Acto primero



Tirso de Molina (1583?-1648)

LA DAMA DEL OLIVAR




Personas que hablan en ella:
  • Don GASTON, caballero
  • Don GUILLEN, Comendador de Santiago
  • NISO, pastor viejo
  • CORBATO, pastor
  • Nuestra Señora la VIRGEN María
  • ROBERTO, bandolero
  • Doña PETRONILA
  • GALLARDO
  • MAROTO, pastor
  • ARDENIO, pastor
  • MONTANO, pastor
  • LAURENCIA, pastora
  • MARBELIO, bandolero
  • LIRANO, bandolero


ACTO PRIMERO


Salen NISO, pastor viejo, MAROTO, CORBATO, ARDENIO, MONTANO, y LABRADORES

NISO:      ¡ Brava fiesta !
CORBATO:                          Y la señora
   por quien se hizo, hermosa y mansa.
MONTANO:      Quien en servirla se cansa
   lo mucho que pierde ignora.
ARDENIO:      ¡ Buen mayordomo !
NISO:                              Y devoto. 5
MONTANO:      Pastor que el ganado deja
   por tan blanca y pura oveja,
   dichoso él.
NISO:                    En fin, Maroto,
   vos habéis dejado el cargo
   con honra y fama.
MAROTO:                            Y vendrá 10
   otro que me sacará
   de la puja rico y largo.
NISO:      ¡ Qué buena estaba la igreja !
MAROTO:      Como pude la compuse;
   claveles en ella puse 15
   desde el altar a la reja.
   Verbena, espadaña y juncia
   por el suelo derramé;
   agua de trébol eché
   en las pilas.
ARDENIO:                      Bien anuncia 20
   vuesa mucha devoción
   la que en el alma encubrís.
NISO:      Galán, Maroto, venís.
MAROTO:      Yo saco en la procesión
   todas las galas que tengo. 25
   El más pobre de Estercuel
   soy.
CORBATO:      Y el más devoto de él.
MONTANO:      Alegre en extremo vengo
   de haber visto cuán compuestas 30
   las calles de nuestra aldea
   estaban.
MAROTO:                    Toda desea
   her a nuestra Virgen fiestas.
MONTANO:      ¡ Qué de pinos que plantaron
   por ellas ! Y las mujeres 35
   con qué gustos y praceres
   que las ramas adornaron
   con sus basquiñas de grana.
CORBATO:      No dejaron paramento,
   cual si huera el monumento, 40
   cortina o red aldeana
   que en las puertas y paredes
   no colgasen.
NISO:                      Pescarán
   si en el mar del mundo están,
   el cielo con tales redes. 45
ARDENIO:      Pues a falta de pastillas
   no faltó incienso y espliego
   y aun estoraque, que el huego
   no quemase en escodillas,
   que por las calles a trechos 50
   daban gusto y devoción.
MAROTO:      ¡ Oh, qué incienso es la oración,
   y qué grandes sus provechos !
NISO:      La fiesta, en fin, de septiembre
   en que nació nuesa estrella, 55
   ha estado extremada y bella.
MAROTO:      El labrador are y siembre
   los granos que el hielo cubre
   y restituye en agosto.
   Llene las cubas de mosto; 60
   coja la fruta en Octubre.
   Compre y venda el mercader
   en las herias y mercados,
   traten de armas los soldados,
   vista galas la mujer. 65
   Los sabios estudien leyes,
   tienten pulsos los dolores,
   dense placer los señores
   y ganen tierra los reyes.
   Mientras yo apaciento el hato 70
   donde el manso me conoce,
   el corderillo retoce
   y se encarame el chivato.
   Que más precio los halagos
   con que el mastín me hace fiestas, 75
   la leche en tarro, las fiestas
   que dan el deleite a tragos;
   a la noche en casa la olla,
   y al amanecer las migas,
   que de los ajos amigas, 80
   son deudos de la cebolla;
   y tras ellas una misa
   al alba en que el sacristén
   dice cantando el amén
   sobre el sayo la camisa, 85
   que cuanta riqueza guarda
   el avaro.
MONTANO:                  A eso me acoto.
CORBATO:      Venturoso vos, Maroto,
   que el temor no os acobarda
   del señor, como al privado. 90
MAROTO:      Bueno me le ha dado Dios.
ARDENIO:      Medra su hacienda por vos.
NISO:      A buen amo, buen criado.
MAROTO:      Don Gastón de Bardají,
   noble señor de Estercuel, 95
   ni es soberbio ni crüel.
   Desde que su pan comí
   mil mercedes Dios me hace.
NISO:      Mucho priva con el reye.
MAROTO:      Conoce su esfuerzo y leye, 100
   por eso le satisface.
   A conquistar a Valencia
   el rey don Jaime partió
   y consigo le llevó.
NISO:      Tiene en la guerra experiencia. 105
   Que os hallase me holgaría,
   cuando volviese, Maroto,
   casado.
MAROTO:      ¿ A mí ?
MONTANO:                        ¡ Juro al soto
   que había de her aquel día 110
   mil locuras de placer !
MAROTO:      No sabré yo her buen casado.
NISO:      Ya que en esto hemos tocado,
   hombre que está sin mujer,
   Maroto, no es hombre entero, 115
   pues le falta la mitad.
MAROTO:      La mitad, ¿ cómo ?
NISO:                          Escuchad.
   ¿ De nueso padre primero
   no dice el cura que a Eva
   durmiendo un día sacó ? 120
MAROTO:      De sus huesos la formó.
NISO:      ¿ Luego la mitad le lleva ?
MAROTO:      No me casaré, aunque pueda,
   con mujer que en eso da,
   que al hombre le quitará 125
   la otra mitad que le queda.
   Y a fe que es cosa inhumana
   que, formándose de un hueso
   tan firme, tan duro y tieso,
   la mujer sea tan liviana. 130
   Dadla a la buena ventura;
   que es, al fin, la más hermosa,
   si de carne, peligrosa;
   y si de hueso, muy dura.
ARDENIO:      No decís mal.
MAROTO:                          Y aun por eso 135
   las mujeres, Niso, son
   de tan mala digestión:
   que no se digiere el hueso.
NISO:      Pues mi Laurencia no es tal,
   ni en liviana o dura peca, 140
   que en lo amoroso es manteca
   y en lo honrado pedernal.
   No hay en Aragón mujer
   que mijor os pueda estar,
   y si os la vengo a pintar 145
   yo sé que la heis de querer.
   Sus años verdes y en flor,
   y su hermosura en la aldea,
   no hay borrico que la vea
   que no rebuzne de amor. 150
   Es de una imagen su cara.
   ¿ Con qué la lava ? Dirás
   con lleve el diablo lo más
   que un caldero de agua clara.
   Los cabellos, no dirán, 155
   son que al sol causan vergüenza,
   y cuando en cola los trenza
   en las rodillas la dan.
   La frente bruñida y lisa,
   las cejas son de amor arcos, 160
   los ojos, si no son zarcos,
   provocan a amor y a risa.
   Pues los carrillos, no hay mozo
   que no cante al descobrillos,
   "Más valen vuesos carrillos 165
   que el carrillo de mi pozo."
   De las narices no pocos
   han dicho, "Alegre estuviera,
   Laurencia, si amor me hiciera
   de vuesas narices mocos. 170
   ¿ Pues qué la boca ? Aunque pasa
   de raya, limpia y risueña;
   que no es bien que sea pequeña
   la portada de la casa.
   Los dientes altos y bajos, 175
   en hilera y procesión,
   piñones mondados son,
   a lo menos dientes de ajos.
   ¿ Qué diré de los hocicos ?
   Son que amapolas parecen 180
   cuando entre los trigos crecen.
   Pues los dos hoyuelos chicos
   que hace en riéndose, el cielo,
   a tener allá su cara,
   en ellos cro que jugara 185
   con el Amor al hoyuelo.
   Pues la barba, ¿ qué otra cría
   más abajo de cristal ?
   Con ella el mejor zagal
   barba a barba la abriría. 190
   Las tetas son naterones
   y los corpiños encellas,
   que mamara Amor en ellas
   a no, encubrir los pezones.
   Las manos, que nunca adoba, 195
   más brancas fueran que el pecho,
   a no haberlas callos hecho
   ya el cedazo, ya la escoba.
   La cintura puede entrar

