Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
P. II- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74
I. Capítulo XVII. Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pensó que era castillo. CAPITOLO XVI SEGUITANO GLI INNUMEREVOLI TRAVAGLI CHE IL VALOROSO DON CHISCIOTTE COL SUO BUONO SCUDIERE SANCIO PANCIA SOFFERSE NELL' OSTERIA, DA LUI PER SUO DANNO CREDUTA UN CASTELLO.
Había ya vuelto en este tiempo de su parasismo don Quijote, y, con el mesmo tono de voz con que el día antes había llamado a su escudero, cuando estaba tendido en el val de las estacas , le comenzó a llamar, diciendo. Don Chisciotte s'era intanto riavuto alcun poco, e con quel filo di voce con cui aveva il giorno innanzi chiamato il suo scudiere quando trovavasi steso in terra nella valle delle stanghe, lo cominciò a chiamare, dicendo:
-Sancho amigo, ¿duermes? ¿Duermes, amigo Sancho. — Sancio, amico, dormi tu? dormi tu, amico Sancio?
-¿Qué tengo de dormir, pesia a mí -respondió Sancho, lleno de pesadumbre y de despecho-; que no parece sino que todos los diablos han andado conmigo esta noche. — E come diavolo posso io dormire, meschino di me! rispose Sancio pieno di malanni e di dispetto, quando mi sembra di aver avuto attorno in questa notte i demonii tutti dell'inferno!
-Puédeslo creer ansí, sin duda -respondió don Quijote-, porque, o yo sé poco, o este castillo es encantado . Porque has de saber... Mas, esto que ahora quiero decirte hasme de jurar que lo tendrás secreto hasta después de mi muerte. — Ah! non dici male, rispose don Chisciotte; perché, o che io ho perduto il senno, o che questo castello è incantato; mentre hai a sapere… ma prima giurar mi devi di custodire finch'io sia morto, come il più gran segreto, ciò che ora sono per dirti,
-Sí juro -respondió Sancho. — Lo giuro, rispose Sancio.
-Dígolo -replicó don Quijote-, porque soy enemigo de que se quite la honra a nadie. — Questo ti dico, riprese allora don Chisciotte, perché sono nemico di togliere l'onore a chicchesia.
-Digo que sí juro -tornó a decir Sancho- que lo callaré hasta después de los días de vuestra merced, y plega a Dios que lo pueda descubrir mañana. — Ripeto, soggiunse Sancio, e lo giuro che custodirò il segreto fin dopo il fine dei giorni di vossignoria; e piaccia a Dio che io possa manifestarlo dimani.
-¿Tan malas obras te hago, Sancho -respondió don Quijote-, que me querrías ver muerto con tanta brevedad. — Mi porto io dunque sì male verso di te, Sancio, replicò don Chisciotte che mi vorresti veder morto così presto?
-No es por eso -respondió Sancho-, sino porque soy enemigo de guardar mucho las cosas, y no querría que se me pudriesen de guardadas. — Non è per questo, rispose Sancio, ma perché son nemico del serbar segrete lungo tempo le cose, e non vorrei poi che per troppo serbarle mi s'infradicissero sullo stomaco.
-Sea por lo que fuere -dijo don Quijote-; que más fío de tu amor y de tu cortesía; y así, has de saber que esta noche me ha sucedido una de las más estrañas aventuras que yo sabré encarecer; y, por contártela en breve, sabrás que poco ha que a mí vino la hija del señor deste castillo, que es la más apuesta y fermosa doncella que en gran parte de la tierra se puede hallar. ¿Qué te podría decir del adorno de su persona? ¿Qué de su gallardo entendimiento? ¿Qué de otras cosas ocultas, que, por guardar la fe que debo a mi señora Dulcinea del Toboso, dejaré pasar intactas y en silencio? Sólo te quiero decir que, envidioso el cielo de tanto bien como la ventura me había puesto en las manos, o quizá, y esto es lo más cierto, que, como tengo dicho, es encantado este castillo, al tiempo que yo estaba con ella en dulcísimos y amorosísimos coloquios , sin que yo la viese ni supiese por dónde venía, vino una mano pegada a algún brazo de algún descomunal gigante y asentóme una puñada en las quijadas, tal, que las tengo todas bañadas en sangre; y después me molió de tal suerte que estoy peor que ayer cuando los gallegos, que, por demasías de Rocinante, nos hicieron el agravio que sabes. Por donde conjeturo que el tesoro de la fermosura desta doncella le debe de guardar algún encantado moro, y no debe de ser para mí. — Avvengane che può, disse don Chisciotte, io mi fido del pari e sul tuo amore e sulla tua cortesia. Devi dunque sapere che mi accadde in questa notte una delle avventure più strane che si possano mai immaginare; e, per dir breve, sappi che poco fa venne da me la figliuola del signore di questo castello, la più graziosa e vaga donzella che possa trovarsi in gran parte del mondo. Che ti potrei dire della gentilezza di sua persona? del suo fino discernimento? e di altre occulte qualità, che io per mantenere la fede dovuta alla mia signora Dulcinea del Toboso, lascio passare inosservate e sotto silenzio! Mi limiterò a dirti che invidioso il cielo di tanto bene offertomi dalla fortuna, e forse (com'è più credibile) per essere questo castello incantato; mentre io mi intratteneva con lei in dolci ed amorosi colloquii, venne, senza ch'io la vedessi, o potessi comprendere donde venisse, una mano attaccata al braccio di uno straordinario gigante, e mi affibbiò un pugno sì forte alle ganasce, che le tengo tutte intrise di sangue; poi mi pestò di tal fatta che mi trovo peggio di ieri quando i vetturali per colpa di Ronzinante ci fecero quell'affronto che sai. Ora io vado congetturando che la bellezza di questa donzella sia data in custodia di qualche incantato Moro, e non debba essere per me.
