JORNADA PRIMERA




Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)

LA DAMA DUENDE

Personas que hablan en ella:

  • DON MANUEL
  • DON LUIS
  • COSME, gracioso
  • DON JUAN
  • DOÑA ANGELA
  • DOÑA BEATRIZ
  • ISABEL, criada
  • CLARA, criada
  • RODRIGO, criado
  • CRIADOS


Primera Jornada






(Salen DON MANUEL y COSME de camino)
DON MANUEL Por un hora no llegamos
a tiempo de ver las fiestas
con que Madrid generosa
hoy el bautismo celebra
del primero Baltasar. 5
COSME Como esas cosas, se aciertan
o se yerran por un hora:
por un hora que fuera
antes Píramo a la fuente,
no hallara a su Tisbe muerta, 10
y las moras no mancharan,
porque dicen los poetas
que con arrope de moras
se escribió aquella tragedia;
por un hora que tardara 15
Tarquino, hallara a Lucrecia
recogida, con lo cual
los autores no anduvieran,
sin ser vicarios, llevando
a salas de competencias 20
la causa, sobre saber
si hizo fuerza o no hizo fuerza;
por un hora que pensara
si era bien hecho o no era
echarse Hero de la torre, 25
no se echara, es cosa cierta,
con que se hubiera excusado
el doctor Mira de Amescúa
de haber dado a los teatros
tan bien escrita Comedia 30
y haberla representado
Amarilis tan de veras,
que volatín de carnal
-si otros son de la cuaresma-,
sacó más de alguna vez 35
las manos en la cabeza;
y puesto que hemos perdido
por un hora tan gran fiesta,
no por un hora perdamos
la posada, que si llega 40
tarde Abindarráez, es ley
que haya de quedarse fuera;
y estoy rabiando por ver
este amigo que te espera,
como si fueras galán 45
al uso, con cama y mesa,
sin saber cómo o por dónde
tan grande dicha nos venga,
pues, sin ser los dos torneos,
hoy a los dos nos sustenta. 50
DON MANUEL Don Juan de Toledo es, Cosme,
el hombre que más profesa
mi amistad, siendo los dos
envidia, ya que no afrenta
de cuantos la antigüedad 55
por tantos siglos celebra.
Los dos estudiamos juntos,
y pasando de las letras
a las armas, los dos fuimos
camaradas en la guerra. 60
En las de Piamonte, cuando
el señor duque de Feria
con la jineta me honró,
le di, Cosme, mi bandera.
Fue mi alférez; y después 65
sacando de una refriega
una penetrante herida,
le curé en mi cama mesma.
La vida, después de Dios,
me debe; dejo las deudas 70
de menores intereses,
que entre nobles es bajeza
referirlas; pues por eso
pintó la docta Academia
al galardón, una dama 75
rica, y las espaldas vueltas;
dando a entender, que, en haciendo
el beneficio, es discreta
acción olvidarse de él;
que no le hace el que le acuerda. 80
En fin, don Juan obligado
de amistades y finezas,
viendo que su majestad
con este gobierno premia
mis servicios, y que vengo 85
de paso a la corte, intenta
hoy hospedarme en su casa
por pagarme con las mesmas;
y aunque a Burgos me escribió
de casa y calle las señas, 90
no quise andar preguntando
a caballo dónde era;
y así dejé en la posada
las mulas y las maletas,
yendo hacia donde me dice. 95
Vi las galas y libreas,
e informado de la causa,
quise, aunque de paso, verlas.
Llegamos tarde en efeto,
porque...
(Salen DOÑA ANGELA y ISABEL en corto, tapadas.)
DOÑA ANGELA              Si, como lo muestra 100
el traje, sois caballero
de obligaciones y prendas,
amparad a una mujer
que a valerse de vos llega.
Honor y vida me importa 105
que aquel hidalgo no sepa
quien soy, y que no me siga.
Estorbad, por vida vuestra,
a una mujer principal
una desdicha, una afrenta; 110
que podrá ser que algún día...
¡Adiós, adiós, que voy muerta!

(Vase)

COSME ¿Es dama o es torbellino?
DON MANUEL ¡Hay tal suceso!
COSME                      ¿Qué piensas
hacer?
DON MANUEL           ¿Eso me preguntas? 115
¿Cómo puede mi nobleza
excusarse de excusar
una desdicha, una afrenta?
Que, según muestra, sin duda
es su marido.
COSME                     Y ¿qué intentas? 120
DON MANUEL Detenerle con alguna
industria; mas, si con ella
no puedo, será forzoso
el valerme de la fuerza,
sin que él entienda la causa. 125
COSME Si industria buscas, espera,
que a mi se me ofrece una.
Esta carta, que encomienda
es de un amigo, me valga.

(Sale DON LUIS y RODRIGO, su criado)

DON LUIS Yo tengo de conocerla, 130
no más de por el cuidado
con que de mí se recela.
RODRIGO Síguela, y sabrás quién es.

(Llega COSME y retirase DON MANUEL)

COSME Señor, aunque con vergüenza
llego, vuesa merced me haga 135
tan gran merced, que me lea
a quién esta carta dice.
DON LUIS No voy ahora con flema.

(Detiénele)

COSME Pues si flema sólo os falta,
yo tengo cantidad de ella, 140
y podré partir con vos.
DON LUIS Apartad.
DON MANUEL               (¡Oh qué derecha
es la calle! Aún no se pierden
de vista.)
COSME                Por vida vuestra...
DON LUIS ¡Vive Dios, que sois pesado, 145
y os romperé la cabeza,
si mucho me hacéis...!
COSME                                       Por eso
os haré poco.
DON LUIS                       Paciencia
me falta para sufriros.
¡Apartad de aquí!

