Ediciones bilingües: Don Quijote de la Mancha

      Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-alemán, en textos paralelos
Bilingial Ausgabe Spanisch-Deutsch, in den paralell Texten
Traducción de Ludwig Braunfels.
Integrado en el sistema MGARCI
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Traducción bilingüe al: Alemán Francés Inglés Italiano
Capítulo IX. Donde se cuenta lo que en él se verá. 9. Kapitel Worin berichtet wird, was darin zu finden ist
Media noche era por filo, poco más a menos, cuando don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron en el Toboso. Estaba el pueblo en un sosegado silencio, porque todos sus vecinos dormían y reposaban a pierna tendida, como suele decirse. Era la noche entreclara, puesto que quisiera Sancho que fuera del todo escura, por hallar en su escuridad disculpa de su sandez. No se oía en todo el lugar sino ladridos de perros, que atronaban los oídos de don Quijote y turbaban el corazón de Sancho. De cuando en cuando, rebuznaba un jumento, gruñían puercos, mayaban gatos, cuyas voces, de diferentes sonidos, se aumentaban con el silencio de la noche, todo lo cual tuvo el enamorado caballero a mal agüero; pero, con todo esto, dijo a Sancho. Mitternacht war's auf den Punkt, vielleicht auch etwas weniger oder mehr, als Don Quijote und Sancho den Wald verließen und in Toboso einzogen. Der Ort ruhte in tiefer Stille, denn all seine Bewohner lagen im Schlummer und schliefen auf beiden Ohren, wie man zu sagen pflegt. Die Nacht war zwischen hell und dunkel; doch hätte Sancho es lieber gehabt, sie wäre ganz finster, um in ihrer Finsternis eine Entschuldigung für seine einfältige Lüge zu finden. Im ganzen Ort hörte man nichts als Hundegebell, das Don Quijotes Ohren betäubte und Sanchos Herz beängstigte. Dann und wann iahte ein Esel, grunzten Schweine, miauten Katzen, und diese Stimmen von so verschiedenartigem Klang erschollen um so lauter, je stiller die Nacht war. All dies hielt der verliebte Ritter für eine böse Vorbedeutung, aber trotzdem sagte er zu Sancho:
-Sancho, hijo, guía al palacio de Dulcinea: quizá podrá ser que la hallemos despierta. »Sancho, mein Sohn, sei du der Führer zu Dulcineas Palast, vielleicht finden wir sie noch wach.«
-¿A qué palacio tengo de guiar, cuerpo del sol -respondió Sancho-, que en el que yo vi a su grandeza no era sino casa muy pequeña. »Zu welchem Palast soll ich der Führer sein?« entgegnete Sancho; »derjenige, worin ich Ihre Hoheit sah, war nur ein ganz kleines Häuschen.«
-Debía de estar retirada, entonces -respondió don Quijote-, en algún pequeño apartamiento de su alcázar, solazándose a solas con sus doncellas, como es uso y costumbre de las altas señoras y princesas. »So muß sie sich damals gerade in ein kleines Nebengebäude ihrer Königsburg zurückgezogen haben«, versetzte Don Quijote, »um sich in der Einsamkeit mit ihren Hoffräulein zu erlusten, wie es Brauch und Sitte hoher Damen und Prinzessinnen ist.«
-Señor -dijo Sancho-, ya que vuestra merced quiere, a pesar mío, que sea alcázar la casa de mi señora Dulcinea, ¿es hora ésta por ventura de hallar la puerta abierta? Y ¿será bien que demos aldabazos para que nos oyan y nos abran, metiendo en alboroto y rumor toda la gente? ¿Vamos por dicha a llamar a la casa de nuestras mancebas, como hacen los abarraganados, que llegan, y llaman, y entran a cualquier hora, por tarde que sea. »Señor«, sprach Sancho darauf, »da nun einmal Euer Gnaden mir zum Trotze will, daß das Häuschen unsers Fräuleins Dulcinea eine Königsburg sein soll, ist denn dies jetzt eine Stunde, um etwa die Tür offen zu finden? Und war's wohlgetan, mit dem Türklopfer wider das Tor zu donnern, daß man uns hört und uns aufmacht und alle Welt in Schrecken und Aufruhr gebracht wird? Haben wir etwa vor, am Haus unserer Lustdirnen zu pochen wie Zuhälter, die zu jeder beliebigen Stunde kommen und anklopfen und eingehn, und sei es auch noch so spät?«