-Ni para mí tampoco -respondió Sancho-, porque más de cuatrocientos moros me han aporreado a mí, de manera que el molimiento de las estacas fue tortas y pan pintado . Pero dígame, señor, ¿cómo llama a ésta buena y rara aventura, habiendo quedado della cual quedamos? Aun vuestra merced menos mal, pues tuvo en sus manos aquella incomparable fermosura que ha dicho, pero yo, ¿qué tuve sino los mayores porrazos que pienso recebir en toda mi vida? ¡Desdichado de mí y de la madre que me parió, que ni soy caballero andante, ni lo pienso ser jamás, y de todas las malandanzas me cabe la mayor parte. — Né tampoco per me, rispose Sancio, perché sono stato fracassato da quattrocento Mori in maniera che le percosse delle stanghe, al confronto, furono proprio uno zucchero. Ma, dicami, signore, come chiama ella buona e rara ventura codesta che ci ha lasciati così malconci? E manco male per vossignoria che ha avuto tra le mani quella bellezza incomparabile che or ora mi ha descritta; ma io ho ricevuto le maggiori bastonate che avessi mai in tempo di vita mia! Venga il canchero a me ed alla madre che mi ha partorito che non sono cavaliere errante, né penso di esserlo mai, eppure a me tocca sempre la maggior parte delle disgrazie!
-Luego, ¿también estás tú aporreado? -respondió don Quijote. — Dunque tu ancora sei stato pesto? rispose don Chisciotte.
-¿No le he dicho que sí, pesia a mi linaje? -dijo Sancho. — Non le ho detto che sì! che maledetti siano tutti i diavoli dell'inferno, rispose Sancio,
-No tengas pena, amigo -dijo don Quijote-, que yo haré agora el bálsamo precioso con que sanaremos en un abrir y cerrar de ojos. — Non ti affliggere, amico mio, disse don Chisciotte, che io comporrò tosto il prezioso balsamo con cui risaneremo in un batter d'occhio. »
Acabó en esto de encender el candil el cuadrillero, y entró a ver el que pensaba que era muerto; y, así como le vio entrar Sancho, viéndole venir en camisa y con su paño de cabeza y candil en la mano, y con una muy mala cara, preguntó a su amo. Intanto il bargello, che già aveva acceso il lume, venne per riconoscere colui che credeva morto: e come Sancio lo vide entrare in camera con una cuffia in capo, con una lucerna accesa e con una ciera da far paura, domandò al suo padrone:
-Señor, ¿si será éste, a dicha, el moro encantado , que nos vuelve a castigar, si se dejó algo en el tintero? — Sarebbe questi, o signore, quel mago moro che torna a ricominciare la solfa?
-No puede ser el moro -respondió don Quijote-, porque los encantados no se dejan ver de nadie. — Non può essere il moro costui, rispose don Chisciotte, perché l'incantatori sono invisibili.
-Si no se dejan ver, déjanse sentir -dijo Sancho-; si no, díganlo mis espaldas. — Se non si fanno vedere, si fanno però sentire, disse Sancio, e lo possono attestar le mie spalle.
