ACTO PRIMERO




Anónimo
atribuido a Lope de Vega

LA ESTRELLA DE SEVILLA



 
   

Personas que hablan en ella:
 

El REY don Sancho
 

Don ARIAS
 

Don PEDRO de Guzmán, Alcalde mayor
 

FARFAN de Ribera, Alcalde mayor
 

Don GONZALO de Ulloa
 

FERNAN Pérez de Medina
 

Don SANCHO Ortiz
 

BUSTO Tavera
 

ESTRELLA, dama
 

TEODORA
 

NATILDE
 

IÑIGO Osorio
 

Don MANUEL
 

CLARINDO, gracioso
 

PEDRO DE CAUS, Alcalde
 


ACTO PRIMERO



 


Salen El REY, Don ARIAS, Don PEDRO DE Guzmán, y FARFAN de Ribera.


 
REY: Muy agradecido estoy
 

al cuidado de Sevilla,
 

y conozco que en Castilla
 

soberano rey ya soy.
 

Desde hoy reino, pues desde hoy
5

Sevilla me honra y ampara;
 

que es cosa evidente y clara,
 

y es averiguada ley,
 

que en ella no fuera rey
 

si en Sevilla no reinara.
10

Del gasto y recebimiento,
 

del aparato en mi entrada,
 

si no la dejo pagada,
 

no puedo quedar contento.
 

Mi Corte tendrá su asiento
15

en ella, y no es maravilla
 

que la Corte de Castilla
 

de asiento en Sevilla esté;
 

que en Castilla reinaré
 

mientras reinare en Sevilla.
20
PEDRO: Hoy sus Alcaldes Mayores
 

agradecidos pedimos
 

tus pies, porque recebimos
 

en su nombre tus favores.
 

jurados y regidores
25

ofrecen con voluntad,
 

su riqueza y su lealtad,
 

y el Cabildo lo desea,
 

con condición que no sea
 

en daño de tu ciudad.
30
REY: Yo quedo muy satisfecho.
 
PEDRO: Las manos nos da a besar.
 
REY: Id, Sevilla, a descansar;
 

que con mi gozo habéis hecho
 

como quien sois, y sospecho
35

que vuestro amparo ha de hacerme
 

rey de Gibraltar, que duerme
 

descuidado en las colunas,
 

y con prósperas fortunas
 

haré que de mí se acuerde.
40
FARFAN: Con su lealtad y su gente
 

Sevilla en tan alta empresa
 

le servirá a Vuestra Alteza,
 

ofreciendo juntamente
 

las vidas.
 
ARIAS:          Así lo siente
45

su Majestad, de los dos;
 

y satisfecho de vos
 

queda, de vuestro deseo.
 
REY: Todo, Sevilla, lo creo
 

y lo conozco.  Id con Dios.
50


Vanse


señor, te parecerá
 

cada día.
 
REY:          Claro está;
 

que ciudad tan rica y bella,
 

viviendo de espacio en ella,
 

más de espacio admirará.
60
ARIAS: El adorno y las grandezas
 

de las calles, no sé yo
 

si Augusto en Roma las vio,
 

ni tuvo tantas riquezas.
 
REY: Y las divinas bellezas,
65

¿por qué en silencio las pasas ?
 

¿Cómo limitas y tasas
 

sus celajes y arreboles ?
 

Y di, ¿cómo en tantos soles,
 

como Faetón, no te abrasas ?
70
ARIAS: Doña Leonor de Ribera
 

todo un cielo parecía;
 

que de su rostro nacía
 

el sol de la primavera.
 
REY: Sol es, si blanca no fuera;
75

y a un sol con rayos de nieve
 

poca alabanza se debe,
 

si, en vez de abrasar, enfría.
 

Sol que abrasase querría,
 

no sol que helado se bebe.
80
ARIAS: Doña Elvira de Guzmán,
 

que es la que a su lado estaba,
 

¿qué te pareció ?
 
REY:           Que andaba
 

muy prolijo el alemán;
 

pues de en dos en dos están
85

juntas las blancas ansí.
 
ARIAS: Un maravedí vi allí.
 
REY: Aunque Amor anda tan franco,
 

por maravedí tan blanco
 

no diera un maravedí.
90
ARIAS: Doña Teodora de Castro
 

es la que viste de verde.
 
REY: Bien en su rostro se pierde
 

el marfil, y el alabastro.
 
ARIAS: Sacárala Amor de rastro,
95

si se la quisiera dar,
 

porque en un buen verdemar
 

engorda como en favor.
 
REY: A veces es bestia Amor,
 

y el verde suele tomar.
100
ARIAS: La que te arrojó las rosas,
 

doña Mencía, se llama,
 

Coronel.
 
REY:          Hermosa dama,
 

mas otras vi más hermosas.
 