(Empújale)

DON MANUEL                       (Ya es fuerza, 150
llegar, acabe el valor
lo que empezó la cautela.)

(Llega)

Caballero, ese criado
es mío, y no sé que pueda
haberos hoy ofendido, 155
para que de esa manera
le atropelléis.
DON LUIS                       No respondo
a la duda o a la queja,
porque nunca satisfice
a nadie. Adiós.
DON MANUEL                       Si tuviera 160
necesidad mi valor
de satisfacciones, crea
vuestra arrogancia de mí,
que no me fuera sin ellas.
Preguntar en qué os ofende, 165
[por castigalle si yerra](1)
merece más cortesía;
y pues la corte la enseña,
no la pongáis en mal nombre,
aunque un forastero venga 170
a enseñarla a los que tienen
obligación de saberla.
DON LUIS Quien pensare que no puedo
enseñarla yo...
DON MANUEL                       La lengua
suspended y hable el acero. 175

(Sacan las espadas)

DON LUIS Decís bien.
COSME                  ¡Oh quién tuviera
gana de reñir!
RODRIGO                       Sacad
la espada vos.
COSME                       Es doncella;
y sin cédula o palabra,
no puedo sacarla.

(Sale DOÑA BEATRIZ, teniendo a DON JUAN y CLARA, criada y gente)

DON JUAN                                  Suelta, 180
Beatriz.
DOÑA BEATRIZ            No has de ir.
DON JUAN                                Mira que es
con mi hermano la pendencia.
DOÑA BEATRIZ ¡Ay de mí triste!
DON JUAN                             A tu lado
estoy.
DON LUIS           Don Juan, tente, espera;
que más que a darme valor 185
a hacerme cobarde llegas.
Caballero forastero,
quien no excusó la pendencia
solo, estando acompañado,
bien se ve que no la deja 190
de cobarde. Idos con Dios;
que no sabe mi nobleza
reñir mal, y más con quien
tanto brío y valor muestra.
Idos con Dios.
DON MANUEL                       Yo os estimo 195
bizarría y gentileza;
pero si de mí, por dicha,
algún escrúpulo os queda,
me hallaréis donde quisiereis.
DON LUIS Norabuena.
DON MANUEL                     Norabuena 200
DON JUAN ¡Qué es lo que miro y escucho!
¡Don Manuel!
DON MANUEL                         ¡Don Juan!
DON JUAN                                           Suspensa
el alma no determina
qué hacer, cuando considera
un hermano y un amigo 205
-que es lo mismo- en diferencia
tal, y hasta saber la causa,
dudaré.
DON LUIS              La causa es esta:
volver por ese criado
este caballero intenta, 210
que necio me ocasionó
a hablarle mal. Todo cesa
con esto.
DON JUAN                 Pues siendo así,
cortés me darás licencia,
para que llegue a abrazarle. 215
El noble huésped, que espera
nuestra casa, es el señor
Don Manuel. Hermano, llega;
que dos, que han reñido iguales,
desde aquel instante quedan 220
más amigos; pues ya hicieron
de su valor experiencia.
Da[dn]os los brazos.
DON MANUEL                                    Primero
que a vos os los dé, me lleva
el valor que he visto en él 225
a que al servicio me ofrezca
del señor Don Luis.
DON LUIS                                Yo soy
vuestro amigo, y ya me pesa
de no haberos conocido,
pues vuestro valor pudiera 230
haberme informado.
DON MANUEL                                  El vuestro
escarmentado me deja
una herida en esta mano.
[...................](2)
DON LUIS                     Mas quisiera
tenerla mil veces yo. 235
COSME ¡Qué cortesana pendencia!
DON JUAN ¿Herida? Vení a curaros.
Tú, Don Luis, aquí te queda
hasta que tome su coche
doña Beatriz, que me espera; 240
y de esta descortesía
me disculparás con ella.
Venid, señor, a mi casa,
mejor dijera a la vuestra,
donde os curéis.
DON MANUEL                           Que no es nada. 245
DON JUAN Venid presto.
DON MANUEL                       (Ap. ¡Qué tristeza
me ha dado que me reciba
con sangre Madrid!)
DON LUIS                                    (Ap. ¡Qué pena
tengo de no haber podido
saber qué dama era aquella!) 250
COSME ¡Qué bien merecido tiene
mi amo lo que se lleva,
porque no se meta a ser
Don Quijote de la legua!
(Vanse los tres y llega DON LUIS a DOÑA BEATRIZ que está aparte)
DON LUIS Ya la tormenta pasó; 255
otra vez, señora, vuelva
a restituir las flores,
que ahora marchita y seca
de vuestra hermosura el hielo
de un desmayo.
DOÑA BEATRIZ                             ¿Dónde queda 260
don Juan?
DON LUIS                   Que le perdonéis
os pide, porque le llevan
forzosas obligaciones
y el cuidar con diligencia
de la salud de un amigo 265
que va herido.
DOÑA BEATRIZ                         ¡Ay de mi! ¡Muerta
estoy! ¿Es don Juan?
DON LUIS                                 Señora,
no es don Juan; que no estuviera,
estando herido mi hermano,
yo con tan grande paciencia. 270
No os asustéis; que no es justo
que sin que él la herida tenga,
tengamos entre los dos
yo el dolor y vos la pena;
digo dolor, el de veros 275
tan postrada, tan sujeta
a un pesar imaginado,
que hiere con mayor fuerza.
DOÑA BEATRIZ Señor Don Luis, ya sabéis
que estimo vuestras finezas 280
supuesto que lo merecen
por amorosas y vuestras;
pero no puedo pagarlas;
que eso han de hacer las estrellas,
y no hay de lo que no hacen, 285
quien las tome residencia.
Si lo que menos se halla,
es hoy lo que más se precia
en la corte, agradeced
el desengaño, siquiera 290
por ser cosa que se halla
con dificultad en ella.
Quedad con Dios.