Señala los dedos

   aquí, y si amor navegara 200
   mejor su estrecho pasara
   --¡ pardiez !--que el de Gibraltar.
   Pues aquella redondez,
   monte de nieve y cristal,
   rodará encima el brial 205
   por ella Amor cada vez.
   Pues las piernas, si en el río
   lava, porque el cristal borre,
   corrido de verlas corre
   más aprisa y con más brío. 210
   Los pies calzan once puntos,
   cuando la aprieta el botín;
   mas sea ella honrada, en fin,
   que no miraréis en puntos.
   Pintada os la tengo toda, 215
   puesto que mal y en bosquejo,
   lo demás allá os lo dejo
   para el día de la boda.
MAROTO:      No del todo me despido
   de daros, Niso, placer, 220
   que, en fin, la buena mujer
   suele hacer bueno al marido;
   pero venga mi señor,
   que lo que ha de ser dirá.
NISO:      Rico dote se os dará, 225
   que aunque es mi hija la menor,
   por verla con vos casada,
   vos prometo dar, Maroto,
   un pedazo de este soto
   y media fanega arada 230
   de tierra, catorce ovejas
   y seis cabras con el perro,
   la barrosa y el becerro,
   una casa con sus tejas
   que no de techo pajizo, 235
   una cama con su ajuar,
   un San Miguel, que pintar
   en una sábana hizo
   mi abuela, que Dios perdone,
   y dos calderas también 240
   con su cuchar y sartén
   que rojas las migas pone.

Sale un CRIADO

MAROTO:      Todo es bueno, y lo mejor,
   ser Laurencia vuestra hija.
CRIADO:      El puebro se regocija 245
   porque viene mi señor
   de Valencia y ha dejado
   al buen reye en Zaragoza.
MAROTO:      No en balde el monte le goza
   y se está riendo el prado, 250
   que no hay señor que le iguale.
NISO:      Bien podéis eso decir.
CRIADO:      ¡ Ao ! Vámosle a recebir;
   pero al encuentro mos sale.