ARIAS: Las dos morenas briosas
105

que en la siguiente ventana
 

estaban, eran doña Ana
 

y doña Beatriz Mejía,
 

hermanas, con que aun el día
 

nuevos resplandores gana.
110
REY: Por Ana es común la una,
 

y por Beatriz la otra es
 

sola como el fénix, pues
 

jamás le igualó ninguna.
 
ARIAS: ¿La buena o mala fortuna
115

también se atribuye al nombre ?
 
REY: En amor, y no te asombre,
 

los nombres con estrañeza
 

dan calidad y nobleza
 

al apetito del hombre.
120
ARIAS: La blanca y rubia...
 
REY:                 No digas
 

quién es ésa. La mujer
 

blanca y rubia vendrá a ser
 

mármol y azófar; y obligas,
 

como adelante prosigas,
125

a oír la que me da pena.
 

Una vi de gracias llena,
 

y en silencio la has dejado;
 

que en sola la blanca has dado,
 

y no has dado en la morena.
130

¿Quién es la que en un balcón
 

yo con atención miré,
 

y la gorra le quité
 

con alguna suspensión ?
 

¿Quién es la que rayos son
135

sus dos ojos fulminantes,
 

en abrasar semejantes
 

a los de Júpiter fuerte,
 

que están dándome la muerte,
 

de su rigor ignorantes ?
140

Una que, de negro, hacía
 

fuerte competencia al sol,
 

y al horizonte español
 

entre ébano amanecía
 

una noche, horror del día,
145

pues, de negro luz le daba;
 

y él, eclipsado, quedaba
 

un borrón de la luz pura
 

del sol, pues con su hermosura
 

sus puras líneas borraba.
150
ARIAS: Ya caigo, señor, en ella.
 
REY: En la mujer más hermosa
 

repara; que es justa cosa.
 
ARIAS: ésa la llaman la Estrella
 

de Sevilla.
 
REY:          Si es más bella
155

que el sol, ¿cómo así la ofende ?
 

Mas Sevilla no se entiende,
 

mereciendo su arrebol
 

llamarse Sol, pues es sol
 

que vivifica y enciende.
160
ARIAS: Es doña Estrella Tavera
 

su nombre, y por maravilla
 

la llama Estrella Sevilla.
 
REY: Y Sol llamarla pudiera.
 
ARIAS: Casarla su hermano espera
165

en Sevilla, como es justo.
 
REY: ¿Llámase su hermano... ?
 
ARIAS:                   Busto
 

Tavera, y es Regidor
 

de Sevilla, cuyo honor
 

a su calidad ajusto.
170
REY: ¿Y es casado ?
 
ARIAS:           No es casado;
 

que en la esfera sevillana
 

es sol, si Estrella es su hermana;
 

que Estrella y sol se han juntado.
 
REY: En buena Estrella he llegado
175

a Sevilla; tendré en ella
 

suerte y favor si es tan bella
 

como la deseo ya.
 

Todo me sucederá
 

muy bien con tan buena Estrella.
180

Si tal Estrella me guía,
 

¿cómo me puedo perder ?
 

Rey soy, y he venido a ver
 

estrellas a medio día.
 

Don Arias, verla quería;
185

que me ha parecido bien.
 
ARIAS: Si es Estrella que a Belén
 

te guía, señor, ¿no es justo
 

que hagas a su hermano Busto
 

bestia del portal también ?
190
REY: ¿Qué orden, don Arias, darás
 

para que la vea y hable ?
 
ARIAS: Esta Estrella favorable
 

a pesar del sol verás;
 

a su hermano honrar podrás;
195

que los más fuertes honores
 

baten tiros de favores.
 

Favorécele; que el dar,
 

deshacer y conquistar
 

puede imposibles mayores.
200

Si tú le das y él recibe,
 

se obliga; y si está obligado,
 

pagará lo que le has dado;
 

que al que dan, en bronce escribe.
 
REY: A llamarle te apercibe,
205

y dar orden juntamente
 

como la noche siguiente
 

vea yo a Estrella en su casa,
 

epiciclo que me abrasa
 

con fuego que el alma siente.
210

Parte, y llámame al hermano.
 
ARIAS: En el Alcázar le vi;
 

veré, señor, si está allí.
 
REY: Si hoy este imposible allano,
 

mi reino pondré en su mano.
215
ARIAS: Yo esta Estrella te daré.
 


Vase


 
REY: Cielo estrellado seré
 

en noche apacible y bella;
 

y, sólo con una Estrella,
 

más que el sol alumbraré.
220


Sale Don GONZALO, con luto


 
GONZALO: Déme los pies Vuestra Alteza.
 
REY: Levantad, por vida mía;
 

día de tanta alegría
 

¿venís con tanta tristeza ?
 
GONZALO: Murió mi padre.
 
REY:              Perdí
225

un valiente capitán.
 
GONZALO: Y las fronteras están
 

sin quien las defienda.
 
REY:                   Sí.
 