(Vase con su criada)

DON LUIS                              Id con Dios.
No hay acción que me suceda
bien, Rodrigo. Si una dama 295
veo airosa, y conocerla
solicito, me detienen
un necio y una pendencia;
que no sé cuál es peor;
si riño, y mi hermano llega, 300
es mi enemigo su amigo;
si por disculpa me deja
de una dama, es una dama
que mil pesares me cuesta;
de suerte que una tapada 305
me huye, un necio me atormenta,
un forastero me mata,
y un hermano me le lleva
a ser mi huésped a casa,
y otra dama me desprecia. 310
¡De mal anda mi fortuna!
RODRIGO Que de todas esas penas,
que sé la que sientes más.
DON LUIS No sabes.
RODRIGO                 Que la que llegas
a sentir más, son los celos 315
de tu hermano y Beatriz bella.
DON LUIS Engáñaste.
RODRIGO                   ¿Pues cuál es?
DON LUIS Si tengo de hablar de veras,
-de ti sólo me fiara-
lo que más siento es que sea 320
mi hermano tan poco atento,
que llevar a casa quiera
un hombre mozo, teniendo,
Rodrigo, una hermana bella,
viuda y moza, y como sabes, 325
tan de secreto, que apenas
sabe el sol que vive en casa;
porque, Beatriz, por ser deuda,
solamente la visita.
RODRIGO Ya sé que su esposo era 330
administrador en puertos
de mar de unas reales rentas
y quedó debiendo al rey
grande cantidad de hacienda,
y ella a la corte se vino 335
de secreto, donde intenta,
escondida y retirada,
componer mejor sus deudas;
y esto disculpa a tu hermano;
pues, si mejor consideras 340
que su estado no le da
ni permisión ni licencia
de que nadie la visite,
y que, aunque tu huésped sea
Don Manuel, no ha de saber 345
que en casa, señor, se encierra
tal mujer, ¿qué inconveniente
hay en admitirle en ella?
Y más habiendo tenido
tal recato y advertencia, 350
que para su cuarto ha dado
por otra calle la puerta,
y la que salía a la casa,
por desmentir la sospecha,
de que el cuidado la había 355
cerrado, o porque pudiera
con facilidad abrirse
otra vez, fabricó en ella
una alacena de vidrios,
labrada de tal manera, 360
que parece que jamás
en tal parte ha habido puerta.
DON LUIS ¿Ves con lo que me aseguras?
Pues con eso mismo intentas
darme muerte; pues ya dices 365
que no ha puesto por defensa
de su honor más que unos vidrios,
que al primer golpe se quiebran.

(Vanse y salen DOÑA ANGELA y ISABEL)

DOÑA ANGELA Vuélveme a dar, Isabel,
esas tocas ¡pena esquiva!, 370
Vuelve a amortajarme viva,
ya que mi suerte cruel
lo quiere así.
ISABEL                       Toma presto;
porque si tu hermano viene
y alguna sospecha tiene, 375
no la confirme con esto,
de hallarte de esta manera,
que hoy en palacio te vio.
DOÑA ANGELA ¡Válgame el cielo! Que yo
entre dos paredes muera, 380
donde apenas el sol sabe
quién soy, pues la pena mía
en el término del día
ni se contiene ni cabe;
donde inconstante la luna, 385
que aprende influjos de mí,
no puede decir: « Ya vi
que lloraba su fortuna »;
donde en efeto encerrada
sin libertad he vivido, 390
porque enviudé de un marido,
con dos hermanos casada;
¡y luego delito sea,
sin que toque en liviandad,
depuesta la autoridad, 395
ir donde tapada vea
un teatro en quien la fama,
para su aplauso inmortal,
con acentos de metal
a voces de bronce llama! 400
¡Suerte injusta, dura estrella!
ISABEL Señora, no tiene duda
de que mirándote viuda,
tan moza, bizarra y bella,
tus hermanos cuidadosos 405
te celen; porque este estado
es el más ocasionado
a delitos amorosos;
y más en la corte hoy,
donde se han dado en usar 410
unas viuditas de azahar,
que al cielo mil gracias doy
cuando en las calles las veo
tan honestas, tan fruncidas,
tan beatas y aturdidas; 415
y en quedándose en manteo,
es el mirarlas contento;
pues sin toca y devoción,
saltan más a cualquier son,
que una pelota de viento, 420
y este discurso doblado
para otro tiempo, señora,
¿cómo no habemos ahora
en el forastero hablado,
a quien tu honor encargaste, 425
y tu galán hoy hiciste?
DOÑA ANGELA Parece que me leíste
el alma en eso que hablaste.
Cuidadosa me ha tenido,
no por él, sino por mí; 430
porque después, cuando oí
de las cuchilladas ruido,
me puse -mas son quimeras-,
Isabel, a imaginar
que él había de tomar 435
mi disgusto tan de veras,
que había de sacar la espada
en mi defensa. Yo fui
necia en empeñarle así;
mas una mujer turbada 440
¿qué mira o qué considera?
ISABEL Yo no sé si lo estorbó;
mas sé que no nos siguió
tu hermano más.
DOÑA ANGELA                             Oye, espera.