-También lo podrían decir las mías -respondió don Quijote-, pero no es bastante indicio ése para creer que este que se vee sea el encantado moro. — Potrebbero farne fede anche le mie, rispose don Chisciotte; ma questo non è indizio bastevole per credere che costui che si vede sia desso. »
Llegó el cuadrillero, y, como los halló hablando en tan sosegada conversación, quedó suspenso. Bien es verdad que aún don Quijote se estaba boca arriba, sin poderse menear, de puro molido y emplastado. Llegó se a él el cuadrillero y díjole Intanto si accostò loro il bargello, e trovandoli in sì pacifica conferenza tra loro ne restò meravigliato. Vero è bensì che don Chisciotte stavasene tuttavia colla bocca all'insù, senza potersi movere; tanto era pesto e coperto d'impiastri! Accostatosi al letto il bargello gli disse:
-Pues, ¿cómo va, buen hombre?— Come va, buon galantuomo?
-Hablara yo más bien criado -respondió don Quijote-, si fuera que vos. ¿Úsase en esta tierra hablar desa suerte a los caballeros andantes, majadero. — Io parlerei con più rispetto, rispose don Chisciotte, s'io fossi voi: usansi forse in questa terra di tali confidenze coi cavalieri erranti? »
El cuadrillero, que se vio tratar tan mal de un hombre de tan mal parecer, no lo pudo sufrir, y, alzando el candil con todo su aceite, dio a don Quijote con él en la cabeza, de suerte que le dejó muy bien descalabrado; y, como todo quedó ascuras, salióse luego; y Sancho Panza dijo. Sentendosi il bargello maltrattare da un uomo di così triste apparenza, gli venne la mosca al naso, e alzando la lucerna con tutto l'olio che conteneva la scagliò sulla testa del povero don Chisciotte, sfregiandola bruttamente, e poi se ne andò pe' fatti suoi lasciando tutti all'oscuro.
-Sin duda, señor, que éste es el moro encantado, y debe de guardar el tesoro para otros, y para nosotros sólo guarda las puñadas y los candilazos. Disse allora Sancio Pancia: — Signore, costui senza dubbio è il Moro; e pare ch'egli custodisca per gli altri il tesoro, e per noi le bastonate e le lucernate.
-Así es -respondió don Quijote-, y no hay que hacer caso destas cosas de encantamentos, ni hay para qué tomar cólera ni enojo con ellas; que, como son invisibles y fantásticas, no hallaremos de quién vengarnos, aunque más lo procuremos. Levántate, Sancho, si puedes, y llama al alcaide desta fortaleza, y procura que se me dé un poco de aceite, vino, sal y romero para hacer el salutífero bálsamo; que en verdad que creo que lo he bien menester ahora, porque se me va mucha sangre de la herida que esta fantasma me ha dado. — Così è, rispose don Chisciotte; ma non conviene far caso di questi incantamenti, né pigliarne collera; perché essendo invisibili e fantastici non avremmo contro cui vendicarci realmente. Alzati Sancio, se puoi, e chiama il castellano di questa fortezza, e procura che qui mi si rechi un po' d'olio, vino, sale e ramerino onde comporre il balsamo salutare, che in verità credo di averne ora sommo bisogno perché mi esce molto sangue dalla ferita riportata da questa fantasima.
Levántose Sancho con harto dolor de sus huesos, y fue ascuras donde estaba el ventero; y, encontrándose con el cuadrillero, que estaba escuchando en qué paraba su enemigo, le dijo. Si levò Sancio tutto addolorato nelle ossa, e s'avviò tentone alla camera dell'oste; ed essendosi incontrato nel bargello, che stava ascoltando come la passasse il suo nemico gli disse:
-Señor, quien quiera que seáis , hacednos merced y beneficio de darnos un poco de romero, aceite, sal y vino, que es menester para curar uno de los mejores caballeros andantes que hay en la tierra, el cual yace en aquella cama, malferido por las manos del encantado moro que está en esta venta. — Signore, chiunque voi siate, fatemi il favore e la grazia di darmi un po' di ramerino, di olio, di sale e di vino, de' quali ho necessità per curare uno dei migliori cavalieri erranti che sieno al mondo, il quale giace ferito pericolosamente sopra quel letto per mano dell'incantato Moro che trovasi in questa osteria. »
Cuando el cuadrillero tal oyó, túvole por hombre falto de seso; y, porque ya comenzaba a amanecer, abrió la puerta de la venta, y, llamando al ventero, le dijo lo que aquel buen hombre quería. El ventero le proveyó de cuanto quiso, y Sancho se lo llevó a don Quijote, que estaba con las manos en la cabeza, quejándose del dolor del candilazo, que no le había hecho más mal que levantarle dos chichones algo crecidos, y lo que él pensaba que era sangre no era sino sudor que sudaba con la congoja de la pasada tormenta. Il bargello ad udire queste parole, lo tenne per pazzo, e poiché cominciava già a farsi giorno, aprì la porta della osteria, e chiamato l'oste, fecegli sapere quanto da quel pover'uomo si domandava. L'oste gli somministrò quanto voleva, e Sancio recò ogni cosa a don Chisciotte, che si teneva la testa fra le mani, lamentandosi del dolore arrecatogli dalla lucernata, la quale gli aveva prodotto due enfiagioni assai rilevanti; ma quello che pensava fosse sangue non era altro che un sudore promosso dall'angoscia pei passati tormenti.