-Hallemos primero una por una el alcázar -replicó don Quijote-, que entonces yo te diré, Sancho, lo que será bien que hagamos. Y advierte, Sancho, que yo veo poco, o que aquel bulto grande y sombra que desde aquí se descubre la debe de hacer el palacio de Dulcinea. »Erst wollen wir die Königsburg finden«, versetzte Don Quijote, »und alsdann werd ich dir schon sagen, Sancho, was geraten ist zu tun. Aber höre, Sancho; entweder sehe ich nicht gut, oder jene mächtige Masse mit dem Schatten, den man von hier aus bemerkt, das muß es sein; diesen Schatten wirft gewiß der Palast Dulcineas.«
-Pues guíe vuestra merced -respondió Sancho-: quizá será así; aunque yo lo veré con los ojos y lo tocaré con las manos, y así lo creeré yo como creer que es ahora de día. »So möge denn Euer Gnaden der Führer sein«, entgegnete Sancho, »vielleicht ist's wirklich so; aber auch wenn ich es mit den Augen sehe und mit den Händen greife, werd ich es geradeso glauben, wie ich glaube, daß es jetzt Tag ist.«
Guió don Quijote, y, habiendo andado como docientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo. Don Quijote ritt voraus, und nachdem er etwa zweihundert Schritte zurückgelegt hatte, stieß er auf die mächtige Masse, die den Schatten warf, sah einen Turm und erkannte alsbald, daß besagtes Gebäude keine Königsburg, sondern die Hauptkirche des Ortes war, und sprach:
-Con la iglesia hemos dado, Sancho. »Auf die Kirche sind wir gestoßen, Sancho.«
-Ya lo veo -respondió Sancho-; y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura, que no es buena señal andar por los cimenterios a tales horas, y más, habiendo yo dicho a vuestra merced, si mal no me acuerdo, que la casa desta señora ha de estar en una callejuela sin salida. »Ich seh's schon«, versetzte Sancho, »und wolle Gott, daß wir nicht an unser Grab geraten. Es ist kein gutes Zeichen, zu solcher Stunde auf Kirchhöfen herumzusteigen, zumal ich Euer Gnaden ja gesagt habe, wenn ich mich recht entsinne, daß des Fräuleins Haus in einem Sackgäßchen liegen muß.«
-¡Maldito seas de Dios, mentecato! -dijo don Quijote-. ¿Adónde has tú hallado que los alcázares y palacios reales estén edificados en callejuelas sin salida? . »Daß dich Gott verdamme, verrückter Mensch!« rief Don Quijote aus; »wo hast du je gefunden, daß die Burgen und Paläste der Könige in Sackgassen erbaut sind?«
-Señor -respondió Sancho-, en cada tierra su uso: quizá se usa aquí en el Toboso edificar en callejuelas los palacios y edificios grandes; y así, suplico a vuestra merced me deje buscar por estas calles o callejuelas que se me ofrecen: podría ser que en algún rincón topase con ese alcázar, que le vea yo comido de perros, que así nos trae corridos y asendereados. »Señor«, antwortete Sancho, »ländlich sittlich; vielleicht ist's hier Sitte in Toboso, Paläste und große Gebäude in engen Gäßchen aufzuführen. Sonach bitte ich Euer Gnaden, laßt mich hier in ein paar Gassen oder auch Gäßchen suchen, die mir in den Wurf kommen; es wäre ja möglich, daß ich in irgendeinem Winkel auf diese Königsburg stieße - o sähe ich sie doch schon von den Hunden aufgefressen! -, der wir so kreuz und quer nachlaufen.«
-Habla con respeto, Sancho, de las cosas de mi señora -dijo don Quijote-, y tengamos la fiesta en paz, y no arrojemos la soga tras el caldero. »Sprich mit Ehrfurcht von Dingen, die meine Herrin betreffen«, fiel Don Quijote hier ein; »laß uns die Sache in Frieden betreiben, wir wollen das Kind nicht mit dem Bade ausschütten.«