(Sale DON LUIS)

DON LUIS ¡Angela!
DOÑA ANGELA              Hermano, señor, 445
turbado y confuso vienes.
¿Qué ha sucedido, qué tienes?
DON LUIS Harto tengo, tengo honor.
DOÑA ANGELA (Ap. ¡Ay de mí! Sin duda es
que Don Luis me conoció.) 450
DON LUIS Y así siento mucho yo
que te estime en poco.
DOÑA ANGELA                                        Pues
¿has tenido algún disgusto?
DON LUIS Lo peor es que cuando vengo
a verte, el disgusto tengo 455
que tuve, Angela.
ISABEL                            (¿Otro susto?)
DOÑA ANGELA Pues yo, ¿en qué te puedo dar,
hermano, disgusto? Advierte...
DON LUIS Tú eres la causa; y el verte...
DOÑA ANGELA (¡Ay de mí!)
DON LUIS                 ...Angela, estimar 460
tan poco de nuestro hermano...,
DOÑA ANGELA (Eso sí.)
DON LUIS              ...pues cuando vienes
con los disgustos que tienes,
cuidados te dé. No en vano,
el enojo que tenía 465
con el huésped me pagó;
pues sin conocerle yo,
hoy le he herido en profecía.
DOÑA ANGELA Pues ¿cómo fue?
DON LUIS                            Entré en la plaza
de palacio, hermana, a pie, 470
hasta el palenque; porque
toda la desembaraza
de coches y caballeros,
la guarda. A un corro me fui
de amigos, adonde vi 475
que alegres y lisonjeros
los tenía una tapada,
a quien todos celebraron
lo que dijo, y alabaron
de entendida y sazonada. 480
Desde el punto que llegué,
otra palabra no habló,
tanto que a alguno obligó
a preguntarla por qué
porque yo llegaba, había 485
con tanto extremo callado.
Todo me puso en cuidado,
miré si la conocía,
y no pude; porque ella
se puso más en taparse, 490
en esconderse y guardarse.
Viendo que no pude vella,
seguilla determiné.
Ella siempre atrás volvía
a ver si yo la seguía, 495
cuyo gran cuidado fue
espuela de mi cuidado.
Yendo de esta suerte, pues,
llegó un hidalgo, que es
de nuestro huésped criado, 500
a decir que le leyese
una carta; respondí
que iba deprisa, y creí
que detenerme quisiese
con este intento, porque 505
la mujer le habló al pasar;
y tanto dio en porfiar,
que le dije no sé qué.
Llegó en aquella ocasión,
en defensa del criado, 510
nuestro huésped, muy soldado,
sacamos en conclusión
las espadas. Todo es esto:
pero más pudiera ser.
DOÑA ANGELA ¡Miren la mala mujer 515
en qué ocasión te había puesto!
¡Qué hay mujeres tramoyeras!
Pondré, que no conocía
quién eras, y que lo hacía
sólo porque la siguieras. 520
Por eso estoy harta yo
de decir, si bien te acuerdas,
que mires que no te pierdas
por mujercillas, que no
saben más que aventurar 525
los hombres.
DON LUIS                       ¿En qué has pasado
la tarde?
DOÑA ANGELA               En casa me he estado,
entretenida en llorar.
DON LUIS ¿Hate nuestro hermano visto?
DOÑA ANGELA Desde esta mañana no 530
ha entrado aquí
DON LUIS                           ¡Qué mal yo
estos descuidos resisto!
DOÑA ANGELA Pues deja los sentimientos;
que al fin sufrirle es mejor;
que es nuestro hermano mayor, 535
y comemos de alimentos.
DON LUIS Si tú estás tan consolada,
yo también; que yo por ti
lo sentía; y porque así
veas no dárseme nada, 540
a verle voy, y aun con él
haré una galantería.

(Vase)

