto modo de pensar. Mas no os dejéis engañar; no hay tal eternidad de la mente individual. Todo es sub aeternitatis specie, es decir, un puro engaño. Nada más triste, nada más desolador, nada más antivital que esta felicidad, esa beatitudo spinoziana, que consiste en el amor intelectual a Dios, el cual no es sino el amor mismo de Dios, el amor con que Dios se ama a sí mismo (prop.36). Nuestra felicidad, es decir, nuestra libertad, consiste en el constante y eterno amor de Dios a los hombres. Así dice el escolio de esta proposición 36. Y todo para concluir en la proposición final de toda la Ética,en su coronamiento, con aquello de que la felicidad no es el premio de la virtud, sino la virtud misma. ¡Lo de todos! O dicho en plata: que de Dios salimos y a Dios volvemos; lo que, traducido al lenguaje vital, sentimental, concreto, quiere decir que mi - conciencia personal brotó de la nada, de mi inconsciencia, y a la nada volverá.

Spinoza, the most logical and consistent of atheists—I mean of those who deny the persistence of individual consciousness through indefinite future time—and at the same time the most pious, Spinoza devoted the fifth and last part of his Ethic to elucidating the path that leads to liberty and to determining the concept of happiness. The concept! Concept, not feeling! For Spinoza, who was a terrible intellectualist, happiness (beatitudo) is a concept, and the love of God an intellectual love. After establishing in proposition xxi. of the fifth part that "the mind can imagine nothing, neither can it remember anything that is past, save during the continuance of the body"—which is equivalent to denying the immortality of the soul, since a soul which, disjoined from the body in which it lived, does not remember its past, is neither immortal nor is it a soul—he goes on to affirm in proposition xxiii. that "the human mind cannot be absolutely destroyed with the body, but there remains of it something which is eternal," and this eternity of the mind is a certain mode of thinking. But do not let yourselves be deceived; there is no such eternity of the individual mind. Everything is sub æternitatis specie—that is to say, pure illusion. Nothing could be more dreary, nothing more desolating, nothing more anti-vital than this happiness, this beatitudo, of Spinoza, that consists in the intellectual love of the mind towards God, which is nothing else but the very love with which God loves Himself (prop, xxxvi.). Our happiness—that is to say, our liberty—consists in the constant and eternal love of God towards men. So affirms the corollary to this thirty-sixth proposition. And all this in order to arrive at the conclusion, which is the final and crowning proposition of the whole Ethic, that happiness is not the reward of virtue, but virtue itself. The everlasting refrain! Or, to put it plainly, we proceed from God and to God we return, which, translated into concrete language, the language of life and feeling, means that my personal consciousness sprang from nothingness, from my unconsciousness, and to nothingness it will return.

Y esa voz tristísima y desoladora de Spinoza es la voz misma de la razón. Y la libertad de que nos habla es una libertad terrible. Y contra Spinoza y su doctrina de la felicidad no cabe sino un argumento incontestable: el argumento ad hominem. ¿Fue feliz él, Baruc Spinoza, mientras para acallar su íntima infelicidad disertaba sobre la felicidad misma? ¿Fue él libre?

And this most dreary and desolating voice of Spinoza is the very voice of reason. And the liberty of which he tells us is a terrible liberty. And against Spinoza and his doctrine of happiness there is only one irresistible argument, the argument ad hominem. Was he happy, Benedict Spinoza, while, to allay his inner unhappiness, he was discoursing of happiness? Was he free?
En el escolio a la proposición 41 de esta misma última y más trágica parte de esa formidable tragedia de su Ética, nos habla el pobre judío desesperado de Amsterdam, de la persuasión común del vulgo sobre la vida eterna. Oigámosle: «Parece que creen que la piedad y la religión y todo lo que se refiere a la fortaleza de ánimo, son cargas que hay que deponer después de la muerte, y esperan recibir el precio de la servidumbre, no de la piedad y la religión. Y no sólo por esta esperanza, sino también, y más principalmente, por el miedo de ser castigados con terribles suplicios después de la muerte, se mueven a vivir conforme a la prescripción de la ley divina en cuanto les lleva su debilidad y su ánimo impotente; y si no fuese por esta esperanza y este miedo, y creyeran, por el contrario, que las almas mueren con los cuerpos, ni les quedara el vivir más tiempo sino miserables bajo el peso de la piedad volverían a su índole, prefiriendo acomodarlo todo a su gusto y entregarse a la foruna más que a sí mismos. Lo cual no parece menos absurdo que si uno, por no creer poder alimentar a su cuerpo con buenos alimentos para siempre prefiriese saurarse de venenos mortíferos, o porque ve que el alma no es eterna e inmortal, prefiera ser sin alma (amens) y vivir sin razón; todo lo cual es tan absurdo que apenas merece ser refutado (quae adeo absurda sunt, ut vix recenseri mereantur). » In the corollary to proposition xli. of this same final and most tragic part of that tremendous tragedy of his Ethic, the poor desperate Jew of Amsterdam discourses of the common persuasion of the vulgar of the truth of eternal life. Let us hear what he says: "It would appear that they esteem piety and religion—and, indeed, all that is referred to fortitude or strength of mind—as burdens which they expect to lay down after death, when they hope to receive a reward for their servitude, not for their piety and religion in this life. Nor is it even this hope alone that leads them; the fear of frightful punishments with which they are menaced after death also influences them to live—in so far as their impotence and poverty of spirit permits—in conformity with the prescription of the Divine law. And were not this hope and this fear infused into the minds of men—but, on the contrary, did they believe that the soul perished with the body, and that, beyond the grave, there was no other life prepared for the wretched who had borne the burden of piety in this—they would return to their natural inclinations, preferring to accommodate everything to their own liking, and would follow fortune rather than reason. But all this appears no less absurd than it would be to suppose that a man, because he did not believe that he could nourish his body eternally with wholesome food, would saturate himself with deadly poisons; or than if because believing that his soul was not eternal and immortal, he should therefore prefer to be without a soul (amens) and to live without reason; all of which is so absurd as to be scarcely worth refuting (quæ adeo absurda sunt, ut vix recenseri mereantur)."

Cuando se dice de algo que no merece siquiera refutación, tenedlo por seguro, o es una insigne necedad, y en este caso ni eso hay que decir de ella, o es algo formidable, es la clave misma del problema. Y así es en este caso. Porque sí, pobre judío portugués desterrado de Holanda, sí, que quien se convenza, sin rastro de duda, sin el más leve resquicio de incertidumbre salvadora, de que su alma no es inmortal, prefiera ser sin alma, amens, o irracional, o idiota, prefiera no haber nacido, no tiene nada, absolutamente nada de absurdo. Él, pobre judío intelecualista definidor del amor intelectual y de la felicidad, ¿fue feliz? Porque este y no otro es el problema. «¿De qué te sirve saber definir la compunción, si no la sienes?», dice Kempis. Y, ¿de qué te sirve meterte a definir la felicidad si no logra uno con ello ser feliz? Aquí encaja aquel terrible cuento de Diderot sobre el eunuco que, para mejor poder escoger esclavas con destino al harén del sultán, su dueño, quiso recibir lecciones de estética de un marsellés. A la primera lección, fisiológica, brutal y carnalmente fisiológica, exclamó el eunuco compungido: «¡Está visto que yo nunca sabré estética!» Y así es; ni los eunucos sabrán nunca estética aplicada a la selección de mujeres hermosas, ni los puros racionalistas sabrán ética nunca, ni llegarán a definir la felicidad, que es una cosa que se vive y se siente, y no una cosa que se razona y se define.

When a thing is said to be not worth refuting you may be sure that either it is flagrantly stupid—in which case all comment is superfluous—or it is something formidable, the very crux of the problem. And this it is in this case. Yes! poor Portuguese Jew exiled in Holland, yes! that he who is convinced without a vestige of doubt, without the faintest hope of any saving uncertainty, that his soul is not immortal, should prefer to be without a soul (amens), or irrational, or idiot, that he should prefer not to have been born, is a supposition that has nothing, absolutely nothing, absurd in it. Was he happy, the poor Jewish intellectualist definer of intellectual love and of happiness? For that and no other is the problem. "What does it profit thee to know the definition of compunction if thou dost not feel it?" says à Kempis. And what profits it to discuss or to define happiness if you cannot thereby achieve happiness? Not inapposite in this connection is that terrible story that Diderot tells of a eunuch who desired to take lessons in esthetics from a native of Marseilles in order that he might be better qualified to select the slaves destined for the harem of the Sultan, his master. At the end of the first lesson, a physiological lesson, brutally and carnally physiological, the eunuch exclaimed bitterly, "It is evident that I shall never know esthetics!" Even so, and just as eunuchs will never know esthetics as applied to the selection of beautiful women, so neither will pure rationalists ever know ethics, nor will they ever succeed in defining happiness, for happiness is a thing that is lived and felt, not a thing that is reasoned about or defined.

Y ahí tenemos otro racionalista, este no ya resignado y triste, como Spinoza, sino rebelde, y fingiéndose hipócritamente alegre, cuando era no menos desesperado que el otro; ahí tenéis a Nietzsche, que inventó matemáticamente (!!!) aquel remedio de la inmortalidad del alma que se llama la vuelta eterna, y que es la más formidable tragicomedia o comitragedia. Siendo el número de átomos o primeros elementos irreductibles finitos, en el universo eterno tiene que volver alguna vez a darse una combinación como la actual, y por lo tanto, tiene que repetirse un número eterno de veces lo que ahora pasa. Claro está, y así como volveré a vivir la vida que estoy viviendo, la he vivido ya infinitas veces, porque hay una eternidad hacia el pasado, a parte ante, como la habrá en el porvenir, a parte post. Pero se da el triste caso de que yo no me acuerdo de ninguna de mis existencias anteriores, ni es posible que me acuerde de ellas, pues dos cosas absoluta y totalmente idénticas no son sino una sola. En vez de suponer que vivimos en un universo finito, de un número finito de primeros elementos componentes irreductibles, suponer que vivamos en un universo infinito, sin límite en el espacio -la cual infinitud concreta no es menos inconcebible que la eternidad concreta, en el tiempo-, y entonces resultará que este nuestro sistema, el de la Vía Láctea, se repite infinitas veces en el infinito del espacio, y que estoy yo viviendo infinitas vidas, todas exactamente idénticas. Una broma, como veis, pero no menos cómica, es decir, no menos trágica que la de Nietzsche, la del león que se ríe. ¿Y de qué se ríe el león? Yo creo que de rabia, porque no acaba de consolarle eso de que ha sido ya el mismo león antes y que volverá a serlo.

And you have another rationalist, one not sad or submissive, like Spinoza, but rebellious, and though concealing a despair not less bitter, making a hypocritical pretence of light-heartedness, you have Nietzsche, who discovered mathematically (!!!) that counterfeit of the immortality of the soul which is called "eternal recurrence," and which is in fact the most stupendous tragi-comedy or comi-tragedy. The number of atoms or irreducible primary elements being finite and the universe eternal, a combination identical with that which at present exists must at some future time be reproduced, and therefore that which now is must be repeated an infinite number of times. This is evident, and just as I shall live again the life that I am now living, so I have already lived it before an infinite number of times, for there is an eternity that stretches into the past—a parte ante—just as there will be one stretching into the future—a parte post. But, unfortunately, it happens that I remember none of my previous existences, and perhaps it is impossible that I should remember them, for two things absolutely and completely identical are but one. Instead of supposing that we live in a finite universe, composed of a finite number of irreducible primary elements, suppose that we live in an infinite universe, without limits in space—which concrete infinity is not less inconceivable than the concrete eternity in time—then it will follow that this system of ours, that of the Milky Way, is repeated an infinite number of times in the infinite of space, and that therefore I am now living an infinite number of lives, all exactly identical. A jest, as you see, but one not less comic—that is to say, not less tragic—than that of Nietzsche, that of the laughing lion. And why does the lion laugh? I think he laughs with rage, because he can never succeed in finding consolation in the thought that he has been the same lion before and is destined to be the same lion again.

Pero es que tanto Spinoza como Nietzsche eran, sí, racionalistas, cada uno de ellos a su modo; pero no eran eunucos espirituales; tenían corazón, sentimiento y, sobre todo, hambre, un hambre loca de eternidad, de inmortalidad. El eunuco corporal no siente la necesidad de reproducirse carnalmente, en cuerpo, y el eunuco espiritual tampoco siente el hambre de perpetuarse.

But if Spinoza and Nietzsche were indeed both rationalists, each after his own manner, they were not spiritual eunuchs; they had heart, feeling, and, above all, hunger, a mad hunger for eternity, for immortality. The physical eunuch does not feel the need of reproducing himself carnally, in the body, and neither does the spiritual eunuch feel the hunger for self-perpetuation.
Cierto es que hay quienes aseguran que con la razón les basta, y nos aconsejan desistamos de querer penetrar en lo impenetrable. Mas de estos que dicen no necesitar de fe alguna en vida personal eterna para encontrar alicientes de vida y móviles de acción, no sé qué pensar. También un ciego de nacimiento puede asegurarnos que no siente gran deseo de gozar del mundo de la visión, ni mucha angustia por no haberlo gozado, y hay que creerlo, pues de lo totalmente desconocido no cabe anhelo por aquello de nihil volitum quin praecognitum; no cabe querer sino lo de antes conocido; pero el que alguna vez en su vida o en sus mocedades o temporalmente ha llegado a abrigar la fe en la inmortalidad del alma, no puede persuadirme a creer que se aquiete sin ella. Y en este respecto apenas cabe entre nosotros la ceguera de nacimiento, como no sea por una extraña aberración. Que aberración y no otra cosa es el hombre mera y exclusivamente racional.

Certain it is that there are some who assert that reason suffices them, and they counsel us to desist from seeking to penetrate into the impenetrable. But of those who say that they have no need of any faith in an eternal personal life to furnish them with incentives to living and motives for action, I know not well how to think. A man blind from birth may also assure us that he feels no great longing to enjoy the world of sight nor suffers any great anguish from not having enjoyed it, and we must needs believe him, for what is wholly unknown cannot be the object of desire—nihil volitum quin præcognitum, there can be no volition save of things already known. But I cannot be persuaded that he who has once in his life, either in his youth or for some other brief space of time, cherished the belief in the immortality of the soul, will ever find peace without it. And of this sort of blindness from birth there are but few instances among us, and then only by a kind of strange aberration. For the merely and exclusively rational man is an aberration and nothing but an aberration.
Más sinceros, mucho más sinceros son los que dicen: «De eso no se debe hablar, que es perder el tiempo y enervar la voluntad; cumplamos aquí nuestro deber, y sea luego lo que fuere»; pero esta sinceridad oculta una más profunda insinceridad. ¿Es que acaso con decir: «De eso no se debe hablar», se consigue que uno no piense en ello? ¿Que se enerva la voluntad?... ¿Y qué? ¿Que nos incapacita para una acción humana? ¿Y qué? Es muy cómodo decirle al que tiene una enfermedad mortal, que le condena a corta vida y lo sabe, que no piense en ello.

More sincere, much more sincere, are those who say: "We must not talk about it, for in talking about it we only waste our time and weaken our will; let us do our duty here and hereafter let come what may." But this sincerity hides a yet deeper insincerity. May it perhaps be that by saying "We must not talk about it," they succeed in not thinking about it? Our will is weakened? And what then? We lose the capacity for human action? And what then? It is very convenient to tell a man whom a fatal disease condemns to an early death, and who knows it, not to think about it.

Méglio operando obliare, senza indagarlo,
questo enorme mistero de l'universo!
«Mejor obrando olvidar, sin indagarlo, este enorme misterio del universo», escribió Carducci en su Idilio maremmano,el mismo Carducci que al final de su obra Sobre el Monte Mario nos habló de que la Tierra, madre del alma fugitiva, ha de llevar en torno al Sol gloria y dolor hasta que bajo el Ecuador rendida, a las llamadas del calor que huye, la ajada prole una mujer tan sólo tenga y un hombre, que erguidos entre trozos de montañas, en muertos bosques, lívidos, con ojos vítreos te vean sobre inmenso cielo, ¡oh, sol, ponerte!. "Better to work and to forget and not to probe into this vast mystery of the universe!" Carducci wrote in hisIdilio Maremmano, the same Carducci who at the close of his ode Sul Monte Mario tells us how the earth, the mother of the fugitive soul, must roll its burden of glory and sorrow round the sun "until, worn out beneath the equator, mocked by the last flames of dying heat, the exhausted human race is reduced to a single man and woman, who, standing in the midst of dead woods, surrounded by sheer mountains, livid, with glassy eyes watch thee, O sun, set across the immense frozen waste."

¿Pero es posible trabajar en algo serio y duradero, olvidando el enorme misterio del universo y sin inquirirlo? ¿Es posible contemplarlo todo con alma serena, según la piedad lucreciana, pensando que un día no se ha de reflejar eso todo en conciencia humana alguna?

But is it possible for us to give ourselves to any serious and lasting work, forgetting the vast mystery of the universe and abandoning all attempt to understand it? Is it possible to contemplate the vast All with a serene soul, in the spirit of the Lucretian piety, if we are conscious of the thought that a time must come when this All will no longer be reflected in any human consciousness?
«¿Sois felices?», pregunta Caín en el poema byroniano a Lucifer, príncipe de los intelectuales, y este le responde: «Somos poderosos»; y Caín replica: «¿Sois felices?», y entonces el gran Intelectual le dice: «No; ¿lo eres tú?» Y más adelante este mismo Luzbel dice a Adah, hermana y mujer de Caín: «Escoge entre el Amor y la Ciencia, pues no hay otra elección.» Y en este mismo estupendo poema, al decir Caín que el árbol de la ciencia del bien y del mal era un árbol mentiroso, porque «no sabemos nada, y su prometida ciencia fue al precio de la muerte», Luzbel le replica: «Puede ser que la muerte conduzca al más alto conocimiento. Es decir, a la nada.»

Cain, in Byron's poem, asks of Lucifer, the prince of the intellectuals, "Are ye happy?" and Lucifer replies, "We are mighty." Cain questions again, "Are ye happy?" and then the great Intellectual says to him: "No; art thou?" And further on, this same Lucifer says to Adah, the sister and wife of Cain: "Choose betwixt love and knowledge—since there is no other choice." And in the same stupendous poem, when Cain says that the tree of the knowledge of good and evil was a lying tree, for "we know nothing; at least it promised knowledge at the price of death," Lucifer answers him: "It may be death leads to the highest knowledge"—that is to say, to nothingness.

En todos estos pasajes donde he traducido ciencia, dice lord Byron Knowledge, conocimiento; el francés science y el alemán Wissenschaftal que muchos enfrentan la wisdom-sagesse francesa y Weischeit alemana- la sabiduría. «La ciencia llega, pero la sabiduría se retarda, y trae un pecho cargado, lleno de triste experiencia, avanzando hacia la quietud de su descanso.»

To this word knowledge which Lord Byron uses in the above quotations, the Spanish ciencia, the Frenchscience, the German Wissenschaft, is often opposed the word wisdom, sabiduria, sagesse, Weisheit. Knowledge comes, but Wisdom lingers, and he bears a laden breast,Full of sad experience, moving toward the stillness of his rest,
Knowledge comes, but wisdom lingers,
and he bears a ladem, breast.
Full of sad experience, moving toward the stillness of his rest,

dice otro lord, Tennyson, en su Locksley Hall. ¿Y qué es esta sabiduría, que hay que ir a buscarla principalmente en los poetas, dejando la ciencia? Está bien que se diga, con Mattew Arnold -en su prólogo a los poemas de Wordsworth-, que la poesía es la realidad, y la filosofía la ilusión; la razón es siempre la razón, y la realidad la realidad, lo que se puede probar que existe fuera de nosoros, consuélenos o desespérenos.

says another lord, Tennyson, in his Locksley Hall. And what is this wisdom which we have to seek chiefly in the poets, leaving knowledge on one side? It is well enough to say with Matthew Arnold in his Introduction to Wordsworth's poems, that poetry is reality and philosophy illusion; but reason is always reason and reality is always reality, that which can be proved to exist externally to us, whether we find in it consolation or despair.
No sé por qué tanta gente se escandalizó o hizo que se escandalizaba cuando Brunetiére volvió a proclamar la bancarrota de la ciencia. Porque la ciencia, en cuanto susitutiva de la religión, y la razón en cuanto sustitutiva de la fe, han fracasado siempre. La ciencia podrá satisfacer, y de hecho satisface en una medida creciente, nuestras crecientes necesidades lógicas o mentales, nuestro anhelo de saber y conocer la verdad, pero la ciencia no satisface nuestras necesidades afectivas y volitivas, nuestra hambre de inmortalidad, y lejos de satisfacerla, contradícela. La verdad racional y la vida están en contraposición. ¿Y hay acaso otra verdad que la verdad racional?

I do not know why so many people were scandalized, or pretended to be scandalized, when Brunetière proclaimed again the bankruptcy of science. For science as a substitute for religion and reason as a substitute for faith have always fallen to pieces. Science will be able to satisfy, and in fact does satisfy in an increasing measure, our increasing logical or intellectual needs, our desire to know and understand the truth; but science does not satisfy the needs of our heart and our will, and far from satisfying our hunger for immortality it contradicts it. Rational truth and life stand in opposition to one another. And is it possible that there is any other truth than rational truth?
Debe quedar, pues, sentado que la razón, la razón humana, dentro de sus límites no sólo no prueba racionalmente que el alma sea inmortal y que la conciencia humana haya de ser en la serie de los tiempos venideros indestructible, sino que prueba más bien, dentro de sus límites, repito, que la conciencia individual no puede persistir después de la muerte del organismo corporal de que depende. Y esos límites, dentro de los cuales digo que la razón humana prueba esto, son los límites de la racionalidad, de lo que conocemos comprobadamente. Fuera de ellos está lo irracional, que es lo mismo que se llame sobrerracional que infrarracional o contrarracional; fuera de ellos está el absurdo de Tertuliano, el imposible del cerum est, quia impossibile est. Y este absurdo no puede apoyarse sino en la más absoluta incertidumbre.

It must remain established, therefore, that reason—human reason—within its limits, not only does not prove rationally that the soul is immortal or that the human consciousness shall preserve its indestructibility through the tracts of time to come, but that it proves rather—within its limits, I repeat—that the individual consciousness cannot persist after the death of the physical organism upon which it depends. And these limits, within which I say that human reason proves this, are the limits of rationality, of what is known by demonstration. Beyond these limits is the irrational, which, whether it be called the super-rational or the infra-rational or the contra-rational, is all the same thing. Beyond these limits is the absurd of Tertullian, the impossible of the certum est, quia impossibile est.

La disolución racional termina en disolver la razón misma, en el más absoluto escepticismo, en el fenomenalismo de Hume o en el contingencialismo absoluto de Stuart Mill, este el más consecuente y lógico de los positivistas. El triunfo supremo de la razón, facultad analítica, esto es, destructiva y disolvente, es poner en duda su propia validez. Cuando hay una úlcera en el estómago acaba este por digerirse a sí mismo. Y la razón acaba por destruir la validez inmediata y absoluta del concepto de verdad y del concepto de necesidad. Ambos conceptos son relativos; ni hay verdad ni hay necesidad absoluta. Llamamos verdadero a un concepto que concuerda con el sistema general de nuestros conceptos todos; verdadera a una percepción que no contradice al sistema de nuestras percepciones; verdad es coherencia. Y en cuanto al sisema todo, al conjunto, como no hay fuera de él nada para nosotros conocido, no cabe decir que sea o no verdadero. El universo es imaginable que sea en sí, fuera de nosoros, muy de otro modo que como a nosotros se nos aparece, aunque esta sea una suposición que carezca de todo sentido racional. Y en cuanto a la necesidad, ¿la hay absoluta? Necesario no es sino lo que es y en cuanto es, pues en otro sentido más trascendental, ¿qué necesidad absoluta, lógica, independiente del hecho de que el universo existe, hay de que haya universo ni cosa alguna?

And this absurd can only base itself upon the most absolute uncertainty. The rational dissolution ends in dissolving reason itself; it ends in the most absolute scepticism, in the phenomenalism of Hume or in the doctrine of absolute contingencies of Stuart Mill, the most consistent and logical of the positivists. The supreme triumph of reason, the analytical—that is, the destructive and dissolvent—faculty, is to cast doubt upon its own validity. The stomach that contains an ulcer ends by digesting itself; and reason ends by destroying the immediate and absolute validity of the concept of truth and of the concept of necessity. Both concepts are relative; there is no absolute truth, no absolute necessity. We call a concept true which agrees with the general system of all our concepts; and we call a perception true which does not contradict the system of our perceptions. Truth is coherence. But as regards the whole system, the aggregate, as there is nothing outside of it of which we have knowledge, we cannot say whether it is true or not. It is conceivable that the universe, as it exists in itself, outside of our consciousness, may be quite other than it appears to us, although this is a supposition that has no meaning for reason. And as regards necessity, is there an absolute necessity? By necessary we mean merely that which is, and in so far as it is, for in another more transcendental sense, what absolute necessity, logical and independent of the fact that the universe exists, is there that there should be a universe or anything else at all?

El absoluto relativismo, que no es ni más ni menos que el escepticismo, en el sentido más moderno de esta denominación, es el triunfo supremo de la razón raciocinante.

Absolute relativism, which is neither more nor less than scepticism, in the most modern sense of the term, is the supreme triumph of the reasoning reason.
Ni el sentimiento logra hacer del consuelo verdad, ni la razón logra hacer de la verdad consuelo; pero esta segunda, la razón, procediendo sobre la verdad misma, sobre el concepto mismo de realidad, logra hundirse en un profundo escepticismo. Y en este abismo encuéntrase el escepticismo racional con la desesperación sentimental, y de este encuentro es de donde sale una base -¡terrible base!- de consuelo. Vamos a verlo.

Feeling does not succeed in converting consolation into truth, nor does reason succeed in converting truth into consolation. But reason going beyond truth itself, beyond the concept of reality itself, succeeds in plunging itself into the depths of scepticism. And in this abyss the scepticism of the reason encounters the despair of the heart, and this encounter leads to the discovery of a basis—a terrible basis!—for consolation to build on. Let us examine it.






-- VI -- EN EL FONDO DEL ABISMO

VI. IN THE DEPTHS OF THE ABYSS

Parce unicae spei totius orbis.
(TERTULLIANUS, Adversus Marcionem, 5.
Ni, pues, el anhelo vital de inmortalidad humana halla confirmación racional, ni tampoco la razón nos da aliciente y consuelo de vida y verdadera finalidad a esta. Mas he aquí que en el fondo del abismo se encuentran la desesperación sentimental y volitiva y el escepticismo racional frente a frente, y se abrazan como hermanos. Y va a ser de este abrazo, un abrazo trágico, es decir, entrañadamente amoroso, de donde va a brotar manantial de vida, de una vida seria y terrible. El escepticismo, la incertidumbre, última posición a que llega la razón ejerciendo su análisis sobre sí misma, sobre su propia validez, es el fundamento sobre que la desesperación del sentimiento vital ha de fundar su esperanza. We have seen that the vital longing for human immortality finds no consolation in reason and that reason leaves us without incentive or consolation in life and life itself without real finality. But here, in the depths of the abyss, the despair of the heart and of the will and the scepticism of reason meet face to face and embrace like brothers. And we shall see it is from this embrace, a tragic—that is to say, an intimately loving—embrace, that the wellspring of life will flow, a life serious and terrible. Scepticism, uncertainty—the position to which reason, by practising its analysis upon itself, upon its own validity, at last arrives—is the foundation upon which the heart's despair must build up its hope.
Tuvimos que abandonar, desengañados, la posición de los que quieren hacer verdad racional y lógica del consuelo, pretendiendo probar su racionalidad, o por lo menos su no irracionalidad, y tuvimos también que abandonar la posición de los que querían hacer de la verdad racional consuelo y motivo de vida. Ni una ni otra de ambas posiciones nos satisfacía. La una riñe con nuestra razón, la otra con nuestro sentimiento. La paz entre estas dos potencias se hace imposible, y hay que vivir de su guerra. Y hacer de esta, de la guerra misma, condición de nuestra vida espiritual. Disillusioned, we had to abandon the position of those who seek to give consolation the force of rational and logical truth, pretending to prove the rationality, or at any rate the non-irrationality, of consolation; and we had to abandon likewise the position of those who seek to give rational truth the force of consolation and of a motive for life. Neither the one nor the other of these positions satisfied us. The one is at variance with our reason, the other with our feeling. These two powers can never conclude peace and we must needs live by their war. We must make of this war, of war itself, the very condition of our spiritual life.
Ni cabe aquí tampoco ese expediente repugnante y grosero que han inventado los políticos, más o menos parlamentarios, y a que llaman una fórmula de concordia, de que no resulten ni vencedores ni vencidos. No hay aquí lugar para el pasteleo. Tal vez una razón degenerada y cobarde llegase a proponer tal fórmula de arreglo, porque en rigor la razón vive de fórmulas; pero la vida, que es informulable; la vida, que vive y quiere vivir siempre, no acepta fórmulas. Su única fórmula es: o todo o nada. El sentimiento no transige con términos medios. Neither does this high debate admit of that indecent and repugnant expedient which the more or less parliamentary type of politician has devised and dubbed "a formula of agreement," the property of which is to render it impossible for either side to claim to be victorious. There is no place here for a time-serving compromise. Perhaps a degenerate and cowardly reason might bring itself to propose some such formula of agreement, for in truth reason lives by formulas; but life, which cannot be formulated, life which lives and seeks to live for ever, does not submit to formulas. Its sole formula is: all or nothing. Feeling does not compound its differences with middle terms.

Initium sapientiae timor Domini, se dijo queriendo acaso decir timor mortis,o tal vez timor vitae, que es lo mismo. Siempre resulta que el principio de la sabiduría es el temor.

Initium sapientiæ timor Domini , it is said, meaning perhaps timor mortis, or it may be, timor vitæ, which is the same thing. Always it comes about that the beginning of wisdom is a fear.
Y ese escepticismo salvador de que ahora voy a hablaros, ¿puede decirse que sea la duda? Es la duda, sí, pero es mucho más que la duda. La duda es con frecuencia una cosa muy fría, muy poco vitalizadora, y, sobre todo, una cosa algo artificiosa, especialmente desde que Descartes la rebajó al papel de método. El conflicto entre la razón y la vida es algo más que una duda. Porque la duda con facilidad se reduce a ser un elemento cómico. Is it true to say of this saving scepticism which I am now going to discuss, that it is doubt? It is doubt, yes, but it is much more than doubt. Doubt is commonly something very cold, of very little vitalizing force, and above all something rather artificial, especially since Descartes degraded it to the function of a method. The conflict between reason and life is something more than a doubt. For doubt is easily resolved into a comic element.
La duda metódica de Descartes es una duda cómica, una duda puramente teórica, provisional, es decir, la duda de uno que hace como que duda sin dudar. Y porque era una duda de estufa, el hombre que concluyó que existía de que pensaba, no aprobaba «esos humores turbulentos (brouillons) e inquietos que, no siendo llamados ni por su nacimiento ni por su fortuna al manejo de los negocios públicos, no dejan de hacer siempre en idea alguna nueva reforma», y se dolía de que pudiera haber algo de esto en su escrito. No; él, Descartes, no se propuso sino «reformar sus propios pensamientos y edificar sobre un cimiento suyo propio». Y se propuso no recibir por verdadero nada que no conociese evidentemente ser tal, y destruir todos los prejuicios e ideas recibidas para construirse de nuevo su morada intelectual. Pero «como no basta, antes de comenzar a reconstruir la casa en que se mora, abatirla y hacer provisión de materiales y arquitectos, o ejercitarse uno mismo en la arquitectura... sino que es menester haberse provisto de otra en que pueda uno alojarse cómodamente mientras trabaja», se formó una moral provisional -une morale de provision-, cuya primera ley era obedecer a las costumbres de su país, y retener constantemente la religión en que Dios le hizo la gracia de que se hubiese instruido desde su infancia, gobernándose en todo según las opiniones más moderadas. Vemos, sí, una religión provisional, y hasta un Dios provisional. Y escogía las opiniones más moderadas, por ser «las más cómodas para la práctica». Pero más vale no seguir. The methodical doubt of Descartes is a comic doubt, a doubt purely theoretical and provisional—that is to say, the doubt of a man who acts as if he doubted without really doubting. And because it was a stove-excogitated doubt, the man who deduced that he existed from the fact that he thought did not approve of "those turbulent (brouillonnes) and restless persons who, being called neither by birth nor by fortune to the management of public affairs, are perpetually devising some new reformation," and he was pained by the suspicion that there might be something of this kind in his own writings. No, he, Descartes, proposed only to "reform his own thoughts and to build upon ground that was wholly his." And he resolved not to accept anything as true when he did not recognize it clearly to be so, and to make a clean sweep of all prejudices and received ideas, to the end that he might construct his intellectual habitation anew. But "as it is not enough, before beginning to rebuild one's dwelling-house, to pull it down and to furnish materials and architects, or to study architecture oneself ... but it is also necessary to be provided with some other wherein to lodge conveniently while the work is in progress," he framed for himself a provisional ethic—une morale de provision—the first law of which was to observe the customs of his country and to keep always to the religion in which, by the grace of God, he had been instructed from his infancy, governing himself in all things according to the most moderate opinions. Yes, exactly, a provisional religion and even a provisional God! And he chose the most moderate opinions "because these are always the most convenient for practice." But it is best to proceed no further.
Esta duda cartesiana, metódica o teórica, esta duda filosófica de estufa, no es la duda, no es el escepticismo, no es la incertidumbre de que aquí os hablo, ¡no! Esta otra duda es una duda de pasión, es el eterno conflicto entre la razón y el sentimiento, la ciencia y la vida, la lógica y la biótica. Porque la ciencia destruye el concepto de personalidad, reduciéndolo a un complejo en continuo flujo de momento, es decir, destruye la base misma sentimental de la vida del espíritu, que, sin rendirse, se resuelve contra la razón. This methodical or theoretical Cartesian doubt, this philosophical doubt excogitated in a stove, is not the doubt, is not the scepticism, is not the incertitude, that I am talking about here. No! This other doubt is a passionate doubt, it is the eternal conflict between reason and feeling, science and life, logic and biotic. For science destroys the concept of personality by reducing it to a complex in continual flux from moment to moment—that is to say, it destroys the very foundation of the spiritual and emotional life, which ranges itself unyieldingly against reason.
Y esta duda no puede valerse de moral alguna de provisión, sino que tiene que fundar su moral, como vere mos, sobre el conflicto mismo, una moral de batalla, y tiene que fundar sobre sí misma la religión. Y habita una casa que está destruyendo de continuo y a la que de continuo hay que restablecer. De continuo la voluntad, quiero decir, la voluntad de no morirse nunca, la irresignación a la muerte, fragua la morada de la vida, y de continuo la razón la está abatiendo con vendavales y chaparrones. And this doubt cannot avail itself of any provisional ethic, but has to found its ethic, as we shall see, on the conflict itself, an ethic of battle, and itself has to serve as the foundation of religion. And it inhabits a house which is continually being demolished and which continually it has to rebuild. Without ceasing the will, I mean the will never to die, the spirit of unsubmissiveness to death, labours to build up the house of life, and without ceasing the keen blasts and stormy assaults of reason beat it down.
Aún hay más, y es que en el problema concreto vital que nos interesa, la razón no toma posición alguna. En rigor, hace algo peor aún que negar la inmortalidad del alma, lo cual sería una solución, y es que desconoce el problema como el deseo vital nos lo presenta. En el sentido racional y lógico del término problema, no hay tal problema. Esto de la inmortalidad del alma, de la persistencia de la conciencia individual, no es racional, cae fuera de la razón. Es como problema, y aparte de la solución que se le dé, irracional. Racionalmente carece de sentido hasta el plantearlo. Tan inconcebible es la inmoralidad del alma, como es, en rigor, su mortalidad absoluta. Para explicarnos el mundo y la existencia -y tal es la obra de la razón-, no es menester supongamos ni que es mortal ni inmortal nuestra alma. Es, pues, una irracionalidad el solo planteamiento del supuesto problema. And more than this, in the concrete vital problem that concerns us, reason takes up no position whatever. In truth, it does something worse than deny the immortality of the soul—for that at any rate would be one solution—it refuses even to recognize the problem as our vital desire presents it to us. In the rational and logical sense of the term problem, there is no such problem. This question of the immortality of the soul, of the persistence of the individual consciousness, is not rational, it falls outside reason. As a problem, and whatever solution it may receive, it is irrational. Rationally even the very propounding of the problem lacks sense. The immortality of the soul is as unconceivable as, in all strictness, is its absolute mortality. For the purpose of explaining the world and existence—and such is the task of reason—it is not necessary that we should suppose that our soul is either mortal or immortal. The mere enunciation of the problem is, therefore, an irrationality.
Oigamos al hermano Kierkegaard, que nos dice: «Donde precisamente se muestra el riesgo de la abstracción, es respecto al problema de la existencia cuya dificultad resuelve soslayándola, jactándose luego de haberlo explicado todo. Explica la inmortalidad en general, y lo hace egregiamente, identificándola con la eternidad; con la eternidad, que es esencialmente el medio del pensamiento. Pero que cada hombre singularmente existente sea inmortal, que es precisamente la dificultad, de esto no se preocupa la abstracción, no le interesa; pero la dificulad de la existencia es el interés de lo existente: al que existe le interesa infinitamente existir. El pensamiento abstracto no le sirve a mi inmortalidad sino para matarme en cuanto individuo singularmente existente, y así hacerme inmortal, poco más o menos a la manera de aquel doctor de Holberg, que con su medicina quitaba la vida al paciente, pero le quitaba también la fiebre. Cuando se considera un pensador abstracto que no quiere poner en claro y confestar la relación que hay entre su pensamiento abstracto y el hecho de que él sea existente, nos produce, por excelente y distinguido que sea, una impresión cómica, porque corre el riesgo de dejar de ser hombre. Mientras un hombre efectivo, compuesto de infinidad y de finitud, tiene su efectividad precisamente en mantener juntas esas dos y se interesa infinitamente en existir, un semejante pensador abstracto es un ser doble, un ser fanástico que vive en el puro ser de la abstracción, y a las veces la triste figura de un profesor que deja a un lado aquella esencia abstracta como deja el bastón. Cuando se lee la vida de un pensador así -cuyos escritos pueden ser excelentes-, tiembla uno ante la idea de lo que es ser hombre. Y cuando se lee en sus escritos que el pensar y el ser son una misma cosa, se piensa, pensando en su vida, que ese ser que es idéntico al pensar, no es precisamente ser hombre» (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift, capítulo 3). Let us hear what our brother Kierkegaard has to say. "The danger of abstract thought is seen precisely in respect of the problem of existence, the difficulty of which it solves by going round it, afterwards boasting that it has completely explained it. It explains immortality in general, and it does so in a remarkable way by identifying it with eternity—with the eternity which is essentially the medium of thought. But with the immortality of each individually existing man, wherein precisely the difficulty lies, abstraction does not concern itself, is not interested in it. And yet the difficulty of existence lies just in the interest of the existing being—the man who exists is infinitely interested in existing. Abstract thought besteads immortality only in order that it may kill me as an individual being with an individual existence, and so make me immortal, pretty much in the same way as that famous physician in one of Holberg's plays, whose medicine, while it took away the patient's fever, took away his life at the same time. An abstract thinker, who refuses to disclose and admit the relation that exists between his abstract thought and the fact that he is an existing being, produces a comic impression upon us, however accomplished and distinguished he may be, for he runs the risk of ceasing to be a man. While an effective man, compounded of infinitude and finitude, owes his effectiveness precisely to the conjunction of these two elements and is infinitely interested in existing, an abstract thinker, similarly compounded, is a double being, a fantastical being, who lives in the pure being of abstraction, and at times presents the sorry figure of a professor who lays aside this abstract essence as he lays aside his walking-stick. When one reads the Life of a thinker of this kind—whose writings may be excellent—one trembles at the thought of what it is to be a man. And when one reads in his writings that thinking and being are the same thing, one thinks, remembering his life, that that being, which is identical with thinking, is not precisely the same thing as being a man" (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift, chap. iii.).
¡Qué intensa pasión, es decir, qué verdad encierra esta amarga invectiva contra Hegel, prototipo del racionalista, que nos quita la fiebre quitándonos la vida, y nos promete, en vez de una inmortalidad concreta, una inmortalidad abstracta, y no concreta, el hambre de ella que nos consume! What intense passion—that is to say, what truth—there is in this bitter invective against Hegel, prototype of the rationalist!—for the rationalist takes away our fever by taking away our life, and promises us, instead of a concrete, an abstract immortality, as if the hunger for immortality that consumes us were an abstract and not a concrete hunger!
Podrá decirse, sí, que muerto el perro se acabó la rabia, y que después que me muera no me atormentará ya esta hambre de no morir, y que el miedo a la muerte, o mejor dicho, a la nada, es un miedo irracional, pero... Sí, pero... E pur si muove! Y seguirá moviéndose. ¡Como que es la fuente de todo movimiento! It may indeed be said that when once the dog is dead there is an end to the rabies, and that after I have died I shall no more be tortured by this rage of not dying, and that the fear of death, or more properly, of nothingness, is an irrational fear, but ... Yes, but ... Eppur si muove! And it will go on moving. For it is the source of all movement!
Mas no creo esté del todo en lo cierto el hermano Kierkegaard, porque el mismo pensador abstracto, o pensador de abstracciones, piensa para existir, para no dejar de existir, o tal vez piensa para olvidar que tendrá que dejar de existir. Tal es el fondo de la pasión del pensamiento abstracto. Y acaso Hegel se interesaba tan infinitamente como Kierkegaard en su propia, concreta y singular existencia, aunque para mantener el decoro profesional del filósofo del Estado lo ocultase. Exigencias del cargo. I doubt, however, whether our brother Kierkegaard is altogether in the right, for this same abstract thinker, or thinker of abstractions, thinks in order that he may exist, that he may not cease to exist, or thinks perhaps in order to forget that he will have to cease to exist. This is the root of the passion for abstract thought. And possibly Hegel was as infinitely interested as Kierkegaard in his own concrete, individual existence, although the professional decorum of the state-philosopher compelled him to conceal the fact.
La fe en la inmortalidad es irracional. Y, sin embargo, fe, vida y razón se necesitan mutuamente. Ese anhelo vial no es propiamente problema, no puede tomar estado lógico, no puede formularse en proposiciones racionalmente discutibles, pero se nos plantea, como se nos planea el hambre. Tampoco un lobo que se echa sobre su presa para devorarla, o sobre la loba para fecundarla, puede plantearse racionalmente y como problema lógico su empuje. Razón y fe son dos enemigos que no pueden sostenerse el uno sin el otro. Lo irracional pide ser racionalizado, y la razón sólo puede operar sobre lo irracional. Tienen que apoyarse uno en otro y asociarse. Pero asociarse en lucha, ya que la lucha es un modo de asociación. Faith in immortality is irrational. And, notwithstanding, faith, life, and reason have mutual need of one another. This vital longing is not properly a problem, cannot assume a logical status, cannot be formulated in propositions susceptible of rational discussion; but it announces itself in us as hunger announces itself. Neither can the wolf that throws itself with the fury of hunger upon its prey or with the fury of instinct upon the she-wolf, enunciate its impulse rationally and as a logical problem. Reason and faith are two enemies, neither of which can maintain itself without the other. The irrational demands to be rationalized and reason only can operate on the irrational. They are compelled to seek mutual support and association. But association in struggle, for struggle is a mode of association.
En el mundo de los vivientes, la lucha por la vida, the struggle for life,establece una asociación, y estrechísima, no ya entre los que se unen para combatir a otro, sino entre los que se combaten mutuamente. ¿Y hay, acaso, asociación más íntima que la que se traba entre el animal que se come a otro y este que es por él comido, entre el devorador y el devorado? Y si esto se ve claro en la lucha de los individuos entre sí, más claro se ve en la de los pueblos. La guerra ha sido siempre el más completo factor de progreso, más aún que el comercio. Por la guerra es como aprenden a conocerse y, como consecuencia de ello, a quererse vencedores y vencidos. In the world of living beings the struggle for life establishes an association, and a very close one, not only between those who unite together in combat against a common foe, but between the combatants themselves. And is there any possible association more intimate than that uniting the animal that eats another and the animal that is eaten, between the devourer and the devoured? And if this is clearly seen in the struggle between individuals, it is still more evident in the struggle between peoples. War has always been the most effective factor of progress, even more than commerce. It is through war that conquerors and conquered learn to know each other and in consequence to love each other.
Al cristianismo, a la locura de la cruz, a la fe irracional en que el Cristo había resucitado para resucitarnos, le salvó la cultura helénica racionalista, y a esta el cristianismo. Sin este, sin el cristianismo, habría sido imposible el Renacimiento; sin el Evangelio, sin san Pablo, los pueblos que habían atravesado la Edad Media no habrían comprendido ni a Platón ni a Aristóteles. Una tradición puramente religiosa. Suele discutirse si la Reforma nació como dije, del Renacimiento, o en protesta a este, y cabe decir que las dos cosas, porque el hijo nace siempre en protesta contra el padre. Dícese también que fueron los clásicos griegos redivivos 1os que volvieron a hombres como Erasmo, a san Pablo y al cristianismo primitivo, el más irracional; pero cabe retrucar diciendo que fue san Pablo, que fue la irracionalidad cristiana que sustentaba su teología católica, lo que les volvió a los clásicos. «El cristianismo es lo que ha llegado a ser -se dice- sólo por su alianza con la Antigüedad, mientras entre los copos y etíopes no es sino bufonada. El Islam se desenvolvió bajo el influjo de la cultura persa y griega, y bajo el de los turcos se ha convertido en destructora incultura». Christianity, the foolishness of the Cross, the irrational faith that Christ rose from the dead in order to raise us from the dead, was saved by the rationalistic Hellenic culture, and this in its turn was saved by Christianity. Without Christianity the Renaissance would have been impossible. Without the Gospel, without St. Paul, the peoples who had traversed the Middle Ages would have understood neither Plato nor Aristotle. A purely rationalist tradition is as impossible as a tradition purely religious. It is frequently disputed whether the Reformation was born as the child of the Renaissance or as a protest against it, and both propositions may be said to be true, for the son is always born as a protest against the father. It is also said that it was the revived Greek classics that led men like Erasmus back to St. Paul and to primitive Christianity, which is the most irrational form of Christianity; but it may be retorted that it was St. Paul, that it was the Christian irrationality underlying his Catholic theology, that led them back to the classics. "Christianity is what it has come to be," it has been said, "only through its alliance with antiquity, while with the Copts and Ethiopians it is but a kind of buffoonery. Islam developed under the influence of Persian and Greek culture, and under that of the Turks it has been transformed into a destructive barbarism."
Salimos de la Edad Media y de su fe tan ardiente como en el fondo desesperada y no sin íntimas y hondas incertidumbres, y entramos en la edad del racionalismo, no tampoco sin sus incertidumbres. La fe en la razón está expuesta a la misma insostenibilidad racional que toda otra fe. Y cabe decir con RobertoBrowning,que «todo lo que hemos ganado con nuestra incredulidad es una vida de duda diversificada por la fe, en vez de una fe diversificada por la duda». We have emerged from the Middle Ages, from the medieval faith as ardent as it was at heart despairing, and not without its inward and abysmal incertitudes, and we have entered upon the age of rationalism, likewise not without its incertitudes. Faith in reason is exposed to the same rational indefensibility as all other faith. And we may say with Robert Browning,
All we have gained then by our unbelief
Is a life of doubt diversified by faith,
For one of faith diversified by doubt.
(BISHOP BLOUGRAM's APOLOGY.)
Y es que, como digo, si la fe, la vida, no se puede sostener sino sobre razón que la haga transmisible -y ante todo transmisible de mí a mí mismo, es decir, refleja y consciente-, la razón a su vez no puede sostenerse sino sobre fe, sobre vida, siquiera fe en la razón, fe en que esta sirve para algo más que para conocer, sirve para vivir. Y, sin embargo, ni la fe es transmisible o racional, ni la razón es vital. And if, as I have said, faith, life, can only sustain itself by leaning upon reason, which renders it transmissible—and above all transmissible from myself to myself—that is to say, reflective and conscious—it is none the less true that reason in its turn can only sustain itself by leaning upon faith, upon life, even if only upon faith in reason, faith in its availability for something more than mere knowing, faith in its availability for living. Nevertheless, neither is faith transmissible or rational, nor is reason vital.
La voluntad y la inteligencia se necesitan, y a aquel viejo aforismo de nihil volitum quin praecognitum, no se quiere nada que no se haya conocido antes, no es tan paradójico como a primera vista parece retrucarlo diciendo nihil cognitum quin praevolitum, no se conoce nada que no se haya antes querido. «El conocimiento mismo del espíritu como tal -escribe Vinet en su estudio sobre el libro de Cousin acerca de los Pensamientos de Pascal-, necesita del corazón. Sin el deseo de ver, no se ve; es una gran materialización de la vida y del pensamiento, no se cree en las cosas del espíritu.» Ya veremos que creer es, en primera instancia, querer creer. The will and the intelligence have need of one another, and the reverse of that old aphorism, nihil volitum quin præcognitum, nothing is willed but what is previously known, is not so paradoxical as at first sight it may appear—nihil cognitum quin prævolitum, nothing is known but what is previously willed. Vinet, in his study of Cousin's book on the Pensées of Pascal, says: "The very knowledge of the mind as such has need of the heart. Without the desire to see there is no seeing; in a great materialization of life and of thought there is no believing in the things of the spirit." We shall see presently that to believe is, in the first instance, to wish to believe.

La voluntad y la inteligencia buscan cosas opuestas: aquella, absorber al mundo en nosotros, apropiárnoslo; y esta, que seamos absorbidos en el mundo. ¿Opuestas? The will and the intelligence seek opposite ends: that we may absorb the world into ourselves, appropriate it to ourselves, is the aim of the will; that we may be absorbed into the world, that of the intelligence. Opposite ends?
¿No son más bien una misma cosa? No, no lo son, aunque lo parezca. La inteligencia es monista o panteísta, la voluntad es monoteísta o egotista. La inteligencia no necesita algo de ella en que ejercerse; se funde con las ideas mismas, mientras que la voluntad necesita materia. Conocer algo, es hacerme aquello que conozco, pero para servirme de ello, para dominarlo, ha de permanecer disinto a mí. Are they not rather one and the same? No, they are not, although they may seem to be so. The intelligence is monist or pantheist, the will monotheist or egoist. The intelligence has no need of anything outside it to exercise itself upon; it builds its foundation with ideas themselves, while the will requires matter. To know something is to make this something that I know myself; but to avail myself of it, to dominate it, it has to remain distinct from myself.
Filosofía y religión son enemigas entre sí, y por ser enemigas se necesitan una a otra. Ni hay religión sin alguna base filosófica ni filosofía sin raíces religiosas; cada una vive de su contraria. La historia de la filosofía es, en rigor, una historia de la religión. Y los ataques que a la religión se dirigen desde un punto de vista presunto científico o filosófico, no son sino ataques desde otro adverso punto de vista religioso. «La colisión que ocurre entre la ciencia natural y la religión cristiana no lo es, en realidad, sino entre el instinto de la religión natural, fundido en la observación natural científica, y el valor de la concepción cristiana del universo, que asegura al espíritu su preeminencia en el mundo natural todo», dice Ritschl (Rechtferigungand Versoehnung, III, capítulo 4.°, § 28). Ahora, que ese instinto es el instinto mismo de racionalidad. Y el idealismo crítico de Kant es de origen religioso, y para salvar a la religión es para lo que franqueó Kant los límies de la razón después de haberla en cierto modo disuelto en escepticismo. El sistema de antítesis, contradicciones y antinomias sobre que construyó Hegel su idealismo absoluto, tiene su raíz y germen en Kant mismo, y esa raíz es una raíz irracional. Philosophy and religion are enemies, and because they are enemies they have need of one another. There is no religion without some philosophic basis, no philosophy without roots in religion. Each lives by its contrary. The history of philosophy is, strictly speaking, a history of religion. And the attacks which are directed against religion from a presumed scientific or philosophical point of view are merely attacks from another but opposing religious point of view. "The opposition which professedly exists between natural science and Christianity really exists between an impulse derived from natural religion blended with the scientific investigation of nature, and the validity of the Christian view of the world, which assures to spirit its pre-eminence over the entire world of nature," says Ritschl (Rechtfertgung und Versöhnung, iii. chap. iv. § 28). Now this instinct is the instinct of rationality itself. And the critical idealism of Kant is of religious origin, and it is in order to save religion that Kant enlarged the limits of reason after having in a certain sense dissolved it in scepticism. The system of antitheses, contradictions, and antinomies, upon which Hegel constructed his absolute idealism, has its root and germ in Kant himself, and this root is an irrational root.
Ya veremos más adelante, al tratar de la fe, cómo esta no es en su esencia sino cosa de voluntad, no de razón, como creer es querer creer, y creer en Dios ante todo y sobre todo es querer que le haya. Y así, creer en la inmoralidad del alma es querer que el alma sea inmortal, pero quererlo con tanta fuerza que esta querencia, atropellando a la razón, pasa sobre ella. Mas no sin represalia. We shall see later on, when we come to deal with faith, that faith is in its essence simply a matter of will, not of reason, that to believe is to wish to believe, and to believe in God is, before all and above all, to wish that there may be a God. In the same way, to believe in the immortality of the soul is to wish that the soul may be immortal, but to wish it with such force that this volition shall trample reason under foot and pass beyond it. But reason has its revenge.

El instinto de conocer y el de vivir, o más bien de sobrevivir, entran en lucha. El doctor E. Mach, en su obra sobre El análisis de las sensaciones y la relación de lo físico a lo psíquico (Die Analyse der Empfindungen and das Verhtitniss des Physischen zum Psychischen), nos dice en una nota (1. L., § 12), que también el investigador, el sabio, der Forscher, lucha en la batalla por la existencia, que también los caminos de la ciencia llevan a la boca, y que no es todavía sino un ideal en nuestras actuales condiciones sociales el puro instinto de conocer, der reine Erkenntnisstrieb. Yasí será siempre, primum vivere, deinde philosophari, o mejor acaso primum supervivere o superesse.

The instinct of knowing and the instinct of living, or rather of surviving, come into conflict. In his work on the Analysis of the Sensations and the Relation of the Physical to the Psychical, Dr. E. Mach tells us that not even the investigator, the savant, der Forscher, is exempted from taking his part in the struggle for existence, that even the roads of science lead mouth-wards, and that in the actual conditions of the society in which we live the pure instinct of knowing, der reine Erkenntnisstrieb, is still no more than an ideal. And so it always will be. Primum vivere, deinde philosophari, or perhaps better, primum supervivere or superesse.
Toda posición de acuerdo y de armonía persistente entre la razón y la vida, entre la filosofía y la religión, se hace imposible. Y la trágica historia del pensamiento humano no es sino de una lucha entre la razón y la vida, aquella empeñada en racionalizar a esta haciéndola que se resigne a lo inevitable, a la mortalidad; y esta, la vida, empeñada en vitalizar a la razón obligándola a que sirva de apoyo a sus anhelos vitales. Y esta es la historia de la filosofía, inseparable de la historia de la religión. Every position of permanent agreement or harmony between reason and life, between philosophy and religion, becomes impossible. And the tragic history of human thought is simply the history of a struggle between reason and life—reason bent on rationalizing life and forcing it to submit to the inevitable, to mortality; life bent on vitalizing reason and forcing it to serve as a support for its own vital desires. And this is the history of philosophy, inseparable from the history of religion.
El sentimiento del mundo, de la realidad objetiva, es necestariamente subjetivo, humano, antropomórfico. Y siempre se levantará frente al racionalismo el vitalismo, siempre la voluntad se erguirá frente a la razón. De donde el ritmo de la historia de la filosofía y la sucesión de períodos en que se impone la vida produciendo formas espiritualistas, y otros en que la razón se impone produciendo formas materializadas, aunque a una y otra clase de formas de creer se las disfrace con otros nombres. Our sense of the world of objective reality is necessarily subjective, human, anthropomorphic. And vitalism will always rise up against rationalism; reason will always find itself confronted by will. Hence the rhythm of the history of philosophy and the alternation of periods in which life imposes itself, giving birth to spiritual forms, with those in which reason imposes itself, giving birth to materialist forms, although both of these classes of forms of belief may be disguised by other names.
Ni la razón ni la vida se dan por vencidas nunca. Mas sobre esto volveremos en el próximo capítulo. Neither reason nor life ever acknowledges itself vanquished. But we will return to this in the next chapter.
La consecuencia vital del racionalismo sería el suicidio. Lo dice muy bien Kierkegaard: «El suicidio es la consecuencia de la existencia del pensamiento puro... No elogiamos el suicidio, pero sí la pasión. El pensador, por el contrario, es un curioso animal, que es muy inteligente a ciertos ratos del día; pero que por lo demás, nada tiene en común con el hombre» (Afsluttende uvidenskabelig Ebterskrigt, cap. 3, § 1). The vital consequence of rationalism would be suicide. Kierkegaard puts it very well: "The consequence for existence of pure thought is suicide.... We do not praise suicide but passion. The thinker, on the contrary, is a curious animal—for a few spells during the day he is very intelligent, but, for the rest, he has nothing in common with man" (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift, chap iii., § 1).