En resolución, él tomó sus simples, de los cuales hizo un compuesto, mezclándolos todos y cociéndolos un buen espacio , hasta que le pareció que estaban en su punto. Pidió luego alguna redoma para echallo, y, como no la hubo en la venta, se resolvió de ponello en una alcuza o aceitera de hoja de lata, de quien el ventero le hizo grata donación . Y luego dijo sobre la alcuza más de ochenta paternostres y otras tantas avemarías, salves y credos, y a cada palabra acompañaba una cruz, a modo de bendición; a todo lo cual se hallaron presentes Sancho, el ventero y cuadrillero; que ya el arriero sosegadamente andaba entendiendo en el beneficio de sus machos. In sostanza prese egli que' semplici, e ne formò un composto meschiandoli e facendoli bollire insieme per lungo tempo, e sin tanto che gli parve compita la manipolazione. Chiese poscia di un'ampolletta da riporvi il suo balsamo, ma non essendone alcuna nell'osteria, deliberossi di metterlo in un vasetto di stagno, di cui l'oste gli fece dono; poi vi recitò sopra più di ottanta paternostri, altrettante avemmarie, salve, credo, accompagnando ogni parola con segni in forma di benedizione, trovandosi a tutto presente Sancio, l'oste, il bargello, ma non già il vetturale, che attendeva a governare le sue bestie con tutta pace.
Hecho esto, quiso él mesmo hacer luego la esperiencia de la virtud de aquel precioso bálsamo que él se imaginaba; y así, se bebió, de lo que no pudo caber en la alcuza y quedaba en la olla donde se había cocido, casi media azumbre; y apenas lo acabó de beber, cuando comenzó a vomitar de manera que no le quedó cosa en el estómago; y con las ansias y agitación del vómito le dio un sudor copiosísimo, por lo cual mandó que le arropasen y le dejasen solo. Hiciéronlo ansí, y quedóse dormido más de tres horas, al cabo de las cuales despertó y se sintió aliviadísimo del cuerpo, y en tal manera mejor de su quebrantamiento que se tuvo por sano; y verdaderamente creyó que había acertado con el bálsamo de Fierabrás, y que con aquel remedio podía acometer desde allí adelante, sin temor alguno, cualesquiera ruinas , batallas y pendencias, por peligrosas que fuesen. Fatto questo, volle egli sperimentare la virtù di quel balsamo, da lui immaginato prezioso, e trangugiò gran parte di quello che non potendo capire nel vasetto di stagno restava nella pignatta dove lo aveva composto; forse un mezzo boccale. Ma non l'ebbe appena inghiottito che cominciò a recere di maniera che nulla gli restò nello stomaco, e per l'angoscia e per gli schianti del vomito, diede in un sudore copiosissimo, sicché pregò gli astanti che lo coprissero bene e lo lasciassero solo. Così fecero, ed egli dormì più di tre ore. Dopo le quali si svegliò, e sentendosi alleggerito molto nel corpo, e molto meno addolorato nelle ossa, si tenne per risanato in grazia della bravura sua nel comporre il balsamo di Fierabrasse; e già pensava che avrebbe potuto per l'efficacia di quel rimedio cimentarsi senza verun riguardo in ogni rissa, battaglia o pericolo per grande che potesse essere;
Sancho Panza, que también tuvo a milagro la mejoría de su amo, le rogó que le diese a él lo que quedaba en la olla, que no era poca cantidad. Concedióselo don Quijote, y él, tomándola a dos manos, con buena fe y mejor talante, se la echó a pechos, y envasó bien poco menos que su amo. Es, pues, el caso que el estómago del pobre Sancho no debía de ser tan delicado como el de su amo, y así, primero que vomitase, le dieron tantas ansias y bascas, con tantos trasudores y desmayos que él pensó bien y verdaderamente que era llegada su última hora; y, viéndose tan afligido y congojado, maldecía el bálsamo y al ladrón que se lo había dado. Viéndole así don Quijote, le dijo. Sancio Pancia, ascrivendo egli pure a prodigio il miglioramento del suo padrone, lo pregò che gli desse quello ch'era rimasto nella pignatta, e che non era poco. Glielo concesse don Chisciotte di buona voglia, e Sancio presa tosto la pignatta con ambe le mani, con buona fede e con miglior disposizione, vi avvicinò la bocca, ed ingolò quanto vi si trovava. Lo stomaco però di lui non era sì delicato come quello del suo padrone, e in conseguenza tanti e tali furono gli affanni, gli stringimenti e i sudori sofferti prime di recere, che credette di esser giunto all'ultima ora della sua vita; e vedendosi così malconcio ed a sì tristo partito, malediceva il balsamo e quel ladrone che glielo aveva insegnato. Vedendolo don Chisciotte sì male andato gli disse:
-Yo creo, Sancho, que todo este mal te viene de no ser armado caballero , porque tengo para mí que este licor no debe de aprovechar a los que no lo son. — Io credo, o Sancio, che tanto male ti avvenga per non essere tu armato cavaliere; giacché stimo che quel liquore non sia punto giovevole a coloro che tali non sono.