ISABEL ¿Qué dirás, señora mía,
después del susto cruel,
de lo que en casa nos pasa? 545
Pues el que hoy ha defendido
tu vida, huésped y herido
le tienes dentro de casa.
DOÑA ANGELA Yo, Isabel, lo sospeché
cuando de mi hermano oí 550
la pendencia, y cuando vi
que el herido el huésped fue;
pero aun bien no lo he creído;
porque cosa extraña fuera
que un hombre a Madrid viniera, 555
y hallase recién venido,
una dama que rogase
que su vida defendiese,
un hermano que le hiriese
y otro que le aposentase, 560
fuera notable suceso;
y aunque todo puede ser,
no lo tengo de creer
sin vello.
ISABEL                  Y si para eso
te dispones, yo bien sé 565
por dónde verle podrás,
y aún más que velle.
DOÑA ANGELA                                  Tú estás
loca. ¿Cómo, si se ve
de mi cuarto tan distante,
el suyo?
ISABEL              Parte hay por donde 570
este cuarto corresponde
al otro: esto no te espante.
DOÑA ANGELA No porque verlo deseo,
sino solo por saber,
dime, ¿cómo puede ser? 575
que lo escucho y no lo creo.
ISABEL ¿No has oído que labró
en la puerta una alacena
tu hermano?
DOÑA ANGELA                      Ya lo que ordena
tu ingenio he entendido yo. 580
Dirás que pues es de tabla,
algún agujero hagamos
por donde al huésped veamos.
ISABEL Más que eso mi ingenio entabla.
DOÑA ANGELA Di.
ISABEL      Por cerrar y encubrir 585
la puerta, que se tenía,
y que a este jardín salía,
y poder volverla a abrir,
hizo tu hermano poner
portátil una alacena. 590
Esta -aunque de vidrios llena-,
se puede muy bien mover.
Yo lo sé bien; porque, cuando
la alacena aderecé,
la escalera la arrimé, 595
y ella se fue desclavando
poco a poco, de manera,
que todo junto cayó,
y dimos en tierra yo,
alacena y escalera; 600
de suerte, que en falso ahora
la tal alacena está,
y apartándose, podrá
cualquiera pasar, señora.
DOÑA ANGELA Esto no es determinar, 605
sino prevenir primero.
Ves aquí, Isabel, que quiero
a esotro cuarto pasar,
y he quitado la alacena.
Por allá, ¿no se podrá 610
quitar también?
ISABEL                            Claro está;
y para hacerla más buena,
en falso se han de poner
dos clavos, para advertir
que sólo la sepa abrir 615
el que lo llega a saber.
DOÑA ANGELA Al criado que viniere
por luz y por ropa, di
que vuelva a avisarte a ti,
si acaso el huésped saliere 620
de casa; que, según creo,
no le obligará la herida
a hacer cama.
ISABEL                       Y, por tu vida,
¿irás?
DOÑA ANGELA          Un necio deseo
tengo de saber si es él 625
el que mi vida guardó;
porque, si le cuesto yo
sangre y cuidado, Isabel,
es bien mirar por su herida,
si es que segura de miedo 630
de ser conocida, puedo
ser con él agradecida.
Vamos, que tengo de ver
la alacena; y si pasar
puedo al cuarto, he de cuidar, 635
sin que él lo llegue a entender,
desde aquí de su regalo.
ISABEL Notable cuento será.
Mas ¿si lo cuenta?
DOÑA ANGELA                             No hará,
que hombre que su esfuerzo igualó 640
a su gala y discreción,
puesto que de todo ha hecho
noble experiencia en mi pecho
en la primera ocasión,
de valiente en lo restado, 645
de galán en lo lucido,
en el modo de entendido,
no me ha de causar cuidado
que diga suceso igual;
que fuera notable mengua 650
que echara una mala lengua
tan buenas partes a mal.
(Vanse. Salen DON JUAN, DON MANUEL y un criado con luz)
DON JUAN Acostaos, por mi vida.
DON MANUEL Es tan poca la herida,
que antes, don Juan, sospecho 655
que parece melindre el haber hecho
caso ninguno de ella.
DON JUAN Harta ventura ha sido de mi estrella;
que no me consolara
jamás, si este contento me costara 660
el pesar de teneros
en mi casa indispuesto, y el de veros
herido por la mano
-si bien no ha sido culpa- de mi hermano.
DON MANUEL El es buen caballero 665
y me tiene envidioso de su acero,
de su estilo admirado
y he de ser muy su amigo y su criado.

(Sale DON LUIS y un criado con un azafate cubierto y en él un aderezo de espadas)

DON LUIS Yo, señor, lo soy vuestro,
como en la pena que recibo muestro, 670
ofreciéndoos mi vida;
y porque el instrumento de la herida
en mi poder no quede,
pues ya agradarme ni servirme puede,
bien como aquel criado 675
que a su señor algún disgusto ha dado,
hoy de mí le despido.
Esta es, señor, la espada que os ha herido;
a vuestras plantas viene
a pediros perdón, si culpa tiene. 680
Tome vuestra querella
con ella en mi venganza de mí y de ella.
DON MANUEL Sois valiente y discreto;
en todo me vencéis. La espada aceto,
porque siempre a mi lado 685
me enseñe a ser valiente. Confiado
desde hoy vivir procuro;
porque ¿de quién no vivirá seguro
quien vuestro acero ciñe generoso?
Que él solo me tuviera temeroso. 690
DON JUAN Pues Don Luis me ha enseñado
a lo que estoy por huésped obligado,
otro regalo quiero
que recibáis de mi.
DON MANUEL                               ¡Qué tarde espero
pagar tantos favores! 695
Los dos os competís en darme honores.

(Sale COSME cargado de maletas y cojines)

COSME Doscientos mil demonios
de su furia infernal den testimonios,
volviéndose inclementes
doscientas mil serpientes, 700
que, asiéndome, de un vuelo
den conmigo de patas en el cielo,
del mandato oprimidos
de Dios, por justos juicios compelidos;
si vivir no quisiera sin injurias 705
en Galicia o Asturias,
antes que en esta corte.
DON MANUEL Reporta...
COSME                 El reportorio se reporte.
DON JUAN ¿Qué dices?
COSME                    Lo que digo;
que es traidor quien da paso a su enemigo. 710
DON LUIS ¿Qué enemigo? Detente.
COSME El agua de una fuente y otra fuente.
DON MANUEL ¿Y de aqueso te inquietas?
COSME Venía de cojines y maletas
por la calle cargado, 715
y en una zanja de una fuente he dado,
y así lo traigo todo,
como dice el refrán, puesto de lodo.
¿Quién esto en casa mete?
DON MANUEL Vete de aquí, que estás borracho. ¡Vete! 720
COSME Si borracho estuviera
menos mi enojo con el agua fuera.
Cuando en un libro leo de mil fuentes
que vuelven varias cosas sus corrientes,
no me espanto, si aquí ver determino, 725
que nace el agua a convertirse en vino.
DON MANUEL Si él empieza, en un año
no acabará.
DON JUAN                   El tiene humor extraño.
DON LUIS Sólo de ti querría
saber, si sabes leer, como este día 730
en el libro citado
muestras, ¿por qué pediste tan pesado
que una carta leyese? ¿Qué te apartas?
COSME Porque sé leer en libros y no en cartas.
DON LUIS Está bien respondido. 735
DON MANUEL Que no hagáis caso de él, por Dios os pido.
Ya le iréis conociendo,
y sabréis que es burlón.
COSME                                      Hacer pretendo
de mis burlas alarde.
Para alguna os convido.
DON MANUEL                                      Pues no es tarde, 740
porque me importa, hoy quiero
hacer una visita.
DON JUAN                           Yo os espero
para cenar.
DON MANUEL                  Tú, Cosme, esas maletas,
abre y saca la ropa; no las metas.
[.................................................](3) 745
DON JUAN Si quisieres cerrar, ésta es del cuarto
la llave; que aunque tengo
llave maestra, por si acaso vengo
tarde, más que las dos, otra no tiene
ni otra puerta tampoco. Así conviene. 750
Y en el cuarto la deja, y cada día
vendrán a aderezarle.