Sale don GASTON, bizarro de camino

GASTON:      ¡ Oh, mis zagales, alcalde, 255
   Corbato, Ardenio, Maroto !
NISO:      Llegad, las manos besalde.
MAROTO:      No en balde se alegra el soto
   ni está verde el prado en balde
   viéndoos, señor, con salud 260
   en vuesa tierra y vasallos.
GASTON:      Huélgome con su quietud,
   que no puedo deseallos
   mejores.
NISO:                    Por su virtud.
MAROTO:      ¿ Cómo venís de la guerra, 265
   buen señor ?
GASTON:                        Gracias á Dios
   vitorioso.
MAROTO:                    Nuesa tierra
   estaba triste sin vos
GASTON:      Es, en fin, mi estado y tierra.
MAROTO:      El ganado que apaciento, 270
   y por ser vuestro es dichoso,
   sin vos dejara el sustento.
   El cordero temeroso,
   que da los brincos a ciento,
   balaba por don Gastón; 275
   las ovejas os llamaban;
   y con ronco y triste son,
   por suspirar, rebuznaban
   los borricos, con perdón.
   Secábase el prado ameno, 280
   donde el hato flores pace,
   de luto y tristeza lleno,
   porque todo este mal hace
   la ausencia de un señor bueno.
GASTON:      Debéisme esa voluntad. 285
NISO:      ¿ Qué ha habido de guerra ?
GASTON:                                      Queda
   conquistada la ciudad
   de Valencia, donde pueda
   renacer la cristiandad
   que el mahomético profeta 290
   desterró por tantos años.
   Borró de ella el rey su seta
   llena de vicios y engaños.
   Ya queda segura y quieta,
   su mezquita consagrada, 295
   sus cautivos redimidos,
   su soberbia derribada
   y con blasones debidos
   eternizando su espada,
   el rey don Jaime glorioso, 300
   tan agradecido al cielo,
   que, devoto y generoso,
   premió con divino celo
   al estado religioso
   fundando cuatro conventos 305
   en ella.
MAROTO:                    ¡ Gran cristiandad !
GASTON:      Honró Dios los pensamientos
   de su liberalidad
   con milagrosos portentos;
   porque cerca de Valencia, 310
   al tiempo de conquistalla,
   para mayor evidencia
   de su amor, nuestro rey halla,
   animando su presencia,
   un retrato de aquel sol 315
   que, abrasando a Dios de amores,
   le vistió de su arrebol,
   un ramillete de flores,
   gloria del suelo español;
   un tanto monta del día; 320
   una suma del jardín
   que a Dios se aposenta y cría;
   un cielo en el suelo; en fin,
   una imagen de María,
   que en medio de aquella sierra 325
   el godo escondió del moro
   y en sus entrañas encierra
   aquel divino tesoro,
   feliz paz de nuestra guerra,
   desde que el campo asentó 330
   en su sitio el santo rey;
   Salomón que a Aragón dio,
   por defensa de su ley,
   el que por ella murió.
   Cada noche aparecía 335
   un resplandor soberano
   sobre el monte que escondía
   a la que a Dios hizo humano,
   que al sol competencia hacía.
   Música alegre sonaba, 340
   dando tal gusto el oílla,
   que la devoción juzgaba
   ser de ángeles la capilla
   y su autor quien la entonaba.
   Determinóse de ver 345
   el rey el misterio oculto
   que allí se podía esconder,
   y con religioso culto
   el primero quiso ser
   que, con la azada villana, 350
   para que todos trabajen,
   cavase.
MAROTO:                ¡ Fe soberana !
GASTON:      Y hallando una hermosa imagen
   debajo de una campana,
   alegre con tal tesoro 355
   dio su vitoria por cierta.
MAROTO:      De placer devoto lloro.
GASTON:      Con los obispos concierta
   para que esté con decoro,
   que un monasterio real 360
   allí mismo se edifique
   a su devoción igual,
   y que a la Merced se aplique
   y se dé a su general
   fray Pedro Nolasco, piedra 365
   sobre quien Dios edifica
   la orden que por él medra,
   con el cuarto voto rica
   de la caridad, que es hiedra
   que a Dios alcanzan sus ramas. 370
   Orden de tantos favores,
   que, eternizando las famas
   de sus hijos redentores,
   los Fénix son de sus llamas.
   Fue el santo rey fundador 375
   de la orden militar
   dándola ser y favor,
   con que se quiso llamar,
   como Dios, rey redentor.
   Y, en fin, como era su hechura 380
   y de su celo heredera,
   darle la imagen procura
   de la que es de Dios esfera
   y cifra de su hermosura.
   Labró, en fin, en su montaña 385
   el templo, y hasta él con fiesta
   la coloca y la acompaña.
   La imagen del Puche es ésta
   que ha de ennoblecer a España;
   de que vengo tan devoto 390
   y envidioso, que quisiera,
   a merecerlo, Maroto,
   que de mi estado heredera
   viniera a ser.
MAROTO:                      ¡ Qué buen voto !
   Dome a Dios, mi buen señor, 395
   que es como suya esa fe,
   y que me muero de amor
   por ella, después que sé
   tan milagroso favor.
   Pero no se desconsuele; 400
   sirva y pretenda tal dama.
   Róndela, aunque se desvele,
   que a la casa de quien la ama
   venirse de asiento suele.
   Soltero es, no hay tal esposa 405
   como la virgen María,
   que es discreta y es hermosa,
   no pasa por ella día
   ni es en las galas costosa,
   que el sol de vestirla trata 410
   con cintas de resplandores,
   de estrellas sus trenzas ata,
   chapines trae de valores
   con sus virillas de prata,
   pues los adorna la luna; 415
   dote suyo son los cielos,
   do no hay temer la fortuna,
   y, en fin, no le dará celos,
   que es lo que más importuna.
GASTON:      ¡ Oh, qué buen casamentero, 420
   Maroto, sabéis hacer !
NISO:      Pues sabed, señor, que quiero
   helle novio con mujer
   que vos aprobéis primero.
ARDENIO:      Al menos de nuesos votos 425
   lo que esto le importa sabe.
MAROTO:      De lo ajeno manirrotos
   sois.
NISO:      No es bien que en vos se acabe
   la casta de los Marotos. 430
GASTON:      Y vos ¿ qué decís a esto ?
MAROTO:      Que el casarse no es delito,
   y aunque es el estado honesto
   mijor, a vos me remito,
   en quien tengo el gusto puesto. 435
GASTON:      Pues si está en mi parecer,
   vamos agora a palacio,
   que hay mucho en esto que hacer,
   y ha de mirarse despacio
   esto de tomar mujer. 440

Vanse.    Salen don GUILLEN con hábito de Santiago, y LAURENCIA, como que ha cernido