Como el pensador no deja, a pestar de todo, de ser hombre, pone la razón al servicio de la vida, sépalo o no. La vida engaña a la razón; y esta a aquella. La filosofía escolástico-aristotélica al servicio de la vida, fraguó un sistema teológico-evolucionista de metafísica, al parecer racional, que sirviese de apoyo a nuestro anhelo vital. Esa filosofía, base del sobrenaturalismo ortodoxo cristiano, sea católico o sea protestante, no era, en el fondo, sino una astucia de la vida para obligar a la razón a que la apoyase. Pero tanto la apoyó esta que acabó por pulverizarla. As the thinker, in spite of all, does not cease to be a man, he employs reason in the interests of life, whether he knows it or not. Life cheats reason and reason cheats life. Scholastic-Aristotelian philosophy fabricated in the interest of life a teleologic-evolutionist system, rational in appearance, which might serve as a support for our vital longing. This philosophy, the basis of the orthodox Christian supernaturalism, whether Catholic or Protestant, was, in its essence, merely a trick on the part of life to force reason to lend it its support. But reason supported it with such pressure that it ended by pulverizing it.
He leído que el ex carmelita Jacinto Loyson decía poder presentarse a Dios tranquilo, pues estaba en paz con su conciencia y con su razón. ¿Con qué conciencia? ¿Con la religiosa? Entonces no lo comprendo. Y es que no cabe servir a dos señores, y menos cuando estos dos señores, aunque firmen treguas y armisticios y componendas, son enemigos por ser opuestos sus intereses. I have read that the ex-Carmelite, Hyacinthe Loyson, declared that he could present himself before God with tranquillity, for he was at peace with his conscience and with his reason. With what conscience? If with his religious conscience, then I do not understand. For it is a truth that no man can serve two masters, and least of all when, though they may sign truces and armistices and compromises, these two are enemies because of their conflicting interests.
No faltará a todo esto quien diga que la vida debe someterse a la razón, a lo que contestaremos que nadie debe lo que no puede, y la vida no puede someterse a la razón. «Debe, luego puede», replicará algún kantiano. Y le contrarreplicaremos: «No puede, luego no debe.» Y no lo puede porque el fin de la vida es vivir y no lo es comprender. To all this someone is sure to object that life ought to subject itself to reason, to which we will reply that nobody ought to do what he is unable to do, and life cannot subject itself to reason. "Ought, therefore can," some Kantian will retort. To which we shall demur: "Cannot, therefore ought not." And life cannot submit itself to reason, because the end of life is living and not understanding.
Ni ha faltado quien haya hablado del deber religioso de resignarse a la mortalidad. Es ya el colmo de la aberración y de la insinceridad. Y a esto de la sinceridad vendrá alguien oponiéndonos la veracidad. Sea, mas ambas cosas pueden muy bien conciliarse. La veracidad, el respeto a lo que creo ser lo racional, lo que lógicamente llamamos verdad, me mueve a afirmar también que no me resigno a esa otra afirmación y que protesto contra su validez. Lo que siento es una verdad, tan verdad por lo menos como lo que veo, toco, oigo y se me demuestra -yo creo que más verdad aún-, y la sinceridad me obliga a no ocultar mis sentimientos. Again, there are those who talk of the religious duty of resignation to mortality. This is indeed the very summit of aberration and insincerity. But someone is sure to oppose the idea of veracity to that of sincerity. Granted, and yet the two may very well be reconciled. Veracity, the homage I owe to what I believe to be rational, to what logically we call truth, moves me to affirm, in this case, that the immortality of the individual soul is a contradiction in terms, that it is something, not only irrational, but contra-rational; but sincerity leads me to affirm also my refusal to resign myself to this previous affirmation and my protest against its validity. What I feel is a truth, at any rate as much a truth as what I see, touch, hear, or what is demonstrated to me—nay, I believe it is more of a truth—and sincerity obliges me not to hide what I feel.
Y la vida que se defiende, busca el flaco de la razón y lo demuestra en el escepticismo, y se agarra de él y trata de salvarse asida a tal agarradero. Necesita de la debilidad de su adversaria. And life, quick to defend itself, searches for the weak point in reason and finds it in scepticism, which it straightway fastens upon, seeking to save itself by means of this stranglehold. It needs the weakness of its adversary.
Nada es seguro; todo está en el aire. Y exclama, henchido de pasión, Lamennais (Essai sur l'indifférence en matiére de religion, III partie,chap.67): «Qué, ¿iremos a hundirnos, perdida toda esperanza y a ojos ciegas, en las mudas honduras de un escepticismo universal? ¿Dudaremos si pensamos, si sentimos, si somos? No nos lo deja la naturaleza; oblíganos a creer hasta cuando nuestra razón no está convencida. La certeza absoluta y la duda absoluta nos están igualmente vedadas. Flotamos en un medio vago entre dos extremos, como entre el ser y la nada, porque el escepticismo completo sería la extinción de la inteligencia y la muerte total del hombre. Pero no le es dado anonadarse; hay en él algo que resiste invenciblemente la destrucción, yo no sé qué fe vital, indomable hasta para su voluntad misma. Quiéralo o no, es menester que crea, porque tiene que obrar, porque tiene que conservarse. Su razón, si no escuchase más que a ella, enseñándole a dudar de todo y de sí misma, la reduciría a un estado de inacción absoluta; perecería aun antes de haberse podido probar a sí mismo que existe.» Nothing is sure. Everything is elusive and in the air. In an outburst of passion Lamennais exclaims: "But what! Shall we, losing all hope, shut our eyes and plunge into the voiceless depths of a universal scepticism? Shall we doubt that we think, that we feel, that we are? Nature does not allow it; she forces us to believe even when our reason is not convinced. Absolute certainty and absolute doubt are both alike forbidden to us. We hover in a vague mean between these two extremes, as between being and nothingness; for complete scepticism would be the extinction of the intelligence and the total death of man. But it is not given to man to annihilate himself; there is in him something which invincibly resists destruction, I know not what vital faith, indomitable even by his will. Whether he likes it or not, he must believe, because he must act, because he must preserve himself. His reason, if he listened only to that, teaching him to doubt everything, itself included, would reduce him to a state of absolute inaction; he would perish before even he had been able to prove to himself that he existed" (Essai sur l'indifférence en matière de religion, iiie partie, chap. lxvii.).
No es, en rigor, que la razón nos lleve al escepticismo absoluto, ¡no! La razón no me lleva ni puede llevarme a dudar de que exista; adonde la razón me lleva es al escepicismo vital; mejor aún, a la negación vital; no ya a dudar, sino a negar que mi conciencia sobreviva a mi muerte. El escepticismo vital viene del choque entre la razón y el deseo. Y de este choque, de este abrazo entre la desesperación y el escepticismo, nace la santa, la dulce, la salvadora incertidumbre, nuestro supremo consuelo. Reason, however, does not actually lead us to absolute scepticism. No! Reason does not lead me and cannot lead me to doubt that I exist. Whither reason does lead me is to vital scepticism, or more properly, to vital negation—not merely to doubt, but to deny, that my consciousness survives my death. Scepticism is produced by the clash between reason and desire. And from this clash, from this embrace between despair and scepticism, is born that holy, that sweet, that saving incertitude, which is our supreme consolation.
La certeza absoluta completa, de que la muerte es un completo y definitivo e irrevocable anonadamiento de la conciencia personal, una certeza de ello como estamos ciertos de que los tres ángulos de un triángulo valen dos rectos, o la certeza absoluta, completa, de que nuestra conciencia personal se prolonga más allá de la muerte en estas o las otras condiciones haciendo sobre todo entrar en ello la extraña y adventicia añadidura del premio o del castigo eternos, ambas certezas nos harían igualmente imposible la vida. En un escondrijo, el más recóndito del espíritu, sin saberlo acaso el mismo que cree estar convencido de que con la muerte acaba para siempre su conciencia personal, su memoria, en aquel escondrijo le queda una sombra, una vaga sombra de sombra de inceridumbre, y mientras él se dice: «ea, ¡a vivir esta vida pasajera, que no hay otra!», el silencio de aquel escondrijo le dice: «¡quién sabe!...». Cree acaso no oírlo, pero lo oye. Y en un repliegue también del alma del creyente que guarde más fe en la vida futura, hay una voz tapada, voz de incertidumbre, que le cuchichea al oído espiritual: «¡quién sabe!...». Son estas voces acaso como el zumbar de un mosquito cuando el vendaval brama entre los árboles del bosque; no nos damos cuenta de ese zumbido y, sin embargo, junto con el fragor de la tormenta, nos llega al oírlo. ¿Cómo podríamos vivir, si no, sin esa incertidumbre? The absolute and complete certainty, on the one hand, that death is a complete, definite, irrevocable annihilation of personal consciousness, a certainty of the same order as the certainty that the three angles of a triangle are equal to two right angles, or, on the other hand, the absolute and complete certainty that our personal consciousness is prolonged beyond death in these present or in other conditions, and above all including in itself that strange and adventitious addition of eternal rewards and punishments—both of these certainties alike would make life impossible for us. In the most secret chamber of the spirit of him who believes himself convinced that death puts an end to his personal consciousness, his memory, for ever, and all unknown to him perhaps, there lurks a shadow, a vague shadow, a shadow of shadow, of uncertainty, and while he says within himself, "Well, let us live this life that passes away, for there is no other!" the silence of this secret chamber speaks to him and murmurs, "Who knows!..." He may not think he hears it, but he hears it nevertheless. And likewise in some secret place of the soul of the believer who most firmly holds the belief in a future life, there is a muffled voice, a voice of uncertainty, which whispers in the ear of his spirit, "Who knows!..." These voices are like the humming of a mosquito when the south-west wind roars through the trees in the wood; we cannot distinguish this faint humming, yet nevertheless, merged in the clamour of the storm, it reaches the ear. Otherwise, without this uncertainty, how could we live?
El «¿y si hay?» y el «¿y si no hay?» son las bases de nuestra vida íntima. Acaso haya racionalista que nunca haya vacilado en su convicción de la mortalidad del alma, y vitalista que no haya vacilado en su fe en la inmortalidad; pero eso sólo querrá decir, a lo sumo, que así como hay monstruos, hay también estúpidos afectivos o de sentimiento, por mucha inteligencia que tengan, y estúpidos intelectuales por mucha que su virtud sea. Mas en lo normal no puedo creer a los que me aseguren que nunca, ni en un parpadeo el más fugaz, ni en las horas de mayor soledad y tribulación se les ha aflorado a la conciencia ese rumor de la incertidumbre. No comprendo a los hombres que me dicen que nunca les atormentó la perspectiva del allende la muerte, ni el anonadamiento propio les inquieta; y por mi parte no quiero poner paz entre mi corazón y mi cabeza, entre mi fe y mi razón; quiero más bien que se peleen entre sí. "Is there?" "Is there not?" — these are the bases of our inner life. There may be a rationalist who has never wavered in his conviction of the mortality of the soul, and there may be a vitalist who has never wavered in his faith in immortality; but at the most this would only prove that just as there are natural monstrosities, so there are those who are stupid as regards heart and feeling, however great their intelligence, and those who are stupid intellectually, however great their virtue. But, in normal cases, I cannot believe those who assure me that never, not in a fleeting moment, not in the hours of direst loneliness and grief, has this murmur of uncertainty breathed upon their consciousness. I do not understand those men who tell me that the prospect of the yonder side of death has never tormented them, that the thought of their own annihilation never disquiets them. For my part I do not wish to make peace between my heart and my head, between my faith and my reason—I wish rather that there should be war between them!
En el capítulo IX del Evangelio, según Marcos, se nos cuenta cómo llevó uno a Jesús a ver a su hijo preso de un espíritu mudo, que dondequiera le cogiese le despedazaba, haciéndole echar espumarajos, crujir los dientes e irse secando, por lo cual quería presentárselo para que lo curara. Y el Maestro, impaciente de aquellos hombres que no querían sino milagros y señales, exclamó: «¡Oh, generación infiel! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tengo de sufrir? ¡Traédmele!» (v. 19), y se lo trajeron; le vio el Maestro revolcarse por tierra, preguntó a su padre cuánto tiempo hacía de aquello, contestóle este que desde que era su hijo niño, y Jesús le dijo: «Si puedes creer, al que cree todo es posible» (v. 23). Y entonces el padre del epiléptico o endemoniado contestó con estas preñadas y eternas palabras: «¡Creo, Señor, ayuda mi incredulidad!» Πιστευω,κυριε, βοηθει τη απιοτια μου (v. 24). In the ninth chapter of the Gospel according to Mark it is related how a man brought unto Jesus his son who was possessed by a dumb spirit, and wheresoever the spirit took him it tore him, causing him to foam and gnash his teeth and pine away, wherefore he sought to bring him to Jesus that he might cure him. And the Master, impatient of those who sought only for signs and wonders, exclaimed: "O faithless generation, how long shall I be with you? how long shall I suffer you? bring him unto me" (ver. 19), and they brought him unto him. And when the Master saw him wallowing on the ground, he asked his father how long it was ago since this had come unto him and the father replied that it was since he was & child. And Jesus said unto him: "If thou canst believe, all things are possible to him that believeth" (ver. 23). And then the father of the epileptic or demoniac uttered these pregnant and immortal words: "Lord, I believe; help thou mine unbelief!"—Πιστευω,κυριε, βοηθει τη απιοτια μου (ver. 24).
¡Creo, Señor: socorre a mi incredulidad! Esto podrá parecer una contradicción, pues si cree, si confía, ¿cómo es que pide al Señor que venga en socorro de su falta de confianza? Y, sin embargo, esa contradicción es lo que da todo su más hondo valor humano a ese grito de las entrañas del padre del endemoniado. Su fe es una fe a base de incertidumbre. Porque creer, es decir, porque quiere creer, porque necesita que su hijo se cure, pide al Señor que venga en ayuda de su incredulidad, de su duda de que tal curación puede hacerse. Tal es la fe humana; tal fue la heroica fe que Sancho Panza tuvo en su amo el caballero Don Quijote de la Mancha, según creo haberlo mostrado en mi Vida de Don Quijote y Sancho, una fe a base de incertidumbre, de duda. Y es que Sancho Panza era hombre, hombre entero y verdadero y no era estúpido, pues sólo siéndolo hubiese creído, sin sombra de duda, en las locuras de su amo. Que a su vez tampoco creía en ellas de ese modo, pues tampoco, aunque loco, era estúpido. Era, en el fondo, un desesperado, como en esa mi susomenada obra creo haber mostrado. Y por ser un heroico desesperado, el héroe de la desesperación íntima y resignada, por eso es el eterno dechado de todo hombre cuya alma es un campo de batalla entre la razón y el deseo inmortal. Nuestro señor Don Quijote es el ejemplar del vitalista cuya fe se basa en incertidumbre, y Sancho lo es del racionalismo que duda de su razón. "Lord, I believe; help thou mine unbelief!" A contradiction seemingly, for if he believes, if he trusts, how is it that he beseeches the Lord to help his lack of trust? Nevertheless, it is this contradiction that gives to the heart's cry of the father of the demoniac its most profound human value. His faith is a faith that is based upon incertitude. Because he believes—that is to say, because he wishes to believe, because he has need that his son should be cured—he beseeches the Lord to help his unbelief, his doubt that such a cure could be effected. Of such kind is human faith; of such kind was the heroic faith that Sancho Panza had in his master, the knight Don Quijote de la Mancha, as I think I have shown in my Vida de Don Quijote y Sancho; a faith based upon incertitude, upon doubt. Sancho Panza was indeed a man, a whole and a true man, and he was not stupid, for only if he had been stupid would he have believed, without a shadow of doubt, in the follies of his master. And his master himself did not believe in them without a shadow of doubt, for neither was Don Quixote, though mad, stupid. He was at heart a man of despair, as I think I have shown in my above-mentioned book. And because he was a man of an heroical despair, the hero of that inward and resigned despair, he stands as the eternal exemplar of every man whose soul is the battle-ground of reason and immortal desire. Our Lord Don Quixote is the prototype of the vitalist whose faith is based upon uncertainty, and Sancho is the prototype of the rationalist who doubts his own reason.
Atormentado Augusto Hermann Francke por torturadoras dudas, decidió invocar a Dios, a un Dios en que no creía ya, o en quien más bien creía no creer, para que tuviese piedad de él, del pobre pietista Francke, si es que existía . Y un estado análogo de ánimo es el que me inspiró aquel soneto titulado «La oración del ateo», que en mi Rosario de sonetos líricos figura y termina así: Tormented by torturing doubts, August Hermann Francke resolved to call upon God, a God in whom he did not believe, or rather in whom he believed that he did not believe, imploring Him to take pity upon him, upon the poor pietist Francke, if perchance He really existed. And from a similar state of mind came the inspiration of the sonnet entitled "The Atheist's Prayer," which is included in my Rosario de Sonetos Líricos, and closes with these lines:
Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si tú existieras
existiría yo también de veras.
Sí, si existiera el Dios garantizador de nuestra inmortalidad personal, entonces existiríamos nosotros de veras. ¡Y si no, no! Yes, if God the guarantor of our personal immortality existed, then should we ourselves really exist. And if He exists not, neither do we exist.
Aquel terrible secreto, aquella voluntad oculta de Dios que se traduce en la predestinación, aquella idea que dictó a Lutero su servum arbitrium y da su trágico sentido al calvinismo, aquella duda en la propia salvación, no es en el fondo sino la incertidumbre, que aliada a la desesperación forma base de la fe. La fe -dicen algunos- es no pensar en ello; entregarse confiadamente a los brazos de Dios, los secretos de cuya providencia son inescudriñables. Sí, pero también la infidelidad es no pensar en ello. Esa fe absurda, esa fe sin sombra de inceridumbre, esa fe de estúpidos carboneros, se une a la incredulidad absurda, a la incredulidad sin sombra de inceridumbre, a la incredulidad de los intelectuales atacados de estupidez afectiva, para no pensar en ello. That terrible secret, that hidden will of God which, translated into the language of theology, is known as predestination, that idea which dictated to Luther hisservum arbitrium, and which gives to Calvinism its tragic sense, that doubt of our own salvation, is in its essence nothing but uncertainty, and this uncertainty, allied with despair, forms the basis of faith. Faith, some say, consists in not thinking about it, in surrendering ourselves trustingly to the arms of God, the secrets of whose providence are inscrutable. Yes, but infidelity also consists in not thinking about it. This absurd faith, this faith that knows no shadow of uncertainty, this faith of the stupid coalheaver, joins hands with an absurd incredulity, the incredulity that knows no shadow of uncertainty, the incredulity of the intellectuals who are afflicted with affective stupidity in order that they may not think about it.
¿Y qué sino la incertidumbre, la duda, la voz de la razón era el abismo, el gouffre terrible ante que temblaba Pascal? Y ello fue lo que le llevó a formular su terrible sentencia: il faut s'abétir, ¡hay que entontecerse! And what but uncertainty, doubt, the voice of reason, was that abyss, that terrible gouffre, before which Pascal trembled? And it was that which led him to pronounce his terrible sentence, il faut s'abêtir—need is that we become fools!
Todo el jansenismo, adaptación católica del calvinismo, lleva este mismo sello. Aquel Port Royal que se debía a un vasco, el abate de Saint-Cyram, vasco como Iñigo de Loyola,y como el que estas líneas traza, lleva siempre en su fondo un sedimento de desesperación religiosa, de suicidio de la razón. También íñigo la mató en la obediencia. All Jansenism, the Catholic adaptation of Calvinism, bears the same impress. Port-Royal, which owed its existence to a Basque, the Abbé de Saint-Cyran, a man of the same race as Iñigo de Loyola and as he who writes these lines, always preserved deep down a sediment of religious despair, of the suicide of reason. Loyola also slew his reason in obedience.
Por desesperación se afirma, por desesperación se niega, y por ella se abstiene uno de afirmar y de negar. Observad a los más de nuestros ateos, y veréis lo que son por rabia, por rabia de no poder creer que haya Dios. Son enemigos personales de Dios. Han sustantivado y personalizado la Nada, y su no Dios es un Antidiós. Our affirmation is despair, our negation is despair, and from despair we abstain from affirming and denying. Note the greater part of our atheists and you will see that they are atheists from a kind of rage, rage at not being able to believe that there is a God. They are the personal enemies of God. They have invested Nothingness with substance and personality, and their No-God is an Anti-God.
Y nada hemos de decir de aquella frase abyecta e innoble de «si no hubiera Dios habría que inventarlo». Esta es la expresión del inmundo escepticismo de los conservadores, de los que estiman que la religión es un resorte de gobierno, y cuyo interés es que haya en la otra vida infierno para los que aquí se oponen a sus intereses mundanos. Esa repugnante frase de saduceo es digna del incrédulo adulador de poderosos a quien se atribuye. And concerning that abject and ignoble saying, "If there were not a God it would be necessary to invent Him," we shall say nothing. It is the expression of the unclean scepticism of those conservatives who look upon religion merely as a means of government and whose interest it is that in the other life there shall be a hell for those who oppose their worldly interests in this life. This repugnant and Sadducean phrase is worthy of the time-serving sceptic to whom it is attributed.

No, no es ese el hondo sentido vital. No se trata de una policía trascendente, no de asegurar el orden -¡vaya un orden!- en la tierra con amenazas de castigos y halagos de premios eternos después de la muerte. Todo esto es muy bajo, es decir, no más que política, o si se quiere ética. Se trata de vivir.

No, with all this the deep vital sense has nothing to do. It has nothing to do with a transcendental police regimen, or with securing order—and what an order!—upon earth by means of promises and threats of eternal rewards and punishments after death. All this belongs to a lower plane—that is to say, it is merely politics, or if you like, ethics. The vital sense has to do with living.
Y la más fuerte base de la incertidumbre, lo que más hace vacilar nuestro deseo vital, lo que más eficacia da a la obra disolvente de la razón, es el ponernos a considerar lo que podría ser una vida del alma después de la muerte. Porque aun venciendo, por un poderoso esfuerzo de fe, a la razón que nos dice y enseña que el alma no es sino una función del cuerpo organizado, queda luego el imaginar nos que pueda ser una vida inmortal y eterna del alma. En esta imaginación las contradicciones y los absurdos se multiplican y se llega, acaso, a la conclusión de Kierkegaard, y es que si es terrible la mortalidad del alma, no menos terrible es su inmortalidad. But it is in our endeavour to represent to ourselves what the life of the soul after death really means that uncertainty finds its surest foundation. This it is that most shakes our vital desire and most intensifies the dissolvent efficacy of reason. For even if by a mighty effort of faith we overcome that reason which tells and teaches us that the soul is only a function of the physical organism, it yet remains for our imagination to conceive an image of the immortal and eternal life of the soul. This conception involves us in contradictions and absurdities, and it may be that we shall arrive with Kierkegaard at the conclusion that if the mortality of the soul is terrible, not less terrible is its immortality.
Pero vencida la primera dificultad, la única verdadera, vencido el obstáculo de la razón, ganada la fe, por dolorosa y envuelta en incertidumbre que esta sea, de que ha de persistir nuestra conciencia personal después de la muerte, ¿qué dificultad, qué obstáculo hay en que nos imaginemos esa persistencia a medida de nuestros deseos? Sí, podemos imaginárnosla como un eterno rejuvenecimiento, como un eterno acrecentarnos e ir hacia Dios, hacia la Conciencia Universal, sin alcanzarle nunca, podemos imaginárnosla... ¿Quién pone trabas a la imaginación, una vez ha roto la cadena de lo racional? But when we have overcome the first, the only real difficulty, when we have overcome the impediment of reason, when we have achieved the faith, however painful and involved in uncertainty it may be, that our personal consciousness shall continue after death, what difficulty, what impediment, lies in the way of our imagining to ourselves this persistence of self in harmony with our desire? Yes, we can imagine it as an eternal rejuvenescence, as an eternal growth of ourselves, and as a journeying towards God, towards the Universal Consciousness, without ever an arrival, we can imagine it as ... But who shall put fetters upon the imagination, once it has broken the chain of the rational?
Ya sé que me pongo pesado, molesto, tal vez tedioso; pero todo es menester. Y he de repetir una vez más que no se trata ni de policía trascendente, ni de hacer de Dios una gran juez o guardia civil; es decir, no se trata de cielo y de infierno para apuntalar nuestra pobre moral mundana, ni se trata de nada egoísta y personal. No soy yo, es el linaje humano todo el que entra en juego; es la finalidad última de nuestra cultura toda. Yo soy uno, pero todos son yos. I know that all this is dull reading, tiresome, perhaps tedious, but it is all necessary. And I must repeat once again that we have nothing to do with a transcendental police system or with the conversion of God into a great Judge or Policeman—that is to say, we are not concerned with heaven or hell considered as buttresses to shore up our poor earthly morality, nor are we concerned with anything egoistic or personal. It is not I myself alone, it is the whole human race that is involved, it is the ultimate finality of all our civilization. I am but one, but all men are I's.
¿Recordáis el fin de aquel Cántico del gallo salvaje, que en prosa escribiera el desesperado Leopardi, el vícima de la razón, que no logró llegar a creer? «Tiempo llegará -dice- en que este Universo y la Naturaleza misma se habrán extinguido. Y al modo de grandísimos reinos e imperios humanos y sus maravillosas acciones que fueron en otra edad famosísimas, no queda hoy ni señal ni fama alguna, así igualmente del mundo entero y de las infinitas vicisitudes y calamidades de las cosas creadas no quedará ni un solo vestigio, sino un silencio desnudo y una quietud profundísima llenarán el espacio inmenso. Así este arcano admirable y espantoso de la existencia universal, antes de haberse declarado o dado a entender, se extinguirá y perderáse.» A lo cual llaman ahora, como un término científico y muy racionalista, la entropía. Muy bonito, ¿no? Spencer inventó aquello del homogéneo primitivo, del cual no se sabe cómo pudo brotar heterogeneidad alguna. Pues bien; esto de la entropía es una especie de homogéneo último, de estado de perfecto equilibrio. Para una alma ansiosa de vida, lo más parecido a la nada que puede darse. Do you remember the end of that Song of the Wild Cock which Leopardi wrote in prose?—the despairing Leopardi, the victim of reason, who never succeeded in achieving belief. "A time will come," he says, "when this Universe and Nature itself will be extinguished. And just as of the grandest kingdoms and empires of mankind and the marvellous things achieved therein, very famous in their own time, no vestige or memory remains to-day, so, in like manner, of the entire world and of the vicissitudes and calamities of all created things there will remain not a single trace, but a naked silence and a most profound stillness will fill the immensity of space. And so before ever it has been uttered or understood, this admirable and fearful secret of universal existence will be obliterated and lost." And this they now describe by a scientific and very rationalistic term—namely, entropia. Very pretty, is it not? Spencer invented the notion of a primordial homogeneity, from which it is impossible to conceive how any heterogeneity could originate. Well now, this entropia is a kind of ultimate homogeneity, a state of perfect equilibrium. For a soul avid of life, it is the most like nothingness that the mind can conceive.
He traído aquí al lector que ha tenido la paciencia de leerme al través de una serie de dolorosas reflexiones, y procurando siempre dar a la razón su parte y dar también su parte al sentimiento. No he querido callar lo que callan otros; he querido poner al desnudo, no ya mi alma, sino el alma humana, sea ella lo que fuere y esté o no destinada a desaparecer. Y hemos llegado al fondo del abismo, al irreconciliable conflicto entre la razón y el sentimiento vital. Y llegado aquí os he dicho que hay que aceptar el conflicto como tal y vivir de él. Ahora me queda el exponeros cómo, a mi sentir y hasta a mi pensar, esa desesperación puede ser base de una vida vigorosa, de una acción eficaz, de una ética, de una estética, de una religión y hasta de una lógica. Pero en lo que va a seguir habrá tanto de fantasía como de raciocinio; es decir, mucho más. To this point, through a series of dolorous reflections, I have brought the reader who has had the patience to follow me, endeavouring always to do equal justice to the claims of reason and of feeling. I have not wished to keep silence on matters about which others are silent; I have sought to strip naked, not only my own soul, but the human soul, be its nature what it may, its destiny to disappear or not to disappear. And we have arrived at the bottom of the abyss, at the irreconcilable conflict between reason and vital feeling. And having arrived here, I have told you that it is necessary to accept the conflict as such and to live by it. Now it remains for me to explain to you how, according to my way of feeling, and even according to my way of thinking, this despair may be the basis of a vigorous life, of an efficacious activity, of an ethic, of an esthetic, of a religion and even of a logic. But in what follows there will be as much ofimagination as of ratiocination, or rather, much more.
No quiero engañar a nadie ni dar por filosofía lo que acaso no sea sino poesía o fantasmagoría, mitología en todo caso. El divino Platón, después que en su diálogo Fedón discutió la inmortalidad del alma una inmortalidad ideal, es decir, mentirosa- lanzóse a exponer los mios sobre la otra vida, diciendo que se debe también mitologizar. Vamos, pues, a mitologizar. I do not wish to deceive anyone, or to offer as philosophy what it may be is only poetry or phantasmagoria, in any case a kind of mythology. The divine Plato, after having discussed the immortality of the soul in his dialogue Phædo (an ideal—that is to say, a lying—immortality), embarked upon an interpretation of the myths which treat of the other life, remarking that it was also necessary to mythologize. Let us, then, mythologize.
El que busque razones, lo que estrictamente llamamos tales, argumentos científicos, consideraciones técnicamente lógicas, puede renunciar a seguirme. En lo que de estas reflexiones sobre el sentimiento trágico resta, voy a pescar la atención del lector a anzuelo desnudo, sin cebo; el que quiera picar que pique, mas yo a nadie engaño. Sólo al final pienso recogerlo todo y sostener que esta desesperación religiosa que os decía, y que no es sino el sentimiento mismo trágico de la vida, es, más o menos velada, el fondo mismo de la conciencia de los individuos y de los pueblos cultos de hoy en día, es decir, de aquellos individuos y de aquellos pueblos que no padecen ni de estupidez intelectual ni de estupidez sentimental. He who looks for reasons, strictly so called, scientific arguments, technically logical reflections, may refuse to follow me further. Throughout the remainder of these reflections upon the tragic sense, I am going to fish for the attention of the reader with the naked, unbaited hook; whoever wishes to bite, let him bite, but I deceive no one. Only in the conclusion I hope to gather everything together and to show that this religious despair which I have been talking about, and which is nothing other than the tragic sense of life itself, is, though more or less hidden, the very foundation of the consciousness of civilized individuals and peoples to-day—that is to say, of those individuals and those peoples who do not suffer from stupidity of intellect or stupidity of feeling.
Y es ese sentimiento la fuente de las hazañas heroicas. Si en lo que va a seguir os encontráis con apotegmas arbitrarios, con transiciones bruscas, con soluciones de continuidad, con verdaderos saltos mortales del pensamiento, no os llaméis a engaño. Vamos a entrar si es que queréis acompañarme en un campo de contradicciones entre el sentimiento y el raciocinio, y teniendo que servirnos del uno y del otro. And this tragic sense is the spring of heroic achievements. If in that which follows you shall meet with arbitrary apothegms, brusque transitions, inconsecutive statements, veritable somersaults of thought, do not cry out that you have been deceived. We are about to enter—if it be that you wish to accompany me—upon a field of contradictions between feeling and reasoning, and we shall have to avail ourselves of the one as well as of the other.
Lo que va a seguir no me ha salido de la razón, sino de la vida, aunque para transmitíroslo tengo en cierto modo que racionalizarlo. Lo más de ello no puede reducirse a teoría o sistema lógico, pero como Walt Whitman, el enorme poeta yanqui, os encargo que no se funde escuela o teoría sobre mí. That which follows is not the outcome of reason but of life, although in order that I may transmit it to you I shall have to rationalize it after a fashion. The greater part of it can be reduced to no logical theory or system; but like that tremendous Yankee poet, Walt Whitman
I charge that there be no theory or school founded out of me.
(MYSELF AND MINE.)
Ni son las fantasías que han de seguir mías, ¡no! Son también de otros hombres, no precisamente de otros pensadores, que me han precedido en este valle de lágrimas y han sacado fuera su vida y la han expresado. Su vida, digo, y no su pensamiento sino en cuanto era pensamiento de vida; pensamiento a base irracional. Neither am I the only begetter of the fancies I am about to set forth. By no means. They have also been conceived by other men, if not precisely by other thinkers, who have preceded me in this vale of tears, and who have exhibited their life and given expression to it. Their life, I repeat, not their thought, save in so far as it was thought inspired by life, thought with a basis of irrationality.
¿Quiere esto decir que cuanto vamos a ver, los esfuerzos de lo irracional por exprestarse, carece de toda racionalidad, - de todo valor objetivo? No; lo absoluto, lo irrevocablemente irracional e inexpresable, es intransmisible. Pero lo contrarracional, no. Acaso no hay modo de racionalizar lo irracional; pero lo hay de racionalizar lo contrarracional y es tratando de exponerlo. Como sólo es inteligible, de veras inteligible, lo racional; como lo absurdo está condenado, careciendo como carece de sentido, a ser intransmisible, veréis que cuando algo que parece irracional o absurdo logra uno exprestarlo y que se lo entiendan, se resuelve en algo racional siempre, aunque sea en la negación de lo que se afirma. Does this mean that in all that follows, in the efforts of the irrational to express itself, there is a total lack of rationality, of all objective value? No; the absolutely, the irrevocably irrational, is inexpressible, is intransmissible. But not the contra-rational. Perhaps there is no way of rationalizing the irrational; but there is a way of rationalizing the contra-rational, and that is by trying to explain it. Since only the rational is intelligible, really intelligible, and since the absurd, being devoid of sense, is condemned to be incommunicable, you will find that whenever we succeed in giving expression and intelligibility to anything apparently irrational or absurd we invariably resolve it into something rational, even though it be into the negation of that which we affirm.
Los más locos ensueños de la fantasía tienen algún fondo de razón, y quién sabe si todo cuanto puede imaginarse un hombre no ha sucedido, sucede o sucederá alguna vez en uno o en otro mundo. Las combinaciones posibles son acaso infinitas. Sólo falta saber si todo lo imaginable es posible. The maddest dreams of the fancy have some ground of reason, and who knows if everything that the imagination of man can conceive either has not already happened, or is not now happening or will not happen some time, in some world or another? The possible combinations are perhaps infinite. It only remains to know whether all that is imaginable is possible.
Se podrá también decir, y con justicia, que mucho de lo que voy a exponer es repetición de ideas, cien veces expuestas antes y otras cien refutadas; pero cuando una idea vuelve a repetirse, es que, en rigor, no fue de veras refutada. No pretendo la novedad de las más de estas fantasías, como no pretendo tampoco, ¡claro está!, el que no hayan resonado antes que la mía voces dando al viento las mismas quejas. Pero el que pueda volver la misma eterna queja, saliendo de otra boca, sólo quiere decir que el dolor persiste. It may also be said, and with justice, that much of what I am about to set forth is merely a repetition of ideas which have been expressed a hundred times before and a hundred times refuted; but the repetition of an idea really implies that its refutation has not been final. And as I do not pretend that the majority of these fancies are new, so neither do I pretend, obviously, that other voices before mine have not spoken to the winds the same laments. But when yet another voice echoes the same eternal lament it can only be inferred that the same grief still dwells in the heart.
Y conviene repetir una vez más las mismas eternas lamentaciones, las que eran ya viejas en tiempo de Job y del Eclesiastés, y aunque sea repetirlas con las mismas palabras, para que vean los progresistas que eso es algo que nunca muere. El que, haciéndose propio el vanidad de vanidades de Eclesiastés, o las quejas de Job, las repite aun al pie de la letra, cumple una obra de advertencia. Hay que estar repitiendo de continuo el memento mori. And it comes not amiss to repeat yet once again the same eternal lamentations that were already old in the days of Job and Ecclesiastes, and even to repeat them in the same words, to the end that the devotees of progress may see that there is something that never dies. Whosoever repeats the "Vanity of vanities" of Ecclesiastes or the lamentations of Job, even though without changing a letter, having first experienced them in his soul, performs a work of admonition. Need is to repeat without ceasing the memento mori.
¿Para qué? -diréis-. Aunque sólo sea para que se irriten algunos y vean que eso no ha muerto, que eso, mientras haya hombres, no puede morir; para que se convenzan de que subsisten hoy, en el siglo XX, todos los siglos pasados y todos ellos vivos. Cuando hasta un supuesto error vuelve, es, creédmelo, que no ha dejado de ser verdad en parte, como cuando uno reaparece es que no murió del todo. "But to what end?" you will ask. Even though it be only to the end that some people should be irritated and should see that these things are not dead and, so long as men exist, cannot die; to the end that they should be convinced that to-day, in the twentieth century, all the bygone centuries and all of them alive, are still subsisting. When a supposed error reappears, it must be, believe me, that it has not ceased to be true in part, just as when one who was dead reappears, it must be that he was not wholly dead.

Sí, ya sé que otros han sentido antes que yo lo que yo siento y expreso; que otros muchos lo sienten hoy, aunque se lo callan. ¿Por qué no lo callo también? Pues porque lo callan los más de los que lo sienten; pero aun callándolo, obedecen en silencio a esa voz de las entrañas. Y no lo callo porque es para muchos lo que no debe decirse, lo infando -infandum-, ycreo que es menester decir una y otra vez lo que no debe decirse. ¿Que a nada conduce? Aunque sólo condujese a irritar a los progresistas, a los que creen que la verdad es consuelo, conduciría a no poco. A irritarles y a que digan: ¡lástima de hombre!, ¡si emplease mejor su inteligencia!... A lo que alguien acaso añada que no sé lo que digo, y yo le responderé que acaso tenga razón -¡y tener razón es tan poco!-, pero siento lo que digo y sé lo que siento, y me basta. Y es mejor que le falte a uno razón que no que le sobre.

Yes, I know well that others before me have felt what I feel and express; that many others feel it to-day, although they keep silence about it. Why do I not keep silence about it too? Well, for the very reason that most of those who feel it are silent about it; and yet, though they are silent, they obey in silence that inner voice. And I do not keep silence about it because it is for many the thing which must not be spoken, the abomination of abominations—infandum—and I believe that it is necessary now and again to speak the thing which must not be spoken. But if it leads to nothing? Even if it should lead only to irritating the devotees of progress, those who believe that truth is consolation, it would lead to not a little. To irritating them and making them say: Poor fellow! if he would only use his intelligence to better purpose!... Someone perhaps will add that I do not know what I say, to which I shall reply that perhaps he may be right—and being right is such a little thing!—but that I feel what I say and I know what I feel and that suffices me. And that it is better to be lacking in reason than to have too much of it.
Y el que me siga leyendo verá también cómo de este abismo de desesperación puede surgir esperanza, y cómo puede ser fuente de acción y de labor humana, hondamente humana, y de solidaridad y hasta de progreso, esta posición crítica. El lector que siga leyéndome verá su jusificación pragmática. Y verá cómo para obrar, y obrar eficaz y moralmente, no hace falta ninguna de las dos opuestas certezas, ni la de la fe ni la de la razón, ni menos aún -esto en ningún caso- esquivar el problema de la inmortalidad del alma o deformarlo idealísticamente, es decir, hipócritamente. El lector verá cómo esa incertidumbre, y el dolor de ella y la lucha infructuosa por salir de la misma, puede ser y es base de acción y cimiento de moral. And the reader who perseveres in reading me will also see how out of this abyss of despair hope may arise, and how this critical position may be the well-spring of human, profoundly human, action and effort, and of solidarity and even of progress. He will see its pragmatic justification. And he will see how, in order to work, and to work efficaciously and morally, there is no need of either of these two conflicting certainties, either that of faith or that of reason, and how still less is there any need—this never under any circumstances—to shirk the problem of the immortality of the soul, or to distort it idealistically—that is to say, hypocritically. The reader will see how this uncertainty, with the suffering that accompanies it, and the fruitless struggle to escape from it, may be and is a basis for action and morals.
Y con esto de ser base de acción y cimiento de moral el sentimiento de la incertidumbre y la lucha íntima entre la razón y la fe y el apasionado anhelo de vida eterna, quedaría, según un pragmatista, justificado tal sentimiento. Mas debe constatar que no le busco esta consecuencia práctica para justificarlo, sino porque la encuentro por experiencia íntima. Ni quiero ni debo buscar justificación a ese estado de lucha interior y de incertidumbre y de anhelo; es un hecho, y basta. Y si alguien encontrándose en él, en el fondo del abismo, no encuentra allí mismo móviles e incentivos de acción y de vida, y por ende se suicida corporal o espiritualmente -o bien matándose o bien renunciando a toda labor de solidaridad humana-, no seré yo quien se lo censure. Y aparte de que las malas consecuencias de una doctrina, es decir, lo que llamamos malas, sólo prueban, repito, que la doctrina es para nuestros deseos mala, pero no que sea falsa, las consecuencias dependen, más aún que la doctrina, de quien las saca. Un mismo principio sirve a uno para obrar y a otro para absenerse de obrar; a este para obrar en tal sentido y a aquel para obrar en sentido contrario. Y es que nuestras doctrinas no suelen ser sino la justificación a posteriori de nuestra conducta, o el modo como tratamos de explicárnosla para nosotros mismos. And in the fact that it serves as a basis for action and morals, this feeling of uncertainty and the inward struggle between reason on the one hand and faith and the passionate longing for eternal life on the other, should find their justification in the eyes of the pragmatist. But it must be clearly stated that I do not adduce this practical consequence in order to justify the feeling, but merely because I encounter it in my inward experience. I neither desire to seek, nor ought I to seek, any justification for this state of inward struggle and uncertainty and longing; it is a fact and that suffices. And if anyone finding himself in this state, in the depth of the abyss, fails to find there motives for and incentives to life and action, and concludes by committing bodily or spiritual suicide, whether he kills himself or he abandons all co-operation with his fellows in human endeavour, it will not be I who will pass censure upon him. And apart from the fact that the evil consequences of a doctrine, or rather those which we call evil, only prove, I repeat, that the doctrine is disastrous for our desires, but not that it is false in itself, the consequences themselves depend not so much upon the doctrine as upon him who deduces them. The same principle may furnish one man with grounds for action and another man with grounds for abstaining from action, it may lead one man to direct his effort towards a certain end and another man towards a directly opposite end. For the truth is that our doctrines are usually only the justification a posteriori of our conduct, or else they are our way of trying to explain that conduct to ourselves.
El hombre, en efecto, no se aviene a ignorar los móviles de su conducta propia, y así como uno a quien habiéndosele hipnotizado y sugerido tal o cual acto, inventa luego razones que lo justifiquen y hagan lógico a sus propios ojos y a los de los demás, ignorando, en realidad, la verdadera causa de su acto, así todo otro hombre, que es un hipnotizado también, pues que la vida es sueño, busca razones de su conducta. Y si las piezas del ajedrez tuviesen conciencia es fácil que se atribuyeran albedrío en sus movimientos, es decir, la racionalidad finalista de ellos. Y así resulta, que toda teoría filosófica sirve para explicar y justificar una ética, una doctrina de conducta que surge en realidad del íntimo sentimiento moral del autor de ella. Pero de la verdadera razón o causa de este sentimiento, acaso no tiene clara conciencia el mismo que lo abriga. Man, in effect, is unwilling to remain in ignorance of the motives of his own conduct. And just as a man who has been led to perform a certain action by hypnotic suggestion will afterwards invent reasons which would justify it and make it appear logical to himself and others, being unaware all the time of the real cause of his action, so every man—for since "life is a dream" every man is in a condition of hypnotism—seeks to find reasons for his conduct. And if the pieces on a chessboard were endowed with consciousness, they would probably have little difficulty in ascribing their moves to freewill—that is to say, they would claim for them a finalist rationality. And thus it comes about that every philosophic theory serves to explain and justify an ethic, a doctrine of conduct, which has its real origin in the inward moral feeling of the author of the theory. But he who harbours this feeling may possibly himself have no clear consciousness of its true reason or cause.
Consiguientemente a esto creo poder suponer que si mi razón, que es en cierto modo parte de la razón de mis hermanos en humanidad, en tiempo y en espacio, me enseña ese absoluto escepticismo por lo que al anhelo de vida inacabable se refiere, mi sentimiento de la vida, que es la esencia de la vida misma, mi vitalidad, mi apetito desenfrenado de vivir y mi repugnancia a morirme, esta mi irresignación a la muerte, es lo que me sugiere las doctrinas con que trato de contrarrestar la obra de la razón. ¿Esas doctrinas tienen un valor objetivo? -me preguntará alguien-; y yo responderé que no entiendo qué es eso del valor objetivo de una doctrina. Yo no diré que sean las doctrinas más o menos poéticas o infilosóficas que voy a exponer las que me hacen vivir; pero me atrevo a decir que es mi anhelo de vivir y de vivir por siempre el que me inspira esas doctrinas. Y si con ellas logro corroborar y sostener en otro ese mismo anhelo, acaso desfalleciente, habré hecho obra humana, y sobre todo, habré vivido. En una palabra, que con razón, sin razón o contra ella, no me da la gana de morirme. Y cuando al fin me muera, si es del todo, no me habré muerto yo, esto es, no me habré dejado morir, sino que me habrá matado el destino humano. Como no llegue a perder la cabeza, o mejor aún que la cabeza, el corazón, yo no dimito de la vida; se me destituirá de ella. Consequently, if my reason, which is in a certain sense a part of the reason of all my brothers in humanity in time and space, teaches me this absolute scepticism in respect of what concerns my longing for never- ending life, I think that I can assume that my feeling of life, which is the essence of life itself, my vitality, my boundless appetite for living and my abhorrence of dying, my refusal to submit to death—that it is this which suggests to me the doctrines with which I try to counter-check the working of the reason. Have these doctrines an objective value? someone will ask me, and I shall answer that I do not understand what this objective value of a doctrine is. I will not say that the more or less poetical and unphilosophical doctrines that I am about to set forth are those which make me live; but I will venture to say that it is my longing to live and to live for ever that inspires these doctrines within me. And if by means of them I succeed in strengthening and sustaining this same longing in another, perhaps when it was all but dead, then I shall have performed a man's work and, above all, I shall have lived. In a word, be it with reason or without reason or against reason, I am resolved not to die. And if, when at last I die out, I die out altogether, then I shall not have died out of myself—that is, I shall not have yielded myself to death, but my human destiny will have killed me. Unless I come to lose my head, or rather my heart, I will not abdicate from life—life will be wrested from me.
Y nada tampoco se adelanta con sacar a relucir las ambiguas palabras de pesimismo y optimismo, que con frecuencia nos dicen lo contrario que quien las emplea quiso decirnos. Poner a una doctrina el mote de pesimista, no es condenar su validez, ni los llamados optimistas son más eficaces en la acción. Creo, por el contrario, que muchos de los más grandes héroes, acaso los mayores, han sido desesperados, y que por desesperación acabaron sus hazañas. Y que aparte esto y aceptando, ambiguas y todo como son, esas denominaciones de optimismo y pesimismo, cabe un cierto pesimismo trascendente engendrador de un optimismo temporal y terrenal; es cosa que me propongo destarrollar en lo sucesivo de este tratado. To have recourse to those, ambiguous words, "optimism" and "pessimism," does not assist us in any way, for frequently they express the very contrary of what those who use them mean to express. To ticket a doctrine with the label of pessimism is not to impugn its validity, and the so-called optimists are not the most efficient in action. I believe, on the contrary, that many of the greatest heroes, perhaps the greatest of all, have been men of despair and that by despair they have accomplished their mighty works. Apart from this, however, and accepting in all their ambiguity these denominations of optimism and pessimism, that there exists a certain transcendental pessimism which may be the begetter of a temporal and terrestrial optimism, is a matter that I propose to develop in the following part of this treatise.
Muy otra es, bien sé, la posición de nuestros progresisas, los de la corriente central del pensamiento europeo contemporáneo; pero no puedo hacerme a la idea de que estos sujetos no cierran voluntariamente los ojos al gran problema y viven, en el fondo de una mentira, tratando de ahogar el sentimiento trágico de la vida. Very different, well I know, is the attitude of our progressives, the partisans of "the central current of contemporary European thought"; but I cannot bring myself to believe that these individuals do not voluntarily close their eyes to the grand problem of existence and that, in endeavouring to stifle this feeling of the tragedy of life, they themselves are not living a lie.
Y hechas estas consideraciones, que son a modo de resumen práctico de la crítica destarrollada en los seis primeros capítulos de este tratado, una manera de dejar asentada la posición práctica a que la tal crítica puede llevar al que no quiere renunciar a la vida y no quiere tampoco renunciar a la razón, y tiene que vivir y obrar entre esas dos muelas contrarias que nos trituran el alma, ya sabe el lector que en adelante me siga, que voy a llevarle a un campo de fantasías no desprovistas de razón, pues sin ella nada subsiste, pero fundadas en sentimiento. Y en cuanto a su verdad, la verdad verdadera, lo que es independientemente de nosotros, fuera de nuestra lógica y nuestra cardiaca, de eso, ¿quién sabe? The foregoing reflections are a kind of practical summary of the criticism developed in the first six chapters of this treatise, a kind of definition of the practical position to which such a criticism is capable of leading whosoever will not renounce life and will not renounce reason and who is compelled to live and act between these upper and nether millstones which grind upon the soul. The reader who follows me further is now aware that I am about to carry him into the region of the imagination, of imagination not destitute of reason, for without reason nothing subsists, but of imagination founded on feeling. And as regards its truth, the real truth, that which is independent of ourselves, beyond the reach of our logic and of our heart—of this truth who knows aught?






-- VII -- AMOR, DOLOR, COMPASIÓN Y PERSONALIDAD  

VII. LOVE, SUFFERING, PITY, AND PERSONALITY

CAIN.     .....
Let me, or happy or unhappy, learn.
To anticipate my inmortality.
LUCIFER. Thou didst before I came upon thee.
CAIN.     . How?
LUCIFER. By suffering.
(LORD BYRON: Cain, act. II, scene

Es el amor, lectores y hermanos míos, lo más trágico que en el mundo y en la vida hay; es el amor hijo del engaño y padre del desengaño; es el amor el consuelo en el desconsuelo, es la única medicina contra la muerte, siendo como es de ella hermana. The most tragic thing in the world and in life, readers and brothers of mine, is love. Love is the child of illusion and the parent of disillusion; love is consolation in desolation; it is the sole medicine against death, for it is death's brother.
Fratelli, a un tempo stesso, Amore e Morte
Ingeneró la sorte.
como cantó Leopardi. as Leopardi sang.
El amor busca con furia a través del amado algo que está allende este, y como no lo halla, se desespera. Siempre que hablamos de amor tenemos presente a la memoria el amor sexual, el amor entre hombre y mujer para perpetuar el linaje humano sobre la tierra. Y esto es lo que hace que no se consiga reducir el amor, ni a lo puramente intelectivo, ni a lo puramente volitivo, dejando lo sentimental o, si se quiere, sensitivo de él. Porque el amor no es en el fondo ni idea ni volición: es más bien deseo, sentimiento; es algo carnal hasta en el espíritu. Gracias al amor sentimos todo lo que de carne tiene el espíritu. Love seeks with fury, through the medium of the beloved, something beyond, and since it finds it not, it despairs. Whenever we speak of love there is always present in our memory the idea of sexual love, the love between man and woman, whose end is the perpetuation of the human race upon the earth. Hence it is that we never succeed in reducing love either to a purely intellectual or to a purely volitional element, putting aside that part in it which belongs to the feeling, or, if you like, to the senses. For, in its essence, love is neither idea nor volition; rather it is desire, feeling; it is something carnal in spirit itself. Thanks to love, we feel all that spirit has of flesh in it.
El amor sexual es el tipo generador de todo otro amor. En el amor y por él buscamos perpetuarnos, y sólo nos perpetuamos sobre la tierra a condición de morir, de entregar a otro nuestra vida. Los más humildes animalitos, los vivientes ínfimos se multiplican dividiéndose, pariéndose, dejando de ser el uno que antes eran. Sexual love is the generative type of every other love. In love and by love we seek to perpetuate ourselves, and we perpetuate ourselves on the earth only on condition that we die, that we yield up our life to others. The humblest forms of animal life, the lowest of living beings, multiply by dividing themselves, by splitting into two, by ceasing to be the unit which they previously formed.
Pero agotada al fin la vitalidad de ser que así se multiplica dividiéndose de la especie, tiene de vez en cuando que renovar el manantial de la vida mediante uniones de dos individuos decadentes, mediante lo que se llama conjugación en los protozoarios. Únense para volver con más brío a dividirse. Y todo acto de engendramiento es un dejar de ser, total o parcialmente, lo que se era, un partirse, una muerte parcial. Vivir es darse, perpetuarse, y perpetuarse y darse es morir. Acaso el supremo deleite del engendrar no es sino un anticipado gustar la muerte, el desgarramiento de la propia esencia vital. Nos unimos a otro, pero es para partirnos; ese más íntimo abrazo no es sino un más íntimo desgarramiento. En su fondo, el deleite amoroso sexual, el espasmo genésico, es una sensación de resurrección, de resucitar en otro, porque sólo en otros podemos resucitar para perpetuarnos. But when at last the vitality of the being that multiplies itself by division is exhausted, the species must renew the source of life from time to time by means of the union of two wasting individuals, by means of what is called, among protozoaria, conjugation. They unite in order to begin dividing again with more vigour. And every act of generation consists in a being's ceasing to be what it was, either wholly or in part, in a splitting up, in a partial death. To live is to give oneself, to perpetuate oneself, and to perpetuate oneself and to give oneself is to die. The supreme delight of begetting is perhaps nothing but a foretaste of death, the eradication of our own vital essence. We unite with another, but it is to divide ourselves; this most intimate embrace is only a most intimate sundering. In its essence, the delight of sexual love, the genetic spasm, is a sensation of resurrection, of renewing our life in another, for only in others can we renew our life and so perpetuate ourselves.
Hay sin duda, algo de trágicamente destructivo en el fondo del amor, tal como en su forma primitiva animal se nos presenta, en el invencible instinto que empuja a un macho y una hembra a confundir sus entrañas en un apreón de furia. Lo mismo que les confunde los cuerpos, les separa, en cierto respecto, las almas; al abrazarse se odian tanto como se aman, y sobre todo luchan, luchan por un tercero aún sin vida. El amor es una lucha, y especies animales hay en que al unirse el macho a la hembra la maltrata, y otras en que la hembra devora al macho luego que este la hubo fecundado. Without doubt there is something tragically destructive in the essence of love, as it presents itself to us in its primitive animal form, in the unconquerable instinct which impels the male and the female to mix their being in a fury of conjunction. The same impulse that joins their bodies, separates, in a certain sense, their souls; they hate one another, while they embrace, no less than they love, and above all they contend with one another, they contend for a third life, which as yet is without life. Love is a contention, and there are animal species in which the male maltreats the female in his union with her, and other in which the female devours the male after being fertilized by him.
- Hase dicho del amor que es un egoísmo mutuo. Y de hecho cada uno de los amantes busca poseer al otro, y buscando mediante él, sin entonces pensarlo ni proponérselo, su propia perpetuación, que es el fin, ¿qué es sino avaricia? Y es posible que haya quien para mejor perpetuarse guarde su virginidad. Y para perpetuar algo más humano que la carne. It has been said that love is a mutual selfishness; and, in fact, each one of the lovers seeks to possess the other, and in seeking his own perpetuation through the instrumentality of the other,  whereas it is only the means, and not perpetuation, which is the true end, what is carnal love but avarice? And it is possible that there are some who preserve their virginity in order the better to perpetuate themselves, and in order to perpetuate something more human than the flesh.
Porque lo que perpetúan los amantes sobre la tierra es la carne de dolor, es el dolor, es la muerte. El amor es hermano, hijo y a la vez padre de la muerte, que es su hermana, su madre y su hija. Y así es que hay en la hondura del amor una hondura de eterno desesperarse, de la cual brotan la esperanza y el consuelo. Porque de este amor carnal y primitivo de que vengo hablando, de este amor de todo el cuerpo con sus sentidos, que es el origen animal de la sociedad humana, de este enamoramiento surge el amor espiritual y doloroso.