(Vanse y queda COSME)

COSME                                   Hacienda mía,
ven acá; que yo quiero
visitarte primero;
porque ver determino 755
cuánto habemos sisado en el camino;
que, como en las posadas
no se hilan las cuentas tan delgadas
como en casa, que vive en sus porfías
la cuenta, y la razón por lacerías, 760
hay mayor aparejo del provecho,
para meter la mano, no en mi pecho,
sino en la bolsa ajena.

(Abre una maleta, y saca un bolsón.)

Topé la propia; buena está y rebuena,
pues aquesta jornada 765
subió doncella y se apeó preñada.
Contallo quiero, es tiempo [mal](4) perdido;
porque yo ¿qué borregos he vendido
a mi señor, para que mire y vea
si está cabal? Lo que ello fuere sea. 770
Su maleta es aquesta.
Ropa quiero sacar por si se acuesta
tan presto; que él mandó que hiciese esto.
Mas porque él lo mandó ¿se ha de hacer presto?
Por haberlo él mandado 775
antes no lo he de hacer, que soy criado.
Salirme un rato es justo
a rezar a una ermita. ¿Tendrás gusto
de esto, Cosme? -Tendré.- Pues, Cosme, vamos
que antes son nuestros gustos que los amos. 780
(Vase.)
(Por una alacena que estará hecha con anaqueles y vidrios en ella, quitándose con goznes, con que se desencaja, salen DOÑA ANGELA y ISABEL.)
ISABEL Que está el cuarto solo dijo
Rodrigo, porque el tal huésped
y tus hermanos se fueron.
DOÑA ANGELA Por esto pude atreverme
a hacer sólo esta experiencia. 785
ISABEL ¿Ves que no hay inconveniente
para pasar hasta aquí?
DOÑA ANGELA Antes Isabel, parece
que todos cuantos previne
yo, fue muy impertinente, 790
pues con ninguno topamos;
que la puerta fácilmente
se abre y se vuelve a cerrar,
sin ser posible que se eche
de ver.
ISABEL             Y ¿a qué hemos venido? 795
DOÑA ANGELA A volvernos solamente;
que, para hacer sola una
travesura dos mujeres,
basta haberla imaginado;
porque al fin esto no tiene 800
más fundamento, que haber
hablado en ello dos veces,
y estar yo determinada
-siendo verdad que es aqueste
caballero el que por mí 805
se empeñó osado y valiente-,
como te he dicho, a mirar
por su regalo.
ISABEL                       Aquí tiene
el que le trujo tu hermano,
y una espada en un bufete. 810
DOÑA ANGELA Ven acá. ¿Mi escribanía
trujeron aquí?
ISABEL                             Dio en ese
desvarío mi señor.
Dijo que aquí la pusiese
con recado de escribir, 815
y mil libros diferentes.
DOÑA ANGELA En el suelo hay dos maletas.
ISABEL Y abiertas. Señora ¿quieres
que veamos qué hay en ellas?
DOÑA ANGELA Sí, que quiero neciamente 820
mirar qué ropa y alhajas
trae.
ISABEL        Soldado y pretendiente,
vendrá muy mal alhajado.
(Sacan todo cuanto van diciendo, y todo lo esparcen por la sala)
DOÑA ANGELA ¿Qué es esto?
ISABEL                       Muchos papeles.
DOÑA ANGELA ¿Son de mujer?
ISABEL                          No, señora, 825
sino procesos que vienen
cosidos y pesan mucho.
DOÑA ANGELA Pues si fueran de mujeres,
ellos fueran más livianos.
Mal en eso te detienes. 830
ISABEL Ropa blanca hay aquí alguna.
DOÑA ANGELA ¿Huele bien?
ISABEL                     Si, a limpia huele.
DOÑA ANGELA Ese es el mejor perfume.
ISABEL Las tres calidades tiene
de blanca, blanda y delgada. 835
Mas, señora ¿qué es aqueste
pellejo con unos hierros
de herramientas diferentes?
DOÑA ANGELA Muestra a ver. Hasta aquí cosa
de sacamuelas parece; 840
mas estas son tenacillas,
y el alzador del copete
y los bigotes estotras.
ISABEL Item, escobilla y peine.
Oye, que, más prevenido, 845
no le faltará al tal huésped
la horma de su zapato.
DOÑA ANGELA ¿Por qué?
ISABEL                Porque aquí la tiene.
DOÑA ANGELA ¿Hay más?
ISABEL                 Sí, señora, item,
como a forma de billetes, 850
legajo segundo.
DOÑA ANGELA                         Muestra.
De mujer son, y contienen
más que papel. Un retrato
está aquí.
ISABEL               ¿Qué te suspende?
DOÑA ANGELA El verle; que una hermosura, 855
si está pintada, divierte.
ISABEL Parece que te ha pesado
de sacalle.
DOÑA ANGELA                 ¡Qué necia eres!
No mires más.
ISABEL                        ¿Y qué intentas?
DOÑA ANGELA Dejarle escrito un billete. 860
Toma el retrato.