LAURENCIA:      Déjeme cerner mi harina.
GUILLEN:      Laurencia hermosa, cerned
   pensamientos de mi amor,
   porque la harina apuréis
   de esperanzas candeales 445
   que con el agua amaséis
   de mis ojos, y cozáis
   en el horno de mi fe.
   Celos serán levadura,
   tan agria cuanto crüel, 450
   que os dará pan blanco y tierno.
LAURENCIA:      No le como si trechel.
   Mire que he de amasar hoy,
   vaya con Dios su mercé
   y a las bobas diga amores, 455
   porque yo ya sé quién es,
GUILLEN:      ¿ Quién soy ?
LAURENCIA:                      Amante común
   que enamora cuántas ve,
   mesón que todo lo acoge,
   fuente que da de beber 460
   a gente de toda broza,
   prado concejil en quien
   pacen de comunidad
   hierba que mata después.
   Yo no tengo más de un alma, 465
   sólo un dueño ha de tener,
   que con una voluntad
   a una sola quiera bien.
GUILLEN:      Sola vos sois, sol hermoso,
   en quien me siento encender, 470
   fénix sola en hermosura.
LAURENCIA:      Vaya, señor don Guillén,
   y venda esos morrimullos
   a Constanza y a Isabel,
   burladas de sus promesas 475
   como Polonia e Inés,
   y perdone que me vo
   porque hay mucho que cerner.
GUILLEN:      Aguardad un poco.
LAURENCIA:                            Mire...
GUILLEN:      ¿ Qué ?
LAURENCIA:                Que le enharinaré. 480
GUILLEN:      Yo sé cuándo menos dura
   me escuchábades.
LAURENCIA:                          Cerré
   las orejas con candados.
GUILLEN:      Pues ¿ por qué es tanto desdén ?
LAURENCIA:      Porque tiene el corazón 485
   muy ancho y caben en él
   a gruesas, como botones,
   las pastoras que mantién.
   Caballero es de Aragón,
   sobre su pecho se ve 490
   la cruz que de Montalbán
   le encomendó nuesa fe.
   Pero ¿ qué importa que traiga,
   mostrando que es hombre fiel,
   a los pechos la cruz roja 495
   si en ell alma el diablo tien ?
   Los que son comendadores
   y caballeros como él
   damas sirven de palacio
   con estrado y con dosel. 500
   Deje villanas groseras
   de sayal y de buriel,
   que no es bien coma truchuela
   quien truchas puede comer.
GUILLEN:      En fin, ¿ ya me despedís ? 505
   En fin, ¿ ya no me queréis ?
LAURENCIA:      No, que da mal fin a todas
   y un mal fin es de temer.
GUILLEN:      Escuchadme una palabra.
LAURENCIA:      Ya le he oído más de diez 510
   y no quiero escuchar once.
GUILLEN:      Acabad. LAIREN.                    Apártese.
GUILLEN:      No puedo.
LAURENCIA:                    Pues ¡ por mi vida !...
GUILLEN:      ¿ Qué ?
LAURENCIA:      Que le enharinaré. 515
GUILLEN:      Pues en esquiva habéis dado,
   y vos sola en Estercuel
   no estimáis mi voluntad,
   adiós.
LAURENCIA:      ¿ Luego vase ?
GUILLEN:                                Pues. 520
LAURENCIA:      Vaya con la maldición.
GUILLEN:      ¿ Qué más maldición queréis
   que partirme y no obligaros ?
LAURENCIA:      En fin, ¿ se va ?
GUILLEN:                          ¿ Qué he de hacer ?
LAURENCIA:      Volved acá, caballero. 525
   No seáis tan descortés;
   que los noes al principio
   son síes en la mujer.
   No estáis ducho en conocernos,
   y pues no lo estáis, sabed 530
   que las palabras que habramos
   han de entenderse al revés.
GUILLEN:      Pues ¿ qué quieres ?
LAURENCIA:                            Que no os vais.
GUILLEN:      Pues ¿ tiénesme amor ?
LAURENCIA:                              Sí, a fe.
GUILLEN:      ¿ Mucho ?
LAURENCIA:                Mucho, que es con celos. 535
GUILLEN:      ¿ Quién te los causa ?
LAURENCIA:                              Isabel.
GUILLEN:      Aborrézcola.
LAURENCIA:                      Mentides.
GUILLEN:      Mucho sabes.
LAURENCIA:                        Mi mal sé.
GUILLEN:      ¿ Dónde la vi ?
LAURENCIA:                        En el molino.
GUILLEN:      Yo, ¿ cuándo ?
LACREN:                      Vos, y antiyer. 540
GUILLEN:      ¿ Enamorado ?
LAURENCIA:                      Y perdido.
GUILLEN:      Pues ¿ qué la dije ?
LAURENCIA:                              "Mi bien."
   ...................
GUILLEN:      ¿ Hubo más de aqueso ?
LAURENCIA:                              ¿ Pues ?
GUILLEN:      ¿ Qué hubo ?
LAURENCIA:                        La embracijasteis. 545
GUILLEN:      ¿ Eso qué importa ?
LAURENCIA:                            ¡ Oh, crüel !
GUILLEN:      ¿ Pues un abrazo ?
LAURENCIA:                            Es luchar,
GUILLEN:      ¿ Para qué ?
LAURENCIA:                      Para caer.
GUILLEN:      Si tú me quieres...
LAURENCIA:                            ¿ Qué hará ?
GUILLEN:      Aborrecerla.
LAURENCIA:                      ¿ Y después ? 550
GUILLEN:      Ser amante tuyo.
LAURENCIA:                        ¿ Y luego ?
GUILLEN:      Adorarte a ti.
LAURENCIA:                        ¡ Qué bien !
GUILLEN:      Yo lo juro.
LAURENCIA:                      ¿ De qué modo ?
GUILLEN:      Por tus ojos.
LAURENCIA:                        Burlas ven.
GUILLEN:      Por el cielo.
LAURENCIA:                        Está muy lejos. 555
GUILLEN:      Por mi fe.
LAURENCIA:                      No guarda fe.
GUILLEN:      Por mi vida.
LAURENCIA:                      Moriráse.
GUILLEN:      Por esta cruz.

Pone la mano en la del pecho

LAURENCIA:                        No la cree.
GUILLEN:      Por Dios.
LAURENCIA:                    Es un mal cristiano.
GUILLEN:      Pues ¿ por quién quieres ?
LAURENCIA:                                  No sé. 560
GUILLEN:      Fía en mí.
LAURENCIA:                    ¿ Sobre qué prendas ?
GUILLEN:      Sobre el alma.
LAURENCIA:                        Iráseme.
GUILLEN:      ¿ No es prenda segura ?
LAURENCIA:                                  No.
GUILLEN:      ¿ Por qué ?
LAURENCIA:                    Por que no se ve.
GUILLEN:      ¿ Quieres otra ?
LAURENCIA:                        Como fuere. 565
GUILLEN:      Mis brazos.
LAURENCIA:                      Arrédiese.
GUILLEN:      ¿ Qué recelas ?
LADREN:                      Que he cernido...
GUILLEN:      ¿ Pues ?
LAURENCIA:                    Y le enharinaré.
GUILLEN:      Echemos cosas a un lado,
   Laurencia, de Amor laurel, 570
   de quien es mi amor Apolo,
   aunque más dichoso que él.
   Un mes ha que estoy perdido
   por ti, juzgando este mes
   por siglos de dilaciones, 575
   propiedad del bien querer.
   Yo he sabido que tu padre,
   de mi amor padrastro infiel,
   casándote darme intenta
   con celos muerte crüel. 580
   ¿ Será, pues, razón, serrana,
   que esperanzas que sembré
   goce un tosco labrador
   de quien esposa has de ser ?
   ¿ Que un rústico sea hortelano, 585
   que coja de tu verjel
   la flor primera debida
   a la imagen de mi fe ?
   Primero que tal consienta
   he de abrasar a Estercuel, 590
   y en venganza de mis celos
   Nerón seré aragonés.
LAURENCIA:      Pues ¿ qué queréis que yo haga ?
GUILLEN:      Que esta noche entrada des
   a atrevimientos de amor 595
   que facilita el querer.
   Por las tapias de tu casa
   confiado subiré
   de que desvelada esperas,
   en tu huerta, y si una vez 600
   las primicias de tus gustos
   gozo, en bronce escribiré
   obligaciones que al tiempo
   jamás pueda deshacer.
   ¿ Qué respondes ?
LAURENCIA:                        Que no vengas. 605
GUILLEN:      ¿ No, dices ? Si te he de creer,
   y el "no" en la mujer es "sí,"
   porque habláis siempre al revés,
   tu "no" misterioso adoro.
   Llega y dame...
LAURENCIA:                        Apártese 610
   que está muy limpio.
GUILLEN:                                ¿ Qué importa ?
LAURENCIA:      ¿ Qué ? Que le enharinaré.