Faltó una heroica persona,
 

y enternecido os escucho.
230
GONZALO: Señor, ha perdido mucho la
 

frontera de Archidona;
 

y puesto, señor, que igual
 

no ha de haber a su valor,
 

y que he heredado el honor
235

de tan fuerte general,
 

Vuestra Alteza no permita
 

que no se me dé el oficio
 

que ha vacado.
 
REY:         Es claro indicio
 

que en vos siempre se acredita.
240

Pero la muerte llorad
 

de vuestro padre; y, en tanto
 

que estáis con luto y con llanto,
 

en mi Corte descansad.
 
GONZALO: Con la misma pretensión
245

Fernán Pérez de Medina
 

viene, y llevar imagina
 

por servicios el bastón;
 

que, en fin, adalid ha sido
 

diez años, y con la espada
250

los nácares de Granada
 

de granates ha teñido;
 

y por eso adelantarme
 

quise.
 
REY:          Yo me veré en ello;
 

que, supuesto que he de hacello,
255

quiero en ello consultarme.
 


Sale FERNAN Pérez de Medina


 
FERNAN: Pienso, gran señor, que llego
 

tarde a vuestros altos pies;
 

besarlos quiero, y después ...
 
REY: Fernán Pérez, con sosiego
260

los pies me podéis besar;
 

que aun en mis manos está
 

el oficio, y no se da
 

tal plaza sin consultar
 

primero vuestra persona,
265

y otras del reino importantes,
 

que, siendo en él los Atlantes,
 

serán rayos de Archidona.
 

Id, y descansad.
 
GONZALO:              Señor,
 

este memorial os dejo.
270
FERNAN: Y yo el mío, que es espejo
 

del cristal de mi valor,
 

donde se verá mi cara
 

limpia, perfecta, y leal.
 
GONZALO: También el mío es cristal,
 

que hace mi justicia clara.
 


Vanse y salen don ARIAS y BUSTO


 
ARIAS: Aquí, gran señor, está
 

Busto Tavera.
 
BUSTO:         A esos pies
 

turbado llego, porque es
 

natural efeto ya
280

en la presencia del rey
 

turbarse el vasallo; y yo,
 

puesto que esto lo causó,
 

como es ordinaria ley,
 

dos veces llego turbado,
285

porque el hacerme, señor,
 

este impensado favor,
 

turbación en mí ha causado.
 
REY: Alzad.
 
BUSTO:   Bien estoy ansí;
 

que, si el rey se ha de tratar
290

como a santo en el altar,
 

digno lugar escogí.
 
REY: Vos sois un gran caballero.
 
BUSTO: De eso he dado a España indicio,
 

pero, conforme a mi oficio,
295

señor, los aumentos quiero.
 
REY: Pues, ¿yo no os puedo aumentar ?
 
BUSTO: Divinas y humanas leyes
 

dan potestad a los reyes,
 

pero no les dan lugar
300

a los vasallos a ser
 

con sus reyes atrevidos,
 

porque con ellos medidos,
 

gran señor, deben tener
 

sus deseos: y ansí, yo,
305

que exceder las leyes veo,
 

junto a la ley mi deseo.
 
REY: ¿Cuál hombre no deseó
 

ser más siempre ?
 
BUTO:             Si a más fuera,
 

cubierto me hubiera hoy,
310

pero si Tavera soy,
 

no ha de cubrirse Tavera.
 
REY: Notable filosofía
 

de honor.
 
ARIAS:          Estos son primero
 

los que caen.
 
REY:        Yo no quiero,
315

Tavera, por vida mía,
 

que os cubráis hasta aumentar
 

vuestra persona en oficio
 

que os dé de este amor indicio.
 

Y ansí, os quiero consultar,
320

sacándoos de ser Tavera,
 

por general de Archidona;
 

que vuestra heroica persona
 

será rayo en su frontera.
 
BUSTO: Pues yo, señor, ¿en qué guerra
325

os he servido ?
 
REY:          En la paz
 

os hallo, Busto, capaz
 

para defender mi tierra;
 

tanto, que ahora os prefiero
 

a éstos que servicios tales
330

muestran por sus memoriales,
 

que, aquí en mi presencia, quiero
 

que leáis y despachéis.
 

Tres pretenden, que sois vos
 

y éstos dos.  Mirad qué dos
335

competidores tenéis.
 


Lee         


 
BUSTO: "Muy poderoso Señor: Don Gonzalo
 

de Ulloa suplica a Vuestra Alteza le
 

haga merced de la plaza de Capitán
 

General de las fronteras de Archidona,
 

atento que mi padre, estándole sirviendo
 

más tiempo de catorce años, haciendo
 

notables servicios a Dios por vuestra
 

corona, murió en una escaramuza. Pido
 

justicia, etc."
 

        
 

Si de su padre el valor
 

ha heredado don Gonzalo,
 

el oficio le señalo.
 