(Pónese a escribir)

ISABEL                           Entre tanto
la maleta del sirviente
he de ver. Esto es dinero;
cuartazos son insolentes,
que en la república donde 865
son los príncipes y reyes
los doblones y los reales,
ellos son la común plebe.
Una burla le he de hacer,
y ha de ser de aquesta suerte: 870
quitarle de aquí el dinero
al tal lacayo, y ponerle
unos carbones. Dirán:
¿Dónde demonios los tiene
esta mujer? no advirtiendo 875
que esto sucedió en noviembre,
y que hay brasero en el cuarto.
DOÑA ANGELA Yo escribí. ¿Qué te parece
adónde deje el papel,
porque, si mi hermano viene, 880
no le vea?
ISABEL                Así, debajo
de la toalla que tienen
las almohadas; que al quitarle,
se verá forzosamente,
y no es parte que hasta entonces 885
se ha de andar.
DOÑA ANGELA                     Muy bien adviertes.
Ponle allí y ve recogiendo
todo esto.
ISABEL                Mira que tuercen
la llave ya.
DOÑA ANGELA                  Pues dejallo
todo, esté como estuviere, 890
y a escondernos. Isabel,
ven.
ISABEL Alacena me fecit.

(Vanse por el alacena y queda como estaba. Sale COSME)

COSME Ya que me he servido a mí,
de barato quiero hacerle
a mi amo este servicio.- 895
Mas... ¿quién nuestra hacienda vende
que así hace almoneda de ella?
¡Vive Cristo, que parece
plazuela de la Cebada
la sala con nuestros bienes! 900
¿Quién está aquí? No está nadie,
por Dios, y si está, no quiere
responder. No me responda,
que me huelgo de que eche
de ver que soy enemigo 905
de respondones. Con este
humor, sea bueno, o sea malo,
-si he de hablar discretamente-,
estoy temblando de miedo;
pero como a mí me deje 910
el revoltoso de alhajas
libre mi dinero, llegue
y revuelva las maletas
una y cuatrocientas veces.
Mas ¿qué veo? ¡Vive Dios, 915
que en carbones lo convierte!
Duendecillo, duendecillo,
quien quiera que fuiste y eres
el dinero que tú das
en lo que mandares vuelve, 920
mas lo que yo hurto, ¿por qué?

(Salen DON JUAN, DON LUIS y DON MANUEL)

DON JUAN ¿De qué das voces?
DON LUIS                                ¿Qué tienes?
DON MANUEL ¿Qué te ha sucedido? Habla.
COSME ¡Lindo desenfado es ese!
Si tienes por inquilino, 925
señor, en tu casa un duende,
¿para qué nos recibiste
en ella? Un instante breve
que falté de aquí, la ropa
de tal modo y de tal suerte 930
hallé, que, toda esparcida,
una almoneda parece.
DON JUAN ¿Falta algo?
COSME                    No falta nada.
El dinero solamente
que en esta bolsa tenía, 935
que era mío, me convierte
en carbones.
DON LUIS                     Sí, ya entiendo
que necia burla previenes.
DON MANUEL ¡Qué fría y qué sin donaire!
DON JUAN ¡Qué mala y qué impertinente! 940
COSME No es burla esto. ¡Vive Dios!
DON MANUEL Calla, que estás como sueles.
COSME Es verdad; mas suelo estar
en mi juicio algunas veces.
DON JUAN Quedaos con Dios, y acostaos, 945
Don Manuel, sin que os desvele
el duende de la posada;
y aconsejadle que intente
otras burlas, al criado.

(Vase)

DON LUIS No en vano sois tan valiente 950
como sois, si habéis de andar,
desnuda la espada siempre,
saliendo de los disgustos
en que este loco os pusiere.

(Vase)

DON MANUEL ¿Ves cuál me tratan por ti? 955
Todos por loco me tienen
porque te sufro. A cualquiera
parte que voy, me suceden
mil desaires por tu causa.
COSME Ya estás solo, y no he de hacerte 960
burla mano a mano yo;
porque sólo en tercio puede
tirarse uno con su padre.
Dos mil demonios me lleven,
si no es verdad que salí 965
y esto, fuese quien se fuese,
hizo este estrago.
DON MANUEL                               Con eso
ahora disculparte quieres
de la necedad. Recoge
esto que esparcido tienes, 970
y entra a acostarme.
COSME                                 Señor,
en una galera reme...
DON MANUEL Calla, calla, o ¡vive Dios!
que la cabeza te quiebre.

(Vase)

COSME Pesárame con extremo 975
que lo tal me sucediese;
ahora bien, va de envasar
otra vez los adherentes
de mis maletas. ¡Oh cielos!
Quién la trompeta tuviese 980
del juicio de las alhajas,
porque a una voz solamente
viniesen todas!