Vanse.    Salen MAROTO, NISO, CORBATO, MONTANO, don GASTON y CRIADOS

GASTON:      Maroto, lo que Niso me ha pedido
   está puesto en razón, y es justa cosa.
   En mis manos habéis comprometido 615
   la elección de casaros provechosa.
   Hoy de Laurencia habéis de ser marido,
   que es rica, cuerda, honesta y es hermosa,
   y Dios le dice a Adán cuando le cría
   que el hombre no está bien sin compañía. 620
   Cuando a medias se llevan los trabajos
   no pesan tanto, y es el yugo leve
   de Amor, que hallando alguno estos atajos
   a caminar con más valor se atreve;
   los altos reyes, los pastores bajos, 625
   para pasar la vida triste y breve,
   buscan mujer, en cuyo estado amable
   muestran que el hombre es animal sociable.
   La tortolilla con suspiros quiebra,
   viuda, los vientos por el bien que pierde, 630
   y mientras las exequias le celebra
   huye del agua clara y roble verde.
   Enlaza a su consorte la culebra.
   Si la hiedra amorosa al olmo pierde,
   da, pálida y marchita, testimonio 635
   de los bienes que causa el matrimonio.
   Un hombre solo triste vida pasa;
   los más breves pesares son prolijos;
   casado en paz, la más estrecha casa
   es alcázar y corte los cortijos. 640
   Cuando del monte deis la vuelta a casa,
   ¿ hay gloria como, ver los caros hijos
   al lado tierno de la madre honesta
   que os sale a recibir y os hace fiesta ?
   Esto ha de ser, Maroto; este es mi gusto; 645
   yo, que también casarme determino,
   quiero que en este estado santo y justo
   abráis a mis intentos el camino.
   En buena edad estáis, mozo robusto
   sois, y que llevaréis bien imagino 650
   la cruz del matrimonio.
MAROTO:                              El que es prudente
   recela de tal cruz ser penitente.
   Pero, en fin, pues vos dais, señor, en eso,
   digo que de ella desde aquí me encargo,
   aunque tan grande cruz y más de hueso, 655
   en el camino de la vida largo
   derribará un gigante con su peso.
CORBATO:      Cirineos del mundo hay que ese cargo
   alivian.
MAROTO:                  Nunca hará en su honra empleos
   el marido con tales cirineos. 660
GASTON:      Pues vengo a vuestra casa, Niso hermano,
   a tratar esta boda, haced que agora
   la desposada salga.
NISO:                              Noble y llano,
   honráis nuestra humildad.
CORBATO:                                    Bien os adora
   todo Aragón, señor.
NISO:                              Llamad, Montano, 665
   a Laurencia que, a fuer de labradora,
   o rastrilla o jabona, o cierne o cuece
   o a su hermanillo mientras hila mece.

Sale LAURENCIA

LAURENCIA:      ¿ Qué es, padre, lo que mandáis ?
NISO:      Que agradezcáis el favor 670
   que nueso dueño y señor
   os hace, hija, y que pongáis
   la boca humilde en su pata.
LAURENCIA:      ¡ Oh, mi señor don Gastón,
   bien venido !
GASTON:                        Con razón 675
   de hermosa Estercuel os trata.
   Bizarra vasalla tengo
   en vos.
NISO:                  ¡ Oh ! pues si viniera
   lavada, mijor pudiera
   llamarla hermosa.
GASTON:                              Yo vengo, 680
   Laurencia, aquí, cuando menos
   a daros marido.
LAURENCIA:                        ¿ A mí ?
GASTON:      Labradora bella, sí;
   y en vuestros ojos serenos
   miro la dicha y ventura 685
   de quien os ha de gozar.
LAURENCIA:      Pues ¿ cómo me he de casar,
   señor, si aún no estoy madura ?
   ¡ Buenos están los engaños !
GASTON:      ¿ Qué edad tenéis ?
LAURENCIA:                            Cumpliré, 690
   si al cura hemos de dar fe,
   para estas hierbas veinte años.
GASTON:      Luego, según vuestra cuenta,
   a buen tiempo vengo yo.
LAURENCIA:      Mi madre no se casó, 695
   señor, hasta los cuarenta,
   y tuvo a mucha ventura,
   según mi abuela contaba,
   que cuando menos cuidaba
   la casasen tan criatura. 700
GASTON:      Ya ese tiempo se ha perdido.
CORBATO:      Y como las que ahora nacen
   diz que lo primero que hacen
   es decir "taita, marido."
GASTON:      Vuestro padre determina 705
   que con Maroto tengáis
   el dueño que deseáis.
   Mi hermana ha de ser madrina
   y yo os he de apadrinar.
   ¿ Qué decís ?
LAURENCIA:                      Tengo vergüenza. 710
GASTON:      Púrpura a salir comienza
   vuestro rostro a hermosear.
   Acercaos, Maroto, aquí,
   y habladla.
MAROTO:                    ¿ Hablarla qué importa,
   siendo una boda tan corta 715
   que no tiene más de un sí ?
GASTON:      ¿ Daisle vos de buena gana ?
NISO:      Pues ¿ no ha de darle si vos
   lo mandáis ?
CORBATO:                      ¡ Verán los dos
   qué mudos están !
GASTON:                              Mañana 720
   los desposorios serán.
   Vestíos, Maroto, de fiesta,
   que desposada como ésta
   merece el novio galán.
   Y quedaos, Laurencia, adiós, 725
   que la nueva os ha turbado.
   ................... -ado]
   ¡ Envidia llevo a los dos !
CORBATO:      Cualquiera se la tendrá
   si su cara llega a ver. 730
ARDENIO: Maroto, buena mujer
   os han dado.
MAROTO:                      Ella dirá.

Vanse, quédase sola LAURENCIA

LAURENCIA:      ¿ Qué es esto, desdicha mía ?
   ¿ Cabrán, sí ya tengo dueño,
   en corazón tan pequeño 735
   dos huéspedes en un día ?
   Don Guillén es el primero,
   y siendo abeja de Amor,
   le ofrecí la primer flor,
   derechos del jardinero. 740
   Es noble y quiérole bien,
   pues ¿ por qué en tal alboroto
   tiene de usurpar Maroto
   derechos de don Guillén ?
   Perdonará, pues espera 745
   a don Guillén mi fortuna
   y va a avisalle la luna,
   de amantes casamentera.
   Primero el cántaro llena
   aquél que llega primero, 750
   si Maroto vien postrero
   Dios se la depare buena.