Lee         


 

"Muy poderoso Señor:
340

Fernán Pérez de Medina
 

veinte años soldado ha sido,
 

y a vuestro padre ha servido,
 

y serviros imagina
 

con su brazo y con su espada
345

en propios reinos y estraños;
 

ha sido adalid diez años
 

de la Vega de Granada;
 

ha estado cautivo en ella
 

tres años en ejercicios
350

viles, por cuyos oficios
 

y por su espada, que en ella
 

toda su justicia abona,
 

pide en este memorial
 

el bastón de General
355

de los campos de Archidona."
 
REY: Decid los vuestros.
 
BUSTO:                 No sé
 

servicio aquí que decir
 

por donde pueda pedir,
 

ni por donde se me dé.
360

Referir de mis pasados
 

los soberanos blasones,
 

tantos vencidos pendones
 

y castillos conquistados,
 

pudiera; pero, señor,
365

ya por ellos merecieron
 

honor; y, si ellos sirvieron,
 

no merezco yo su honor.
 

La justicia, para sello,
 

ha de ser bien ordenada
370

porque es caridad sagrada
 

que Dios cuelga de un cabello,
 

para que, si a tanto exceso
 

de una cosa tan sutil,
 

para que, cayendo en fil,
375

no se quiebre, y dé buen peso.
 

Dar este oficio es justicia
 

a uno de los dos aquí;
 

que, si me le dais a mí,
 

hacéis, señor, injusticia.
380

Y aquí en Sevilla, señor,
 

en cosa no os he obligado;
 

que en las guerras fuí soldado,
 

y en las paces regidor.
 

Y si va a decir verdad,
385

Fernán Pérez de Medina
 

merece el cargo; que es digna
 

de la frontera su edad;
 

y a don Gonzalo podéis,
 

que es mozo, y cordobés Cid,
390

hacer, señor, adalid.
 
REY: Sea, pues vos lo queréis.
 
BUSTO: Sólo quiero __ la razón
 

y la justicia lo quieren __
 

darlos a los que sirvieron
395

debida satisfación.
 
REY: Basta; que me avergonzáis
 

con vuestros buenos consejos.
 
BUSTO: Son mis verdades espejos,
 

y así en ellas os miráis.
400
REY: Sois un grande caballero,
 

y en mi cámara y palacio
 

quiero que asistáis de espacio,
 

porque yo conmigo os quiero.
 

¿Sois casado ?
 
BUSTO:            Gran señor,
405

soy de una hermana marido,
 

y casarme no he querido
 

hasta dársele.
 
REY:         Mejor
 

yo, Busto, se le daré.
 

¿Es su nombre... ?
 
BUSTO:            Doña Estrella.
410
REY: A Estrella que será bella
 

no sé qué esposo le dé
 

si no es el sol.
 
BUSTO:             Sólo un hombre,
 

señor, para Estrella anhelo;
 

que no es Estrella del cielo.
415
REY: Yo la casaré en mi nombre
 

con hombre que la merezca.
 
BUSTO: Por ello los pies te pido.
 
REY: Daréla, Busto, marido
 

que a su igual no desmerezca;
420

y decidle que he de ser
 

padrino y casamentero,
 

y que yo dotarla quiero.
 
BUSTO: Ahora quiero saber,
 

señor, para qué ocasión
425

Vuestra Alteza me ha llamado,
 

porque me ha puesto en cuidado.
 
REY: Tenéis, Tavera, razón.
 

Yo os llamé para un negocio
 

de Sevilla, y quise hablaros
430

primero para informaros
 

dél; pero la paz y el ocio
 

nos convida; más de espacio
 

lo trataremos los dos;
 

desde hoy asistidme vos
435

en mi Cámara y palacio.
 

Id con Dios.
 
BUSTO:          Los pies me dad.
 
REY: Mis dos brazos, Regidor,
 

os daré.
 
BUSTO:    (Tanto favor
Aparte  


no entiende mi actividad;
440

sospechoso voy: quererme
 

y, sin conocerme, honrarme
 

más parece sobornarme,
 

honor, que favorecerme.)
 


Vase


 
REY: El hombre es bien entendido,
445

y tan cuerdo como honrado.
 
ARIAS: De estos honrados me enfado.
 

¡Cuántos, gran señor, lo han sido
 

hasta dar con la Ocasión !
 

Sí, en ella son de estos modos
450

todos cuerdos; pero todos
 

con ella bailan a un son.
 

Aquél murmura hoy de aquél
 

que el otro ayer murmuró;
 

que la ley que ejecutó
455

ejecuta el tiempo en él.
 

Su honra en una balanza
 

pone; en otra poner puedes
 

tus favores y mercedes,
 

tu lisonja y tu privanza,
460

y verás, gran señor, como
 

la que agora está tan baja
 

viene a pesar una paja;
 

y ella, mil marcos de plomo.
 
REY: Encubierto pienso ver
465

esta mujer en su casa;
 

que es sol, pues tanto me abrasa,
 

aunque Estrella al parecer.
 