For it is the suffering flesh, it is suffering, it is death, that lovers perpetuate upon the earth. Love is at once the brother, son, and father of death, which is its sister, mother, and daughter. And thus it is that in the depth of love there is a depth of eternal despair, out of which spring hope and consolation. For out of this carnal and primitive love of which I have been speaking, out of this love of the whole body with all its senses, which is the animal origin of human society, out of this loving-fondness, rises spiritual and sorrowful love.
Esta otra forma del amor, este amor espiritual, nace del dolor, nace de la muerte del amor carnal; nace también del compasivo sentimiento de protección que los padres experimentan ante los hijos desvalidos. Los amantes no llegan a amarse con dejación de sí mismos, con verdadera fusión de sus almas, y no ya de sus cuerpos, sino luego que el mazo poderoso del dolor ha triturado sus corazones remejiéndolos en un mismo almirez de pena. El amor sensual confundía sus cuerpos, pero separaba sus almas, manteníalas extrañas una a otra; mas de ese amor tuvieron un fruto de carne, un hijo. Y este hijo engendrado en muerte, enfermó acaso y se murió. Y sucedió que sobre el fruto de su fusión carnal y separación o mutuo extrañamiento espiritual, separados y fríos de dolor sus cuerpos, pero confundidas en dolor sus almas, se dieron los amanes, los padres, un abrazo de desesperación y nació entonces de la muerte del hijo de la carne, el verdadero amor espiritual. O bien, roto el lazo de la carne que les unía, respiraron con suspiro de liberación. Porque los hombres sólo se aman con amor espiritual cuando han sufrido junos un mismo dolor, cuando araron durante algún tiempo la tierra pedregosa uncidos al mismo yugo de un dolor común. Entonces se conocieron y se sintieron, y se consintieron en su común miseria, se compadecieron y se amaron. Porque amar es compadecer, y si a los cuerpos les une el goce, úneles a las almas la pena. This other form of love, this spiritual love, is born of sorrow, is born of the death of carnal love, is born also of the feeling of compassion and protection which parents feel in the presence of a stricken child. Lovers never attain to a love of self abandonment, of true fusion of soul and not merely of body, until the heavy pestle of sorrow has bruised their hearts and crushed them in the same mortar of suffering. Sensual love joined their bodies but disjoined their souls; it kept their souls strangers to one another; but of this love is begotten a fruit of their flesh—a child. And perchance this child, begotten in death, falls sick and dies. Then it comes to pass that over the fruit of their carnal fusion and spiritual separation and estrangement, their bodies now separated and cold with sorrow but united by sorrow their souls, the lovers, the parents, join in an embrace of despair, and then is born, of the death of the child of their flesh, the true spiritual love. Or rather, when the bond of flesh which united them is broken, they breathe with a sigh of relief. For men love one another with a spiritual love only when they have suffered the same sorrow together, when through long days they have ploughed the stony ground bowed beneath the common yoke of a common grief. It is then that they know one another and feel one another, and feel with one another in their common anguish, they pity one another and love one another. For to love is to pity; and if bodies are united by pleasure, souls are united by pain.
Todo lo cual se siente más clara y más frecuentemente aún cuando brota, arraiga y crece uno de esos amores trágicos que tienen que luchar contra las diamantinas leyes del Destino, uno de esos amores que nacen a destiempo o desazón, antes o después del momento o fuera de la norma en que el mundo, que es costumbre, los hubiera recibido. Cuantas más murallas pongan el Destino y el mundo y su ley entre los amantes, con tanta más fuerza se sienten empujados el uno al otro, y la dicha de quererse se les amarga, y se les acrecienta el dolor de no poder quererse a las claras y libremente, y se compadecen desde las raíces del corazón el uno del otro, y esta común compasión, que es su común miseria y su fidelidad común, da fuego y pábulo a su vez a su amor. Y sufren su gozo gozando su sufrimiento. Y ponen su amor fuera del mundo, y la fuerza de ese pobre amor sufriente bajo el yugo del Destino les hace intuir otro mundo en que no hay más ley que la libertad del amor, otro mundo en que no hay barreras porque no hay carne. Porque nada nos penetra más de la esperanza y la fe en otro mundo que la imposibilidad de que un amor nuestro fructifique de veras en este mundo de carne y de apariencias. And this is felt with still more clearness and force in the seeding, the taking root, and the blossoming of one of those tragic loves which are doomed to contend with the diamond-hard laws of Destiny—one of those loves which are born out of due time and season, before or after the moment, or out of the normal mode in which the world, which is custom, would have been willing to welcome them. The more barriers Destiny and the world and its law interpose between the lovers, the stronger is the impulse that urges them towards one another, and their happiness in loving one another turns to bitterness, and their unhappiness in not being able to love freely and openly grows heavier, and they pity one another from the bottom of their hearts; and this common pity, which is their common misery and their common happiness, gives fire and fuel to their love. And they suffer their joy, enjoying their suffering. And they establish their love beyond the confines of the world, and the strength of this poor love suffering beneath the yoke of Destiny gives them intuition of another world where there is no other law than the liberty of love—another world where there are no barriers because there is no flesh. For nothing inspires us more with hope and faith in another world than the impossibility of our love truly fructifying in this world of flesh and of appearances.
Y el amor maternal, ¿qué es, sino compasión al débil, al desvalido, al pobre niño inerme que necesita de la leche y del regazo de la madre? Y en la mujer todo amor es maternal. And what is maternal love but compassion for the weak, helpless, defenceless infant that craves the mother's milk and the comfort of her breast? And woman's love is all maternal.
Amar en espíritu es compadecer, y quien más compadece más ama. Los hombres encendidos en ardiente caridad hacia sus prójimos, es porque llegaron al fondo de su propia miseria, de su propia aparencialidad, de sus naderías, y volviendo luego sus ojos así abiertos, hacia sus semejantes, los vieron también miserables aparenciales, anonadables, y los compadecieron y los amaron. To love with the spirit is to pity, and he who pities most loves most. Men aflame with a burning charity towards their neighbours are thus enkindled because they have touched the depth of their own misery, their own apparentiality, their own nothingness, and then, turning their newly opened eyes upon their fellows, they have seen that they also are miserable, apparential, condemned to nothingness, and they have pitied them and loved them.
El hombre ansía ser amado, o, lo que es igual, ansía ser compadecido. El hombre quiere que se sientan y se compartan sus penas y sus dolores. Hay algo más que una arimaña para obtener limosna en eso de los mendigos que a la vera del camino muestran al viandante su llaga o su gangrenoso muñón. La limosna, más bien que socorro para sobrellevar los trabajos de la vida, es compasión. No agradece el pordiosero la limosna al que se la da volviéndole la cara por no verle y para quitárselo de al lado, sino que agradece mejor que se le compadezca no socorriéndole a no que socorriéndole no se le compadezca, aunque por otra parte prefiera esto. Ved, si no, con qué complacencia cuenta sus cuitas al que se conmueve oyéndoselas. Quiere ser compadecido, amado. Man yearns to be loved, or, what is the same thing, to be pitied. Man wishes others to feel and share his hardships and his sorrows. The roadside beggar's exhibition of his sores and gangrened mutilations is something more than a device to extort alms from the passer-by. True alms is pity rather than the pittance that alleviates the material hardships of life. The beggar shows little gratitude for alms thrown to him by one who hurries past with averted face; he is more grateful to him who pities him but does not help than to him who helps but does not pity, although from another point of view he may prefer the latter. Observe with what satisfaction he relates his woes to one who is moved by the story of them. He desires to be pitied, to be loved.
El amor de la mujer, sobre todo, decía que es siempre en su fondo compasivo, es maternal. La mujer se rinde al amante porque le siente sufrir con el deseo. Isabel compadeció a Lorenzo, Julieta a Romeo, Francisca a Pablo. La mujer parece decir: «¡Ven, pobrecito, y no sufras tanto por mi causa!» Y por eso es su amor más amoroso y más puro que el del hombre y más valiente y más largo. Woman's love, above all, as I have remarked, is always compassionate in its essence—maternal. Woman yields herself to the lover because she feels that his desire makes him suffer. Isabel had compassion upon Lorenzo, Juliet upon Romeo, Francesca upon Paolo. Woman seems to say: "Come, poor one, thou shalt not suffer so for my sake!" And therefore is her love more loving and purer than that of man, braver and more enduring.
La compasión es, pues, la esencia del amor espiritual humano, del amor que tiene conciencia de serlo, del amor que no es puramente animal, del amor, en fin, de una persona racional. El amor compadece y compadece más cuanto más ama. Pity, then, is the essence of human spiritual love, of the love that is conscious of being love, of the love that is not purely animal, of the love, in a word, of a rational person. Love pities, and pities most when it loves most.
Invirtiendo el nihil volitum quin praecognitum, os dije que nihil cognitum quin praevolitum, que no se conoce nada que de un modo o de otro no se haya antes querido, y hasta cabe añadir que no se puede conocer bien nada que no se ame, que no se compadezca. Reversing the terms of the adage nihil volitum quin præcognitum, I have told you that nihil cognitum quin prævolitum, that we know nothing save what we have first, in one way or another, desired; and it may even be added that we can know nothing well save what we love, save what we pity.
Creciendo el amor, esta ansia ardorosa de más allá y más adentro, va extendiéndose a todo cuanto ve, lo que va compadeciendo todo. Según te adentras en ti mismo y en ti mismo ahondas, vas descubriendo tu propia inanidad, que no eres todo lo que eres, que no eres lo que quisieras ser, que no eres, en fin, más que nonada. Y al tocar tu propia nadería, al no sentir tu fondo permanente, al no llegar ni a tu propia infinitud ni menos a tu propia eternidad, te compadeces y te enciendes en doloroso amor a ti mismo, matando lo que se llama amor propio, y no es sino una especie de delectación sensual de ti mismo, algo como un gozarse a sí misma la carne de tu alma. As love grows, this restless yearning to pierce to the uttermost and to the innermost, so it continually embraces all that it sees, and pities all that it embraces. According as you turn inwards and penetrate more deeply into yourself, you will discover more and more your own emptiness, that you are not all that you are not, that you are not what you would wish to be, that you are, in a word, only a nonentity. And in touching your own nothingness, in not feeling your permanent base, in not reaching your own infinity, still less your own eternity, you will have a whole-hearted pity for yourself, and you will burn with a sorrowful love for yourself—a love that will consume your so-called self- love, which is merely a species of sensual self-delectation, the self-enjoyment, as it were, of the flesh of your soul.
El amor espiritual a sí mismo, la compasión que uno cobra para consigo, podrá acaso llamarse egotismo; pero es lo más opuesto que hay al egoísmo vulgar. Porque de este amor o compasión a ti mismo, de esta intensa desesperación, porque así como antes de nacer no fuiste, así tampoco después de morir serás, pasas a compadecer, esto es, a amar a todos tus semejantes y hermanos en aparencialidad, miserables sombras que desfilan de su nada a su nada, chispas de conciencia que brillan un momento en las infinitas y eternas tinieblas. Y de los demás hombres, tus semejantes, pasando por los que más semejantes te son, por tus convivientes, vas a compadecer a todos los que viven y hasta a lo que acaso no vive pero existe. Aquella lejana estrella que brilla allí arriba durante la noche se apagará algún día y se hará polvo, y dejará de brillar y de existir. Y como ella, el cielo todo estrellado. ¡Pobre cielo! Spiritual self-love, the pity that one feels for oneself, may perhaps be called egotism; but nothing could be more opposed to ordinary egoism. For this love or pity for yourself, this intense despair, bred of the consciousness that just as before you were born you were not, so after your death you will cease to be, will lead you to pity—that is, to love—all your fellows and brothers in this world of appearance, these unhappy shadows who pass from nothingness to nothingness, these sparks of consciousness which shine for a moment in the infinite and eternal darkness. And this compassionate feeling for other men, for your fellows, beginning with those most akin to you, those with whom you live, will expand into a universal pity for all living things, and perhaps even for things that have not life but merely existence. That distant star which shines up there in the night will some day be quenched and will turn to dust and will cease to shine and cease to exist. And so, too, it will be with the whole of the star-strewn heavens. Unhappy heavens!
Y si doloroso es tener que dejar de ser un día, más doloroso sería acaso seguir siendo siempre uno mismo, y no más que uno mismo, sin poder ser a la vez otro, sin poder ser a la vez todo lo demás, sin poder serlo todo. And if it is grievous to be doomed one day to cease to be, perhaps it would be more grievous still to go on being always oneself, and no more than oneself, without being able to be at the same time other, without being able to be at the same time everything else, without being able to be all.
Si miras al universo lo más cerca y lo más dentro que puedes mirarlo, que es en ti mismo; si sientes y no ya sólo contemplas las cosas todas en tu conciencia, donde todas ellas han dejado su dolorosa huella, llegarás al hondón del tedio de la existencia, al pozo de vanidad de vanidades. Y así es como llegarás a compadecerlo todo, al amor universal. If you look at the universe as closely and as inwardly as you are able to look—that is to say, if you look within yourself; if you not only contemplate but feel all things in your own consciousness, upon which all things have traced their painful impression—you will arrive at the abyss of the tedium, not merely of life, but of something more: at the tedium of existence, at the bottomless pit of the vanity of vanities. And thus you will come to pity all things; you will arrive at universal love.
Para amarlo todo, para compadecerlo todo, humano y extrahumano, viviente y no viviente, es menester que lo sientas todo dentro de ti mismo, que lo personalices todo. Porque el amor personaliza todo cuanto ama, todo cuanto compadece. Sólo compadecemos, es decir, amamos, lo que nos es semejante y en cuanto nos lo es y tanto más cuanto más se nos asemeja, y así crece nuestra compasión, y con ella nuestro amor a las cosas a medida que descubrimos las semejanzas que con nosotros tienen. O más bien es el amor mismo, que de suyo tiende a crecer, el que nos revela las semejanzas esas. Si llego a compadecer y amar a la pobre estrella que desaparecerá del cielo un día, es porque el amor, la compasión, me hace sentir en ella una conciencia, más o menos oscura, que la hace sufrir por no ser más que estrella y por tener que dejarlo de ser un día. Pues toda conciencia lo es de muerte y de dolor. In order to love everything, in order to pity everything, human and extra-human, living and non-living, you must feel everything within yourself, you must personalize everything. For everything that it loves, everything that it pities, love personalizes. We only pity—that is to say, we only love—that which is like ourselves and in so far as it is like ourselves, and the more like it is the more we love; and thus our pity for things, and with it our love, grows in proportion as we discover in them the likenesses which they have with ourselves. Or, rather, it is love itself, which of itself tends to grow, that reveals these resemblances to us. If I am moved to pity and love the luckless star that one day will vanish from the face of heaven, it is because love, pity, makes me feel that it has a consciousness, more or less dim, which makes it suffer because it is no more than a star, and a star that is doomed one day to cease to be. For all consciousness is consciousness of death and of suffering.
Conciencia, conscientia, es conocimiento participado, es consentimiento, y con-sentir es com-padecer. Consciousness (conscientia) is participated knowledge, is co-feeling, and co-feeling is com-passion. Love personalizes all that it loves.
El amor personaliza cuanto ama. Sólo cabe enamorarse de una idea personalizándola. Y cuando el amor es tan grande y tan vivo y tan fuerte y desbordante que lo ama todo, entonces lo personaliza todo y descubre que el total Todo, que el Universo es Persona también, que tiene una Conciencia, Conciencia que a su vez sufre, compadece y ama, es decir, es conciencia. Y a esta Conciencia del Universo, que el amor descubre personalizando cuanto ama, es a lo que llamamos Dios. Y así el alma compadece a Dios y se siente por Él compadecida, le ama y se siente por Él amada, abrigando su miseria en el seno de la miseria eterna e infinita, que es al eternizarse e infinitarse la felicidad suprema misma. Only by personalizing it can we fall in love with an idea. And when love is so great and so vital, so strong and so overflowing, that it loves everything, then it personalizes everything and discovers that the total All, that the Universe, is also a Person possessing a Consciousness, a Consciousness which in its turn suffers, pities, and loves, and therefore is consciousness. And this Consciousness of the Universe, which love, personalizing all that it loves, discovers, is what we call God. And thus the soul pities God and feels itself pitied by Him; loves Him and feels itself loved by Him, sheltering its misery in the bosom of the eternal and infinite misery, which, in eternalizing itself and infinitizing itself, is the supreme happiness itself.
Dios es, pues, la personalización del Todo, es la Conciencia eterna e infinita del Universo, Conciencia presa de la materia y luchando por libertarse de ella. Personalizamos al Todo para salvarnos de la nada, y el único misterio verdaderamente misterioso es el misterio del dolor. God is, then, the personalization of the All; He is the eternal and infinite Consciousness of the Universe—Consciousness taken captive by matter and struggling to free himself from it. We personalize the All in order to save ourselves from Nothingness; and the only mystery really mysterious is the mystery of suffering.
El dolor es el camino de la conciencia y es por él como los seres vivos llegan a tener conciencia de sí. Porque tener conciencia de sí mismo, tener personalidad, es saberse y sentirse distinto de los demás seres, y a sentir esta distinción sólo se llega por el choque, por el dolor más o menos grande, por la sensación del propio límite. La conciencia de sí mismo no es sino la conciencia de la propia limitación. Me siento yo mismo al sentirme que no soy los demás; saber y sentir hasta dónde soy, es saber dónde acabo de ser, y desde dónde no soy. Suffering is the path of consciousness, and by it living beings arrive at the possession of self-consciousness. For to possess consciousness of oneself, to possess personality, is to know oneself and to feel oneself distinct from other beings, and this feeling of distinction is only reached through an act of collision, through suffering more or less severe, through the sense of one's own limits. Consciousness of oneself is simply consciousness of one's own limitation. I feel myself when I feel that I am not others; to know and to feel the extent of my being is to know at what point I cease to be, the point beyond which I no longer am.
¿Y cómo saber que se existe no sufriendo poco o mucho? ¿Cómo volver sobre sí, lograr conciencia refleja, no siendo por el dolor? Cuando se goza olvídase uno de sí mismo, de que existe, pasa a otro, a lo ajeno, se enajena. And how do we know that we exist if we do not suffer, little or much? How can we turn upon ourselves, acquire reflective consciousness, save by suffering? When we enjoy ourselves we forget ourselves, forget that we exist; we pass over into another, an alien being, we alienate ourselves.
Y sólo se ensimisma, se vuelve a sí mismo, a ser él en el dolor. And we become centred in ourselves again, we return to ourselves, only by suffering.
Nessun maggior dolore
che ricordarsi del tempo felice
nella miseria,

hace decir el Dante a Francesca de Rimini (Inferno, V 121-123); pero si no hay dolor más grande que el de acordarse del tiempo feliz en la desgracia, no hay placer, en cambio, en acordarse de la desgracia en el tiempo de prosperidad. are the words that Dante puts into the mouth of Francesca da Rimini (Inferno, v., 121-123); but if there is no greater sorrow than the recollection in adversity of happy bygone days, there is, on the other hand, no pleasure in remembering adversity in days of prosperity.
«El más acerbo dolor entre los hombres es el de aspirar mucho y no poder nada» (πολλα φρονεοιτα μηδενος χρατεειν como según Heródoto (lib.IX, cap. 16), según dijo un persa a un tebano en un banquete. Y así es. Podemos abarcarlo todo o casi todo con el conocimiento y el deseo, nada o casi nada con la voluntad. Y no es la felicidad contemplación, ¡no!, si esa contemplación significa impotencia. Y de este choque entre nuestro conocer y nuestro poder surge la compasión. "The bitterest sorrow that man can know is to aspire to do much and to achieve nothing" (πολλα φρονεοιτα μηδενος χρατεειν)—so Herodotus relates that a Persian said to a Theban at a banquet (book ix., chap. xvi.). And it is true. With knowledge and desire we can embrace everything, or almost everything; with the will nothing, or almost nothing. And contemplation is not happiness—no! not if this contemplation implies impotence. And out of this collision between our knowledge and our power pity arises.
Compadecemos a lo semejante a nosotros, y tanto más lo compadecemos cuanto más y mejor sentimos su semejanza con nosotros. Y si esta semejanza podemos decir que provoca nuestra compasión, cabe sostener también que nuestro repuesto de compasión, pronto a derramarse sobre todo, es lo que nos hace descubrir la semejanza de las cosas con nosotros, el lazo común que nos une con ellas en el dolor. We pity what is like ourselves, and the greater and clearer our sense of its likeness with ourselves, the greater our pity. And if we may say that this likeness provokes our pity, it may also be maintained that it is our reservoir of pity, eager to diffuse itself over everything, that makes us discover the likeness of things with ourselves, the common bond that unites us with them in suffering.
Nuestra propia lucha por cobrar, conservar y acrecenar la propia conciencia, nos hace descubrir en los forcejeos y movimientos y revoluciones de las cosas todas una lucha por cobrar, conservar o acrecentar conciencia, a la que todo tiende. Bajo los actos de mis más próximos semejantes, los demás hombres, siento -o consiento más bien- un estado de conciencia como es el mío bajo mis propios actos. Al oírle un grito de dolor a mi hermano, mi propio dolor se despierta y grita en el fondo de mi conciencia. Y de la misma manera siento el dolor de los animales y el de un árbol al que le arrancan una rama, sobre todo cuando tengo viva la fantasía, que es la facultad de intuimiento, de visión interior. Our own struggle to acquire, preserve, and increase our own consciousness makes us discover in the endeavours and movements and revolutions of all things a struggle to acquire, preserve, and increase consciousness, to which everything tends. Beneath the actions of those most akin to myself, of my fellow-men, I feel—or, rather, I co-feel—a state of consciousness similar to that which lies beneath my own actions. On hearing my brother give a cry of pain, my own pain awakes and cries in the depth of my consciousness. And in the same way I feel the pain of animals, and the pain of a tree when one of its branches is being cut off, and I feel it most when my imagination is alive, for the imagination is the faculty of intuition, of inward vision.
Descendiendo desde nosotros mismos, desde la propia conciencia humana, que es lo único que sentimos por dentro y en que el sentirse se identifica con el ser, suponemos que tienen alguna conciencia, más o menos oscura todos los vivientes y las rocas mismas, que también viven. Y la evolución de los eres orgánicos no es sino una lucha por la plenitud de conciencia a través del dolor,    una constante aspiración a ser otros sin dejar de ser lo que son, a romper sus límites limitándose. Proceeding from ourselves, from our own human consciousness, the only consciousness which we feel from within and in which feeling is identical with being, we attribute some sort of consciousness, more or less dim, to all living things, and even to the stones themselves, for they also live. And the evolution of organic beings is simply a struggle to realize fullness of consciousness through suffering, a continual aspiration to be others without ceasing to be themselves, to break and yet to preserve their proper limits.
Y este proceso de personalización o de sujetivación de todo lo externo, fenoménico u objetivo, constituye el proceso mismo vital de la filosofía en la lucha de la vida contra la razón y de esta contra aquella. Ya lo indicamos en nuestro anterior capítulo, y aquí lo hemos de confirmar destarrollándolo más. And this process of personalization or subjectivization of everything external, phenomenal, or objective, is none other than the vital process of philosophy in the contest of life against reason and of reason against life. We have already indicated it in the preceding chapter, and we must now confirm it by developing it further.
Juan Bautista Vico, con su profunda penetración estéica en el alma de la Antigüedad, vio que la filosofía espontánea del hombre era hacerse regla del universo guiado por instinto d'animazione. El lenguaje, necestariamente antropomórfico, mitopeico, engendra el pensamiento. «La sabiduría poética, que fue la primera sabiduría de la gentilidad -nos dice en su Scienza Nuova-, debió de comenzar por una metafísica no razonada y absracta, cual es la de los hoy adoctrinados, sino sentida e imaginada, cual debió ser la de los primeros hombres... Esta fue su propia poesía, que les era una facultad connatural, porque estaban naturalmente provistos de tales sentidos y tales fantasías, nacida de ignorancia de las causas, que fue para ellos madre de maravillas en todo, pues ignorantes de todo, admiraban fuertemente. Tal poesía comenzó divina en ellos, porque al mismo tiempo que imaginaban las causas de las cosas, que sentían y admiraban sin ser dioses... De tal manera, los primeros hombres de las naciones gentiles, como niños del naciente género humano, creaban de sus ideas las cosas... De esta naturaleza de cosas humanas quedó la eterna propiedad explicada con noble expresión por Tácito al decir no vanamente que los hombres aterrados fingunt simul creduntque. » Giovanni Baptista Vico, with his profound esthetic penetration into the soul of antiquity, saw that the spontaneous philosophy of man was to make of himself the norm of the universe, guided by the instinto d'animazione. Language, necessarily anthropomorphic, mythopeic, engenders thought. "Poetic wisdom, which was the primitive wisdom of paganism," says Vico in his Scienza Nuova, "must have begun with a metaphysic, not reasoned and abstract, like that of modern educated men, but felt and imagined, such as must have been that of primitive men. This was their own poetry, which with them was inborn, an innate faculty, for nature had furnished them with such feelings and such imaginations, a faculty born of the ignorance of causes, and therefore begetting a universal sense of wonder, for knowing nothing they marvelled greatly at everything. This poetry had a divine origin, for, while they invented the causes of things out of their own imagination, at the same time they regarded these causes with feelings of wonder as gods. In this way the first men of the pagan peoples, as children of the growing human race, fashioned things out of their ideas.... This nature of human things has bequeathed that eternal property which Tacitus elucidated with a fine phrase when he said, not without reason, that men in their terror fingunt simul creduntque."

Y luego Vico pasa a mostrarnos la era de la razón, no ya de la fantasía, esta edad nuestra en que nuestra mente está demasiado retirada de los sentidos, hasta en el vulgo, «con tantas abstracciones como están llenas las lenguas», y nos está «naturalmente negado poder formar la vasta imagen de una tal dama a que se llama Naturaleza simpatética, pues mientras con la boca se la llama así, no hay nada de eso en la mente, porque la mente está en lo falso, en la nada». «Ahora -añade Vico- nos está naturalmente negado poder entrar en la vasta imaginación de aquellos primeros hombres.» Mas ¿es cierto? ¿No seguimos viviendo de las creaciones de su fantasía, encarnadas para siempre en el lenguaje, con el que pensamos, o más bien el que en nosotros piensa?

And then, passing from the age of imagination, Vico proceeds to show us the age of reason, this age of ours in which the mind, even the popular mind, is too remote from the senses, "with so many abstractions of which all languages are full," an age in which "the ability to conceive an immense image of such a personage as we call sympathetic Nature is denied to us, for though the phrase 'Dame Nature' may be on our lips, there is nothing in our minds that corresponds with it, our minds being occupied with the false, the non-existent." "To-day," Vico continues, "it is naturally impossible for us to enter into the vast imagination of these primitive men." But is this certain? Do not we continue to live by the creations of their imagination, embodied for ever in the language with which we think, or, rather, the language which thinks in us?
En vano Comte declaró que el pensamiento humano salió ya de la edad teológica y está saliendo de la metafísica para entrar en la positiva; las tres edades coexisten y se apoyan, aun oponiéndose, unas en otras. El flamante positivismo no es sino metafísico cuando deja de negar para afirmar algo, cuando se hace realmente positivo, y la metafísica es siempre, en su fondo, teología, y la teología nace de la fantasía puesta al servicio de la vida, que se quiere inmortal. It was in vain that Comte declared that human thought had already emerged from the age of theology and was now emerging from the age of metaphysics into the age of positivism; the three ages coexist, and although antagonistic they lend one another mutual support. High-sounding positivism, whenever it ceases to deny and begins to affirm something, whenever it becomes really positive, is nothing but metaphysics; and metaphysics, in its essence, is always theology, and theology is born of imagination yoked to the service of life, of life with its craving for immortality.
El sentimiento del mundo, sobre el que se funda la comprensión de él, es necestariamente antropomórfico y mitopeico. Cuando alboreó con Tales de Mileto el racionalismo, dejó este filósofo al Océano y Tetis, dioses y padres de dioses, para poner al agua como principio de las cosas, pero esta agua era un dios disfrazado. Debajo de la naturaleza, (f?s??), y del mundo (??sµ??), palpitaban creaciones míticas, antropomórficas. La lengua misma lo llevaba consigo. Sócrates distinguía en los fenómenos, según Jenofonte nos cuenta (Memorabilia,i. I. 6-9), aquellos al alcance del estudio humano y aquellos otros que se han reservado los dioses, y execraba de que Anaxágoras quisiera explicarlo todo racionalmente. Hipócraes, su coetáneo, estimaba ser divinas las enfermedades todas, y Platón creía que el Sol y las estrellas son dioses animados, con sus almas (Phileb. c, 16. Leyes X), y sólo permitía la investigación astronómica hasta que no se blasfemara contra esos dioses. Y Aristóteles en su Física,nos dice que llueve Zeus, no para que el trigo crezca, sino por necesidad, (e? a?a????). Intentaron mecanizar o racionalizar a Dios, pero Dios se les rebelaba. Our feeling of the world, upon which is based our understanding of it, is necessarily anthropomorphic and mythopeic. When rationalism dawned with Thales of Miletus, this philosopher abandoned Oceanus and Thetis, gods and the progenitors of gods, and attributed the origin of things to water; but this water was a god in disguise. Beneath nature (φυσις) and the world (κοσμος), mythical and anthropomorphic creations throbbed with life. They were implicated in the structure of language itself. Xenophon tells us (Memorabilia, i., i., 6-9) that among phenomena Socrates distinguished between those which were within the scope of human study and those which the gods had reserved for themselves, and that he execrated the attempt of Anaxagoras to explain everything rationally. His contemporary, Hippocrates, regarded diseases as of divine origin, and Plato believed that the sun and stars were animated gods with their souls (Philebus, cap. xvi., Laws, x.), and only permitted astronomical investigation so long as it abstained from blasphemy against these gods. And Aristotle in his Physics tells us that Zeus rains not in order that the corn may grow, but by necessity (εξ αναρχης). They tried to mechanize and rationalize God, but God rebelled against them.
Y el concepto de Dios, siempre redivivo, pues brota del eterno sentimiento de Dios en el hombre, ¿qué es sino la eterna protesta de la vida contra la razón, el nunca vencido instinto de personalización? ¿Y qué es la noción misma de sustancia, sino objetivación de lo más subjetivo, que es la voluntad o la conciencia? Porque la conciencia, aun antes de conocerse como razón, se siente, se toca, se es más bien como voluntad, y como voluntad de no morir. De aquí ese ritmo de que hablábamos en la historia del pensamiento. El positivismo nos trajo una época de racionalismo, es decir, de materialismo, mecanismo y moralismo; y he aquí que el vitalismo, el espiritualismo vuelve. ¿Qué han sido los esfuerzos del pragmatismo sino esfuerzos por restaurar la fe en la finalidad humana del Universo? ¿Qué son los esfuerzos de un Bergson, verbigracia, sobre todo en su obra sobre la evolución creadora, sino forcejeos por restaurar al Dios personal y la conciencia eterna? Y es que la vida no se rinde. And what is the concept of God, a concept continually renewed because springing out of the eternal feeling of God in man, but the eternal protest of life against reason, the unconquerable instinct of personalization? And what is the notion of substance itself but the objectivization of that which is most subjective—that is, of the will or consciousness? For consciousness, even before it knows itself as reason, feels itself, is palpable to itself, is most in harmony with itself, as will, and as will not to die. Hence that rhythm, of which we spoke, in the history of thought. Positivism inducted us into an age of rationalism—that is to say, of materialism, mechanism, or mortalism; and behold now the return of vitalism, of spiritualism. What was the effort of pragmatism but an effort to restore faith in the human finality of the universe? What is the effort of a Bergson, for example, especially in his work on creative evolution, but an attempt to re-integrate the personal God and eternal consciousness? Life never surrenders.
Y de nada sirve querer suprimir ese proceso mitopeico o antropomórfico y racionalizar nuestro pensamiento, como si se pensara sólo para pensar y conocer, y no para vivir. La lengua misma, con la que pensamos, nos lo impide. La lengua, sustancia del pensamiento, es un sistema de metáforas a base mítica y antropomórfica. Y para hacer una filosofía puramente racional habría que hacerla por fórmulas algebraicas o crear una lengua -una lengua inhumana, es decir, inapta para las necesidades de la vida- para ella, como lo intentó el doctor Ricardo Avenarius, profesor de filosofía en Zurich, en su Crítica de la experiencia pura (Kritik der reinen Erfahrung), para evitar los preconceptos. Y este vigoroso esfuerzo de Avenarius, el caudillo de los empiricocriticistas, termina en rigor en puro escepticismo. Él mismo nos lo dice al final del prólogo de la susomentada obra: «Ha tiempo que desapareció la infantil confianza de que nos sea dado hallar la verdad; mientras avanzamos, nos damos cuenta de sus dificultades, y con ello del límite de nuestras fuerzas. ¿Y el fin?... ¡Con tal de que lleguemos a ver claro en nosotros mismos!» And it avails us nothing to seek to repress this mythopeic or anthropomorphic process and to rationalize our thought, as if we thought only for the sake of thinking and knowing, and not for the sake of living. The very language with which we think prevents us from so doing. Language, the substance of thought, is a system of metaphors with a mythic and anthropomorphic base. And to construct a purely rational philosophy it would be necessary to construct it by means of algebraic formulas or to create a new language for it, an inhuman language—that is to say, one inapt for the needs of life—as indeed Dr. Richard Avenarius, professor of philosophy at Zürich, attempted to do in his Critique of Pure Experience (Kritik der reinen Erfahrung), in order to avoid preconceptions. And this rigorous attempt of Avenarius, the chief of the critics of experience, ends strictly in pure scepticism. He himself says at the end of the Prologue to the work above mentioned: "The childish confidence that it is granted to us to discover truth has long since disappeared; as we progress we become aware of the difficulties that lie in the way of its discovery and of the limitation of our powers. And what is the end?... If we could only succeed in seeing clearly into ourselves!"
¡Ver claro!... ¡ver claro! Sólo vería claro un puro pensador, que en vez de lenguaje usara álgebra, y que pudiese libertarse de su propia humanidad, es decir, un ser insustancial meramente objetivo, un no ser, en fin. Mal que pese a la razón, hay que pensar con la vida, y mal que pese a la vida, hay que racionalizar el pensamiento. Seeing clearly! seeing clearly! Clear vision would be only attainable by a pure thinker who used algebra instead of language and was able to divest himself of his own humanity—that is to say, by an unsubstantial, merely objective being: a no-being, in short. In spite of reason we are compelled to think with life, and in spite of life we are compelled to rationalize thought.
Esa animación, esa personificación va entrañada en nuestro mismo conocer. «¿Quién llueve?», «¿quién truena?», pregunta el viejo Estrepsiades a Sócrates en Las nubes, de Aristófanes, y el filósofo le contesta: «No Zeus, sino las nubes.» Y Estrepsiades: «pero ¿quién sino Zeus las obliga a marchar?», a lo que Sócrates: «Nada de eso, sino el Torbellino etéreo.» «¿El Torbellino? -agrega Esrepsiades-, no lo sabía... No es, pues, Zeus,sino el Torbellino el que en vez de él rige ahora.» Y sigue el pobre viejo personificando y animando al Torbellino, que reina ahora como un rey no sin conciencia de su realeza. Y todos, al pasar de un Zeus cualquiera a un cualquier torbellino, de Dios a la materia, verbigracia, hacemos lo mismo. Y es porque la filosofía no trabaja sobre la realidad objetiva que tenemos delante de los sentidos, sino sobre el complejo de ideas, imágenes, nociones, percepciones, etc., incorporadas en el lenguaje y que nuestros antepasados nos transmitieron con él. Lo que llamamos el mundo, el mundo objetivo, es una tradición social. Nos lo dan hecho. This animation, this personification, interpenetrates our very knowledge. "Who is it that sends the rain? Who is it that thunders?" old Strepsiades asks of Socrates in The Clouds of Aristophanes, and the philosopher replies: "Not Zeus, but the clouds." "But," questions Strepsiades, "who but Zeus makes the clouds sweep along?" to which Socrates answers: "Not a bit of it; it is atmospheric whirligig." "Whirligig?" muses Strepsiades; "I never thought of that—that Zeus is gone and that Son Whirligig rules now in his stead." And so the old man goes on personifying and animating the whirlwind, as if the whirlwind were now a king, not without consciousness of his kingship. And in exchanging a Zeus for a whirlwind—God for matter, for example—we all do the same thing. And the reason is because philosophy does not work upon the objective reality which we perceive with the senses, but upon the complex of ideas, images, notions, perceptions, etc., embodied in language and transmitted to us with our language by our ancestors. That which we call the world, the objective world, is a social tradition. It is given to us ready made.
El hombre no se resigna a estar, como conciencia, solo en el Universo, ni a ser un fenómeno objetivo más. Quiere salvar su subjetividad vital o pasional haciendo vivo, personal, animado al Universo todo. Y por eso y para eso han descubierto a Dios y la sustancia, Dios y sustancia que vuelven siempre en su pensamiento de uno o de otro modo disfrazados. Por ser conscientes nos sentimos existir, que es muy otra cosa que sabernos existentes, y queremos sentir la existencia de todo lo demás, que cada una de las demás cosas individuales sea también un yo. Man does not submit to being, as consciousness, alone in the Universe, nor to being merely one objective phenomenon the more. He wishes to save his vital or passional subjectivity by attributing life, personality, spirit, to the whole Universe. In order to realize his wish he has discovered God and substance; God and substance continually reappear in his thought cloaked in different disguises. Because we are conscious, we feel that we exist, which is quite another thing from knowing that we exist, and we wish to feel the existence of everything else; we wish that of all the other individual things each one should also be an "I."
El más consecuente, aunque más incongruente y vacilante idealismo, el de Berkeley, que negaba la existencia de la materia, de algo inerte y extenso y pasivo que sea la causa de nuestras sensaciones y el sustrato de los fenómenos externos, no es en el fondo más que un absoluto espiritualismo o dinamismo, la suposición de que toda sensación nos viene, como la causa, de otro espíritu, esto es, de otra conciencia. Y se da su doctrina en cierto modo la mano con las de Schopenhauer y Hartmann. La doctrina de la Voluntad del primero de estos dos y la de lo Inconsciente del otro, están ya en potencia en la doctrina berkeleyana, de que ser es ser percibido. A lo que hay que añadir: y hacer que otro perciba al que es. Y así el viejo adagio de que operari sequitur esse, el obrar se sigue al ser, hay que modificarlo diciendo que ser es obrar y sólo existe lo que obra, lo activo, y en cuanto obra. The most consistent, although the most incongruous and vacillating, idealism, that of Berkeley, who denied the existence of matter, of something inert and extended and passive, as the cause of our sensations and the substratum of external phenomena, is in its essence nothing but an absolute spiritualism or dynamism, the supposition that every sensation comes to us, causatively, from another spirit—that is, from another consciousness. And his doctrine has a certain affinity with those of Schopenhauer and Hartmann. The former's doctrine of the Will and the latter's doctrine of the Unconscious are already implied in the Berkeleyan theory that to be is to be perceived. To which must be added: and to cause others to perceive what is. Thus the old adage operari sequitur esse (action follows being) must be modified by saying that to be is to act, and only that which acts—the active—exists, and in so far as it acts.
Y por lo que a Schopenhauer hace no es menester esforzarse en mostrar cómo la voluntad que pone como esencia de las cosas, procede de la conciencia. Y basta leer su libro sobre la voluntad en la naturaleza, para ver cómo atribuía un cierto espíritu y hasta una cierta personalidad a las plantas mismas. Y esa su doctrina le llevó lógicamente al pesimismo, porque lo más propio y más íntimo de la voluntad es sufrir. La voluntad es una fuerza que se siente, esto es, que sufre. Y que goza, añadirá alguien. Pero es que no cabe poder gozar sin poder sufrir, y la facultad de goce es la misma que la del dolor. El que no sufre tampoco goza, como no siente calor el que no siente frío. As regards Schopenhauer, there is no need to endeavour to show that the will, which he posits as the essence of things, proceeds from consciousness. And it is only necessary to read his book on the Will in Nature to see how he attributed a certain spirit and even a certain personality to the plants themselves. And this doctrine of his carried him logically to pessimism, for the true property and most inward function of the will is to suffer. The will is a force which feels itself—that is, which suffers. And, someone will add, which enjoys. But the capacity to enjoy is impossible without the capacity to suffer; and the faculty of enjoyment is one with that of pain. Whosoever does not suffer does not enjoy, just as whosoever is insensible to cold is insensible to heat.
Y es muy lógico también que Schopenhauer, el que de la doctrina voluntarista o de personalización de todo, sacó el pesimismo, sacara de ambas que el fundamento de la moral es la compasión. Sólo que su falta de sentido social e histórico, el no sentir a la humanidad como una persona también, aunque colectiva, su egoísmo, en fin, le impidió sentir a Dios, le impidió individualizar y personificar la Voluntad total y colectiva: la Voluntad del Universo. And it is also quite logical that Schopenhauer, who deduced pessimism from the voluntarist doctrine or doctrine of universal personalization, should have deduced from both of these that the foundation of morals is compassion. Only his lack of the social and historical sense, his inability to feel that humanity also is a person, although a collective one, his egoism, in short, prevented him from feeling God, prevented him from individualizing and personalizing the total and collective Will—the Will of the Universe.
Compréndese, por otra parte, su aversión a las doctrinas evolucionistas o transformistas puramente empíricas, y tal como alcanzó a ver expuestas por Lamarck y Darwin, cuya teoría, juzgándola sólo por un extenso extracto del Times, calificó de «ramplón empirismo» (platter Empirismus), en una de sus cartas a Adán Luis von Doss (de 1 marzo 1860). Para un voluntario como Schopenhauer, en efecto, en teoría tan sana y cautelosamente empírica y racional como la de Darwin, quedaba fuera de cuenta el íntimo resorte, el motivo esencial de la evolución. Porque ¿cuál es, en efecto, la fuerza oculta, el último agente del perpetuarse los organismos y pugnar por persistir y propagarse? La selección, la adaptación, la herencia, no son sino condiciones externas. A esa fuerza ínima esencial, se le ha llamado voluntad por suponer nosotros que sea en los demás seres lo que en nosotros mismos sentimos como sentimiento de voluntad, el impulso a serlo todo, a ser también los demás sin dejar de ser lo que somos. Y esa fuerza cabe decir que es lo divino en nosotros, que es Dios mismo, que en nosotros obra porque en nosotros sufre. On the other hand, it is easy to understand his aversion from purely empirical, evolutionist, or transformist doctrines, such as those set forth in the works of Lamarck and Darwin which came to his notice. Judging Darwin's theory solely by an extensive extract in The Times, he described it, in a letter to Adam Louis von Doss (March 1, 1860), as "downright empiricism" (platter Empirismus). In fact, for a voluntarist like Schopenhauer, a theory so sanely and cautiously empirical and rational as that of Darwin left out of account the inward force, the essential motive, of evolution. For what is, in effect, the hidden force, the ultimate agent, which impels organisms to perpetuate themselves and to fight for their persistence and propagation? Selection, adaptation, heredity, these are only external conditions. This inner, essential force has been called will on the supposition that there exists also in other beings that which we feel in ourselves as a feeling of will, the impulse to be everything, to be others as well as ourselves yet without ceasing to be what we are. And it may be said that this force is the divine in us, that it is God Himself who works in us because He suffers in us.
Y esa fuerza, esa aspiración a la conciencia, la simpatía nos la hace descubrir en todo. Mueve y agita a los más menudos seres vivientes, mueve y agita acaso a las células mismas de nuestro propio organismo corporal, que es una federación más o menos unitaria de vivientes; mueve a los glóbulos mismos de nuestra sangre. De vidas se compone nuestra vida, de aspiraciones, acaso en el limbo de la subconciencia, nuestra aspiración vital. No es un sueño más absurdo que tantos sueños que pasan por teorías valederas el de creer que nuestras células, nuestros glóbulos, tengan algo así como una conciencia o base de ella rudimentaria, celular, globular. O que puedan llegar a tenerla. Y ya puestos en la vía de las fantasías, podemos fantasear el que estas células se comunicaran entre sí, y exprestara alguna de ellas su creencia de que formaban parte de un organismo superior dotado de conciencia colectiva personal. Fantasía que se ha producido más de una vez en la historia del sentimiento humano al suponer alguien, filósofo o poeta, que somos los hombres a modo de glóbulos de la sangre de un Ser Supremo que tiene su conciencia colectiva personal, la conciencia del Universo. And sympathy teaches us to discover this force, this aspiration towards consciousness, in all things. It moves and activates the most minute living creatures; it moves and activates, perhaps, the very cells of our own bodily organism, which is a confederation, more or less solidary, of living beings; it moves the very globules of our blood. Our life is composed of lives, our vital aspiration of aspirations existing perhaps in the limbo of subconsciousness. Not more absurd than so many other dreams which pass as valid theories is the belief that our cells, our globules, may possess something akin to a rudimentary cellular, globular consciousness or basis of consciousness. Or that they may arrive at possessing such consciousness. And since we have given a loose rein to the fancy, we may fancy that these cells may communicate with one another, and that some of them may express their belief that they form part of a superior organism endowed with a collective personal consciousness. And more than once in the history of human feeling this fancy has been expressed in the surmisal of some philosopher or poet that we men are a kind of globules in the blood of a Supreme Being, who possesses his own personal collective consciousness, the consciousness of the Universe.
Tal vez la inmensa Vía Láctea que contemplamos durante las noches claras en el cielo, ese enorme anillo de que nuestro sistema planetario no es sino una molécula, es a su vez una célula del Universo, Cuerpo de Dios. Las células todas de nuestro cuerpo conspiran y concurren con su actividad a mantener y encender nuestra conciencia, nuestra alma; y si las conciencias o las almas de todas ellas entrasen enteramente en la nuestra, en la componente, si tuviese yo conciencia de todo lo que en mi organismo corporal pasa, sentiría pasar por mí al Universo, y se borraría tal vez el doloroso sentimiento de mis límites. Y si todas las conciencias de todos los seres concurren por entero a la conciencia universal, esta, es decir, Dios, es todo. Perhaps the immense Milky Way which on clear nights we behold stretching across the heavens, this vast encircling ring in which our planetary system is itself but a molecule, is in its turn but a cell in the Universe, in the Body of God. All the cells of our body combine and co-operate in maintaining and kindling by their activity our consciousness, our soul; and if the consciousness or the souls of all these cells entered completely into our consciousness, into the composite whole, if I possessed consciousness of all that happens in my bodily organism, I should feel the universe happening within myself, and perhaps the painful sense of my limitedness would disappear. And if all the consciousness of all beings unite in their entirety in the universal consciousness, this consciousness—that is to say, God—is all.
En nosotros nacen y mueren a cada instante oscuras conciencias, almas elementales, y este nacer y morir de ellas constituye nuestra vida. Y cuando mueren bruscamente, en choque, hacen nuestro dolor. Así en el seno de Dios nacen y mueren -¿mueren?- conciencias, constituyendo sus nacimientos y sus muertes su vida. In every instant obscure consciousnesses, elementary souls, are born and die within us, and their birth and death constitute our life. And their sudden and violent death constitutes our pain. And in like manner, in the heart of God consciousnesses are born and die—but do they die?—and their births and deaths constitute His life.
Si hay una Conciencia Universal y Suprema, yo soy una idea de ella, y ¿puede en ella apagarse del todo idea alguna? Después que yo haya muerto, Dios seguirá recordándome, y el ser yo por Dios recordado, el ser mi conciencia mantenida por la Conciencia Suprema ¿no es acaso ser? If there is a Universal and Supreme Consciousness, I am an idea in it; and is it possible for any idea in this Supreme Consciousness to be completely blotted out? After I have died, God will go on remembering me, and to be remembered by God, to have my consciousness sustained by the Supreme Consciousness, is not that, perhaps, to be?
Y si alguien dijese que Dios ha hecho el Universo, se le puede retrucar que también nuestra alma ha hecho nuestro cuerpo tanto más que ha sido por él hecha. Si es que hay alma. And if anyone should say that God has made the universe, it may be rejoined that so also our soul has made our body as much as, if not more than, it has been made by it—if, indeed, there be a soul.
Cuando la compasión, el amor, nos revela al Universo todo luchando por cobrar, conservar y acrecentar su conciencia, por concientizarse más y más cada vez, sintiendo el dolor de las discordancias que dentro de él se producen, la compasión nos revela la semejanza del Universo todo con nosotros, que es humano, y que nos hace descubrir en él a nuestro Padre, de cuya carne somos carne; el amor nos hace personalizar al todo de que formamos parte. When pity, love, reveals to us the whole universe striving to gain, to preserve, and to enlarge its consciousness, striving more and more to saturate itself with consciousness, feeling the pain of the discords which are produced within it, pity reveals to us the likeness of the whole universe with ourselves; it reveals to us that it is human, and it leads us to discover our Father in it, of whose flesh we are flesh; love leads us to personalize the whole of which we form a part.
En el fondo lo mismo da decir que Dios está produciendo eternamente las cosas, como que las cosas están produciendo eternamente a Dios. Y la creencia en un Dios personal y espiritual se basa en la creencia en nuestra propia personalidad y espiritualidad. Porque nos sentimos conciencia, sentimos a Dios conciencia, es decir, persona, y porque anhelamos que nuestra conciencia pueda vivir y ser independiente del cuerpo, creemos que la persona divina vive y es independientemente del Universo, que es su estado de conciencia ad extra. To say that God is eternally producing things is fundamentally the same as saying that things are eternally producing God. And the belief in a personal and spiritual God is based on the belief in our own personality and spirituality. Because we feel ourselves to be consciousness, we feel God to be consciousness—that is to say, a person; and because we desire ardently that our consciousness shall live and be independently of the body, we believe that the divine person lives and exists independently of the universe, that his state of consciousness is ad extra.
Claro es que vendrán los lógicos, y nos pondrán todas las evidentes dificultades racionales que de esto nacen; pero ya dijimos que, aunque bajo formas racionales, el contenido de todo esto no es, en rigor, racional. Toda concepción racional de Dios es en sí misma contradictoria. La fe en Dios nace del amor a Dios, creemos que existe por querer que exista, y nace acaso también del amor de Dios a nosotros. La razón no nos prueba que Dios exista, pero tampoco que no pueda existir. No doubt logicians will come forward and confront us with the evident rational difficulties which this involves; but we have already stated that, although presented under logical forms, the content of all this is not strictly rational. Every rational conception of God is in itself contradictory. Faith in God is born of love for God—we believe that God exists by force of wishing that He may exist, and it is born also, perhaps, of God's love for us. Reason does not prove to us that God exists, but neither does it prove that He cannot exist.
Pero más adelante, más sobre esto de que la fe en Dios sea la personalización del Universo. But of this conception of faith in God as the personalization of the universe we shall have more to say presently.
Y recordando lo que en otra parte de esta obra dijimos, podemos decir que las cosas materiales en cuanto conocidas, brotan al conocimiento desde el hambre, y del hambre brota el Universo sensible o material en que las conglobamos, y las cosas ideales brotan del amor, y del amor brota Dios en quien esas cosas ideales conglobamos, como en Conciencia del Universo. Es la conciencia social, hija del amor, del instinto de perpetuación, la que nos lleva a socializarlo todo, a ver en todo sociedad, y nos muestra, por último, cuán de veras es una Sociedad infinita la Naturaleza toda. Y por lo que a mí hace he sentido que la Naturaleza es sociedad, cientos de veces, al pasearme en un bosque y tener el sentimiento de solidaridad con las encinas que de alguna oscura manera se daban sentido de mi presencia. And recalling what has been said in another part of this work, we may say that material things, in so far as they are known to us, issue into knowledge through the agency of hunger, and out of hunger issues the sensible or material universe in which we conglomerate these things; and that ideal things issue out of love, and out of love issues God, in whom we conglomerate these ideal things as in the Consciousness of the Universe. It is social consciousness, the child of love, of the instinct of perpetuation, that leads us to socialize everything, to see society in everything, and that shows us at last that all Nature is really an infinite Society. For my part, the feeling that Nature is a society has taken hold of me hundreds of times in walking through the woods possessed with a sense of solidarity with the oaks, a sense of their dim awareness of my presence.
La fantasía que es el sentido social, anima lo inanimado, lo antropomorfiza todo; todo lo humaniza, y aun lo humana. Y la labor del hombre es sobrenaturalizar a la Naturaleza, esto es: divinizarla humanizándola, hacerla humana, ayudarla a que se concientice, en fin. La razón, por su parte, mecaniza o materializa. Imagination, which is the social sense, animates the inanimate and anthropomorphizes everything; it humanizes everything and even makes everything identical with man. [36] And the work of man is to supernaturalize Nature—that is to say, to make it divine by making it human, to help it to become conscious of itself, in short. The action of reason, on the other hand, is to mechanize or materialize.
Y así como se dan unidos y fecundándose mutuamente el individuo -que es, en cierto modo, sociedad y la sociedad -que es también un individuo-, inseparables el uno del otro, y sin que nos quepa decir dónde empieza el uno para acabar el otro, siendo más bien aspectos de una misma esencia, así se dan en uno el espíritu, el elemento social que al relacionarnos con los demás, nos hace conscientes, y la materia o elemento individual e individuante, y se dan en uno fecundándose mutuamente la razón, la inteligencia y la fantasía, y en uno se dan el Universo y Dios. And just as a fruitful union is consummated between the individual—who is, in a certain sense, a society—and society, which is also an individual—the two being so inseparable from one another that it is impossible to say where the one begins and the other ends, for they are rather two aspects of a single essence—so also the spirit, the social element, which by relating us to others makes us conscious, unites with matter, the individual and individualizing element; similarly, reason or intelligence and imagination embrace in a mutually fruitful union, and the Universe merges into one with God.
¿Es esto todo verdad? ¿Y qué es verdad? -preguntaré a mi vez como preguntó Pilato. Pero no para volver a lavarme las manos sin esperar respuesta. Is all this true? And what is truth? I in my turn will ask, as Pilate asked—not, however, only to turn away and wash my hands, without waiting for an answer.
¿Está la verdad en la razón, o sobre la razón, o bajo la razón, o fuera de ella, de un modo cualquiera? ¿Es sólo verdadero lo racional? ¿No habrá realidad inasequible, por su naturaleza misma, a la razón, y acaso, por su misma naturaleza, opuesta a ella? ¿Y cómo conocer esa realidad si es que sólo por la razón conocemos? Is truth in reason, or above reason, or beneath reason, or outside of reason, in some way or another? Is only the rational true? May there not be a reality, by its very nature, unattainable by reason, and perhaps, by its very nature, opposed to reason? And how can we know this reality if reason alone holds the key to knowledge?
Nuestro deseo de vivir, nuestra necesidad de vida quisiera que fuese verdadero lo que nos hace conservarnos y perpetuarnos, lo que mantiene al hombre y a la sociedad; que fuese verdadera agua el líquido que bebido apaga la sed y porque la apaga, y pan verdadero lo que nos quita el hambre porque nos la quita. Our desire of living, our need of life, asks that that may be true which urges us to self-preservation and self-perpetuation, which sustains man and society; it asks that the true water may be that which assuages our thirst, and because it assuages it, that the true bread may be that which satisfies our hunger, because it satisfies it.
Los sentidos están al servicio del instinto de conservación, y cuanto nos satisfaga a esta necesidad de conservarnos, aun sin pasar por los sentidos, es a modo de una penetración íntima de la realidad en nosotros. ¿Es acaso menos real el proceso de asimilación del alimento que el proceso de conocimiento de la cosa alimenticia? Se dirá que comerse un pan no es lo mismo que verlo, tocarlo o gustarlo; que de un modo entra en nuestro cuerpo, mas no por eso en nuestra conciencia. ¿Es verdad esto? ¿El pan que he hecho carne y sangre mía no entra más en mi conciencia de aquel otro al que viendo y tocando digo: «Esto es mío»? Y a ese pan así convertido en mi carne y sangre y hecho mío, ¿he de negarle la realidad objetiva cuando sólo lo toco? The senses are devoted to the service of the instinct of preservation, and everything that satisfies this need of preserving ourselves, even though it does not pass through the senses, is nevertheless a kind of intimate penetration of reality in us. Is the process of assimilating nutriment perhaps less real than the process of knowing the nutritive substance? It may be said that to eat a loaf of bread is not the same thing as seeing, touching, or tasting it; that in the one case it enters into our body, but not therefore into our consciousness. Is this true? Does not the loaf of bread that I have converted into my flesh and blood enter more into my consciousness than the other loaf which I see and touch, and of which I say: "This is mine"? And must I refuse objective reality to the bread that I have thus converted into my flesh and blood and made mine when I only touch it?
Hay quien vive del aire sin conocerlo. Y así vivimos de Dios y en Dios acaso, en Dios espíritu y conciencia de la sociedad y del Universo todo, en cuanto este también es sociedad. There are some who live by air without knowing it. In the same way, it may be, we live by God and in God—in God the spirit and consciousness of society and of the whole Universe, in so far as the Universe is also a society.
Dios no es sentido sino en cuanto es vivido, y no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Él (Mat. IV, 4. Deut. VIII, 3). God is felt only in so far as He is lived; and man does not live by bread alone, but by every word that proceedeth out of the mouth of God (Matt. iv. 4; Deut. viii. 3).
Y esta personalización del todo, del Universo, a que nos lleva el amor, la compasión, es la de una persona que abarca y encierra en sí a las demás personas que la componen. And this personalization of the all, of the Universe, to which we are led by love, by pity, is the personalization of a person who embraces and comprehends within himself the other persons of which he is composed.
Es el único modo de dar al Universo finalidad dándole conciencia. Porque donde no hay conciencia no hay tampoco finalidad que supone un propósito. Y la fe en Dios no estriba como veremos, sino en la necesidad vital de dar finalidad a la existencia, de hacer que responda a un propósito. No para comprender el por qué, sino para setnir y sustentar el para qué último, necesitamos a Dios, para dar sentido al Universo. The only way to give finality to the world is to give it consciousness. For where there is no consciousness there is no finality, finality presupposing a purpose. And, as we shall see, faith in God is based simply upon the vital need of giving finality to existence, of making it answer to a purpose. We need God, not in order to understand the why, but in order to feel and sustain the ultimatewherefore, to give a meaning to the Universe.
Y tampoco debe extrañar que se diga que esa conciencia del universo esté compuesta e integrada por las conciencias de los seres que el Universo forman, por la conciencia personal distinta de las que la componen. Sólo así se comprende lo de que en Dios seamos, nos movamos y vivamos. Aquel gran visionario que fue Manuel Swedenborg, vio o entrevió esto cuando en su libro sobre el cielo y el infierno (De Coelo et Inferno, 52) nos dice que: «Una entera sociedad angélica aparece a las veces en forma de un solo ángel, como el Señor me ha permitido ver. Cuando el Señor mismo aparece en medio de los ángeles, no lo hace acompañado de una multitud, sino como un solo ser en forma angélica. De aquí que en la Palabra se le llama al Señor un ángel, y que así es llamada una sociedad entera: Miguel, Gabriel y Rafael no son sino sociedades angélicas así llamadas por las funciones que llenan.» And neither ought we to be surprised by the affirmation that this consciousness of the Universe is composed and integrated by the consciousnesses of the beings which form the Universe, by the consciousnesses of all the beings that exist, and that nevertheless it remains a personal consciousness distinct from those which compose it. Only thus is it possible to understand how in God we live, move, and have our being. That great visionary, Emanuel Swedenborg, saw or caught a glimpse of this in his book on Heaven and Hell (De Coelo et Inferno, lii.), when he tells us: "An entire angelic society appears sometimes in the form of a single angel, which also it hath been granted me by the Lord to see. When the Lord Himself appears in the midst of the angels, He doth not appear as encompassed by a multitude, but as a single being in angelic form. Hence it is that the Lord in the Word is called an angel, and likewise that on entire society is so called. Michael, Gabriel, and Raphael are nothing but angelical societies, which are so named from their functions."
¿No es que acaso vivimos y amamos, esto es, sufrimos y compadecemos en esa Gran Persona envolvente a todos, las personas todas que sufrimos y compadecemos y los seres todos que luchan por personalizarse, por adquirir conciencia de su dolor y de su limitación? ¿Y no somos acaso ideas de esa Gran Conciencia total que al pensarnos existentes nos da la existencia? ¿No es nuestro existir ser por Dios percibidos y sentidos? Y más adelante nos dice este mismo visionario, a su manera imaginativa, que cada ángel, cada sociedad de ángeles y el cielo todo contemplado de consuno, se presentan en forma humana, y que por virtud de esta su humana forma, lo rige el Señor como a un solo hombre. May we not perhaps live and love—that is, suffer and pity—in this all-enveloping Supreme Person—we, all the persons who suffer and pity and all the beings that strive to achieve personality, to acquire consciousness of their suffering and their limitation? And are we not, perhaps, ideas of this total Grand Consciousness, which by thinking of us as existing confers existence upon us? Does not our existence consist in being perceived and felt by God? And, further on, this same visionary tells us, under the form of images, that each angel, each society of angels, and the whole of heaven comprehensively surveyed, appear in human form, and in virtue of this human form the Lord rules them as one man.
«Dios no piensa, crea; no existe, es eterno», escribió Kierkegaard (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift); pero es acaso más exacto decir con Mazzini, el místico de la ciudad italiana, que «Dios es grande porque piensa obrando» (Ai giovani d'Italia), porque en Él pensar es crear y hacer existir a aquello que piensa existente con sólo pensarlo, y es lo imposible lo impensable por Dios. ¿No se dice en la Escritura que Dios crea con su palabra, es decir, con su pensamiento, y que por este, por su Verbo, se hizo cuanto existe? ¿Y olvida Dios lo que una vez hubo pensado? ¿No subsisten acaso en la Suprema Conciencia los pensamientos todos que por ella pasan una vez? En Él, que es eterno, ¿no se eterniza toda existencia? "God does not think, He creates; He does not exist, He is eternal," wrote Kierkegaard (Afslutende uvidens-kabelige Efterskrift); but perhaps it is more exact to say with Mazzini, the mystic of the Italian city, that "God is great because His thought is action" (Ai giovani d'ltalia), because with Him to think is to create, and He gives existence to that which exists in His thought by the mere fact of thinking it, and the impossible is the un thinkable by God. Is it not written in the Scriptures that God creates with His word—that is to say, with His thought—and that by this, by His Word, He made everything that exists? And what God has once made does He ever forget? May it not be that all the thoughts that have ever passed through the Supreme Consciousness still subsist therein? In Him, who is eternal, is not all existence eternalized?
Es tal nuestro anhelo de salvar a la conciencia, de dar finalidad personal y humana al Universo y a la existencia, que hasta en un supremo, dolorosísimo y desgarrador sacrificio llegaríamos a oír que se nos dijese que si nuestra conciencia se desvanece es para ir a enriquecer la Conciencia infinita y eterna, que nuestras almas sirven de alimento al Alma Universal. Enriquezco, si, a Dios, porque antes de yo existir no me pensaba como existente porque soy uno más, uno más aunque sea entre infinitos, que como habiendo vivido y sufrido y amado realmente, quedo en su seno. Es el furioso anhelo de dar invalidad al Universo, de hacerle consciente y personal, lo que nos ha llevado a creer en Dios, a querer que haya Dios, a crear a Dios, en una palabra. ¡A crearle, sí! Lo que no debe escandalizar se diga ni al más piadoso teísta. Porque creer en Dios es en cierto modo crearlo; aunque Él nos cree antes. Es Él quien en nosotros se crea de continuo a sí mismo. Our longing to save consciousness, to give personal and human finality to the Universe and to existence, is such that even in the midst of a supreme, an agonizing and lacerating sacrifice, we should still hear the voice that assured us that if our consciousness disappears, it is that the infinite and eternal Consciousness may be enriched thereby, that our souls may serve as nutriment to the Universal Soul. Yes, I enrich God, because before I existed He did not think of me as existing, because I am one more—one more even though among an infinity of others—who, having really lived, really suffered, and really loved, abide in His bosom. It is the furious longing to give finality to the Universe, to make it conscious and personal, that has brought us to believe in God, to wish that God may exist, to create God, in a word. To create Him, yes! This saying ought not to scandalize even the most devout theist. For to believe in God is, in a certain sense, to create Him, although He first creates us. It is He who in us is continually creating Himself.
Hemos creado a Dios para salvar al Universo de la nada, pues lo que no es conciencia y conciencia eterna, consciente de su eternidad y eternamente consciente, no es nada más que apariencia. Lo único de veras real es lo que siente, sufre, compadece, ama y anhela, es la conciencia; lo único sustancial es la conciencia. Y necesitamos a Dios para salvar la conciencia; no para pensar la existencia, sino para vivirla; no para saber por qué y cómo es, sino para sentir para qué es. El amor es un contrasentido si no hay Dios. We have created God in order to save the Universe from nothingness, for all that is not consciousness and eternal consciousness, conscious of its eternity and eternally conscious, is nothing more than appearance. There is nothing truly real save that which feels, suffers, pities, loves, and desires, save consciousness; there is nothing substantial but consciousness. And we need God in order to save consciousness; not in order to think existence, but in order to live it; not in order to know the why and how of it, but in order to feel the wherefore of it. Love is a contradiction if there is no God.
Veamos ahora eso de Dios, lo del Dios lógico o Razón Suprema, y lo del Dios biótico o cordial, esto es, el Amor Supremo. Let us now consider this idea of God, of the logical God or the Supreme Reason, and of the vital God or the God of the heart—that is, Supreme Love.