(Vuelve DON MANUEL con su papel)

DON MANUEL                           Alumbra,
Cosme.
COSME              Pues ¿que te sucede,
señor? ¿Has hallado acaso 985
allá dentro alguna gente?
DON MANUEL Descubrí la cama, Cosme,
para acostarme, y halléme
debajo de la toalla
de la cama, este billete 990
cerrado; y ya el sobrescrito
me admira más.
COSME                          ¿A quién viene?
DON MANUEL A mí; mas el modo extraño...
COSME ¿Cómo dice?
DON MANUEL                     ...me suspende.

(Lee)

« Nadie me abra, porque soy 995
de Don Manuel solamente. »
COSME ¡Plega a Dios, que no me creas
por fuerza! No le abras, tente,
sin conjurarle primero.
DON MANUEL Cosme, lo que me suspende 1000
es la novedad, no el miedo;
que quien admira, no teme.

(Lee)

« Con cuidado me tiene vuestra salud, como a quien fue la causa de su riesgo. Y assí, agradecida y lastimada, os suplico me aviséis della, y os sirváis de mí; que para lo uno y lo otro avrá ocasión, dejando la respuesta donde hallárades ésta; advertido que el secreto importa, porque el día que lo sepa alguno de los amigos, perderé yo el honor y la vida. »
COSME ¡Extraño caso!
DON MANUEL                        ¿Qué extraño?
COSME ¿Esto no te admira?
DON MANUEL                                  No;
antes con esto llegó 1005
a mi vida el desengaño.
COSME ¿Cómo?
DON MANUEL              Bien claro se ve
que aquella dama tapada,
que tan ciega y tan turbada
de Don Luis huyendo fue, 1010
era su dama, supuesto,
Cosme, que no puede ser,
si es soltero, su mujer;
y dado por cierto esto,
¿qué dificultad tendrá 1015
que en la casa de su amante,
tenga ella mano bastante
para entrar?
COSME                    Muy bien está
pensado; mas mi temor
pasa adelante. Confieso 1020
que es su dama, y el suceso
te doy por bueno, señor;
¿pero ella cómo podía
desde la calle, saber
lo que había de suceder, 1025
para tener este día
ya prevenido el papel?
DON MANUEL Después de haberme pasado,
pudo dárselo a un criado.
COSME Y aunque se le diera, él 1030
¿cómo aquí ha de haberle puesto?
Porque ninguno aquí entró
desde que aquí quedé yo.
DON MANUEL Bien pudo ser antes esto.
COSME Sí; mas hallar trabucadas 1035
las maletas y la ropa
y el papel escrito, topa
en más.
DON MANUEL             Mira si cerradas
esas ventanas están.
COSME Y con aldabas y rejas. 1040
DON MANUEL Con mayor duda me dejas,
y mil sospechas me dan.
COSME ¿De qué?
DON MANUEL               No sabré explicallo.
COSME En efeto, ¿qué has de hacer?
DON MANUEL Escribir y responder 1045
pretendo, hasta averiguallo,
con estilo que parezca
que no ha hallado en mi valor,
ni admiración ni temor;
que no dudo que se ofrezca 1050
una ocasión en que demos,
viendo que papeles hay,
con quién los lleva y los tray.
COSME ¿Y de aquesto no daremos
cuenta a los huéspedes?
DON MANUEL                                      No, 1055
porque no tengo de hacer
mal alguno a una mujer,
que así de mí se fiò.
COSME Luego ya ofendes a quien
su galán piensas.
DON MANUEL                            No tal, 1060
pues sin hacerla a ella mal,
puedo yo proceder bien.
COSME No, señor; más hay aquí
de lo que a ti te parece.
Con cada discurso crece 1065
mi sospecha.
DON MANUEL                      ¿Cómo así?
COSME Ves aquí que van y vienen
papeles, y que jamás
aunque lo examines más,
ciertos desengaños tienen; 1070
¿que creerás?
DON MANUEL                       Que ingenio y arte
hay para entrar y salir,
para cerrar, para abrir,
y que el cuarto tiene parte
por dónde. Y en duda tal, 1075
el juicio podré perder,
pero, no, Cosme, creer
cosa sobrenatural.
COSME ¿No hay duendes?
DON MANUEL                              Nadie los vio.
COSME ¿Familiares?
DON MANUEL                     Son quimeras. 1080
COSME ¿Brujas?
DON MANUEL               Menos.
COSME                          ¿Hechiceras?
DON MANUEL ¡Qué error!
COSME                   ¿Hay súcubos?
DON MANUEL                                           No.
COSME ¿Encantadoras?
DON MANUEL                         Tampoco.
COSME ¿Mágicos?
DON MANUEL                 Es necedad.
COSME ¿Nigromantes?
DON MANUEL                        Liviandad. 1085
COSME ¿Energúmenos?
DON MANUEL                         ¡Qué loco!
COSME ¡Vive Dios que te cogí!
¿Diablos?
DON MANUEL                Sin poder notorio.
COSME ¿Hay almas de purgatorio?
DON MANUEL ¿Que me enamoren a mí? 1090
¡Hay más necia bobería!
Déjame; que estás cansado.
COSME En fin, ¿qué has determinado?
DON MANUEL Asistir de noche y día
con cuidados singulares. 1095
Aquí el desengaño fundo;
no creas que hay en el mundo
ni duendes ni familiares.
COSME Pues yo en efecto presumo
que algún demonio los tray, 1100
226}>que esto y más habrá, donde hay
quien tome tabaco en humo.

(Vanse)