ARIAS: Mira que podrán decir.
 
REY: Los que reparando están,
470

amigo, en lo que dirán
 

se quieren dejar morir.
 

Viva yo, y diga Castilla
 

lo que quisiere entender;
 

que Rey Mago quiero ser
475

de la Estrella de Sevilla.
 


Vanse.  Salen Don SANCHO, Doña ESTRELLA, NATILDE, y CLARINDO


 
SANCHO: Divino ángel mío,
 

¿cuándo seré tu dueño,
 

sacando de este empeño
 

las ansias que te envío ?
480

¿Cuándo el blanco rocío
 

que vierten mis dos ojos,
 

sol que alumbrando sales
 

en conchas de corales,
 

de que ha formado Amor los labios rojos,
485

con apacibles calmas
 

perlas harán que engasten nuestras almas ?
 

¿Cuándo, dichosa Estrella
 

__ que como el sol adoro,
 

a tu epiciclo de oro
490

resplandeciente y bella,
 

la luz que baña y sella
 

tu cerbelo divino __
 

con rayos de alegría
 

adornarás el día,
495

juntándonos amor en sólo un sino,
 

para que emule el cielo
 

otro Cástor y Pólux en el suelo ?
 

¿Cuándo en lazos iguales
 

nos llamará Castilla
500

Géminis de Sevilla
 

con gustos inmortales ?
 

¿Cuándo tendrán mis males
 

esperanzas de bienes ?
 

¿Cuándo, alegre y dichoso,
505

me llamaré tu esposo
 

a pesar de los tiempos que detienes,
 

que en perezoso turno
 

caminan con las plantas de Saturno ?
 
ESTRELLA: Si como mis deseos
510

los tiempos caminaran,
 

al sol aventajaran
 

los pasos giganteos;
 

y mis dulces empleos
 

celebrara Sevilla,
515

sin envidiar celosa,
 

amante y venturosa,
 

la regalada y tierna tortolilla,
 

que con arrullos roncos
 

tálamos hace en mil lacivos troncos.
520

En círculos amantes
 

ayer se enamoraban
 

do sabes, y formaban
 

requiebros ignorantes;
 

sus picos de diamantes
525

sus penachos de nieve
 

dulcemente ofendían,
 

mas luego los hacían
 

vaso en que amor sus esperanzas bebe,
 

pues, los picos unidos,
530

se brindaban las almas y sentidos.
 
SANCHO: ¡Ay, cómo te agradezco,
 

mi vida, esos deseos !
 

Los eternos trofeos
 

de la fama apetezco;
535

sólo el alma te ofrezco.
 
ESTRELLA: Yo con ella la vida,
 

para que viva en ella.
 
SANCHO: ¡Ay, amorosa Estrella,
 

de fuego y luz vestida !
540
ESTRELLA: ¡Ay, piadoso homicida !
 
SANCHO: ¡Ay, sagrados despojos,
 

norte en el mar de mis confusos ojos !
 
CLARINDO: ¿Cómo los dos no damos
 

de holandas y cambrayes
545

algunos blandos ayes,
 

siguiendo a nuestros amos ?
 
SANCHO: ¿No callas ?
 
CLARINDO:      Ya callamos.
 

¡Ay, hermosa muleta
 

de mi amante desmayo !
550
NATILDE: ¡Ay, hermano lacayo,
 

que al son de la almohaza eres poeta !
 
CLARINDO: ¡Ay, mi dicha !
 
NATILDE:         ¡Ay, dichoso !
 
CLARINDO: No tiene tantos ayes un leproso.
 
SANCHO: ¿Qué dice al fin tu hermano ?
555
ESTRELLA: Que, hechas las escrituras
 

tan firmes y seguras,
 

el casamiento es llano,
 

y que el darte la mano
 

unos días dilate
560

hasta que él se prevenga.
 
SANCHO: Mi amor quiere que tenga
 

mísero fin; el tiempo le combate.
 

Hoy casarme querría;
 

que da el tiempo mil vueltas cada día.
565

La mar, tranquila y cana,
 

amanece ya en leche,
 

y, antes que montes eche
 

al sol por la mañana,
 

en círculos de grana
570

madruga el alba hermosa,
 

y luego negra nube
 

en sus hombros se sube
 

vistiéndola con sombra tenebrosa,
 

y los que fueron riscos
575

son de nieve gigantes basiliscos.
 

Penachos de colores
 

toma un almendro verde,
 

y en un instante pierde
 

sus matizadas flores;
580

cruzan murmuradores
 

los arroyuelos puros,
 

y en su argentado suelo
 

grillos les pone el hielo;
 

pues si éstos dél jamás están seguros,
585

¿cómo en tanta mudanza
 

podré tener del tiempo confianza ?
 
ESTRELLA: Si el tiempo se detiene,
 

habla a mi hermano.
 