-- VIII -- DE DIOS A DIOS

VIII. FROM GOD TO GOD

No creo que sea violentar la verdad decir que el sentimiento religioso es sentimiento de divinidad y que sólo con violencia del corriente lenguaje humano puede hablarse de religión atea. Aunque es claro que todo dependerá del concepto que de Dios nos formemos. Concepto que depende a su vez del de divinidad. To affirm that the religious sense is a sense of divinity and that it is impossible without some abuse of the ordinary usages of human language to speak of an atheistic religion, is not, I think, to do violence to the truth; although it is clear that everything will depend upon the concept that we form of God, a concept which in its turn depends upon the concept of divinity.
Convienenos, en efecto, comenzar por el sentimiento de divinidad, antes de mayusculizar el concepto de esta cualidad, y articulándola, convertirla en la Divinidad, esto es, en Dios. Porque el hombre ha ido a Dios por lo divino más bien que ha deducido lo divino de Dios. Our proper procedure, in effect, will be to begin with this sense of divinity, before prefixing to the concept of this quality the definite article and the capital letter and so converting it into "the Divinity"—that is, into God. For man has not deduced the divine from God, but rather he has reached God through the divine.
Ya antes, en el curso de estas algo errabundas y a la par insistentes reflexiones sobre el sentimiento trágico de la vida, recordé el timor fecit deos de Estacio para corregirlo y limitarlo. Ni es cosa de trazar una vez más el proceso histórico por que los pueblos han llegado al sentimiento y al concepto de un Dios personal como el del cristianismo. Y digo los pueblos y no los individuos aislados, porque si hay sentimiento y concepto colectivo, social, es el de Dios, aunque el individuo lo individualice luego. La filosofía puede tener, y de hecho tiene, un origen individual; la teología es necestariamente colectiva. In the course of these somewhat wandering but at the same time urgent reflections upon the tragic sense of life, I have already alluded to the timor fecit deos of Statius with the object of limiting and correcting it. It is not my intention to trace yet once again the historical processes by which peoples have arrived at the consciousness and concept of a personal God like the God of Christianity. And I say peoples and not isolated individuals, for if there is any feeling or concept that is truly collective and social it is the feeling and concept of God, although the individual subsequently individualizes it. Philosophy may, and in fact does, possess an individual origin; theology is necessarily collective.
La doctrina de Schleirmacher que pone el origen, o más bien la esencia del sentimiento religioso, en el inmediato y sencillo sentimiento de dependencia, parece ser la explicación más profunda y exacta. El hombre primitivo, viviendo en sociedad, se siente depender de misteriosas potencias que invisiblemente le rodean, se siente en comunión social, no sólo con sus semejantes, los demás hombres, sino con la Naturaleza toda animada e inanimada, lo que no quiere decir otra cosa sino que lo personaliza todo. No sólo tiene él conciencia del mundo, sino que se imagina que el mundo tiene también conciencia como él. Lo mismo que un niño habla a su perro o a su muñeco, cual si le entendiesen, cree el salvaje que lo oye su fetiche o que la nube tormentosa se acuerda de él y le persigue. Y es que el espíritu del hombre natural, primitivo, no se ha desplacentado todavía de la Naturaleza, ni ha marcado el lindero entre el sueño y la vigilia, entre la realidad y la imaginación. Schleiermacher's theory, which attributes the origin, or rather the essence, of the religious sense to the immediate and simple feeling of dependency, appears to be the most profound and exact explanation. Primitive man, living in society, feels himself to be dependent upon the mysterious forces invisibly environing him; he feels himself to be in social communion, not only with beings like himself, his fellow-men, but with the whole of Nature, animate and inanimate, which simply means, in other words, that he personalizes everything. Not only does he possess a consciousness of the world, but he imagines that the world, like himself, possesses consciousness also. Just as a child talks to his doll or his dog as if it understood what he was saying, so the savage believes that his fetich hears him when he speaks to it, and that the angry storm-cloud is aware of him and deliberately pursues him. For the newly born mind of the primitive natural man has not yet wholly severed itself from the cords which still bind it to the womb of Nature, neither has it clearly marked out the boundary that separates dreaming from waking, imagination from reality.
No fue, pues, lo divino, algo objetivo, sino la subjetividad de la conciencia proyectada hacia fuera, la personalización del mundo. El concepto de divinidad surgió del sentimiento de ella, y el sentimiento de divinidad no es sino el mismo oscuro y naciente sentimiento de personalidad vertido a lo de fuera. Ni cabe en rigor decir fuera y dentro, objetivo y subjetivo, cuando tal distinción no era sentida, y siendo como es, de esa distinción de donde el sentimiento y el concepto de divinidad proceden. Cuanto más clara la conciencia de la distinción entre lo objetivo y lo subjetivo, tanto más oscuro el sentimiento de divinidad en nosotros. The divine, therefore, was not originally something objective, but was rather the subjectivity of consciousness projected exteriorly, the personalization of the world. The concept of divinity arose out of the feeling of divinity, and the feeling of divinity is simply the dim and nascent feeling of personality vented upon the outside world. And strictly speaking it is not possible to speak of outside and inside, objective and subjective, when no such distinction was actually felt; indeed it is precisely from this lack of distinction that the feeling and concept of divinity proceed. The clearer our consciousness of the distinction between the objective and the subjective, the more obscure is the feeling of divinity in us.
Hase dicho, y al parecer con entera razón, que el paganismo helénico es, más bien que politeísta, panteísta. La creencia en muchos dioses tomando el concepto de Dios como hoy le tomamos, no sé que haya existido en cabeza humana. Y si por panteísmo se entiende la doctrina no de que todo y cada cosa es Dios -proposición para mí indispensable-, sino de que todo es divino, sin gran violencia cabe decir que el paganismo era politeísta. Los dioses, no sólo se mezclaban entre los hombres, sino que se mezclaban con ellos; engendraban los dioses en mujeres mortales, y los hombres mortales engendraban en las diosas a semidioses. Y si hay semidioses, esto es, semihombres, es tan sólo porque lo divino y lo humano eran caras de una misma realidad. La divinización de todo no era sino su humanización. Y decir que el Sol era un dios equivalía a decir que era un hombre, una conciencia humana más o menos agrandada y sublimada. Y esto vale desde el fetichismo hasta el paganismo helénico. It has been said, and very justly so it would appear, that Hellenic paganism was not so much polytheistic as pantheistic. I do not know that the belief in a multitude of gods, taking the concept of God in the sense in which we understand it to-day, has ever really existed in any human mind. And if by pantheism is understood the doctrine, not that everything and each individual thing is God—a proposition which I find unthinkable—but that everything is divine, then it may be said without any great abuse of language that paganism was pantheistic. Its gods not only mixed among men but intermixed with them; they begat gods upon mortal women and upon goddesses mortal men begat demi-gods. And if demi-gods, that is, demi-men, were believed to exist, it was because the divine and the human were viewed as different aspects of the same reality. The divinization of everything was simply its humanization. To say that the sun was a god was equivalent to saying that it was a man, a human consciousness, more or less, aggrandized and sublimated. And this is true of all beliefs from fetichism to Hellenic paganism.
En lo que propiamente se distinguían los dioses de los hombres era en que aquellos eran inmortales. Un dios venía a ser un hombre inmortal, y divinizar a un hombre, considerarle como a un Dios, era estimar que, en rigor, al morirse no había muerto. De ciertos héroes se creía que fueron vivos al reino de los muertos. Y este es un punto importantísimo para estimar el valor de lo divino. The real distinction between gods and men consisted in the fact that the former were immortal. A god came to be identical with an immortal man and a man was deified, reputed as a god, when it was deemed that at his death he had not really died. Of certain heroes it was believed that they were alive in the kingdom of the dead. And this is a point of great importance in estimating the value of the concept of the divine.
En aquellas repúblicas de dioses había siempre algún dios máximo, algún verdadero monarca. La monarquía divina fue la que, por el monocultismo, llevó a los pueblos al monoteísmo. Monarquía y monoteísmo son, pues, cosas gemelas. Zeus, Júpiter, iba en camino de converirse en dios único, como en dios único, primero del pueblo de Israel, después de la humanidad y, por último, del Universo todo, se convirtió Yavé, que empezó siendo uno de entre tantos dioses. In those republics of gods there was always some predominating god, some real monarch. It was through the agency of this divine monarchy that primitive peoples were led from monocultism to monotheism. Hence monarchy and monotheism are twin brethren. Zeus, Jupiter, was in process of being converted into an only god, just as Jahwé originally one god among many others, came to be converted into an only god, first the god of the people of Israel, then the god of humanity, and finally the god of the whole universe.
Como la monarquía, tuvo el monoteísmo un origen guerrero. «Es en la marcha y en tiempo de guerra -dice Robertson Smith, The Prophets of Israel, lect. I- cuando un pueblo nómada siente la instante necesidad de una autoridad central, y así ocurrió que en los primeros comienzos de la organización nacional en torno al santuario del arca, Israel se creyó la hueste de Jehová. El nombre mismo de Israel es marcial y significa Dios pelea, y Jehová es en el Viejo Testamento Iahwé Zebahát, el Jehová de los ejércitos de Israel. Era en el campo de batalla donde se sentía más claramente la presencia de Jehová; pero en las naciones primitivas, el caudillo de tiempo de guerra es también juez natural en tiempo de paz.» Like monarchy, monotheism had a martial origin. "It is only on the march and in time of war," says Robertson Smith in The Prophets of Israel, "that a nomad people feels any urgent need of a central authority, and so it came about that in the first beginnings of national organization, centring in the sanctuary of the ark, Israel was thought of mainly as the host of Jehovah. The very name of Israel is martial, and means 'God (El) fighteth,' and Jehovah in the Old Testament is Iahwè Çebäôth—the Jehovah of the armies of Israel. It was on the battlefield that Jehovah's presence was most clearly realized; but in primitive nations the leader in time of war is also the natural judge in time of peace."
Dios, el Dios único, surgió, pues, del sentimiento de divinidad en el hombre como Dios guerrero monárquico y social. Se reveló al pueblo, no a cada individuo. Fue el Dios de un pueblo y exigía celoso se le rindiese culto a él solo, y de este monocultismo se pasó al monoteísmo, en gran parte por la acción individual, más filosófica acaso que teológica, de los profetas. Fue, en efecto, la actividad individual de los profetas lo que individualizó la divinidad. Sobre todo al hacerla ética. God, the only God, issued, therefore, from man's sense of divinity as a warlike, monarchical and social God. He revealed himself to the people as a whole, not to the individual. He was the God of a people and he jealously exacted that worship should be rendered to him alone. The transition from this monocultism to monotheism was effected largely by the individual action, more philosophical perhaps than theological, of the prophets. It was, in fact, the individual activity of the prophets that individualized the divinity. And above all by making the divinity ethical.
Y de este Dios surgido así en la conciencia humana a partir del sentimiento de divinidad, apoderóse luego la razón, esto es, la filosofía, y tendió a definirlo, a convertirlo en idea. Porque definir algo es idealizarlo, para lo cual hay que prescindir de su elemento inconmensurable o irracional, de su fondo vital. Y el Dios sentido, la divinidad sentida como persona y conciencia única fuera de nosotros, aunque envolviéndonos y sosteniéndonos, se convirtió en la idea de Dios. Subsequently reason—that is, philosophy—took possession of this God who had arisen in the human consciousness as a consequence of the sense of divinity in man, and tended to define him and convert him into an idea. For to define a thing is to idealize it, a process which necessitates the abstraction from it of its incommensurable or irrational element, its vital essence. Thus the God of feeling, the divinity felt as a unique person and consciousness external to us, although at the same time enveloping and sustaining us, was converted into the idea of God.
El Dios lógico, racional, el ens summum, el primum movens, el Ser Supremo de la filosofía teológica, aquel a que se llega por los tres famosos caminos de negación, eminencia y causalidad, viae negationis, eminentiae, causalitatis no es más que una idea de Dios, algo muerto. Las tradicionales y tantas veces debatidas pruebas de su existencia no son, en el fondo, sino un intento vano de determinar su esencia; porque como hacía muy bien notar Vinet, la existencia se saca de la esencia; y decir que Dios existe, sin decir qué es Dios y cómo es, equivale a no decir nada. The logical, rational God, the ens summum, theprimum movens, the Supreme Being of theological philosophy, the God who is reached by the three famous ways of negation, eminence and causality, viæ negationis, eminentiæ, causalitatis, is nothing but an idea of God, a dead thing. The traditional and much debated proofs of his existence are, at bottom, merely a vain attempt to determine his essence; for as Vinet has very well observed, existence is deduced from essence; and to say that God exists, without saying what God is and how he is, is equivalent to saying nothing at all.
Y este Dios, por eminencia y negación o remoción de cualidades finitas, acaba por ser un Dios impensable, una pura idea, un Dios de quien, a causa de su excelencia misma ideal podemos decir que no es nada, como ya definió Escoto Eriugena: Deus propter excellentiam non inmerito nihil vocatur O con frase del falso Dionisio Areopagita, en su epístola 5: «La divina tiniebla es la luz inaccesible en la que se dice habita Dios.» El Dios antropomórfico y sentido, al ir purificándose de atributos humanos, y como tales finitos y relativos y temporales, se evapora en el Dios del deísmo o del panteísmo. And this God, arrived at by the methods of eminence and negation or abstraction of finite qualities, ends by becoming an unthinkable God, a pure idea, a God of whom, by the very fact of his ideal excellence, we can say that he is nothing, as indeed he has been defined by Scotus Erigena: Deus propter excellentiam non inmerito nihil vocatur. Or in the words of the pseudo-Dionysius the Areopagite, in his fifth Epistle, "The divine darkness is the inaccessible light in which God is said to dwell." The anthropomorphic God, the God who is felt, in being purified of human, and as such finite, relative and temporal, attributes, evaporates into the God of deism or of pantheism.
Las supuestas pruebas clásicas de la existencia de Dios refiriéndose todas a este Dios-Idea, a este Dios lógico, al Dios por remoción, y de aquí que en rigor no prueben nada, es decir, no prueban más que la existencia de esa idea de Dios. The traditional so-called proofs of the existence of God all refer to this God-Idea, to this logical God, the God by abstraction, and hence they really prove nothing, or rather, they prove nothing more than the existence of this idea of God.
Era yo un mozo que empezaba a inquietarme de estos eternos problemas, cuando en cierto libro, de cuyo autor no quiero acordarme, leí esto: «Dios es una gran equis sobre la barrera última de los conocimientos humanos; a medida que la ciencia avanza, la barrera se retira.» Y escribí al margen: «De la barrera acá, todo se explica sin Él; de la barrera allá, ni con Él ni sin Él; Dios, por lo tanto, sobra.» Y respecto al Dios-Idea, al de las pruebas, sigo en la misma sentencia. Atribúyese a Laplace la frase de que no había necesitado de la hipótesis de Dios para construir su sistema del origen del Universo, y así es muy cierto. La idea de Dios en nada nos ayuda para comprender mejor la existencia, la esencia y la finalidad del Universo. In my early youth, when first I began to be puzzled by these eternal  problems, I read in a book, the author of which I have no wish to recall, this sentence: "God is the great X placed over the ultimate barrier of human knowledge; in the measure in which science advances, the barrier recedes." And I wrote in the margin, "On this side of the barrier, everything is explained without Him; on the further side, nothing is explained, either with Him or without Him; God therefore is superfluous." And so far as concerns the God-Idea, the God of the proofs, I continue to be of the same opinion. Laplace is said to have stated that he had not found the hypothesis of God necessary in order to construct his scheme of the origin of the Universe, and it is very true. In no way whatever does the idea of God help us to understand better the existence, the essence and the finality of the Universe.
No es más concebible el que haya un Ser Supremo infinito, absoluto y eterno, cuya esencia desconocemos, que haya creado el Universo, que el que la base material del Universo mismo, su materia, sea eterna e infinita y absoluta. En nada comprendemos mejor la existencia del mundo con decirnos que lo creó Dios. Es una petición de principio o una solución meramente verbal para encubrir nuestra ignorancia. En rigor deducimos la existencia del Creador del hecho de que lo creado existe, y no se justifica racionalmente la existencia de Aquel; de un hecho no se saca una necesidad o es necestario todo. That there is a Supreme Being, infinite, absolute and eternal, whose existence is unknown to us, and who has created the Universe, is not more conceivable than that the material basis of the Universe itself, its matter, is eternal and infinite and absolute. We do not understand the existence of the world one whit the better by telling ourselves that God created it. It is a begging of the question, or a merely verbal solution, intended to cover up our ignorance. In strict truth, we deduce the existence of the Creator from the fact that the thing created exists, a process which does not justify rationally His existence. You cannot deduce a necessity from a fact, or else everything were necessary.
Y si del modo de ser del Universo pasamos a lo que se llama orden y que se supone necesita un ordenador, cabe decir que orden es lo que hay y no concebimos otro. La prueba esa del orden del Universo implica un paso del orden ideal al real, un proyectar nuestra mente fuera, un suponer que la explicación racional de una cosa produce la cosa misma. El arte humano, aleccionado por la Naturaleza, tiene un hacer consciente con que comprende el modo de hacer, y luego trasladamos este hacer artístico y consciente a una conciencia de un artista, que no se sabe de qué naturaleza aprendió su arte. And if from the nature of the Universe we pass to what is called its order, which is supposed to necessitate an Ordainer, we may say that order is what there is, and we do not conceive of any other. This deduction of God's existence from the order of the Universe implies a transition from the ideal to the real order, an outward projection of our mind, a supposition that the rational explanation of a thing produces the thing itself. Human art, instructed by Nature, possesses a conscious creative faculty, by means of which it apprehends the process of creation, and we proceed to transfer this conscious and artistic creative faculty to the consciousness of an artist-creator, but from what nature he in his turn learnt his art we cannot tell.
La comparación ya clásica con el reloj y el relojero, es inaplicable a un Ser absoluto, infinito y eterno. Es, además, otro modo de no explicar nada. Porque decir que el mundo es como es y no de otro modo porque Dios así lo hizo, mientras no sepamos por qué razón lo hizo así, es no decir nada. Y si sabemos la razón de haberlo así hecho Dios, este sobra, y la razón basta. Si todo fuera matemáticas, si no hubiese elemento irracional, no se habría acudido a esa explicación de un Sumo Ordenador, que no es sino la razón de lo irracional y otra tapadera de nuestra ignorancia. Y no hablemos de aquella ridícula ocurrencia de que, echando al azar caracteres de imprenta, no puede salir compuesto el Quijote. Saldría compuesta cualquier otra cosa que llegaría a ser un Quijote para los que a ella tuviesen que atenerse y en ella se formasen y formaran parte de ella. The traditional analogy of the watch and the watch maker is inapplicable to a Being absolute, infinite and eternal. It is, moreover, only another way of explaining nothing. For to say that the world is as it is and not otherwise because God made it so, while at the same time we do not know for what reason He made it so, is to say nothing. And if we knew for what reason God made it so, then God is superfluous and the reason itself suffices. If everything were mathematics, if there were no irrational element, we should not have had recourse to this explanatory theory of a Supreme Ordainer, who is nothing but the reason of the irrational, and so merely another cloak for our ignorance. And let us not discuss here that absurd proposition that, if all the type in a printing-press were printed at random, the result could not possibly be the composition of Don Quixote. Something would be composed which would be as good asDon Quixote for those who would have to be content with it and would grow in it and would form part of it.
Esa ya clásica supuesta prueba redúcese, en el fondo, a hipostatizar o sustantivar la explicación o razón de un fenómeno, a decir que la Mecánica hace el movimiento, la Biología la vida, la Filología el lenguaje, la Química los cuerpos sin más que mayusculizar la ciencia y convertirla en una potencia distinta de los fenómenos de que la exraemos y distinta de nuestra mente que la extrae. Pero a ese Dios así obtenido, y que no es sino la razón hipostatizada y proyectada al infinito, no hay manera de sentirlo como algo vivo y real y ni aun de concebirlo sino como una mera idea que con nosotros morirá. In effect, this traditional supposed proof of God's existence resolves itself fundamentally into hypostatizing or substantivating the explanation or reason of a phenomenon; it amounts to saying that Mechanics is the cause of movement, Biology of life, Philology of language, Chemistry of bodies, by simply adding the capital letter to the science and converting it into a force distinct from the phenomena from which we derive it and distinct from our mind which effects the derivation. But the God who is the result of this process, a God who is nothing but reason hypostatized and projected towards the infinite, cannot possibly be felt as something living and real, nor yet be conceived of save as a mere idea which will die with us.
Pregúntase, por otra parte, si una cosa cualquiera imaginada pero no existente, no existe porque Dios no lo quiere, o no lo quiere Dios porque no existe y respecto a lo imposible si es que no puede ser porque Dios así lo quiere, o no lo quiere Dios porque ello en sí y por su absurdo mismo no puede ser. Dios tiene que someterse a la ley lógica de contradicción, y no puede hacer, según los teólogos que dos más dos hagan más o menos que cuatro. La ley de la necesidad está sobre Él o es Él mismo. Y en el orden moral se pregunta si la mentira, o el homicidio, o el adulterio, son malos porque así lo estableció o si lo estableció así porque ello es malo. Si lo primero, Dios o es un Dios caprichoso y absurdo que establece una ley pudiendo haber establecido otra, u obedece a una naturaleza y esencia intrínseca de las cosas mismas independiente de Él, es decir, de su voluntad soberana; y si es así, si obedece a una razón de ser de las cosas, esta razón, si la conociésemos, nos bastaría sin necesidad alguna de más Dios, y no conociéndola ni Dios tampoco nos aclara nada. Esa razón estaría sobre Dios. Ni vale decir que esa razón es Dios mismo, razón suprema de las cosas. Una razón así, necestaria, no es algo personal. La personalidad la da la voluntad. Y es este problema de las relaciones entre la razón necestariamente necestaria, de Dios y su voluntad, necestariamente libre, lo que hará siempre del Dios lógico o aristotélico un Dios contradictorio. The question arises, on the other hand, whether a thing the idea of which has been conceived but which has no real existence, does not exist because God wills that it should not exist, or whether God does not will it to exist because, in fact, it does not exist; and, with regard to the impossible, whether a thing is impossible because God wills it so, or whether God wills it so because, in itself and by the very fact of its own inherent absurdity, it is impossible. God has to submit to the logical law of contradiction, and He cannot, according to the theologians, cause two and two to make either more or less than four. Either the law of necessity is above Him or He Himself is the law of necessity. And in the moral order the question arises whether falsehood, or homicide, or adultery, are wrong because He has so decreed it, or whether He has so decreed it because they are wrong. If the former, then God is a capricious and unreasonable God, who decrees one law when He might equally well have decreed another, or, if the latter, He obeys an intrinsic nature and essence which exists in things themselves independently of Him—that is to say, independently of His sovereign will; and if this is the case, if He obeys the innate reason of things, this reason, if we could but know it, would suffice us without any further need of God, and since we do not know it, God explains nothing. This reason would be above God. Neither is it of any avail to say that this reason is God Himself, the supreme reason of things. A reason of this kind, a necessary reason, is not a personal something. It is will that gives personality. And it is because of this problem of the relations between God's reason, necessarily necessary, and His will, necessarily free, that the logical and Aristotelian God will always be a contradictory God.
Los teólogos escolásticos no han sabido nunca desentredarse de las dificultades en que se veían metidos al tratar de conciliar la libertad humana con la presencia divina y el conocimiento que Dios tiene de lo futuro contingente y libre; y es porque, en rigor, el Dios racional es compleamente inaplicable a lo contingente, pues que la noción de contingencia no es, en el fondo, sino la noción de irracionalidad. El dios racional es forzosamente necestario en su ser y en su obrar, no puede hacer en cada caso sino lo mejor, y no cabe que haya varias cosas igualmente mejores, pues entre infinitas posibilidades sólo hay una que sea la más acomodada a su fin, como entre las infinitas líneas que pueden trazarse de un punto a otro sólo hay una recta. Y el Dios racional, el Dios de la razón, no puede menos sino seguir en cada caso la línea recta, la más conducente al fin que se propone, fin necestario como es necestaria la única recta dirección que a él conduce. Y así la divinidad de Dios es sustituida por su necesidad. Y en la necesidad de Dios perece su voluntad libre, es decir, su personalidad consciente. El Dios que anhelamos, el Dios que ha de salvar nuestra alma de la nada, el Dios inmortalizador, tiene que ser un Dios arbitrario. The scholastic theologians never succeeded in disentangling themselves from the difficulties in which they found themselves involved when they attempted to reconcile human liberty with divine prescience and with the knowledge that God possesses of the free and contingent future; and that is strictly the reason why the rational God is wholly inapplicable to the contingent, for the notion of contingency is fundamentally the same as the notion of irrationality. The rational God is necessarily necessary in His being and in His working; in every single case He cannot do other than the best, and a number of different things cannot all equally be the best, for among infinite possibilities there is only one that is best accommodated to its end, just as among the infinite number of lines that can be drawn from one point to another, there is only one straight line. And the rational God, the God of reason, cannot but follow in each case the straight line, the line that leads most directly to the end proposed, a necessary end, just as the only straight line that leads to it is a necessary line. And thus for the divinity of God is substituted His necessity. And in the necessity of God, His free will—that is to say, His conscious personality—perishes. The God of our heart's desire, the God who shall save our soul from nothingness, must needs be an arbitrary God.
Y es que Dios no puede ser Dios porque piensa, sino porque obra, porque crea; no es un Dios contemplativo, sino activo. Un Dios Razón, un Dios teórico o contemplativo, como es el Dios este del racionalismo teológico, es un Dios que se diluye en su propia contemplación. A este Dios corresponde, como veremos, la visión beatífica como expresión suprema de la felicidad eterna. Un Dios quietista, en fin, como es quietista por su esencia misma la razón. Not because He thinks can God be God, but because He works, because He creates; He is not a contemplative but an active God. A God-Reason, a theoretical or contemplative God, such as is this God of theological rationalism, is a God that is diluted in His own contemplation. With this God corresponds, as we shall see, the beatific vision, understood as the supreme expression of human felicity. A quietist God, in short, as reason, by its very essence, is quietist.
Queda la otra famosa prueba, la del consentimiento, supuestamente unánime, de los pueblos todos en creer en un Dios. Pero esta prueba no es en rigor racional ni a favor del Dios racional que explica el Universo, sino del Dios cordial que nos hace vivir. Sólo podríamos llamarla racional en el caso de que creyésemos que la razón es el consentimiento, más o menos unánime, de los pueblos, el sufragio universal, en el caso de que hiciésemos razón a la vox populi que se dice vox Dei. There remains the other famous proof of God's existence, that of the supposed unanimous consent in a belief in Him among all peoples. But this proof is not strictly rational, neither is it an argument in favour of the rational God who explains the Universe, but of the God of the heart, who makes us live. We should be justified in calling it a rational proof only on the supposition that we believed that reason was identical with a more or less unanimous agreement among all peoples, that it corresponded with the verdict of a universal suffrage, only on the supposition that we held that vox populi, which is said to be vox Dei, was actually the voice of reason.
Así lo creía aquel trágico y ardiente Lamennais, el que dijo que la vida y la verdad no son sino una sola y misma cosa -¡ojalá!-, y que declaró a la razón una, universal; perpetua y santa (Essai sur l'indifférence, IV partie, chap. XIII). Y glosó el «o hay que creer a todos o a ninguno» -aut omnibus credendum est aut nemini-, de Lactancio, y aquello de Heráclito de que toda opinión individual es falible, y lo de Aristóteles de que la más fuerte prueba es el consentimiento de los hombres todos, y sobre todo lo de Plinio (en Paneg. Trajani LXII) de que ni engaña uno a todos ni todos a uno -nemo omnes, neminem, omnes fefellerunt-. ¡Ojalá! Y así se acaba en lo de Cicerón (De natura deorum, lib. III, capítulo 11, 5 y 6) de que hay que creer a nuestros mayores, aun sin que nos den razones, maioribus autem nostris, etiam nulla ratione reddita credere. Such was, indeed, the belief of Lamennais, that tragic and ardent spirit, who affirmed that life and truth were essentially one and the same thing—would that they were!—and that reason was one, universal, everlasting and holy (Essai sur l'indifférence, partie iv., chap, viii.). He invoked the aut omnibus credendum est aut neminiof Lactantius—we must believe all or none—and the saying of Heraclitus that every individual opinion is fallible, and that of Aristotle that the strongest proof consists in the general agreement of mankind, and above all that of Pliny (Paneg. Trajani, lxii.), to the effect that one man cannot deceive all men or be deceived by all—nemo omnes, neminem omnes fefellerunt. Would that it were so! And so he concludes with the dictum of Cicero (De natura deorum, lib. iii., cap. ii., 5 and 6), that we must believe the tradition of our ancestors even though they fail to render us a reason—maioribus autem nostris, etiam nulla ratione reddita credere.
Sí, supongamos que es universal y constante esa opinión de los antiguos que nos dice que lo divino penetra a la Naturaleza toda, y que sea un dogma paternal, (pat???? d??a), como dice Aristóteles (Metaphysica,lib. VII, cap. VII); eso probaría sólo que hay un motivo que lleva a los pueblos y los individuos -sean todos o casi todos o muchos- a creer en un Dios. Pero ¿no es que hay acaso ilusiones y falacias que se fundan en la naturaleza misma humana? ¿No empiezan los pueblos todos por creer que el Sol gira en torno de ellos? ¿Y no es natural que propendamos todos a creer lo que satisface nuestro anhelo? ¿Diremos con W. Hermann (véase Christliche systematische Dogmatik, en el tomo Systematische christliche Religion, de la colección Die Kultur der Gegenwart, editada por P Hinneberg), «que si hay un Dios, no se ha dejado sin indicársenos de algún modo, y quiere ser hallado por nosotros»? Let us suppose that this belief of the ancients in the divine interpenetration of the whole of Nature is universal and constant, and that it is, as Aristotle calls it, an ancestral dogma (πατριος δοξα) (Metaphysica, lib. vii., cap. vii.); this would prove only that there is a motive impelling peoples and individuals—that is to say, all or almost all or a majority of them—to believe in a God. But may it not be that there are illusions and fallacies rooted in human nature itself? Do not all peoples begin by believing that the sun turns round the earth? And do we not all naturally incline to believe that which satisfies our desires? Shall we say with Hermann that, "if there is a God, He has not left us without some indication of Himself, and if is His will that we should find Him."
Piadoso deseo, sin duda, pero no razón en su estricto sentido, como no le apliquemos la sentencia agustiniana, que tampoco es razón de «pues que me buscas, es que me encontraste», creyendo que es Dios quien hace que le busquemos. A pious desire, no doubt, but we cannot strictly call it a reason, unless we apply to it the Augustinian sentence, but which again is not a reason, "Since thou seekest Me, it must be that thou hast found Me," believing that God is the cause of our seeking Him.
Este famoso argumento del consentimiento supuesto unánime de los pueblos, que es el que con un seguro instinto más emplearon los antiguos, no es, en el fondo y trasladado de la colectividad al individuo, sino la llamada prueba moral la que Kant, en su Crítica de la razón práctica, empleó, la que se saca de nuestra conciencia -o más bien de nuestro sentimiento de la divinidad- y que no es una prueba estricta y específicamente racional, sino vital, y que no puede ser aplicada al Dios lógico, al ens summum, al Ser simplicísimo y abstractísimo, al primer motor inmóvil e impasible, al Dios Razón, en fin, que ni sufre ni anhela, sino al Dios biótico, al ser complejísimo y concretísimo, al Dios paciente que sufre y anhela en nosotros y con nosotros, al Padre de Cristo, al que no se puede ir sino por el Hombre, por su Hijo (véase Juan, XIV, 6), y cuya revelación es histórica, o si se quiere, anecdótica, pero no filosófica, ni categórica. This famous argument from the supposed unanimity of mankind's belief in God, the argument which with a sure instinct was seized upon by the ancients, is in its essence identical with the so-called moral proof which Kant employed in his Critique of Practical Reason, transposing its application from mankind collectively to the individual, the proof which he derives from our conscience, or rather from our feeling of divinity. It is not a proof strictly or specifically rational, but vital; it cannot be applied to the logical God, the ens summum, the essentially simple and abstract Being, the immobile and impassible prime mover, the God-Reason, in a word, but to the biotic God, to the Being essentially complex and concrete, to the suffering God who suffers and desires in us and with us, to the Father of Christ who is only to be approached through Man, through His Son (John xiv. 6), and whose revelation is historical, or if you like, anecdotical, but not philosophical or categorical.
El consentimiento unánime -¡supongámosle así! de los pueblos, o sea el universal anhelo de las almas todas humanas que llegaron a la conciencia de su humanidad que quiere ser fin y sentido del Universo, ese anhelo, que no es sino aquella esencia misma del alma, que consiste en su conato por persistir eternamente y porque no se rompa la continuidad de la conciencia, nos lleva al Dios humano, antropomórfico, proyección de nuestra conciencia a la Conciencia del Universo, al Dios que da finalidad y sentido humanos al Universo y que no es el ens summum, el primum movens, ni el creador del Universo, no es la Idea-Dios. Es un Dios vivo, subjetivo -pues que no es sino la subjetividad objetivada o la personalidad universalizada-, que es más que mera idea, y antes que razón es voluntad. Dios es Amor, esto es, Voluntad. La razón, el Verbo, deriva de Él; pero Él, el Padre, es, ante todo, Voluntad. The unanimous consent of mankind (let us suppose the unanimity) or, in other words, this universal longing of all human souls who have arrived at the consciousness of their humanity, which desires to be the end and meaning of the Universe, this longing, which is nothing but that very essence of the soul which consists in its effort to persist eternally and without a break in the continuity of consciousness, leads us to the human, anthropomorphic God, the projection of our consciousness to the Consciousness of the Universe; it leads us to the God who confers human meaning and finality upon the Universe and who is not the ens summum, the primum movens, nor the Creator of the Universe, nor merely the Idea-God. It leads us to the living, subjective God, for He is simply subjectivity objectified or personality universalized—He is more than a mere idea, and He is will rather than reason. God is Love—that is, Will. Reason, the Word, derives from Him, but He, the Father, is, above all, Will.
«No cabe duda alguna -escribe Ritschl (Rechtfertigung and Versóhnung, 111, cap. V)- que la personalidad espiritual de Dios es estimada muy imperfectamente en la antigua teología al limitarla a las funciones de conocer y querer. La concepción religiosa no puede menos de aplicar a Dios también el atributo del sentimiento espiritual. Pero la antigua teología ateníase a la impresión de que el sentimiento y el afecto son notas de una personalidad limitada y creada, y transformaba la concepción de la felicidad de Dios, verbigracia, en el eterno conocerse a sí mismo, y la del odio en el habitual propósito de castigar el pecado.» Sí, aquel Dios lógico, obtenido via negationis, era un Dios que, en rigor, ni amaba ni odiaba, porque ni gozaba ni sufría, un Dios sin pena ni gloria, inhumano, y su justicia una justicia racional o matemática, esto es, una injusticia. "There can be no doubt whatever," Ritschl says (Rechtfertigung und Versöhnung, iii., chap. v.), "that a very imperfect view was taken of God's spiritual personality in the older theology, when the functions of knowing and willing alone were employed to illustrate it. Religious thought plainly ascribes to God affections of feeling as well. The older theology, however, laboured under the impression that feeling and emotion were characteristic only of limited and created personality; it transformed, e.g., the religious idea of the Divine blessedness into eternal self-knowledge, and that of the Divine wrath into a fixed purpose to punish sin." Yes, this logical God, arrived at by the via negationis, was a God who, strictly speaking, neither loved nor hated, because He neither enjoyed nor suffered, an inhuman God, and His justice was a rational or mathematical justice—that is, an injustice.
Los atributos del Dios vivo, del Padre de Cristo, hay que deducirlos de su revelación histórica en el Evangelio y en la conciencia de cada uno de los creyentes cristianos, y no de razonamientos metafísicos que sólo llevan al Dios-Nada de Escoto Eriugena, al Dios racional o panteístico, al Dios ateo, en fin, a la Divinidad despersonalizada. The attributes of the living God, of the Father of Christ, must be deduced from His historical revelation in the Gospel and in the conscience of every Christian believer, and not from metaphysical reasonings which lead only to the Nothing-God of Scotus Erigena, to the rational or pantheistic God, to the atheist God—in short, to the de-personalized Divinity.
Y es que al Dios vivo, al Dios humano, no se llega por camino de razón, sino por camino de amor y de sufrimiento. La razón nos aparta más bien de Él. No es posible conocerle para luego amarle; hay que empezar por amarle, por anhelarle, por tener hambre de Él, antes de conocerle. El conocimiento de Dios procede del amor a Dios, y es un conocimiento que poco o nada tiene de racional. Porque Dios es indefinible. Querer definir a Dios es pretender limitarlo en nuestra mente; matarlo. En cuanto tratamos de definirlo, nos surge la nada. Not by the way of reason, but only by the way of love and of suffering, do we come to the living God, the human God. Reason rather separates us from Him. We cannot first know Him in order that afterwards we may love Him; we must begin by loving Him, longing for Him, hungering after Him, before knowing Him. The knowledge of God proceeds from the love of God, and this knowledge has little or nothing of the rational in it. For God is indefinable. To seek to define Him is to seek to confine Him within the limits of our mind--that is to say, to kill Him. In so far as we attempt to define Him, there rises up before us--Nothingness.
La idea de Dios de la pretendida teodicea racional, no , es más que una hipótesis, como, por ejemplo, la idea del éter. The idea of God, formulated by a theodicy that claims to be rational, is simply an hypothesis, like the hypotheses of ether, for example.
Este, el éter, en efecto, no es sino una entidad supuesta, y que no tiene valor sino en cuanto explica lo que por ella tratamos de explicarnos; la luz, o la electricidad o la gravitación universal, y sólo en cuanto no se pueda explicar estos hechos de otro modo. Y así, la idea de Dios es una hipótesis también, que sólo tiene valor en cuanto con ella nos explicamos lo que tratamos con ella de explicarnos: la existencia y esencia del Universo, y mientras no se expliquen mejor de otro modo. Y como en realidad no nos explicamos ni mejor ni peor con esa idea que sin ella, la idea de Dios, suprema petición de principio, marra. Ether is, in effect, a merely hypothetical entity, valuable only in so far as it explains that which by means of it we endeavour to explain—light, electricity or universal gravitation—and only in so far as these facts cannot be explained in any other way. In like manner the idea of God is also an hypothesis, valuable only in so far as it enables us to explain that which by means of if we endeavour to explain—the essence and existence of the Universe—and only so long as these cannot be explained in any other way. And since in reality we explain the Universe neither better nor worse with this idea than without it, the idea of God, the supreme petitio principii, is valueless.
Pero si el éter no es sino una hipótesis para explicar la luz, el aire, en cambio es una cosa inmediatamente sentida; y aunque con él no nos explicásemos el sonido, tendríamos siempre su sensación directa, sobre todo la de su falta, en momentos de ahogo, de hambre de aire. Y de la misma manera, Dios mismo, no ya la idea de Dios, puede llegar a ser una realidad inmediatamente sentida, y aunque no nos expliquemos con su idea ni la existencia ni la esencia del Universo, tenemos a las veces el sentimiento directo de Dios, sobre todo en los momentos de ahogo espiritual. Y este sentimiento -obsérvese bien, porque en esto estriba todo lo trágico de él y el sentimiento trágico de toda la vida-, es un sentimiento de hambre de Dios, de carencia de Dios. Creer en Dios es en primera instancia, y como veremos, querer que haya Dios, no poder vivir sin Él. But if ether is nothing but an hypothesis explanatory of light, air, on the other hand, is a thing that is directly felt; and even though it did not enable us to explain the phenomenon of sound, we should nevertheless always be directly aware of it, and, above all, of the lack of it in moments of suffocation or air-hunger. And in the same way God Himself, not the idea of God, may become a reality that is immediately felt; and even though the idea of Him does not enable us to explain either the existence or the essence of the Universe, we have at times the direct feeling of God, above all in moments of spiritual suffocation. And this feeling—mark it well, for all that is tragic in it and the whole tragic sense of life is founded upon this—this feeling is a feeling of hunger for God, of the lack of God. To believe in God is, in the first instance, as we shall see, to wish that there may be a God, to be unable to live without Him.
Mientras peregriné por los campos de la razón a busca de Dios, no pude encontrarle, porque la idea de Dios no me engañaba, ni pude tomar por Dios a una idea, y fue entonces, cuando erraba por los páramos del racionalismo, cuando me dije que no debemos buscar más consuelo que la verdad, llamando así a la razón, sin que por eso me consolara. Pero al ir hundiéndome en el escepticismo racional de una parte y en la desesperación sentimental de otra, se me encendió el hambre de Dios, y el ahogo de espíritu me hizo sentir, con su falta, su realidad. Y quise que haya Dios, que exista Dios. Y Dios no existe, sino que más bien sobreexiste, y está sustentando nuestra existencia existiéndonos. So long as I pilgrimaged through the fields of reason in search of God, I could not find Him, for I was not deluded by the idea of God, neither could I take an idea for God, and it was then, as I wandered among the wastes of rationalism, that I told myself that we ought to seek no other consolation than the truth, meaning thereby reason, and yet for all that I was not comforted. But as I sank deeper and deeper into rational scepticism on the one hand and into heart's despair on the other, the hunger for God awoke within me, and the suffocation of spirit made me feel the want of God, and with the want of Him, His reality. And I wished that there might be a God, that God might exist. And God does not exist, but rather super-exists, and He is sustaining our existence, existing us (existiéndonos).
Dios, que es el Amor, el Padre del Amor, es hijo del amor en nosotros. Hay hombres ligeros y exteriores, esclavos de la razón que nos exterioriza, que creen haber dicho algo con decir que lejos de haber hecho Dios al hombre a su imagen y semejanza, es el hombre el que a su imagen y semejanza se hace sus dioses o su Dios, sin reparar, los muy livianos, que si esto segundo es, como realmente es, así, se debe a que no es menos verdad lo primero. Dios y el hombre se hacen mutuamente, en efecto; Dios se hace o se revela en el hombre, y el hombre se hace en Dios. Dios se hizo a sí mismo, Deus ipse se fecit, dijo Lactancio (Divinarum institutionum, 11, 8), y podemos decir que se está haciendo, y en el hombre y por el hombre. Y si cada cual de nosotros, en el empuje de su amor, en su hambre de divinidad, se imagina a Dios a su medida; y a su medida se hace Dios para él, hay un Dios colectivo, social, humano, resultante de las imaginaciones todas humanas que le imaginan. Porque Dios es y se revela en la colectividad. Y es Dios la más rica y más personal concepción humana. God, who is Love, the Father of Love, is the son of love in us. There are men of a facile and external habit of mind, slaves of reason, that reason which externalizes us, who think it a shrewd comment to say that so far from God having made man in His image and likeness, it is rather man who has made his gods or his God in his own image and likeness, and so superficial are they that they do not pause to consider that if the second of these propositions be true, as in fact it is, it is owing to the fact that the first is not less true. God and man, in effect, mutually create one another; God creates or reveals Himself in man and man creates himself in God. God is His own maker, Deus ipse se facit, said Lactantius (Divinarum Institutionum, ii., 8), and we may say that He is making Himself continually both in man and by man. And if each of us, impelled by his love, by his hunger for divinity, creates for himself an image of God according to his own desire, and if according to His desire God creates Himself for each of us, then there is a collective, social, human God, the resultant of all the human imaginations that imagine Him. For God is and reveals Himself in collectivity. And God is the richest and most personal of human conceptions.
Nos dijo el Maestro de divinidad que seamos perfectos, como es perfecto nuestro Padre que está en los cielos (Mat., V, 48),y en el orden de sentir y el pensar nuestra perfección consiste en ahincarnos porque nuestra imaginación llegue a la total imaginación de la humanidad de que formamos, en Dios, parte. The Master of divinity has bidden us be perfect as our Father who is in heaven is perfect (Matt. v. 48), and in the sphere of thought and feeling our perfection consists in the zeal with which we endeavour to equate our imagination with the total imagination of the humanity of which in God we form a part.
Conocida es la doctrina lógica de la contraposición entre la extensión y la comprensión de un concepto, y cómo a medida que la una crece, la otra mengua. El concepto más extenso y a la par menos comprensivo, es el de ente o cosa que abarca todo lo existente y no tiene más nota que la de ser, y el concepto más comprensivo y el menos extenso es el del Universo, que sólo a sí mismo se aplica y comprende todas las notas existentes. Y el Dios lógico o racional, el Dios obtenido por vía de negación, el ente sumo, se sume, como realidad, en la nada, pues el ser puro y la pura nada, según enseñaba Hegel, se indentifican. Y el Dios cordial o sentido, el Dios de los vivos, es el Universo mismo personalizado, es la conciencia del Universo. The logical theory of the opposition between the extension and the comprehension of a concept, the one increasing in the ratio in which the other diminishes, is well known. The concept that is most extensive and at the same time least comprehensive is that of being or of thing, which embraces everything that exists and possesses no other distinguishing quality than that of being; while the concept that is most comprehensive and least extensive is that of the Universe, which is only applicable to itself and comprehends all existing qualities. And the logical or rational God, the God obtained by way of negation, the absolute entity, merges, like reality itself, into nothingness; for, as Hegel pointed out, pure being and pure nothingness are identical. And the God of the heart, the God who is felt, the God of living men, is the Universe itself conceived as personality, is the consciousness of the Universe.
Un Dios universal y personal, muy otro que el Dios individual del rígido monoteísmo metafísico. A God universal and personal, altogether different from the individual God of a rigid metaphysical monotheism.
Debo aquí advertir una vez más cómo opongo la individualidad a la personalidad, aunque se necesiten la una a la otra. La individualidad es, si puedo así exprestarme, el continente, y la personalidad el contenido, o podría también decir, en un cierto sentido, que mi personalidad es mi comprensión, lo que comprendo y encierro en mí -y que es de una cierta manera todo el Universo-, y mi individualidad es mi extensión; lo uno, lo infinito mío, y lo otro, mi finito. Cien tinajas de fuerte casco de barro están vigorosamente individualizadas, pero pueden ser iguales y vacías, a lo sumo llenas del mismo líquido homogéneo, mientras que dos vejigas de membrana sutilísima, a través de la cual se verifica activa ósmosis y exósmosis pueden diferenciarse fuertemente y estar llenas de líquidos muy complejos. Y así puede uno destacarse fuertemente de otros, en cuanto individuo, siendo como un crustáceo espiritual, y ser pobrísimo de contenido diferencial. Y sucede más aún, y es que cuanta más personalidad tiene uno, cuanto mayor riqueza interior, cuanto más sociedad es en sí mismo, menos rudamente se divide de los demás. Y de la misma manera, el rígido Dios del deísmo, del monoteísmo aristotélico, el ens summum, es un ser en quien la individualidad, o más bien, la simplicidad, ahoga a la personalidad. La definición le mata, porque definir es poner fines, es limitar, y no cabe definir lo absolutamente indefinible. Carece ese Dios de riqueza interior; no es sociedad en sí mismo. Y a esto obvió la revelación vital con la creencia en la Trinidad que hace de Dios una sociedad, y hasta una familia en sí, y no ya un puro individuo. El Dios de la fe es personal; es personal, porque incluye tres personas, puesto que la personalidad no se siente aislada. Una persona aislada deja de serlo. ¿A quién, en efecto, amaría? Y si no ama, no es persona. Ni cabe amarse a sí mismo siendo simple y sin desdoblarse por el amor. I must advert here once again to my view of the opposition that exists between individuality and personality, notwithstanding the fact that the one demands the other. Individuality is, if I may so express it, the continent or thing which contains, personality the content or thing contained, or I might say that my personality is in a certain sense my comprehension, that which I comprehend or embrace within myself—which is in a certain way the whole Universe—and that my individuality is my extension; the one my infinite, the other my finite. A hundred jars of hard earthenware are strongly individualized, but it is possible for them to be all equally empty or all equally full of the same homogeneous liquid, whereas two bladders of so delicate a membrane as to admit of the action of osmosis and exosmosis may be strongly differentiated and contain liquids of a very mixed composition. And thus a man, in so far as he is an individual, may be very sharply detached from others, a sort of spiritual crustacean, and yet be very poor in differentiating content. And further, it is true on the other hand that the more personality a man has and the greater his interior richness and the more he is a society within himself, the less brusquely he is divided from his fellows. In the same way the rigid God of deism, of Aristotelian monotheism, the ens summum, is a being in whom individuality, or rather simplicity, stifles personality. Definition kills him, for to define is to impose boundaries, it is to limit, and it is impossible to define the absolutely indefinable. This God lacks interior richness; he is not a society in himself. And this the vital revelation obviated by the belief in the Trinity, which makes God a society and even a family in himself and no longer a pure individual. The God of faith is personal; He is a person because He includes three persons, for personality is not sensible of itself in isolation. An isolated person ceases to be a person, for whom should he love? And if he does not love, he is not a person. Nor can a simple being love himself without his love expanding him into a compound being.
Fue el sentir a Dios como al Padre lo que trajo consigo la fe en la Trinidad. Porque un Dios Padre no puede ser un Dios soltero, esto es, solitario. Un padre es siempre padre de familia. Y el sentir a Dios como padre, ha sido una perenne sugestión a concebirlo, no ya antropomórficamente, es decir, como a hombre -a????p??, sino andromórficamente, como a varón a???. A Dios Padre, en efecto, concíbelo la imaginación popular cristiana como a un varón. Y es porque el hombre, homo, , ανθρωπος , no se nos presenta sino como varón, vir, a???, o como mujer, mulier, ????. A lo que puede añadirse el niño, que es neutro. Y de aquí, para completar con la imaginación la necesidad sentimental de un dios hombre perfecto, esto es, familia, el culto al Dios Madre, a la Virgen María, y el culto al niño Jesús. It was because God was felt as a Father that the belief in the Trinity arose. For a God-Father cannot be a single, that is, a solitary, God. A father is always the father of a family. And the fact that God was felt as a father acted as a continual incentive to conceive Him not merely anthropomorphically—that is to say, as a man,ανθρωπος—but andromorphically, as a male, ανηρ. In the popular Christian imagination, in effect, God the Father is conceived of as a male. And the reason is that man, homo, ανθρωπος, as we know him, is necessarily either a male, vir, ανηρ, or a female, mulier, γυνη. And to these may be added the child, who is neuter. And hence in order to satisfy imaginatively this necessity of feeling God as a perfect man—that is, as a family—arose the cult of the God-Mother, the Virgin Mary, and the cult of the Child Jesus.
El culto a la Virgen, en efecto, la mariolatría, que ha ido poco a poco elevando en dignidad lo divino de la Virgen, hasta casi deificarla, no responde sino a la necesidad sentimental de que Dios sea hombre perfecto, de que entre la feminidad en Dios. Desde la expresión de Madre de Dios, ?e?t????, deípara, ha sido la piedad católica exaltando a la Virgen María hasta declararla corredentora y proclamar dogmática su concepción sin mancha de pecado original, lo que la pone ya entre la Humanidad y la Divinidad y más cerca de esta que de aquella. Y alguien ha manifestado sus sospecha de que, con el tiempo, acaso se llegue a hacer de ella algo así como una persona divina más. The cult of the Virgin, Mariolatry, which, by the gradual elevation of the divine element in the Virgin has led almost to her deification, answers merely to the demand of the feeling that God should be a perfect man, that God should include in His nature the feminine element. The progressive exaltation of the Virgin Mary, the work of Catholic piety, having its beginning in the expression Mother of God, θεοτοκος, deipara, has culminated in attributing to her the status of co-redeemer and in the dogmatic declaration of her conception without the stain of original sin. Hence she now occupies a position between Humanity and Divinity and nearer Divinity than Humanity. And it has been surmised that in course of time she may perhaps even come to be regarded as yet another personal manifestation of the Godhead.
Y tal vez no por esto la Trinidad se convirtiese en Cuaternidad. Si p?e?µa, espíritu en griego, en vez de ser neuro fuese femenino, ¿quién sabe si no se hubiese hecho ya de la Virgen María una encarnación o humanización del Espíritu Santo? El texto del Evangelio, según Lucas en el versículo 35 del capítulo I, donde se narra la Anunciación por el ángel Gabriel que le dice: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti», "p?e?µa a???? epe ?e?seta? ep? se" habría bastado para una encendida piedad que sabe siempre plegar a sus deseos la especulación teológica. Y habríase hecho un trabajo dogmático paralelo al de la divinización de Jesús, el Hijo, y su identificación con el Verbo. And yet this might not necessarily involve the conversion of the Trinity into a Quaternity. If πνευμα, in Greek, spirit, instead of being neuter had been feminine, who can say that the Virgin Mary might not already have become an incarnation or humanization of the Holy Spirit? That fervent piety which always knows how to mould theological speculation in accordance with its own desires would have found sufficient warranty for such a doctrine in the text of the Gospel, in Luke's narrative of the Annunciation where the angel Gabriel hails Mary with the words, "The Holy Spirit shall come upon thee,"πνευμα αγιον επε λευσεται επι σε (Luke i. 35). And thus a dogmatic evolution would have been effected parallel to that of the divinization of Jesus, the Son, and his identification with the Word.
De todos modos, el culto a la Virgen, a lo eterno femenino, a la maternidad divina, acude a completar la personalización de Dios haciéndole familia. In any case the cult of the Virgin, of the eternal feminine, or rather of the divine feminine, of the divine maternity, helps to complete the personalization of God by constituting Him a family.
En uno de mis libros (Vida de Don Quijote y Sancho, segunda parte, cap. LXVII) he dicho que «Dios era y es en nuestras mentes masculino. Su modo de juzgar y condenar a los hombres, modo de varón, no de persona humana por encima de sexo; modo de Padre. Y para compensarlo hacía falta la Madre, la madre que perdona siempre, la madre que abre siempre los brazos al hijo cuando huye este de la mano levantada o del ceño fruncido del irritado padre; la madre en cuyo regazo se busca como consuelo una oscura remembranza de aquella tibia paz de la inconsciencia que dentro de él fue el alba que precedió a nuestro nacimiento y un dejo de aquella dulce leche que embalsamó nuestros sueños de inocencia; la madre que no conoce más justicia que el perdón ni más ley que el amor. Nuestra pobre e imperfecta concepción de un Dios con largas barbas y voz de trueno, de un Dios que impone preceptos y pronuncia sentencias, de un Dios Amo de casa, Pater familias a la romana, necesitaba compensarse y completarse; y como en el fondo no podemos concebir al Dios personal y vivo, no ya por encima de rasgos humanos; mas ni aun por encima de rasgos varoniles, y menos un Dios neutro o hermafrodita, acudimos a darle un Dios femenino, y junto al Dios Padre hemos puesto a la Diosa Madre, a la que perdona siempre, porque como mira con amor ciego, ve siempre el fondo de la culpa y en ese fondo la justicia única del perdón... » In one of my books (Vida de Don Quijote y Sancho, part ii., chap. lxvii.) I have said that "God was and is, in our mind, masculine. In His mode of judging and condemning men, He acts as a male, not as a human person above the limitation of sex; He acts as a father. And to counterbalance this, the Mother element was required, the Mother who always forgives, the Mother whose arms are always open to the child when he flies from the frowning brow or uplifted hand of the angry father; the Mother in whose bosom we seek the dim, comforting memory of that warmth and peace of our pre-natal unconsciousness, of that milky sweetness that soothed our dreams of innocence; the Mother who knows no justice but that of forgiveness, no law but that of love. Our weak and imperfect conception of God as a God with a long beard and a voice of thunder, of a God who promulgates laws and pronounces dooms, of a God who is the Master of a household, a Roman Paterfamilias, required counterpoise and complement, and since fundamentally we are unable to conceive of the personal and living God as exalted above human and even masculine characteristics, and still less as a neutral or hermaphrodite God, we have recourse to providing Him with a feminine God, and by the side of the God-Father we have placed the Goddess-Mother, she who always forgives, because, since she sees with love-blind eyes, she sees always the hidden cause of the fault and in that hidden cause the only justice of forgiveness ..."
A lo que debo ahora añadir que no sólo no podemos concebir al Dios vivo y entero como solamente varón, sino que no le podemos concebir como solamente individuo, como proyección de un yo solitario, fuera de sociedad, de un yo en realidad abstracto. Mi yo vivo es un yo que es en realidad un nosotros; mi yo vivo, personal, no vive sino en los demás, de los demás y por los demás yos; procedo de una muchedumbre de abuelos y en mí lo llevo en extracto, y llevo a la vez en mí en potencia una muchedumbre de nietos, y Dios, proyección de mi yo al infinito -o más bien, yo proyección de Dios a lo infinito- es también muchedumbre. Y de aquí, para salvar la personalidad de Dios, es decir, para salvar al Dios vivo, la necesidad de fe -esto es, sentimental e imaginativa- de concebirle y sentirle con una cierta multiplicidad interna. And to this I must now add that not only are we unable to conceive of the full and living God as masculine simply, but we are unable to conceive of Him as individual simply, as the projection of a solitary I, an unsocial I, an I that is in reality an abstract I. My living I is an I that is really a We; my living personal I lives only in other, of other, and by other I's; I am sprung, from a multitude of ancestors, I carry them within me in extract, and at the same time I carry within me, potentially, a multitude of descendants, and God, the projection of my I to the infinite—or rather I, the projection of God to the finite—must also be multitude. Hence, in order to save the personality of God—that is to say, in order to save the living God—faith's need—the need of the feeling and the imagination—of conceiving Him and; feeling Him as possessed of a certain internal multiplicity.
El sentimiento pagano de divinidad viva obvió a esto con el politeísmo. Es el conjunto de sus dioses, la república de estos lo que constituye realmente su Divinidad. El verdadero Dios del paganismo helénico es más bien que Zeus Padre (Júpiter), la sociedad toda de los dioses y semidioses. Y de aquí la solemnidad de la invocación de Demóstenes cuando invocaba a los dioses todos, a todas las diosas: t??? ?e??? e???µa? ?a? pasa??. Y cuando los razonadores sustantivaron el término dios, B_-ós, que es propiamente un adjetivo, una cualidad predicada de cada uno de los dioses, y le añadieron un artículo, forjaron el dios ? ?e??, abstracto o muerto del racionalismo filosófico, una cualidad sustantivada y falta de personalidad por lo tanto. Porque el dios no es más que lo divino. Y es que de sentir la divinidad en todo no puede pasarse, sin riesgo para el sentimiento, a sustantivarla y hacer de la Divinidad Dios. Y el Dios aristotélico, el de las pruebas lógicas, no es más que la Divinidad, un concepto y no una persona viva a que se pueda sentir y con la que pueda por el amor comunicarse el hombre. Ese Dios que no es sino un adjetivo sustantivado, es un dios constitucional que reina, pero no gobierna; la Ciencia es su carta constitucional. This need the pagan feeling of a living divinity obviated by polytheism. It is the agglomeration of its gods, the republic of them, that really constitutes its Divinity. The real God of Hellenic paganism is not so much Father Zeus (Jupiter) as the whole society of gods and demi-gods. Hence the solemnity of the invocation of Demosthenes when he invoked all the gods and all the goddesses: τοις θεοις ευχομαι και πασαις. And when the rationalizers converted the term god, θεος, which is properly an adjective, a quality predicated of each one of the gods, into a substantive, and added the definite article to it, they produced the god, ο θεος, the dead and abstract god of philosophical rationalism, a substantivized quality and therefore void of personality. For the masculine concrete god (el dios) is nothing but the neuter abstract divine quality (lo divino). Now the transition from feeling the divinity in all things to substantivating it and converting the Divinity into God, cannot be achieved without feeling undergoing a certain risk. And the Aristotelian God, the God of the logical proofs, is nothing more than the Divinity, a concept and not a living person who can be felt and with whom through love man can communicate. This God is merely a sub stantivized adjective; He is a constitutional God who reigns but does not govern, and Knowledge is His constitutional charter.
Y en el propio paganismo grecolatino, la tendencia al monoteísmo vivo se ve en concebir y sentir a Zeus como padre, ?e?? pat??, que le llama Homero, Iu-piter,o sea Iu pater entre los latinos, y padre de toda una dilatada familia de dioses y diosas que con él constituyen la Divinidad. And even in Greco-Latin paganism itself the tendency towards a living monotheism is apparent in the fact that Zeus was conceived of and felt as a father, Ζευς πατηρ, as Homer calls him, the Ju-piter or Ju-pater of the Latins, and as a father of a whole widely extended family of gods and goddesses who together with him constituted the Divinity.
De la conjunción del politeísmo pagano con el monoTeísmo judaico, que había tratado por otros medios de salvar la personalidad de Dios, resultó el sentimiento del Dios católico, que es sociedad, como era sociedad ese Dios pagano de que dije, y es uno como el Dios de Israel acabó siéndolo. Y tal es la Trinidad, cuyo más hondo sentido rara vez ha logrado comprender el deísmo racionalista, más o menos impregnado de cristianismo, pero siempre unitario o sociniano. The conjunction of pagan polytheism with Judaic monotheism, which had endeavoured by other means to save the personality of God, gave birth to the feeling of the Catholic God, a God who is a society, as the pagan God of whom I have spoken was a society, and who at the same time is one, as the God of Israel finally became one. Such is the Christian Trinity, whose deepest sense rationalistic deism has scarcely ever succeeded in understanding, that deism, which though more or less impregnated with Christianity, always remains Unitarian or Socinian.
Y es que sentimos a Dios, más bien que como una conciencia sobrehumana, como la conciencia misma del linaje humano todo, pasado, presente y futuro, como la conciencia colectiva de todo el linaje, y aún más como la conciencia total e infinita que abarca y sostiene las conciencias todas, infrahumanas, humanas y acaso sobrehumanas. La divinidad que hay en todo, desde la más baja, es decir, desde la menos consciente forma viva, hasta la más alta, pasando por nuestra conciencia humana, la sentimos personalizada, consciente de sí misma en Dios. Y a esa gradación de conciencias, sintiendo el salto de la nuestra humana a la plenamente divina, a la universal, responde la creencia en los ángeles con sus diversas jerarquías, como intermedios entre nuestra conciencia humana y la de Dios. Gradaciones que una fe coherente consigo misma ha de creer infinitas, pues sólopor infinito número de grados puede pasarse de lo finito a lo infinito. And the truth is that we feel God less as a superhuman consciousness than as the actual consciousness of the whole human race, past, present, and future, as the collective consciousness of the whole race, and still more, as the total and infinite consciousness which embraces and sustains all consciousnesses, infra-human, human, and perhaps, super-human. The divinity that there is in everything, from the lowest—that is to say, from the least conscious—of living forms, to the highest, including our own human consciousness, this divinity we feel to be personalized, conscious of itself, in God. And this gradation of consciousnesses, this sense of the gulf between the human and the fully divine, the universal, consciousness, finds its counterpart in the belief in angels with their different hierarchies, as intermediaries between our human consciousness and that of God. And these gradations a faith consistent with itself must believe to be infinite, for only by an infinite number of degrees is it possible to pass from the finite to the infinite.
El racionalismo deísta concibe a Dios como Razón del Universo, pero su lógica le lleva a concebirlo como una razón impersonal, es decir, como una idea, mientras el viTalismo deísta siente e imagina a Dios como Conciencia y, por lo tanto, como persona o más bien como sociedad de personas. La conciencia de cada uno de nosotros, en efecto, es una sociedad de personas; en mí viven varios yos, y hasta los yos de aquellos con quien vivo. Deistic rationalism conceives God as the Reason of the Universe, but its logic compels it to conceive Him as an impersonal reason—that is to say, as an idea—while deistic vitalism feels and imagines God as Consciousness, and therefore as a person or rather as a society of persons. The consciousness of each one of us, in effect, is a society of persons; in me there are various I's and even the I's of those among whom I live, live in me.
El Dios del racionalismo deísta, en efecto, el Dios de las pruebas lógicas de su existencia, el ens realissimum y primer motor inmóvil, no es más que una Razón suprema, pero en el mismo sentido en que podemos llamar razón de la caída de los cuerpos a la ley de la gravitación universal, que es su explicación. Pero dirá alguien que esa que llamamos ley de la gravitación universal, u otra cualquiera ley o un principio matemático, es una realidad propia e independiente, es un ángel, es algo que tiene conciencia de sí y de los demás, ¿que es persona? No, no es más que una idea sin realidad fuera de la mente del que la concibe. Y así ese Dios Razón o tiene conciencia de sí o carece de realidad fuera de la mente de quien lo concibe. Y si tiene conciencia de sí, es ya una razón personal, y entonces todo el valor de aquellas pruebas se desvanece, porque las tales pruebas sólo probaban una razón, pero no una conciencia suprema. Las matemáticas prueban un orden, una constancia, una razón en la serie de los fenómenos mecánicos, pero no prueban que esa razón sea consciente en sí. Es una necesidad lógica, pero la necesidad lógica no prueba la necesidad teológica o finalista. Y donde no hay finalidad no hay personalidad tampoco, no hay conciencia. The God of deistic rationalism, in effect, the God of the logical proofs of His existence, the ens realissimum and the immobile prime mover, is nothing more than a Supreme Reason, but in the same sense in which we can call the law of universal gravitation the reason of the falling of bodies, this law being merely the explanation of the phenomenon. But will anyone say that that which we call the law of universal gravitation, or any other law or mathematical principle, is a true and independent reality, that it is an angel, that it is something which possesses consciousness of itself and others, that it is a person? No, it is nothing but an idea without any reality outside of the mind of him who conceives it. And similarly this God-Reason either possesses consciousness of himself or he possesses no reality outside the mind that conceives him. And if he possesses consciousness of himself, he becomes a personal reason, and then all the value of the traditional proofs disappears, for these proofs only proved a reason, but not a supreme consciousness. Mathematics prove an order, a constancy, a reason in the series of mechanical phenomena, but they 'do not prove that this reason is conscious of itself. This reason is a logical necessity, but the logical necessity does not prove the teleological or finalist necessity. And where there is no finality there is no personality, there is no consciousness.
El Dios, pues, racional, es decir, el Dios que no es sino Razón del Universo, se destruye a sí mismo en nuestra mente en cuanto tal Dios, y sólo renace en nosotros cuando en el corazón lo sentimos como persona viva, como Conciencia, y no ya sólo como Razón impersonal y objetiva del Universo. Para explicarnos racionalmente la construcción de una máquina nos basta conocer la ciencia mecánica del que la construyó; pero para comprender que la tal máquina exista, pues que la Naturaleza no las hace y sí los hombres, tenemos que suponer un ser consciente constructor. Pero esta segunda parte del razonamiento no es aplicable a Dios, aunque se diga que en Él la ciencia mecánica y el mecanismo constructores de la máquina son una sola y misma cosa. Esta identificación no es racionalmente sino una petición de principio. Y así es como la razón destruye a esa Razón Suprema en cuanto persona. The rational God, therefore—that is to say, the God who is simply the Reason of the Universe and nothing more—consummates his own destruction, is destroyed in our mind in so far as he is such a God, and is only born again in us when we feel him in our heart as a living person, as Consciousness, and no longer merely as the impersonal and objective Reason of the Universe. If we wish for a rational explanation of the construction of a machine, all that we require to know is the mechanical science of its constructor; but if we would have a reason for the existence of such a machine, then, since it is the work not of Nature but of man, we must suppose a conscious, constructive being. But the second part of this reasoning is not applicable to God, even though it be said that in Him the mechanical science and the mechanician, by means of which the machine was constructed, are one and the same thing. From the rational point of view this identification is merely a begging of the question. And thus it is that reason destroys this Supreme Reason, in so far as the latter is a person.
No es la razón humana, en efecto, razón que a su vez tampoco se sustenta, sino sobre lo irracional, sobre la' conciencia vital toda, sobre la voluntad y el sentimiento; no: es esa nuestra razón la que puede probarnos la existencia de una Razón Suprema, que tendría a su vez que susTentarse sobre lo Supremo Irracional, sobre la Conciencia Universal. Y la revelación sentimental e imaginativa, por amor, por fe, por obra de personalización, de esa Conciencia Suprema, es la que nos lleva a creer en el Dios vivo. The human reason, in effect, is a reason that is based upon the irrational, upon the total vital consciousness, upon will and feeling; our human reason is not a reason that can prove to us the existence of a Supreme Reason, which in its turn would have to be based upon the Supreme Irrational, upon the Universal Consciousness. And the revelation of this Supreme Consciousness in our feeling and imagination, by love, by faith, by the process of personalization, is that which leads us to believe in the living God.
Y este Dios, el Dios vivo, tu Dios, nuestro Dios, está en mí, está en ti, vive en nosotros, y nosotros vivimos, nos movemos y somos en El. Y está en nosotros por el hambre que de Él tenemos, por el anhelo, haciéndose apetecer. Y es el Dios de los humildes, porque Dios escogió lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo flaco para avergonzar a lo fuerte, según el Apóstol (I Con, I, 27). Y es Dios en cada uno según cada uno lo siente y según le ama. «Si de dos hombres -dice Kierkegaard- reza el uno al verdadero Dios con insinceridad personal, y el otro con la pasión toda de la infinitud reza a un ídolo, es el primero el que en realidad ora a un ídolo, mientras que el segundo ora en verdad a Dios.» Mejor es decir que es Dios verdadero Aquel a quien se reza y se anhela de verdad. Y hasta la superstición misma puede ser más reveladora que la teología. El viejo Padre de luengas barbas y melenas blancas, que aparece entre nubes llevando la bola del mundo en la mano, es más vivo y más verdadero que el ens realissimum de la teodicea. And this God, the living God, your God, our God, is in me, is in you, lives in us, and we live and move and have our being in Him. And He is in us by virtue of the hunger, the longing, which we have for Him, He is Himself creating the longing for Himself. And He is the God of the humble, for in the words of the Apostle, God chose the foolish things of the world to confound the wise, and the weak things of the world to confound the things which are mighty (i Cor. i. 27). And God is in each one of us in the measure in which each one feels Him and loves Him. "If of two men," says Kierkegaard, "one prays to the true God without sincerity of heart, and the other prays to an idol with all the passion of an infinite yearning, it is the first who really prays to an idol, while the second really prays to God." It would be better to say that the true God is He to whom man truly prays and whom man truly desires. And there may even be a truer revelation in superstition itself than in theology. The venerable Father of the long beard and white locks who appears among the clouds carrying the globe of the world in his hand is more living and more real than the ens realissimum of theodicy.
La razón es una fuerza analítica, esto es, disolvente, cuando dejando de obrar sobre la forma de las intuiciones, ya sean del instinto individual de conservación, ya del instinto social de perpetuación, obra sobre el fondo, sobre la materia misma de ellas. La razón ordena las percepciones sensibles que nos dan el mundo material; pero cuando su análisis se ejerce sobre la realidad de las percepciones mismas, nos las disuelve y nos sume en un mundo aparencial, de sombras sin consistencia, porque la razón fuera de lo formal es nihilista, aniquiladora. Y el mismo terrible oficio cumple cuando sacándola del suyo propio la llevamos a escudriñar las intuiciones imaginativas que nos dan el mundo espiritual. Porque la razón aniquila y la imaginación entera, integra o totaliza; la razón por sí sola mata y la imaginación es la que la vida. Si bien es cierto que la imaginación por sí sola, al darnos vida sin límites nos lleva a confundirnos con todo, y en cuanto individuos, nos mata también, nos mata por exceso de vida. La razón, la cabeza, nos dice: ¡nada!; la imaginación, el corazón, nos dice: ¡todo!, y entre nada y todo, fundiéndose el todo y la nada en nosotros, vivimos en Dios, que es todo, y vive Dios en nosotros, que sin Él somos nada. La razón repite: ¡vanidad de vanidades, y todo vanidad! Y la imaginación replica: ¡plenitud de plenitudes, y todo plenitud! Y así vivimos la vanidad de la plenitud, o la plenitud de la vanidad. Reason is an analytical, that is, a dissolving force, whenever it transfers its activity from the form of intuitions, whether those of the individual instinct of preservation or those of the social instinct of perpetuation, and applies it to the essence and matter of them. Reason orders the sensible perceptions which give us the material world; but when its analysis is exercised upon the reality of the perceptions themselves, it dissolves them and plunges us into a world of appearances, a world of shadows without consistency, for outside the domain of the formal, reason is nihilist and annihilating. And it performs the same terrible office when we withdraw it from its proper domain and apply it to the scrutiny of the imaginative intuitions which give us the spiritual world. For reason annihilates and imagination completes, integrates or totalizes; reason by itself alone kills, and it is imagination that gives life. If it is true that imagination by itself alone, in giving us life without limit, leads us to lose our identity in the All and also kills us as individuals, it kills us by excess of life. Reason, the head, speaks to us the word Nothing! imagination, the heart, the word All! and between all and nothing, by the fusion of the all and the nothing within us, we live in God, who is All, and God lives in us who, without Him, are nothing. Reason reiterates, Vanity of vanities! all is vanity! And imagination answers, Plenitude of plenitudes! all is plenitude! And thus we live the vanity of plenitude or the plenitude of vanity.
Y tan de las entrañas del hombre arranca esta necesidad vital de vivir un mundo ilógico, irracional, personal o divino, que cuantos no creen en Dios o creen no creer en Él, creen en cualquier diosecillo, o siquiera en un demoniejo, o en un agüero, o en una herradura que encontraron por acaso al azar de los caminos, y que guardan sobre su corazón para que les traiga buena suerte y les defienda de esa misma razón de que se imaginan ser fieles servidores y devotos. And so deeply rooted in the depths of man's being is this vital need of living a world illogical, irrational, personal or divine, that those who do not believe in God, or believe that they do not believe in Him, believe nevertheless in some little pocket god or even devil of their own, or in an omen, or in a horseshoe picked up by chance on the roadside and carried about with them to bring them good luck and defend them from that very reason whose loyal and devoted henchmen they imagine themselves to be.
El Dios de que tenemos hambre es el Dios a que oramos, el Dios del Pater noster, de la oración dominical; el Dios a quien pedimos, ante todo y sobre todo, démonos o no de esto cuenta, que nos infunda fe, fe en Él mismo, que haga que creamos en Él, que se haga Él en nosotros, el Dios a quien pedimos que sea santificado su nombre y que se haga su voluntad -su voluntad, no su razón-, así en la tierra como en el cielo; mas sintiendo que su volunad no puede ser sino la esencia de nuestra voluntad, el deseo de persistir eternamente. The God whom we hunger after is the God to whom we pray, the God of the Pater Noster, of the Lord's Prayer; the God whom we beseech, before all and above all, and whether we are aware of it or not, to instil faith into us, to make us believe in Him, to make Himself in us, the God to whom we pray that His name may be hallowed and that His will may be done—His will, not His reason—on earth as it is in heaven; but feeling that His will cannot be other than the essence of our will, the desire to persist eternally.
Y tal es el Dios del amor, sin que sirva el que nos pregunten cómo sea, sino que cada cual consulte a su corazón y deje a su fantasía que se lo pinte en las lontananzas del Universo, mirándole por sus millones de ojos, que son los luceros del cielo de la noche. Ese en que crees, lector, ese es tu Dios, el que ha vivido contigo en ti, y nació contigo y fue niño cuando tú eras niño, y fue haciéndose hombre según tú te hacías hombre, y que se te disipa cuando te disipas, y que es tu principio de continuidad en la vida espiritual, porque es el principio de la solidaridad entre los hombres todos y en cada hombre, y de los hombres con el Universo y que es como tú, persona. Y si crees en Dios, Dios cree en ti, y creyendo en ti te crea de continuo. Porque tú no eres en el fondo sino la idea que de ti tiene Dios; pero una idea viva, como de Dios vivo y consciente de sí, como de Dios Conciencia, y fuera de lo que eres en la sociedad no eres nada. ¿Definir a Dios? Sí, ese es nuestro anhelo; ese era el anhelo del hombre Jacob, cuando luchando la noche, toda, hasta el rayar del alba, con aquella fuerza divina, decía: «¡Dime, te lo ruego, tu nombre!» (Gén., XXXII, 29). Y oíd lo que aquel gran predicador cristiano, Federico Guillermo Robertson, predicaba en la capilla de la Trinidad, de Brighton, el 10 de junio de 1849, diciendo : «Y esta es nuestra lucha -la lucha-. Que baje un hombre veraz a las profundidades de su propio ser y nos responda: ¿cuál es el grito que le llega de la parte más real de su naturaleza? ¿Es pidiendo el pan de cada día? Jacob pidió en su primera comunión con Dios esto; pidió seguridad, conservación. ¿Es acaso el que se nos perdonen nuestros pecados? Jacob tenía un pecado por perdonar; mas en este, el más solemne momento de su existencia, no pronunció una sílaba respecto a él. ¿O es acaso esto: "santificado sea tu nombre"? No, hermanos míos. De nuestra frágil, aunque humilde humanidad, la petición que surja en las horas más terrenales de nuestra religión puede ser esta de: ¡Salva mi alma!; pero en los momentos menos terrenales es esta otra: ¡Dime tu nombre! And such a God is the God of love—how He is it profits us not to ask, but rather let each consult his own heart and give his imagination leave to picture Him in the remoteness of the Universe, gazing down upon him with those myriad eyes of His that shine in the night-darkened heavens. He in whom you believe, reader, He is your God, He who has lived with you and within you, who was born with you, who was a child when you were a child, who became a man according as you became a man, who will vanish when you yourself vanish, and who is your principle of continuity in the spiritual life, for He is the principle of solidarity among all men and in each man and between men and the Universe, and He is, as you are, a person. And if you believe in God, God believes in you, and believing in you He creates you continually. For in your essence you are nothing but the idea that God possesses of you—but a living idea, because the idea of a God who is living and conscious of Himself, of a God-Consciousness, and apart from what you are in the society of God you are nothing. How to define God? Yes, that is our longing. That was the longing of the man Jacob, when, after wrestling all the night until the breaking of the day with that divine visitant, he cried, "Tell me, I pray thee, thy name!" (Gen. xxxii. 29). Listen to the words of that great Christian preacher, Frederick William Robertson, in a sermon preached in Trinity Chapel, Brighton, on the 10th of June, 1849: "And this is our struggle—thestruggle. Let any true man go down into the deeps of his own being, and answer us—what is the cry that comes from the most real part of his nature? Is it the cry for daily bread? Jacob asked for that in his first communing with God—preservation, safety. Is it even this—to be forgiven our sins? Jacob had a sin to be forgiven, and in that most solemn moment of his existence he did not say a syllable about it. Or is it this—'Hallowed be Thy name'? No, my brethren. Out of our frail and yet sublime humanity, the demand that rises in the earthlier hours of our religion may be this—'Save my soul'; but in the most unearthly moments it is this—'Tell me thy name.'
»Nos movemos por un mundo misterioso, y la más profunda cuestión es la de cuál es el ser que nos está cerca siempre, a las veces sentido, jamás visto -que es lo que nos ha obsesionado desde la niñez con un sueño de algo soberanamente hermoso y que jamás se nos aclara-, que es lo que a las veces pasa por el alma como una desolación, como el soplo de las alas del Ángel de la Muerte, dejándonos aterrados y silenciosos en nuestra soledad -lo que nos ha tocado en lo más vivo y la carne se ha estremecido de agonía, y nuestros afectos morales se han contraído de dolor-, que es lo que nos viene en aspiraciones de nobleza y concepciones de sobrehumana excelencia. ¿Hemos de llamarle Ello o Él? (It or He?) ¿Qué es Ello? ¿Quién es Él? Estos presentimientos de inmortalidad y de Dios, ¿qué son? ¿Son meras ansias de mi propio corazón no tomadas por algo vivo fuera de mí? ¿Son el sonido de mis propios anhelos que resuenan por el vasto vacío de la nada? ¿O he de llamarlas Dios, Padre, Espíritu, Amor? ¿Un ser vivo dentro o fuera de mí? Dime tu nombre, tú, ¡terrible misterio del amor! Tal es la lucha de toda mi vida seria.» We move through a world of mystery; and the deepest question is, What is the being that is ever near, sometimes felt, never seen; that which has haunted us from childhood with a dream of something surpassingly fair, which has never yet been realized; that which sweeps through the soul at times as a desolation, like the blast from the wings of the Angel of Death, leaving us stricken and silent in our loneliness; that which has touched us in our tenderest point, and the flesh has quivered with agony, and our mortal affections have shrivelled up with pain; that which comes to us in aspirations of nobleness and conceptions of superhuman excellence? Shall we say It or He? What is It? Who is He? Those anticipations of Immortality and God—what are they? Are they the mere throbbings of my own heart, heard and mistaken for a living something beside me? Are they the sound of my own wishes, echoing through the vast void of Nothingness? or shall I call them God, Father, Spirit, Love? A living Being within me or outside me? Tell me Thy name, thou awful mystery of Loveliness! This is the struggle of all earnest life."
Así Robertson. A lo que he de hacer notar que: ¡dime tu nombre!, no es en el fondo otra cosa que: ¡salva mi alma! Le pedimos su nombre para que salve nuestra alma, para que salve el alma humana, para que salve la finalidad humana del Universo. Y si nos dicen que se llama Él, que es o ens realissimum o Ser Supremo o cualquier otro nombre metafísico, no nos conformamos, pues sabemos que todo su nombre metafísico es equis, y seguimos pidiéndole su nombre. Y sólo hay un nombre que satisfaga a nuestro anhelo, y este nombre es Salvador, Jesús, Dios es el amor que salva. «Me atreveré a decir que el gusano que ama en su terrón sería más divino que un dios sin amor entre sus mundos», dice Roberto Browning (Christmaseve and Easterday). Thus Robertson. To which I must add this comment, that Tell me thy name is essentially the same as Save my soul! We ask Him His name in order that He may save our soul, that He may save the human soul, that He may save the human finality of the Universe. And if they tell us that He is called He, that He is the ens realissimum or the Supreme Being or any other metaphysical name, we are not contented, for we know that every metaphysical name is an X, and we go on asking Him His name. And there is only one name that satisfies our longing, and that is the name Saviour, Jesus. God is the love that saves. As Browning said in hisChristmas Eve and Easter Day,