Vase.    Sale MAROTO

MAROTO:      A la fe, mi Dios, que han dado
   en que he de tener mujer,
   yo soldemente sé her 755
   empleita y guardar ganado.
   ¡ Pues meterme a mí en rencilla
   con una mujer ! El cura
   diz que nunca está madura,
   porque, al fin, es de costilla. 760
   Es hacer que me descarne
   para ella y que pierda el seso.
   Aun si huera todo hueso
   y no cubierto de carne,
   no anduvieran diligentes 765
   tantos, hendo en la honra mella
   porque temieran mordella
   por no quebrarse los dientes...
   Yo no tengo si el rosario
   con quien en tales afrentas 770
   me aconseje y haga cuentas,
   que es el mejor secretario.
   Ahora bien, rezarle quiero
   que si ayuda a todos da,
   lo mijor me endilgará, 775
   que es divino consejero.
   ¿ Yo cautivarme en un día ?
   ¿ Hay cosa más importuna
   que un muchacho en una cuna
   cuando llora ? ¡ Ave Maria ! 780

Reja paseándose

   "Virgen, la esposa más buena
   érades para mí vos;
   dígalo el ángel de Dios,
   pues vos llamó gratia plena.
   Mas cautivar mis praceres, 785
   pues nadie en toda la vida
   halló mujer que no pida
   entre todas las mujeres.
   ¿ No es disparate, Jesú ?
   Esto a enloquecerme basta; 790
   aunque si eres mujer casta,
   Laurencia, bendita tú.
   Que si libre de delito
   da de su honor testimonio
   al hombre en el matrimonio 795
   regocijado y bendito.
   Mas ¿ qué esposo habrá que encuentre
   mujer a quien si quillotro
   la diga mío y no de otro
   es el fruto de tu vientre ? 800
   ¿ Casamientos ahora ?, ¡ Sús !
   Dejadme, que pierdo el seso.
   ¿ Yo en casa con sobrehueso
   estando sano ? ¡ Jesús !
   ¿ Yo riñendo cada día 805
   a quien sin tomar consejos
   como sea a la más lejos
   va a misa a Santa María ?
   Pues que me encomiendo a vos,
   si no soy para casado, 810
   de tan peligroso estado
   libradame, madre de Dios.
   Santos, pues estáis vosotros
   en el eterno placer,
   libres de toda mujer 815
   y en paz, rogad por nosotros.
   Maridos, si de estos modos
   son las mujeres, tened
   mucha paciencia y sabed
   que rezo por mí y por todos. 820
   Pues si por quitar temores
   las mujeres no nacieran,
   muchos más los santos fueran
   y menos los pecadores.
   El alma su prisión llora. 825
   ¿ Hay más riguroso paso,
   pues si que agora me caso
   me han de cautivar agora ?
   Porque el trance que hay más fuerte
   y que más puede temblarse 830
   es al tiempo de casarse
   y en la hora de nuestra muerte.
   Haga a los solteros bien,
   Dios, guardando sus sentidos,
   dé paciencia a los maridos 835
   y digan todos Amén."

Salen don GUILLEN y GALLARDO

GUILLEN:      Gallardo, si mi Laurencia
   aguarda cual prometió,
   Amor posesión me dio
   de la más bella presencia 840
   que celebra su deidad.
GALLARDO:      ¿ Qué diablos hiperbolizas
   y hermosura solenizas ?
GUILLEN:      Pues ¿ aquesto no es verdad ?
GALLARDO:      No, por cierto, con perdón. 845
   ¿ Es más de una labradora
   que estará cerniendo agora
   y quizá cantando al son
   que hace con el cedazo
   "A las tres ánades, madre," 850
   mientras que duerme su padre,
   que es el mayor villanazo
   que tiene todo Estercuel ?
GUILLEN:      Laurencia es un sol, un cielo.
GALLARDO:      Que has de enloquecer recelo. 855
   ¡ Miren qué Dafne en laurel,
   qué Leucote vuelta incienso,
   o que Clicie en girasol !
   ¡ Par Dios, si Laurencia es sol,
   que es muy puerco el sol !
GUILLEN:                                    No pienso 860
   que estás en ti, si eso dices.
   ¡ Oh, quién verla ya pudiera !
   ¡ Oh, quién la hablara ! ¡ Quién fuera... !
GALLARDO:      Di, moco de sus narices.
GUILLEN:      ¡ Quién sus manos o cristales... 865
GALLLARDO:      ¿ Besallas ?
GUILLEN:                      Sí.
GALLARDO:                        Buen galán
   besa, que quizá estarán
   lavando agora pañales.
   ¿ Es posible, di, señor,
   que un caballero estimado, 870
   a quien mil damas han dado
   más fama que a Galaor,
   con esa flemaza agora
   el sayal grosero ensalza,
   tú, que los puntos que calza 875
   la más guardada señora
   sabes, botines deseas ?
GUILLEN:      Gallardo, ya estoy cansado
   de tanta seda y brocado.
   Las más graves son más feas. 880
   Hermosura que en la tienda
   se vende, ¿ quién la ha de amar ?
GALLARDO:      Si el afeite es rejalgar
   Bercebú que las pretenda.
   Tu opinión sigo en cuanto eso, 885
   que caras de solimán
   la muerte a un hombre darán,
   como píldora en un beso
   por no venderla, de balde.
   Hermosuras de retazos 890
   de sastre, hechas a pedazos
   de color y de albayalde,
   con que jalbegan las casas,
   como pared de mesón,
   caras como colación, 895
   cargadas de miel y pasas.
GUILLEN:      Y miel virgen.
GALLARDO:                          Es verdad,
   con que engañarnos pretenden,
   porque todas ellas venden
   postiza la puridad. 900
   No hay tienda si vas a ella,
   porque este discurso sigas,
   que en cintas, bandas o ligas
   no halles carne de doncella.
   Y pues en cintas las pinta 905
   el interés, no me engaño
   cuando sospeche que hogaño
   se usan doncellas en cinta.
GUILLEN:      ¿ Luego yo discreto soy
   en buscar sin compostura 910
   la natural hermosura
   de Laurencia ?
GALLARDO:                        Amigo soy
   de amor que huele a tomillo,
   y más tomillo salsero,
   que es carne con sal y quiero 915
   bien este trato sencillo;
   pero no has de encarecerlo
   con tanta exageración,
   que es plato de salpicón,
   aunque sabroso al comerlo, 920
   que después huele a cebolla;
   mas dirás que es polla bella
   y que por eso con ella
   quieres jugar a la polla.
MAROTO:      (Maroto, ¿ no escucháis esto ?                Aparte 925
   Andaos a caza de bodas.)
GUILLEN:      Estas labradoras todas,
   por lo simple y por lo honesto,
   me enamoran.    ¡ Si saliese
   y la seña hiciese ya ! 930
MAROTO:      (¿ Señas le ha de hacer ? ¡ Verá !        Aparte
   ¡ Oh, qué mal agüero es ése !)
GUILLEN:      La gente de casa, Amor,
   ¿ por qué no la habéis dormido ?
GALLARDO:      Sobre la tapia ha salido 935
   tu labradora, señor.