SANCHO:              Quiero
 

hablarle, porque muero
590

lo que Amor le entretiene.
 
CLARINDO: Busto Tavera viene.
 


Sale BUSTO  


 
BUSTO: ¡Sancho amigo !
 
ESTRELLA:         ¡Ay ! ¿Qué es esto ?
 
SANCHO: ¿Vos con melancolía ?
 
BUSTO: Tristeza y alegría
 

en cuidado me ha puesto.
 

Entrate dentro, Estrella.
 
ESTRELLA: ¡Válgame Dios, si el tiempo me atropella !
 


Vanse

BUSTO: Un caballo desbocado
 

me hace correr sin espuelas.
 

Sabed que el rey me llamó,
 

no sé, por Dios, para qué;
 

que, aunque se lo pregunté,
605

jamás me lo declaró.
 

Hacíame general
 

de Archidona, sin pedillo,
 

y, a fuerza de resistillo,
 

no me dió el bastón real.
610

Hízome al fin...
 
SANCHO:             Proseguid;
 

que todo eso es alegría.
 

Decid la melancolía,
 

y la tristeza decid.
 
BUSTO: De su cámara me ha hecho.
615
SANCHO: También es gusto.
 
BUSTO:             Al pesar
 

vamos.
 
SANCHO: Que me ha de costar
 

algún cuidado sospecho.
 
BUSTO: Díjome que no casara
 

a Estrella, porque el quería
620

casalla, y se prefería,
 

cuando yo no la dotara,
 

a hacerlo, y darla marido
 

a su gusto.
 
SANCHO:      Tú dijiste
 

que estabas alegre y triste;
625

mas yo solo el triste he sido,
 

pues tú alcanzas las mercedes,
 

y yo los pesares cojo.
 

Déjame a mí con tu enojo,
 

y tú el gusto tener puedes;
630

que en la cámara del rey,
 

y bien casada tu hermana,
 

el tenerle es cosa llana;
 

mas no cumples con la ley
 

de amistad, porque debías
635

decirle al rey que ya estaba
 

casada tu hermana.
 
BUSTO:              Andaba
 

entre tantas demasías
 

turbado mi entendimiento,
 

que lugar no me dió allí
640

a decirlo.
 
SANCHO:          Siendo ansí,
 

¿no se hará mi casamiento ?
 
BUSTO: ¿Volviendo a informar al rey
 

que están hechos los conciertos
 

y escrituras, serán ciertos
645

los contratos; que su ley
 

no ha de atropellar lo justo ?
 
SANCHO: Si el rey la quiere torcer,
 

¿quién fuerza le podrá hacer,
 

habiendo interés o gusto ?
650
BUSTO: Yo le hablaré, y vos también,
 

pues yo entonces, de turbado,
 

no le dije lo tratado.
 
SANCHO: ¡Muerte pesares me den !
 

Bien decía que en el tiempo
655

no hay instante de firmeza,
 

y que el llanto y la tristeza
 

son sombra del pasatiempo.
 

Y cuando el rey con violencia
 

quisiere torcer la ley...
660
BUSTO: Sancho Ortiz, el rey es rey;
 

callar y tener paciencia.
 


Vase       
 


 
SANCHO: En ocasión tan triste,
 

¿quién paciencia tendrá, quién
 

sufrimiento ?
 

Tirano, que veniste
665

a perturbar mi dulce casamiento
 

con aplauso a Sevilla,
 

¡no goces los imperios de Castilla !
 

Bien de don Sancho el Bravo
 

mereces el renomabre que en las obras
670

de conocerte acabo;
 

y, pues por tu crueldad tal nombre cobras
 

y Dios siempre la humilla,
 

¡no goces los imperios de Castilla !
 

¡Conjúrese tu gente,
675

y pongan a los hijos de tu hermano
 

la corona en la frente
 

con bulas del pontífice romano !
 

Y dándoles tu silla,
 

¡no goces los imperios de Castilla !
680

De Sevilla salgamos;
 

vamos a Gibraltar, donde las vidas
 

en su riesgo perdamos.
 
CLARINDO: Sin ir allá las damos por perdidas.
 
SANCHO: Con Estrella tan bella
685

¿cómo vengo a tener tan mala estrella ?
 

Mas ¡ay ! que es rigurosa,
 

y en mí son sus efecto desdichados.
 
CLARINDO: Por esta Estrella hermosa
 

morimos como huevos estrellados;
690

mejor fuera en tortilla.
 
SANCHO: ¡No goces los imperios de Castilla !
 


Vanse.  Salen el REY, don ARIAS, y acompañamiento


 
REY: Decid como estoy aquí.
 
ARIAS: Ua lo saben, y a la puerta
 

a recibirte, señor,
695

sale don Busto Tavera.
 
BUSTO: ¿Tal merced, tanto favor ?
 

¿En mi casa Vuestra Alteza ?
 