For the loving worm within its clod,
Were diviner than a loveless God
Amid his worlds, I will dare to say.

Lo divino es el amor, la voluntad personalizadora y eternizadora, la que siente hambre de eternidad y de infinitud. The essence of the divine is Love, Will that personalizes and eternalizes, that feels the hunger for eternity and infinity.
Es a nosotros mismos, es nuestra eternidad lo que buscamos en Dios, es que nos divinice. Fue ese mismo Browningel que dijo (Saul en Dramatic Lyoies): «¡Es la debilidad en la fuerza por lo que clamo; mi carne lo que busco en la Divinidad!»   It is ourselves, it is our eternity that we seek in God, it is our divinization. It was Browning again who said, in Saul,

Tis the weakness in strenght, that I cry for! my flesh that I seek
In the Godhead!»

Pero este Dios que nos salva, este Dios personal, Conciencia del universo que envuelve y sostiene nuestras conciencias, este Dios que da finalidad humana a la creación toda, ¿existe? ¿Tenemos prueba de su existencia? But this God who saves us, this personal God, the Consciousness of the Universe who envelops and sustains our consciousnesses, this God who gives human finality to the whole creation—does He exist? Have we proofs of His existence?
Lo primero que aquí se nos presenta es el sentido de la noción esta de existencia. ¿Qué es existir y cómo son las cosas de que decimos que no existen? This question leads in the first place to an enquiry into the cleaning of this notion of existence. What is it to exist and in what sense do we speak of things as not existing?
Existir en la fuerza etimológica de su significado es estar fuera de nosotros, fuera de nuestra mente: ex-sistere. ¿Pero es que hay algo fuera de nuestra mente, fuera de nuestra conciencia que abarca a lo conocido todo? Sin duda que lo hay. La materia del conocimiento nos viene de fuera. ¿Y cómo es esa materia? Imposible saberlo, porque conocer es informar la materia, y no cabe, por tanto, conocer lo informe como informe. Valdría tanto como tener ordenado el caos. In its etymological signification to exist is to be outside of ourselves, outside of our mind: ex-sistere. But is there anything outside of our mind, outside of our consciousness which embraces the sum of the known? Undoubtedly there is. The matter of knowledge comes to us from without. And what is the mode of this matter? It is impossible for us to know, for to know is to clothe matter with form, and hence we cannot know the formless as formless. To do so would be tantamount to investing chaos with order.
Este problema de la existencia de Dios, problema racionalmente insoluble, no es en el fondo sino el problema de la conciencia de la ex-sistencia y no de la in-sistencia de la conciencia, el problema mismo de la existencia sustancial del alma, el problema mismo de la perpetuidad del alma humana, el problema mismo de la finalidad humana del Universo. Creer en un Dios vivo y personal, en una conciencia eterna y universal que nos conoce y nos quiere, es creer que el Universo existe para el hombre. Para el hombre o para una conciencia en el orden de la humana, de su misma naturaleza, aunque sublimada, de una conciencia que nos conozca, y en cuyo seno viva nuestro recuerdo para siempre This problem of the existence of God, a problem that is rationally insoluble, is really identical with the problem of consciousness, of the ex-sistentia and not of thein-sistentia of consciousness, it is none other than the problem of the substantial existence of the soul, the problem of the perpetuity of the human soul, the problem of the human finality of the Universe itself. To believe in a living and personal God, in an eternal and universal consciousness that knows and loves us, is to believe that the Universe exists for man. For man, or for a consciousness of the same order as the human consciousness, of the same nature, although sublimated, a consciousness that is capable of knowing us, in the depth of whose being our memory may live for ever.
Acaso en un supremo y desesperado esfuerzo de resignación llegáramos a hacer, ya lo he dicho, el sacrificio de nuestra personalidad si supiéramos que al morir iba a enriquecer una Personalidad, una Conciencia Suprema, si supiéramos que el Alma Universal se alimenta de nuestras almas y de ellas necesita. Podríamos tal vez morir en una desesperada resignación o en una desesperación resignada entregando nuestra alma al alma de la humanidad, legando nuestra labor, la labor que lleva el sello de nuestra persona, si esa humanidad hubiera de legar a su vez su alma a otra alma cuando al cabo se extinga la conciencia sobre esta Tierra de dolor de ansias. ¿Pero y si no ocurre así? Perhaps, as I have said before, by a supreme and desperate effort of resignation we might succeed in making the sacrifice of our personality provided that we knew that at our death it would go to enrich a Supreme Personality; provided that we knew that the Universal Soul was nourished by our souls and had need of them. We might perhaps meet death with a desperate resignation or with a resigned despair, delivering up our soul to the soul of humanity, bequeathing to it our work, the work that bears the impress of our person, if it were certain that this humanity were destined to bequeath its soul in its turn to another soul, when at long last consciousness shall have become extinct upon this desire-tormented Earth. But is it certain?
Y si el alma de la humanidad es eterna, si es eterna la conciencia colectiva humana, si hay una Conciencia del Universo y esta es eterna, ¿por qué nuestra propia conciencia individual, la tuya, lector, la mía, no ha de serlo? And if the soul of humanity is eternal, if the human collective consciousness is eternal, if there is a Consciousness of the Universe, and if this Consciousness is eternal, why must our own individual consciousness—yours, reader, mine—be not eternal?
En todo el vasto Universo, ¿habría de ser esto de la conciencia que se conoce, se quiere y se siente, una excepción unida a un organismo que no puede vivir sino entre tales y cuales grados de calor, un pasajero fenómeno? No es, no, una mera curiosidad lo de querer saber si están o no los astros habitados por organismos vivos animados, por conciencias hermanas de las nuestras, y hay un profundo anhelo en el ensueño de la transmigración de nuestras almas por los astros que pueblan las vastas lontananzas del cielo. El sentimiento de lo divino nos hace desear y creer que todo es animado, que la conciencia, en mayor o menor grado, se extiende a todo. Queremos no sólo salvarnos, sino salvar al mundo de la nada. Y para esto Dios. Tal es su finalidad sentida. In the vast all of the Universe, must there be this unique anomaly—a consciousness that knows itself, loves itself and feels itself, joined to an organism which can only live within such and such degrees of heat, a merely transitory phenomenon? No, it is not mere curiosity that inspires the wish to know whether or not the stars are inhabited by living organisms, by consciousnesses akin to our own, and a profound longing enters into that dream that our souls shall pass from star to star through the vast spaces of the heavens, in an infinite series of transmigrations. The feeling of the divine makes us wish and believe that everything is animated, that consciousness, in a greater or less degree, extends through everything. We wish not only to save ourselves, but to save the world from nothingness. And therefore God. Such is His finality as we feel it.

¿Qué sería un Universo sin conciencia alguna que lo reflejase y lo conociese? ¿Qué sería la razón objetivada, sin voluntad ni sentimiento? Para nosotros lo mismo que la nada; mil veces más pavoroso que ella.

What would a universe be without any consciousness capable of reflecting it and knowing it? What would objectified reason be without will and feeling? For us it would be equivalent to nothing—a thousand times more dreadful than nothing.

Si tal supuesto llega a ser realidad, nuestra vida carece de valor y de sentido.

If such a supposition is reality, our life is deprived of sense and value.
No es, pues, necesidad racional, sino angustia vital, lo que nos lleva a creer en Dios. Y creer en Dios es ante todo y sobre todo, he de repetirlo, sentir hambre de Dios, hambre de divinidad, sentir su ausencia y vacío, querer que Dios exista. Y es querer salvar la finalidad humana del Universo. Porque hasta podría llegar uno a resignarse a ser absorbido por Dios si en una Conciencia se funda nuestra conciencia, si es la conciencia el fin del Universo. It is not, therefore, rational necessity, but vital anguish that impels us to believe in God. And to believe in God—I must reiterate it yet again—is, before all and above all, to feel a hunger for God, a hunger for divinity, to be sensible of His lack and absence, to wish that God may exist. And it is to wish to save the human finality of the Universe. For one might even come to resign oneself to being absorbed by God, if it be that our consciousness is based upon a Consciousness, if consciousness is the end of the Universe.
«Dijo el malvado en su corazón: no hay Dios.» Y así es en verdad. Porque un justo puede decirse en su cabeza: ¡Dios no existe! Pero en el corazón sólo puede decírselo el malvado. No querer que haya Dios o creer que no le haya, es una cosa; resignarse a que no le haya, es otra, aunque inhumana y horrible; pero no querer que le haya, excede a toda otra monstruosidad moral. Aunque de hecho los que reniegan de Dios es por desesperación de no encontrarlo. "The wicked man hath said in his heart, There is no God." And this is truth. For in his head the righteous man may say to himself, God does not exist! But only the wicked can say it in his heart. Not to believe that there is a God or to believe that there is not a God, is one thing; to resign oneself to there not being a God is another thing, and it is a terrible and inhuman thing; but not to wish that there be a God exceeds every other moral monstrosity; although, as a matter of fact, those who deny God deny Him because of their despair at not finding Him.
Y ahora viene de nuevo la pregunta racional esfíngica -la Esfinge, en efecto, es la razón- de: ¿existe Dios? Esa persona eterna y eternizadora que da sentido -y no añadiré humano, porque no hay otro- al Universo, ¿es algo sustancial fuera de nuestra conciencia, fuera de nuestro anhelo? He aquí algo insoluble, y vale más que así lo sea. Bástele a la razón el no poder probar la imposibilidad de su existencia. And now reason once again confronts us with the Sphinx-like question—the Sphinx, in effect, is reason—Does God exist? This eternal and eternalizing person who gives meaning—and I will add, a human meaning, for there is none other—to the Universe, is it a substantial something, existing independently of our consciousness, independently of our desire? Here we arrive at the insoluble, and it is best that it should be so. Let it suffice for reason that it cannot prove the impossibility of His existence.
Creer en Dios es anhelar que le haya y es además conducirse como si le hubiera; es vivir de ese anhelo y hacer de él nuestro íntimo resorte de acción. De este anhelo o hambre de divinidad surge la esperanza; de esta, la fe, y de la fe y la esperanza, la caridad; de ese anhelo arrancan los sentimientos de belleza, de finalidad, de bondad. Veámoslo. To believe in God is to long for His existence and, further, it is to act as if He existed; it is to live by this longing and to make it the inner spring of our action. This longing or hunger for divinity begets hope, hope begets faith, and faith and hope beget charity. Of this divine longing is born our sense of beauty, of finality, of goodness. Let us see how this may be.






-- IX -- FE, ESPERANZA Y CARIDAD

IX. FAITH, HOPE, AND CHARITY

  Sanctiusque ne reverentius visum de actis deorum credere quam scire.
(TÁCITO, Germania, 34.)