Sale arriba LAURRNCIA

GUILLEN:      Sí, que la luna salió
   a enseñarme su presencia.
MAROTO:      (Trepadora sois, Laurencia;          Aparte
   no os llevo a mi casa yo.) 940
LAURENCIA:      ¡ Ce ! ¿ es Don Guillén ?
MAROTO:                              (¿ Por la ce      Aparte
   comenzáis, sin ser casada ?
   Labradora sois letrada;
   ya llegáis al A B C.
   Pues bien sé yo, aunque villano, 945
   que si llegáis a la D,
   por más riqueza que os dé,
   que no heis de darme la mano.)
GUILLEN:      Yo soy quien en vos viviendo,
   y sin vos muriendo en mí, 950
   por la vida vengo aquí
   que me usurpáis.
LAURENCIA:                          Yo no entiendo
   aquesas algarabías;
   pero lo que os sé decir
   que aún no se ha echado a dormir 955
   mi padre.
GUILLEN:                      Desdichas mías
   le despiertan.
LAURENCIA:                            Hablad paso
   y volved mañana acá;
   mas no, que en vano será,
   porque mañana me caso. 960
MAROTO:      (No conmigo, si yo puedo.)        Aparte
GUILLEN:      ¿ Que os casáis ? ¿ Cómo o con quién ?
LAURENCIA:      Con Maroto, don Guillén.
GUILLEN:      ¡ Ay, cielos !
LAURENCIA:                        Sospirad quedo.
GUILLEN:      Daré yo muerte a Maroto. 965
MAROTO:      (¿ Qué más muerte que casarme ?)    Aparte
GUILLEN:      ¿ Luego podréis olvidarme
   el nudo de mi amor roto ?
LAURENCIA:      Mandólo nueso señor
   don Gastón de Bardají. 970
GUILLEN:      ¿ Y habéis vos ya dado el sí ?
LAURENCIA:      Más por fuerza que de amor.
MAROTO:      (Yo os le suelto desde agora.)    Aparte
GUILLEN:      Pues, Laurencia, aunque se abrase
   el lugar, antes que os case 975
   logrará quien os adora
   la posesión deseada
   que merece mi afición.
MAROTO:      (¿ Y después como melón                        Aparte
   dármela a mí decentada ? 980
   ¡ Malos años para vos !)
LAURENCIA:      Ahora bien, desde aquí a una hora
   volved, que es temprano agora,
   y quedad, señor, con Dios.
GUILLEN:      Dadme una mano primero. 985
MAROTO:      (De azotes la merecía.                  Aparte
   ¿ Hay tan gran bellaquería ?)
LAURENCIA:      No tien la tapia agujero
   por donde darla, y está
   tan alta, que no podréis 990
   alcanzarla, si volvéis
   presto, Amor lo ordenará.
GUILLEN:      El Amor todo lo alcanza,
   que sabe hacer invenciones.
   Gallardo, si aquí te pones, 995
   podrá subir mi esperanza
   y alcanzar esta ventura.
   ¿ Oyes ?
GALLARDO:                Durmiéndome estaba.
GUILLEN:      Ponte aquí debajo, acaba.
GALLARDO:      Pues ¿ soy yo cabalgadura ? 1000
GUILLEN:      No seas necio ni pesado.
GALLARDO:      Si subes no lo seas tú.

Pónese en cuclillas y sobre las espaldas don GUILLEN, de pies

MAROTO:      (¿ Que aquesto se use ? ¡ Jesú !                  Aparte
   ¿ El amo sobre el criado ?
   Miren cuál anda ya el mundo, 1005
   unos sobre otros los vicios.)
GALLARDO:      Si son cortos los oficios
   en darte gusto me fundo;
   pero si van a la larga,
   desde agora te prevengo 1010
   que, en pesando, me derriengo,
   y que me echo con la carga.
MAROTO:      (¡ Lo que sufre un alcahuete !)      Aparte
GALLARDO:      ¡ A lo que obliga un señor !
GUILLEN:      ¡ Mi cordera !
LAURENCIA:                      ¡ Mi pastor ! 1015
GUILLEN:      ¡ Mi mayo !
LAURENCIA:                    ¡ Mi ramillete !
GUILLEN:      ¿ Que os casáis ?
LAURENCIA:                              Contra mi gusto.
GUILLEN:      ¿ Con un bárbaro ?
LAURENCIA:                          Un grosero.
GUILLEN:      ¿ Quién soy yo ?
LAURENCIA:                        Mi jardinero.
GUILLEN:      Pagadme, pues.
LAURENCIA:                        Esto es justo. 1020
GUILLEN:      ¿ Y con qué ?
LAURENCIA:                        Con las primicias.
GUILLEN:      ¿ De vuestro amor ?
LAURENCIA:                          Claro está.
GUILLEN:      ¿ Cuándo ?
LAURENCIA:                    Esta noche será.
GALLARDO:      ¿ No ahorraremos de caricias
   don Guillén ? ¡ Que me deslomo ! 1025
MAROTO:      (¿ Qué esto sabe una mujer ?)        Aparte
GALLARDO:      Mas ¿ que he de hacerte caer ?
GUILLEN:      Soy un pájaro.
GALLARDO:                        De plomo.
GUILLEN:      ¡ Qué hermosa mano !
LAURENCIA:                                Grosera
   que friega, barre y amasa. 1030
GUILLEN:      Es de nieve.
MAROTO:                      (¡ Y os abrasa !)          Aparte
GALLARDO:      Que me matas considera.
GUILLEN:      ¿ Podré entrar luego ?
LAURENCIA:                                  No sé.
GUILLEN:      Ya el viejo se habrá dormido.
LAURENCIA:      Si vos estáis escondido 1035
   mientras que voy y lo sé,
   entrad.
MAROTO:                      (Bellaco va esto.        Aparte
   Excusemos un pecado.