REY: Por Sevilla así embozado
 

salí, con gusto de verla;
700

y me dijeron, pasando,
 

que eran vuestras casas éstas,
 

y quise verlas; que dicen
 

que son en extremo buenas.
 
BUSTO: Son casas de un escudero.
705
REY: Entremos.
 
BUSTO:          Señor, son hechas
 

para mi humildad, y vos
 

no podéis caber en ellas;
 

que, para tan gran señor,
 

se cortaron muy estrechas,
710

y no os vendrán bien sus salas;
 

que son, gran señor, pequeñas,
 

porque su mucha humildad
 

no aspira a tanta soberbia;
 

fuera, señor, de que en casa
715

tengo una hermosa doncella
 

solamente, que la caso
 

ya con escrituras hechas,
 

y no sonará muy bien
 

en Sevilla, cuando sepan
720

que a visitarla venís.
 
REY: No vengo, Busto, por ella;
 

por vos vengo.
 
BUSTO:         Gran señor,
 

notable merced es ésta;
 

y, si aquí por mí venís,
725

no es justo que os obedezca;
 

que será descortesía
 

que a visitar su rey venga
 

al vasallo, y que el vasallo
 

lo permita y lo consienta.
730

Criado y vasallo soy,
 

y es más razón que yo os vea,
 

ya que me queréis honrar,
 

en el Alcázar; que afrentan
 

muchas veces las mercedes,
735

cuando vienen con sospecha.
 
REY: ¿Sospecha ? ¿De qué ?
 
BUSTO:              Dirán,
 

puesto que al contrario sea,
 

que venistes a mi casa
 

por ver a mi hermana; y puesta
740

en opiniones su fama,
 

está a pique de perderla;
 

que el honor es cristal puro,
 

que con un soplo se quiebra.
 
REY: Ya que estoy aquí, un negocio
745

comunicaros quisiera.
 

Entremos.
 
BUSTO:          Por el camino
 

será, si me dais licencia;
 

que no tengo apercebida
 

la casa.
 


Aparte con don ARIAS


 
REY:          Gran resistencia
750

nos hace.
 
ARIAS:          Llevarle importa;
 

que yo quedaré con ella,
 

y en tu nombre la hablaré.
 
REY: Habla paso, no te entienda;
 

que tiene todo su honor
755

este necio en las orejas.
 
ARIAS: Arracadas muy pesadas
 

de las orejas se cuelgan:
 

el peso las romperá.
 
REY: Basta, no quiero por fuerza
760

ver vuestra casa.
 
BUSTO:             Señor,
 

en casando a doña Estrella,
 

con el adorno que es justo
 

la verá.
 
ARIAS:          Esos coches llega.
 
REY: Ocupad, Busto, un estribo.
765
BUSTO: A pie, si me dais licencia,
 

señor, yo iré.
 
REY:         El coche es mío,
 

y mando yo en él.
 
ARIAS:            Ya esperan
 

los coches.
 
REY:          Guíen al Alcázar.
 
BUSTO: (Muchas mercedes son éstas,
Aparte
  770

y gran favor me hace el rey.
 

¡Plegue a Dios que por bien sea !)
 


Vanse, y queda don ARIAS. Salen ESTRELLA, y NATILDE     


 
ESTRELLA: ¿Qué es lo que dices, Natilde ?
 
NATILDE: Que era el rey, señora.
 
ARIAS:                  El era;
 

y no es mucho que los reyes
775

siguiendo una Estrella vengan.
 

A vuestra casa venía
 

buscando tanta belleza;
 

que, si el rey lo es de Castilla,
 

vos de la beldad sois reina.
780

El rey don Sancho, a quien llaman,
 

por su invicta fortaleza,
 

el Bravo, el vulgo, y los moros,
 

porque de su nombre tiemblan,
 

el Fuerte, y sus altas obras,
785

el Sacro y Augusto César
 

__ que los laureles romanos,
 

con sus hazañas, afrenta, __
 

esa divina hermosura
 

vió en un balcón, competencia
790

de los palacios del alba,
 

cuando, en rosas y azucenas
 

medio dormidas, las aves
 

la madrugan y recuerdan,
 

y, del desvelo llorosa,
795

vierte racimos de perlas.
 

Mandóme que de Castilla
 

las riquezas te ofreciera
 

__ aunque son para tus gracias
 

limitadas sus riquezas, __
800

que su voluntad admitas;
 

que, si la admites y premias,
 

serás de Sevilla el Sol,
 

si hasta aquí has sido la Estrella.
 

Daráte villas, ciudades,
805

de quien serás ricahembra,
 

y a un ricohombre te dará
 

por esposo, con quien seas
 

corona de tus pasados
 

y aumento de tus Taveras.
810

¿Qué respondes ?
 
ESTRELLA:         ¿Qué respondo ?
 

Lo que ves.
 


Vuelve la espalda


 
ARIAS:       Aguarda, espera.
 