-Si eso sabía vuestra merced -replicó Sancho-, ¡mal haya yo y toda mi parentela!, ¿para qué consintió que lo gustase. — Se vossignoria sapeva questo, replicò Sancio, (venga il malanno a me ed ai miei parenti), perché consentì ella ch'io ne ingoiassi? »
En esto, hizo su operación el brebaje, y comenzó el pobre escudero a desaguarse por entrambas canales, con tanta priesa que la estera de enea, sobre quien se había vuelto a echar, ni la manta de anjeo con que se cubría, fueron más de provecho. Sudaba y trasudaba con tales parasismos y accidentes, que no solamente él, sino todos pensaron que se le acababa la vida. Duróle esta borrasca y mala andanza casi dos horas, al cabo de las cuales no quedó como su amo, sino tan molido y quebrantado que no se podía tener. Ma intanto la bibita diventò operativa, e cominciò il povero scudiero a versare da ambedue i canali con sì gran precipizio che se ne imbrattarono la stuoia su cui giaceva, il canevaccio con cui si copriva. Sudava e trasudava con tali parosismi e accidenti che pareva prossimo ad uscir di questa vita. Durò tanto la burrasca quasi due ore; né si trovò poi nel ben essere del suo padrone, ma sì fracassato e pesto da non potersi reggere in piedi.
Pero don Quijote, que, como se ha dicho, se sintió aliviado y sano, quiso partirse luego a buscar aventuras, pareciéndole que todo el tiempo que allí se tardaba era quitársele al mundo y a los en él menesterosos de su favor y amparo; y más con la seguridad y confianza que llevaba en su bálsamo. Y así, forzado deste deseo, él mismo ensilló a Rocinante y enalbardó al jumento de su escudero, a quien también ayudó a vestir y a subir en el asno. Púsose luego a caballo, y, llegándose a un rincón de la venta, asió de un lanzón que allí estaba, para que le sirviese de lanza. Don Chisciotte sentendosi, come si è detto, alleggerito e sano, divisò di partire in traccia di avventure, sembrandogli che ogni indugio fosse tempo tolto al bene del mondo e di quelli che avevano bisogno del suo favore e della sua difesa, e più lo animava allora la provata efficacia del suo balsamo. Vinto adunque da un tal desiderio, sellò egli stesso Ronzinante, e mise le bardelle al giumento del suo scudiero, cui pure prestò assistenza per vestirsi e montar sulla bestia.
Estábanle mirando todos cuantos había en la venta, que pasaban de más de veinte personas ; mirábale también la hija del ventero, y él también no quitaba los ojos della , y de cuando en cuando arrojaba un sospiro que parecía que le arrancaba de lo profundo de sus entrañas, y todos pensaban que debía de ser del dolor que sentía en las costillas; a lo menos, pensábanlo aquellos que la noche antes le habían visto bizmar. Salì poscia a cavallo, ed accostatosi ad un angolo dell'osteria, ne tolse una pertica, pensando di servirsene in vece di lancia. Stavanlo guardando quanti si trovavano in quel luogo, che erano da più di venti persone, e gli tenea gli occhi addosso anche la figliuola dell'oste, ed egli pure miravala fisamente traendo di tanto in tanto un sospiro che parea gli uscisse dal profondo delle viscere, ciò che ascrissero i circostanti al dolore che doveva sentire nelle costole, a giudizio almeno di quelli che lo avevano veduto tutto impiastrato la notte innanzi.