-Yo me reportaré -respondió Sancho-; pero, ¿con qué paciencia podré llevar que quiera vuestra merced que de sola una vez que vi la casa de nuestra ama, la haya de saber siempre y hallarla a media noche, no hallándola vuestra merced, que la debe de haber visto millares de veces. »Gut, ich will mich im Zaum halten«, entgegnete Sancho; »aber wie soll ich geduldig ertragen, daß Euer Gnaden verlangt, ich solle von dem einzigen Mal, wo ich das Haus unserer Madam gesehen habe, es nun immerdar im Kopf haben und mitten in der Nacht finden können; da doch Euer Gnaden es nicht finden, der Ihr es vieltausendmal gesehen haben müßt?«
-Tú me harás desesperar, Sancho -dijo don Quijote-. Ven acá, hereje: ¿no te he dicho mil veces que en todos los días de mi vida no he visto a la sin par Dulcinea, ni jamás atravesé los umbrales de su palacio, y que sólo estoy enamorado de oídas y de la gran fama que tiene de hermosa y discreta. »Du wirst mich noch in Verzweiflung bringen, Sancho«, rief Don Quijote. »Komm mal her, du Lästermaul; habe ich dir nicht tausendmal erklärt, daß ich all mein Lebtag die unvergleichliche Dulcinea nicht mit Augen gesehen noch jemals die Schwelle ihres Palastes überschritten habe und daß ich nur vom Hörensagen und von wegen des großen Rufes ihrer Schönheit und Verständigkeit in sie verliebt bin?«
-Ahora lo oigo -respondió Sancho-; y digo que, pues vuestra merced no la ha visto, ni yo tampoco. . »Jetzo hör ich's«, antwortete Sancho, »und da sag ich, da Euer Gnaden sie nicht zu Gesicht bekommen hat - ich denn auch nicht.«
-Eso no puede ser -replicó don Quijote-; que, por lo menos, ya me has dicho tú que la viste ahechando trigo, cuando me trujiste la respuesta de la carta que le envié contigo. »Das kann nicht sein«, entgegnete Don Quijote; »wenigstens hast du mir bereits gesagt, du hättest sie gesehen, wie sie Weizen siebte, damals, als du mir die Antwort auf den Brief brachtest, den ich ihr durch dich übersandte.«
-No se atenga a eso, señor -respondió Sancho-, porque le hago saber que también fue de oídas la vista y la respuesta que le truje; porque, así sé yo quién es la señora Dulcinea como dar un puño en el cielo. »Darauf könnt Ihr nicht gehen, Serior«, gab Sancho zur Antwort; »ich sag Euch, den Anblick Dulcineas und die Antwort, die ich Euch brachte, hatt ich auch nur vom Hörensagen, denn ich weiß geradesoviel, wer Fräulein Dulcinea ist, als wie ich dem Himmel eine Ohrfeige geben kann.«
-Sancho, Sancho -respondió don Quijote-, tiempos hay de burlar, y tiempos donde caen y parecen mal las burlas. No porque yo diga que ni he visto ni hablado a la señora de mi alma has tú de decir también que ni la has hablado ni visto, siendo tan al revés como sabes. »Sancho, Sancho«, entgegnete Don Quijote, »alles hat seine Zeit; es gibt eine Zeit zum Spaßen und eine Zeit, wo Späße unschicklich und mißfällig sind. Darum, weil ich sage, ich habe die Gebieterin meines Herzens weder gesehen noch gesprochen, darfst du nicht auch sagen, du habest sie weder gesprochen noch gesehen, da doch, wie du weißt, das Gegenteil der Fall ist.«
Estando los dos en estas pláticas, vieron que venía a pasar por donde estaban uno con dos mulas, que, por el ruido que hacía el arado, que arrastraba por el suelo, juzgaron que debía de ser labrador, que habría madrugado antes del día a ir a su labranza; y así fue la verdad. Venía el labrador cantando aquel romance que dicen. Während die beiden in solchem Gespräche begriffen waren, sahen sie einen Mann mit zwei Maultieren in ihrer Nähe vorüberkommen, und sie schlossen aus dem Gerassel des Pflugs, der am Boden nachschleppte, es müsse ein Ackersmann sein, der früh vor dem Tag aufgestanden, um an seine Feldarbeit zu gehen. So war es auch wirklich. Der Landmann kam singend einher und ließ jene Romanze hören, die da lautet:
Mala la hubistes, franceses. Schlimm geriet sie euch, Franzosen,
en esa de Roncesvalles. Jene Jagd in Roncesvalles.