ESTRELLA: A tan livianos recados
 

da mi espalda la respuesta.
 


Vase  


 
ARIAS: (¡Notable valor de hermanos !      
Aparte  
815

Los dos suspenso me dejan.
 

La gentilidad romana
 

Sevilla en los dos celebra.
 

Parece cosa imposible
 

que el rey los contraste y venza;
820

pero porfía y poder
 

talan montes, rompen peñas.
 

Hablar quiero a esta criada;
 

que las dádivas son puertas
 

para conseguir favores
825

de las Porcias y Lucrecias.)
 


A NATILDE   


 

¿Eres criada de casa ?
 
NATILDE: Criada soy, mas por fuerza.
 
ARIAS: ¿Cómo por fuerza ?
 
NATILDE:           Que soy
 

esclava.
 
ARIAS: ¿Esclava ?
 
NATILDE:             Y sujeta,
830

sin la santa libertad,
 

a muerte y prisión perpetua.
 
ARIAS: Pues yo haré que el rey te libre,
 

y mil ducados de renta
 

con la libertad te dé,
835

si en su servicio te empleas.
 
NATILDE: Por la libertad y el oro
 

no habrá maldad que no emprenda;
 

mira lo que puedo hacer;
 

que lo haré, como yo pueda.
840
ARIAS: Tú has de dar al rey entrada
 

en casa esta noche.
 
NATILDE:              Abiertas
 

todas las puertas tendrá,
 

como cumplas la promesa.
 
ARIAS: Una cédula del rey,
845

con su firma y de su letra,
 

antes que entre, te daré.
 
NATILDE: Pues yo le pondré en la mesma
 

cama de Estrella esta noche.
 
ARIAS: ¿A qué hora Busto se acuesta ?
850
NATILDE: Al alba viene a acostarse;
 

todas las noches requiebra;
 

que este descuido en los hombres
 

infinitas honras cuesta.
 
ARIAS: ¿Y a qué hora te parece
855

que venga el rey ?
 
NATILDE:           Señor, venga
 

a las once; que ya entonces
 

estará acostada.
 
ARIAS:            Lleva
 

esta esmeralda en memoria
 

de las mercedes que esperas
860

del rey.
 
NATILDE:    Que no hay para qué.
 
ARIAS: No quiero que te parezcas
 

a los médicos.
 
NATILDE:         Por oro,
 

¿qué monte tendrá firmeza ?
 

El oro ha sido en el mundo
865

el que los males engendra,
 

porque si él faltara, es claro,
 

no hubiera infamias, ni afrentas.
 


Vanse, y Salen IÑIGO Osorio, BUSTO Tavera, y don MANUEL, con llaves doradas.


 
MANUEL: Goce Vuestra Señoría
 

la llave y cámara, y vea
870

el aumento que desea.
 
BUSTO: Saber pagalle querría
 

a Su Alteza la merced
 

que me hace sin merecella.
 
IÑIGO: Mucho merecéis, y en ella
875

que no se engaña, creed,
 

el rey.
 
BUSTO:          Su llave me ha dado:
 

pero me hace de su cielo,
 

aunque me amenaza el suelo,
 

viéndome tan levantado;
880

que, como impensadamente
 

tantas mercedes me ha hecho,
 

que se ha de mudar, sospecho,
 

el que honra tan de repente.
 

Mas, conservando mi honor,
885

si a lo que he sido me humilla,
 

vendré a quedarme en Sevilla
 

Veinticuatro, y Regidor.
 
IÑIGO: ¿Quién es de guarda ?
 
MANUEL:                 Ninguno
 

de los tres.
 
IÑIGO.                       Pues yo quisiera
890

holgarme.
 
MANUEL:          Busto Tavera,
 

si tenéis requiebro alguno,
 

esta noche nos llevad,
 

y la espalda os guardaremos.
 
BUSTO: Si queréis que visitemos
895

lo común de la ciudad,
 

yo os llevaré donde halléis
 

conceptos, y vocería,
 

y dulce filosofía
 

de Amor.
 
MANUEL:          Merced nos haréis.
900


Sale don ARIAS


 
ARIAS: A recoger, caballeros;
 

que quiere el rey escribir.
 
MANUEL: Vamos, pues, a divertir
 

la noche.
 


Vanse, y [queda don ARIAS]. Sale el REY

 
REY:
 

         ¿Que sus luceros
905
desta noche he de gozar,
 
don Arias ?
 
ARIAS:          El esclavilla
 

es estremada.
 
REY:         Castilla
 

estatuas la ha de labrar.
 
ARIAS: Una cédula has de hacella.
 
REY: Ven, don Arias, a ordenarla;
910

que no dudaré en firmarla,
 

como mi amor lo atropella.
 
ARIAS: ¡Buena queda la esclavilla,
 

a fe de noble !
 
REY:               Recelo
 

que me vende el sol del cielo
 

en la Estrella de Sevilla.