Ya que estuvieron los dos a caballo, puesto a la puerta de la venta, llamó al ventero, y con voz muy reposada y grave le dijo. Montati ambedue a cavallo, mettendosi don Chisciotte sulla porta dell'osteria, chiamo l'oste, e con voce riposata e grave gli disse:
-Muchas y muy grandes son las mercedes, señor alcaide, que en este vuestro castillo he recebido , y quedo obligadísimo a agradecéroslas todos los días de mi vida. Si os las puedo pagar en haceros vengado de algún soberbio que os haya fecho algún agravio, sabed que mi oficio no es otro sino valer a los que poco pueden, y vengar a los que reciben tuertos, y castigar alevosías. Recorred vuestra memoria, y si halláis alguna cosa deste jaez que encomendarme, no hay sino decilla; que yo os prometo, por la orden de caballero que recebí, de faceros satisfecho y pagado a toda vuestra voluntad. — Molti e molto grandi, signor castellano, sono i favori che ho ricevuti in questo vostro castello, e ve ne resterò obbligatissimo per tutto il corso della mia vita, e se posso compensarvene col vendicarvi di qualche superbo che vi abbia fatto alcun torto, voi già sapete che il debito mio è di sostenere i deboli, di vendicare le ingiurie e di punire i temerarii. Badate se avete che comandarmi in tale proposito, e basterà una vostra parola ch'io vi prometto, per l'ordine di cavaliere da me ricevuto di rendervi soddisfatto e compensato a vostro intiero piacere. »
El ventero le respondió con el mesmo sosiego. L'oste gli rispose con altrettanto contegno:
-Señor caballero, yo no tengo necesidad de que vuestra merced me vengue ningún agravio, porque yo sé tomar la venganza que me parece, cuando se me hacen. Sólo he menester que vuestra merced me pague el gasto que esta noche ha hecho en la venta, así de la paja y cebada de sus dos bestias, como de la cena y camas. — Signor cavaliere, non ho bisogno di impegnare vossignoria a vendicare verun mio torto, poiché occorrendo, lo so fare da me medesimo; bensì ho bisogno ch'ella mi paghi del guasto fatto la scorsa notte nella mia osteria e così pure della paglia e della biada somministrata alle sue bestie, come ancora della cena e del letto.
-Luego, ¿venta es ésta? -replicó don Quijote. — Osteria si è questa? replicò don Chisciotte.
-Y muy honrada -respondió el ventero. — Ed onoratissima, rispose l'oste.
-Engañado he vivido hasta aquí -respondió don Quijote-, que en verdad que pensé que era castillo, y no malo; pero, pues es ansí que no es castillo sino venta, lo que se podrá hacer por agora es que perdonéis por la paga , que yo no puedo contravenir a la orden de los caballeros andantes, de los cuales sé cierto, sin que hasta ahora haya leído cosa en contrario , que jamás pagaron posada ni otra cosa en venta donde estuviesen, porque se les debe de fuero y de derecho cualquier buen acogimiento que se les hiciere, en pago del insufrible trabajo que padecen buscando las aventuras de noche y de día, en invierno y en verano, a pie y a caballo, con sed y con hambre, con calor y con frío, sujetos a todas las inclemencias del cielo y a todos los incómodos de la tierra. — Io dunque sono, soggiunse don Chisciotte, vissuto finora in grande inganno, mentre protesto e giuro che l'ho giudicata un castello, e non certamente degl'infimi. Ora, poiché non è altrimenti castello, ma osteria, ciò che si può far per adesso si è che mi dispensiate dal pagarvi, perché io non posso contravvenire agli ordini dei cavalieri erranti, i quali so di certo (non avendo letto finora così in contrario) che non pagarono mai né alloggio né altro nelle osterie ove capitarono per caso; ma ognuno è obbligato ad accordargli in guiderdone dell'intollerabile travaglio che soffrono in cercar avventure di notte e di giorno, d'inverno e di estate, a piedi e a cavallo, con sete e con fame, con caldo e con freddo, esposti a tutte le inclemenze del cielo e ai disagi della terra.
-Poco tengo yo que ver en eso -respondió el ventero-; págueseme lo que se me debe, y dejémonos de cuentos ni de caballerías, que yo no tengo cuenta con otra cosa que con cobrar mi hacienda. — Ciò poco mi importa, rispose l'oste; vossignoria mi paghi quanto mi è dovuto, e lasciamo andare le ciarle e la cavalleria, ch'io non m'intrigo di altro che di riscuotere il mio.
-Vos sois un sandio y mal hostalero -respondió don Quijote. — Tu sei un imbecille e spregievole ostiere, replicò don Chisciotte;
Y, poniendo piernas al Rocinante y ter ciando su lanzón, se salió de la venta sin que nadie le detuviese, y él, sin mirar si le seguía su escudero, se alongó un buen trecho. e dando degli sproni a Ronzinante colla sua lancia abbassata, uscì dell'osteria senza poter essere trattenuto da chicchesia, e si dilungò un buon tratto di strada non badando se fosse seguito dal suo scudiere.