Da gritos

   ¡ Ah de casa; que han entrado
   ladrones, acudid presto ! 1040
   Niso, Corbato, Montano,
   mozos, zagales, garzones,
   que andan ladrones, ¡ ladrones !
LAURENCIA:      ¡ Ay, cielo, vete !
GUILLEN:                              ¡ Oh, villano !
   ¡ Vive Dios, que has de pagarme 1045
   el dar a la gente aviso !
MAROTO:      ¡ Ladrones, ladrones ! Niso,
   ¡ Salid, que quieren matarme !
   ¡ Ladrones !
GALLARDO:                        Huye, señor,
   no te conozca esta gente. 1050

Salen los PASTORES con chuzos

GUILLEN:      ¡ Que así un bárbaro insolente
   haya estorbado mi amor !
GALLARDO:      Cada cual su hacienda guarda.
GUILLEN:      ¿ Que aquesto pase por mí ?
GALLARDO:      Yo de burro te serví 1055
   pero tú fuiste mi albarda.

NISO y ARDENIO

NISO:      ¿ En casa de la josticia
   ladrones ? ¿ Adónde están ?
ARDENIO:      Ténganse al rey los ladrones.
NISO:      ¡ Por Dios, que los he de ahorcar ! 1060
GALLARDO:      Huye, señor, que villanos
   ya sabes que en su lugar
   son reyes, y que los gallos
   cantan en su muladar.
GUILLEN:      ¡ Que este rústico grosero 1065
   de mi suerte fuese azar
   que esta ocasión me impidiese !
   Mas él me lo pagará.

Vanse don GUILLEN y GALLARDO.    Sale don GASTON

GASTON:      ¿ Qué alboroto es éste, Niso ?
MAROTO:      ¡ Oh, señor ! Vino a robar 1070
   un ladrón aquí una joya
   de Laurencia.
GASTON:                        ¿ Cómo ?
MAROTO:                              Y tal,
   que si una vez se la quitan,
   aunque la percuren más,
   ojos que la vieron ir 1075
   a vella no volverán.
NISO:      ¿ Mas si fuese la patena
   con la sarta de coral ?
MAROTO:      Patena y corales son
   dignos, Niso, de estimar. 1080
   Y si arrancan la patena,
   la sarta se quebrará,
   derramando los corales
   que asidos con ella van.
   Este negro casamiento, 1085
   si va a decir la verdad,
   me trae sin seso ni gusto
   desde esta mañana acá.
   Como el hombre que se vela,
   su mujer ha de velar, 1090
   en fe que es vela el honor
   que el fuego suele quemar,
   a velar vine a estas puertas
   más celoso que galán,
   que un marido es como un muerto, 1095
   pues le velan como a tal.
   De temores y sospechas
   cansado, que poco va
   de estar cansado a casado
   y más siendo a mi pesar. 1100
   ¡ A la fe que me dormí !
   Yo confieso que hice mal,
   que honra y sueño pocas
   veces se guardaron amistad.
   Echéme a aquestos umbrales; 1105
   que un marido ha de imitar
   al mastín, que cuidadoso
   a las puertas tién de estar.
   Apenas que me dormí,
   cuando comencé a soñar 1110
   que Niso me había vendido
   un hermoso colmenar.
   Yo, que no estaba contento
   con la compra, vi llegar
   a robarme la miel virgen 1115
   dos osos de Montalbán.
   Como toda miel se pega,
   y sin cera no hay panal,
   y la cera junto al huego
   por fuerza se ha de quemar, 1120
   viendo que se derretía
   pretendílo remediar,
   pues colmenas sin miel virgen
   aun no valen la mitad.
   Los celos, que son abejas, 1125
   y ya zánganos serán,
   a los osos colmeneros
   iban locos a picar.
   Mas viendo su resistencia
   comenzaron a gritar, 1130
   que sus voces son susurros,
   "¡ Ladrones en el lugar !"
   Despertéme yo a mí mismo,
   y a fe que a no despertar,
   que de aquesta pesadilla, 1135
   muerte me diera el afán.
   Salistes alborotados,
   y pues presentes estáis,
   sed testigos desde ahora
   que no me quiero casar. 1140
   Colmenas tan peligrosas
   en campos de libertad,
   sin más guardas que a sí mismas,
   comprarlas es necedad.
   Si a una viña ponen cercas, 1145
   y la guarda por demás
   el lanzón de un viñadero,
   pues las hurtan en agraz,
   ¿ qué hará una colmena sola
   en el campo, a voluntad 1150
   de cualquiera caminante
   sino comer y picar ?
   A lo dulce no hay defensa,
   Niso, que aunque en el corral
   lo guardéis, hay quien las tapias 1155
   de él se atreverá a saltar.
   Líbreme Dios de colmenas
   con pies, que se subirán
   en somo de las paredes
   si una vez en ello dan. 1160
   Tienen alas las abejas,
   y como en corchos están,
   pesan poco y vuelan mucho,
   pican honras y se van.
   No curéis de persuadirme, 1165
   que si me ha dado pesar
   aun durmiendo una mujer,
   despierto, decid, ¿ qué hará ?
   Primero que yo me case,
   aunque me lo rueguen más, 1170
   torciéndomela cabeza
   llevaré la cara atrás.
   Esposo entonces seré
   cuando de aquel olivar
   nazca, en lugar de aceituna, 1175
   mi esposa.    No hay más que hablar.

Vase

NISO:      Oye, Maroto... ¡ Maroto !
GASTON:      Misterio tiene el hablar
   mi pastor de esta manera.
   Algo ha visto.
NISO:                        Pues se va 1180
   y mi hija menosprecia,
   vaya con Dios el gañán,
   que no es Laurencia mocosa
   ni peina canas.
CORBATO:                        ¡ Verdad !
GASTON:      El casarse, mis amigos, 1185
   ha de ser con voluntad;
   no le forcemos la suya.
NISO:      ¿ Qué llama, señor, forzar ?
   ¿ Peina canas mi Laurencia ?
CORBATO:      Que es un simpre.
NISO:                          Vaya en paz 1190
   y no se case, hasta tanto
  ; que lleve la cara atrás.
CORBATO:      ¿ Hay tal bruto ? Siembre esposas
   aquí, quizás nacerá
   alguna que le enamore, 1195
   cual dice, en este olivar.