A este Dios cordial o vivo se llega, y se vuelve a Él cuando por el Dios lógico o muerto se le ha dejado, por el camino de la fe y no de convicción racional o matemática. The road that leads us to the living God, the God of the heart, and that leads us back to Him when we have left Him for the lifeless God of logic, is the road of faith, not of rational or mathematical conviction.
¿Y qué cosa es fe? And what is faith?
Así pregunta el catecismo de la doctrina cristiana que se nos enseñó en la escuela, y contesta así: creer lo que no vimos. This is the question propounded in the Catechism of Christian Doctrine that was taught us at school, and the answer runs: Faith is believing what we have not seen.
A lo que hace ya una docena de años corregí en un ensayo diciendo: «¡Creer lo que no vimos!, ¡no!, sino crear lo que no vemos.» Y antes os he dicho que creer en Dios es, en primera instancia al menos, querer que le haya, anhelar la existencia de Dios. This, in an essay written some twelve years ago, I amended as follows: "Believing what we have not seen, no! but creating what we do not see." And I have already told you that believing in God is, in the first instance at least, wishing that God may be, longing for the existence of God.
La virtud teologal de la fe es, según el apóstol Pablo, cuya definición sirve de base a las tradicionales disquisiciones cristianas sobre ella, «la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de lo que no se ve»:," ελπιζομενων υποστασις , πραγματων ελεγχος ου βλεπομενων (Hebreos, XI, T). The theological virtue of faith, according to the Apostle Paul, whose definition serves as the basis of the traditional Christian disquisitions upon it, is "the substance of things hoped for, the evidence of things not seen," ελπιζομενων υποστασις, πραγματων ελεγχος ου βλεπομενων (Heb. xi. 1).
La sustancia o más bien el sustento o base de la esperanza, la garantía de ella. Lo cual conexiona, y más que conexiona subordina, la fe a la esperanza. Y de hecho no es que esperamos porque creemos, sino más bien que creemos porque esperamos. Es la esperanza en Dios, esto es, el ardiente anhelo de que haya un Dios que garantice la eternidad de la conciencia la que nos lleva a creer en Él. The substance, or rather the support and basis, of hope, the guarantee of it. That which connects, or, rather than connects, subordinates, faith to hope. And in fact we do not hope because we believe, but rather we believe because we hope. It is hope in God, it is the ardent longing that there may be a God who guarantees the eternity of consciousness, that leads us to believe in Him.
Pero la fe, que es al fin y al cabo algo compuesto en que entra un elemento conocido, lógico o racional juntamente con uno afectivo, biótico o sentimental, y en rigor irracional, se nos presenta en forma de conocimiento. Y de aquí la insuperable dificultad de separarla de un dogma cualquiera. La fe pura, libre de dogmas, de que tanto escribí en un tiempo, es un fantasma. Ni con invenar aquello de la fe en la fe misma se salía del paso. La fe necesita una materia en que ejercerse. But faith, which after all is something compound, comprising a cognitive, logical, or rational element together with an affective, biotic, sentimental, and strictly irrational element, is presented to us under the form of knowledge. And hence the insuperable difficulty of separating it from some dogma or other. Pure faith, free from dogmas, about which I wrote a great deal years ago, is a phantasm. Neither is the difficulty overcome by inventing the theory of faith in faith itself. Faith needs a matter to work upon.
El creer es una forma de conocer, siquiera no fuese otra cosa que conocer nuestro anhelo vital y hasta formularlo. Sólo que el término creer tiene en nuestro lenguaje corriente una doble y hasta contradictoria significación, queriendo decir por una parte el mayor grado de adhesión de la mente a un conocimiento como verdadero, de otra parte una débil y vacilante adhesión. Pues si en un sentido creer algo es el mayor asentimiento que cabe dar, la expresión «creo que sea así, aunque no estoy de ello seguro», es corriente y vulgar. Believing is a form of knowing, even if it be no more than a knowing and even a formulating of our vital longing. In ordinary language the term "believing," however, is used in a double and even a contradictory sense. It may express, on the one hand, the highest degree of the mind's conviction of the truth of a thing, and, on the other hand, it may imply merely a weak and hesitating persuasion of its truth. For if in one sense believing expresses the firmest kind of assent we are capable of giving, the expression "I believe that it is so, although I am not sure of it," is nevertheless common in ordinary speech.
Lo cual responde a lo que respecto a la incertidumbre, como base de la fe, dijimos. La fe más robusta, en cuanto distinta de todo otro conocimiento que no sea pistico o de fe -fiel como si dijéramos-, se basa en incertidumbre. Y es porque la fe, la garantía de lo que se espera, es, más que adhesión racional a un principio teórico, confianza en la persona que nos asegura algo. La fe supone un elemento personal objetivo. Más bien que creemos algo, creemos a alguien que nos promete o asegura esto o lo otro. Se cree a una persona y a Dios en cuanto persona y personalización del Universo. And this agrees with what we have said above with respect to uncertainty as the basis of faith. The most robust faith, in so far as it is distinguished from all other knowledge that is not pistic or of faith—faithful, as we might say—is based on uncertainty. And this is because faith, the guarantee of things hoped for, is not so much rational adhesion to a theoretical principle as trust in a person who assures us of something. Faith supposes an objective, personal element. We do not so much believe something as believe someone who promises us or assures us of this or the other thing. We believe in a person and in God in so far as He is a person and a personalization of the Universe.
Este elemento personal o religioso, en la fe es evidente. La fe, suele decirse, no es en sí ni un conocimiento teórico o adhesión racional a una verdad, ni se explica tampoco suficientemente en esencia por la confianza en Dios. «La fe es la sumisión íntima o la autoridad espiritual de Dios, la obediencia inmediata. Y en cuanto esta obediencia es el medio de alcanzar un principio racional es la fe una convicción personal.» Así dice Seeberg . This personal or religious element in faith is evident. Faith, it is said, is in itself neither theoretical knowledge nor rational adhesion to a truth, nor yet is its essence sufficiently explained by defining it as trust in God. Seeberg says of faith that it is "the inward submission to the spiritual authority of God, immediate obedience. And in so far as this obedience is the means of attaining a rational principle, faith is a personal conviction."
La fe que definió san Pablo, la p?st?? pistis griega, se traduce mejor por confianza. La voz pistis, en efecto, procede del verbo πειθω, peitho, que si en su voz activa significa persuadir, en la media equivale a confiar en uno, hacerle caso, fiarse de él, obedecer. Y fiarse, fidare se, procede del temafid -de donde fides, fe, y de donde también confianza-. Y el tema griego πιθ y el latino fid parecen hermanos. Y en resolución, que la voz misma fe lleva en su origen implícito el sentido de confianza, de rendimiento a una voluntad ajena, a una persona. Sólo se confía en las personas. Confíase en la Providencia, que concebimos como algo personal y consciente, no en el Hado, que es algo impersonal. Y así se cree en quien nos dice la verdad, en quien nos da la esperanza; no en la verdad misma directa o inmediatamente, no en la esperanza misma. The faith which St. Paul defined, πιστις in Greek, is better translated as trust, confidence. The word pistis is derived from the verb πειθω, which in its active voice means to persuade and in its middle voice to trust in someone, to esteem him as worthy of trust, to place confidence in him, to obey. And fidare se, to trust, is derived from the root fid—whence fides, faith, and also confidence. The Greek root πιθ and the Latin fid are twin brothers. In the root of the word "faith" itself, therefore, there is implicit the idea of confidence, of surrender to the will of another, to a person. Confidence is placed only in persons. We trust in Providence, which we conceive as something personal and conscious, not in Fate, which is something impersonal. And thus it is in the person who tells us the truth, in the person who gives us hope, that we believe, not directly and immediately in truth itself or in hope itself.
Y este sentido personal o más bien personificante de la fe, se delata en sus formas más bajas, pues es el que produce la fe en la ciencia infusa, en la inspiración, en el milagro. Conocido es, en efecto, el caso de aquel médico parisiense que al ver que en su barrio le quitaba un curandero la clientela, trasladóse a otro, al más distante, donde por nadie era conocido, anunciándose como curandero y conduciéndose como tal. Y al denunciarle por ejercicio ilegal de la medicina, exhibió su título, viniendo a decir poco más o menos esto: «Soy médico, pero si como tal me hubiese anuncitado, no habría obtenido la clientela que como curandero tengo; mas ahora, al saber mis clientes que he estudiado medicina y poseo título de médico, huirán de mí a un curandero que les ofrezca la garantía de no haber estudiado, de curar por inspiración.» Y es que se desacredita al médico a quien se le prueba que no posee título ni hizo estudios, y se desacredita al curandero a quien se le prueba que los hizo y que es médico titulado. Porque unos creen en la ciencia, en el estudio, y otros creen en la persona, en la inspiración y hasta en la ignorancia. And this personal or rather personifying element in faith extends even to the lowest forms of it, for it is this that produces faith in pseudo-revelation, in inspiration, in miracle. There is a story of a Parisian doctor, who, when he found that a quack-healer was drawing away his clientèle, removed to a quarter of the city as distant as possible from his former abode, where he was totally unknown, and here he gave himself out as a quack-healer and conducted himself as such. When he was denounced as an illegal practitioner he produced his doctor's certificate, and explained his action more or less as follows: "I am indeed a doctor, but if I had announced myself as such I should not have had as large a clientèle as I have as a quack-healer. Now that all my clients know that I have studied medicine, however, and that I am a properly qualified medical man, they will desert me in favour of some quack who can assure them that he has never studied, but cures simply by inspiration." And true it is that a doctor is discredited when it is proved that he has never studied medicine and possesses no qualifying certificate, and that a quack is discredited when it is proved that he has studied and is a qualified practitioner. For some believe in science and in study, while others believe in the person, in inspiration, and even in ignorance.
«Hay una distinción en la geografía del mundo que se nos presenta cuando establecemos los diferentes pensamientos y deseos de los hombres respecto a su religión. Recordemos cómo el mundo todo está en general dividido en dos hemisferios por lo que a esto hace. Una mitad del mundo, el gran Oriente oscuro, es místico. Insiste en no ver cosa alguna demasiado clara. Poned distinta y clara una cualquiera de las grandes ideas de la vida, e inmediatamente le parece al oriental que no es verdadera. Tiene un instinto que le dice que los más vastos pensamientos son demasiado vastos para la humana mente, y que si se presentan en forma de expresión que la mente humana puede comprender, se violenta su naturaleza y se pierde su fuerza. Y por otra parte, el Occidente exige claridad y se impacienta con el misterio. Le gusta una proposición definida tanto como a su hermano del Oriente le desagrada. Insiste en saber lo que significan para su vida personal las fuerzas eternas e infinitas, cómo han de hacerle personalmente más feliz y mejor y casi cómo han de construir la casa que le abrigue y cocerle la cena en el fogón... Sin duda hay excepciones; místicos en Boston y San Luis, hombres atenidos a los hechos en Bombay y Calcuta.   Ambas disposiciones de ánimo no pueden estar separadas una de la otra por un océano o una cordillera. En ciertas naciones y tierras, como, por ejemplo, entre los judíos y en nuestra propia Inglaterra, se mezclan mucho. Pero en general, dividen así el mundo. El Oriente cree en la luz de luna del misterio; el Occidente, en el mediodía del hecho científico. El Oriente pide al Eterno vagos impulsos; el Occidente coge el presente con ligera mano y no quiere soltarlo hasta que le dé motivos razonables, inteligibles. Cada uno de ellos entiende mal al otro, desconfía de él, y hasta en gran parte le desprecia. Pero ambos hemisferios juntos, y no uno de ellos por sí forman el mundo todo.» Así dijo en uno de sus sermones el reverendo Philips Brooks, obispo que fue de Massachusetts, el gran predicador unitariano (Ver The Mistery of Iniquity and Other Sermons, sermón XII). "There is one distinction in the world's geography which comes immediately to our minds when we thus state the different thoughts and desires of men concerning their religion. We remember how the whole world is in general divided into two hemispheres upon this matter. One half of the world--the great dim East--is mystic. It insists upon not seeing anything too clearly. Make any one of the great ideas of life distinct and clear, and immediately it seems to the Oriental to be untrue. He has an instinct which tells him that the vastest thoughts are too vast for the human mind, and that if they are made to present themselves in forms of statement which the human mind can comprehend, their nature is violated and their strength is lost. "On the other hand, the Occidental, the man of the West, demands clearness and is impatient with mystery. He loves a definite statement as much as his brother of the East dislikes it. He insists on knowing what the eternal and infinite forces mean to his personal life, how they will make him personally happier and better, almost how they will build the house over his head, and cook the dinner on his hearth. This is the difference between the East and the West, between man on the banks of the Ganges and man on the banks of the Mississippi. Plenty of exceptions, of course, there are--mystics in Boston and St. Louis, hard-headed men of facts in Bombay and Calcutta. The two great dispositions cannot be shut off from one another by an ocean or a range of mountains. In some nations and places--as, for instance, among the Jews and in our own New England--they notably commingle. But in general they thus divide the world between them. The East lives in the moonlight of mystery, the West in the sunlight of scientific fact. The East cries  out to the Eternal for vague impulses. The West seizes the present with light hands, and will not let it go till it has furnished it with reasonable, intelligible motives. Each misunderstands, distrusts, and in large degree despises the other. But the two hemispheres together, and not either one by itself, make up the total world." Thus, in one of his sermons, spoke the great Unitarian preacher Phillips Brooks, late Bishop of Massachusetts (_The Mistery of Iniquity and Other Sermon, sermon xvi.).
Podríamos más bien decir que en el mundo todo, lo mismo en Oriente que en Occidente, los racionalistas buscan la definición y creen en el concepto, y los vitalistas buscan la inspiración y creen en la persona. Los unos estudian el Universo para arrancarle sus secretos; los otros rezan a la Conciencia del Universo, tratan de ponerse en relación inmediata con el Alma del mundo, con Dios, para encontrar garantía o sustancia a lo que esperan, que es no morirse, y demostración de lo que no ven. We might rather say that throughout the whole world, in the East as well as in the West, rationalists seek definition and believe in the concept, while vitalists seek inspiration and believe in the person. The former scrutinize the Universe in order that they may wrest its secrets from it; the latter pray to the Consciousness of the Universe, strive to place themselves in immediate relationship with the Soul of the World, with God, in order that they may find the guarantee or substance of what they hope for, which is not to die, and the evidence of what they do not see.
Y como la persona es una voluntad, y la voluntad se refiere siempre al porvenir, el que cree, cree en lo que vendrá, esto es, en lo que espera. No se cree, en rigor lo que es y lo que fue, sino como garantía, como sustancia de lo que será. Creer el cristiano en la resurrección de Cristo, es decir, creer a la tradición y al Evangelio -y ambas potencias son personales- que le dicen que el Cristo resucitó, es creer que resucitará él un día por la gracia de Cristo. Y hasta la fe científica, pues la hay, se refiere al porvenir y es acto de confianza. El hombre de ciencia cree que en tal día venidero se verificará un eclipse de sol, cree que las leyes que hasta hoy han regido al mundo seguirán rigiéndolo. And since a person is a will, and will always has reference to the future, he who believes, believes in what is to come—that is, in what he hopes for. We do not believe, strictly speaking, in what is or in what was, except as the guarantee, as the substance, of what will be. For the Christian, to believe in the resurrection of Christ—that is to say, in tradition and in the Gospel, which assure him that Christ has risen, both of them personal forces—is to believe that he himself will one day rise again by the grace of Christ. And even scientific faith—for such there is—refers to the future and is an act of trust. The man of science believes that at a certain future date an eclipse of the sun will take place; he believes that the laws which have governed the world hitherto will continue to govern it.
Creer, vuelvo a decir, es dar crédito a uno, y se refiere a persona. Digo que sé que hay un animal llamado caballo, y que tiene estos y aquellos caracteres, porque lo he visto, y que creo en la existencia del llamado jirafa u ornitorrinco, y que sea de este o del otro modo, porque creo a los que aseguran haberlo visto. Y he aquí el elemento de incertidumbre que la fe lleva consigo, pues una persona puede engañarse o engañarnos. To believe, I repeat, is to place confidence in someone, and it has reference to a person. I say that I know that there is an animal called the horse, and that it has such and such characteristics, because I have seen it; and I say that I believe in the existence of the giraffe or the ornithorhyncus, and that it possesses such and such qualities, because I believe those who assure me that they have seen it. And hence the element of uncertainty attached to faith, for it is possible that a person may be deceived or that he may deceive us.
Más, por otra parte, este elemento personal de la creencia le da un carácter afectivo, amoroso y sobre todo, en la fe religiosa, el referirse a lo que se espera. Apenas hay quien sacrificara la vida por mantener que los tres ángulos de un triángulo valgan dos rectos, pues tal verdad no necesita del sacrificio de nuestra vida; mas, en cambio, muchos han perdido la vida por mantener su fe religiosa, y es que los mártires hacen la fe más aún que la fe los mártires. Pues la fe no es la mera adhesión del intelecto a un principio abstracto, no es el reconocimiento de una verdad teórica en que la voluntad no hace sino movernos a entender; la fe es cosa de la voluntad, es movimiento del ánimo hacia una verdad práctica, hacia una persona, hacia algo que nos hace vivir y no tan sólo comprender la vida . But, on the other hand, this personal element in belief gives it an effective and loving character, and above all, in religious faith, a reference to what is hoped for. Perhaps there is nobody who would sacrifice his life for the sake of maintaining that the three angles of a triangle are together equal to two right angles, for such a truth does not demand the sacrifice of our life; but, on the other hand, there are many who have lost their lives for the sake of maintaining their religious faith. Indeed it is truer to say that martyrs make faith than that faith makes martyrs. For faith is not the mere adherence of the intellect to an abstract principle; it is not the recognition of a theoretical truth, a process in which the will merely sets in motion our faculty of comprehension; faith is an act of the will—it is a movement of the soul towards a practical truth, towards a person, towards something that makes us not merely comprehend life, but that makes us live.
La fe nos hace vivir mostrándonos que la vida, aunque dependa de la razón, tiene en otra parte su manantial y su fuerza, en algo sobrenatural y maravilloso. Un espíritu singularmente equilibrado y muy nutrido de ciencia, el del matemático Cournot, dijo ya que es la tendencia a lo sobrenatural y lo maravilloso lo que da vida, y que a falta de eso, todas las especulaciones de la razón, no vienen a parar sino a la aflicción de espíritu (Traité de d'enchainement des idées fondamentales dans les sciences et dans l'histoire, § 329). Y es que queremos vivir. Faith makes us live by showing us that life, although it is dependent upon reason, has its well-spring and source of power elsewhere, in something supernatural and miraculous. Cournot the mathematician, a man of singularly well-balanced and scientifically equipped mind, has said that it is this tendency towards the supernatural and miraculous that gives life, and that when it is lacking, all the speculations of the reason lead to nothing but affliction of spirit (Traité de l'enchaînement des idées fondamentales dans les sciences et dans l'histoire, § 329). And in truth we wish to live.
Mas, aunque decimos que la fe es cosa de la voluntad, mejor sería acaso decir que es la voluntad misma, la voluntad de no morir, o más bien otra potencia anímica disinta de la inteligencia, de la voluntad y del sentimiento. Tendríamos, pues, el sentir, el conocer; el querer y el creer, o sea crear. Porque ni el sentimiento, ni la inteligencia, ni la voluntad crean, sino que se ejercen sobre la materia dada ya, sobre materia dada por la fe. La fe es el poder creador del hombre. Pero como tiene más íntima relación con la voluntad que con cualquiera otra de las potencias, la presentamos en forma volitiva. Adviértase, sin embargo, cómo querer creer, es decir, querer crear, no es precisamente creer o crear, aunque sí es comienzo de ello. But, although we have said that faith is a thing of the will, it would perhaps be better to say that it is will itself—the will not to die, or, rather, that it is some other psychic force distinct from intelligence, will, and feeling. We should thus have feeling, knowing, willing, and believing or creating. For neither feeling, nor intelligence, nor will creates; they operate upon a material already given, upon the material given them by faith. Faith is the creative power in man. But since it has a more intimate relation with the will than with any other of his faculties, we conceive it under the form of volition. It should be borne in mind, however, that wishing to believe—that is to say, wishing to create—is not precisely the same as believing or creating, although it is its starting-point.
La fe es, pues, si no potencia creativa, flor de la voluntad, y su oficio crear. La fe crea, en cierto modo, su objeto. Y la fe en Dios consiste en crear a Dios y como es Dios el que nos da la fe en Él, es Dios el que se está creando a sí mismo de continuo en nosotros. Por lo que dijo san Agustín: «Te buscaré, Señor, invocándote, y te invocaré creyendo en Ti. Te invoca, Señor, mi fe, la fe que me dice, que me inspiraste con la humanidad de tu Hijo, por el misterio de tu predicador» (Confesiones, lib. I, cap. I). El poder de crear un Dios a nuestra imagen y semejanza, de personalizar el Universo, no significa otra cosa sino que llevamos a Dios dentro, como sustancia de lo que esperamos, y que Dios nos está de continuo creando a su imagen y semejanza. Faith, therefore, if not a creative force, is the fruit of the will, and its function is to create. Faith, in a certain sense, creates its object. And faith in God consists in creating God; and since it is God who gives us faith in Himself, it is God who is continually creating Himself in us. Therefore St. Augustine said: "I will seek Thee, Lord, by calling upon Thee, and I will call upon Thee by believing in Thee. My faith calls upon Thee, Lord, the faith which Thou hast given me, with which Thou hast inspired me through the Humanity of Thy Son, through the ministry of Thy preacher" (Confessions, book i., chap. i.). The power of creating God in our own image and likeness, of personalizing the Universe, simply means that we carry God within us, as the substance of what we hope for, and that God is continually creating us in His own image and likeness.
Y se crea a Dios, es decir, se crea Dios a sí mismo en nosotros por la compasión, por el amor. Creer en Dios es amarle y tenerle con amor, y se empieza por amarle aun antes de conocerle, y amándole es como se acaba por verle y descubrirle en todo. And we create God—that is to say, God creates Himself in us—by compassion, by love. To believe in God is to love Him, and in our love to fear Him; and we begin by loving Him even before knowing Him, and by loving Him we come at last to see and discover Him in all things.
Los que dicen creer en Dios, y ni le aman ni le temen, no creen en Él, sino en aquellos que les han enseñado que Dios existe, los cuales, a su vez con harta frecuencia, tampoco creen en Él. Los que sin pasión de ánimo, sin congoja, sin incertidumbre, sin duda, sin la desesperación en el consuelo, creen creer en Dios, no creen sino en la idea de Dios, mas no en Dios mismo. Y así como se cree en Él por amor, puede también creerse por temor, y hasta por odio, como creía en Él aquel ladrón Vanni Fucci, a quien el Dante hace insultarle con torpes gestos desde el Infierno (Inf., XXV, I, 3). Que también los demonios creen en Dios y muchos ateos. Those who say that they believe in God and yet neither love nor fear Him, do not in fact believe in Him but in those who have taught them that God exists, and these in their turn often enough do not believe in Him either. Those who believe that they believe in God, but without any passion in their heart, without anguish of mind, without uncertainty, without doubt, without an element of despair even in their consolation, believe only in the God-Idea, not in God Himself. And just as belief in God is born of love, so also it may be born of fear, and even of hate, and of such kind was the belief of Vanni Fucci, the thief, whom Dante depicts insulting God with obscene gestures in Hell (Inf., xxv., 1-3). For the devils also believe in God, and not a few atheists.
¿No es acaso una manera de creer en Él esa furia con que le niegan y hasta le insultan los que no quieren que le haya, ya que no logran creer en Él? Quieren que exista como lo quieren los creyentes; pero siendo hombres débiles y pasivos o malvados, en quienes la razón puede más que la voluntad, se sienten arrastrados por aquella, bien a su íntimo pestar, y se desesperan y niegan por desesperación, y al negar, afirman y creen lo que niegan, y Dios se revela en ellos, afirmándose por la negación de sí mismo. Is it not perhaps a mode of believing in God, this fury with which those deny and even insult Him, who, because they cannot bring themselves to believe in Him, wish that He may not exist? Like those who believe, they, too, wish that God may exist; but being men of a weak and passive or of an evil disposition, in whom reason is stronger than will, they feel themselves caught in the grip of reason and haled along in their own despite, and they fall into despair, and because of their despair they deny, and in their denial they affirm and create the thing that they deny, and God reveals Himself in them, affirming Himself by their very denial of Him.
Mas a todo esto se me dirá que enseñar que el tal objeto no lo es sino para la fe, que carece de realidad objetiva fuera de la fe misma; como por otra parte, sostener que le hace falta la fe para contener o para consolar al pueblo, es declarar ilusorio el objetivo de la fe. Y lo cierto es que creer en Dios es hoy, ante todo y sobre todo, para los creyentes intelectuales, querer que Dios exista. Querer que exista Dios, y conducirse y sentir como si existiera. Y por este cambio de querer su existencia, y obrar conforme a tal deseo, es como creamos a Dios, esto es, como Dios se crea en nosotros, como se nos manifiesta, se abre y se revela a nosotros. Porque Dios sale al encuentro de quien le busca con amor y por amor, y se hurta de quien le inquiere por fría razón, no amoroso. Quiere Dios que el corazón descanse, pero que no descanse la cabeza, ya que en la vida física duerme y descansa a veces la cabeza, y vela y trabaja arreo el corazón. Y así, la ciencia sin amor nos aparta de Dios, y el amor, aun sin ciencia y acaso mejor sin ella, nos lleva a Dios; y por Dios a la sabiduría. ¡Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios! But it will be objected to all this that to demonstrate that faith creates its own object is to demonstrate that this object is an object for faith alone, that outside faith it has no objective reality; just as, on the other hand, to maintain that faith is necessary because it affords consolation to the masses of the people, or imposes a wholesome restraint upon them, is to declare that the object of faith is illusory. What is certain is that for thinking believers to-day, faith is, before all and above all, wishing that God may exist. Wishing that God may exist, and acting and feeling as if He did exist. And desiring God's existence and acting conformably with this desire, is the means whereby we create God—that is, whereby God creates Himself in us, manifests Himself to us, opens and reveals Himself to us. For God goes out to meet him who seeks Him with love and by love, and hides Himself from him who searches for Him with the cold and loveless reason. God wills that the heart should have rest, but not the head, reversing the order of the physical life in which the head sleeps and rests at times while the heart wakes and works unceasingly. And thus knowledge without love leads us away from God; and love, even without knowledge, and perhaps better without it, leads us to God, and through God to wisdom. Blessed are the pure in heart, for they shall see God!
Y si se me preguntara cómo creo en Dios, es decir, cómo Dios se crea en mí mismo y se me revela, tendré acaso que hacer sonreír, reír o escandalizarse tal vez al que se lo diga. And if you should ask me how I believe in God—that is to say, how God creates Himself in me and reveals Himself to me—my answer may, perhaps, provoke your smiles or your laughter, or it may even scandalize you.
Creo en Dios como creo en mis amigos, por sentir el aliento de su cariño y su mano invisible e intangible que me trae y me lleva y me estruja, por tener íntima conciencia de una providencia particular y de una mente universal que me traba mi propio destino. Y el concepto de la ley -¡concepto al cabo!- nada me dice ni me enseña. I believe in God as I believe in my friends, because I feel the breath of His affection, feel His invisible and intangible hand, drawing me, leading me, grasping me; because I possess an inner consciousness of a particular providence and of a universal mind that marks out for me the course of my own destiny. And the concept of law—it is nothing but a concept after all!—tells me nothing and teaches me nothing.
Una y otra vez durante mi vida heme visto en trance de suspensión sobre el abismo; una y otra vez heme encontrado sobre encrucijadas en que se me abría un haz de senderos, tomando uno de los cuales renunciaba a los demás, pues que los caminos de la vida son irreversibles, y una vez y otra vez en tales únicos momentos he sentido el empuje de una fuerza consciente soberana y amorosa. Y ábresele a uno la senda del Señor. Once and again in my life I have seen myself suspended in a trance over the abyss; once and again I have found myself at the cross-roads, confronted by a choice of ways and aware that in choosing one I should be renouncing all the others—for there is no turning back upon these roads of life; and once and again in such unique moments as these I have felt the impulse of a mighty power, conscious, sovereign, and loving. And then, before the feet of the wayfarer, opens out the way of the Lord.
Puede uno sentir que el Universo le llama y le guía como una persona a otra, oír en su interior su voz sin palabras que le dice: ¡Ve y predica a los pueblos todos! ¿Cómo sabéis que un hombre que se os está delante tiene una conciencia como vosotros, y que también la tiene, más o menos oscura un animal y no una piedra? Por la manera como el hombre, a modo de hombre, a vuestra semejanza, se conduce con vosotros, y la manera como la piedra no se conduce para con vosotros, sino que sufre vuestra conducta. Pues así es como creo que el Universo tiene una cierta conciencia como yo, por la manera como se conduce conmigo humanamente, y siento que una personalidad me envuelve. It is possible for a man to feel the Universe calling to him and guiding him as one person guides and calls to another, to hear within him its voice speaking without words and saying: "Go and preach to all peoples!" How do you know that the man you see before you possesses a consciousness like you, and that an animal also possesses such a consciousness, more or less dimly, but not a stone? Because the man acts towards you like a man, like a being made in your likeness, and because the stone does not act towards you at all, but suffers you to act upon it. And in the same way I believe that the Universe possesses a certain consciousness like myself, because its action towards me is a human action, and I feel that it is a personality that environs me.
Ahí está una masa informe; parece una especie de animal, no se le distinguen miembros; sólo veo dos ojos, y ojos que me miran con mirada humana, de semejante, mirada que me pide compasión, y oigo que respira. Y concluyo que en aquella masa informe hay una conciencia. Y así, y no de otro modo, mira al creyente el cielo estrellado, con mirada sobrehumana, divina, que le pide suprema compasión y amor supremo y oye en la noche serena la respiración de Dios que le toca el cogollo del corazón, y se revela a él. Es el Universo que vive, ama y pide amor. Here is a formless mass; it appears to be a kind of animal; it is impossible to distinguish its members; I only see two eyes, eyes which gaze at me with a human gaze, the gaze of a fellow-being, a gaze which asks for pity; and I hear it breathing. I conclude that in this formless mass there is a consciousness. In just such a way and none other, the starry-eyed heavens gaze down upon the believer, with a superhuman, a divine, gaze, a gaze that asks for supreme pity and supreme love, and in the serenity of the night he hears the breathing of God, and God touches him in his heart of hearts and reveals Himself to him. It is the Universe, living, suffering, loving, and asking for love.
De amar estas cosillas de tomo que se nos van como se nos vinieron sin tenernos apego alguno, pasamos a amar las cosas más permanentes y que no pueden agarrarse con las manos; de amar los bienes pasamos a amar el Bien; de las cosas bellas, a la Belleza; de lo verdadero, a la Verdad; de amar los goces, a amar la Felicidad, y, por último, a amar al Amor. Se sale uno de sí mismo para adentrarse más en su Yo supremo; la conciencia individual se nos sale a sumergirse en la Conciencia total de que forma parte, pero sin disolverse en ella. Y Dios no es sino el Amor que surge del dolor universal y se hace conciencia. From loving little trifling material things, which lightly come and lightly go, having no deep root in our affections, we come to love the more lasting things, the things which our hands cannot grasp; from loving goods we come to love the Good; from loving beautiful things we come to love Beauty; from loving the true we come to love the Truth; from loving pleasures we come to love Happiness; and, last of all, we come to love Love. We emerge from ourselves in order to penetrate further into our supreme I; individual consciousness emerges from us in order to submerge itself in the total Consciousness of which we form a part, but without being dissolved in it. And God is simply the Love that springs from universal suffering and becomes consciousness.
Aun esto, se dirá, es moverse en un cerco de hierro, y tal Dios no es objetivo. Y aquí convendría darle a la razón su parte y examinar qué sea eso de que algo existe, es objetivo. But this, it will be said, is merely to revolve in an iron ring, for such a God is not objective. And at this point it may not be out of place to give reason its due and to examine exactly what is meant by a thing existing, being objective.
¿Qué es, en efecto, existir, y cuándo decimos que una cosa existe? Existir es ponerse algo de tal modo fuera de nosotros, que precediera a nuestra percepción de ello y pueda subsistir fuera cuando desaparezcamos. ¿Y estoy acaso seguro de que algo me precediera o de que algo me ha de sobrevivir? ¿Puede mi conciencia saber que hay algo fuera de ella? Cuanto conozco o puedo conocer está en mi conciencia. No nos entredemos, pues, en el insoluble problema de otra objetividad de nuestras percepciones, sino que existe cuanto obra, y existir es obrar. What is it, in effect, to exist? and when do we say that a thing exists? A thing exists when it is placed outside us, and in such a way that it shall have preceded our perception of it and be capable of continuing to subsist outside us after we have disappeared. But have I any certainty that anything has preceded me or that anything must survive me? Can my consciousness know that there is anything outside it? Everything that I know or can know is within my consciousness. We will not entangle ourselves, therefore, in the insoluble problem of an objectivity outside our perceptions. Things exist in so far as they act. To exist is to act.
Y aquí volverá a decirse que no es Dios, sino la idea de Dios, la que obra en nosotros. Y diremos que Dios por su idea, y más bien muchas veces por sí mismo. Y volverán a redargüimos pidiéndonos pruebas de la verdad objetiva de la existencia de Dios, pues que pedimos señales. Y tendremos que preguntar por Pilato: ¿qué es la verdad? But now it will be said that it is not God, but the idea of God, that acts in us. To which we shall reply that it is sometimes God acting by His idea, but still very often it is rather God acting in us by Himself. And the retort will be a demand for proofs of the objective truth of the existence of God, since we ask for signs. And we shall have to answer with Pilate: What is truth?
Así preguntó, en efecto, y sin esperar respuesta, volvió a lavarse las manos para sincerarse de haber dejado condenar a muerte al Cristo. Y así preguntan muchos ¿qué es verdad?, sin ánimo alguno de recibir respuesta, y sólo para volver a lavarse las manos del crimen de haber contribuido a matar a Dios de la propia conciencia o de las conciencias ajenas. And having asked this question, Pilate turned away without waiting for an answer and proceeded to wash his hands in order that he might exculpate himself for having allowed Christ to be condemned to death. And there are many who ask this question, What is truth? but without any intention of waiting for the answer, and solely in order that they may turn away and wash their hands of the crime of having helped to kill and eject God from their own consciousness or from the consciousness of others.
¿Qué es verdad? Dos clases hay de verdad, la lógica u objetiva, cuyo contrario es el error, y la moral o subjetiva a que se opone la mentira. Y ya en otro ensayo he tratado de demostrar cómo el error es hijo de la mentira . What is truth? There are two kinds of truth—the logical or objective, the opposite of which is error, and the moral or subjective, the opposite of which is falsehood. And in a previous essay I have endeavoured to show that error is the fruit of falsehood.
La verdad moral, camino para llegar a la otra, también moral, nos enseña a cultivar la ciencia, que es ante todo y sobre todo una escuela de sinceridad y de humildad. La ciencia nos enseña, en efecto, a someter nuestra razón a la verdad y a conocer y a juzgar las cosas como ellas son; es decir, como ellas quieren ser, y no como nosotros queremos que ellas sean. En una investigación religiosamente científica, son los datos mismos de la realidad, son las percepciones que del mundo recibimos las que en nuestra mente llegan a formularse en ley, y no somos nosotros los que en nosotros hacen matemáticas. Y es la ciencia la más recogida escuela de resignación y de humildad, pues nos enseña a doblegarnos ante el hecho, al parecer, más menudo. Y es pórtico de la religión: pero dentro de esta, su función acaba. Moral truth, the road that leads to intellectual truth, which also is moral, inculcates the study of science, which is over and above all a school of sincerity and humility. Science teaches us, in effect, to submit our reason to the truth and to know and judge of things as they are—that is to say, as they themselves choose to be and not as we would have them be. In a religiously scientific investigation, it is the data of reality themselves, it is the perceptions which we receive from the outside world, that formulate themselves in our mind as laws—it is not we ourselves who thus formulate them. It is the numbers themselves which in our mind create mathematics. Science is the most intimate school of resignation and humility, for it teaches us to bow before the seemingly most insignificant of facts. And it is the gateway of religion; but within the temple itself its function ceases.
Y es que así como hay verdad lógica a que se opone el error y verdad moral a que se opone la mentira, hay también verdad estética o verosimilitud a que se opone el disparate, y verdad religiosa, o de esperanza, a que se opone la inquietud de la desesperanza absoluta. Pues ni la verosimilitud estética, la de lo que cabe exprestar con sentido, es la verdad lógica, la de lo que se demuestra con razones, ni la verdad religiosa, la de la fe, la sustancia de lo que se espera, equivale a la verdad moral, sino que se le sobrepone. El que afirma su fe a base de incertidumbre, no miente ni puede mentir. And just as there is logical truth, opposed to error, and moral truth, opposed to falsehood, so there is also esthetic truth or verisimilitude, which is opposed to extravagance, and religious truth or hope, which is opposed to the inquietude of absolute despair. For esthetic verisimilitude, the expression of which is sensible, differs from logical truth, the demonstration of which is rational; and religious truth, the truth of faith, the substance of things hoped for, is not equivalent to moral truth, but superimposes itself upon it. He who affirms a faith built upon a basis of uncertainty does not and cannot lie.
Y no sólo no se cree con la razón ni aún sobre la razón o por debajo de ella, sino que se cree contra la razón. La fe religiosa, habrá que decirlo una vez más, no es ya tan sólo irracional, es contrarracional. «La poesía es la ilusión antes del conocimiento; la religiosidad, la ilusión después del conocimiento. La poesía y la religiosidad suprimen al vaudeville de la mundana sabiduría del vivir. Todo individuo que no vive o poética o religiosamente es tonto.» Así nos dice Kierkegaard (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift, cap. 4 secc. 11, A § 2), el mismo que nos dice también que el cristianismo es una salida desesperada. Y así es, pero sólo mediante la desesperación de esta salida podemos llegar a la esperanza, a esa esperanza cuya ilusión vitalizadora sobrepuja a todo conocimiento racional, diciéndonos que hay siempre algo irreductible a la razón. Y de esta, de la razón, puede decirse lo que del Cristo, y es que quien no está con ella, está contra ella. Lo que no es racional, es contrarracional, Y así es la esperanza. And not only do we not believe with reason, nor yet above reason nor below reason, but we believe against reason. Religious faith, it must be repeated yet again, is not only irrational, it is contra-rational. Kierkegaard says: "Poetry is illusion before knowledge; religion illusion after knowledge. Between poetry and religion the worldly wisdom of living plays its comedy. Every individual who does not live either poetically or religiously is a fool" (Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift, chap. iv., sect. 2a, § 2). The same writer tells us that Christianity is a desperate sortie (salida). Even so, but it is only by the very desperateness of this sortie that we can win through to hope, to that hope whose vitalizing illusion is of more force than all rational knowledge, and which assures us that there is always something that cannot be reduced to reason. And of reason the same may be said as was said of Christ: that he who is not with it is against it. That which is not rational is contra-rational; and such is hope.
Por todo este camino llegamos siempre a la esperanza. El misterio del amor, que lo es de dolor, tiene una forma misteriosa, que es el tiempo. Atamos el ayer al mañana con eslabones de ansia, y no es el ahora, en rigor, otra cosa que el esfuerzo del antes por hacerse después; no es el presente, sino el empeño del pasado por hacerse porvenir. El ahora, es un punto que no bien pronuncitado se disipa, y, sin embargo, en ese punto está la eternidad toda, sustancia del tiempo. By this circuitous route we always arrive at hope in the end. To the mystery of love, which is the mystery of suffering, belongs a mysterious form, and this form is time. We join yesterday to to-morrow with links of longing, and the now is, strictly, nothing but the endeavour of the before to make itself the after; the present is simply the determination of the past to become the future. The now is a point which, if not sharply articulated, vanishes; and, nevertheless, in this point is all eternity, the substance of time.
Cuanto ha sido no puede ser ya sino como fue, y cuanto es no puede ser sino como es; lo posible queda siempre relegado a lo venidero, único reino de libertad y en que la imaginación, potencia creadora y libertadora, carne de la fe, se mueve a sus anchas. Everything that has been can be only as it was, and everything that is can be only as it is; the possible is always relegated to the future, the sole domain of liberty, wherein imagination, the creative and liberating energy, the incarnation of faith, has space to roam at large.
El amor mira y tiende siempre al porvenir, pues que su obra es la obra de nuestra perpetuación; lo propio del amor, el esperar, y sólo de esperanzas se mantiene. Y así que el amor ve realizado su anhelo, se entristece y descubre al punto que no es su fin propio aquello a que tendía, y que no se lo puso Dios sino como señuelo para moverle a la obra; que su fin está más allá, y emprende de nuevo tras él su afanosa carrera de engaños y desengaños por la vida. Y va haciendo recuerdos de sus esperanzas fallidas, y saca de esos recuerdos nuevas esperanzas. La cantera de las divisiones de nuestro porvenir está en los soterraños de nuestra memoria; con recuerdos nos fragua la imaginación esperanzas. Y es la humanidad como una moza henchida de anhelos, hambrienta de vida y sedienta de amor, que teje sus días con ensueños, y espera, espera siempre, espera sin cestar al amador eterno, que por estarle destinado desde antes de antes, desde mucho más atrás de sus remotos recuerdos, desde allende la cuna hacia el pasado, ha de vivir con ella y para ella, después de después, hasta mucho más allá de sus remotas esperanzas, hasta allende la tumba, hacia el porvenir. Y el deseo más caritativo para con esta pobre enamorada es, como para con la moza que espera siempre a su amado, que las dulces esperanzas de la primavera de su vida se le conviertan, en el invierno de ella, en recuerdos más dulces todavía y recuerdos engendradores de esperanzas nuevas. ¡Qué jugo de apacible felicidad, de resignación al destino debe dar en los días de nuestro sol más breve el recordar esperanzas que no se han realizado aún, y que por no haberse realizado conservan su pureza! Love ever looks and tends to the future, for its work is the work of our perpetuation; the property of love is to hope, and only upon hopes does it nourish itself. And thus when love sees the fruition of its desire it becomes sad, for it then discovers that what it desired was not its true end, and that God gave it this desire merely as a lure to spur it to action; it discovers that its end is further on, and it sets out again upon its toilsome pilgrimage through life, revolving through a constant cycle of illusions and disillusions. And continually it transforms its frustrated hopes into memories, and from these memories it draws fresh hopes. From the subterranean ore of memory we extract the jewelled visions of our future; imagination shapes our remembrances into hopes. And humanity is like a young girl full of longings, hungering for life and thirsting for love, who weaves her days with dreams, and hopes, hopes ever, hopes without ceasing, for the eternal and predestined lover, for him who, because he was destined for her from the beginning, from before the dawn of her remotest memory, from before her cradle-days, shall live with her and for her into the illimitable future, beyond the stretch of her furthest hopes, beyond the grave itself. And for this poor lovelorn humanity, as for the girl ever awaiting her lover, there is no kinder wish than that when the winter of life shall come it may find the sweet dreams of its spring changed into memories sweeter still, and memories that shall burgeon into new hopes. In the days when our summer is over, what a flow of calm felicity, of resignation to destiny, must come from remembering hopes which have never been realized and which, because they have never been realized, preserve their pristine purity.
El amor espera, espera siempre sin cansarse nunca de esperar, y el amor a Dios, nuestra fe en Dios, es ante todo, esperanza en Él. Porque Dios no muere, y quien espera en Dios, vivirá siempre. Y es nuestra esperanza fundamental, la raíz, y tronco de nuestras esperanzas todas, la esperanza de la vida eterna. Love hopes, hopes ever and never wearies of hoping; and love of God, our faith in God, is, above all, hope in Him. For God dies not, and he who hopes in God shall live for ever. And our fundamental hope, the root and stem of all our hopes, is the hope of eternal life.
Y si es la fe la sustancia de la esperanza, esta es a su vez la forma de la fe. La fe antes de darnos esperanza es una fe informe, vaga, caótica, potencial; no es sino la posibilidad de creer, anhelo de creer. Mas hay que creer en algo, y se cree en lo que se espera, se cree en la esperanza. Se recuerda el pasado, se conoce el presente, sólo se cree en el porvenir. Creer lo que no vimos es creer lo que veremos. La fe es, pues, lo repito, fe en la esperanza; creemos lo que esperamos. And if faith is the substance of hope, hope in its turn is the form of faith. Until it gives us hope, our faith is a formless faith, vague, chaotic, potential; it is but the possibility of believing, the longing to believe. But we must needs believe in something, and we believe in what we hope for, we believe in hope. We remember the past, we know the present, we only believe in the future. To believe what we have not seen is to believe what we shall see. Faith, then, I repeat once again, is faith in hope; we believe what we hope for.
El amor nos hace creer en Dios, en quien esperamos, y de quien esperamos la vida futura; el amor nos hace creer en lo que el ensueño de la esperanza nos crea. Love makes us believe in God, in whom we hope and from whom we hope to receive life to come; love makes us believe in that which the dream of hope creates for us.
La fe es nuestro anhelo a lo eterno, a Dios, y la esperanza es el anhelo de Dios, de lo eterno, de nuestra divinidad, que viene al encuentro de aquella y nos eleva. El hombre aspira a Dios por la fe, y le dice: «Creo, ¡dame, señor, en qué creer!» Y Dios, su divinidad, le manda la esperanza en otra vida para que crea en ella. La esperanza es el premio a la fe. Sólo el que cree espera la verdad, y sólo el que de la verdad espera, cree. No creemos sino lo que esperamos, ni esperamos lo que creemos. Faith is our longing for the eternal, for God; and hope is God's longing, the longing of the eternal, of the divine in us, which advances to meet our faith and uplifts us. Man aspires to God by faith and cries to Him: "I believe—give me, Lord, wherein to believe!" And God, the divinity in man, sends him hope in another life in order that he may believe in it. Hope is the reward of faith. Only he who believes truly hopes; and only he who truly hopes believes. We only believe what we hope, and we only hope what we believe.
Fue la esperanza la que llamó a Dios Padre, y es ella la que sigue dándole ese nombre preñado de consuelo y de misterio. El padre nos dio la vida y nos da el pan para mantenerla, y al padre pedimos que nos la conserve. Y si el Cristo fue el que a corazón más lleno y a boca más pura llamó Padre a su Padre y nuestro, si el sentimiento cristiano se encumbra en el sentimiento de la paternidad de Dios, es porque en el Cristo sublimó el linaje humano su hambre de eternidad. It was hope that called God by the name of Father; and this name, so comforting yet so mysterious, is still bestowed upon Him by hope. The father gave us life and gives bread wherewith to sustain it, and we ask the father to preserve our life for us. And if Christ was he who, with the fullest heart and purest mouth, named with the name of Father his Father and ours, if the noblest feeling of Christianity is the feeling of the Fatherhood of God, it is because in Christ the human race sublimated its hunger for eternity.
Se dirá tal vez que este anhelo de la fe, que esta esperanza es, más que otra cosa, un sentimiento estético. Lo informa también acaso, pero sin satisfacerle del todo. It may perhaps be said that this longing of faith, that this hope, is more than anything else an esthetic feeling. Possibly the esthetic feeling enters into it, but without completely satisfying it.
En el arte, en efecto, buscamos un remedo de eternización. Si en lo bello se aquieta un momento el espíritu, y descansa y se alivia, ya que no se le cura la congoja, es por ser lo bello revelación de lo eterno, de lo divino de las cosas, y la belleza no es sino la perpetuación de la momentaneidad. Que así como la verdad es el fin del conocimiento racional, así la belleza es el fin de la esperanza, acaso irracional en su fondo. We seek in art an image of eternalization. If for a brief moment our spirit finds peace and rest and assuagement in the contemplation of the beautiful, even though it finds therein no real cure for its distress, it is because the beautiful is the revelation of the eternal, of the divine in things, and beauty but the perpetuation of momentaneity. Just as truth is the goal of rational knowledge, so beauty is the goal of hope, which is perhaps in its essence irrational.
Nada se pierde, nada pasa del todo, pues que todo se perpetúa de una manera o de otra, y todo, luego de pasar por el tiempo, vuelve a la eternidad. Tiene el mundo temporal raíces en la eternidad, y allí está junto al ayer con el hoy y el mañana. Ante nosotros pasan las escenas como en un cinematógrafo, pero la cinta permanece una y entera más allá del tiempo. Nothing is lost, nothing wholly passes away, for in some way or another everything is perpetuated; and everything, after passing through time, returns to eternity. The temporal world has its roots in eternity, and in eternity yesterday is united with to-day and to-morrow. The scenes of life pass before us as in a cinematograph show, but on the further side of time the film is one and indivisible.
Dicen los físicos que no se pierde un solo pedacito de materia ni un solo golpecito de fuerza, sino que uno y otro se transforman y transmiten persistiendo. ¿Y es que se pierde acaso forma alguna, por huidera que sea? Hay que creer -¡creerlo y esperarlo!- que tampoco, que en alguna parte quede archivada y perpetuada, que hay un espejo de eternidad en que se suman, sin perderse unas en otras, las imágenes todas que desfilan por el tiempo. Toda impresión que me llegue queda en mi cerebro almacenada, aunque sea tan hondo o con tan poca fuerza que se hunda en lo profundo de mi subconsciencia; pero desde allí anima mi vida, y si mi espíritu todo, si el contenido total de mi alma se me hiciera consciente, resurgirían todas las fugitivas impresiones olvidadas no bien percibidas, y aun las que se me pasaron inadvertidas. Llevo dentro de mí todo cuanto ante mí desfiló y conmigo lo perpetúo, y acaso va todo ello en mis gérmenes, y viven en mis antepasados todos por entero, y vivirán, juntamente conmigo, en mis descendientes. Y voy yo tal vez, todo yo, con todo este mi universo, en cada una de mis obras, o por los menos va en ellas lo esencial de mí, lo que me hace ser yo, mi esencia individual. Physicists affirm that not a single particle of matter nor a single tremor of energy is lost, but that each is transformed and transmitted and persists. And can it be that any form, however fugitive it may be, is lost? We must needs believe—believe and hope!—that it is not, but that somewhere it remains archived and perpetuated, and that there is some mirror of eternity in which, without losing themselves in one another, all the images that pass through time are received. Every impression that reaches me remains stored up in my brain even though it may be so deep or so weak that it is buried in the depths of. my subconsciousness; but from these depths it animates my life; and if the whole of my spirit, the total content of my soul, were to awake to full consciousness, all these dimly perceived and forgotten fugitive impressions would come to life again, including even those which I had never been aware of. I carry within me everything that has passed before me, and I perpetuate it with myself, and it may be that it all goes into my germs, and that all my ancestors live undiminished in me and will continue so to live, united with me, in my descendants. And perhaps I, the whole I, with all this universe of mine, enter into each one of my actions, or, at all events, that which is essential in me enters into them—that which makes me myself, my individual essence.
Y esta esencia individual de cada cosa, esto que la hace ser ella y no otra, ¿cómo se nos revela sino como belleza? ¿Qué es la belleza de algo sino es su fondo eterno, lo que une su pasado con su porvenir, lo que de ello reposa y queda en las entrañas de la eternidad? ¿O qué es más bien sino la revelación de su divinidad? And how is this individual essence in each several thing—that which makes it itself and not another—revealed to us save as beauty? What is the beauty of anything but its eternal essence, that which unites its past with its future, that element of it that rests and abides in the womb of eternity? or, rather, what is it but the revelation of its divinity?
Y esta belleza, que es la raíz de eternidad, se nos revela por el amor, y es la más grande revelación del amor de Dios y la señal de que hemos de vencer al tiempo. El amor es quien nos revela lo eterno nuestro y de nuestros prójimos. And this beauty, which is the root of eternity, is revealed to us by love; it is the supreme revelation of the love of God and the token of our ultimate victory over time. It is love that reveals to us the eternal in us and in our neighbours.
¿Es lo bello, lo eterno de las cosas, lo que despierta y enciende nuestro amor a ellas, o es nuestro amor a las cosas lo que nos revela lo bello, lo eterno de ellas? ¿No es acaso la belleza una creación del amor, lo mismo que el mundo sensible lo es del instinto de conservación y el supersensible del de perpetuación y en el mismo sentido? ¿No es la belleza, y la eternidad con ella, una creación del amor? «Nuestro hombre exterior -escribe el Apóstol, 11 Cor., IV, 16- se va desgastando, pero el interior se renueva de día en día.» El hombre de las apariencias que pasan se desgasta, y con ellas pasa; pero el hombre de la realidad queda y crece. «Porque lo que al presente es momentáneo y leve en nuestra tribulación, nos da un peso de gloria sobremanera alto y eterno» (vers. 17). Nuestro dolor nos da congoja, y la congoja, al estallar de la plenitud de sí misma, nos parece consuelo. «No mirando nosotros a las cosas que se ven, sino a las que no se ven; porque las coas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas» (vers. 18). Is it the beautiful, the eternal, in things, that awakens and kindles our love for them, or is it our love for things that reveals to us the beautiful, the eternal, in them? Is not beauty perhaps a creation of love, in the same way and in the same sense that the sensible world is a creation of the instinct of preservation and the supersensible world of that of perpetuation? Is not beauty, and together with beauty eternity, a creation of love? "Though our outward man perish," says the Apostle, "yet the inward man is renewed day by day" (2 Cor. iv. 16). The man of passing appearances perishes and passes away with them; the man of reality remains and grows. "For our light affliction, which is but for a moment, worketh for us a far more exceeding and eternal weight of glory" (ver. 17). Our suffering causes us anguish, and this anguish, bursting because of its own fullness, seems to us consolation. "While we look not at the things which are seen, but at the things which are not seen: for the things which are seen are temporal; but the things which are not seen are eternal" (ver. 18).
Este dolor da esperanzas, que es lo bello de la vida, la suprema belleza, o sea, el supremo consuelo. Y como el amor es dolor, es compasión y no es sino el consuelo temporal que esta se busca. Trágico consuelo. Y la suprema belleza es la de la tragedia. Acongojados al sentir que todo pasa, que pasamos nosotros, que pasa lo nuestro, que pasa cuanto nos rodea, la congoja misma nos revela el consuelo de lo que no pasa, de lo eterno, de lo hermoso. This suffering gives hope, which is the beautiful in life, the supreme beauty, or the supreme consolation. And since love is full of suffering, since love is compassion and pity, beauty springs from compassion and is simply the temporal consolation that compassion seeks. A tragic consolation! And the supreme beauty is that of tragedy. The consciousness that everything passes away, that we ourselves pass away, and that everything that is ours and everything that environs us passes away, fills us with anguish, and this anguish itself reveals to us the consolation of that which does not pass away, of the eternal, of the beautiful.
Y esta hermosura así revelada, esta perpetuación de la momentaneidad, sólo se realiza prácticamente, sólo vive por obra de la caridad. La esperanza en la acción es la caridad, así como la belleza en acción es el bien. And this beauty thus revealed, this perpetuation of momentaneity, only realizes itself practically, only lives through the work of charity. Hope in action is charity, and beauty in action is goodness.
La raíz de la caridad que eterniza cuanto ama y nos saca la belleza en ello oculta, dándonos el bien, es el amor a Dios, o si se quiere, la caridad hacia Dios, la compasión a Dios. El amor, la compasión, lo personaliza todo, dijimos; al descubrir el sufrimiento en todo y personalizándolo todo, personaliza también el Universo mismo, que también sufre, y nos descubre a Dios. Porque Dios se nos revela porque sufre y porque sufrimos; -porque sufre exige nuestro amor, y porque sufrimos nos da el suyo y cubre nuestra congoja con la congoja eterna e infinita. Charity, which eternalizes everything it loves, and in giving us the goodness of it brings to light its hidden beauty, has its root in the love of God, or, if you like, in charity towards God, in pity for God. Love, pity, personalizes everything, we have said; in discovering the suffering in everything and in personalizing everything, it personalizes the Universe itself as well—for the Universe also suffers—and it discovers God to us. For God is revealed to us because He suffers and because we suffer; because He suffers He demands our love, and because we suffer He gives us His love, and He covers our anguish with the eternal and infinite anguish.
Este fue el escándalo del cristianismo entre judíos y helenos, entre fariseos y estoicos, y este, que fue su escándalo, el escándalo de la cruz, sigue siéndolo y lo seguirá aún entre cristianos; el de un Dios que se hace hombre para padecer y morir y resucitar por haber padecido y muerto, el de un Dios que sufre y muere. Y esta verdad de que Dios padece, ante la que se sienten aterrados los hombres, es la revelación de las entrañas mismas del Universo y de su misterio, la que nos reveló al enviar a su Hijo a que nos redimiese sufriendo y muriendo. Fue la revelación de lo divino del dolor, pues sólo es divino lo que sufre. This was the scandal of Christianity among Jews and Greeks, among Pharisees and Stoics, and this, which was its scandal of old, the scandal of the Cross, is still its scandal to-day, and will continue to be so, even among Christians themselves—the scandal of a God who becomes man in order that He may suffer and die and rise again, because He has suffered and died, the scandal of a God subject to suffering and death. And this truth that God suffers—a truth that appals the mind of man—is the revelation of the very heart of the Universe and of its mystery, the revelation that God revealed to us when He sent His Son in order that he might redeem us by suffering and dying. It was the revelation of the divine in suffering, for only that which suffers is divine.
Y los hombres hicieron dios al Cristo, que padeció, y descubrieron por él la eterna esencia de un Dios vivo, humano, esto es, que sufre -sólo no sufre lo muerto, lo inhumano-, que ama, que tiene sed de amor, de compasión, que es persona. Quien no conozca al Hijo jamás conocerá al Padre, y al Padre sólo por el Hijo se le conoce; quien no conozca al Hijo del hombre, que sufre congojas de sangre y desgarramientos del corazón, que vive con el alma triste hasta la muerte, que sufre dolor que mata y resucita, no conocerá al Padre ni sabrá del Dios paciente. And men made a god of this Christ who suffered, and through him they discovered the eternal essence of a living, human God—that is, of a God who suffers—it is only the dead, the inhuman, that does not suffer—a God who loves and thirsts for love, for pity, a God who is a person. Whosoever knows not the Son will never know the Father, and the Father is only known through the Son; whosoever knows not the Son of Man—he who suffers bloody anguish and the pangs of a breaking heart, whose soul is heavy within him even unto death, who suffers the pain that kills and brings to life again—will never know the Father, and can know nothing of the suffering God.
El que no sufre, y no sufre porque no vive, es ese lógico y congelado ens realissimum, es el primum movens, es esa entidad impasible y por impasible no más que pura idea. La categoría no sufre, pero tampoco vive ni existe como persona. ¿Y cómo va a fluir y vivir el mundo desde una idea impasible? No sería sino idea del mundo mismo. Pero el mundo sufre, y el sufrimiento es sentir la carne de la realidad, es sentirse de bulto y de tomo el espíritu, es tocarse a sí mismo, es la realidad inmediata. He who does not suffer, and who does not suffer because he does not live, is that logical and frozen ens realissimum, the primum movens, that impassive entity, which because of its impassivity is nothing but a pure idea. The category does not suffer, but neither does it live or exist as a person. And how is the world to derive its origin and life from an impassive idea? Such a world would be but the idea of the world. But the world suffers, and suffering is the sense of the flesh of reality; it is the spirit's sense of its mass and substance; it is the self's sense of its own tangibility; it is immediate reality.
El dolor es la sustancia de la vida y la raíz de la personalidad, pues sólo sufriendo se es persona. Y es universal, y lo que a los seres todos nos une es el dolor, la sangre universal o divina que por todos circula. Eso que llamamos voluntad, ¿qué es sino dolor? Suffering is the substance of life and the root of personality, for it is only suffering that makes us persons. And suffering is universal, suffering is that which unites all us living beings together; it is the universal or divine blood that flows through us all. That which we call will, what is it but suffering?
Y tiene el dolor sus grados, según se adentra; desde aquel dolor que flota en el mar de las apariencias, hasta la eterna congoja, la fuente del sentimiento trágico de la vida, que va a posarse en lo hondo de lo eterno, y allí despierta el consuelo; desde aquel dolor físico que nos hace retroceder el cuerpo hasta la congoja religiosa, que nos hace acostarnos en el seno de Dios y recibir allí el riego de sus lágrimas divinas. And suffering has its degrees, according to the depth of its penetration, from the suffering that floats upon the sea of appearances to the eternal anguish, the source of the tragic sense of life, which seeks a habitation in the depths of the eternal and there awakens consolation; from the physical suffering that contorts our bodies to the religious anguish that flings us upon the bosom of God, there to be watered by the divine tears.
La congoja es algo mucho más hondo, más íntimo y más espiritual que el dolor. Suele uno sentirse acongojado hasta en medio de eso que llamamos felicidad y por la felicidad misma, a la que no se resigna y ante la cual tiembla. Los hombres felices que se resignan a su aparente dicha, a una dicha pasajera, creeríase que son hombres sin sustancia, o, por lo menos, que no la han descubierto en sí, que no se la han tocado. Tales hombres suelen ser impotentes para amar y ser amados, y viven, en su fondo, sin pena ni gloria. Anguish is something far deeper, more intimate, and more spiritual than suffering. We are wont to feel the touch of anguish even in the midst of that which we call happiness, and even because of this happiness itself, to which we cannot resign ourselves and before which we tremble. The happy who resign themselves to their apparent happiness, to a transitory happiness, seem to be as men without substance, or, at any rate, men who have not discovered this substance in themselves, who have not touched it. Such men are usually incapable of loving or of being loved, and they go through life without really knowing either pain or bliss.
No hay verdadero amor sino en el dolor, y en este mundo hay que escoger o el amor, que es el dolor, o la dicha. Y el amor no nos lleva a otra dicha que a las del amor mismo, y su trágico consuelo de esperanza incierta. Desde el momento en que el amor se hace dichoso, se satisface, ya no desea y ya no es amor. Los satisfechos, los felices, no aman; aduérmense en la costumbre, rayana en el anonadamiento. Acostumbrarse es ya empezar a no ser. El hombre es tanto más hombre, esto es, tanto más divino, cuanto más capacidad para el sufrimiento, o mejor dicho, para la congoja, tiene. There is no true love save in suffering, and in this world we have to choose either love, which is suffering, or happiness. And love leads us to no other happiness than that of love itself and its tragic consolation of uncertain hope. The moment love becomes happy and satisfied, it no longer desires and it is no longer love. The satisfied, the happy, do not love; they fall asleep in habit, near neighbour to annihilation. To fall into a habit is to begin to cease to be. Man is the more man—that is, the more divine—the greater his capacity for suffering, or, rather, for anguish.
Al venir al mundo, dásenos a escoger entre el amor y la dicha, y queremos -ipobrecillos!- uno y otra: la dicha de amar y el amor de la dicha. Pero debemos pedir que se nos dé amor y no dicha, que no se nos deje adormecernos en la costumbre, pues podríamos dormirnos del todo, y, sin despertar, perder conciencia para no recobrarla. Hay que pedir a Dios que se sienta uno en sí mismo, en su dolor. At our coming into the world it is given to us to choose between love and happiness, and we wish—poor fools!—for both: the happiness of loving and the love of happiness. But we ought to ask for the gift of love and not of happiness, and to be preserved from dozing away into habit, lest we should fall into a fast sleep, a sleep without waking, and so lose our consciousness beyond power of recovery. We ought to ask God to make us conscious of ourselves in ourselves, in our suffering.
¿Qué es el Hado, qué la Fatalidad, sino la hermandad del amor y el dolor, y ese terrible misterio de que, tendiendo el amor a la dicha, así que la toca se muere, y se muere la verdadera dicha con él? El amor y el dolor se engendran mutuamente, y el amor es caridad y compasión, y amor que no es caritativo no es tal amor. Es el amor, en fin, la desesperación resignada. What is Fate, what is Fatality, but the brotherhood of love and suffering? What is it but that terrible mystery in virtue of which love dies as soon as it touches the happiness towards which it reaches out, and true happiness dies with it? Love and suffering mutually engender one another, and love is charity and compassion, and the love that is not charitable and compassionate is not love. Love, in a word, is resigned despair.
Eso que llaman los matemáticos un problema de máximos y mínimos, lo que también se llama ley de economía, es la fórmula de todo movimiento existencial, esto es, pasional. En mecánica material y en la social, en industria y economía política, todo el problema se reduce a lograr el mayor resultado útil posible con el menor posible esfuerzo, lo más de ingresos con lo menos de gastos, lo más de placeres con lo menos de dolores. Y la fórmula, terrible, trágica, de la vida íntima espiritual, es: o lograr lo más de dicha con lo menos de amor o lo más de amor con lo menos de dicha. Y hay que escoger entre una y otra cosa. Y estar seguro de que quien se acerque al infinito del amor, al amor infinito, se acerca al cero de la dicha, a la suprema congoja. Y en tocando a este cero, se está fuera de la miseria que mata. «No seas y podrás más que todo lo que es», dice el maestro fray Juan de los Angeles en uno de sus Diálogos de la conquista del reino de Dios (Diál.III, 8). That which the mathematicians call the problem of maxima and minima, which is also called the law of economy, is the formula for all existential—that is, passional—activity. In material mechanics and in social mechanics, in industry and in political economy, every problem resolves itself into an attempt to obtain the greatest possible resulting utility with the least possible effort, the greatest income with the least expenditure, the most pleasure with the least pain. And the terrible and tragic formula of the inner, spiritual life is either to obtain the most happiness with the least love, or the most love with the least happiness. And it is necessary to choose between the one and the other, and to know that he who approaches the infinite of love, the love that is infinite, approaches the zero of happiness, the supreme anguish. And in reaching this zero he is beyond the reach of the misery that kills. "Be not, and thou shalt be mightier than aught that is," said Brother Juan de los Angeles in one of his Diálogos de la conquista del reino de Dios (Dial. iii. 8).
Y hay algo más congojoso que el sufrir. And there is something still more anguishing than suffering.
Esperaba aquel hombre, al recibir el temido golpe, haber de sufrir tan reciamente como hasta sucumbir al sufrimiento, y el golpe le vino encima y apenas si sintió dolor; pero luego, vuelto en sí, al sentirse insensible, se sobrecogió de espanto, de un trágico espanto, del más espantoso, y gritó ahogándose en angustia: «¡Es que no existo!» ¿Qué te aterraría más: sentir un dolor que te privase de sentido al atravestarte las entrañas con un hierro candente, o ver que te las atravesaban así, sin sentir dolor alguno? ¿No has sentido nunca el espanto, el horrendo espanto, de sentirte sin lágrimas y sin dolor? el dolor nos dice que existimos, el dolor nos dice que existen aquellos que amamos; el dolor nos dice que existe y que sufre Dios; pero es el dolor de la congoja, de la congoja de sobrevivir y ser eternos. La congoja nos descubre a Dios y nos hace quererle. A man about to receive a much-dreaded blow expects to have to suffer so severely that he may even succumb to the suffering, and when the blow falls he feels scarcely any pain; but afterwards, when he has come to himself and is conscious of his insensibility, he is seized with terror, a tragic terror, the most terrible of all, and choking with anguish he cries out: "Can it be that I no longer exist?" Which would you find most appalling—to feel such a pain as would deprive you of your senses on being pierced through with a white-hot iron, or to see yourself thus pierced through without feeling any pain? Have you never felt the horrible terror of feeling yourself incapable of suffering and of tears? Suffering tells us that we exist; suffering tells us that those whom we love exist; suffering tells us that the world in which we live exists; and suffering tells us that God exists and suffers; but it is the suffering of anguish, the anguish of surviving and being eternal. Anguish discovers God to us and makes us love Him.
Creer en Dios es amarle, y amarle es sentirle sufriente, compadecerle. To believe in God is to love Him, and to love Him is to feel Him suffering, to pity Him.
Acaso parezca blasfemia esto de que Dios sufre, pues el sufrimiento implica limitación. Y, sin embargo, Dios, la conciencia del Universo, está limitado por la materia bruta en que vive, por lo inconsciente, de que trata de libertarse y de libertarnos. Y nosotros, a nuestra vez, debemos de tratar de libertarle de ella. Dios sufre en todos y en cada uno de nosotros; en todas y en cada una de las conciencias, presa de la materia pasajera, y todos sufrimos en Él. La congoja religiosa no es sino el divino sufrimiento, sentir que Dios sufre en mí, y que yo sufro en Él. It may perhaps appear blasphemous to say that God suffers, for suffering implies limitation. Nevertheless, God, the Consciousness of the Universe, is limited by the brute matter in which He lives, by the unconscious, from which He seeks to liberate Himself and to liberate us. And we, in our turn, must seek to liberate Him. God suffers in each and all of us, in each and all of the consciousnesses imprisoned in transitory matter, and we all suffer in Him. Religious anguish is but the divine suffering, the feeling that God suffers in me and that I suffer in Him.
El dolor universal es la congoja de todo por ser todo lo demás sin poder conseguirlo, de ser cada uno el que es, siendo a la vez todo lo que no es, y siéndolo por siempre. La esencia de no ser no es sólo un empeño en persistir por siempre, como nos enseñó Spinoza, sino, además el empeño por universalizarse; es el hambre y sed de eternidad y de infinitud. Todo ser creado tiende no sólo a conservarse en sí, sino a perpetuarse, y además a invadir a todos los otros, a ser los otros sin dejar de ser él, a ensanchar sus linderos al infinito, pero sin romperlos. No quiere romper sus muros y dejarlos todos en tierra llana, comunal, indefensa, confundiéndose y perdiendo su individualidad, sino que quiere llevar sus muros a los extremos de lo creado y abarcarlo todo dentro de ellos. Quiere el máximo de individualidad con el máximo también de personalidad, aspira a que el Universo sea él, a Dios. The universal suffering is the anguish of all in seeking to be all else but without power to achieve it, the anguish of each in being he that he is, being at the same time all that he is not, and being so for ever. The essence of a being is not only its endeavour to persist for ever, as Spinoza taught us, but also its endeavour to universalize itself; it is the hunger and thirst for eternity and infinity. Every created being tends not only to preserve itself in itself, but to perpetuate itself, and, moreover, to invade all other beings, to be others without ceasing to be itself, to extend its limits to the infinite, but without breaking them. It does not wish to throw down its walls and leave everything laid flat, common and undefended, confounding and losing its own individuality, but it wishes to carry its walls to the extreme limits of creation and to embrace everything within them. It seeks the maximum of individuality with the maximum also of personality; it aspires to the identification of the Universe with itself; it aspires to God.
Y ese vasto yo dentro del cual quiere cada yo meter al Universo, ¿qué es sino Dios? Y por aspirar a Él le amo, y esa mi aspiración a Dios es mi amor a Él, y como yo sufro por ser Él, también Él sufre por ser yo y cada uno de nosotros. And this vast I, within which each individual I seeks to put the Universe—what is it but God? And because I aspire to God, I love Him; and this aspiration of mine towards God is my love for Him, and just as I suffer in being He, He also suffers in being I, and in being each one of us.
Bien sé que a pestar de mi advertencia, de que se trata aquí de dar forma lógica a un sistema de sentimientos alógicos, seguirá más de un lector escandalizándose de que le hable de un Dios paciente, que sufre, y de que aplique a Dios mismo en cuanto a Dios, la pasión de Cristo. El Dios de la teología llamada racional excluye, en efecto, todo sufrimiento. Y el lector pensará que esto del sufrimiento no puede tener sino un valor metafórico aplicado a Dios, como le tiene, dicen, cuando el Antiguo Testamento nos habla de pasiones humanas del Dios de Israel. Pues no caben cólera, ira y venganza sin sufrimiento. Y por lo que hace que sufra atado a la materia, se me diría, con Plotino (Eneada segunda, IX, 7), que el alma del todo no puede estar atada, por aquello mismo -que son los cuerpos o la materia- que está por ella atado. I am well aware that in spite of my warning that I am attempting here to give a logical form to a system of a-logical feelings, I shall be scandalizing not a few of my readers in speaking of a God who suffers, and in applying to God Himself, as God, the passion of Christ. The God of so-called rational theology excludes in effect all suffering. And the reader will no doubt think that this idea of suffering can have only a metaphorical value when applied to God, similar to that which is supposed to attach to those passages in the Old Testament which describe the human passions of the God of Israel. For anger, wrath, and vengeance are impossible without suffering. And as for saying that God suffers through being bound by matter, I shall be told that, in the words of Plotinus (Second Ennead, ix., 7), the Universal Soul cannot be bound by the very thing—namely, bodies or matter—which is bound by It.
En esto va incluso el problema todo del origen del mal, tanto del mal de culpa como del mal de pena, pues si Dios no sufre, hace sufrir, y si no es su vida, pues que Dios vive, un ir haciéndose conciencia total cada vez más llena, es decir, cada vez más Dios, es un ir llevando las cosas todas hacia sí, un ir dándose a todo, un hacer que la conciencia del todo que es Él mismo, hasta llegar a ser Él todo en todos παντα εν πασι ,   según la expresión de san Pablo, el primer místico cristiano. Mas de esto, en el próximo ensayo sobre la apocatástasis o unión beatífica. Herein is involved the whole problem of the origin of evil, the evil of sin no less than the evil of pain, for if God does not suffer, He causes suffering; and if His life, since God lives, is not a process of realizing in Himself a total consciousness which is continually becoming fuller—that is to say, which is continually becoming more and more God—it is a process of drawing all things towards Himself, of imparting Himself to all, of constraining the consciousness of each part to enter into the consciousness of the All, which is He Himself, until at last He comes to be all in all—παντα εν πασι, according to the expression of St. Paul, the first Christian mystic. We will discuss this more fully, however, in the next chapter on the apocatastasis or beatific union.
Por ahora, digamos que una formidable corriente de dolor empuja a unos seres hacia otros, y les hace amarse y buscarse, y tratar de completarse, y de ser cada uno él mismo y los otros a la vez. En Dios vive todo, y en su padecimiento padece todo, y al amar a Dios amamos en Él a las criaturas, así como al amar a las criaturas y compadecerles, amamos en ellas y compadecemos a Dios. El alma de cada uno de nosotros no será libre mientras haya algo esclavo en este mundo de Dios, ni Dios tampoco, que vive en el alma de cada uno de nosotros, será libre mientras no sea libre nuestra alma. For the present let it suffice to say that there is a vast current of suffering urging living beings towards one another, constraining them to love one another and to seek one another, and to endeavour to complete one another, and to be each himself and others at the same time. In God everything lives, and in His suffering everything suffers, and in loving God we love His creatures in Him, just as in loving and pitying His creatures we love and pity God in them. No single soul can be free so long as there is anything enslaved in God's world, neither can God Himself, who lives in the soul of each one of us, be free so long as our soul is not free.
Y lo más inmediato es sentir y amar mi propia miseria, mi congoja, compadecerme de mí mismo, tenerme a mí mismo amor. Y esta compasión, cuando es viva y superabundante, se vierte de mí a los demás, y del exceso de mi compasión propia, compadezco a mis prójimos. La miseria propia es tanta, que la compasión que hacia mí mismo me despierta se me desborda pronto, revelándome la miseria universal. My most immediate sensation is the sense and love of my own misery, my anguish, the compassion I feel for myself, the love I bear for myself. And when this compassion is vital and superabundant, it overflows from me upon others, and from the excess of my own compassion I come to have compassion for my neighbours. My own misery is so great that the compassion for myself which it awakens within me soon overflows and reveals to me the universal misery.
Y la caridad, ¿qué es sino un desbordamiento de compasión? ¿Qué es sino dolor reflejado, que sobrepasa y se vierte a compadecer los males ajenos y ejercer caridad? And what is charity but the overflow of pity? What is it but reflected pity that overflows and pours itself out in a flood of pity for the woes of others and in the exercise of charity?
Cuando el colmo de nuestro compadecimiento nos trae a la conciencia de Dios en nosotros, nos llena tan grande congoja por la miseria divina derramada en todo, que tenemos que verterla fuera, y lo hacemos en forma de caridad. Y al así verterla, sentimos alivio y la dulzura dolorosa del bien. Es lo que llamó «dolor sabroso» la mística doctora Teresa de Jesús, que de amores dolorosos sabía. Es como el que contempla algo hermoso y siente la necesidad de hacer partícipes de ello a los demás. Porque el impulso a la producción, en que consiste la caridad, es obra de amor doloroso. When the overplus of our pity leads us to the consciousness of God within us, it fills us with so great anguish for the misery shed abroad in all things, that we have to pour our pity abroad, and this we do in the form of charity. And in this pouring abroad of our pity we experience relief and the painful sweetness of goodness. This is what Teresa de Jesús, the mystical doctor, called "sweet-tasting suffering" (dolor sabroso), and she knew also the lore of suffering loves. It is as when one looks upon some thing of beauty and feels the necessity of making others sharers in it. For the creative impulse, in which charity consists, is the work of suffering love.
Sentimos, en efecto, una satisfacción en hacer el bien cuando el bien nos sobra, cuando estamos henchidos de compasión, y estamos henchidos de ella cuando Dios, llenándonos el alma, nos da la dolorosa sensación de la vida universal, del universal anhelo a la divinización eterna. Y es que no estamos en el mundo puestos nada más junto a los otros, sin raíz común con ellos, ni nos es su suerte indiferente, sino que nos duele su dolor, nos acongojamos con su congoja, y sentimos nuestra comunidad de origen y de dolor aun sin conocerla. Son el dolor, y la compasión que de él nace, los que nos revelan la hermandad de cuanto de vivo y más o menos consciente existe. «Hermano lobo», llamaba san Francisco de Asís al pobre lobo que siente dolorosa hambre de ovejas, y acaso el dolor de tener que devorarlas, y esa hermandad nos revela la paternidad de dios, que Dios es Padre y existe. Y como Padre ampara nuestra común miseria. We feel, in effect, a satisfaction in doing good when good superabounds within us, when we are swollen with pity; and we are swollen with pity when God, filling our soul, gives us the suffering sensation of universal life, of the universal longing for eternal divinization. For we are not merely placed side by side with others in the world, having no common root with them, neither is their lot indifferent to us, but their pain hurts us, their anguish fills us with anguish, and we feel our community of origin and of suffering even without knowing it. Suffering, and pity which is born of suffering, are what reveal to us the brotherhood of every existing thing that possesses life and more or less of consciousness. "Brother Wolf" St. Francis of Assisi called the poor wolf that feels a painful hunger for the sheep, and feels, too, perhaps, the pain of having to devour them; and this brotherhood reveals to us the Fatherhood of God, reveals to us that God is a Father and that He exists. And as a Father He shelters our common misery.
Es, pues, la caridad el impulso a libertarse y a libertar a todos mis prójimos del dolor y a libertar a Dios que nos abarca a todos. Charity, then, is the impulse to liberate myself and all my fellows from suffering, and to liberate God, who embraces us all.
Es el dolor algo espiritual y la revelación más inmediata de la conciencia, que acaso no se nos dio el cuerpo sino para dar ocasión a que el dolor se manifestase. Quien no hubiese nunca sufrido, poco o mucho, no tendría conciencia de sí. El primer llanto del hombre al nacer es cuando entrándole el aire en el pecho y limitándole, parece como que le dice: ¡tienes que respirarme para poder vivir! Suffering is a spiritual thing. It is the most immediate revelation of consciousness, and it may be that our body was given us simply in order that suffering might be enabled to manifest itself. A man who had never known suffering, either in greater or less degree, would scarcely possess consciousness of himself. The child first cries at birth when the air, entering into his lungs and limiting him, seems to say to him: You have to breathe me in order that you may live!
El mundo material o sensible, el que nos crean los sentidos, hemos de creer con la fe, enseñe lo que nos enseñare la razón, que no existe sino para encarnar y sustentar al otro mundo, al mundo espiritual o imaginable, al que la imaginación nos crea. La conciencia tiende a ser más conciencia cada vez, a concientizarse, a tener conciencia plena de toda ella misma, de su contenido todo. En las profundidades de nuestro propio cuerpo, en los animales, en las plantas, en las rocas, en todo lo vivo, en el Universo todo, hemos de creer con la fe, enseñe lo que nos enseñare la razón, que hay un espíritu que lucha por conocerse, por cobrar conciencia de sí, por serse -pues serse es conocerse-, por ser espíritu puro, y como sólo puede lograrlo mediante el cuerpo, mediante la materia, la crea y de ella se sirve a la vez que de ella quede preso. Sólo puede verse uno la cara retratada en un espejo, pero del espejo en que se ve queda preso para verse, y se ve en él tal y como el espejo le deforma, y si el espejo se le rompe, rómpesele su imagen, y si se le empaña, empáñasele. We must needs believe with faith, whatever counsels reason may give us, that the material or sensible world which the senses create for us exists solely in order to embody and sustain that other spiritual or imaginable world which the imagination creates for us. Consciousness tends to be ever more and more consciousness, to intensify its consciousness, to acquire full consciousness of its complete self, of the whole of its content. We must needs believe with faith, whatever counsels reason may give us, that in the depths of our own bodies, in animals, in plants, in rocks, in everything that lives, in all the Universe, there is a spirit that strives to know itself, to acquire consciousness of itself, to be itself—for to be oneself is to know oneself—to be pure spirit; and since it can only achieve this by means of the body, by means of matter, it creates and makes use of matter at the same time that it remains the prisoner of it. The face can only see itself when portrayed in the mirror, but in order to see itself it must remain the prisoner of the mirror in which it sees itself, and the image which it sees therein is as the mirror distorts it; and if the mirror breaks, the image is broken; and if the mirror is blurred, the image is blurred.
Hállase el espíritu limitado por la materia en que tiene que vivir y cobrar conciencia de sí, de la misma manera que está el pensamiento limitado por la palabra, que es su cuerpo social. Sin materia no hay espíritu, pero la materia hace sufrir al espíritu limitándolo. Y no es el dolor, sino el obstáculo que la materia pone al espíritu, es el choque de la conciencia con lo inconciente. Spirit finds itself limited by the matter in which it has to live and acquire consciousness of itself, just as thought is limited by the word in which as a social medium it is incarnated. Without matter there is no spirit, but matter makes spirit suffer by limiting it. And suffering is simply the obstacle which matter opposes to spirit; it is the clash of the conscious with the unconscious.
Es el dolor, en efecto, la barrera que la inconciencia, o sea la materia, pone a la conciencia, al espíritu; es la resistencia a la voluntad, el límite que el Universo visible pone a Dios, es el muro con que toca la conciencia al querer ensancharse a costa de la inconciencia, es la resistencia que esta última pone a concientizarse. Suffering is, in effect, the barrier which unconsciousness, matter, sets up against consciousness, spirit; it is the resistance to will, the limit which the visible universe imposes upon God; it is the wall that consciousness runs up against when it seeks to extend itself at the expense of unconsciousness; it is the resistance which unconsciousness opposes to its penetration by consciousness.
Aunque lo creamos por autoridad, no sabemos tener corazón, estómago o pulmones mientras no nos duelen, oprimen o angustian. Es el dolor físico, o siquiera la molestia, lo que nos revela la existencia de nuestras propias entrañas. Y así ocurre también con el dolor espiritual, con la angustia, pues no nos damos cuenta de tener alma hasta que esta nos duele. Although in deference to authority we may believe, we do not in fact know, that we possess heart, stomach, or lungs so long as they do not cause us discomfort, suffering, or anguish. Physical suffering, or even discomfort, is what reveals to us our own internal core. And the same is true of spiritual suffering and anguish, for we do not take account of the fact that we possess a soul until it hurts us.
Es la congoja lo que hace que la conciencia vuelva sobre sí. El no acongojado conoce lo que hace y lo que piensa, pero no conoce de veras que lo hace y lo piensa. Piensa, pero no piensa, y sus pensamientos son como si no fuesen suyos. Ni él es tampoco de sí mismo. Y es que sólo por la congoja, por la pasión de no morir nunca, se adueña de sí mismo un espíritu humano. Anguish is that which makes consciousness return upon itself. He who knows no anguish knows what he does and what he thinks, but he does not truly know that he does it and that he thinks it. He thinks, but he does not think that he thinks, and his thoughts are as if they were not his. Neither does he properly belong to himself. For it is only anguish, it is only the passionate longing never to die, that makes a human spirit master of itself.
El dolor, que es un deshacimiento, nos hace descubrir nuestras entrañas, y en el deshacimiento supremo, el de la muerte, llegaremos por el dolor del anonadamiento a las entrañas de nuestras entrañas temporales, a Dios, a quien en la congoja espiritual respiramos y aprendemos a amar. Pain, which is a kind of dissolution, makes us discover our internal core; and in the supreme dissolution, which is death, we shall, at last, through the pain of annihilation, arrive at the core of our temporal core—at God, whom in our spiritual anguish we breathe and learn to love.
Es así como hay que creer con la fe, enséñenos lo que nos enseñare la razón. Even so must we believe with faith, whatever counsels reason may give us.
El origen del mal no es, como ya de antiguo lo han visto muchos, sino eso que por otro nombre se llama inercía de la materia, y en el espíritu pereza. Y por algo se dijo que la pereza es la madre de todos los vicios. Sin olvidar que la suprema pereza es la de no anhelar locamente la inmortalidad. The origin of evil, as many discovered of old, is nothing other than what is called by another name the inertia of matter, and, as applied to the things of the spirit, sloth. And not without truth has it been said that sloth is the mother of all vices, not forgetting that the supreme sloth is that of not longing madly for immortality.
La conciencia, el ansia de más y más, cada vez más, el hambre de eternidad y sed de infinitud, las ganas de Dios, jamás se satisfacen; cada conciencia quiere ser ella y ser todas las demás sin dejar de ser ella, quiere ser Dios. Y la materia, la conciencia, tiende a ser menos, cada vez menos; a no ser nada, siendo la suya una sed de reposo. El espíritu dice: ¡quiero ser!, y la materia le responde: ¡no lo quiero! Consciousness, the craving for more, more, always more, hunger of eternity and thirst of infinity, appetite for God—these are never satisfied. Each consciousness seeks to be itself and to be all other consciousnesses without ceasing to be itself: it seeks to be God. And matter, unconsciousness, tends to be less and less, tends to be nothing, its thirst being a thirst for repose. Spirit says: I wish to be! and matter answers: I wish not to be!
Y en el orden de la vida humana el individuo, movido por el mero instinto de conservación, creador del mundo material, tendería a la destrucción, a la nada, si no fuese por la sociedad que, dándole el instinto de perpetuación, creador del mundo espiritual, le lleva y empuja al todo, a inmortalizarse. Y todo lo que el hombre hace como mero individuo, frente a la sociedad, por conservarse aunque sea a costa de ella, es malo, y es bueno cuanto hace como persona social, por la sociedad en que él se incluye, por perpetuarse en ella y perpetuarla. Y muchos que parecen grandes egoístas y que todo lo atropellan por llevar a cabo su obra, no son sino almas encendidas de caridad y rebosantes de ella, porque su yo mezquino lo someten y soyugan al yo social que tiene una misión que cumplir. And in the order of human life, the individual would tend, under the sole instigation of the instinct of preservation, the creator of the material world, to destruction, to annihilation, if it were not for society, which, in implanting in him the instinct of perpetuation, the creator of the spiritual world, lifts and impels him towards the All, towards immortalization. And everything that man does as a mere individual, opposed to society, for the sake of his own preservation, and at the expense of society, if need be, is bad; and everything that he does as a social person, for the sake of the society in which he himself is included, for the sake of its perpetuation and of the perpetuation of himself in it, is good. And many of those who seem to be the greatest egoists, trampling everything under their feet in their zeal to bring their work to a successful issue, are in reality men whose souls are aflame and overflowing with charity, for they subject and subordinate their petty personal I to the social I that has a mission to accomplish.
El que ata la obra del amor, de la espiritualización de la liberación, a formas transitorias e individuales, crucifica a Dios en la materia; crucifica a Dios en la materia todo el que hace servir el ideal a sus intereses temporales o a su gloria mundana. Y el tal es un deicida. He who would tie the working of love, of spiritualization, of liberation, to transitory and individual forms, crucifies God in matter; he crucifies God who makes the ideal subservient to his own temporal interests or worldly glory. And such a one is a deicide.
La obra de la caridad, del amor a Dios, es tratar de libertarle de la materia bruta, tratar de espiritualizarlo, concientizarlo, o universalizarlo todo; es soñar en que lleguen a hablar las rocas y obrar conforme a ese ensueño; que se haga todo lo existente consciente, que resucite el Verbo. The work of charity, of the love of God, is to endeavour to liberate God from brute matter, to endeavour to give consciousness to everything, to spiritualize or universalize everything; it is to dream that the very rocks may find a voice and work in accordance with the spirit of this dream; it is to dream that everything that exists may become conscious, that the Word may become life.
No hay sino verlo en el símbolo eucarístico. Han apresado al Verbo en un pedazo de pan material, y lo han apresado en él para que nos lo comamos, y al comérnoslo nos lo hagamos nuestro, de que nuestro cuerpo en que el espíritu habita, y que se agite en nuestro corazón y piense en nuestro cerebro y sea conciencia. Lo han apresado en ese pan para que enterrándolo en nuestro cuerpo, resucite en nuestro espíritu. We have but to look at the eucharistic symbol to see an instance of it. The Word has been imprisoned in a piece of material bread, and it has been imprisoned therein to the end that we may eat it, and in eating it make it our own, part and parcel of our body in which the spirit dwells, and that it may beat in our heart and think in our brain and be consciousness. It has been imprisoned in this bread in order that, after being buried in our body, it may come to life again in our spirit.
Y es que hay que espiritualizarlo todo. Y esto se consigue dando a todos y a todo mi espíritu que más se acrecienta cuanto más lo reparto. Y dar mi espíritu es invadir el de los otros y adueñarme de ellos. And we must spiritualize everything. And this we shall accomplish by giving our spirit, which grows the more the more it is distributed, to all men and to all things. And we give our spirit when we invade other spirits and make ourselves the master of them.
En todo esto hay que creer con la fe, enséñenos lo que nos enseñare la razón... All this is to be believed with faith, whatever counsels reason may give us.
Y ahora vamos a ver las consecuencias prácticas de todas estas más o menos fantásticas doctrinas, a la lógica, a la estética, a la ética sobre todo, su concreción religiosa. Y acaso entonces podrá hallarlas más justificadas quienquiera que a pestar de mis advertencias, haya buscado aquí el destarrollo científico o siquiera filosófico de un sistema irracional. And now we are about to see what practical consequences all these more or less fantastical doctrines may have in regard to logic, to esthetics, and, above all, to ethics—their religious concretion, in a word. And perhaps then they will gain more justification in the eyes of the reader who, in spite of my warnings, has hitherto been looking for the scientific or even philosophic development of an irrational system.
No creo excusado remitir al lector una vez más a cuanto dije al final del sexto capítulo, aquel titulado «En el fondo del abismo»; pero ahora nos acercamos a la parte práctica o pragmática de todo este tratado. Mas antes nos falta ver cómo puede concretarse el sentimiento religioso en la visión esperanzosa de otra vida. I think it may not be superfluous to recall to the reader once again what I said at the conclusion of the sixth chapter, that entitled "In the Depths of the Abyss"; but we now approach the practical or pragmatical part of this treatise. First, however, we must see how the religious sense may become concrete in the hopeful vision of another life.