El ventero, que le vio ir y que no le pagaba, acudió a cobrar de Sancho Panza , el cual dijo que, pues su señor no había querido pagar, que tampoco él pagaría; porque, siendo él escudero de caballero andante, como era, la mesma regla y razón corría por él como por su amo en no pagar cosa alguna en los mesones y ventas. Amohinóse mucho desto el ventero, y amenazóle que si no le pagaba, que lo cobraría de modo que le pesase. A lo cual Sancho respondió que, por la ley de caballería que su amo había recebido, no pagaría un solo cornado , aunque le costase la vida; porque no había de perder por él la buena y antigua usanza de los caballeros andantes, ni se habían de quejar dél los escuderos de los tales que estaban por venir al mundo, reprochándole el quebrantamiento de tan justo fuero. L'oste che lo vide partire senza aver pagato, arrestò Sancio Pancia, il quale dichiarò che non pagherebbe né più né meno del suo padrone; giacché essendo egli, com'era infatti, scudiere di cavaliere errante, valeva per lui come pel suo padrone la stessa regola di non pagare negli alberghi e nelle osterie. Ciò mosse grande ira nell'oste, il quale minacciollo che se non pagasse l'avria concio per modo che gli sarebbe assai rincresciuto. A ciò Sancio rispose che, per la legge della cavalleria ricevuta dal suo padrone, non avrebbe pagato un quattrino quand'anche gliene dovesse costar la vita, non volendo essere causa che si perdesse quell'utile e antico costume de' cavalieri erranti, né dar motivo agli scudieri avvenire di lagnarsi di lui che avesse trasandato un così giusto privilegio.
Quiso la mala suerte del desdichado Sancho que, entre la gente que estaba en la venta, se hallasen cuatro perailes de Segovia , tres agujeros del Potro de Córdoba y dos vecinos de la Heria de Sevilla, gente alegre, bien intencionada, maleante y juguetona, los cuales, casi como instigados y movidos de un mesmo espíritu, se llegaron a Sancho, y, apeándole del asno, uno dellos entró por la manta de la cama del huésped, y, echándole en ella, alzaron los ojos y vieron que el techo era algo más bajo de lo que habían menester para su obra, y determinaron salirse al corral, que tenía por límite el cielo. Y allí, puesto Sancho en mitad de la manta, comen zaron a levantarle en alto y a holgarse con él como con perro por carnestolendas . Volle la cattiva stella dello sventurato Sancio che fra coloro che colà trovavansi, fossero quattro battilana di Segovia, tre merciai del porto di Cordova e due di Siviglia, gente allegra e dabbene, ma pronta sempre alle burle; i quali come se un medesimo spirito gl'instigasse e movesse, accostaronsi a Sancio e lo fecero smontare dall'asino; uno poi di essi andò a prendere la coperta del letto dell'oste, sulla quale distesero lo scudiere; quindi alzati gli occhi, e vedendo che il soffitto era troppo basso al loro bisogno, deliberarono di uscir nel cortile che aveva per coperchio il cielo, ed ivi posto Sancio in mezzo al copertoio, cominciarono a sbalzarlo in alto, e togliendosi lo spasso che alcuni si prendono di qualche cane nella stagione di carnovale.
Las voces que el mísero manteado daba fueron tantas, que llegaron a los oídos de su amo; el cual, determinándose a escuchar atentamente, creyó que alguna nueva aventura le venía, hasta que claramente conoció que el que gritaba era su escudero; y, volviendo las riendas, con un penado galope llegó a la venta, y, hallándola cerrada, la rodeó por ver si hallaba por donde entrar; pero no hubo llegado a las paredes del corral, que no eran muy altas, cuando vio el mal juego que se le hacía a su escudero. Viole bajar y subir por el aire, con tanta gracia y presteza que, si la cólera le dejara, tengo para mí que se riera. Probó a subir desde el caballo a las bardas, pero estaba tan molido y quebrantado que aun apearse no pudo; y así, desde encima del caballo, comenzó a decir tantos denuestos y baldones a los que a Sancho manteaban, que no es posible acertar a escribillos; mas no por esto cesaban ellos de su risa y de su obra, ni el volador Sancho dejaba sus quejas, mezcladas ya con amenazas, ya con ruegos; mas todo aprovechaba poco, ni aprovechó, hasta que de puro cansados le dejaron. Trujéronle allí su asno, y, subiéndole encima, le arroparon con su gabán. Y la compasiva de Maritornes, viéndole tan fatigado, le pareció ser bien socorrelle con un jarro de agua, y así, se le trujo del pozo, por ser más frío. Tomóle Sancho, y llevándole a la boca, se paró a las voces que su amo le daba, diciendo. Furono sì alte le strida del