-Que me maten, Sancho -dijo, en oyéndole, don Quijote-, si nos ha de suceder cosa buena esta noche. ¿No oyes lo que viene cantando ese villano. »Ich will des Todes sein, wenn uns nicht diese Nacht was Schlimmes zustößt«, sprach Don Quijote. »Hörst du nicht, was der Bauer dort singt?«
-Sí oigo -respondió Sancho-; pero, ¿qué hace a nuestro propósito la caza de Roncesvalles? Así pudiera cantar el romance de Calaínos, que todo fuera uno para sucedernos bien o mal en nuestro negocio. »Freilich hör ich es; aber was hat die Jagd in Roncesvalles mit unserm Vorhaben zu schaffen? Er hätte ebensogut die Romanze vom Calaínos singen können, es wäre ganz einerlei für den guten oder schlechten Erfolg in unserer Angelegenheit.«
Llegó, en esto, el labrador, a quien don Quijote preguntó. Indem kam der Landmann heran, und Don Quijote fragte ihn:
-¿Sabréisme decir, buen amigo, que buena ventura os dé Dios, dónde son por aquí los palacios de la sin par princesa doña Dulcinea del Toboso. »Könnt Ihr mir wohl sagen, guter Freund Ihr, dem Gott alles Glück verleihen wolle, wo ist hierherum der Palast der unvergleichlichen Prinzessin Dulcinea von Toboso?«
-Señor -respondió el mozo-, yo soy forastero y ha pocos días que estoy en este pueblo, sirviendo a un labrador rico en la labranza del campo; en esa casa frontera viven el cura y el sacristán del lugar; entrambos, o cualquier dellos, sabrá dar a vuestra merced razón desa señora princesa, porque tienen la lista de todos los vecinos del Toboso; aunque para mí tengo que en todo él no vive princesa alguna; muchas señoras, sí, principales, que cada una en su casa puede ser princesa. »Señor«, antwortete der Bursche, »ich bin hier fremd, es ist erst wenige Tage her, seit ich mich hier im Ort aufhalte, wo ich einem reichen Bauer bei der Feldarbeit helfe. Im Hause hier gegenüber wohnt der Pfarrer des Orts und der Küster; beide oder einer von ihnen kann Euer Gnaden Auskunft über diese Frau Prinzessin geben, denn sie führen das Verzeichnis aller Einwohner in Toboso. Indessen glaub ich nicht, daß in ganz Toboso eine Prinzessin wohnt; aber viele Damen, vornehm genug, daß eine jede in ihrem eigenen Hause eine Prinzessin vorstellen kann.«
-Pues entre ésas -dijo don Quijote- debe de estar, amigo, ésta por quien te pregunto. »Unter diesen also, lieber Freund«, sprach Don Quijote, »muß sich die befinden, nach der ich frage.«
-Podría ser -respondió el mozo-; y adiós, que ya viene el alba. »Das ist möglich«, entgegnete der Bursche, »und Gott befohlen, denn schon bricht der Morgen an.«
Y, dando a sus mulas, no atendió a más preguntas. Sancho, que vio suspenso a su señor y asaz mal contento, le dijo: Und hiermit trieb er seine Maultiere an und achtete auf keine Fragen weiter. Sancho sah, daß sein Herr nachdenklich und sehr ärgerlich war, und sagte zu ihm:
-Señor, ya se viene a más andar el día, y no será acertado dejar que nos halle el sol en la calle; mejor será que nos salgamos fuera de la ciudad, y que vuestra merced se embosque en alguna floresta aquí cercana, y yo volveré de día, y no dejaré ostugo en todo este lugar donde no busque la casa, alcázar o palacio de mi señora, y asaz sería de desdichado si no le hallase; y, hallándole, hablaré con su merced, y le diré dónde y cómo queda vuestra merced esperando que le dé orden y traza para verla, sin menoscabo de su honra y fama. »Señor, der Tag kommt rasch heran, und gar schlecht tat es uns passen, fand uns die Sonn auf der Gassen. Es ist gewiß besser, wir machen uns zur Stadt hinaus, und Euer Gnaden versteckt sich irgendwo im Wald hier in der Nähe, und dann bei Tag komm ich wieder her und will hier im ganzen Ort keinen Winkel undurchsucht lassen nach unsres Fräuleins Haus, Königsburg oder Palast; und ich müßte doch gar viel Unglück haben, wenn ich den nicht finde, und sobald ich ihn finde, red ich mit Ihro Gnaden und sag ihr, wo und wie Euer Gnaden sich befindet und daß Ihr darauf wartet, daß sie Euch Befehl und Anweisung erteilen soll, damit Ihr sie ohne Nachteil für Ehre und Ruf des Fräuleins sprechen könnt.«
-Has dicho, Sancho -dijo don Quijote-, mil sentencias encerradas en el círculo de breves palabras: el consejo que ahora me has dado le apetezco y recibo de bonísima gana. Ven, hijo, y vamos a buscar donde me embosque, que tú volverás, como dices, a buscar, a ver y hablar a mi señora, de cuya discreción y cortesía espero más que milagrosos favores. »Da hast du, Sancho«, bemerkte Don Quijote, »mit wenigen Worten viel Schönes und Wahres gesagt. Der Rat, den du mir hier gegeben hast, ist mir erwünscht, und ich nehme ihn aufs willigste an. Komm, mein Sohn, wir wollen suchen, wo ich mich verbergen kann; und du alsdann kehre wieder hierher, um meine Gebieterin zu suchen, zu sehen, zu sprechen, sie, von deren Klugheit und Edelsinn ich hohe und mehr als wundervolle Gunst und Gnade erwarte.«
Rabiaba Sancho por sacar a su amo del pueblo, porque no averiguase la mentira de la respuesta que de parte de Dulcinea le había llevado a Sierra Morena; y así, dio priesa a la salida, que fue luego, y a dos millas del lugar hallaron una floresta o bosque, donde don Quijote se emboscó en tanto que Sancho volvía a la ciudad a hablar a Dulcinea; en cuya embajada le sucedieron cosas que piden nueva atención y nuevo crédito. Sancho war außer sich vor Ungeduld, seinen Herrn aus dem Orte fortzuschaffen, damit er nicht hinter die Lüge in betreff der Antwort komme, die er ihm von selten Dulcineas nach der Sierra Morena gebracht hatte. Daher beschleunigte er den Abzug aus der Stadt, und er geschah augenblicks. Zweitausend Schritte von dem Orte fanden sie ein Wäldchen oder Gebüsch; darin versteckte sich Don Quijote, während Sancho zur Stadt zurückkehrte, um Dulcinea zu sprechen, bei welcher Gesandtschaft ihm Dinge begegneten, die neue Aufmerksamkeit und neues Vertrauen erheischten.