-- X -- RELIGIÓN, MITOLOGÍA DE ULTRATUMBA Y APOCATASTASIS

X. RELIGION, THE MYTHOLOGY OF THE BEYOND AND THE APOCATASTASIS

Και γαρ ισως και μαλιοτα πρεπει μελλοντα εχεισε αποδημειν διασκοπειν τε
και μυθολογειν περι της αποδημιας της εχει, ποιαν τινα αυτην οιομεθα ειναι .—PLATO: Phædo .
El sentimiento de divinidad y de Dios, y la fe, la esperanza y la caridad en él fundadas, fundan a su vez la religión. De la fe en Dios nace la fe en los hombres, de la esperanza en Él la esperanza en estos, y de la caridad o piedad hacia Dios -pues como Cicerón, De natura deorum, libro 1, capítulo XII, dijo, est enim pietas iustitia adversum deos- la caridad para con los hombres. En Dios se cifra no ya sólo la Humanidad, sino el Universo todo, y éste espiritualizado e intimado ya que la fe cristiana dice que Dios acabará siendo todo en todos. Santa Teresa dijo, y con más áspero y desesperado sentido lo repitió Miguel de Molinos, que el alma debe hacerse cuenta que no hay sino ella y Dios. Religion is founded upon faith, hope, and charity, which in their turn are founded upon the feeling of divinity and of God. Of faith in God is born our faith in men, of hope in God hope in men, and of charity or piety towards God—for as Cicero said, est enim pietas iustitia adversum deos —charity towards men. In God is resumed not only Humanity, but the whole Universe, and the Universe spiritualized and penetrated with consciousness, for as the Christian Faith teaches, God shall at last be all in all. St. Teresa said, and Miguel de Molinos repeated with a harsher and more despairing inflection, that the soul must realize that nothing exists but itself and God.
Y a la relación con Dios, a la unión más o menos íntima con Él, es a lo que llamamos religión. And this relation with God, this more or less intimate union with Him, is what we call religion.
¿Qué es la religión? ¿En qué se diferencia de la religiosidad y qué relaciones median entre ambas? Cada cual define la religión según la sienta en sí más aún que según en los demás la observe, ni cabe definirla sin de un modo o de otro sentirla. Decía Tácito (Hist., V, 4) hablando de los judíos, que era para estos profano todo lo que para ellos, para los romanos, era sagrado, y a la contraria entre los judíos lo que para los romanos impuro: profana illic omnia quae apud nos sacra, rursum conversa apud illos quae nobis incesta. Y de aquí que llame él, el romano, a los judíos (V 13), gente sometida a la superstición y contraria a la religión: gens superstitioni obnoxia, religionibus adversa, y que al fijarse en el cristianismo, que conocía muy mal y apenas si distinguía del judaísmo, lo reputa una perniciosa superstición, existialis superstitio, debida a odio al género humano, odium generis humani (Ab. excessu Aug., XV, 44). Así Tácito y así muchos con él. Pero ¿dónde acaba la religión y la superstición?, o tal vez: ¿dónde acaba esta para empezar aquella?, ¿cuál es el criterio para discernirlas? What is religion? In what does it differ from the religious sense and how are the two related? Every man's definition of religion is based upon his own inward experience of it rather than upon his observation of it in others, nor indeed is it possible to define it without in some way or another experiencing it. Tacitus said ( Hist. v. 4), speaking of the Jews, that they regarded as profane everything that the Romans held to be sacred, and that what was sacred to them was to the Romans impure: profana illic omnia quæ apud nos sacra, rursum conversa apud illos quæ nobis incesta . Therefore he, the Roman, describes the Jews as a people dominated by superstition and hostile to religion, gens superstitioni obnoxia, religionibus adversa , while as regards Christianity, with which he was very imperfectly acquainted, scarcely distinguishing it from Judaism, he deemed it to be a pernicious superstition, existialis superstitio , inspired by a hatred of mankind, odium generis humani ( Ab excessu Aug. , xv., 44). And there have been many others who have shared his opinion. But where does religion end and superstition begin, or perhaps rather we should say at what point does superstition merge into religion? What is the criterion by means of which we discriminate between them?
A poco nos conduciría recorrer aquí, siquiera someramente, las principales definiciones que de la religión, según el sentimiento de cada definidor, han sido dadas. La religión, más que se define se describe, y más que se describe se siente. Pero si alguna de esas definiciones alcanzó recientemente boga, ha sido la de Schleiermacher, de que es el sencillo sentimiento de una relación de dependencia con algo superior a nosotros y el deseo de entablar relaciones con esa misteriosa potencia. Ni está mal aquello de W. Hermann (en la obra ya citada), de que el anhelo religioso del hombre es el deseo de la verdad de su existencia humana. Y para acabar con testimonios ajenos citaré el del ponderado y clarividente Cournot, al decir que «las manifestaciones religiosas son la consecuencia necestaria de la inclinación del hombre a creer en la existencia de un mundo invisible, sobrenatural y maravilloso, inclinación que ha podido mirarse, ya como reminiscencia de un estado anterior ya como el presentimiento de un destino futuro» (Traité de l'enchainement des idées fondamentales dans les sciences et dans l'hisoire, § 396). Y estamos ya en lo del destino futuro, la vida eterna, o sea la finalidad humana del Universo, o bien de Dios. A ella se llega por todos los caminos religiosos, pues que es la esencia misma de toda religión. It would be of little profit to recapitulate here, even summarily, the principal definitions, each bearing the impress of the personal feeling of its definer, which have been given of religion. Religion is better described than defined and better felt than described. But if there is any one definition that latterly has obtained acceptance, it is that of Schleiermacher, to the effect that religion consists in the simple feeling of a relationship of dependence upon something above us and a desire to establish relations with this mysterious power. Nor is there much amiss with the statement of W. Hermann that the religious longing of man is a desire for truth concerning his human existence. And to cut short these extraneous citations, I will end with one from the judicious and perspicacious Cournot: "Religious manifestations are the necessary consequence of man's predisposition to believe in the existence of an invisible, supernatural and miraculous world, a predisposition which it has been possible to consider sometimes as a reminiscence of an anterior state, sometimes as an intimation of a future destiny" ( Traité de l'enchaînement des idées fondamentales dans les sciences et dans l'histoire , § 396). And it is this problem of human destiny, of eternal life, or of the human finality of the Universe or of God, that we have now reached. All the highways of religion lead up to this, for it is the very essence of all religion.
La religión, desde la del salvaje que personaliza en el fetiche al Universo todo, arranca, en efecto, de la necesidad vital de dar finalidad humana al Universo, a Dios, para lo cual hay que atribuirle conciencia de sí y de su fin, por lo tanto. Y cabe decir que no es la religión, sino la unión con Dios, sintiendo a este como cada cual le sienta. Dios da sentido y finalidad trascendentes a la vida; pero se la da en relación con cada uno de nosotros que en Él creemos. Y así Dios es para el hombre tanto como el hombre es para Dios, ya que se dio al hombre haciéndose hombre, humanizándose, por amor a él. Beginning with the savage's personalization of the whole Universe in his fetich, religion has its roots in the vital necessity of giving human finality to the Universe, to God, and this necessity obliges it, therefore, to attribute to the Universe, to God, consciousness of self and of purpose. And it may be said that religion is simply union with God, each one interpreting God according to his own sense of Him. God gives transcendent meaning and finality to life; but He gives it relatively to each one of us who believe in Him. And thus God is for man as much as man is for God, for God in becoming man, in becoming human, has given Himself to man because of His love of him.
Y este religioso anhelo de unirnos con Dios no es ni por ciencia ni por arte, es por vida. «Quien posee ciencia y arte, tiene religión; quien no posee ni una ni otra, tenga religión», decía en uno de sus muy frecuentes accesos de paganismo Goethe. Y, sin embargo, de lo que decía, ¿él, Goethe...? And this religious longing for union with God is a longing for a union that cannot be consummated in science or in art, but only in life. "He who possesses science and art, has religion; he who possesses neither science nor art, let him get religion," said Goethe in one of his frequent accesses of paganism. And yet in spite of what he said, he himself, Goethe...?
Y desear unirnos con Dios no es perdernos y anegarnos en Él; que perderse y anegarse es siempre ir a deshacerse en el sueño sin ensueños del nirvana; es poseerlo, más bien que ser por Él poseídos. Cuando, en vista de la imposibilidad humana de entrar un rico en el reino de los cielos, le preguntaban a Jesús sus discípulos quién podrá salvarse, respondiéndoles el Maestro que para con los hombres era ello imposible, mas no para con Dios, Pedro le dijo: «He aquí que nosotros lo hemos dejado todo siguiéndote, ¿qué, pues, tendremos?» Y Jesús les contestó, no que se anegarían en el Padre sino que se sentarían en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mat.,XIX, 23-28). And to wish that we may be united with God is not to wish that we may be lost and submerged in Him, for this loss and submersion of self ends at last in the complete dissolution of self in the dreamless sleep of Nirvana; it is to wish to possess Him rather than to be possessed by Him. When his disciples, amazed at his saying that it was impossible for a rich man to enter into the kingdom of heaven, asked Jesus who then could be saved, the Master replied that with men it was impossible but not with God; and then said Peter, "Behold, we have forsaken all and followed thee; what shall we have there fore?" And the reply of Jesus was, not that they should be absorbed in the Father, but that they should sit upon twelve thrones, judging the twelve tribes of Israel (Matt. xix. 23-26).
Fue un español, y muy español, Miguel de Molinos, el que en su Guía espiritual que desembaraza al alma y la conduce por el interior camino para alcanzar la perfecta contemplación y el rico tesoro de la paz interior, dijo (§ 175): «que se ha de despegar y negar de cinco cosas el que ha de llegar a la ciencia mística: la primera, de las criaturas; la segunda, de las cosas temporales; la tercera, de los mismos dones del Espíritu Santo; la cuarta, de sí misma; y la quinta se ha de despegar del mismo Dios». Y añade que «esta última es la más perfecta, porque el alma que así se sabe despegar es la que se llega a perder en Dios, y sólo la que así se llega a perder es la que se acierta a hallar». Muy español Molinos, sí, y no menos española esta paradójica expresión de quietismo o más bien nihilismo -ya que él mismo habla de aniquilación en otra parte-, pero no menos, sino acaso más españoles los jesuitas que le combatieron volviendo por los fueros del todo contra nada. Porque la religión no es anhelo de aniquilarse, sino de totalizarse, es anhelo de vida y no de muerte. La «eterna religión de las entrañas del hombre..., el ensueño individual del corazón, es el culto de su ser, es la adoración de la vida», como sentía el atormentado Flaubert (Par les champs et par les gréves, VII). It was a Spaniard, and very emphatically a Spaniard, Miguel de Molinos, who said in his Guía Espiritual that "he who would attain to the mystical science must abandon and be detached from five things: first, from creatures; second, from temporal things; third, from the very gifts of the Holy Spirit; fourth, from himself; and fifth, he must be detached even from God." And he adds that "this last is the completest of all, because that soul only that knows how to be so detached is that which attains to being lost in God, and only the soul that attains to being so lost succeeds in finding itself." Emphatically a true Spaniard, Molinos, and truly Spanish is this paradoxical expression of quietism or rather of nihilism—for he himself elsewhere speaks of annihilation—and not less Spanish, nay, perhaps even more Spanish, were the Jesuits who attacked him, upholding the prerogatives of the All against the claims of Nothingness. For religion is not the longing for self-annihilation, but for self-completion, it is the longing not for death but for life. "The eternal religion of the inward essence of man ... the individual dream of the heart, is the worship of his own being, the adoration of life," as the tortured soul of Flaubert was intimately aware ( Par les champs et par les grèves , vii.).
Cuando a los comienzos de la llamada Edad Moderna, con el Renacimiento, resucita el sentimiento religioso pagano, toma este forma concreta en el ideal caballeresco con sus códigos del amor y del honor. Pero es un paganismo cristianizado, bautizado. «La mujer, la dama &-la donna- era la divinidad de aquellos rudos pechos. Quien busque en las memorias de la primera edad ha de hallar éste ideal de la mujer en su pureza y en su omnipotencia: el Universo es la mujer. Y tal fue en los comienzos de la Edad Moderna en Alemania, en Francia, en Provenza, en España, en Italia. Hízose la historia a esta imagen; figurábanse a troyanos y romanos como caballeros andantes, y así los árabes sarracenos, turcos, el soldán y Saladino... En esta fraternidad universal se hallan los ángeles, los santos, los milagros, el paraíso, en extraña mezcolanza con lo fantástico y lo voluptuoso del mundo oriental, bautizado todo bajo el nombre de caballería.» Así, Francesco de Sanctis (Storia della letteratura italiana, 11), quien poco antes nos dice que para aquellos hombres, «en el mismo paraíso el goce del amante es contemplar a su dama -Madonna- y sin su dama ni querría ir allá». ¿Qué era, en efecto, la caballería que luego depuró y cristianizó Cervantes en Don Quijote, al querer acabar con ella por la risa, sino una verdadera monstruosa religión híbrida de paganismo y cristianismo, cuyo Evangelio fue acaso la leyenda de Tristán e Iseo? ¿Y la misma religión cristiana de los místicos -estos caballeros andantes a lo divino-, no culminó acaso en el culto a la mujer divinizada, a la Virgen Madre? ¿Qué es la mariolatría de un san Buenaventura, el trovador de María? Y ello era el amor a la fuente de la vida, a la que nos salva de la muerte. When at the beginning of the so-called modern age, at the Renaissance, the pagan sense of religion came to life again, it took concrete form in the knightly ideal with its codes of love and honour. But it was a paganism Christianized, baptized. "Woman— la donna —was the divinity enshrined within those savage breasts. Who soever will investigate the memorials of primitive times will find this ideal of woman in its full force and purity; the Universe is woman. And so it was in Germany, in France, in Provence, in Spain, in Italy, at the beginning of the modern age. History was cast in this mould; Trojans and Romans were conceived as knights-errant, and so too were Arabs, Saracens, Turks, the Sultan and Saladin.... In this universal fraternity mingle angels, saints, miracles and paradise, strangely blended with the fantasy and voluptuousness of the Oriental world, and all baptized in the name of Chivalry." Thus, in his Storia della Letteratura italiana , ii., writes Francesco de Sanctis, and in an earlier passage he informs us that for that breed of men "in paradise itself the lover's delight was to look upon his lady— Madonna —and that he had no desire to go thither if he might not go in his lady's company." What, in fact, was Chivalry—which Cervantes, intending to kill it, afterwards purified and Christianized in Don Quixote —but a real though distorted religion, a hybrid between paganism and Christianity, whose gospel perhaps was the legend of Tristan and Iseult? And did not even the Christianity of the mystics—those knights-errant of the spirit—possibly reach its culminating-point in the worship of the divine woman, the Virgin Mary? What else was the Mariolatry of a St. Bonaventura, the troubadour of Mary? And this sentiment found its inspiration in love of the fountain of life, of that which saves us from death.
Mas avanzado el Renacimiento, de esta religión de la mujer se pasó a la religión de la ciencia; la concupiscencia terminó en lo que era ya en su fondo, en curiosidad, en ansia de probar del fruto del árbol del bien y del mal. Europa corría a aprender a la Universidad de Bolonia. A la caballería sucedió el platonismo. Queríase descubrir el misterio del mundo y de la vida. Pero era en el fondo para salvar la vida, que con el culto a la mujer quiso salvarse. Quería la conciencia humana penetrar en la Conciencia Universal, pero era, supiéralo o no, para salvarse. But as the Renaissance advanced men turned from the religion of woman to the religion of science; desire, the foundation of which was curiosity, ended in curiosity, in eagerness to taste of the fruit of the tree of good and evil. Europe flocked to the University of Bologna in search of learning. Chivalry was succeeded by Platonism. Men sought to discover the mystery of the world and of life. But it was really in order to save life, which they had also sought to save in the worship of woman. Human con sciousness sought to penetrate the Universal Consciousness, but its real object, whether it was aware of it or not, was to save itself.
Y es que no sentimos e imaginamos la Conciencia Universal -y este sentimiento e imaginación con la religiosidad- sino para salvar nuestras sendas conciencias. ¿Y cómo? For the truth is that we feel and imagine the Universal Consciousness—and in this feeling and imagination religious experience consists—simply in order that thereby we may save our own individual consciousnesses. And how?
Tengo que repetir una vez más que el anhelo de la inmortalidad del alma, de la permanencia, en una u otra forma, de nuestra conciencia personal en individual, es tan de la esencia de la religión corno el anhelo de que haya Dios. No se da el uno sin el otro, y es porque en el fondo los dos son una sola y misma cosa. Mas desde el momento en que tratamos de concretar y racionalizar aquel primer anhelo, de definírnoslo a nosotros mismos, surgen más dificultades aún que surgieron al tratar de racionalizar a Dios. Once again I must repeat that the longing for the immortality of the soul, for the permanence, in some form or another, of our personal and individual consciousness, is as much of the essence of religion as is the longing that there may be a God. The one does not exist apart from the other, the reason being that fundamentally they are one and the same thing. But as soon as we attempt to give a concrete and rational form to this longing for immortality and permanence, to define it to ourselves, we encounter even more difficulties than we encountered in our attempt to rationalize God.
Para justificar ante nuestra propia pobre razón el inmortal anhelo de inmortalidad, hase apelado también a lo del consenso humano: Permanere animos arbitratur consensu nationum omnium, decía, con los antiguos, Cicerón (Tuscul. Quaest., XVI, 36); pero este mismo compilador de sus sentimientos confesaba que mientras leía en el Fedón platónico los razonamientos en pro de la inmortalidad del alma, asentía a ellos; mas así que dejaba el libro y empezaba a resolver en su mente el problema, todo aquel asentimiento se le escapaba, assentio omnis illa illabitur (cap. XI, 25). Y lo que a Cicerón, nos ocurre a los demás, y le ocurría a Swedenborg, el más intrépido visionario de otro mundo, al confestar que quien habla de la vida ultramundana sin doctas cavilaciones respecto al alma o a su modo de unión con el cuerpo, cree, que después de muerto, vivirá en goce y en visión espléndidas, como un hombre entre ángeles; mas en cuanto se pone a pensar en la doctrina de la unión del alma con el cuerpo, o en hipótesis respecto a aquella, súrgenle dudas de si es el alma así o asá, y en cuanto esto surge, la idea anterior desaparece (De coelo et inferno, § 183). Y, sin embargo, «lo que me toca, lo que me inquieta, lo que me consuela, lo que me lleva a la abnegación y al sacrificio, es el destino que me aguarda a mí o a mi persona, sean cuales fueren el origen, la naturaleza, la esencia del lazo inasequible, sin el cual place a los filósofos decidir que mi persona se desvanecería», como dice Cournot (Traité.., § 297). The universal consent of mankind has again been invoked as a means of justifying this immortal longing for immortality to our own feeble reason. Permanere animos arbitratur consensu nationum omnium , said Cicero, echoing the opinion of the ancients ( Tuscul. Quæst. , xvi., 36). But this same recorder of his own feelings confessed that, although when he read the arguments in favour of the immortality of the soul in the Phædo of Plato he was compelled to assent to them, as soon as he put the book aside and began to revolve the problem in his own mind, all his previous assent melted away, assentio omnis illa illabitur (cap. xi., 25). And what happened to Cicero happens to us all, and it happened likewise to Swedenborg, the most daring visionary of the other world. Swedenborg admitted that he who discourses of life after death, putting aside all erudite notions concerning the soul and its mode of union with the body, believes that after death he shall live in a glorious joy and vision, as a man among angels; but when he begins to reflect upon the doctrine of the union of the soul with the body, or upon the hypothetical opinion concerning the soul, doubts arise in him as to whether the soul is thus or otherwise, and when these doubts arise, his former idea is dissipated ( De cælo et inferno , § 183). Nevertheless, as Cournot says, "it is the destiny that awaits me, me or my person , that moves, perturbs and consoles me, that makes me capable of abnegation and sacrifice, whatever be the origin, the nature or the essence of this inexplicable bond of union, in the absence of which the philosophers are pleased to determine that my person must disappear" ( Traité , etc., § 297).
¿Hemos de aceptar la pura y desnuda fe en una vida eterna sin tratar de representárnosla? Esto es imposible; no nos es hacedero hacernos a ello. Y hay, sin embargo, quienes se dicen cristianos y tienen poco menos que dejada de lado esa representación. Tomad un libro cualquiera del protestantismo más ilustrado, es decir, del más racionalista, del más cultural, la Dogmatik, del doctor Julio Kaftan, verbigracia, y de las 668 páginas de que consta su sexta edición, la de 1909, sólo una, la última, dedica a este problema. Y en esa página, después de asentar que Cristo es así como principio y medio, así también fin de la Historia, y que quienes en Cristo son alcanzarán la vida de plenitud, la eterna vida de los que son en Cristo, ni una sola palabra siquiera sobre lo que esa vida puede ser. A lo más cuatro palabras sobre la muerte eterna, esto es, el infierno, «porque lo exige el carácter moral de la fe y de la esperanza cristiana». Su carácter moral, ¿eh?, no su carácter religioso, pues este no sé que exija tal cosa. Y todo ello de una prudente parsimonia agnóstica. Must we then embrace the pure and naked faith in an eternal life without trying to represent it to ourselves? This is impossible; it is beyond our power to bring ourselves or accustom ourselves to do so. And nevertheless there are some who call themselves Christians and yet leave almost altogether on one side this question of representation. Take any work of theology informed by the most enlightened—that is, the most rationalistic and liberal—Protestantism; take, for instance, the Dogmatik of Dr. Julius Kaftan, and of the 668 pages of which the sixth edition, that of 1909, consists, you will find only one, the last, that is devoted to this problem. And in this page, after affirming that Christ is not only the beginning and middle but also the end and consummation of History, and that those who are in Christ will attain to fullness of life, the eternal life of those who are in Christ, not a single word as to what that life may be. Half a dozen words at most about eternal death, that is, hell, "for its existence is demanded by the moral character of faith and of Christian hope." Its moral character, eh? not its religious character, for I am not aware that the latter knows any such exigency. And all this inspired by a prudent agnostic parsimony.
Sí, lo prudente, lo racional, y alguien dirá que lo piadoso, es no querer penetrar en misterios que están a nuestro conocimiento vedados, no empeñarnos en lograr una representación plástica de la gloria eterna como la de una Divina Comedia. La verdadera fe, la verdadera piedad cristiana, se nos dirá, consiste en reposar en la confianza de que Dios, por la gracia de Cristo, nos hará, de una o de otra manera, vivir en Este, su Hijo; que, como está en sus todopoderosas manos nuestro destino, nos abandonemos a ellas seguros de que Él hará de nosotros lo que mejor sea, para el fin último de la vida, del espíritu y del Universo. Tal es la lección que ha atravesado muchos siglos, y, sobre todo, lo que va de Lutero hasta Kant. Yes, the prudent, the rational, and, some will say, the pious, attitude, is not to seek to penetrate into mysteries that are hidden from our knowledge, not to insist upon shaping a plastic representation of eternal glory, such as that of the Divina Commedia . True faith, true Christian piety, we shall be told, consists in resting upon the confidence that God, by the grace of Christ, will, in some way or another, make us live in Him, in His Son; that, as our destiny is in His almighty hands, we should surrender ourselves to Him, in the full assurance that He will do with us what is best for the ultimate end of life, of spirit and of the universe. Such is the teaching that has traversed many centuries, and was notably prominent in the period between Luther and Kant.
Y, sin embargo, los hombres no han dejado de tratar de representarse el cómo puede ser esa vida eterna, ni dejarán nunca, mientras sean hombres y no máquinas de pensar, de intentarlo. Hay libros de teología -o de lo que ello fuere- llenos de disquisiciones sobre la condición en que vivan los bienaventurados, sobre la manera de goce, sobre las propiedades del cuerpo glorioso, ya que sin algún cuerpo no se concibe el alma. And nevertheless men have not ceased endeavouring to imagine to themselves what this eternal life may be, nor will they cease their endeavours so long as they are men and not merely thinking machines. There are books of theology—or of what passes for theology—full of disquisitions upon the conditions under which the blessed dead live in paradise, upon their mode of enjoyment, upon the properties of the glorious body, for without some form of body the soul cannot be conceived.
Y a esta misma necesidad, verdadera necesidad de formarnos una representación concreta de lo que pueda esa otra vida ser, responde en gran parte la indestructible vialidad de doctrinas como las del espiritismo, la metempsícosis, la transmigración de las almas a través de los asrtos, y otras análogas doctrinas que cuantas veces se las declara vencidas ya y muertas, otras tantas renacen en una u otra forma más o menos nueva. Y es insigne torpeza querer en absoluto prescindir de ellas y no buscar un meollo permanente. Jamás se avendrá el hombre al renunciamiento de concretar en representación esa otra vida. And to this same necessity, the real necessity of forming to ourselves a concrete representation of what this other life may be, must in great part be referred the indestructible vitality of doctrines such as those of spiritualism, metempsychosis, the transmigration of souls from star to star, and the like; doctrines which as often as they are pronounced to be defeated and dead, are found to have come to life again, clothed in some more or less new form. And it is merely supine to be content to ignore them and not to seek to discover their permanent and living essence. Man will never willingly abandon his attempt to form a concrete representation of the other life.
¿Pero es acaso pensable una vida eterna y sin fin después de la muerte? ¿Qué puede ser la vida de un espíritu desencarnado? ¿Qué puede ser un espíritu así? ¿Qué puede ser una conciencia pura, sin organismo corporal? Descartes dividió el mundo entre el pensamiento y la extensión, dualismo que le impuso el dogma cristiano de la inmortalidad del alma. ¿Pero es la extensión, la materia, la que piensa o se espiritualiza, o es el pensamiento el que se extiende y materializa? Las más graves cuestiones metafísicas surgen prácticamente -y por ello adquieren su valor dejando de ser ociosas discusiones de curiosidad inútil- al querer darnos cuenta de la posibilidad de nuestra inmortalidad. Y es que la metafísica no tiene valor sino en cuanto trate de explicar cómo puede o no puede realizarse ese nuestro anhelo vital. Y así es que hay y habrá siempre una metafísica racional y otra vital, en conflicto perenne una con otra, partiendo la una de la noción de causa, de la sustancia la otra. But is an eternal and endless life after death indeed thinkable? How can we conceive the life of a disembodied spirit? How can we conceive such a spirit? How can we conceive a pure consciousness, without a corporal organism? Descartes divided the world into thought and extension, a dualism which was imposed upon him by the Christian dogma of the immortality of the soul. But is extension, is matter, that which thinks and is spiritualized, or is thought that which is extended and materialized? The weightiest questions of metaphysics arise practically out of our desire to arrive at an understanding of the possibility of our immortality—from this fact they derive their value and cease to be merely the idle discussions of fruitless curiosity. For the truth is that metaphysics has no value save in so far as it attempts to explain in what way our vital longing can or cannot be realized. And thus it is that there is and always will be a rational metaphysic and a vital metaphysic, in perennial conflict with one another, the one setting out from the notion of cause, the other from the notion of substance.
Y aun imaginada una inmortalidad personal, ¿no cabe que la sintamos como algo tan terrible como su negación? «Calipso no podía consolarse de la marcha de Ulises; en su dolor, hallábase desolada de ser inmortal», nos dice el dulce Fenelón, el místico, al comienzo de su Telémaco. ¿No llegó a ser la condena de los antiguos dioses, como la de los demonios, el que no les era dado suicidarse? And even if we were to succeed in imagining personal immortality, might we not possibly feel it to be something no less terrible than its negation? "Calypso was inconsolable at the departure of Ulysses; in her sorrow she was dismayed at being immortal," said the gentle, the mystical Fénelon at the beginning of his Télémaque . Was it not a kind of doom that the ancient gods, no less than the demons, were subject to—the deprivation of the power to commit suicide?
Cuando Jesús, habiendo llevado a Pedro, Jacobo y Juan a un alto monte, se transfiguró ante ellos volviéndosele como la nieve de blanco resplandeciente los vestidos, y se le aparecieron Moisés y Elías que con él hablaban, le dijo Pedro al Maestro: «Maestro, estaría bien que nos quedásemos aquí haciendo tres pabellones, para ti uno y otros dos para Moisés y Elías», porque quería eternizar aquel momento. Y al bajar del monte les mandó Jesús que a nadie dijesen lo que habían visto sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos. Y ellos, reteniendo este dicho, altercaban sobre qué sería aquello de resucitar de los muertos, como quienes no lo entendían. Y fue después de esto cuando encontró Jesús al padre del chico presa de espíritu mudo, el que le dijo: «Creo, ¡ayuda mi incredulidad!» (Marcos, IX, 24). When Jesus took Peter and James and John up into a high mountain and was transfigured before them, his raiment shining as white as snow, and Moses and Elias appeared and talked with him, Peter said to the Master: "Master, it is good for us to be here; and let us make three tabernacles; one for thee and one for Moses and one for Elias," for he wished to eternalize that moment. And as they came down from the mountain, Jesus charged them that they should tell no man what they had seen until the Son of Man should have risen from the dead. And they, keeping this saying to themselves, questioned one with another what this rising from the dead should mean, as men not understanding the purport of it. And it was after this that Jesus met the father whose son was possessed with a dumb spirit and who cried out to him, "Lord, I believe; help thou mine unbelief" (Mark ix.).
Aquellos tres apóstoles no entendían qué sea eso de resucitar a los muertos. Ni tampoco aquellos saduceos que le preguntaron al Maestro de quién será mujer en la resurrección la que en esta vida hubiese tenido varios maridos (Mat., XXII, 23-32), que es cuando él dijo que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Y no es, en efecto, pensable otra vida sino en las formas mismas de esta terrena y pasajera. Ni aclara nada el misterio todo aquello del grano y el trigo que de él sale con que el apóstol Pablo se contesta a la pregunta de: «¿cómo resucitarán los muertos?, ¿con qué cuerpo vendrán?» (1 Cor., XV, 35). Those three apostles did not understand what this rising from the dead meant. Neither did those Sadducees who asked the Master whose wife she should be in the resurrection who in this life had had seven husbands (Matt. xxii.); and it was then that Jesus said that God is not the God of the dead, but of the living. And the other life is not, in fact, thinkable to us except under the same forms as those of this earthly and transitory life. Nor is the mystery at all clarified by that metaphor of the grain and the wheat that it bears, with which Paul answers the question, "How are the dead raised up, and with what body do they come?" (1 Cor. xv. 35).
¿Cómo puede vivir y gozar de Dios eternamente un alma humana sin perder su personalidad individual, es decir, sin perderse? ¿Qué es gozar de Dios? ¿Qué es la eternidad por oposición a tiempo? ¿Cambia el alma o no cambia en la otra vida? Si no cambia, ¿cómo vive? Y si cambia, ¿cómo conserva su individualidad en tan largo tiempo? Y la otra vida puede excluir el espacio, pero no puede excluir el tiempo, como hace notar Cournot, ya citado. How can a human soul live and enjoy God eternally without losing its individual personality—that is to say, without losing itself? What is it to enjoy God? What is eternity as opposed to time? Does the soul change or does it not change in the other life? If it does not change, how does it live? And if it changes, how does it preserve its individuality through so vast a period of time? For though the other life may exclude space, it cannot exclude time, as Cournot observes in the work quoted above.
Si hay vida en el cielo hay cambio, y Swedenborg hacía notar que los ángeles cambian, porque el deleite de la vida celestial perdería poco a poco su valor si gozaran siempre de él en plenitud y porque los ángeles, lo mismo que los hombres, se aman a sí mismos, y el que a sí mismo se ama, experimenta alteraciones de estado, y añade que a las veces los ángeles se entristecen, y que él, Swedenborg, habló con algunos de ellos cuando estaban tristes (De coelo et inferno, § 158, 160), en todo caso, nos es imposible concebir vida sin cambio, cambio de crecimiento o de mengua, de tristeza o de alegría, de amor o de odio. If there is life in heaven there is change. Swedenborg remarked that the angels change, because the delight of the celestial life would gradually lose its value if they always enjoyed it in its fullness, and because angels, like men, love themselves, and he who loves himself experiences changes of state; and he adds further that at times the angels are sad, and that he, Swedenborg, discoursed with some when they were sad ( De Cælo et Inferno , §§ 158, 160). In any case, it is impossible for us to conceive life without change, change of growth or of diminution, of sadness or of joy, of love or of hate.
Es que una vida eterna es impensable y más impensable aún una vida eterna de absoluta felicidad, de visión beatífica. In effect, an eternal life is unthinkable and an eternal life of absolute felicity, of beatific vision, is more unthinkable still.
¿Y qué es esto de la visión beatífica? Vemos en primer lugar que se llama visión y no acción, suponiendo algo pasivo. Y esta visión beatífica, ¿no supone pérdida de la propia conciencia? Un santo en el cielo es, dice Bossuet, un ser que apenas se siente a sí mismo, tan poseído está de Dios y tan abismado de su gloria... No puede uno detenerse en él porque se le encuentra fuera de sí mismo, y sujeto por un amor inmutable a la fuente de su ser, y de su dicha (Du culte qui est dú á Dieu). Y esto lo dice Bossuet el antiquietista. Esa visión amorosa de Dios supone una absorción en Él. Un bienaventurado que goza plenamente de Dios no debe pensar en sí mismo, no acordarse de sí, ni tener de sí conciencia, sino que ha de estar en perpetuo éxtasis ( εκστασις ) fuera de sí, en enajenamiento. Y un preludio de esa visión nos describen los místicos en el éxtasis. And what precisely is this beatific vision? We observe in the first place that it is called vision and not action, something passive being therefore presupposed. And does not this beatific vision suppose loss of personal consciousness? A saint in heaven, says Bossuet, is a being who is scarcely sensible of himself, so completely is he possessed by God and immerged in His glory.... Our attention cannot stay on the saint, because one finds him outside of himself, and subject by an unchangeable love to the source of his being and his happiness ( Du culte qui est dû à Dieu ). And these are the words of Bossuet, the antiquietist. This loving vision of God supposes an absorption in Him. He who in a state of blessedness enjoys God in His fullness must perforce neither think of himself, nor remember himself, nor have any consciousness of himself, but be in perpetual ecstasy ( εκστασις ) outside of himself, in a condition of alienation. And the ecstasy that the mystics describe is a prelude of this vision.
El que ve a Dios se muere, dice la Escritura (Jueces, XIII, 22); y la visión eterna de Dios, ¿no es acaso una eterna muerte, desfallecimiento de la personalidad? Pero santa Teresa, en el capítulo XX de su Vida, al descubrirnos el último grado de oración, el arrobamiento, arrebatamiento, vuelo o éxtasis del alma, nos dice que es esta levantada como por una nube o águila caudalosa, pero «veisos llevar y no sabéis dónde», y es «con deleite», y «si no se resiste, no se pierde el sentido, al menos estaba de manera en mí que podía entender era llevada», es decir, sin pérdida de conciencia. Y Dios «no parece se contenta con llevar tan de veras el alma a sí, sino que quiere el cuerpo aun siendo tan mortal y de tierra tan sucia». «Muchas veces se engolfa el alma, o la engolfa el Señor en sí, por mejor decir, y teniéndola en sí un poco, quédase con sola la voluntad», no con sola la inteligencia. No es, pues, como se ve, visión, sino unión volutiva, y entretanto «el entendimiento y memoria divertidos... como una persona que ha mucho dormido y soñado y aún no acaba de despertar». Es «vuelo suave, es vuelo deleitoso, vuelo sin ruido». Y es vuelo deleitoso, es con conciencia de sí, sabiéndose distinto de Dios con quien se une uno. Y a este arrobamiento se sube, según la mística doctora española, por la contemplación de la Humanidad de Cristo, es decir, de algo concreto y humano; es la visión del Dios vivo, no de la idea de Dios. Y en el capítulo XXVIII nos dice que «cuando otra cosa no hubiere para deleitar la vista en el cielo, sino la gran hermosura de los cuerpos glorificados, es grandísima gloria, en especial ver la Humanidad de Jesucristo Señor nuestro»... «Esta visión -añade-, aunque es imaginaria nunca la vi con los ojos corporales, ni ninguna, sino con los ojos del alma.» He who sees God shall die, say the Scriptures (Judg. xiii. 22); and may it not be that the eternal vision of God is an eternal death, a swooning away of the personality? But St. Teresa, in her description of the last state of prayer, the rapture, transport, flight, or ecstasy of the soul, tells us that the soul is borne as upon a cloud or a mighty eagle, "but you see yourself carried away and know not whither," and it is "with delight," and "if you do not resist, the senses are not lost, at least I was so much myself as to be able to perceive that I was being lifted up "—that is to say, without losing consciousness. And God "appears to be not content with thus attracting the soul to Himself in so real a way, but wishes to have the body also, though it be mortal and of earth so foul." "Ofttimes the soul is absorbed—or, to speak more correctly, the Lord absorbs it in Himself; and when He has held it thus for a moment, the will alone remains in union with Him"—not the intelligence alone. We see, therefore, that it is not so much vision as a union of the will, and meanwhile, "the understanding and memory are distraught ... like one who has slept long and dreamed and is hardly yet awake." It is "a soft flight, a delicious flight, a noiseless flight." And in this delicious flight the consciousness of self is preserved, the awareness of distinction from God with whom one is united. And one is raised to this rapture, according to the Spanish mystic, by the contemplation of the Humanity of Christ—that is to say, of something concrete and human; it is the vision of the living God, not of the idea of God. And in the 28th chapter she tells us that "though there were nothing else to delight the sight in heaven but the great beauty of the glorified bodies, that would be an excessive bliss, particularly the vision of the Humanity of Jesus Christ our Lord...." "This vision," she continues, "though imaginary, I did never see with my bodily eyes, nor, indeed, any other, but only with the eyes of the soul."
Y resulta que en el cielo no se ve sólo a Dios, sino todo en Dios; mejor dicho, se ve todo Dios, pues que Él lo abarca todo. Y esta idea la recalca más Jacobo Boehme. La santa, por su parte, nos dice en las Moradas séptimas, capítulo II, que «pasa esta secreta unión en el centro muy interior del alma, que debe ser adonde está el mismo Dios». Y luego que «queda el alma, digo el espíritu de esta alma, hecho una cosa con Dios...»; y es «como si dos velas de cera se juntasen tan en extremo, que toda la luz fuese una o que el pábilo y la luz y la cera es todo uno; mas después bien se puede apartar la una vela de la otra, y quedar en dos velas o el pábilo de la cera». Pero hay otra más íntima unión, que es «como si cayendo agua del cielo en un río o fuente, adonde queda hecho todo agua, que no podrán ya dividir ni apartar cuál es el agua del río o la que cayó del cielo; o como si un arroyito pequeño entra en la mar, que no habrá remedio de apartarse; o como si en una pieza estuviesen dos ventanas por donde entrase gran luz, aunque entra dividida, se hace toda una luz». ¿Y qué diferencia va de esto a aquel silencio interno y místico de Miguel de Molinos, cuyo tercer grado y perfectísimo es el silencio del pensamiento? (Guía, cap. XVII, § 129). ¿No estamos cerca de aquello de que es la nada el camino para llegar a aquel estado del ánimo reforzado? (cap. XX, § 186). ¿Y qué extraño es que Amiel usara hasta por dos veces de la palabra española nada en su Diario íntimo, sin duda por no encontrar en otra lengua alguna otra más expresiva? Y, sin embargo, si se lee con cuidado a nuestra mística doctora, se verá que nunca queda fuera el elemento sensitivo, el del deleite, es decir, el de la propia conciencia. Se deja el alma absorber de Dios para absorberlo, para cobrar conciencia de su propia divinidad. And thus it is that in heaven the soul does not see God only, but everything in God, or rather it sees that everything is God, for God embraces all things. And this idea is further emphasized by Jacob Böhme. The saint tells us in the Moradas Setimas (vii. 2) that "this secret union takes place in the innermost centre of the soul, where God Himself must dwell." And she goes on to say that "the soul, I mean the spirit of the soul, is made one with God ..."; and this union may be likened to "two wax candles, the tips of which touch each other so closely that there is but one light; or again, the wick, the wax, and the light become one, but the one candle can again be separated from the other, and the two candles remain distinct; or the wick may be withdrawn from the wax." But there is another more intimate union, and this is "like rain falling from heaven into a river or stream, becoming one and the same liquid, so that the river and the rain-water cannot be divided; or it resembles a streamlet flowing into the sea, which cannot afterwards be disunited from it; or it may be likened to a room into which a bright light enters through two windows—though divided when it enters, the light becomes one and the same." And what difference is there between this and the internal and mystical silence of Miguel de Molinos, the third and most perfect degree of which is the silence of thought? ( Guía Espiritual , book i., chap. xvii., § 128). Do we not here very closely approach the view that "nothingness is the way to attain to that high state of a mind reformed"? (book iii., chap. xx., § 196). And what marvel is it that Amiel in his Journal Intime should twice have made use of the Spanish word nada , nothing, doubtless because he found none more expressive in any other language? And nevertheless, if we read our mystical doctor, St. Teresa, with care, we shall see that the sensitive element is never excluded, the element of delight—that is to say, the element of personal consciousness. The soul allows itself to be absorbed in God in order that it may absorb Him, in order that it may acquire consciousness of its own divinity.
Una visión beatífica, una contemplación amorosa en que esté el alma absorta en Dios y como perdida en Él aparece, o como un aniquilamiento propio o como un tedio prolongado a nuestro modo natural de sentir. Y de aquí ese sentimiento que observamos con frecuencia y que se ha expresado más de una vez en expresiones satíricas no exentas de irreverencia y acaso de impiedad, de que el cielo de la gloria eterna es una morada de eterno aburrimiento. Sin que sirva querer desdeñar estos sentimientos así, tan espontáneos y naturales, o pretender denigrarlos. A beatific vision, a loving contemplation in which the soul is absorbed in God and, as it were, lost in Him, appears either as an annihilation of self or as a prolonged tedium to our natural way of feeling. And hence a certain feeling which we not infrequently observe and which has more than once expressed itself in satires, not altogether free from irreverence or perhaps impiety, with reference to the heaven of eternal glory as a place of eternal boredom. And it is useless to despise feelings such as these, so wholly natural and spontaneous.
Claro está que sienten así los que no aciertan a darse cuenta de que el supremo placer del hombre es adquirir y acrecentar conciencia. No precisamente el de conocer, sino el de aprender. En conociendo una cosa, se tiende a olvidarla, a hacer su conocimiento inconsciente, si cabe decir así. El placer, el deleite más puro del hombre, va unido al acto de aprender, de enterarse: de adquirir conocimiento, esto es, a una diferenciación. Y de aquí el dicho famoso de Lessing, ya citado. Conocido es el caso de aquel anciano español que acompañaba a Vasco Núñez de Balboa, cuando al llegar a la cumbre del Darién, dieron vista a los dos océanos, y es que cayendo de rodillas exclamó: «Gracias, Dios mío, porque no me has dejado morir sin haber visto tal maravilla.» Pero si este hombre se hubiese quedado allí, pronto la maravilla habría dejado de serlo, y con ella, el placer. Su goce fue el del descubrimiento, y acaso el goce de la visión beatífica sea, no precisamente el de la contemplación de la Verdad suma, entera y toda, que a esto no resistiría el alma, sino el de un continuo descubrimiento de ella, el de un incesante aprender mediante un esfuerzo que mantenga siempre el sentimiento de la propia conciencia activa. It is clear that those who feel thus have failed to take note of the fact that man's highest pleasure consists in acquiring and intensifying consciousness. Not the pleasure of knowing, exactly, but rather that of learning. In knowing a thing we tend to forget it, to convert it, if the expression may be allowed, into unconscious knowledge. Man's pleasure, his purest delight, is allied with the act of learning, of getting at the truth of things, of acquiring knowledge with differentiation. And hence the famous saying of Lessing which I have already quoted. There is a story told of an ancient Spaniard who accompanied Vasco Núñez de Balboa when he climbed that peak in Darien from which both the Atlantic and the Pacific are visible. On beholding the two oceans the old man fell on his knees and exclaimed, "I thank Thee, God, that Thou didst not let me die without having seen so great a wonder." But if this man had stayed there, very soon the wonder would have ceased to be wonderful, and with the wonder the pleasure, too, would have vanished. His joy was the joy of discovery. And perhaps the joy of the beatific vision may be not exactly that of the contemplation of the supreme Truth, whole and entire (for this the soul could not endure), but rather that of a continual discovery of the Truth, of a ceaseless act of learning involving an effort which keeps the sense of personal consciousness continually active.
Una visión beatífica de quietud mental, de conocimiento pleno y no de aprensión gradual, no es difícil concebir como otra cosa que como un nirvana, una difusión espiritual, una disipación de la energía en el seno de Dios, una vuelta a la inconsciencia por falta de choque, de diferencia, o sea de actividad. It is difficult for us to conceive a beatific vision of mental quiet, of full knowledge and not of gradual apprehension, as in any way different from a kind of Nirvana, a spiritual diffusion, a dissipation of energy in the essence of God, a return to unconsciousness induced by the absence of shock, of difference—in a word, of activity.
¿No es acaso que la condición misma que hace pensable nuestra eterna unión con Dios, destruye nuestro anhelo? ¿Qué diferencia va de ser absorbido por Dios a absorberle uno en sí? ¿Es el arroyito el que se pierde en el mar o el mar en el arroyito? Lo mismo da. May it not be that the very condition which makes our eternal union with God thinkable destroys our longing? What difference is there between being absorbed by God and absorbing Him in ourself? Is it the stream that is lost in the sea or the sea that is lost in the stream? It is all the same.