povero sobbalzato, che giunsero all'orecchio del suo padrone; il quale, fermatosi ad ascoltare con grande attenzione, credette che fosse per accadere qualche nuova avventura, ma poi conobbe che quegli che gridava era il suo scudiero. Volta la briglia, e col pesante galoppo del suo Ronzinante, ritornò nell'osteria, e trovandola chiusa la girò tutt'intorno per vedere se ne scoprisse l'ingresso; ma giunto alla muraglia della corte, che non era troppo alta, scoperse il cattivo giuoco che facevasi del povero Sancio. Lo vide calare e salire per aria con tanta grazia e prestezza, che se non fosse stato coll'animo inviperito ne avrebbe riso egli stesso. Provò di arrampicarsi dal cavallo sul muro, ma non gli fu possibile, tanto era ancora pesto e malconcio, però d'in sul cavallo, cominciò a scagliare tante villanie e tanti vituperii contro a quelli che facevano balzar Sancio, che non è possibile scriverli: e nondimeno coloro senza curarsi de' fatti suoi, e in mezzo alle risa continuarono a mandar Sancio in aria; il quale divenuto volatore ora gridava, ora minacciava, ora pregava, ma tutto questo poco giovò, perché non lasciarono il giuoco se non quando ne furono stanchi. Allora gli ricondussero nel cortile il suo asino, e ve lo posero sopra coprendolo ben bene col suo gabbano; e la compasionevole Maritorna, vedendolo affannato a quel modo, gli porse un boccale di acqua attinta allora allora dal pozzo. Lo pigliò Sancio, ed appressatolo alla bocca si ristette dal bere per ascoltare il suo padrone che ad alta voce esclamava:
-¡Hijo Sancho, no bebas agua! ¡Hijo, no la bebas, que te matará! ¿Ves? Aquí tengo el santísimo bálsamo -y enseñábale la alcuza del brebaje-, que con dos gotas que dél bebas sanarás sin duda. — Sancio, figliuolo, non bever acqua no, figliuolo, non beverla che ne resterai morto; guarda qua il preziosissimo balsamo (e gliene mostrava il vasetto) per la cui virtù risanerai, bevendone due sole goccie »
A estas voces volvió Sancho los ojos, como de través, y dijo con otras mayores A queste parole Sancio voltò gli occhi come di traverso, e rispose con voce ancor più sonora:
-¿Por dicha hásele olvidado a vuestra merced como yo no soy caballero, o quiere que acabe de vomitar las entrañas que me quedaron de anoche? Guárdese su licor con todos los diablos y déjeme a mí. — Si è forse dimenticata vossignoria ch'io non sono cavaliere? e vuol ella che io abbia a recere il resto delle viscere avanzatemi da questa notte? tengasi il suo liquore con tutti i malanni, e mi lasci quieto. »
Y el acabar de decir esto y el comenzar a beber todo fue uno; mas, como al primer trago vio que era agua, no quiso pasar adelante, y rogó a Maritornes que se le trujese de vino, y así lo hizo ella de muy buena voluntad, y lo pagó de su mesmo dinero; porque, en efecto, se dice della que, aunque estaba en aquel trato, tenía unas sombras y lejos de cristiana. Il proferire queste parole e il mettersi a bere fu un punto solo; ma poiché al primo sorso si accorse che quella era acqua se ne astenne, e pregò Maritorna che gli portasse del vino, ciò ch'ella fece ben volentieri, pagandolo di sua propria borsa; perché ad onta de' suoi traviamenti, era per altro una buona cristiana.
Así como bebió Sancho, dio de los carcaños a su asno, y, abriéndole la puerta de la venta de par en par , se salió della, muy contento de no haber pagado nada y de haber salido con su intención, aunque había sido a costa de sus acostumbrados fiadores, que eran sus espaldas. Verdad es que el ventero se quedó con sus alforjas en pago de lo que se le debía; mas Sancho no las echó menos, según salió turbado . Quiso el ventero atrancar bien la puerta así como le vio fuera, mas no lo consintieron los manteadores, que eran gente que, aunque don Quijote fuera verdaderamente de los caballeros andantes de la Tabla Redonda, no le estimaran en dos ardites. Bevuto ch'ebbe, Sancio, diede delle calcagne al suo asino, e spalancando la porta dell'osteria quant'era larga, ne uscì contentissimo di non aver pagato neppure un quattrino, e di aver così vinta la prova alle spese però dei suoi soliti mallevadori, cioè delle proprie spalle. Vero è che l'oste ne ritenne le bisacce in pagamento del suo credito, di che Sancio non si accorse, tanto era fuori di sé! Voleva anche l'oste, subito che lo vide uscito fuori, assicurar con buone stanghe la porta dell'osteria, ma nol consentirono quelli della coperta; gente da non fare il menomo conto di don Chisciotte quand'anche fosse stato realmente uno de' cavalieri erranti della Tavola Rotonda.