El fondo sentimental es nuestro anhelo de no perder el sentido de la continuidad de nuestra conciencia, de no romper el encadenamiento de nuestros recuerdos, el sentimiento de nuestra propia identidad personal concreta, aunque acaso vayamos poco a poco absorbiéndonos en Él, enriqueciéndole. ¿Quién a los ochenta años se acuerda del que a los ocho fue, aunque sienta el encadenamiento entre ambos? Y podría decirse que el problema sentimental se reduce a si hay un Dios, una finalidad humana al Universo. Pero ¿qué es finalidad? Porque así como siempre cabe preguntar por un por qué de todo por qué, así cabe preguntar también siempre por un para qué de todo para qué. Supuesto que haya un Dios, ¿para qué Dios? Para sí mismo, se dirá. Y no faltará quien replique: ¿y qué más da esta conciencia de la no conciencia? Mas siempre resultará lo que ya dijo Plotino (Enn., II, IX, 8), que el por qué hizo el mundo, es lo mismo que el por qué hay alma. O mejor aún que el por qué, ( δια τι ) , el para qué. Our fundamental feeling is our longing not to lose the sense of the continuity of our consciousness, not to break the concatenation of our memories, the feeling of our own personal concrete identity, even though we may be gradually being absorbed in God, enriching Him. Who at eighty years of age remembers the child that he was at eight, conscious though he may be of the unbroken chain connecting the two? And it may be said that the problem for feeling resolves itself into the question as to whether there is a God, whether there is a human finality to the Universe. But what is finality? For just as it is always possible to ask the why of every why, so it is also always possible to ask the wherefore of every wherefore. Supposing that there is a God, then wherefore God? For Himself, it will be said. And someone is sure to reply: What is the difference between this consciousness and no-consciousness? But it will always be true, as Plotinus has said ( Enn ., ii., ix., 8), that to ask why God made the world is the same as to ask why there is a soul. Or rather, not why, but wherefore ( δια τι ).
Para el que se coloca fuera de sí mismo en una hipotética posición objetiva -lo que vale decir inhumano-, el último para qué es tan inasequible y en rigor tan absurdo, como el último por qué. ¿Que más da, en efecto, que no haya finalidad alguna? ¿Qué contradicción lógica hay en que el Universo no esté destinado a finalidad alguna, ni humana ni sobrehumana? ¿En qué se opone a la razón que todo esto no tenga más objeto que existir, pasando como existe y pasa? Esto, para el que se coloca fuera de sí, pero para el que vive y sufre y anhela dentro de sí... para este es ello cuestión de vida o muerte. For him who places himself outside himself, in an objective hypothetical position—which is as much as to say in an inhuman position—the ultimate wherefore is as inaccessible—and strictly, as absurd—as the ultimate why. What difference in effect does it make if there is not any finality? What logical contradiction is involved in the Universe not being destined to any finality, either human or superhuman? What objection is there in reason to there being no other purpose in the sum of things save only to exist and happen as it does exist and happen? For him who places himself outside himself, none; but for him who lives and suffers and desires within himself—for him it is a question of life or death.
¡Búscate, pues, a ti mismo! Pero al encontrarse, ¿no es que se encuentra uno con su propia nada? «Habiéndose hecho el hombre pecador buscándose a sí mismo, se ha hecho desgracitado al encontrarse», dijo Bossuet (Traité de la concupiscente, cap. XI). «¡Búscate a ti mismo!», empieza por «¡conócete a ti mismo!». A lo que replica Carlyle (Past and present, book III; chap. XI): «El último evangelio de este mundo es: ¡conócete tu obra y cúmplela! ¡Conócete a ti mismo!... Largo tiempo ha que este mismo tuyo te ha atormentado; jamás llegarás a conocerlo, me parece. No creas que es tu tarea la de conocerte, eres un individuo inconocible, conoce lo que puedes hacer y hazlo como un Hércules. Esto será lo mejor.» Sí; pero eso que yo haga, ¿no se perderá también al cabo? Y si se pierde, ¿para qué hacerlo? Sí, sí; el llevar a cabo mi obra -¿y cuál es mi obra?- sin pensar en mí, sea acaso amar a Dios. ¿Y qué es amar a Dios? Seek, therefore, thyself! But in finding oneself, does not one find one's own nothingness? "Having become a sinner in seeking himself, man has become wretched in finding himself," said Bossuet ( Traité de la Concupiscence , chap. xi.). "Seek thyself" begins with "Know thyself." To which Carlyle answers ( Past and Present , book iii., chap. xi.): "The latest Gospel in this world is, Know thy work and do it. 'Know thyself': long enough has that poor 'self' of thine tormented thee; thou wilt never get to 'know' it, I believe! Think it not thy business, this of knowing thyself; thou art an unknowable individual: know what thou canst work at; and work at it, like a Hercules. That will be thy better plan." Yes, but what I work at, will not that too be lost in the end? And if it be lost, wherefore should I work at it? Yes, yes, it may be that to accomplish my work—and what is my work?—without thinking about myself, is to love God. And what is it to love God?
Y por otra parte, el amar a Dios en mí, ¿no es que me amo más que a Dios, que me amo en Dios a mí mismo? Lo que en rigor anhelamos para después de la muerte es seguir viviendo esta vida, esta misma vida mortal, pero sin sus males, sin el tedio y sin la muerte. Es lo que expresó Séneca, el español, en su Consolación a Marcia (XXVI); es lo que quería, volver a vivir esta vida: ista moliri. Y es lo que pedía Job (XIX, 25-27), ver a Dios en carne, no en espíritu. ¿Y qué otra cosa significa aquella cómica ocurrencia de la vuelta eterna que brotó de las trágicas entrañas del pobre Nietzsche, hambriento de inmortalidad correcta y temporal? And on the other hand, in loving God in myself, am I not loving myself more than God, am I not loving myself in God? What we really long for after death is to go on living this life, this same mortal life, but without its ills, without its tedium, and without death. Seneca, the Spaniard, gave expression to this in his Consolatio ad Marciam (xxvi.); what he desired was to live this life again: ista moliri . And what Job asked for (xix. 25-7) was to see God in the flesh, not in the spirit. And what but that is the meaning of that comic conception of eternal recurrence which issued from the tragic soul of poor Nietzsche, hungering for concrete and temporal immortality?
Esa visión beatífica que se nos presenta como primera solución católica, ¿cómo puede cumplirse, repito, sin anegar la conciencia de sí? ¿No será como en el sueño en que soñamos sin saber lo que soñamos? ¿Quién apetecería una vida eterna así? Pensar sin saber lo que se piensa, no es sentirse a sí mismo, no es serse. Y la vida eterna, ¿no es acaso conciencia eterna; no sólo ver a Dios, sino ver que se le ve, viéndose uno a sí mismo a la vez y como distinto de Él? El que duerme, vive, pero no tiene conciencia de sí; ¿y apetecerá nadie su sueño así eterno? Cuando Circe recomienda a Ulises que baje a la morada de los muertos, a consultar al adivino Tiresias, dícele que este es allí, entre las sombras de los muertos, el único que tiene sentido, pues los demás se agitan como sombras (Odisea, X, 487-495). Y es que los otros, aparte de Tiresias, ¿vencieron a la muerte? ¿Es vencerla acaso errar así como sombras sin sentido? And this beatific vision which is the primary Catholic solution of the problem, how can it be realized, I ask again, without obliteration of the consciousness of self? Will it not be like a sleep in which we dream without knowing what we dream? Who would wish for an eternal life like that? To think without knowing that we think is not to be sensible of ourselves, it is not to be ourselves. And is not eternal life perhaps eternal consciousness, not only seeing God, but seeing that we see Him, seeing ourselves at the same time and ourselves as distinct from Him? He who sleeps lives, but he has no consciousness of himself; and would anyone wish for an eternal sleep? When Circe advised Ulysses to descend to the abode of the dead in order to consult the soothsayer Teiresias, she told him that Teiresias alone among the shades of the dead was possessed of understanding, for all the others flitted about like shadows ( Odyssey , x., 487-495). And can it be said that the others, apart from Teiresias, had really overcome death? Is it to overcome death to flit about like shadows without understanding?
Por otra parte, ¿no cabe acaso imaginar que sea esta nuestra vida eterna respecto a la otra como es aquí el sueño para con la vigilia? ¿No será ensueño nuestra vida toda, y la muerte un despertar? ¿Pero despertar a qué? ¿Y si todo esto no fuese sino un sueño de Dios, y Dios despertara un día? ¿Recordará su ensueño? And on the other hand, may we not imagine that possibly this earthly life of ours is to the other life what sleep is to waking? May not all our life be a dream and death an awakening? But an awakening to what? And supposing that everything is but the dream of God and that God one day will awaken? Will He remember His dream?
Aristóteles, el racionalista, nos habla en su Ética de la superior felicidad de la vida contemplativa -/líos6ecopilzwós-, y es corriente en los racionalistas todos poner la dicha en el conocimiento. Y la concepción de la felicidad eterna, del goce de Dios, como visión beatífica, como conocimiento y comprensión de Dios, es algo de origen racionalista, es la clase de felicidad que corresponde al Dios idea del aristotelismo. Pero es que para la felicidad se requiere, además de la visión, la delectación, y esta es muy poco racional y sólo conseguidera sintiéndose uno distinto de Dios. Aristotle, the rationalist, tells in his Ethics of the superior happiness of the contemplative life, βιος θεωρητικος ; and all rationalists are wont to place happiness in knowledge. And the conception of eternal happiness, of the enjoyment of God, as a beatific vision, as knowledge and comprehension of God, is a thing of rationalist origin, it is the kind of happiness that corresponds with the God-Idea of Aristotelianism. But the truth is that, in addition to vision, happiness demands delight, and this is a thing which has very little to do, with rationalism and is only attainable when we feel ourselves distinct from God.
Nuestro teólogo católico aristotélico, el que trató de racionalizar el sentimiento católico, santo Tomás de Aquino, dícenos en su Summa (primae, secundae partis, quaestio IV, art.l.°) que «la delectación se requiere concomitante». Pero ¿qué delectación es la del que descansa? Descansar, requiescere, ¿no es dormir y no tener siquiera conciencia de que se descansa? «De la misma visión de Dios, se origina la delectación», añade el teólogo. Pero el alma, ¿se siente a sí misma como distinta de Dios? «La delectación que acompaña a la operación del intelecto no impide esta, sino más bien la conforta», dice luego. ¡Claro está! Si no, ¿qué dicha es esa? Y para salvar la delectación, el deleite, el placer que tiene siempre, como el dolor, algo de material, y que no concebimos sino en un alma encarnada en cuerpo, hubo de imaginar que el alma bienaventurada esté unida a su cuerpo. Sin alguna especie de cuerpo, ¿cómo el deleite? La inmortalidad del alma pura, sin alguna especie de cuerpo o periespíritu, no es inmortalidad verdadera. Y en el fondo, el anhelo de prolongar esta vida, esta y no otra, esta de carne y de dolor, esta de que maldecimos a las veces tan sólo porque se acaba. Los más de los suicidas no se quitarían la vida si tuviesen la seguridad de no morirse nunca sobre la tierra. El que se mata, se mata por no esperar a morirse. Our Aristotelian Catholic theologian, the author of the endeavour to rationalize Catholic feeling, St. Thomas Aquinas, tells us in his Summa ( prima secundæ partis, quæstio iv., art . i) that "delight is requisite for happiness. For delight is caused by the fact of desire resting in attained good. Hence, since happiness is nothing but the attainment of the Sovereign Good, there cannot be happiness without concomitant delight." But where is the delight of him who rests? To rest, requiescere —is not that to sleep and not to possess even the consciousness that one is resting? "Delight is caused by the vision of God itself," the theologian continues. But does the soul feel itself distinct from God? "The delight that accompanies the activity of the understanding does not impede, but rather strengthens that activity," he says later on. Obviously! for what happiness were it else? And in order to save delectation, delight, pleasure, which, like pain, has always something material in it, and which we conceive of only as existing in a soul incarnate in a body, it was necessary to suppose that the soul in a state of blessedness is united with its body. Apart from some kind of body, how is delight possible? The immortality of the pure soul, without some sort of body or spirit-covering, is not true immortality. And at bottom, what we long for is a prolongation of this life, this life and no other, this life of flesh and suffering, this life which we imprecate at times simply because it comes to an end. The majority of suicides would not take their lives if they had the assurance that they would never die on this earth. The self-slayer kills himself because he will not wait for death.
Cuando el Dante llega a contarnos en el canto XXXIII del Paradiso cómo llegó a la visión de Dios, nos dice que como aquel que ve soñando y después del sueño le queda la pasión impresa, y no otra cosa, en la mente, así a él, que casi cesa toda su visión y aún le destila en el corazón lo dulce que nació de ella. When in the thirty-third canto of the Paradiso , Dante relates how he attained to the vision of God, he tells us that just as a man who beholds somewhat in his sleep retains on awakening nothing but the impression of the feeling in his mind, so it was with him, for when the vision had all but passed away the sweetness that sprang from it still distilled itself in his heart.
Cotal son io, che quasi tutta cesa
mia visione, ed ancor mi distilla
nel cuor lo dulce che nacque da essa,
no de otro modo que la nieve se descuaja al sol like snow that melts in the sun--  
Cosí la neve al Sol si disigilla.
Esto es, que se le va la visión, lo intelectual, y le queda el deleite; la passione impressa, lo emotivo, lo irracional, lo corporal, en fin. That is to say, that the vision, the intellectual content, passes, and that which remains is the delight, the passione impressa , the emotional, the irrational—in a word, the corporeal.
Una felicidad corporal, de deleite, no sólo espiritual, no sólo visión, es lo que apetecemos. Esa otra felicidad, esa beatitud racionalista, la de anegarse en la comprensión, sólo puede... no digo satisfacer ni engañar, porque creo que ni le satisfizo ni le engañó a un Spinoza. El cual, al fin de su Ética, en las proposiciones XXXV y XXXVI de la parte quinta, establece que Dios se ama a sí mismo con infinito amor intelectual; que el amor intelectual de la mente de Dios es el mismo amor de Dios con que Dios se ama a sí mismo; no en cuanto es infinito, sino en cuanto puede explicarse por la esencia de la mente humana considerada en respecto de eternidad, esto es, que el amor intelectual de la mente hacia Dios es parte del infinito amor con que Dios a sí mismo se ama. Y después de estas trágicas, de estas desoladoras proposiciones, la última del libro todo, la que cierra y corona esa tremenda tragedia de la Ética, nos dice que la felicidad no es premio de la virtud, sino la virtud misma, y que no nos gozamos en ella por comprimir los apetitos, sino que por gozar de ella podemos comprimirlos. ¡Amor intelectual!, ¡amor intelectual! ¿Qué es eso de amor intelectual? Algo así como un sabor rojo, o un sonido amargo, o un color aromático o más bien, algo así como un triángulo enamorado o una elipse encolerizada, una pura metáfora, pero una metáfora trágica. Y una metáfora que corresponde trágicamente a aquello de que también el corazón tiene sus razones. ¡Razones de corazón!, ¡amores de cabeza!, ¡deleite intelectivo! ¡Intelección deleitosa!, ¡tragedia, tragedia y tragedia! What we desire is not merely spiritual felicity, not merely vision, but delight, bodily happiness. The other happiness, the rationalist beatitude , the happiness of being submerged in understanding, can only—I will not say satisfy or deceive, for I do not believe that it ever satisfied or deceived even a Spinoza. At the conclusion of his Ethic , in propositions xxxv. and xxxvi. of the fifth part, Spinoza, affirms that God loves Himself with an infinite intellectual love; that the intellectual love of the mind towards God is the selfsame love with which God loves Himself, not in so far as He is infinite, but in so far as He can be manifested through the essence of the human mind, considered under the form of eternity—that is to say, that the intellectual love of the mind towards God is part of the infinite love with which God loves Himself. And after these tragic, these desolating propositions, we are told in the last proposition of the whole book, that which closes and crowns this tremendous tragedy of the Ethic , that happiness is not the reward of virtue, but virtue itself, and that our repression of our desires is not the cause of our enjoyment of virtue, but rather because we find enjoyment in virtue we are able to repress our desires. Intellectual love! intellectual love! what is this intellectual love? Something of the nature of a red flavour, or a bitter sound, or an aromatic colour, or rather something of the same sort as a love-stricken triangle or an enraged ellipse—a pure metaphor, but a tragic metaphor. And a metaphor corresponding tragically with that saying that the heart also has its reasons. Reasons of the heart! loves of the head! intellectual delight! delicious intellection!—tragedy, tragedy, tragedy!
Y, sin embargo, hay algo que se puede llamar amor in electual y que es el amor de entender, la vida misma contemplativa de Aristóteles, porque el comprender es algo activo y amoroso, y la visión beatífica es la visión de la verdad total. ¿No hay acaso en el fondo de toda pasión la curiosidad? ¿No cayeron, según el relato bíblico, nuestros primeros padres por el ansia de probar el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y ser como dioses, conocedores de esa ciencia? La visión de Dios, es decir, del Universo mismo en su alma, en su íntima esencia, ¿no apagaría todo nuestro anhelo? Y esta perspectiva sólo no puede satisfacer a los hombres groseros que no penetran el que el mayor goce de un hombre es ser más hombre, esto es, más dios, y que es más dios cuanta más conciencia tiene. And nevertheless there is something which may be called intellectual love, and that is the love of understanding, that which Aristotle meant by the contemplative life, for there is something of action and of love in the act of understanding, and the beatific vision is the vision of the total truth. Is there not perhaps at the root of every passion something of curiosity? Did not our first parents, according to the Biblical story, fall because of their eagerness to taste of the fruit of the tree of the knowledge of good and evil, and to be as gods, knowers of this knowledge? The vision of God—that is to say, the vision of the Universe itself, in its soul, in its inmost essence—would not that appease all our longing? And this vision can fail to satisfy only men of a gross mind who do not perceive that the greatest joy of man is to be more man—that is, more God—and that man is more God the more consciousness he has.
Y ese amor intelectual, que no es sino el llamado amor platónico, es un medio de dominar y de poseer. No hay, en efecto, más perfecto dominio que el conocimiento; el que conoce algo, lo posee. El conocimiento une al que conoce con lo conocido. «Yo te contemplo y te hago mía al contemplarte»; tal es la fórmula. Y conocer a Dios, ¿qué ha de ser sino poseerlo? El que a Dios conoce, es ya Dios él. And this intellectual love, which is nothing but the so-called platonic love, is a means to dominion and possession. There is, in fact, no more perfect dominion than knowledge; he who knows something, possesses it. Knowledge unites the knower with the known. "I contemplate thee and in contemplating thee I make thee mine"—such is the formula. And to know God, what can that be but to possess Him? He who knows God is thereby himself God.
Cuenta B. Brunhes (La Dégradation de l'Energie, IV' partee, chap. XVIII, E. 2) haberle contado M. Sarrau, que lo tenía del padre Gratry, que este se paseaba por los jardines de Luxemburgo departiendo con el gran matemático y católico Cauchy, respecto a la dicha que tendrían los elegidos en conocer, al fin, sin restricción ni velo, las verdades largo tiempo perseguidas trabajosamente en el mundo. Y aludiendo el padre Gratry a los estudios de Cauchy sobre la teoría mecánica de la reflexión de la luz, emitió la idea de que uno de los más grandes goces intelectuales del ilustre geómetra sería penetrar en el secreto de la luz, a lo que replicó Cauchy que no le parecía posible saber en esto más que ya sabía, ni concebía que la inteligencia más perfecta pudiese comprender el misterio de la reflexión mejor que él lo había expuesto, ya que había dado una teoría mecánica del fenómeno. «Su piedad -añade Brunhes-, no llegaba hasta creer que fuese posible hacer otra cosa ni hacerla mejor.» In La Dégradation de l'énergie (ivup>e partie, chap. xviii., 2) B. Brunhes relates a story concerning the great Catholic mathematician Cauchy, communicated to him by M. Sarrau, who had it from Père Gratry. While Cauchy and Père Gratry were walking in the gardens of the Luxumbourg, their conversation turned upon the happiness which those in heaven would have in knowing at last, without any obscurity or limitation, the truths which they had so long and so laboriously sought to investigate on earth. In allusion to the study which Cauchy had made of the mechanistic theory of the reflection of light, Père Gratry threw out the suggestion that one on the greatest intellectual joys of the great geometrician in the future life would be to penetrate into the secret of light. To which Cauchy replied that it did not appear to him to be possible to know more about this than he himself already knew, neither could he conceive how the most perfect intelligence could arrive at a clearer comprehension of the mystery of reflection than that manifested in his own explanation of it, seeing that he had furnished a mechanistic theory of the phenomenon. "His piety," Brunhes adds, "did not extend to a belief that God Himself could have created anything different or anything better."
Hay en este relato dos partes que nos interesan. La primera es la expresión de lo que sea la contemplación, el amor intelectual o la visión beatífica para hombres superiores, que hacen del conocimiento su pasión central, y otra la fe en la explicación mecanicista del mundo. From this narrative two points of interest emerge. The first is the idea expressed in it as to what contemplation, intellectual love, or beatific vision, may mean for men of a superior order of intelligence, men whose ruling passion is knowledge; and the second is the implicit faith shown in the mechanistic explanation of the world.
A esta disposición mecanicista del intelecto va unida la ya célebre fórmula de «nada se crea, nada se pierde, todo se transforma», con que se ha querido interpretar el ambiguo principio de la conservación de la energía, olvidando que para nosotros, para los hombres, prácticamente energía es la energía utilizable, y que esta se pierde de continuo, se disipa por la difusión del calor, se degrada, tendiendo a la nivelación y a lo homogéneo. Lo valedero para nosotros, más aún, lo real para nosotros, es lo diferencial, que es lo cualitativo; la cantidad pura, sin diferencia, es como si para nosotros no existiese, pues que no obra. Y el Universo material, el cuerpo del Universo, parece camina poco a poco, y sin que sirva la acción retardadora de los organismos vivos y más aún la acción consciente del hombre, a un estado de perfecta estabilidad, de homogeneidad (véase Brunhes, obra citada). Que si el espíritu tiende a concentrarse, la energía material tiende a difundirse. This mechanistic tendency of the intellect coheres with the well-known formula, "Nothing is created, nothing is lost, everything is transformed"—a formula by means of which it has been sought to interpret the ambiguous principle of the conservation of energy, forgetting that practically, for us, for men, energy is utilizable energy, and that this is continually being lost, dissipated by the diffusion of heat, and degraded, its tendency being to arrive at a dead-level and homogeneity. That which has value, and more than value, reality, for us, is the differential, which is the qualitative; pure, undifferentiated quantity is for us as if it did not exist, for it does not act. And the material Universe, the body of the Universe, would appear to be gradually proceeding—unaffected by the retarding action of living organisms or even by the conscious action of man—towards a state of perfect stability, of homogeneity ( vide Brunhes, op. cit. ) For, while spirit tends towards concentration, material energy tends towards diffusion.
¿Y no tiene esto acaso una íntima relación con nuestro problema? ¿No habrá una relación entre esta conclusión de la filosofía científica respecto a un estado final de esta estabilidad y homogeneidad y el ensueño místico de la apocatástasis? ¿Esa muerte del cuerpo del Universo no será el triunfo final de su espíritu de Dios? And may not this have an intimate relation with our problem? May there not be a connection between this conclusion of scientific philosophy with respect to a final state of stability and homogeneity and the mystical dream of the apocatastasis? May not this death of the body of the Universe be the final triumph of its spirit, of God?
Es evidente la relación íntima que media entre la exigencia religiosa de una vida eterna después de la muerte, y las conclusiones -siempre provisionales- a que la filosofía científica llega respecto al probable porvenir del Universo material o sensitivo. Y el hecho es que así como hay teólogos de Dios y de la inmortalidad del alma, hay también los que Brunhes (obra citada, cap. XXVI, § 2) llama teólogos del monismo, a los que estaría mejor llamar ateólogos, gentes que persisten en el espíritu de afirmación a priori; y que se hacen insoportables -añade- cuando abrigan la pretensión de desdeñar la teología. Un ejemplar de estos señores es Haeckel, ¡que ha logrado disipar los enigmas de la Naturaleza! It is manifest that there is an intimate relation between the religious need of an eternal life after death and the conclusions—always provisional—at which scientific philosophy arrives with respect to the probable future of the material or sensible Universe. And the fact is that just as there are theologians of God and the immortality of the soul, so there are also those whom Brunhes calls ( op. cit. , chap. xxvi., § 2) theologians of monism, and whom it would perhaps be better to call atheologians, people who pertinaciously adhere to the spirit of a priori affirmation; and this becomes intolerable, Brunhes adds, when they harbour the pretension of despising theology. A notable type of these gentlemen may be found in Haeckel, who has succeeded in solving the riddles of Nature!
Estos ateólogos se han apoderado de la conservación de la energía, del «nada se crea y nada se pierde, todo se transforma», que es de origen teológico ya en Descartes, y se han servido de él para dispensarnos de Dios. «El mundo construido para durar -escribe Brunhes-, que no se gasta, o más bien repara por sí mismo las grietas que aparecen en él; ¡qué hermoso tema de ampliaciones oratorias!; pero estas mismas ampliaciones, después de haber servido en el siglo XVII para probar la sabiduría del Creador, han servido en nuestros días de argumentos para los que pretenden pasarse sin él.» Es lo de siempre: la llamada filosofía científica, de origen y de inspiración teológica o religiosa en su fondo, yendo a dar en una ateología o irreligión, que no es otra cosa que teología y religión. Recordemos aquello de Ritschl, ya citado en esos ensayos. These atheologians have seized upon the principle of the conservation of energy, the "Nothing is created, nothing is lost, everything is transformed" formula, the theological origin of which is seen in Descartes, and have made use of it as a means whereby we are able to dispense with God. "The world built to last," Brunhes comments, "resisting all wear and tear, or rather automatically repairing the rents that appear in it—what a splendid theme for oratorical amplification! But these same amplifications which served in the seventeenth century to prove the wisdom of the Creator have been used in our days as arguments for those who presume to do without Him." It is the old story: so-called scientific philosophy, the origin and inspiration of which is fundamentally theological or religious, ending in an atheology or irreligion, which is itself nothing else but theology and religion. Let us call to mind the comments of Ritschl upon this head, already quoted in this work.
Ahora la última palabra de la ciencia, más bien aún que de la filosofía científica, parece ser que el mundo material, sensible, camina por la degradación de la energía, por la predominancia de los fenómenos irreversibles, a una nivelación última, a una especie de homogéneo final. Y este nos recuerda aquel hipotético homogéneo primitivo de que tanto usó y abusó Spencer,y aquella fantástica inestabilidad de lo homogéneo. Inestabilidad de que necesitaba el agnosticismo ateológico de Spencer para explicar el inexplicable paso de lo homogéneo a lo heterogéneo. Porque ¿cómo puede surgir heterogeneidad alguna, sin acción externa, del perfecto y absoluto homogéneo? Mas había que descartar todo género de creación, y para ello el ingeniero desocupado, metido a metafísico, como lo llamó Papini, inventó la inestabilidad de lo homogéneo, que es más... ¿cómo lo diré?, más místico y hasta más mitológico, si se quiere, que la acción creadora de Dios. To-day the last word of science, or rather of scientific philosophy, appears to be that, by virtue of the degradation of energy, of the predominance of irreversible phenomena, the material, sensible world is travelling towards a condition of ultimate levelness, a kind of final homogeneity. And this brings to our mind the hypothesis, not only so much used but abused by Spencer, of a primordial homogeneity, and his fantastic theory of the instability of the homogeneous. An instability that required the atheological agnosticism of Spencer in order to explain the inexplicable transition from the homogeneous to the heterogeneous. For how, without any action from without, can any heterogeneity emerge from perfect and absolute homogeneity? But as it was necessary to get rid of every kind of creation, "the unemployed engineer turned metaphysician," as Papini called him, invented the theory of the instability of the homogeneous, which is more ... what shall I say? more mystical, and even more mythological if you like, than the creative action of God.
Acertado anduvo aquel positivista italiano, Roberto Ardigó, que, objetando a Spencer, le decía que lo más natural era suponer que siempre fue como hoy, que siempre hubo mundos en formación, en nebulosa, mundos formados y mundos que se deshacían; que la heterogeneidad es eterna. Otro modo, como se ve, de no resolver. The Italian positivist, Roberto Ardigo, was nearer the mark when, objecting to Spencer's theory, he said that the most natural supposition was that things always were as they are now, that always there have been worlds in process of formation, in the nebulous stage, worlds completely formed and worlds in process of dissolution; that heterogeneity, in short, is eternal. Another way, it will be seen, of not solving the riddle.
¿Será esta la solución? Mas en tal caso, el Universo sería infinito, y en realidad no cabe concebir un Universo eterno y limitado como el que sirvió de base a Nietzsche para lo de la vuelta eterna. Si el Universo ha de ser eterno, si han de seguirse en él, para cada uno de sus mundos, períodos de homogeneización, de degradación de energía, y otros de heterogeneización, es menester que sea infinito; que haya lugar siempre y en cada mundo para una acción de fuera. Y de hecho, el cuerpo de Dios no puede ser sino eterno e infinito. Is this perhaps the solution? But in that case the Universe would be infinite, and in reality we are unable to conceive a Universe that is both eternal and limited such as that which served as the basis of Nietzsche's theory of eternal recurrence. If the Universe must be eternal, if within it and as regards each of its component worlds, periods in which the movement is towards homogeneity, towards the degradation of energy, must alternate with other periods in which the movement is towards heterogeneity, then it is necessary that the Universe should be infinite, that there should be scope, always and in each world, for some action coming from without. And, in fact, the body of God cannot be other than eternal and infinite.
Mas para nuestro mundo parece probada su gradual nivelación, o si queremos, su muerte. ¿Y cuál ha de ser la suerte de nuestro espíritu en este proceso? ¿Menguará con la degradación de la energía de nuestro mundo y volverá a la inconsciencia, o crecerá más bien a medida que la energía utilizable mengua y por los esfuerzos mismos para retardarlo y dominar a la Naturaleza, que es lo que constituye la vida del espíritu? ¿Serán la conciencia y su soporte extenso dos poderes en contraposición tal que el uno crezca a expensas del otro? But as far as our own world is concerned, its gradual levelling-down—or, we might say, its death—appears to be proved. And how will this process affect the fate of our spirit? Will it wane with the degradation of the energy of our world and return to unconsciousness, or will it rather grow according as the utilizable energy diminishes and by virtue of the very efforts that it makes to retard this degradation and to dominate Nature?—for this it is that constitutes the life of the spirit. May it be that consciousness and its extended support are two powers in contraposition, the one growing at the expense of the other?
El hecho es que lo mejor de nuestra labor científica, que lo mejor de nuestra industria, es decir, lo que en ella no conspira a destrucción -que es mucho-, se endereza a retardar ese fatal proceso de degradación de la energía. Ya la vida misma orgánica, sostén de la conciencia, es un esfuerzo por evitar en lo posible ese término fatídico, por irlo alargando. The fact is that the best of our scientific work, the best of our industry (that part of it I mean—and it is a large part—that does not tend to destruction), is directed towards retarding this fatal process of the degradation of energy. And organic life, the support of our consciousness, is itself an effort to avoid, so far as it is possible, this fatal period, to postpone it.
De nada sirve querernos engañar con himnos paganos a la Naturaleza, a aquella a que con más profundo sentido llamó Leopardi, este ateo cristiano, «madre en el parto, en el querer madrastra», en aquel su estupendo canto a la retama (La Ginesta). Contra ella se ordenó en un principio la humana compañía; fue horror contra la limpia Naturaleza lo que anudó primero a los hombres en cadena social. Es la sociedad humana, en efecto, madre de la conciencia refleja y del ansia de inmortalidad, la que inaugura el estado de gracia sobre el de Naturaleza, y es el hombre el que, humanizando, espiritualizando a la Naturaleza con su industria, la sobrenaturaliza. It is useless to seek to deceive ourselves with pagan pæans in praise of Nature, for as Leopardi, that Christian atheist, said with profound truth in his stupendous poem La Ginestra , Nature "gives us life like a mother, but loves us like a step-mother." The origin of human companionship was opposition to Nature; it was horror of impious Nature that first linked men together in the bonds of society. It is human society, in effect, the source of reflective consciousness and of the craving for immortality, that inaugurates the state of grace upon the state of Nature; and it is man who, by humanizing and spiritualizing Nature by his industry, supernaturalizes her.
El trágico poeta portugués, Antero de Quental, soñó, en dos estupendos sonetos a que tituló Redención, que hay un espíritu preso, no ya en los átomos o en los iones o en los cristales, sino -como a un poeta corresponde en el mar, en los árboles, en la selva, en la montaña, en el viento, en las individualidades y formas todas materiales, y que un día, todas esas almas, en el limbo de la existencia, despertarán en la conciencia, y cerniéndose como puro pensamiento, verán a las formas, hijas de la ilusión, caer deshechas como un sueño vano. Es el ensueño grandioso de la concientización de todo. In two amazing sonnets which he called Redemption , the tragic Portuguese poet, Antero de Quental, embodied his dream of a spirit imprisoned, not in atoms or ions or crystals, but—as is natural in a poet—in the sea, in trees, in the forest, in the mountains, in the wind, in all material individualities and forms; and he imagines that a day may come when all these captive souls, as yet in the limbo of existence, will awaken to consciousness, and, emerging as pure thought from the forms that imprisoned them, they will see these forms, the creatures of illusion, fall away and dissolve like a baseless vision. It is a magnificent dream of the penetration of everything by consciousness.
¿No es acaso que empezó el Universo, este nuestro Universo -¿quién sabe si hay otros?-, con un cero de espíritu -y cero no es lo mismo que nada- y un infinito de materia, y marcha a acabar en un infinito de espíritu con un cero de materia? ¡Ensueños! May it not be that the Universe, our Universe—who knows if there are others?—began with a zero of spirit—and zero is not the same as nothing—and an infinite of matter, and that its goal is to end with an infinite of spirit and a zero of matter? Dreams!
¿No es acaso que todo tiene su alma, y que esa alma pide liberación? May it be that everything has a soul and that this soul begs to be freed?
Oh tierras de Alvargonzález,
en el corazón de España,
tierras pobres, tierras tristes,
tan tristes que tienen alma!
Canta nuestro poeta Antonio Machado ( Campos de Castilla ). sings our poet Antonio Machado in his Campos de Castilla .
La tristeza de los campos, ¿está en ellos o en nosotros que los contemplamos? ¿No es que sufren? Pero ¿qué puede ser una alma individual en un mundo de la materia? ¿Es individuo una roca o una montaña? ¿Lo es un árbol? Is the sadness of the field in the fields themselves or in us who look upon them? Do they not suffer? But what can an individual soul in a world of matter actually be? Is it the rock or the mountain that is the individual? Is it the tree?
Y siempre resulta, sin embargo, que luchan el espíritu y la materia. Ya lo dijo Espronceda al decir que: And nevertheless the fact always remains that spirit and matter are at strife. This is the thought that Espronceda expressed when he wrote:
Aquí, para vivir en santa calma,
o sobra la materia o sobra el alma.
¿Y no hay en la historia del pensamiento, o si queréis, de la imaginación humana, algo que corresponda a ese proceso de reducción de lo material, en el sentido de una reducción de todo a conciencia? And is there not in the history of thought, or of human imagination if you prefer it, something that corresponds to this process of the reduction of matter, in the sense of a reduction of everything to consciousness?
Sí, la hay, y es del primer místico cristiano, de san Pablo de Éfeso, del apóstol de los gentiles, de aquel que por no haber visto con los ojos carnales de la cara al Cristo carnal y mortal, al ético, le creó en sí inmortal y religioso, de aquel que fue arrebatado al tercer cielo donde vio secretos inefables (1I, Cor., XIII). Y este primer místico cristiano soñó también en un triunfo final del espíritu, de la conciencia, y es lo que se llama técnicamente en teología la apocatástasis o reconstitución. Yes, there is, and its author is the first Christian mystic, St. Paul of Tarsus, the Apostle of the Gentiles, he who because he had never with his bodily eyes looked upon the face of the fleshly and mortal Christ, the ethical Christ, created within himself an immortal and religious Christ—he who was caught up into the third heaven and there beheld secret and unspeakable things (2 Cor. xii.). And this first Christian mystic dreamed also of a final triumph of spirit, of consciousness, and this is what in theology is technically called the apocatastasis or restitution.
Es en los versículos 26 al 28 del capítulo XV de su primera epístola a los Corintios donde nos dice que el último enemigo que ha de ser dominado será la muerte, pues Dios puso todo bajo sus pies; pero cuando diga que todo le está sometido, es claro que excluyendo al que hizo que todo se le sometiese, y cuando le haya sometido todo, entonces también Él, el Hijo, se someterá al que le sometió todo para que Dios sea en todos: "ινα η ο θεος παντα εν πασιν — Es decir, que el fin es que Dios la Conciencia, acabe siéndolo todo en todo. In 1 Cor. xv. 26-28 he tells us that "the last enemy that shall be destroyed is death, for he hath put all things under his feet. But when he saith all things are put under him, it is manifest that he is excepted, which did put all things under him. And when all things shall be subdued unto him, then shall the Son also himself be subject unto him that put all things under him, that God may be all in all": ινα η ο θεος παντα εν πασιν — that is to say, that the end is that God, Consciousness, will end by being all in all.
Doctrina que se completa con cuanto el mismo apósol expone respecto al fin de la historia toda del mundo en su Epístola a los efesios. Preséntantos en ella, como es sabido, a Cristo -que es por quien fueron hechas las cosas todas del cielo y de la tierra, visibles e invisiblespan style="">  (Col., I, 16)-, como cabeza del todo (EL, 1, 22), y en él, en esta cabeza, hemos de resucitar todos para vivir en comunión de santos y comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la largura, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento (EL, 111, 18, 19). Y a este recogernos en Cristo, cabeza de la Humanidad, y como resumen de ella, es a lo que el Apóstol llama recaudarse, recapitularse o recogerse todo en Cristo, ανακεφαλαιωσασθαι τα παντα εν Χριστω . Y esta recapitulación - ανακεφαλαιωσις , anacefaleosis-, fin de la historia del mundo y del linaje humano, no es sino otro aspecto de la apocatástasis. Esta, la apocatástais, el que llegue a ser Dios todo en todos, redúcese, pues, a la anacefaleosis, a que todo se recoja en Cristo, en la Humanidad, siendo por lo tanto la Humanidad el fin de la creación. Y esta apocatástasis, esta humanación o divinización de todo, ¿no suprime la materia? ¿Pero es que suprimida la materia, que es el principio de la individuación principium individuationis, según la Escuela-, no vuelve todo a una conciencia pura, que en pura pureza, ni se conoce así, ni es cosa alguna concebible y sensible? Y suprimida toda materia, ¿en qué se apoya el espíritu? This doctrine is completed by Paul's teaching, in his Epistle to the Ephesians, with regard to the end of the whole history of the world. In this Epistle, as you know, he represents Christ—by whom "were all things created, that are in heaven and that are in earth, visible and invisible" (Col. i. 16)—as the head over all things (Eph. i. 22), and in him, in this head, we all shall be raised up that we may live in the communion of saints and that we "may be able to comprehend with all saints what is the breadth, and length, and depth, and height, and to know the love of Christ, which passeth knowledge" (Eph. iii. 18, 19). And this gathering of us together in Christ, who is the head and, as it were, the compendium, of Humanity, is what the Apostle calls the gathering or collecting together or recapitulating of all things in Christ, ανακεφαλαιωσασθαι τα παντα εν Χριστω .And this recapitulation— ανακεφαλαιωσις , anacefaleosis—the end of the world's history and of the human race, is merely another aspect of the apocatastasis. The apocatastasis, God's coming to be all in all, thus resolves itself into the anacefaleosis, the gathering together of all things in Christ, in Humanity—Humanity therefore being the end of creation. And does not this apocatastasis, this humanization or divinization of all things, do away with matter? But if matter, which is the principle of individuation, the scholastic principium individuationis , is once done away with, does not everything return to pure consciousness, which, in its pure purity, neither knows itself nor is it anything that can be conceived or felt? And if matter be abolished, what support is there left for spirit?
Las mismas dificultades, las mismas impensabilidades, se nos vienen por otro camino. Thus a different train of thought leads us to the same difficulties, the same unthinkabilities.
Alguien podría decir por otra parte, que la apocatástasis, el que Dios llegue a ser todo en todos, supone que no lo era antes. El que los seres todos lleguen a gozar de Dios, supone que Dios llegue a gozar de los seres todos, pues la visión beatífica es mutua, y Dios se perfecciona con ser mejor conocido, y de almas se alimenta y con ellas se enriquece. It may be said, on the other hand, that the apocatastasis, God's coming to be all in all, presupposes that there was a time when He was not all in all. The supposition that all beings shall attain to the enjoyment of God implies the supposition that God shall attain to the enjoyment of all beings, for the beatific vision is mutual, and God is perfected in being better known, and His being is nourished and enriched with souls.
Podría en ese camino de locos ensueños imaginarse un Dios inconsciente, dormitando en la materia, y que va a un Dios consciente de todo, consciente de su divinidad; que el Universo todo se haga consciente de sí como todo y de cada una de las conciencias que le integran, que se haga Dios. Mas, en tal caso, ¿cómo empezó ese Dios inconsciente? ¿No es la materia misma? Dios no sería así el principio, sino el fin del Universo; pero ¿puede ser fin lo que no fue principio? ¿O es que hay fuera del tiempo, en la eternidad, diferencia entre el principio y el fin? «El alma de todo no estaría atada por aquello mismo (esto es: la materia) que está por ella atado», dice Plotino. (Enn., H, IX, 7.) ¿O no es más bien la Conciencia del Todo que se esfuerza por hacerse de cada parte, y en que cada conciencia parcial tenga de ella, de la total conciencia? ¿No es un Dios monoteísta o solitario que camina a hacerse panteísta? Y si no es así, si la materia y el dolor son extraños a Dios, se preguntará uno: ¿para qué creó Dios el mundo? ¿Para qué hizo la materia e introdujo el dolor? ¿No era mejor que no hubiese hecho nada? ¿Qué gloria le añade al crear ángeles u hombres que caigan y a los que tenga que condenar a tormento eterno? ¿Hizo acaso el mal para curarlo? ¿O fue la redención, y la redención toal y absoluta, de todo y de todos, su designio? Porque no es esta hipótesis ni más racional ni más piadosa que la otra. Following up the track of these wild dreams, we might imagine an unconscious God, slumbering in matter, and gradually wakening into consciousness of everything, consciousness of His own divinity; we might imagine the whole Universe becoming conscious of itself as a whole and becoming conscious of each of its constituent consciousnesses, becoming God. But in that case, how did this unconscious God begin? Is He not matter itself? God would thus be not the beginning but the end of the Universe; but can that be the end which was not the beginning? Or can it be that outside time, in eternity, there is a difference between beginning and end? "The soul of all things cannot be bound by that very thing—that is, matter—which it itself has bound," says Plotinus ( Enn. ii., ix. 7). Or is it not rather the Consciousness of the Whole that strives to become the consciousness of each part and to make each partial consciousness conscious of itself—that is, of the total consciousness? Is not this universal soul a monotheist or solitary God who is in process of becoming a pantheist God? And if it is not so, if matter and pain are alien to God, wherefore, it will be asked, did God create the world? For what purpose did He make matter and introduce pain? Would it not have been better if He had not made anything? What added glory does He gain by the creation of angels or of men whose fall He must punish with eternal torment? Did He perhaps create evil for the sake of remedying it? Or was redemption His design, redemption complete and absolute, redemption of all things and of all men? For this hypothesis is neither more rational nor more pious than the other.
En cuanto tratamos de representarnos la felicidad eterna, preséntasenos una serie de preguntas sin respuesta alguna satisfactoria, esto es, racional, sea que partamos de una suposición monoteísta o de una panteísta o siquiera panenteísta. In so far as we attempt to represent eternal happiness to ourselves, we are confronted by a series of questions to which there is no satisfactory—that is, rational—answer, and it matters not whether the supposition from which we start be monotheist, or pantheist, or even panentheist.
Volvamos a la apocatástasis pauliniana. Let us return to the Pauline apocatastasis.
Al hacerse Dios todo en todos, ¿no es acaso que se completa, que acaba de ser Dios, conciencia infinita que abarca las conciencias todas? ¿Y qué es una conciencia infinita? Suponiendo, como supone, la conciencia, límite, o siendo más bien la conciencia conciencia de límite, de distinción, ¿no excluye por lo mismo la infinitud? ¿Qué valor tiene la noción de infinitud aplicada a la conciencia? ¿Qué es una conciencia toda ella conciencia, sin nada fuera de ella que no lo sea? ¿De qué es conciencia la conciencia en tal caso? ¿De su contenido? ¿O no será más bien que nos acercamos a la apocatástasis o apoteosis final sin llegar nunca a ella a partir de un caos, de una absoluta inconsciencia, en lo eterno del pasado? Is it not possible that in becoming all in all God completes Himself, becomes at last fully God, an infinite consciousness embracing all consciousnesses? And what is an infinite consciousness? Since consciousness supposes limitation, or rather since consciousness is consciousness of limitation, of distinction, does it not thereby exclude infinitude? What value has the notion of infinitude applied to consciousness? What is a consciousness that is all consciousness, without anything outside it that is not consciousness? In such a case, of what is consciousness the consciousness? Of its content? Or may it not rather be that, starting from chaos, from absolute unconsciousness, in the eternity of the past, we continually approach the apocatastasis or final apotheosis without ever reaching it?
¿No será más bien eso de la apocatástasis, de la vuelta de todo a Dios, un término ideal a que sin cestar nos acercamos sin haber nunca de llegar a él, y unos a más ligera marcha que otros? ¿No será la absoluta y perfecta felicidad eterna una eterna esperanza que de realizarse moriría? ¿Se puede ser feliz sin esperanza? Y no cabe esperar ya una vez realizada la posesión, porque esta mata la esperanza, el ansia. ¿No será, digo, que todas las almas crezcan sin cestar, unas en mayor proporción que otras, pero habiendo todas de pasar alguna vez por un mismo grado cualquiera de crecimiento y sin llegar nunca al infinito, a Dios, a quien de continuo se acercan? ¿No es la eterna felicidad, una eterna esperanza, con su núcleo eterno de pestar para que la dicha no se suma en la nada? May not this apocatastasis, this return of all things to God, be rather an ideal term to which we unceasingly approach—some of us with fleeter step than others—but which we are destined never to reach? May not the absolute and perfect eternal happiness be an eternal hope, which would die if it were to be realized? Is it possible to be happy without hope? And there is no place for hope when once possession has been realized, for hope, desire, is killed by possession. May it not be, I say, that all souls grow without ceasing, some in a greater measure than others, but all having to pass some time through t